29 de Junio - San Pedro y San Pablo 1. El Cristo de este Domingo... Es el Cristo que cuestiona...

El Cristo de los interrogantes, por eso es el Cristo que sorprende. No es solamente el Cristo de las respuestas, es el Cristo de las preguntas. Es el Cristo que no tiene miedo de lanzar la pregunta acerca de si mismo.. porque sabe que Él despierta esas preguntas. Su persona es un misterio para los que ven y oyen. Es el Cristo que pone a los discípulos frente a la encrucijada de su propia identidad: “¿Ustedes, quien dicen que soy yo?” Es el Cristo que expone a sus discípulos a la incertidumbre que Él mismo despierta, para hacerlos crecer en la fe. Es el Cristo que reconoce la obra oculta del Padre en el corazón de los hombres... “Esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre”... Es el Cristo que descubre como de manera misteriosa, su Padre siembra en el corazón de los hombres, la luz de la verdad acerca de si mismo. Es el Cristo que cambia la vida y asigna una misión. “Feliz de ti, Simón... Pero yo te digo, tú eres Pedro.” El nombre es lo más personal que tenemos, y Cristo se atreve a cambiar el nombre de Pedro...Es el Cristo que cambia la vida, porque es el Señor de la Vida. El cambio de nombre es una manifestación del poder de Cristo. Este que se llamaba Simón, ahora es Pedro. 2. Claves para el discipulado... En una fe que está fundada sólo sobre respuestas, sólo sobre “verdades”, Cristo pone a sus discípulos en una situación de incertidumbre. “¿Qué dice la gente acerca del Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es? ¿Ustedes, quien dicen que soy yo?” Entrar en el camino del discipulado es permitirle a Cristo que nos arroje algunas preguntas. Es permitirle a Jesús ser confrontados por la profundidad del misterio de su persona. Exponiendo a sus amigos al interrogante acerca de si mismo, Cristo nos revela que el discipulado madura cuando surge en nuestra vida la pregunta acerca de su persona, “¿Quién dicen que soy yo?” Ser discípulo de Jesús implica siempre abandonar las seguridades y exponerse a algunas incertidumbres, que solo se resuelven desde la dimensión personal (¿quién es Él para mi?) y comunitaria de la fe (“¿quien dicen que soy?”). “Esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre”. El discipulado es un camino que nos lleva a descubrir la verdadera identidad de Jesús. Pedro no recibió de golpe la verdad acerca de Jesucristo. El Padre del cielo se la manifestó quizás trabajosamente, Pedro encontró la verdad acerca de Cristo en el silencio, buscando la verdad acerca del Reino en la contemplación. La respuesta de Pedro no es instantánea, le ha llevado tiempo. Para que el Padre nos revele la verdad acerca del Hijo del Hombre, hay que hacerse silenciosos, contemplativos, orantes. La verdad acerca de Jesucristo no acontece en

En un mundo que aparentemente no tiene más preguntas sobre la fe. seguirnos preguntando es profundamente cuestionador. Si hay algo que cuestiona a los hombres de hoy es vernos rezar. No hay mejor anuncio para dar al hombre que aquello que el Padre del cielo nos susurra al corazón. Al menos sería el intento de romper con determinados estereotipos de la fe que suponen los hombres de nuestro tiempo. Mirando a los hombres de nuestro tiempo. Ser testigos en el mundo de hoy es distinguirnos por nuestra búsqueda de la verdad acerca de Dios y de Cristo. más bien es como una brisa suave. “Tú eres el Mesías. Que bien inmenso le haría a los que nos rodean vernos llenos de una sana incertidumbre acerca de Dios. 3.. . el Hijo de Dios vivo”. Claves para la misión. Ser discípulos es ser hombres y mujeres que han descubierto la verdad que se esconde en la persona de Jesucristo. pocas palabras pueden sonar más fuertes que la palabra acerca de Jesús. acerca de Jesucristo. Los discípulos somos personas que llevamos en el corazón esa respuesta. Finalmente. vernos hacer silencio para que el Padre nos revele quién es Jesús. Hacer de las preguntas acerca de Jesús un estilo misionero supone también tratar de oír las preguntas y cuestionamientos que el hombre de hoy lleva en su corazón Ser misioneros de Jesucristo es también convertirnos en testigos desde la contemplación. para permanecer de pie.. Ser testigos de Jesucristo en el mundo de hoy es también decir una palabra acerca de Jesucristo. para no caerse. que hay que aprender a gustar y percibir... cuánto riqueza podemos aportar a los hombres y mujeres de hoy si en vez de imponer verdades comenzáramos a sembrar preguntas. y por lo tanto misionero. En el silencio que este presente hace acerca de Dios. El camino del discipulado conduce a este “responder” acerca de Jesús. Ser testigos de Jesucristo hoy es ofrecer a los hombres de nuestro tiempo esta “piedra” que es la fe que los apóstoles nos dejaron. ni marearse con el vértigo.nuestra vida estrepitosamente. para encontrar apoyo. creer en el mundo de hoy es pararse sobre la roca firme de la fe. Muchos hombres y mujeres necesitan saber de este suelo firme que es creer. Implica tratar de construir un cristianismo más contemplativo.

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