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El sótano

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Thomas Bernhard

El sótano
Un alejamiento

Traducción de Miguel Sáenz

EDITORIAL ANAGRAMA
BARCELONA

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S. 08014 Barcelona 6 . S. Constitució..Título de la edición original: Der Keller. 10328 -1989 Printed in Spain Libergraf. A. 1976 Portada: Julio Vivas Ilustración de Ángel José Primera edición: noviembre 1984 Segunda edición: noviembre 1985 Tercera edición: marzo 1989 © EDITORIAL ANAGRAMA. 19. Eine Entziehung © Residenz Verlag Salzburg. 58 08034 Barcelona ISBN: 84-339-3053-2 Depósito Legal: B. A.. 1984 Pedró de la Creu.

Todo es movimiento irregular y continuo. Montaigne 7 . sin dirección y sin objeto.

8 .

y tuvo que ver que me había tomado muy en serio esa dirección de Podlaha en el poblado de Scherzhauserfeld. un empeño. dos o tres horas antes todavía estudiante de bachillerato. sentía que yo pertenecía a ese sótano y a esas gentes. eso. no desusado. cuando iba por la Rudolf-Biebl-Strasse al poblado de Scherzhauserfeld y al sótano. mientras que nunca me había sentido perteneciente al mundo del colegio. de repente. jamás. pensó quizá. a lo largo de las vallas del campo de deportes y a través del poblado hacia mis gentes. no había sido nunca mi calle. mi calle y mi dirección eran la Rudolf-Biebl-Strasse. por ese motivo tampoco. pero probablemente me olvidó en seguida. le resultaba totalmente incomprensible cómo una persona joven. sólo podían ser consecuencias mortales. o sea al poblado de Scherzhauserfeld. cada día.Ahasta las palabras poblado de Scherzhauserfeld. como veía ahora. podía rehusar lo mejor posible. horrible. Con el mecanismo docente yo no había tenido absolutamente ninguna relación y. si es que todo lo que a mí se refería. no tuvo para mí más que desprecio. todo lo que había en el sótano y todo lo que estaba en relación con el sótano significaba para mí una fascinación y no sólo una fascinación sino una pertenencia. el camino por la Rudolf-Biebl-Strasse fue el camino hacia mí. como pude ver. el camino por la Reichenhaller Strasse. lo mismo que no había sido nunca mi dirección. la Reichenhaller Strasse. con ninguna de las personas relacionadas con ese mecanismo docente. debió de darle que pensar. adentrándome en un horror cotidiano cuyas consecuencias. no era posiblemente más que un estado febril momentáneo. Un estado febril. como quizá pensaba. y despreciaba toda la dirección que yo calificaba de la dirección opuesta. por delante de las huertas de los búlgaros. de un colegial confuso. puedo decir. y la palabra Podlaha le era profundamente antipática. sin embargo. iba por mi camino cuando iba por la Rudolf-Biebl-Strasse. incluso espantoso. lo magnífico a sus ojos y decidirse por lo peor posible. pensó probablemente cuando salí de su oficina. que hace tiempo habrá pasado. pasando por delante de la oficina de correos de Lehen. 9 . Pero yo no volví. desatendiendo todas sus propuestas bienintencionadas. fue siempre el camino que ininterrumpidamente y con la mayor brutalidad que cabe imaginar me alejó de mí mismo. y en el instante en que me dispuse a ir en esa dirección opuesta. despreciable. y probablemente sólo pudo salvarse no tomándome en serio en absoluto. mientras que me había sentido atraído inmediatamente y de la forma más intensa por todo lo relacionado con el sótano. espantosamente devastador. evidentemente inteligente. Un episodio de estudiante. mientras que todo lo que había en la otra dirección nunca había sido mío. de pubertad.

había ido por la calle de la fábrica de gas a la oficina de empleo y. como ocurre en todos los oficios artesanales. y yo tuve la fuerza de existir contra todo y fui. No dejaré este espantoso edificio hasta que me hayan buscado un puesto de aprendiz como puesto de supervivencia. con un miedo mortal.pensaba que iba hacia mí mismo. una cosa me resultó segura: entraré en un establecimiento de alimentación. pensé. al despertarme cada mañana. poniendo cabeza abajo en pocos minutos todo lo que había en mí y en contra de todo. una resistencia mortal. por esta casa execrable con más sabor a muerte lenta que otros lugares. cuando la resistencia contra todo que tiene un hombre como era yo entonces es la mayor resistencia. los administradores de mi patrimonio que administraban mi patrimonio. con muchas personas y. Esa mañana. me habían obligado a ese camino mis educadores. me refugié en ella con un miedo mortal. mis administradores. en un instante no quise ser ya una de las miles y cientos de miles y millones de víctimas de la máquina docente y di la vuelta y dejé que el hijo del alto funcionario siguiera solo su camino. mi patrimonio intelectual y mi patrimonio físico. que apesta a todas las clases imaginables de pobreza. había pensado que ahora estaba en el buen camino. que me da miedo. no habían tolerado ninguna contradicción. Había recibido ya demasiadas heridas para que ahora hubiera tiempo aún de titubear. hasta que súbitamente tuve fuerzas para romper con el camino. pasando por delante del hospital Fischer-von-Erlach. en el momento en que hay que dar la vuelta o sólo queda matarse. y por eso di la vuelta esa mañana y corrí en dirección de Mülln y Lehen para salvar la vida. Mientras la máquina docente de la ciudad exigía ya otra vez sus víctimas absurdas. Las profesiones en las que el que las ejerce se ve la mayor parte del tiempo metido en sí mismo. y entonces yo había dado de pronto la vuelta y. yo. no entraban para mí en consideración. a la oficina de empleo. un puesto de aprendiz que me pusiera en relación. a la oficina de empleo de la calle de la fábrica de gas. en lo posible. mientras la funcionaria buscaba y rebuscaba en su fichero. y que habían buscado y prescrito para mí ese camino horrible y mortal. me había sustraído a ella. y cada día iba más y más hacia mí mismo. Me dije ahora o nunca. no entré en la oficina de empleo como entraba la mayoría. Durante muchos años. no sólo una ocupación. ya en el camino. quería vivir. y la verdad es que quería un puesto de aprendiz. pero cuanto más tiempo estaba frente a la funcionaria tanto más evidente me resultaba que sólo entraba en consideración un puesto de aprendiz. había pensado que tenía que romper con el camino que me habían impuesto mis educadores como administradores. durante muchos años tuve que recorrer ese camino a disgusto y con la mayor tensión mental y nerviosa. y entré en la oficina de la funcionaria que se ocupaba de los puestos de aprendiz. y realmente huí. al dar la vuelta en la Reichenhaller Strasse. real y definitivamente todo. las consecuencias de mi propia falta de fuerzas me resultaron demasiado claras para poder ceder una vez más : no quería precipitarme desde el Mönchsberg. más y más aprisa. ya en el instante de darme la vuelta. contra todo. mientras que en el camino por la Reichenhaller Strasse tenía que pensar siempre que me alejaba de mí. porque quería estar 10 . que salía de mí y me alejaba de mí. dejando atrás todo lo que se había convertido para mí en costumbre mortal en los últimos años. Yo no tenía idea de qué puesto de aprendiz quería. para dar una vuelta del ciento por ciento. y lo administraban siempre sólo mal. como oficina de empleo. en lo posible. pero una vuelta así sólo es posible en el punto absolutamente más alto de esfuerzo afectivo e intelectual. pensé mientras subía las escaleras de la oficina de empleo. siempre sólo a donde no quería ir en absoluto. Todavía tengo que pasar por este edificio repulsivo. de una forma útil y. y entonces me habré salvado. En uno de esos instantes salvadores tenemos que existir simplemente contra todo o no existir ya. pero no tenía fuerzas para ello. en la que yo era el que menos había creído. que tenía que ser al instante me resultaba evidente. corrí por la Müllner y por la Lehener Strasse hasta la oficina de empleo. con un miedo mortal.

al mismo tiempo. pensaba mientras me encariñaba con las impresiones que recibía en el sótano de Podlaha. en lo posible. durante toda mi vida. quedarían resueltos. sólo entornada. lo que yo me proponía era inconmovible. para poner punto final. que me pareció un hombre inteligente y en ningún instante vulgar. y me despedí de la funcionaria y fui y corrí. a la realidad de un puesto de aprendiz en una tienda de comestibles. Posiblemente vio en mí a alguien que actuaba en un estado febril y cuyos problemas. trario. En un instante me había sustraído a la sociedad que hasta entonces había sido mi sociedad y había ido al sótano del señor Podlaha. en el instante en que le resulté insoportable sacó del fichero la ficha con la dirección del señor Podlaha. Inmediatamente. ni especialmente amable ni especialmente poco amable. tan aprisa como pude. excitantes. en el sótano no tenía ninguna clase de dificultades de contacto. lo que oía a través de la puerta. como consecuencia de ello. Qué impresión le había hecho en el primer momento a aquel hombre. Todavía no sabía lo que se escondía tras la dirección de Podlaha en el poblado de Scherzhauserfeld. y cuya propia voz era delgada pero sin embargo. Durante todo el tiempo me había tenido por loco. y probablemente también de mi estado mental en ese instante. La funcionaria no me comprendió. se salvará por unas horas de una jornada que se le ha hecho insoportable. por lo menos. al cabo de unas horas. me asombró la total ausencia de problemas por mi parte con respecto a mis compañeros de trabajo y a la clientela del poblado. realmente. con 11 . En este sótano está posiblemente mi futuro. Si en el instituto toda toma de contacto había sido para mí de una dificultad insuperable. El cuarto de hora que estuve solo reforzó cada vez más mi deseo de ser aprendiz a las órdenes del señor Podlaha. y corrí. infranqueable en casi todos los casos. sólo había sido posible de establecer con el más alto grado de dificultad. y encontré la dirección en poco tiempo. me dejase caer desde la cuerda floja de la coacción escolar. de la tienda. al que sólo llamaban señor Patrón. de la máxima utilidad. inspiraba confianza. pensaba. y una de esas aberraciones puede consistir en que un joven estudiante de bachillerato corra a la oficina de empleo y exija la dirección de un comerciante de comestibles porque cree que será feliz con esa dirección o. entre muchas personas y. que hasta aquel momento sólo había conocido por su calificativo de el barrio de los horrores de Salzburgo. Ahora estaba allí sentado y esperaba la palabra decisiva de aquel hombre de estatura media y un tanto grueso. pero se dio cuenta cuando. y cuanto más me ocupaba con el pensamiento de quedarme en el sótano. y de repente estuve sentado en la estrecha habitación contigua a la tienda. continuamente había entre los otros y yo una tensión no sólo distanciada sino. y el contacto con mis parientes en casa. sin embargo. frente al escritorio de Podlaha. Las personas se caracterizan sobre todo por tener dificultades de comprensión y. Que los estudiantes del instituto eran ahora en el instituto estudiantes de instituto. sacó la dirección de Podlaha del fichero. yo había decidido obtener de ella una dirección que me pareciera suficientemente prometedora para poder despedirme de ella.entre personas y de hecho. después de haberse hartado de mí. en circunstancias. tanto más evidente me resultaba que mi decisión había sido la decisión acertada. con todo su espanto. no me había tomado en serio en cualquier caso. saliendo de la oficina de trabajo. con el tiempo totalmente sin salida. a nuestra entrevista. del que yo exigía la salvación de mi existencia. pero precisamente ese barrio de los horrores me atraía irrefrenablemente. cada vez más había caído en un aislamiento. en un instante. y me presenté. Para mí. como tenía que pensar ella. en lo posible. y ahora quería. le resulté importuno al máximo. y ser de la mayor. hostil o enemistosa. La pubertad tiene sus aberraciones. casi ininterrumpidamente. al con-. por la calle de la fábrica de gas y hasta el poblado de Scherzhauserfeld. y entré ya también en el sótano. Es posible que. por decirlo así. librarse de mí otra vez y. ya fuera con los alumnos o con los profesores. Ella dudaba de la seriedad de mi propósito. por una total falta de comprensión.

de los peones y de los ferroviarios. pero después de las elecciones la mancha era otra vez olvidada con la misma regularidad que las elecciones. pero en el fondo no esperaban ya nada. en sus alojamientos. de los mineros. de presidiarios alcohólicos. una y otra vez aparecía el poblado de Scherzhauserfeld. y hablar del poblado de Scherzhauserfeld no significaba otra cosa que hablar de criminales. Vivir en el poblado de Scherzhauserfeld significaba vivir en medio de una mancha y de una lacra. y todavía hoy es el poblado de Scherzhauserfeld esa mancha de Salzburgo. Entré por primera vez. de la que se avergüenza la ciudad entera cuando se le recuerda. efectivamente. si venía a cuento. aquí podía encontrarse todo lo que la ciudad trataba de callar o de disimular. olvidadas. y los prohombres de la ciudad tenían plena conciencia de esa imperfección. porque les ayudaba a llevar a casa las compras demasiado pesadas. en las columnas de los diarios. era un pensamiento en actitud de espera. Aquí todos estaban en actitud de espera. sin embargo. un lenguaje totalmente distinto del lenguaje que conocía de casa o de la ciudad. a los que la simple mención del nombre del poblado de Scherzhauserfeld causaba un dolor agudo en la boca del estómago. el poblado de Scherzhauserfeld era siempre el poblado del que sólo podía llegar el crimen al resto de la ciudad. Por medio de las mujeres y los niños que iban al sótano conocí a los hombres que los esperaban en casa. crimen y porquería. me fue también conocido por dentro. constituían esa imperfección de Salzburgo. según la opinión de la ciudad entera. Conocí el mundo interior del poblado de Scherzhauserfeld al acarrear bolsos de compra llenos o sacos enteros de patatas de cincuenta kilos hasta los distintos bloques. existían los leprosos. todo lo que evita el hombre normal cuando está en condiciones de evitarlo. en su sufrimiento de decenios y sometidos a la presión mortal del desprecio de todos los demás salzburgueses. de la mancha de Salzburgo. los del poblado de Scherzhauserfeld hablaban un lenguaje más intenso y más claro que los de Lehen. en forma de crónicas de tribunales o en forma de declaraciones apaciguadoras del gobierno del Land. los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld. y pronto cada bloque. y salir del poblado de Scherzhauserfeld y querer algo significaba una pena de muerte. como es natural primero a las mujeres de los obreros de la fábrica. una sola mancha de pobreza y. Y los habitantes de esa imperfección de Salzburgo tenían conciencia del hecho de que. y el pensamiento. habían sido abandonadas. Poco a poco conocí a casi todos los habitantes. en el poblado de Scherzhauserfeld. una y otra vez apaciguadas y olvidadas otra vez. estuve en la mejor armonía y de recíproco acuerdo. una mancha compuesta de hambre. aquí estaba la mancha de Salzburgo. y si un hombre venía del poblado de Scherzhauserfeld. por consiguiente. porque estuve en condiciones de pensar sus pensamientos. en conjunto. de presidiarios y de alcohólicos y. siempre sólo antes de las elecciones se hablaba del poblado de Scherzhauserfeld. Calificado de gueto criminal. habían desarrollado su propio orgullo. aquí. No tenía la menor dificultad para hablar y tratar con los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld.los que. un lenguaje totalmente distinto en el poblado de Scherzhauserfeld del lenguaje del resto de Lehen. Aquellas gentes. realmente. estaban en actitud de espera. desde el principio mismo. sin dejar de hacer mis observaciones durante las muchas conversaciones. estaban orgullosos de su destino y de su origen y. Pronto me familiaricé con el escenario en el que ahora existía y trabajaba durante toda la jornada. y pronto estuve en condiciones de hablar con las gentes del poblado de Scherzhauserfeld su lenguaje. que desde hacía tiempo conocía por fuera. orgullosos de su mancha salzburguesa. como esa imperfección de Salzburgo. más exactamente. eso sólo podía 12 . Se habían convertido en esa imperfección cada vez más. que era al mismo tiempo la mayor lacra de la ciudad (Salzburger Volksblatt). La ciudad entera daba un rodeo para evitar el poblado de Scherzhauserfeld. se habían resignado hacía tiempo a su mancha. Y aprendí el lenguaje que se hablaba en el poblado de Scherzhauserfeld. El poblado de Scherzhauserfeld era la horrible imperfección cotidiana de esa ciudad.

Sólo los bloques de tres pisos eran construcciones de ladrillo. Todos los días algún exceso familiar. Los niños pasaban la mayor parte del tiempo en las calles. Todavía hoy. en el centro de los bloques de un piso. a partir de un momento determinado. después de acusaciones y desprecios durante decenios. sólo había un retrete común. para los más pobres y más desamparados y más degenerados y. Y eso se decía siempre además sin ninguna clase de rodeos. esos pisos tenían una o dos habitaciones. quien no quería. había praderas. y la llamada asistencia social sólo utilizaba al poblado de Scherzhauserfeld como coartada para disimular su incapacidad sin límites. de los procesos de homicidio y de asesinato. donde hoy no hay más que el hedor embrutecedor de los tubos de escape. grande o pequeño. aquí y allá cochiqueras de carpintería tosca. una chusma criminal. para sus desechos humanos. había un cinturón de praderas y campos. a los que la ciudad había escupido alguna vez. La ciudad. pienso desde una distancia de más de treinta años. y las gentes del poblado de Scherzhauserfeld eran ya siempre desconfiadas. pero no el municipio. pasando por delante del asilo de ciegos y del asilo de sordomudos. leo. y gritaban y hacían ruido porque en las calles tenían sitio para gritar y hacer ruido. por así decirlo. una y otra vez. llevaban a un estrecho vestíbulo. venidos a menos. hace treinta años. Las condiciones allí. exactamente a la distancia que le pareció necesaria. en donde en otro tiempo. el coche de policía a la vuelta de la esquina. y todavía hoy. aquí y allá un campamento dé refugiados. muy atrás en el tiempo. que hoy no se puede llamar pisos. los proletarios privilegiados. yo iba al trabajo atravesando grandes praderas. como si la ciudad quisiera mantener sus distancias. las únicas calles de Salzburgo que no tenían nombre. y no es de extrañar que. las familias más numerosas se alojaban en los pisos de dos habitaciones. la ambulancia para salvar a alguien medio muerto a golpes o a cuchilladas. sólo pueden haber empeorado. con el poblado de Scherzhauserfeld. siempre más enfermizos y más desesperados. una vez al menos. En casa. que sin esos gritos y ruidos hubiera sido mortal. tumores de nuestra época sin espíritu y enemiga del espíritu y sin fantasía y enemiga de la fantasía. un poblado para sus parias. pero como siempre. el coche fúnebre para recoger a alguien miserablemente fallecido en su cama. y las paredes de esos bloques eran de planchas de conglomerado. La policía y los tribunales se ocuparon durante decenios del poblado de Scherzhauserfeld. Varios escalones. yo insinuaba lo que veía.significar que un criminal llegaba a la ciudad. Hoy hay allí bloques de viviendas y torres. alojamientos de chiflados y chifladas por los perros. también el sótano de comestibles estaba en uno de esos edificios de tres pisos. Entre la ciudad y el poblado de Scherzhauserfeld. construyó en esas praderas un poblado barato y homicida. mucho más de tres decenios después de mi trabajo en el poblado de Scherzhauserfeld. a alguien asesinado. tuvieron que creer ellas mismas con el tiempo que eran. a través de un sinnúmero de olores naturales que hoy no hay ya en ese camino. y con sus gritos y ruidos tapaban el horrible silencio del poblado de Scherzhauserfeld. precisamente lo suficientemente lejos para no tener que enfrentarse con ellos. cuando se comunica a las personas algo horroroso y algo espantoso y algo inhumano y algo totalmente 13 . cuatro o cinco decenios antes. como es natural. el agua estaba en el pasillo. sobre la conexión existente entre casi todos los procesos penales de Salzburgo. por praderas y por caminos de grava totalmente corrientes. el olor de la hierba y el olor de la tierra y el olor de los charcos. una fuente inagotable para las prisiones y establecimientos penitenciarios austríacos. el poblado de Scherzhauserfeld fuera ininterrumpidamente el proveedor de alimento de los tribunales de Salzburgo. por delante de la oficina de correos de Lehen. y en ellos vivían. como se las calificaba. revocadas con mortero barato. al abrir los periódicos de Salzburgo. cuchitriles de tablas para putas y borrachos. que recordaba a los campos penitenciarios de Siberia y no sólo por la numeración de sus bloques. no tenía en toda su vida conocimiento alguno de ése poblado. todos los días. desde el que se entraba por ambos lados en los alojamientos.

