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Estimación

Estimación dede lala

demanda dede energía

demanda

energía ……

Tesis en opción al grado de Doctor en Ciencias Económicas

Estimación dede lala dede energía demanda …… Tesis en opción al grado de Doctor en Ciencias

José Somoza Cabrera (Autor)

Universidad de La Habana Facultad de Economía Informe de Investigación para la obtención del grado de

Universidad de La Habana Facultad de Economía

Informe de Investigación para la obtención del grado de Doctor en Ciencias Económicas

Titulo: Estimación de la demanda de energía. Cuba en el contexto de América Latina y el Caribe

Aspirante: José Somoza Cabrera

Ingeniero Nuclear; Máster en Economía

Marzo de 2009 “Año del 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución”

Página legal

330-Som-E

Estimación de la demanda de energía. Cuba en el contexto de América Latina y el Caribe / José Somoza Cabrera (Autor). -- Tesis en opción al Grado de Doctor en Ciencias Económicas. – Ciudad de La Habana : Editorial Universitaria, 2009. -- ISBN 978-959-16-1120-8. -- 149 pág. --

  • 1. Somoza Cabrera, José (Autor)

  • 2. Ciencias Económicas

Digitalización: Dr. C. Raúl G. Torricella Morales (torri@reduniv.edu.cu)

Página legal 330-Som-E Estimación de la demanda de energía. Cuba en el contexto de América Latina( torri@reduniv.edu.cu ) Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia - Editorial Universitaria del Ministerio de Educación Superior, 2009. La Editorial Universitaria (Cuba) publica bajo licencia Creative Commons de tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas. Calle 23 entre F y G, No. 564. El Vedado, Ciudad de La Habana, CP 10400, Cuba e-mail: eduniv@reduniv.edu.cu Sitio Web: http://revistas.mes.edu.cu " id="pdf-obj-2-24" src="pdf-obj-2-24.jpg">

Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia - Editorial Universitaria del Ministerio de Educación Superior, 2009.

Página legal 330-Som-E Estimación de la demanda de energía. Cuba en el contexto de América Latina( torri@reduniv.edu.cu ) Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia - Editorial Universitaria del Ministerio de Educación Superior, 2009. La Editorial Universitaria (Cuba) publica bajo licencia Creative Commons de tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas. Calle 23 entre F y G, No. 564. El Vedado, Ciudad de La Habana, CP 10400, Cuba e-mail: eduniv@reduniv.edu.cu Sitio Web: http://revistas.mes.edu.cu " id="pdf-obj-2-28" src="pdf-obj-2-28.jpg">

La Editorial Universitaria (Cuba) publica bajo licencia Creative Commons de tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas. Calle 23 entre F y G, No. 564. El Vedado, Ciudad de La Habana, CP 10400, Cuba

Índice

Introducción

1

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

11

  • 1.1 Energía y Desarrollo Económico. Marco Teórico

............................................

12

  • 1.1.1 Determinantes de la Declinación de la Intensidad Energética

15

  • 1.1.2 Determinantes Estructurales de la Demanda de Energía

16

  • 1.2 Los modelos econométricos para la estimación de la Demanda de

Energía

18

  • 1.3 Caracterización de los modelos

........................................................................

20

  • 1.3.1 Modelos de demanda o requerimientos

20

  • 1.4 Caracterización de los Modelos utilizados en los trabajos de referencia 23

..

  • 1.4.1 Fuentes de los datos utilizados en los trabajos de referencia

25

  • 1.4.2 Características de los modelos de panel de datos utilizados en los

trabajos de

27

  • 1.4.3 La técnica de Panel de Datos

31

Capítulo II América Latina y el Caribe

34

  • 2.1 Diagnóstico económico energético

.................................................................

34

  • 2.1.1 Contexto Económico Energético Internacional

34

  • 2.1.2 Contexto económico energético en América Latina y el Caribe

40

  • 2.1.3 Energía y crecimiento en la Región

49

  • 2.2 Estudio empírico para América Latina y el Caribe

51

  • 2.2.1 Los

datos

51

  • 2.2.2 Aplicación de modelos econométricos al caso de América Latina y

Caribe

53

  • 2.3 Discusión de los resultados

81

Capitulo III Cuba

86

  • 3.1 Diagnóstico económico energético

.................................................................

86

  • 3.1.1 Evolución reciente de la actividad energética

90

  • 3.2 Estudio empírico para

93

  • 3.2.1 El modelo Dinámico o de Ajuste Parcial y la estimación de la

demanda de energía comercial para Cuba

94

  • 3.3 Proyecciones de la Demanda Comercial de Energía

104

  • 3.4 Discusión de los resultados

109

IV Conclusiones y recomendaciones

114

Conclusiones

114

Recomendaciones

117

Bibliografía

119

Índice de Tablas Tabla 1: Producción de Energía primaria en América Latina y el Caribe

............................

Tabla 2: Tasas de crecimiento (PIB, constante 1985) por grupo de países

.............

Tabla 3: Relación reservas probadas/extracción (años)

..............................................

20

35

39

Tabla 4: América Latina: Evolución económica y social (por cientos anuales) Tabla 5: IED en América Latina (Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela)

........

..............

42

46

Tabla 6: Comparación entre modelo MVEC y el Arellano Bond

........................................

58

Tabla 7: Clasificación del nivel de desarrollo de los países de la muestra

...........................

60

Tabla 8: Estimación de DLCFpp (MCE)

.............................................................................. Tabla 9: Estimaciones individuales; lcfpc; error medio absoluto porcentual (EMAP)

........

63

64

Tabla 10: Comparación entre los Modelos dinámico y cointegrado

....................................

66

Tabla 11: Prueba de Hausman para el Modelo cointegrado

.................................................

67

Tabla 12: Demanda final de energía del Sector Residencial

................................................

69

Tabla 13: Contraste entre modelos. Sector

Residencial. ......................................................

70

Tabla 14: Modelo cointegrado: Sector residencial: Principales economías de la Región

....

71

Tabla 15: Modelo cointegrado consumo per cápita. Sector Industrial Tabla 16: Contraste entre Resultados. Sector Industrial

.................................

....................................................... Tabla 17: Sector Industrial. Principales economías de la Región

........................................

72

72

74

Tabla 18: Modelo cointegrado Sector Comercial

................................................................. Tabla 19: Comparación entre especificaciones Sector Comercial

.......................................

76

76

Tabla 20: Coeficientes de largo plazo Sector Comercial. Economías seleccionadas

...........

76

Tabla 21: Modelo cointegrado Sector Transporte

................................................................

78

Tabla 22: Transporte Coeficientes de largo plazo y Puntos de Retornos

.............................

78

Tabla 23: Coeficientes de largo plazo

79

95

97

.................................................................................. Tabla 24: Contraste entre especificaciones dinámica y cointegrada. Cuba Tabla 25: Sector Residencial. Cuba

..........................

...................................................................................... Tabla 26: Demanda de electricidad. Sector Residencial cubano. Contraste entre modelos. 99

Tabla 27: Sector transporte. Contraste entre modelos

..........................................................

99

Tabla 28: Sector industrial. Cuba Tabla 29: Sector Comercial. Cuba

.......................................................................................

...................................................................................... Tabla 30: Resultados de las estimaciones para Cuba

.........................................................

100

101

103

Tabla 31: Estimados de la demanda final de energía por sectores

.....................................

Tabla 32: Errores de estimación Índice de Gráficos

.........................................................................................

107

107

Gráfico 1: Intensidad energética por grupos de ingreso y estructura productiva

.................

18

Gráfico 2: Intensidad energética (América Latina y el Caribe)

............................................

50

Gráfico 3: PIB/hab. vs. Intensidad energética en América Latina y el Caribe

.....................

56

Gráfico 4: Consumo de energía comercial vs. nivel de desarrollo

....................................... Gráfico 5: Intensidad Energética vs. Ingreso. América Latina y el Caribe

..........................

61

80

Gráfico 6: Consumo final de energía vs Ingreso. América Latina y el Caribe

.....................

81

Gráfico 7: PIB/habitante vs. Intensidad

................................................................................ Gráfico 8: Valor medio de un recibo residencial (hasta mayo 2007)

...................................

92

98

Gráfico 9: Cuba. Demanda final de energía per cápita vs. Ingreso Gráfico 10: Cuba. Demanda final de energía per cápita vs. Ingreso

....................................

.................................. Gráfico 11: Cuba. Estructura de la demanda final de energía comercial por sectores

.......

103

104

108

Índice de Cuadros

Cuadro 1: Comparación entre modelos referenciales de demanda de energía final

.............

24

Cuadro 2: Fuentes de datos utilizados en los trabajos de referencias

...................................

27

Cuadro 3: Variables

..............................................................................................................

52

Índice de Anexos

Anexo 1: Modelo Dato panel. Efecto fijo

125

Anexo 2: Modelo Dato panel. Efectos aleatorios

...............................................................

126

Anexo 3: Elección del modelo

............................................................................................

129

Anexo 4: Estadística de las variables utilizadas en la modelación

.....................................

132

Anexo 5: Text de Raíz Unitaria

..........................................................................................

133

Anexo 6: Implementación de Políticas de desarrollo productivo. Experiencias asiáticas 134

..

Anexo 7: Test de Raíz Unitaria para los residuos de la Regresión

.....................................

136

Anexo 8: Parámetros para medir la bondad de la estimación. Modelo dinámico

137

Anexo 9: Parámetros para medir la bondad de la estimación. Modelo cointegrado

137

Anexo 10: Consumo final de energía agregada (total de la muestra) vs. Ingreso

138

Anexo 11: Intensidad energética agregada vs. Ingreso

138

Anexo 12: Consumo final de energía Sector Residencial vs. Ingreso

................................

139

Anexo 13: Intensidad Energética Sector Residencial vs Ingreso

139

Anexo 14: Consumo per cápita Sector Industrial vs. Ingreso

140

Anexo 15: Intensidad energética Sector Industrial vs. Ingreso

140

Anexo 16: Consumo per cápita Sector Comercial vs Ingreso

............................................

141

Anexo 17: Intensidad Energética Sector Comercial vs Ingreso

141

Anexo 18: Grupo de trabajo y prioridades

141

Anexo 19: Impacto estimado de nuevas inversiones en el consumo de energía

142

Anexo 20: Estructura productiva del sector industrial

143

Anexo 21: Cambio en las estructuras del producto y el consumo de energía (2000-2006)143

Introducción

La evidencia empírica está indicando que la relación entre el consumo de energía

y el ingreso (intensidad energética) no parecen responder a una función lineal. De hecho

la intensidad energética se incrementa cuando el sistema económico transita de etapas

de desarrollo incipientes, por ejemplo de una estructura predominantemente agrícola, a

etapas con creciente participación de actividades industriales, hasta que alcanzar

determinada estructura productiva, donde predominan las actividades de baja intensidad

energética y alto valor agregado, por ejemplo, industria ligera, actividades de alto

componente tecnológico e intensivas en conocimiento, servicios productivos, donde la

intensidad energética agregada comienza una tendencia decreciente con el incremento

del ingreso.

La reducción de la intensidad energética ha sido estudiada, generalmente a través

de la aplicación de metodologías de descomposición factorial del cambio en la

intensidad energética agregada, utilizando por lo general la descomposición por índices

Divisa, que en esencia consiste en la aplicación de números índices (Boyd, 1987).

Mientras que muy poco trabajo econométrico había sido aplicado al estudio del

tema de la intensidad energética, la evidencia de la tendencia de la intensidad energética

con el cambio de la estructura del producto, era ignorada en la mayoría de los estudios

de demanda de energía, al asumir la típica relación lineal entre consumo de energía y el

nivel de actividad económica. La incapacidad de estos modelos lineales para explicar el

comportamiento de la demanda de energía, era interpretada como el efecto de la

existencia de variables omitidas en la especificación, tales como la variación en la

eficiencia del capital, en la “mezcla” de combustibles o en los precios de éstos, mas que

una no linealidad en la relación fundamental con el ingreso.

No obstante, los modelos de elasticidad constante son, aun, ampliamente

utilizados para estimar la demanda de energía. Los gobiernos y las organizaciones

internacionales utilizan estos modelos de elasticidad constante, quizás ajustados para

posibles cambios en el ambiente externo, para planificar respuestas a probables cambios

en la demanda de energía.

Una mejora a los modelos convencionales de demanda de energía es incorporar el

cambio en la tendencia de la intensidad energética directamente en el modelo original

utilizando una función no lineal del ingreso (por ejemplo una función cuadrática), en

vez de una función lineal (lineal logarítmica), para mejorar las proyecciones en el

Introducción

mediano y largo plazo. Esto es lo que hacen precisamente Galli (1998), Suri y Chapman

(1998), Judson, Schmalensee y Stoker –JSS- (1998), Medlock y Soligo (2001), y Aldy

(2007), entre otros, en cuyos trabajos, utilizan modelos de “panel de datos”, con

diferentes especificaciones.

El trabajo busca estimar un grupo de modelos que permitan constatar el tipo de

relación existente entre el crecimiento económico y el consumo comercial de energía,

de forma tal que aporte un nuevo procedimiento de análisis para los numerosos estudios

que se realizan a nivel regional sobre demanda de energía e impacto ambiental

proveniente de la “quema” de combustibles, y muy en particular para el caso de Cuba.

En efecto, América Latina y el Caribe es una de las regiones junto al Sudeste

Asiático, China e India, donde está ocurriendo unas expansión de la actividad

económica, lo cual ejerce presiones sobre la demanda de energía, en particular de

petróleo, y por tanto en la tendencia al alza de sus precios en el mercado mundial. Por

otra parte, si bien los mayores niveles de emisiones de gases de efecto invernadero

provienen de los países desarrollados pertenecientes a la Organización de Países para el

Desarrollo Económico (OCDE), lideradas por las de los Estados Unidos de

Norteamérica y la Comunidad Europea, los mayores crecimientos en estas emisiones

están ocurriendo en los países de desarrollo reciente, entre los que se destacan China,

India y Brasil.

La los estudios existentes con relación al tema de investigación incluyen solo

algunos países de América Latina en las muestras utilizadas, sin embargo, un análisis

particular para la región, no se ha realizado. Este estudio se plantea la tarea de estudiar

el comportamiento de la Región a partir de la información energética, económica,

demográfica y de precios correspondientes a los países que integran la Organización

Latinoamericana y del Caribe de la Energía (OLADE).

En el caso de Cuba, el tema resulta de relevancia tanto para la planificación

económica, tanto macroeconómica (equilibrio de la balanza de pago, dependencia

externa), microeconómica (abastecimiento seguro y suficiente de energía a los

diferentes sectores productivos y a la población, así como eficiencia técnica y

económica de sector energético), como para la toma de decisiones en el tema

ambiental 1 .

1 Téngase en cuenta que casi las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la quema de combustibles fósiles en el sector energético y del transporte.

Introducción

Nacionalmente, los principales trabajos realizados con relación al diagnósticos y

proyección de la demanda de energía, han utilizado como herramental analítico y

metodológico, los de índices Divisa para la descomposición factorial -Ministerio de

Economía y Planificación (MEP) y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas

(INIE)-; modelos de tipo “ingenieriles” y de simulación, Unión Nacional Eléctrica

(UNE), Unión del Combustible (CUPET), Centro de Gestión de la Información y

Desarrollo de la Energía (CUBAENERGIA), MEP, e INIE-, enfocados a la evaluación

y proyección, y, últimamente, en el análisis prospectivo para la construcción de

escenarios a mediano y largo plazo (CUBAENERGIA e INIE).

