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La oscuridad

luminificada

Ángelus
PRÓLOGO

“Amad la justicia, los que juzgáis la tierra,


pensad rectamente del Señor
y con sencillez de corazón buscadle”

(Sabiduría: 1,1.)

Este estudio-libro, toma en consideración el viaje mistérico del Cristo, al mismo


tiempo que vuela en el candor del Dios de las mil risas.

LIBRO: Es aqueste juego de vocales celestes en una unidad de acción con las
consonantes lúdicas de un contemplador del misterio.

MIGUEL BOLAÑOS: Este gran amigo de la paciencia y la entereza, una vez más nos
convoca a pernoctar en los destellos de luz del demiurgo Merlín… y si no!… lean esto:

“…la lealtad, como ingrediente del amor…”


“…El Amor Universal se extiende cual océano de luz sobre la creación,
subdividiéndose inteligentemente, sapientemente…”
“…alquimia es un arte, ciencia, filosofía y mística destinada en sí a la
transformación del operador mismo, más allá de encontrar el Elixir de la Larga Vida y la
Piedra Filosofal…”
“…sabed que el discurso sagrado del mí mismo es un poema escrito por las
manos más lívidas de lo increado, es el mismo azur haciendo trabajos previos para
sacarnos de la decadencia y la involución milenaria…”
“…la comunicación con el Sumo Creador debe ser limpia y por lo tanto
debemos hablarle con el corazón, pidiéndole la fuerza para dominarnos a nosotros
mismos…”
“…manteniendo siempre el secreto de mi centro y el Poder, la Libertad, la
Integridad y el Silencio; manteniendo siempre mi Ciencia, mi Filosofía, mi Arte y
Mística…”

Pretendo acercarme a los decires y acciones de Miguel, para ello creo


conveniente mi más simple forma de plasmar el ser pastuso…

MEFISTÓFELES:

- Escucha… silencio, sho, sh, sh…


- ¿No oyes acaso el eco mirífico del bien amado Chuil cruzando por las fronteras
del sol?
- Cuidado y presta mucha atención, que el divino Paracelso ha encontrado un
discípulo en el País de los Pastos.
- Aunque tú nunca actúas con prudencia, toma el recato por lo menos, ya que se
acerca el vuelo fantástico del Arcángel Gabriel.
- Mira tu imagen conquistada en la fealdad y salte del paraje de Dulcinea, ya que
pronto será el aposento de nuestro querido Contemplador Azul.
- Vete ya! y recuerda que por aquestos suelos norteños anda de visita el Dragón
Blanco llevando en su espalda al Druida amante.
- Miles de seres de luz te combaten en el ocaso de tu propio ensueño.
- No te puedes huir… ya que un caballero templario anda en tu búsqueda.
- Ja, ja, me río al saber que tú, un ser de la cloaca y el estiércol no pretende
combatir al amor con su sola presencia.
- Basta, ya, fuera! que por aquí anda el Majadero Solar, el Cristo.

VOX POPULI, VOX DEI:

- Cuidado amigo Miguel Ángel, el Pueblo es el sacrosanto depósito de virtudes,


pero al mismo tiempo puede convertirse en el cultor del más abominable estado
fascista.
- El Pueblo lleva en sí el Amor por la bella Diana, como el rencor por la dulce
Afrodita.
- El Pueblo tiene cariño por sus poetas oníricos y odio por los argonautas del
silencio.
- No siempre que se dice pueblo se dice Verdad, Ética, Estética, Libertad, Justicia;
también se hace referencia a seres esclavos que aman el amargo néctar de la
Tiranía.

Vete con cuidado amigo, no siempre el adulo alcanza el mérito de la Sabiduría,


es bueno el criticar tu caminar y en ello encontrarás al verdadero Guerrero de la Luz.

¡El Rabino de Galilea acompañe tu viaje al silencio!

¡El Gran Espíritu te encamine en tu histérica soledad!

¡La Madre Tierra haga de tu corazón un sol de aleluyas!

Luis Vásquez
INTRODUCCIÓN

El presente texto no se remitirá al lenguaje común y corriente de la cotidianidad,


en sí trae inmanente el lenguaje de los pájaros, si no es con el corazón la lectura, el texto
se hará oscuro y con mucho peligro de ser malinterpretado muchas veces.

El lenguaje mayormente corresponde a una literatura esotérica (no por esto, mal
interpretada como el vulgo suele hacerlo, una herejía, un pecado, una contra para el
catolicismo verdadero), no exotérica, sino con rara excepción.

Existe un no hilar a propósito de uno a otro capítulo, pues que el presente texto
es una serie de artículos periodísticos publicados en diferentes circunstancias.

A propósito del tema sobre la Alquimia, no se remiten las otras tres clases de
esta puesto que para los fines periodísticos que se requería no eran necesarias en ese
momento.

Estas necias letras pretenden haceros entender, caro lector, que hay algo especial
dentro de cada uno de nos, desesperado por ser escuchado, por abrirse paso ante los
sistemas y el velo de Maya.

Eie Asher Eie, Yo Soy el que Soy, llama a la vuestra puerta, dejadle entrar ha por
vuestros territorios para luminificarlos con la Luz Prístina de la Verdad. No mal
entendiendo que la humilde persona que de nada vale quien escribió estas páginas, es un
dechado de virtudes ni algo por el estilo. Quien ha osado cincelar palabras que anhelan
encarnarse dentro de cada lector, es tan sólo un intento de místico, que busca compartir
lo bien o mal que muestra su entendimiento y comprensión de lo que el Ser significa.

El dios de las mil risas a veces en cada suspiro del silencio nos recuerda el
siguiente consejo de los milenarios, que ahora a través de mi pluma se ha hecho
distinguir: No combatas contigo mismo, no desperdicies tu fuerza en algo infructuoso,
defiende tu luz interna y verás que tus errores y ego negativo, ego lunar va
eliminándose.

¡¡¡VOBISCUM DOMINE!!!

El autor
LA CUARTA
CLASE DE
ALQUIMIA: LA
ALQUIMIA DE LA
VIDA
Desde tiempos remotos, la humanidad ha venido tratando acertada o
equivocadamente con la idea de la Alquimia; si bien es cierto que antes era una
cuestión, por decirlo así, de ilusionismo o charlatanería, hoy la ciencia nos demuestra
con todas las bases del caso, que la transmutación es verificable en la materia.

Actuales aceleradores de partículas que tienen el tamaño más grande que un


campo de fútbol han logrado ser las herramientas por las que los científicos han
cambiado, han modificado el átomo de algunos elementos metálicos para transformarlo
en oro. Lastimosamente el costo de esta operación es más cara de lo debido, por lo tanto
no se justifica para hacer de esta transmutación un provecho comercial tal y como lo
conocemos con el oro actualmente.

Alquimia es un arte, ciencia, filosofía y mística destinada en sí a la


transformación del operador mismo, más allá de encontrar el Elixir de la Larga Vida y la
Piedra Filosofal.

Pero podemos apuntar que esta Alquimia, por cierto madre de la química actual,
se divide o se puede practicar de cuatro formas, o mejor dicho, existen cuatro alquimias:

1. La Alquimia Mental
2. La Alquimia Sexual
3. La Alquimia Metalúrgica (la más conocida) y
4. La Alquimia de la Vida.

Nos corresponde analizar brevemente esta última. Pues bien, la Alquimia de la


Vida es verificada por quienes a través de sus existencias han evolucionado
espiritualmente hasta convertirse de una persona del montón a una persona digna de
llamarse Hijo o Hija de Dios; lo cual no es fácil, no es cuestión de ir a un culto, o misa,
o hacerse el Buenhombre, adoptando falsas poses pietistas, rezando (repitiendo
intelectual y fanáticamente unas palabras como loro) o “hacerse” el mártir.

El Alquimista de la Vida sabe transformar las tormentas de la vida, en mares de


conocimiento, evaluación, concienciación y aprendizaje para provecho suyo, a fin de
lograr su trascendencia, es quien en lugar de criticar a los demás, revisa su propia
manera de pensar, hablar, sentir y actuar con positivas muestras de cambio perpetuo,
antes que intentar cambiar al mundo, se toma a él mismo como un ente tolerante,
reflexivo, pacífico; es un guerrero (irónicamente) entrenado para matar a sus propios
defectos y (paradójicamente) en un monje para loar las virtudes del Ser y mantener una
completa armonía con la naturaleza.

Aquel que practica la Alquimia de la Vida, se vuelve paciente, sabio, pues


escucha las voces de las experiencias observando su trasfondo, su praxis, su razón de
estar o de ser; comprende el significado oculto del “bien” o el “mal” (como si esto
existiera, son sólo grados de un mismo algo en diferente nivel de vibración), llevando
una existencia que lo coloca en un filo de navaja.

Los problemas de la existencia, los sufrimientos, las amarguras, son examinados,


estudiados y aplicados cotidianamente, como si de templar el acero de una espada se
tratase, pues tales cosas son como el crisol, la Cruz, en los que se depuran
pacientemente las materias filosofales: anímicas, psíquicas y experienciales.
La Mística se revela con un papel preponderante y sobre todas las cosas se le
dedica el mayor tiempo, si no es que es todo el tiempo, puesto que por ella se realiza el
Camino de Retorno hacia el Centro de todos los centros.

La Alquimia de la Vida, así como las otras alquimias, requiere de constancia,


voluntad y valentía; coraje, para poder realizarse, es una verdadera dedicación en la
reflexión y comprensión de las divinas virtudes latentes en el hombre que es imagen y
semejanza de su Creador.

Los defectos, los que la Madre Iglesia reconoce como pecados capitales, tales
como la Pereza, el Orgullo, la Codicia, la Ira, la Lujuria, la Gula y la Envidia, en su
mayor o menor grado se encuentran en todos nosotros y es tarea del alquimista
desintegrarlos o transformarlos en materias espirituales de provecho.

Nótese que al citar los defectos primigenios nace la palabra POCILGE; o sea,
POCILGA en castellano, lugar de cerdos. Qué pena es saber que nosotros llevamos esos
elementos en mayor o en menor grado dentro de nosotros mismos.

Por lo tanto todos estamos llamados a practicar la Alquimia de la Vida, si en


verdad queremos nuestro acercamiento a las cosas paradisíacas, todos estamos llamados
a ser guerreros dispuestos a continuar levantando nuestra humana existencia de las
caídas habidas y por haber, para luego, como sacerdotes de la naturaleza, loar la sublime
fuerza que permitió el desarrollo de esta hermosa vida.

En verdad que esta ciencia no es tarea de sólo escogidos; desde la gente más
insospechada existen las cualidades suficientes para calificar en esta tarea, y según lo
visto hasta ahora, las personas más humildes logran oír el lenguaje de los pájaros; es
decir, las manifestaciones más sutiles de nuestro entorno, de nuestra propia Madre
Tierra y llegar más rápidamente a transmutarse en unos seres egregios, auténticos
monjes-guerreros, almas de una sabiduría notablemente desarrollada y luminificada.
EL LUGAR
DEL
ALMA
Seguramente nos habremos preguntado alguna vez para nosotros mismos ¿qué es el
alma?

Indubitablemente el alma es un conjunto de virtudes, siendo así que para encarnar sólo
lo que son ellas, es necesario deshacerse de nuestros defectos y apegos, de nuestros
deseo egoístas y es que acaso nosotros estamos en la posición de decir que somos la
suma de tantas cualidades beneficiosas como lo son las virtudes?

En sí, las virtudes tienen naturaleza divina; he aquí que nace otra pregunta: ¿realmente
lo que tenemos es un alma en todo su esplendor siendo que estamos tachonados de
tantas manchas psíquicas y emocionales?

Sin ambages nos resolvemos a responder sinceramente que no. En verdad que nosotros
tenemos solamente un embrión de alma que con el transcurso de nuestro trabajo
espiritual, seguirá nutriéndose a través de nuestra mística y acercamiento al Absoluto.

El Lugar del Alma queda más allá de nuestras pretensiones actuales, el Lugar del Alma
se ubica donde la santidad de nuestro Real Ser nos espera ardientemente y con ansia.

Para encontrar este anhelado sitio, debemos también comprender otros conceptos como
son los del Poder, la Libertad y el Amor, que actualmente nuestra (si se puede llamar
así) “civilización” ha perdido casi por completo su significado sin siquiera inteligirlo,
mucho menos aún comprenderlo.

