Mujeres, pobres y Bolivianas. Algunas notas sobre la relación entre ciudadanías y migraciones. Lic.

Ana Inés Mallimaci Barral

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Introducción: En estas notas nos proponemos discutir problemáticas vinculadas a la ciudadanía de una población específica de la Ciudad de Buenos Aires: las mujeres migrantes de nacionalidad Boliviana. Introduciremos estas páginas contextualizando el fenómeno migratorio de origen limítrofe en la ciudad de Buenos Aires. Los conceptos y debates teóricos no pueden desprenderse del contexto específico al que se hace referencia si se desea comprenderlos en todo su significado. La ciudad de Buenos Aires ha sido históricamente un espacio de afluencia migratoria cuyas huellas se conservan en su configuración, sus comidas, sus canciones, sus olores y sus lenguajes. Sin embargo la migración limítrofe pareciera no estar incluida en esta historia así como las mujeres migrantes de ayer y hoy suelen no estar incluidas en la imagen del sujeto migrante. Una vez contextualizado el problema haremos una breve referencia a algunas de las discusiones que se han desarrollado en torno al concepto de ciudadanía en su definición más ortodoxa desde la voz de los no incluidos / as para pensar en los / las inmigrantes limítrofes. Finalmente, reflexionaremos acerca de la condición de ciudadanía o más bien la ciudadanía práctica, vivida de un grupo de mujeres de origen boliviano residentes en una villa miseria de la ciudad de Buenos Aires.

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Inmigración en Argentina Argentina se ha posicionado históricamente como una sociedad que ha recibido importantes flujos de inmigración. Su construcción como Nación se ha realizado y pensado a través de los aportes de la inmigración de Ultramar (a pesar de que, como es sabido, los inmigrantes del "viejo" continente que "poblaron" a nuestro país no cumplían con las características "deseadas" por los políticos e intelectuales que pensaron y diseñaron a la "nueva Argentina"). Así, las instituciones que se han ido construyendo desde fines del Siglo XIX, sobre todo la educación centralizada y dirigida por el joven Estado Argentino, fueron pensadas y programadas a partir de la idea de un país y una sociedad como "crisol de razas", representación del pasado que permanece en los imaginarios sociales actuales. El desarrollo social y económico de nuestro país, su progreso y modernización tendría como principales protagonistas a la población proveniente de los países europeos. La población migrante proveniente de países limítrofes no se ha incluido nunca en este "crisol". Por el contrario, Argentina se construyó a si misma proyectando sobre sus países vecinos ciertas imágenes de Barbarie que atravesaron el conjunto del Siglo XX (Grimson 2000). Los perfiles de la "identidad argentina" fueron definidos como “el territorio europeo o europeizado de la
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pero bajo un signo negativo y restrictivo (Mármora 1988). La inmigración limítrofe se ha constituido así como aquella inmigración "no deseada/ no europea" por oposición a la inmigración "deseada/europea". En lo concerniente a la migración limítrofe. Benencia (2002-2003) por la virtualidad de las fronteras entre Jujuy y Bolivia o Formosa y Paraguay. Si bien hasta 1960 la inmigración vecina se concentraba en las áreas fronterizas contribuyendo al desarrollo de los mercados regionales. la inmigración europea ha ido disminuyendo de tal modo que en los últimos años el 90% de los migrantes que ingresan a la Argentina provienen de países limítrofes y del Perú y la mitad de población no nativa residente proviene de esos mismo países (Benencia 1998-1999) . Poco se analizaba. Benencia. Desde este momento ha habido un proceso constante y estable de migración limítrofe que implicó que la población nacida en países vecinos constituya entre el 2 y el 3% de la población Argentina (proporción que no debe ser leída como indicadora de la cantidad de migrantes que ingresaban a nuestro país sino que está reflejando al número acumulado de migrantes registrados por el Censo). Es allí cuando la población migrante proveniente de países limítrofes inicia su proceso de visibilización. lo que ha existido desde la conformación de los Estados nacionales de la región y sus fronteras es el movimiento de sujetos entre fronteras para trabajos estacionales (o no) en las zonas fronterizas. Chilenas/os hacia Buenos Aires. Sin embargo. De este modo. Bolivia y Chile y negra en Brasil” (Grimson 2000). opinaba. Paralelamente a estos procesos. tal como lo hace. 2 1 3 . fue por esa época en la que se produce un cambio direccional en los movimientos de los migrantes limítrofes que comienzan a orientarse hacia la zona metropolitana de Buenos Aires. No deseada y desde las normas migratorias y discursos científicos apenas visible. Las primeras leyes hicieron referencia explícita a la inmigración de ultramar. Estudios Migratorios Latinoamericanos. CEMLA. 3 Este fenómeno puede explicarse. Nº 40-41. Buenos Aires. Es decir. se trata de desplazamientos de personas que tienen una larga historia. recién en la década del 60 los migrantes provenientes de países limítrofes que ingresaban por vía terrestre fueron incluidos en la legislación. estudiar el fenómeno de la inmigración en el contexto de la Argentina en los últimos años implica necesariamente referirse a la inmigración limítrofe.. paraguayos/as. el gran cambio acontecido en los últimos años es el cambio en el destino de las y los migrantes. legislaba sobre los varones y mujeres que llegaban a nuestro país desde los países vecinos1. Si bien entre 1870 y 1930 la gran masa de inmigrantes provenía casi exclusivamente de Europa.región en contraste con sus vecinos. especialmente con la presencia indígena en Paraguay. Roberto (1998-1999): El fenómeno de la migración limítrofe en la Argentina: interrogantes y propuestas para seguir avanzando. El gran cambio entonces es la llegada de bolivianas/os. a partir de 19302 la migración limítrofe hacia la Argentina se acrecienta como respuesta frente a la escasez de mano de obra en el sector primario de las economías fronterizas.