No decía. Hacían niños. Recuerdo mi época de aprendiz. según creo. como hoy no creo ya en el infierno. que al que los describe y escribe le son familiares todos como verdades y nada más que como verdades. Todos los días entraba. En aquella época creía todavía en el infierno. en la antesala del infierno. Toda mi vida como existencia no es otra cosa que un molestar y un irritar ininterrumpidos. para mí. y yo las veía perecer día tras día. y como es natural recuerdo la antesala del infierno humano. si quiere comunicarla. me decía en aquella época. La verdad. en el poblado de Scherzhauserfeld. contar lo que veo o lo que. pero lo que resulta es algo muy distinto de lo que fue realmente. Todo lo comunicado puede ser sólo falsificación y falseamiento. y a menudo no creen ni lo más natural. la vía más rápida para la falsificación y el falseamiento de un estado de cosas. voy a la antesala del infierno. Una casualidad. con cada línea que escribo. Quien no conoce la antesala del infierno (el infierno) es un inconsciente. y las observaciones horrorosas y espantosas que se hacen no deben callarse en ningún caso ni tampoco falsificarse siquiera. y no quiero ser un personaje así. se parece al poblado de Scherzhauserfeld. y entre esos otros me cuento. era el mono de mecánico. en su locura. pensaba. hasta donde puedo recordar. como ahora. durante toda mi vida. Y escribir sobre una época. Todo lo que escribo. Siempre he molestado. Durante toda mi vida he sido uno de esos aguafiestas. como si hubieran ocurrido ayer. un período de la existencia. y mataban a esos niños en su embrutecimiento avanzado. como han hecho siempre. con cada aliento. me había llevado a la antesala del infierno (el infierno). Su traje. pensaba. es molestia e irritación. Escribir hoy sobre el poblado de Scherzhauserfeld es una molestia para el municipio de Salzburgo. sin duda. se pudrían en carne viva. porque la verdad no es en absoluto comunicable. durante toda la vida. Si existe la antesala del infierno. muchas cosas no están ya claras. ha molestado siempre. como me calificaban siempre mis parientes. aquellos a los que se habla no creen. Muchos días no respiraba más que el olor de los que. La memoria se atiene exactamente a los acontecimientos y se atiene a la cronología exacta. Al llamar la atención sobre hechos que molestan e irritan. Para todas aquellas gentes no había salvación. como. me llamaba aguafiestas. todo lo que hago. miro treinta años atrás. sino que decía. calificaba siempre al poblado de Scherzhauserfeld. como cualquier otro. y seré y seguiré siendo siempre un aguafiestas. Pero no hay que cesar de decirles la verdad. otras están supernítidas. Mi tarea sólo puede ser comunicar mis observaciones. pero no a la verdad. es una acumulación de cientos y miles y millones de falsificaciones y falseamientos. La mayoría nacían en harapos y morían en harapos. voy al poblado de Scherzhauserfeld cuando iba al poblado de Scherzhauserfeld. El hombre no se deja aguar la fiesta por el aguafiestas. la espantosa verdad.atroz. sólo la conoce el interesado. un período de la vida. veo todavía hoy cuando. la época más importante de mi vida. y otros. un incompetente. 14 . viejos y jóvenes. e irrito cuando recuerdo el poblado de Scherzhauserfeld. Para salvarse. Lo descrito hace comprensible algo que. no querían oírlo y calificaban de mentira. y siempre he irritado. molestan e irritan. da igual a qué distancia en el tiempo se encuentre y da igual si fue larga o breve. en mi recuerdo. da igual cuál sea su efecto. mis hermanos. siempre fui un aguafiestas. se convierte automáticamente en mentiroso. Unos dejan a las personas en paz. no me creían. tenían enfermedades de las que no había oído hablar jamás y que eran todas enfermedades mortales. no podía haber nada peor para los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld. y por consiguiente sólo se comunican siempre falsificaciones y falseamientos. ya mi madre. El deseo de verdad es. y habían cometido crímenes que son los crímenes más horribles. siempre las observaciones que me parezcan dignas de ser comunicadas. como consecuencia de su desesperación latente. construida por el municipio de Salzburgo para sus parias. mi tutor. No soy una persona que deje en paz. Mi existencia. corresponde al deseo de verdad del que lo describe. el poblado de Scherzhauserfeld era el infierno.

Hacemos comprensible un estado de cosas. Tenemos que decir que nunca hemos comunicado nada que fuera la verdad. mostrar la verdad. y los que no han perecido hasta hoy por esa tara perecerán por ella en el futuro. para nosotros. sólo se dice y se escribe una mentira. hubiéramos debido renunciar hace tiempo a querer describir la verdad y. En toda nuestra existencia de lectores no hemos leído aún jamás una verdad. durante decenios. por otra. posiblemente. pero la sinceridad nos prueba que la verdad no existe. Ya los niños nacían en ese estado intelectual y sentimental de lo ilícito. por una parte. por medio de lo que hemos descrito. pero no decimos la verdad. y no lo es por la sencilla razón de que la verdad sólo es. y no es nunca. Durante toda mi vida he querido siempre decir la verdad. Una breve noticia de periódico ha puesto otra vez en movimiento en mi mente lo que hacía mucho tiempo se había inmovilizado en mi memoria. a echar abajo los muros entre los que. Era una tara ser de o tener algo que ver con algo de donde no se podía ser y con lo que no se podía tener que ver lo más mínimo. no es la verdad. en un momento en que. aunque jamás pueda ser la verdad. y sufrían por ello durante toda su vida. el mecanismo del recuerdo en relación con el poblado de Scherzhauserfeld. lo que sea. Queremos decir la verdad. por mucho que nos esforcemos. a allanar la antesala del infierno o el infierno mismo. El poblado de Scherzhauserfeld era. ha comenzado a demoler el poblado de Scherzhauserfeld. sin embargo. pasaron tantas desgracias inútiles. nada más que la mentira como verdad. un gueto de la desesperación. En fin de cuentas. el estado de cosas que queríamos hacer comprensible. pero lo descrito es algo distinto de la verdad. jamás sea la verdad. lo mismo que decimos la verdad. Una y otra vez.Describimos una cosa y creemos haberla descrito de conformidad con la verdad y con fidelidad a la verdad. aunque todo lo que escribo no sea sin embargo más que una mentira que se transporta a través de mí como verdad. etcétera. no vemos jamás. pudiera hacerlo sin tanta reserva como crispación. nos hemos contentado con querer escribir y describir la verdad. de ser del poblado de Scherzhauserfeld. es la verdad. porque no puede ser la verdad. Se notaba en esas 15 . Describimos algo verídicamente. del que todos y cada uno se mantenían a distancia continuamente. y tenemos que comprobar que no es la verdad. La verdad que conocemos es lógicamente la mentira. Sabiendo esto. con el poblado de Scherzhauserfeld era algo que provocaba espanto y repugnancia en todos los aspectos. a derribar los testigos de ladrillo y aglomerado de medio siglo. La pregunta de por qué contar ahora mi época de aprendiz y no más adelante. aunque sepamos que la verdad no puede decirse jamás. siquiera. el estado de cosas. como no podemos evitarla. un gueto de la vergüenza. muertos porque habían acabado en el manicomio o en la cárcel o en el cementerio. aun cuando una y otra vez hayamos leído hechos. la cual. se responde fácilmente: el municipio. es decir. aunque ahora sé que estaba mintiendo. renunciar a escribir en general. Como no es posible comunicar y. siempre es otro distinto. que se tenía algo que ver. porque con ello. por esa razón escribo. el horrible poblado humano como hijastro de la ciudad. Lo que aquí se describe es la verdad y. por consiguiente. la verdad como mentira. un deseo piadoso. sin embargo. jamás. pero durante toda nuestra vida no hemos renunciado al intento de comunicar la verdad. aunque ellos mismos quieran negarlo. lo que importa es sólo el contenido de verdad de la mentira. Lo que importa es si queremos mentir o decir y escribir la verdad. y por eso. lo que fuera. pero. Decir que se era de o se estaba en el poblado de Scherzhauserfeld o que se trabajaba en el poblado de Scherzhauserfeld o. por consiguiente. Tendríamos que ver la existencia como el estado de cosas que queremos describir. la llevaban hasta que estaban muertos. y esa tara la llevaban todos los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld durante toda su vida. pero escribir es para mí una necesidad vital. como he sabido por los periódicos. La sensatez me ha prohibido ya hace tiempo decir y escribir la verdad. Sin duda podemos exigir verdad. Lo que aquí se describe es la verdad.

ya al entrar en una tienda de la ciudad se veían frustrados. no era posible más que como un extinguirse ininterrumpido. siguieron siendo habitantes del poblado de Scherzhauserfeld. o peón o trabajador del carbón. Los niños nacían en familias borrachas y que pasaban el día entero como en una apatía involuntaria y en un delirio de desesperación. si eran mujeres. y culpaban a todo y a todos para tener un poco de aire. fueran a donde fueran e hicieran lo que hicieran. porque durante toda su vida. sobre todo. sucumbieron en el. al comparecer ante los tribunales estaban ya condenados y perdidos. se nota en cada uno de dónde viene. lo mismo que los propios habitantes. después de varios años. como sociedad perversa de impostura y gusto estético. de qué barrio de la ciudad. mientras que sus padres y hermanos y otros parientes se emborrachaban y se destruían emborrachándose. desde el principio. sino que ellos mismos. era una imposibilidad. que siempre ha pretendido no tener ninguna antesala del infierno ni infierno. ni mucho menos el hombre guapo que sin duda (según su madre) fue. que a ser mujer de limpieza. mejor. y cambiaban de empleo a cada instante. no llegaban más lejos en su vida. mientras que unos centenares de metros más lejos. en los que. éste es del purgatorio o de la antesala del infierno o del infierno de la ciudad. lo mismo que otros cientos del poblado también. lo mismo que los propios habitantes. criaturas desorientadas. hacia su verdadero fin de degeneración y muerte lenta. como un hombre extenuado. como una sentencia de muerte. se habían abandonado a sí mismos hacía tiempo. todas esas gentes sabían que querer evadirse del poblado de Scherzhauserfeld y seguir un camino propio. Otro lo intentó como bailarín de salón. volvió como un. Ya desde lejos se reconocía en esa ciudad. si eran hombres. el municipio y la Iglesia habían fracasado hacía tiempo con esos hombres y los habían abandonado. tenían que verse desintegrados y destruidos. y en el fondo su horrible vida. entre convulsiones. en el fondo. así llamado. o volvieron. Aquí. por decirlo así. y un observador crítico sabe en el instante del encuentro. Todos ellos dieron un rodeo. otro en Australia. otro en América. sujeto totalmente degenerado (según su madre) y reventó sobre el semipodrido diván materno. confusas. y abandonados no sólo por su entorno. no era más que esa alternancia continua entre la enfermedad y el crimen. Sus madres y sus padres lo esperaban así. En casi todos los casos. Existían en medio de un mecanismo ininterrumpido de acusación e inculpación. Los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld eran abandonados. estaban marcadas como habitantes del poblado de Scherzhauserfeld. La sociedad de Salzburgo consideraba en conjunto a los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld como habitantes de una leprosería. El Estado. hasta su muerte. que llegaban apresuradas e inseguras y eran reconocibles. cuando está uno adiestrado en ello. humillados y frustrados. muy a menudo por un extranjero helado. en cualquiercaso. pero volvieron y degeneraron y perecieron en el poblado de Scherzhauserfeld. y se refugiaban continuamente en enfermedades y en crímenes. Los que un día se fueron. existencias marginales. al aparecer en una oficina. Aquí se atrofiaba la vida y. como existencia horrible. lo mismo que en todas las ciudades y. así se los trataba.gentes que eran del poblado de Scherzhauserfeld. en todas las grandes ciudades. una fábrica perversa de bienestar y placer se comportaba como la única dominadora del mundo. para perecer en el poblado de Scherzhauserfeld de forma mucho más miserable aún que los que se quedaron en casa. para poder 16 . y los ejemplos de quienes han intentado ese intento de evasión y ese camino propio y mejor muestran que ese intento de evasión y ese intento de una vida propia y mejor sólo han llevado a una desesperación mucho más profunda aún y a un aislamiento mucho mayor aún. una única existencia horrible. los habitantes del poblado de Scherzhauserfeld. Como si esos hombres tuvieran la peste. extranjero. como una naturaleza exterior e interiormente infeliz. durante decenios. así llamado. apenas ya hombre. Uno se aventuró como actor en todas las ciudades austríacas y alemanas imaginables y.

Todos existían en medio de una ininterrumpida locura de acusación e inculpación como enfermedad mortal. y nuestro patrón. Las mujeres hablaban de sus hombres y los hombres de sus teatros de operaciones bélicas. los americanos y. y naturalmente había cientos de caminos y canales hacia esos víveres. Los empleados de las compañías mayoristas sucumbían con frecuencia a los intentos de soborno de los pequeños tenderos. y de hecho. al cabo de unas semanas o unos meses. por ejemplo. con intervalos determinados. Stalingrado. que brillaba con toda clase de tonos y semitonos. Había cinco temas principales en la conversación del sótano. El pueblo entero se había vuelto delincuente. y aproveché la riqueza de mi extraordinario don de combinación para eclipsar hasta a los más empedernidos. por medio del fraude. Pero había también los caminos no oficiales hacia los víveres. Una vez familiarizado con el mecanismo de los sectores de conversación más habituales en el sótano. la sexualidad. El Alamein y Narvik. tanto hombres como mujeres. Aquí podía hacer lo que en casa jamás pude hacer. y se refugiaban. a todas las gentes. en sentido estricto. se distribuían gratuitamente mediante los llamados anuncios de distribución de víveres en los periódicos y en la radio. los hombres seguían mirando sólo a Smolensko. luego. yo no comprendía las alusiones de ciertos clientes. y no llegaba al fondo de sus observaciones y expresiones de doble y triple y múltiple sentido. no caía. Tenían miedo de la bomba atómica y hablaban de los americanos con condescendencia impotente por un lado y con servilismo por otro. Tampoco el sótano estaba libre de ilegalidades. El delito de obtener víveres que no le correspondían lo cometió todo el mundo. según los suministros y las existencias de determinados víveres. el camino oficial hacia los víveres eran los cupones de alimentación que. Sólo me hizo falta el plazo más breve para acostumbrarme a sus modales francos y. y el que ello coincidiera con el poblado de Scherzhauserfeld no es sorprendente. y no me contuve. al fin y al cabo. por medio del engaño y así sucesivamente. Se cambiaba un reloj de pulsera de oro por dos paquetes de mantequilla de medio kilo cada uno. y se desintegraban y destruían sin pausa mutuamente. había ganado. y por qué esa manera de hablar franca me convencía y me gustaba más que la discreta hipocresía de los otros. Efectivamente. muy a menudo. por qué hablaban de cosas de las que las gentes de la ciudad. algunos recibían más de lo que realmente les correspondía. Y aunque lo hubiéramos oído cien veces. superé ampliamente a todas aquellas gentes por la riqueza de mi invención en relación con el tema. abandonarme a toda la riqueza de mi fantasía. día y noche. pero ya al cabo de unos días me resultó evidente de qué hablaban. Las llamadas observaciones y expresiones indecentes. mutua y recíprocamente. más natural de todos. canales subterráneos hacia los americanos. Aquellas gentes nunca tenían pelos en la lengua.respirar siquiera. cuyos efectos en la ciudad japonesa de Hiroshima tenían todos todavía metidos en los huesos. también. naturalmente. las aprendí naturalmente en el poblado de Scherzhauserfeld en el plazo más breve. fue descubierto. a Dios y al mundo y a sí mismos. los víveres. más el don de un vocabulario continuamente dispuesto. con total aislamiento de los ya citados. y mi reputación quedó establecida. no hablaban con franqueza. por mucho que hubiera creído que su disimulo era total. yo mismo. que no eran por eso mejores ni peores. Nuestro patrón no era el menos hábil y. En el fondo no tenían otra cosa que desintegración y destrucción. la bomba atómica. Existían con la intensidad mortal de los mortalmente desesperados. la guerra. alternativamente en los hospitales y manicomios y en las cárceles. la delincuencia en materia de víveres era la característica más destacada. para poder sobrevivir. Las mujeres hacían de las heridas de sus hombres el punto culminante de sus expansiones. quién era intachable en aquella época. La juventud y el encanto del joven que yo era entonces. Los víveres y la forma de procurárselos ocupaban en aquella época. la guerra era su tema favorito. existían de eso y de nada más. 17 . Calais. en sus cientos y miles de posibilidades de variación. Al principio.

que sólo sabía de golpes mortales. hasta en los más insignificantes. apoyado en el mostrador de la tienda. caracterizados por una victoria o por una derrota. 18 . el General Dietl y el Mariscal de Campo Paulus. a ellos apenas se les podía sacar nada. Se refugiaban en ideales. oía hablar casi siempre sólo de sus actos heroicos. Las mujeres hablaban de la cautividad de sus hombres. y a Churchill. que los debilitaban a muerte. y todo el mundo. de los hechos heroicos de sus hombres. en ellos se imaginaban juntos una nueva miseria y nuevas enfermedades y nuevos crímenes. apoyados en el mostrador. son los puntos culminantes de su vida. que los llevaban a la cárcel por la vía más rápida. Todo el mundo sabía cómo hubiera podido evitarse la derrota. Los niños lo supimos pronto todo sobre los zapadores y sobre los cazadores alpinos y. Las excepciones eran los que guardaban silencio. Las mujeres hablaban en el sótano. La guerra ha sido. Se refugiaban. con todo detalle. mientras les llenaban la botella. como a todo lo de más. y habían convertido el odio en el poblado de Scherzhauserfeld en lo más desarrollado contra todo. en su exaltada imaginación. que en fin de cuentas no eran más que pesadillas. si de pronto se hablaba de la guerra. Quien tenía un padre o un tío. por otra parte. y en deudas. los «órganos de Stalin» y el «Leopardo». Echaban la culpa de su desgracia alternativamente a Hitler. los rechazaba al poco tiempo. más sin salida. Se refugiaban de una miseria en otra. y probablemente soñaban con ello cuando no podían hablar de ello con nadie. La guerra es la poesía del hombre. Habían aprendido a odiar desde muy pronto. con el apasionamiento de la participación más íntima. A ellos. Los hombres llegaban al sótano con botellas de ron vacías y. Y de cómo. después de la guerra. El odio engendra un odio opuesto. oímos siempre lo mismo sobre Narvik y sobre Trondheim y sobre Calais y sobre Jajce y Oppeln y Königsberg. les da igual. de las atrocidades del enemigo. con sólo un brazo restante o con una placa de metal en la cabeza o completamente sin piernas. el tema de conversación número uno entre hombres. después de la guerra. Se refugiaban en su entorno y éste. en la vileza y la abyección. su mujer. pero le echaban más la culpa á Churchill que a Hitler. lo había previsto todo. y se odiaban mutuamente sin reposo. cada uno dé la forma que le era innata. en el horizonte de sus recuerdos.teníamos que volver casi a diario a esos teatros de operaciones. y se regeneraban en un estado de apatía total e indigna de un ser humano. una descripción de las condiciones en los campos de prisioneros rusos y en los americanos y en los ingleses. reclama atención y alivio. el que a uno no le funcionaba ya la vejiga. sus cochinadas y cerdadas en la guerra las situaban tranquilamente como condecoraciones. Los repatriados pronunciaban siempre alguna frase importante y heroica. teníamos a un oficial de estado mayor apoyado contra aquel mostrador. historia bélica. hacían. en todas las épocas. a partir de un momento determinado. porque un casco de granada le había rozado los testículos en Sebastopol nos lo contaba una y otra vez. habían vuelto a casa y de que hubieran vuelto siquiera hablaban casi ininterrumpidamente. mediante la cual. Se refugiaban en sueños y fantasías. Cuando alguno. durante toda su vida. los teatros de operaciones de guerra. y obteníamos de ellas. La guerra sólo había terminado en la superficie. de la que salían como abatidos por el rayo. en las mentes de todos seguía haciendo estragos. por decirlo así de segunda mano. y una cosa arrastraba siempre la otra. también sus derrotas las habían convertido en actos heroicos. de una desgracia en otra y en una cada vez más profunda. No se dejaban arrastrar ya a ninguna discusión sobre la guerra. Y sus estados de agotamiento eran sólo un medio para el objetivo de su autodestrucción. y conocíamos las heridas hasta en sus detalles más mínimos. hasta el agotamiento. abandonaban el sótano. convertía sus experiencias bélicas en la quintaesencia de todo lo humanamente importante y memorable. y la mayoría de ellos. los habitantes de la antesala del infierno. Su teatro eran el retumbar de los cañones y los muertos. En las mentes de los hombres del pueblo. sólo los realmente mutilados de por vida guardaban silencio.