El Poder es la Fuerza con la que contamos según las intenciones del corazón.

La Libertad es el regalo que el Gran Espíritu nos otorgó desde el sinprincipio de los
tiempos y que además tiene una regla: HAZ TODO LO QUE QUIERAS, SIENDO
QUE NO HAGAS DAÑO A NADIE (y dentro de ese nadie estás tú mismo).

El Amor es aquella fuerza tan inefable que cohesiona nuestras entidades y que se
manifiesta en la relación entre dos o más seres.

El Lugar del Alma se ubica en nuestro Templo Corazón; y aquí, partícula a partícula que
liberemos de nuestros errores, de nuestros psiquismos, paradigmas y apegos,
identificaciones, transformando nuestras impresiones del Mundo de las Formas, se irá
juntando el material álmico para que éste, luego nos acerque a la divina presencia de lo
que realmente somos como “imagen y semejanza” del Creador, es ahí cuando nosotros
certeramente disfrutaremos de ser una Unidad Múltiple Perfecta.

Al desintegrar nuestras falsas poses pietistas y fanáticas de una pseudo religión, las
sombras que cargamos en lo interno de nuestra humana existencia se luminificarán y así
tornarán su apariencia tenebrosa en lívidas chispas superiores que se amalgamarán en un
solo contenedor, en un espacio saneado de tanta barbarie mental, emocional.

Donde los cielos y la tierra de nuestro universo interior se pueden besar con la alevosía
de las tormentas de la mar enlutada, agitada por las energías mismas de nuestra
naturaleza ígnea, se halla el mismo jardín de la flor blanca de risas místicas.
Ahí donde los hados no tienen poder sobre la fortuna de los seres humanos, donde las
brisas venenosas del mundo de las formas y del Velo de Maya, no mueven ni en un
milímetro las intenciones del Centro de los centros, allí, tan sólo allí se ubica el sublime
Lugar del Alma.
DE CHUIL A
NUESTROS DÍAS
Tiempo ha que de la magia y el misticismo, la convivencia sana con la
naturaleza y con nosotros mismos, no se alberga ni una sola partícula real de lo que son
estas vivencias.

En nuestras soberbias tierras frías de misterio y leyendas, hace muchas lunas


atrás, Chuil asoma como un gran hechicero del bien y que poseía un espíritu mirífico,
un espíritu de excelencia mágica, era alguien muy poderoso; quien rejuvenece en este
escrito de recordatorio acerca de las raíces nuestras que hoy por hoy ya se hallan
muchos metros bajo tierra, con un epitafio invisible que reza:

“Aquí yace la Gloria, aquí yace el Poder, aquí yace la Fuerza de la Magia de los
Pastos, en este suelo sagrado donde el olvido de la noche de los tiempos ha dejado unos
ojos de melancolía como ópalo brillante bajo la luz de la luna; yace la leyenda de los
milenarios y las elegías a son de ocarina y huantug en el ritual de madrugada.”

En los días de Chuil, el sol y la luna podían besarse por obra y gracia del dios de
las mil risas, se conjugaban el cielo y la tierra por amor aquel que por un lívido rayo de
luz descendía de las cumbres de por allá de las cimas del infinito, los duendes y
elementarios danzaban al compás de la locura y crepitar del adur. Al alba, el rocío era
como las lágrimas de Mama Quilla que relampagueaban eternamente despidiéndose de
su esposo rey del día.

Cuando la noche era la diosa sagrada que escribía vida y muerte en las tablas de
la ley de los guerreros de luz, no se conocía lo que era la estupidez de ser un homúnculo
racional, no se conocía lo que es andar dormido con los ojos abiertos.

La política era una reina vestida impecablemente de blanco, azul y dorado y su


reinado ocupaba las amplias miradas de un otero, por su cetro eran respetadas las ideas
y mentes de todos, era muy venerada y nadie permitía que sus sagrados vestidos se
mancillen con el egoísmo y la amargura de corazón de los hombres. En el día de hoy
sólo tenemos su mito.

En el día de hoy miramos cómo se destilan a cántaros las lágrimas de la tierra


más amargas que el mismo ajenjo. Hoy miramos irónica y paradójicamente que el
espíritu es una cosa que muere y el cuerpo y estas pútridas cosas del mundo son
inmarcesibles.

Hoy desconocemos la Casa de donde salimos, el nombre del Creador que nos
otorgó resuellos de su divinidad, desconocemos que Él está en mí y que está en ti
también; pero sí sabemos lo que quiere decir corrupción, poseemos el conocimiento
supremo de la maldad extrema y hasta capaz que somos doctos en la cuestión de
serruchar piso por nuestros malditos intereses egoístas.

Que queremos llegar al Poder? Pero cómo es que nos atrevemos a aspirar a este
bello ideal cuando no somos capaces ni de gobernar nuestros propios impulsos, cómo es
que queremos mirar una sociedad justa si nosotros somos unos mojigatos de peso
pesado, unos parcializados y sabelotodos!

Qué diferencia verdad? Desde la mirada profunda, bría y cálida del sabio
poderoso Chuil al destino de unas pupilas que observan la llegada del crepúsculo. Unos
ojos, los mágicos, ven la realidad del Ahora y los conjuros se manifiestan cuales Fénix
que vuelan para danzar con dioses y sueños de ambrosía. Los otros, ojos muertos, se
posan en un camposanto ornado con dolor y egoísmo, donde las sombras furtivas
parecen como veneno vaporoso rondando las calles de todo transeúnte.

Y es que parece gustar la actual vía de retorno, la vía del dolor; mientras que a la
vía de la sabiduría la desechamos como cosa estorbosa y desagradable.

De Chuil a nuestros días tan sólo nos queda unos arcones llenos de tradiciones
olvidadas, de diferencias abismales, de cultura enterrada y de un aeternum vale (adiós
para siempre) a la voz de nuestro propio corazón.

Nos quedan las ganas de agachar nuestra cara de vergüenza a solas, nos queda la
imposibilidad de mirar lo que fuimos y lo que teníamos: Gloria, Poder y Fuerza.

Cada uno de nosotros está llamado a escucharse a sí mismo y resquebrajar la


cáscara de nuestra oscuridad. Así sea.
ARENGA
MÍSTICA
Dejad que las suaves brisas de la aurora cristalina remuevan las cumbres
mágicas de Arcadia, por aquí, por aquí en estos suelos benditos y terriblemente místicos
del páramo arcaico, y así como cuando en los días sagrados, los sueños de vivir con los
arpegios de los sueños se ciernan en la conciencia de Libertad. Las florecientes rosas de
nuestra generación humana, vienen mostrando más espinas que pétalos delicados, el
balance espiritual se desprende de su existencia como cuales hojas de roble en el
crepuscular otoño.

No, simplemente no hay el Laus Deo que los milenarios quieren oír para aligerar
nuestra carga de miseria, en los lares atropellados por el sistema del aislamiento de la
luz, los gritos de las paredes enloquecen al alba porque estamos sordos, enloquecen
porque estamos ciegos, porque nuestra conciencia está en el fondo de una laguna
llamada Estigia.

Somos el fondo mismo de la amargura, somos un núcleo de ajenjo, azufre y


asafétida cabalgando deliciosamente en las siete perdiciones del ser.

Será, será que tengo la razón, yo que apenas merezco bañar mi mano y pluma en
el Leteo o quizá por piedad me dejaron que cruce el resuello de la muerte para pintar
marcas de crápula escondida entre frases y frases de luz y sombra. Será que
simplemente sueño que estamos soñando que tenemos deseos de no hacer nada y que
los colores nos pinten las maravillas de natura en nuestras malditas máscaras.

Recuerdo tus besos noche mía, cuando miro la decadencia de los nuevos dioses
y tan de repente el Absoluto me abre el alma para desencadenar mi contemplación en un
rayo de luz arrebolada cada vez que lloro por tanto miserable en el noveno círculo del
reino del dolor y rechinar de dientes.

Cuando la lluvia derrama su amor en las coronas cerradas de nuestro cuerpo,


trata de acariciarnos y de lavar nuestros pensamientos, generalmente le devolvemos ese
su cariño regalo para que en soledad muera de pena y llore por ella misma. La lluvia
muere aletargada en el silencio de los bosques arcanos de la creación porque la
maldecimos y el sol lo mismo hace porque nunca fuimos agradecidos por su gracia
depositada en nuestra piel.

Los días de pasión se asoman para recordar que tenemos la misión de reencausar
los pasos de la juventud actual, enseñando con nuestros actos la manera aproximada
siquiera de padecer y morir psicológicamente para revivir miríficamente plenos de
armonía y bienestar espiritual. Las razones son claras o se luminifican de entre las
sombras para explicarnos el destino de nuestros pasos si vamos de regreso a nosotros
mismos. Los días de la sagrada hecatombe se acercan en cada tiempo, en cada instante,
en cada abrir y cerrar de ojos.

Dios, deja que tus manos acaricien mis razones, y que tu silencio hable en los
coros de la luna, serán así oídas las palabras de quien muere sin morir en un epitafio de
fonemas al amparo de una fulgente madrugada.
EL AMOR
UNIVERSAL
Partiendo del Absoluto, nace una Luz que existe para todos aquellos y aquellas
que quieren tener un tono de vida más armonioso yen paz.

Dicha Ley se ha venido contemplando desde el sinprincipio de los tiempos y


será practicada y observada hasta el nunca jamás. Esta Ley rige en todos los universos,
mundos y submundos de una u otra manera, llevando un equilibrio hacia cada situación,
cosa, vegetal, animal, persona o ente existido, existente o por existir.

El Amor Universal se extiende cual océano de luz por sobre la creación,


subdividiéndose inteligentemente, sapientemente en cuatro clases perfectamente
diferenciables.

1.- El Amor que viene de Dios al hombre. Origen de todo amor, que sostiene las vida en
sus innumeras manifestaciones; por este amor, todo lo conocido recibe vida. Este amor
lleva inmanente toda una gama de inagotables gracias, lleva el resplandor del Gran
Espíritu y la auténtica Iluminación.

2.- El Amor que va del hombre hacia Dios. Este es Fe, es la Mística de los Sabios
Santos, es el camino que nos lleva directamente hacia el Eterno, nos otorga las Virtudes,
Dotes y toda clase de Bondades provenientes del Reino. Gracias a este amor, los
hombres reflejan la luz divinal de la Verdad.

3.- El Amor de Dios hacia Él. Mediante el cual los otros amores existen por medio de un
solo haz de su egregia luz. Dios refleja su Gracia, su eterna perfección y omnipotencia
sobre la superficie de todo lo creado; es la manifestación del misterio mismo que
nuestra mente no alcanza a comprender.

4.- El Amor del hombre por el hombre. Alcanzado por obra y gracia de la comprensión
del camino guerrero hacia la Luz, todo con la finalidad de que como el hombre es
imagen y semejanza del Supremo, entonces refleje su naturaleza hacía los demás; así,
encontrará que los demás son al igual que él, representaciones en miniatura del Padre,
nos permite vernos como las gotas de agua de un solo mar.

Dios somos Todo.

Siempre sucede que todas las sendas te llevan al mismo sitio, seas tú o sea yo el
punto final, lo mismo da puesto que tú y yo somos el mismo origen y el mismo
acabamiento.
EL ARTE DE LA
JUVENTUD
Si de mis letras caen las cadencias, los vientos de mi tierra necesitan renovarse
en un grito del misterio.

Un proyecto de nueva vida se disuelve como polvo de estrellas en un elixir de


amor, en el caldero mágico de un corazón ígneo como lo es el de la Madre Tierra.

Bosques y mil bosques se yerguen cuando las presunciones egoicas se abalanzan


sobre un poder que no les corresponde para debilitar su fuerza.

Mas saben bien las auroras y los arreboles de místicos toques, que un beso de
Dios es depositado en el suelo fértil de un pueblo escogido de entre los escogidos; quizá
para formar pureza y fuerza tan albas como cuales alas de un arcángel de los más altos
cielos.

