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A esta inmortal tropa guerrillera acudiremos cada

día para recibir el apoyo que emana de su ejemplo


Palabras del general de división Rogelio Acevedo en la ceremonia de
inhumación de los restos de siete combatientes caídos en Bolivia
Fotos: JUVENAL BALAN

Compañero Segundo Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro.


Familiares de los caídos en la inolvidable guerrilla de Bolivia.
Compañeras y compañeros de la Presidencia.
Villaclareños:
Hoy, día del Guerrillero Heroico, venimos una vez más a este lugar, que es
trinchera de la Patria, a recibir a un nuevo destacamento de guerrilleros
invencibles. Ellos llegan a luchar junto a nosotros, y a escribir nuevas páginas de
gloria en la historia americana.
Combatientes cubanos y bolivianos forman nuevamente fila, junto a sus
compañeros, y a su jefe el Comandante Ernesto Che Guevara, uno de los
hombres más extraordinarios de este siglo, en este aniversario de su caída en
tierra boliviana.
Los combatientes de la retaguardia del Che reposarán junto
a su jefe en los nichos del monumento a tan heroicos
guerrilleros.

Esta fecha se ha convertido para Cuba, y para el mundo, en símbolo memorable.


No la olvidaremos porque el 8 de octubre de 1967, el Che y sus compañeros no
desaparecieron, sino adquirieron una dimensión superior y se hicieron para
siempre inmortales.
Vemos al Che —como expresó Fidel— como un gigante moral que crece cada
día; como al hombre cuya imagen, fuerza, e influencia, se ha multiplicado por
toda la tierra.
Los combatientes que a partir de hoy se incorporan a esta avanzada
indestructible, formaban parte de la Retaguardia del destacamento guerrillero.
Cayeron en una emboscada en la selva boliviana, el 31 de agosto de 1967,
acción en la que también perdió la vida la inolvidable Tamara Bunke, cuyos
restos ya fueron depositados en este mausoleo, junto a los de otros compañeros,
el pasado año.
El Comandante Vitalio Acuña —(Vilo o Joaquín) de la epopeya boliviana— se
presenta hoy ante su jefe, con su tropa lista para emprender nuevas batallas.

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Este humilde campesino de la Sierra Maestra, hombre valiente y extraordinario,
se hizo acreedor del alto honor de ser seleccionado como segundo jefe de la
guerrilla.
Vilo, como cariñosamente le decíamos, se incorporó al Ejército Rebelde en abril
de 1957 y recibió su bautismo de fuego en el combate del Uvero. Finalizada la
acción, fue escogido entre los cinco combatientes que junto al Che, reciben la
misión de trasladar y cuidar a los heridos. Posteriormente, fue ascendido a oficial
y se convierte en miembro destacado de la Columna No. 4, comandada por el
Che, al este del Turquino.
El general de brigada Antonio Enrique Lussón, jefe de las
tropas, desfiló al frente de las unidades de ceremonia.

Siempre jovial, siempre dispuesto a ayudar, valiente, muy disciplinado y


cumplidor, a principios de 1958 Vilo pasa a formar parte del Tercer Frente
Oriental, bajo las órdenes del Comandante Juan Almeida. Allí cumple tareas
heroicas y riesgosas y demuestra su capacidad de dirección y sus cualidades de
guerrillero, por lo que se gana el ascenso a Comandante.
Después del triunfo de la Revolución defendió la libertad conquistada en su tierra
natal desde varias e importantes responsabilidades en las FAR, como luego hizo
nuevamente, de forma ejemplar, en otras tierras que reclamaron el concurso de
su experiencia, voluntad y valentía.
Recibimos también hoy, a un valiente combatiente: Gustavo Machín Hoed de
Beche (Alejandro), jefe de operaciones del destacamento guerrillero, quien
desde muy joven se incorporó, primero de forma destacada a la lucha
clandestina contra la dictadura de Batista en la ciudad de La Habana, y luego
formó parte del destacamento guerrillero del Directorio Revolucionario en el
Escambray, donde alcanzó los grados de Comandante.
También Machín, al triunfo de la Revolución, desempeñó exitosamente varios e
importantes cargos de responsabilidad en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Ya en la guerrilla boliviana, bajo las órdenes del Che, cumplió ejemplarmente las
tareas encomendadas.
Acogemos hoy en su tierra natal a Israel Reyes Zayas. Este campesino de
origen, y revolucionario de profesión, se incorporó a las tropas rebeldes del II
Frente Oriental Frank País, distinguiéndose en varios combates por su arrojo y
valentía. Es apodado "Aziri" entre los internacionalistas que acompañan al Che
en el Congo, y "Braulio" en el destacamento guerrillero de Bolivia, donde se
destacó por el cumplimiento de diferentes misiones y se convirtió en la fuerza y
el espíritu de la Retaguardia.
Nos compromete para siempre recibir en nuestra Patria los restos de cuatro
heroicos combatientes bolivianos. Sus familiares, aquí presentes, quisieron que

