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ABUSODE PODER,ABUSODE LENGUAJE

Quisiera abo¡dar el obje¡o de esta reflexión, qu€ también podría formularsessl: el abuso del lenguaiey 5u relación con el abüso d€ poder -un tem¡ antiqúísimo*, por dos caminos, po¡ dos vías, por decirlo así. Vistas fiás de cerca, son dos las cosas que intenta¡la rrone¡en relación.De una parte, se ha de habla¡ de un de ienómenode la historia anüeuadel pensamiento: la controversia que Platón sostuvo s lo largo de su vida con la soflstica de su tiempo. De ot¡a parte, no 3e t¡ata aouí píma amenle de ¡o h¡stó¡ico,de cómo {ocurti+ too ñalm.nt"' Ias cosssen los siglos v y lv anÉs de Cristo. Antes bien se conRide¡aránl¡ postura y los ¿rsumentos de Platón como caso fito¡léIico, del que creo puede obLenerse algo que nos afect¡, aqui y ahora, a propia bituación.Y mucho habla y no"oLros a nuesLra de en faror de la presunc¡ón que PlaLónreconotió y llamó por ou nombre en ¡a sollstica de su época un peligro, que acompañs en todo tiempo la vida del e¡'

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píritu y de Ia sociedad.Lo que, por t¡nto. en lo que sigue parezcaser descripción hisLórica interyretación c puede ser tomado como alusión ac¡ual, mien¡ras que lo que püeda c¡ílica dc la ópoca quirrc ,er cntendidu ni.mu .iJmN c"rnu r<fe¡en,ia .rn, rl . eterna le¡tación, a la que el hombre hislórico cstá lla' mado, antes y abora. a resistir, y 1() seguirá estando La cuestiónes. por tánto, en qué consistemás en concretoese peligro y esa tentación, Sollstica Quien hoy quiera hacerselna imagcn de lá sofístiy ca en ]a época de Sócrares preguntecon esa intención a 1abibliogratíahistórica,al rato pcnsaráque está formulando una extraña pregunta. una pregunia que, dc repenle, parece habersecerrado a toda respucsta. No sólo €n un autor como, digamos,Bertfand Russell, 6ino tambjéú, por ejcmplo, e¡ Wemer láger, se dice que los sofistas,desdeel punto de visia de la historia de las ideas,son un fenómenota¡ ¡ccelario como Só' ctatesy Platón; además, son los auténticos fundadores de la formación formal en e] mundo occidenlal:se les considcraprecisamentc como los cteadores dcl concepto <cultura), como ios primeros humanistas, como geniales pedagogos, como lüchadorespor la libcrtad de espíritu, etc. Y todo eso se expone y documentadc toma müy plausible. Lo que áhora se ha hecho de pronio incomprensible dicho brevemen|e, enemies, la ga de Platón. Pero, ciertamente, Plaión, en este punto. ha sido de la misnra opinión no sólo qüe su maestro Sócrates, sino que su gran discípulo ArisLóreles. ¿Qué tenian ellos, propiame¡te.contra la soIística?¿Es qüe P'aror no ,oroció el \erd"deroalcancc ellc movidc

miento intel€ciual?¿Es cierto, como apunta Bertrand Russell,que, ante 1a superior inleligenciade los sofisen tas. se refusió deshonestamente lo edificante?Tal irreflexiva, que simplifica claramenteel inicrpretació=n hechó,¡o se puede aceptarsin más. En todo casoháy aquí algo muy fundamentalque. de hecho, no con' y E\trañament€,nuestrohombre, el asombrado pe¡dido. Dodrá ser püeslo en el recto camrno medrante ttirt¿.ic, qu", en el londo, es igualLrnaobservación pero que entre tanto parec€habermenle desacertada, Se en se consolidado los manuales. le dará a €ntender -cito el manual de hisloria de la filosofía de Vorlán' n€gativo der- que nel eniuiciamientounilateralmente ha de la ;fistica'. incluso en la fllosolía c1ásica, quebrado y ha sido superadohace algo más de cien años nada menosque por medio de Hegel. Pero si se leen más álentamentelos textos de Hegel. no se observs n:da sobrc un enjuiciamientopositivo de la solística. re si l-c. l" c'posi{ión.ob,¿en él un ¡ono L'peciaL: ¿, pur Jccirloa.r' .le un nodo ha'rd enlonirr||um.n y Acusación,reparo, advertencia ces dcsacostumbrado. peto Hegel entiendee1 térreprocle siguen en vigor, mino (sofística, de tal modo que ya no es refedble. .n pr:TJ- ri mino. a t'gurd' de errin¿Llash;'róricanr ble', ni anr.gua. mode'14' E' ci-rro rr. Ie :Jen.ific. oüc Heeel habla ante lodo de los sofistasde la época valode Sóa¡tes. v los cita de hecho, aparentemenle como gente <muy culla). rándolospositivamcnte Sin cmbarso.como se sábe,éste es, en el modo de hablar de Hégel, un cumplido muy probleñárico Preesa ese modo de ser culto. precisamente re' cisamentc flexión que. como él dice, disuelvetodo objeto,libte v sólo mcntalmentcpfoblenatiza todo dialécricamente. p cc:.am<n. eso con.lrru)e ¡eligro. lo neg¿livo". cl \ de io solisrico la sotisrica. á"i di,ie en su" lccciones