Una nueva juventud irrumpe en los pasos de una mirada que busca valores y
palpitaciones de nuevos y nuevos y nuevos corazones henchidos de gloria luminificada,
rescatada de las sombras y preparada para crear un extraño tipo de magia para encantar
la sustentación de los universos.

Sangre blanca de lo más profundo de la luna ha sido necesaria para llenar los
cuerpos inmarcesibles de los actuales tigres de sabiduría.

“La verdad es que una especie de paz jamás sentida se llueve despaciosa
mojando cada parte del alma, cada parte de mis esperanzas y de la luz más brillante que
pueda esta mi insignificante persona irradiar.

Tan sólo añoro ya dejar por atrás las existencias vanas, dejar atrás los recuerdos
y los sentimentalismos, los presupuestos y mi soledad”.

Así, así habla el alma humana en un rincón prohibido, en todas partes del
mundo, a sollozos y requiebros de anhelos que gritan por favor ser oídos desde el fondo
del pecho de cada persona, planta o cosa; necesita proclamar en voz a carne viva que el
dolor derramará su risa a cántaros sobre la superficie del mundo entero, cuando los
volcanes y los mares, el cielo y la tierra vuelquen su ira por la abyección de los
demonios que sobre Urantia pululan cuales huestes tenebrosas acechando víctimas para
derribarlas de su sendero en las lívidas alturas.

Una llama de esperanza continúa encendida en el profundo lago de las hadas


precosas, donde la leyenda de los dioses duerme en cofres y cristales, donde millares de
Cajas de Pandora son resguardadas hasta el último día del Día de la Eternidad.

Una lágrima de ternura y tibieza, cual perla de plata se destila y cae silente,
prudente y cándida, mojando el rostro de una Divina Madre, de una Diosa Naturaleza,
como corolario final de este ensueño en la prealba de tu presencia Dios mío.
EN REALIDAD,
¿QUÉ ES SER
CATÓLICO?
Qué ironía es aquella en la que nosotros nos jactamos enfermizamente en decir
que somos católicos; y es que acaso en algún momento de nuestras vidas nos enseñaron
el real significado de esta palabra? Pues si lo hicieron, fue a medias o mal aprendimos.
Miremos un rato su etimología, católico viene del griego (según unos) Katholliqué que
significa “universal”; o (según otros) katholikós y designa “el que constituye un todo”,
curiosamente este término no lo encontramos ni en el antiguo ni en el nuevo testamento.

El todo es que si realmente queremos ser dignos de llevar esa ruta, debemos
adoptar otras formas de conducta respecto a nuestros semejantes, a nuestro entorno y
principalmente a nosotros mismos. Un católico debe estar dispuesto a aceptar
ecuánimemente los eventos de la cotidianidad de nuestra existencia, respecto a las
demás personas, animales, vegetales u objetos. Debe adorar a la Libertad, debe aprender
que la sabiduría es la comprensión mas no el inteligir las cosas. Comprender es tener
conciencia plena de lo que se conoce y el inteligir simplemente es tener guardado en la
mente todo aquello que asimilamos y no analizamos o aplicamos en nuestro vivir, es ser
un loro repetitivo que con su hablar no saca nada sino solo eso de bla, bla, bla.

Según la Madre Iglesia nos ha enseñado normas de comportamiento y muchas


otras cosas para bien de nuestro espíritu, hagamos reflexión si en verdad aplicamos
aquello en nuestra vida. Se sale del templo y lo primero es fijarnos en los demás y
demostrar nuestra insensatez. Criticamos a los demás, en el rito damos la mano de paz,
misma que afuera es una ofensiva garra, nuestra rezandera lengua se convierte en bífida
para salpicar de veneno a diestra y siniestra, mandamos al infierno a los semejantes que
por humanos cometen errores en mayor o menor grado que nosotros, sin vernos
nosotros mismos y ver que en ese momento de odio para nuestro entorno nos
transfiguramos en asquerosos gusanos corruptos, dementes demonios que por causa de
un corazón amargo han caído en el fango más putrefacto y queremos arrastrar a nuestra
desgracia todo lo que nos rodea. Qué pena… Pretendemos que Dios, sin embargo de
estas bajezas, nos va a recibir con los brazos abiertos, seamos concientes de aquello,
después de lo ya citado. Ni Él ni el demonio nos requiere, somos sombras que no van ni
a un lado ni a otro, ni arriba ni abajo, NADIE nos quiere así, o bien malos o bien buenos
esa debe ser la meta. Debemos dejar de ser ruditos y comprender que católico es ser
reflexivo, íntegro, justo, libre, leal, ecuánime, en fin HOMBRE o MUJER, no macho ni
hembra.

El camino es sumamente largo y tortuoso, pero las grandes caminatas empiezan


con dar un paso. ¿Nos hemos fijado si nosotros cumplimos en realidad las expectativas
que se necesitan para ganar un reino prometido por el Gran Maestro? Queremos ser
salvos y vivimos en la desidia, la crítica, la ira, la lujuria, el orgullo, la ambición, la
gula, la envidia. Ser católico no es rechazar a protestantes, ni hinduistas, ni a sectarios.
Ser católico es ABARCARLOS, aceptarlos tal como son y amarlos, Dios tiene su
mirada de bondad sobre ellos, tiene su chispa de vida dentro de ellos y no hace
distinción entre nosotros y otros. Acaso no quieres que te respeten tu forma de pensar y
estás dispuesto a darte de puñetes por ello? Los demás esperan lo mismo de ti, ellos
piensan que tú estás equivocado y tú opinas lo mismo respecto a ellos.

Sólo Él sabe la verdad, tan sólo escucha a tu corazón y ama.


INTELLEGERE
LINGUA
Antiguamente el entendimiento entre individuos era superior al de hoy, la
realidad es que ahora, la interrelación de persona a persona casi es netamente en esferas
físico químicas de la materia.

Ni hablando la misma lengua se suele llegar a un inteligir, a un comprender de


los sentimientos e ideas del prójimo, de un amigo, de una pareja. La mente de nuestro
ego ha hecho que nos dejemos manejar por un psiquismo basado en los necesidades
corporales, en las falsas ideas con respecto al entorno, en los instintos más bajos, en las
mentiras por lograr satisfacciones confusas y/o erróneas, en lo que pensamos que
pensamos que nos hace falta, etc.

Cuando entre los seres se abre la puerta de la comprensión mutua, no hace falta a
veces ni la intervención de un idioma determinado, interviene el intelligere lingua, osea
el comprender lenguajes, estos, son los del corazón, lenguajes que por ser
auténticamente reales ya que parten de algo sincero y profundo no necesitan máscaras ni
códigos que hayan de descifrarse. No hace falta alzar la voz, no hacen falta las
amenazas ni los papeles, sólo hace falta una comunión, una integración con el Uno
mismo, y así inclusive mientras más bajo el tono más clara será la transmisión de la idea
o del pensamiento de un ser a otro, los gestos naturales y sacros del propio cuerpo físico
químico son más legibles de esta manera.

Hoy no somos capaces de entendernos unos con otros por la neblina de Maya, la
culpa la tenemos nosotros mismos al inventar los tantos e innúmeros sistemas del
mundo, debemos escapar de los mismos e inclusive de nosotros mismos para que la
guiatura divina nos muestre la realidad tal y como es, no como pensamos nosotros que
es.

Cuando entre las personas hay amor, sólo hace falta un gesto para comprender el
sentimiento, las condiciones, las intenciones que se quieren cristalizar, efectuar. Eso es
lo que nos hace falta hoy por hoy. La desconfianza, las contraculturas, el miedo, los
sentimientos de venganza, los rencores, la falta de amor por uno mismo inclusive,
inducen a que nosotros nos comportemos como lo que somos seres irracionales, quienes
sostienen que somos racionales que me refute lo siguiente: somos seres que
compartimos una misma tierra, somos seres que necesitamos del resto, y acaso no
erosionamos nuestros suelos con las talas indiscriminadas, acaso no enfermamos los
suelos con tanto experimento sucio, acaso no la estamos destruyendo con las
radiaciones atómicas? Acaso no matamos a nuestros semejantes a sabiendas de que ellos
nos pueden ayudar con la ciencia empírica o académica que guardan en su mente? Si
fuésemos racionales, no sabríamos lo que son las guerras, no sabríamos lo que es la
envidia, no sabríamos lo que es la pobreza, la politiquería, la crítica mal dirigida, la
ciencia mal aplicada, la violación de las leyes, el racismo, la corrupción, etc, etc.

Cada vez que alguien habla, respiremos y aprendamos a escuchar no a oír,


aprendamos a discernir y aceptar, tolerar, a dialogar con sabiduría mas no con
inmadurez, aprendamos que cuando hablamos nos agradaría ser escuchados y
comprendidos, mas no a ser criticados de la forma destructiva o burlona, somos
ignorantes de la clase de aquellos que ignoran que ignoran.
LA MAYÉUTICA
DEL UNIVERSO
Sin ambages, el ser humano comprende una serie de similitudes tan profundas
con el universo, que da prácticamente lo mismo referirse desde cierto punto de vista, a
uno u otro. Cuando uno se pregunta a sí mismo por el misterio que encerramos, es el
universo mismo quien se interroga acerca de su origen, acerca de sus inquietudes
místicas.

El método más sincero y terriblemente mágico de conocer los grandes arcanos


de la existencia y de la naturaleza misma de las cosas es el acudir a la lívida presencia
de nuestra conciencia, de nuestro Real Ser, el mí mismo.

No hay que dudar que en la profundidad del mí mismo, existen las respuestas
para una gran gama de preguntas acerca de todo lo que queramos averiguar. La verdad
es que como el Uno nos creó a su imagen y semejanza, parte de su infinita sabiduría
mora en nosotros, es por esta sencilla razón que nosotros mismos poseemos las
respuestas de los propios misterios. Es por lo anterior que no deberíamos de fijarnos en
los demás, sino que la tarea del homúnculo racional mal llamado hombre es la auto-
observación, para que libere su sabiduría de la oscuridad a la que él mismo la tiene
confinada.

Somos una luz encerrada tras una cárcel de ignorancia, ignorancia que posee una
multi-identidad (digámosle así) que en realidad no es AUTÉNTICA, aparte de la nuestra
y que los ancestros ya le llamaron ego. Así pues, el Ser es Luz, el ego es oscuridad; la
Luz es sabiduría, la oscuridad es ignorancia. A quien le duele cundo nos insultan es al
ego, no al Ser, porque él sabe que quien le insulta es un ignorante, es la oscuridad, a
cambio del insulto, el Ser actúa con comprensión, es decir ama, el amor no duele, el
sentimentalismo sí.

La mayéutica del universo consiste en la mística de los milenarios, consiste en


elevar nuestra vibración terrenal hacia una nueva octava musical de tipo totalmente
superior, refinada, poética, en una palabra: VERDADERA; porque tal como es abajo es
arriba, nosotros tenemos las capacidades necesarias para mover los cielos y la tierra,
porque en el preguntarse a uno mismo la sabiduría infinita nos otorga la solución, nos
entrega el secreto de cómo lograr que lo imposible se torne posible.

Pero nos equivocamos los intelectuales humanos mal llamados hombres, si


pensamos que el gran salto evolucionario se efectuará de la noche a la mañana, pues que
ese trabajo es muy serio y requiere de una voluntad incesante, requiere de una
constancia y de autodisciplina, requiere de actuar caminando en el filo de la navaja, con
ecuanimidad y Libertad, con integridad, con ciencia, con arte, filosofía y con mística.
La magia de saber es la felicidad de comprender que estamos despiertos en la alborada,
donde Dios nos hace soñar que somos sus sentidos, que somos el mar de donde las gotas
se alejan para lloverse por doquier en la creación.

La mayéutica del universo simplifica la complejidad de la finidad humana y la


desenreda en largas cascadas de gloria divina.
LA PASIÓN DEL
CRISTO INTERNO
Las lejanas memorias de los libros sagrados nos recuerdan el suplicio terrible
que el Gran Kabir de Galilea padeció como muestra del amor y entrega que un
HOMBRE puede llegar a vivenciar por revolucionarse contra los sistemas y el mundo
de las formas.

