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ANÁLISIS DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Pedro Luis Rodríguez García
Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Profesor de Educación Física y Salud. Facultad de Educación. Universidad de Murcia. Responsable de Investigación del Instituto de Ciencias del Deporte

La columna vertebral, también denominada raquis, es una estructura ósea en forma de pilar que soporta todo el tronco. Constituye, el eje principal de nuestro cuerpo y está constituida por un conjunto de vértebras superpuestas y articuladas por una serie de estructuras discales y cápsulo-ligamentosas, cuya disposición asegura tres características fundamentales para su funcionalidad, como son dotar de rigidez suficiente para soportar cargas axiales, proteger las estructuras del sistema

nervioso central (médula, meninges y raíces nerviosas) y otorgar una adecuada movilidad y flexibilidad para los principales movimientos del tronco. Si observamos la columna vertebral normal (figura 53) podemos apreciar que, desde un plano frontal, presenta un alineamiento casi perfecto entre cada una de sus vértebras; es decir, es casi rectilínea, aunque en algunos casos pueda surgir una ligera desviación que situada entre ciertos límites no es considerada patológica. En el plano sagital, el raquis queda dividido en una serie de curvaturas de naturaleza fisiológica que justifican su presencia en el aumento de las resistencias a las fuerzas de compresión axiales. Desde el punto de vista de la ingeniería, queda demostrado que la resistencia de una columna es proporcional al cuadrado del número de curvaturas más uno (R=N2+1). En la columna vertebral podemos encontrar cuatro curvaturas principales. Una de estas curvaturas será fija, y constituye la llamada zona sacra, que presenta concavidad anterior (cifosis). El resto de curvaturas son móviles y quedan

formadas por la llamada lordosis cervical (concavidad posterior), cifosis dorsal (concavidad anterior) y lordosis lumbar (concavidad posterior).

Si tenemos en cuenta los segmentos móviles, la resistencia de la columna vertebral con presencia de curvaturas será 10 veces superior que si fuese completamente rectilínea. En el nacimiento la columna vertebral es rectilínea, pudiendo mostrar una ligera concavidad anterior desde la zona occipital al sacro. Cuando el niño es capaz de elevar la cabeza voluntariamente comienza a desarrollarse la lordosis cervical. Con la adquisición del ortoestatismo y la deambulación la pelvis se inclina y se genera la lordosis lumbar y la cifosis torácica (Moe y cols. 1984). La valoración del raquis en el plano sagital implica la complejidad de tener que discernir los límites fisiológicos y patológicos de su forma y función, circunstancia que precisa de un adecuado conocimiento de las estructuras anatómicas que la conforman y la biomecánica que rige su funcionalidad. Según señala Munuera (1996), los valores angulares de las curvaturas del raquis medidas por procedimientos radiológicos oscilan entre 2º y 24º en la lordosis cervical, con una media de 9º; cifosis dorsal entre 22º y 56º, con una media de 40º; lordosis lumbar entre 38º y 75º, con una media en torno a 57º. Fon y cols. (1980) observan como la cifosis aumenta con la edad, obteniendo valores medios de 26º, 32º, 39º y 42º, para edades entre 19-39, 40-49, 50-59 y 60-69 años respectivamente. Stagnara y cols. (1982) observan una media de 37º con un rango de 7º63º. Gelb y cols. (1995) con una población adulta encuentran una media de 48º. Boseker y cols. (2000) determinan la normalidad de la cifosis torácica entre 20º y 50º, en niños y adolescentes de 5 a 19 años, con una media de 33º, sin encontrar diferencias significativas entre géneros.

Teniendo en cuenta estos márgenes de variación es complicado establecer los límites de la normalidad para dichas curvaturas (Wenger y Frick, 1999).

Zona cervical

Zona dorsal

Zona lumbar

Zona sacra

Plano frontal Visión anterior

Plano sagital

Plano frontal

Figura 53. Visión del raquis normal en los planos frontal y sagital

En

G.R.D

se

moviliza

ampliamente

todas

las

estructuras

corporales, especialmente la columna vertebral a través de los movimientos de extensión y flexión. Esta movilidad se realiza desde edades tempranas con un trabajo progresivo y adecuado sobre la postura corporal (Mata, 1999), redundando positivamente sobre la prevención de los problemas que en un futuro puede procurar la falta o el exceso de actividad físico-deportiva (Grotkasten y Kienzerle, 1993).

Se considera de gran importancia la correcta preparación y el análisis de las posturas corporales en el momento de enseñar las técnicas corporales específicas de este deporte. El raquis como cadena de eslabones osificados, conectados flexiblemente por discos interpuestos, ofrece la rigidez necesaria para mantener erguido el tronco, y a la vez aporta el grado de movilidad articular suficiente para realizar los movimientos deseados que

caracterizan al aparato locomotor humano (Rodríguez, 1998; CalaisGermain y Lamotte, 1995; Cuadrado y cols., 1993; Llanos, 1988). Gracias a estas curvas sagitales móviles se genera mayor estabilidad y aumenta la resistencia a la compresión axial (Landa, 1992; Diéguez, 1997; Casimiro, 1998). Las tres curvas se equilibran mutuamente permitiendo mantener la proyección vertical del centro de gravedad sobre la base de sustentación en la posición erecta (figura 54) (Pastor, 2000).

Figura 54. Disposición de la proyección del centro de gravedad respecto al raquis.

La dinámica raquídea permite la movilidad y orientación del tronco y cabeza en los diferentes planos del espacio. En G.R.D. el raquis debe estar dotado de la suficiente flexibilidad (Pastor, 2000; Hamill y Knutzen, 1995). En un análisis sagital, se puede dividir, funcionalmente, el raquis en un pilar anterior o estático y otro posterior o dinámico. En el pilar anterior se encuentran las articulaciones intervertebrales, constituidas por las caras superior e inferior de dos vértebras adyacentes, unidas por un disco intervertebral y los ligamentos vertebral común anterior y posterior (Pastor, 2000). El pilar posterior está constituido por la superposición de las articulaciones interapofisarias y los istmos. A diferencia de las articulaciones intervertebrales, éstas son sinoviales, característica que implica movimiento. Estas superficies articulares pueden ser planas o estar ligeramente curvadas en el plano transversal y se hallan recubiertas por cartílago articular. El papel mecánico de las superficies articulares es el de freno, orientación del movimiento y contribución a la transferencia de cargas, resistiendo torsiones y cizalla. Ambos pilares disponen de estructuras articulares y ligamentosas adyacentes de modo que existe una relación anatómica entre el pilar anterior y el posterior, asegurada por los pedículos vertebrales (Miralles y Puig, 1998). Las funciones de los ligamentos de ambos pilares distan mucho de ser simples medios de unión y refuerzo ya que: permiten el movimiento más conveniente minimizando el gasto energético muscular, facilitan una eficaz protección medular y radicular; participan en la estabilidad raquídea actuando en sincronía con los músculos, o funcionan como verdaderos refuerzos, bien ante solicitaciones raquídeas externas, bien absorbiendo energías en determinados traumatismos.

se produce principalmente a través del pilar posterior y.. Los pedículos de las zonas de transición (cervico-dorsal y dorso-lumbar) resisten importantes fuerzas de tracción. que aumentan la cifosis dorsal (Miralles y Puig. Relación funcional entre el pilar anterior y posterior de una articulación intervertebral (Kapandji. . Esta longitud disminuye con la vejez. y el 20% restante lo soportan los pilares dinámicos (figura 55) (Martín y cols. a través del pilar anterior. como consecuencia de la deshidratación discal y acuñamiento de los cuerpos vertebrales torácicos. unos 72 centímetros (cm) en el varón y 60 cm en la mujer. 1981). mientras que con un índice mayor al 96% se favorece el aspecto estático (rigidez) (Kapandji. 1981). de media. en las cifóticas. 1997).El pilar estático soporta el 80 % del peso (de los segmentos superiores u objetos que se coloquen sobre ella). Figura 55. La longitud del raquis viene a ser. La longitud del raquis con las tres curvaturas oscila entre el 94-96% de la longitud del mismo totalmente estirado (Índice raquídeo de Delmas). Un raquis con un índice menor al 94% tiene favorecido el aspecto dinámico (movilidad). 1998). La transmisión de carga a lo largo del raquis en las curvas lordóticas.

clásicamente se admite que la normalidad de la curva torácica oscila entre 20 y 40 grados. son patológicas las cifosis dorsales de más de 40º con afectación de 4 ó 5 vértebras mínimo (Alarcón. Cualquier variación. Cuando la curva lordótica es menor de 20º se habla de rectificación . En cuanto a la lordosis lumbar. Es interesante mantener unas curvaturas dentro de los límites fisiológicos para conservar su capacidad de estabilización (IBV. Los límites de normalidad citados en la bibliografía son muy variables. Asimismo. con una tendencia actual al aumento de los mismos. sino más bien en base a una justificación anatómicofisiológica y evolutiva (posibles repercusiones sobre el raquis a medio o largo plazo) (Santonja y Martínez. los valores normales para Moe (1984) oscilan entre 40º y 60º o entre 20º y 57º con un valor medio de 45º para Commandre (Santonja y Martínez. 1992). 1993). Sin embargo. lo que ha ocasionado que se propongan valores que oscilan entre 18º y 50º con un valor medio de 35º.. Como referencia más aceptada. 1992). 1992). Otros autores cifran el límite superior de la normalidad en los 35º.Estas curvas tienen un intervalo de grados considerados normales. lo serán aquellas curvas por debajo de 20 grados. 1994). la normalidad no sólo debe ser obtenida por criterios estadísticos. si bien esta desalineación de la curva torácica es menos frecuente. fundamentalmente por criterios estadísticos (posiblemente debido al aumento de la curva torácica por la adopción de posturas más asténicas desde la infancia y por una falta de atención hacia la postura correcta con respecto a hace unas pocas décadas). por exceso o por defecto resulta patológica (Cuadrado y cols. En la actualidad se entiende que el rango de normalidad de la lordosis lumbar oscila entre 20º y 40º. Por segmentos.