En la mayoría de los casos se partía de supuestos “a priori” para el diseño e

implementación de políticas, a “probar” o validar a través del análisis cuantitativo. En

este sentido, el uso de modelos econométricos cambia la lógica de análisis, al ofrecer

resultados que tributan directamente a la toma de decisiones, con una notable economía

de información con relación a los procedimientos tradicionalmente utilizados.

En este estudio se utilizan los llamados modelos econométricos de panel de datos.

La aplicación de modelos econométricos con fines predictivos a la demanda de energía,

no han gozado de la misma popularidad que los modelos de tipo “ingenieril”; luego la

aplicación de éstos, más allá de constituir un ejercicio académico, pretende aportar una

nueva herramienta de evaluación fiable, simplificada y poco exigente en cuanto a los

requerimientos de datos, y que idéntica directamente a partir de la interpretación de sus

coeficientes, elementos interesantes sobre el comportamiento de la actividad energética

a nivel agregado y en los principales sectores productivos (sectores de uso final de la

energía), que ayude a los planificadores en la predicción de la demanda de energía

comercial, y elementos claves para el diseño de políticas en el campo de la energía y el

medioambiente.

En el campo del análisis de la economía energética nacional, se destacan los

trabajos pioneros de construcción de la matriz de energética para Cuba, utilizando la

metodología de insumo producto, por parte de especialistas del Instituto Nacional de

Investigaciones Económicas (INIE), así como esfuerzos por explicar los determinantes

de la demanda de energía en actividades altas consumidoras, realizados en la Dirección

de Energética del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), en el marco de los

trabajos de los Escenarios Económicos para el año 2000. Sin embargo, no existen

antecedentes de un trabajo similar al que se propone en este estudio.

Introducción

Por otra parte, la importancia que reviste el tema energético en América Latina y

el Caribe está dada por las interrelaciones existentes entre la energía y la dimensión

económica del desarrollo sustentable, la que se sitúan en varios planos. En el plano

político, el sector energía es objeto de muchas preocupaciones en relación a la situación

de dependencia y desequilibrio de poderes, que se puede expresar a nivel de países

exportadores o importadores netos; a nivel de grupos económicos, esto es, productores y

consumidores, entre reguladores y regulados, y hasta a nivel de Estado y empresas

importantes del sector.

En el plano macroeconómico, el sector energía tiene una fuerte incidencia en los

temas de balanza de pagos y situación del sector externo y de los ingresos fiscales, así

como en los gastos e inversiones del sector público. Si bien es cierto que las

expectativas sobre el sector energía como motor principal del crecimiento no se

cumplieron, si, en la actualidad, el aporte del sector al desarrollo económico es notable,

pues además de poner a disposición de la economía la energía suficiente en cantidad y

calidad, genera beneficios e inversiones que incorporan el progreso técnico y articulan

con otros sectores aumentando el valor agregado global.

Finalmente, a nivel microeconómico, el desempeño del sector energía resulta

crucial, sobre todo por su rol de suministrador confiable de portadores energéticos (en

cantidad, calidad y oportunidad), a partir de un funcionamiento óptimo, lo que significa

alcanzar la eficiencia productiva (mínimo costo), de asignación, así como la eficiencia

técnica en productores y consumidores finales.

El efecto más notable que provocó la crisis económica de los años 80 sobre el

sector energía de la región, desencadenante de lo que a la postre se le conoció como la

“crisis de la deuda externa”, fue el cambio en la modalidad de operación y de las

estructura de producción y propiedad prevalecientes en la mayoría de los países

latinoamericanos. A este proceso se le ha dado en llamar la reforma o “modernización”

del sector energía.

De forma general, la “modernización” del Estado (actividades económicas del

Estado), alcanzó áreas consideradas servicios públicos y áreas estratégicas, incluyendo

los subsectores eléctrico y petrolero, y el resto de los sectores de infraestructura

(comunicaciones, transporte, agua y alcantarillado), así como parte de la administración

pública.

Introducción

Notable en este proceso fue el auge de las privatizaciones en el subsector eléctrico

y del gas natural. Las ventas de activos de las empresas energéticas representaron el

25% de los ingresos totales por privatización en el período comprendido entre 1990 y

1996, de los cuales el 14% pertenecen a electricidad y gas natural. En 1995 el 64% de

los ingresos por privatización procedían de la venta de activos de empresas eléctricas y

de gas natural.

En los 90’ y aún en los primeros años de este siglo XXI, existían importantes

presiones sobre el desempeño macroeconómico de los países de la Región que pueden

interferir con los objetivos sectoriales, en particular el sector energético. Por ejemplo,

dentro de los objetivos macroeconómicos dominan la obtención del equilibrio fiscal y la

reducción de la brecha de balanza de pagos en particular, el servicio de la deuda. A los

objetivos sectoriales particulares perseguidos por la reforma (aumentó de la capacidad

de autofinanciamiento, eficiencia productiva, expansión de la oferta y mejoramiento de

la calidad del suministro y la seguridad), se agregan también objetivos de carácter social

(cobertura del servicio eléctrico, por ejemplo), y ambiental (internalización de los costos

de la contaminación proveniente de la quema de combustibles fósiles), por lo que es de

esperar que se produzcan nuevos conflictos entre las exigencias de ambos tipos de

objetivos.

En el futuro, las previsiones indican que persistirá el proceso de privatización en

el subsector eléctrico junto a la venta de activos de otros servicios públicos y de

empresas nuevas, no así en el subsector petrolero, donde en realidad lo que ha ocurrido

en los últimos años es una tendencia a la recuperación de la soberanía sobre los recursos

naturales (petróleo y gas), por parte del Estado, y la concertación de proyectos

integracionistas donde el sector energético constituye un importante elemento de

atracción.

Por su parte, en Cuba, en el curso de la pasada década e inicios de la presente

tuvieron lugar un conjunto de eventos de diferente signo, cuyo saldo resultó en un

cambio en la estructura de la producción que favoreció, al menos aparentemente, la

eficiencia energética de la economía.

Entre los eventos más importantes se pueden citar:

La crisis económica en que se vio envuelto el país al interrumpirse los vínculos y

las condiciones de intercambio y suministro con su principal socio comercial hasta

entonces, repercutió inmediatamente en una sustancial reducción de la importación de

Introducción

portadores energéticos y consecuentemente en una significativa reducción de los niveles

de actividad productiva y de servicios.

La reestructuración de los programas sectoriales de ahorro y uso racional de

energía asociados inicialmente al Programa Nacional de Ahorro de Electricidad de Cuba

(PAEC), y posteriormente del Programa de Ahorro de Combustibles.

Los esfuerzos nacionales en el desarrollo de un renovado programa de

inversiones en la prospección, extracción y consumo de petróleo y gas natural que

supliera parte del déficit provocado por la reducción en la importación de portadores

energéticos y garantizara un cierto nivel compatible con los intereses de seguridad

nacional. Tales programas en un inicio de alcance bastante limitado se convierten en la

piedra angular de lo que en la actualidad se le conoce como “Revolución Energética”.

La combinación de factores estructurales (en la organización y producción

sectorial), y la maduración de una serie de medidas de ahorro energético, incidieron en

“aligerar” la intensidad energética de la economía cubana y su tendencia sostenida a la

reducción. Tal combinación trajo como resultado, en los primeros años de la crisis, una

brutal caída del consumo, como resultado de la contracción de los niveles absolutos de

producción y la imposibilidad de mantener los niveles de abastecimientos de energía, lo

cual condujo a un reacomodo “espontáneo” de la intensidad energética agregada del

producto, con un aporte negativo (en el sentido de incremento de la energía gastada) de

la estructura productiva, dado el hecho de que en lo mas álgido de la crisis, los

principales ingresos por exportaciones de bienes provenían de las actividades

tradicionales como el azúcar, la minería (níquel fundamentalmente) y otras actividades

emergentes como fueron el acero y el cemento, todas altas consumidoras de energía.

El llamado “período de recuperación” (1994-2000), se caracterizó por: I) paso a

una estructura energéticamente “menos pesada” como resultado de un modesto cambio

en la estructura del producto que ocurre en este periodo; y II) notable influencia de las

medidas de eficiencia, que comienzan a materializarse, sobre el consumo global de la

economía.

Finalmente, en el periodo 2000-04, en un marco de crecimiento del consumo

resultante de la expansión productiva, la economía “salta” hacia una estructura

energéticamente más “ligera” y a una franca mejoría de la eficiencia.

La evolución del consumo energético en los diversos sectores arroja indicios que

evidencian un proceso de desarrollo de la economía en que se observa una relación no

Introducción

lineal entre los crecimientos respectivos del Producto Interno Bruto y la demanda de

energía comercial. Lo anterior se expresa en la marcada reducción de la intensidad

energética del producto a medida que el mismo crece. Tal comportamiento no es

“recogido” por las especificaciones tradicionalmente utilizadas (lineal logarítmicas con

coeficientes constantes), lo cual está indicando la necesidad de introducir directamente

en el modelo un termino no lineal para capturar este comportamiento (Somoza, 2007).

En este sentido, el Problema Científico al cual se le pretende dar respuesta en este

trabajo se puede formular de la siguiente manera: ¿Es el patrón productivo vigente en

América Latina y el Caribe, y en Cuba en particular, sustentable desde el punto de vista

del uso de la energía y su impacto ambiental?

El Objetivo General del trabajo es aportar un nuevo procedimiento de análisis

para los numerosos estudios que se realizan a nivel regional, y en particular en Cuba,

sobre la estimación y proyección de demanda de energía.

Por otra parte, los Objetivos Específicos son los siguientes:

  • 1. Analizar los fundamentos que sustentan la teoría de la desmaterialización de la economía y la relación entre intensidad energética y las etapas de desarrollo o crecimiento del producto, y de la modelación de la demanda energética utilizando especificaciones no lineales de elasticidades ingreso, así como las particularidades del tratamiento de los datos.

  • 2. Analizar críticamente los resultados de la reforma neoliberal de los 80 y sus impactos sobre el sector energético en la región, de forma tal de identificar las claves que permitan acometer el análisis empírico e interpretar los resultados globales y particulares (por sectores y países).

  • 3. Hacer un diagnostico sintético de los acontecimientos acaecidos, en los últimos años, en la economía energética nacional, de forma de identificar qué ha ocurrido; cuál es la situación actual y qué depara el futuro.

  • 4. Estimar los modelos econométricos que mejor simulen la relación demanda crecimiento económico, tanto a nivel agregado como por los principales sectores del uso final de la energía, así como a nivel de la región y desagregado por países.

  • 5. Estimar modelos tanto a nivel agregado como sectoriales para el caso de Cuba que permitan entender el carácter de dicha relación y aportar

Introducción

elementos relevantes para la planificación, proyección y construcción de

escenarios.

Para llevar a término esta investigación se hizo uso del método empírico analítico

o cuantitativo (análisis y síntesis, inducción y deducción), a partir de: i) Análisis

bibliográfico de la literatura internacional y nacional mas relevante para el tema; ii)

recopilación de información y procesamiento estadístico a partir de las principales bases

de datos disponibles, en particular los Anuarios Estadísticos de Cuba y Compendio de

Energía, ambos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONE), el Sistema de

Información Económico Energética (SIEE) de la Organización Latinoamericana de la

Energía (OLADE), otras bases de datos de Naciones Unidas y Banco Mundial y de la

Universidad de Pennsylvania (Penn World Table 6.0); y iii) aplicación de modelo

econométrico, tanto de panel de datos, como de series temporales y especificaciones

dinámica como cointegradas, para la estimación de la demanda de energía comercial a

nivel agregado como por sectores.

En tal sentido, la Hipótesis que se va a demostrar esta referida a que:

el estadio de desarrollo por el que atraviesa América Latina y el Caribe,

presenta una relación no lineal entre el uso de energía comercial y el crecimiento

económico, lo cual evidencian que los cambios en la estructura productiva, de la

mezcla de combustibles y la introducción de tecnologías mas eficientes, resultan en la

tendencia manifiesta de reducción de la intensidad energética y por tanto sitúan tanto

a la región en general, como a sus principales economías, y a Cuba en particular, en

una senda de crecimiento energéticamente sustentable, pero que, sin embargo, tal no

es suficiente y tampoco irreversible, por lo que la política energética continuará

ocupando un lugar privilegiado en las agendas nacionales de políticas económicas,

tecnológicas, sociales y ambientales .

Novedad científica. La presente investigación se plantea a partir de la evaluación

y aplicación de técnicas e instrumentos novedosos de análisis y modelación, en

particular los modelos econométricos de panel de datos (cuya utilización en el análisis

de la economía energética a nivel nacional ha sido, hasta ahora, muy limitado), brindar

elementos de relevancia que sirvan de marco de referencia para los estudios

estratégicos, la toma de decisiones en el campo energético, la construcción de

escenarios energéticos y de emisiones de gases de efecto de invernadero, y en general

para la evaluación de la pertinencia de la aplicación de diferentes tipos de políticas,

Introducción

brindando una visión actualizada de las perspectivas a mediano y largo plazo de los

retos y opciones futuras en el campo del ahorro, uso racional, sustitución de fuentes,

inversiones en tecnologías renovables entre otros.

Los aportes de esta investigación estarían enfocados en la presentación de una

metodología de análisis energético apoyada en modelos econométricos del tipo de panel

de datos, los cuales ofrecen notables posibilidades de análisis, muy importante para la

planificación, la toma de decisiones y el diseño de políticas, tanto para la economía

agregada, como para los sectores fundamentales. El tema también reviste relevancia

adicional para la toma de decisiones en el campo ambiental, tanto para los temas de

adaptación, como de mitigación de los efectos negativos de la contaminación y el

cambio climático.

Hay que decir que hasta la fecha no se conocen trabajos que aborden formalmente

el tema de la estimación econométrica de la demanda de energía para América Latina y

el Caribe, y en particular para Cuba, tanto a nivel agregado, como para los principales

sectores del uso final.

En consecuencia, esta investigación puede considerarse como la primera que se

realiza en el país, que se propone tratar formalmente la modelación económica de la

demanda de energía comercial utilizando especificaciones econométricas de panel de

datos, que trata la región en su conjunto, y Cuba en especial, lo cual, de hecho,

representa un notable aporte para la academia, y de la academia a la praxis en el ámbito

de la planificación energética y macroeconómica, la proyección y la elaboración de

escenarios.

Este estudio presenta en su primer capitulo, el marco teórico que explica la

relación de la demanda de energía y las distintas etapas de desarrollo del sistema

económico, y se revisa la bibliografía mas relevante que aborda el tema, así como las

aplicaciones mas notables disponibles a nivel internacional.

En el segundo capitulo se aborda, de manera muy sintética, los elementos

necesarios que permitan realizar un diagnóstico de la economía energética a nivel

regional, que permita encontrar los elementos explicativos necesarios que den

coherencia y validen los resultados que se obtienen a partir de la modelación

econometría; y finalmente, se presentan y discuten los resultados de la aplicación de los

modelos econométricos que mejor explican la relación demanda crecimiento

económico.

Introducción

El tercer capítulo de la investigación con un capitulo dedicado especialmente al

estudio de la relación demanda de energía-crecimiento económico para Cuba.

Igualmente se parte del diagnóstico del desempeño energético de la economía en el

pasado reciente, que permita identificar los hechos y tendencias fundamentales

necesarias para interpretar adecuadamente los resultados de la aplicación de los modelos

econométricos, los cuales son presentados y discutidos.

Finalmente, se presenta un cuerpo de conclusiones y recomendaciones, en donde

se da respuesta tanto al problema científico planteado, confirma la hipótesis de partida

de este estudio, y además pretende, modestamente, servir de fundamento para la

proyección de la demanda energética, las emisiones de gases de efecto invernadero

correspondientes, y en general para toma de decisiones en la actividad económico

energética.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

En este epígrafe se trataran en primer lugar los elementos teóricos relacionados

con la relación entre la demanda de energía y las diferentes etapas de desarrollo

económico de las naciones. Se presentan los antecedentes mas relevantes de este tipo de

trabajo a nivel internacional y que se tomaron como referencia para el estudio de

América Latina y el Caribe, y finalmente, se tratan los aspectos básicos de la teoría

econométrica relacionada con la utilización de los paneles de datos que en definitiva

será la técnica que se aplicará en el presente estudio.

En la actualidad nadie duda de la relevancia que tiene el tema de la energía para

asegurar el funcionamiento cotidiano de las actividades socio económicas, y de los

esfuerzos por encontrar una senda sostenible para desarrollo futuro. Desde el ciudadano

común, hasta las autoridades económicas y políticas al mas alto nivel, todos reconocen

que no es posible desarrollar sus actividades sin tomar encuesta los acontecimientos que

en este campo ocurren, y de la importancia que a futuro revisten tanto para la

sustentabilidad de los hogares como para el equilibrio de los mercados y la viabilidad

del desarrollo armónico de las naciones.

De forma resumida se pueden caracterizar las principales presiones que actúan

sobre el sistema socioeconómico de las naciones, y que recaban de importantes

esfuerzos en la profundización del conocimiento de las relaciones subyacentes entre la

demanda de energía y el desempeño económico y social a niveles macro y

microeconómico, y sus consecuencias a mediano y largo plazo sobre el medio ambiente,

de forma tal de encontrar soluciones en el marco del diseño de políticas. En este sentido

se pueden distinguir los siguientes dilemas:

Relevancia de los energéticos comerciales, e insuficiencia de las fuentes

renovables, e incluso de la energía nuclear, para sustituirlos masivamente en un

plazo razonable. Barreas a la introducción de las nuevas tecnologías,

insuficientes incentivos, y voluntad política en apoyo a la penetración de las

nuevas tecnologías.

Alta volatilidad en los precios fundamentales de la economía, incluyendo el de

los energéticos, e incertidumbres asociadas con la escasez, especulación, los

propios precios, las expectativas y los temas de geopolítica relacionadas con el

control de las zonas petroleras y de las rutas de abastecimiento.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Y finalmente, las presiones medioambientales: calentamiento global y cambio

climático

Para América Latina y el Caribe, el tema es notablemente relevante. La región no

obstante poseer importantes reservas y potenciales de energía en forma de petróleo y

gas (casi el 7% de las reservas probadas se encuentran en la región), hidroenergía (los

mayores potenciales a nivel mundial se ubican en América del Sur), y biomasa, y ser

una región exportadora neta de petróleo, existe una distribución muy asimétrica de las

mismas, que en buena parte de los casos está limitando las vías y dinámicas de

crecimiento económico y desarrollo socio. En este sentido resulta relevante estudiar y

profundizar en el conocimiento de los factores que explican la relación energía

crecimiento en la región, que sirva de ayuda a los planificadores, y en general a las

autoridades económicas y medioambientales para proyectar requerimientos, estimar

demanda, construir escenarios y definir políticas a mediano y largo plazo.

Finalmente, no se ha encontrado en la literatura revisada un trabajo que aborde de

manera integral a la mayoría de los países que constituyen la región latinoamericana y

caribeña. Existen trabajos que han incluido en las muestras seleccionadas, algunos

países pertenecientes a la región, pero ninguno dedicado por entero a ésta,, por lo que se

considera en este sentido un trabajo pionero en el abordaje de este tema.

En este epígrafe se trataran en primer lugar los elementos teóricos relacionados

con la relación entre la demanda de energía y las diferentes etapas de desarrollo

económico de las naciones. Se presentan los antecedentes mas relevantes de este tipo de

trabajos a nivel internacional y que se tomaron como referencia para el estudio de

América Latina y el Caribe, y finalmente, se tratan los aspectos básicos de la teoría

econométrica relacionada con la modelación, utilizando paneles de datos que será la

técnica que se aplicara en el presente estudio.

1.1 Energía y Desarrollo Económico. Marco Teórico

La evidencia empírica internacional está indicando que la relación entre el

consumo de energía de los países y el ingreso per cápita (intensidad energética) no

parecen responder a una función lineal o monótona 2 . De hecho la intensidad energética

2 Se define como intensidad energética al cociente entre el consumo de energía final, en este caso comercial, y el producto interno bruto (PIB) de un determinado país, y estaría expresando la cantidad de energía utilizada en la producción, expresada en unidades monetarias, de bienes y servicios. Este cociente puede plantearse en niveles absolutos (consumo final de energía versus producto interno bruto), o a nivel per cápita, esto es, como el cociente entre el consumo de energía por habitante y el ingreso per cápita, este último calculado como el cociente del PIB y la población media.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

tiende a incrementarse con el crecimiento del ingreso en las primeras etapas del

desarrollo de las naciones, cayendo, posteriormente, en las etapas donde se alcanza un

desarrollo económico mas maduro, y una estructura económica donde las actividades

industriales de mayor valor agregado y los servicios, van incrementando su

participación en el producto nacional. Al nivel de ingreso donde se alcanza el valor

máximo de intensidad energética, a partir del cual comienza a decrecer con el

incremento del ingreso, se le denomina nivel de ingreso “critico”, o “punto de retorno”.

La idea de que relación crecimiento económico-demanda de energía y

crecimiento-contaminación ambiental sigue un patrón de “U” invertida, es tomada de

los estudios de Kuznets, los que abordan la relación entre la desigualdad de la renta y el

nivel de desarrollo económico, según el cual, los países experimentan un incremento en

la desigualdad de la renta en las primeras etapas del desarrollo y después una

disminución en la medida que transitan a etapas mas avanzadas.

Este mismo tipo de análisis se ha aplicado a la relación uso de la energía

crecimiento económico, y contaminación crecimiento (la llamada “curva ambiental” de

Kuznets). La hipótesis establece que el nivel de uso de la energía se incrementa con el

desarrollo de las naciones, pero dicho nivel de uso de la energía comienza a decrecer

con el incremento del ingreso cuando éste sobrepasa un determinado valor, o punto

crítico o de retorno. En este punto se obtiene el valor máximo de intensidad energética

(que en esta relación consumo-ingreso per cápita representa la pendiente de la curva), a

partir de la cual comienza a decrecer con el crecimiento del ingreso, dándole a la

relación en forma de “U” invertida.

El comportamiento antes comentado es el resultado de importantes cambios en la

estructura del producto y de la incorporación del avance tecnológico, favorables a la

reducción del uso insumos en general, y en especial de energía en los procesos

productivos, y al cambio de los patrones de comercio internacional en cuanto a la

importación y exportación de bienes intermedios y manufacturados de consumo (Suri y

Chapman, 1998; y Agras y Chapman 1999).

La identificación de los patrones de uso de la energía, crecimiento económico,

tiene mucha relevancia para la proyección de la demanda energética, estimación de los

precios en el mercado de energía y el diseño de políticas macroeconómicas y

ambientales. El determinar si la demanda de energía comercial de un país, grupos de

países o una región determinada sigue o no el patrón de “U” inversa en la intensidad

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

energética tiene importantes implicaciones para los mercados energéticos locales,

regionales y mundiales.

En este sentido los modelos teóricos parten de dos especificaciones generales:

La primera, parte de determinar la cantidad de energía utilizada para la obtención

del producto interno bruto (Y ), en un año (Q t ), asumiendo que la intensidad energética

t

(Q /Y ) es una función no lineal o no monótona de Y t , y de otras variables (por ejemplo,

tt

el precio de la energía y la tecnología), y que esta relación es expresada como una

función cuadrática con el fin de recoger el comportamiento de “U” invertida del

consumo per cápita, a medida que crece el ingreso por habitantes 3 . La demanda

energética e intensidad energética de equilibrio de largo plazo:

q* t = 0 + 1 y t + 2 y 2 t + 3 p t ec. 1

(q* t – y t ) = 0 + ( 1 – 1) y t + 2 y

2

t

+

p

3t

ec. 2

donde las letras minúsculas significan logaritmos en cada caso del consumo

2

(q t ) y el PIB (y t ) per cápita y el precio de la energía (p ); y t es el término cuadrático

t

del PIB per cápita.

A partir de aquí se puede asumir:

I) Un modelo de demanda de energía que permita el ajuste al equilibrio de largo plazo,

si este existe, provenientes de shock dinámicos de corto plazo, por medio de un

Modelos de Vector de Corrección de Error (MVCE), en el cual dicha demanda es

ajustada en respuestas a cambios en el PIB per cápita y los precios; y la diferencia entre

el equilibrio de largo plazo y la demanda actual de energía quede expresada de la

siguiente forma:

q

+ b

t00 y + c

= a

t

0

p

t

+ (q*

t-1

– q

t-1

) +

t

ec. 3

Donde es el coeficiente de velocidad de ajuste al equilibrio de largo plazo, que en el

caso de que este parámetro fuera igual a 0, el MVCE se reduciría a una especificación

en primeras diferencias. Finalmente sustituyendo en ec. 3, q* t-1 (de ec. 1), el MVCE

quedaría de la siguiente forma:

q t = a 0 + b 0 y t + c 0 p t + b 1 y t-1 + c 1 p t

-1

+ a 1 q

t-1

+ e y

2

t-1

+

t

ec. 4

3 En el trabajo de Vivek y Chapman (1998) se plantea una especificación que contempla un polinomio de tercer grado en el término del ingreso con el objetivo de capturar el impacto total del comercio internacional sobre el medio ambiente, debido al hecho que si bien hay un numero importante de bienes cuyos procesos productivos emiten directamente pequeñas cantidades de contaminantes al ambiente, utilizan insumos altamente contaminantes en resto de la cadena productiva.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Donde los coeficientes de largo plazo definidos en la ecuación de la demanda de

equilibrio son: 1 = -b 1 /a ; =- e/a 1 y = -c /a

12

3

11

II) Modelo Dinámico o de ajuste parcial; partiendo del modelo general (ec. 1), se

plantea un mecanismo de ajuste, de forma de capturar la dinámica de corto plazo, del

tipo:

(q t /q t-1 ) = (q* t /q t-1 ) ec. 4;

cuya transformación logarítmica, (q – q

t

t-1

) = (q*

t

– q

t-1

)

ec. 5:

Sustituyendo adecuadamente la demanda de equilibrio, queda

2

q t = + 1 p t + 2 y t + 3 y t + (1- ) q +

t-1

t

ec. 6

La segunda especificación utilizada en los estudios demanda energética-

crecimiento, emisiones-crecimiento, consiste en la utilización de la forma reducida de la

curva de Engels, para la estimación de las relaciones antes comentadas. Para capturar el

efecto ingreso sobre la demanda y el comportamiento de “U” invertida se utiliza una

función flexible del ingreso, definida por tramos (quintiles o deciles de ingreso). La

forma general para la estimación de la demanda de energía es la siguiente:

q = + f(Y ) + R + ec.7

t

t

tt

donde el coeficiente recoge diferentes efectos en dependencia de la especificación

econométrica que se utilice para la estimación, y que de forma general, en casos de que

se utilicen técnicas de panel de datos, incluiría un coeficiente que recogería el efecto

país ( ) y otro para recoger el efecto temporal ( t ); f(.) es la función flexible del

i

ingreso, y R es un termino que se adiciona a la especificación general y se utiliza para

reducir el impacto de ciertos tipos de errores de medición sobre la función de respuesta

del ingreso (f).

1.1.1 Determinantes de la Declinación de la Intensidad Energética

La reducción en la intensidad del uso de los recursos, esto es del consumo físico

de recursos por unidad de producto, con el incremento del PIB, es conocido como

“proceso de desmaterialización” (Quah, 1996 y 1997). Este proceso fue identificado por

primera vez por Malenbaum (1978), al estudiar la intensidad en el uso de recursos de 12

importantes metales y minerales, en el periodo comprendido entre 1950 y 1975, a través

de 10 regiones del mundo. Todos los materiales presentaron un incremento inicial en la

intensidad de uso, seguido una ralentización del incremento de la intensidad (en la curva

caracterizada por un aplanamiento después de alcanzar un pico), y posteriormente una

reducción. Esta curva de la intensidad material fue similar para todas las economías

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

estudiadas, presentando un máximo en un nivel aproximadamente similar del PIB per

cápita.

Estudios posteriores realizados por Janicke et al, en 1989 y Ausubel et al en 1993,

utilizando un rango temporal mas amplio, diferentes países y una mas amplia gama de

recursos, encontraron evidencia del siguiente comportamiento estilizado: I) intensidad

del uso del recurso, después de alcanzar un “plateau”, eventualmente tiende a declinar

en el tiempo y con el incremento del PIB; II) los mayores niveles de intensidad en el uso

de los recursos son conseguido por diferentes países para aproximadamente el mismo

nivel de PIB per cápita; y III) el pico en la intensidad tiende a ser menor a medida que

este se obtiene para años mas reciente.

La observación de un comportamiento similar al anteriormente comentado para la

intensidad energética y de otros recursos sugiere que los mismos responden a fuerzas

motrices similares. Sin embargo, en algunos casos, la energía y los materiales pueden

ser bienes sustitutos, así que la reducción de la intensidad energética, por ejemplo,

puede no necesariamente implicar reducción en la intensidad material (de otros

materiales).

1.1.2 Determinantes Estructurales de la Demanda de Energía

Como ya se ha comentado, el cambio en la estructura en la producción y el

consumo que ocurre con el proceso de desarrollo económico son factores importantes en

la determinación del crecimiento de la demanda de energía.

La relación entre desarrollo económico y el cambio en la estructura de la

producción ha sido bien documentado por los estudios de Kuznets, 1931; Chenery y

Syrquin, 1975, entre otros.

En estos trabajos se indica que en las primeras etapas del desarrollo, la

participación de la industria en la producción total crece, a expensas del sector

agricultura, y como resultado el consumo de energía se incrementa (en esta etapa

predominan las actividades industriales directamente relacionadas con las llamadas

“industrias básicas” con niveles muy altos de intensidad energética). En estas etapas del

desarrollo, sin embargo, la participación de los servicios se incrementa hasta el punto de

alcanzar el peso preponderante en la estructura del producto total. Por su parte, el

crecimiento del ingreso genera nuevas demandas por parte de los consumidores, lo que

a su vez incidirá en el incremento de la participación en el uso total de energía de los

sectores residencial, comercial y del transporte.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

El proceso de industrialización esta caracterizado por un gran incremento en el

consumo de energía. Ciertamente el incremento de la producción de acero, cemento,

industrias de alta densidad energética, resultante de la expansión de la infraestructura

requiere mucho más insumos de energía por unidad de producto que los métodos de

producción de la agricultura tradicional. Así la intensidad energética del PIB en las

etapas iniciales de la industrialización crece.

Sin embargo, dos hechos importantes ocurren con el incremento del bienestar del

consumidor, la primera es que con el incremento del ingreso per cápita la parte del

presupuesto dedicado a la adquisición de los bienes manufacturado crece. Esto provoca

la respuesta del sector industrial en el sentido de que variará la estructura de su

producción, para cubrir la nueva demanda de bienes, a favor del incremento de la

participación de la industria ligera. En segundo lugar, con el incremento del bienestar de

la población ocurrirá un crecimiento en la demanda de servicios, los cuales por lo

general son menos intensivos en el uso de la energía. Así el efecto combinado de la

transición hacia producciones industriales menos intensivas en el uso de la energía y el

incremento de la demanda por los servicios, induce una reducción de la intensidad

energética del PIB.