Se nos ha enseñado durante siglos que aquel ser sublime de luz, murió para
salvarnos de nuestros pecados y redimir a la humana raza de la podredumbre donde
estaba enfrascada, se nos ha enseñado durante tanto tiempo que por Él, el mundo estaba
salvo. Se nos ha enseñado desde muy temprana edad que lo que hay que hacer es ir al
confesionario y revelar nuestros malos actos ante el sacerdote e ir a repetir unas frases
que también por tradición “católica”, debíamos aprender.

¡¡¡PUES NO!!! La pasión de aquel divino ser, nos sirvió para tomar como
ejemplo para nosotros individualmente cumplir con esa parte de la alquimia, donde cual
materia burda y muerta en el balón azotado por el fuego recibe el tratamiento previo a
su refinación en el crisol y finalmente emplearla para transmutar las sustancias burdas o
sin vida. En nuestro caso el humano pasa por un proceso de padecimiento donde el caos
reina y las tormentas oscuras le hacen sufrir lo indecible para luego la misma existencia
(la cruz), como una mano del Señor, completa el proceso de luminificación, nuestra
humana persona que de nada vale pasa a ser transmutada como el vil plomo pasa a ser
oro.

Esa es la realidad, ABRID LOS OJOS, pues los ojos no se hicieron para mirar
sino para VER.

Ahora que se acercan esos días de reflexión, entendamos de una buena vez lo
anteriormente expuesto, si nosotros hubiésemos sido redimidos, el mundo de las formas
(el nuestro) no estuviera como lo está. Nadie nos salva si nosotros mismos no lo
hacemos. Ninguna religión tampoco, no por ser católicos, hinduistas o protestantes o yo
qué sé, ya estaremos ante la presencia del Gran Espíritu. Esto es totalmente falso, pero
así mismo hay que aclarar que son medios de instrucción para que nosotros
comprendamos la necesidad de liberar nuestra partícula divina de toda la porquería en la
que la tenemos sumida. Todas las religiones son santas y deben ser respetadas, son
nuestras escuelas pero lo enseñado debe ser aprehendido, practicado; y las oraciones no
deben ser repetidas como cualquier cosa. La comunicación con el Sumo Creador debe
ser limpia y por lo tanto debemos hablarle con el corazón, pidiéndole la fuerza para
dominarnos a nosotros mismos.

Adiós al asqueroso fanatismo y a la hipocresía, a los pudibundos malditos que


son sólo sombra, no son ni blanco ni negro, son veneno inmundo para el medio donde
andan. Se debe ser íntegro, ecuánime y libre.

Cuando aclaremos nuestra vista y realicemos en nosotros mismos el


padecimiento de Jesús con nuestra propia vida y a través del diario vivir, será cuando la
pasión del Cristo Interno que llevamos dentro se haga palpable y nuestro ser sea
liberado. Seremos entonces unos dignos hijos, Monjes y Guerreros Terribles, Magos de
Guerra, que se atrevieron a rebelarse contra el sistema del ir venir de la cotidianidad

Como hombres somos el poder que construye hombres, pero como lo que
somos, lamentablemente somos el poder que los destruye.
LOS SUEÑOS
Siempre, desde los albores de la humanidad, nos hemos remitido a tratar de
alguna manera, de encontrar un lenguaje sagrado para identificar las imágenes oníricas.
Claro está que en el día de hoy muy poco caso se les hace a no ser de pocas personas
que aún conservan el poder de asombro, la capacidad de asombro.

Se habla de soñar despierto inclusive. En realidad existe no sólo una clase de


sueños, también hay otras. Que por el momento no he de afrontar.

En el soñar despierto y hacer castillos en el aire, hay que hacer un alto y


ponernos a reflexionar sobre esta realidad. La verdad es que para ciertas cosas de esas
en donde el corazón es el artífice, se debe poner mucha atención y hacer caso inmediato
a lo que nos quiere decir. El Absoluto por medio de él nos desea hablar, y
posteriormente lograr que seamos nosotros los soles que han de brillar ante el cosmos
para transmitir sabiduría, para nuestro mismo desenvolvimiento como espíritus en
estado evolutivo, en vías de aproximación al Amor, a la auténtica Libertad, a la
ecuanimidad Mística, en fin al Misterio Divino, que como nuestro origen debemos
pleitesía, respeto y dulía.

Los sueños del corazón, nos hacen rememorar cosas que jamás en nuestra actual
existencia hemos tomado conciencia.

Pero cuando se sueña con cosas vanas de y para este mundo, el mundo de las
formas, ese tiempo que malgastamos se verá pronto en un basurero donde las cosas
simplemente se tornan polvo cósmico.

Ay! de aquellos que se arraigan a este tipo de sueños donde lo único que sacan es
infelicidad y una catarsis momentánea que tan sólo a la final les hará recordar que su
vida es un caos y una bajada directa a la involución o camino del dolor como los sabios
le denominan.

Por lo tanto, cuando magnificamos nuestros pasos dirigiéndolos con el sueño del
corazón, serán de carácter positivo, mágico, místico, fausto y egregio.

El soñar despierto bajo la forma del bagaje de lo superior, nos advierte las voces
de la Identidad, nos enseña que estamos viviendo en realidad lo imaginado y que nada
ni nadie tiene la culpa de nada, excepto nosotros mismos, porque estamos a la
defensiva, creando muros.

Como nuestro ego es una forma negativa, es algo que nos toma como marionetas
actuantes del lado doloroso de las cosas, pensamos que la sociedad o que las
circunstancias se vuelven en contra de lo “querido” (diferente a amado), a lo que
estamos aferrados, identificados.

En verdad: “Los sueños son la fuerza del espíritu cuando tañen las campanas de
la magia”.
VIVIR CON LA
MUERTE
Qué extraña frase, nuestra lógica cerrada a los paradigmas de este mundo no
puede entender, no alcanza a comprender la profundidad del caso.

En realidad la muerte es la vida misma, la muerte es la aurora del amanecer


eterno, la Luz pristina y terriblemente divina que enlace nuestra existencia con la Gloria
de Dios. Pero téngase en cuenta que no hablo de la muerte que todo el mundo cree que
es el final de todo y que es sombra y herejía. Hablo de la muerte donde el misticismo y
la filosofía juegan un papel muy importante. Esta es aquella por la cual nuestro divino
Ser interno puede escapar a su embotellamiento donde la hemos confinado a sufrir y a
soportar las tinieblas de una ignorancia completamente absoluta.

Hablo de la muerte como la REALIDAD QUE ES, es la Madre de la generación


de lívida hiperbórea.

En pocas palabras, hablo de matar nuestros defectos que en sí tienen cada cual su
conciencia y voluntad propias. Aquellos defectos que nos hacen ser los seres más
infelices cuando estos agregados actúan por medio de nuestros cuerpos.

En fin, si no aprendemos a vivir con una muerte constante de nosotros mismos,


no podremos resurgir como Hombres y Mujeres, si seguimos en la actual vivencia
contraria de ofuscarnos con la típica frase de que “ES QUE YO SOY ASÍ” y no
disponernos a un cambio, iremos a para a donde más tememos, al averno.

Un guerrero de la luz, es aquel que da batalla a diario con sus defectos hasta
ponerlos al filo de su espada y reducirlos a polvo cósmico, reducirlos a la misma nada.

Vivir con la muerte es renacer lentamente cual Fénix de entre sus cenizas, es ser
valiente y verdaderamente HOMBRE o MUJER en toda la extensión de la palabra, y
esto no es lo mismo que ser macho o hembra.

Aquel que puede caminar así, con la madre negra a un canto, puede llegar allá
donde el Absoluto nos espera a brazos abiertos con su única ley. Aquel podrá tomar por
asalto el paraíso, ya que este último no se nos da por ser bonitos ni rezanderos hipócritas
sino por ser reales, ecuánimes, auténticos y puros; en una sola palabra: LIBRES.
QUÉ ES EL MAL?
El mal puede ser sencillamente, ignorancia, miedo.

¿Por qué ignorancia? Vamos por partes. Dios es todo amor y su ley es amar, nada
más que eso, todo lo que vaya en contra del amor está mal, es IGNORAR que esa ley
existe, ignora lo que es el respeto, el perdón, la tolerancia, la ética, la honestidad, la
humildad, la verdad, la lealtad y un sinnúmero más de cosas. ¿Y está bien no respetar,
no perdonar, no tolerar, no ser morales, no ser honestos, etc? ¿Acaso llevarse de lo
último no es estar mal?

La gente mala entonces simplemente es una ignorante, por eso el deber de


nosotros, los que sí sabemos discernir y entender los conceptos anteriores, es darles a
conocer el cómo de las cosas, el por qué, y de manera especial los que nos llevamos por
una religión, nosotros los religiosos debemos estar al tanto de lo ya expuesto, si en
verdad somos auténticos seguidores de un destino divino.

Si tanto hablamos de Dios y nos llenamos la boca de palabras bonitas, actuemos


pues como es debido, dejemos de ser hipócritas, trasistas, que eso también está mal, y lo
que está mal, así sea pequeño, no deja de estarlo.

Y acaso aquello la gran mayoría de la gente no lo identifica en la encarnación de


un tal Satanás? Aquellos que van a misa, a un culto, a hablar bonito y en su vida son una
porquería y critican al prójimo al salir del templo son entonces unos satánicos y de los
más peligrosos, de los más asquerosos e inmundos.

¿Pues cómo se atreven, miserables, a supuestamente dirigirse a Dios, cuando


pasan enfermos con sus palabras asquerosas de chisme, de saña, de hipocresía, de
venganza, de rencor. Labios embebidos de veneno, manos ladronas, avaras, iracundas
que fingen ofrecer una paz y afuera ofrecen tan sólo violencia?

¿Por qué el mal es miedo? Un ejemplo: cuando se fue pequeño y desobedeció a


su padre, ¿acaso no TEME un castigo? ¿Acaso los pecadores que en su vida y en el
templo actúan con un dizque buen comportamiento no temen a que llegue el día de su
muerte? ¿Acaso no son ellos los que siempre pasan rogando que nunca les pase nada?
Es porque en su amargo corazón no llevan la paz sagrada que tan sólo la tienen los
dignos hijos de Dios. Aquel que nada debe (o sea, nada miente, nada roba, nada
irrespeta, nada esconde, etc.) Nada teme nos dicen los seres entendidos. El que nada
debe es una persona calma, pacífica, de sangre liviana y a la que todo el mundo vuelca
su afecto, es una persona sabia.

El mal es aquello, y está fuera de nosotros, y menos encarnado en un tal Satanás.


En tal caso nosotros somos ese Satanás puesto que nosotros somos los que llevamos
esas cosas repugnantes en nuestro interior. Nosotros somos quienes encarnamos todos
esos males y es nuestra obligación deshacernos de esos elementos inmundos si
queremos en verdad hacernos acreedores de una vida mejor y paradisíaca.

Porque sólo entonces seremos dignos de ser llamados hijos de Dios.


Cuidado con nuestros actos en pensamiento, palabra y obra, ganémonos en
verdad el título de adoradores de Dios.
LA
INVULNERABILI
DAD
Realmente el ser vulnerable nos trae a nuestra existencia toda la desgracia y
sufrimiento más indecibles que podamos sentir.

Pero miremos bien que esto pues de la invulnerabilidad. No se trata


principalmente de que nuestro cuerpo esté recubierto de un revestimiento blindado
gracias al cual nada nos puede afectar o causar heridas.

La invulnerabilidad se trata de que si por si acaso tenemos paz interior, nada ni


nadie nos pueda afectar, y es que verdaderamente nadie tiene el derecho de quitarnos
nuestra paz, nuestra armonía interna, nuestro equilibrio, a menos que nosotros mismos
se lo demos.

Los pensamientos de ataque que albergamos en nuestro interior por culpa del
ego ya sea por medio del miedo, son los que nos apretujan la idea de que alguien o algo
nos ataca y nosotros pensamos que debemos preocuparnos en tener una defensa porque
nos dañaría si no lo hacemos. Dejemos atrás este pensamiento muy negativo, pues que
dad nos muestra situaciones muy diferentes.

Somos seres venidos de un Padre Todopoderoso y lleno de Amor, es así como


nos lo han dicho muchos seres iluminados durante el transcurso de la noche de los
tiempos ¿cómo podremos pensar entonces que Él dejaría que a nosotros nos hieran, nos
inflijan dolor y nos marquen de penas en lo más profundo de nuestras almas? Nosotros
somos unas criaturas hechas a imagen y semejanza suya, lo que nos trae a pensar que
gozamos de algunos poderes, como si fuésemos dioses en miniatura, o son acaso
mentira todos los logros que el ser humano ha alcanzado en el paso de la historia?