Su excursión regular al llamado Gran Mundo era su participación en los funerales en el cementerio comunal o en el cementerio de Liefering. y compraban tanto por lo desesperados que estaban. por ejemplo. catavinos. De algunas ventanas salía. La generosidad de Podlaha. y tenía que pagar su consecuencia con un volumen de ventas mucho más modesto que el nuestro y. al que el día anterior había cantado tan bien su canción popular. sólo hacía más horrorosa la situación en la antesala del infierno. todas aquellas gentes tenían muchos hijos y. Llevaban a nuestra tienda casi todo su dinero. de vez en cuando se cantaba también. pero ay de quien hubiera dicho a aquellos hombres que los reconocía. y había que desmantelar la mitad del almacén. También disfrazados iban a la tienda con su botella de ron habitual y dejaban a deber su litro. y volvían y pagaban. Y compraban sobre todo en grandes cantidades lo que no podían necesitar. que aquí o allá se mostraba. El propietario de la segunda tienda de comestibles no tenía por principio cuaderno de cuentas. hacia el mediodía. música. hasta que el señor Podlaha perdía la paciencia. no mucho tiempo después la que tocaba la cítara se ahorcó. también en el poblado de Scherzhauserfeld. lo sacaban de la casa en su ataúd. Tenían dos posibilidades de romper con su existencia. muchos cupones de racionamiento. realmente. como candeleros de hierro forjado o. cuando podía ponerles la mano encima. y muchos no pagaban durante meses. y se hunden comprando y comiendo en una desesperación cada vez mayor y más diabólica y más mortal. más bien su astucia. una trompeta. La voluntad de vivir o de existir. salvo la posibilidad de perecer. se compraban en nuestra tienda un banquete fúnebre de todos los comestibles y fiambres. yo estaba cerrando precisamente nuestra tienda. y lo que no `se compraba con cupones y era de venta libre lo compraban sin mirar y en las mayores cantidades. y hacían que se los apuntáramos en cuenta. un acordeón. ostentaban también la marca de entierros. en un momento determinado.que era en verdad el infierno. y para conseguir esos artículos totalmente inútiles para ellos nuestro patrón se mostraba ingenioso. que era el infierno. así llamados. y sabido es que los más pobres y los más desgraciados son los que más compran y los que más comen. que las gentes compraban hasta agotarlos. el Martes de Carnaval. Eran los menos los clientes que pagaban al contado. casi todas las gentes del poblado compraban en su tienda. una cítara. jamás había corrido el riesgo de conceder a sus clientes el más mínimo crédito. hasta que tampoco podían ir ya allí. En Carnaval. se les privaba siempre de todas las posibilidades. cuando había muerto alguno de los suyos. Como echaban más hijos al mundo que ninguna otra colectividad humana de la ciudad. aunque no podían necesitar ni 19 . alcanzaban su punto culminante: se compraban todas las máscaras imaginables y se hacían vestidos. los días de paga el establecimiento se vaciaba casi por completo. en la sepultura colectiva o en la fosa común. todos tenían lo que se llamaba un cuaderno de cuentas. por ello. comprando y consumiendo incesantemente comestibles y fiambres. ese andar renqueante lo conoces. le resultaba rentable. Esa voz de borracho la conoces. y entonces pagaban o no pagaban e iban a la otra tienda de comestibles del poblado de Scherzhauserfeld. pero ninguna otra elección: tenían que matarse en un momento determinado o echarse en la cama para morir. todos aquellos habitantes de la antesala del infierno o del infierno de Scherzhauserfeld creían poder hacerse su desesperación más soportable. pero todo aquello era una alegría mortal. el segundo comerciante de comestibles apenas podía existir con ese volumen de ventas. era su naturaleza no tener ninguna posibilidad. sobre todo en los fines de semana. pensaba. como si se hubieran vuelto locos ese día. Después de los entierros. cuando la verdad era que se reconocía muy rápidamente a cada uno de ellos. divertidos u horrorosos y. Sus destinos acababan. como algo grotesco. compraba baratos cientos de cosas. con intervalos regulares. y el trompetista acabó en el sanatorio antituberculoso de Grafenhof en el Pongau. creyendo que no se los reconocía. con pocas excepciones. corrían furiosamente de un lado a otro por el poblado.

él. y no uno de esos tipos que está en el mundo sólo para hacer negocios. con todo. porque tenía influencia en la ciudad. eso hubiera podido hacerlo también en cualquier otro sitio. pero no es éste el momento de hablar de ello. Para un hombre como Podlaha. la de un comerciante de comestibles. aprendí mucho de él. pero llevó una existencia de pequeño comerciante de comestibles. y probablemente su instinto no le dejó abrir sencillamente un establecimiento en la ciudad de Salzburgo. con la música.candeleros ni catavinos. Podlaha soñó siempre. que además era el más hábil para dar salida a todos los artículos que me he tropezado jamás. por un vienés en Salzburgo. para los negocios. era un marginado. en características decisivas. mediante la apertura del sótano. su independencia. supongo. Podlaha y yo. Cuando su profesión. porque ya no tocaba ningún instrumento. como refugio. soñaba. se oponían a la apertura de un negocio. sino en casa de un tío suyo en otra parte de la ciudad. aquella época de furia compradora y obsesión compradora de todas las gentes del poblado de Scherzhauserfeld era. decía. no había venido sólo a Salzburgo para hacer negocios. que apreciaban una conversación con él y. y había allanado los obstáculos que. como para mí. y siempre 20 . en el plazo más breve. comerciante de comestibles. o sea. en el poblado de Scherzhauserfeld. insoportable. el recurrir a la profesión que originalmente había aprendido y la autorización resultante para abrir y dirigir un establecimiento de alimentación fueron sólo una salida para la desgracia de su personalidad. porque aquel poblado era. paralelas. pero era sin embargo. y nuestras dos existencias eran. aquellas gentes no las compraran hasta agotarlas. y tampoco había abierto sólo por razones de negocios su tienda aquí. y enterrar la Akademie y todas las esperanzas relacionadas con ella. que lo debió atraer también. le había hecho posible saltar de Viena a Salzburgo. La forma de ser de Podlaha era una forma de ser estrechamente emparentada con la mía. en un caso así los pasos se dirigen de forma totalmente lógica hacia la antesala del infierno o el infierno. si existe la casualidad. para eso aquel ser inteligente era. en lo que se refiere al trato con las personas. y hasta qué punto sólo lo supe mucho más tarde. Las cosas no podían ser demasiado horribles e inútiles como para que. que había podido amueblar y organizar de acuerdo con sus deseos. demasiado sensible. creo. y había podido vivir y llevar su propia vida de marginado como una existencia aislada del mundo normal. el poblado de Scherzhauserfeld lo había atraído. y Podlaha fue rechazado por el llamado mundo normal. La casualidad. Para él. como consecuencia de los acontecimientos de la guerra. sino al margen de la ciudad. posiblemente por los mismos motivos que a mí. Aquí en el poblado había conseguido. ideal. comerciante de profesión. ininterrumpidamente. durante todo el día. él. cualquiera que fuese. por absurdo que fuera. tuvo que interrumpir sus estudios. como ocurría muy a menudo. lo hubiera vendido todo y todo siempre íntegramente y en las condiciones más favorables para él. quizá se sintiera como el músico que indudablemente fue. También él. pero era comerciante de comestibles. que le importaba tanto como a mí la mía. Sabía cómo tratar con los clientes. Pero no sólo era calculador. porque no encendían velas y bebían el vino directamente de la botella. en el fondo era bondadoso. sin ser realmente músico. con ser músico. en sí mismo. un usufructuario de la antesala del infierno o del infierno. hasta qué punto y en qué medida sólo lo comprendo ahora. probablemente se sentía. que se parecían hasta en los detalles más nimios de su carácter. no vivía en el poblado. sobre todo con las mujeres del poblado. también en aquella época. Su naturaleza tenía mucho en común con la mía. y probablemente de forma ininterrumpida. como yo. lo mismo que yo fui rechazado por ese llamado mundo normal. el poblado de Scherzhauserfeld fue un refugio después de su fracaso en Viena. Podlaha. ese tío. que quiso estudiar en la Musikakademie de Viena y seguir una carrera musical y. en el poblado de Scherzhauserfeld. le resultaba molesta y. había reunido a dos hombres. una gran fascinación para un ser rechazado por el llamado mundo normal.

A Podlaha le gustaba la tienda. yo no he tenido jamás dificultades desde que entré como aprendiz con Podlaha. o la trompeta. después de haberme dejado solos mis 21 . Podlaha a convivir con las personas y. cuando les dije dónde estaba. que había sido paseante entusiasta. toda mi época de aprendizaje en el sótano fue una época de observación intensa. a su trato cotidiano con las personas que iban al sótano. cuando era necesario. fue mi alimento absolutamente propio. yo tenía incluso la impresión de que. fue para mí un buen maestro no sólo en lo que se refiere a la profesión de comerciante. y realmente sé que. como se dice. lo mismo que también a mí me gustó siempre la tienda. La guerra había frustrado sus planes. pero tuvieron que aceptar el hecho de que iba realmente al poblado de Scherzhauserfeld cuando muy de mañana. salía de casa. que. ni lo movía siempre sólo la codicia. Cómo tratar con las personas lo aprendí de él. y muy a menudo evitó catástrofes individuales o de familias enteras. a las siete y media. es decir. Después de las enseñanzas. como de nadie más. es decir. a la escuela de la filosofía. y actuaba lealmente. yo era de lo más receptivo. como sus compañeros de profesión. sólo les dije que no iba ya al instituto sino a un establecimiento de alimentación. Esas dos escuelas tempranas fueron decisivas para mi vida y. a fondo. Ya en las primeras horas de mi trabajo en el sótano me señaló personas con las que debía relacionarme con reservas. desde hacía años. y que. sobre todo a las mujeres de cierta edad y a los niños. con cuidado. me hubiera convertido en un comerciante hábil y nada tonto en absoluto. hubiera tenido la posibilidad de explotar a esas gentes. como es natural. encontré refugio. Fui al comercio de alimentación como sótano. daba consejos y daba medicamentos. no hubiera podido tener como segundo maestro a nadie mejor que Podlaha. a la mayor realidad posible y a la realidad absoluta. en el poblado de Scherzhauserfeld. por deseo de sus padres había aprendido comercio. pero siempre correctamente y. Podlaha. Mientras que a otros les resulta penoso todo lo que se refiere a otras personas. asumía el papel de psicólogo y neurólogo. lo había expulsado de Viena y él. en lugar de tocar la tuba en la Filarmónica de Viena. Mi decisión la tomé solo y totalmente por mí mismo.con las mismas frases y siempre con el mismo lenguaje acusador. el dinero no importaba mucho o. con Podlaha. venía todos los días al sótano con su botella de ron. completándose mutuamente. por lo demás. poder encontrar refugio en el poblado de Scherzhauserfeld. Trataba a sus clientes seca. y la capacidad para observar intensamente la aprendí de mi abuelo. Desde luego. sino también al trato con las personas. el cual. unos años más tarde. Con mi abuelo fui. se convirtió sólo en un borracho. se convirtió luego en un actor extraordinariamente dotado. eso lo comprendí en seguida. pienso hoy. que en realidad había querido ser músico. desde el momento en que entré como aprendiz. si me hubiera interesado luego. que mi abuelo me dio en clases particulares. de unos sesenta o sesenta y cinco años. pero sin embargo quería ser músico. no era lo principal. tuvo que sentirse aún satisfecho de. y el sótano mismo. y a esa intuición tuvo que subordinarse todo. a convivir con muchas y con las más variadas personas. pero no lo hacía. hacer una carrera en la Filarmónica de Viena hubiera sido su cumbre como objetivo. con el oficial de cerrajero de la casa de al lado. y cuyo hijo trató de ser actor de teatro popular en una bodega de cerveza transformada en teatro popular en Schallmoos. pero en el fondo él no explotaba la situación de los habitantes de la antesala del infierno o del infierno. de forma ideal por ser tan temprana. a una tal señora Laukesch o Lukesch. Mi abuelo me enseñó a estar solo y vivir para mí mismo. en el poblado de Scherzhauserfeld. como comercio de alimentación. En casa se dieron cuenta del cambio que se había producido en mí. y estoy convencido de que el trato sin dificultades que hoy tengo con la llamada gente del pueblo se lo debo a Podlaha. por lo menos. para él. que ha actuado entretanto en casi todos los escenarios alemanes. Podlaha no estaba embrutecido. son hasta hoy la base de mi desarrollo. de hecho. en el sótano en que yo mismo. no me creyeron.

Lo que yo había aprendido de él no servía de pronto más que en la fantasía. nueve personas que no podían verse ni soportarse ya. no siempre en el terreno de la legalidad. No podía mostrarme ya la continuación de mi camino. y la sociedad. el punto final de mi ya casi perdida existencia. Mi propio abuelo. De eso estoy agradecido. enfermedad mortal. que me había enseñado hasta el exceso a estar solo. yo tenía que apartarme también de la persona que lo había sido todo para mí. se sintieron contentos de que uno de ellos se hubiera hecho independiente. antes que quedarme en el instituto y depender de los míos. Detestaban su situación. a partir de ese momento. no hacían preguntas al respecto. pero todavía no maduro para el apartamiento. Y esa salvación no fue a menudo más que un panecillo blanco o una salchicha seca. su catástrofe de la posguerra. A partir de los dieciséis años gané por mí mismo mi dinero durante el resto de mi vida. y me aparté de todo de la noche a la mañana. al estar solo y estar aislado perece. Yo les suministraba. pero no la cambiaban. que no fue jamás una familia. Todos se habían hecho con el tiempo molestos para todos. ellos no conocían ya ninguna salida. sólo tenía dieciséis años cuando me decidí a cambiar el instituto por el sótano del señor Podlaha. Estaban ya medio locos a fuerza de contemplar fijamente su catástrofe. de pronto me sentí abandonado también por la única persona en la que había confiado al ciento por ciento. no tenían ninguna idea de mi porvenir. siempre que me mantuviera a mí mismo y no exigiera ya más de ellos. al colegio. sin que pudieran hacer frente a esa catástrofe de la posguerra. no en la realidad. había ocurrido lo que tenía que ocurrir. mejor. Pero. que los mantuvieran con vida. me habían borrado. ganase dinero para los nueve. Si no quería perecer. no sólo el apartamiento del colegio y de todo lo relacionado con ese desgraciado colegio. estuvo siempre. como entorno mortal. y no hacían nada. se acabó el agradecimiento. Acababa de 22 . de contemplar fija y constantemente su propia catástrofe. un tiempo insoportable. independiente en dónde les daba lo mismo. el instituto había conducido en mí al absurdo. sólo tenían su desgracia y la catástrofe de la posguerra que se había abatido sobre ellos. O una lata de conservas. pero de estar solo y estar aislado no puede vivir nadie. y la falta de esperanzas había consumido pronto su capacidad afectiva e intelectual. era una colección de parientes consanguíneos. al fin y al cabo. comprendí de pronto. y para mí mismo vino de forma tan sorprendente. interior y exteriormente. que se alojaban en el único piso que todavía tenían a su disposición. qué ocurrencia. que no supe lo que me había pasado cuando di la vuelta en la Reichenhaller Strasse. hacía tiempo insoportable. tiene que perecer. Pero también para ellos tenía sus ventajas mi nuevo escenario de vida. mi apartamiento tenía que producirse. así pues. En mí no tuvieron que gastar. y cómo iban a imaginarse mi porvenir. Así. muy temprano. El había querido obligarme a algo a lo que no podía obligarse. y los salvé. durante años. a esa locura y absurdo y. Quizá hubiera podido ir todavía. ellos mismos no tenían ningún porvenir. El tiempo se me hacía ya larguísimo.educadores durante años. yo hubiera podido hacer lo que hubiera querido. en verdad. ni un centavo. al infierno. porque todo en aquellas personas. No podía prever el día. no sabía cuáles serían las consecuencias. sólo eran capaces de contemplar fijamente su catástrofe. como sabían. Preferí ir a la antesala del infierno o. y que sólo esperaban de mi madre y de su marido. qué ocurrencia. mi tutor. Mi familia. del que lo había esperado todo. sino el apartamiento de mi vida. que calificaban de catástrofe de la posguerra. y la culpa de mi desgracia estudiantil la había tenido mi abuelo. probablemente. hubiera podido prolongar durante años esa situación. y unirme cada mañana. tenía que apartarme de todo. A partir de los dieciséis años. cocinase día tras día para los nueve. pero al final no me hubiera quedado otro remedio que el apartamiento y entonces. En el fondo. que mi tutor. comestibles. y mi madre. en contra del concepto de familia. y siempre durante toda la vida. confirma lo que digo. de aversión mortal hacia todo. estaba acabado. En esa medida.

el sentimiento que yo tenía de su autoridad. y entonces. sin embargo yo no me había escapado del instituto por incapacidad sino por aversión. pronto llamaré a la puerta y mi compañero de colegio. realicé mi apartamiento. a una tienda de comestibles en un sótano del poblado de Scherzhauserfeld. el hecho de que por mí mismo hiciera de mí en un instante. Que tendría que soportar todavía un tiempo interminable las imprecaciones de mi tutor. sólo lo trató con dudas. lejos. estaba seguro de su afecto y cariño. Y probablemente fue él lo que me permitió llevar a la práctica mi decisión temeraria. el manco. aunque no supo o no quiso decirme por qué. y su reacción era comprensible. Mi tío vio en mi decisión y en el hecho de que realmente me hubiera convertido en aprendiz de comerciante la confirmación de su sospecha de que yo había huido del instituto por incapacidad. su padre. estaba ya plenamente convencido de la utilidad de ese aprendizaje del comercio. En ese instante di la vuelta y volví. y sólo él tuvo una idea de lo que pasaba dentro de mí. Las circunstancias que. Si antes lo había hecho todo sólo en contra de mi voluntad. pero eso no era posible hacerlo comprender. Mi atención se dirigía a la casa del alto funcionario. como aprendiz de comercio en el sótano del 23 . así llamado. como aprendiz de comerciante. y entrar en el instituto. Así pues. el caos que reinaba entre todos los que tenía que mantener él solo era superior a sus fuerzas. en la dirección opuesta. a mi madre probablemente también. Por mi parte. y evité. Probablemente no hubiera tenido ninguna vida ulterior. Hoy tengo que decir que el instante decisivo para mi vida ulterior fue el instante en que di la vuelta en la Reichenhaller Strasse. Todo lo había hecho por mi libre voluntad y lo hacía por mi libre voluntad. y había hablado de ello una y otra vez. considerada por todos como aberrante. y no sólo me había hablado a mí. mi abuelo estaba ya buscando otra vez un repetidor de matemáticas. no necesitaba más. por lo menos. pasar por la Neutor. aparecerá en la puerta de la casa y se me unirá. El había proyectado para mí algo grande. en la que me esperaba el hijo del alto funcionario. Era libre y me sentía libre. fui libre. No era que creyese haber descubierto el o. hasta la calle de la fábrica de gas. Y a partir de ese momento no volví a ver ya al hijo del alto funcionario. pasando por la Neutor y por delante del Sacellum. pensaba. debió deprimirlo de la forma más profunda. todavía hoy me resulta imposible. durante años. cínico no era. al que un. que me quería y que a él. A mi abuelo. también en ese caso tuve otra vez a mi abuelo a mi lado como salvador. a los otros es posible que ese problema no les preocupara. las maldiciones diarias de los que me alimentaban y dejarme intimidar a muerte por esas maldiciones. es decir. corriendo por los prados de Aiglhof. Mi tutor no sintió más que alivio. Podía permitirse la indiferencia. iremos hasta el instituto. pudo sentirse reafirmado. y recorreremos el resto de la Reichenhaller Strasse hasta la Neutor y. lanzagranadas disparado por los alemanes había arrancado de cuajo el brazo izquierdo en algún lugar de los bosques de la Alta Austria. mi propio sentido de la vida. Como estudiante. de un estudiante de bachillerato un aprendiz de una tienda de comestibles. Consideró mi cambio del instituto al aprendizaje del comercio como una transición y. al fin y al cabo no sin peligros para mí. aplastaron y mataron a mi abuelo y a mi madre. hubiera sido aplastado y muerto. lejos.comprar nuevos libros de texto. Mi abuelo fue el único que comprendió lo que quería decir. pero sabía que mi decisión era la acertada. sin resistencia y con alegría. súbitamente. ahora lo hacía todo por libre decisión. y durante muchos años no puse los pies en la Reichenhaller Strasse. poco tiempo después de mi declaración. a través del Mülln. no hubiera tenido nada en contra. dijo que le hubiera dado igual que hubiese entrado como aprendiz de albañil. ni volví a saber de él. en el momento mismo en que el señor Podlaha me admitió. me hubieran aplastado y matado también a mí. Yo contaba con sus buenos deseos en relación con el sótano y en relación con mi nuevo entorno. pensaba. finalmente. nuevos cuadernos. durante toda su vida. y ahora yo iba a parar. celoso hacia mi abuelo.

