PERÚ, CHILE Y LA HAYA. ANÁLISIS DE LA NORMATIVA EN CONFLICTO.

Por Yanel Ana Mangano1.

Sumario:

En el intento de determinar su territorio los países de Sudamérica se han visto enfrentados bélicamente y en carreras armamentísticas. Ya entrado el siglo XX y en los primeros años del siglo XXI, estos conflictos se fueron canalizando a través de procesos jurisdiccionales y encontrando su respectiva solución bajo los principios generales del Derecho Internacional, en pos de saldar pacíficamente las controversias; aunque algunos de ellos aun hoy son eje de debate. Ejemplo de ello es el caso peruano-chileno / chileno-peruano por una zona

marítima de 37.900 km2 ubicada sobre el pacifico. Las divergencias de opinión sobre el tema hicieron que el conflicto sea presentado ante la Corte internacional de justicia, solicitando que ésta determine el límite marítimo entre los dos Estados. Es objeto del presente trabajo analizar la normativa aplicable al caso en relación con los argumentos planteados por las partes y las implicancias que este conflicto y su posible solución tienen para la Integración Latinoamericana.

1.

INTRODUCCIÓN.

Tras los procesos independentistas, los países sudamericanos se vieron enfrentados en varias oportunidades por conflictos originados en la delimitación y posterior demarcación del territorio de los Estados nacionales en formación. Algunos de estos conflictos subsisten en la actualidad. En el caso chileno-peruano / peruano-chileno, el origen del conflicto se encuentra en la Guerra del Pacifico de 1879 cuya consecuencia actual es la
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Mangano, Yanel Ana. Argentina. yanelmangano@hotmail.com. Abogada recibida de la Universidad Nacional del Sur en 2009. Investigadora en el proyecto general de investigación “la defensa nacional en la integración sudamericana: antecedentes desde el proceso independentista y proyecciones”.

demanda por delimitación marítima que en 2008 presentara Perú ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya.

1. 1. MATERIA DE CONFLICTO. En concreto, se trata de la delimitación de las zonas marítimas de ambos Estados y el reconocimiento o no, de una zona marina adyacente a la costa peruana que es considerada Alta Mar.2 Para su resolución es menester determinar la normativa aplicable, en base a las normas alegadas por las partes.

1. 2. EL CAMINO HACIA LA HAYA. En 1975 se dan los acuerdos de Charaña por los cuales Chile intentaría otorgar una salida al mar a Bolivia por Arica –territorio ex peruano-, ante lo cual el Presidente peruano General Francisco Morales Bermúdez propuso una negociación trilateral. En este marco se fue generando la tesis Faura, dada por Guillermo Faura, consistente en la invocación de la normativa internacional para sostener la inequidad de la frontera chileno-peruana y que ante la falta de un acuerdo de delimitación especifico se debe resolver la cuestión a través de la negociación de una nueva distribución de las aguas en conflicto. Tal como sostiene José Rodríguez Elizondo el objeto de esta tesis unilateral era demostrarle a Chile y Bolivia que no podían negociar sobre cosa ajena.3 En 1986 Chile y Bolivia reanudaron las negociaciones sobre la salida al mar de Bolivia, y Perú anuncio la tesis de la frontera inequitativa y la posibilidad de presentar la cuestión de la delimitación marítima ante la Corte de la Haya. Idéntica situación se suscitaría en 2002. Finalmente en 2005 el Perú sanciona una Ley sobre líneas de base y ante la falta de acciones conjuntas tendientes a solucionar la controversia, en 2008 Perú presenta la demanda ante la Haya que hubiera sido anunciada a Lagos por Alejandro Toledo y formalizada por Alan García durante el gobierno de Michelle Bachelet.

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Punto I de la demanda ante la Haya: “Materia de la controversia”.

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José Rodríguez Elizondo, “Conflicto Chile-Perú: Los Hechos que ocultó el Derecho”. “Análisis y Propuestas” Fundación Friedrich Ebert. [S.L.]Junio de 2009.

