Hilda Sabato (1998) LA POLÍTICA EN LAS CALLES. ENTRE EL VOTO Y LA MOVILIZACIÓN 1862-1880.

Introducción: la gente y la política en Buenos aires
Relaciones, conflictos y vínculos entre gobernantes y gobernados en la ciudad de Buenos Aires entre 1862 y 1880. 1862, Buenos Aires triunfadora sobre al Confederación. Nueva dirigencia política que se propuso liderar la construcción de un estado y de un orden político nacionales. Pero el problema de la conformación efectiva de una comunidad política seguía pendiente. Esa cuestión resultaba inescindible del proceso de construcción de un régimen político legítimo. ¿Qué lugar ocupó el resto de la población de Buenos Aires en toda esta historia? ¿Qué intervención tuvo en la construcción del poder político? Desde el punto de vista normativo su lugar estaba asegurado por la Constitución de 1853. En la práctica se pusieron en marcha mecanismos concretos de representación: sufragio y elecciones como pieza clave. No eran sin embargo, la única instancia, pues de desarrollaron otras formas de vinculación entre gobernantes y gobernados que resultaron de propuestas y acciones impulsadas o impuestas desde arriba, como de aquellas que se originaban desde una sociedad civil más compleja. Período de formación de una esfera pública que se constituyó en una instancia de mediación entre sociedad civil y estado, y de participación política para amplios sectores de la población porteña. Intervención de grupos y sectores diversos para expresar opinión y presionar por sus intereses directamente, sin mediaciones políticas, pero traduciendo reclamos y posturas particulares en términos del interés colectivo. Desde el poder se atendía a las señales que provenían de ese espacio que fue convirtiéndose en fuente de legitimación para la acción política. Ciudad de Buenos Aires, allí se levantó “El tribunal de la opinión” constituido por el conjunto de instituciones e instrumentos que conformaban la esfera pública –asociaciones, diarios y otros- originados en la sociedad civil pero alentados a la vez desde el poder. Las prácticas electorales y las formas de movilización pública fueron facetas centrales en la relación entre gobernantes y gobernados.

Representación y ciudadanía
La elección de representantes se convirtió en un aspecto fundamental del nuevo sistema y en un momento decisivo de la relación entre gobernantes y gobernados. El derecho a elegir y ser elegido constituyó el núcleo de unos derechos políticos cuya titularidad estaba reservada a los ciudadanos ¿Cómo se conformó la ciudadanía? Interpretación clásica, T. H. Marshall: modelo de desarrollo histórico. A lo largo del siglo XIX la ciudadanía se habría ido expandiendo gradualmente como resultado de una extensión gradual del derecho al voto. Sin embargo, ni en la Argentina ni en otras naciones de la América antes española, la historia de ese derecho tuvo el desarrollo lineal que prescribe el modelo de Marshall. Lejos de producirse un proceso de ampliación a partir de una ciudadanía restringida, en buena parte de Iberoamérica se partió de una concepción relativamente amplia del ciudadano, introducida después de la independencia. Buenos Aires, 1821, voto sin restricciones para todos los varones adultos. Se ha señalado que a pesar de la Constitución y las leyes, la participación electoral efectiva era muy limitada, por lo que se trataba de un sistema de ciudadanía restringida de hecho. El problema habría radicado en los mecanismos electorales puestos en marcha por las elites en el poder; destinados a manipular los resultados. Algunas interpretaciones:

1- Distancia entre los parámetros liberales sobre los que descansa la Constitución y las prácticas electorales viciadas y corruptas
diseñadas para mantener al pueblo lejos de las urnas. 2- Gino Germani: exclusión política de los grupos sociales nuevos. Acelerada modernización económica y social de la segunda mitad del siglo XIX no encontró su equivalente en el terreno político. Estas interpretaciones descansan sobre las premisas de que quienes ejercen el derecho a voto constituyen la ciudadanía política y que el ejercicio es la forma legítima de participación política. Suponen que las elecciones son la única vía reconocida para llegar al poder, y que a través de ellas se produce ese efecto de traspaso de soberanía de abajo hacia arriba, por el cual los elegidos ejercerán la representación del conjunto y producirán la nación. Al adoptar esos supuestos, las interpretaciones clásicas rápidamente deducen, de la baja participación electoral, la indiferencia de buena parte de la población por los asuntos políticos. Así dejan de lado la posibilidad de preguntarse quiénes votaban efectivamente y que quería decir votar, tener y ejercer el derecho de sufragio. Descartan también toda pregunta referida a la temprana sanción del sufragio universal masculino.