la antesala del infierno (o el infierno). convertido en costumbre. tenían mi confianza. Y los profesores eran en el fondo comerciantes o. aunque también más rudo. al fin y al cabo eran totalmente nuevas para mí y. totalmente inútil como en el instituto. en efecto. con sorpresa por mi parte. sobre todo en la escuela profesional era un hecho que no podía negarse. marcaron el tono de la escuela profesional. de repente. Las materias enseñadas suscitaban mi interés. aunque el tragar a diario polvo de harina puede producir realmente una enfermedad de aprendiz de comercio. que enseñaban por razones fácilmente comprensibles de prestigio o del sueldo y la pensión para la vejez que aseguraba esa enseñanza en la escuela profesional y. existía ese espacio peligroso entre simpatía y antipatía. todo aquello no era tan crispado y perverso como los excesos humanistas del instituto. resultaban sin embargo más soportables. totalmente por casualidad. que enseñaba matemáticas comerciales. que en el instituto no me habían interesado en absoluto y sólo me habían aburrido y deprimido. propietario de un comercio de colorantes. Su influencia era útil y la simpatía que tenía que restarle a uno de ellos. Una vez por semana. porque toda su persona no me agradaba nada. A mí. alojada en el llamado Nuevo Borromeum. cuando. El sótano fue mi única salvación. También aquí reinaban en el fondo la estrechez de miras y la pedantería y la fatuidad y la mentira. el día exacto no lo sé ya. pero todo aquello no era tan estremecedor. y el ingeniero Rihs. esos días de clase. Las matemáticas. tenía que ir a la escuela profesional. una enfermedad pulmonar. lo que aquí se enseñaba era inmediatamente utilizable. expertos económicos y. no me entusiasmaban. lo que más me sorprendía era que. uno de mis cuadernos escolares de esa época. como realidad. me hice amigo de ellos muy rápidamente. dos caracteres opuestos pero perfectamente complementarios. el estilo era el de los que se dedican al comercio o la industria. sobreviví. eran comerciantes de la ciudad. como avalancha de clientes. causada por el acarrear y vaciar y amontonar varias veces al día sacos de 24 . con mi trauma escolar. como en todas partes donde hay seres humanos. aunque la verdad es que hoy se ha alejado mucho otra vez de mí. que no querían ser alumnos. Y la verdad es que tampoco quería negarlo. No iba en absoluto de buena gana a esa escuela. Reinaba sobre todo un tono franco. a partir del cual me atrevía a existir y del que sacaba mis lecciones. tenían de pronto para mí. una fascinación imprevista. Los trabajos de un aprendiz de comerciante no se agotan con limpiar y ordenar el comercio y el almacén. Lo que aquí era mentira. a diferencia de los otros aprendices que no habían conocido el infierno del instituto. mientras fui alumno suyo. Los profesores eran muy distintos de los del instituto. Por mi parte. aunque en gran parte eran tan fatuos y estúpidos como los profesores del instituto. También aquí. tenía que dársela al otro. pertenecía a la clase comerciante. no era tan mentira como en el instituto. pero al fin y al cabo se trataba sólo de breves visitas al Nuevo Borromeum. y frases como «El proveedor recibe un efecto cambial» o «Compramos mercancías a plazo» o «Pagamos una letra vencida» no me resultan ya familiares. a plazo muy largo. y hasta esas breves visitas estaban a menudo separadas por períodos bastante largos. y su contenido me resulta convincente. en la escuela profesional. mi único refugio. así llamados. Ha caído en mis manos. Con mis compañeros de la escuela profesional no tuve ninguna clase de dificultades. el de los luchadores de la economía. por su relación absoluta con el presente y su trato diario con la marcha de los tiempos. En la escuela profesional no se trataba de alumnos sino de aprendices. ni tampoco con un tragar polvo a diario. no tenía tiempo para ellas y se interponía un anuncio de distribución de víveres. En mi recuerdo han quedado el profesor cojo Wilhelm.poblado de Scherzhauserfeld y sometido a la vigilancia y sometido al orden de Karl Podlaha. sólo la escuela primaria superior o incluso sólo la primaria elemental. o porque utilizaba ese tiempo para poner orden en el almacén. los cuales. y no. me sentía atraído hacia la rama comercial de las matemáticas. de lo que tenía conciencia siempre.

y la caja tenía que cuadrar por las noches. y la alegría que había llevado al sótano era contagiosa. y de ron y de vino y sidra a granel todos los golletes de botella imaginables. no abandonarse en las relaciones con la clientela. entre todas las estanterías y el mostrador. podía dejarme tranquilamente solo en el sótano. si compraba a los mayoristas. por cualquier otra razón. ser siempre amable y correcto y atento y ejercitarse continuamente en el trato con la clientela. con independencia del descargar y desembalar a cada instante todos los suministros imaginables y del continuo ir. y no descuidar ni un instante los intereses del comercio. que sólo con la mayor exactitud podía efectuarse. que realmente exige el mayor amor por los detalles de cada comestible y que. ya la víspera y. muchos días cientos de veces. por ejemplo. y con independencia del limpiar ventanas y fregar suelos y de la lucha incesante con las moscas y mosquitos y tábanos y avispas y telarañas de las paredes. los bichos y el frío demasiado intenso y el calor demasiado intenso. los despachaba tranquilamente y al 25 . y no había tenido ninguna dificultad para hacer lo que había que hacer y lo que se me exigía. no ceder jamás. tener siempre contenta a esa clientela. Me ocupé pronto de la clientela totalmente solo. no estaba en el sótano. ni por un instante. yo me había puesto en seguida al corriente. que no dejaba de producir su efecto entre la clientela. y a la inversa. Tenía una forma de ser amable. de la tienda al almacén y otra vez de vuelta. para reírse conmigo. Además. no había sido sofocada. durante días enteros. y vasos que había que lavar a diario. siempre demasiado estrechos. lo más importante de todo era. sólo puede realizarse debidamente por una persona con memoria dotada para la combinación numérica. entre los cajones de patatas y el mostrador. Por una parte. debía reinar la limpieza. Con independencia del continuo arrastrar sacos y llenar botellas y escoger patatas y clasificar frutas y legumbres y empaquetar café y té y cortar mantequilla y queso. en cualquier caso de la misma importancia. y a eso se añadía aún en mi época el minucioso trabajo horrible. con independencia del diario quitar el polvo a todas las estanterías y del ir y venir entre el frigorífico y el mostrador. y del cortar pan y rallar panecillos y proteger el jamón y refrigerar los huevos. en el fondo. ahora tenía otra vez rienda suelta. satisfacer los deseos de la clientela. había estado ya siempre en mí. en grandes hojas de papel de envolver. deben realizarse a diario. en el sótano del poblado de Scherzhauserfeld. Tenía que haber orden. y que muy a menudo pone al aprendizaje del comercio un brusco final. del continuo estar en guardia contra el moho y la podredumbre. o sea al sótano. no consiste sólo en la lógica del desarrollo de la jornada en un comercio de alimentación como. Muchos iban a la tienda. muy a menudo. se ha limpiado todo y se han llenado todos los recipientes que contienen géneros. Para mi propio asombro y para asombro de mis compañeros de trabajo y para asombro mayor de todos del patrón mismo. con independencia de las proezas de habilidad que suponía llenar de vinagre y de aceite y de todos los jugos de frutas imaginables. me mostraba abierto hacia todos. cuando el aprendiz Karl estaba enfermo y el dependiente Herbert. que a cada compra había que arrancar de las cartillas de racionamiento y pegar a diario. en la intensidad de la solicitud hacia esa clientela. después de cerrar el establecimiento. un buen sentido del humor. no sé de dónde venía esa capacidad repentina para estar alegre y contagiar a los otros esa alegría. sino que es todo un trabajo minucioso muy cansado. Esos trabajos y cientos de otros. con independencia del continuo lavarse las manos y secarse las manos y de la casi ininterrumpida utilización de cuchillos que había que afilar a diario y tenedores y cucharas que había que limpiar a diario. los clientes y el patrón tenían que ser atendidos y satisfechos lo mejor posible. sencillamente. durante horas aún después de cerrar el establecimiento. El patrón. de los cupones de alimentación. primero abriendo y corriendo la reja extensible y abriendo la puerta del establecimiento y dejando entrar al patrón y a los empleados y a los clientes a una tienda en la que. y no me molestaba que docenas se apretasen contra el mostrador.harina y de sémola. sin embargo.

pero se habían vuelto a manifestar súbitamente en el sótano de Scherzhauserfeld. por la mala salud del aprendiz Karl y a causa de los amoríos y. A menudo. A eso se añadían mi forma de ser. era tanto un trabajo manual como intelectual. por naturaleza abierta. jamás cortada. después de la llamada limpieza general. Podía elegir entre ir por el pasaje subterráneo o atravesar las vías. allí donde hoy se alzan bloques de viviendas. totalmente absorbido por mi tarea y. Luego mi camino me llevaba al otro lado. dominé totalmente solo la avalancha provocada en el sótano por un nuevo anuncio de distribución de víveres. y porque realmente no regateaban ningún esfuerzo. ya en el poblado de Scherzhauserfeld reinaba siempre. esa actividad era para mí un placer. a través de los charcos de agua podrida y de la hierba que proliferaba libremente. Durante muchos años no había tenido ya conciencia de todas esas aptitudes y ventajas. Me encontraba en el centro y no sólo vendía nuestros comestibles y otros géneros. de vapores de sopa. Los sábados me sacaban de la tienda y del poblado de Scherzhauserfeld para llevarme directamente a la melancolía. El patrón sabía que podía confiar en mí. a la empresa de jardinería Schlecht & Weininger. a través de las calles del poblado llenas de los vapores de cocina siempre iguales y. hasta el asilo de sordomudos. realmente. Y la satisfacción que sentía con mi tarea era evidente. ese silencio interrumpido sólo por ruidos de cubiertos que venían de las ventanas: es 26 . y la melancolía y el hastío son las características más acusadas del ser humano. a todos los que entraban en la tienda. y sus frutos eran siempre los más logrados. hasta el correo de Lehen. Los sábados. patatas y con azúcar y harina. durante esas observaciones pensaba que también ser jardinero hubiera sido algo apropiado para mí. y la capacidad para estar bien dispuesto y feliz a la menor ocasión. No había sabido que la vida podía ser tan feliz. y de no tener que ocultar tal estado sino poder servirme abiertamente de él. en la que tanto había aprendido. y todo su ser se orientaba nada más que a la tierra que trabajaban. se cumplía aquí. a lo largo de la valla de madera ya casi totalmente podrida. por decirlo así gratuitamente. quizá sería hoy jardinero. al mismo tiempo. lo que había deseado. Sencillamente. y a lo largo de los cercados insuficientes de los hortelanos búlgaros. si los cráteres de bomba no hubieran puesto fin. ser útil. El estado en que se encontraba todo mi ser en esos períodos de absoluta independencia en la tienda era un estado feliz. y cada vez mis observaciones en esos huertos resultaban fructuosas. El mostrador de ventas del sótano fue para mí. enamorado de ella.ciento por ciento. y con él se evade el hombre de la forma más rápida y más natural de la melancolía y el hastío. con sus árboles altos e invernaderos ingeniosamente dispuestos. según lo que quisieran en casa. durante todo el camino. cada vez más frecuentes ausencias del dependiente Herbert. surgiendo al exterior de una forma refrescante. muchos días en los que tenía tanto que hacer que nadie quería creer que podría hacer todo aquello solo. con panecillos blancos. cuyo trabajo observaba muy a menudo a través de las cercas y que me recordaba mi propio trabajo como jardinero durante un año en Traunstein. sin más. El trabajo de jardinería es uno de los mejores para la mente y el cuerpo. sino que daba además. una parte de mi recuperada alegría de vivir. y podía transmitirse sin obstáculos a todos aquellos con los que tenía que ver en el sótano. al cuidado de monjas de blancas tocas. porque su trabajo. quién sabe. y sobre las vías del ferrocarril. un puente de mando que yo dominaba (por completo). sobre todo. al volver a casa desde el poblado de Scherzhauserfeld. y hubo días en que. hacia finales del cuarenta y cinco. por ello. en los que los sordomudos trabajaban durante todo el día. por delante del campo de deportes. volvía siempre a casa bastante agotado. delante de la oficina de correos de Lehen. no es frecuente que inteligencia y habilidad manual armonicen tan bien como en mi caso. El señor Podlaha sabía apreciar mi independencia. entraba en los huertos de los búlgaros y conversaba con los búlgaros. Los búlgaros sabían sacar de poca tierra muchas legumbres y frutas. siempre elegía el camino prohibido cuando tenía tiempo para ello.

Y si la gente lee. y entonces muchos salían de sus alojamientos al aire libre. cepillan sus vestidos en los balcones. Hasta las tres de la tarde reinaba ese silencio de la tarde. cobra conciencia poco después de su auténtica situación. El sábado se prepara la tormenta. todo el mundo está súbitamente solo por 27 . los sábados por la tarde hay más visitas que en cualquier otro momento. el famoso dolor de cabeza de los sábados. porque el sábado sabe todo el mundo que queda el domingo aún. las mujeres se suben al borde de las ventanas y los hombres se van al sótano y levantan torbellinos de polvo con escobas de ramas. como visita a parientes o conocidos. el domingo descarga. Y qué hay por otra parte más terrible que un paseo de sábado por la tarde. el lunes vuelve la calma. si les falta. Cuando el trabajo se interrumpe. el lunes es un alivio. nadie trabaja en nada. El hombre no ama la libertad. Por eso todos tienen las tardes de los sábados las ideas más demenciales. el sábado es un día temido. la gente está echada en sus pisos en el sofá o en las camas. por consiguiente. se los utiliza para el famoso matar el tiempo. tiene que decirse que no es más que un hombre desgraciado. en el que se vuelven medio locos. hasta que en los pisos se desarrollaban disputas. Al individuo le pasa lo que a la mayoría. sea la que fuere. y el domingo es el día más horrible. El fin de semana es el homicidio de todo individuo y la muerte de toda familia. El sábado es terrible. llegan de pronto los dolores. el individuo y. esa coartada favorita entre todas para la absoluta falta de sentido del individuo. es la salvación. gritando o con el rostro devastado. sea él quien sea. que en cualquier caso es siempre sólo una situación sin esperanzas. El sábado. y nada es más ridículo que el deporte. después de terminar el trabajo. Y cuando el que ha dejado de trabajar al mediodía. se dedica a abrir cómodas de vestidos y ropa blanca. el sábado por la tarde se hacen sentir y el hombre pierde en seguida su equilibrio. Los pocos afortunados a los que el sábado no trastorna sólo confirman la regla. busca fotografías. el domingo horrible. y se los excita y azota y abofetea. sea lo que sea. pierden instantáneamente su contenido y su conciencia y no son más que un morboso estado de desesperación. Los sábados por la tarde los he sentido siempre como un tiempo muy peligroso para todos. esté donde esté. las palpitaciones de las tardes de los sábados. irrumpen las enfermedades. los desmayos. O se echan y se ocupan de sus dolencias.sábado. la insatisfacción consigo mismo y con todas y cada una de las cosas. Y cuando hay niños. Durante toda la semana las enfermedades son contenidas. Piensan que se regeneran. va al jardín y escarba la tierra o anda totalmente sin sentido ni objeto en cualquier dirección. Familias enteras creen que tienen que poner orden y se precipitan sobre el contenido de sus alojamientos y lo trastornan y se trastornan con ello. pero en verdad se trata de un vacío. apenas es libre. a ordenar viejos papeles. cartas. muy a menudo maldiciendo. no sabe qué hacer con la libertad. pero después del domingo viene el lunes. para que produzcan ese caos que. La mayoría de los hombres están acostumbrados a su trabajo y a alguna clase de trabajo u ocupación regular. en el que se satisface la curiosidad y se destruyen las relaciones con esos parientes o conocidos. en el que la mayoría caía con aterradora profundidad. mitigadas por el trabajo e incluso por una simple ocupación. y todo termina siempre insatisfactoriamente. los arrebatos de ira. y no sabe qué hacer con su tiempo. de las que se acuerdan al terminar su trabajo el sábado por la tarde. y lo llama paseo. mucho más temido aún que el domingo. que es un día laborable. En el fondo. en verdad. Empiezan a desplazar armarios y cómodas. se limpian los zapatos como si se hubieran vuelto locos. documentos. Los médicos lo saben. y la repentina conciencia de haber sido realmente explotado durante toda la vida y de carecer de sentido producían ese estado de espíritu. aunque pretenda lo contrario. Todo lo demás es una afirmación malévola y estúpida. mesas y sillones y sus propias camas. y eso hace soportable el domingo. se tortura en verdad con una pena que se impone a sí misma. todo lo demás es mentira. huyen y se refugian en sus enfermedades. que son enfermedades permanentes.

se habían acordado de sus parientes y conocidos o simplemente de la Naturaleza. por medio de la meditación. el trabajo. El sábado ha sido siempre el día de los suicidios. ella temía ese disparo. se extingue y. sin ilusión. en sí sin sentido. esperaba el disparo de la pistola que él tenía sobre el escritorio. envuelto. de que había cine o una función de circo. están demasiado poco ocupados. Como consecuencia. Durante toda la semana. en todas partes donde hay hombres y donde se reúnen hombres. para ahorrar la leña que apenas había ya. odiaba sábado y domingo. en cualquier caso y por toda clase de razones. el más importante para él. después de terminar el trabajo. y tienen que producirse explosiones. un efecto devastador. En esa medida. rechazado por su entorno. para poder salir a la calle alternativamente como. pero la verdad es que su habitación era tan pequeña que apenas podía revolverse en ella. Las enfermedades surgen cuando los hombres no están plenamente utilizados. al ciento por ciento. por falta de prendas de vestir. además. de hecho. se intercambiaban entre sí. mortalmente peligroso. en medio de sus libros y con sus ideas no realizadas. no lo soportan. y los domingos hacen evidente ese hecho de la forma más insoportable. donde al fin y al cabo no esperan más que insatisfacción e infelicidad. la infelicidad lo abarca todo cuando el trabajo y las ocupaciones se limitan. y cuando alguien está totalmente solo consigo mismo y. se abandonaba rápidamente y. es también una situación terrible. cuando alguien pierde a un ser. cuando se le quita el trabajo y la ocupación. solitario y aislado. Nadie puede sustituir al trabajo de otro. Los sábados son los verdaderos homicidas del mundo. Por mi parte. y se descargan en casa. de día sobre el escritorio. tiene su sentido. en poco tiempo. y quien ha frecuentado alguna vez durante cierto tiempo los tribunales sabe que el ochenta por ciento de los asesinados lo son en sábado. se encerraba. a su desgracia personal. no deberían quejarse de demasiadas ocupaciones sino de demasiado pocas. si se limitan las ocupaciones. muy a menudo. nueve personas en tres habitaciones se atacaban mutuamente los nervios de la mañana a la noche y. por consiguiente. Durante días enteros. él la había amenazado y nos había amenazado a todos. presentes cada vez con mayor brutalidad. lo sé. las enfermedades se extienden. y su mujer. y se pasaba sentado la mayor parte del tiempo. porque en verdad y en realidad los hombres sólo conviven durante toda su vida con su trabajo. porque esos dos días temidos por mí me enfrentaba de la forma más brutal con la miseria de los míos. según recuerdo. muere. en una vieja manta de caballo gris. La insatisfacción y la infelicidad se llevan después de terminar el trabajo a casa. y nada más. sólo tienen en verdad y en realidad su ocupación. durante la noche bajo la almohada. Y todos intentan descargar los sábados en otro su insatisfacción y su infelicidad. la calma que precede a la tormenta. pero el sábado.completo. de repente la gente se precipitaba a la calle. confiadas sólo a las escasas posibilidades de ingresos de mi tutor y al arte culinario de mi madre. Es evidente que quien no se refugiaba en una actividad y creía poder pasar el tiempo sólo meditando y superar su estado mental amenazado y. hasta el siguiente empeoramiento del estado mental. y los lunes aplazan otra vez la insatisfacción y la infelicidad toda la semana hasta el sábado siguiente. los zapatos y las faldas y los pantalones. no perece. como en las familias. por decirlo así. su insatisfacción y su infelicidad están otra vez presentes y. allí se alojaba. el más querido. su finalidad propia original. aunque sea para él decisivo. porque está tan concentrado en la insatisfacción y en la infelicidad. o se refugiaban en los jardines y empezaban a escarbar. frente a su escritorio. sin poder trabajar realmente. los sábados por la tarde tienen. Los sábados por la tarde podía observarse primero el silencio característico de los sábados por la tarde. tenían hambre continuamente y nada que ponerse y. Cuando hay varios reunidos. se encuentra contenido. Mi abuelo ocupaba él solo la más pequeña de las habitaciones. personas como es debido. una y otra 28 . todo lo que tiene que hacer a un hombre insatisfecho e infeliz. mi abuela. Pero hacían lo que hacían entonces.

acogió. salvo mi tutor. escribía poemas. pero no vivían en el infierno. me salvaba.vez. libre y perfumado. Por comparación. y no puede ser descrito en absoluto. no conocía ahora otra vez. al contrario. Y lo mismo que yo me escapaba de mi hogar por la RudolfBiebl-Strasse al poblado de Scherzhauserfeld. que era ya un hombre enfermo de muerte. los habitantes de la antesala del infierno creían estar en el infierno. En aquella época. En verdad reinaban en mi casa condiciones más espantosas. enviarme al instituto. debo prohibirme en absoluto entrar en ello en este lugar. yo mismo debo negarme ese recuerdo por escrito. y no hacía jamás la menor insinuación de cómo era verdaderamente mi hogar. el fin de la guerra nos había llevado a todos a aquel piso. además de nosotros siete. como los míos. Probablemente estaba siempre en el sótano de tan buen humor. al lado mismo de la puerta de entrada. en aquella época sumamente amarga. cuando él tenía fuerzas para ello. En esas condiciones no se podía pensar en un sueño tranquilo. que en nuestra casa reinaban las condiciones más caóticas no lo decía. por la Rudolf-Biebl-Strasse hasta el poblado de Scherzhauserfeld. no es éste el lugar para entrar en detalles de ese horror en casa. no las tenían ya. y las tenía ya sólo raras veces. la necesaria para hacer del malhumorado y triste alguien alegre. todo lo demás me resultaba ridículo. simplemente porque no había ya sitio para mí. muerto de hambre como todos nosotros. y cada día. y yo me lo callaba casi todo. en medio de todas esas circunstancias horribles que reinaban en casa. En casa yo no tenía ningún motivo para reírme. Mi hogar era por lo menos tan terrible como todos los llamados hogares del poblado de Scherzhauserfeld. lo mismo que mi madre no las tenía ya. los del poblado de Scherzhauserfeld. los míos. La longitud de mi camino era exactamente la longitud adecuada. con un aire bueno. mi casa era mi infierno. Pero la mayoría no tenían ya fuerzas para irse. Sin embargo. sobre todo. a fin de tener una fuente de ingresos para mantener a los que le reclamaban alimento. ligeramente descendente. para mostrarnos el espanto. cada día por el trayecto hasta mi trabajo. o me 29 . Salía de casa triste y malhumorado y entraba alegre en el poblado de Scherzhauserfeld. la mayoría de los del poblado de Scherzhauserfeld no las tenían ya. cuando tenían siquiera aún las fuerzas y la oportunidad. de forma que. Callar no es decir mentiras. más que la falta de esperanzas. no tenía dinero ni la más mínima energía ya. por un pedazo de pan. Subir al Mönchsberg con mi abuelo. cuando mi tío y su mujer se mudaron. la mayor parte del tiempo. en su oficio mal pagado. hay que imaginárselo. Cuando salía de casa. dos años después de terminada la guerra. a un violinista del Tirol que practicaba continuamente. toda nuestra existencia era de lo más difícil y de lo más sin salidas. eso hubiera conmovido el puesto de confianza que tuve en el sótano ya al cabo de poco tiempo. iba muy de mañana al trabajo totalmente falto de sueño. De vez en cuando subía solo al Mönchsberg y me echaba allí arriba en la hierba y. sentado bajo la copa de un árbol. más horribles que las que reinaban en cualquier otro lugar del poblado de Scherzhauserfeld. falsificaba mi hogar. lamentable y sin esperanzas. durante horas. gracias a mi camino hasta el poblado de Scherzhauserfeld. como si me fuera la vida en ello. con suicidarse. porque sabía de dónde me escapaba cada día muy de mañana. pero de eso no contaba nada. Mi tutor trabajaba. eso me salvaba los sábados y los domingos en casa. en donde siempre estaba sólo deprimido. respiraba y aceleraba el paso y bajaba corriendo todos los días. se escapaban del poblado de Scherzhauserfeld por el trayecto hasta cualquier trabajo. mi madre. Pero eso es otro capítulo. Qué crispación había sido. ante mis compañeros del sótano y. Todavía en retrospectiva me parece todo aquello una pesadilla perversa. que ahora califico otra vez de antesala del infierno. Para protegerme a mí mismo. yo estaba en el infierno. yo tenía la cama en el vestíbulo. Y. ante el señor Podlaha pintaba un cuadro tranquilizador de los míos y de mi hogar. Y era un camino agradable. Se volvían locos o se extinguían o se volvían locos y se extinguían.