Tenemos el poder de decidir, el poder de la invulnerabilidad, tenemos el poder


de ser libres o de liberarnos en caso contrario, tenemos el poder de pensar, de inteligir,
de comprender, y el más grande de todos: EL PODER DE AMAR; entre otros.

Con el poder de amar ponemos a nuestra disposición todos los servicios y


cariños de la madre naturaleza, y basta también con el poder de decidir porque ponemos
fin o comienzo a una o varias actitudes o virtudes que serán de suma ayuda contra todo
lo que no sea luz.

La invulnerabilidad una vez comprendida por nosotros simples proyectos de


hombres, nos dará esa fuerza o esa barrera para que los acontecimientos o las personas
no consigan lastimar o desequilibrar nuestra armonía o paz, pero nosotros debemos
decidir si ponemos a funcionar este poder nuestro. Tan sólo las personas amargadas,
mojigatas, hipócritas, esas que sólo ansían satisfacer sus deseos terrenos, sufren porque
creen, oh pobres infelices, que son las víctimas del entorno que les rodea. Ay de aquel
que tenga en mente proyectar sus pensamientos de ataque, pues él y sólo él temerá ser
atacado, sólo aquel que imagina este tipo de cosas es vulnerable.

En cambio el que no posee siquiera pensamientos de ataque, sólo ese, es un ser


invulnerable, su mente es apacible y sosegada, ama y por lo tanto ha DECIDIDO tomar
el camino de la sabiduría, donde el gozo y la alegría, donde el Poder y la Libertad son el
trono, son las fuerzas indeterminables que su corazón emplea para construirse un mundo
mejor y justo, un mundo sabio y equilibrado, donde la Luz es la mar que sostiene sus
sueños.
DE LO REAL
Las delicadas rarezas misteriosas de la naturaleza, a veces nos enseñan que nada
está en nuestra contra como muchos lo suponen. La verdad es que en esta tierra mágica
y sumamente lívida, los ancestros de las antiguas pisadas destellantes marcaron el
conocimiento y la sabiduría por entre árboles, tierra, lagunas y frailejones; por entre los
sueños de los herederos pasto.

Lastimosamente hoy nos cerramos a la idea egoica de que este mundo es todo lo
que existe según la interpretación de nuestros sentidos físicos que ni siquiera los hemos
educado para su función óptima.

Atrancamos la puerta a nuevas concepciones o a las concepciones arcaicas que


guardan la suma sabiduría de la noche de los tiempos.

Lo real no es lo que sentimos, no es lo que miramos, lo que pensamos que


miramos. Lo real es la eternidad que nosotros no alcanzamos a inteligir siquiera, por
miedo a encontrar algo llamado “esencia de soledad”.

En nuestro interior hemos creado a través de nuestros temores, a entes con vida
propia llamados yoes, cada cual con su característica específica, mismos que se pueden
enmascarar bajo el aspecto de cualidades o elementos de personalidad. Estos elementos
psíquicos, nos nublan la vista, nos obnubilan la mente, son capaces de hacernos creer
que son nuestra propia característica de seres humanos y nos elevan por aires de mentira
e ilusión, nos llevan por un camino de dolor si no sabemos observarnos en nuestras
acciones cotidianas, en las reacciones que tomamos según los estímulos del entorno.

Estos elementos psíquicos nos conocen mucho mejor que nosotros mismos y nos
nublan la vista porque su existencia depende de eso.

En cambio si rompemos las cadenas que nos atan a los paradigmas de la


humanidad común y corriente, podremos darnos cuenta de aquellas sombras
pusilánimes que siempre nos ponen obstáculos cuando queremos salir del lodo inmundo
en el que nos encontramos sumergidos hasta el punto en que las podremos matar; y a
quién le gusta la muerte? A nadie por supuesto y a estos yoes del mal llamado hombre
mucho menos, por lo que cuando tomamos la decisión de VER, estos decaen, la
inanición les cae de sorpresa y mueren, entonces la luz aparece y es ahí cuando estamos
en condiciones de decir que tenemos abiertos los ojos.

La Madre Naturaleza nos enseña de varias maneras pero hay que saberle poner
mucha atención y tenerle bastante paciencia.

Pero este mundo de tres dimensiones nos tiene tras un velo que es tan sólo una
mera ilusión de falsa felicidad, o felicidad superficial, en donde la auténtica libertad se
encuentra muy lejos.

La felicidad se encuentra al otro lado de ese velo que no nos atrevemos a


levantar porque pensamos que todo está mejor tal como nuestro ego nos lo propone, a
través de ese millar de millares de yoes que hemos creado a través de tanta vida viciosa
y que todo el mundo tiene por medio del inconsciente colectivo. Escuchemos mejor la
voz del silencio por medio de la mayéutica intensa, el soliloquio de los locos que tanto
han hecho en pro del desarrollo espiritual de la humanidad doliente.
Si supiéramos que pensamos lo que vemos, nos daríamos cuenta de la ilusión en
la que vivimos y que es muy diferente a lo que Dios tiene preparado para nosotros.
LA
ANIMADVERSIÓN
DEL PUEBLO
En donde las carreras del viento de breve prisa atraviesan la mente de un pueblo,
las adhesiones de unos pocos egoístas hacia las cúpulas del falso poder quieren erigir un
deseo enfermizo de dinero, se persigue el bienestar egoico fundado en la explotación de
las ilusiones en el bolsillo vacío de los que buscan el altruismo y el convivir común más
adecuado.

No es justo que estos elegantes mentirosos antinaturales quieran manipular hasta


los susurros de vida de los que queremos trabajar para todos.

La realidad nos confirma que lastimosamente en este delicioso paraíso de vida


como lo es nuestro suelo, ha surgido la pútrida y horrenda imagen de la cristalización de
corazones amargos, donde la corrompida bazofia del infierno contagia lo bueno que
boga dulcemente a su alrededor.

La saña de homúnculos racionales politiqueros corroe la poca fuerza que le


queda a la gente que tan sólo quiere vivir en paz y en armonía consigo mismos y con su
entorno.

Acá en las tierras altas donde el dios de las mil risas furtivamente camina entre
los frailejones, la fuerza de aquellos que nos tratan de boicotear la existencia, serán
juzgados prontamente en el ciclo milenario de la evolución y la involución; y, los
espíritus de las rosas blancas alcanzarán a danzar con los arpegios miríficos de la
prelava de la nueva historia, en los resuellos etéreos de ensueños mundiales.

Los buitres callados en la miserable condición de abyectos no tendrán nada más


que mostrar que sus asquerosas intenciones y manos asquerosas llenas de inmundicia.

Alrededor de los bosques de la nueva Arcadia se denotarán las auroras brillantes,


pues la Auténtica Justicia nunca ha fallado a favor de los hipotéticos dignatarios que son
dignos únicamente de la pena de los Hombres.

Cómo han pensado que luego de días sacros hay que seguir con la querella
donde las mesnadas bárbaras son pestes para una sociedad atacada por todos los frentes
y que tan sólo goza de la parcial comunión con un Ser verdaderamente real.

Caballeros de corbatas sucias, ustedes simplemente son más ignorantes que el


pueblo! Y osan tratarnos de engañar de mil malditas formas! La lástima es nuestra hacia
ustedes porque no saben con quién están tratando.

VOX POPULI, VOX DEI


LA VIRTUD
Una virtud se define como aquello que es bueno en el desarrollo espiritual de
una persona, es lo que vale, lo que más se aprecia en alguien. Ahora, la cuestión es si la
virtud es algo que se debe simplemente contemplar como decir qué bien que tal persona
sea así, o lindo ser así o qué bien sería que yo fuera de tal o cual manera.

Lo notable y correcto sería practicar ese valor, cultivar cualidades que podemos
despertarlas en nuestro interior, aunque cierto número de virtudes han venido con
nosotros desde el momento de nuestro nacimiento, también un sinnúmero de defectos
resquebrajan todo el panorama existencial de la vida personal de cada uno de nosotros
cotidianamente, de instante en instante.

Lo apreciable es que todos nosotros no nos preocupemos de que si los demás


cultiven la virtud y que se perfeccionen, que dejen la odiosa manera de ser como son
cuando nos caen mal. Lo importante en todo caso auto disciplinarnos en la carrera para
la perfección continua hasta el día postrero, observarnos a nosotros mismos, lograr que
el verbo positivo se encarne en nuestras vidas y que no simplemente naveguemos en
sutiles y bellas palabras. En esto, es agradable recordar que la Madre Iglesia nos enseña
que para ser mejores y llevar un camino de dignos hijos de Dios debemos darle guerra a
esos defectos sustituyéndolos por virtudes.

Apuntemos que por ejemplo si nos educamos para vencer un determinado


defecto, nos daremos cuenta con el pasar del tiempo que en lugar de ese antivalor va
apareciendo un valor. Por ejemplo, si somos unos mentirosos de peso y comenzamos a
dejar de hacerlo, pronto darémonos cuenta de que la verdad va tomando cuerpo en
nosotros y al pasar el tiempo nos parecerá horrendo que de nuestra boca sigan saliendo
falsedades. Y así seguirá pasando con otro montón enorme de defectos que en nuestro
interior abrigamos y que inclusive llegamos a defender con tanta alevosía diciendo “es
que yo soy así.”

Es lamentable que defendamos nuestro ego, a veces nos lamentamos que el


mundo aquello, que el mundo lo otro, que fulano así, que fulano asado. ABRAMOS los
ojos y VEAMOS alguna vez la realidad. Hasta que nosotros mismos no cambiemos,
nadie lo hará para que nuestro mundo sea más hermoso, todo depende de nosotros
mismos.

Todos podemos cambiar y debemos hacerlo para nuestro propio bien, NADIE
tiene el poder de redimirnos de nosotros mismos si es que antes nosotros no hemos
hecho un serio auto compromiso para ser mejores y superarnos a nivel individual, uno
mismo mejor que uno mismo.

Ni siquiera Dios va a cambiar nuestro destino si nosotros no se lo pedimos con


nuestros propios actos, porque nos regaló lo que se llama el libre albedrío.

Si queremos sufrir así será, pero si queremos reír así también será, pero el precio
es nuestro trabajo espiritual individual.
VOX POPULI
Tierra y cielo en un canto de soberanía, cuando los vientos han recorrido las
distancias de la gloria de Vox Populi, Vox Dei.

La gente, cuando se oye entre ella, escucha del seno de la misma ese extraño
argot escondido de toda la humanidad, aquella voz lejana de las pútridas dolencias y
corrupciones, de los frutos descompuestos del conglomerado social. Es en esa voz que
el Absoluto disuelve Su fuerza, como cuando las nubes amorosas dispersan la lluvia
para beneficio de todos.

Aprendamos a seguir siempre en aquella comunión con el ideal de una guerra


impía para con las amenazas y acechanzas de las malas acciones del entorno que maneja
el poder terrenal, ese poder que al fin y al cabo sólo dura un resuello. En cambio la
humanidad cuando se manifiesta unida es capaz de hacer circular el otro poder, el
auténtico Poder, aquel que dura por toda la eternidad porque es un poder salido de lo
que es justicia y ésta es una cualidad; recordemos que las cualidades son atributos
divinos y que todo lo que es de Dios es lo mejor y lo más potente.

Lastimosamente, nosotros estamos acostumbrados a hacer las cosas


egoicamente, es decir, a conveniencia de nuestro ego.

Aprendamos que a todos nosotros nos encantaría estar en un inmarcesible


sentimiento de calma y paz, pero que todos somos llamados a colaborar en esta tarea,
todos estamos llamados a dar de nosotros mismos aunque sea lo más mínimo.
Esperamos tan sólo que “alguien” o “algo” desenlace nuestros destinos o miserables
vidas de la mejor forma y nosotros apenas suspiramos unas insensatas lágrimas por
piedad propia y nos hacemos víctimas de un sistema.

