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Pº de la Castellana, 14 -16 28046 Madrid Tel.: 902 349 000 www.icex.es Autor José María Triper Colaboración Esmeralda Gayán Diseño de cubierta e interiores Estudio Manuel Estrada Edición Ernesto Baltar Fotografías Fernando Madariaga y Amador Toril Imprime Brizzolis arte en gráficas NIPO: 705-08-088-1

PYMES españolas sin fronteras
José María Triper

Colaboración: Esmeralda Gayán

volumen 2

Bodegas Robles

La viticultura ecológica
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Cómo contactarnos Carretera Córdoba -Málaga, Nacional 331 Km 14. 14550 Montilla (Córdoba) Tlf. 957 650 063

Nuestro equipo Dirección Francisco Robles Rubio Exportación Francisco Robles Rubio

Qué hacemos Fundada en 1927, Bodegas Robles se dedica a la elaboración y crianza de vino ecológico. En 1999 lanzó Piedra Luenga, una línea de vino ecológico certificado, la primera perteneciente a una denominación de origen en el sur de España (la cordobesa Montilla Moriles). Actualmente la bodega oferta una gama de vinos ecológicos que abarca desde el fino hasta el Pedro Ximénez, pasando por variedades como el pale cream o los tintos y los blancos jóvenes. Exporta el 20 por ciento de su producción.

El sabor de la naturaleza

La infancia de Francisco José Robles no son recuerdos de un patio de Sevilla, como describiera la suya don Antonio Machado, pero no por ello fue menos evocadora. Francisco José había venido al mundo en una tierra de vinos generosos y en una familia de viticultores. No es de extrañar, por ello, que sus recuerdos infantiles y sus años primeros se encuentren en el marco de una gran bodega, rodeado siempre de garrafas, botellas, botas y «de todo un mundo especialmente hermoso pleno de maravillosas sensaciones ligadas, todas ellas, al mundo del vino». Una bodega emblemática, fundada en 1927 por su abuelo Antonio José en Montilla, la localidad cordobesa cuyo nombre se funde con el vino, y en la que siendo ya un adolescente aprendió y se enamoró de la profesión a la que, siguiendo la tradición familiar, ha dedicado su vida con pasión y con entrega. Allí, mientras compaginaba los estudios con la vendimia, aprendió cómo había que recibir la uva, a diferenciar las variedades que regalan las viñas cordobesas (Pedro Ximénez, Airen, Balai…), cómo había que separar los mostos dependiendo de los años y las maduraciones, y cómo hacer los prensados para obtener las mejores calidades. Sin embargo, no fue hasta entrada la década de los noventa, una vez finalizados sus estudios, cuando Francisco José se incorpora de pleno a la bodega que,

por entonces, dirigía ya su padre, Francisco Robles Carbonero. Primero como responsable de contabilidad y comercial, para acceder, en 1999, a la gerencia, desde donde dio el paso que, a la postre, resultaría transcendental en su devenir personal y en el de la bodega: desarrollar una gama de vinos ecológicos como parte diferencial de su catálogo. Desde sus orígenes primeros Bodegas Robles se había caracterizado por la elaboración de vinos generosos de crianza biológica, es decir, vinos sometidos a sistemas de soleras y criaderas donde se tiene como factor esencial la crianza de las levaduras de flor desde el cultivo de la vid hasta el embotellado. Todo ello otorgando la máxima importancia al viñedo y al entorno natural para obtener vinos de la máxima calidad. Sin embargo fue en 1999, y motivado por el descenso continuado en el consumo de los vinos generosos de la denominación de Montilla Moriles, y el consiguiente aumento en los arranques de viñedos, cuando Francisco José, desde su recién estrenada responsabilidad en la gerencia, comienza su proyecto de diversificación como estrategia para abrir nuevos segmentos de mercado, incorporando un nuevo planteamiento empresarial basado en el desarrollo de una nueva gama de productos que tuvieran como referente la calidad y el respeto por el medio ambiente. Así, en el año 2000, coincidiendo con el nuevo siglo, Bodegas Robles comercializó la que era la primera cosecha de vinos ecológicos generosos en el mundo. «Eran 6.000 botellas de pale cream, distribuidos bajo la marca Piedra Luenga, en alusión a un paraje natural ubicado en Montilla y que había sido una mina de hierro en la época de los romanos». Desde esa fecha la bodega familiar se incorpora de lleno al mundo de la investigación. En colaboración con la Diputación Provincial y con el Departamento de Enología de la Universidad de Córdoba, dan vida al primer proyecto de manejo de cubierta vegetal en viñedos en el sur de España. Un proyecto de bodega integral