Con más frecuencia de la sospechada. si se realiza una correcta exploración clínica. Morfotipos raquídeos (Serna y cols. . La elevación de brazos disminuye los grados de la curva torácica. pero con un notable incremento de la curvatura dorsal en flexión del tronco (Santonja y cols.. se encuentran desalineaciones dinámicas. mientras cuando la curva supera los 40º se denomina hiperlordosis lumbar. Según Hamill y Knutzen (1995) la posición de miembros inferiores y superiores modifica de forma significativa la postura del raquis. Figura 56. una correcta disposición del raquis en bipedestación. mientras que la flexión coxofemoral pasiva disminuye la lordosis lumbar. es decir. 1996). Estas curvaturas están influenciadas por numerosas variables. 2000). al producir una disminución del ángulo lumbosacro.lumbar.. Con muy poca frecuencia es posible encontrar sujetos que en bipedestación muestran una inversión lumbar (Figura 56).

Un aumento en el ángulo (anteversión) origina un incremento de la lordosis. 1990). 1990). Rectificación lumbar (disminución del ángulo lumbo-sacro) ante una flexión coxofemoral pasiva. La pelvis es la base sobre la que descansa el raquis. mientras que la disminución (retroversión) provoca una reducción de la curva lordótica (figura 57) (Cailliet. Existe una relación intrínseca entre la columna lumbar. 1979. 1979. La posición y el movimiento de una de estas estructuras tienen gran influencia sobre las otras. 1981.Éste se determina dibujando una línea paralela al nivel superior del sacro y en ángulo con un nivel horizontal (Cailliet. Los ángulos de la cadera y rodilla influyen en la basculación de la pelvis y postura lumbar en bipedestación. El raquis está en equilibrio sobre la base del sacro. la pelvis y la articulación de la cadera. encontrando que un incremento en los ángulos de flexión . Kapandji. Cailliet. Figura 57. de modo que un cambio en su inclinación produce cambios en la posición de la quinta vértebra lumbar y del resto del raquis (Alarcón. Cailliet. 1992).

. 1996). También las variaciones en la inclinación pélvica modifican la actividad de los músculos que contribuyen a configurar la postura. 1996). para posicionar adecuadamente el centro de gravedad.de cadera causa una retroversión pélvica que disminuye la lordosis lumbar. siendo la salida también más ancha. Los movimientos de la pelvis inciden sobre las curvaturas sagitales del raquis en sentido opuesto (Santonja. favorecer las posiciones estáticas y transmitir los impulsos craneo-caudal y caudocranealmente. Está compuesta por un cinturón óseo. ligeramente más inclinada hacia delante. En la mujer la entrada superior es más ancha y corta. Forma la parte inferior de la pared abdominal. Levine y Whittle. 1992. Un aumento de la lordosis lumbar afecta al raquis dorsal aumentando la cifosis. con forma de embudo y diferencias en base al género. en conjunto. La pelvis unida al raquis lumbar por medio de la articulación lumbosacra determina que todos los movimientos de la pelvis afecten al raquis y viceversa (Wirhed. sirve de origen e inserción a los músculos del miembro inferior y aloja a las vísceras abdominales. pudiendo girar sobre . Al ser más ancha le confiere la propiedad de aumentar la base de sustentación con unos músculos más gruesos. formado por el sacro en medio y el coxal a ambos lados. afectando la estática del raquis (Ramiro y cols. En bipedestación. Esto hace que los ángulos pelvianos estén más abiertos y. Sus funciones son: estabilizar el centro de gravedad. la base del sacro se halla inclinada hacia delante alrededor de 30 grados en relación al plano sagital. 1987). La pelvis es una estructura de partes duras y blandas encargadas de unir el miembro inferior y el tronco.

los músculos retroversores son: Recto anterior del abdomen. Sartorio. El movimiento por el cual la base superior de la pelvis se desplaza hacia delante se denomina anteversión pélvica mientras que el movimiento contrario se denomina retroversión (figura 58) (CalaisGermain y Lamotte. . Oblicuo menor. Pectíneo. Adductor mayor y Cuadrado crural (accesorio). Transverso abdomen. Dorsal largo. Cuadrado lumbar. Recto anterior cuádriceps y Tensor de la fascia lata. Figura 58.. Oblicuo mayor.un eje transversal (articulación coxofemoral) en sentido anterior y posterior (Kapandji. 1995). 1987). Por el contrario. El acortamiento de estos músculos determina un desplazamiento anterior de la pelvis en dirección ventro-caudal. Movimiento de anteversión (a) y retroversión (b). Psoas Ilíaco. Glúteos (mayor especialmente). que acentúa la lordosis lumbar (Calais-Germain y Lamotte. Adductor menor y mediano. Los músculos que producen la anteversión pélvica son según Lapierre (1996): Sacrolumbar. 1981. Ramiro y cols. 1995). Epiespinoso.

Estabilidad raquídea La correcta disposición del raquis es precisa para desempeñar sus funciones sin que se produzcan alteraciones. Esta función la realizan los siguientes elementos (Labanda. La literatura especializada indica que los ligamentos tienen un pequeño rol en el mantenimiento de estabilidad raquídea. 1987): 1. ligamentosos y musculares (Pastor. 2000). El disco intervertebral. Elementos osteoligamentosos del arco posterior y anterior. 1997). Para tal fin es necesario disponer de estabilidad articular. 1996). Figura 59.El equilibrio de la pelvis está asegurado por la relación en parejas antagónicas de estos músculos (figura 59) (Lapierre. 2. ya que es la co- . 1996). Las posiciones de estabilidad y reposo de las curvas sagitales dependen de los componentes óseos. Grupos musculares que interactúan sobre la pelvis (Lapierre. tanto a corto como a largo plazo (Santonja.

. las vértebras de cada región se parecen mucho entre sí. 1989. por lo que ofrecen poca resistencia a la torsión (Llanos. caracterizadas por la inestabilidad que les confiere su mayor movilidad (Rothman y Simeone. En general. Musculatura intrínseca del raquis la más importante en la estabilidad raquídea. Hamill y Knutzen. • Charnela dorso-lumbar. Cualquier tipo de estrés o su combinación tiene mayor repercusión en las vértebras de transición (charnelas) que existen entre cada región vertebral. . 1996). salvo las que constituyen la línea de transición entre dos regiones (Teyssandier. 3.contracción de los músculos anteriores y posteriores del raquis la que realmente tiene una gran actividad estabilizadora (Solomonow y cols. Sobre la columna actúan varios tipos de estrés provocados por las acciones cotidianas de la persona. pero con las facetas articulares más bien horizontalizadas. siendo una zona que se traumatiza constantemente en las actividades de la vida diaria. 1988). Esta zona de transición presenta la característica mecánica de ser rígida a nivel torácico. Éstas son: • • Charnela craneo-cervical. Cuando es sometida a sobrecargas cíclicas. 1999). aumenta la inestabilidad y el riesgo de repercusiones (Gedalia y cols. Charnela cervico-dorsal. 1995). se fatiga. 1998).. Una gran parte de los cambios posturales del cuerpo humano se originan en la unión cervico-dorsal.