el Estado como forma jurídico política y la Nación como una comunidad de sujetos que comparten atributos identitarios. Al igual que en los Estados Unidos.) Como ya hemos señalado. UBA: 52. (El extranjero como figura es entonces el no nacional. sobre todo.1. En la noción de ciudadanía se advierte entonces una ambigüedad de referentes: por un lado significa pertenecer a un Estado. es decir la posesión compartida de características culturales únicas.1 Legislación Migratoria Desde la consolidación de los diferentes Estados (y naciones) la figura del inmigrante ha generado un cúmulo de legislaciones cuyo fin radicaba en la protección de los límites y fronteras de los estados. la generación de los años ochenta que gobernó en Argentina. el que no comparte los atributos identitarios y quien tampoco ha de compartir nuestros derechos. La conjunción del Estado y la Nación supone entonces la equiparación de Ciudadanía y Nacionalidad (López y Vieytez 2001:13). La constitución de 1853 y la ley Avellaneda (ley 817 que constituyó el marco regulatorio del ingreso de inmigrantes entre 1890 y 1914) son claros ejemplos de este imaginario4. 4 3 4 . el fundamento central de las primeras políticas migratorias era la comprensión de la migración internacional como asentamiento de población y variable de progreso. y por el otro refiere a la pertenencia a una comunidad nacional. se estableció s el criterio de Ius Soli cuya población destinataria sería. es decir compartir ciertos derechos. En el Estado Nación conviven dos entidades. Este criterio. en cuanto territorio y en tanto comunidad de identidad. a medida y paralelamente que se trazaban las fronteras geográficas. Revista Encrucijadas Nº7. María Inés (2001): “Nosotros y los otros”. De ahí las políticas de promoción migratoria. donde también se partía del supuesto de la inexistencia de una nación anterior a las legislaciones sobre extranjería. de origen francés. de recepción e instalación en el lugar de residencia. las personas que llegaran a habitar nuestro suelo. Benencia. el criterio de naturalización elegido en nuestro país también da cuenta del ideario de la época. Allí se alzó la figura del extranjero. Cómo lo establece Mármora (1988) en Argentina y en el resto de los países latinoamericanos. del inmigrante civilizado que traería con él la civilización a la europea tan ansiada. ideaba una comunidad nacional que debía ser construida por la inexistencia de una nación originaria que poblara ya el territorio (los pueblos originarios no ingresaban en esta comunidad de identidad naciente). así como los mecanismos de protección estatal puestos a disposición de los extranjeros que se declarasen inmigrantes llevaron a varios de los legisladores que participaron en el debate a coincidir que en Argentina era más ventajoso ser extranjero que nacional” Pacecca. Por otro lado. Roberto (2002-2003) “Las facilidades de viaje. suponía que la ciudadanía estaba por sobre la nacionalidad y que la pertenencia a la nación dependía en parte de la propia voluntad de los individuos (a diferencia del ius sanguinis establecido en Alemania).

políticos y laborales aparece explícitamente en las políticas migratorias de los Estados latinoamericanos (Mármora 1988). Este proceso de creciente restricción en la normativa nacional sobre la inmigración y los migrantes culmina con la sanción de la Ley general de Migraciones y fomento de la Inmigración en 1981. es reemplazado por la necesidad de protección del “ser nacional” que se había asentado como producto de los procesos de asimilación de los primeros migrantes. la inexistencia de una comunidad nacional. Es hasta nuestros días que el principal argumento para el control. Esta ley deroga la ley Avellaneda y promueve la inmigración europea. durante el gobierno del dictador general Videla. 381). por esta misma época y a raíz de la crisis financiera de 1929. restricción. admisión y asentamiento de extranjeros se fundamenta en la presión sobre los mercados de trabajos locales. que estuvo vigente hasta fines del año 2003. Las características de la población migrante son el nuevo fundamento explícito de las políticas migratorias que conforman criterios restrictivos y controladores de la población migrante residente e ingresante. La ley de residencia sancionada en el año 1902 y la Ley de Defensa Social de 1910 suponen y componen a un sujeto migrante peligroso para la argentinidad deseada. Asimismo. en cuanto protección de la mano de obra local afectada por el creciente desempleo. “Los inmigrantes se habían convertido de agentes civilizadores y emblema del progreso en subversivos y cuestionadores de las bondades del sistema” (Novick 2001: 28). Ambas dan cuenta de que el problema de la inmigración se había vuelto un factor de conflicto. a diferencia de lo ocurrido a principios de siglo (cuando se apelaba a la migración como fuerza de trabajo necesaria). Esta postura derivó en un rechazo a corrientes inmigratorias de razas distintas a las que se suponían constitutivas de la nacionalidad del país receptor (Mármora 1988. Un supuesto fuerte de las primeras políticas de puertas abiertas. se vuelven por primera vez predominantes los fundamentos desde la perspectiva laboral pero. una vez que los migrantes pasaron de ser imágenes deseadas a ser mujeres y varones reales provenientes de la Europa más pobre la legislación cambia la política de puertas abiertas para pasar a normas orientadas a limitar y controlar la “masa” inmigrante. prohibiendo expresamente a todo inmigrante “ilegal” desarrollar actividades 5 . en la década del 30 y en los 60 (en donde los destinatarios ya no fueron los migrantes de ultramar sino los limítrofes) en nuestro país y en los de la región se sancionan diversas normas y decretos tendientes a restringir el ingreso y permanencia de inmigrantes.Sin embargo. con un claro signo negativo. Sin detenernos en las diferencias y en los variados procesos sociales que las originaron. asociándola con el proceso colonizado. El giro hacia políticas restrictivas debe comprenderse también desde esta perspectiva. Con el objeto de proteger la mano de obra nacional. debe destacarse que ya para la década del ´30 la selectividad por criterios étnicos.

