EI Azaroso Origen deI Ser Humano

CapítuIo 5. OIduvaiense. Las primeras evidencias de una
cuItura humana.
RESUMEN DE LOS CAPÍTULOS ANTERIORES
El Oligoceno fue una época fría. Los primates, adaptados a climas cálidos, fueron quedando
constreñidos a las zonas ecuatoriales. Pero en el intervalo 24-15 Ma (Mioceno Ìnferior),
aumentaron las temperaturas y la humedad y las selvas se extendieron. Fueron las condiciones
propicias para la aparición de los primeros miembros de la superfamilia Hominoidea.
En el Mioceno Medio las condiciones climáticas fueron favorables a la expansión de los
Hominoideos por Eurasia, mientras que en África parece que pasaron por dificultades. Esta
situación se revierte con la crisis climática del Vallesiense, al comienzo de Mioceno Superior.
Desaparecen los bosques subtropicales en el sur de Europa, sustituidos por bosques
caducifolios. Los hominoideos se extinguen en esta zona, pero en África y Sureste de Asia
sobreviven y al final del Mioceno están ya presentes las líneas evolutivas actuales: homínidos,
chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones.
Según las evidencias moleculares, la separación de los homínidos y los chimpancés se produjo
hace 6 Ma. El cómo y el porqué están oscurecidos por la ausencia de fósiles. Lo único que
sabemos con certeza, es que una bipedia cada vez más acusada fue la característica que
distinguió a los homínidos junto con una notable reducción en el tamaño de los caninos, que
además pasaron de ser cónicos a tener forma de pala.
Hace 4 Ma los australopitcos presentan ya claros signos de bipedación y se inicia la separación
entre linajes gráciles y robustos, que se acentúa a medida que se van imponiendo los
ambientes de sabana. Aunque las especies robustas perduran durante cientos de miles de
años, acaban extinguiéndose. Será un australopitecino grácil el que dé origen, hace 2,5 Ma al
Homo habilis.
Hasta este momento, la principal diferencia entre los homínidos y el resto de los simios
antropomorfos la constituyen las adaptaciones para la locomoción bípeda.
Ver capítulo 1 en: http://es.scribd.com/doc/57314965/El-Azaroso-
Origen-Del-Ser-Humano-Intoduccion-y-Capitulo-1-Mioceno
Ver capítulo 2 en: http://es.scribd.com/doc/57922382/El-Azaroso-
Origen-Del-Ser-Humano-Capitulo-2-Los-primeros-hominidos-7-4-Ma
Ver capítulo 3 en: http://es.scribd.com/doc/61299231/El-Azaroso-
Origen-del-Ser-Humano-Capitulo-3-Los-hominidos-de-cerebro-
pequeno-5Ma-12ka
Ver capítulo 4 en: http://es.scribd.com/doc/61951348/El-Azaroso-
Origen-del-Ser-Humano-Capitulo-4-El-asombroso-caso-de-los-
primates-bipedos

PRE-ODUVAIENSE O MODO 0.
!ara saber más sobre los útiles prehistóricos, sus procesos de
fabricación, su evolución y su uso:
http://jmflseixalbo.blogspot.com/2010/09/los-utiles-prehistoricos.html
La garganta de Olduvai ha dado nombre a la industria lítica
más antigua que se conoce: la cultura olduvaiense (complejo
industrial olduvaiense) caracterizada por los pocos golpes
necesarios para obtener los útiles: uno solo en ocasiones. El
resultado es el de unas herramientas más bien burdas, pero
con una tosquedad que engaña. Ni resulta fácil saber dar
golpes precisos para obtener los filos cortantes, ni se puede
despreciar el filo de las lascas que se desprenden del núcleo
cuando se domina la técnica de una forma aceptable. Los
artefactos se manufacturaron a partir de rocas que provenían
de diferentes lugares a algunos kilómetros de distancia.

Los primeros sistemas técnicos humanos, datados en más de
2 Ma, muy simples se hallaron en los siguientes yacimientos:
ORMACION HADAR, MIDDLE AWASH (ETIO!A).
ACI MIENTO DATACIÓN OBJETOS MATERIAL ASOCIACIONES OBSERVACIONES
Kada Hadar. Kada
Gona 2.3.4
2,6 Ma 15 traquita y
basalto
Yacimiento lítico más antiguo.
Recuperados en la segunda
mitad de los setenta.
Kada Hadar. Kada
Gona EG10
2,6-2,52
Ma
667 en excavación traquita
Kada Hadar. Kada
Gona EG12
2,6-2,52
Ma
309 en superficie y
444 en excavación
traquita
Ounda Gona OGS6
y OGS7
2,6 Ma 200 en superficie y
500 en excavación
Fauna. Conjunto con trazas de
despiece más antiguo conocido
LocaIidad AL666 2,33 Ma 34 Basalto y
chert.
Homo habilis y
herbívoros
Trazas de despedazamiento

ACI MIENTO CADENA OPERATIVA
Kada Hadar. Kada Gona 2.3.4 4 cantos unifaciales. Dos de ellos presentan las extracciiones en el lateral del eje mayor.
2 cantos bifaciales.
3 poliedros parciales con extracciones en la dirección de la anchura.
2 núcleos.

Kada Hadar. Kada Gona EG10 En su mayor parte, bases positivas unifaciales y fragmentos
Kada Hadar. Kada Gona EG12 En su mayor parte, bases positivas unifaciales y fragmentos
Ounda Gona OGS6 y OGS7 Peso importante de restos de talla.
LocaIidad AL666 La mayoría son bases positivas.
3 choppers transversales bifaciales recogidos en superficie.
1 núcleo recogido en excavación, con levantamientos desde diferentes plataformas de percusión.
ORMACION OMO-SHUNGURA (ETIO!A).
ACI MIENTO DATACIÓN OBJETOS MATERIAL ASOCIACIONES OBSERVACIONES
Omo 57. 2,36-2,34
Ma
223. De ellos, 30 en
excavación
Cuarzo. Escasa
presencia de
calcedonia y
cuarcita
Restos óseos
Omo 57.
FtJi-5
2,36-2,34
Ma
24 in-situ y 77 en
superficie
Cuarzo. Arrastre de materiales por el
curso fluvial.
Ìntervención antrópica
sucesiva con intervalos
temporales cortos.
Omo 84. 2,36-2,34
Ma
200 in situ y 90 en
superficie
Cuarzo.
Omo 71 2,36-2,34
Ma
Cuarzo.
Omo 123. 2,36-2,34
Ma
Más de 2.000. Cuarzo.
Omo 204.
FtJi-1
2,36-2,34
Ma
375 in-situ agrupados en
seis pequeños agregados
densamente concentrados.
Otros 270 en superficie.
Cuarzo.
7 objetos de
chert y 2 de lava.
Restos óseos.