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de bodega ecológica que «nos permitió obtener, por vez primera, uvas totalmente libres de cualquier tipo de insumo externo al entorno», y que en el año 2006 fue merecedor del premio a la Mejor Empresa Ecológica de España. Un galardón que otorgan la Fundación Biodiversidad y el Ministerio de Medioambiente. Esa apuesta por la innovación se convierte, desde entonces, en una de las líneas estratégicas de la bodega, que hoy oferta una gama de vinos ecológicos que abarca desde el fino hasta el Pedro Ximénez, pasando por variedades como el pale cream o los tintos y los blancos jóvenes. Caldos de alta calidad que han obtenido numerosos premios en los más importantes certámenes del mundo, además del reconocimiento de los más expertos catadores y de los consumidores europeos. «Hemos intentado transmitir en todos ellos el trabajo que realizamos en el viñedo, es decir, las sensaciones vividas cuando en primavera todo está en flor y la vida irrumpe de manera imparable, cuando los múltiples aromas florales y herbales impregnan todo el viñedo, donde las distintas gamas de colores hacen del entorno un lugar complejo y equilibrado al mismo tiempo. Ahí es donde queremos parar el reloj y embotellar esas sensaciones en nuestros vinos», explica Francisco José con un lenguaje tan lírico –ahí si se identifica con el inmortal poeta sevillano– como sentido.

Pero, como tantas otras veces pasa, ser profeta en tu tierra es difícil y para Bodegas Robles ha sido mucho más fácil introducir sus vinos ecológicos en el extranjero que en España. Una cuestión esencialmente cultural que hace que países como Francia, Alemania, Holanda, Suiza, Austria o el Reino Unido dispongan hoy de una preparación y de un conocimiento sobre la alimentación ecológica muy superiores a los que existen en nuestro mercado nacional. La primera incursión de Francisco José y su equipo en los mercados exteriores fue con el programa PIPE, que le aportó, fundamentalmente, «la estrategia imprescindible para la internacionalización». Allí, el análisis de las tendencias les permitió detectar un gran interés por el producto en los citados mercados europeos donde la demanda de productos ecológicos que garanticen la seguridad alimentaria comienza a ser una alternativa muy seria de consumo. «Si a esto unimos que el consumidor español está dispuesto a pagar hasta un 15% más por productos como los nuestros y que el consumidor europeo llega a pagar hasta un 60% más, incluso, sobre el precio del mercado nacional, pues ello nos da un margen que nos permite perfectamente situar nuestros vinos a un nivel hasta ahora no alcanzado en precios convencionales dándoles, además, un valor de imagen añadido».

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Ocho años después de aquella primera comercialización de generosos ecológicos, Bodegas Robles exporta el 20% de la producción total de la bodega, y del vino que traspasa las fronteras españolas un 80% es ecológico. Italia, Alemania y Reino Unido son sus destinos preferentes, aunque también han obtenido excelentes resultados en el resto de los grandes mercados de la Unión Europea y, dentro de América, en Venezuela. La comercialización en los mercados internacionales se realiza a través de importadores, captados en ferias internacionales, a los que se apoya, posteriormente, con material divulgativo y presencia directa para informar in situ de las características y la exclusividad del proyecto de vinos ecológicos. Porque ésa es otra de las claves del éxito obtenido: tener una oferta exclusiva y diferenciadora respecto a sus competidores. Ésa y el «contar con un proyecto ordenado y planificado, junto al haber tenido la decisión y la perseverancia en el proyecto de internacionalización, aun cuando el coste de la inversión haya sido elevado». Un coste que Francisco José sigue dispuesto a asumir para abrir nuevas alternativas a su empresa y al desarrollo de la investigación en alimentos ecológicos. Ahora el nuevo reto es el vinagre. Una línea de vinagres ecológicos, lanzada en 2008, junto con el Centro de Investigación de la Junta de Andalucía, que adoptará la misma marca de los vinos, esa Piedra Luenga que se ha convertido en el soporte y la plataforma de despegue desde Córdoba hacia el mundo.

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