1. 3. LA POSICIÓN DE LAS PARTES ANTE EL CONFLICTO. Chile considera terminado el conflicto porque entiende que los acuerdos de pesca de los años 504 son Tratados en el marco de la Convención de Viena del 69, que si bien no tiene efecto retroactivo es aplicación y reconocimiento del Derecho consuetudinario. Pero Perú sostiene que no son Tratados específicos sobre límites marinos y ante ausencia de un Tratado formal se debe de seguir lo establecido por la CONVEMAR: fijar una línea media y aplicar la equidad, criterio que para Chile no sería aplicable dado que la propia CONVEMAR dispone que la aplicación de la línea media cede ante tratados y Derechos históricos. Perú también hace mención a la Convención de Viena, pero en el sentido de que no se le puede dar otra interpretación a un tratado, debiendo cada tratado ser interpretado de buena fe.

1. 4. LA POSICIÓN DE TERCEROS PAÍSES ANTE EL CONFLICTO.

1.4.1. Ecuador. Ecuador fue parte de los Acuerdos de pesca invocados en el litigio que sostienen Chile y Perú ante la Corte Internacional de la Haya, y por ello la posición ecuatoriana ha cobrado absoluta relevancia, a tal punto que cualquier declaración intenta ser tomada por Chile o Perú como favorable a su respectiva tesitura. Así ante el Decreto 450 de Agosto de 2010 del Presidente de Ecuador el Sr. Rafael Correa, que establece que los acuerdos del 52 y del 54 culminan los conflictos limítrofes entre Perú y Ecuador, fue asumida por Chile y Perú como una manifestación a su favor5, sin embargo aclaro el Sr. Alexis Mera, Secretario Jurídico de la Presidencia ecuatoriana, que con el Decreto solamente se ratifica lo que Perú siempre ha dicho: que no tiene problemas limítrofes pendientes con el Ecuador. La misma situación se produce respecto de la carta sobre límites marinos de 2011, que el Ecuador envió a la OEA.

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1952 declaración de Santiago y convenio sobre zona especial fronteriza marítima 1954. 5 Por Chile se considero que le daba el valor de tratados limítrofes a los acuerdos de pesca y por parte de Perú que se afirmaban los límites peruano-ecuatorianos, no así los límites con Chile.

1. 4. 2. Bolivia. El hecho de que Chile y Perú limiten con Bolivia, hizo que de manera directa o indirecta este tercer país pasara a formar parte de los conflictos, armados o no, suscitados entre dichos países. En 1873, Perú y Bolivia firman una alianza defensiva que llevo a Perú a participar de los conflictos suscitados entre Chile y Bolivia que desencadenaron en la Guerra del Pacifico; guerra cuyos objetivos no eran solamente territoriales sino que se perseguía, también, controlar la producción de salitre. 6 En 1884 se declara la tregua entre Chile y Bolivia, manteniendo chile la soberanía sobre Antofagasta. Bolivia solicitó a la Corte documentación del conflicto Chileno – Peruano, específicamente peticionó los antecedentes del conflicto, el objeto seria analizar la posición Boliviana ante el mismo con eje en la reiterada petición de salida al mar. Evo Morales ha sostenido que “las irresueltas disputas que ha mantenido el Perú con otros vecinos” son la causa de que muchas veces haya existido “distancia entre los gobiernos de Lima y la Paz” y califica a la relación con Chile como “tortuosa”; aunque señala que “el estado boliviano no ha desarrollado nunca una política internacional coherente”.7 Por su parte Ollanta Humala, ha sostenido que a Perú y Bolivia los une “la comunidad histórica, cultural y de sangre y, con el nuevo gobierno, posiciones fundamentales en diversos temas de política”.8 Actualmente Perú y Bolivia, sostienen objetivos comunes basados en la necesaria salida al mar de Bolivia, que Perú finalmente ha concedido. Aunque no podemos negar, que fue para el Perú una razón perentoria para hacerlo, que si Chile le otorgaba la salida al mar a Bolivia y no lo hacía devolviendo los territorios ex -bolivianos que adquirió en la guerra, debía hacerlo con los territorios ex – peruanos para lo cual en virtud del tratado de Ancón debía llegar a un acuerdo con Perú. Es decir, que la solución igualmente pasaba por Perú y se evitaba negociar con Chile. A lo que hay que agregarle que en 2006 Chile y Bolivia incluyeron el tema de la salida al mar de Bolivia en una agenda de 13 puntos, y que el Secretario General de la OEA opino que Chile y Bolivia debían tratar el asunto sin esperar la resolución de la Haya en cuanto al diferendo con Perú.