Tales estudios han arrojado que cuando los países se mueven de niveles de ingreso

per cápita bajos a niveles bajos-medios, hay un incremento notable de la intensidad

energética promedio de esas economías. Sin embargo, la intensidad energética promedio

decrece cuando los países se mueven de niveles de ingreso per cápita medio-alto a

altos, en cuyo caso se ha constatado que la participación del sector agrícola en el

producto total se ha contraído de un 38% a un 3%, mientras que la participación de los

servicios crece del 40% al 67%. El sector industrial acusó un incremento en el peso

estructural de su producción pasando de un 22% a un 34%, para posteriormente caer a

30%.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Gráfico 1: Intensidad energética por grupos de ingreso y estructura productiva

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos Gráfico 1: Intensidad energética por gr upos de

Fuente: elaborado a partir de Medlock et al, 2001

1.2 Los modelos econométricos para la estimación de la Demanda de Energía

Hasta hace poco tiempo los estudios empíricos sobre la relación demanda de

energía y crecimiento económico estaban enfocados al análisis de

patrones de

desarrollo global a través del uso de datos de corte transversal (muchos países para un

año determinado), o de patrones de desarrollo para un país particular a través del uso de

datos de series de tiempo y modelos lineal-logarítmicos.

Las series de tiempo posibilitan al investigador contabilizar adecuadamente

cualquier factor que pueda ser específico para un país, tal como las características

climáticas o demográficas, evitando así problemas potenciales por heterogeneidad.

Sin embargo, las dificultades para obtener series de datos confiables, lo

suficientemente largas para el uso en la modelación, ha limitado la cantidad de trabajos

de investigaciones sobre los patrones de demanda de energía en las economías en

desarrollo. En este caso, son particularmente escasos los datos referentes a precios de

los energéticos y su desagregación sectorial, cuya omisión puede ser problemático a la

hora de especificar el modelo econométrico adecuado, debido al efecto de largo plazo

de los altos precios, que pueden inducir una reducción de la demanda de energía por

unidad de producto como resultado de la sustitución de energía por un insumo

alternativo; la aplicación de métodos de producción menos energointensivos; o a través

del incremento de la eficiencia. Es así que la omisión de los precios constituye un

problema de inespecificación potencialmente serio.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Muchos estudios empíricos utilizan ecuaciones del tipo lineal logarítmicas, con

elasticidades constantes, las cuales no son consistentes con el extenso cuerpo de

investigaciones acumulado sobre el tema y las evidencias obtenidas de un

comportamiento no lineal de la demanda de energía, a través del proceso de crecimiento

económico.

No obstante, los modelos de este tipo, son ampliamente utilizados para estimar el

consumo de energía. Tanto las agencias de economía y planificación, pública y privada,

como numerosas organizaciones internacionales utilizan estos modelos de elasticidad

constante, quizás ajustados para posibles cambios en el ambiente externo, para

planificar respuestas a probables cambios en la demanda de energía.

En ausencia de suficientes datos de tipo temporal, la aproximación de corte

transversal puede ser útil en la identificación de los efectos ingresos de largo plazo

sobre la demanda de energía. Sin embargo, este tipo de especificación tiene limitaciones

al suponer que las mismas regularidades son validas para el conjunto de países

analizados. Los países pueden diferir en el uso de la energía debido a factores de tipo

tecnológicos, de precios, dotación de recursos, clima, entre otros. Ignorar estos factores

podría inducir a estimaciones sesgadas de los coeficientes del modelo.

Una posible mejora a los modelos econométricos convencionales utilizados para la

estimación de la demanda de energía es incorporar el cambio en la tendencia de la

intensidad energética directamente en el modelo original: utilizando una función no

lineal (no monótona) del ingreso, por ejemplo una función cuadrática, en vez de la

tradicionalmente usada función lineal logarítmica, para mejorar las proyecciones de la

demanda de energía en el mediano y largo plazo. Esto es lo que hacen precisamente

Aldy (2007); Galli (1998), Medlock y Soligo (2001), y Judson, Schmalensee y Stoker

(1999), en sus trabajos empíricos, utilizando especificaciones de panel de datos en cada

caso.

Los estudios realizados por Galli (1998), Judson et al (1999), y Medlock y Soligo

(2001) y posteriormente Aldy (2007), constituyen ejemplos de trabajos innovadores

sobre el tema, y que apoyan la noción de que la elasticidad ingreso de la demanda de

energía declina con el crecimiento del ingreso, lo que explica el hecho de que las

estimaciones obtenidas de la elasticidad ingreso de la demanda de energía para los

países con alto nivel de ingresos per cápita sea baja.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

1.3 Caracterización de los modelos

A continuación se tratará de formalizar las características fundamentales de los

modelos utilizados como referencia en este estudio. Sin embargo, en este punto valdría

la pena presentar una reflexión crítica de los meritos y limitaciones de los principales

modelos energéticos utilizados en economía, así como los supuestos que sustentan los

modelos econométricos para la estimación de la demanda de energía.

1.3.1 Modelos de demanda o requerimientos

Este tipo de modelos hacen el énfasis en presentar la fuerte vinculación existente

entre el sistema socioeconómico y el energético, al intentar analizar las consecuencias

que tiene la actividad socioeconómica sobre el sistema energético y constituyen el punto

de partida del proceso de planificación energética.

En este sentido, hay dos aspectos relevantes que deben ser destacados. El primero,

especialmente importante para los países subdesarrollados, está dado por la

diferenciación entre demanda y requerimientos de energía.

El término de demanda lleva implícito la existencia de mercados formales, donde

se transen las fuentes consideradas. Esta consideración automáticamente excluye las

fuentes energéticas de las cuales los consumidores se apropian directamente sin que se

canalicen a través de un mercado, esto es, sin que medie una transacción financiera. Tal

es el caso de la biomasa, combustibles ampliamente difundidos en los países

mencionados.

En la Tabla 1 es posible apreciar la participación de la biomasa en la producción

total de energía primaria de la región. La biomasa representa la segunda fuente de

energía primaria solo superada por llamados combustibles fósiles (petróleo, gas natural

y carbón mineral).

Tabla 1: Producción de Energía primaria en América Latina y el Caribe

 

Por ciento de la producción total de energía primaria

 
 

Petróleo

Gas

Carbol

Hidroenergía

Biomasa

Nuclear

 

Geotérmica

natural

 

Mineral

y otras

 
  • 2003 25

  • 43 5

 

11

13

1

   

2

 
  • 2004 27

  • 41 5

 

11

14

1

   

2

 
  • 2005 27

  • 41 6

 

9

15

1

   

1

 
  • 2006 26

  • 42 6

 

9

14

1

   

2

Fuente: SIEE-OLADE

 

Apoyados

en

la

Teoría

del

Consumidor,

buena

parte

de

los

modelos

econométricos especifican como variables explicativas de la demanda, los precios de la

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

energía (tanto los propios como los de las fuentes sustitutas, e incluso los precios de las

tecnologías energéticas), y por tanto miden exclusivamente las demandas de energía tal

como se expresan en sus respectivos mercados. Sin embargo, los requerimientos reales

de energía pueden ser superiores y ser satisfechas por “mecanismos paralelos” al

mercado, por lo que dichos modelos de demanda no puede considerar las posibles

sustituciones de fuentes “no comerciales”, por formas de energía comerciales.

Dentro de los modelos de demanda se incluyen, además de los econométricos

antes comentados, los llamados modelos de tipo analítico o técnico-económico 4 . A

continuación se presentan las características fundamentales de ambos tipos de modelos,

así como las ventajas y limitaciones en su aplicación.

Modelos econométricos. Estos tipos de modelos han sido los más ampliamente

utilizados en las investigaciones económicas, no obstante las limitaciones antes

planteadas sobre el abordaje de los problemas de sustitución entre fuentes y el tema del

tratamiento de los portadores energéticos de apropiación directa. Dentro de estos

modelos se pueden distinguir los siguientes:

Modelos agregados de la demanda de energía. Estos modelos son construidos

siguiendo el planteamiento de la economía neoclásica de la teoría del consumidor,

donde la demanda refleja la disposición del consumidor a pagar por diferentes

cantidades de un bien o servicio. Así, de forma general, la demanda es expresada como

función de los precios del bien demandado y los precios de los bienes sustitutos, y del

ingreso per cápita, estando las preferencias de los consumidores reflejadas por la forma

que se la asigna a la función de demanda.

En las formas funcionales de tipo lineal-logarítmica generalmente utilizadas para

expresar la demanda, los parámetros son interpretados directamente como propensiones

al consumo, tasas de crecimiento o elasticidades precio de la demanda, o cruzadas de

precios de las fuentes sustitutas, o elasticidades ingreso de la demanda, lo que facilita en

extremo la interpretación de los resultados del estas especificaciones.

Modelos (de simulación) desagregados de la demanda. El comportamiento del

consumo agregado de energía será siempre solo una primera aproximación, de utilidad

limitada para el análisis y la predicción de la demanda ya que existen diferencias

4 Entre los modelos de este tipo se pueden mencionar el MAED (Modelo de Análisis de la Demanda de Energía), desarrollado por Argon Nacional Laboratory del Internacional Atomic Energy Agency, y el LEAP (Long range Energy Análisis Program), desarrollado por el Stockholm Environmental Institute of Boston, por solo mencionar dos de los mas utilizados en Cuba.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

sustanciales, tanto en la naturaleza de los agentes consumidores, como en la

composición o mezcla de fuentes energéticas en sus respectivos consumos y por tanto,

de posibilidades de sustitución entre ellas (IEE/FB, 2006).

Un análisis desagregado de la demanda reduce buena parte de las restricciones

planteadas para los modelos agregados, pero conducen a la creación de matrices que

relacionan los consumos por diferentes tipos de fuentes utilizados por cada sector de la

economía (van Becck, 1999).

Esta desagregación implica contar con series históricas de cada uno de los

consumos sectoriales por tipo de fuente, una especificación más detallada sobre el

funcionamiento del sistema socioeconómico y sobre el escenario en qué fundar la

predicción de la demanda de las diferentes fuentes de energía final. Supone, además, la

necesidad de especificar un modelo macroeconómico que permita simular el

comportamiento del sistema socioeconómico sobre la base del escenario planteado, del

cual se deducirán los consumos energéticos tantos de los diferentes sectores productivos

como del sector residencial.

La construcción de este tipo de modelo involucra la utilización tanto de modelos

econométricos como de tipo ingenieril, para que dado la estructura del sistema

socioeconómico y las metas planteadas por el escenario especificado, sea posible

realizar una simulación de la evolución de los consumos energéticos.

Modelos analíticos. Estos modelos se caracterizan por la presentación muy

desagregada de los vínculos entre el sistema energético y el socioeconómico en el cual

están imbricados, lo que permite analizar las consecuencias de los cambios

estructurales, tanto en el cuerpo social como en el aparato productivo, sobre el sector

energético (Janicke, et al, 1989). El grado de apertura, está limitado por dos factores: la

disponibilidad de información, y la necesidad de garantizar la coherencia de los

supuestos sobre la evolución del sistema.

El problema de coherencia de los supuestos ha obligado a usar este tipo de modelo

vinculados a modelos macroeconómicos, y éstos son generalmente del tipo insumo-

producto, o cuando menos incluye en su “núcleo central” matrices insumo-producto,

como en el caso de los Modelos de Equilibrio General Computable (Jorgenson, 1984).

Como el objetivo fundamental de este tipo de modelos es el análisis de las

consecuencias sobre el sistema energético de los cambios estructurales del sistema

socioeconómico, por lo que, obviamente, son aplicables a la evaluación del largo plazo.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Sin embargo, se han tratado de combinar éstos con técnicas econométricas para la

estimación de algunos parámetros necesarios, no encontrándose contradicciones

siempre que no se violente la posibilidad de representar cambios estructurales en el

sistema socioeconómico y en las modalidades del uso de la energía.

1.4 Caracterización de los Modelos utilizados en los trabajos de referencia

A continuación se presentan las características de los modelos que han servido de

referencia para este trabajo. En el Cuadro 1, se resumen los principales elementos que

distinguen los trabajos realizados por Galli (1998) y Medlock y Soligo (2001), y que

parten del modelo general caracterizado antes.

El trabajo de Galli (1998), se acerca al estudio de la relación energía-ingreso a

partir de una especificación logarítmica con término cuadrático en la variable PIB per

cápita, utilizando panel de datos, el cual está conformado por 10 países de economías

“emergentes” de Asia Oriental. Galli plantea su investigación a nivel agregado de las

variables, y encuentra que la intensidad energética tiende a caer más allá de algún nivel

“umbral” de ingreso, a partir del cual la elasticidad ingreso también comienza a

disminuir 5 .

Por su parte, el estudio de Medlock y Soligo parte de un modelo general similar

sin embargo asume una muestra mayor y mas diversificada de países y niveles de

desarrollo, 28 naciones (no se circunscribe a la región de Asia), desagregado por los

principales sectores económicos (industria y otros, residencial y comercial, y

transporte), y cubre un periodo que va desde 1978 al 1995. Los principales resultados

concuerdan con los obtenidos por Galli a nivel agregado, pero en este caso a nivel de

sectores, lo que indica que ocurrirá un reacomodo de la estructura sectorial del uso de la

energía, y que el efecto país tiene una importancia notable, para una tasa de crecimiento

del PIB por habitante dada, la demanda de energía crecerá más rápidamente en los

países manos desarrollados.

5 Se define este nivel “umbral” como el valor del ingreso per cápita a partir del cual la intensidad energética comienza a declinar (Galli, 1998).

24

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos Cuadro 1: Comparación entre modelos referenciales de demanda
Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos
Cuadro 1: Comparación entre modelos referenciales de demanda de energía final
Galli
Medlock and Soligo
Marco temporal
1973-1990
1978-1995
Tamaño de la muestra
10 países de las llamadas economías “emergentes”
28 países que incluyen todos los niveles de desarrollo
de Asia Oriental
Especificación
del
Demanda de energía de largo plazo:
Demanda de energía de equilibrio de largo plazo como función del
modelo
q * t = 0 + 1 y t + 2 y 2 t + 3 p t
(ec.1)
ingreso per cápita, del precio de la energía y del avance tecnológico:
Intensidad energética
ec * jjt = f(y t , p jjt , t ),
(q * t – y t ) = 0 + ( 1 -1)y 2 t + 3 p t
(ec.2)
La demanda total como sumatoria de las demandas sectoriales
Ajuste de corto plazo : modelo de corrección
de
ecit = j ecijt
error (MCE) :
A nivel de sectores y países:
q t
=
a 0
+
bo y t +
c 0 p t
+
q
+ t
ln ec * t,j,i = (a j,i + t,j ) + b 1 lnp t,j,i + b 2 lny t,i +b 3 (lny t,i ) 2
(ec.1)
(q * t-1
t-1 )
(ec.3);
Donde i = muestra de países; j = sectores y t = tiempo.
Donde es la velocidad de ajuste al equilibrio de
Término
(a
+
representa efecto específico país y efecto
j,i
t,j )
largo plazo. Sustituyendo para q * t-1
de
(ec.1) en
temporal sobre la demanda de energía.
(ec.3) se tiene:
Mecanismo de ajuste :
q t = a 0 + bo y t + c0 p t + b1y t-1 + c 1 p t-1 + a1q t-1
(ect/ect-1) = (ec*t/ect-1)
(ec.2)
+ ey 2 t-1 + t
(ec.4)
Transformación logarítmica:
(ln ect – ln ect-1) = (ln ec*t – lnect-1)
(ec.3)
Nota: letras minúsculas significan logaritmos de las
Sustituyendo en ec.3 lnec*t y reorganizando se tiene:
variables Precio, Consumo per cápita y PIB per
lnec t,j,i = j,i + 1 lnp t,j,i + 2 lny t,i + 3 (lny t,i ) 2 +
(1- ) lnec t-1,j,i +
cápita
t
(ec.4)
Elasticidades
Coeficientes de largo plazo son:
Coeficientes de largo plazo:
1 = b 1 /a 1 ; 2 = e/a 1 ; 3 = c 1 /a 1
b 1 = 1 / ; b 2 = 2 / ; b 3 = 3 /
Elasticidad ingreso de la demanda de energía de
Elasticidad ingreso de largo plazo:
largo plazo = 1 + 2 2 y
b 2 + 2b 3 lny tj (2)
Elasticidad ingreso de la intensidad energética de
Elasticidad precio de largo plazo:
largo plazo:
b 1 = 1 /
( 1 – 1) +2 2 y
Elasticidad precio de largo plazo: 3

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

1.4.1 Fuentes de los datos utilizados en los trabajos de referencia

En el trabajo de Galli la demanda de energía es medida en toneladas de petróleo

equivalente (base 10000 kcal/kg), lo que permite, primero la agregación de las

demandas de los diferentes portadores energéticos y, después, la comparación entre

países 6 . La demanda de energía está referida solamente a la energía comercial utilizada

en los sectores de uso final, lo que excluye la biomasa, así como las cantidades de

energía utilizadas como insumos en los centros de transformación energética (centrales

eléctricas, plantas de refinación de petróleo, fabricas de gas, carboneras, entre otros), así

como el consumo propio, para el funcionamiento de los equipos principales y auxiliar

de dichos centros. Los datos de energía fueron obtenidos del World Bank Energy Data-

bank, para los Países de Asia en Desarrollo.