Parece ser que juegan un papel preponderante en la información sobre la postura. • En esta transición aumenta considerablemente el estrés de compresión y cizalla en posturas forzadas (Calais-Germain y Lamotte. Del mismo modo se ponen en tensión todos los ligamentos del arco posterior: amarillo. La repetición de dichos movimientos forzados generará paulatinamente en virtud del fenómeno de fatiga de los elementos elásticos (Rodríguez y Moreno. 1981). . El objetivo de los ligamentos es mantener sólidamente unidas las diversas piezas que constituyen la columna. circunstancia que pone en tensión máxima su cápsula y ligamentos. 2000). supraespinoso y ligamento vertebral común posterior. por la inclinación de L5 y S1 (Kapandji. Los ligamentos del raquis presentan abundante inervación. Los ligamentos estabilizan la articulación intervertebral. 1999). El funcionamiento normal de ésta requiere de una notable flexibilidad y de una gran fuerza. Se han identificado mecanorreceptores en el ligamento longitudinal anterior y en las dos o tres capas más periféricas del anillo.. Al estar situados en la parte más anterior de la columna.• Charnela lumbo-sacra. 1998). y si se estiran en exceso la movilidad intervertebral puede aumentar por encima de valores fisiológicos (Norris. interespinoso. 1997) una pérdida de elasticidad en dichos ligamentos. debido a su movilidad y a la necesidad de soportar peso (Pastor. Representa un punto débil del raquis. En cuanto a las estructuras ligamentosas hay que considerar que durante los movimientos de flexión forzada se produce un deslizamiento en las articulaciones interapofisarias. intervienen en la postura antigravitatoria (Miralles y Puig. lo que provocará una insuficiencia para detener el desplazamiento vertebral indeseado (Rodríguez y cols. 1995).

constituido por músculos que unen entre sí las apófisis espinosas de vértebras adyacentes o distantes. y otro lateral externo. como la cintura escapular. la cintura pélvica y el cráneo. que son aquellos que se apoyan en zonas óseas que rodean la columna. 1987). en la dinámica raquídea y que involucran. uno medial o interno. Los músculos del tracto medial cortos son: interespinosos. al disco intervertebral Orts Llorca (1972) clasifica el sistema muscular raquídeo en dos grupos: Músculos intrínsecos. Los músculos intrínsecos del raquis se disponen formando dos masas o tractos musculares paralelos. Superar este umbral. directa o indirectamente. recto posterior . la condición de elasticidad en los ligamentos (Rodríguez y Moreno. constituido por los músculos que de igual modo que los anteriores. Estos músculos pueden ser cortos. saltando un mayor número de segmentos vertebrales. 1997). en todo momento. unen las apófisis transversas y las costillas en su ángulo posterior. saltando de una vértebra a otra y son los más profundos. provocando un estiramiento excesivo de los ligamentos que puede desembocar en repercusiones raquídeas. lógicamente. que asegura. que tienen su origen e inserción en los mismos elementos óseos de la columna.1996). Músculos extrínsecos. o largos y superficiales. Los medios de unión y refuerzo activos están formados por el gran número de músculos que actúan. supone adentrarse en la zona de deformación plástica. Los ligamentos no pueden distenderse sin lesión más allá de un 20-26% (Ordóñez y Mencia. Es importante adoptar posturas adecuadas para trabajar en la zona de deformación elástica.

García y Barrios. 2000). músculos rotadores y sacro-coccígeo. Ante cualquier alteración. García y Barrios. La musculatura tónica está formada mayoritariamente por fibras de contracción lenta. recto posterior mayor de la cabeza. las condiciones estáticas cambian y entonces la gravedad empieza a actuar de forma agresiva (Pastor. 2000). Norris. Los músculos extrínsecos principales con acción directa o indirecta sobre el raquis son: esternocledomastoideo. se suelen dividir en tónico-posturales y fásicos (Weckerle. cuadrado de los lomos. 1992. dorsal ancho y pectorales (como antagonista del trapecio y romboides). tensión. oblicuo posterior mayor de la cabeza. Los músculos cortos del tracto lateral son el oblicuo menor de la cabeza e intertransversos. 1989. torsión-rotación y cizalla. se activan de forma automáticamente y al contener mayor cantidad de tejido conjuntivo. y los largos. angular del omóplato. Los músculos posturales son activos en bipedestación. Mora. 1996. Los músculos. dispuestas oblicuamente con referencia al eje longitudinal del músculo (Martín. aunque su actividad se . el largo del dorso. Los músculos extensores son los situados por detrás de las apófisis transversas y están colocados en tres capas. Reichardt. a las que está sometido el raquis. Todas estas estructuras combaten las fuerzas mecánicas de compresión. 1996). trapecio. romboides. Tiene función de sostén. 1989. Los primeros están constituidos por fibras cortas. iliocostal y esplenio. oblicuo interno y externo. los largos son los multífidos y semiespinales. 1999. tienden al acortamiento (Cos y Cos. recto abdominal. psoas iliaco.menor de la cabeza. en base a su comportamiento y acción. 2000).

1998).reduce al mínimo cuando existe una alineación correcta de los segmentos corporales. mientras que la musculatura fásica. Puesto que la proyección del centro de gravedad (CDG) es anterior al centro de las articulaciones raquídeas (en un 75% de la población la proyección del CDG es ventral respecto al eje de giro L4-L5) se tiende a un desplazamiento anterior del tronco. 1999). 2000). ante una patología crónica o una inactividad prolongada. un sistema de protección del raquis consistente en tres capas aponeuróticas que envuelven los músculos lumbares separándolos en tres compartimentos. que debe ser compensado por las fuerzas ejercidas por ligamentos y músculos raquídeos. 1999). asociada a las masas musculares que se originan e insertan en el raquis. A nivel posterior se encuentra una estructura importante en la transmisión de carga y estabilización raquídea. Estos músculos con su función predominantemente motriz. fundamentalmente. de forma voluntaria con una función dinámica (Cos y Cos. La musculatura tónica o estática. (Miralles y Puig. de la forma en que se solicite la musculatura (Cos y Cos. Se trata de una musculatura activada. por el contrario. . La musculatura fásica está formada mayoritariamente por fibras de contracción rápida. y en menor medida. va a tener tendencia a la hipertonía y acortamiento. 1999). lo hace reduciendo su fuerza (García y Barrios. Se trata de la fascia tóraco-lumbar. Tener gran parte de un tipo de fibra u otro viene determinado en primer lugar por la genética de cada individuo y en segundo. tenderá hacia la hipotonía o laxitud (Cos y Cos.

Disposición y funcionamiento de la fascia tóraco-lumbar. se origina en las apófisis espinosas lumbares y rodea la musculatura lumbar hasta confundirse con las otras capas de la fascia tóraco-lumbar a lo largo del borde lateral del músculo iliocostal lumbar.La capa anterior es bastante delgada y deriva de la fascia del cuadrado lumbar. La posterior cubre los músculos de la espalda. 1989. se inserta en los vértices de las apófisis transversas lumbares y se continúa lateralmente con la aponeurosis del músculo transverso del abdomen. . La capa posterior presta una inserción indirecta al transverso abdominal en las apófisis espinosas lumbares. 1998). Una de las funciones de este músculo es tensarla (figura 60). Figura 60. Uno de los músculos más importantes cuya aponeurosis forma parte de la fascia tóraco-lumbar es el dorsal ancho. Monfort y Sarti. La media emerge por detrás del cuadrado lumbar. La zona de unión entre las tres capas es densa y forma lo que se denomina rafe lateral (Scott. Cubre la cara anterior de éste y se inserta en la cara anterior de las apófisis transversas lumbares.

Su contracción provoca un aumento de la presión intra-abdominal (PIA) que interviene como mecanismo de protección durante el levantamiento de pesos y movimientos en flexión de tronco (Monfort y Sarti. 1998). que se transmite a la espina torácica y a los hombros por medio de las costillas. . oblicuo interno y transverso abdominal. 1998). bajo el diafragma y sobre el suelo pélvico. craneomedial. mientras que personas con algias lumbares existe una inervación deficitaria (Miralles y Puig.Los músculos anchos del abdomen. al contraerse traccionan lateralmente de la fascia toracolumbar produciendo un momento extensor sobre las vértebras debido a la dirección oblicua de sus fibras. creándose así el momento extensor sobre todo el raquis lumbar. Una tracción transversal tiende a aproximar las apófisis espinosas. La musculatura abdominal tiene otro papel estabilizador del raquis. La fascia está bien inervada en personas sanas. Esta presión proporciona un empuje. disminuyendo así la carga sobre el raquis (Figura 61). Las fibras de la lámina superficial tienen una dirección caudomedial y la profunda.