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el salitre es uno de los elementos usados para hacer pólvora. Morales, Evo. “Bolivia, factor de integración”. DEP: Diplomacia, Estrategia y política/proyecto Raúl Prebisch. N° 4. Brasilia: proyecto Raúl Prebisch. 2006. ISSN: 1808-0480. Pp. 17 a 28. 8 Humala, Ollanta. “la gran transformación”. DEP: Diplomacia, Estrategia y política/proyecto Raúl Prebisch. N° 4. Brasilia: proyecto Raúl Prebisch. 2006. ISSN: 1808-0480. Pp. 136 a 156.

2. NORMATIVA APLICABLE AL CASO. Las partes han alegado la aplicación de diferente normativa entre la cual cabe destacar el Tratado de Ancón de 1883, el Tratado de Lima de 1929, los acuerdos de pesca del 52 y del 54, la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados del 69 y la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar del 82.

2.1 EL TRATADO DE PAZ DE ANCÓN9. Es celebrado por Chile y Perú con el deseo de restablecer las relaciones de amistad. Por éste tratado Perú cede a Chile a perpetuidad e incondicionalmente el territorio de Tarapacá y deja sujetos a autoridad y legislación chilena los territorios de Tacna y Arica por un plazo de 10 años contados desde la ratificación del tratado. Si bien a la luz de los criterios internacionales 10 que se desarrollarían a comienzos del Siglo XX con base en el principio de no uso de la fuerza, podríamos cuestionar el valor jurídico de este tratado, dado que, la situación de guerra subyacente y con ello la situación de ganador y vencido inciden decisivamente en el reparto de las tierras; cabe aclarar, que dicho tratado no resulta cuestionado por los respectivos Estados, siendo el eje del conflicto la delimitación y no la concesión de territorio, y que al momento de realizarse el mismo los criterios mencionados no eran siquiera parte del Derecho consuetudinario sosteniéndose por una cuestión de seguridad jurídica la irretroactividad de la norma internacional.