con los panaderos y los ferroviarios. El valle de las siete granjas. comunista y. que era su obra. Se había encarcelado con su trabajo. todavía no familiarizado con todas las crueles inutilidades y faltas de esperanzas. mi abuela. A las tres de la mañana yo oía como. y el precio fue el más alto. enfermiza. Los fines de semana cobraba conciencia de la enorme tensión entre mi hogar (como un mundo) y el sótano (como el mundo opuesto). porque lo admiraba todo en él. que le permitían ese estado de total aislamiento creador mediante su ayuda enérgica. En el vestíbulo. Yo escuchaba y lo oía y me daba otra vez la vuelta en la cama. con la total falta de esperanzas del oficio de escribir. en el sentido más verdadero de la palabra. como también mi madre. una idea de lo terrible del trabajo literario o. un manuscrito de mil quinientas páginas proyectado por él en tres partes. de problemas de habilidad contable sencillos o muy raros. se agudizó su obsesión con respecto a su objeto. Su situación era la más desesperada que cabe imaginar. Con el arroz y la sémola me relacionaba sin resistencia. de aquel ser al que quería más que a ningún otro y que quería terminar su llamada obra maestra. había adoptado la costumbre de iniciar su jornada ya a las tres de la mañana. Virgilio y así sucesivamente. en general. separado de mí 30 . con la atención de un nieto sensible y cariñoso. César. Pagaban lo que le daban con su propia vida. los ruidos. Todos los días. artístico y filosófico-intelectual. A las tres de la mañana. El hubiera debido ser sacerdote y obispo y. mi abuelo tomaba nuevo impulso. una vez por semana era mi día de clase en Parsch. De ello tuvo que sufrir durante toda su vida su entorno.ocupaba. en cualquier caso. luchaba todavía después de cuatro decenios de una falta de éxito total. ahora bien. Yo no estaba familiarizado todavía con la insensatez y la ineficacia de las llamadas obras maestras. con la obra de su vida como oficio de escritor. por decepción ante esas categorías imposibles. yo lo oía a las tres de la mañana en su habitación emprender la lucha con lo imposible. saber que mi abuelo. envolverse en su manta de caballo y atarse una vieja correa en torno al cuerpo. de iniciarla con la ocupación mortal del escritor y filósofo fanático. a mis dieciséis o diecisiete años tuve sin embargo. se levantaba y se sentaba frente al escritorio. No era un hombre comunicativo. como todos los que se dedican a escribir. por ello. pero luchaba. quiso ser originalmente político. en la que cualquier otro hubiera renunciado hacía tiempo. y dibujaba. a las tres de la mañana. sobre todo su mujer. desde muchos años antes. de los temas de la escuela profesional. como es natural. la nueva superación del miedo a la muerte y la lucha desesperada. pero se había tomado la libertad de estar solo y de subordinar todo lo demás. emprendiera a las tres de la mañana su lucha con la muerte. y de lo que significaba también soportar esa tensión. en que un hombre como mi abuelo tenía que adentrarse y cómo. con el llamado té ruso y con el café brasileño. al parecer. y odiaba la compañía. Al aumentar y hacerse cada vez más insoportable su falta de éxito. tras su puerta acolchada. yo seguía. de operaciones cambiarias y de las más recientes condiciones de crédito. debilitado durante toda su vida por una grave enfermedad pulmonar. Admiraba la tenacidad y la perseverancia ininterrumpida y la infatigabilidad de mi abuelo en relación con todos sus pensamientos escritos y no escritos. de tipos de interés y márgenes de beneficios de mayoristas. portales y vistas interiores de establecimientos. en las últimas páginas de mis cuadernos escolares. que podía imaginarme muy bien como mis propios establecimientos futuros. echado en la cama al lado mismo de la puerta del piso. hacía que. iniciaba su proceso. El no había renunciado. tenía que conducir su vida a un callejón sin salida humano y filosófico. se convirtió en un escritor que filosofaba sobre esas categorías e idioteces y filosofías y. socialista. con mucha menor aversión que con Alejandro. en un solitario perdido en ese oficio de escribir suyo. pero al mismo tiempo veía también la espantosa locura. reanudada una y otra vez. de los cientos de clases de café y de té de todas las partes del mundo. por la proximidad ininterrumpida de mi abuelo. con una velocidad vertiginosa y.

casi un viejo ya. y odiaba la civilización con todos sus sentimientos y pensamientos y en todo lo que escribió jamás. ni se permitían los más mínimos ruidos molestos. Hacia las siete. A veces nuestro desayuno era bruscamente interrumpido por una explosión en el sótano. mi madre y mis hermanos. con su oficio. Podía ser. el presente como realidad. de forma que. que él solo. observándolo atentamente. en nuestra casa sólo reinaban la necesidad y la miseria. a su mente obstinada. Esa era su desgracia. me hacía feliz todos los días muy de madrugada. siguió siendo. Normalmente. en resumidas cuentas. poner orden ininterrumpidamente no sólo en la propia mente sino también en todas las cosas cotidianas pequeñas y muy pequeñas. de una desconfianza francamente suicida hacia todo lo de la ciudad. y observándolo más atentamente aún de lo que él mismo se daba cuenta. Era un hombre del campo. pero pronto había regresado de ese mundo. a sus inventos. Su hijo. naturalmente. Pero todas ellas lo respetaban más que a nadie y le permitían hacer lo que quería. Y así durante años. cada día. en consideración a mi abuelo. estaba ya levantado y trabajando. porque no podían mejorarse en absoluto. y desayunaba con mi madre y con mi tutor en la cocina. que yo podía aceptar. sin ninguna clase de vergüenza. sentía como una felicidad especial el poder escaparme al poblado de Scherzhauserfeld a través de los campos y prados y praderas. y que debían asegurarle un futuro de ausencia de preocupaciones y de riqueza. insufribles. la verdad es que yo tenía claramente un instinto comercial que. tenía yo de repente y de forma imprevista otra vez un maestro. con la mejor disposición. o sea. sobre todo con las mujeres. y tampoco se hubieran atrevido jamás a hablar fuerte. en lo relativo a su trabajo. a su estación experimental. Que el someterse ininterrumpidamente a una disciplina es la condición previa para avanzar día tras día. de una dureza y una aspereza francamente aniquiladoras. podía aceptarlo todo. y se había convertido en un pequeño tendero. y con mi madre. mi abuela. Aprendí. para él desagradable y hostil. con su mujer. como es natural. lo que ni siquiera de mi abuelo había aprendido. Partiendo de su origen campesino. a hacer frente a la vida cotidiana y a afirmarme a mí mismo. que estaba en mi proximidad más próxima y que todavía vivía. lo que. sin derrota. No podía creer que todo diera igual. y lo querían. él era. y del que. había entrado de una gran zancada en el mundo. para los que quería obtener siempre patentes y para los que las obtenía efectivamente. Las condiciones en casa eran. Tenía poco más de treinta años y era el que alimentaba a todos. en lo 31 . por lo que sé. Hacia las siete y media iba yo al poblado de Scherzhauserfeld y al sótano. todos eran tan silenciosos como podían. de cuya biografía no sabía más que el hecho de que procedía de Viena y había querido ser músico. y entonces el suelo de la cocina temblaba.sólo por la puerta acolchada. separados por una gran mampara de cartón. salía hacia las cinco de la habitación en donde tenían que dormir también mi abuela. lo que. a los dieciséis o diecisiete. y todos tuvimos que padecer a menudo al tirano absoluto que había en él. todos andábamos como de puntillas. El carácter bondadoso de mi abuelo tenía sus límites y. era utópico y un auténtico desvarío. que trabajaba ya desde hacía horas. cuando alguno de los experimentos de mi tío se desahogaba. lo que había que aprender en el sector del comercio se aprendía pronto. Creían en él y lo mantenían apartado. mi tutor salía de casa. para no detener el progreso del trabajo en El valle de las siete granjas. Tenía en él un maestro que no tenía que imponerme su saber como su modo de ser. Hacia las seis me levantaba yo y me preparaba. mi tío. un adulto desde hacía tiempo. no perdonaba nada. Yo no comprendía que se le exigiera en esa época algo casi inhumano y sobrehumano. él me enseñó todo lo que no podía aprender de mi abuelo. su hija. sin embargo. El no tenía conciencia de su papel de maestro en todo lo que para mí era lo más importante y que nada tenía que ver con la teoría del comercio propiamente dicha. y me despertaba otra vez. Y él bajaba al sótano. Para mí. mantuviera a toda su familia y a sus numerosos apéndices. En Podlaha.

Pero no voy a comparar a mi abuelo con Podlaha. en cambio. pero lo había logrado. Podlaha. yo iba al sótano. Ahora yo tenía ambas posibilidades. dificultades para establecer contactos. Había servido a todas las personas que vivían o se alojaban aquí. que realmente fue destruido por los que destruyeron sus esperanzas. con la mayor distancia. del carácter que fueran. más adelante. Hacía un cuarto de siglo que no estaba en el poblado de Scherzhauserfeld. Podlaha me enfrentó directamente con ellos. que todavía existe. al contrario que en mi época. Eso precisamente no hubiera podido aprenderlo jamás de mi abuelo. sin embargo. han edificado en las praderas. Había arrastrado cientos. decenas de millares viven ahora en bloques de cemento grises y sin gracia. los llamados supermercados han surgido del suelo de Lehen. había abierto a esas personas la puerta. Había abierto la reja corrediza y dejado entrar en la tienda a la jauría humana. mi abuelo era totalmente incapaz de establecer contactos y estaba aislado de todos. subiendo la escalera. sobre todo los días de anuncios de distribución de víveres. Una vez. Podlaha no era un solitario. eché una ojeada al sótano a través de la reja corrediza. Por un instante he pensado en ir allí. que se había aislado y. eran los mismos ruidos. aunque tuviera una familia. Con cuánta frecuencia me había equivocado en las cuentas. y no cientos sino miles de sacos de harina y sacos de sémola y sacos de azúcar y sacos de patatas por esas escaleras. de la sociedad que fueran. Podlaha. al parecer. aunque desde luego un cuarto de siglo más viejas. probablemente porque ya no tenía ningún sentido para él. establecía contactos con todos. y él era un campeón en materia de contactos humanos. Uno no tenía que ver. eso sería absurdo. las puertas estaban cerradas con cerrojo. Yo entré con él como aprendiz de comercio. es decir. al mismo tiempo. sobre los terrenos por los que. renunció un día. y los dos no se vieron nunca. en verlo otra vez más. y no como mi abuelo. y además a sus hijos y. el de ir allí. como maestro. No me había sido fácil. pero era el mismo olor. Podlaha. de las que hasta entonces yo no había tenido ni idea. mirando adentro y pensando en cómo me las había arreglado para venir con sacos de noventa kilos del almacén de enfrente. no resultaba ya rentable. Podlaha no se había dejado destruir por la destrucción de sus esperanzas. de forma muy distinta a mi abuelo. mi abuelo. era un solitario absoluto. Una serie de grandes mercados se han establecido entretanto muy cerca. las otras posibilidades humanas. colmó las lagunas que mi abuelo había dejado. y bajar otra vez la escalera de la tienda. y eso es una gran ventaja. a su mujer. no perdió jamás la conciencia de su propio valor. A él le debo el no haber padecido nunca. pero eso no fue lo decisivo que aprendí con él ni lo que me aprovechó con él. y Podlaha no tenía familia. Podlaha. a través de las altas ventanas. para salir primero del almacén. durante años he tenido ese pensamiento. hace cinco o seis años. y visitar la tienda del sótano. pensaba yo allí de pie y con el pensamiento de si me observaban o no. El me hizo ver durante años las posibilidades humanas. y les había envuelto hogazas de pan y cortado embutidos y metido paquetes de mantequilla en los bolsos.que se refiere a los negocios. saliendo de la calle de la fábrica de gas. ni mostraron jamás interés por conocerse. La reja corrediza estaba oxidada. con el paso del tiempo. en el fondo. A la tienda hacía tiempo abandonada que. me ha sido siempre ventajoso. y a centenares y millares. Allí estaba yo. por consiguiente. Únicamente. probablemente las mismas todavía que entonces. en silencio. Mi abuelo me había enseñado a observar a los hombres a gran distancia. del origen que fueran. también a mí. A favor del patrón y en 32 . Hoy me ha dicho alguien que el poblado de Scherzhauserfeld va a ser demolido. sin embargo. lo importante era que Podlaha me enseñaba cómo se podía tratar a las personas al mismo tiempo con la mayor intensidad y. había en la tienda una suciedad inimaginable. y dar la vuelta a la esquina de la manzana. nada con el otro. había aislado con él a todo su entorno. incluso de importancia vital. siempre tenía compañía a su alrededor. a mi madre y su marido. día tras día. pero el mobiliario de la tienda era el de entonces.

y volví con el cubo vacío al establecimiento. cuyo hijo se metió en una carrera sin salida de actor popular en la ya citada bodega de cerveza y. También con los clientes difíciles me las arreglaba. y también eso funcionó. y domaba también a los cientos de clientes los días de anuncio de distribución. mientras el patrón iba a buscar los víveres. Durante la mitad de mi época de aprendiz estuve solo con el patrón. de la noche a la mañana.perjuicio suyo. El patrón no aceptó más aprendices. Quizá viven ahora ahí sus hijos. y cómo Karl. a través de la ventana de la trastienda. después de soplarse la botella. ya fuera porque debía ya demasiado o porque cada vez. Había comprado otra vez demasiadas cebollas. Herbert. vino a la tienda para interceder por su hijo. el dependiente. como estaba ordenado. Salí de la tienda y subí las escaleras corriendo. que vivía enfrente mismo de la tienda. en el que. Nos pasábamos a menudo noches enteras juntos en la trastienda. en el teatro de los Festivales. unas manzanas más en el bolso de la compra de esta o de aquella mujer. armaba demasiado 33 . yo llenaba las botellas. ¿Estará el almacén cerrado con llave? Probé el candado. eso era el coche del patrón. dijo. con la facilidad del que tiene una feliz conciencia de su propio valor. mientras yo limpiaba el establecimiento. pegando. no lo sé. Nos respetábamos. todo se pudría. la harina se podía comprar hoy barata. La voz de aquella mujer era ronca. todo indicaba que en la tienda. Se sentaba en la trastienda tras la puerta abierta. Subía con las frutas y legumbres podridas y daba la vuelta a la esquina y lo vaciaba todo en el basurero común. eso lo leí en los periódicos veinte años después de terminar mi aprendizaje. aunque tenía el encargo de no dar más ron a ésta o aquélla. Poco después se mató también la señora Laukesch o Lukesch. sin permiso. no había entrado nadie. Veía. he olvidado su nombre. lo que era una hazaña. Tenía que marcharse otra vez. Levanté la vista hacia las ventanas. yo fui el último. un día. nunca iba sin sombrero. sus piernas que iban arriba de un lado para otro. A muchos les daba más de lo que les correspondía de acuerdo con sus cartillas de racionamiento. Adónde iba a buscar la harina. la vi una vez. perder el equilibrio casi al entrar en la tienda y poner las botellas sobre el mostrador. los cupones de racionamiento en grandes hojas de papel de envolver. Oía las voces de todas esas personas. A la que vivía al lado. Quién se interesa ahora por eso. No siempre era totalmente honrado. Se fue a la Legión Extranjera. La habilidad con que sabía llenar de jugo de frambuesa las botellas. y veía sus manos que contaban dinero. daba un barrido y fregaba. con el que rocé la esquina de la casa y que se volcó por toda la escalera mojada por la lluvia. salvo una suciedad y un polvo inimaginables no había nada. me había comido un panecillo con salchicha de más. abriendo en la ciudad un tostadero de café. los cajones de tomates. El chirrido de los neumáticos de los coches detrás de mí. desapareció. y ayudé al patrón a descargar los géneros y bajarlos al sótano. se mató. Sin permiso. y su madre. Yo estaba en la tienda y lo hacía todo. Nos llevábamos bien. trabajábamos bien juntos. pensé. por compasión. El patrón estaba sentado en la trastienda. de tímida señora del guardarropa. desde hacía ya años. el percance con el saco de maíz de setenta kilos. Con la señora Lukesch o Laukesch. mirando al interior de la tienda. al acercarse al sótano. demasiados tomates. Cómo el patrón y su dependiente Herbert descubrieron al aprendiz Karl robando y lo descubrieron otra vez y lo descubrieron otra vez. oí mi risa fuerte y cómo los otros se reían luego todavía más fuerte. Y la mujer sola. inspeccionaba los cajones de patatas. Estaba allí de pie y pensaba. ¿vivirá aún la vieja señora Laukesch o Lukesch? ¿Qué habrá sido de estos niños o de aquéllos? Recordaba todavía rostros aislados hasta en sus detalles más ocultos. Todavía la veo. haciendo balance de caja. Después de cada anuncio de distribución de víveres tenía que aguantar muchas reclamaciones. a las mujeres bajar tambaleándose por la escalera con sus botellas de ron. Pero Karl no volvió a aparecer. demasiadas manzanas. Miré al interior de la tienda y me vi detrás del mostrador. desesperada. fue estrangulada. llevaba una blusa de color rojo oxidado. se independizó.

cuando el sótano. Nadie era sádico. un calor agradable. pensé. quizá tuviera sesenta años. más humildes. La tienda era el punto de reunión. La corbata negra colgaba en la trastienda dentro del armario en el que colgaban también los sobretodos. eso no molestaba a nadie. ni el mostrador. Desde entonces no he sabido más de él. por decirlo así. Podlaha tenía relaciones con los americanos. y el supermercado les resulte demasiado lejos? Los niños que entonces jugaban a la pelota ahí enfrente. Podlaha la había cerrado hacía muchos años. iba a las exequias. siempre pasaba un coche por el charco que había ante la puerta de entrada. ya transformadas en estiércol. mayor. era una mujer atildada. no exista ya. La madre de Podlaha vivía entonces. en el sótano. Karl estuvo cuatro o cinco años en la Legión Extranjera y apareció otra vez en Salzburgo. pero tenía una constitución francamente robusta. charlando. tuvo grandes dificultades. me acogió desde el principio con simpatía. echando maldiciones. alguna otra cosa que tenían que comprar. él pasaba siempre la Nochebuena con ella en Viena.. ni las estanterías. Con Karl. En verano hacía aquí fresco y en invierno. lo mismo que muchos me hubieran conocido todavía a mí también. mientras estuve en el sótano. y casi todas las semanas moría alguien en el poblado. Yo les hacía panecillos con salchicha y les vendía. Yo estaba allí de pie. él a mí también. como tienda de comestibles. poco a poco. durante años el viento había soplado hasta aquí las hojas de los árboles del poblado. y volvían al día siguiente. eso no es vejez. mirando al interior de la tienda. Cuando no se les daba nada de beber. y cargar y llevar sobre las espaldas sacos de setenta kilos como los sacos de maíz no tenía para mí ninguna dificultad. y en verano ella pasaba unos días o unas semanas con él en Salzburgo. yo tenía que hacer los trabajos más pesados y. salvo la vieja suciedad. pero no lo hice. pero para mí aquella mujer era una anciana. ¿Qué harán ahora los viejos. Qué clase de vida reina aquí. no hay nada en el sótano. En el invierno todas se sentían atraídas por nuestras dos estufas eléctricas de carga nocturna. No era ya viable. Sin duda hubiera conocido todavía a muchos en el poblado de Scherzhauserfeld. me reconoció en seguida. lo mismo que las prácticas estanterías. y al cabo de un cuarto de hora o de media hora se iba otra vez. y las madres estaban conmigo en la tienda. el dependiente. todas las golosinas imaginables. no con traje negro pero sí con una corbata negra. y sólo entonces me di cuenta de que estaba exactamente delante de la puerta de entrada.jaleo en el poblado. pensé. el aprendiz. aún en Viena. cuatro o cinco y hasta seis o siete cochecitos de niño. Varias veces me había parecido que una u otra de las voces a mis espaldas me resultaba familiar. Jamás sentí como degradación ninguna de los cientos y miles de actividades en el sótano. pensé. el patrón las echaba. sobre un gigantesco montón de hojas. Hasta las ratas y los ratones que. detrás de la balaustrada. la mayoría no tenían calefacción en casa. En la tienda había todavía carteles anunciadores de comestibles que desde hace veinte años no están en el comercio. A Podlaha yo le caía bien. Cuando había terminado de lavar las ventanas y había dejado relucientes todas las ventanas de la tienda. Herbert. Una tras otra recordaban. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Cuántas de las personas de edad de 34 . habrán crecido hace tiempo. una y otra vez. en lo alto de la escalera. No me hacía rabiar. entraban en el sótano. que fue en otro tiempo todo su orgullo. proyectado por él. Podlaha no quería diferencias ni escándalos en relación con su tienda. a causa de las dos estufas eléctricas de carga nocturna. sólo tenía que anudársela al cuello y salir. de pronto en medio de la ciudad. amenazaban en seguida con matarse. ni siquiera se había llevado las estufas eléctricas. ellas subían la escalera a cuatro patas. y todo mi trabajo resultaba inútil otra vez. ahora. Como es natural. sólo hubiera tenido que entrar en alguno de los bloques de viviendas. el patrón. nadie tenía ya interés en la tienda. Todo el que moría aquí había sido cliente suyo. Evidentemente. Cuando alguien moría. qué relaciones no lo sé. Tampoco para ellos había ya nada en el sótano. se habían retirado. Por las mañanas había arriba. A veces aparecía un negro en la tienda y desaparecía en la trastienda.