1981).Figura 61. . Mecanismo de presión intra-abdominal (Kapandji.

permitiendo movimientos de balanceo entre ellas (Miralles y Puig. implica la práctica deportiva (Montoliu y cols.. flexión. 1998). distribuir las cargas que recibe el raquis en relación a la posición del tronco y de las extremidades por todo el trayecto de la misma y mantener separadas dos vértebras. Pastor. 1987. inclinación y sus combinaciones) (Ramiro y cols. pretensado y cerrado. además. 1994). de los impactos y cargas que permite el movimiento entre vértebras (extensión. El disco intervertebral es probablemente el elemento de mayor importancia mecánica y funcional del raquis pues se trata de un amortiguador hidráulico. Su función es permitir la movilidad intervertebral. integrada.Biomecánica del disco intervertebral Bases anatomo-funcionales del disco intervertebral.. Entre cada dos cuerpos vertebrales adyacentes existe una articulación tipo anfiartrosis que une las dos caras vertebrales mediante un disco intervertebral (Miralles y Puig. 1990. 2000. Miralles y Puig. 1998). sobre el raquis. Éste no puede ser considerado como una estructura aislada. . El disco intervertebral es una estructura muy activa que actúa como un verdadero amortiguador hidráulico de las tensiones y cargas axiales que.. Alter. Tienen forma biconvexa y su altura aumenta en dirección caudal. rotación. y los medios de unión y refuerzo intervertebral (Montoliu y cols. 1998). por dos vértebras adyacentes. sino como elemento fundamental de la unidad vertebral funcional. 1994). Los discos intervertebrales son estructuras fibrocartilaginosas que se intercalan entre los cuerpos vertebrales y se encuentran sujetos a los mismos mediante ligamentos que se extienden por toda la columna.

salvo el lumbosacro que suele ser algo inferior (Santonja y cols. dorso-lumbar y lumbo-sacra. Llanos. Nutrición que depende de fuerzas mecánicas. 1988. 2000). 1998). evitando cargas excesivas (Cailliet. 1979. Las zonas vascularizadas y avasculares del disco. (Pastor. El disco intervertebral adulto es avascular. . Los espacios intervertebrales constituyen la cuarta parte de la longitud del raquis en el adulto. el primero situado entre C2 y C3 y el último entre L5-S1. 1994). de los cuales 5 son cervicales. Se nutre mediante un sistema de difusión que proporciona un intercambio metabólico de nutrientes con los vasos de los somas vertebrales a través de la placa cartilaginosa (Montoliu y cols... La altura de los discos va aumentando ligeramente en dirección caudal. aunque en la región lumbar todos pueden tener una altura comparable. Cailliet. Miralles y Puig.Por lo general existen 23 discos intervertebrales. aunque la evidencia experimental señale que es una estructura muy vital con un sorprendente alto índice de metabolismo (Martínez. El intercambio de metabolitos entre el disco y los vasos más cercanos. así como un disco para cada una de las transiciones cervico-dorsal. 11 dorsales y 4 lumbares. se produce a través de la porción más delgada de la placa cartilaginosa perforada situada entre el disco y la esponjosa del soma vertebral (Martínez. mientras que la parte central se convierte en la mayor estructura avascular del cuerpo humano (Martínez. linfáticos y nervios. 1995). 1995). 1995). 2000. tendrán un comportamiento diferente ante determinado tipo de lesiones. Sólo la porción superficial periférica de un disco normal contiene vasos sanguíneos. 1990). siendo necesario permitir y conservar una correcta relación de fuerzas.

tiene una deformación viscoelástica debida a la entrada y salida de líquidos por la diferencia entre la presión mecánica y la osmótica. . separadas del cuerpo vertebral por dos delgadas láminas de cartílago hialino (figura 62) (Alter. denominada núcleo pulposo y. 1999).El disco intervertebral se compone de dos zonas.5-2 centímetros de la estatura total del individuo (Miralles y Puig.. la altura del disco cambia por efecto de la carga que soporta a lo largo del día (Natarajan y Andersson.. Figura 62. Una central. Montoliu y cols. Datos de Kramer (1990) citado por Natarajan y Andersson (1999) indican que la pérdida de altura de personas jóvenes es de unos 18 milímetros. la mayoría de los cuales se atribuyen a los cambios de altura en los discos intervertebrales. En una misma persona. 1998). 1993. Demarais y cols. Este comportamiento contribuye a las modificaciones de su altura. Disposición del disco intervertebral. anillo fibroso. 1990. otra periférica. El disco. en conjunto. La deshidratación del disco provoca un acortamiento de 1. 1994).

Las fibras del anillo fibroso están concebidas para trabajar en tracción y no en compresión constante. provocan tensiones de tracción y compresión en el disco. tanto la flexo-extensión como la flexión lateral del raquis. el núcleo actúa como un amortiguador de impacto hidráulico facilitando la recepción de cargas verticales desde los cuerpos para redistribuirlas en un plano horizontal (Alter.Juega un importante rol en el desarrollo de dolor raquídeo (Koeller y cols. cizalla. . ayudándole a transmitir parte de las fuerzas al siguiente segmento vertebral. 1996. Los segmentos intervertebrales móviles del raquis lumbar son particularmente susceptibles a las lesiones y procesos degenerativos (Shirazi-Adl y cols.. Fernández. En el disco intervertebral. La presión radial ejercida sobre el anillo previene a éste de posibles deformaciones. como ocurre a nivel de las concavidades de las curvas. En cuanto al comportamiento hidráulico del disco. 1998). 1990). combinación de compresión. Durante las actividades de la vida diaria el disco intervertebral se ve sometido a solicitaciones complejas. 1986).. flexión y torsión. En este sentido. cargas y solicitaciones a las que se ve sometido el raquis. una presión aplicada a un líquido es transmitida en su totalidad a todas las partes del líquido. Un estrés compresivo continuo puede repercutir desencadenando una degeneración discal que disminuye su resistencia mecánica.. en general. 1986). mientras la torsión induce tensiones de cizalla (Ramiro y cols. Es particularmente sensible a la combinación de tensiones asimétricas (Wirhed. Cuando soporta una presión distribuye a todos los lados de su continente las fuerzas. y a las paredes del recipiente que lo contiene. 1987).

Calais-Germain y Lamotte. . lo que sugiere un cierto tiempo de reposo para la total recuperación del disco. el anillo es lo bastante resistente como para impedir cualquier tendencia del núcleo a protruir lateralmente. la altura de éste tiende a reducirse y expandirse de forma radial contra las paredes del anillo fibroso. Cuando se aplica una fuerza craneo-caudal sobre el núcleo. Esta expansión radial ejerce una presión en el anillo que tiende a distender las capas de fibras colágenas hacia fuera. Llanos. Constituye un mecanismo amortiguador de choques merced a su deformidad. aunque escasa. pero la capacidad elástica de este material le permite resistir la distensión y oponerse a la presión ejercida por el núcleo (figura 63) (Miralles y Puig. El comportamiento del núcleo tras carga constante o en período de descanso muestra curvas exponenciales.El interior del núcleo pulposo se encuentra en un estado de pretensión. que. 1998. Figura 63. 1988. Por regla general. 1995). El núcleo tiene una gran importancia biomecánica en la movilidad del raquis especialmente porque el centro del movimiento sagital entre dos cuerpos vertebrales se encuentra a este nivel. le permite modificar su altura en función de la carga que soporte. Transmisión radial de las presiones ejercidas sobre el núcleo pulposo. que permite resistir más fácilmente las fuerzas de compresión y flexión.

El núcleo pulposo parece ser el centro funcional del disco.La aplicación de una fuerza de 40 Kg en un disco intervertebral ocasiona sólo 1 milímetro (mm) de compresión vertical y 0. y como consecuencia. El núcleo pulposo no ejerce sólo una presión radial. La presión ejercida en las placas terminales sirve para transmitir parte de las fuerzas aplicadas de una vértebra a la siguiente.75 mm (Miralles y Puig. y sus modificaciones. la capacidad de recuperación elástica del colágeno hace que la energía almacenada en él se utilice para devolver a la normalidad cualquier deformación que haya podido sufrir el núcleo pulposo (Miralles y Puig. Cuando las cargas aplicadas sobre el disco desaparecen. 1998). se distienden como muelles almacenando la energía que las distendió. Otra propiedad del disco es la capacidad que posee para absorber y almacenar energía. 1998). .5 mm de expansión radial del disco. Éstas resisten perfectamente la deformación ya que se aplican hacia los cuerpos vertebrales. Los movimientos de separación o distracción de los cuerpos vertebrales comportan un estiramiento de las fibras de colágeno del anillo fibroso. 1998). Una fuerza vertical de 100 Kg comprime el disco sólo 1. éste es altamente resistente a la tensión (Miralles y Puig. sino también hacia las placas terminales vertebrales. la causa primaria de la patología dentro del mismo. Las fibras de colágeno son elásticas. por lo que cada fibra se tensa resistiendo la tracción. de todas las alteraciones patológicas del espacio intervertebral. 1998). Al estar el anillo muy densamente poblado por fibras de colágeno.4 mm y provoca una expansión lateral de 0. El buen funcionamiento de estos mecanismos requiere de la integridad del anillo y núcleo (Miralles y Puig.