la estadía y permanencia de los migrantes en la Argentina. salud. empleo y seguridad social” (art. sin perjuicio de la situación migratoria de la persona. a través de la Dirección Nacional de Migraciones. en Revista Encrucijadas Nº 7. 6 . Como fruto de las luchas encabezados por diferentes organismos de derechos humanos. el Estado argentino promulga que “asegurará el acceso igualitario a los inmigrantes y sus familias en las mismas condiciones de protección. amparo y derechos de los que gozan los nacionales. trabajo. bienes públicos. integración y movilidad de los migrantes” (art. se justificaba su aprobación y la restricción migratoria por las dificultades económicas por las que pasaba el país. en particular lo referido a servicios sociales. entre el año 2000 y el 2003 se expulsaron a 11. 6). a la categoría de ciudadano/a argentino/a. la Prefectura Naval o la 5 6 Fuente: Diario La Nación . Otra vez. justicia. Susana (2001): “Un país ¿Receptor?”. a los inmigrantes que no cumplimentaran con la reglamentación sin derecho a juicio (así. que convertía a la antigua norma en una verdadera “política de producción de inmigrante ilegales”6. la Policía Federal. UBA. 5 de Febrero de 2004.685 inmigrantes en situación irregular5).871 posee entre sus principios “dar cumplimiento a los compromisos internacionales de la República Argentina en materia de Derechos Humanos. 3). Es decir que los/as extranjero/as ingresaban legalmente a nuestro país como turistas pero se convertían en “ilegales” cuando trabajaban sin tener la categoría de ingreso habilitante. (Perez Vichich 1988). asociaciones de migrantes y voluntad política en el mes de enero del año 2004 se sanciona la ley 25. Novick.remuneradas lo que en la práctica devino en dificultades para el acceso a los servicios estatales de salud y educación. impide que los extranjeros que residan en el país en situación irregular sean expulsados directamente por las fuerzas auxiliares de Migraciones. 2001: 31.871 (primera vez desde la ley Avellaneda que un gobierno democrático sanciona una ley migratoria) que deroga la ley Videla en la regulación del ingreso. para entrar en otra categoría que les permitiera trabajar debían solicitar en el consulado argentino de su país de origen un contrato de trabajo emitido por un empleador argentino. Esta ley fue ratificada en 1987 a través un decreto emitido por el gobierno democrático. Esto resultaba tan difícil como lograr la radicación mediante algunas de las otras vías disponibles fuera de las amnistías: el casamiento con un nativo /a o tener descendencia argentina. Los artículos 7 y 8 aseguran el derecho a la salud y la educación. el poder ejecutivo contaba con la facultad de expulsar. A través de la ley. Asimismo. Escapa a los objetivos de este artículo explicitar las dificultades que en el marco de esta ley tuvieron los migrantes para acceder al documento nacional argentino. Mencionemos simplemente que si bien se permitía el ingreso de extranjeros limítrofes en calidad de turistas. La ley 25. Por otro lado. educación.

Gendarmería Nacional. Aún en los casos de las y los extranjeros que han regularizado su situación. la consolidación del Mercosur7 No obstante ello. no es neutral la definición de quiénes son los sujetos con posibilidades formales de convertirse en ciudadanos/as argentinos/as. Brasil. el status de igualdad no se condice con la Como antecendente directo. puede entreverse que más allá de una política poblacional nacional se está teniendo en cuenta objetivos regionales. no debemos olvidar que incluso la obtención por parte de los inmigrantes del status de ciudadano/a no garantizaba para todo/as el goce efectivo de sus derechos. Derechos humanos y derechos ciudadanos. la ley aún se encuentra (a principios del año 2005) en proceso de reglamentación. Tal como lo dijéramos más arriba la ciudadanía no puede comprenderse solo como un conjunto o enumeración de derechos pre-fijados sino como una identidad. Paradójicamente y falsando los valores democráticos de igualdad. 2. Desde la tradición político liberal el concepto de ciudadanía se construye desde la dialéctica de lo Interno – externo: los semejantes. en los derechos humanos de las y los migrantes. es decir. (Kymlicka 1996). Chile. Asimismo. los nacionales. Paraguay y Argentina firman un convenio que permite la libre residencia de los nacionales dentro de estos países. una expresión de pertenencia e integración a una comunidad política. Las restricciones progresivas para la obtención de la residencia regular y/o la naturalización de los y las migrantes nos remite al concepto de ciudadanía. los extranjeros. en diciembre de 2002 Bolivia. forman parte de la organización política y los diferentes. se requiere volverse “natural” de una nación para conseguir el status de ciudadano. es decir que formalmente pueden gozar de la mayor parte de los derechos de los nacionales. en la XIII 7 7 . Esta nueva ley significa un importante avance para el goce de los derechos de los migrantes. Por otro lado. A diferencia de las normativas anteriores se observa un fundamento en la dimensión ética de las migraciones internacionales. Como puede entreverse en el análisis de la legislación regulatoria de los inmigrantes. Pero por ahora nos detendremos en el aspecto formal para luego analizar las distancias que existen entre la definición formal y sustantiva de la ciudadanía. Al igualarse nacionalidad con ciudadanía. Por otro lado. quedaban afuera (Salazar Benitez). es decir. los y las inmigrantes residentes en una comunidad política son excluidos de las garantías estatales por cuestiones de proveniencia geográfica. Aunque no se excluye la figura de expulsión esta deberá ser determinada por un juez o jueza.

que cuenta con una serie de derechos civiles y sociales (por hallarse en situación regular) pero al que le está vedada la participación política” y. el no ciudadano “un sujeto regularizado de segunda categoría. la dificultad para el acceso a los servicios básicos y públicos brindados por el Estado Argentino. Más allá del estigma marcado por la situación de irregularidad (y su connatación con lo ilegal. En los últimos años en nuestro país una parte importante de los inmigrantes residentes efectivos no han accedido a la regularizar su situación debido a los procedimientos cada vez más complejos para alcanzarla. es decir. 8 .representación de una igualdad democrática absoluta. como es el acceso a la salud y a la educación. irregulares. la mayor parte de las veces los primeros son los que se convierten en los segundos). residentes o temporarios. 1) El primer punto hace referencia a las tensiones entre los derechos ciudadanos y los derechos humanos. la mayor probabilidad de involucrarse en relaciones laborales precarias y explotadoras. la imposibilidad de acceder a planes sociales (como sucede en la actualidad para el plan jejas y Jefes de hogar) también implica. con el mundo de las y los que cometen delitos). el análisis de la vida cotidiana de los y las denizen (regularizados y los hijos e hijas de inmigrantes) que muestra los límites a la noción de ciudadanía. el goce efectivo de sus derechos formales. 52): además del criterio jurídico (regular – irregular) pueden distinguirse tipos de migrantes de acuerdo a un criterio social y político: a) el irregular (desterrado de la mayor partes de los derechos de los ciudadanos – nacionales). En segundo lugar. en muchos casos. igualdad atribuida por Seguiremos aquí una distinción elaborada por López y Vieytez (2001. por cumplimentar con ciertos requisitos. Estas mujeres y varones residentes irregulares forman parte del espacio de los no ciudadanos al igual que las y los migrantes temporales (la división entre temporales y no temporales no es rígida en la realidad vivida. Si bien la nueva ley Argentina garantiza que la situación migratoria de las personas no deberá obstaculizar el goce del cumbre iberoamericana los jefes de Estados y de gobiernos se comprometen a facilitar la migración entre sus países. A partir de esta categorización quisiéramos plantear aquí diferentes limitaciones o cuestionamiento al concepto clásico de ciudadanía: 1) 2) En primer lugar. la pregunta por los derechos de aquellos/as inmigrantes. Se trata de una legislación. b) el ciudadano (cuando el inmigrante ha conseguido la ciudadanía del país de recepción) y c) la figura del denizen. la distancia que existe entre ser sujetos formales de derechos y el goce efectivo de los mismos. agregamos nosotros.

