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Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos
de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un
propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su
viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo:
"Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo". Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de
nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día
aquí, sin hacer nada?". Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado". Entonces
les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña".
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los
obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los
primeros". Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada
uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo
más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el
propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das
lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante
toda la jornada".
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no
habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que
llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como
me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?".
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos» (Mt 19,30;
20,16)
DOMÌNGO XXV - Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros
DOMÌNGO XXV - Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros
«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a
contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los
envío a su viña» (Mt 20,1-2).
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Los JORNALEROS (trabajadores por UNA JORNADA) formaban uno de los
grupos más pobres de la sociedad. Habían perdido la propiedad familiar a causa de
sus deudas, y debían recurrir al trabajo de la tierra de otros para subsistir.
Lo convenido habitualmente era un denario de plata
La cantidad de personas que se encontraban en
esa situación era alta, como lo muestra en la
parábola la presencia de desocupados que persiste
a lo largo del día (Mt 20,3.5-7).
Pagar al final del día es lo establecido por la Ley:
«No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o
un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese
mismo día, antes que se ponga el sol, porque él está necesitado, y su vida
depende de su jornal. Así no invocará a YHWH contra ti, y tú no te harás
responsable de un pecado» (Dt 24,14-15).
«No retengas hasta el día siguiente el salario de un trabajador; retribúyele
inmediatamente y, si sirves a Dios, él te lo retribuirá» (Tob 4,14).
DOMÌNGO XXV - Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros
El mensaje de la parábola de Jesús gira en torno al tema de la JUSTICIA.
Los contratados a primera hora pactan en una cantidad determinada la
retribución de su jornada laboral.
Los contratados más tarde aceptan trabajar por una cantidad no especificada. De
hecho no tienen otra alternativa que aceptar lo que les quiera dar, o quedarse sin
trabajar y perder el día.
Tanto ellos, como también los lectores de la narración, pueden imaginar que «lo
justo» será tanto menor cuanto menos tiempo fueran a trabajar.
HORA de CONTRATO TIEMPO DE TRABAJO SALARIO PACTADO
muy de madrugada 12 HORAS Trató con ellos UN DENARÌO
media mañana 9 HORAS les pagaré LO QUE SEA JUSTO
mediodía 6 HORAS LO MÌSMO
media tarde 3 HORAS LO MÌSMO
Al caer la tarde 1 HORA No menciona el tema
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«Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el
jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros". Fueron entonces los que habían
llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario» (Mt 20,8-9).
El relato adquiere significación al llegar el momento de cobrar, cuando «los últimos [en ser contratados]
son los primeros» en recibir su paga.
DOMÌNGO XXV - Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros
PRÌMEROS en cobrar ÚLTÌMOS en cobrar
Al caer la tarde muy de madrugada
«Estos ÚLTÌMOS trabajaron
nada más que una hora
UN DENARÌO UN DENARÌO
y tú les das LO MÌSMO que a
NOSOTROS
1 HORA 12 HORAS
que hemos soportado el peso del
trabajo y el calor durante TODA
la jornada» (20,12)
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«Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero
recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo.» (Mt 20,10-12)
La agradable sorpresa es que su paga es lo que se había prometido a los primeros.
Ellos pueden retornar a sus casas no simplemente resignados de que salvaron
«ALGO» del día, sino felices por haber recibido «TODO lo que necesitaban» para el
sostenimiento de su familia.
Para entonces, «los primeros [en trabajar] y últimos» [en cobrar] se habrían hecho
la ilusión de que «lo justo» para ellos sería tanto mayor cuanto más tiempo habían
trabajado.
Pero cobran exactamente el denario que se les había prometido. La respuesta
ante la protesta consiste en recordarles lo pactado: «no les hizo ninguna injusticia».
PUBLÌCANO FARÌSEO
Lo que hacen los hombres ante Dios Lo que Dios hace en los hombres
Recuerda su justicia
Espera la recompensa
Reconoce su miseria
Espera la misericordia
DOMÌNGO XXV - Tiempo Ordinario
Los últimos serán los primeros
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«Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario?
Pues toma o TUYO y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti.
¿Es que no puedo hacer con o MÍO lo que quiero?» (Mt 20,13-15).
lo que es del HOMBRE
lo que es de DÌOS
La respuesta del propietario manifiesta el CONTRASTE que la parábola ha querido
destacar, y que aparece también en el relato del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14):
«Por Cristo Jesús, mi Señor, he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal
de ganar a Cristo y estar unido a él,
no con mi PROPÌA justicia, la que procede de la Ley sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la que
viene de DÌOS y se funda en la fe».
o TUYO o MÍO
El fariseo Pablo recuerda cómo descubrió finalmente este contraste en su vida:
Según las palabras del
Señor de la viña
La justicia de Dios contrasta con la justicia humana.
La JUSTÌCÌA HUMANA suele plantear las relaciones entre las personas en
términos de «ni más ni menos»: una retribución proporcional.
En cambio la JUSTÌCÌA DE DÌOS consiste en la generosidad del «que es
Bueno» (Mt 20,15) y da a lo necesario a sus hijos.
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Los últimos serán los primeros
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La parábola muestra de un modo desconcertante lo Jesús había dicho al joven
rico: que «solo uno es el Bueno» (Mt 19,17).
Nadie puede sorprenderse, ni menos enojarse, que Dios conceda su misericordia
a los que la necesitan, aunque hayan demorado mucho en convertirse.
«Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos» (Mt 20,16)
«los últimos serán los primeros»
«y los primeros serán los últimos»
«Los publicanos y las prostitutas
llegan antes que ustedes al Reino
de Dios. En efecto, Juan vino a
ustedes por el camino de la
justicia y no creyeron en él; en
cambio, los publicanos y las
prostitutas creyeron en él» (Mt
21,31-32)
lógica novedosa
del Reino