Los discos que tienen la parte posterior cóncava están mejor diseñados para resistir las flexiones que los que la tienen convexa. 1998). Si las cargas se mantienen por un tiempo prolongado. Es un sistema por el cual cada segmento intervertebral tiende a restablecer la posición de reposo tras ser sometido a una carga. . 1998). Un anillo sano resistirá bien esta combinación de tracción y compresión. este movimiento de torsión es el más lesivo para el disco intervertebral (Miralles y Puig. mientras que las restantes están relajadas. Por ello. En el comportamiento biomecánico del disco intervertebral es importante el espesor de la parte posterior del mismo. El anillo resiste los movimientos de torsión con la mitad del total de sus fibras de colágeno. siendo la naturaleza fluida de éstos la que permite tal deformación. el disco termina por no recuperar su posición inicial. La compresión del anillo en la parte anterior desplaza la estructura semilíquida del núcleo hacia atrás.En los movimientos de flexo-extensión se produce la deformación de las fibras de colágeno en una parte del disco y su elongación en la opuesta. En la rotación raquídea se tensan solamente las fibras de colágeno inclinadas en la dirección del movimiento. la presión en él aumentará y se ejercerá sobre la parte posterior del anillo que se halla tensada por la separación de los cuerpos vertebrales. produciéndose un proceso degenerativo. Si al mismo tiempo se aplica una carga sobre el disco. pero si el anillo ha sufrido lesiones anteriores. A este proceso se le conoce como mecanismo de autoestabilización del raquis. en relación con su resistencia y su forma. ya que a igualdad de diámetro poseen mayor sección. Esto ocasiona necesariamente la distorsión del anillo y del núcleo. Ante la aplicación de grandes tensiones la recuperación discal no es inmediata. se pueden observar roturas de su parte posterior con el resultado de la extrusión o herniación del núcleo pulposo (Miralles y Puig. sino que requiere de un período determinado de tiempo.

la fractura será periférica a nivel de las inserciones del anillo. 1996). . hasta 600-800 Kg. mientras que las del anillo se vuelven más delgadas y disminuye la capacidad del disco para distribuir la fuerza compresiva (Llanos. Las vértebras lumbares toleran cargas de hasta 730 Kilogramos (Kg. de peso antes de que se produzca una fractura de los platillos vertebrales. Para Ordóñez y Mencia (1987) el disco intervertebral puede soportar entre 450 y 650 Kg. la fractura es central. El valor de tolerancia de la región cervical alcanza sólo el 75% de la capacidad de compresión de las vértebras lumbares.). que aumenta conforme más inclinada se encuentre la meseta sacra respecto a la horizontal (figura 64) (Lapierre. dos patrones de aparición: si el disco es normal. Articulación lumbo-sacra La articulación lumbo-sacra se sitúa en un plano oblicuo de unos 45º hacia abajo y adelante. Debido a su disposición anatómica. esta articulación es un punto inestable en la estabilización del raquis lumbar. en condiciones normales. Los discos intervertebrales de la región lumbar están en condiciones de soportar una presión axial de hasta 1500 Kg.Así el núcleo se hace más fibroso y pierde su estructura de gel. que sigue. lo que deriva en un estrés de cizalla entre L5 y S1. Las fibrillas colágenas del núcleo se engruesan. El disco intervertebral de un adulto joven soporta. 1988). tras carga brusca. mientras que si el disco está degenerado. a partir del cual se producen fisuras en el tejido fibroso y después rotura del mismo y protrusión del núcleo pulposo. siempre y cuando se encuentren íntegras y tengan la suficiente funcionalidad para absorberlas. ligamentos o vértebras). Estas presiones pueden derivarse y ser absorbidas por otras estructuras (músculos. de presión.

• Las articulaciones posteriores están muy separadas. de modo que desde el plano sagital es cuneiforme (Kapandji. 2000). sufriendo repercusiones en más del 90%. Debido a la posición de estas articulares. 1988). el centro de gravedad del cuerpo se localiza en estos segmentos. • Las carillas de las apófisis articulares inferiores de L5 están superficies dirigidas hacia delante y ligeramente abajo. principalmente. 1993). • Los ligamentos intertransversos lumbo-sacros son robustos y se extienden desde la apófisis transversa de L5 a la parte anterolateral de la aleta sacra (Pastor. pero la presencia de fuertes ligamentos iliolumbares restringen esta acción articular (Rothman y Simeone. 1981. El ligamento posterior está más reforzado y la unión de los procesos lumbares con sus homólogos sacros es el principal obstáculo al deslizamiento hacia delante. Los discos L4 y. L5 son los que más carga soportan de todo el raquis. para enganchar las apófisis articulares del sacro. sería posible cierto grado de rotación entre L5 y S1. Llanos.Con objeto de estabilizar esta articulación las estructuras locales se adaptan en su morfología: • El disco intervertebral L5 es más espeso y ancho en su parte anterior. 1989). dotándole de mayor fuerza cinética (Quintana. Además. .

1995. La amplitud de movimiento en estos planos está limitada por la extensibilidad de los ligamentos longitudinales. En las articulaciones intersomáticas no hay desplazamiento pues no hay superficies articulares. siendo el movimiento por deformación del disco (Pastor. Miralles y Puig. Los movimientos raquídeos son posibles porque el disco se puede deformar y porque las facetas articulares posteriores pueden deslizarse unas sobre otras gracias a la gran laxitud de la cápsula articular y de los ligamentos (Medina. 1998. . son posibles tres movimientos: flexo-extensión. pero la suma de todos los movimientos segmentarios a lo largo del raquis permite que la movilidad del mismo sea considerable (Hamill y Knutzen. 1992).Figura 64. la fluidez del disco y la extensibilidad de los músculos. la superficie y cápsula articular. 2000). inclinación lateral y rotación axial hacia derecha e izquierda (Pastor. Cinética raquídea Las uniones entre vértebras constituyen anfiartrosis o articulaciones de escasa movilidad. Si se considera al núcleo pulposo como una esfera intercalada entre dos planos. Pastor. Articulación lumbo-sacra. 2000). 2000).

Esta relación es inversa con la movilidad. A mayor índice discal mas amplitud de movimiento. de 22/1 en la región dorsal y de 13/1 en la región lumbar.. de modo que el raquis dorsal es el que menor movilidad aporta. En las vértebras torácicas. La relación superficie/altura de los discos es de 6/1 en la región cervical. Resulta de gran trascendencia en la movilidad intervertebral la orientación de las carillas articulares interapofisarias. que es distinta dependiendo del segmento raquídeo que se considere. . El índice discal es la relación existente entre la altura del disco y la altura media de los dos cuerpos vertebrales entre los que se encuentra. de modo que a mayor coeficiente menor movilidad (Pastor. disminuyendo luego. los movimientos de flexo-extensión. limitando las costillas este movimiento. Estas articulaciones intervertebrales permiten los movimientos de inclinación. En cuanto a la movilidad raquídea hay que considerar el índice discal y relación superficie/altura de los discos. Esta relación es de 1/4 en la región cervical. Aproximadamente. se hallan orientadas 60º con respecto al plano transversal y 20º respecto al plano frontal. 2000). rotación y. 1/5 en la región dorsal y 1/3 en la región lumbar. después de los treinta años de edad (Pastor. 1999). 2000). las carillas articulares son verticales y tienen una orientación circular que permite el movimiento de rotación entre dos vértebras adyacentes. En la dinámica.Todos los movimientos del raquis son muy amplios en el niño y en el adolescente. con mayor limitación. la movilidad intervertebral debe producirse manteniendo unos rangos de amplitud que no comprometan las estructuras osteoligamentosas que dan estabilidad al conjunto del raquis (Rodríguez y cols.

dirigidas hacia atrás y hacia dentro. siendo paralelas al plano frontal. extensión e inclinación lateral. atlas y axis. . 1998).En la última vértebra torácica y primera lumbar se produce un cambio de orientación de las carillas. 1998). Estas orientaciones permiten a este segmento realizar flexiones. En el raquis cervical las carillas de las articulaciones intervertebrales de C3 a C7 tienen el aspecto de cortes oblicuos de cilindros óseos y están orientadas aproximadamente 45º con respecto al plano transversal. por lo que se encuentran casi enfrentadas. En el raquis lumbar se pueden realizar movimientos de flexión. La orientación de las carillas es de 45º con respecto al plano frontal y 90 grados con respecto al transversal. Las carillas intervertebrales de las dos primeras vértebras cervicales. pero es limitada la rotación (Miralles y Puig. extensiones. que pasan a tener una dirección más sagital. limitando las rotaciones axiales (Miralles y Puig. La séptima vértebra cervical es de transición y sus carillas articulares tienen mayor inclinación que las demás (Miralles y Puig. Están mejor adaptadas para soportar el estrés de cizalla debido a la orientación oblicua hacia delante de los discos intervertebrales L4-L5 y L5-S1. 1998). están prácticamente orientadas en el plano transversal. inclinaciones y rotaciones (Figura 65). En la región lumbar inferior las carillas articulares están ligeramente desplazadas hacia el plano frontal.

2000).D la flexión del tronco es una de las posturas más comunes. . La flexión del raquis es la suma de los pequeños movimientos que realizan todos los segmentos cinéticos que lo constituyen. Es el movimiento más pronunciado del raquis analizando éste como un todo. siendo el momento de estas dos fuerzas contrarrestado por los músculos extensores vertebrales (Pastor. Los factores que tienden a producir flexión son la fuerza de la gravedad y la potente musculatura abdominal.Figura 65. entendiendo por segmento cinético el conjunto dinámico integrado por dos vértebras y todos los medios de unión de las mismas.R. Orientación de las carillas articulares. En G. solicitando movimientos de máxima flexión lumbar estática y/o dinámica.