¡Qué pena! ¡Qué miseria! ¡Qué mediocridad tan aborrecible! Nosotros mismos
debemos ser los constructores de nuestra gloria, de quién esperamos la Gracia de que
nos absuelvan los pecados? De Dios? De Jesús? De la Madre? Pues no señores, eso está
más asqueroso y penoso de lo que se puede decir, los nombrados son quienes nos
ayudan en el proceso pero no más, somos nosotros quienes debemos aunar fuerzas y
ganarnos la dignidad de ser parte de una élite de ganadores, debemos llegar al cielo por
asalto, no por pena.

El Absoluto nos creó a Su imagen y semejanza, no como unos miserables


arrastrados en el lodo de la tierra, no como unos inútiles y débiles pedazos de carne,
sino como herederos de Su fuerza.

Nuestra mente en el transcurso de los años ha sido capaz de explorar cosas muy
terribles y hoy sabemos bien que jugamos a ser dioses con los experimentos genéticos
en plantas y animales e incluso hemos profanado la santidad del templo humano. Pero
no hemos sido capaces de explorar nuestro sistema interno, nuestra psiquis, nuestro
cosmos interior y tratar por lo menos de averiguar quiénes somos. Sabemos nuestros
nombres físicos porque nuestros padres nos los dieron con algún tipo de potestad, pero
no sabemos quiénes somos que es muy diferente.
LAS CARICIAS DE
LA NATURALEZA
De repente la extraña suavidad de la existencia de un hombre se ve conducida
por el sendero tan extraordinario de lo inmanifestado. Los silencios de la noche
profunda y sus brillantes estrellas nos embrujan hondamente y nos invitan a degustar el
exquisito manjar de la Sabiduría Eterna.

La belleza se convierte en un trago perpetuo de mayéutica, las brisas levemente


frías te rozan, te besan, entiendes que hay misterio en cada paso de tus pasos y
simplemente te abstraes en la contemplación inmanente del mismo cosmos. A veces
deseas volar allá a lo lejos donde nace y muere el propio infinito. Lo que pasa es que
eres más que tú mismo, eres un sueño de una Madre Divina quien concibió una
maravilla que le da miedo mirar dentro de sí y rescatarse de su Styx.

Muchas veces las caricias de la naturaleza te han sublimado el alma, mucha


veces te has vuelto loco por el dorado fulgor de los amaneceres y también te preguntas
si podrías tú alcanzar los arreboles del cielo al despedirse la tarde, para tocarte hasta el
mismo Ser de tu Ser.

Ese es el lenguaje del verdadero amor. Eso que tú sientes es el adur, el fuego
sagrado de tu chispa divina. Es lo que tú realmente eres. Si tan sólo lo comprendieras y
lograras concienciar cotidianamente y en cada instante, notarías y te sorprenderías que
desbordas un amplio caudal de misteriosa magia. Si tan sólo te permitieras un poco de
tiempo para dedicártelo a ti mismo y juzgarte como Hijo de Dios.

Para eso están aquellas caricias de la Madre Natura, el viento fresco y aromático
como el perfume de lo bello. Para eso está el calor del sol, el suspirar de la ebanecida
noche estrellada y el cantar de la luna con su mirífica faz de diosa. Para despertarte está
la mar enlutada e impasible que besa al cielo en la lejanía del horizonte y te conmueve
desde la médula de los huesos. De ahí nacieron los poetas. De ahí nacieron las musas y
los resuellos más intensos.

Por qué no te acuerdas de tus imaginaciones y sueños, por qué no resuelves


rebelarte en contra de los sistemas y alejarte del blanco y negro del existencialismo y la
fatalidad? Aléjate del mal genio y el tener que estar a la defensiva, alejado de tanta
bazofia para el espíritu y cual guerrero de armadura de luz lanzarte a desterrar tus
miedos para conquistar la gloria y el Poder, la Libertad, TU libertad.

En el lenguaje al que tú mayormente no haces caso, los arcanos de la felicidad y


la fuerza, cobran vida para adentrarse en tus venas y otorgarte el conocimiento de la
máxima verdad.

¿Por qué dejar a un lado el lado que el Absoluto te ofrece pero que por no mirar
a lo alto lo has hecho de menos?

Tantas oportunidades de sentir lo delicioso y terriblemente divino te has perdido


por la pereza de abrir tus ojos y realmente ver, tantas oportunidades desperdiciadas de
que te amen por la maldita vanidad de querer reflejar lo que no debes ser. A dónde
quieres llegar con tu maldito orgullo que te protege del cariño de los demás.

Las caricias de la naturaleza te preparan para degustar el eximio beso de Dios en


la misma vida de tu vida.
LA LEALTAD
En la mayéutica intensa, la lealtad se define como aquello que nos impide ser
ingratos, abandonar una posición ética y justa respecto a un ser, a alguna manifestación
de espíritu gregario o místico, o ideológico. La ingratitud o el abandono estarían en
nuestro camino por deseos egoístas, por intereses malsanos o conveniencias netamente
singularistas.

La lealtad simplemente es un ingrediente del verdadero amor, fuerza divina que


se manifiesta en la relación entre dos o más seres sin importar sus naturalezas.

Así, podremos observar que ella se cristaliza entre nosotros los seres humanos de
diferentes formas, sea con nuestros amigos, que se la demostraremos al estar con ellos
pase lo que pase, escuetamente porque la lealtad, como ingrediente del amor, será uno
de los componentes que dirigirá éticamente nuestra manera de proceder ante los
acontecimientos originados alrededor nuestro y de nuestras amistades. Así pues, quien
no ama, o, no tiene una sólida formación ética, será absorbido por la fuerza del ego y
caerá en la deslealtad, una vil, abyecta y despreciable característica de aquellos y
aquellas que ansían satisfacer sus propios intereses a costa de lo que sea y de quien sea.

Somos leales a la Patria, si en nuestro corazón anida el deseo sincero de estudiar,


analizar y proceder por ella, vigilando su desarrollo positivo y encaminado a presentar
su imagen protegida, amada, respetada.

Somos leales para con aquellas personas que representan físicamente para
nosotros el equilibrio de la naturaleza, el dos en uno, la fuerza actuante que se ubica en
el otro plato de la balanza; pues sin la lealtad, aquella relación pasaría a ser un teatro
abyecto, un circo, la representación obligada a mantenerse por satisfacción del ego.

La Lealtad es característica de aquellos y aquellas que tienen un nivel de


conciencia notablemente más alto que el común o la mayoría de la gente; no es una
cualidad expresada en esos que critican negativamente, que son superfluos; en aquellos
que buscan satisfacer su enfermizo falso amor propio (el egoísmo), no es cualidad de
aquellos despreciables que buscan su beneficio aunque sea a costa de los seres o fuerzas
benéficas que los rodean, desempeñando un papel de supuesta importancia.

La Lealtad, como observamos, es apreciable en su aspecto y naturaleza más


intensa, dentro de Dios, pues Él nos ama y nos acompaña siempre, aunque nosotros
seamos blasfemos y lo culpemos de todos nuestros errores, penas y dolores en la vida.
Dios no busca hacernos a un lado por nuestra condición económica, social, religiosa,
racial o ideológica; es leal con nosotros a pesar de nuestras circunstancias. ¿La
humanidad es leal con Él?, ni siquiera es leal con ella misma.

La misión de aquel que quiere ser mejor que los demás, comienza en ser leal
consigo mismo.
EL DISCURSO
SAGRADO DEL MÍ
MISMO
Cuando como por las flores del silencio andan, las palabras de nuestro corazón
refulgen mil aromas de sabiduría.

Cuando de nuestro ser devienen las frases, el inmanente pragmatismo de la


verdad satisface nuestra más honda inspiración de las cosas hondísimas, extrañas y
maravillosas.

Cuando dejamos de preocuparnos de tantas majaderías tridimensionales, la


mente deja de funcionar y de pronto simplemente nos desanclamos de este sueño
terrenal para elevarnos a octavas inmarcesibles que nos conducen suavemente al sitio
aquel donde el dios de las mil risas es guardián de las puertas de la morada del
Absoluto; consecuentemente nuestro bendito ser comulga el pan espiritual del mismo
Uno. Obviamente que los conocimientos y comprensiones quedan abarcadas en nuestra
partícula divina para al volver de las catedrales paradisíacas, tenérnosla como grandioso
tesoro como el que ni en nuestros sueños más ensoñados se ofreciera alguna vez. Así
pues cuando nosotros en la mayéutica intensa tratamos de encontrar un aliciente, quizá
una catarsis para superar la abyecta condición humana, intercambiamos diálogos con
otra parte integral y real de lo que somos. De repente una voz grandiosa nos acaricia los
sentidos todos para cubrirnos con su magia, nos conjura, nos arrebata, nos abstrae y nos
va luminificando egregiamente, sacándonos de la ignorancia de la ignorancia (del no
saber que no sabemos) que andamos orgullosamente esgrimiendo diariamente,
sarcásticamente. Nos damos cuenta así de cuán pequeños e insignificantes somos. Es
esa voz la que nos vivifica y nos permite accionar de una manera muy distante al común
de la gente. Desgraciadamente pocos son los que le ponen atención y más pocos aún los
que la comprenden.

El discurso sagrado del mí mismo es la enseñanza más cara que podríamos


obtener si tan sólo dejásemos de mirar lo que no es nuestro, si tan sólo dejásemos la
mediocre actitud de criticar negativamente y existir por la belleza fatal del mundo de las
formas, si dejásemos de ser infieles a la ética, al verdadero gnoscere (conocimiento), a
la integridad y a la ecuanimidad.

Cuando el amor (en sus múltiples manifestaciones) entra en nuestras venas,


pareciera que nuestros oídos tomaran las voces del silencio, las voces del mí mismo, de
lo que realmente somos, de quien realmente somos; mas no de la inmundicia que
recogemos y la volvemos a botar a los que nos rodean.

Sabed que el discurso sagrado del mí mismo es un poema escrito por las manos
más lívidas de lo increado, es el mismo azur haciendo trabajos previos para sacarnos de
la decadencia y la involución milenaria.

Sin el discurso del mí mismo la nao se hunde en la mar enlutada, tras las
lágrimas de los elementos, las fatales risas demoníacas del camino del dolor, llanto y
rechinar de dientes.
SÍGUETE A TI
MISMO
Hay que observar las enseñanzas de la gente, de la vida, con el propósito de
encontrar en estos elementos (para construir las rieles que nos conduzcan al destino que
queremos elegir), tan sólo una parte del total que se nos hace necesario para regresar al
mar, al árbol de donde henos sido originados, es esto último la única y verdadera meta
para el “HOMBRE”.

El ser que quiere una revolución interior, obviamente que es el águila fuerte, el
dragón que está por nacer. En su naturaleza, estos espíritus indescriptibles tan sólo se
regulan a sí mismos y por sí mismos, siguiendo como referencia para su dominio y
poderío, las señales que el Gran Espíritu plasma en la Creación, y a medida que estos
desarrollan su magia, descubren que la luz y las tinieblas están dentro y no fuera de sí
mismos, igual que el infierno o el paraíso; igual ven esto con respecto a todos los dioses
habidos y por haber.

Cada uno de los muertos que andamos sobre Gea, debemos buscar no fuera ni en
cualquier sitio que no sea sino en nosotros, en nuestro universo interior todas las cosas
que anhelamos encontrar.

Cada cual tiene el libre albedrío de irse por donde quiera y ser lo que quiera, y
este regalo en algún momento, de alguna forma nos lo dimos nosotros mismos al estar
todavía en ese océano, en esa mente inmarcesible e inefable. Pero desde lo más
escondido de nosotros se escuchará el grito del silencio, ese faro que nos intenta dirigir
o mostrar al menos el peligro, las orillas del camino angosto que propiamente debemos
seguir.

Hermano mío, cuando empieces a pisotear las espinas de esa ruta que tú mismo
la forjarás, el aroma delicioso, voluptuoso de la verdad, la felicidad de la Libertad, hará
expandir el poder que albergan tus aguas cada vez más puras y cristalinas como el éter.
Verás, que el único arte que es real, es aquel en donde tú mismo serás el arquitecto de
tus templos, de tus campos, de tus castillos, mundo y universo, y, que tú mismo serás el
dios de los mismos (no diciendo con esto que el Gran Espíritu no existe, ni que alguien,
tú o yo es Dios, qué estupidez).