para la mayoría de los que la observaban. cambió nada al terminar la guerra en su situación. que estuvo estacionada en Salzburgo. que de pronto había irrumpido en Europa con ellos. ¿Quizá habían hecho algo en la vida algunos del poblado? La mancha de ser del poblado de Scherzhauserfeld. Me acuerdo de un conductor de autobús y de un conductor de un. Comunistas aislados y los. no dependían ya. como he oído decir. por todas partes. salían de apuros por algún tiempo y eran hostilizadas por las otras. En el poblado de Scherzhauserfeld.entonces viven aún? Innumerables grietas en las paredes. como es natural. Llegaban con sus monos de mecánico y. hasta entrado el otoño. Las chicas se pintaban todas como muñecas chinas y. antes de ir a casa. como creían y se atrevían a decir también y como se atreven a decir hoy otra vez. pero tampoco la oposición de sus habitantes. Si había algún partido. les ha quedado. con sandalias de suela de madera. recuerdo la llamada División del Arco Iris. así llamados por los nacionalsocialistas. descalzos o sin calcetines. así llamado. ahora mayores. las afortunadas que se habían ligado a un americano. cómicos. no había habido nacionalsocialistas. convirtiéndose en americanas. preguntando por sus mujeres. al mismo tiempo. Ninguna tienda de la ciudad formado a un hombre del poblado de Scherzhauserfeld como vendedor. tenían unos andares descarados y. en el resto de la ciudad. Las chicas jóvenes hacían su muda de la noche a la mañana. ni siquiera en los bomberos. Algunas de ellas. Las familias que tenían una hija. Los americanos trajeron. la empujaban. Pero quien lo dice puede contar con la difamación y es acusado inmediatamente de mentir. Se oía llamar los mismos nombres. pero lo he oído decir una vez y otra. repulsiva. las conocía. los nazis. procedentes del poblado. de la que ellas. venían al sótano para comprar cerveza y embutidos y rábanos. fueron muertas por los americanos. En el poblado de Scherzhauserfeld. ¿o sí los había? Los eliminados son también los eliminados de la política. La minoría tiene otra vez miedo. Al precio de las tristes chicas. Por la noche. una asociación objeto de burla y desprecio. bonitas o menos bonitas. Están abandonados a sí mismos y lo saben. que fue siempre miserable y. para algunas docenas de familias del poblado de Scherzhauserfeld. porque una pregunta así no 35 . Son ininterrumpidamente vulnerables y nadie los protege. la escoria de la humanidad. desde luego. trolebús. en relación con esas gentes. casi siempre ya borrachos. los nazis escogieron a los peores elementos entre la gentuza del poblado de Scherzhauserfeld y los enviaron a la cámara de gas y a otros medios de aniquilación. Los asesinos de uniforme fueron condenados y desaparecieron de escena hacia América. siempre que tuvieran trabajo. si es que ella no lo hacía por sí misma. Algunos ferroviarios. significativamente. También en el poblado de Scherzhauserfeld tuvieron los americanos efectos devastadores. Y lo vuelvo a oír. Los americanos colmaban a sus chicas del poblado de chocolate y de medias de nylon y blusas de nylon y de toda aquella basura de lujo. una mejoría inmensa en sus condiciones. en la antesala del infierno como infierno. con sus zapatos de tacón alto. una y otra vez. En el poblado de Scherzhauserfeld no había nacionalsocialistas. Los del poblado de Scherzhauserfeld no estaban. a los brazos de los americanos. que no habían tenido esa suerte. Ningún hostal de la ciudad hubiera empleado a una del poblado de Scherzhauserfeld como camarera. En el poblado de Scherzhauserfeld viven y se alojan gatos escaldados. Hubo varios procesos sensacionales ante los tribunales militares americanos en el llamado cuartel de Lehen. era el comunista. elementos asociales fueron exterminados por los nacionalsocialistas también en el poblado de Scherzhauserfeld. Las adolescentes se pasaban día y noche con los americanos. Pero el partido comunista fue siempre en esa ciudad una minoría ridícula. los hombres. no oí nunca decir que alguien se le escapó a Hitler. eso era en mi época lo más alto que había producido el poblado de Scherzhauserfeld. pero se trataba de otros niños. La cuestión no es saber si la gente del poblado de Scherzhauserfeld era menos feliz que la gente de la ciudad. Bajaban con muchos aires a nuestra tienda.

Lo que vemos. No fui con compasión al poblado de Scherzhauserfeld. Y todos los demás podían ser como eran. algo totalmente opuesto a lo que he hecho hasta ahora. continuamente. sin interrupción. El poblado de Scherzhauserfeld era el punto extremo de la dirección opuesta. Y no sólo geográficamente era el poblado de Scherzhauserfeld el punto opuesto extremo. se podía expresar también lo pensado. aquí no había una institución mortal. cuando y como se quería. sólo en el campo al ciento por ciento. como la infelicidad. desde esa dirección opuesta. en esas condiciones iguales existe todavía el hombre natural. ni había un director despótico. que también existe todavía. me había atormentado durante años y empujado a la desesperación y a pensar ya casi exclusivamente en el suicidio. o en la gran ciudad al ciento por ciento. en ningún caso. La felicidad está en todas las cosas y en ninguna. quizá también lo incitante y excitante. todo está en esas ciudades en contra de la naturaleza humana. doblar la cabeza. No me permití la compasión. y lo encontré en el poblado de Scherzhauserfeld. No sólo se podía pensar lo que se quería. aquí podía ser como era. si somos sensatos. ni de la forma más lejana. y la autocompasión. Allí no había nada que recordase. Aquí no se oprimía a las personas. sin saber adónde volvería. en las ciudades de tamaño medio todo se concentra en convertir a los hombres en hombres de artes industriales. en las que todo es grotesco. tuve la idea de interrumpir el camino que había recorrido ya durante muchos años con un embrutecimiento y una falta de fantasía enfermizos y en el que me habían puesto mis educadores con una triste ambición. por ejemplo. de la A a la Z. sin excitación ya. Y la oficina de empleo de la calle de la fábrica de gas estaba exactamente en la dirección opuesta. primero sólo atrás. porque es la única que nos ha preocupado durante toda la vida y siempre. A partir de este instante tiene que ser totalmente distinto. y yo no hubiera vuelto ya. y actué sólo por razones de supervivencia. No había que correr continuamente el peligro de ser atacado por testarudo. suponemos. En ese punto extremo no podía ya fracasar. y se las martillea y somete a la lima hasta que de las personas no queda más que un ser de artes industriales. fingir y mentir para sobrevivir. si no queremos ensuciarnos con nuestra propia suciedad más aún de lo que estamos ya ensuciados. continuamente. Se las dejaba en paz. pensé. Pero no la respondemos. Yo buscaba el cambio. la inhumanidad misma. y también a mí me dejaron en paz desde el primer instante en el poblado de Scherzhauserfeld. que es un aparato devastador de hombres.puede responderse en absoluto. repulsivo y sin gusto. sino en todos los aspectos. en todos los tonos de voz. se pellizca y zarandea a las personas. Aquí no había profesor de matemáticas ni profesor de latín ni profesor de griego. a una mirada crítica ya mortal. pero no debemos dejarnos inducir a una respuesta. en las ciudades de tan horrendo nivel de estupidez como Salzburgo. que existe todavía. y ese punto extremo me lo fijé como objetivo. Cerca ya de poner fin a mi vida por toda clase de razones. en esa ciudad. ni se exigía de mí continuamente algo inauditamente inhumano. de la forma más profunda. continuamente y de una forma artificial. con cuya aparición se me cortase ya el aliento. Con independencia de las pequeñas ciudades. y en la gran ciudad al ciento por ciento. lo mismo que la pregunta sobre la felicidad no puede responderse jamás. como en la ciudad. y 36 . Aquí no estaba expuesto todo lo que había en mí. ¿qué quiere decir? Formulamos a menudo la pregunta sobre la felicidad. Aquí no me convertían en una máquina de aprender y de pensar. día a día más refinada. de pronto la personalidad no era ya inmolada y pulverizada por las normas del aparato social burgués. comparamos. tras el Hausruck y en Londres. di la vuelta y volví atrás corriendo por la Reichenhaller Strasse. la compasión la he odiado siempre. lo desconocido. y se las martillea y somete a la lima ininterrumpidamente. El hombre de hoy sólo puede conservarse en el campo al ciento por ciento. la ciudad y todo lo que. Aquí no había que hacer acopio de fuerzas. nada más que artes industriales. y ya los adolescentes son.

pero tuve suerte. cedieron. la dirección opuesta. qué locura! ¿Descargar solo camiones enteros de patatas. experimenté posiblemente el efecto de Londres y del Hausruck. Mi huida corriendo hubiera podido ser una autodestrucción y autoaniquilación totales. se escapa corriendo y corre y corre y no sabe adónde corre. al escaparme corriendo de ella hacia la historia total. Con el billete de lotería en la mano corrí hasta allí. Me lo jugué todo a una carta. como ya he dicho. y armado sólo de una pesada pala de hierro? ¿Llevarlas al almacén? ¿Y subir del almacén y bajar al sótano los cajones de manteca de cerdo y los cajones de miel artificial y las cajas de azúcar? ¿Era yo un joven que pudiera entregarse a un patrón totalmente desconocido. pero no hay que ceder en el instante decisivo. totalmente extrañas? ¿Y no sabía que el cálculo no era mi fuerte? ¡Calcular mentalmente. La hubiera obligado por la fuerza. que han sido convertidos en las escuelas en hombres artificiales. Aquí. podré hacerlo bien? me preguntaba. de hecho. suponía que era de esta forma o de la otra. y tuve que tener suerte. si todavía podemos oír. Quien ha dado media vuelta. ¿Satisfaré yo las exigencias que. en sus modales. la única gran ciudad verdadera. porque no me permití ninguna debilidad. y ya desde el primer instante se debilite ante ella. mi premio gordo. y me escapé corriendo a la acertada. porque Londres es hoy. en un instante. si no me hubiera opuesto a ella. una y otra vez. Llegué en el instante acertado a la persona acertada. y no está en el continente. Todos esos hombres destrozados que conocemos se debilitaron en el instante decisivo. fui instintivamente en la dirección acertada y. hasta que vi que era como yo había creído que era. acercándose a los millones. el que sea. Porque no cedí ni un instante. y tuve suerte. y tras el Hausruck encuentro todavía el campo al ciento por ciento. en un establecimiento así. eso no hay que ocultarlo. pero no sabía lo que era el poblado de Scherzhauserfeld. sólo un repulsivo marionetismo industrial nos zumba en los oídos. Por lo demás. corrí. que. que eran todas desconocidas para mí y. Qué hubiera ocurrido. Bloque B. obedecí a mi instinto y fui en la dirección opuesta. lo mismo que luego. Debe de haberle ocurrido con frecuencia que llegue un colegial desesperado y quiera cambiar su vida envenenada o su espantosa existencia. tenemos que habérnoslas con un hombre artificial. y de todas las molestias e irritaciones de toda mi vida. que desde hacía ya unos minutos había calificado mi pretensión de locura y me había mandado a casa. de mi colegio y mis profesores y mis educadores y administradores queridos y no queridos. en el poblado de Scherzhauserfeld. con las repulsivas artes industriales humanas. pero yo sabía que me daría. si vemos un hombre. la dirección opuesta. se imponen a una persona joven. que devora hombres de forma incesante e inexorable. a los miles de millones. que ni siquiera podía ocultar en su 37 . y no hay un solo hombre natural. -No me marcharé antes de su oficina. me escapé por fin de la dirección equivocada. Y me escapé corriendo de todo aquello a lo que había estado unido. En el punto culminante de la desesperación y del asco. Así que sacó de repente la dirección acertada del fichero. en Europa. cuando corre en la dirección opuesta. ¿No estaba totalmente desacostumbrado al trabajo físico y me fatigaba siempre llevar mi cartera escolar por la Reichenhaller Strasse y por la Neutor hasta el instituto? ¿Me sería posible arreglármelas con aquellas personas. bajo una lluvia torrencial. en Europa. Estaba decidido a obligarla a darme la dirección acertada en la dirección opuesta. quién sabe en qué breve plazo. pienso. Poblado de Scherzhauserfeld. realmente hipersensible. Yo corrí hasta el poblado de Scherzhauserfeld. Me quedé en su oficina hasta que me dio la dirección acertada y. si hubiera obedecido a la funcionaria. en aquella época no tuve conciencia de ello. si hubiera escuchado a la funcionaria de la oficina de empleo. Karl Podlaha. y de toda mi confusa historia propia. es movido por el gigantesco sistema escolar. no tenemos en toda Europa más que hombres artificiales. Ella no me comprendió.probablemente en Europa nada más que en Londres y tras el Hausruck. Los principios en el sótano fueron difíciles. pero al fin y al cabo está en Europa. antes de dejar su oficina.

en el lugar del suicidio. al fin y al cabo. se la cedió a su hermana Rosina. Del hermano de mi abuelo. y entre los puntos culminantes de mi infancia se cuenta el estar en el colmado de mi tía cuando ella vendía. como todos los niños. Tampoco de la calma con que mi tía Rosina ponderaba y vendía sus mercancías. cuál es mi origen. cajones. del que tengo varias fotografías. venderles cositas a los clientes. más bien pesada y bondadosa. cuando quieren saber quién soy y de dónde vengo. me contó mi abuelo que se mató de un tiro con su arma en la elevación más alta del Zifanken y. en Henndorf. lo que se llama un colmado. con esa actividad. no ya el olor típico de los colmados y tiendas de ultramarinos. el guarda forestal. o traerlas del almacén al establecimiento y. una y otra vez. que suministraba la mantequilla y la manteca de los campesinos del Flachgau. dejó una nota en la que. por consiguiente. sino que se convirtió también en un hombre acomodado. al almacén. Todavía había panes de azúcar envueltos en papel azul de envolver. sorprendido por mis aptitudes físicas e intelectuales. aclaran al instante a los habitantes del Flachgau. y el colmado de Henndorf. Me había tocado el premio gordo. y las palabras Tío de la manteca. había nada en el sótano de Karl Podlaha. y en su forma de comportarse en la tienda? Había podido realizar todos los trabajos y. por decirlo así como punto culminante. mi bisabuelo fue realmente. la hermana de mi abuelo por parte de madre. chiflado por los dulces y. la hostilidad del aprendiz Karl. por consiguiente. no se podía comparar naturalmente con mi tía Rosina de Henndorf. en el plazo más breve. todas las dificultades habían resultado ser totalmente posibles de dominar. entré como aprendiz con el mayor entusiasmo. Con tres. En el sótano yo no estaba a la merced de otros. que me parecían brutales y viles cuando entraban en la tienda. que. el padre de mi tía Rosina y. Al exponerme totalmente y al ciento por ciento al poblado de Scherzhauserfeld 38 . abrir y cerrar. dejándome hacer en su establecimiento lo que quisiera y. tan modesto como pueda imaginarse y dotado sólo de estanterías de madera y postigos de madera. a unas docenas de clientes fieles de la aldea. por decirlo así como razón para poner fin a su vida por su propia mano. escribió que se suicidaba por que no podía soportar más la infelicidad de los hombres. Desde esa época siento predilección por la profesión de comerciante. que había sido guarda forestal de un señorío en el llamado Zifanken y. Convencido de ello. y las camisetas de remero habían pasado de moda y sido olvidadas hacía tiempo. era la época de las camisetas de remero y las lámparas de petróleo. El medio ambiente de los tenderos no era nuevo para mí. la época del treinta y ocho. ¿podré imponerme ahí? ¿A todas esas personas. Mi tía Rosina sabía cómo cautivarme. tenía en la casa de sus padres. el padre de mi abuelo y. dotado del don de observación más refinado. al Naschmarkt de Viena y. en resumidas cuentas complicado. no sólo se hizo famoso en todo el Flachgau como el Tío de la manteca. Esa propiedad no la aceptó mi abuelo como herencia después del suicidio de su hermano mayor. Ha resultado rentable. porque quería ir a las grandes ciudades alemanas y no tener propiedades que lo estorbaran. y tampoco había ya en él panes de azúcar ni lámparas de petróleo. dirigía un hostal bastante grande y una pequeña explotación agrícola.rostro los rasgos más duros. el sótano de Karl Podlaha no tenía ya nada que ver con el colmado de mi tía. los olores eran en él distintos. Rosina. que creí notar desde el primer instante. y con el máximo respeto. como todavía puede leerse en su tumba de Henndorf. sin condiciones? La rudeza del dependiente. mi estancia preferida en Henndorf era siempre el colmado de mi tía. mientras que el sótano de Scherzhauserfeld tenía que atender a cerca de mil clientes. Muchos habitantes del Flachgau saben todavía hoy qué quiere decir la expresión Tío de la manteca. lo que se llama un comerciante al por mayor. como todos los niños. y el Podlaha habitante de la gran ciudad. Pero sólo quiero decir que la tradición del comercio entre los nuestros es una tradición antiquísima. sólo tenía que servir. Sin embargo. sino a salvo. además de esa tienda. por consiguiente. llevar botellas afuera. cuatro o cinco años y.