nacionales y legislativos. (1998/e. CEMLA o los múltiples artículos elaborados por Mármora. Si tomamos la clásica división de Marshall (1950) los derechos reclamados como básicos para la condición humana fueron. derecho a la propiedad y a establecer contratos válidos y derecho a la justicia(. también requería que los empleados verifiquen la documentación de todos los que llegan a los hospitales y lugares de atención y hagan un informe casi inmediato a la Dirección Nacional de Migraciones. cualquiera sea la forma y estructura que tengan. Cuando no los posean – sin perjuicio de su asistencia o prestación – quedarán obligados a comunicar. Oteiza y otros. 103 de la Ley 22.H. 11 “El elemento Civil se compone de los derechos necesarios para la libertad individual: libertad de la persona. Informe al CERD elaborado por el CELS. 1950) Ciudadanía y clase social.. dentro de las veinticuatro horas a la autoridad migratoria.. organismos de derechos humanos y voces académicas denunciaron largamente la situación de violación de derechos a la que eran sometidos los y las inmigrantes.) El elemento social abarca todo el espectro. T.: 23 9 . medicamentos y cirugías de alto riesgo tanto para personas sin radicación como para aquellas radicadas que no hubieran culminado el trámite de obtención del Documento Nacional de Identidad. Aún durante la vigencia de esta regulación el personal de los hospitales públicos atendían los casos simples sin realizar la denuncia a la autoridad migratoria. o las privadas. Mayo 2001. de pensamiento y religión. de expresión. Novick. o a aquellos a quienes se les prestare asistencia o atención. provinciales o municipales.. Si bien la ley era muy clara en su afirmación sobre la necesidad de atender a los inmigrantes cualquiera sea su situación legal en el país.. En el Art. Estas demandas se expresaban en el lenguaje de los derechos humanos10.o. ya sean públicas. los datos filiatorios y el domicilio de los mismos”8.) Por elemento político entiendo el derecho a participar en el ejercicio del poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad política o como elector de sus miembros (. su permanencia legal en la República. en la gramática de la igualdad inherente de todos y todas. mediante constancia hábil. 10 Ver los diferentes informes elaborados por el CELS. durante la vigencia de la llamada Ley Videla (por el nombre del dictador que en ese momento gobernaba al Estado Argentino) no quedaban resguardados tales derechos. La igualdad aparece aquí en un primer plano trascendiendo límites estatales. INADI.” Marshall. Los derechos políticos no han formado parte central de la agenda de reclamos al Estado. y son. que acrediten identidad y justifiquen. desde el derecho a la seguridad y a un mínimo bienestar económico al de compartir plenamente la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme a los estandares predominantes en la sociedad.derecho a la salud y a la educación. Sin embargo la atención se volvía problemática cuando se trataba de estudios especiales. nacionales.9 Ante estas y otras restricciones derivadas de la situación irregular de los inmigrantes o la lentitud de los trámites. documentos de CAREF. deberán exigir a los extranjeros que solicitaren. Mayo 2001. De lo que se trata aquí es de un 8 9 Informe al CERD elaborado por el CELS. las asociaciones de migrantes. los sociales y civiles11.439 se menciona que: “Las instituciones hospitalarias o asistenciales. Madrid: Alianza Editorial.

Esto nos lleva a reflexionar sobre los efectos y los límites de la ciudadanía moderna occidental. La dimensión ética de las migraciones (Mármora 1988) vinculada a los derechos humanos de los migrantes ha sido desarrollada permanentemente por las instituciones eclesiales. del 16 de febrero de 1999 que garantiza el derecho a la salud a toda la población. sin excepción ya sean o no residentes. Definir a los y las inmigrantes como sujetos de derechos aún cuando se encuentren en un Estado diferente al que por nacimiento pertenecen. constituye un desafío al concepto clásico de ciudadanía en su vinculación con lo nacional.reclamo al Estado para constituir a los inmigrantes como sujetos de derechos (“el derecho a tener derechos”). se han convertido en las instituciones que más promueven el derecho a tener derechos de los sujetos inmigrantes (entre las más importantes en nuestro país puede citarse a Fundapaz. las diferentes iglesias. la Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires (Ley 153). entre otras cuestiones. Así entendida la ciudadanía no puede dar cuenta de la situación de los extranjeros no ciudadanos demostrando así sus limitaciones prácticas que derivan. de su estrecha relación con una nacionalidad cuyas fronteras con lo extraño ya no limitan sólo con lo exterior sino que atraviesan el seno mismo del territorio nacional. Debemos recordar que la gran parte de los inmigrantes limítrofes son pobres. las tensiones entre el principio de igualdad jurídica. 2) Analizaremos este problema basándonos en un caso concreto: En la ciudad de Buenos Aires muchos de los derechos que se han reclamado al Estado para las y los inmigrantes han sido puestos en práctica a través de legislaciones locales que garantizan el acceso a la salud y a la educación (dos de los puntos clave de los reclamos). CEMLA y la pastoral de las migraciones). en la práctica de la vida cotidiana no siempre la declaración formal se traduce en un goce efectivo de los derechos. Mientras los Estados discuten cuán ciudadanos son aquellas personas que residen en su territorio sin poder acceder a la nacionalidad y a cuántos y qué derechos pueden acceder. Es que a diferencia del Estado. para las iglesias la condición de ciudadanía entendida como membresía a una comunidad política está por debajo de la igualdad inherente a todo ser humano. directamente o a través de ONG´s. niñas y adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires 10 .12 Los residentes de esta ciudad tendrían formalmente garantizado. los valores afirmados y las prácticas concretas y cotidianas. que salvo excepciones (como los provenientes del 12 la Ley N° 114. Caref. independientemente de su nacionalidad o situación de residencia. Los y las inmigrantes tienen formalmente derecho a tener derecho. Ley sobre Protección Integral de los niños. a la educación y a un trato no discriminatorio. el acceso a los servicios de salud. Pasemos entonces al segundo tópico que deseamos mencionar. Y es la universalidad de los derechos humanos la que parece ser el único referente ético posible (Salazar Benítez 2003) para el reclamo de los derechos de los y las no nacionales / no ciudadano/as. Sin embargo.