2. 2. EL TRATADO DE 1929 DE LIMA Es celebrado con el objeto de remover toda dificultad entre ambos países y de asegurar así su amistad y buena inteligencia sobre la base de los buenos oficios prestados por el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Por este tratado, básicamente, se resuelve dividir el territorio de TacnaArica en dos, quedando Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre ambos territorios seria la frontera entre ambos países, la cual partiría de un punto llamado Concordia11 ubicado a 10 kmts al norte del Río Lluta para seguir
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20-X-1883 En 1928 por el pacto Briand- Kellong, Francia y Estados Unidos hacen una renuncia a la Guerra que sería fundamento de la Doctrina Stimson de no reconocimiento de situaciones originadas en la fuerza. En el mismo sentido se celebraría en 1932 el pacto Saavedra Lamas centrando el no reconocimiento en adquisiciones territoriales. 11 Coordenadas: 18º 21´ 08” S y 70º 22´ 39” O
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hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del Ferrocarril de Arica a la Paz y distante 10 kmts de ella. Debiendo en la demarcación dejar las azufreras del Tacora y sus dependencias del lado chileno y dividir la Laguna Blanca entre los dos países. A su vez, Chile cede a perpetuidad al Perú los derechos sobre el canal de Uchusuma y el canal de Mauri, llamado también Azucarero, y establece una servidumbre perpetua sobre la parte de dichos canales que atraviesen su territorio, sin perjuicio de la soberanía sobre la parte de los acueductos que quede en territorio chileno. Si bien la cuestión de delimitación ha sido centrada sobre los acuerdos de pesca, podemos ver en el tratado de Lima el principio del conflicto: A) El reparto de tierras que se hace, provoco inevitablemente recelos por considerarse que fue una pérdida de territorio tanto para Perú como para Chile. B) El punto Concordia es uno de los ejes de la discusión, ya que resulta clave para la delimitación de la frontera marítima. C) Se ignora el mandato asumido por ambos países en el Tratado de Ancón de someter la cuestión a un plebiscito popular para determinar si el territorio de Tacna- Arica seguiría siendo peruano o quedaría definitivamente bajo la soberanía y dominio chileno. Esto último nos plantea la interrogante de si los Derechos consagrados a los individuos por un acuerdo entre Estados pueden ser reasumidos por estos, la respuesta parecía ser negativa, sin embargo al no ser cuestionado dicho punto y al ser reconocido como Derecho, el Tratado de Lima adquiere legitimidad pese a la debilidad que le da al principio democrático. A su vez resulta necesario leer entre líneas, saber que el Tratado de Lima viene a solucionar cuestiones planteadas en el Tratado de Ancón y que del marco histórico en el que este se celebro así como de la documentación de la época se desprende que el plebiscito era solo una forma de hacer legal y aceptable lo que se consideraba una venta de territorio.12 El Protocolo Adicional a este tratado establece que Perú y Chile no podrán sin previo acuerdo ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que por el tratado de Lima quedan bajo sus respectivas soberanías, ni crear nuevas líneas férreas internacionales. Aclarando que el acuerdo a que se refiere debe ser celebrado entre ellos (Chile y Perú). Con esto se torna manifiesto el deseo peruano de evitar las negociaciones bilaterales entre Bolivia y Chile, y el reconocimiento de esta situación por Chile. Cuestión nunca aceptada por los respectivos países, con el objeto de no
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Véase Bulnes, Gonzalo. “la guerra del pacifico”,. sociedad de imprenta y litografía universo, Valparaíso 1919. Pp. 419-424.

quebrantar sus relaciones diplomáticas con Bolivia13, sobre todo cuando ante un posible conflicto se podría encontrar en este tercer país, siempre fiel a su deseo de una salida al mar, un aliado.

2. 3. LOS ACUERDOS DE PESCA DE 1952 Y 1954.

2.3.1 La Declaración de Santiago de 1952 Sobre Zona Marítima que vincula a Chile, Perú y Ecuador con el objeto de preservar cada Estado para sus respectivos pueblos las riquezas naturales de sus costas, establece que los factores geológicos y biológicos hacen insuficiente la antigua extensión del Mar Territorial y de la Zona Contigua, a consecuencia de lo cual, los Estados proclaman su soberanía y jurisdicción sobre las 200 millas inmediatas a sus costas y dispone que en caso de que existan islas de un Estado a menos de 200 millas de otro Estado se determinara su Zona marítima por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los respectivos estados. 2.3.2 Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, entre Chile, Perú y Ecuador, suscripto en virtud de las infracciones a las fronteras marítimas de los Estados miembros por ciertas embarcaciones14, y el recelo que produce la aplicación de sanciones, se dispone la constitución de una zona de 10 millas marinas a partir de las 12 millas de la costa. En la zona de las 12 millas la pesca es exclusiva de los nacionales del Estado ribereño, y en la zona de 10 millas la presencia accidental no será considerada violación de las zonas marítimas. Deducimos de esta normativa que la declaración del ’52 y el convenio del ’54, no son simples acuerdos de pesca artesanal pero tampoco podemos sostener con toda precisión que son acuerdos de límites marinos que concluyen todo tipo de controversia. Esto es así, porque el Tratado debe ser interpretado de buena fe y son parámetros para ello el análisis del contexto y del objeto del mismo. Resulta claro que ambos textos establecen Zonas de delimitación pero lo hacen con el objeto de preservar recursos y establecer la jurisdicción aplicable en ciertas Zonas de pesca artesanal. Por otro lado la delimitación que establece es mínima, no acaba con la cuestión de los límites marinos, y que la Convención del
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Gustavo Lahoud, Habla de la desconfianza ESTRUCTURAL entre Chile y Perú producto de la guerra del Pacifico, y del conflicto por la salida al mar de Bolivia como directamente vinculado a este escenario. Ver “consejo de Defensa Sudamericano: ¿quo vadis? Ejes de una propuesta en función de un escenario complejo y cambiante” CLICeT, Buenos Aires. julio de 2008. 14 embarcaciones de poco porte tripuladas por gente de mar con escasos conocimientos de náutica o que carecen de los instrumentos necesarios para determinar con exactitud su posición en alta mar.