No sigas a nadie, tan sólo escúchalo y aprende de él. La luz y el conocimiento de


todo están en uno.

Pero, lo importante es practicar, dar a luz acciones y no intenciones, puesto que


por las Obras, llegarás a la magia. Las intenciones si sólo en intenciones se quedan,
serán las piedras que conformen el camino posible a terminar en un abismo, en un
averno que hará que tus días pasen lentos y tortuosos, sin fulgores ni música. Trabaja en
ti mismo y cámbiate si quieres que cambie el entorno de tu mundo.

¡Vives hermano mío, en el maldito mundo que estás imaginando y que es reflejo
de ti mismo!,...así que no critiques a nadie que no sea tu propia persona.
LA IGLESIA Y LAS
CIENCIAS
OCULTAS
La Madre Iglesia no solo se queda en el papel que la gente conoce, esto es, el
común de los ritos eclesiásticos, eso de celebrar misas, bautismos, ceremonias que todo
el mundo conoce. Desde siempre ha estado dentro de su conocimiento una gran
cantidad de ciencia esotérica, oculta más o menos a los ojos de los fieles. Prueba de ello
son algunos textos que tranquilamente un seguidor católico los tacharía de herejes.
Entonces, cabe la pregunta: ¿existe realmente la herejía? O es que esto sólo es una
invención para mantener al pueblo alejado de un conocimiento bastante trascendental y
de gran importancia como para que permanezca escondido tras un velo de misterio.

Muchas construcciones, templos católicos, llevan en su interior a manera


“decorativa”, bastantes motivos esculpidos, pintados, etc., que llevan inmanente un
espíritu misterioso con sabor a esoterismo. Muchas catedrales por ejemplo tienen en su
interior cualquier cantidad de texto alquímico o cabalístico de la forma ya descrita, hasta
podemos encontrar reproducciones de cartas de tarot que un día hasta se le dio el
calificativo de invención del demonio, y por un mismo sacerdote que luego pasó por la
santificación.

Quizá sorprenda al lector saber que de los más altos jerarcas de la Iglesia han
nacido verdaderos tratados de magia como el que escribió el papa León III en el año de
1740 y que fue regalado al emperador Carlo Magno. Da pena saber esto porque a
muchos se les dio pena de muerte en nombre de Dios por querer practicar estas artes
que la Iglesia las ha tenido semiescondidas, las mismas que han sido practicadas por los
mismos sacerdotes.

Y para no ir muy lejos un Mons. Corrado Balducci, en todos sus libros aconseja
como remedio para el maleficio, el recurrir a un mago. ¿Y acaso la Iglesia no condena a
los magos, y acaso estos no fueron perseguidos para darles muerte en la hoguera?

En el ENCHIRIDION del PAPA LEÓN III, hay una parte que dice lo siguiente:
“(…) Pero cuando vuestros nobles sean sabios y estén iniciados en los misterios de la
Magia, esa nobleza será una madre para el pueblo, y las vías de emancipación estarán
abiertas para todos, emancipación personal, sucesiva, progresiva, por medio de la cual
todos los llamados podrán, por sus propios esfuerzos, llegar al rancho de los elegidos.
Ese era el misterio del porvenir que la Iniciación antigua oculta entre sombras (…)”

Aquí no trato de culpar ni de echarme en contra de la Santa Iglesia, ella es una


Madre que nos guía, nos ofrece su luz para que nosotros miremos nuestros propios
pasos. En verdad tan sólo es una parte de su aspecto humano el que opaca esta brillantez
divina, por qué?; el falso poder obnubila los ojos de quienes pueden alcanzarlo en los
brazos majestuosos de esta Madre que hace hasta lo imposible por acogernos en su
amor.

Existen grandes conocimientos que los hombres deberían tener en su bagaje,


todos tenemos el derecho y la obligación, como hijos de Dios, de ser dignos de su
Amor; y es a través del conocimiento de las cosas el que podamos tener una mayor
capacidad de discernimiento para caminar con menos tropiezos. No sólo me refiero a
nosotros los católicos, todas, TODAS las religiones son sagradas, los otros también son
nuestros hermanos, no están mal ni bien por pertenecer a una u otra corriente religiosa,
cada cual es responsable de su infierno o de su paraíso.
ARQUEOLOGÍA
DE UN POEMA
Cada hombre con su mundo, cada mujer y su indefinible presencia, conforma
una composición altamente compleja y magnífica, mirífica o mágica, lo que equivale en
el infinito cosmos de un bardo a un hondísimo pintar de misterios, de dulías y un evo de
expresiones tantas como lo es un verdadero poema.

Hemos podido observar sin ambages que desde ya tiempos arcaicos, la


humanidad transmigra en la naturaleza incesantemente, pero siempre conservando
aunque sea vestigios del pensar que hace referencia a las antiguas costumbres, al furtivo
caminar de la magia.

Ayer, cada sueño, cada señal sobrenatural del entorno nuestro, cada cosa del
mismo, era contemplada con esa extraordinaria cualidad que poseen los niños y que
nosotros, de una manera tan estúpida, les hemos ido bloqueando, atrofiando, con la
única excusa de que tan sólo son tonterías que sirven para nada. A través del paso de
nuestras existencias hacia la actual “civilización” hemos ido muriendo espiritualmente
en lugar de volvernos más sabios, digo más sabios, no más conocedores o ilustrados,
diferénciese bien. La sabiduría es la comprensión de las cosas que conocemos, es
aplicar de la manera más precisa y correcta, las experiencias y datos que nuestra mente
alberga. El poema se ha ido deteriorando, alterando, hasta el punto que sus versos son
tan sólo hábitos y caminares en pro de una involución oprobia.

Los restos encontrados de las culturas o pueblos antiguos, nos hacen reflexionar
sobre la aceleración involutiva constante en la que hemos caído y que tan sólo un
mínimo porcentaje ha decidido dejar a un lado para escribir unos versos llenos de
armonía y mística.

La madre naturaleza era un espíritu adorado hasta en el último confín de esta


casa que nosotros la hemos tenido como nuestra. Hoy por hoy los auténticos dueños
(seres evolucionados), nos miran como unos miserables parásitos que tan sólo buscan su
beneficio a costa de la destrucción del mismo suelo que pisamos.

¡¿Acaso hemos llegado al colmo de la brutalidad, de la tontería?! Pues sí. Este


suelo sagrado donde la vida se renueva maravillosamente y nos brinda gentilmente su
calor, está enfermo y nosotros cuales bacterias infernales lo estamos teniendo en letargo,
en un óbito muy lento.

¿Dónde está nuestro corazón? Diez mil lágrimas destilan los altos cielos
mientras la arqueología de un poema queda enterrada sin esperanza alguna de piedad,
condenada a desvanecerse como un suspiro de relámpago que nace y muere en un
mismo ligero instante.
DE LOS PROPIOS
DESEOS
MÍSTICOS
Has amado a mi inspiración, a mis contemplaciones y a los rayos y truenos y al
fuego de mis manos desde el sin tiempo que fui creado. Igual que yo, divina, como lo es
la conjuración, la evocación, la resurrección y la primera Ley; así eres siendo yo mismo,
tú.

Manteniendo siempre el secreto de mi centro y el Poder, la Libertad, la


Integridad y el Silencio. Manteniendo siempre mi Ciencia, mi Filosofía, mi Arte y
Mística.

La Vida continúa por la espléndida presencia de la muerte, y los guerreros con su


mirada llena de brío y dirigida hacia la nada, van por el sendero de mis delirios y
voluntades que rumorean canciones inmarcesibles, inefables, ortodoxas, impías,
terriblemente castigadoras de mis propios juegos, de mis propios tropiezos
premeditados.

Abandoné la torre de marfil y el sustento de mis sentimentalismos, en el borde


peligroso y quebradizo del quemeimportismo que les mostré apenas ayer, de la
importancia personal que pretende hacerme frente.

Haz lo que tú quieras sin regresarme a ver.

Córrete del llanto o la burla de los insensatos y de los idiotas, o de los necios e
ignorantes que ignoran porque quieren ignorar.

Mi deseo por esta noche es llegar a saber que sólo soy un sueño furtivo con el
Poder en su alma, en su espíritu, en sus arcanos, en el acto de fe inmanente de tu boca y
tu piel.

Me dijiste perdón en aquella vez cuando el ala de cuervo se cocía con el fuego
de la Fragua ardiente de Vulcano, y hasta hoy no comprendo bien por qué lo hiciste, si
yo he sido el ignorante, el párvulo, el niño que nace y da sus primeros pasos, dejando
que el verbo haga el resto.

Perdóname tú, ya que mi ancianidad te requiere para jamás ser viejo, jamás
disolverme en mí mismo para que la nada realmente tome cuerpo.

Hoy me abandonaste levemente y por poco los estribos se derrumban para


desatarse los demonios del placer y el brillo cautivante de la negativa lujuria. Pero en
ese instante me enseñaste a cabalgar en las tentaciones y hacerme fuerte al dominarlas.

Mi deseo por esta noche es que los niños lloren por poner el dedo en el fuego, y
tú les instruyas para que entrenen con sus sombras.

Luego vendrás a mí con los cambios, con las profundizaciones, con las espadas y
las paredes.

Te acostumbrarás a mirar el cegador flujo lumínico de mis ojos emperadores.

Llama a la noche y nos amaremos en el entronque de los símbolos.


Llama al bosque y te erigiré dulías egregias para honor de los milenarios, para
honor del Gran Templo insaecula saeculorum.

No llores, si existen los cielos y los siete rayos, los siete superuniversos, las siete
palabras y el arcano nueve. No llores si las respuestas conoces siendo que las preguntas
jamás ronden en tu memoria.

Mi deseo por esta noche es reír con las paradojas, las utopías, los conceptos. Reír
quiero de lo inminente y del peligro de peligrar mi muerte.

Asesinad la pena en esta noche, y hágase la flama que ígneamente y terrible


vomito de mi boca para borrar obstáculos que me ejecutan. La acción y los
conocimientos necesitan maestrías que me regala mi soledad intensa.

Adoro la ironía, adoro el argot y el habla ensordecedor del inmenso y fuerte


silencio.
DIÁLOGO DE
UNO PARA LOS
DEMÁS
Hoy sentí la voz de tus caricias y quizá me arrebataste del mundo, me entregaste
tu profunda manera sencilla de amar y te fuiste con mi ser hasta la esfera etérea de la
dulzura, de las ambrosías y la libertad.

Y aquí te recuerdo porque simplemente la luna me dijo que habéis conjurado mi


imagen por tenerla eternamente contigo, y supe entonces que la soledad me extrañaba.

Mil fontanas cantarinas rumoreaban locuras cuando llegó nuestro misterio, y


más que palabras fueron los rayos hechiceros que me provocaron vivir el apogeo de
tener sinfonía extasiante y vivir en tu piel.

Tu oscuridad me robó un suspiro y el ritual entre los bosques empezaba su


magia. Llanos de pilares y guerra me diste; ¡cómo olvidar... oh, tu cuerpo!, si apenas me
tocan las reminiscencias me embriago con tu perfume inolvidado a un canto de mis
escritos.

Se me cansaron las lágrimas sin embargo, porque caminaron mil veces


remojando mi almohada. Brotó el instante muy lejano cuando me dejaste a plena lluvia
de dudas y o que hice por ti volviose cenizas navegantes del viento. La tristeza tan
sangre y tan dolor que un letargo prometía consumirme la existencia.

La magia de tu impiedad sacó de mi pecho al guerrero que blandió su espada en


contra de los dioses y te gané por el poder de los milenarios.

En Arcadia me conociste y hoy me habéis vuelto a ver.

¡Oh locura mía de tres risas!, te atravesaste en mi alma para lograrme inmortal
en la noche que fue más antigua, mi epitafio te nombró mi vida, te nombró ser el
despuntar del día en que yo escribí el destino irrevocable de los universos.

Y entre tanto, el tiempo transcurrido ha mantenido a tus ligeros bajeles flotando


en la mar de mis angustias. Es que tantas locuras se tienen que mixturar en esta noche.

Aventurábase mi deseo por esta noche, diciendo lo que mis perladas


emanaciones de amor tanto rogaban en cada ascenso hacia los cielos.