pero resulta imposible dejar de mencionar la creciente xenofobia y discriminación de la que son objetos las mujeres y varones provenientes de países limítrofes (lo que en el caso de las mujeres bolivianas se vuelve más visible por su fuerte presencia en el ámbito público derivada de las actividades productivas y comerciales que desarrollan. las y los homosexuales. las y los discapacitados. Iris Young (1996:100) sostiene que la universalidad de la ciudadanía en el sentido de la inclusión y de la participación de todos los miembros de la comunidad considerados pares en la esfera pública. porque la idea de ciudadanía como expresión de una voluntad general ha tendido a 11 . Tengan o no regularizada su estadía en la ciudad los inmigrantes. Aún cuando se han dictado leyes que les otorgan igualdad formal para el acceso a los bienes básicos de salud y educación no tienen las mismas oportunidades que otros grupos par acceder a ellos (maestras que solicitan DNI para la inscripción. la mayoría de las veces. más específicamente. o deterioren el sistema de salud y educación. travestis. los bonaerenses hemos presenciado en los últimos años un aumento preocupante de discursos (públicos y cotidianos) xenófobos y estigmatizantes que se apoyan. Los inmigrantes limítrofes deben considerarse entonces como un grupo discriminado. No nos detendremos en sus motivos ni pretendemos esbozar un análisis sobre ella. en un temor a que los extranjeros desplacen a los nativos de sus lugares de trabajo o aumenten la delincuencia. transexuales. minorías culturales (etc) no están incluidos en el patrón masculino. Los argentinos y. En primer lugar. de segunda. Las mujeres en general. basta con recordar la imagen de la boliviana que “vende ajos y limones” en la puerta de los supermercados y su asociación peyorativa con la falta de higiene y control). Es aquí donde podemos pensar los singulares aporte de las teóricas feministas que en su énfasis crítico a la ciudadanía formal moderna. en situación de desigualdad. Si bien muchos de estos temores han sido desmentidos en diferentes estudios (Ver sobre todo Maguid 2001 y diversos informes redactados por la OIM) estas representaciones de la población migrante continúan orientando las acciones y opiniones de gran parte de la población. y los otros dos significados de universalidad presentes en las ideas políticas modernas (la universalidad como generalidad y la universalidad como tratamiento) están en mutua tensión. al universalismo abstracto y la homogeneidad de lo público. personal de los hospitales que se niegan a atender o los maltrata y demás situaciones cotidianas en la que los prejuicios atraviesan las relaciones sociales de los inmigrantes con los nativos). fragmentadas. trazan un camino desde el cual es posible pensar la ciudadanía desde y para los diversos grupos subalternos.Uruguay) además de poseer otra nacionalidad llevan consigo rasgos físicos que los distinguen de los capitalinos (aunque los acerquen a otros argentinos). pertenecen al universo de los que gozan de ciudadanías parciales. blanco y heterosexual que ha sido el fundamento del universalismo abstracto contenido en la definición de la ciudadanía clásica liberal. las y los migrantes. ropa distintiva y acentos propios. en el mejor de los casos.

Young propone la noción de ciudadanía diferenciada que reemplaza la ciudadanía universal entendida como mayoría. Es esta segunda idea la que deseo profundizar en este trabajo para el análisis de la inmigración limítrofe en la Ciudad de Buenos Aires. la negociación. en gran parte. color y acento. La ciudadanía se ejerce y es practicada. Desigualdades que. Ya hemos visto como la idea de igualdad ciudadana dentro de una comunidad política está fuertemente relacionada con la idea de lo nacional. la construcción de las naciones plantean ficciones de homogeneidad en su interior. potencial o realmente. se le han realizado a la propuesta de Young (ver Kymlicka 1996 y Phillips 1996) dado que lo que nos interesa es resaltar la importancia que tienen este tipo de argumentaciones para la comprensión de la relación de los inmigrantes respecto de la ciudadanía.imponer una homogeneidad de los ciudadanos. De ahí que el seguimiento estricto de un principio de tratamiento igualitario tenderá a perpetuar la opresión y las desventajas (Young 1996:100). 12 . Desigualdades que derivan en oportunidades diferenciales de gozar de los derechos declarados. lo extranjero. Ante ellos se deberán proporcionar mecanismos específicos y especiales para el reconocimiento efectivo en las instituciones democráticas de las distintas voces y perspectivas de aquellos grupos que se encuentren en situaciones de desventajas. no se fundamentan en aspectos propios y específicos de cada individuo sino que devienen de su pertenencia a grupos oprimidos. Transponer el eje de los derechos desde los individuos a los grupos permite introducir en el debate en torno a la ciudadanía las desigualdades presentes en las sociedades. En segundo lugar. la vuelta de lo social en la comprensión de la ciudadanía permite orientar el camino hacia otras ciudadanías . Asimismo. y al hacerlo es donde las desigualdades se hacen presentes más allá de la igualdad formal declarada. La igualdad formal opaca las diversas desigualdades reales que atraviesan las relaciones entre los diferentes grupos sociales y de estos con el Estado. El supuesto no dicho es que nosotros. Permite comprender que la ciudadanía significa mucho más que derechos promulgados por los Estados. Las y los inmigrantes limítrofes como grupo se encuentra en una situación de desigualdad respecto a otros grupos que conforman nuestra sociedad. desde diferentes posturas. los iguales. el conflicto. No nos detendremos en las diversas críticas que. estos tienden a perpetuar la opresión y las desventajas. A su vez. gozamos de los mismos derechos. de ejercer y practicar una ciudadanía plena pensada para un sujeto abstracto con apariencias neutrales pero que porta género.o la ampliación de las presenteshacia la lucha política. se ocultan las diferencias y desigualdades que atraviesan ese nosotros. oprimidos” (Young 1996:111). En el mismo gesto que se excluye lo diferente. “La ciudadanía diferenciada ya no se basará en la asunción de una humanidad indiferenciada sino en la asunción de que existen diferencias grupales y que algunos grupos están. porque al existir grupos privilegiados.