Después de cada velada de concierto era. y probablemente fue ésa la razón de que renunciara al sótano mucho antes de tiempo. encontré refugio. al fin y al cabo. Y quizá fuera Podlaha. pocas veces lo vi. pero eso sólo lo sé por relatos. que en un instante podía montar en cólera. El no hubiera tenido razón para fingir nada. repugnado por el horror de las condiciones del sótano. La sensibilidad del adolescente que. en el fondo. era un hombre irascible. porque había fracasado por mi culpa y por la de los otros. pero irritarse de una forma totalmente desmesurada por los pequeños. cada una de los cientos y miles de ocupaciones del sótano. Cuando estaba solo. Más cerca de las lágrimas que de las maldiciones. metía la cabeza en el arcón de la harina. él aparecía ya por la tarde con traje negro. de paisano y sin su sobretodo. más que muchos musicólogos que conozco. demasiado inteligente. en aquella contradicción total estaba de repente en casa. otro hombre. mi abuelo puso en un periódico un anuncio en el que buscaba para mí un profesor de canto. como sé hoy. fue para mí un medio para el fin de mi salvación. cuando todavía tenía cincuenta y tantos años. mi voz. huía del sótano y me refugiaba en el almacén. el motivo de que yo. pero había ocurrido lo contrario. Para un comerciante de comestibles era. Le gustaban Bruckner y Brahms y era un apasionado de los conciertos. después de unos meses de aprendizaje en el sótano. A menudo. las excursiones al campo y la compañía. practicaba con melodías dé ópera conocidas o inventadas. que resulta superfluo enumerar. con frecuencia arrastraba cajones. era vanidoso. No tenía intención de quedarme en el sótano toda la vida. tanto si yo mismo era la causa como si no. ya 39 . La rudeza de los clientes era tan intensa como su simpatía. que pasar toda la vida en este o en otro sótano. Le gustaban. el músico frustrado y amigo de los clásicos. moderado en sus pretensiones de vida. y la partitura del concierto al que fuera a asistir era su equipo indispensable. Con frecuencia Podlaha podía pasar por alto los grandes errores. y no toleraba las faltas de sinceridad. La música era el tema del que hablábamos con frecuencia. La razón hacía prever que mi decisión sería mi perdición. como a todos los vieneses. el sótano no fue sólo para mí una satisfacción. y me acordé de la música y de mi carrera de violinista poco gloriosamente terminada. aunque tampoco tuviera ninguna idea de mi porvenir. lo que había ensayado en mi violín lo cantaba ahora en la casi completa oscuridad del almacén. Entretanto. resultaba tanto más necesario tener algo contrapuesto. por lo que sé. me acordase otra vez de la música como posibilidad de existencia. como se dice. Por una botella de Maggi mal llenada podía encenderse la cólera de Podlaha y ser precipitado yo de cabeza en la desesperación y el miedo. Entendía mucho de música. sin pasar por casa.como dirección opuesta a mi experiencia y educación. Finalmente. pero. sacos. tampoco en el sótano pude arreglármelas sin una contraposición. seguía siendo había salido perdiendo ante la brutalidad de los clientes del sótano y ante la brutalidad de Podlaha y ante la vileza general. a fin de poder irse al concierto inmediatamente después de cerrar la tienda. y durante días enteros guardaba dentro lo que había escuchado. Por iniciativa propia o por deseo mío. Sin embargo. es decir. en relación con las personas y las cosas del sótano. por así decirlo. lo que no era previsible. La música era la contraposición que correspondía a mi forma de ser y a mi talento y a mi inclinación. Porque estaba convencido de la total falta de sentido de mi existencia como estudiante de segunda enseñanza y como lo que un instituto de segunda enseñanza hace y tiene que hacer necesariamente en un hombre. El cambio de voz me había dado una voz de barítono-bajo. En la época de los Festivales. me pude atrever a dar un paso en la incertidumbre. Y si pasaba o tenía. Sólo una convicción al ciento por ciento puede ser una posibilidad de salvación. Odiaba las incorrecciones. En su forma de vestirse. había ensayado un nuevo instrumento. o en la trastienda o en el Mönchsberg. el sótano no era una autoimposición ni autocondena ni autoencarcelamiento para toda la vida. ya no lo sé.

aunque a mí me diera igual y. y recibiría el complemento necesario de mi abuelo. a partir de algún lunes o jueves. de repente. se sentía mejor con la posibilidad de convertirme en cantante. Sin embargo. en el fondo. realmente. Pensaba: que yo. en la Pfeifergasse. y el sótano. mi existencia. en mi mente. sus conocimientos musicales eran los conocimientos insuficientes del aficionado ocasional a la música. como el bajo más famoso de su época. me pareció. comencé a ir por las noches. él consideraba ahora probablemente mi antiguo tocar el violín como una buena base para una formación en canto. Había comprobado que yo tenía una voz de cantante utilizable. en el fondo. El anuncio de mi abuelo con la contraseña Chaliapin impresionó a la anciana señora. me tomó bajo su protección musical. aunque fuera un cantante de la ópera que había aborrecido durante toda su vida. sin embargo. yo mismo estaba convencido de repente de mi carrera de cantante. no habían sido para él más que mundos execrables. por una parte. mediante las lecciones de canto. no necesitaba convencerme para esa carrera. por decirlo así. me había hablado a menudo mi abuelo. era musical. a clase de canto. era la palabra Chaliapin. Mi amor a la música. con el mundo de Chaliapin. aunque: ¿qué podía decirse en el fondo en contra de un buen comerciante? ¿Qué habla en el fondo a favor de un cantante? Sin embargo. perdido al ciento por ciento en un puro materialismo execrable. me atrofiaría en el sótano sin una contraposición. me acuerdo muy bien. después de haber sido aceptado como alumno por la primera Sophie del estreno de El caballero de la rosa de Richard Strauss en Dresde. de la que. como naturalmente había creído ya él. como una gran suerte. pero por otra parte yo observaba lo interesado que estaba en hablar conmigo de música. Ahora iba al sótano todavía más a gusto que antes. con la misma fuerza de convicción y el mismo entusiasmo con que había hablado antes siempre del comerciante hablaba de repente del cantante. en lo posible. y la contraseña del anuncio. quizá me pareciera incluso bien. y yo fui a la Pfeifergasse y canté ante la anciana señora y. pero la súbita posibilidad de que su querido nieto se convirtiera quizá en cantante famoso la consideró mi abuelo. Al instante fue derribado el comerciante y el cantante subió al estrado. lo que quería decir que. una carrera como cantante. por así decirlo. y de haberme prometido también la señora Keldorfer. Intentó. que con la idea de que yo era sólo comerciante. impresionarme y. susceptible de desarrollo y a partir de ese momento no estuve ya para él. Maria Keldorfer. Sin embargo. Así pues. y se sumergía en la historia de la música. y pudo elevar el objetivo que últimamente se había fijado para mí: de comerciante a cantante. lo más sobresaliente sobre los cantantes. en resumidas cuentas. especialmente. con el mundo de Caruso y con el mundo de los Tauber y Gigli que. mediante un truco musical. él odiaba la ópera y todo lo relacionado con la ópera. de repente. había pasado a ocupar la posición correcta. había sido apuntalado. apenas surgió la idea. y mis lecciones de música favorecían esas conversaciones. más o menos. El tenía una predilección especial por Anton Bruckner. y en cambio hablaba con la mayor admiración de los cantantes y.me veía como una especie de Chaliapin salzburgués. yo tenía la posibilidad de ser un artista. Como todos mis parientes. pero la música no ocupaba para él un lugar elevado. que durante toda mi vida ha sido y 40 . más porque la naturaleza campesina de Bruckner le resultaba próxima que porque estuviera entusiasmado por la música de Bruckner. después de cerrar la tienda. la música y. convencerme para que hiciera una carrera de cantante. Ahora. y todo lo relativo a mí se concentró en él de repente en mi formación como cantante. el canto tuvieran un lugar en lo sucesivo. que ascendía entonces a treinta y cinco chelines mensuales. De pronto hablaba siempre utilizando la expresión un simple comerciante al hablar de un comerciante. de Chaliapin. no le gustaba del todo que. A Podlaha. en las que hice en seguida los mayores progresos. y convinimos en que pagaría esas clases de canto con mi gratificación de aprendiz. se mostró vehemente partidario. y escribió a mi abuelo. para saberlo en lo posible todo y.

las acertadas. me resultaba ahora natural. investigar sus fundamentos y. y estudiaba. por otra. No me permitía a mí mismo nada. Purcell. Bach. que fue el abuelo de mi profesora. y la Pfeifergasse por otra. sino que fueron el requisito previo ' para todo lo que vino después. por consiguiente. Creo que había estado yendo durante un año al poblado de Scherzhauserfeld cuando mi abuelo insertó en el periódico el anuncio con la contraseña Chaliapin. Hoy sé que hubiera sido un buen cantante de oratorios. aunque más tarde he tenido aún muchos profesores de música y muchos profesores de música conocidos en nuestras academias. y en el salón estaba el llamado corazón de la casa: un piano de cola Steinway. y no sólo me salvaron. por una parte. Mozart hubieran podido dar. No sólo tuve la suerte de ser formado en el canto y. lo mismo que también hoy me gusta sobre todo la contraposición. sino que la mayor ventaja fue un sometimiento simultáneo a la disciplina musicológica. me hizo feliz. Durante muchos años fui a esa casa y me acerqué a ese piano Steinway. pintó los óleos que cuelgan en muchas iglesias. como estudiaba la otra con la mayor decisión. la contraposición entre el poblado de Scherzhauserfeld y. por una de las profesoras de canto indudablemente más cultas y. canto. al mismo tiempo. a los mejores resultados. el sótano y la antesala del infierno como infierno y mi hogar. quedó anclado de golpe en unos estudios musicales metódicos. y no dejaba que ninguno de esos hechos de enorme gravedad jugase contra el otro. me daba clases. música. El poblado de Scherzhauserfeld. y el marido de Maria Keldorfer. y de forma totalmente imprevista. Ahora aprendía. musicólogo y crítico. en el primero de todos los instrumentos prácticos. sino que fuera también a mi puesto de aprendiz de comercio. y eso me salvó y. Por mi propia voluntad. sin más. en aquella casa de tres pisos con sus vestíbulos y habitaciones de muchos ángulos.sigue siendo mi gran amor. la contraposición entre todas esas incompatibilidades salzburguesas de mi juventud me salvó. y los más excelentes conocimientos musicales se los debo hasta hoy a él. Me gustaba la contraposición. hicieron de pronto de mí un ser que existía ininterrumpidamente con la mayor tensión. igualmente por mi propia voluntad. más sutiles. sobre esos fundamentos. y mi hogar. y me permitieron un estado ideal de mente y de cuerpo. palacios y casas burguesas de Salzburgo. en la que no me permití a mí mismo nada. Requisitos previos eran ahora mi absoluta voluntad de hacer y estudiar música. por una parte. esa antesala del infierno como infierno. ocuparme de la música de una forma concreta y exacta. Fue una época feliz. no sólo con un apasionamiento extático. del Biedermeier. el famoso profesor de Hannover Theodor W. con la mayor disposición para saber. de eso se trataba. hasta cierto punto. y por mi propia voluntad. musicología y aprendizaje del comercio. Händel. La casa entera estaba amueblada de arriba abajo con los más preciosos muebles Imperio y Biedermeier. Las circunstancias eran de repente. casi exclusivamente. la asignatura que enseñaba también en el Mozarteum. Lo que jamás me había sido posible en mi época del instituto. por consiguiente. Aprendía la profesión de comerciante y estudiaba al mismo tiempo música. Werner. a ella se lo debo todo. la profesión de comerciante. en la que vi las bóvedas más sencillas y elegantes y los estucos más artísticos. Si me 41 . y la música de la Pfeifergasse. me tomó igualmente al cabo de poco tiempo bajo sus alas. Desarrollaba la música como si no fuera más que matemáticas superiores y llegué. y por cierto gratuitamente. contenido a mi vida. en el que conocí las bellezas y terrores de los estudios de canto. y la personalidad excepcional y extraordinaria de mis nuevos maestros de la Pfeifergasse. esas contraposiciones tenían que salvarme. en aquella casa en la que el pintor Stief. Esos tres elementos. de estética musical. de teoría musical y luego. como era Maria Keldorfer. y aprendía una cosa tan a fondo y con la mayor decisión. después de cada hora de canto con su mujer. y probablemente la tercera circunstancia decisiva de esa suerte fue que no sólo estudiara canto y musicología. progresar en mi formación musical. realmente utilizado al máximo.

cada vez más artística y. mi existencia como aprendiz lo fue para mis estudios musicales. a la inversa.convertiría en cantante. al mismo tiempo. Si quería. y Mozart era mi mundo absolutamente propio. admiraba a Bach. a la Paris-London-Strasse. las notas no alteraban ya mi equilibrio. Werner. por sí misma. con una crítica pulcramente manuscrita. me lo había permitido. Recuerdo el Tedeum de Dettinger. el musicólogo de Hannover. no se me amontonaban ya en una garganta demasiado abierta. Mi abuelo podía respirar otra vez. La ventaja era que. la Naturaleza. en los que debíamos perder el miedo al público y presentarnos (según nuestra profesora) de la forma más natural. siempre reflexiones extraordinarias. cultivarse podía ser una auténtica alegría me hacía feliz. el Caleb del Josué de Händel. como ya se ha dicho en otro lugar. Todos cantábamos dúos y tríos y cuartetos apropiados y. había perdido en la guerra todas sus posesiones pero no su amabilidad. un barítono con el que canté dúos durante años. considerado y mundialmente famoso. una pequeña obra maestra. las cantaba de una forma cada vez más refinada. la sorpresa de ver que aprender. iba siempre correctamente vestido con un traje de chaleco hecho a. como sé hoy. A esas lecciones iba totalmente por mí mismo y de la forma más natural y sin la menor resistencia. que en aquella época eran mis posibilidades de vida decisivas. que había comprendido mi situación. desde la Pfeifergasse. pero jamás comprendieron. Cada dos días de clase se reunían en la Pfeifergasse varios alumnos de mi profesora. No cedía en mi interés y en mi entusiasmo por ambas posibilidades. lo que los redactores y lectores del Demokratisches Volksblatt. se bebía su cuartillo de vino tinto. o en comerciante. el único periódico socialista de la ciudad. inteligente representante de su gremio. se ocupaba de mi mente musical. Hacia la noche. por la Mozartplatz y a través de la Judengasse y por el Staatsbrücke. ponía poco a poco mi laringe y mi garganta y mis restantes órganos de necesidad vital para un cantante en la mejor condición posible. cada vez más despreocupada. De pronto había recibido un regalo con el que otros tienen que soñar durante toda su vida. me permitió rápidos progresos. Mis estudios musicales fueron útiles para mi existencia como aprendiz y. detrás de lo que se llama un tabique de cristal de la cocina. el Rafael de La Creación. más natural. El Mesías. me daba también igual. lo que aprendía con el profesor Werner me resultaba inmediatamente útil con su mujer. para nuestro propio júbilo y alegría de los parientes y conocidos de mis condiscípulos. el Simón de Las Estaciones. El. Mi profesora de canto. que. y desaparecía luego en su cuarto de trabajo y 42 . iba después de cada concierto. y a la inversa. de repente estaba ahí lo que. No podía permitirme ceder si no quería quedar nuevamente preso en mi infelicidad. medida. lo que no me había imaginado en absoluto. Me había creado una nueva conciencia de mi valor. que era un cuarto de estar acogedor tanto en invierno como en verano. y luego a la hija de un agente de transportes de la ciudad. había esperado. el musicólogo. pero sólo estuvo siempre próximo a mi corazón. su marido. cantaba las coloraturas más complicadas de las pasiones y oratorios más difíciles. Werner. ni de muy lejos. de una hora a otra podía poner en práctica en seguida en la Pfeifergasse unos beneficios teóricos indudablemente inauditos y aprovecharlos ventajosamente. recuerdo más que a ninguno al hijo del fabricante de carrocerías Petschko. y daba gran importancia a unos zapatos bien lustrados y llevaba un reloj de bolsillo con una cadena llamativamente larga en el chaleco. que aportaba los fines de semana su delicada voz de soprano. actuábamos con frecuencia en conciertos privados en los salones de los padres de mis condiscípulos. me daba igual. La severidad de mi profesora. Me gustaba Händel desde mi más tierna infancia. a última hora de la tarde. que publicaba sus reflexiones. me encontraba en equilibrio. a la redacción del periódico Demokratisches Volksblatt. podía mostrar al mundo que era ya un artista. y a una contralto de Baviera. de la Glockengasse. Era nada menos que musicólogo y filósofo. apreciaban mucho sin duda. estudiar. sin que les sea concedido. no tenía ya la osadía de creer en regalos de la Naturaleza.

en mi camino hasta la Pfeifergasse. exacta. Por las noches me subía al 43 . las mejores. había pasado ya hacía tiempo. Era como si. lo sentía como una purificación. Al cabo de sólo poco tiempo había intercedido por mí en varias iglesias de la ciudad y yo cantaba en ellas. Era inflexible. En casa acogieron mi redescubrimiento y. En las paredes de la casa de ella. un matrimonio feliz de dos personas totalmente distintas. como una purificación de todo mi ser. Entonces iba de puntillas al salón y me acercaba al Steinway. ¿Podía ser yo esa personalidad? La verdad era que ella no decía que yo fuera esa personalidad. disciplina y laboriosidad. me indicaba. para escaparme y avanzar. y por lo demás. yo había reunido demasiadas energías entretanto para que.componía. me perdía en una necedad. carecía totalmente de pretensiones. no habría nada que se opusiera tampoco a que yo hiciera una gran carrera como cantante. la lección no continuaba. muchos domingos por la mañana. no los convencían. eran. como queda dicho. como se dice. pulverizar sin más el salón. Contando con tenacidad. con mi gratificación de aprendiz. no afectado por ese caos. y estaba decidido a no dejarme irritar ya a partir de ahora por nada. Me ganaba en el sótano mi gratificación de aprendiz y. decía ella. con ella. no necesitaba. mis estudios musicales. hiciera yo lo que hiciera e intentara lo que intentara. había hecho una carrera totalmente extraordinaria. Luego llamaba. en aquel momento. y no me permitía ya mirar hacia atrás. Apenas estaba yo en un camino. y me dejaban entrar. A veces me amenazaba con interrumpir las lecciones. y me gustaban las personas que había en ella. y lo destruía todo otra vez. Mi profesora. un silencio de muerte. que hablase sólo en voz baja. llegado el caso. en las misas. la casa paterna de mi profesora de canto. porque era un camino para ellos comprensible e imaginable. con no darme ninguna lección más. Yo tenía una voz potente y. estaba casi siempre cubierto por una erupción. que en aquella época. lo que quería decir adecuado. Sin embargo. de mi pereza. fuera a través de un mundo caótico y execrable hasta un mundo intacto. como ellos lo llamaban. Tenía que ir al poblado de Scherzhauserfeld y al sótano para llegar a la Pfeifergasse y poder cantar arias y ser feliz. haciéndome vacilar. oía el menor error. pero casi nunca una personalidad. Pero esas amenazas pasaban. la mayoría de las veces la señora Werner. Mientras no se corrigiera ese error. porque el musicólogo estaba componiendo. pero yo era absolutamente imperturbable. estaba intacto. daba sus clases desinteresadamente. y los argumentos de mi abuelo. se abría la partitura para piano. quizá acababa de escribir su crítica del último concierto. Cuando subía la escalera de piedra hasta el vestíbulo desnudo y frío. creo. Todo era una contradicción. Las relaciones entre los dos. Voces bellas y buenas había suficientes. Había hecho acopio de la máxima fuerza de voluntad y de todas mis restantes fuerzas. con el índice derecho ante los labios. en contradicción total con mi cuerpo delgado y larguirucho. como característica de locura y pubertad. no tenía que preguntarme ya de dónde y hacia dónde. reinaba. acertado. con rechazo. en una época en que no quedaba absolutamente nada intacto. por consiguiente. Todas las instrucciones eran cuchicheadas. todo. el musicólogo había terminado su trabajo. consideraban mis esfuerzos como un derroche de tiempo y de dinero. Al cabo de un rato golpeaban en la puerta. como habían creído ya ahora desde hacía cierto tiempo. estaban presentes. en la casa entera. al menos para mí que no veía nada que lo contradijera. Pero probablemente me equivocaba. y comenzábamos. Su desconfianza por falta de clarividencia y su auténtica incultura. También en su caso la desgracia general de la guerra mundial había valido la pena. yo podía ver cuál era su época. hubiera podido. y todos me ponían los obstáculos que podían. mi segundo descubrimiento de la música. Me gustaba la Pfeifergasse. porque estaba harta de mi indolencia. pudieran derribarme. dar clases para ganar dinero. en esa época. eso pensaba. que me apoyaba al ciento por ciento cuando podía y como podía. Los óleos y los muchos grabados en cobre me gustaban. de soltera Keldorfer. que en el fondo. Todos ellos me empujaban y zarandeaban.

de una forma unas veces más preocupante. en mi mente se pone orden. Cuando escribo. artificiales. sometido a todas las oscilaciones imaginables de mi naturaleza y del universo. estoy siempre en contra de mí. lo mismo que nada me afecta ni me mata ya lentamente cuando me lo explico. La flauta mágica. y tuve que pagar la factura de esa tontería evidente. Los viles aprovechadores de restos no descansan. me enfrento con las estaciones del año mediante la misma disciplina cotidiana. Con la nevisca incesante. tanto escribir como leer me resulta odioso. no sólo penetrarla sino aclarármela cada día en el mayor grado posible. y durante largos períodos no leo. La falta de miramientos es también un signo de vejez. Pero los que dominan el mercado con sus productos de saldo son fácilmente reconocibles. soy capaz de ser. hasta que aquella situación anormal me resultó demasiado tonta. lo que quiere decir. me enfrié. de ese modo. enriquecer. tan cotidianas como antinaturales. Habiendo recaído en una enfermedad que me retuvo más de cuatro años en hospitales y sanatorios. desde el que podía oír las óperas que se representaban abajo. no escribo. había llegado súbitamente otra época. Más tarde participé yo mismo en los ensayos. que me vuelven todos los días medio loco. Épocas de repetición absoluta alternan con lo contrario.' y canté en varias representaciones de los Festivales. se vuelven ineficaces contra mí cuando me las explico totalmente. O el Orfeo y Eurídice de Gluck. tuve que descargar delante de la tienda un camión cargado de varias toneladas de patatas. Durante años subí al Mönschberg para escuchar también los ensayos de las óperas que se representaban en la Felsenreitschule. El ritual se repite. un aislamiento total tanto del cuerpo como del espíritu. me resulta igualmente repulsivo. durante largos períodos. realmente. estuve suspendido. en esas circunstancias mías. entre la vida y la muerte. que he visto y oído en mi vida tantas veces como he podido. me las arreglo conmigo mismo. con el tiempo.Mönchsberg y me sentaba bajo la copa de un árbol y no pensaba en nada y observaba y era feliz. Sarastro. Mi aislamiento es. se satisfacían todos mis deseos musicales de la forma más completa. Pero en medio y entretanto. tenía más de diecisiete años. cuando leo. y en la que canté en seguida tres papeles. Sólo porque me opongo a mí mismo y. En mi tercer año de aprendizaje. y con conciencia ininterrumpida de que todo hacer es un hacer sin sentido. no leo. Cuántas modas intelectuales han desfilado ya ante mí. intensificar y completar mis estudios musicales. el Recitador y Papageno. en la cama. el mecanismo se pone en marcha solo. sencillamente. Las perfidias que me hacen tropezar y desesperar. el aislamiento y la imperturbabilidad del espíritu son la única salvación. incluso perversas. Estuve varias semanas en casa. la ópera que es en mi vida la primera ópera que oí y vi. al examen profundo y penetrante de mi catástrofe sumamente personal. De mi abuelo tengo la costumbre de toda la vida de levantarme temprano y casi siempre antes de las cinco. es expulsado de mi mente. no escribo. sólo encuentro mi camino mediante una jornada estrictamente reglamentada. Durante años pude. las cosas se ponen cada día en su sitio. como se dice. Allí me sentaba yo bajo el árbol. Antes no tenía esa posibilidad. un día de octubre. Con esa ópera. escuchando. Me levanté. Tenía mi lugar favorito sobre la Felsenreitschule. como confirmación de todo lo que hoy soy y en lo que me he convertido con el tiempo. casi dieciocho. por una parte como curiosidad. Explicarme la existencia. otras veces menos. para intervenir en el juego mortal y cotidiano de la existencia no tenía ni la inteligencia ni las fuerzas. por el que hubiera renunciado a la razón. Para superar las modas. Durante largo tiempo. y fui a la tienda. y me veo entregado a la inactividad. al someterme total e incorruptiblemente a mis necesidades. es la única posibilidad de hacerle frente. y no hubiera cambiado nada en el mundo por aquella sensación. 44 . La consecuencia fue una gripe grave. hoy. en contra de las fuerzas incesantes de la pereza. Es un ordenar cotidiano. en misas y oratorios. con fiebre alta. en la Felsenreitschule. aunque tenía fiebre todavía. por otra. Lo que es inutilizable se tira y. sea el que fuere.

en esa medida. y tenemos que dejarnos juzgar de forma doblemente severa en dirección opuesta. y otra fingida. ¿Qué hay que estimar más. La necesidad me ha hecho avanzar a cada nuevo día y a cada nuevo instante. interior y exteriormente. La vida habla un lenguaje más lacónico. todo se arregla poco a poco por sí mismo. la existencia en sí. que no tengo nada entre las manos. de forma cada vez más severa. Hemos llegado a la edad en que nosotros mismos somos la prueba de todo lo que nos ha golpeado durante las épocas de nuestra vida. No puedo negar que también yo he llevado siempre dos existencias. La falta de esperanzas nos ha dado una visión clara de los hombres. Nos juzgamos a nosotros mismos. en cualquier caso. el pasado. en su propia porquería. Damos golpes más fuertes y encajamos golpes más fuertes. y todo lo que hay en él no tiene el valor que él temió durante toda su vida. porque nosotros mismos sabemos poco de ello. no somos ya tan sentimentales que todavía tengamos esperanzas. hay en nosotros. las cosas. las relaciones. reunido. las dos juntas han producido con el tiempo una existencia que me mantiene con vida. porque nosotros mismos somos incompetentes. Cada una de ellas con las otras me ha ahorrado muchas tendencias hacia lo accesorio. El mundo no es tan importante como él creía. lo hubiera inventado probablemente para mí. Yo lo he escuchado todo pero no he seguido nada. Cuando. El aire está enrarecido. el futuro y así sucesivamente. que todo es sólo una fascinación. he tenido tres experiencias. pero. Nos pasamos toda la vida explorándonos y llegamos una y otra vez hasta los límites de nuestros medios intelectuales. Nuestros esfuerzos acaban en una inconsciencia total y en una deprimición fatal. pero no he evitado los mismos errores que él. totalmente por sí solos. con el paso de los años. pero estoy acostumbrado a él. Somos continuamente seres arrojados por los otros. pero hoy no somos ya tan hipersensibles como antes. produce de forma totalmente natural la indiferencia. con intención o sin intención. La incompetencia impera en todas las relaciones y. recordamos el pasado. pero pretenden continuamente saberlo todo de nosotros. las enfermedades mortales me han hecho bajar de las nubes al suelo de la seguridad y de la indiferencia. La vida en sí. y hoy me resulta todo bastante indiferente. una que es la que está más próxima a la verdad y a la que. las enfermedades y. es hoy mi existencia. recomponerse. nuestros parientes y amigos más próximos no saben nada. y las palabras altisonantes y las frases altisonantes las he tomado siempre como lo que son: manifestaciones de 45 . Hoy estoy bastante seguro de mí. Después de una susceptibilidad y vulnerabilidad de tantos años nos hemos vuelto ya casi no susceptibles ni vulnerables. para mí menos importantes. unas veces domina una y otras la otra. nos damos cuenta de las heridas. Durante toda la vida estamos con personas que no saben de nosotros lo más mínimo. y la mía propia. una y otra vez mortal. la frase o lo elemental? Es algo sin sentido. mi última partida. he ganado realmente. más aniquilador. todo es un lugar común. ininterrumpida.se meten. Desde hace ya tiempo no me pregunto el sentido de las palabras que sólo lo hacen todo siempre incomprensible. Todavía hoy experimento. en cualquier caso. la experiencia de mi abuelo y la experiencia de todos mis demás semejantes. mucho más tarde. que a cada nuevo día tienen que volver a encontrarse. Si no hubiera pasado realmente por todo lo que. en un juego siempre perdido. realmente. todo lo que. En lo que a mí se refiere. bien entendido. alternativamente. El una-cosa-u-otra se encuentra ya desde hace bastante tiempo en equilibrio. que nosotros mismos hablamos hoy. Hasta hoy. se atreven otros a reprochárnoslo. y renunciamos. con el tiempo. reconstituirse. El superviviente tiene que buscarse a un lado un rincón apropiado para sus conquistas. aunque sepa que todo es de lo más inseguro. aunque siempre renovada y. como existencia remanente. finalmente. Lo que nosotros mismos jamás nos atrevemos a afirmar. y no ven. No he tenido las ilusiones de mi abuelo. las vivo siempre las dos. tengo derecho a calificar de realidad. el no saber cómo acabará fascina al solitario que ahora soy de nuevo. como hago ahora. llegando al mismo resultado.

Es verdad lo que se dice. hacemos frente a todos nuestros compromisos. Si hablo en serio. pero jamás fui un hombre hecho para seguir un camino. en cualquier caso mal comprendido. podría hacerlo. porque todo es verdad. Para cualquier otro. Si quisiera. no he seguido ningún camino. El hombre se escapa desde el primer instante de la vida. Entendemos lo que quiere decir la gente cuando habla de altanería. y no hay que retirar nada de lo dicho. todo el mundo. presunción. para volver a montarlos. En el fondo. nos hemos permitido ese lujo. destruyendo y aniquilando los accesorios y accesoristas y a toda clase de actores. Hemos desmontado todos los prejuicios. A dondequiera que huyamos. Todos nos escapamos durante toda la vida y sin desviarnos. y ya puede hacer lo que haga. no me convenció. El que se sentía perplejo hubiera tenido siempre la posibilidad de acabar con el teatro por el que se había dejado engañar toda la vida. no me he quedado quieto. lo mismo que cada uno comprende sólo su propio idioma. la tontería del inteligente profesional. ¿Soy una pieza o una víctima de la máquina de la existencia que gira cada vez más aprisa. pagarés y vergüenza. y mi abuelo. Los caminos que yo seguí habían sido ya recorridos por él. pero tampoco he seguido un camino. Es buena cosa que hayamos tenido siempre una forma irónica de considerar las cosas. pero no tuvo fuerzas para ello. Mi abuelo odiaba la ópera y admiraba la comedia. ¿Y el público? Podemos ampliar el escenario hasta el infinito. y la riqueza con la que él soñaba. Mi carácter es todos los caracteres reunidos. Entre el odio y la admiración. arrogancia. así ha sido siempre. él hubiera sido un pionero. Ha ocurrido algo. Me parece como si yo existiera en calidad de zahorí en mi propia mente. Sólo el disimulo me salva temporalmente y luego. Nada de lo que nos predijeron ha ocurrido. al parecer. me he hecho más viejo. por ello. aunque parece como si huyera de todo y ante todo. yo no existiría. es de algo incomprendido. sin sentido. Cada uno de esos personajes soy yo. y para el humor de alto nivel no existe. se han cambiado los accesorios. porque la conoce. mis conmociones. me pregunto. ampliados. Lo vemos huyendo continuamente y no sabemos de qué huye. La trivialidad y la frase hecha de lo pobres que son los ricos y a la inversa las amplié para mí muy pronto a una nueva trivialidad y una nueva frase hecha. me he dicho siempre. sea lo que sea. mi abuelo. salvo yo. en la misma dirección. a la muerte. Lo que nos fingieron se ha revelado hace mucho tiempo como engaño. y los que creen que comprenden son imbéciles o charlatanes. otra vez. La pobreza. y ha 46 . se dejó triturar por esos dos conceptos. Si dependiera de los otros. nadie más. mis deseos son todos los deseos reunidos. Así. la mayoría de los hombres se destruyen a sí mismos. los comediantes que no comprenden la comedia que se representa son despedidos. nos encontramos con la incompetencia. o reducirlo al cajón de vistas de nuestra propia mente. que no conoce. a sus sesenta y ocho años. Pero no lo he seguido. una pesadilla que sólo puede contar con sus propias fuerzas. y cada día que llega y se hace realidad lo prueba. tuve la posibilidad de unos estudios más intensos. que conoce desde el primer instante. Estábamos obsesionados por ideas y nos entregamos a la demencia y el volverse loco. las representaciones han mejorado desde la fecha del estreno. No hay respuesta. mis esperanzas. La carrera del que huye corresponde a su estado de ánimo. por serio que haya sido siempre todo para nosotros.incompetencia que no deben escucharse. todos esos accesorios soy yo. lo contrario del disimulo. el director soy yo. mis desesperaciones. pero no hay que odiar la ópera ni admirar la comedia. fracturando y triturando cuanto hay en ella?. ésa fue y es mi ventaja. Nosotros soy yo. tampoco. Hablo el idioma que yo sólo comprendo. probablemente porque siempre he tenido miedo de seguir uno de esos caminos sin fin y. ninguna receta. por la que él se dejó engañar y que le amargó la vida. El teatro que inauguré con cuatro y con cinco y con seis años de edad para toda la vida es ya un escenario encaprichado con cientos de miles de personajes. lo mismo que no hay que hacerlo con unos hombres ni con otros. Hasta hoy no. se ve una y otra vez rechazado hacia sí mismo.

donde todavía hoy hay una famosa tienda de paraguas y. El se me adelantó: me dijo que. Un niño es siempre un director de teatro. porque yo mismo no entiendo lo que se representa. pero ahora lo lamentan. ahora es una tragedia. me resultaba evidente que había visto antes su rostro. era un hombre de unos cincuenta años. Todo lo demás es una afirmación estúpida. pero del joven que había sido aquel hombre hacía veinticinco años me acordé entonces en seguida. de los que no puede esperarse ya mucho. más temprano o más tarde. totalmente desdentado. le di una venda del armario de la trastienda del establecimiento y le vendé la cabeza que se había herido en la escalera de nuestro establecimiento. en el sentido más propio de la palabra. al lado. me llamó una voz de hombre. Han guardado silencio y me han difamado. ¿de qué sirve? Aunque él no pretenda de sí mismo que no está loco. como puede verse. me había detenido en medio de la confusión humana de la mañana. con mucha frecuencia. él. y quien me había llamado. con sólo escasos cabellos en la cabeza pero de ojos penetrantes. de que era un borracho me di cuenta en seguida. los actores. en esa Naturaleza como teatro en sí mismo. Lo somos todo y no somos nada. se acordaba de mí. ahora es una comedia. pero yo no podía explicarme de qué conocía a aquel hombre. pero no lo reconocí. como también de mi comedia. No entienden lo que se representa. Siempre vamos por delante de nosotros mismos. sin poder acordarme de aquel hombre. Hemos salido. ¿Adónde hubiéramos ido a parar si hubiéramos hecho caso a las personas que eran para nosotros lo que se llama más próximas? El hacer siempre lo contrario produjo esta evolución posiblemente ridícula. con una gorra de lona grasienta en la cabeza. seguía trabajando. por lo visto formaba con una pala un montón con los pedazos de piedra cortados y desprendidos del suelo por el gordo con su martillo neumático. sin embargo. pensé. Eso desconcierta a los espectadores. De ese incidente no me acordaba. muy temprano ya. pero ahora lo lamentan. mientras que su compañero. una comedia es lo que es. Y los actores tienen siempre razón. delante de la arcada del Ayuntamiento. sudoroso. Nuestro estado mental es imprevisible. y luego se mezcló el espectáculo. La Naturaleza es el teatro en sí mismo. Y aunque no fuera más que una pesadilla. y se les escapó lo esencial de nuestra representación. En cualquier caso. Y los hombres son. con el torso desnudo y un vientre que le desbordaba por encima de sus pantalones azules de dril. aproximadamente de la misma edad. Una vez. los actores están convencidos de la falta de sentido de mi tragedia. vi. a diferencia de él un tipo delgado y larguirucho. y yo miré a la cara al gordo. a veces lo contrario. Exactamente a la mitad pereceremos sin duda alguna. A veces pretendemos que es una tragedia. Mirar las cartas de un loco. que evidentemente me había reconocido. y también: ese hombre no se equivoca. tiene su establecimiento un joyero no menos famoso. yo era todavía tan pequeño que sólo con esfuerzo podía mirar por encima 47 . del teatro. hace tres o cuatro años. Por otra parte. fue una entrada por la derecha. un director de teatro. y no podemos decir. una vez. Cuando habíamos dispuesto una entrada por la izquierda. y yo fui. pero eso no lo vieron. Me han aplaudido. y me volví. y decimos. en la entrada del llamado Staatsbrücke. y no sabemos si tenemos que aplaudir o no. pero eso debe de ser hace mucho tiempo. valía la pena. En aquella época. apoyado en un martillo neumático que acababa de detenerse. los dos cavaban buscando las conducciones de gas o de agua como parte de la reconstrucción del Staatsbrücke. y a la inversa. viable.resultado rentable. le había llenado la botella de ron de su madre en la tienda de Karl Podlaha en el poblado de Scherzhauserfeld. dijo. y que era a él a quien. pero. no puede saberse ya si es una tragedia o una comedia. Primero representé una tragedia al ciento por ciento y luego una comedia y luego otra vez una tragedia.

Cuando se aludía ante ellos a la guerra y la posguerra y los nazis y los americanos. el poblado de Scherzhauserfeld. y que Karl había estado en la Legión Extranjera. fácil de retener: igual. una cerveza. El no sabía nada de mí. y di un rodeo y me fui a comer con él al Sternbräugarten. yo no sabía nada de él. Nos comprendíamos. eran nombres cotidianamente pronunciados y gritados de clientes de la tienda. pero había vuelto hacía ya muchos años. uno se aferraba a la vida. Me dijo que tenía que comer algo con él al mediodía. Igual. lo había descubierto a él una vez robando unas manzanas. pero en su vida había ido a la iglesia. pero no católica. y los que pasan por delante lo encuentran normal. lo mismo que yo entonces. qué le había ocurrido. Igual. recordamos por unos instantes esa época de juventud. en esa ocasión. Temerosa de Dios. Yo dije que no. De unos y de otros dijo que habían muerto. no comprendían. pero por otra parte le imponía. me había ayudado a descargar patatas. estaba satisfecho con su situación. pensé. recordaba de buena gana esa época de mi juventud. por una parte le tenía miedo. el ron de la botella. Todavía hoy. También él despreciaba. pero yo no sabía nada. a menudo estaba en el campo de deportes. Los jóvenes de hoy no tenían ni idea de lo difícil que era todo entonces. Cuando me dijo que a veces. a Nueva York. y tampoco podía imaginarse nada al respecto. y todos esos nombres me eran conocidos. y allí había perecido miserablemente. verano e invierno. todos juntos el propio infierno. Pero ella tenía un corazón tan fuerte que. nos habíamos hecho veinticinco años más viejos. Era una cuestión de edad. clara. Me preguntó por el dependiente Herbert y por el aprendiz Karl. Era él el que iba descalzo incluso en invierno. pero eso no le decía nada. cada uno a su manera. A Podlaha le tenía miedo. me dijo. pero en el fondo lo había observado todo exactamente. durante horas. y no insistió más en la pregunta. para llevárselo a la cama en la que pereció miserablemente. la lacra de una ciudad que sólo ha atraído y admitido siempre en su centro a las gentes de esa lacra suya para los trabajos más humildes. al que tiraba pequeños trozos de madera hacia el centro del campo. Citó varios nombres. después de haberlo olvidado yo durante años. Podlaha le imponía. Le dije que Herbert se había independizado y había abierto un tostadero de café en la Ernest-Thun-Strasse. en épocas difíciles. A su madre había ido a buscarle a nuestra tienda. literalmente sólo un esqueleto ya. Los vieneses habían tenido siempre las cabezas más despiertas. sin tomar nada salvo ron y panecillos mojados en ron. para pasar el rato. Que si me acordaba de su hermana. No sólo le había robado esas manzanas. dijo. sin decir lo que entendía por ello. Había tenido una hermana. le dije. Había sido una mujer religiosa. A su edad todo le era a uno indiferente.del mostrador de la tienda. porque me lo ha dicho la mujer que tenía su piso sobre nuestra tienda. de forma natural o no natural. me acordé de él. quería saber él. Exageraba. El hombre del martillo neumático me mostró de pronto. como todos los provincianos. a los vieneses. las gentes del poblado de Scherzhauserfeld realizan los trabajos más humildes de la ciudad. como me consta. hacía veinticinco años que no los oía. al sótano. eso era. dijo. Que si tenía un cigarrillo. solo con el perro de su tío. En cierto modo. me dijo. Se había 48 . salchichas y pan. Había estado varias veces en la cárcel. con las enormes fatigas de todo envejecimiento. Luego quiso saber qué hacía yo ahora. había sobrevivido durante un año con su cáncer. Una palabra hermosa. todo el año. pero daba igual si acababa. Escribir. y en silencio. por jodida que fuera. me dijo. una chica preciosa. que se había ido con un americano a América. corta. También a mí me daba en ese momento todo igual. y la verdad es que no había nada que entender por ello. Yo no me acordaba. Qué había sido de Podlaha. porque hacía tan buen negocio. Y que. cada uno a su manera. Era como si él recordase de buena gana aquella época que había sido su juventud. en medio de las muchas personas que había por la mañana en la entrada del Staatsbrücke comprobamos juntos que habíamos tenido una juventud común en el poblado de Scherzhauserfeld y que habíamos sobrevivido. mudos.

poco a poco. lo que sucede aún no sorprende. no nos aferramos ya a la vida. sus palabras. Servidor y todo da igual. por uno o por muchos crímenes. 49 . Nos hemos vuelto capaces de resistir. y la volvemos a bajar. Mi signo distintivo particular es hoy la equivalencia. lo mismo que las cosas que los hombres han hecho y hacen y harán. sin embargo. Eso es todo. El hombre der poblado de Scherzhauserfeld. A veces levantamos la cabeza y creemos que tenemos que decir la verdad o la aparente verdad. Es igual que uno se desespere con su martillo neumático o frente a su máquina de escribir. y es la conciencia de la equipolencia de todo lo que jamás ha existido y existe y existirá. Somos todas esas existencias y existentes reunidos. mientras existamos. Casi todo ha ocurrido ya. todo eso se ha acabado. porque todas las posibilidades han sido pensadas. las filosofías y las ciencias en su totalidad. Karl Podlaha. me dijo. La esencia de la Naturaleza es que todo da igual. El poblado de Scherzhauserfeld y. Sólo las teorías mutilan lo que. dijo para terminar. Pero en fin de cuentas todo da igual. no con esas palabras. con todas sus debilidades y con toda su suciedad física y anímica. Lo había olvidado ya. A mí me había pasado lo mismo. Las cartas se muestran. Servidor y todo da igual. en ese instante. Una y otra vez. Estamos condenados a una vida. habían resucitado. a cada nuevo día. y no pueden cambiarse. y no se nos puede derribar ya. se equivocará en el futuro y hará muchas cosas mal e irritará y turbará y perturbará y destruirá y se agotará y estudiará y se acabará y medio matará y seguirá haciendo todo eso. lo que quiere decir para toda la vida. Los hombres son como son. y nos buscamos a nosotros mismos. y todavía renunciaremos y comenzaremos otra vez a menudo. estuvimos ahí de repente y. que no hemos cometido o que cometeremos de nuevo. sea el que sea. oigo una y otra vez sus palabras. pero tampoco la vendemos demasiado barata. se nos hizo también responsables. Pero había que decirlo en ese momento. Nos reconocemos en cada ser humano.imaginado que su vida sería algo distinto de lo que realmente había tenido que vivir. resulta claro. No hay valores altos y más altos y altísimos. hasta el final. pero ha sido sólo un sueño. que se oponen a la claridad con sus conocimientos inútiles. quise decir. pero en ese sentido. pero sin embargo no nos encontramos. aunque las suyas sean también las mías y aunque yo mismo haya dicho a menudo servidor y todo da igual. de la propia y de la de los otros. se trata sólo de hombres. me dio mi lema. pero no lo dije. por otros después de nosotros. todo da igual. Hemos soñado con franqueza y claridad. Quien tantas cosas ha hecho mal y ha irritado y turbado y perturbado y destruido y se ha agotado y ha estudiado y se ha acabado a menudo y medio matado y equivocado y avergonzado y otras veces no avergonzado. en su centro. La idea ha sido descubrir las intenciones de la existencia. ¿quién sabe?. con su martillo neumático. A menudo hemos renunciado y comenzado otra vez. y estamos condenados a ser cada uno de esos seres humanos. por insistentemente que nos esforcemos. La Naturaleza no conoce las diferencias de valor. No fuimos nosotros quienes nos llamamos. Pero todo da igual. como si lo hubiera dicho yo. Habíamos recordado muchas cosas.

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