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El Plan Estratégico Territorial fue formulado en 2004 a partir de la Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial.

La realidad territorial estaba caracterizada por la desigualdad entre zonas dinámicas y zonas marginales del país, agravada por los procesos de destrucción del aparato productivo, explotación indiscriminada de recursos naturales y aumento de la brecha entre ricos y pobres resultantes de las políticas neoliberales de las últimas décadas. Por ello se encomendó a la Subsecretaría el relevamiento e identificación de la dotación de infraestructuras y equipamientos necesarios para garantizar el desarrollo de la Argentina en el mediano y el largo plazo, retomando la herramienta de la planificación estatal la dotación de infraestructuras y equipamientos necesarios para garantizar el desarrollo de la Argentina en el mediano y el largo plazo.

Construir este modelo de país denominado Argentina 2016 implica una búsqueda de equilibrio entre una visión pesimista fundamentada en los grandes desequilibrios regionales existentes, la debilidad institucional de las provincias para resolverlos, las durísimas experiencias vividas entre 2001 y 2002 y un optimismo desmedido sin fundamentos históricos. Para resolver esta disyuntiva y avanzar en la definición de una visión prospectiva, democrática y plural del territorio nacional es necesario conjugar el rol planificador y promotor del Estado con la visión anclada en los valores y las necesidades cotidianas de las personas. Sólo considerando estos dos enfoques se podrá definir un conjunto de metas competitivas desde el punto de vista económico, inclusivas desde el punto de vista social, equitativas desde el punto de vista político y sustentable desde el punto de vista ambiental.

El Plan se concibió como un proceso de construcción federal de consensos, conducido por el Gobierno Nacional pero apoyado en el trabajo participativo de los Gobiernos Provinciales y sus respectivos equipos técnicos. Es decir, no constituye un producto en sí mismo, sino un proceso de pensamiento estratégico en constante actualización.

Dos lineamientos atraviesan la concepción del Plan: el derecho de todos los habitantes del suelo argentino a tener garantizadas buenas condiciones para vivir y desarrollar sus actividades productivas con independencia de su lugar de residencia, y la necesidad de construir un Estado sólido capaz de anticiparse a las demandas de inversión en el territorio.

Se plantearon tres objetivos generales: mejorar y sostener el crecimiento de la producción en forma equilibrada, mediante la construcción de infraestructura y equipamiento; garantizar el acceso de la población a los bienes y servicios básicos, promoviendo el desarrollo equitativo de las regiones y el arraigo de sus habitantes; contribuir a la valorización del patrimonio natural y cultural a través de una gestión integrada y responsable. A su vez se definieron tres componentes principales: un diagnóstico de Modelo Actual, una proyección de Modelo Deseado y una Cartera de Proyectos de Infraestructura que contuviera obras estratégicas para concretar el pasaje entre el Modelo Actual y el Modelo Deseado. Estos elementos se aplicaron tanto en cada jurisdicción provincial como en la escala nacional, considerándose aspectos ambientales, económicos, sociales y de infraestructura.

Actualmente se encuentra en marcha la etapa de revisión de los Modelos Deseados y el ajuste y ponderación de las Carteras de Proyectos de Infraestructura establecidas por las Provincias, para luego elaborar una nueva síntesis a nivel nacional.