54 haga una división de aguas en la cual las facultades de los estados van disminuyendo a medida que se alejan de la costa demuestra que la soberanía de 200 millas de las que habla la Declaración de Santiago no es una soberanía absoluta. Así como Chile y Perú determinaron en base a factores geológicos y biológicos una extensión de las aguas distinta a la que se concebía antiguamente, la CONVEMAR fija otros parámetros de delimitación que están vigentes para Chile y que no resultan excusables en virtud de los acuerdos de pesca porque no constituyen acuerdos específicos de delimitación marítima. En cuanto a la línea del paralelo en caso de islas, no sería propio que Perú la invocara porque ello llevaría a reconocerle a estos tratados carácter, al menos potencial, de delimitativos; cosa que al menos hasta hoy Perú ha negado y por lo tanto le resultara más conveniente basarse en la línea de equidistancia consagrada por la CONVEMAR como norma consuetudinaria, sobre todo porque Chile toma la disposición como principio general dado que aun ante el caso de islas se resuelve la cuestión por el paralelo. En tal sentido Chile a planteado que Perú hace mención a la línea del paralelo como delimitativa en la resolución 23 de 1955, a lo que Perú contesta que se refería solo a la delimitación con Ecuador. A su vez, los conflictos limítrofes entre Ecuador y Perú se consideran terminados por los acuerdos de pesca. Una última postura pretende darle a los acuerdos carácter definitivo sobre la delimitación, al decir que los mismos no podrían fijar las Zonas de explotación exclusiva de recursos y pesca artesanal si los límites ya no estuvieran establecidos y consensuados. Es decir, que habría en los acuerdos un reconocimiento implícito sobre los límites marinos.

2. 4. LA CONVENCIÓN DE VIENA SOBRE DERECHO DE LOS TRATADOS. Si le damos el status de acuerdo de delimitación marítima vinculantes a los acuerdos de pesca del ‘52 y del ‘54, debemos considerar las disposiciones15 de la convención en cuanto a que no se puede alegar una norma de Derecho interno para no cumplir con un Tratado y que incluso la nulidad, terminación o desconocimiento de un Tratado no menoscaba el deber de cumplir con las obligaciones si estas surgen del Derecho internacional independientemente de ese Tratado; en tal sentido será preciso también analizar la situación a la luz de la CONVEMAR.

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Art. 27 y art. 43.

Es decir, que si consideramos a los Tratados como acuerdos específicos de delimitación, Perú no podría alegar la Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo16 en aquello que exceda la delimitación que hace el Tratado y en caso de pretender la nulidad, desconocer o dar por terminados los acuerdos de pesca Perú deberá recordar la importancia de los Derechos históricos conforme al Derecho internacional, Derechos que Chile viene ejerciendo sobre las aguas que Perú reclama, y Chile deberá tener presentes las obligaciones que ha contraído en virtud de la CONVEMAR. Pero, en caso de considerar que los acuerdos de pesca NO son acuerdos de delimitación que concluyen todo tipo de controversia, deberíamos reflexionar sobre la violación al principio de Buena Fe que realiza Chile al darle a los acuerdos una interpretación distinta.