Por otra parte, los datos del PIB per cápita fueron obtenidos de la Penn World

Table (Mark 5.6). Los datos de PIB per cápita se corresponden con el valor real

calculado por el índice de Laspeyres a precios constantes de 1985, al considerarse la

mejor medida del ingreso per cápita disponible para los países involucrados en la

muestra.

Los datos de precios de los energéticos se corresponden con el precio promedio de

la tonelada de petróleo equivalente (tep) en moneda local, deflactada por el índice de

precio del consumidor (IPC). Dado el hecho de que para un mismo país el precio de un

combustible puede variar de acuerdo al sector en donde se utilice, se utiliza el Índice de

Precios Stone, el cual consiste en un precio promedio ponderado de los diferentes

energéticos de acuerdo a su participación en el gasto total de combustibles.

Por su parte, Medlock y Soligo utilizan una variedad de fuentes para la

recopilación de los datos usados en su estudio, las que incluye tanto anuarios

estadísticos de países específicos y publicaciones internacionales provenientes de la

OECD, Banco para el Desarrollo de Asia, las Naciones Unidad y la Agencia

Internacional de la Energía (IEA) ..

Al igual que en el estudio de Galli, aquí se usa como medida de la demanda de

energía el consumo de energía comercial de uso final, esta vez por sectores

6 Todos los portadores energéticos tiene diferentes contenidos de energía (valor calórico), y por tanto diferentes capacidades de producir trabajo o calor, esto es, una tonelada física de fuel oil tiene como promedio un valor calórico de 10200 kcal/kg, mientras que una tonelada de diesel oil tiene un valor calórico de 10150 kcal/kg, de ahí que sea incorrecto sumar diferentes portadores en unidades “físicas”, o sea las unidades en que tradicionalmente se contabilizan o comercializan estos.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

fundamentales de la economía a saber: transporte, residencial y comercial e industrial y

otros.

EL PIB per cápita (también a precios en dólares internacionales constantes del

1985 y a paridad de poder adquisitivo, PPP), es tomado del Penn World Table 5.6. En el

estudio no se usan los valores agregados de cada sector para caracterizar el “ingreso”

per cápita atribuible a cada sector. Las razones son las siguientes:

I) La tasa de cambio de los compradores puede ser diferente a través de los

sectores. Aplicando un simple porcentaje a la medida del PIB a paridad de poder de

compra (ppp) utilizada podría conllevar, por lo tanto, a estimados erróneos del valor

agregado originado en cada sector.

II) Las cuentas nacionales son una medida del valor añadido de cada sector. El

valor añadido del sector transporte, por ejemplo, es una medida del valor añadido de las

empresas publicas y privadas pero no incluye el beneficio del consumidor por manejar

el mismo, y como el ingreso per cápita si es una medida del bienestar del consumidor,

éste tendría mayor poder explicativo sobre la demanda final de energía con relación al

uso del valor agregado.

III) El hecho de que se busque una relación entre el nivel de desarrollo y el uso de

la energía en cada sector asegura el uso del PIB per cápita como variable explicativa.

Los datos de precios de los energéticos por sectores fueron los mas difíciles de

obtener. Por ejemplo para el sector transporte se utilizó un índice de precio para la

gasolina que estaba disponible para una buena cantidad de países a partir de las base de

datos de IEA 7 . En el sector residencial se utiliza un índice de precio real de los

combustibles para calefacción y electricidad, y que refleja el costo de entrega de ambos

portadores energéticos.

Finalmente, el precio de la energía para el sector industrial y otros, es el precio

real de la energía al por mayor. Este índice estaba disponible para muchos países en la

base de datos de la IEA, así como también se utilizaron fuentes nacionales. Aunque

estos índices de precios son menos que perfectos, ellos capturan la información que

utilizan tanto los consumidores como los productores en la toma de decisiones.

En el Cuadro 2, se sintetizan las fuentes de los datos utilizados en cada trabajo.

7 Esta solución dista de ser perfecta pues no considera, por ejemplo, los diferentes grados de dieselización, pero como los precios de los derivados del petróleo se mueven generalmente de forma conjunta, se está reflejando el costo del petróleo crudo.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Cuadro 2: Fuentes de datos utilizados en los trabajos de referencias

 

Galli

Medlock & Soligo

 

Energía

World Bank Energy Data-

Base

de

Datos

de

Naciones

Unidad

y

Bank

Agencia Internacional de la Energía (IEA)

PIB

Penn

World

Table

 

5.6

Penn World Table 5.6 (Índice de Laspeyres

(Índice

de

Laspeyres

a

a precios constantes de 1985, a PPP)

 

precios

constantes

de

 

1985, a PPP)

 

Precios

Precio promedio de la tep

Transporte: índice de precio para la gasolina

en moneda local,

que estaba disponible para una buena

deflactada

por

IPC.

cantidad de países a partir de IEA.

 

Fuentes nacionales. Uso de

Residencial: índice de precio real de

Índice

de

Stone

para

combustibles para calefacción y electricidad

calcular

el

precio

de

la

(IEA).

energía por país.

 

industrial y otros, es el precio real de la

 

energía al por mayor (IEA)

 

1.4.2 Características de los modelos de panel de datos utilizados en los trabajos de

referencia

En el trabajo de Galli (1998), utiliza modelos de panel de datos tanto de

efectos fijos, como de efectos aleatorios.

Los estimados de los coeficientes de corto plazo utilizando el modelo de

efectos aleatorios (MEA), son significativos en 4 de las 6 variables involucradas

(recordar que el modelo presenta la demanda de energía como función del ingreso

real per cápita y el precio real tanto actual como retardado un periodo, la demanda

de energía retardada y del ingreso real per cápita al cuadrado). Por su parte, la

aplicación del modelo de efectos fijos (MEF), arroja valores estadísticamente

significativos para los 6 coeficientes estimados. Además, los coeficientes estimados

que resultan significativos, presentan valores muy similares para ambos

procedimientos.

Por otra parte, los estimados de las elasticidades de largo plazo obtenidos por

ambos procedimientos tienen los signos esperados (positivos para el ingreso y

negativos para el ingreso al cuadrado y el precio), sin embargo los coeficientes de

ingreso e ingreso al cuadrado solo resultan significativos en el MEF. El hecho de

que el valor del coeficiente de largo plazo del ingreso es mayor que la unidad y que

el coeficiente del ingreso al cuadrado es negativo en ambos métodos, y solo

significativo en el MEF, es consistente con la hipótesis de que la demanda de

energía es una función no monótona del ingreso. El modelo agrupado (pooled), a

partir de la aplicación de un modelo de mínimos cuadrados ordinarios (MCO), fue

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

también estimado, pero no presentó un coeficiente de largo plazo significativo para

el ingreso cuadrado.

A partir del hecho de que el coeficiente de largo plazo del ingreso cuadrado sea

negativo tanto por el MCA como por el MEF pero no por MCO combinado, se

dedujo que es la variación de la serie de datos en el tiempo la responsable de la

curvatura en la gráfica demanda-ingreso, más que la variación a través de los países.

En resumen, todos los estimados obtenidos por el MEF son significativos y

creíbles, mientras que los obtenidos a partir de MCA fueron solamente significativos

para 4 de las 6 variables utilizadas, y en ocasiones resultaron poco creíbles.

Esto al parecer es lo que determina la elección del MEF, sin embargo el

procedimiento formalmente utilizado en el proceso de selección de la especificación

adecuada entre efectos fijos y aleatorios no es ni siguiera comentado.

La “metodología” formalmente aceptada en estos casos es:

I) Valorar cual modelo es el recomendable entre el modelo agrupado (corrido

por MCO) y el modelo de efectos aleatorios, aplicando el test de Breusch y Pagan;

II) Valorar conveniencia entre el modelo agrupado y el de efectos fijos (test F).

En ambos casos la ideas es aceptar o no la hipótesis nula de que los efectos

individuales no son significativos, lo que en caso de no rechazo indicaría que el

modelo agrupado, seria la mejor especificación 8 .

III) Seguidamente, en el caso que tanto el modelo de efectos fijos y el aleatorio

sean mejor que el modelo agrupado, se procede a decidir entre ambos cuál seria el

modelo a utilizar. Para esto se aplica el test de Hausman, cuya hipótesis nula indica

que no hay diferencias sistemática entre los coeficientes de ambos modelos, lo que el

no rechazo de la misma indicaría que el modelo de efectos aleatorios seria la

especificación a utilizar, pues de no existir diferencias entre los coeficientes

estimados, los del modelo aleatorio son insesgados y más eficientes que los

obtenidos por el modelo de efectos fijos.

En cuanto a los resultados que se obtienen para la elasticidad precios de largo

plazo, se tiene que tanto por MEF como por MEA ésta es significativa y presenta el

signo esperado (negativo), y además se obtienen valores relativamente bajos. La

precisión en los estimados refleja una homogeneidad en las elasticidades precios a

8 En este sentido recordar que los coeficientes estimados por MCO son los mejores estimadores lineales insesgados (MELI)

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

través de los países. Tal homogeneidad, unida a los bajos valores de elasticidad

precio pueden ser explicados por:

I) Etapas iniciales del desarrollo, durante el cual la demanda de energía está

determinada principalmente por la construcción de la infraestructura, actividad que,

por lo general, presenta una baja sensibilidad a los precios de la energía.

II) Otra posible razón: escasez de tecnologías disponibles al alcance de los

países de menor desarrollo relativo, dado el hecho de que puede ser difícil para un

país pobre adoptar las tecnologías de ahorro y uso racional de la energía más

eficientes cuando los precios de la energía se incrementan, o “cambiar” de la

utilización de un tipo de portador energético a otro cuando los precios relativos de

los mismos cambian.

III) O, finalmente, la restricción de la oferta de energía puede ser un factor que

ayude a explicar el bajo valor de la elasticidad precio.

Por su parte, Medlock y Soligo (2001), utilizan el procedimiento de mínimos

cuadrados en dos etapas (MC2E), basado en el trabajo de Balestra y Nerlove (1966).

Toman como variables instrumentales los valores retardados de los regresores

usados en la ecuación, además de la población.

Esta selección se fundamenta en el hecho de que puede existir correlación

entre la variable endógena retardada y el término de error al usar el procedimiento de

mínimos cuadrados ordinarios (MCO). Se plantea que en la selección de los

instrumentos para la regresión, resulta crucial el tratamiento de las variables ingreso

y precios como exógenos 9 .

Utilizando el test de causalidad de Granger se encontró evidencia de causalidad

unidireccional desde el GDP al consumo de energía, lo cual está sugiriendo que el

crecimiento de la demanda de energía y del GDP no es simultanea (no hay evidencia

de causalidad bidireccional, que significaría simultaneidad en la definición de ambas

variables y por tanto sesgos en los coeficientes estimados) 10 .

No obstante existir evidencias en otros trabajos de que los resultados arrojados

por el test de Granger no son definitivos, Medlock y Soligo optaron por trabajar la

9 Este supuesto resultaría incorrecto si se supone la existencia de una función de producción agregada en la cual la energía es tratada como insumo. 10 Sin embargo los resultados obtenidos por muchos investigadores apuntan a que las conclusiones al respecto no son definitivas, y se plantea que los test bivariantes pueden estar sesgados debido a la existencia de variables omitidas (al estar referido a la relación entre dos variables, ciertas relaciones entre otra u otras variables pueden ser importantes y no estar incluidas en el test

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

variable ingreso como exógeno, apoyados en el hecho de que utilizarían un modelo

sectorial para estimar la demanda de energía, lo cual aliviaría el sesgo de

simultaneidad que pudiera existir entre esta variable y el consumo de energía 11 .

Por otra parte, el tratamiento de la variable precio como exógeno es estándar

en este tipo de trabajo, y está sustentado por la noción de que los precios están

determinados en el mercado internacional de energía (petróleo, carbón, gas natural,

derivados del petróleo), y que los consumidores son “tomadores de precios”, y que

las desviaciones nacionales de estos precios internacionales están dadas por la

aplicación de diferentes políticas energéticas al interior de cada país (impuestos,

subsidios). Por lo tanto se asume que los precios son independientes del nivel de

consumo de energía actual.

En la determinación de la especificación econométrica adecuada, Medlock y

Soligo siguen el procedimiento antes comentado.

Sin embargo, la hipótesis de conjuntividad (los efectos individuales no son

significativos), no es rechazada en los sectores transporte y residencial-comercial,

mientras que si lo es en el caso del sector industrial y otros, lo cual no les resultó

sorprendente debido a los siguientes factores:

  • I. diferencia en la dotación de factores y ventajas comparativas en la producción se harán mas pronunciadas en el sector industrial que en otros

II.

sectores de la economía; y

políticas de gobierno pueden distorsionar el tamaño relativo del sector así

como sus tasas de crecimiento (alta protección, controles de precios),

contribuyendo a prácticas de uso ineficiente de la energía.

De esta forma la variabilidad inherentemente presente en el sector industrial no

solo afecta el termino de intercepto ( j,i ), sino que también afecta los coeficientes de las

pendientes a través de los países.

En definitiva optaron por el panel de datos para todos los sectores, dado el

hecho que estimadores de panel en muestras pequeñas de datos, ofrecen una más

útil información que los modelos tradicionales, de serie de tiempo o de corte

transversal, sobre todo cuando se hacen inferencias a largo plazo.

11 En este sentido, los autores plantean que es improbable que la energía consumida en un sector particular tenga un efecto significativo sobre el ingreso agregado, en este caso el PIB.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

Determinación de la naturaleza de los efectos individuales (aleatorio o fijo),

aplicando el test de Hasuman, el cual dio como resultado que la especificación de

un modelo de efectos fijo es la más apropiada para cada sector.