Las elecciones 1

Buenos Aires, historia electoral turbulenta. Tras la caída de Rosas se abre una nueva etapa política. José Luis Romero: ciudad patricia, la Buenos Aires de las décadas del 50 al 80. Identificó un sistema institucional y político diferenciado para esas décadas y el papel particular que le cupo a Buenos Aires en el programa de su elite patricia. Tulio Halperin Donghi: análisis de la creación, después de Caseros, de un nuevo sistema de poder y una nueva fuerza política en la provincia, cuyo éxito resultó no sólo del apoyo que logró entre las clases propietarias y la elite letrada, sino también de la movilización de la población urbana. Una figura clave era la del partido político, una institución novedosa y, a la vez, diferente de los partidos actuales. Partido liberal: agregación laxa y no institucionalizada, que actuaba como una empresa política que buscaba despertar lealtades e incorporar a la vida política a sectores más amplios que los de la propia elite. La vida política había quedado reducida a una lucha entre aparatos que protagonizaban el juego electoral. Quiénes participaban de este juego, por qué y en qué calidad, cómo se armaba la escena comicial, cuáles eran sus reglas, etc. La imagen de un pueblo ávido por ejercer sus derechos electorales resulta anacrónica. Las maquinas electorales sirvieron no solamente para controlar los comicios sino también para hacerlos posibles. Sectores que con frecuencia desarrollaban otras formas de intervención más directa en la vida política. Una de esas formas fue la de las armas. En Argentina la ciudadanía política se asociaba estrechamente con la participación en las milicias. Ejercicio de la violencia y levantamientos armados se consideraron aceptables y legítimos cuando se entendía que el poder central violaba la constitución o las bases sobre las cuales e había fundado. Rebeliones que se apoyaban en la organización que los partidos tenían montada para su actuación electoral y, también, en la que surgía de la propia actividad asociativa de la población.

Una esfera pública
Una sociedad civil cada vez más compleja, que se organizaba de una manera relativamente autónoma del estado, también él en construcción. Desarrollo de un conjunto cada vez más grande de instituciones asociativas: sociedades de ayuda mutua, clubes sociales y deportivos, asociaciones de inmigrantes, círculos culturales, comités, etc. Fue después de mediados de siglo que esas nuevas formas de sociabilidades se expandieron sostenidamente creando una red institucional densa y muy visible en la ciudad. Paralelamente se expandía también la prensa escrita, y un número creciente de diarios y periódicos circulaba en la ciudad. Actividad asociativa ha sido vinculada de maneras diversas con la vida política de las sociedades modernas. Jürgen Habermas; instituciones decisivas en la conformación de una esfera pública burguesa constituida como una instancia fundamental en la mediación entre sociedad civil y estado. En Buenos Aires la expansión del asociacionismo y la prensa puede interpretarse en esta clave; síntoma de una esfera pública en esta construcción. Además, parte activa en la gestación de un conjunto de prácticas que fundaron una cultura de la movilización. Patrón compartido de prácticas. Vida pública de Buenos Aires, ámbito clave de participación política para los porteños y un espacio de interacción para gobernantes y gobernados. Elite política consciente de la importancia de la esfera pública en formación. Instancia decisiva de legitimidad política. En consecuencia para la población porteña la esfera pública constituyó un espacio de participación y de relación con el estado y el poder político.

[Hilda Sabato, La política en las calles, entre el voto y la movilización. Buenos Aires, 1862-1880, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1998.]

2

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful