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BÚSQUEDA - 3 de febrero de 2011

El presidente Mujica, que recibió una fuerte herencia masónica, se reunió con el gran maestro y prevé ir al templo de la calle Cassinoni. Después de Dan Brown y Tabaré Vázquez, la orden no ha parado de crecer; solamente la Gran Logia del Uruguay tiene 93 grupos distribuidos en todo el territorio nacional

Escribe Sergio Israel
Dan Brown y Tabaré Vázquez, en ese orden, son para las actuales autoridades de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay, los principales responsables de que la orden se haya puesto otra vez de moda.

El primero, un escritor estadounidense, publicó en 2006 "El código Da Vinci", un bestseller mundial considerado por su éxito una especie de Harry Potter para adultos, mientras que el segundo fue el único presidente masón del país en más de cien años, sin contar a Tomás Berreta, que murió a pocos meses de asumir el gobierno en 1947, ni a Gabriel Terra, que se hizo dictador en 1933.

Vázquez no sólo puso a la Masonería en un discreto primer plano sino que la empleó, igual que a la Iglesia Católica, como escudo para mantener equilibrios en la primera experiencia de un gobierno nacional del Frente Amplio.

Como consecuencia, uno de los lugares donde se puso de mayor relieve la importancia de ser masón fue en las Fuerzas Armadas y, en determinado

momento, de forma poco común, los jefes de las tres fuerzas -Carlos Díaz en el Ejército, Enrique Bonelli en la Fuerza Aérea y Juan Fernández Maggio en la Armada- eran miembros de la orden. Eso dio la impresión a muchos oficiales que venían detrás que para tener éxito en la carrera hacía falta pedir el ingreso a la Masonería, como si con los atributos profesionales o la recomendación política ya no fuera suficiente.

La suerte corrida por Díaz y Fernández Maggio, sin embargo, pone a prueba el mito de la influencia de la orden. Díaz fue relevado luego de una reunión sin autorización con el ex presidente Julio Sanguinetti en la cual había cuatro hermanos masones y Fernández Maggio está preso por maniobras económicas detectadas en la Armada.

Uno a los que irritó esa moda de nuevos militares masones fue Yamandú Fau, que precisamente había sido ministro de Defensa en el segundo gobierno de Sanguinetti. Cuando aún el venerable gran maestro era Carlos Botana, que fue elegido seis veces para el cargo y bregó por modernizar y abrir la orden a la sociedad, Fau expresó dentro de la propia Masonería su opinión contraria a la política de aceptar militares en la logia de forma casi masiva por el sistema de la dispensa, que significa que los candidatos no deban pasar la revisión de quienes son ya miembros mediante el clásico sistema de bolillas blancas y negras a lo largo y ancho de las 93 logias desparramadas por todo el país.

El sistema de la dispensa sólo habilitado para el gran maestro está previsto para el caso de personas con mucha exposición pública porque, en el sistema de ingresos tradicional, alcanza con que un solo hermano coloque una bolilla negra para que la incorporación aborte.

Presidente profano. A diferencia de Vázquez, el presidente José Mujica, como la inmensa mayoría de sus antecesores, no sólo es un profano -como llaman en la orden a quienes no han cumplido el rito iniciático obligatorio-sino que proviene de una organización, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), que tiene una profunda desconfianza hacia la Masonería, quizá porque sus miembros funcionaron como una logia clandestina durante casi tres décadas (entre 1963 y 1990).

El venerable gran maestro Daniel Rilo, un empresario de pompas fúnebres y forestación de 65 años de edad, con 25 años en la Masonería, fue electo para el máximo cargo por un período de dos años con posibilidad de una reelección sucesiva, un día antes que Mujica fuera elegido presidente de la República.

A mediados de 2010, en una fecha que ninguna de las dos partes quiso revelar, Mujica y Rilo se encontraron en la Torre Ejecutiva.

No hubo fotógrafo oficial, no se avisó a la prensa y la noticia, como otras reuniones llamadas "de despacho", no figura en la página oficial de Presidencia en Internet.

La reunión, a la cual Rilo asistió junto con otro hermano masón no identificado, se extendió por más de una hora pese a que estaba programada sólo para algunos minutos, como una simple presentación.