Omo 396.
FtJi-2
2,36-2,34
Ma
224 instrumentos in-situ y
131 en superficie.
Cuarzo.
1 objeto de lava.
El cuarzo tuvo que ser
intoducido por los homínidos.
Fue propuesto como lugar de
ocupación.

ACI MIENTO CADENA OPERATIVA
Omo 57. Mayoría de pequeños fragmentos. Pocas lascas, núcleos y fragmentos de núcleo.
Omo 57. FtJi-5 Mayoría de fragmentos angulares. Pocas lascas estrechas.
3 núcleos hallados en superficie.
Omo 84. 72 fragmentos angulares.
66 lascas, la mitad, completas.
Fragmentos de núcleos.
Muy pocos objetos retocados
Omo 71. Fue tallado un canto de pequeñas dimensiones, levantado cinco lascas en las dos caras y convirtiéndolo en un
chopper.
Omo 123. En su mayoría, fragmentos angulares y bases positivas.
12 núcleos in-situ y 11 en superficie.
Omo 204. FtJi-
1
En su mayoría, pequeños fragmentos. Además, 23 lascas y fragmentos de lasca y un núcleo.
Omo 396. FtJi-
2
En su mayoría, pequeños fragmentos. 3 bases positivas enteras y 4 fragmentadas.

CONCLUSÌONES
1. Cuanto más complejas son las ocupaciones y más material aparece, hay menos
fragmentos y más objetos mejor producidos.
a. El gran número de fragmentos quizá está relacionado con ocupaciones poco
complejas y cortas.
2. En los núcleos, es evidente la importante complejidad de los temas operativos, con
levantamientos múltiples y núcleos reducidos hasta su agotamiento.
a. Las cadenas poliédricas, ortogonales y cúbicas constituyen la secuencia
principalmente representada.
b. No hay apenas bases negativas de explotación de un solo levantamiento.
3. Pequeño tamaño de los objetos.
4. Las cadenas de producción suelen estar completas, lo que sugiere corta o nula
movilidad de objetos y recursos. Los objetos pudieron ser utilizados en múltiples
ocasiones por distintos individuos.
5. En general, las herramientas no están asociadas a restos de vertebrados. Pudieron ser
utilizados en actividades con vegetales, que no dejan restos macroscópicos, tal como
lo hacen los chimpancés.
6. La ocupación antrópica se da preferentemente en los canales secos y en zonas de
meandros. No se observan asentamientos en zonas de delta.

Para Chavaillon (1976):
- Los pepeños objetos y los fragmentos corresponden a cadenas y estategias de gestión
inmediatas poco complejas
- Corresponden a estrategias más complejas, las lascas más enteras que presentan
numerosos negativos de extracciones en su cara superior.
LOKALALEI, WEST TURKANA, KENIA.
ACI MIENTO DATACIÓN OBJETOS MATERIAL ASOCIACIONES OBSERVACIONES
LA1 (GaJh 5) 2,34 Ma 417 Muy pocas trazas de
despiece.
Asociación con restos
de tortuga y huevos de
avestruz.

LA2C 2,24 Ma 2.067 en
excavación y
516 en
superficie.
Diverso. Son
dominantes las
lavas.
Muy pocas trazas de
despiece.
Asociación con restos
de tortuga y huevos de
avestruz.
El yacimiento más rico del Modo 0.
Abundantes remontajes. Se
documenta la cadena de reducción
lítica más antigua de veinte unidades
que pueden remontarse.
No hay transporte, ni siquiera de
materias primas.

ACI MIENTO CADENA OPERATIVA
LA1 La mayoría de las cadenas son muy cortas. Otras, medianamente amplias.
Pocas bases positivas (73) en relación a los demás yacimientos de la misma cronología.
Buena colección (50) de bases negativas de explotación, muy arcaicas.
282 fragmentos. Baja frecuencia con respecto al número total de núcleos.
Numerosas series de extracciones sin una dirección preferencial ni ordenadas y con numerosos accidentes de talla
que parecen el resultado de una manufactura expeditiva y una baja capacidad cognitiva.
LA2C Cadena operativa completa.
90% de productos de talla: Alta frecuencia (49,44%) de objetos de tamaño inferior a 1 cm. Lascas de más de 1 cm
40,63%, una frecuencia mucho más alta que en los demás registros. Morfologías claras y bien conseguidas.
3,33% objetos de formato grande configurados sobre canto.
0,44% de objetos retocados.
Mayor frecuencia de núcleos (3,06%) y lascas enteras y menor de fragmentos.
3,09% objetos no transformados.

En LA2C dominan las secuencias de reducción sistemática y amplia, mediante levantamientos
ortogonales unidireccionales y multidireccionales, en una única superficie de talla. No se
cambia nunca la estructura volumétrica del núcleo.
Para Roche y colaboradores (1999) la técnica utilizada en LA2C implica una preparación y
utilización de los materiales muy cuidadosa, con repetición de un esquema claro y estándar y
precisión de los gestos, inimaginable con anterioridad para unos homínidos tan antiguos y
obliga a plantearse que sus capacidades cognitivas debían estar bastante más desarrolladas
de lo que se supone por lo común. Un núcleo era golpeado hasta 20 veces para extraer las
esquirlas y la elección cuidadosa de los materiales implica que quienes los trabajaban conocían
sus propiedades mecánicas. De algunos guijarros se obtuvieron más de 30 lascas, lo que
implica un esquema cognitivo complejo y un gran dominio de los gestos.
4 Estas consideraciones podrían estar más cerca de un criterio de simplicidad,
dada la nula variabilidad de los sistemas de talla.
4 Para Steele (1999) no podemos ir más allá que atribuirlos a Homo habilis por
su mayor capacidad craneal, frente a la del Paranthropus boisei.

OTROS YACIMIENTOS.
Bouri-Hata, Awash (Etiopía): 2,5 Ma. Cortadores y lascas utilizados para descarnar
huesos de antílopes y caballos, probablemente por ustralopithecus garhi.
Kanjera (Kenia) 2,2-2,0 Ma.
Senga 5 (R. D. Congo): 2,3?-2? Ma.
Ain Hanech (Argelia), excavaciones dirigidas por Mohamed Sahnouni, responsable de
la línea de investigación de Tecnología Prehistórica del Centro Nacional de
Ìnvestigación sobre Evolución Humana de Burgos (Cenieh). 2 Ma.
CARACTERSTICAS
O Muy simple, arcaico y poco diversificado. Baja frecuencia de objetos retocados.
Ìntervenciones poco sistemáticas.
O Falta de objetos finalistas elaborados sobre canto y en formatos grandes, como los
clásicos choppers olduvaienses.
O Conjuntos reducidos, poco densos y con objetos de pequeña dimensión.
O Esquema de talla dominante centrípeto. En AL666, se da rotación del núcleo durante la
secuencia de producción.