. Figura 66. de modo que en la cápsula y ligamentos de esta articulación intervertebral aumenta el estrés de tensión (Kapandji. 1981). el cuerpo de la vértebra suprayacente se inclina y desliza ligeramente hacia delante. 1981) (Figura 66). 1981). 1995).En el movimiento de flexión intervertebral. El conjunto ligamentoso asegura una unión sólida entre las vértebras y confiere gran resistencia mecánica al raquis (Kapandji. Simultáneamente. 1995). Para amortiguar el aumento del estrés compresivo y de tensión. Hamill y Knutzen. disminuyendo el espesor del disco en su parte anterior y aumentando en su parte posterior. 1993. las apófisis articulares inferiores de la vértebra superior se deslizan hacia arriba y tienden a separarse de las apófisis articulares superiores de la vértebra inferior. . El disco intervertebral toma entonces una forma en cuña de base posterior y el núcleo pulposo es impulsado hacia atrás (Cuadrado y cols. Movimiento de flexión de una articulación intervertebral (Kapandji. las estructuras raquídeas disponen de capacidad mecánica para disminuirlo. En este movimiento se genera una carga compresiva en la porción anterior del disco y una carga de tensión en la pared posterior del anillo fibroso (Hamill y Knutzen.

1999). el disco intervertebral. al producirse un movimiento de flexión se experimenta un desplazamiento posterior del núcleo pulposo que presiona sobre la pared posterior del anillo fibroso. recibiendo una fuerza en sentido opuesto y anterior que tiende a estabilizar la unión articular. Grandes momentos de flexión en combinación con otras cargas son una causa probable de protrusión discal. y la resistencia pasiva de los músculos lumbares (Hamill y Knutzen.. Cuando dichas fuerzas son excesivas. 1998). así como la compresión sobre el anillo. 1995). mientras en la extensión esta tensión se localiza en ligamento longitudinal común anterior y cápsula articular. 1999). en este orden. En el disco intervertebral. La flexión completa del raquis es mantenida y soportada. pudiendo producir deterioros en la estructura interna del propio anillo y pérdidas en el poder de pretensión del núcleo.Durante la flexión los ligamentos más distales del eje de movimiento (supraespinoso e interespinosos) son los que más se tensan (Miralles y Puig.. En la flexión del tronco grandes fuerzas de tensión en el supra e interespinoso y cápsula articular son generadas. la presión sobre el núcleo se incrementa de forma proporcional. La flexión raquídea aumenta la presión sobre la parte anterior de los cuerpos vertebrales (Santonja y Martínez. los ligamentos supraespinoso e interespinoso. por la cápsula de la articulación interapofisaria. Si estas estructuras son dañadas el sistema de autoestabilidad queda comprometido (Rodríguez y cols. . Este mecanismo recibe el nombre de autoestabilidad del raquis (Rodríguez y cols. el ligamento amarillo. El estado de hidrofilia característico del núcleo pulposo es un factor que permite resistir mejor las fuerzas de flexión del tronco. 1992).

es preciso que tenga lugar una secuencia de movimientos específicos. supraespinoso y vertebral común posterior. La flexión se produce en un 75% en el espacio intervertebral L5-S1. . 1993). mientras el psoas mayor participa en la flexión lumbar. Para que se produzca el movimiento de máxima flexión del tronco. siendo limitada por la tensión de la cápsula y los ligamentos de las articulaciones interapofisarias. Cailliet. 1979. interespinoso. conocida por ritmo lumbopélvico (figura 68) (Cailliet.La amplitud de la flexión lumbar oscila entre los 40º y 60º. y de todos los ligamentos del arco posterior: amarillo. La flexión cervical se realiza por la acción de los músculos escalenos y largo del cuello. la flexión dorso-lumbar es producida por recto abdominal y oblicuos del abdomen. 1990. Quintana. Figura 67. un 15-20% en L4-L5 y el 5-10% restante se reparte entre L1-L4 (figura 67) (Cailliet. 1990). Amplitud articular de las articulaciones intervertebrales lumbares.

La flexión del raquis lumbar se inicia mediante la inversión de la lordosis. 1992). Para una flexión adicional. 2000). Representación del ritmo lumbo-pélvico (Cailliet. Cuando la flexión lumbar ya ha ocurrido y acontecen unos 45º del movimiento. siendo las cargas compresivas en los discos intervertebrales mayores en esta postura (Plowman. 1990). Figura 68. en un segundo momento. aumenta el estrés de tensión en los ligamentos posteriores. así como por los tejidos ligamentosos y fasciales de la parte posterior del muslo. Una vez se han presentado la inversión de la lordosis lumbar y rotación pélvica. Esta inversión de la lordosis lumbar es limitada por los ligamentos intervertebrales y los músculos erectores del raquis lumbar. se consigue una flexión ventral máxima. pelvis y glúteos (Pastor. Cada articulación intervertebral se flexiona unos 8º a 10º. generando una flexión total de 45º. . acontece una rotación de la pelvis hacia delante. Este movimiento pélvico es restringido sobre todo por los isquiosurales. que evoluciona hacia una cifosis lumbar. gracias a la acción de la musculatura abdominal y psoas.

en un punto cercano de la máxima flexión. Entonces. se observa una secuencia permutada de eventos. de forma que. la pelvis desrota hasta que el raquis lumbar queda flexionado unos 45º por delante del centro de gravedad. lumbar y dorsal (búsqueda de máximo alcance). Por esta razón. 1990). y un movimiento ulterior de anteversión pélvica. al realizar movimientos de flexión de cadera y tronco con pierna/s extendida/s es preciso tener en cuenta la unión lumbo-pélvica. Cuando dicha extensibilidad está mermada. la acción de flexión en la zona lumbar se va a ver condicionada por la movilidad de la pelvis. la movilidad de la pelvis en la flexión de cadera depende de las condiciones de extensibilidad de la musculatura isquiosural. hasta una flexión de 50º a 60º. de los músculos erectores espinales. Una primera que acontece en las vértebras lumbares. Si se invierte el movimiento. es decir. aumentando la posibilidad de sufrir repercusiones a largo plazo (Santonja. por lo que su comportamiento biomecánico se torna incorrecto. 1996). se inicia la progresiva desaparición de la cifosis lumbar hasta un poco antes de alcanzar la bipedestación erecta donde se recupera la lordosis lumbar (Cailliet. los intentos del sujeto por flexionar el tronco exageran la flexión raquídea. . En primer lugar. Analizando electromiográficamente la flexión del tronco desde una posición erecta. o relajación. se observa un silencio mioeléctrico súbito.Hamill y Knutzen (1995) también describen el ritmo lumbopélvico con dos fases diferenciadas. Cuando existe un acortamiento isquiosural la inversión lumbar que se evidencia produce una alteración del porcentaje de participación del raquis lumbar. A su vez. que se ve ampliamente favorecida en los elementos de hiperextensión de esta musculatura que se exigen en G.D.R. desde una perspectiva saludable. desde una hiperflexión lumbar a la bipedestación.

La media del ángulo en la desaparición de este fenómeno en el movimiento de extensión del tronco para recuperar la posición erecta fue aproximadamente un 70% y 65% respectivamente. pues aunque se necesita menor actividad muscular para contrarrestar el peso de la parte superior del cuerpo.5±6. con un silencio eléctrico en el erector spinae. Personas con dolor lumbar crónico. (1995) encontraron que sujetos sanos evidenciaban este fenómeno. para tronco y cadera. .2 grados de tronco y cadera.2 grados de flexión de tronco y cadera respectivamente. respectivamente. respectivamente.7 y 32. siendo soportada la posición del tronco gracias a las tensiones de tracción inducidas en las estructuras ligamentosas. Éstos. alcanzan menores ángulos en la flexión del tronco.8±8. en valores medios que correspondían a los 81. sin embargo. durante la extensión. El silencio eléctrico lumbar no significa que la presión ejercida en el raquis lumbar sea menor.Este comportamiento raquídeo ha sido descrito en personas sanas y se conoce como fenómeno flexión-relajación. además. no se caracterizan por este fenómeno.6±5. (1995) e Ybáñez y cols. Shirado y cols.1 y 40. (1999) especulan que los receptores de estiramiento en los ligamentos (en concreto el ligamento interespinoso) son estimulados a un cierto punto de estrés de tensión y los impulsos aferentes de los receptores de estiramiento causan un reflejo de inhibición del erector spinae. hay que aumentar la tensión en los ligamentos. Este silencio eléctrico continuó hasta los 62. Shirado y cols.2±6. Estos ángulos son menores de los alcanzados en movimientos de máxima flexión. correspondiendo el silencio eléctrico aproximadamente al 90% y 80% de la máxima flexión de tronco y cadera.