Este primer encuentro, en el cual se habló de cuestiones generales, fue calificado como satisfactorio por el gran maestro quien, según relataron fuentes de la Masonería, quedó "impresionado con el nivel cultural" de Mujica. El presidente, a su vez, prometió retribuir la visita en el templo masónico de la calle Mario Cassinoni.

Visitar la sede de la Masonería es una de las tradiciones presidenciales. Salvo Jorge Batlle, el resto de los jefes de Estado de la posdictadura fueron recibidos en la sede de la orden (ver recuadro).

La fórmula compuesta por Luis A. Lacalle y Jorge Larrañaga para los comicios de 2009 visitó el templo incluso en tiempos electorales. Mujica, por el contrario, no sólo no dio entonces ninguna señal especial sino que se manifestó en términos poco amables cuando, en medio de la batalla por su candidatura, se quejó de que en Uruguay para ser presidente había

que ser "doctor o masón" y luego, ya como candidato oficial, se negó a visitar la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), un espacio laico en el cual los representantes masones tienen un sitial de privilegio.

"Sinagoga". No es imposible pero sí muy difícil encontrar tupamaros y comunistas masones. En el caso de los socialistas, quienes con el ejemplo del ex presidente de Chile, Salvador Allende, están más abiertos a la trilogía "Libertad, Igualdad y Fraternidad", la situación es diferente.

Un veterano dirigente tupamaro confirmó a Búsqueda que resulta muy difícil encontrar miembros de esa organización que, a la vez, integren la Gran Logia.

"Nosotros tenemos nuestra propia sinagoga" ironizó este dirigente muy cercano a Mujica, aunque advirtió que una cosa es el MLN-T y otra el más amplio Movimiento de Participación Popular (MPP), que los tupamaros también integran.

Más que con la Masonería, algunos tupamaros han encontrado puntos de encuentro a través del nacionalismo con la logia militar de los Tenientes de Artigas, que tuvo un papel decisivo en la época en la cual se enfrentaron por medio de las armas.

Descontando el hecho anecdótico de que el padre del principal dirigente comunista Rodney Arismendi fue un destacado masón de Cerro Largo, en el Partido Comunista no se escuchan mensajes de ese tenor y en lugar del triángulo y el compás impera la hoz y el martillo.

Los masones alegan que ello se debe a que en la orden no se admiten dogmatismos y que los partidos comunistas funcionan igual que las iglesias.

Desde el otro lado se afirma que la Masonería fue revolucionaria pero ahora es conservadora y refuerza el predominio de la burguesía. Pese a que es posible rastrear en el propio revolucionario ruso Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) un pasado como hermano, es un hecho que salvo en Cuba, donde el héroe nacional José Martí era un entusiasta de la orden, en el resto de los países bajo influencia soviética la Masonería estuvo más o menos reprimida.

Más allá del caso de Allende, que visitó la Masonería uruguaya y ofreció una conferencia antes de ser presidente de Chile, en el Partido Socialista la doble "militancia" fue rechazada históricamente de forma explícita.

Así, al menos, lo interpretó el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, quien relató a Búsqueda una discusión en la cual participó en la década de 1950 en el Comité Ejecutivo del PS.

Entre los dirigentes socialistas existía entonces la sospecha de que el profesor Germán D'Elía integraba la dirección del partido y, al mismo tiempo, una logia masónica.

Llegado el momento de debatir el tema, D'Elía se retiró y el resto de los dirigentes se expresó en contra de aceptar la doble lealtad. El entonces líder del partido, Emilio Frugoni, también se manifestó en esa misma línea aunque, según Chifflet, dijo que no había que preocuparse mucho porque "los masones no joden a nadie".

El senador socialista Daniel Martínez, en cambio, dijo a Búsqueda que siempre tuvo un gran respeto por los principios de la Masonería y que solamente mantiene reservas cuando se convierte en una suerte de "agencia de colocaciones". Martínez, que fue presidente de Ancap y ministro de Industria durante el gobierno de Vázquez, se negó a comentar, por ser "algo personal", la información aportada por varias fuentes en cuanto a que hace algunas semanas fue admitido como nuevo miembro de la orden.