Semaw y colaboradores atribuyen el mayor tamaño de los núcleos a la distancia del yacimiento
respecto a los lugares de obtención del material, mucho más próxima que en otros casos.
Rechazan la necesidad de proponer una industria pre-olduvaiense e indican que la cultura de
Olduvai tuvo una estasis de al menos 1 Ma. Creen que es de esperar que aparezcan culturas
más antiguas.
OLDUVAIENSE O MODO 1.
M. D. Leakey denominó lduvaiense desarrollado (Modo 1 evolucionado de la arqueología
experimental) a la técnica que produjo los hallazgos de la Toba ÌF de Olduvai, datados en 1,8
Ma. Se multiplica el número de golpes y sus direcciones sobre el canto, para configurar el
instrumento pretendido o para obtener mayor número de lascas.
Estos hallazgos de Olduvai están asociados a fósiles de animales esparcidos y revueltos,
pertenecientes a un amplio rango de especies. Se ha comprobado que estos restos no se han
acumulado por procesos naturales. Muchos de los huesos presentan marcas de corte.
Para Semaw entre 2,6-1,5 Ma., las estrategias de producción se mantuvieron invariables,
destacando la ausencia total de tipos estandarizados.
Para Mary Leakey la cultura olduvaiense se sofistica poco a poco desarrollándose útiles cada
vez más elaborados. Lo que Mary Leakey ha llamado cultura Olduvaiense desarrollada, se da
entre 1,7 Ma. y 0,7 Ma.
YACIMIENTOS OLDUVAIENSES DE ÁRICA ORIENTAL DE MENOS DE 2 MA.
- Fejej (Etiopía) 1,96 Ma.
- Kokiselei (West Turkana, Kenia) 1,9-1,65 Ma.
- Olduvai (Tanzania) 1,84-1,6 Ma.
- Koobi Fora (Kenia) 1,88-1,4 Ma.
- Barogali (Djibouti) 1,6-1,3 Ma.
EXTENSION DEL OLDUVAIENSE.
El Olduvaiense se extendió desde África Oriental al:
O Transvaal
O Angola
O Magreb
4 Ain Hanech, El-Kherba, Mansourah, Djebel Meksem, Monts Tessala, Setif.
O Sahara.
4 Aoulef, Reggan, Saoura, Bordj Tan Kena.

Hace 2 Ma comienza a extenderse fuera de África, hacia Europa meridional y sudeste asiático.
El yacimiento de Renzidong, al este de China, está datado en 2,1 Ma.
CARACTERSTICAS.
La cadena operatoria implica la existencia de algún tipo de intencionalidad que refleja un nivel
mental más o menos complejo. Se distingue entre:
- El conocimiento procedimental o conocimiento práctico, como el que se tiene para
montar en bicicleta.
- El conocimiento declarativo, conocimiento abstracto o planteamiento de problemas y de
la forma de resolverlos. Se puede transmitir mediante una descripción hablada o
escrita.

os útiles grandes incluyen:
1. Martillos: Cantos rodados sin filo cortante, pero con señales evidentes de haberse
utilizado para golpear otras piedras.
2. Choppers, protobifaces (chopping-tool) o utensilios-guija: Cantos en los que se ha
obtenido, por percusión, un borde cortante y sirven para romper superficies duras
(como los huesos grandes, para llegar al tuétano). Generalmente unifaciales y con
plataformas de percusión no preparadas.
3. ascas o esquirlas, que resultan del golpe dado a un núcleo. Su filo es muy aguzado y
su función es cortar piel, carne y tendones. Pueden estar retocadas o no.
4. Poliedros, esferoides y discordes. Núcleos manipulados de formas diversas, como si se
hubiesen obtenido lascas de todo su perímetro exterior. Su función es incierta; quizá
solo sean residuos.

Técnica: Dominio de la mecánica de la fractura concoidea y de los principios básicos de la talla
lítica. Talla relativamente poco compleja, con escasa presencia de objetos retocados.
Producción orientada a la producción de lascas para la modificación de carcasas animales. La
talla se efectúa golpeando un canto rodado con otra piedra que hace las veces de martillo.
Para Ìsaac (1975) el salto cualitativo en la evolución humana lo constituye el descubrimiento de
la fractura concoidea, no el uso de instrumentos.

1. La base de los sistemas técnicos olduvaienses está constituida por los núcleos tanto
ortogonales (unidireccionales o multidireccionales) como centrípetos (discoides
unifaciales o bifaciales).
2. Alta presencia de fragmentos y lascas de pequeñas dimensiones.
3. Desarrollo de configurados estandarizados sobre canto en un nivel muy básico,
unifaciales o bifaciales parciales.
a. Choppers (desde 2 Ma).
b. Raederas Karari (desde 1,6 Ma).
4. Aparición de esferoides. Presentan simetría de volumen y morfología y son las
primeras herramientas estandarizadas con una secuencia de elaboración relativamente
larga, apuntado al achelense.
5. Las cadenas de producción de lascas, son siempre cortas, en el tiempo y el espacio.
Los yacimientos se sitúan cerca de la fuente de aprovisionamiento, de forma que el
territorio olduvaiense es muy reducido.

Las herramientas olduvaienses pudieron haber sido utilizadas para una gran variedad de
tareas, incluyendo:
O El descarnamiento de grandes animales, con lascas.
O La tala de árboles y fabricación de palos para cavar o lanzas, con núcleos.
Los análisis microscópicos de los filos han revelado que se usaron para trabajar la madera y
para el descarnamiento.
La idea que tenemos de su función da lugar a veces a argumentos circulares, sobre los que ha
habido una gran controversia:
- Si los fabricantes eran carroñeros (Binford, 1981) las hachas de mano capaces de
partir un cráneo o un fémur son los principales instrumentos.
- Si entendemos que eran cazadores y debían descuartizar animales enteros, las lascas
muy afiladas serían los útiles esenciales (Toth, 1985).
Los cazadores suelen consumir las extremidades traseras mientras que los huesos con menos
carne se dejan a los carroñeros. El hecho de que los huesos fósiles de Olduvai pertenezcan
tanto a extremidades como a cráneos y troncos sugiere que aquellos homínidos practicaban
tanto la caza como el carroñeo.
Por otra parte, Toth piensa que estos homínidos utilizaron con frecuencia instrumentos no
elaborados, como conchas rotas, cuernos o huesos.