creemos que la respuesta a este interrogante es negativo y por diversos motivos: en la lucha política no pueden quedar fuera del análisis los objetivos que se plantean alcanzar. Si bien la idea original de los derechos humanos implicaba una visión individualista los movimientos sociales contemporáneos que los incluyen como retórica de lucha hacen pasar su eje por comunidades y sujetos colectivos. la nueva ley migratoria que representa un avance considerable en lo concerniente a los derechos de las personas migrantes tiene entre sus fundamentos principales la concepción de que existen derechos que nos pertenecen en tanto humanos). a la identidad. como lo advierten Young.Hemos señalado hasta aquí (1) el marco desde el cual en la Argentina actual se demandan por los derechos de los inmigrantes (el de los derechos humanos) y por el otro (2) las dificultades de un ejercicio igualitarios de los derechos formales incluidos en el status de ciudadano/a. a la seguridad y a la educación. ¿se debería abandonar el lenguaje de los derechos humanos? Sin intentar resolver este debate y centrándonos en la situación de los inmigrantes limítrofes en nuestro país. de modo que algunos autores no vacilan en hacer equivalentes o correspondientes los sentidos últimos de ambas perspectivas” (Barrancos 2002:3). Jelin y otras teóricas. Los migrantes pueden ser pensados entonces como “un nuevo sujeto social que pugna 13 . Dificultades que. La ciudadanía puede ser entendida como “un haz de derechos universales” (Schnapper 1999) que todos los Estados democráticos debieran respetar y garantizar teniendo como horizonte y referencia un principio Universal: la igualdad de todos los seres humanos. siguiendo a algunas de las teóricas feministas. radica en el falso universalismo y en una igualdad jurídica formal que no tiene en cuenta las particularidades que en nuestra sociedades devienen en desigualdades. no consideramos a los derechos humanos y ciudadanos como los extremos de una dicotomía insalvable sino que “El tópico “ciudadanía” cada vez más se ha encontrado con el significado que acentúa lo trascendental de “derecho humano” básico. La declaración Universal de los derechos humanos constituye un marco básico para la acción concreta ya que. siguiendo a Jelin (1996) expresan una ética Universal que sostiene igualdad y libertad. Asimismo. existe el peligro de que afirmando la igualdad de todos los seres humanos se perpetúen las desigualdades. “los bolivianos”. el reclamo por los derechos de los recién llegados y los irregulares transitorios es mucho más efectivo desde el lenguaje de la igualdad de derechos que pugnar por una transformación de la concepción ciudadana (por ejemplo. ¿Implican estas argumentaciones una tensión entre ellas? Siguiendo el argumento de los grupos diferenciales y las críticas a la igualdad formal. En el caso de los inmigrantes. a la salud. “los inmigrantes”. “las bolivianas”. creemos que para esta población discriminada es importante seguir planteando la igualdad de derechos en cuestiones tan básicas como el derecho a la vida. Si bien.

3. los derechos a la diferencia cultural. políticos. Sin embargo. La igualdad no deja de ser reclamada. es radicalizando el valor moderno occidental de la igualdad que puede denunciarse la desigualdad de oportunidades de los diversos grupos sociales. la ciudadanía dejaría su fuerte imbricación con lo nacional posibilitando la pertenencia a la comunidad política más allá de lugar geográfico al que se pertenezca. La universalización de los derechos sólo es sustancialmente posible si todos los seres humanos son reconocidos como sujetos desde sus diferencias y no por la imposición de un modelo homogéneo. sociales y económicos. Esta radicalización implica entonces reconocer lo diverso lo que no debe confundirse con su asimilación. no tienen oportunidad alguna de ser ejercidos. la desigualdad para el acceso al poder económico y político (Schnapper 1999). pero ya no se confunde con igualdad de oportunidades. Por el contrario. Sin este reconocimiento. lo segundo conduce a un universalismo homogéneo. Para finalizar. esenciales para la identidad de los grupos. Si pensamos en los inmigrantes residentes regulares. aún si supondríamos un acceso a la ciudadanía no vinculado a la nacionalidad seguiría sin resolverse las desigualdades entre ciudadanos y ciudadanas.. las desigualdades económicas y sociales y la discriminación y xenofobia imperante hacia los grupos de inmigrantes limítrofes. su diseño apenas formal en la medida que se asegura el ejercicio de los derechos cívicos pero se limita la ciudadanía (Barrancos 2002:3) al no estar garantizado el goce de derechos sociales y económicos por no contar con los medios (materiales y simbólicos) para acceder a ellos. quisiéramos volver a enfatizar que en este momento de la argentina y dado el estado de derecho. en sus hijos e hijas los reclamos adquieren otro lenguaje: el de la demostración de las desigualdades (a combatir) y el de las diferencias (a preservar). sigue siendo esencial declamar el principio de la igualdad de todos los seres humanos y una ciudadanía sustantiva que incluya la igualdad de oportunidades en el ejercicio de los derechos civiles. pobres y bolivianas 14 . Surge así la demanda de una ciudadanía que incluya las diferencias y atienda las desigualdades reinantes en las sociedades. Tal como lo expresa Iris Young. .por romper la barrera entre los derechos humanos y los derechos del ciudadano” (Mármora 2001: 13). Mujeres. De esta manera. lo primero a una universalidad plural. la verdadera igualdad requiere afirmar las diferencias grupales más que ignorarlas. La ciudadanía aparece aquí como un enunciado político fuerte para mostrar los límites y la incompletud de las democracias.