2.5. LA CONVEMAR- CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE DERECHO DEL MAR-. Si bien el Estado del Perú no queda incluido dentro de la definición de Estado parte que da el art. 1 de la Convención, la misma ha sido introducida en el conflicto y su inclusión no ha sido cuestionada, en parte, por considerar que ha tenido en varias de sus disposiciones efecto cristalizador de la costumbre. El art. 15 establece que en el caso de Estados con costas adyacentes o situadas frente a frente, los Estados no pueden sin acuerdo previo extender el mar territorial más allá de una línea media fijada por puntos equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base a partir de las cuales se mida el mar territorial y que la disposición no se aplica cuando existan derechos históricos o circunstancias especiales que hagan necesario delimitar el mar territorial de otra forma. Por su parte el art. 74 dispone que la delimitación de la Zona Económica Exclusiva entre estados con costas adyacentes o situadas frente a frente se efectuara por acuerdo sobre la base del derecho internacional, a que hace referencia el art. 38 del estatuto de la Corte Internacional de la Haya, a fin de llegar a una solución equitativa y en caso de que no se llegue a una solución la cuestión debe ser sometida al proceso de solución pacífica de controversias y establecerse arreglos provisionales. Pero cuando exista un acuerdo en vigor la cuestión debe resolverse por ese acuerdo.

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Ley 28621

En tal sentido se prevé, en los artículos 300 y 301, que los Estados deben cumplir sus obligaciones de Buena Fe y la Convención no modifica los Derechos y Obligaciones que surjan de acuerdos compatibles con ella. Del análisis factico y legal surgen diversas interpretaciones: Así si bien se presenta como lógico y atinado el criterio de utilizar la línea de delimitación basada en la equidistancia, no hay que confundir equidistancia con equidad, dado que en el planteo Peruano la “equidad” sería una suerte de simetría entre las aguas jurisdiccionales pero no de las competencias que sobre las mismas poseen los Estados. Esto debido a que Perú, con sustento en su Constitución de 1993, la Ley 28621 sobre Líneas de Base del Dominio Marítimo del 2005 y el Decreto Supremo 047 del 2007, pretende Derechos soberanos exclusivos sobre las 200 millas marinas de su costa. Otra es la postura de Chile que se ha obligado por la CONVEMAR. Convención de la que surgen delimitaciones de las aguas jurisdiccionales que hacen que las competencias estatales se vayan reduciendo a medida que se alejan de la costa. Por lo tanto, Chile estaría habilitado no solo a cuestionar la delimitación equidistante por no ser equitativa sino también por no estar de acuerdo a derecho, debido al desconocimiento que Perú hace de las delimitaciones de la CONVEMAR, Convención que el mismo invoca como reflejo de principios y normas consuetudinarias. El Perú habla de normas relevantes de la Convención, lo cual nos lleva a concluir que hay normas que no resultan relevantes, por lo menos para el Perú. Dicho esto se presenta otra conclusión jurídicamente lógica, el Perú en el intento de defender su postura, viola el principio de buena fe y lo hace por varios motivos: 1°- invoca normas internas, 2° esas normas han sido sancionadas con posterioridad al inicio de la controversia y 3° reconoce a la Convención pero solo en aquellas normas que considera relevantes para su tesis territorialista17; lo cual produce una suerte de inseguridad jurídica para el otro país en conflicto, dado que, no queda claro que normativa resultaría aplicable desde la óptica peruana. Por otro lado, es recurrente la alegación de actos unilaterales de silencio por parte de Chile ante la pretensión peruana; lo cierto es que dicha pretensión también ha tenido tiempos de silencio y no consideramos que cabria asignarle a

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La doctrina peruana se divide en territorialista, los que consideran que en las 200 millas el dominio debe ser exclusivo al igual que en la jurisdicción territorial del estado, y la tesis zonal que reconoce las delimitaciones dadas por la convención.

los actos peruanos de tratar de plantear una negociación, o sancionar leyes internas como verdaderos actos unilaterales de protesta.