Algunos investigadores (Glyn Ìsaac y otros) han interpretado la densa acumulación de piedras
y huesos como campamentos de cazadores-recolectores. En contra de esta opinión está la
abundancia de huesos de depredadores (vecinos incómodos de un campamento), la
acumulación durante muchos años (los campamentos se abandonan al cabo de un cierto
tiempo) y el procesamiento incompleto (en los campamentos hay tiempo suficiente para
procesar los huesos hasta que se les extrae todo lo posible). Richard Potts sugirió que estos
lugares fueron sitios de descarne donde los homínidos trabajaban pero no vivían; estos
homínidos trasladaban sus capturas a los refugios donde guardaban las herramientas y allí las
descuartizaban.
LOS PRIMEROS FABRICANTES.
¿Qué homínidos comenzaron a eIaborar instrumentos? La respuesta no es simple pues los
únicos instrumentos preservados son los líticos. Los argumentos para atribuir capacidad
transformadora a una especie son:
1. Que los instrumentos y los fósiles óseos aparezcan en el mismo nivel estratigráfico de
un yacimiento.
2. Que la conformación anatómica y el nivel de complejidad cerebral del espécimen haga
suponer su capacidad para elaborar instrumentos.
La cuestión no es fácil cuando en el mismo yacimiento donde se encuentran los artefactos
líticos se encuentra más de una especie. En un principio se especuló que los australopitecinos
pudieran ser predadores dado que se encontraron en yacimientos coexistiendo con esqueletos
de babuinos con fracturas de origen traumático.
Las tradiciones culturales y las especies de homínidos no se corresponden de manera
biunívoca. Es muy posible que la sustitución de las técnicas líticas sea una cuestión local con
grandes lapsos de coexistencia en el tiempo.
Si tenemos en cuenta la utilización de objetos por parte de los chimpancés, su capacidad para
usarlos en diferentes situaciones y su facilidad para desarrollar conductas complejas, la
capacidad de construir herramientas aparece como una evolución las habilidades propias de un
antepasado común al chimpancé y al ser humano.
CULTURA OSTEODONTOQUERÁTICA.
Dart (1949) relacionó la bipedia con otros cambios anatómicos:
- La desaparición de los grandes caninos en los machos.
- Premolares cortantes.
- Los ustralopithecus africanus, mediante herramientas fabricadas por ellos mismos, se
dedicaron a la caza de animales pequeños y completaron el camino evolutivo de
relación existente entre las sabanas abiertas, la bipedia y la eclosión de la cultura.
4 Llegó a esta conclusión examinando los hallazgos de la caverna de Taung, en
lo que parecía ser una acumulación de desperdicios. Las víctimas fueron
muertas mediante golpes violentos producidos por materiales puntiagudos. Los
cráneos fueron abiertos para consumir el interior.
4 Sostuvo que los huesos habían sido utilizados como instrumentos para herir,
machacar y cortar antes de los útiles de piedra.
- Según Lucinda Blackwell y Francesco d'Errico. los patrones de uso de las herramientas
óseas descubiertas en Swartkrans por Robert Brain, indican que fueron usadas por
Parnthropus robustus para excavar termiteros. Los parántropos no modificaron los
huesos, sino que seleccionaron los más adecuados a la función.
Robinson y Manson (1957) indicaron la presencia en el nivel 5 del Extensión Site de
Sterkfontein de numerosos instrumentos líticos, signos inequívocos de la manipulación del
material virgen para obtener herramientas. El nivel anterior, más antiguo, correspondiente al .
africanus no ofrece restos de instrumentos líticos. ¿Quiénes fueron los autores de estos
instrumentos del Plio-Pleistoceno sudafricano?
Se deben tomar todo tipo de cautelas a la hora de atribuir la talla de los instrumentos muy
antiguos a homínidos que forman especies simpátridas. Creemos que son unos seres en
concreto los autores de las tallas porque la explicación evolutiva de ciertos homínidos se
relaciona con el hecho de que fabricaban herramientas. Al encontrar los útiles damos por
supuesto que quienes los tallaron fueron esos seres a los que concedemos de antemano la
posesión de la manufactura. Se trata, en realidad, de un argumento circular.
- Para Robinson (1962), se trataba de una mera utilización de piedras, palos, huesos y
cualquier cosa que pudiera servir para obtener alimento.
- Para Washburn, fueron las hienas ancestrales las que acumularon los restos, entre los
que se encontraban los de los propios ustralopithecus.
HOMO HABILIS, !RIMER ABRICANTE.
En contra de la hipótesis original de Dart que asocia la bipedia, el cambio climático que da
lugar a la extensión de las sabanas abiertas y la aparición de los primeros homínidos, los
miembros más antiguos de nuestra familia (rrorin, ustralopithecus ramidus, afarensis y
africanus) vivieron probablemente en el suelo del bosque tropical. Si la fabricación de
herramientas está relacionada con la sabana abierta, el comienzo sería atribuible al Homo
habilis.
En Olduvai, existen motivos sólidos para relacionar el habilis con la construcción de
herramientas de piedra. Dio nombre a la primera de las culturas líticas:
olduvaiense.
Analizando los restos de Swartkrans, Susman (1988) está convencido de que Paranthropus
fabricó instrumentos líticos. Siendo aceptado de forma generalizada que era un ser de dieta
vegetariana dura, cuesta trabajo entender para qué utilizaba unos instrumentos que se
relacionan con la alimentación carnívora.
Analizando los restos fósiles y líticos de Olduvai Ì y ÌÌ, Taung, Makapansgat, Sterkfontein,
Kromdraai, Garusi y Peninj, Tobias dio las siguientes alternativas en cuanto a los creadores de
los instrumentos líticos:
Se relacionan con la presencia simpátrida de dos especies: una de australopitecinos y
otra de Homo.
Se relacionan solo con Homo.
4 Todos los yacimientos de Homo, contienen instrumentos líticos.
Tobias concluye que la especialización en la manufactura de herramientas líticas es una
apomorfia de Homo, relacionada con desarrollos cerebrales que dotaron a nuestro género de la
base neurológica precisa para el lenguaje.
Las pruebas más evidentes hacen pensar que los Homo habilis fueron los primeros en elaborar
una industria lítica que sirviera para ampliar la dieta con carne de otros animales. Los hallazgos
de Olduvai son concluyentes. El habilis dispondría de una mano adecuada y de una capacidad
craneal (complejidad cerebral) que justificaría una organización cognitiva eficaz para el
aprendizaje y enseñanza de la técnica lítica.
LAS MANOS DE LOS HOMNIDOS ANTIGUOS
La mano de los ustralopithecus, presenta caracteres plesiomórficos de los primates
arborícolas, longitud extrema, curvatura de las falanges, falta de oposición del pulgar, lo que
indica que debido a su bipedismo incompleto se utilizaba para trepa y braquiación. Estas
características desaparecen en el Paranthropus, con un bipedismo completo. Puede que
debido a esto el Paranthropus pudiera utilizar piedras sin labrar o huesos de otros animales
para romper otros huesos en sus actividades de carroñeo. Según Susman (1988) el pulgar de
Paranthropus tendría una forma similar a la humana.
En 1994 Susman publicó un estudio comparativo de los pulgares. El agarre de precisión,
necesita pulgares largos, dedos fuertes y músculos capaces de moverlos. Sostiene que hay
una diferencia notable entre los pulgares del . afarensis, semejantes a los de los chimpancés,
y los del resto de homínidos fósiles. Los parántropos seguirían siendo candidatos a la autoría
de herramientas.
- McGrew (1995) recuerda que los chimpancés son capaces de llevar a cabo agarres de
precisión.
- La relación entre el tamaño corporal y la longitud del metacarpo se solapa en el caso
de gorilas y humanos.
- Aiello (1994) apuntó que el agarre de precisión no puede relacionarse solo con
músculos potentes en los pulgares. Son necesarios pulgares de una longitud similar a
la de los demás dedos y modificación de la posición de los dedos cuando se toman
objetos esféricos. Estas dos características están presentes en el . afarensis. La
morfología del pulgar por sí sola no puede servir de argumento a favor de la
construcción de herramientas.
Tracy L. Kivell et al (2011), tras estudiar un fósil de mano (MH2) concluyeron que . sediba era
capaz de agarrar objetos, por lo que le sería posible fabricar herramientas líticas.