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sus seres queridos reposaran junto a sus compañeros de la guerrilla, y continúen
formando parte de esta valiosa vanguardia revolucionaria.
Freddy Maymura Hurtado, estudiante de Medicina, fue conocido en la guerrilla
como Ernesto o el Médico. En la retaguardia, ejerció funciones de médico y se
encargó del control de los abastecimientos. Salió ileso de la emboscada, y al ser
más tarde capturado, enfrentó dignamente las torturas y vejaciones del ejército,
hasta morir defendiendo la razón de su lucha.
Recibimos también los restos de Moisés Guevara, dirigente comunista minero,
se unió sin vacilación al Che, como le había ofrecido desde mucho antes de su
llegada a Bolivia; le brindó su apoyo hasta entregar la vida por la causa
revolucionaria de su pueblo.
Walter Arencibia estuvo entre los primeros en caer bajo el fuego enemigo aquel
inolvidable 31 de agosto. Desde muy joven se convirtió en minero y se hizo
miembro de la Juventud Comunista de Bolivia. Este hombre humilde llegó a ser
combatiente destacado de la guerrilla.
El último de los cuatro bolivianos que recibimos es Apolinar Aquino Quispe,
conocido en la guerrilla como (Apolinar o Polo), obrero y dirigente sindical. Es
uno de los tres militantes del Partido Comunista de Bolivia que se encontraban,
el 7 de noviembre de 1966, en la finca de Ñancahuazú cuando llegó el Che por
primera vez a este lugar. Cumple bien las misiones que se le encomiendan hasta
su caída en combate.
Todo este destacamento simboliza la solidaridad latinoamericana de aquella
lucha y la de hoy; y también el tipo de revolucionarios y de hombres a quienes la
historia siempre convoca para las tareas duras y difíciles.
Recordamos hoy que durante meses el Che hizo grandes esfuerzos por
reencontrarse con el destacamento que Vilo dirigía, que se había separado del
suyo para poder atender mejor a los enfermos. Vilo Acuña y sus hombres, por su
parte, lucharon de igual forma por unirse nuevamente al Che.
Ambos grupos no pudieron encontrarse por los azares de la lucha, pero hoy, 32
años después, el destacamento de Vilo se une definitivamente al de su querido
Jefe en el suelo sagrado de la Patria.
A esta inmortal tropa guerrillera, hoy más nutrida y fuerte, acudiremos cada día
para recibir el apoyo limpio, puro y revolucionario, que emana de su ejemplo.
Ese apoyo y ese ejemplo nos serán muy útiles en la difícil batalla que libra
nuestro pueblo para salvar la Revolución, la Patria y las conquistas del
Socialismo.
Aquí vendremos a recibir el aliento heroico del Che, y sus compañeros, a tomar
nuevas fuerzas para continuar resistiendo el bloqueo hasta alcanzar la victoria
definitiva.
Compañeras y compañeros:

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Entre nosotros se encuentran ya los restos mortales de casi todos los integrantes
de la guerrilla boliviana. Seguimos confiando en que podremos tener en Cuba a
todos los guerrilleros, para que en nuestro suelo, escoltados siempre por el
pueblo villaclareño en representación de todos los cubanos, continúen el
combate por la definitiva independencia americana.
Este destacamento seguirá librando grandes batallas. Por eso, bien vale
recordar en este momento, las palabras de nuestro Comandante en Jefe, cuando
el 17 de octubre de 1997, en este mismo lugar, en el aniversario 30 de la caída
del Guerrillero Heroico y en el instante solemne de inhumar sus restos, expresó:
¡Bienvenidos, compañeros heroicos del destacamento de refuerzo! ¡Las
trincheras de ideas y de justicia, que ustedes defenderán junto a nuestro pueblo,
el enemigo no podrá conquistarlas jamás! ¡Y juntos seguiremos luchando por un
mundo mejor!
¡Bienvenidos, heroicos combatientes por la causa de la Revolución cubana y de
la hermandad y la solidaridad entre los pueblos!
¡Gloria eterna al Comandante Ernesto Che Guevara!
¡Gloria eterna a su glorioso destacamento de revolucionarios!
Digamos hoy como el Che: ¡Hasta la victoria siempre!
Y repitamos con Fidel
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

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