Herencia masónica. La actitud respecto a la dictadura militar (1973-1985) y a los hermanos que la integraron fue uno de los temas que dividieron a la orden afínales de la década de 1980 y comienzos de la siguiente. Finalmente, los dos miembros más cuestionados, el ex presidente del Supremo Tribunal Militar, coronel Federico Silva Ledesma, acusado de convalidar violaciones a los derechos humanos, y el inspector policial Hugo Campos Hermida, acusado de cometerlos con sus propias manos, no fueron juzgados por la orden y fallecieron como hermanos.

Sin embargo, masones de izquierda colaboraron durante el gobierno del ex presidente Jorge Batlle con la Comisión para la Paz para identificar a Campos Hermida como uno de los hombres que ordenaron o practicaron malos tratos a los prisioneros.

En estos días la Masonería pasa por otro trago amargo. Pero, a diferencia de los casos antes mencionados que no llegaron a la justicia profana ni masónica, se considera como un hecho que si el procesamiento del general en actividad Miguel Dalmao se convierte en condena firme, sin ninguna satisfacción, será expulsado de la orden, tal como prevén los estatutos.

Dalmao cuenta con el apoyo de sus camaradas y hermanos que lo ven como un "chivo expiatorio" ya que en 1974, cuando ocurrió la muerte de la militante comunista Nibia Sabalsagaray por torturas a raíz de la cual el general fue procesado en calidad de coautor, era sólo un alférez apenas egresado de la Escuela Militar.

La fiscal Mirtha Guianze puso sobre la mesa elementos que indican al entonces joven oficial como parte de las torturas a los detenidos en la unidad militar a la cual estaba destinado, algo que ha sido rechazado con énfasis por la defensa de Dalmao.

El caso de Fernández Maggio, procesado por manejo irregular de fondos en la Armada, parece menos conflictivo. El almirante casi no tiene respaldo de sus pares militares y masónicos porque el delito es económico y eso dejó una marca negativa en la fuerza que, auguran, perdurará por años.

El juicio a Dalmao, ascendido a general por el presidente Tabaré Vázquez siguiendo el consejo del ex secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández, aunque ya existía una denuncia en su contra, además de tensar la interna militar porque es el primer oficial en actividad procesado, pone a prueba a la propia orden: tanto el acusado como el juez penal de primera instancia que lo procesó, Rolando Vomero, fueron iniciados como masones.

El enjuiciamiento de Dalmao por Vomero estaría negando la extendida tesis de que los masones se apoyan unos a otros bajo cualquier circunstancia y que, por lo tanto, alguien se puede "salvar" por pertenecer a la orden.

"Aflojen la mano". Si el presidente Mujica visita el templo de la calle Mario Cassinoni pisará al mismo tiempo el cuadriculado blanco y negro que simboliza lo bueno y lo malo que conviven en cada uno.

Pero aún sin haber visitado ese edificio, cargado de simbolismos, desde el piso 11 de la Torre Ejecutiva pudo comprobar el peso que tiene la Masonería en algunos sectores del Estado que pretende reformar y, también, en algunas profesiones como médicos y abogados.

Durante el último conflicto con los anestesistas, por ejemplo, los hermanos ayudaron a destrabar la situación. "Aflojen la mano", fue el mensaje.

Pero el caso más paradigmático del peso que tienen los masones en el gobierno de Mujica son, nuevamente, las Fuerzas Armadas. Aunque el primer general que designe Mujica, Juan José Saavedra, no es masón, sí lo son buena parte de los que heredó de Vázquez, entre ellos el propio jefe del Estado Mayor de la Defensa, general del aire José Bonilla.

Para el politólogo Fernando Amado, autor de libros que abordan el tema, es evidente que "la Masonería se hace fuerte en las cúpulas militares".

El también diputado colorado dijo que "en la Armada, la influencia de esta institución ha sido histórica, pero como es notorio de un tiempo a esta parte, en el Ejército y en la Fuerza Aérea la Masonería avanza firme".