Mano de Australopithecus seciba. Fuente: Science.

http://0.tqn.com/d/archaeology/1/0/P/M/1/kivell4HR.jpg




TRANSFORMACIÓN APROPIACIÓN CONSTRUCTIVA DEL
ENTORNO: ECOLOGÍA DE LOS HOMÍNIDOS
Las estrategias adaptativas son el resultado de la intervención de los individuos en el medio y
estas intervenciones dependen de las relaciones sociales en el marco de un territorio.
Las interpretaciones relativas a la actividad económico-ecológica de los primeros homínidos en
base a la bipedación, y con ello a la utilización de las manos y fabricación de herramientas, son
contradictorias.
El cambio de una dieta basada en frutos, vegetales y pequeños animales a otra con mayor
aportación de proteínas animales y de vegetales con un alto contenido de hidratos de carbono,
como los tubérculos, permitió un cambio metabólico que favoreció el crecimiento del cerebro.
Esta nueva dieta fue posible gracias a la utilización de instrumentos.
Se han utilizado tres tipos de evidencias para decidir la cuestión de cómo obtuvieron proteínas
animales los homínidos antiguos.
El análisis detallado de los útiles y su posible funcionalidad. Mediante el análisis al
microscopio del filo de un instrumento lítico se puede deducir para qué se utilizó
La etología, mediante el estudio comparado de las conductas de los simios africanos,
ha ofrecido también algunas explicaciones interesantes.
Pero son los estudios tafonómicos los que han permitido avanzar más en la
comprensión de la conducta de los homínidos antiguos.
Los homínidos controlaron dominios vitales de decenas de kilómetros cuadrados.
O El descubrimiento de talleres de talla atestigua que se efectuaban expediciones con la
única finalidad de fabricar útiles. Entre los miles de artefactos producidos, solo algunos
son seleccionados y transportados.
O El descubrimiento de lugares de despiece revela un acondicionamiento del territorio, el
escondite de útiles, el uso de medios de transporte.
Como consecuencia de todo ello, surgió una nueva organización social.
HI!OTESIS DE LA CAZA
Dart (1949) relacionó la bipedia con cambios ecológicos: Los ustralopithecus africanus,
mediante herramientas fabricadas por ellos mismos, se dedicaron a la caza de animales
pequeños y completaron el camino evolutivo de relación existente entre las sabanas abiertas,
la bipedia y la eclosión de la cultura. Sostuvo que los huesos habían sido utilizados como
instrumentos para herir, machacar y cortar antes de los útiles de piedra (cultura
osteodontoquerática).

Todos los estudios sobre los homínidos siguen esquemas muy semejantes: la postura erecta,
la adaptación a una alimentación carnívora en la sabana abierta, la construcción de
herramientas y las modificaciones craneales y cerebrales son fenómenos que se refuerzan
unos a otros dando lugar a una intensa presión selectiva a favor de seres cada vez más
bípedos, hábiles y carnívoros: cazadores en suma.
La caza daría entonces origen aI comportamiento humano.

En 1958 Brain identificó mordiscos de leopardo en algunos fósiles de australopitecinos y
planteó que éstos no eran los acumuladores de huesos en los yacimientos, sino las víctimas.
Por tanto, la emergencia del comportamiento humano no podía establecerse en estas especies
tempranas.

Lorenz (1963) mostró la importancia de las conductas agresivas para la cohesión y
articulación de los grupos sociales. Gracias a unos enfrentamientos, la mayoría de las veces
rituales, se consigue un orden y armonía en el grupo.
- Los intentos de ligar caza y agresividad tropiezan con un inconveniente serio: La caza
no es una forma de agresión, sino un modo de vida.