¡Qué pena me da no lograr decir las palabras que quiero expresarte!

Mi deseo por esta noche es existir sólo contigo en el país perdido de las miríadas
de ensoñaciones y dulías y encantamientos, de leyendas donde los idilios de hadas y
magos siempre despiertan al sentarse la mañana en su silla de oro.

Yo en mi arte y tú en mis palabras y en mi boca, tan agraciada y tan dulce como


tus mismísimos besos que mi gusto liba sin cansarse. Magia siempre eres y mi herejía y
mi alivio, mi catarsis, mi piedra y todo. Sois vos mi dama silenciosa de encantos calés y
ojos profundos como las lagunas nubladas del misterio rondando e imponiendo su sabor
a agujero negro.
Te abandonaste al aro de mis brazos en esta noche tan magia y tan misterio. Los
hados unieron dos mundos en el instante de los rayos blanquísimos, en el instante de la
pasión e idilio de la luna y el sol.

Las tormentas en tus ojos, eran el reflejo de tu frenesí al anhelar con ansia el
viento de mis respiros en tu boca tan rubí, tan valiosa como el oro del que usa con
sabiduría la gran Fragua Encendida de Vulcano. Esas tormentas son el poder del verbo
luego de evocarlo, sin más que con la virtud que tanto cuidas en tu piel de llanuras
legendarias.

Mi reina, eres también mi muerte tan loca, eres mi insaciable locura que busca
volverme sobrio y despierto como el alba madrugadora, como las lagunas que esconden
sus castillos pétreos y ancestrales.

Quizá leas mis escritos a la ves que yo los plasmo sincero, durante cada noche
desvelada, como mis pupilas tan vacías y abandonadas, como mi boca por ti, al yo pisar
el suelo del mundo de los mortales. Quizá revises hasta mis propias ideas desde antes
que yo las conciba... no lo sé.

Me creerás que ahora te extraño y los dioses separarnos no podrán, yo lo decreto


en honor a tu sangre, en honor a tu calor, a tu ambrosía y a tu no sé qué.

Y hasta te hice, yo a ti; y, ni siquiera me acuerdo el día exacto de tu aparición en


mi mente.

Me dices demente, sin comprobar si mi demencia es real o es un concepto


impuesto por la manera de mirarme la que se llama gente.

La mar enfurecida exige nuestros bríos hambrientos de luz.

Yo exijo tus besos y el conocimiento de tu misterio.

Yo deseo por esta noche evocarte, para así no tener que pelear por el
sentimentalismo, mal amigo, que siempre conduce al sufrir y a la tristeza.
Mi deseo por esta noche es mixturarme en forma de dragón, con esa belleza tan
tuya que llevas sin darme cuenta que me encierras en el universo, atrapándome en mis
propias manos.

Mi deseo por esta noche es... no sé... ser mortal para que me mates, para que me
arrebates de la putrefacción de mi psiquis; ayúdame, y dime que mi deseo es que desees
el musterion de un escritor maldito como el druida y sus arcanos. Así somos los
malditos, así somos los oscuros que no damos batallas, pero sí barbaridades, pero sí
tempestades en el evo.

Mi deseo por esta noche, Dios mío, que me deis a ti; dadme el poderío. Ella mi
roca, ella mi magia.
EL DESPERTAR
DE LA
CONCIENCIA
Para empezar a tratar este tema deduzcamos si en realidad sabemos lo que es la
conciencia. ¿Acaso sabemos nosotros lo que esto significa? Lamentablemente debemos
contestar que no, pues si fuera el caso contrario, ni nuestro mundo ni nosotros
estaríamos donde estamos, ni haciendo la barbarie que hemos provocado.

Se nos ha enseñado siempre que somos poseedores de un alma y esto no es


verdad, voy a explicar el por qué. El alma es un conjunto de virtudes, y tenemos
nosotros muy pocas y a estas pocas muy rara vez las dejamos expresarse en su totalidad,
lo que en nosotros se expresa son nuestros impulsos, sentimentalismos y reacciones
biopsíquicas, y eso no es alma, no es por lo tanto conciencia, es ego. En realidad
tenemos un embrión o una chispa de alma que los grandes sabios le han denominado
esencia, que ya en un hecho es lo que es la conciencia. Nuestra conciencia ordinaria de
vigilia duerme profundamente gracias a que nosotros nos identificamos con nuestro
alrededor y no con la voz de nuestro corazón; todo lo criticamos, lo comparamos,
buscamos la luz donde hay oscuridad, allá afuera; cuando en realidad deberíamos mirar
aquí adentro, donde sí hay luz. La conciencia ordinaria de vigilia se relaciona con
nuestros cinco sentidos físicos y nuestro cerebro. Ser conciente es ser sabio así como lo
es el Maestro Jesús, así como lo es en un grado definitivamente supremo el Absoluto.
Nuestra conciencia duerme debido a la mecanicidad y superflualidad en la que nos
desenvolvemos día a día, y debido también a que nuestro ego manifestado en millares y
millares de defectos o yoes, ha atrapado o embotellado pedacito a pedacito nuestras
virtudes. Nuestro ego maneja cual chofer a un automóvil todas nuestras emociones y
sentidos, a nuestra mente. Por lo tanto mientras ella esté encerrada por los yoes, no
podrá manifestarse jamás. Realmente la gente maneja un muy bajo porcentaje y nivel de
conciencia. Y una cosa más, no confundamos el intelecto con lo que es conciencia.
Podemos ser muy intelectuales, muy preparados, muy profesionales o muy doctos en
diferentes ramas de la ciencia, pero esto no quiere decir que seamos concientes; es decir,
podremos hablar mucho de nuestro entorno pero no tenemos armonía con nuestro
mundo, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestros pensamientos.

Todos vivimos y morimos dormidos y es urgente despertar. Por lo tanto y según


lo anotado anteriormente, es innegable la necesidad de eliminar ese ego para que así
nuestros errores se tornen virtudes y según vayamos perfeccionándonos, nuestro
embrión de alma se siga alimentando para crecer y así pues despertará la conciencia. Se
ha demostrado inclusive científicamente que la mayoría de la gente tan sólo dispone de
un tres por ciento de conciencia mientras que el restante está embotellado. La única
forma de lograr despertar es matando a ese ego para establecer el centro permanente de
conciencia o alma, sólo en una humanidad con alma cesarán de existir las penas y
contradicciones, llegando así a experienciar realmente lo que es tener paz interior. El
tratar con nuestro cotidiano vivir, en nuestro trabajo, con la gente que tropezamos hará
que afloren las entidades psíquicas o yoes, oportunidades que aprovecharemos para
observar esos agregados, su forma de actuar, de manifestarse, de camuflarse y entonces
les daremos muerte de instante en instante, no dejándoles expresarse trayendo a nuestra
mente sentimientos de amor, respirando y observándonos a nosotros mismos detalle a
detalle. Vayamos a las clases de ciencias: un árbol se alimenta a través de sus raíces por
medio de unas terminaciones muy finas y pequeñas, por ellas los nutrientes son
incorporados al vegetal, sin estas finas estructuras el árbol se debilitará y tarde o
temprano morirá. Pues bien, el ego es como un árbol, así que empecemos a eliminar
esas finas estructuras (yoes tales como la mentira, la mediocridad, la crítica, la
novelería, etc., etc., etc.) para que ese tronco de defectos se vaya muriendo, secando y
volviendo al fin y al cabo sólo polvareda infinitesimal.

El cambio obviamente no se dará en un solo paso, sino en un trabajo arduo y


constante que exigirá lo mejor de lo mejor de nuestra voluntad. La naturaleza no da
saltos, de la noche a la mañana no se hace una flor.

Si un juez va a dar el veredicto de un culpable, debe conocer sus actos y sus


antecedentes. Así mismo debemos conocer los actos del ego y sus antecedentes,
debemos observarlo en el momento de su manifestación y conocerlo así para saber la
manera de eliminarlo.

Si la conciencia trata de liberarse, el ego lucha por lo contrario, así por ejemplo
cuando pensamos en la lujuria él goza fornicando y he ahí que podremos descubrirlo y
dejar de darle de comer, se debilitará poco a poco hasta morir.

Para despertar debemos ser guerreros en el campo de batalla. El cielo no se nos


da por ser bonitos, al cielo sólo llegan los valientes, nadie lo salva a uno, ningún hombre
o religión, excepto uno mismo.
ÁNGELES Y
DEMONIOS
El mundo espiritual tan desconocido y olvidado, está cobrando interés creciente
para muchos cristianos. “El lado no iluminado” y sus espíritus inmundos no son mitos,
sino realidades terribles.

Expresó Pablo VI: “El Mal no es ya sólo una deficiencia, sino una eficiencia, un
ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Quien rehúsa reconocer su existencia, se
sale del marco de la enseñanza bíblica y eclesiástica” (Nov. 15/72).

Los demonios, son el antipolo de los ángeles, la parte negra de la Gran Creación
y hasta muchos de ellos son la resulta de la involución de un ser humano que se ha
embelesado en el “mundo”. Un demonio no es en sí una sola entidad sino una legión tal
como lo señala la Biblia cuando el Divino Rabí de Galilea pregunta al endemoniado de
de Gerasa: “¿Cuál es tu nombre?”, y el demonio le contestó: “Mi nombre es Legión”.
Los esoteristas utilizan a los demonios para servirse de ellos en sus tareas y emplean
llamadas como la de Pedro de Apono que no es el caso ahorita traer a colación. Los
demonios también conservan una jerarquía a la misma que obedecen cual soldado a su
superior, cumpliendo la tarea encomendada según su especialización.

Según entendidos en el tema de la demonología, uno de estos demonios se


originó por la involución de un humano que llevaba el espíritu de un Maestro Teúrgo;
ese ser humano practicó la Magia Negra haciendo que tal espíritu le abandonase,
quedando en su lugar una sombra que se convirtió en demonio. Si bien es cierto que a
veces los demonios toman formas delicadas y bellas es por esconder su verdadera cara;
son entidades asquerosas, repugnantes y terriblemente monstruosas.

Los Ángeles, según Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, hoy en día tienen poca
importancia dada y que inclusive existe el colmo de llegar a negar su existencia. Así
mismo dice que los Saduceos lo hacían hace 2000 años y para demostrar esto, cita unba
parte en la Biblia que dice: “…porque los Saduceos niegan la Resurrección y la
existencia de los Ángeles y espíritus; mientras que los fariseos profesan lo uno y lo
otro” (Hch. 23;8). Sin embargo tenemos verdaderos sabios que no están de acuerdo con
aquella posición idiota (digo idiota porque se ríe de lo que desconoce). Dentro de la
Iglesia Católica vemos que en Cuarto Concilio de Letrán y el Concilio Vaticano I se
afirma: “simultáneamente al comienzo del tiempo Dios creó una y otra creatura, la
espiritual y la corporal, es decir la angélica y la del mundo”.

En las Sagradas Escrituras, es ostensible la existencia de estos seres de luz,


desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Hacia el año 500 se hace la primera Monografía
acerca de los Ángeles. En el esoterismo es claro y profundo el conocimiento de estos
seres inmateriales, inmortales, ya que un espíritu jamás perece. Su número es de
miríadas y miríadas tal como lo afirma el libro del Apocalipsis y se lo puede constatar
mediante el mal visto esoterismo (existe la creencia de que el esoterismo es una práctica
satánica, en realidad todo el conocimiento es bueno, es la forma en cómo se lo practica
cómo lo hace ver, bueno o malo). San Cipriano también nos habla acerca de los Ángeles
con un conocimiento profundo y hasta nos da una fórmula, una invocación que debe de
repetirse cuatro veces, durante cuatro noches, elevando el alma al Absoluto y la vista al
firmamento estrellado; esta plegaria la podemos encontrar en el Libro de San Cipriano,
en la página 75. Los Ángeles no son de una sola clase, mantienen una jerarquía especial
y dependiendo de esta jerarquía, ellos ejercen sus funciones. Nosotros, los que nos
decimos católicos y toda la humanidad a fin de cuentas, debemos saber que tenemos un
demonio dentro llamado ego, éste es la reunión de nuestros agregados psicológicos o
defectos y NO es un ser determinado, singular, existe como sombra, como el mal que a
todos nos aqueja.