3. IMPLICANCIAS PARA LA INTEGRACIÓN. Si bien podemos encontrar en Latinoamérica elementos comunes que podrían favorecer la integración, existen también elementos de identificación nacional que pueden impedirla. Sobre todo si ellos fueron forjados en una guerra en donde se hizo ver por un lado a uno de los participes como el gran invasor y al otro como invadido, y por otro lado, a uno como un reclamante injusto frente a un justo vecino. Si bien es cierto que las relaciones entre países vecinos tienen que fundarse en hechos claros e indiscutibles18, tal como sostiene José Elizondo la resolución que dé la Haya no acallara el problema porque en caso de que haga concesiones parciales estas serán vistas por Chile como una perdida y por Perú como una concesión mínima; pero a demás en caso de desestimar la pretensión peruana se corre el riesgo de que sea juzgado el papel de la Corte, dado que desde la óptica de Chile país expansionista e invasor, ese tipo de resolución seria visto como una suerte de favor al país mas “poderoso” de la contienda, y si la Corte fallara plenamente a favor del Perú el recelo que esto originaria en la población chilena agravaría notablemente la situación actual. Y esto es así porque tal como decía Francisco Valdes Vergara 19, las pasiones extravían mucho más a un pueblo que aun hombre, porque este tiene, para contenerse su voluntad individual, y el temor de su responsabilidad, mientras que las pasiones de los pueblos son ciegas. Así si bien se han producidos avances en materia comercial e impositiva entre ambos países, o perdonado indocumentados, no se han resuelto las cuestiones históricas y ello se debe a que los fuertes y recíprocos recelos generados en la población harían casi imposible justificar una concesión o reconocimiento de Derechos, que terminaría con gusto a derrota. Tristemente aun cuanto se pueda aparentar el compromiso con un ideal como lo es la integración latinoamericana, es imposible concebirla en la realidad si no se solucionan los conflictos pendientes; en tal sentido, una resolución de la Corte correspondientemente acatada podría ser un hito histórico para la verdadera integración de los pueblos de América Latina.
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Alberto Fujimori, discurso en la ceremonia de suscripción del Acta de Ejecución del Tratado de 1929. 1999. 19 Francisco Valdes Vergara. suplemento a la sección bibliográfica, “la guerra del pacifico”, imprenta y litografía universo. Valparaíso 1919.

4. RECAPITULACIÓN.

En conclusión, la guerra del pacifico es más que un hecho histórico, para peruanos y chilenos constituye un eje de identidad nacional cuyas consecuencias se vivencian aun hoy. Lo manuable del derecho nos permite encontrar aspectos favorables para ambas posturas. En tal sentido será relevante la interpretación que la Corte haga al respecto. La resolución de la Corte debería tender a reconocer de manera parcial la petición peruana para no hacer perder a Chile los Derechos que considera adquiridos por el ejercicio que históricamente ha hecho de los mismos, o bien considerar la delimitación actual de acuerdo a derecho de modo de que las cosas cobren estabilidad. Dicha resolución requerirá ir acompañada de una reforma cultural que permita disminuir los recelos para que aflore la identidad común, y así poder constituir las bases de una América Latina integrada con miras a un futuro digno que sepa honrar el pasado en común.

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Documentos. 1. Acta de ubicación de los hitos fronterizos entre Chile y Perú. N° 1,167. Santiago, 1930. 2. Convención de naciones unidas sobre Derecho del mar 1982

3. Convención de Viena sobre Derecho de los tratados 1969. 4. Convenio sobre zona especial fronteriza marítima. Lima - Perú, 1954. 5. Declaración sobre zona marítima (declaración de Santiago) Santiago. 1952 6. Demanda ante la Haya. 7. Tratado de Paz de Ancón. 1883 8. Tratado de Lima 1929.

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