"Esto se debe al interés de la Masonería de tener hombres representantes de su institución en puestos clave del entramado de poder del Uruguay y a que en los cuadros más altos de oficiales militares hay muchos integrantes de la Masonería y entonces la chance de que ascienda un masón se incrementa", opinó.

Según Amado, la presencia de un hermano en la Presidencia de la República puso de manifiesto la vigencia de la Masonería vinculada al poder.

"El encanto y la atracción natural que tiene una institución con las características de la Masonería, sumadas a la seducción de su vinculación con el poder, reforzaron la tentación de querer pertenecer a este grupo. Y esto, visto en perspectiva, es lo más interesante. A pesar que por ejemplo, al gobierno de Mujica poco le debe importar quiénes son o no masones, el poder invisible de influencia de la Masonería a través de sus hombres es mayor que en el gobierno de, Vázquez. ¿Porqué? Simple.

Porque el resultado de ese golpe de efecto al que hacía referencia es de mediano y largo plazo. Se sembró y recién se está empezando a cosechar. Cada vez hay más masones en nuestro país y esa es una de sus mayores fortalezas", concluyó.

Masones en la historia

La Masonería conmemorará sus 300 años en 2017. En Uruguay está oficialmente desde 1856 pero ya durante las invasiones inglesas de 1807 hubo huellas deja orden.

Aunque el ex embajador en Brasil Gabriel Pérez fue quien fundó la logia en el país de forma independiente, el primer masón fue en realidad el periodista Hipólito José Da Costa, de nacionalidad brasileña pero nacido en Colonia de Sacramento en 1774.

Entre los masones ilustres del Uruguay están el militar José Garibaldi, él cura Dámaso Antonio Larrañaga, el escritor y político blanco Eduardo Acevedo, los ex presidentes Juan Francisco Giró y Gabriel Pereira, los pintores Juan Manuel Blanes y Pedro Figari, el dramaturgo Florencio Sánchez, el autor del himno nacional Francisco Acuña de Figueroa, los caudillos blancos Manuel Oribe y Leandro Gómez y el médico Fermín Ferreira.

José Artigas, José Pedro Várela, José Batlle y Ordóñez y el dos veces presidente Julio Sanguinetti si bien no integraron la orden, contaron con un entorno masónico.

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Además de la Gran Logia existen otras tres organizaciones masónicas en el país: el Gran Oriente del Uruguay, escindida de la primera, la Masonería Femenina y el Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay.

Según explicó a Búsqueda el ex gran maestro y presidente del supremo consejo del grado 33, Elbio Laxalte, esta organización espera desde hace meses ser recibida por el presidente José Mujica.

Entre las preocupaciones que Laxalte quiere plantear al primer mandatario está la lucha por la profundización de la democracia expresada en la descentralización, contra la violencia doméstica y por la laicidad.

Acerca de este último tema, el 25 de marzo la orden, que agrupa a unos 500 miembros en todo el país, organizará una conferencia en Rivera.

Nuevos escenarios

En setiembre de 1983, un periodista y un fotógrafo de Búsqueda ingresaron al templo de Duvimioso Terra 1481 (hoy Mario Cassinoni) y aunque no presenciaron los rituales describieron las instalaciones reformadas por el hermano Julio Vilamajó.

Esta semana, al repetir la experiencia, el recorrido fue casi por las mismas instalaciones cargadas de símbolos a los que sólo se han agregado algunos detalles como equipos de aire acondicionado y computadoras.

Aunque la discreción sigue siendo un valor de la Masonería, algo que se recuerda a cada paso, comenzando por la bóveda que produce un eco de todas las conversaciones, a diferencia de 27 años atrás, parte de las ideas de la orden están a la vista de los profanos en el sitio web oficial: www.masoneriadeluruguay.org

Allí, entre otras cosas, puede leerse completo el mensaje del venerable gran maestro Daniel Rilo del 21 de setiembre pasado donde afirmó: "El primer Hombre como el de hoy, en su esencia, es el mismo, con las

mismas necesidades, los mismos temores y los mismos desafíos; los que cambian son los escenarios en que nos toca vivir. Nunca fueron fáciles para quienes luchan por los valores fundamentales del ser humano, por la libertad de pensar y expresarse, por la democracia, por el Estado laico, ya que siempre se van cruzar como obstáculos los pensamientos dogmáticos".

La mano del ex presidente Vázquez

Desde que el presidente Tabaré Vázquez visitó la Masonería en junio de 2005, ofreció una conferencia acerca de la laicidad y compartió un brindis con sus hermanos, la orden no ha parado de crecer.

Aunque no todos los mencionados como masones lo son realmente, en los últimos tiempos ha habido un fuerte crecimiento y las listas de nuevos miembros para ingresar son abultadas.

Esa afluencia de candidatos provocó en algunos integrantes la preocupación de que la orden podía sufrir un vaciamiento respecto a su propósito fundacional de superación interior de cada individuo y de la sociedad.

Aunque también confían en la autodepuración, porque la experiencia indica que muchos se alejan cuando perciben la exigencia, algunas logias aumentaron el cumplimiento de rituales tradicionales como forma de mitigar la tendencia a la "ayuda mutua", que algunos hermanos ejemplifican con la figura del directivo de la Asociación Española y dirigente colorado Oscar Magurno.

El 20 de setiembre de 2010, una fecha clave para los masones porque conmemoran el día de la libre expresión del pensamiento, tuvo lugar en el Ateneo de Montevideo un acto cuyo presentador fue el periodista Gerardo Sotelo.

En el Parlamento son o están cerca de la Masonería, entre otros, los legisladores blancos Jaime Trobo y Daniel Mañana, los colorados Tabaré Viera y Ope Pasquet y los frenteamplistas Roque Arregui, Horacio Yanes y Daniel Martínez.

Durante el gobierno de Vázquez, luego de haber sido designados para cargos de ministro y comandante en jefe de la Fuerza Aérea respectivamente, ingresaron a la orden Jorge Lepra y Enrique Bonelli, quienes llegaron a una edad y a una altura de sus carreras poco común.

Otro miembro de la orden del entorno de Vázquez es el ex director de Impresiones Oficiales (Impo) y ex integrante del movimiento reeleccionista Alvaro Pérez Monza.

Entre los ministros de la Suprema Corte de Justicia, donde la Masonería fue siempre fuerte, son reconocidos como hermanos al menos Jorge Rubial y Jorge Chediak. El año próximo cesan dos ministros por edad y podrían ingresar dos magistrados de la hermandad: Alfredo Gómez Tedeschi y Juan Tobía.

Durante una entrevista con Búsqueda en noviembre pasado, el ex juez Federico Álvarez Petraglia dijo que la influencia masónica en el Poder Judicial "es un secreto a voces".

Alvarez afirmó: "Muchos de mis ex colegas son masones, extremo que pqr supuesto no cuestiono, pero me consta que en algún caso tal pertenencia habría evitado consecuencias dañosas para alguna carrera".

En el libro de Fernando Amado "Oscar Magumo, el padrino", se menciona al actual ministro de Industria, Roberto Kreimerman, y al presidente de AFE, Alejandro Orellano, como miembros de la misma logia que integra también uno de los hijos del ex presidente Vázquez,

aunque ambos, consultados por Búsqueda, negaron su pertenencia a la orden.

Entre los masones uruguayos, formados en la mentalidad inglesa, a diferencia de otros países como Brasil o Estados Unidos, es común no reconocerla pertenencia a la institución (se les permite mentir al respecto) y, además, está prohibido admitirla en terceros porque desde la primera bula papal de 1738 sobrevuela la idea de que ser masón es pecado y no se sabe si al identificarlo se perjudica al hermano.

En las Fuerzas Armadas, además del brigadier general Bonilla, son masones el nuevo jefe de la Fuerza Aérea, Washington Martínez, y el staff de sus nuevos generales. En la Armada mantiene su fuerza pese a los últimos relevos mientras que en el Ejército integran la orden los generales Juan Antonio Villagrán (División III), Pedro Aguerre (División IV), Neris Coito (Sanidad), Wille Purstcher (director del Centro de Altos Estudios Nacionales) y Sergio D'Oliveira (representante en Washington), entre otros.

También en el mundo del deporte la presencia de masones es fuerte ya que están presentes en muchas de las directivas de los clubes de fútbol y de basquetbol.