Washburn y Lancaster (1968) ofrecen un modelo mucho más ponderado (modelo del macho
cazador y la hembra cuidadora): en los grupos de monos y simios, los adultos no comparten el
alimento; los seres humanos se distinguen por la cooperación. La caza es la responsable de
este cambio. Existe una división del trabajo por la cual los machos cazan mientras las hembras
cuidan de los pequeños y recolectan vegetales. De este modo se fortalecen los lazos
familiares. Construir herramientas para cazar es una tarea compleja y enseñarlo a los jóvenes
implica una habilidad cognitiva muy desarrollada. Las áreas del córtex y el cerebelo
relacionadas con la destreza manual son hasta tres veces más grandes en los humanos que en
los grandes simios. Los bifaces achelenses son los primeros objetos bellos construidos por los
homínidos. Tenemos pues un hombre cazador que une placeres, habilidades, herramientas y
estrategias de caza para obtener los alimentos.
Washburn y Lancaster (1968) afirman que incluso entre los monos el juego duro y el
juego de peleas son sobre todo actividades de los machos y las hembras jóvenes
exploran menos mientras muestran un mayor interés por los niños.
Este modelo ha recibido tantas críticas que resulta difícil incluso el sistematizarlas,
sobre todo si lo relacionamos con la idea de unos dimorfismos sexuales que
alcanzarían incluso las capacidades cognitivas.
Modelo de Isaac del reparto alimenticio.
Ìsaac estaba influenciado por el congreso Man the Hunter. Los cazadores recolectores
actuales, a diferencia de los otros simios, dividen el trabajo, posponen el consumo de carne
hasta llegar al campamento base y comparten la comida. Ìsaac asume que este
comportamiento es estructural en Homo, y comenzó a practicarse en los márgenes de las
sabanas. Este comportamiento habría reforzado los vínculos sociales. El motor de la
socialización sería la distribución recíproca de alimentos (cazados, recolectados y procedentes
del carroñeo).
El modelo de cooperación social que propone Ìsaac es de una división de los roles,
aunque no lo apoya ninguna prueba arqueológica. La división social del trabajo es la
explicación más parsimoniosa de una organización social eficaz para:
4 Obtener carne de animales grandes.
4 Fabricar útiles cortantes.
4 Amamantar a las crías y cuidar de ellas.
Pero en el modelo de Ìsaac las hembras no son meramente pasivas: Tiene un papel
importante en la recolección de alimentos vegetales, huevos, insectos y pequeños
anfibios y reptiles. El sobrante de las capturas se lleva a los lugares de habitación.

Tipos de Yacimientos
Tipo Artefactos Huesos Delimitación Ìnterpretación Ejemplos
A Concentrados Ausentes
Bien delimitado
horizontal y
verticalmente
Talleres o
factorías líticas
Lokalelei.
Olduvai: EF-HR
y TK.
B
Equivale a los
butchering o kill
sites de Mary
Leakey
Concentrados
Una única
carcasa
Bien delimitado
horizontal y
verticalmente
Lugares de
descarnado
Olduvai FLK
North 6 y FLK
North
Deinoterium.
Barogali.
C
Equivale a los
living floors de
Mary Leakey
Gran número
Distintas
especies
Bien delimitado
horizontal y
verticalmente
Campamentos
base.
Central place
foraging.
Olduvai DK
y FLK Zinj.
Koobi Fora KBS
y FxJj50.
D
Equivale a los sites
with diffused
material de Mary
Leakey
Abundantes
Presentes o
ausentes
Dispersa
Olduvai: DK y
FLK North 5, 4 y
3.
G
Equivale a los
stream channel
occurrences de
Mary Leakey
Transportados y
redepositados
Transportados y
redepositados
Concentrados o
no

Olduvai BK, TK,
SHK
O Ausentes Presentes
Yacimiento
paleontológico

No contemplados
por Ìsaac
Ausentes
Presentes, con
modificaciones
antrópicas

Koobi Fora.
Bouri.

O En Barogali, Gobaad, Yibuti, se han hallado los huesos incompletos, y en su mayor
parte fracturados, de un Elephas recki ileretensis de 1,2 mda. El cráneo fue abierto
para extraer el cerebro y la mandíbula desarticulada para desprender la lengua.
Además han aparecido 570 fragmentos de útiles tallados (trituradores poliédricos,
cortadores y raspadores) y fragmentos líticos.
O Los campamentos base corresponden a la instalación de un grupo de homínidos
durante un periodo más o menos largo. Se encuentran numerosos útiles, huesos de
animales, cantos y pequeños bloques vestigios de construcciones y, en yacimientos
datados después de 1,3 mda, huellas de fuego en cantos quemados. Ìntegran una
visión tanto espacial como temporal del paisaje y sus recursos y una organización
social nueva que incluye compartir los alimentos y las materias primas necesarias para
construir refugios o fabricar útiles. La ocupación pudo ser continua o periódica, en
función de las estaciones o las migraciones de los animales. Los campamentos más
antiguos hallados son:
4 Fj-1 (Fejej, Etiopía) 1,96 mda. Abundante colección lítica de artefactos en
cuarzo junto a numerosos fósiles de mamíferos, presentando muchos de ellos
marcas de percusión relacionadas con la extracción de la médula.
4 DK (Olduvai, Tanzania) 1,8 mda. A la orilla de un lago. Apareció un círculo de
bloques de piedra de distintas dimensiones de 5 m de diámetro. Podrían ser
los cimientos de una estructura de ramajes. En las proximidades había restos
de comida y útiles tallados.
4 Bed Ì 1,7 Ma. Aparece un círculo central vacío de restos arqueológicos, lo que
se ha interpretado como el espacio de una construcción simple a partir de
pieles o elementos vegetales.
4 Gomboré Ì (Melka-Kunturé, Gadeb, Bodo, Etiopía) 1,7 ÷ 0,3 mda se encontró
un área ovalada de arena consolidada ligeramente sobreelevada, vacía de
todo objeto en el centro de un nivel arqueológico. Parece indicar el
emplazamiento de un refugio de ramajes o arbustos cuyo suelo fue despejado.
Pequeños círculos de piedra a un lado podrían corresponder a un
apuntalamiento.
4 FxJj50 (Koobi Fora, Kenia). <1,6 mda. Miles de piezas líticas. Gran densidad
de restos óseos con marcas de corte y percusión.
O Bunn(1994) observó que la ausencia de artefactos en el Escarpe de Koobi Fora no se
debía a la falta de ocupación, pues estaban documentados numerosos fósiles con
marcas de corte. En su opinión, la escasez de artefactos líticos se debe a la ausencia
de materias primas locales, lo que motivaría a no abandonar los artefactos.

Para Ìsaac, junto con la capacidad de cazar, la emergencia del comportamiento humano
coincide con la adquisición de hábitos de cooperación.
Modelo de la defensa de los recursos
Rose y Marshall (1996) proponen que los homínidos transportaban los recursos móviles, como
carcasas o piedras, a lugares con recursos inmóviles, como los ríos. Considerando la tendencia
de los primates a la defensa cooperativa, la competición con otros carnívoros, favoreció en los
homínidos el uso regular de puntos estratégicos del paisaje, la sociabilidad, la defensa
cooperativa y el consumo diferido.
HI!OTESIS DEL CARROÑEO
Blumenshine (1987) indica que la caza como motor evolutivo no ha sido corroborada por el
registro fósil. Un trabajo de campo en el Serengeti y Ngorongoro mostró la posibilidad de que
los homínidos viviesen de la carroña de los animales que fueron a morir a las superficies
arboladas donde vivían los homínidos. En la estación seca, los herbívoros mueren en masa y
los homínidos se hicieron con un nuevo nicho ecológico gracias a sus útiles de piedra.
Los conjuntos olduvayenses serían localizaciones elegidas para procesar carcasas que serían
visitadas de nuevo debido a la acumulación de materiales de estancias anteriores (1991).
Los yacimientos en medios no arbolados responderían a visitas cortas a las sabanas abiertas,
tras las cuales los homínidos regresarían inmediatamente a los medios cerrados de los
bosques de galería (Modelo del refugio en bosques de galería, Blumenschine y Peters, 1998)

Para Lewis Binford los primeros homínidos no pudieron abatir a los grandes animales junto a
los cuales se han encontrado los útiles de piedra. Según su Modelo de forrajeo en ruta los
homínidos ni cazaban, ni compartían la caza. Sus costumbres serían semejantes a las de los
actuales simios, cuya conducta es del todo individual. Una vida social compleja con caza de
animales grandes solo habría aparecido con el Homo Sapiens hace 100.000 años.
Binford cuestiona las interpretaciones de Ìsaac y Mary Leakey y considera que el hallazgo de
huesos y útiles en el mismo yacimiento puede ser:
O el resultado fortuito de episodios distintos en distintos momentos.
O El resultado de particularidades topográficas que atraerían a los homínidos cada cierto
tiempo (por ejemplo, para descansar a la sombra, protegerse, beber.).
O producido por agentes naturales.

Bunn y Kroll (1986) apuntan tres modelos diferentes:
1. Según las marcas halladas en centenares de huesos en Kobi Fora los Homo eran
capaces de desmembrar carcasas desde hace 2 mda.
2. Puede que lo único que aprovecharan fueran pieles y tendones.
3. Los homínidos eran el último estadio del carroñeo después de los predadores y los
animales carroñeros a los que disputarían los restos. Las verdaderas herramientas
olduvaienses serían los núcleos sólidos (choppers) y las esquirlas o lascas eran
materiales de desecho.
4. Cabría añadir una cuarta: Los primeros homínidos pudieron cazar no solo piezas
pequeñas sino también de tamaño medio.
CAZA O CARROÑEO?
La alternativa entre caza y carroñeo no puede ser llevada a límites extremos. Todos los
homínidos son omnívoros oportunistas. Los análisis de la presencia del C13 en los
ustralopithecus africanus de Makapansgat indica que en su dieta debía figurar un aporte
considerable de proteínas animales pese a carecer de instrumentos líticos. Pero la alternativa
entre caza y carroñeo supone una diferencia importante en términos sociales.
Si creemos con Ìsaac que los primeros usuarios de herramientas líticas transportaban
hasta sus refugios las carcasas de los animales a los que habían dado muerte, cabe
pensar que dispondrían de bastante comida para ser repartida de forma cooperativa.
Si lo que transportaban eran solo huesos descarnados, la escasez de alimentos
introduciría un elemento de tensión social. La disputa por la comida y las imposiciones
jerárquicas harían que la tendencia fuese retirar los alimentos de los campamentos
para evitar la competencia.

Bunn y Ezzo (1993) estudiaron los yacimientos de Olduvai. Están constituidos principalmente
por huesos proximales con marcas de corte, huesos largos con mayor masa muscular y por
tanto los primeros que son consumidos por los carnívoros. Ello evidencia el acceso primario de
los homínidos a estos restos o al menos un carroñeo muy activo.
HI!OTESIS DEL ESCONDRIJO DE !IEDRAS O DEL TRANS!ORTE DE RECURSOS.
Para Potts (1984, 1988) los homínidos acumulaban materias primas líticas en distintos lugares
a los que transportaban los recursos cárnicos que obtenían, principalmente del carroñeo. Esto
implica una planificación de los movimientos a lo largo del territorio.
HI!OTESIS DE LA DIVISION DE ROLES
A la hora de intentar establecer el grado de dimorfismo sexual que pudo existir, nos
tropezamos con el riesgo de los argumentos circulares. Cuanto más grande y robusto sea un
espécimen, más tenderemos a considerarlo como macho.
Las comparaciones estadísticas llevaron a Tobias (1975) a concluir que el dimorfismo sexual
es, por lo que hace al tamaño del cráneo, intermedio en los seres humanos:
- Mayor que en chimpancés, gibones y siamangs.
- Menor que en orangutanes y gorilas.
- Por tanto, la capacidad craneal nos sirve de poco salvo que podamos averiguar en qué
rango se encontraba cada especie de homínido.
Por fortuna, las comparaciones con los simios actuales permiten dar con un rasgo craneal muy
notorio indicativo del sexo: la cresta sagital: Una cresta sagital grande, capaz de servir de
inserción para potentes músculos maseteros, es indicio de un macho.
- Esto es válido para los homínidos con crestas sagitales, como los australopitecinos
robustos. Lástima que la mayoría de los homínidos conocidos carezca de cresta sagital
o se encuentre sólo en forma de indicio.
Al entrar en la cuestión mucho más especulativa de la diferencia de las conductas según los
sexos, la imaginación se dispara.

C. Owen Lovejoy, 2009.

Para Lovejoy (1981), la clave del éxito adaptativo de nuestros antecesores estriba en una
división estricta de las funciones de los distintos sexos.
Al igual que en la mayoría de los primates, los machos se encargarían de la defensa
del territorio y de la identificación y rechazo de los predadores mientras las hembras
son responsables directas del cuidado de las crías.
Los homínidos contarían con una característica propia e inusual: la familia
monogámica.
4 La pérdida del dimorfismo sexual en el tamaño de los caninos sería una prueba
de ello, toda vez que la unión monogámica no precisa ya de la competencia
entre los machos adultos por el acceso a las hembras.
4 Otros rasgos dimórficos se acentuarían por el contrario en la transición hacia la
monogamia: el vello de la cara, el pene notorio, las grandes mamas.
La bipedia tiene gran importancia en el modelo de Lovejoy. En su esquema, no está
ligada a la fabricación y uso de herramientas: se explica por la simple capacidad para
transportar alimentos. El éxito adaptativo de la bipedia es la posibilidad de acortar el
lapso entre los nacimientos y la cría de varios hijos a la vez y por consiguiente
aumentar la población, gracias a que el macho se encarga de la búsqueda de
alimentos contribuyendo a la nutrición y protección de los hijos.

En contra de esta teoría constatamos un alto dimorfismo (como el de los gorilas) en
ustralopithecus afarensis, que ya era completamente bípedo. En cuanto a los caninos, el
dimorfismo es menor. Esto hace que sea difícil inferir el tipo de organización familiar dominante
en esta especie que, en todo caso, no debió ser la monogamia.