todas comparten esa misma situación. Primero. Los contactos fueron realizados por el “Centro popular Mataderos” a quiénes quedaremos por siempre agradecidos. su participación. Si bien. bolivianas y pobres. la región de la cual son origen. la experiencia de ser bolivianas y bolivianos en Buenos Aires borra alguna de las barreras y distancias culturales y étnicas existentes entre los diferentes departamentos bolivianos. Si bien en el hecho de migrar debe destacarse un componente voluntario en gran parte la decisión es tomada por las restricciones económicas y sociales de las que fueron víctimas y la imposibilidad de acceder a un proyecto de vida deseado para ellas y sus familias. en su experiencia como inmigrantes han sufrido el problema de la obtención de la regularización de su estadía como el resto de los inmigrantes limítrofes pobres que acceden a nuestro país. el ejercicio de derechos sociales y económicos les ha sido restringido situación que no discrimina por nacionalidades u origen. Sin embargo. también pertenecientes a las capas más necesitadas en Bolivia. el hecho de ser mujer inmigrante condiciona el ejercicio de la ciudadanía. Antes de adentrarnos en los comentarios debemos hacer algunas salvedades. justamente la de ser mujeres bolivianas en Buenos Aires. provienen de experiencias ciudadanas fragmentadas en su país de origen. 15 13 . su edad y demás diferenciaciones afectan su experiencia de ser mujeres bolivianas en Buenos Aires. Nos referiremos en este apartado a un grupo de mujeres que hemos entrevistado en Villa 1513 (conocida por “ciudad oculta”) que cargan el triple estigma de ser mujeres. la posibilidad misma de ser migrante y la relación con la sociedad receptora. tal como lo expresa Jelin (1996) las mujeres de sectores populares en Buenos Aires en los últimos años en nuestro país han tenido una Las siguientes notas se basan en 8 entrevistas en profundidad realizadas en la Villa 15 de la Ciudad de Buenos Aires entre Julio y Septiembre del año 2004. Así. Sin embargo existen ciertas particularidades que les hacen aún más difícil un ejercicio de lo público. Segundo. el hecho de ser mujer inmigrante condiciona tanto la trayectoria migratoria. esa misma categoría. quisiéramos destacar que estas mujeres. en general se hace muy difícil hablar de “las bolivianas” como una categoría homogénea. sus experiencias de sociabilidad pública. El hecho de provenir de áreas rurales o urbanas. Al ser mujeres pobres y trabajadoras sufren la doble o triple jornada de trabajo de la que son víctimas también las argentinas. Por otro lado. al ser escasas las entrevistas no se intenta aquí realizar grandes postulados teóricos sino ensayar un juego de reflexiones e hipótesis que merecen un trabajo posterior. Esa categoría de situación compartida (Bertaux 1997) permitiría algunas generalizaciones sin poder obviar ni dejar de analizar las diferenciaciones que puedan presentarse. las festividades se celebran como bolivianos/as aún cuando su origen sea diferente al propio. Sin embargo. Por otro lado. Así. Asimismo. y tal como lo han mostrado Benencia (1995) y Grimson (1996) en sus respectivos estudios. Al ser pobres.Hasta aquí nos hemos referido a los inmigrantes como un gran grupo indiferenciado en su interior.

Para y en la participación informal se tejen redes de relaciones sociales de amistad. 15 según datos del censo de 1914 solo el 2. explicaba la debilidad del sistema democrático de nuestro país. estas mujeres bolivianas tienen mayores dificultades para este ejercicio (aún desvalorizado) en este aspecto de lo público entendido como participación política. con las de paisanazgo. más allá de la naturalización.2% (Da Orden 1999:pp167) 16 Me refiero aquí específicamente a los artículos de Beatriz Bragoni y María Liliana Da orden ambos compilados en el libro “La inmigración española en la Argentina” de 1999 si bien existen otros muchos autores y autoras que han renovado la historia política. en el caso de los migrantes. 16 14 . Así. Llama la atención que tanto para el caso de las mujeres como para los inmigrantes hay un esfuerzo por visibilizar prácticas políticas que aparecen desdibujadas cuando lo público se asimila a lo formal. las asociaciones de inmigrantes suman otro sentido al de las relaciones con los países o comunidades de origen al convertirse en actores de la política local. Sin embargo. Cabe destacar en este punto que cuando se analiza el ejercicio ciudadano (ya no como derechos otorgados por el Estado sino como responsabilidad ciudadana14) de los inmigrantes en artículos clásicos que siguen la postura de Gino Germani se tomaba como indicador la proporción de naturalizados entre los españoles e italianos que ingresaron en nuestro país a principios del Siglo pasado. Entre todos los tópicos posibles de ser planteados tomaremos solo este. estudios más recientes16 dan cuenta de que si se toman otras dimensiones. lo masculino. La comunidad boliviana. Moreno en esta misma compilación. es una de las colectividades con más asociaciones funcionando: según datos de Brenda Pereyra (2001:72) hasta el año 2001 Para un análisis detallado de la ciudadanía en su vertiente liberal y republicana ver el artículo de A. por otra parte. lo propio. las clases medias. entre los inmigrantes limítrofes. el de las limitaciones para un ejercicio ciudadano local. amigos y familiares.. formal o informal.participación activa en los espacios públicos locales y en las organizaciones barriales (aún cuando estas practicas sean socialmente invisibles y no valorizadas). quedaba demostrada la escasa participación política de los inmigrantes lo que. mediada por las relaciones primarias entre inmigrantes. etc. puede visibilizarse otros tipo de participación política por fuera del ejercicio del sufragio o la participación política más clásica asociada a lo institucional y lo formal. que va más allá de la obtención de la ciudadanía. La conclusión era que dada la escasa cantidad de varones residentes que solicitaron la carta de ciudadanía15. Se ha visualizado entonces la participación en políticas municipales y locales pero lo que más me interesa destacar es la revalorización de las dimensiones informales de la política. compañerismo que muchas veces se cruzan con las de parentesco y. Pero volvamos a las mujeres bolivianas de Villa 15 (de ahora en más haremos referencia al barrio utilizando su nombre popular “ciudad oculta”) y las limitaciones que encontramos para su participación pública.

Por eso. sobre todo. organizarla. A modo de hipótesis. los sentidos que ellas le dan a su migración pueden englobarse en un sentido económico en términos no estrictos. reunirse. 17 . Asociaciones que en general no responden al lugar de origen (cochambinos. empleadas domésticas o como contraprestadoras de los planes sociales que reciben. las mujeres bolivianas que me brindaron sus palabras trabajan largamente durante el día. tiempos para sí mismas más allá de sus roles de hija. en el que se celebrarán dentro del barrio las festividades de las distintas Vírgenes tan tradicionales de la comunidad boliviana local. Por otro lado. Pertenecer a alguna asociación genera ventajas para las actividades productivas en el sentido de protección pero también de red de información y de generador de relaciones. Por otro lado. La ausencia de asociaciones ya presentes es la primer complejidad para una participación política en el sentido más clásico del término. El sentido del tiempo no pareciera entonces ser una variable que por sí misma clausure la posibilidad de un ejercicio de lo público / político.había 19 asociaciones o clubes deportivos en el radio de Capital Federal y Gran Buenos Aires y todo lleva a suponer que este número debe haberse incrementado. entre los que se destacan las asociaciones deportivas y religiosas. creemos que el éxito en gran parte de las asociaciones bolivianas consiste en que no se ha disociado lo productivo de lo reproductivo (en cuanto colectividad). es de un valor primario. El ideal de participación ciudadana implica tener un tiempo a disposición para el ejercicio de esas “otras” actividades y. otras mujeres bolivianas participan en otras asociaciones y. etc.. Migran para trabajar y en ello invierten todo su tiempo. Ya sea en el trabajo doméstico. el año 2004 es el primero. en el caso de ciudad oculta.) sino a diferentes objetivos. Cultivando en los campos y. mujer y madre. el tiempo productivo es el que cuenta. mercadeando lo cosechado por otros. entre las escasas diferencias que expresan en las entrevistas respecto a las mujeres argentinas se destaca la visualización de estas últimas como “un poco vagas”. Desde niñas han realizado actividades productivas de todo tipo como parte de las estrategias familiares. las dirigen. ya sea para enviar remesas. Las y los bolivianos no han constituido asociaciones en el barrio que los represente y que institucionalice las relaciones entre los miembros de la comunidad. en algunos casos. En ciudad Oculta hasta el año 2004 sólo existía un comedor identificado como una asociación boliviana y un grupo que intentaba asociarse pero que dada la imposibilidad de reunirse ante las amenazas de sus vecinos desistieron del intento provisoriamente. estas mujeres confían en la productividad del tiempo y la importancia de su papel en ello. como empleadas textiles en los talleres. así como el de su niñez que rememoran. Por otra parte. para volver al país natal o bien para brindarles una educación a sus hijo/as que a ellas les fuera negada. implica tener tiempo para construir la asociación. Sin reservarse tiempos de ocio. potosinos. de acuerdo a mis entrevistadas. Su tiempo actualmente. Sin embargo.

golpes. alimentan y protegen). pobre y boliviana. En uno de sus significados (masculino) significa apropiación de sí mismo. ¿es posible pensar en un ejercicio ciudadano (en el sentido occidental. Murillo (1996: XVI) nos resguarda contra los diferentes sentidos de lo privado: “la privacidad aparece en la historia como sinónimo de cultivo de la individualidad. del ocio. nos devuelven otra vez a una idea ya desarrollada: el espacio de lo público no puede ser pensado como el espacio de las y los iguales. la dificultad del acceso a la ciudadanía formal 17 Ver Pereyra. incluso entre paisanas y paisanos. el contexto en el que se desenvuelve la cotidianidad de estas mujeres influye en la desconfianza demostrada. Volviendo al tema que nos convoca. la participación en diversas instituciones se basa y adquiere sentido por y para el rol reproductivo (el ser madres que cuidan. Cuando lo público se vuelve un espacio peligroso se incentiva el encierro en lo doméstico que lo debilita aún más. las memorias. el simple “contarse cosas”. La experiencias de ser mujer. Si bien las mujeres. Brenda (2000) 18 . Por último. El miedo al “chisme” mediatiza las relaciones entre las propias mujeres. la retirada voluntaria y puntual de un espacio público para beneficiarse de un tiempo propio (en el otro. Pero es esto mismo lo que hace más dificultosa la entrega del tiempo escaso.En un análisis sobre las experiencias de mujeres provenientes de sectores populares Jelin (1996) plantea que. Entonces. a relacionarse con mujeres y varones en interacciones comerciales y formales no se mencionan experiencias de relaciones íntimas. las tradiciones. entendida esta como sinónimo de la singularidad. pero sin pretender haber abarcado la complejidad del tema. de intimidad. Si bien estas persecuciones pueden ser coyunturales. el femenino) adquiere el sentido de privación de sí. la misma experiencia de la vida en Ciudad oculta es en sí misma clausuradora de sociabilidad. insultos. queda claro) en mujeres cuyas relaciones con los otros y otras fuera de sus familias nucleares es tan limitado? ¿Entre mujeres con espacios de sociabilidad tan acotados? ¿Tiene sentido la pregunta por la participación ciudadana?. del descanso. Una dimensión que aparece en todos los relatos es la desconfianza en las otras y otros. encierros prodigados por los propios vecinos (no bolivianos) no son un dato menor a la hora de analizar participaciones y ejercicios públicos “no interesados”. Creemos que no sucede lo mismo con las mujeres bolivianas de sectores populares que participan de diversas asociaciones pero valorizando su rol como productoras (sí existen asociaciones de asistencia en la que participan las mujeres de la alta sociedad boliviana radicadas en la argentina17). en sus experiencias de trabajo están acostumbradas a salir de sus casas. el maltrato administrativo. lo privado / domestico carece del sentido occidental masculino del repliegue sobre si mismo. de contenido limitativo que se identifica con el ámbito doméstico”. frente a una destacable participación en lo público en lo referente a lo productivo y comercial. los cuerpos. la amistad queda confinada a visitas entre familiares en el propio barrio. Relatos de persecuciones. Creemos que la propia experiencia de vida en ciudad oculta.

condicionan las oportunidades de gozar de servicios. bienes. status y situaciones valoradas socialmente. Conclusión: 19 .

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