mientras en mujeres. siendo más largo durante la flexión del tronco y más corto durante la extensión. McGill y Brown (1992) citados por Gedalia y cols. se evidenciaba una recuperación total de la capacidad viscoelástica a los 26 minutos. ya que se necesitan períodos largos para recuperar la capacidad fisiológica de los tejidos vertebrales. de modo que los varones tenían una rango de flexión mayor (66. y producir una deficiencia en los músculos profundos del abdomen y extensores lumbares.008).03). . La repetición sistemática de estos movimientos de flexión es una variable importante en las posibles repercusiones que de ellas pueden derivarse. sin embargo. Gatton y Pearcy (1999) encontraron una flexión lumbar media de 58. (1999) en un trabajo con humanos expuestos a una flexión anterior de tronco durante 20 minutos. encontraron una recuperación parcial de la capacidad viscoelástica de los tejidos vertebrales a los 30 minutos de finalizar la prueba (en hombres). En un movimiento de flexión máxima.0º versus 51. ya que sujetos altos presentaban un mayor rango de flexión raquídea (P=0. La altura de los sujetos parece ser un factor importante.En un estudio sobre el efecto de la velocidad y carga durante la flexo-extensión del tronco y el momento de ocurrencia y desaparición del silencio eléctrico de los extensores espinales encontraron que el tiempo relativo requerido por el movimiento espinal es diferente dependiendo de la dirección del mismo. P=0.3º con diferencias significativas en base al género.6º. El grado de flexión vertebral alcanzado parece estar relacionado con ciertas características individuales. Estudios biomecánicos en adultos han encontrado que los movimientos de flexión del tronco pueden generar rupturas en los ligamentos lumbares. aumentando los episodios álgicos. (1999) recomiendan evitar adoptar posturas incorrectas durante un tiempo prolongado. Por esta razón Gedalia y cols.

las apófisis articulares inferiores de la vértebra superior se encajan más profundamente entre las apófisis articulares superiores de la vértebra inferior. un movimiento más limitado respecto a la flexión. Pastor. 1995. un ligamento más largo puede modificar su longitud mas que un ligamento corto para obtener la misma tensión o tirantez. así como longitudes ligamentosas mayores. Biomecánicamente esto parece posible si se asume que la tensión ligamentosa es un factor limitante de la flexión espinal. El núcleo pulposo es impulsado hacia delante. Por el contrario. Si la tensión ligamentosa es constante. posibilitando mayor amplitud raquídea en el plano sagital. con lo cual se hace cuneiforme con base anterior (figura 69). Al mismo tiempo. el disco intervertebral se adelgaza por detrás y se ensancha por delante. cuya tensión se incrementa y contribuye a la autoestabilización (Hamill y Knutzen. el ligamento vertebral común anterior queda tensado. La extensión. lo que tensa las fibras anteriores del anillo fibroso. 1981). En este movimiento el cuerpo vertebral de la vértebra suprayacente se inclina hacia atrás. no encontraron diferencias significativas entre géneros ni en base a la edad. En cambio. produce la compresión posterior del disco intervertebral. . con deslizamiento hacia atrás y abajo de la apófisis articular inferior sobre el juego superior de la vértebra inferior. mientras que las apófisis espinosas entran en contacto (Kapandji.Esta relación sugiere que sujetos altos poseen mayor capacidad de flexión espinal respecto a sujetos bajos. Al mismo tiempo. Los sujetos altos en general tienen un torso ligeramente más largo. estos mismos autores. simultáneamente. 2000). el ligamento vertebral común posterior se relaja y.

En el movimiento de extensión intervienen todos los músculos de los canales vertebrales y el cuadrado de los lomos. Miralles y Puig. . 1979. Cailliet. y se ve limitada por (Llanos. En tales movimientos un estrés de compresión importante se localiza en el extremo de las facetas articulares.Figura 69. 1989. 1990. Se entiende por hiperextensión a la extensión de una articulación más allá del punto final del rango de movimiento que sobrepasa la posición neutral. posibilitando la producción de una fractura a este nivel. • • La cápsula articular y ligamentos anteriores interapofisarios. Dinámica de la articulación intervertebral en el movimiento de extensión. y un gran estrés de tensión se produce en las superficies articulares de las facetas inferiores. 1988): • Ligamento vertebral común anterior (Cailliet. 1998). Hernández. 1990). y tiene una amplitud que oscila de 30º a 45º. 1979. Tensión de las fibras de colágeno pared anterior del anillo Cuando se realiza una hiperextensión raquídea las carillas articulares absorben una cantidad muy significativa de presión. aproximadamente los 30º. Cailliet. • fibroso. El choque interespinoso (Cailliet.

los ligamentos son los responsables de tal transferencia. mientras en la extensión la carga se transmite a través de los pedículos. En flexión. . En los movimientos de hiperextensión raquídea hasta el máximo rango de movimiento las apófisis espinosas chocan entre sí (Figura 70). Analizando los movimientos de flexo-extensión.Conlleva un aumento de la curvatura lumbar de convexidad anterior o concavidad posterior respecto a la curvatura fisiológica (López. Los ligamentos poseen. lámina y procesos articulares. Movimiento de hiperextensión del tronco La transferencia de las cargas desde una vértebra hasta la subyacente a través de los elementos posteriores es diferente según se considere un movimiento de flexión o extensión. 2000). Figura 70. siendo de 35º para el raquis lumbar y 60º para el dorso-lumbar. respecto a la musculatura. una gran ventaja mecánica para resistir los momentos de flexión. La flexión lumbar es de 60º y para el conjunto dorso-lumbar de 105º. los valores máximos de movilidad intervertebral son de 110º para la flexión y 140º para la extensión. La extensión es más reducida.

1998). Elongación de las fibras anulares de colágeno del disco y la limitación estructural mecánica impuesta por la alineación de las facetas (Cailliet. 1981).En el raquis cervical la amplitud de flexión es de 40º. Más del 60% de las lesiones lumbares inferiores se relacionan con movimientos de torsión del raquis. Movilidad angular de los movimientos de flexo-extensión raquídeos (Kapandji. siendo la extensión de hasta 75º (figura 71). 1990). 1979. El raquis en rotación. Figura 71. siendo apoyada por las siguientes estructuras (Miralles y Puig. Cailliet. puede alcanzar 90º a cada lado. 1988): • • Tensión del ligamento amarillo del lado contrario al giro. Llanos. siendo el raquis cervical el que aporta mayor amplitud (45º-50º). 1998. La resistencia del mismo disminuye en movimientos asimétricos (Miralles y Puig. La cápsula articular es la estructura que más se tensa en el movimiento de rotación. seguido del .

segmento torácico (35º) gracias a la disposición de sus apófisis articulares y. Miralles y Puig (1998) indican que se produce por la contracción unilateral de los músculos que tengan una dirección más oblicua. La mayoría de los músculos extensores y flexores laterales pueden producir rotación. La amplitud total del movimiento oscila entre 75-85 grados. Movimiento de inclinación lateral en una articulación intervertebral. Mora. por último. En cuanto a la activación muscular desencadenada por la rotación. donde la rotación es muy limitada: 5º (Kapandji. La amplitud lumbar y torácica es mientras la amplitud cervical los 35º (figura 73). 1981). el raquis lumbar. 1981. de 20º. El núcleo pulposo se desplaza ligeramente hacia el lado de la convexidad y el ligamento intertransverso del mismo lado se tensa y se distiende el de la concavidad (figura 72) (Kapandji. más grueso en el lado de la convexidad. Figura 72. 1989). alcanza . En la inclinación lateral el cuerpo de la vértebra superior se inclina hacia el lado de la concavidad de la flexión y el disco se torna cuneiforme.

Distensión de los ligamentos intertransversos del lado contrario a la flexión. Distensión de la cápsula articular de las articulaciones contrario a la flexión. En la inclinación lateral las estructuras contralaterales (ligamentos intertransversos. El choque de la cresta ilíaca con las costillas. Amplitud del movimiento de inclinación lateral. siendo los ligamentos supra e interespinosos los menos tensados (Miralles y Puig. La inclinación lateral queda limitada por (Llanos. ligamento amarillo y cápsulas articulares) son las que controlan el movimiento. . 1988): El ligamento amarillo contrario al movimiento. Distensión de la parte lateral del anillo fibroso del lado El ligamento interapofisario del lado contrario.Figura 73. interapofisarias. 1998).

Resumen de la amplitud del movimiento del raquis (Pastor.De estos datos se deduce que el segmento dorso-lumbar tiene una buena movilidad en flexión. Cervical R.. 2000) Movimiento FLEXIÓN R. las mujeres poseen mayor movilidad en el raquis cervical y los hombres en el lumbar (Miralles y Puig. Entre los 20 y 50 años se pierden 15º de flexión y 10º de extensión a nivel lumbar. 20º en las inclinaciones y 30º en las rotaciones (Miralles y Puig. Dorsal R. . La movilidad intervertebral se modifica con la edad. mientras que el cervical es el más libre y móvil de los tres. 1998). a expensas de las vértebras dorsales se pueden conseguir más grados de flexión lateral. La amplitud del movimiento del raquis está en estricta dependencia con la zona que se considere. sobre todo en la extensión. Por géneros. 1995) (Tabla 3). 1998) (Tabla 4). y a expensas de las vértebras lumbares se pueden conseguir más grados de flexoextensión (Lloret y cols. A expensas de las vértebras cervicales se pueden lograr más grados de rotación. Lumbar TOTAL 40º 75º (30-45º)* 20º 25º 20º 60º 35º 20º 110º 140º 75-80º EXTENSIÓN INCLINACION. LATERAL ROTACIÓN (4560º)** 35º 5º 95100º (*) 30º en región cervical baja y 10-15º en región cervical alta. (**) 25º en región articulación atlo-axoidea y 25º en región cervical baja. Tabla 3.