Como resultado se tienen: I) signos esperados para cada coeficiente estimado; II)

se corrobora la hipótesis de que la elasticidad ingreso de la demanda de energía decae

con el incremento de éste, o sea que el coeficiente del término cuadrático del ingreso per

cápita es negativo; y III) como los coeficientes estimados son diferentes para cada

sector, también lo serán las elasticidades para un determinado nivel de ingreso, lo cual

está indicando diferencias en las tasas de crecimiento de la demanda de energía en cada

sector de uso final, lo que es a su vez indicativo de cambios en las estructura sectorial

del consumo de energía y de la producción.

1.4.3 La técnica de Panel de Datos

Dado el hecho de que en este estudio se utiliza la técnica de panel de datos para la

estimación de la demanda de energía, valdría la pena en este epígrafe explicar que

objetivo se persigue con el eso de tales modelos. Tal empeño parece adecuado si se

tiene en cuenta la novedad de la aplicación de este tipo de modelos en las estimaciones

económicas, y muy en particular en los estudios de la economía energética.

Un modelo econométrico de datos de panel es uno donde se combinan la

dimensión temporal y estructural. El modelo incluye una muestra de agentes

económicos, esto es, individuos, empresas, bancos, o unidades de interés, ciudades,

países, para un período determinado de tiempo.

El principal objetivo de aplicar y estudiar los datos a partir de la aplicación de

estos modelos de panel, es capturar la heterogeneidad no observable, ya sea entre

agentes económicos o de estudio, así como también en el tiempo, dado que esta

heterogeneidad no se puede detectar ni con estudios de series temporales ni tampoco

con los de corte transversal.

En este estudio, el uso de los modelos de panel de datos tienen como objetivo el

“capturar” las especificidades que reviste en cada caso (país y/o sector de uso final), la

respuesta de la demanda a cambios de política macro (precios e ingresos); y la relación

entre la energía comercial y el crecimiento macro, tanto a nivel agregado como por

sectores claves para los países de la región.

La aplicación de esta metodología permite analizar dos aspectos esenciales

cuando se trabaja con este tipo de información y que forman parte de la

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

heterogeneidad no observable: I) los efectos individuales específicos y II) los efectos

temporales 12 .

El enfoque mas simple para analizar problemas que involucren paneles de dato es

omitiendo las dimensiones espacial y temporal calculando una regresión Mínimo

Cuadrado Ordinaria para el conjunto de la muestra. El modelo se expresa como:

Y ti = + 1 X 1ti + e it

donde i identifica los individuos y t el tiempo. El modelo esta indicando que todos

los individuos tienen el mismo intercepto, lo cual está indicando que se supone que

todos los individuos son homogéneos. Supuesto que generalmente no se puede sostener

de forma plausible.

Las dos extensiones del modelo simple parten de la especificación que se

asuma para la estructura del término de error.

eti = i + it; donde se asume que it no está correlacionado con X it.

El primer término de la descomposición de e ti , i, es llamado efecto individual.

En esta formulación se supone que este primer término varía a través de los individuos o

unidades de sección cruzada pero es constante a través del tiempo, y puede o no estar

correlacionada con las variables explicativas (X).

El segundo termino, it, varia de forma no sistemática (esto es,

independientemente), a través del tiempo y los individuos.

Una gran proporción de las aplicaciones empíricas de estos modelos involucra uno

de los siguientes supuestos con respecto al efecto individual i:

Modelos de efectos aleatorios: i no está correlacionado con X it

Modelos de efectos fijos: i está correlacionada con X it

Para una profundización sobre el tema, es recomendable consultar: Jack Johnston

y John Di Nardo (1997): A. Deaton (1985); S. Searle, G. Cassella and C. McCullouch

(1992), donde se presenta una buena discusión sobre las diferencias entre efectos fijos y

12 Los efectos individuales específicos, son aquellos que afectan de manera desigual a cada uno de los agentes de estudio contenidos en la muestra (individuos, empresas, provincias, países), los cuales son invariables en el tiempo y que afectan de manera directa las decisiones que tomen dichas unidades. Usualmente se identifica este tipo de efectos con cuestiones de capacidad empresarial, eficiencia operativa, capitalización de la experiencia, acceso a la tecnología, entre otros. Por su parte, los efectos temporales serían aquellos que afectan por igual a todas las unidades individuales del estudio pero que varían en el tiempo. Este tipo de efectos pueden asociarse, por ejemplo, a los choques macroeconómicos que pueden afectar por igual a todas las empresas, o territorios, o países.

Capitulo l: Energía y Desarrollo Económico. Fundamentos teóricos

aleatorios; J.Hausman and W.Taylor (1981); Z. Griliches and J. Hausman (1986); G.

Solon (1989); y Daniel Kasprzyk, Greg Duncan, Graham Kalton, and M. P. Singh. John

Wiley; Gary Chamberlain (1984); entre otros muchos textos y artículos que tratan el

tema. Por otra parte, en el Anexo 1 y Anexo 2, se presentan las principales

características de estas dos extensiones de los modelos de panel de datos.

En cuanto a la determinación de cuál es el método recomendable para estimar

utilizando paneles de datos, es necesario destacar que se utilizan tres tipos de tests

diferente. Por ejemplo, para distinguir si es relevante el supuesto de heterogeneidad de

los efectos individuales, se utiliza los tests de Breusch-Pagan y el test F para efectos

individuales.

El primer test, decide cuál es el método mas recomendable entre la regresión

agrupada (pooled regresion) y la de efectos aleatorios. El rechazo de la hipótesis nula

(los efectos individuales no son relevante en la especificación del modelo), significaría

que la regresión válida es la de efectos aleatorios.

Por su parte, la prueba F para efectos individuales, compara la pertinencia de los

efectos individuales a partir de la extensión de efectos fijos versus la regresión

agrupada. Similar al caso anterior el rechazo de la hipótesis nula estaría indicando la

que la regresión de efectos fijos es preferible con respecto a la regresión agrupada.

Finalmente, para seleccionar entre efectos fijos y aleatorios se utiliza el test de

Hausman. El rechazo de la hipótesis nula (la diferencia entre los parámetros estimados

por ambos efectos no es significativa), estaría indicando la pertinencia del modelo de

efectos fijo sobre el aleatorio. En el Anexo 3, se presenta de forma resumida los

aspectos econométricos indispensables de la aplicación de estas pruebas.

Capítulo II América Latina y el Caribe

2.1 Diagnóstico económico energético

El propósito de este capitulo es el de presentar un cuadro resumido de los

elementos que han caracterizado la escena económica tanto, a nivel global como

regional y nacional de cómo ha influido en el desempeño energético y determinado la

relación demanda de energía-crecimiento económico.

A nivel internacional se hará énfasis en los temas mas sensibles con relación al

tema de la energía, por ejemplo el aporte del sistema energético a la competitividad de

las naciones, y su contribución a lo que se ha llamado desarrollo sustentable, el

problema de la seguridad del abastecimiento, vinculado al carácter agotable de los

recursos fósiles, y los impactos de la quema de estos sobre la calidad ambiental, el

calentamiento global y el cambio climático.

A nivel de América Latina y el Caribe se presenta una valoración particular de lo

que se considera el evento de mayor significación ocurrido en el ambiente económico

de esta región, el impacto de la privatización en el sector energético en el marco de la

reforma neoliberal de los ‘80, y como estos acontecimientos pueden ofrecer

argumentos para explicar el comportamiento de la demanda comercial de energía y la

expansión del producto. los principales elementos que caracterizan el desempeño

económico energético tanto de América Latina y el Caribe, que permitan visualizar qué

se puede esperar de la aplicación de los modelos, y por tanto explicar los resultados

empíricos, y validar los resultados cuantitativos y las implicaciones de política que se

derivan de los mismos.

2.1.1 Contexto Económico Energético Internacional

La década de los ochenta marcó la interrupción del crecimiento económico

sostenido experimentado desde los años sesenta, con serias consecuencias para las

relaciones económicas y políticas en el ámbito internacional. A la ves que ocurría una

profundización de la brecha existente entre países desarrollados y subdesarrollos, el

contraste existente entre las potencias capitalistas, Estados Unidos de Norteamérica,

Japón y Europa Occidental, tanto en el ambiente económico como financiero se va

desdibujando, con lo cual el protagonismo casi absoluto de los Estados Unidos se ve

“compartido” con Japón y algunas de las potencias europeas, en especial con Alemania

(ver Tabla 2).

Capitulo II. América Latina y el Caribe

Tabla 2: Tasas de crecimiento (PIB, constante 1985) por grupo de países

 

1960-1970

1970-1980

1980-1989

Países industrializados de economía de mercado

5.1

 
  • 3.1 2.9

Países subdesarrollados

5.8

 
  • 5.5 2.1

Países de economía planificada de Europa Oriental

6.7

 
  • 5.3 3.0

Fuente: OLADE, 1991

En este contexto, los temas sobre energía y políticas energéticas se han encausado,

principalmente, a las formas de garantizar una oferta suficiente. Muchos países han

considerado la producción suficiente y el consumo de energía uno de los principales

retos. Así, los esfuerzos por establecer influencias o control sobre los campos de

petróleo y gas, o sobre las rutas marítimas por donde se transportan estos recursos, ha

generado de forma sostenida fuertes tensiones y problemas políticos, que influyen aún

en las relaciones internacionales, la economía, la ciencia y la tecnología (Somoza,

2003).

En la actualidad, resulta extremadamente difícil abordar el análisis de la

problemática energética sin tomar en cuenta la creciente influencia de la Globalización

o mundialización (o quizás con mayor propiedad, la norteamericanización) de la

economía, expresada a través del cambio de las formas y del protagonismo de la

competitividad (Somoza, 2002).

En el actual proceso de transformación de la economía mundial, cobra cada vez

mayor relevancia la competitividad internacional de las naciones (firmas, regiones,

países), esto es, la capacidad de éstas para incrementar su participación en los flujos

comerciales de manufacturas y servicios, más dinámicos internacionalmente. La

competitividad internacional juega un rol cada vez más importante en la definición y

repartición de los beneficios para la sociedad.

En tal sentido, la dimensión tecnológica adquiere una importancia crucial como

factor de expansión de la productividad, considerada por muchos especialistas en el

tema como uno de los elementos explicativos del mejoramiento (de manera sostenible)

de la competitividad internacional (Porter, 1991).

El cambio tecnológico que se ha venido produciendo durante los últimos 20 años

en los países desarrollados, no solo ha implicado la redefinición de las ventajas

comparativas y por tanto del nivel de competitividad de las naciones, si no que ha

alterado la división internacional del trabajo establecida desde mediados de este siglo

(OLADE, 1991).

Capitulo II. América Latina y el Caribe

Esto ha significado un sensible debilitamiento de la inserción de los países

subdesarrollos en los flujos más dinámicos de la producción y el comercio

internacional, ampliando más la brecha existente en éstos con relación a la frontera de

posibilidades tecnológicas (se refuerza el carácter de consumidores y seguidores del

nuevo conocimiento tecnológico en detrimento de las capacidades de generación del

mismo).

La crisis del petróleo (1973-1983) constituyó un factor de singular importancia en

el cambio de los patrones tecnológicos con relación al uso de la energía, el cual

complementó y reforzó los incipientes desarrollos, no solo de las tecnologías de punta

como en los casos de los nuevos materiales, la ingeniería genética y la biotecnología y

la electrónica (cuyo desarrollo impactó positivamente en la ulterior expansión de las

tecnologías intensivas en conocimientos y en los cambios ocurridos en los patrones de

producción, comercio, y en la movilidad de los capitales), sino en los casos de las

tecnologías y procesos establecidos.

El incremento de los precios del petróleo de 1973 y posteriormente el de 1979,

produce un fuerte impacto tanto en las economías industrializadas como en las de los

países subdesarrollos, en especial los importadores de energía. Tal incremento en los

precios de los hidrocarburos indujo el surgimiento y consolidación de nuevos

productores y la adopción de importantes programas de ahorro, sustitución y uso

racional de la energía (principalmente en los países miembros de la OCDE).

En este sentido, el proceso inflacionario desatado en el decenio de los 80 a raíz del

segundo shock petrolero, unido al persistente déficit comercial y fiscal de la economía

norteamericana, provocaron la aplicación de políticas económicas, por parte de los

países ricos, de marcado carácter recesivo, generadores de graves desequilibrios como

lo fue el de la transferencia de recursos financieros desde los países pobres, fuertemente

endeudados durante la época de crédito “barato”, hacia las naciones acreedoras del

“mundo industrializado” 13 .

Se ponen de manifiesto los serios problemas sobre la seguridad del abastecimiento

de energía como consecuencia de importantes tensiones geopolíticas en las principales

zonas productoras, preocupaciones relacionadas con el carácter finito y por tanto

13 La evolución socioeconómica de los países subdesarrollados a partir de la década de los 80 puede resumirse como de alto nivel de endeudamiento externo, elevados niveles de déficit fiscal e inflación, poca competitividad internacional, deterioro del nivel de vida de la población, políticas económicas poco efectivas y transferencias netas negativas de recursos financieros.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

agotable de las reservas de hidrocarburos (en particular de petróleo) y comienzan a

ganar espacio (desde finales de los años 60), los cuestionamientos de tipo ambiental en

relación con los patrones de consumo energético vigentes (Somoza, 2001).

Casi tres décadas después continúan latentes los problemas sobre seguridad del

abastecimiento y el posible agotamiento de las reservas, sin embargo, las

preocupaciones sobre el impacto ambiental del consumo de combustibles fósiles y la

utilización de la energía nuclear han alcanzado un rol protagónico en los actuales

esfuerzos de diversificación, uso racional, sustitución y ahorro de energía, así como en

los cambios de los patrones y conductas con respecto a la utilización de estos recursos.

El foco de atención las políticas energéticas se han desplazado desde las posiciones que

priorizaban los temas de la oferta de la energía, hacia los problemas relacionados con la

utilización eficiente de la misma por parte de los usuarios finales.

Los fenómenos de contaminación en las megaciudades, la lluvia ácida y, más

recientemente, el de la acumulación de gases de efecto de invernadero (GEI) en la

atmósfera, provenientes de la utilización de los combustibles fósiles y su influencia

negativa sobre el calentamiento global y el cambio climático ocupan los principales

puntos en las agendas de las principales autoridades nacionales y supranacionales.

A partir de 1990, alguno de los principales estudios científicos realizados sobre

cambio climático es ejecutado por el Panel Intergubernamental sobre Cambios

Climáticos (IPCC) auspiciados por la Organización Meteorológica Internacional y el

Programa Medioambiental de las Naciones Unidas.

Las investigaciones realizadas evidencian que el incremento de la concentración

de GEI en la atmósfera ha alterado el balance de energía del planeta, lo que pudiera

conducir al calentamiento global de la tierra con serios efectos negativos irreversibles.

Esta situación ha sido ratificada por posteriores reportes de investigación de los

diferentes grupos de trabajo del IPCC, siendo los aspectos más significativos el evidente

deterioro de los diferentes sistemas naturales y comunidades humanas por el incremento

de la concentración de los GEI y aerosoles que han perturbado el equilibrio energético

del planeta (PNUMA, 2007).

Se espera que el clima global continúe cambiando en el futuro. Diferentes

estimaciones señalan incrementos en la temperatura media de la superficie terrestre

entre 1 y 3.5 grados centígrados para el año 2100; tan rápido crecimiento de la

temperatura terrestre no se registraba desde hace unos diez mil años. Como

Capitulo II. América Latina y el Caribe

consecuencia de ello, la altura del nivel de los mares se ha de incrementar en unos 0.95

metros, lo cual acarrearía serias dificultades de índole socio económica y política al

afectar a casi la mitad de la población mundial que viven en las costas.

Otros efectos previsibles del cambio climático y el incremento de la

contaminación ambiental redundaría sobre la escasez de la producción de alimentos y el

empeoramiento de la salud humana por el deterioro de la calidad del aire y el agua y la

proliferación de enfermedades infecciosas (PNUMA, 2007).

Ante tales perspectivas, el desarrollo a largo plazo, desde la óptica de la

sustentabilidad energética, estará más sujeto a restricciones de tipo medioambiental que

a las presiones provenientes de la escasez relativa de las fuentes de energía

tradicionales, en especial, los combustibles fósiles. Si no hay un cambio radical en los

hábitos y patrones de consumo actuales energía, es muy probable que la existencia de la

humanidad se vea seriamente comprometida mucho antes que la de los recursos

energéticos no renovables.

Después de los serios esfuerzos desplegados en el desarrollo de tecnologías

ahorradoras de energía, en la sustitución y uso racional de los recursos no renovables y

la introducción de fuentes nuevas y renovables de energía durante más de una década,

inducidos por los sucesivos shock petroleros, la caída de los precios de los hidrocarburo

a partir de 1983 hace evidente la desaceleración de algunos procesos de sustitución

energética y de los esfuerzos en investigación y desarrollo en el campo de las energías

renovables, no obstante las profundas mutaciones de carácter estructural producidas en

el período de altos precios y prevalecer las condiciones de inseguridad del

abastecimiento.

Por otra parte, los problemas derivados del carácter agotable de las reservas

energéticas no parecen ser tan graves como se pensaba en los inicios de los años 70. El

propio efecto de las crisis petroleras incentivó de forma significativa los trabajos de

búsqueda y explotación de nuevos yacimientos y la revalorización de otros, con la

consecuente expansión de las reservas probadas de hidrocarburos.

Así, mientras que entre 1975 y 1994 la extracción de petróleo creció en un 17%, el

nivel de las reservas probadas de este recurso lo hizo en un 40% (2.5% por cada por

ciento de incremento la extracción). En 1975 se estimaba que las reservas probadas de

petróleo durarían unos 36 años de mantenerse el nivel de extracción de ese año, veinte

Capitulo II. América Latina y el Caribe

años después, en 1994, el tiempo de duración de las reservas se ha incrementado en 9

años respecto a 1975.

Finalmente, las estadísticas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo

(OPEP, 2007), están indicando que entre el 1998 y el 2006 las reservas probadas de

petróleo habían crecido en un 39%, 8 puntos porcentuales mas que la extracción;

mientras que en el cartel ocurrió un crecimiento notablemente mayor en la extracción de

crudo que en el registrado por las reservas. Esta situación se resume en el hecho de que

a nivel mundial las reservas probadas de petróleo se han incrementado en 1.1% por cada

por ciento que lo ha hecho la extracción, sin embargo en el conjunto de países que

forman la OPEP esta relación ha sido de 0.8% por cada por ciento de crecimiento de la

extracción.

Algo similar ocurre con las reservas probadas de gas natural que extiende su ratio

de 58 años, en 1974, a 62 años en 2006, y de carbón mineral que de unos 176 años en

1974 pasa a 236 años en 2006 14 .

Tabla 3: Relación reservas probadas/extracción (años)

 

Petróleo

Carbón mineral

Gas Natural

1975

36

  • 176 58

 

1994

45

  • 236 68

 

1998

43

  • 236 60

 

2001

43

  • 236 62

 

2006

45

  • 236 61

 

Fuente: SIEE, 2005; y OPEP, 2007

Sin embargo, existen severas críticas y serias dudas con relación a las

metodologías empleadas para valorar las reservas. Algo más, en la información

estadística disponible se manejan indistintamente diferentes definiciones de reservas, lo

cual, en opinión de estos especialistas, genera no poca confusión. Por otra parte, los

reportes de la extracción diaria son elaborados de manera poco unificada, también

existen serias dudas con relación a la calidad y veracidad de la información referida a

las reservas probadas, pues los grandes recopiladores de información se contentan con

sistematizar los datos oficiales de gobiernos, que bien pudieran tener intereses

estratégicos en ocultar este tipo de información o, peor aún, de exagerarla 15 . Así las

  • 14 El cálculo de la razón reserva / producción se realizaron a partir de la información correspondiente en SIEE de OLADE sección de Información Mundial, mientras que para el 2006 se utilizó información contenida en Estadísticas de la OPEP, 2007.

  • 15 Colin Campbell, geólogo petrolero y animador del Centro de Análisis del Agotamiento del Petróleo en Londres y consultor muy reconocido en el terreno de evaluación de reservas, hace fuertes críticas sobre la realidad de las reservas probadas que informa Oil and Gas Journal y con los resultados de la valoración sobre dotación última de hidrocarburos del planeta realizada por United States Geological Survay. Sin

Capitulo II. América Latina y el Caribe

dudas sobre el tamaño efectivo de las reservas probadas informadas por las principales

agencias especializadas son serias.

Las opiniones respecto al agotamiento del petróleo varían según las fuentes. Por

ejemplo, algunos expertos plantean que el “cenit” de la producción del petróleo “barato”

se alcanzó en al año 2000; mientras que otras extienden el plazo hasta mediados de la

primera década del siglo 21 (Somoza, 2008).

Estudios basados en el “Modelo de Hubbert" arrojan resultados un poco más

“alentadores” y sitúan el “pico” de producción, y por tanto el inicio del agotamiento de

las reservas, hacia la primera mitad del presente siglo. Hipótesis más atrevidas plantean

que no es necesario preocuparse por el petróleo pues éste va a durar por muchos años

más 16 .

En este último “bando” se sitúa la BP. Esta agencia plantea que al actual ritmo de

consumo, unos 85 millones de barriles diarios (MMbbl/día), el petróleo existente en la

Tierra podría agotarse en 40 años.

Cálculos conservadores realizados por la Agencia Internacional de Energía,

estiman que el nivel de consumo mundial de petrolero llegará en 2030 a 113

MMbbl/día, lo que a juicio de los expertos presionará dramáticamente sobre los precios

del recurso, y, en consecuencia, sobre la posibilidad de que la economía global entre en

un peligroso periodo de recesión (AIE, 2006).

Expertos autorizados reaccionaron rápidamente frente a la declaración de BP.

Plantean que la producción mundial de petróleo “barato” llegará a la cima dentro de 4

años (2011-2012) y, después, descenderá rápidamente, de tal forma que la llegada de la

“escasez de petróleo” será mucho antes que lo pronosticado por el gobierno y las

“petroleras” (Howden, 2008).

2.1.2 Contexto económico energético en América Latina y el Caribe

Las interrelaciones entre la energía y la dimensión económica del desarrollo

sustentable se sitúan en varios planos. En el plano político, el sector energía es objeto de

embargo cabría preguntarse si no existirán incentivos para minimizar la información relativa a las reservas. 16 M. King Hubbert, como científico empleado de la trasnacional Shell en 1956, desarrolló un modelo matemático a través del cual se podía calcular el rendimiento exacto de un campo petrolero. Estas deducciones fueron generalizadas para el territorio completo de los Estados Unidos llegando a un resultado extraordinariamente exacto de que el máximo de la producción petrolera se alcanzaría durante la década de los 70. A través de mediciones Hubbert concluyó que las reservas de petróleo siguen una curva de campana, lo cual hace posible a través de estimaciones el cálculo de la durabilidad de estas, al incluir también el nivel de consumo.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

muchas preocupaciones en relación a la situación de dependencia y desequilibrio de

poderes que se puede expresar a nivel de países (exportadores o importadores netos); a

nivel de grupos económicos (productores y consumidores), entre reguladores y

regulados y hasta a nivel de Estado y empresas importantes del sector.

En el plano macroeconómico, el sector energía tiene una fuerte incidencia en los

temas de balanza de pagos y situación del sector externo y de los ingresos fiscales, así

como en los gastos e inversiones del sector público. Si bien es cierto que las

expectativas sobre el sector energía como motor principal del crecimiento no se

cumplieron, si, en la actualidad, el aporte del sector al desarrollo económico es notable,

pues además de poner a disposición de la misma la energía suficiente en cantidad y

calidad, genera beneficios e inversiones que incorporan el progreso técnico y articulan

con otros sectores aumentando el valor agregado global de la economía.

A nivel macroeconómico, el desempeño del sector energía resulta crucial, sobre

todo por su rol de suministrador confiable de portadores energéticos (en cantidad,

calidad y oportunidad), a partir de un funcionamiento óptimo lo que significa alcanzar la

eficiencia productiva (mínimo costo), de asignación, así como la eficiencia en los

consumidores finales

El efecto más notable que provocó la crisis económica de los años 80 sobre el

sector energía de a región, desencadenante de lo que a la postre se le conoció como la

“crisis de la deuda externa”, fue el cambio en la modalidad de operación y de las

estructura de producción y propiedad prevalecientes en la mayoría de los países

latinoamericanos. A este proceso se le ha dado en llamar la reforma o “modernización”

del sector energía.

Si bien es posible aceptar el carácter no ideológico de la reforma del sector en la

posguerra (nacionalización en busca de expandir la oferta para garantizar los objetivos

de la industrialización), en la actual “ola de modernización” económica se aprecia una

fuerte carga ideológica acorde con la expansión del paradigma globalizador de la

economía mundial.

Es necesario señalar que con respecto a la “ola” de triunfo de la teoría de

asignación de recursos por parte del mercado, se ha buscado, por parte de sus

modernos ideólogos, justificar que estas doctrinas son imbatibles y aplicables en

cualquier condición, tiempo y circunstancia

...

todo tiene precio y se puede evaluar, las

teorías y técnicas de las probabilidades y estadísticas se manejan con o sin fundamento,

Capitulo II. América Latina y el Caribe

la cosa es sustentar y luchar en todas las áreas contra cualquier vestigio de

comunismo ...

Los sistemas comunes que hacen que un país sea país, como caminos, agua,

energía, salud, defensa, educación, bandera, patria hacen y hacían difíciles de

“extirpar” las raíces comunitarias y era necesario elaborar teorías y aplicarlas para

sacar estas actividades del área estatal

...

(Leighton, 1995).

América Latina y el Caribe forman parte de las regiones que han tenido una

respuesta adaptativa al proceso de transformación iniciado en la década del 70’. Este

proceso se impone en un marco de crisis del esquema de desarrollo prevaleciente

(pérdida de funcionalidad del esquema de sustitución de importaciones), y

profundamente condicionada por los efectos adversos de sucesivos shock externos (las

dos crisis de los precios del petróleo y alternativos períodos de deterioro de las

condiciones de intercambio) y el abultado endeudamiento.

El proceso de modernización, iniciado al término de la II Guerra Mundial, implicó

la creación de sistemas energéticos nacionales caracterizados por el protagonismo, casi

absoluto, del Estado como empresario y distribuidor de recursos, fundamental en la

estrategia de creación de la base industrial y de desarrollo productivo, así como en el

propósito de ampliar la cobertura del servicio a todos los sectores de la población.

En la etapa comprendida entre los años 1945 y el inicio de la década del 80’, el

modelo de desarrollo por sustitución de importaciones acusó un desempeño

satisfactorio, mostrando tasas de expansión, que en el caso del PIB fueron de casi 6%

anual, mientras que en el Producto por habitantes alcanzó casi 3.0 %, con niveles de

desempleo e inflación relativamente bajas, y con resultados positivos en los niveles de

alfabetización y otros indicadores sociales.

Tabla 4: América Latina: Evolución económica y social (por cientos anuales)

 

1925-45

1945-80

1980-90

1991-94

PIB total

3.5

5.6

1.2

3.4

PIB per cápita

1.0

2.7

-0.9

1.5

Tasa de Inflación

-

2.0

400.0

465.0

Analfabetismo

-

  • 48 a/

 
  • - b/

15

Esperanza de vida

-

  • 49 a/

 
  • - b/

68

Universitarios (población

       

entre 20 y 24 años)

-

2

a/

  • - b/

16

Fuente: CEPAL, 1995 a/ referido a los indicadores del año 1945. b/ estimaciones para 1994.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

Sin embargo, a partir de la primera mitad de los 70’ se pone en evidencia el

agotamiento del modelo de desarrollo establecido en la Región, mostrando un claro

desfase con relación a las transformaciones que en el campo tecnológico y económico

en general (financiero, comercial, gerencial, entre otros) se estaban gestando (Somoza,

2002).

En efecto, ya al finalizar la década de los años 60 los procesos de

industrialización en América Latina estaban topando con una serie de dificultades para

cerrar el ciclo planteado por la estrategia de sustitución de importaciones.

I) El aislamiento del mercado interno alentó la producción nacional de

manufacturas, que por otra parte creó un sector industrial poco eficiente, amparado por

un fuerte nivel de protección a la competencia externa. Se plantea que dichos estímulos

al sector industrial sustituidor de importaciones provocaron un excesivo desvío de

recursos que afectó el desempeño del exportador con negativas consecuencias en la

generación de divisas frescas.

II) El desequilibrio externo, como resultado de la pérdida de dinamismo del sector

exportador y la creciente demanda de importaciones industriales, en especial, como

resultado del avance en la sustitución en el área de los bienes intermedios y de capital.

Este desequilibrio externo provocó una situación de déficit persistente de la cuenta

corriente, lo que constituyó unos de los problemas estructurales fundamentales

asociados a la industrialización por sustitución de importaciones.

III) La falta de competitividad de la industria la hicieron en extremo dependiente

de la protección y de los ingresos de divisas generadas en otros sectores.

IV) La dependencia de tecnologías extranjeras acentuó la ineficiencia de la

industria en el sentido de que el tamaño de los mercados internos nacionales acotaba las

posibilidades de aprovechar las capacidades de producción eficientes.

v) El crecimiento demográfico y la desigual distribución del ingreso restringieron

aún más el avance de la industria, en el sentido que no contribuía a dinamizar y

expandir el mercado interno a fin de que dicho sector alcanzara economías de escalas.

A principio de los años setenta, el sector industrial de la región continuaba

expandiéndose pero sustentado en una base productiva muy débil. Los desequilibrios

externos y sectoriales hacían cada vez más difícil el apoyo de los gobiernos a la política

Capitulo II. América Latina y el Caribe

17

sustitutiva (Bustelo, 1998) . A la vez, en este propio período se hacían ya evidentes los

claros desfases con relación a las transformaciones que en el campo tecnológico y

económico en general (financiero, comercial, gerencial, entre otros) se estaban gestando

a nivel internacional).

La actual etapa de “modernización” del sistema político ha estado acompañada, en

casi todos los países de la región, por un amplio proceso de delegación de funciones,

restringiendo el espectro de actuación a temas como defensa nacional y orden interior y,

en los temas económicos, a la planificación indicativa.

Por una parte, existe la convicción de que la multiplicidad de los nuevos actores

en el contexto socioeconómico y las mayores libertades económicas, conducen a

soluciones más convenientes para la sociedad. Por otra parte, continua latente la

preocupación de que tal descentralización de las decisiones de asignación de recursos,

pueda implicar la pérdida del control democrático sobre el desarrollo socioeconómico y

energético.

La década de los 90 estuvo caracterizada por una recuperación más o menos

intensa del crecimiento económico, y por ciertos efectos positivos sobre otros

indicadores de desempeño, principalmente macroeconómicos. Dicha etapa se puede

ubicar en los inicios de la década de los 90’, en un contexto positivo de liquidez

internacional, superior a los del período precedente, donde ocurre una reanimación de

los flujos de capital que ingresan a la región, incentivados por los procesos de apertura

-liberalización- de la cuenta de capital (Calderón, 1999) 18 .

