En el diario no hablaban de ti...

ni de mí

Universidad Nacional de Rosario Facultad de Ciencia Política y RR.II. Escuela de Comunicación Social Licenciatura en Periodismo TFI: “En el diario no hablaban de ti... ni de mí” Graciela Alejandra Lescano Junio de 2008

Índice
Introducción Pg. 5

Parte I: oticias mirando al sudoeste Capítulo 1: Noticias mirando al sudoeste 1.1. Ni muy al oeste, ni muy al sur 1.2. Un presupuesto poco participativo 1.3. La alternativa de difundir lo micro Pg. 9 Pg. 9 Pg.11 Pg.12

Parte II: Sudoeste noticiable Capítulo 2: Seis periodistas dicen 2.1. Transformar un hecho en noticia, un trabajo artesanal 2.2. Seis periodistas dicen Capítulo 3: Recursos para la producción de la noticia barrial 3.1. Andrés Conti 3.2. Sonia Tessa 3.3. Carlos del Frade 3.4. Algunas consideraciones Capítulo 4: El vecino como fuente 4.1. Andrés Conti 4.2. Sonia Tessa 4.3. Adrián Abramowsky 4.4. Sergio Naymark 4.5. Pablo Procopio 4.6. Carlos del Frade 4.7. Algunas consideraciones 2 Pg. 15 Pg. 15 Pg. 16 Pg. 18 Pg. 18 Pg. 20 Pg. 20 Pg. 22 Pg. 24 Pg. 24 Pg. 24 Pg. 27 Pg. 31 Pg. 35 Pg. 38 Pg. 39

Capítulo 5: Jerarquización de la noticia barrial 5.1. Sonia Tessa 5.2. Adrián Abramowsky 5.3. Sergio Naymark 5.4. Algunas consideraciones

Pg. 47 Pg. 47 Pg. 47 Pg. 48 Pg. 52

Capítulo 6: La difícil tarea de generar agenda 6.1. Sonia Tessa 6.2. Sergio Naymark 6.3. Algunas consideraciones

Pg. 55 Pg. 55 Pg. 56 Pg. 57

Parte 3: Derecho a la diferencia Capítulo 7: A modo de conclusión 7.1. Participar sólo desde “carta de lectores” 7.2. Opinión pública, voces públicas Pg. 60 Pg. 60 Pg. 62

Bibliografía

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Anexo

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Introducción

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Hace ya trece años que la Municipalidad de Rosario ha planificado al ejido urbano desde la conformación de distritos. Pero hay uno particularmente (sobre este punto ampliaremos en el Capítulo 1) que, en lo que a infraestructura y servicios respecta, ha quedado relegado en su crecimiento. Si la realidad del Distrito Sudoeste no ha podido ser contemplada en toda su complejidad, dentro de la planificación de la mejora urbana, al menos en los últimos quince años, y si esta realidad tampoco reúne las características como para lograr visibilidad en los medios de comunicación, el resultado dará entonces, para quienes no la vivan cotidianamente, una verdad casi inexistente. No será nuestra tarea aquí el debate sobre las políticas gubernamentales que generan o acompañan esta problemática, ni el cuestionamiento del reflejo que los medios hacen de esto. No debatiremos ni sobre política partidaria ni sobre medios en tanto empresas. Todo lo que en cambio nos corresponde, es partir desde esta realidad que nos interpela, como vecinos de esta zona y como periodistas, que es al fin y al cabo, aquello que somos. Intentaremos observar y comprender las prácticas profesionales de los periodistas gráficos de la ciudad que logran hechos noticiables - o todo lo contrario - respecto de los sucesos acontecidos en la zona a la que hacemos referencia. Partiremos de la experiencia de haber transitado el sudoeste rosarino ¿desde hace cuánto? ¿35 años? Conocemos la evolución del barrio, recordamos las primeras calles pavimentadas, estudiamos en la escuela de la zona, hicimos uso de la salud pública del barrio y de la totalidad de las líneas de colectivos que lo transitan. Muchas veces, también nos hemos preguntado por qué los periodistas no hacían alusión a las carencias de esta zona, y recordamos aquellas cosas que nunca fueron noticia. ¿Acaso lo fue el pequeño cacerolazo en calle Cafferata y Amenábar? No, y por razones obvias, eran unos treinta vecinos, quizás más en algunos horarios, una goma quemada y unas cuantas tapas de olla. Vecinos que no interrumpieron el tránsito. No había un solo piquetero, los reconocimos, los conocíamos. Todos reclamaban un arreglo en los desagües ¿cuánto hace que se inunda esa calle? Nuestra memoria cuenta más de treinta años. Y así permanecieron hasta entrada la noche seis o siete personas. Nadie escuchó.

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El reclamo sucedía fuera de los límites del macrocentro, sin agrupación combativa que los convocara, con la estrategia de un llamado a la recepcionista del diario y la esperanza de que ella llevara el dato con el suficiente entusiasmo como para que alguien prestara un poco de atención. Por supuesto, descartaremos la pretensión de que el cacerolazo de barrio pueda resultar altamente noticiable, pero sí en cambio nos preguntaremos por qué la gran mayoría de los sucesos barriales no cumplen los requisitos de noticiabilidad suficientes. ¿Cuánto habrá de cierto en la idea de que serán moneda corriente para los periodistas aquellos hechos que puedan ubicarse en la sección Policiales? Las instituciones, las personas, la cultura, los inconvenientes, ¿encontrarán un asiduo reflejo por sí solos?, ¿o sólo un hecho extraordinariamente puntual podrá hacerle frente a las barreras de la rutina productiva? ¿En qué momento de la rutina de trabajo estos hechos quedan varados? ¿Cuáles de las prácticas periodísticas los excluyen, y cuáles no? A la comprensión de estos interrogantes se abocará este trabajo. Lo haremos en referencia a la práctica profesional de los trabajadores de la prensa gráfica, entendiendo que el diario, por si mismo, se constituye en referente obligatorio para el resto de los periodistas, trabajadores de otros medios, hacedores de la noticia en otros formatos. Si bien es cierto que la alimentación puede ser recíproca ya que los diarios tomarán de la radio y la TV aquella noticia imprevista para su publicación al día siguiente, no podríamos negar que éstos resultan una apoyatura para la construcción de la noticia en los medios, radial y televisivo, dentro de la agenda diaria. Tres son los diarios de esta ciudad, cada uno con su particularidad, historia y público específicos. Hablaremos con los periodistas encargados de la información local en La Capital, en El Ciudadano & la Región, y en Rosario 12, y veremos con qué nos encontramos. Para la Parte I de este trabajo, reservamos una descripción de algunas de las aristas de la cotidianeidad de la zona sudoeste, nos ayudará a comprender si dentro de estos barrios los periodistas podrían encontrar materia prima para la producción informativa.

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En la Parte II, nos encontraremos con las particularidades de la rutina periodística que incluyen, o no, estos hechos en la publicación de la noticia diaria. Finalmente, en la Parte III, reflexionaremos acerca de la posibilidad de incorporar estas noticias a la agenda periodística diaria.

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Parte I Noticias mirando al sudoeste

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Capítulo 1 Noticias mirando al sudoeste
i muy al oeste ni muy al sur En los últimos años, Rosario se ha organizado en distritos. Esto ha configurado un nuevo plano de la ciudad, delimitada ahora en seis zonas: centro, norte, noroeste, oeste, sur y sudoeste. Casi la totalidad de estas zonas posee su propio centro distrital. Casi todas. A trece años de la instauración de esta modalidad en el ejercicio de la ciudadanía, la sede del Distrito Sudoeste aguarda por su inauguración. El proceso de la puesta en marcha de esta organización urbana comienza en el año 1995. En octubre de 1996 se pone en funcionamiento el Centro Municipal del Distrito Norte, más de dos años después se realiza la apertura del Distrito Oeste, el 2005 será el turno de la sede del Centro, mientras que durante el año 2006 las zonas Noroeste y Sur inauguraron sus Centros Municipales en los meses de septiembre y diciembre respectivamente. “Los Centros Municipales de Distrito (CMD) son espacios comunitarios donde se desarrollan una multiplicidad de programas y actividades (…). Al mismo tiempo, en los centros se coordinan acciones municipales con organismos oficiales, entidades comunitarias y operadores privados para favorecer el desarrollo de emprendimientos concretos” (Pág. Web Municipalidad de Rosario, Descentralización, Centros Municipales de Distrito). Con una población total de 103.446 habitantes, ocupando el 11,3% de la superficie total del Municipio, el Distrito Sudoeste se encuadra dentro de los siguientes límites: al norte, calle Amenábar; al este, Av. San Martín, las vías del F.C. Mitre y Bv. Oroño; al sur, el Arroyo Saladillo; al oeste: las vías del F.C. Belgrano (Futura Troncal) y el Bv. Avellaneda (Página web Municipalidad de Rosario, Descentralización, Conformación de los distritos) (Ver Anexo Pág. 71).

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La fundamentación del programa de descentralización expone: “Mientras algunos vecinos de la ciudad caminaban unas pocas cuadras para resolver sus trámites administrativos o disfrutar de actividades culturales y recreativas que se desarrollaban únicamente en el centro, otros debían recorrer 10 km. o más para acceder a las mismas instancias” (Pág. Web Municipalidad de Rosario, Descentralización, Fundamentación del Programa). Pero, demasiado al este o demasiado al norte, algunos barrios han quedado al límite de la ubicación de los distritos oeste o sur, razón por la que se han visto perjudicados en el traslado de trámites que antes bien podían realizar en los entes habilitados del centro de la ciudad, lugar al que llega el noventa y nueve por ciento de las líneas de colectivo. A diferencia, no todas estas líneas conectan a los barrios entre sí, razón por la cual resulta más sencillo el traslado hacia el centro desde un barrio alejado que el desplazamiento dentro de una misma zona. Y respecto del publicitado oficialmente como el mejor transporte del país, un fallo del Juzgado Civil y Comercial N° 11, bajo el amparo de la ley 10.000 de intereses difusos, obliga a la Secretaría de Transporte de la Municipalidad de Rosario a la presentación de un informe trimestral, acerca de la modalidad de frecuencia e higiene, entre otros aspectos, adoptada por las empresas del transporte urbano de pasajeros1. Este informe constatará, además, si el Ejecutivo aplicó las debidas sanciones en caso de incumplimiento por parte de las mismas. Pero este recurso contencioso administrativo, presentado ante la justicia por una abogada y usuaria rosarina, no será lo único que ponga en tela de juicio el funcionamiento del sistema. Durante el mes de mayo de 2006, se puso en marcha la encuesta a usuarios del transporte urbano. Los 12 encuestadores abordaron los colectivos en el horario de 7 a 20:30 hs., y en la zona céntrica, particularidad que no ha permitido reflejar los inconvenientes del servicio nocturno, el servicio en zonas que poseen sólo una línea de colectivos o no más de dos, la frecuencia en horas pico ni el riesgo de arrebato a pasajeros en coches colmados debido a su escasa frecuencia. Aún así, confeccionada tal cual está, la encuesta reveló entre 30 y 46 % de usuarios desconformes con el servicio, a
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“La justicia ordenó fiscalizar la frecuencia del transporte urbano”. En diario La Capital - Día 20/10/06 “Intiman a la Municipalidad a brindar mejor servicio de transporte”. En diario La Capital - Día 19/10/06

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356 personas entrevistadas (la encuesta sólo alcanzó al 10% de la población) que realizaron algún tipo de reclamos, y más del 50% de los encuestados que habla de una frecuencia regular, mala o muy mala (Pag. Web Municipalidad de Rosario. Encuesta a pasajeros). Al momento de la elaboración de esta encuesta, la empresa que operaba en la zona sudoeste obtuvo el galardón de resultar una de las dos peores prestadoras del servicio. Posteriormente, la información dada a conocer masivamente fue la exclusión de la empresa 25 de Mayo para el servicio futuro en la nueva licitación para el transporte urbano en la ciudad, dejando en la incertidumbre a muchos de los vecinos de esta zona, zona sin oferentes en esta licitación, hasta que finalmente “La Mixta”, una sociedad integrada por la Municipalidad de Rosario y capitales privados, toma a su cargo el servicio en la zona.

Un presupuesto poco participativo No es menor el detalle de la poca identificación que los vecinos de algunos de los barrios logran con el distrito que les corresponde hasta tanto se inaugure el Centro Municipal Sudoeste. Esta poca identificación genera, por ejemplo, el desconocimiento en las ofertas educativas y de participación a la que los vecinos pueden acceder, a pesar de que cada Centro Municipal de Distrito está pensado para ser “un centro de promoción y gestión (…) un centro de participación ciudadana, un lugar de encuentro de las organizaciones y entidades barriales para canalizar las múltiples inquietudes de todos los vecinos interesados en el desarrollo de cada sector en particular” (Pág. Web Municipalidad de Rosario, Descentralización, Gestión, participación y cultura). Otra modalidad de las autoridades municipales ha sido oficiar obras y servicios en función del petitorio de los vecinos, Presupuesto participativo se denomina e intenta ser “una nueva manera de elaborar el Presupuesto Municipal, a través de la participación directa de la población en la definición de prioridades y la distribución de los recursos existentes” (Pág. Web Municipalidad de Rosario. Presupuesto participativo).
Las

reuniones en los barrios para la elaboración de los proyectos se realizan en días y

horarios laborables, característica que dificultará la participación de muchos. Ésta será

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una de las razones por las que no todas las realidades tendrán aquí representación ni serán contempladas en la elaboración de esos proyectos, que intentan ser participativos y que la Municipalidad, bajo esta modalidad, elabora. La realidad del sudoeste rosarino se atribuye muchas calles que apenas cuentan con el privilegio de un mejorado realizado a principios de los ´80. Calles sin pavimento, desagües ni servicio cloacal. Barrios de zanja y de falta de zanjeo continuado que deriva en problemas de higiene y advenimiento de roedores y otros insectos. El trámite por una dificultad con el arbolado público, en esta zona puede demorar cinco años o más, además de la poca facilidad para acceder al beneficio del arreglo de veredas, servicio que la oficina de Parques y Paseos brinda luego de la extracción de ejemplares. Ha resultado evidente, en el transcurso de estos últimos años, la inequidad en el desarrollo de muchos barrios y zonas de paso clásico como el centro comercial o la costa, y es la misma política de la descentralización la que admite: “a la vez que el centro se deteriora, el resto de las zonas de la ciudad siguen permaneciendo alejadas de los ámbitos de decisión y relegadas en su crecimiento” (Pág. Web Municipalidad de Rosario. Descentralización. Fundamentación del Programa). Barrios que el descuido ha dejado sin representatividad o sin visibilidad para los reclamos, a pesar de que la zona sudoeste roza sus límites con el Distrito Centro. La devolución del aporte de los contribuyentes transformado en obras resulta insuficiente. La falta de infraestructura y servicios básicos provocan la desvalorización de las viviendas, junto con los ánimos de pertenecer al barrio. Como ya mencionamos, no es objeto del presente versar acerca de las políticas gubernamentales centradas en la mejora de las situaciones descriptas. Situaciones que difícilmente se constituyan en generadores de noticia constante para los trabajadores de la prensa gráfica de la ciudad, a pesar de que lo detallado, entendemos, daría suficientes motivos para la producción periodística. Sí, en cambio, nos resulta de utilidad confeccionar esta descripción a fin de encontrar la justificación para la necesidad en la difusión del acontecimiento barrial en los medios y, en los diarios, específicamente. Desde esta motivación partimos.

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La alternativa de difundir lo micro Sigmund Freud se refirió a las tres heridas narcisistas del yo (Freud, 1917). La primera discontinuidad (o percepción del mundo que nos rodea) transitaba en la inseguridad de no ser ya los únicos en el universo, sino tan sólo ser el hombre, como habitante del planeta tierra, uno más entre todos los elementos que componen los miles de millones de estrellas. La segunda discontinuidad - o herida - devenía de la teoría de resultar herederos genéticos de un animal tan poco glamoroso como el mono; y la tercera definida desde la postura freudiana de que el hombre ni siquiera es dueño de sus propios actos ya que existe un inconsciente que lo domina. Carlos del Frade, periodista rosarino, agrega una herida narcisista más atacando el ego del ser humano. Aquella que da cuenta de que el hombre no es el único ser social, puesto que los animales también viven en comunidades, y desde ellas se relacionan, trabajan, se reproducen, cuidan de sus crías, se reparten tareas y se ubican en órdenes jerárquicos (Del Frade, 1993). Tal vez, agrega el periodista, la única característica distintiva que le quede al hombre, sea la del cuestionamiento, la de entender que existe un otro, viviendo desde una realidad diferente, con necesidades y expectativas diversas, un otro similar o muy distinto, o ambos. Un otro que desde el lugar en el que le toca interactuar con el mundo nos transmite su cultura. Un otro que, tal vez, bien podría ser incluido como fuente en la rutina periodística. A definir la posibilidad de este tal vez nos abocaremos.

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Parte II Sudoeste noticiable

Universidad Nacional de Rosario Facultad de Ciencia Política y RR.II. Escuela de Comunicación Social Licenciatura en Periodismo TFI: “En el diario no hablaban de ti... ni de mí” Graciela Alejandra Lescano Junio de 2008

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Capítulo 2 Seis periodistas dicen
Transformar hecho en noticia, un trabajo artesanal “Las noticias impresas son una versión editada de la realidad” (Mc Combs, Shaw, 1986). Edición que se verá influenciada por una cantidad de factores, entre ellos, el elemento humano que la genere. Trabajadores de los medios, periodistas que se encargarán de decidir cual de los fragmentos de esa realidad es susceptible de transformarse en noticia. Si es cierto que hay sucesos que cumplen con las características de noticiabilidad acostumbradas, del mismo modo es real que otros no llegan a reunir estas características. Desde esta premisa, nos preguntamos cuáles son las particularidades del acontecimiento transformado en noticia, y cuáles, las del proceso de producción que deriva en la publicación, o no, de la información acontecida en los barrios de la ciudad. ¿Desde qué criterios los periodistas de noticias locales deciden que un hecho barrial resulte, o no, noticiable? ¿Cuáles son los hábitos de la práctica profesional que logran que un hecho finalmente sea publicado, en relación a fuentes consultadas y rutinas productivas? Rutina devenida en noticia. Noticia que, desde sus modos de ser producida y difundida logra incluir o excluir de la discusión colectiva determinados acontecimientos, agenda mediante. Lorenzo Gomis, periodista español, afirmaba que todos los días los trabajadores de prensa excluyen de la práctica cotidiana información que no alcanza el estatuto de noticia (Gomis, 1991, citado en Martini, 2000). Jerarquía alcanzada por un hecho que ha podido superar las barreras del proceso de selección conocido como gatekeeping, y el posterior proceso de construcción de la noticia, o newsmaking (Wolf, 1987: 202;

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Martini, 2000). Aunque esta clasificación no llega a abarcar el complejo movimiento durante el cual un hecho se transforma en noticia. Otros elementos influirán en buen grado en su construcción provocando en el trabajo de los periodistas distorsiones voluntarias e involuntarias (Martini, 2000). Éstos estarán relacionados a innumerables factores. Las entrevistas con los periodistas consultados para este trabajo nos ayudarán a conocer los recursos con los que cuentan en las redacciones para las que trabajan. Las inquietudes del propio periodista y el uso posible de las fuentes serán factores que incidirán también en el producto final de la noticia. Por eso será menester contextualizar a los periodistas en su medio, ubicarlos en ese espacio en el que cotidianamente desarrollan su trabajo, espacio que posibilita y al mismo tiempo dificulta su producción periodística.

Seis periodistas dicen La ficha técnica de los tres diarios de la ciudad arroja los siguientes datos: El Ciudadano & la región sale a la calle con treinta y dos páginas de lunes a domingos, de las cuales destina cinco a Ciudad, aunque esta cifra ha llegado a reducirse al número de dos2. El plantel para esta sección está cubierto por diez periodistas. Por su parte, los periodistas de Rosario 12 se ven obligados a acomodar la totalidad de la información producida, a lo largo de ocho páginas repartidas en: tapa, contratapa, una página para espectáculos, otra con cartelera, una para deportes y las tres restantes divididas entre información política, de la provincia y de la ciudad. Cuenta con cuatro redactores, una editora ó jefa de sección, jefe de redacción y editor general. Finalmente, en diario La Capital un total de doce periodistas como personal estable y una redactora una vez a la semana cubren la información local publicada a lo largo de cinco o seis páginas de lunes a sábado, y diez o doce los domingos, diferencia numérica que responde a la cantidad del espacio destinado a publicidad. A efectos de ampliar las particularidades del trabajo periodístico, ligado a la información generada en la zona sudoeste, hemos entrevistado a seis periodistas

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Ver El Ciudadano & la región. Día 06/06/08. Disponible en http://www.elciudadano.net/AEDICIONES%20ANTERIORES/ED06-06-08/1.htm [Consulta: 17/06/08]

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rosarinos, responsables de la sección de noticias locales en los diarios para los que trabajan: Andrés Conti, periodista de El Ciudadano & la región desde hace diez años y actual jefe de Ciudad. Sonia Tessa, editora de Rosario 12. Su relación con el diario comienza hace 18 años desde sus trabajos como colaboradora. Se desempeñó también como periodista y editora en El Ciudadano & la región y como periodista en diario La Capital. En La Capital y por ser el diario que cuenta con más páginas, personal y antigüedad, nos entrevistamos con tres de sus redactores: Pablo Procopio, con nueve años de trayectoria en esta redacción y desde hace un año, uno de los dos editores de Ciudad; Adrián Abramowsky, redactor del diario desde hace diez años y tercer jefe de sección Ciudad; y Sergio Naymark, segundo jefe de Policiales. Finalmente, hemos consultado al periodista Carlos del Frade por su experiencia en los diarios El Ciudadano & la región y Rosario 12, a instancias de haber sido mencionado por Sonia Tessa como uno de los periodistas que intentó, desde su labor en el suplemento de Página 12, abrir la agenda diaria a actores barriales, a fuentes poco convencionales y haberlas podido incorporar a su rutina de producción de la noticia. De lo charlado con ellos nos centraremos en cuatro puntos ligados a la producción de la noticia barrial (ligada preferentemente al sudoeste rosarino):

los recursos con los que cuentan los periodistas en los medios para la producción informativa, la incorporación del vecino de la zona como fuente, la jerarquización posible para las noticias barriales, la posibilidad de los periodistas de instalar agenda con estas noticias.

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Capítulo 3 Recursos para la producción de la noticia barrial
Andrés Conti: “Tenemos un montón de límites para manejar la información” ¿Cuánto de cierto hay en que todo lo barrial va a parar a Policiales? No, yo no estoy de acuerdo con eso. De todas maneras nosotros no delimitamos lo barrial (…), lejos del centro es policial (…). Yo trabajo en Ciudad, siempre hay hechos que son, entre comillas, fronterizos, los puede llevar tanto Ciudad como Policiales. El criterio, si bien es arbitrario, porque si vos lo pensás todos los hechos policiales tienen una raíz social y tienen alguna connotación, lo que pasa es que nosotros elaboramos una estructura de diario muy pequeño, y además tenemos un montón de límites para manejar la información, entonces los hechos policiales generalmente, y esto es no un error sino que es algo (…) terrible, pero incluso los propios periodistas estamos en contra (…) es que los hechos policiales son los que tienen como fuente a la policía, así de sencillo (…). Cuando este diario tenía otra estructura, tenía otro soporte empresarial y se laburaban los hechos policiales de otra manera. Si bien, obviamente, se recurría a la fuente policial también se iba a los barrios, donde se sucedían los hechos y se consultaba a los vecinos. Eso no se hace más por una limitación de estructura, por un montón de limitaciones que tiene el medio de comunicación, te diría que ni siquiera son ideológicas ni políticas.

¿Menos personal, menos recursos, menos móvil? No hay móvil. Hay un solo móvil que está disponible en algún momento. Cuando no hay móvil hay muy poca plata, tenés diez pesos para ir al distrito sudoeste y con diez pesos no llegás. Tenés menos espacio porque las páginas dedicadas al diario, al achicarse, tenés mucho menos espacio entonces no podés desarrollar las noticias de la misma manera. Menos personal, el diario hace ocho años tenía una estructura, después

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cerró y tiene la mitad de la gente, entonces vos tenés que cubrir la misma cantidad de hechos noticiosos (…) con la mitad del personal. Entonces más allá de las buenas o malas intenciones del periodista, ésas son cuestiones concretas con las que, si bien uno intenta luchar, intenta negociar todo el tiempo con la empresa este tipo de cosas, después de un período de tiempo, uno no lo puede sostener en el tiempo. A veces pasa que un hecho puntual o concreto moviliza de alguna manera al periodista, entonces esa persona como ser humano individual, hace un esfuerzo mayor (…) porque a la empresa no le interesa en lo más mínimo, a la empresa no le interesa que el periodista, si sucede algo en un barrio, vaya hasta ese lugar. A la empresa le implica un gasto de dinero para algo que no le interesa, no le interesa que la noticia esté más desarrollada o mejor cubierta; implica un gasto de dinero, de móvil, de recurso, de recurso que direccione en ese sentido que no puede utilizar en otra cosa.

Y si por una cuestión personal, te moviliza algo, ¿ponés plata de tu bolsillo por ejemplo para tomarte un taxi? En otro momento sí, ahora no, después de mucho tiempo de haberlo hecho. Como todos los procesos, si los procesos dependen del esfuerzo individual de cada uno no se pueden sostener en el largo plazo (…). Solamente los procesos colectivos te permiten el largo plazo, los individuales tienen el límite del desgaste personal de cada uno.

Sí, además el resultado es que terminás trabajando a reglamento. Que es lo que hacemos nosotros ahora, que es trabajar a reglamento (…). Yo te diría que El Ciudadano es un desastre, lo cual por ahí es cierto porque tenemos un montón de cuestiones, pero todos los medios de comunicación funcionan con un empresario, que lo único que le interesa es que el proyecto sea redituable, económico, o hacer algún tipo de negocio, eso es así. Clarín tiene más plata para todo, pero lidiar lidiás con lo mismo, obviamente si tenés que ir al Gran Buenos Aires tenés un móvil disponible todo el tiempo.

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¿Ciudad tiene alguna otra particularidad que no tenga otra sección?, el uso del móvil por ejemplo, entre las cosas que me decías. El móvil lo usamos sólo nosotros. Fundamentalmente eso, es la sección, además de Deportes, Deportes creo que tiene más gente, generalmente son las secciones que más gente tienen por esta cuestión de que toda la información se produce como información propia, las otras secciones, en todos los diarios del interior del país, la información nacional, internacional y deportiva viene por cable, viene por agencia, acá no te queda otra alternativa que producirla vos. Sonia Tessa: “Es muy difícil ir a un barrio.” ¿Ustedes cómo se dividen el trabajo para la información local? Rosario 12 no tiene división ni en política ni en ciudad. Cuatro redactores, Claudio Sokowsky, José Maggi, Guillermo Zysman y Juan Carlos Tizziani a la tarde. Por eso es muy difícil ir a un barrio. Esa dificultad no estaría en La Capital (…), La Capital siempre tiene la cantidad suficiente de redactores (…). Ahora hay una chica en Rosario 12 que es colaboradora, que escribe una vez por semana que ahora hizo una nota sobre un barrio, capaz que lo conozcas, Los Hornitos, también en el límite, pleno oeste, después de barrio Godoy, veinte cuadras después de barrio Godoy, o sea que es como en el límite del Municipio. A ella le pagan una colaboración y con eso se paga el colectivo para irse hasta Los Hornitos, o un taxi, no sé cuál como será su situación, si se puede ir en taxi.

¿Y cómo fue que le incluyeron la nota del barrio? Mirá, yo tengo una fuente, es una chica que tiene una ONG, está en una ONG de barrio Godoy, me llamó la semana pasada y me contó algo que estaba bueno y yo no podía ir hasta el barrio (…). No podía porque en el diario estoy editando, ahora hay dos editores, yo temprano y después viene Vargas que se queda hasta el final de la edición. Yo no podía, sabía que no iba a poder ir, y pensé que la nota daba, y le dije que la hiciera ella. Yo cuando era colaboradora de Rosario 12 me tomaba el colectivo, el 145.

Dentro de tu horario de trabajo.

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Y, al ser colaboradora no tenía horario de trabajo.

Carlos del Frade: “La línea editorial de los medios siempre es: los intereses de los medios más los intereses de los amigos de los dueños, si no se lesiona eso, se publica.” Hay quien me dice “no tenemos móvil” o el dinero que tenemos no alcanza para ir a la zona sudoeste. No hace falta móvil para eso.

O “no tenemos espacio, estaría bueno pero no tenemos espacio”. Yo creo que hay una especie, por no ser malos, de economía intelectual (…). Había un tipo que decía que las noticias eran consecuencia de lo que decían los orientadores de opinión. Los orientadores de opinión eran solamente los políticos, los dirigentes gremiales, y en este caso, algunas vecinales que tengan llegada a los medios, entonces con todos esos orientadores de opiniones vos hacés un diario y lo hacés todos los días, más el fútbol tenés el Rosario 12 y tenés El Ciudadano, pero eso te va aburriendo.

o te sentís parte. Si el vecino no se siente identificado! la zona sudoeste es más del 10% de Rosario. Si, pero además de eso ¿sabés cuál es la otra cuestión?, la trampa del teléfono en la radio, se supone que tenés protagonismo cuando vos tenés un minuto para decir algo.

Se difunde pero no significa generar agenda. Ni mucho menos, pero el problema es que el tipo que es periodista sí sabe que en ese mensaje hay una noticia potencial. Yo me acuerdo que nosotros escuchábamos la noticia por la radio y cuando iba al diario ya agendaba ese tema y lo trataba de trabajar (…). Tengo tal cosa, qué dice el Concejo, qué dice Aguas Provinciales, entonces eso se escribía y se generaba una noticia.

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Pero tiene que ver con el elemento humano que trabajaba ahí, ¿cuando ustedes ya no estuvieron? Sí, fue del grupo humano.

¿O era también una línea editorial? No, línea editorial no, eso nunca existió. La línea editorial de los medios siempre es: los intereses de los medios más los intereses de los amigos de los dueños, si no se lesiona eso se publica. Pasa en El Ciudadano, en Rosario 12, en La Capital, en la TL, en todos lados.

Entonces para vos, trabajando en los diarios, en cualquiera de los tres diarios, tenés el tiempo y podés tener la disponibilidad y los elementos para trabajar otros temas que no sean de la agenda clásica. Totalmente. Con el teléfono lo hacés.

Algunas consideraciones: Al referirnos a la noticiabilidad de un suceso estamos hablando de las particularidades que dicho suceso debe reunir para transformarse en noticia. “La noticiabilidad está constituida por el conjunto de requisitos que se exige a los acontecimientos –desde el punto de vista de la estructura del trabajo en los aparatos informativos y desde el punto de vista de la profesionalidad de los periodistas- para adquirir la existencia pública de noticias” (Wolf, 1987: 216). Hemos podido recorrer, a lo largo de las entrevistas, algunas características distintivas entre el periodista de la prensa gráfica y el de otros formatos, ellos han hecho alusión a su rutina de trabajo específicamente ligada a los hechos barriales. Rutina que dependerá del elemento humano y de los recursos con los que cuenta el periodista, en tanto empleados de un medio gráfico, para su tarea cotidiana. Rutina que se revelará en cada fase del proceso de producción de la noticia

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“la recogida, la selección, la presentación. Cada una da lugar a rutinas y procesos de trabajo articulados” (Wolf, 1987: 248-249).

De las entrevistas se deduce que la comprobación de la fuente utilizada en la producción de la información policial implica la presencia del periodista en el barrio. Aquí aparecen dos aspectos importantes, la posibilidad de los periodistas de hacer efectiva su presencia en el lugar del hecho, esto directamente ligado al recurso económico, y la movilidad que el diario les ofrezca a tal efecto y, por otra parte, la aparición del vecino como contrapartida a la versión policial, que si bien asoma como política de los periodistas de los tres diarios, no en todos los casos podrá ponerse en práctica este intento de validación de la fuente oficial mediante la incorporación de otros actores.

Los entrevistados refieren a que Ciudad es la única sección del diario que se produce enteramente, sin la apoyatura de la agencia de información. Aquí también la influencia de internet para la ampliación de la noticia será mucho menor que en otras secciones. Comienza a aparecer también en este capítulo la voluntad del periodista como responsable de desafiar los obstáculos que imponen los medios para la producción de la noticia, desde modos diversos. Los tres periodistas han referenciado tres posturas, han mencionado la dificultad de negociación con la empresa por los recursos que se les brinda para la mejor producción de la tarea, la imposibilidad de corroborar la información in situ, y también, contrariamente, han aludido a la facultad de revertir estos impedimentos y transformarlos en posibilidad, a fin de poder abrir la agenda a otros actores, utilizando el teléfono como único recurso, de modo de hallar una alternativa a la rutina en la que el periodista pueda resultar un repetidor de partes oficiales, permitiéndole así generar información con la que el lector de los barrios también pueda sentirse algo mas identificado. “Si bien últimamente ha ido aumentando la preferencia por la información local, resultado probable de un estado de crisis que obliga a preocuparse por lo inmediato y cercano, y que presenta los problemas macroestructurales como distantes y en los que la participación resulta difícil, siempre

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la noticia local ha resultado más interesante para el público porque construye el sentido de su cotidianeidad” (Martini, 2000). Lo presente - y más adelante también, podremos leer más declaraciones respecto de la voluntad del elemento humano que se desempeña en las redacciones - evidenciaría que la subjetividad desde la que trabaja el periodista podrá generar, o no, una noticia.

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Capítulo 4 El vecino como fuente
Andrés Conti: “Si nosotros atendiéramos los reclamos individuales y puntuales no daríamos abasto ni siquiera con una estructura superior”. Si un vecino viene y te dice “estoy harto del 1273, tiene una frecuencia pésima”. ¿Vos tenés posibilidad de trabajarlo al tema? Imaginate que yo voy a La Capital por ejemplo, digo que estoy cansado de mi vecino de al lado que escucha la música fuerte, ¿entendés lo que te digo? Si nosotros atendiéramos los reclamos individuales y puntuales no daríamos abasto ni siquiera con una estructura superior. Ahora, si viene un grupo de vecinos, no necesariamente organizados, no habría ningún problema.

¿Y pasa eso? ¿O no pasa? Y no, porque supongo que debe pasar más en otros medios de comunicación que son más masivos, el nuestro no es tan masivo, es más raro que venga alguien acá. Que te llamen por teléfono y que te digan alguna cosa no es tan raro, que vengan es más raro porque el diario no tiene tanta llegada a todos lados.

Sonia Tessa: “En Rosario 12 en la otra época, a mi me llamaba mucho la gente de los barrios”. ¿ o existe que vaya un grupo de vecinos a decir “tenemos este problema”, directamente no existe? No, en Rosario 12 no existe, hoy no. También es verdad que sí existe, por ejemplo, mediatizado (…) y así, por ahí nosotros nos enteramos.
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Línea del transporte urbano que recorre la zona sudoeste. Ver recorrido en http://www.rosario.gov.ar/infomapas/inicio.do?tipoMapa=1&tamano=800&menu=nuevaConsulta.do?con sDnId=2 [Consulta: 13/06/08]

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De la zona sudoeste por ejemplo, que vos recuerdes, alguna nota, aparte de los policiales de siempre, aparte de la inauguración de las obras de Bv. Seguí, que es lo último que yo recuerdo que se haya hecho. Si yo te tuviera que decir dos o tres referentes de la zona sudoeste yo no sé quienes son. (…). A Rosario 12 se acercan, siendo un medio tan político se acercan los políticos, algunas organizaciones sociales, y casi ninguna o muy pocas, asociaciones barriales. Esto es la agenda Rosario 12. En Radio 2 recibimos un montón de cosas, de lo más diverso, temas personales, todos los días nosotros atendemos un montón de llamados pero si hay un llamado al que prioritariamente se le da difusión es al de los problemas vecinales (…), se difunden y nada más.

Se saca al aire al vecino. Claro, y nada más. Y eso ocurre, y es verdad que si a eso vos no lo seguís no estás generando una agenda, estás difundiendo (…). Nosotros, tiene que ser un tema grave realmente para que busquemos la comunicación oficial.

¿O urgente?, por ejemplo un piquete en 27 de Febrero y Cafferata, pero no el vecino de 27 y Cafferata que llame para decir “tengo un pozo”. Al vecino de 27 y Cafferata que llama para decir “tengo un pozo”, generalmente depende del día que sea, de la cantidad de cosas que haya, generalmente lo sacamos, lo sacamos y nada más. Lo que suele ocurrir es que después de que el vecino sale por la radio a decir “tengo un pozo”, lo llamen de Aguas y le digan “Señor, ¿cuál es su pozo?”. A veces se lo resuelven, a veces no, pero ¿por qué nos llama la gente a la radio?, porque saben que si llaman a la radio encuentran una respuesta que si no, no encuentran. Ahora eso es muy diferente a agendar el tema.

Laburar con fuente oficial te debe permitir que ya la relación está aceitada, sabés cuánto tiempo te lleva, como la elaborás, etc. etc.

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Incluso porque vos por ahí no estás sólo con la fuente oficial, en Rosario 12 hay muchas fuentes de Derechos Humanos, hay muchas otras fuentes, pero la cuestión de que sean dos redactores, necesitan hacer las notas por teléfono, no pueden salir, y en La Capital pasa lo mismo, si vos hacés el ejercicio de leer La Capital vas a ver que el 90 % de las notas son sin haber ido al lugar, y eso se nota mucho, aparte el que está en el lugar puede ver más cosas que el que no está en el lugar. ¿Ustedes cómo se manejan para salir?, ¿tienen móvil, les pagan taxis? Se pagan taxis, pero el problema en Rosario 12 no es la movilidad, después a lo mejor chillarían si hubiera muchos taxis, (…) el problema es la escasez de personal, si vos estás con un redactor entre las 12 y las 6, entre las 10 y las 4, según la necesidad del día, y dos redactores entre las 5 y las 9 (…) vos no tenés posibilidad de irte, es muy difícil mandarlo a cubrir algo, tiene que ser un día muy tranquilo, entonces ahí se corta por ese lado. En El Ciudadano se corta por la falta de movilidad, y en La Capital no sé, yo trabajé un año ahí hace mucho, no sé como es ahora (…). Cuando yo trabajé en Rosario 12 en la otra época, a mi me llamaba mucho la gente de los barrios y de una diversidad de barrios. Generalmente te llama la vecinal; a un diario, hasta inclusive en La Capital, no llama el vecino, llama una organización, y llamaban mucho las organizaciones.

¿Y ahora también? No. En la radio es distinto, a la radio llama el vecino y a veces llama la organización, es más natural que en la radio te digan “Soy Julia, de tal lugar, toda la cuadra está sin luz hace dos días”, “soy tal, de tal lugar, estamos con este pozo hace una semana”, es más común que te llame el vecino porque la radio es un medio más amigable.

¿Ustedes tienen idea del perfil de lector? Rosario 12 es muy leído en los ámbitos políticos (…), es muy difícil que lean Rosario 12 en un bar por ejemplo, lo leen en los ámbitos políticos, el perfil del lector es un lector de centro izquierda o de izquierda, muy interesado en la política, en los derechos humanos (…). Es un diario que circula más en el centro que en los barrios. De todos

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modos, por sus características tendría que ser más permeable a las cuestiones de los barrios.

¿Ustedes tienen alguna imposición para trabajar con determinadas fuentes? No, Rosario 12 es un medio fantástico, no hay ningún tipo de imposiciones, sí cada uno tiene sus preferencias, pero en Rosario 12 las fuentes policiales son las más discutibles de todas (…). Rosario 12 podrá ser un negocio de alguien, pero no deja de ser y nunca puede dejar de ser el suplemento de Página 12 que por más que tenga un montón de defectos, es un diario que intenta chequear fuentes, que nunca va a comprar una versión policial, que combate contra la violencia policial, contra la arbitrariedad del Estado.

Adrián Abramowsky: “A mí no me interesa la agenda de la ciudad, porque es patética, una agenda marcada por una coyuntura inmediata, chata y encerrada en los bulevares”. Vos tenés en el barrio a la mayoría de la gente que nació ahí o vive ahí desde hace muchos años, entonces logran una cuestión de identificación importante con el lugar, y además pasan cosas que de Oroño y Pellegrini para adentro no se conocen. La descentralización tendrá sus cosas positivas, pero la salud por ejemplo, antes podías atenderte en cualquier lugar, estaba desregulado, ahora sólo podés ir al centro de salud que te corresponde, y el que te corresponde siempre te queda mal, no podés ir al que tenés a dos cuadras de tu casa porque por ahí es provincial y el que te corresponde es el municipal que te queda a quince pero no tenés colectivo para ir, y tenés que ir recontra temprano, donde no tenés colectivo, caminando por un lugar por el que básicamente no se puede andar caminando a determinada hora, entonces en algunas cosas la descentralización complicó bastante la vida del barrio. Lo que vos decís en boca tuya a lo mejor no es suficientemente representativo. Inventate una agrupación.

¿Esto que te estoy contando te lo tiene que decir alguien que tenga representatividad, no te lo puede decir un vecino cualquiera porque eso no es nota?

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Eso es una costumbre de los medios, podría ser revertida, lo que pasa que si vos me lo preguntás a mi, desde adentro de los medios, a mi me convendría a veces no necesitarla, por ejemplo si yo tengo una buena nota con lo que vos me podés decir, yo puedo hablar con muchísimos vecinos que me digan eso y nadie me lo dice, me lo dice uno de diez, vos estás al horno, no sirve de nada lo que vos me dijiste, no lo pude chequear, si la vecinal me miente esas cosas se manejan un poco, la mediación institucional es algo que se puede trabajar, por lo menos yo digo “la vecinal dice esto, pero una vecina dice lo otro”, ahí se maneja (…). Ahora tenés que mirar una semana seguido el noticiero para contar cuantos vecinos hablan y cuantos dicen pelotudeces4 (…). Es un problema que está experimentando el periodismo que tiene que ver con una lucha entre el periodista y la propiedad de los que detentan los medios, ya no salen medios periodísticos como antes, porque tienen otra lógica, que están inmersos en una sociedad de consumidores y no de ciudadanos, o que siguen diciendo que son ciudadanos, pero no los tratan como ciudadanos, es una opinión personal, y eso hace que hasta la opinión del vecino que debería ser un espacio de la democracia termine siendo un espacio de defensa del consumidor. Para mi la opinión de un vecino que reclama contra la inseguridad es la misma de una que reclama por cloacas (…). A mi no me interesa la agenda de la ciudad, porque es patética, una agenda marcada por una coyuntura inmediata, chata y entre esas cosas está esa cuestión de que está encerrada en los bulevares, no me interesa la agenda, no la conozco mucho.

La Capital es el diario de más llegada, el que más conoce la gente, el que más encontrás en el barrio. ¿Ustedes tienen acá gente que se acerca a pedir notas por algo? ¿Es muy frecuente? Sí, lo que pasa es que vienen acá porque a lo mejor alguien los mandó. Yo creo que, hoy por hoy, Canal 5 es el medio que tiene entrada en todos los hogares, es una cuestión histórica, Canal 5 siempre fue un canal más de los barrios y Canal 3 un canal más del
Hemos optado por transcribir los términos exactos expresados por el periodista, con el objeto de no quitarle fuerza ni color a sus palabras ni a las descripciones que él pretendía transmitirnos, por eso nos encontraremos con algunos modismos poco formales pero de uso común en un lenguaje cotidiano e informal.
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centro (…) pero el medio es Canal 5, te ven con un cuaderno y te preguntan si sos de Canal 5. A veces viene gente, por ahí salen las notas.

¿Qué tipo de cosas le publican a la gente? A veces el problema es tan individual!, el problema individual por más que pueda explicar el reclamo de mucha gente y venís vos solo, a mi no me sirve.

Porque si lo tenés que chequar con diez vecinos más no tenés tiempo. Claro, si vos me traés cuatro vecinos, a mi ya me alcanza para agregarle una “s” a tu nombre, y que en lugar de vecina te empecés a llamar “vecinas” y yo, honestamente, si veo que tiene asidero, yo lo publico.

De lo último que recuerdes de gente que se te haya acercado. Que te haya parecido que si o que te haya parecido que no. Si, nunca me voy a olvidar, una señora que tenía un problema, problemas demasiados personales (…), según a la hora a la que vos podés agarrar a alguien acá te encontrás con un humano o con un robot, (…) mi parte humana se puede conmover pero yo de tu problema necesito un título, porque vos estás viniendo al diario, no me estás pidiendo a mí diez pesos. Que tu problema sea capaz de convertirse en un título aunque sea chiquito, sino no tengo nada que hablar. Lo que le dije a la señora es que vaya a la Fundación del diario (…). Ya cuando la gente termina minimizando su propio problema a cambio de un pedacito de papel vos decís “menos puedo hacer todavía”, está hecha mierda esta persona, salga o no salga no voy a lograr nada porque está hecha mierda.

¿Y algo que sí? ¿algo que hayas publicado? Después me pasó algo que fue todo lo contrario, una señora que debía tener unos 70, 80 años y que vive por acá, vino a quejarse de que un pedazo de vereda obstaculizada por una obra en construcción, y un cantero de un arbolito no la dejaban, tenía que bajarse a la calle y que acá había motos y pibes tomando y fumando (…), y entonces mientras la mujer me lo contaba yo decía “que buena situación para que alguien muera”, que baje al

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asfalto una vieja, que un Focus la levante como sorete en pala5 y mañana la tapa nuestra, que por culpa de una obra en construcción una mujer murió, era lo único que a mi me parecía que podía ser una nota. Entonces yo le decía “claro, lamentablemente hasta que no ocurre la desgracia (…) no podemos hacer nada”. Hay muchas cosas que podrían tener su espacio en los medios pero por ahí no los tienen por una cuestión de agenda que los propios medios tienen que, de alguna manera, torcer. Yo creo que los periodistas tenemos que empezar a gestar ciertos espacios. Yo personalmente soy muy holgazán para las ideas nuevas (…). Las últimas secciones que se armaron en la sección, así como puestitos fijos, son una columna que me propusieron (…) y la otra es una columna que se llama Periodismo Ciudadano, o Ciudadano Periodista, no sé bien.

Y que se usa básicamente en todos los medios, te publican la foto del bache, esas cosas. Claro, yo creo que un periodista que avala eso va contra su propio trabajo porque ¿qué es un ciudadano que se cree periodista?, ¿qué tiene el ciudadano periodista que no tiene el periodista?, ¿o que no debería tener? El ciudadano periodista tiene una idea del periodismo basada en buchonear, anclada fundamentalmente en sus prejuicios, el periodista no tiene que ser un buchón ni trabajar desde el prejuicio, el periodista tiene que informar, ser ecuánime desde su subjetividad, tampoco vas a pretender la objetividad, ser ecuánime nada más, vos sos ecuánime, listo, sos vos. Los tipos sacan una foto y ven seis tipos de overol al lado de una botella de coca, que pueden ser albañiles que se están tomando una coca al lado de una columna de alumbrado, pueden ser cualquier cosa, pueden ser terroristas islámicos disfrazados, son “municipales que están todos al pedo, son municipales y les saco la foto del segundo piso con un celular porque ahora soy ciudadano periodista”. Yo fui a la facultad, la sociedad deposita mucho más de lo que el periodismo le debería dar o le puede dar, y el periodismo le está dando muchísimo menos de lo que debería darle, es como que la relación se degradó viste?

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Ver Nota al pie Nº 4. Pg. 25

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Para vos ¿esa debe ser la función del periodista? ¿Darle una vuelta de tuerca?, ser como un portavoz de? Sí, totalmente. El periodista lo que tiene que hacer es bajar y preguntarle “muchachos ¿ustedes son municipales?, ¿ustedes son municipales que están al pedo?”, con otra técnica, porque yo quiero saber si son municipales que están al pedo antes de publicar que eran municipales que estaban al pedo, capaz que eran locos que estaban escapando de una secta y pararon a tomar una coca ahí o capaz que eran albañiles de paro porque había muerto un tipo que no aparecía, obviamente, en la foto porque estaba en la morgue. La práctica periodística también te va avivando de algunas cosas (…). La técnica es un trabajo, una cosa con códigos, es como prender una máquina y enfardar alfalfa, bueno esto también, es un trabajo, tiene sus procedimientos según lo que te toque.

Igual el Periodismo Ciudadano es una columna solamente, sin mayor profundización. Bueno, eso es una cuestión. Yo cuando entré al diario el diario era de fulano y ahora es de mengano, yo sigo estando y hay tipos que estaban desde antes; el periodista, no digo que tiene que actuar como dueño de lo que no es, pero sí tiene que hacerse responsable de la calidad del medio y hacia donde van. Eso, aunque sea una batalla perdida, vos tenés que tenerlo presente, porque hace al laburo (…). Yo no estoy con la historia de que los medios manipulan, pero sí me parece que la sociedad no tiene entrenamiento en como consumir medios sin ser atravesados por operaciones, es más, la sociedad va aprendiendo a operar. Vos vas a un barrio, a mi me pasaba mucho en Policiales, yo iba a un barrio y me daba cuenta que sabían como mentirme descaradamente, la víctima, el amigo del prófugo, gente que no tiene instrucción escolar pero tienen instrucción televisiva para saber como decirte tal cosa.

Sergio

aymark: “El tipo marginado, el tipo humilde inconscientemente necesita

apropiarse del medio para verse reflejado”.

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Todo lo que quiero preguntarte es si ustedes disponen de recursos suficientes como para corroborar las fuentes oficiales con las que trabajan, si es política de la sección hacerlo. Primero, generalmente, nosotros recibimos la información de una fuente policial. La información primaria viene de una fuente policial. Generalmente, ¿por qué?, porque la policía es la primera en llegar al lugar del hecho cuando sucede algo.

¿ unca del vecino del lugar del hecho? A veces son los vecinos los que alertan sobre determinado hecho. Son las menos en un diario, a diferencia de la radio y la televisión, donde el vecino tiene un teléfono directo al que el vecino puede llamar y denunciar casi en el acto. El vecino no recurre tanto al diario para alertar, para dar esa denuncia primaria, entonces vos terminás teniendo como fuente primaria a la policía. El tema es que la policía cuando te alerta de este hecho te tira las primeras puntas, te tira los primeros datos, los datos preliminares del tipo que llegó ahí y levantó dos o tres cosas. Automáticamente nosotros por política de la sección, y de acuerdo a la gravedad del caso, nos vamos al lugar del hecho siempre. Digo, si fue el hurto de doscientos pesos en un kiosco de zona sur no, ahora si fue como los otros días que balearon en un supermercado de Godoy y San Nicolás, o que balean al kiosquero de Zeballos y Cafferata vamos al lugar. Vas al lugar y ahí la idea no es sólo hablar con los investigadores policiales, si lo querés llamar así, sino hablar con vecinos, y ahí te encontrás con algunos vecinos muy reticentes al diálogo, por temor, por desconocimiento, por prejuicios, y a veces encontrás alguien que habla, que fue testigo, que vio y que te puede aportar un nuevo dato. Muchas veces te encontrás con que la versión que te está dando la policía no siempre es la versión que te dan los vecinos. ¿A quién creerle? Una cosa es el vecino que escuchó del otro vecino que le dijo un amigo, como suele pasar, y otra cosa es el policía que empezó a indagar o a cuestionar a los presuntos testigos, que también es discutible porque en la mayoría de los hechos delictivos vos tenés gente que está shockeada, gente que está asustada, gente que está alarmada, y que no es el momento preciso. Por ahí no te puede brindar con lujo de detalles, con tranquilidad o racionalmente un relato pormenorizado del hecho, es por la

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misma situación shockeante en la que se vio involucrado, pero lo primero habitualmente, yo te diría en un 80% de los casos es la fuente policial, lo que también hace que la información llegue más tarde (…). Respecto a las fuentes, es muy raro que el vecino sea el que llama al diario, en la radio es mucho más común esto (…). Con lo que sí vos te vas a encontrar, que es muy común, es que cuanto más humilde sea el barrio, mayor facilidad de diálogo vas a tener con los testigos y con la gente, salvo que el hecho delictivo en si, sea un hecho de estos que se catalogan de ajustes entre personajes del barrio, en donde hay muchos personajes del barrio involucrados, entonces, por temores lógicos, es como que se cierne un pacto de silencio, pero ante otro tipo de hechos no tan cruentos como ese, los vecinos de los barrios más humildes son mucho más explícitos y con menos prejuicios para hablar con la prensa que los de los barrios de clase media para arriba. ¿Por qué? Y qué se yo, prejuicios, desconocimiento, pero también creo que debe haber una cuestión de necesidad de apropiación del medio por parte de la gente no? Es como que el tipo marginado, el tipo humilde, el tipo que vive en los confines de la ciudad, es como que inconscientemente necesita apropiarse del medio para verse reflejado, para sentirse presente, para decir “acá pasa algo”.

¿Y alguna vez te pasó que yendo a algún policial que la gente te diga “por qué no vienen otro día para ver el bache acá”? Permanentemente.

¿Y vos que hacés con ese dato? Dejo los teléfonos del diario, trato de decirles que se lo voy a comunicar a los compañeros de las secciones que corresponden, decirle “mirá, yo trabajo hechos policiales, no trabajo otro tipo de hechos”, le digo a mis compañeros que mañana vengan, “mirá, llamá a esta persona, explicale cuál es el problema y que mañana te lo vengan a cubrir”. Eso ocurre muy a menudo cuando vos vas a cubrir un hecho policial, ante la necesidad, la carencia o los problemas de cualquier barrio (…) la gente aprovecha la presencia del periodista para reclamar o para protestar, pero también es mucho más fácil de producirlo en televisión o en radio. Qué se yo, vas a cubrir un robo,

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en radio lo grabás, la vecina, el vecino dice “bueno, pero yo también te quiero comentar lo de los baches”, entonces grabás y salís mañana con eso, salís pasado. Acá, por una división estructural de lo que es la redacción, la división del trabajo está mas marcada, entonces vos tratás de delegar, no te dan los tiempos y no te dan los márgenes de laburo para salir a cubrir todo.

Y vos no te metés en el trabajo de un compañero. o le decís “mirá que en este barrio me dijeron que” No, no es que no me meto. Yo vengo y traigo la inquietud, de ahí en más no puedo hacer nada porque ya uno trata de respetar el laburo de los otros y yo no sé la agenda que puede tener la gente de Ciudad en este caso para salir a cubrir el quilombo de los pavimentos de los barrios. Cada sección tiene una agenda y va privilegiando determinadas cosas. Hace no sé cuanto, después de la granizada aquella del 15 de noviembre y después que terminó todo el sistema, el plan ese de bacheo que hizo la Municipalidad, que pavimentó diez calles de la ciudad, yo decía “loco, tenemos que joder porque vos salís de los bulevares y las calles siguen hechas mierda desde aquel 15 de noviembre”. No te estoy hablando de calles en barrios marginales, te hablo de calle Mendoza, de Oroño hacia el oeste hasta la otra punta de la ciudad, un desastre; calle San Luis de Oroño hacia allá es un desastre, por decirte calles troncales, vayamos a los barrios y debe ser peor.

La delimitación de mi tesis es distrito sudoeste. Bueno, el distrito sudoeste, para mí, fue de los más postergados, uno de los más postergados en la ciudad (…) no al pedo es el último distrito que se abre, (…) y creo que tiene que ver con el perfil del barrio porque aquel fue históricamente un barrio netamente industrial, vos tenías la Fábrica Militar de Armas, Acíndar, había mucha industria, carroceras.

Calle Cafferata y San icolás, entre 27 y Seguí es barrio de galpones y talleres.

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Sí, si, galpones y distribuidoras de materiales de construcción, galpones, carroceras, sí. Y sin embargo detrás de ese barrio vos tenés barrios muy antiguos. Yo trabajé mucho tiempo en barrio Alvear, en barrio Acíndar, en los dos trabajé mucho tiempo (…). Yo pude aprender en estos veintitantos, casi treinta años que llevo en Rosario, cuáles eran los barrios más potenciados y cuáles no, y vos te dabas cuenta que los barrios que mas se potenciaban eran los barrios de raigambre de clase media alta. Yo estuve un tiempo bastante largo en barrio Las Heras, en la zona de San Martín y Lucero, Hilarión de la Quintana, Sánchez de Thompson, todo eso es un barrio que ya por entonces era eminentemente comercial, toda esa zona de San Martín entre Lucero y Andrade, Uriburu, era comercial, y sin embargo la zona de Ovidio Lagos desde Seguí para el sur es industrial, es netamente industrial. Yo creo que eso tuvo que ver, no hablo de postergación, pero llegados los ´90, la desintegración de todo lo que era la industria local, cerrando galpones, fábricas, metalurgias, pequeñas industrias, eso fue quedando desolado, y eso hasta el día de hoy el barrio lo está pagando (…). Hoy por hoy, en los barrios, a diferencia de lo que ocurría muchos años atrás, parece que, como que la gente no es que va perdiendo confianza en su vecino, pero también hay una rotación por ahí de generaciones, rotación de gente nueva en los barrios y es como que llama a la desconfianza, digo, ya no es como antes que yo vivo al lado de tu casa cuarenta años, cincuenta años, nos reunimos para los cumpleaños, para las fiestas, cortamos la calle para festejar la Navidad, hay como un cambio generacional, una rotación, nuevas costumbres, hay nuevas formas de vida y eso hace también que se pierda la confianza, entonces esa falta de confianza también te lleva al temor me parece, “mirá yo sé que algo escuché cuando fui al super pero no sé donde, no sé qué” no hay una cuestión de fuente abierta, son fuentes bastante reticentes en los barrios.

¿Puede ser que la opinión del vecino esté desvalorizada para el periodista? Es que no está desvalorizado el testimonio del vecino, yo no digo que esté desvalorizado, yo lo que digo es que es difícil encontrar testimonios entre los vecinos ante hechos graves, y es difícil encontrarlo por falta de desconocimiento del vecino, por prejuicios, por temor.

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Además la debés tener que corroborar muchas veces, ¿te cuesta más trabajar sobre lo que dice la gente que sobre lo que dice la policía, como fuente? Para mí los dos son difíciles. En el caso de la policía, la policía siempre te va dar información sesgada, la que a ellos les convenga (…) siempre el que repele la agresión en el parte policial es el policía. Vos no estás en ese lugar, en ese momento para poder comprobarlo, la versión policial es esa, entonces uno a la hora de escribir lo que tiene que ser es cuidadoso y escribir: según fuentes policiales los delincuentes o los ladrones abrieron fuego y los agentes repelieron.

Directivas de que no te metas con la policía por ejemplo, ¿tenés? No, con la policía no. Hubo momentos en la gestión anterior donde el Ministro de Gobierno tenía muy buenas relaciones con los directores del diario, entonces por ahí no había que pegarle tanto al gobierno, al Ministro.

Siempre debe haber sugerencias no? Hay hechos de censura si querés llamarle, son todos graves por más chiquitos que sean, pero uno siempre trata de buscarle la vuelta para decirlo.

¿En Ciudad también pasa? En todo, a lo mejor no hay censura contra lo que pasa en los barrios, por ejemplo, esto tiene que ver más con los negocios que puede llegar a tener la empresa con determinadas empresas.

Por ejemplo, los problemas que tienen los vecinos que están al lado de un corralón de venta de materiales en la zona sudoeste, que tienen las casas destruidas por el trabajo de las máquinas, yo no sé qué auspicia esta empresa y qué no, pero si un vecino te viene a decir, ahora que es el boom de los problemas de la construcción, “esta gente me está trayendo estos problemas, tengo un juicio”.

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Te dan bola, salen publicados, no en ese caso específico, ese caso específico yo no lo conozco, pero sí.

Pablo Procopio: “A veces la reacción masiva, mas ruidosa de los vecinos nos despierta el alerta de que ahí tenemos una noticia que cubrir”. A mí me interesa el recorrido que vos tenés en los barrios fundamentalmente. Yo delimito mi trabajo en la zona sudoeste que me parece que es un lugar en el que hay excesivas carencias, cuestiones que me parece podrían ser publicables y no se por qué esos hechos no cumplen características de noticiabilidad, a lo mejor vos me podés decir por qué ciertas cuestiones no son noticiables. Por ejemplo en la zona sudoeste hay cuadras que tienen mejorado de los años ´80, pasaron 28 años. (…) A mí me parece que las situaciones de los barrios, las carencias, muchas veces están concatenadas con otros hechos de la realidad cotidiana que se terminan reflejando a partir de otras situaciones. Se me ocurre, por ejemplo, la problemática de los taxis. En el marco de los informes que nosotros hacemos por los hechos de inseguridad, probablemente nos terminamos enterando que muchas de esas situaciones se producen en la zona sudoeste o que se menciona como una zona insegura, a partir de ahí buscamos cuáles son los factores que generan la inseguridad. Me parece que en cierta manera, concomitantemente, ahí se terminan descubriendo situaciones que desnudan la realidad de determinado barrio, determinada zona. Nosotros, probablemente es cierto, no vamos puntualmente, pasa que a veces no nos enteramos qué es lo que pasa, yo no puedo abarcar permanentemente todas las cosas que pasan.

Ahora, respecto a esas realidades que decís que no se conocen, si un vecino o vecina de la zona sudoeste donde no hay cloacas, te dice que hay un problema de napas, cada vez que la gente va al baño el pozo se llena, por una sola vez que vayas al baño tenés que llamar a la pocera. A la pocera la llaman tanto en determinadas cuadras que hace descuento, y para no llamarla tanto, porque si 18 veces vas al baño por día 18 veces la tenés que llamar, la gente, los vecinos han encontrado métodos para no usar el baño que rozan lo indigno. Esa situación ¿es noticiable?

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Tratan de usar un baño alternativo. Una carencia que denuncia cómo es la ciudad en sectores no demasiado conocidos.

¿Puede un vecino sólo venir a decirte eso y que le presten atención? ¿Tiene que venir uno, cinco, el presidente de la vecinal? En general, tanto acá como en el resto de los medios, la problemática de la información que cuenta una sola persona puede ser considerada no diría no noticiable, pero que se puede llegar a ver que no hace a una problemática masiva. Entonces, si tenemos un tema que afecta a gran parte de la sociedad eso está en una escala menor, lo supera el otro tema. Ahora, si los vecinos hacen una movilización en función de esa problemática, para nosotros es noticia y, sin duda, la cubrimos. Es como que a veces la reacción masiva, más ruidosa de los vecinos nos despierta el alerta de que ahí tenemos una noticia que cubrir.

¿El vecino se acerca acá para pedirles que le publiquen determinadas cosas? ¿Es frecuente? No, no siempre. No, no pasa tan habitualmente.

¿Llama más a la radio o a Canal 5, por ejemplo? Canal 5 está mucho en los barrios. (…) no es que el diario no tenga llegada, a mí me parece que el diario, sin lugar a dudas, es como la caja de resonancia para el resto de los medios, sigue siéndolo. Pero, de todas maneras, aunque el diario esté en un cierto grupo de poder, no es suficiente para que termine siendo muy fuerte en la cuestión cotidiana (…), la radio tiene un feeling con la gente, pero porque es así el formato de la radio, no sé, capaz no se le ocurre llamar a La Capital, a un medio gráfico. Yo no tengo llamados permanente de los barrios, eso significa que no llaman, llama la vecinal, las instituciones intermedias, la ONG. Al vecino común y corriente no lo veo tan asiduamente.

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Yo me acuerdo una vez, escuchando Radio 2 a un oyente: “-Escúcheme achito, ¿por qué al 127 no los agarran y los prenden fuego a todos?” Sí, pasa eso.

Si acá te vienen a decir eso no tiene ningún asidero. No, porque es otro medio, otra forma de medio ¿entendés?, nosotros ¿cómo hacemos una nota por cada cuestión? Hay otros tiempos, otros espacios. En radio resolvés una nota en un segundo, empezó y terminó, tardaste dos minutos en esa nota, seguís para adelante. Esos dos minutos a nosotros nos significa un espacio de la limitada cantidad de páginas que tenemos. Es imposible responder a los vecinos en forma particular en un medio como el medio gráfico, imposible. No podés comparar nunca. El vecino llama a la radio, la radio lo canaliza con la nota, es más, en la radio lo hacemos pero termina convirtiéndose en una metodología que se hizo habitual y ahora ¿qué pasa?, todo el mundo llama, porque sabe que le responden, le contestan. Materialmente es imposible hacerlo en los medios gráficos, entonces en que redunda esto?, en que la gente no llama acá. Nosotros, hoy mismo por ejemplo, estamos definiendo, a veces el espacio que tenemos no es el que querríamos tener. Te voy a decir otra cosa que es importantísima, nosotros tenemos que trabajar la noticia mucho más a fondo todavía. Yo con la denuncia de un vecino que me llama así tan fácil como en la radio, la verdad, no hago nada. Yo tengo que mandar un periodista, un fotógrafo, comprobarlo, hablar a la Municipalidad, buscar la otra campana. Producir una noticia mucho más a fondo para que eso recién sea publicado, primero porque me parece que con seriedad se trabaja así, segundo porque éticamente hay que trabajar así, y tercero, porque el diario genera una exposición absolutamente diferente que los otros medios en este sentido, el diario queda en papel, es parte de la historia, está escrito, está en la hoja, está el papel. En la radio, te lo digo por experiencia, podemos equivocarnos un montón de veces.

¿Vos sentís más responsabilidad en el diario que en la radio? Más responsabilidad, estamos mucho más expuestos. Yo me equivoco, yo digo una cosa que no es tan así, al otro día tengo miles de problemas, cartas documento, millones de

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llamados, llama el director del diario. Está en el diario La Capital lo que en la radio es efímero.

Lo dijo el vecino! Lo dijo el vecino, pasó, se dijo, pasó. Acá está, lo tenés escrito, el que lo ve se lo muestra al vecino, le sacan fotocopia, está en todos lados, quedó, estás recontra agarrado de pies y manos. Tenemos que andar con un cuidado permanente.

Carlos del Frade: “Lo individual siempre es colectivo, se puede transformar en noticia”. Nosotros empezamos con notas de investigación. En el año ´92 cuando empezó el Rosario 12, en el tercer número ya empezamos con una nota de investigación, después seguimos con mucho contacto así esporádico hasta que en el ´94, ´93 -´94 empecé a ser parte de la redacción permanente de Rosario 12, redactor. Y lo que siempre tuve suerte es que a partir de los programas de radio teníamos mucha gente que me conocía y siempre cuando tenía algo para decir lo decía y lo tratábamos de ampliar, porque siempre tuve idea de que lo individual nunca es individual, lo individual siempre es colectivo, se puede transformar en noticia. Entonces a partir de esas fuentes que uno fue logrando a partir de la radio, especialmente en la FM, la FM Latina en aquel momento, empecé a tener un montón de fuentes que eran tipos que vivían en los barrios, laburantes más que nada, y estos laburantes me iban contando cosas que después decía: esto tiene que ver con la noticia. Yo siempre le digo a los pibes que es la dinámica del árbol y el bosque, lo particular es el árbol, hay que buscar el bosque en todo caso. Entonces, cuando aparecían las noticias, aparecían las notas de contaminación en el barrio sudoeste, entonces nosotros hacíamos la nota y la vinculábamos con la falta de estudios sobre contaminación en la ciudad.

¿A vos te daba mucho laburo elaborar la noticia desde un dato que te daba un vecino? ¿Corroborar con otros vecinos, con la fuente oficial?

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No, al revés, me solucionaba el tema. Porque generalmente el vecino se hace cargo de lo que dice, con lo cual ya está esa fuente determinada. Porque puede que sea exagerado pero ya hay una fuente que además se atribuye personalmente el costo de lo que dice. Lo que tenía que hacer, en todo caso, era consultar a una fuente gubernamental del Departamento Ejecutivo Municipal, si lo que decía era verdad, o algún tipo de la Dipos o Aguas de Santa Fe si era verdad, entonces ya tenías dos o tres fuentes y la nota se armaba más fácil, incluso.

¿Te genera un perjuicio mayor no trabajar con fuente oficial? No. La verdad que no. El tema siempre pasa porque si vos hacés una noticia bien hecha, a la larga o a la corta, te enfrentás al poder, sino es propaganda. Si vos le ponés el micrófono a alguien es propaganda. El periodista tiene que preguntarse quién, qué, cómo, cuándo – donde y por qué. En alguna de esas cinco a algún sector del poder le molestás, más temprano o más tarde vas a tener una respuesta de ese poder aludido, está en la rigurosidad con la que vos trabajés que terminés preso o no (…). Entonces, volviendo a lo original, vos tomás una voz de alguien que dice tal cosa, y lo que podés hacer es “che, se dijo tal cosa en la mañana con Novaresio6, vamos a llamar a LT2 para que nos digan de donde vino ese mensaje”. Eso lo hacíamos (…). Tenía que ver, si querés, con una impronta personal, pero era también una impronta personal para buscar temas que salían de lo aburrido que significa ser repetidores de la gacetilla del Concejo, de los políticos, del transporte, lo que generalmente mueve a estos orientadores de opinión que tiene la ciudad de Rosario.

Algunas consideraciones Incorporar a los vecinos poco habituados a ser incluidos como un engranaje más en la cadena de producción de la noticia, implicaría algunos movimientos en la rutina habitual, un cambio de hábito en la práctica cotidiana. Varios de los periodistas consultados corroborarán lo siguiente: “la recogida se produce sobre todo a través de
6 Luis Novaresio es periodista de la ciudad de Rosario. Conductor de “10 puntos”, programa central de la mañana de Radio 2; periodista de “De 12 a 14”, programa televisivo de Canal 3 de Rosario.

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fuentes estables que tienden a suministrar material informativo ya fácilmente incorporable en los normales procesos productivos de la redacción” (Wolf, 1987: 250). Fuentes estables que le permitirán al periodista un ahorro en los recursos económicos facilitando la necesidad de corroboración de las fuentes consultadas. Si bien es cierto que este desembolso económico no le correspondería al periodista, trabajador a sueldo, también es cierto que, según lo expuesto en las entrevistas, una de las situaciones a las que deben enfrentarse los jefes de sección es la gestión de ese recurso para el cómodo desenvolvimiento de su tarea y la de sus compañeros. Trabajar con fuente acostumbrada a ser consultada también le ahorraría tiempo al periodista, y la posibilidad de agendar temas con la anticipación suficiente como para permitirle una planificación parcial en la rutina diaria. “El dietario (…) está constituido básicamente por la agenda que enumera, día a día, los acontecimientos que sucederán y cuya noticiabilidad en gran parte se da por descontada. Se trata evidentemente de acontecimientos previstos con tiempo, fijados en agenda con antelación: en su mayoría por tanto son hechos pertenecientes a la esfera político-institucional-administrativa o judicial, y que permiten a los aparatos de información organizar con cierta antelación su propio trabajo” (Wolf, 1987: 271). Ahora bien, estas facilidades incluyen también el riesgo a estandarizar la información y establecer a pocos actores como portavoces de la información que se difundirá en la ciudad. Siempre el trabajo se verá agitado por algún hecho extraordinario que pida su incorporación a la agenda mediática del día, pero no habrá lugar para muchos sucesos imprevistos. El periodista le exigirá a este hecho inusual, siempre y cuando devenga de lugares y voces no habituados a la rutina de producción, un esfuerzo mayor para incorporarlo al diario del día puesto que sólo estarían capacitados para generar agenda las fuentes oficiales o institucionales acostumbradas a ser consultadas. Respecto de este punto citaremos a otra investigadora de la comunicación: “los hechos que son habituales y tienen una aparición periódica en los medios son más fáciles de construir y también de interpretar por el público que los consume (…) posibilitan una cobertura sustentada en lo conocido” (Martini, 2000). Desde esta perspectiva, ya los hechos barriales, al quedar fuera de agenda, no se constituirían en hecho noticiable programado.

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Aquellos que “detentan el poder económico o político pueden obtener fácilmente acceso a los periodistas y son accesibles para los mismos; los que no tienen poder es más difícil que se conviertan en fuentes y no son buscados por los periodistas mientras sus acciones no produzcan acontecimientos noticiables por su carácter moral o socialmente negativo (…). Se puede intentar establecer las causas de la <<distorsión>> en la estructura de las fuentes, es decir, las razones que a varios niveles sistemáticamente premian a algunas fuentes y constantemente penalizan a otras. Desde el punto de vista del interés de la fuente en tener acceso a los periodistas, los factores importantes parecen ser cuatro: a) los incentivos; b) el poder de la fuente; c) su capacidad de suministrar informaciones fiables; d) su proximidad social y geográfica respecto a los periodistas” (Gans, 1979 citado por Wolf, 1987: 255-256). En un intento por encontrarle una alternativa a esta rutina de producción de la noticia, era uno de los periodistas (ver entrevista Carlos Del Frade) quien relataba su modo de producción de trabajo invirtiendo la modalidad habitual, partiendo del vecino como fuente primaria, en tanto primer eslabón en la cadena que generará una noticia.

Otra particularidad que podemos deducir de las entrevistas, es la relación de los periodistas con los vecinos o instituciones de la zona sudoeste, que parece ser escasa, o bien, inexistente. La realidad del lugar aparece como condicionante al no poseer referentes conocidos por la prensa, puesto que en otros casos, otras zonas son descriptas como más cercanas gracias a las personas puntuales que posibilitarían el acercamiento de los periodistas a la realidad relatada por ellos. Esta particularidad será condicionante para que los periodistas declaren no estar empapados de la realidad vivida por los vecinos del distrito sudoeste, a menos que alguna situación particular, posiblemente ajena a lo laboral, les haya permitido un acercamiento mayor a la zona, o bien algún otro hecho que sí resultó noticiable para el medio, haya dejado traslucir, en consecuencia, alguna realidad puntual. La poca apertura que el formato gráfico le provee al vecino para el acercamiento a los periodistas será otro de los elementos que genere tal situación. El posicionamiento que la gente hace del medio gráfico en particular, también condicionará el conocimiento

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hacia esta realidad, puesto que los vecinos preferirán la radio o la TV al momento de la denuncia de una situación. El formato de estos medios resultará más permeable a la solicitud de los vecinos.

Para esto punto nos referiremos exclusivamente a los periodistas del diario La Capital donde la rutina de trabajo hará posible que quienes más recorran los barrios sean los periodistas de Policiales. A éstos se acercaría la gente para pedirles la publicación de otros temas relacionados con problemáticas ciudadanas, con problemas de infraestructura o servicios. Pero, por las características de producción de la noticia y rutinas de trabajo, estos se ven impedidos de trabajar esos temas, debiendo abocarse exclusivamente a la cobertura de la nota que los acercó al barrio. En tanto, los periodistas de los otros diarios manifiestan escasez o inexistencia de recursos para cubrir los hechos barriales.

La noticiabilidad que los periodistas le exigen a un hecho revierte características modificables a lo largo del tiempo y adecuada a la realidad cambiante. Pero sí, se mantendrá en ellos la conciencia de que la noticiabilidad estará ligada a la actividad comercial que los dueños de los medios detenten.

No todos los diarios tendrán el mismo tipo de alcance ni la misma popularidad, del mismo modo, éstos se diferenciarán desde el público al que van dirigidos. Si bien, los periodistas consultados no han podido especificar datos acerca de la tirada del diario en el que trabajan, reconocen el público diferenciado que se convoca alrededor de cada uno de ellos, esto nos recuerda una definición de Mauro Wolf: “los periodistas conocen poco a su público” (Wolf, 1987: 242). Lo periodistas de los tres diarios coinciden en reconocer a La Capital como el único con posibilidades de recibir información de los vecinos, considerando la llegada de este a toda la ciudad, el público al que va dirigido, el espacio con el que cuenta, pero, como contrapartida, los periodistas de este diario le impondrán a esta fuente específica determinados requisitos para poder transformar su realidad en noticia.

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Cinco de los periodistas consultados por su trabajo en los diarios, también tienen experiencia de trabajo en radio, por eso resultó común en las conversaciones la comparación del trabajo en ambos formatos respecto de la posibilidad de los medios de agendar temas barriales, y respecto del posicionamiento que los vecinos realizan frente a estos medios. Es por ello que, durante el presente, hemos incorporado fragmentos de estas conversaciones que nos permiten comparar algunos aspectos de la rutina de trabajo en los diversos medios, a fin de comprender las particularidades de la rutina productiva de los periodistas gráficos. Todos ellos hacen referencia a los formatos radial y televisivo como facilitadores para la emisión de notas que engloben la realidad barrial - que no podrían ser publicadas por los periodistas gráficos, a menos que se realicen desde una modalidad de producción diferente -, desde las posibilidades que da el teléfono al aire, la lectura de mensajes de texto celular mediante, o la filmación de varias notas que podrán ser emitidas en momentos diversos. De este modo, se le dará difusión a temas que no serán profundizados ni agendados. La versión de estos dos autores sobre una idea que refiere a las rutinas productivas televisivas avala este concepto “Los límites rígidos de la duración de los informativos y de su formato determinan que los dos o tres minutos de duración de las noticias más importantes <<no sean suficientes para ofrecer el contexto histórico o geográfico de la mayoría de los acontecimientos (...). El centro de la atención está puesto sobre lo que ocurre, no sobre el por qué ocurre o sobre sus causas profundas” (Epstein, 1981: 127 citado por Wolf, 1987: 219). Esta característica bien puede aplicarse a la prensa gráfica respecto del poco espacio con el que cuentan los periodistas para abarcar la complejidad de la información local. Respecto de la opinión de los periodistas de los tres diarios que entienden que los formatos radial y televisivo poseen características más posibilitadoras para la participación del vecino, podemos establecer algunas diferencias en la rutina del periodista gráfico y la de aquel que se desempeña en el medio audiovisual:

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1. Los periodistas del diario dejarían más expuesta su producción impresa que, si las circunstancias lo requiriesen, podría llegar a poseer la validez de un documento legal, a diferencia de la difusión que la radio o la televisión permiten y que revierte características de mayor celeridad, donde los posibles errores de emisión serían menos detectables, y están menos al alcance masivo (obtener copias del material radial o televisivo resultará complejo, el diario en cambio resulta de fácil acceso al público). En el medio audiovisual es la voz o la imagen del vecino la que se emite, generando que sean ellos mismos quienes se responsabilicen por sus declaraciones, los periodistas de radio y televisión harían las veces de mediadores, en apariencia tan solo portadores de un micrófono, y esta forma de difusión les permitiría distanciar su responsabilidad de lo emitido. A la versión de dos de los periodistas consultados, la rigurosidad periodística parece asociarse más al trabajo de la prensa gráfica que al de otros formatos que permitirían una posibilidad mayor para la difusión de la versión no corroborada, o dicho en otros términos, la imagen televisiva no necesitaría corroboración, simplemente está ahí, demostrando que es real lo que se emite. La gráfica no cuenta con esta posibilidad, debería expresar verosimilitud mediante corroboración de datos. De acuerdo a lo consultado, los periodistas gráficos, estarían más expuestos a consecuencias judiciales, al menos dos de ellos, en este trabajo, manifiestan participación como testigos en casos penales, y uno de ellos relata haber debido afrontar, además, otras demandas legales en su contra. El trabajador de prensa se verá incluido en esta particularidad: “Como productor de la actualidad periodística política, el periódico tiene que ocuparse de un flujo continuo y siempre renovado de conflictos noticiables. En ciertos casos, estos conflictos le ponen a él mismo en relación conflictiva con algunas de sus fuentes de información y/o con algunos de los actores políticos sobre cuyas actuaciones procura informarse” (Borrat, 1989: 14). De esto deducimos el siguiente punto.

2. Los periodistas requerirán, en su gran mayoría, que el testimonio del vecino esté acompañado con alguna otra documentación, una presentación en estamentos

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gubernamentales o bien una denuncia formal. Deberá existir algún escrito que avale lo dicho por el vecino. Una opinión o una versión no serán suficientemente valederas por sí mismas.

3. Un mismo cronista de radio o TV puede grabar o filmar más de una nota en un mismo lugar y reservar el material para otras emisiones. El periodista del medio gráfico sólo concibe su presencia en función de un hecho determinado y difícilmente pueda cubrir otras temáticas en un mismo lugar.

4. El cronista gráfico necesitará de la reacción masiva de un hecho, que demuestre que el problema no es individual. Los otros medios, en cambio, podrán difundir un tema desde la versión de una sola persona. A esto lo permite la incorporación del llamado telefónico al aire, el envío de mensajes de texto por parte de los oyentes, o la filmación de una problemática individual. Para el periodista de la gráfica, el hecho necesitará de la mediación institucional, una agrupación resultará una fuente más válida que una sola persona. Si no existe la agrupación, al menos se necesitará de un grupo de vecinos. A esta característica no la exigirían los periodistas de otros formatos, donde una versión unipersonal bastaría para su difusión. El diario necesitará que numéricamente resulte masivo, su noticiabilidad será directamente proporcional a la cantidad de personas que involucre. “<<Los políticamente noarticulados>> no tienen recursos ni capacidades para participar en muchos procesos de toma de decisión. Pero cuando salen a la calle para protestas, revueltas u otras formas de participación no tradicional con el fin de ser oídos, se aseguran el reconocimiento, si no la bienvenida, de los productores de decisiones. Para los desposeídos, la protesta establece una presencia” (Borrat, 1989: 26).

5. El problema individual podría transformarse en colectivo, así cumpliría la característica abarcativa de noticiabilidad, pero será voluntad del periodista trabajar el tema.

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6. En radio puede bastar el llamado de un vecino de un minuto de duración, en TV la exposición de un tema determinado a lo largo de unos segundos. Aquí la imagen y la palabra del vecino resultarán lo suficientemente descriptivas como para resultar difundibles, posiblemente a esto lo acompañe la opinión del conductor del noticiero o del programa de radio como única apoyatura. Los periodistas gráficos necesitarán un título, una bajada y el cuerpo de una noticia que resulte algo más que descriptiva.

Finalmente, no todos los periodistas harán la misma valoración del vecino como fuente válida para la elaboración de la noticia. Ellos necesitarán que la fuente sea lo suficientemente representativa, y esto no tendrá que ver con la portación del valor verdad por parte de la misma, sino más bien, con que ésta se encuentre lo suficientemente bien posicionada y facilite la cercanía con el periodista como para ser consultada. En este aspecto puede no resultar necesariamente veraz, sino más bien debe otorgar carácter de verosimilitud y resultar fiable. “desde el punto de vista de los periodistas, las fuentes deben ser fiables de modo que la información suministrada requiera el menor número posible de controles. En caso contrario, la noticia debería ser comprobada al menos en base a dos fuentes distintas (…). Desde el punto de vista de los procesos productivos periodísticos, las fuentes estables, institucionales, terminan asumiendo una fiabilidad adquirida con el tiempo, a su vez rutinizada (…) si la fiabilidad de la historia no puede ser rápidamente demostrada, el periodista procura basarse en la credibilidad de la fuente, en su honestidad. <<Los periodistas suelen tener dificultades al valorar la credibilidad de sus fuentes. Aquéllas con las que mantienen frecuentes contactos pueden ser valoradas a lo largo del tiempo, y ésta es otra razón por la que los periodistas prefieren las fuentes estables” (Gans, 1979, 130 citado por Wolf, 1987: 257). En este aspecto, los vecinos pueden estar considerados, en un hecho policial, como testigos conmocionados por el suceso y, por lo tanto, fuente no fiable. En otro tipo de hecho puede considerarse como portavoz de una problemática individual y no masiva. En otros casos, estará considerada como no apto para la comprensión global del hecho y por ende no capacitado para difundir una información en el medio gráfico. Deducimos

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también de esta idea, que la opinión del vecino es recurrentemente usada en los medios radial y televisivo con una exposición que más que permitirles generar una opinión valedera puede ser utilizada tan solo como elemento de color. Así y todo, son los mismos periodistas quienes reconocen que, para ciertos sectores sociales, resulta necesaria la apropiación del medio, sectores que, en apariencia, no terminarían de constituirse en fuente del todo válida. “Un conjunto de razones – en parte directamente relacionadas con los ritmos de trabajo, en parte vinculadas a la forma de profesionalidad, en parte inherente a los valores culturales compartidos – influencia por tanto el mecanismo por el que las fuentes <<no certificadas>> tendencialmente están poco representadas o incluso son sistemáticamente olvidadas” (Wolf, 1987: 261). Pero aquí volvemos a resaltar la inquietud del periodista como elemento necesario en la construcción de la noticia, donde también se nos ha manifestado (ver entrevista Del Frade) que el vecino puede resultar el punto de partida para la producción de información que genere alternativas al trabajo exclusivo con la fuente oficial.

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Capítulo 5 Jerarquización de la noticia barrial
Sonia Tessa: “Lo que falla es la relación entre la gente del barrio y los periodistas”. Para cubrir un hecho barrial ¿cuán urgente o cuán grave tiene que ser? Y mirá, para cubrir un hecho ¿cuán grave tiene que ser? (…). Para sacarlo no tiene que ser necesariamente urgente o grave. Hay un grupo de vecinos que están reclamando frente al Distrito Oeste por planes sociales, yo puedo sacar, no voy a sacar una cabeza de página con fotos, depende de la magnitud, sacaré un pirulo, que le decimos, al costadito (…) depende de la magnitud del hecho. Puede que no le da tanta bola a las cuestiones políticas, pero voy a sacar una nota si hay todo un barrio que hace un reclamo por la falta de agua, probablemente le de más importancia.

Pero ¿tiene que ser desde el reclamo? Por ejemplo si alguien te dice “acá hace veinte años que pasa esto” o “tenemos calle de tierra, no existe nada urgente, nada puntual ni urgente y alguien te dice “tenemos calle de tierra” ¿eso es suficientemente noticiable? Ahí te diría “a quién le puedo hacer esa nota?” ¿quién puede salir a decir “en este barrio”? (…). Si vos me preguntás (…) yo veo más periodistas con relaciones con gente de los barrios, me parece que en Rosario 12 lo que falla es la relación entre la gente del barrio y los periodistas.

¿Adónde están los periodistas con más relación con los barrios? No en los medios más masivos, pero los chicos de la Radio Universidad, yo nunca me olvido de que Florencia Coll hacía el móvil en bicicleta, se recorrió la ciudad en bicicleta.

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Adrián Abramowsky: “La tapa tiene que estar y no hay otra cosa, ¿no te gustó?, bueno, vení a hacerla vos”. Ya sabemos que si es urgente es noticiable, y si es policial ¿es más noticiable aún? No, eso tiene que ver con la sección, y lo que es más o menos noticia eso se discute a nivel general de redacción entre los jefes y los secretarios de redacción. Los secretarios de redacción son los superiores de los jefes y bueno, son criterios dinámicos, hay un ABC y hay cosas que se discuten, a veces se imponen algunos criterios que a veces también están equivocados, son discutibles, es tan dinámico, sale todos los días el diario, hace 150 años sale todos los días, no hay una norma, no hay dogma (…), por ahí hay un jefe al que no le gusta la sangre y le gustan las buenas noticias. Generalmente las malas noticias garpan mucho más.

Ahora que está dándosele más difusión a la problemática de la construcción, si alguien del barrio viene a decirte que tiene un problema con una obra en construcción que está parada hace diez años, ¿vos le darías más bolilla a esto ahora que hace unos meses atrás? Si, le daría más bolilla. Ahora, de ahí a que eso sea una cabeza de página! Hay tres niveles de nota: la tapa, la cabeza de página y el suelto (…). La breve, los sueltitos, la cabeza de página, esos son los tres niveles que maneja el diario actualmente. Hay días que la tapa puede ser una breve con foto y una gran capacidad de frafrafrafra, la tapa tiene que estar y no hay otra cosa, ¿no te gustó?, bueno, vení a hacerla vos.

Sergio

aymark: “Debería ser publicable todo aquello que tenga cierta relevancia

para un importante número de gente, lo que pasa es que jugás con una limitación espacial que te condiciona”. ¿Cuántas páginas tiene policiales? Depende, pero entre dos y tres páginas diarias.

Y Ciudad tiene cinco, seis. Diez, doce los fines de semana. Depende el día, exacto.

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Policiales que abarca sólo un rango, equitativamente me parece que tiene más lugar que Ciudad con toda la complejidad y todo lo que debería abarcar. ¿Qué tiene Policiales que no tenga otra sección? Yo no creo que tengamos mucho, solemos tener un tercio de lo que ellos suelen tener. En realidad tienen más otras secciones que, en lo que es este diario, son menos importantes. Vos fijate que nosotros tenemos la misma cantidad de páginas que Mundo. Policiales es de las secciones con más color, uno adelanta las hojas del diario para llegar a Policiales. Si, si, en algún momento se había hecho una encuesta acá en el diario que determinaba que después de los avisos clasificados las secciones más leídas eran Deporte y Policiales, y suele pasar en la mayoría de los diarios, en los diarios medianos, chicos, de ciudad. Nadie se explica por qué Policiales en los diarios ocupa las últimas páginas. Qué se yo, porque sí, porque es como un género menor para algunos, sin embargo creo que si hay una sección que te permite redactar crónicas es Policiales.

¿Gente de los barrios que llegue al diario a contar cosas interesantes que pasan en determinados lugares. La gente a El Ciudadano no se acerca, a Rosario 12 no se acerca. Pero ¿qué se entiende por interesante?

Lo que a ustedes les parezca publicable. ¿Ustedes qué entienden por interesante para publicar? Depende de cómo te hayas levantado ese día, que ganas tengas de laburar, que ganas tengas de escribir, y qué intereses pueda tocar, o no tocar esa nota. Es así de sencillo. Se cruzan veintitrés mil factores. ¿Qué es publicable?, teóricamente debería ser publicable todo aquello que tenga cierta relevancia para un importante número de gente. Ahora, lo que pasa es que jugás con una limitación espacial que te condiciona.

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Pero si un hombre se cayó en un pozo por ejemplo es mucho más interesante que a todo un barrio le hayan cortado la luz. ¿O las dos cosas publicás? En realidad no es que sea más interesante, el diario te va a decir que vende más lo primero, porque no es habitual que todos los días se caiga un hombre a un pozo.

Cumple con el requisito de novedad, es extraordinario. Es extraordinario y sí es habitual que una vez cada tres días un barrio se quede sin luz. Desgraciadamente es la realidad, entonces puedo decir, hoy Economía te saca que si siguen estos fríos te van a cortar el GNC en las estaciones de servicio, bueno ¿a quién le interesa?, y vos en Rosario tenés diez mil autos con GNC (…). Y después hay hechos que por ahí parecen pintorescos o que tiene ribetes pintorescos y que desde una política editorial son hechos vendibles, el tipo que se cayó en un pozo en San Lorenzo, estuvo cinco días tirado en un pozo y lo rescatan sin problemas, es algo distinto. Una cosa es que se caiga en un pozo y salga a la media hora, otra cosa es estar cinco días, con toda la policía buscándote por una denuncia de averiguación de paradero (…). Depende de eso, que te den bola o que no te den bola, depende del jefe que esté ese día, depende si tiene ganas de atenderte, si no tiene ganas de atenderte, si tiene espacio, si le parece interesante darle ochenta líneas, cuarenta líneas o una tapa. Se cruzan tres millones y medio de factores. Yo te digo, por ejemplo, nosotros hoy tenemos dos páginas y dos agujeritos, aparte de los cuatro o cinco hechos grosos a nivel local, tenés hechos nacionales, 5.423, uno más importante que el otro, ¿cuál das?, elegís dos o tres, lo más grosso, y lo demás ¿no existió?, si, existió, el hecho existe, que vos no te enteres es otra cosa, pero el hecho existe. Yo esa de que los medios construyen la realidad digo que no, la realidad es la realidad, que vos no la difundas, no la des a conocer es otra historia.

¿Vos sos jefe de sección? Segundo jefe, pero con el jefe es como que tenemos repartida un poco la cuestión de laburo en cuanto a empezar la sección y yo a terminar. Los días que él no viene hago yo ese trabajo, y los días que yo no vengo lo hace él.

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¿Siempre en Policiales trabajaste o acá pasaste por otras secciones? Yo entré en lo que era Ciudad en aquel momento, pero estuve un año, cuatro años en Deportes, y diez en Policiales.

Te aquerenciaste ahí. Sí, me gusta, estoy cómodo, tranqui, un grupo humano interesante. Eso es fundamental, cuando estás laburando, peleamos, discutimos, pero en el fondo es un buen grupo humano. En esto hay que darle la derecha a Hernán (Lascano) que es el jefe y a Osvaldo Aguirre. Lo que pasa es que la sección Policiales del diario hasta el año ´97, ´98 estaba en manos de tipos hechos a imagen y semejanza de lo que era el periodismo de la dictadura, a pesar de que habían pasado quince, veinte años, pero que eran tipos (…) que reproducían los partes policiales, incluso vos vas a los diarios de veinte años atrás y no ves presencia del diario en los barrios, las fotos eran fotos policiales, vos leías los textos y no había testimonios de vecinos. El gran cambio que provocaron desde finales de los ´90 para acá Hernán, Osvaldo Aguirre y todos los que venimos después, un tono más humano a la sección (…). Más allá de todas las fallas que todavía quedan por corregir, es darle un tinte más humano, más real, hablar con víctimas, con victimarios, con vecinos, con testimonios. La versión policial para nosotros debería ser una más. Hay hechos que podés copiar diez líneas de lo que pasó y hacés una breve, ahora en los hechos grosos, esos hechos que van marcando sección, uno trata de darle otro tono. Hay un caso que es paradigmático en el diario del 18 de diciembre del 2001. Sólo el diario La Capital de Rosario policializó esos temas, por una cuestión de decisión editorial de la sección. ¿Por qué?, no porque nosotros hayamos creído que era policial el tema sino porque la sección Política jamás lo dio, jamás lo profundizó. Los dos o tres primeros días de los hechos lo empezó a trabajar Policiales como hechos delictivos, ataques a supermercados. Recién al segundo día lo toma Política, que fue el día que mataron a Pocho7. Ese día la tapa del diario anunció la llegada de Bandana8 a Rosario, y no que
En referencia a Pocho Lepratti, militante rosarino asesinado el 19 de diciembre de 2001, en el curso de los hechos que provocaron la caída del presidente Fernando De la Rua. 8 Grupo musical, integrado por cinco ganadoras del reality show “Popstars”. Su carrera artística se desarrolló desde fines de 2001 hasta abril de 2004.
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estaban saqueando la ciudad. De ahí en más, el seguimiento policial de las causas Política no lo asumió, lo hizo Policiales, hasta las condenas a los asesinos de Pocho y la chica esta de Villa Gobernador Gálvez, que son los únicos dos casos esclarecidos y con condena firme, el asesino de Pocho y el asesino de la chica de Villa Gobernador Gálvez (…), y me acuerdo que cinco años atrás aproximadamente, habrá sido en el 2003, 2004, nosotros decidimos hacer la historia de las víctimas del diciembre de 2001 y salió siete domingos seguidos la historia de vida de cada una de esas personas, con fotos, testimonios familiares, para un mes de diciembre. Fue noviembre, diciembre debe haber sido, del 2004, las siete historias de vida, a lo largo de siete semanas, cosa que debería haber hecho Política. Como Política no lo asumió jamás al hecho por intereses personales, políticos del jefe de Política, y por inoperancia e incompetencia de la jefatura de redacción (…) lo manejamos nosotros, hasta el día de hoy lo manejamos nosotros. El caso de las inundaciones en Santa Fe no lo maneja Política, lo maneja Región. Lo que pasa es que en Política, el jefe de Política tiene una amistad personalísima con un ex gobernador y bueno. Ahora vos no podés pegar a tu sección a tu amistad con alguien, una cosa es una fuente periodística, otra cosa es cuando vos te hacés amigo de la fuente, estás perdido.

Algunas consideraciones: La representación de la realidad impresa en los diarios utiliza recursos que jerarquizan a la noticia de modos diversos respecto de la estructura del espacio discursivo, desde la presentación, fragmentación y relación de espacios de publicación (modo de organización topográfico), desde los sistemas de clasificación utilizados por cada diario (modo de organización taxonómico) (Verón, 1983: 94), o desde la diferencia en los niveles de referenciación dentro del discurso utilizado (Verón, 1983: 106). El tratamiento informativo que cada periodista decida imprimirle a su noticia será uno de los tantos elementos de distorsión en la producción informativa. “En cada paso del proceso de comunicación se toman decisiones, se excluye o incluye información, se ignoran asuntos o se presentan con fuerza, se escriben titulares para captar la atención

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y se hacen filmaciones para ilustrar los temas. Se establecen prioridades. Se elige. Cada uno de estos pasos es, en esencia, la imposición de un encuadre. El modelo de la agenda setting dice sencillamente que, una vez que se han hecho estas elecciones –en cualquier momento del proceso y por las razones que sean-, la información resultante influirá en el modo en que los individuos ven y piensan acerca de las ideas y asuntos que se discuten” (McCombs, 1995). Otros elementos distorsionadores y también mencionados por los periodistas que aportan su voz a este trabajo, serán “el tiempo y espacio disponible y la propia capacidad y conocimiento del periodista que escribe” (Álvarez y Caballero, 1998). Es por ello que las posibilidades existentes para la jerarquización que los periodistas locales puedan otorgar a las noticias barriales en particular, nos dirá bastante. Del espacio del que cada diario disponga dependerá la importancia, que se le otorgue a la noticia en cantidad de líneas. Pero ésta no será la única condición, el bagaje de información disponible y lo que haya podido generarse durante el día hará que las páginas destinadas a lo local resulten suficientes, escasas o incluso excesivas (aunque esto último resultará excepcional). Este espacio posiblemente alcance a cubrir el hecho pero no resultará suficiente para la comprensión del suceso en su totalidad ni en la amplitud de su complejidad. “La noticiabilidad de los acontecimientos permite realizar cotidianamente la cobertura informativa, pero obstaculiza la profundización y la comprensión de muchos aspectos significativos en los hechos presentados como noticias” (Wolf, 1987: 219). La jerarquía ofrecida a una información particular dependerá de las condiciones de noticiabilidad que se le requieran al hecho de acuerdo a circunstancias coyunturales o epocales, puesto que “los valores/noticia (…) cambian con el tiempo” (Wolf, 1987: 225). El valor noticia será algo destacado por los periodistas al momento de la selección de un tema para su publicación o investigación, “de naturaleza dinámica, como no podría ser de otra forma, los criterios de noticiabilidad varían en el tiempo y según las transformaciones socioculturales” (McQuail: 1998; Sohr: 1998; Wolf: 1991, Rodrigo Alseina: 1996; Gans: 1980 citados por Martini, 2000).

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Los periodistas consultados han coincidido en que lo urgente, lo masivo o lo excepcional sin duda genera noticia, “es un principio fundamental del periodismo, que cuanto mayor, más insólito o más cruento es el espectáculo, mayor es el valor/noticia” (Brucker, 1973, 175, citado por Golding-Elliot, 1979, en Wolf, 1987). Conocidos son los elementos que los periodistas le requerirán a un hecho como para prestarles atención, “Un acontecimiento es noticia por su valor informativo, que incluye importancia y gravedad de lo que se informa, y si concierne a una parte notable de la población en un margen de tiempo corto o largo, pero de modo profundo (…). Según los efectos que un acontecimiento puede tener sobre la sociedad, los valores-noticia más importantes son: novedad, originalidad, imprevisibilidad e ineditismo, evolución futura de los acontecimientos, importancia y gravedad, proximidad geográfica del hecho a la sociedad, magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados, jerarquía de los personajes implicados, inclusión de desplazamientos” (Martini, 2000). Lo excepcional será más noticia que lo cotidiano, los periodistas han mencionado sucesos frecuentes en la descripción de que la noticiabilidad de estos dependerá de que no sean superados por otros hechos que reviertan caracteres de mayor excepcionalidad, “los acontecimientos no acceden a la categoría noticia porque no reúnen las condiciones para serlo (no tienen relevancia), y porque son más de lo mismo (son redundantes, ya hay o hubo otros similares)” (Martini, 2000). Los límites son muchas veces fronterizos (ver entrevista Andrés Conti - Capítulo 3) y el periodista, solo y en equipo, deberá habituarse a la toma de decisiones como práctica constante en su rutina, puesto que en teoría “<<es noticia>> lo que (…) es susceptible de ser << trabajado>> por el aparato sin excesivas alteraciones y subversiones del normal ciclo productivo (…), en el caso de acontecimientos excepcionales, el aparato posee la elasticidad necesaria para adaptar sus propios procesos a la situación contingente (…), la noticiabilidad de un acontecimiento es valorada en relación al grado de integración que presenta respecto al normal, rutinario curso de las fases de producción” (Wolf, 1987: 217). Pero los hechos se disputarán el lugar de urgencia, excepcionalidad o masividad suficientes como para ser publicados, el periodista deberá decidir cuál de esas características será más noticiable para cada día, a cuál le

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corresponderán diez líneas o una cabeza de página, cuál será breve, pirulo o nota de tapa. Otra vez aquí la motivación del periodista influirá en la jerarquización de la noticia, al mejor ejemplo en el presente lo constituye la descripción de la cobertura de los hechos de diciembre del 2001 llevada adelante por el grupo que integra la sección Policiales de La Capital (ver entrevista Sergio Naymark).

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Capítulo 6 La difícil tarea de generar agenda
Sonia Tessa: “¿Qué es armar agenda?, es generar aquello de lo que hablan todos los demás?” La Capital es un medio mucho menos permeable a las cuestiones barriales y obviamente La Capital es el único medio gráfico de la ciudad que agenda noticia, lo que pasa por La Capital existe y lo que no pasa por La Capital no existe, entonces es el medio menos permeable, donde es mucho más difícil acceder para los vecinos.

¿Los canales construyen agenda más desde La Capital que desde El Ciudadano o Página?. No sólo los canales, la ciudad habla de lo que pasa en La Capital. Vos muchas veces veías en El Ciudadano notas con cuestiones barriales que no llegaban a la agenda mediática porque El Ciudadano se ha ido invisibilizando.

¿Básicamente por la tirada? Por la tirada, por problemas de horario de llegada, es como que la mayoría de los medios arman su agenda en base a La Capital. Y después, yo viste que trabajo en Radio 2 también, Luis Novaresio jamás levanta una noticia que salga en el diario La Capital (…). Él quiere armar su propia agenda. De todos modos podríamos decir que la agenda de la ciudad se arma entre Radio 2 (…) sobre todo a la mañana, y lo de La Capital, porque vos después ves que lo que hace Luis a la mañana lo repican los demás a la tarde, al día siguiente, creo que son los dos grandes medios que forman agenda, no digo que sean los únicos (…). El Ciudadano todavía hoy es un medio que tiene notas que no salen en otros medios, lo que pasa es que quedan perdidas ahí porque no se repican, en general los periodistas leen La Capital (…), porque ¿qué es armar agenda?, es generar

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aquello de lo que hablan todos los demás. Bueno, esa es una cosa, que no todos los medios tengan el mismo acercamiento con los referentes barriales.

Igual no podemos comparar a La Capital con Rosario 12 por la cantidad de páginas, para empezar. Y también porque si yo fuera una referente barrial, me resultaría mucho más importante salir en La Capital que salir en Rosario 12, digo, porque mi barrio sale en La Capital, porque las personas que compran el diario en mi barrio compran La Capital y no Rosario 12. Hace doce o trece años en Rosario 12 cuando estaba Del Frade básicamente, tenía una agenda barrial mucho más rica, estaba Del Frade, estaba Pedro Fantini, estaba yo, era otro grupo de trabajo, tenía una agenda barrial mucho más rica porque también el medio estaba mucho más vivo, aunque no se comprara mucho más que ahora, era un medio más vivo.

Sergio

aymark: “Es noticiable hoy, lo doy a conocer, lo sigo dos o tres días,

después se me cae.” Si yo te digo que el sudoeste rosarino sufre de la ausencia de obras, de transporte, que hay problemas de inundación, servicios de salud deficientes, y para adornar la situación hay un problema serio cada vez que llueve, que es cuando las napas de agua subterránea suben y los pozos ciegos se llenan, en las calles donde hay cloacas. Cada vez que los vecinos van al baño se ven obligados a llamar a la pocera, es decir cada vez que van al baño les sale $30. Para no usar el baño y no llamar a la pocera, los vecinos han encontrado métodos completamente indignos. ¿Eso es o no es noticiable?. Yo creo que si, para mi si. Para mi hay que evaluar, hay que sacar fotos, hay que hablar con los vecinos. Lo que pasa es que después tenés la otra, es noticiable hoy, lo doy a conocer, lo sigo dos o tres días, después se me cae, ¿por qué se me cae?, por la agenda periodística propia que te va empujando con nuevos temas, con nuevos hechos. El vecino o el barrio se queda tranquilo porque el domingo salió en el diario, dentro de dos semanas si nadie actuó se cae.

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Aunque te lo diga yo, aunque te lo diga un vecino cualquiera. Como máximo yo te diría “mirá, tratá de juntar cuatro o cinco vecinos que tengan el mismo problema”, fijamos una fecha y una hora para cubrir la nota y vamos, yo hago eso.

Cubrir el hecho tampoco significa crear agenda ni que el problema se soluciones, aunque esto último no creo que sea obligación de ustedes. No, vos tratás de crear agenda, lo que pasa es que a esto vos lo tenés que acompañar con otras medidas, si el vecino lo único que hace es protestar adelante del diario yo creo que no te sirve, ahora si protesto adelante del diario, hago un escrito, reclamo en Aguas o en la Municipalidad, entonces denuncio adelante del diario que hace diez días presentamos esto en Aguas y nadie nos da pelota, nadie nos atiende, entonces vos ya estás usando el diario como método de presión, no sólo como elemento de denuncia, denuncia más presión, el solo hecho de denunciarlo a través de los medios, después cruzarse de brazos en la puerta de casa a que me lo vengan a arreglar porque salió en el diario, no!.

Eso de que el diario genera agenda y sirve para que la tele y la radio también produzcan sus días siguientes ¿es tan así? En algunos temas si.

¿En cuáles?. En La Capital fundamentalmente en temas locales, en temas policiales muy rara vez, por los mecanismos de información que se comparten con otros medios, pueden tenerlo antes la radio y la televisión y por una cuestión de inmediatez es difícil marcar agenda.

Algunas consideraciones. No son pocos los autores que alegan que el mensaje de los medios de comunicación instalan agenda e influyen en el ideario popular respecto a determinados temas. Lo que ellos destaquen será lo que se mantenga en los espacios de discusión. “La prensa es significativamente más que un proveedor de información y opinión. Quizás en muchas

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ocasiones no consiga decirle a la gente qué debe pensar, pero tiene un éxito asombroso al decir a los lectores sobre qué pensar” (Cohen, 1967: 13). El primer estudio de agenda-setting alegaba que el tratamiento informativo podría generar influencias en el sentido de las noticias, difundidas desde la imposición de un encuadre, imposición adoptada por la utilización de determinados recursos gráficos y literarios. La propia práctica profesional hará lo suyo desde la selección del acontecimiento y su producción en pro de un hecho noticiable. Este hecho, devenido en noticia, pasará por un tratamiento informativo que respondiendo a circunstancias diversas, casuales o inducidas, influiría en los modos de comprensión de la realidad difundida desde los medios de comunicación. A su vez y relativizando, por otro lado, los efectos de esta influencia, los primeros estudios empíricos sobre comunicación de masas, dejaron el legado de la llamada ley de las mínimas consecuencias (McCombs, 1996), refiriendo a la poca influyente relación de los medios de comunicación en detrimento de la tan temida alienación de los votantes, en caso de una elección partidaria claro está, y que el efecto de estos medios sólo alcanzaría a reforzar ideas ya afianzadas. Los resultados de los estudios no son unánimes, algunos defenderán la alta influencia de la agenda-setting, otros minimizarán los efectos de su poder, mientras que otros sugerirán que el periódico tiene mas peso que otros formatos en relación al establecimiento de la agenda diaria. Más allá de la influencia del mensaje mediático, existirán realidades que no necesiten del sistema de medios para instalarse en sociedad, por derivar en un contacto con la ciudadanía desde la experiencia directa. Maxwell McCombs definirá a estos hechos como entorpecedores. En tanto que los temas no entorpecedores serán aquellos que puedan ejercer su influencia en el público no conocedor del tema o entre quienes no posean una opinión formada al respecto (McCombs, 1996). No podemos dejar de lado algo que constituye una excepción importante dentro de este concepto: “cuanta mayor experiencia personal tiene alguien en un asunto, menos probabilidad hay de que su interés y preocupación sobre tal asunto siga las idas y venidas de la atención de los medios de difusión” (McCombs, 1996).

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De entre todos, el diario La Capital se ubica como referente para la información local, al menos por un par de razones, la llegada del diario a toda la ciudad y el espacio del que dispone para el desarrollo de la información (que si bien resulta escaso es mayor que en los dos diarios restantes). Finalmente, los periodistas mencionan que no resulta sencillo mantener un tema agendado a lo largo del tiempo si no se suscitan nuevos hechos a su alrededor que lo reaviven. Los hechos de todos los días y el poco espacio con el que se cuenta para tratar la cantidad de temas locales que se generan a diario, parecería ir empujando a las noticias ya publicadas a dejar el lugar a otras nuevas.

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Parte III Derecho a la diferencia

Universidad Nacional de Rosario Facultad de Ciencia Política y RR.II. Escuela de Comunicación Social Licenciatura en Periodismo TFI: “En el diario no hablaban de ti... ni de mí” Graciela Alejandra Lescano Junio de 2008

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Capítulo 7 A modo de conclusión
Participar sólo desde “carta de lectores” Contrariamente a todo pronóstico, mientras los grandes medios, o multimedios, se hacen fuertes, su credibilidad aparenta decaer, a pesar de los grandes niveles de audiencia que engalanan los ratings. Según una investigación del periodista Luis Majul (Majul, 1999), un 87% de los periodistas encuestados considera que los medios no son absolutamente creíbles, un 97% que los medios son, a veces, sensacionalistas, y un 60% cree que los medios opinan más de lo que informan. Si bien hay quienes afirman que los medios poseen el privilegio de una de las mejores ubicaciones en cuanto a las preferencias de credibilidad dentro de la sociedad, hay quienes en cambio, ubican a la prensa en una credibilidad de, tan sólo, un 25% (Santiago Serrati, 2003). La crisis de credibilidad del periodismo, la relación que el público hace entre grandes medios y empresas alejados del interés ciudadano, la relación entre los primeros y los poderes de turno, o bien la escisión entre la comunidad local y sus medios más cercanos, nos inducirán a repensar aquello que se está difundiendo. Era un trabajador de los medios quien firmaba estas líneas: “Desde la sencillez que impone mi ignorancia, confirmo que se vuelve evidente que algo falla (...). Y lo que falla es que en estos sistemas democráticos de gobierno del pueblo, suele ocurrir que falta el pueblo. Falta para apoyar proyectos, convalidar a sus representantes, dirimir polémicas interminables, azuzar remolones, castigar mentirosos, repudiar

irresponsables, remover ineptos y, sobre todo, hacer cierta y segura la esencia de la democracia (…). Si encontramos la forma de convocarlo, consultarlo y escucharlo, si logramos armar esa red popular de comunicación y estadística, el tránsito hacia la democracia dejará de embotellarse, porque en la encrucijada de los intereses, el pueblo tendrá un camino por dónde salir. Democracia no es sólo votar. Curiosamente

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podremos observar que, en lo que se refiere a los medios de difusión, las cámaras son de los empresarios, los sindicatos de los trabajadores, pero los lectores, radioescuchas y televidentes carecen de agrupación. De este último lado está ni más ni menos que la mayoría. Hay más televidentes que gente de televisión, muchos más radioescuchas que gente de radio y siempre más lectores que todos los que se reúnen detrás de un producto gráfico. La falta de esa organización hace, de algún modo, que esa mayoría no exista. Paradójicamente, la opinión pública, en materia de medios de difusión, no tienen opinión. o tiene entidad (…). ¿Pluralismo dijo? ¿Derecho humano a la

información? (…). Sugiero que cambiemos el punto de vista. Lo que hay que estructurar alguna vez es el derecho humano a la difusión, el derecho humano a difundirse como individuo y como grupo. Como sociedad tenemos que defender el derecho a elegirnos, a expresarnos, a darnos a conocer, a garantizar la difusión de nuestros puntos de vista” (Abrevaya, 1989: 13-14-73). Con esta idea nos quedamos, reconociendo que el derecho a la igualdad, incluye también, poder hacer uso del derecho a la diferencia. “Ante lo único, lo global, lo universal, se necesita no perder la propia identidad, lo local, lo tradicional, lo <<enxebre>>. Es cuestión de supervivencia. Lo social, lo macrosocial, nos homogeiniza. Lo individual, lo diferencial, nos permite sentirnos uno y no masa” (Gasalla, 2000). Esto significará en los medios algo más que reservar un espacio para la manifestación de los ciudadanos en la columna de “carta de lectores”. Entendemos necesaria, en las rutinas productivas de información, la incorporación de fuentes alternativas, permitiendo de este modo la participación de otros actores de la sociedad civil, para que incluyendo en este mecanismo de producción a una mayor multiplicidad de voces, la información trabajada por el periodista posibilite variedad en los puntos de vista y realidades difundidas. Los periodistas consultados en el presente nos han hablado de la apropiación que determinados sectores pretenderían de los medios, han tomado posturas diversas respecto de la opinión del vecino como parte integrante en la conformación de la noticia, han manifestado que los intereses de los medios generan pautas noticiables, y

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han descripto su trabajo en relación a los hechos producidos fuera de los límites del macrocentro rosarino, lugares donde el derecho a dar información parecería limitado y confirmando la regla: “el concepto que hoy entendemos como derecho universal a la información es el resultado de un devenir histórico que comienza por reconocer derechos a quienes son propietarios de las estructuras informativas, luego a quienes trabajan bajo la dependencia de aquéllos y, finalmente, a todos los hombres” (Loreti, 1999: 17). “La comunicación es ante todo una experiencia antropológica fundamental. Intuitivamente, comunicar consiste en intercambiar con otro” (Wolton, 1997-98). Intercambiar. Para el intercambio será menester que todas las partes involucradas hagan su aporte, y no ya que el diario escriba, y el lector pague y tan sólo lea. Entendemos que la postura de incluir a otras voces en el conjunto de fuentes estables para la producción de la noticia, puede comenzar a generar una alternativa.

Opinión pública, voces públicas El concepto de periodismo público se ha acuñado desde la concepción del periodista como generador del espacio en el que las políticas públicas puedan debatirse, mediando entre los grupos de poder y los ciudadanos. Hoy la opinión pública deberá entenderse no desde la concepción de una opinión unánime medida estadísticamente, sino desde aquella que contemple la diversidad de opiniones desarrolladas dentro de una misma sociedad, y devenida de posturas diferentes hacia un determinado tema. “La opinión pública no sería ya ese concepto heredado de la Ilustración, concepto normativo de una opinión (idealmente) formada con la razón. Designa, más bien, a la masa segmentada de opiniones particulares en las que se expresan intereses divididos y hasta conflictivos” (Miralles, 2002: 67). La opinión pública será aquella que contemple incluso a las que resulten contradictorias u opuestas. Las subjetividades y las experiencias construirán los diferentes juicios. Desde esta concepción, se entiende un modo de ejercer la profesión del periodista, diferenciándose desde algunos modos de la rutina productiva, y cuyo principal recurso

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se basa en la selección de fuentes alternativas, desde la repregunta constante: ¿quién es el que no ha hablado hasta ahora?, incluyendo junto a las fuentes oficiales y las acostumbradas para la consulta, a otros actores (ciudadanos y grupos de la sociedad civil), para que ellos, en la utilización del espacio público que ofrecen los medios puedan también realizar su aporte a la construcción de la política cotidiana, en pro de una “comunicación pluralista en todos los sentidos, que reconozca la diversidad de formas, de perspectivas, de estéticas, de posiciones políticas e ideológicas” (Coalición por una Radiodifusión Democrática, 2004). En algún momento pudo desterrarse el mito de la audiencia pasiva y se pasó a pensar en una audiencia integrada a su entorno, y como tal, ejercitando su posibilidad de interpretación desde la cantidad de redes de las que forma parte. Más tarde se le otorgó una entidad algo más válida desde el concepto de “comunidades interpretativas” (Varela, 1999). Ahora faltará empezar a incluirlos en las rutinas de producción de la noticia, como fuente y recurso genuino en la construcción de la información diaria. “Ahora miramos los procesos de consumo como algo más complejo que la relación entre medios manipuladores y audiencias dóciles. Se sabe que buen número de estudios sobre comunicación masiva han mostrado que la hegemonía cultural no se realiza mediante acciones verticales en las que los dominadores apresarían a los receptores: entre unos y otros se reconocen mediadores como la familia, el barrio y el grupo de trabajo. En dichos análisis, asimismo, se han dejado de concebir los vínculos entre quienes emiten los mensajes y quienes los reciben únicamente como relaciones de dominación. La comunicación no es eficaz si no incluye también interacciones de colaboración y transacción entre unos y otros” (García Canclini, 1995). Una transacción que siempre carecerá de algo, “no hay comunicación sin malos entendidos, sin ambigüedades, sin traducciones y adaptaciones, sin pérdidas de sentido y sin apariciones de significados inesperados, en concreto, sin fracaso de la comunicación y sin reglas a satisfacer” (Wolton, 97-98: 160), pero sí al menos podemos, como periodistas, comprender desde lo cotidiano de nuestro trabajo que siempre existirán otras realidades ávidas de ser difundidas.

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Difusión históricamente más ligada a sectores gubernamentales que a sectores populares, entendiéndola incluso desde la crítica. Modalidad que se convirtió en una constante dentro de la actividad periodística a partir del siglo XVIII (Miralles, 2002: 70), y de ahí la exigencia de contralor, que desde el imaginario colectivo se le reclama al periodismo respecto de actos y acciones de gobierno. Tampoco podrán los

periodistas gráficos despegarse de su historia, ya desde su nacimiento los diarios argentinos resultaron verdaderas tribunas políticas, era frecuente la práctica del ejercicio del periodismo entre quienes abandonaban sus bancas partidarias, o bien la incursión en política de algunos periodistas de la época (Ulanovsky, 1996). Los antecedentes de esta tendencia remontan incluso al conocido como el primer periodista argentino, ejerciendo su labor en plena etapa independentista. El trabajo del periodista parece haber arraigado en los espacios de discusión públicos, espacios que aunque intente ser una conversación de mayorías, siempre excluirá a muchos. Jean Marc Ferry postula que la construcción de un mero espacio público, el surgimiento del debate en espacios cotidianos (y como referíamos éstos también eran frecuentados por un específico sector de la población, y al café nos referimos) habría sido la línea de largada para el surgimiento del espacio público, que a lo largo de la historia tomaría formas diversas. Circunstancias epocales harían que se desarrollen en distintos ambientes. El término nuevo espacio público haría, hoy por hoy, especial hincapié en la palabra “público”, tomando en consideración el escenario que los medios de comunicación están en condiciones de ofrecer (Ferry, 1995). Éste constituiría el marco necesario para el desarrollo del debate entre los actores de la sociedad civil que, gracias a la visibilidad lograda desde el medio convocante, ayudaría a la instalación popular de temas de discusión y al enriquecimiento del debate con el objeto de mejorar también el espacio público político. Hablamos aquí de la utopía de que este espacio incluya “el ejercicio deliberativo entre una categoría de ciudadanos a los que podríamos denominar ciudadanos del común, los seres individuales que pese a que no están organizados tienen un sentido de lo público (…). El periodismo público debe ser entendido como un método y una filosofía de trabajo, el periodismo orientado a la construcción de esfera pública, a partir de la

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extensión de la deliberación (GIDDE S: 1994) al ciudadano del común, a través de estrategias de participación ciudadana en debates convocados por los medios de comunicación (…). Para el periodismo público esto es lo que los norteamericanos llaman la <<ordinary people>>, es decir, sujetos no organizados, espectadores de los medios que en un momento dado están dispuestos a convertirse en lo que Price denomina <<públicos activos>>. Esto quiere decir que las personas que escuchan radio, ven televisión y leen periódicos potencialmente son miembros de un público activo” (Miralles, 2006). Un público activo que pueda involucrarse con su contexto, capaz de interpretarlo desde la realidad que le toca vivir, y que desde ella pueda hacer su aporte a la construcción del espacio público, espacio que deberá contemplar a otros actores y a otras realidades para resultar, al fin, más inclusivo.

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Anexo

Universidad Nacional de Rosario Facultad de Ciencia Política y RR.II. Escuela de Comunicación Social Licenciatura en Periodismo TFI: “En el diario no hablaban de ti... ni de mí” Graciela Alejandra Lescano Junio de 2008

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Ubicación Distrito Sudoeste Fuente: Página oficial Municipalidad de Rosario Web: http://www.rosario.gov.ar/infomapas/ Consulta: 02/05/08

Nota: Hemos optado por anexar tan sólo el mapa de referencia que nos ubique en la zona en la que delimitamos este trabajo. Todas las demás referencias mencionadas en el presente, correspondientes a páginas web y/o bibliografía consultada, se encuentran correspondientemente citadas.

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Por último, las entrevistas realizadas han sido transcriptas e incorporadas al cuerpo del texto. Hemos considerado que incorporar además las desgrabaciones, en calidad de anexos, sería redundar en información ya dada en los capítulos que componen este TFI. Las mismas se encuentran a disposición en caso de que ser requeridas por el lector.

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