Hawkes, O'Connell y Blurton Jones (1997) utilizaron la descripición de las técnicas de los
hazda (norte de Tanzania) para establecer una hipótesis acerca de la adaptación de los
homínidos.
- Carroñeo-caza por parte de los hombres.
4 De acuerdo con las oportunidades de obtención de carroña, esta fórmula de
obtención de carne solo habría sido importante para los primeros homínidos de
forma intermitente y dependiendo de su capacidad de desplazar a los
competidores.
- Recolección (excavación para obtener tubérculos) por parte de las mujeres y los niños.
4 Las mujeres disputan la carroña a los animales armadas con sus palos de
cavar.
Sería difícil calificar a los hazda de carroñeros o de cualquier otra
forma respecto a la manera en cómo obtienen sus alimentos. El
concepto de omnívoros oportunistas es el que mejor les cuadra.
HI!OTESIS DE LA RECOLECCION
Jolly indica algunos agujeros en el modelo bipedia-herramientas-disminución de los caninos e
incisivos-aumento cerebral:
- La bipedia aparece mucho antes que los instrumentos líticos
- Si los hombres usaban herramientas de forma ocasional, como los chimpancés, no se
entiende como éstos han conservado los incisivos y caninos más grandes de todos los
simios superiores.
Jolly (1970) sugiere un paralelismo:
%erophitecus
(babuino)
Papio (papiones),
Mandrilus (mandriles)
Babuinos y homínidos:
- Ocupan espacios abiertos, forman
grupos con un solo macho
- Tienen los caninos e incisivos
relativamente cortos
- Las falanges de los dedos 2-5 del pie
son de menor tamaño que la del dedo
gordo
Homínidos del
Vilafranquiense
Chimpancés
- Los homínidos se alimentarían, como los babuinos, en base a objetos pequeños y
duros, semillas de las huertas y plantas anuales de las sabanas.
- En una segunda fase, se introducirían las proteínas animales, pero las semillas
continuarían siendo de gran importancia.
Los estudios de Keeley y Coth (1981) sobre los útiles de Koobi Fora y otros yacimientos, ponen
de manifiesto que muchos se utilizaron con materiales vegetales
El análisis de Stahl (1984) acerca de la dieta en condiciones previas al uso del fuego supone
un argumento contrario a una gran dependencia de la alimentación vegetal, debido a su
toxicidad o dificultad de digestión.
La hipótesis abueIa es una teoría acerca de la importancia de la recolección para la
prolongación de la vida de las hembras más allá de la menopausia, toda vez que la tasa de
recolección más alta se da en las mujeres que ya no tiene a su cuidado los niños. Pero el
aprovechamiento de los tubérculos supone una elevada técnica de control del fuego.
Esa misma transformación de los alimentos vegetales cociéndolos ha sido también sugerida
por Collard y Wood (1999) y Wood y Brooks (1999) relacionándola con la reducción del tracto
intestinal del ergaster que sugieren Aiello y Wheeler (1995).
DIETA ALIMENTACIÓN
Harris indica distintas fuentes de evidencia acerca de la dieta de los homínidos:
el registro fósil ÷sobre todo los dientes-
las herramientas y útiles conservados
la comparación con la dieta de otros primates. Esta quizá sea la posibilidad de
comparación más importante.
Los chimpancés son omnívoros oportunistas, se alimentan en una
proporción muy alta (94%) de hojas y frutos, pero no desprecian la carroña
ni pierden oportunidades de cazar animales pequeños incluidos monos.
Esa condición pudo ser la de todos los homínidos. Pero dando por sentada
la premisa general, se tiende a considerar que la tendencia hacia uno u
otro tipo de alimentación supone un camino adaptativo diferente para
algunos homínidos en particular.
las analogías que pueden establecerse con las sociedades modernas de
cazadores-recolectores

1. rrorin tugenensis fue un omnívoro que se alimentaba sobre todo de frutas, algunos
insectos y pequeños animales.
2. rdipithecus ramidus, tiene el esmalte fino y por ello deducimos que no comía
vegetales duros.
3. El estudio de Grine (1987) acerca de las marcas de desgaste de los dientes debidas a
las dietas proporciona una evidencia directa acerca de los hábitos alimenticios de
australopitecinos robustos y gráciles. Examinando bajo microscopio las estrías que se
producen en los dientes y comparándolas con la de los primates actuales, obtuvo como
resultado la presencia de una dieta diferente en Paranthropus y ustralopithecus. Los
australopitecinos robustos masticaban alimentos más duros que los que formaban
parte de la dieta de los gráciles, que sería sobre todo folívora y frugívora.
a. A la idea de Dart del ustralopithecus africanus como un ser cazador y
carnívoro que aprovechaba las armas de piedra hechas por él mismo para
sobrevivir en la sabana en competencia con otros predadores, se añadió el
estudio comparativo de Robinson (1954) en el que concluye:
i. La dieta de los Paranthropus debió de ser vegetariana.
ii. La del ustralopithecus africanus era omnívora con una aportación
importante de carne.
iii. Esta diferencia en la dieta se refleja en la estructura de la cara y el
cráneo.
O Wolpoff (1971) negó una gran disparidad morfológica entre las
formas gráciles y robustas. Todos estos seres compartirían
una dieta vegetariana dura.
4. Tobias y Vrba sostiene la hipótesis de que un cambio vegetacional en África lleva a la
división de los homínidos en dos clados:
a. Los Paranthropus, especializados en una alimentación basada en materiales
vegetales duros.
b. Los Homo, con un incremento notable de la dieta carnívora. Así dieta carnívora
se asocia con sabanas abiertas y construcción y uso de instrumentos líticos. La
dieta de los homínidos era más variada de lo que se creía, según un estudio
publicado hoy en Science, que indica que los entornos locales son mucho más
importantes en la determinación de la dieta que la anatomía de la especie.
5. Peter Ungar y Matt Sponheimer (2011) piensan que la dieta de los homínidos era
variada y que los entornos locales fueron mucho más importantes en la determinación
de la dieta que la anatomía de la especie.

Derfleur y colaboradores (1999) tras examinar varios yacimientos musterienses franceses,
sacaron como conclusión la existencia de prácticas de canibalismo entre los neandertales. En
cambio, para Garralda y Vandermeersch (2000) estos yacimientos no muestran trazas del uso
del fuego, por lo que cabe dudar que estemos en presencia de canibalismo. Cabría atribuir el
descarnamiento a un ritual funerario.
Para Juan Luis Arsuaga, la conducta caníbal neardenthal es muy humana; la brutalidad sería la
ausencia de canibalismo.

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