De ahí el papel preponderante de los factores externos en lo que se ha dado en

llamar el “éxito” de las reformas, calificativo que evidentemente fue bastante triunfalista

y prematuro, dado el grado de madurez y las fuertes tensiones que enfrentan las mismas,

convirtiéndola en un proceso no enteramente irreversible, dado la no coincidencia de los

objetivos explicitados y los resultados obtenidos, y lo que es más importante, la desigual

17 A diferencia de lo ocurrido en las economías asiáticas de rápido desarrollo, donde la política de sustitución de importaciones se caracterizó por una protección selectiva y acotada temporalmente del sector industrial, el fomento a las exportaciones, importante inversión en capital humano y mejoras significativas en la distribución del ingreso, en América Latina la industria se distinguía por ser un sector extremadamente protegido e ineficiente. 18 De acuerdo a las estadísticas de CEPAL, la IED en el 1995 alcanzó los 26180 millones de dólares con un nivel máximo en el 1999 de 79.9 miles de millones. El dato para 1999 incluye el valor de la inversión de REPSOL en Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Parte de este monto corresponde a la compra de acciones de la empresa en poder de no residentes. El valor de estas últimas da origen en la balanza de pagos a un débito en la partida de inversión de cartera.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

distribución de la carga de dicho proceso en detrimento de los sectores más vulnerables

de la sociedad.

Con el inicio del siglo XXI se hizo evidente la incapacidad del modelo económico

neoliberal, adoptado en buena parte de los países de la región, a “insistencia” del Fondo

Monetario Internacional y del Banco Mundial, como el descalabro económico del

“modelo argentino” que alcanza su clímax con el llamado “Corralito” financiero y la

caída del gobierno neoliberal de Meneen.

Independientemente del grado de causalidad reforma - crecimiento, éstas han

incidido, de manera diversa, sobre un conjunto de dimensiones sociales y ambientales, y

en particular negativamente en los casos en que las metas de crecimiento no son

alcanzada, y/o el producto no se comparte (metas de equidad) entre los grupos sociales

que han soportado los principales efectos del ajuste.

En el Sector Energético, los requerimientos o políticas de fomento, coordinación,

seguimiento y control, deberán ser tales que las decisiones descentralizadas de

asignación de recursos no se aparten demasiado de un desarrollo políticamente deseado

para el mismo.

En algunos países el funcionamiento de los mercados está, aún, débilmente

supervisado. Se asignan funciones a los mecanismos de mercado que van más allá de

sus posibilidades instrumentadas con resultados inadecuados desde el punto de vista

social.

La “modernización” del Estado (actividades económicas del Estado) alcanza áreas

consideradas servicios públicos y áreas estratégicas, incluyendo los subsectores

energéticos y la infraestructura (comunicaciones, transporte, agua y alcantarillado), así

como parte de la administración pública.

En este proceso de “modernización”, entendida como privatización, en el marco

de la reforma del Estado (incluso en algunos países dicha modernización es respaldada

por leyes globales de modernización, otorgándole a la reforma un marcado carácter

ideológico), se insertan las reformas del sector energético.

El nuevo enfoque sobre el papel del Estado implica “nueva división del trabajo”

entre el propio Estado y el Sector Privado, implicando la reducción de las modalidades

típicas de intervención del “Estado Rector”, planificación central, decisión, ejecución

por empresas propias, inversión estatal, a favor de un incremento de sus acciones en las

Capitulo II. América Latina y el Caribe

19

funciones de promoción, regulación, fiscalización y control . La “reforma” así

planteada, inducida o propiciada por los organismos multilaterales de crédito, no sólo

fue aplicada sino que, en algunos casos, radicalizadas, especialmente en lo referido al

subsector eléctrico. Este tipo de “modernización” ha sido aplicado en algunos países

industrializados pero también rechazados en muchos otros.

Existe consenso en cuanto a que fue la crisis de la deuda externa el elemento de

mayor relevancia, el cual marcó y condicionó la realidad socioeconómica de la mayoría

de los países de la región, en la década de los 80. La deuda externa de América Latina y

el Caribe aumentó de 230 mil millones de USD, en 1980 a 400 mil millones en 1985; ya

en 1992 el monto ascendía a 451 mil millones de USD; la relación entre intereses totales

y exportaciones de bienes y servicios (reflejo de la dramática situación existente), en

1980 fue del 23,7 % llegando a su punto máximo en 1986 con 3,6 % (Altomonte, 2002).

La crisis de la deuda no sólo repercutió en el crecimiento del producto, sino que

impactó negativamente sobre las expectativas de los inversionistas extranjeros, en el

sentido de que la crisis continuaría limitando las disponibilidades de divisas en el largo

plazo, lo que implicaría serias dificultades para remesar utilidades y capital.

Para “aliviar” el problema de la deuda y garantizar la recuperación de, al menos

una parte del capital prestado, los países industrializados y en particular los principales

acreedores (la banca transnacional), promuevan programas de conversión de deudas en

capital (Ffrenh-Davis, 1990). Este mecanismo se utilizó, básicamente, para la compra de

empresas públicas a valores de recesión y durante su aplicación, representó la mayor

parte de los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia la región, en especial

Chile, Brasil, México y Argentina. Sin embargo, en la mayoría de los casos dicho

mecanismo no significó nuevos flujos de IED, sino un cambio de propiedad de los

activos públicos (Aspiazu, 1992).

Tabla 5: IED en América Latina (Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela)

Modalidades

1989

1990

1991

Total (1985-91)

Flujos normales de IED

452.1

 

7373.4

  • 4164.2 26099.6

IED (conversión deuda-capital)

2998.0

 

306.1

  • 1897.6 13526.0

IED a través de privatización

0.0

592.0

3510.0

4216.0

Total

7050.0

6653.8

11189.5

43641.6

Fuente: Calderón, 1994

  • 19 Tesis de la subsidiariedad del Estado, en el sentido de que sus acciones e intervención estarán encaminadas a facilitar y/o complementar el correcto desempeño del mercado y las actividades del Sector Privado.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

Luego de un período de auge de las privatizaciones en actividades como

transporte, telecomunicaciones, servicios financieros, sector primario e industria

manufacturera, se observa una relativa caída de esta tendencia, en favor del incremento

significativo del proceso en el subsector eléctrico y del gas natural.

Las ventas de activos de las empresas energéticas (más de 15 mil millones de

USD), representaron el 25% de los ingresos totales por privatización en el período

comprendido entre 1990 y 1996 de los cuales el 14% pertenecen a electricidad y gas

natural y el 11% a empresas petroleras. En 1995 el 64% de los ingresos por

privatización procedían de la venta de activos de empresas eléctricas y de gas natural (la

participación del subsector petrolero en este año cayó de forma significativa).

En el futuro, las previsiones indican que persistirá el proceso de privatización en el

subsector eléctrico junto a la venta de activos de otros servicios públicos y de empresas

nuevas, no así en el subsector petrolero, donde en realidad lo que ha ocurrido en los

últimos años es una tendencia a la recuperación de la soberanía sobre los recursos

naturales (petróleo y gas) por parte del Estado.

Independiente de las diferencias, con relación a la preocupación y el rol del

desarrollo del sector energético en los países de América Latina y el Caribe es posible

determinar coincidencia en determinados objetivos específicos a saber:

  • I. lograr el abastecimiento de los requerimientos energéticos de la población y la economía de forma segura, suficiente, diversificada y de calidad;

II.

alcanzar la economicidad en el abastecimiento energético, esto es, alcanzar la

eficiencia productiva (producir al costo marginal), eficiencia estructural (en

cuanto a la participación de portadores y subsectores), eficiencia asignada en la

utilización de los recursos dentro y fuera del sector (en los consumidores finales),

y eficiencia en el uso de la energía por parte de los usuarios; y

III.

preservación de los recursos energéticos y reducción del impacto de la actividad

sobre el ambiente.

Sin embargo la visión sectorial de las autoridades energéticas expresada a través

de estos objetivos específicos, difiere o ha diferido, con la visión macroeconómica del

Estado e incluso de la óptica social y ambiental asignada al sector. Generalmente estas

diferencias (en ocasiones muy marcadas), se han referido al orden de prioridad asignado

a los objetivos, así como el tipo de medida a impulsar dentro del propio ámbito

sectorial.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

Este antagonismo entre políticas sectoriales específicas y las macroeconómicas se

ha evidenciado, en particular en América Latina y Caribe, durante la década del 70 y 80.

El modelo desarrollista de sustitución de importaciones prevaleciente en la región

asignó al sector energético tareas muy difíciles de resolver sobre todo por la

contradicción que implicaba con relación a los objetivos particulares del sector, en

particular los referidos al logro del abastecimiento económico y los objetivos

macroeconómicos de estabilización y ajuste 20 .

En 1975 la deuda del sector energético de la región representaba el 30 % de la

deuda total (20 mil millones de USD). En 1980 si bien la deuda superó los 50 000

millones USD, su participación relativa en la deuda total de la región era algo menor

(21%). A partir de este año, el endeudamiento del sector creció a una tasa promedio

anual del 6,3% para alcanzar en 1987 un monto superior a los 70 000 millones de USD

(18,4% de la deuda total, unos 423 000 millones USD). Ya en 1989 la deuda del sector

alcanzaba los 80 mil millones de USD, correspondiente principalmente al subsector

eléctrico que en la década de los 80 absorbió un tercio de los recursos provenientes de

fuentes financieras multilaterales y bilaterales concesionales (OLADE, 1991).

El mantenimiento en los 80 de prácticas similares a lo de las décadas precedentes

(en particular las referidas al deterioro de los precios en términos reales), unido al

cambio en las condiciones del mercado financiero internacional y a la necesidad de

atender el servicio de la deuda, provocaron fuertes desequilibrios en la situación

económico-financiera de las empresas del sector. En los 90’ aún existían importantes

presiones sobre el desempeño macroeconómico de los países de la Región que pueden

interferir con los objetivos sectoriales.

Dentro de los objetivos macroeconómicos dominan la obtención del equilibrio

fiscal y la reducción de la brecha de balanza de pagos en particular, el servicio de la

deuda 21 . A los objetivos sectoriales particulares perseguidos por la reforma (aumentó

de la capacidad de autofinanciamiento, eficiencia productiva, expansión de la oferta y

  • 20 El sector se vio obligado a expandir la oferta y cobertura energética y aceptar un fuerte deterioro de los precios en términos reales, como parte de las metas de política social y de abatimiento de los procesos inflacionarios planteados, sin recibir los fondos necesarios para cubrir los costos de operación. En lugar de asegurar una tasa aceptable de autofinanciamiento, el sector tuvo que captar recursos del exterior (incrementando el endeudamiento) a la vez que financiaba al fisco a través de la transferencia de rentas y de los recursos financieros captados en el extranjero.

  • 21 Si bien es cierto que el problema de la deuda externa comienza a tener dimensiones “manejables” en la mayoría de los países de la región. La razón intereses totales-exportaciones de bienes y servicios de 1992, refleja una sensible mejoría respecto a los niveles de 1980 y 1986 (19.2% vs. 23.7 y36.6 respectivamente). Calderón, 1994.

Capitulo II. América Latina y el Caribe

mejoramiento de la calidad del suministro y la seguridad), se agregan también objetivos

de carácter social y ambiental, por lo que es de esperar que se produzcan nuevos

conflictos entre las exigencias de ambos tipos de objetivos.

2.1.3 Energía y crecimiento en la Región

La intensidad energética (consumo final de energía por unidad monetaria de PIB,

a su nivel mas agregado), es la medida que proporciona información sobre la

sustentabilidad en varios aspectos. Una alta intensidad energética estaría indicando por

una parte, salvo que sea por causas particulares de la estructura productiva específica de

un país, una baja productividad y una competitividad limitada de la economía, mientras

que por otra, significaría que dicha economía estaría indeseablemente expuesta a los

riesgos derivados tanto de las fluctuaciones en los precios de los energéticos como a las

interrupciones de los flujos comerciales de los mismos. Por último un alto nivel de

intensidad energética seria indicativo de la existencia de elevados niveles de emisiones

contaminantes, dañinas al medio ambiente.

En este sentido, la evolución económica-energética de la región desde 1970 hasta

el 2004 (fecha para la cual se cuenta con información de consumo de energía, población

y PIB para los países pertenecientes a la OLADE), se puede caracterizar por las

siguientes etapas:

Crecimiento rápido, entre 1970 y 1980: PIB per cápita creciendo a una

tasa de 3.4% promedio anual (el PIB lo hacia al 6%), mientras que la intensidad

energética acusaba una importante reducción (1.1 % anual).

Crisis económica, deuda externa y ajuste estructural, entre 1981 y 1989:

el PIB per cápita se contrae a un ritmo del casi 1% como promedio anual en este

periodo (-0.7%), en correspondencia con una ralentización del valor absoluto del

producto (de un crecimiento del 6% en la década anterior a 1.3 % en este periodo).

Por su parte, la intensidad energética sufre un deterioro de 0.3% como promedio al

año.

Recuperación de la crisis, desde 1990 hasta 1998: el PIB per cápita

recupera la senda del crecimiento, aunque a un ritmo inferior a la registrada en la

década del 70, casi un 2%, correspondiente con una tasa del producto del 3.6%

promedio anual, a la vez que la intensidad energética mejoraba (-0.4% promedio

anual), como resultado del ajuste de la estructura económica y de la implementación

Capitulo II. América Latina y el Caribe

de medidas de uso racional resultante del proceso de “modernización” emprendido

en el sector energía.

Repercusión regional de la llamada “Crisis Asiática” de 1997: a partir de

1998 hasta el 2004, ralentización del PIB per cápita (0.3%) y del producto en valor

absoluto (2.0%). Continua mejorando la intensidad energética, aunque a un menor

ritmo que el registrado en el periodo anterior (-0.2%).

Por regiones, el comportamiento de la intensidad energética presenta una dinámica

similar a partir de los niveles que dicho indicador toma en las mismas, indicativo de la

variedad de patrones económicos energéticos existentes en la región. El Gráfico 2

presenta el desempeño de este indicador en el periodo comprendido entre 1975 y el

2004.

Del mismo se puede observar cómo la estructura productiva o de especialización

de las regiones caracteriza los niveles de la intensidad energética. En este sentido, llama

la atención de que sea el Caribe el área geográfica que presenta los mayores niveles de

este indicador. Sin embargo, si tenemos en cuenta que este resultado tiene en cuenta

solo el comportamiento de Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, y Trinidad

Tobago, países que se caracterizan por el peso que tienen en el producto y en el

consumo energético (en particular electricidad y derivados del petróleo), la industria de

procesamiento de minerales no ferrosos (níquel y aluminio) y la agroindustria de la caña

de azúcar, ubicadas entre las más energointensivas; y Granada y Barbado, cuyos

patrones productivos están determinados por la “industria” turística, menos exigente en

energía, es posible comprender tal desempeño.

Gráfico 2: Intensidad energética (América Latina y el Caribe)

Capitulo II. América Latina y el Caribe de medidas de uso racional resultante del proceso de

Fuente: elaborado a partir de información del SIEE de OLADE (www.olade.org.ec/siee/).

Capitulo II. América Latina y el Caribe

El comportamiento de la intensidad energética en el Caribe está muy influenciado

por los resultados económicos-energéticos presentados por Cuba, sobre todo en la etapa

1991-1994 y de Trinidad Tobago ya a finales del periodo de análisis. En el caso de

Cuba, la caída de la intensidad energética en los años 1989-1998 responde a la

combinación de los efectos producidos por el forzado cambio en la estructura

productiva del país ocurrido a raíz de la desaparición del campo socialista europeo

oriental y de la Unión Soviética, específicamente, y de la maduración de una serie de

medidas de uso racional implementadas a partir de 1997.