Raquis cervical Flexión Hiperextensión Flexión lateral Rotación Raquis toraco-lumbar Hiperextensión Flexión lateral Rotación 20-35º 25-35º 30-45º Flexión 40-60º 40-75º 40-45º 50-80º 45-75º Biomecánica de la postura Aguado y cols. Andújar y Santonja (1996) definen postura correcta como "toda aquella que no sobrecarga la columna ni a ningún otro elemento del . 1998). pero ésta se ve afectada por otros factores como el estado de flexibilidad de sus articulaciones. El hombre adapta su forma de colocarse o postura en función de la actividad que realiza. la fuerza de sus músculos. (2000) definen postura desde un punto de vista mecánico como el posicionamiento del cuerpo. el hombre modifica su postura para adaptarla a los requerimientos del medio y de la actividad (Aguado y cols. Tanto en la evolución filogenética como en la ontogénica.. la posible aparición de enfermedades (aunque no afecten directamente a su sistema músculo-esquelético). Rangos de movimientos medios (Whiting y Zernicke. 2000).Tabla 4. los hábitos. entendido como una estructura multisegmentaria. o por aspectos psicobiológicos.

vasculares. 2000). La medición de tales magnitudes puede realizarse en base a modelos matemáticos. el peso de todas las porciones superiores del organismo recae sobre los cuerpos vertebrales. en sedentación sin apoyar la espalda. la carga en el disco intervertebral es mayor que en bipedestación. Aguado (1995) se refiere al término buena postura como aquella que satisfaga ciertas especificaciones estéticas y mecánicas. sobre una superficie de unos pocos centímetros cuadrados. En posición erecta. desgastando el organismo de manera permanente. afectando sobre todo a la columna vertebral". tendinosas. musculares. La flexión del tronco y la flexión con cargas adicionales se acompañan de mayores aumentos de presión intradiscal (Pastor.aparato locomotor". La presión sobre el disco intervertebral aumenta con los desplazamientos de la línea media de la parte superior del cuerpo. El análisis de la estabilidad raquídea requiere de modelos matemáticos muy desarrollados que suplan los problemas éticos y metodológicos de la medición en vivo. La importancia de la misma radica en que la magnitud de presión ejercida sobre el disco intervertebral varía según la postura del raquis. en uno o varios de sus elementos. considerada como "la postura más cercana a la postura correcta que cada persona puede conseguir. y postura viciosa "la que sobrecarga a las estructuras óseas. En la . Según Nachemson (1976). o bien mediante mediciones in vivo. por tanto. Un concepto muy útil para Andújar y Santonja (1996) es el de postura armónica. según sus posibilidades individuales en cada momento y etapa de la vida". etc. Influencia de la postura en la presión intradiscal.

Los núcleos centrales móviles de los espacios intervertebrales se desplazan de la zona de mayor compresión a la porción dorsal del espacio intervertebral de menor compresión (figura 74). Modificaciones en la presión intradiscal según la postura adoptada (Cailliet. En estas posturas se produce un incremento de la presión discal y de la actividad mioeléctrica de los músculos raquídeos siendo un factor predisponente de molestias y dolores (Rodríguez y cols. sino que recae sobre la parte anterior del anillo fibroso. Sentado en posición cifótica. En la sedentación se produce una basculación posterior de la pelvis (rotación posterior o extensión) y una disminución de la lordosis lumbosacra. . Figura 74. la presión intradiscal aumenta. 1996). porque el punto de carga no se encuentra como en la posición lordótica. y con inclinación hacia delante de la parte superior del cuerpo. 1990).. sobre el centro del disco intervertebral. Si la postura adoptada es incorrecta el raquis lumbar pierde su concavidad posterior convirtiéndose en convexidad o inversión (Santonja.postura de sedentación se reduce la presión intradiscal al aumentar la inclinación del respaldo. 1999).

Si se apoyan los antebrazos en los muslos se reduce a la mitad la presión. mediante un transductor de presión colocado en el centro del núcleo pulposo de L4-L5. En sedentación relajada en taburete con un raquis alineado en un respaldo reduce la presión. Wilke y cols. (1999) en un estudio donde midieron la presión intradiscal en diferentes actividades cotidianas. la presión es baja. Los levantamientos de pesos con piernas flexionadas y raquis alineado reducen la presión aproximadamente un 25% respecto a una postura flexionada del raquis. y por la tensión en los ligamentos intervertebrales. Se ha observado con respecto al consumo metabólico basal. posiblemente por un incremento de las fuerzas musculares alrededor del raquis lumbar. La postura tendido supino con piernas ligeramente flexionadas produce menos presión que cuando se extienden las piernas. 2. flexionarse anteriormente lo incrementa un 50-60%. estar de pie lo incrementa de un 8-10%.Grandjean (1973) citado por Aguado (1995) muestra de forma aislada el componente estático en diferentes posturas habituales. 6. concluyen que: 1. 5. . Flexionar el tronco en sedentación sin apoyo de brazos produce alta presión en máxima flexión. entre disco y articulaciones apofisarias. 4. En postura prona con apoyo de antebrazos. y raquis extendido. 3. estar sentado significa un incremento de 3-5%. La postura lumbar afecta a la presión discal por el cambio en la distribución de carga entre núcleo y anillo.

posiblemente por la disminución del grado de lordosis. donde encontraron una asociación entre la lordosis lumbar rectificada y la degeneración discal en L5-S1. Pasar de la bipedestación a la sedentación produce cambios en la angulación de la lordosis (Lord y cols. 1997): De 49º a 34º midiendo de L1 a S1. (1997). mientras en bipedestación los valores son menores (Mueller y cols. De 47º a 33º de L2 a S1.. En estudios que relacionan la sedentación y la lordosis lumbar. Los beneficios de mantener una lordosis lumbar fueron estudiados por Farfan y cols.. 1998). De 18º a 15º de L5 a S1. Otros autores han encontrado relaciones inversas entre presión intradiscal y lordosis. La lordosis se incrementa casi un 50% cuando el sujeto pasa de la sedentación a la bipedestación (Lord y cols. 1997). Una postura cifótica produce presiones intramusculares máximas. De 31º a 22º de L4 a S1. Se produce un aumento de la presión intradiscal cuando se adopta la posición de sedentación. Colocar un respaldo lumbar incrementa la lordosis (Lord y cols.. (1972) citados por Lord y cols. 1997). La lordosis segmentaria y total es significativamente diferente en las posturas de bipedestación y sedentación.. . El hecho de conservar una lordosis fisiológica se asocia a la disminución de algias lumbares. encuentran que un factor a evitar es la rectificación e inversión lumbar.La presión intramuscular es dependiente de la postura.

. 1996). En G. No prolongar demasiado tiempo ninguna postura.R.: 1) y descanso. que provoca dolor y fatiga en el dorso pudiendo derivar en degeneraciones artrósicas de la vértebras y a déficit neurológico. Fortalecer la musculatura que habitualmente no trabaja en las diferentes posiciones deportivas.D.R. Analizar las situaciones específicas de cada deporte. al someter a las diferentes estructuras corporales implicadas a tensiones importantes (Colado. Una hipercifosis dorsal o bien una cifosis total es un signo de mala técnica que predispone biomecánicamente a lesiones. 2) 3) pausas.D. El trabajo multilateral y la toma de conciencia del raquis como eje desde el que parten todos los movimientos con los aparatos manuales. se trabaja de forma principal la zona dorsal de la espalda. Recogemos de Aguado (1995) unos principios generales aplicables a la G. realizando Programación y control de los periodos de práctica deportiva 4) Realizar ejercicios compensatorios. debiéndose a su correcta posición la facilidad para ejecutar con precisión los elementos corporales de este deporte. economiza los esfuerzos físicos y procura la interiorización de una postura correcta.Los problemas que conlleva la hipercifosis van unidos a una postura deficiente de la persona. Realizar ejercicios de estiramiento de los músculos que han estado en tensión.

manteniendo las curvaturas fisiológicas. 8) Conservar el raquis en posición vertical. . 7) Ser consciente de la fuerza que se realiza. 9) No realizar actividades prolongadas con los brazos levantados o en tensión. No intentar aplicar el 100% de la fuerza muscular en ninguna situación. 6) Evitar comprimir zonas corporales. Si es posible repartir una carga en una zona corporal extensa.5) Minimizar siempre que sea posible los momentos de fuerza actuantes sobre las articulaciones.