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LA FE aNTE EL RETo coNTEMpoRANEo 217 cia ((La sofística¡o está ta¡ alcjadade nosotroscomo se picnsa', dice Hegelj esta frase se halla en realidad como aforismo invisiblc al comienzode esta retlexión míat como tambión me parecemuy digno de fltención e1 apunte pófumo do Nietzsche:(La épocade los sofistas, ,?r¿srf¿Épocar. Pero, como he dicho, la sofis' tica no cobra sólo bajo esc ásp€ctonueva actualidad, sino casi más por la polémica de Platón con ella y por sus corltraargumentos. dóndc residepara él Io ¿En pcor de la sofística? por ¿Qué es 10 que ve amenazado ella? ¿Qué es, en opjnión de Platón, lo que no puede si desptcciarse se quiere que el hombre viva una vida hunana? En suma, ¿qué tenía Platón verdáderamente contra los sofistas? tsl modo de prcsentarse estoshombres,tal como se esbozaen los diálogosplatónicos,es en cierto modo y evidentes otros rasconocido.Sin embargo,hay cosas gos menos obvios: mucho es inclúso aparentemente (eviLlcnte,.?or ejemplo, el hecho de tener éxito, de no un modo muy espccial,que Sócrates ha dejado de es¿ ron..arJrund y o||d !ez con irónicaadmir¿ciónl <venta¡ de 1a sabiduríá,es€ignorar la inconmensrrabi' lidad entrc el dinero y el espiritu, como si no hubiera diferenoiaalguna enÍ. aúes libeftiles y (trabajo intelectual,, o incluso entre honorario y salario; todo esto son, en Liltimainstanciá,cosasque van a la raíz, afecal tar totalmenLe sentido de la exjstenciahumana y, actualescasi en el sentido políademás.rabiosamcnte lico de ]a palabra. IDcluso la cquívoca <belleza' con que Platón adorna a los contrarios de Sócrates,feo como ün sileno, y que a primera vista podría parecer como un accide¡tal reqüisito teatral, incluso esa cualidad del ardbira:1a moda,esa(belleza,icmádairónicameniede ün modo, digamos,poco gricgo. parece apuntár a algo mucho más inporLante,a algo nucho llamcnos evidenietambién, a algo que recientemente

de filosofía de la histoúa qr¡e en esto r€side Ia diferencia, en que ula sofísticaperieneceal razonami€nto y cul¡o, mientrasque Sócrates Plalón fijaron el pelrsa' miürto en algo sóljdo que el espíritu encüentraen sí culto, es bombarelernamenie), Este <razonamiento por Hegel; de una mancra dema' deado in¡ensamente siado fácil y casi inevitablelleva a los hombresna sabcr que, yendo a los molivos, todo puededemosLrarse No habrá llegadouno muy lejos en su cultura si ¡ó es capaz de tener motivos hasta para lo peor. Todo lo malo que en el ¡¡undo ha ocurrido, desdeAdán. puede justificarse con buenas razones,. Hasta aquí Hegel ¿Oué hay que decir, por tanto, dc su jüicio sobre la sofistioa?Claramentela cntiendecomo algo qüe pare' al ce acompañar,inquietantemente, espíritu, oomo un Deligro inmanentea la concicnciahumana que quizá hay quc superar,peto q e no es, por principio, evitainclüso una amcnaza,en el fondo, blei posiblemenle, y indispensable salutífcra para el espítitüi pero en ianto más peligrosacr¡ancua)quiercaso una amenaza to más alto es el nivel de conciencia,de <cültura'. históricade la sofisTodo lo que en la caracterización de tica aniigua se ha dicho sobte la fundamentación la la oulturá formal. sobre el humanismo,\r didáctic¡, so_ bre la lucha por la libertad intelectual.todo eso puede bajo el ser una y mil vecescierto, peto pfecisamente süpuesio(ése cs el meollo dc ]a tesis hegeliana)de que pfecisamente sobte cl terreno de esiasadqüisicio' nes se hace posibte lo dcsttüctivo que, tanbién pafá Con 10 que Hegel se é1,ercierra el térmj¡o <sotística>. porle claramente del lado de Platón. Anbos hablan de algo áctual, por encima de su tjcmPo. Pero no es sólo el problemade la (sofística, el que cle este modo cobra nueva actualidad,una actualidad en se en verdad qüe, posiblemente, irá agr¡dizando 1a dc la medids en que progrese diferenciación la concien-

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mamos (Derfección'. Esa palabra tan caracterlslica. alude no sjmque se no; ha hecho ya imprescindible, u lu <plenitud,, más bien designauna plerjt"-ent" mala. nilud sosFechosa, Si se p;egunla en qué reside,en opinión de Platón, 1o malo d€ esa pedección,nos melemosya, o nos vernos obligados,a hablar de lo que Platón ¡enía (pro piamente) contra los sofistas CortuPción de la Pdlabru Su objeciónpodría reducirsea la bfeve fó¡mula: corrllDción de la palabra. Con lo qüe sigue sin decirsc lo que propiaméntele jrrilaba Lo propiamentemalo de ia sófísiica 10 ve Plalón, me pareceá mí, cn qun ella cultivó la palabra con una cnorme scnsibilidad Jc ¡ara cl marizli;süi:rico \ (on un dlro Crddo inreli a toÍnal, llégando harer rrn arte Jel lenpuaic sercia así iorrompiendo ptecbalnente al mismo fiempo el sen^ de tido v disnidad la Falabr¿ Pucsli n¡labrar cl lengu,icro soi nor rrrurale/j no ¿lto e.pe,idly e.pccifico. son un ánbiro de (rm'1¿ son sir¡pemen'.el rlcncr ro Incd;adol ¿o ni o¿rc':'t. de lod; la existenciaespititual. Sobre todo, la exif€n en a pal"bn \ por c.o. si ¡e áconte.e cia l',.mana corrompela palabra, el ser humano no püede quedal sin afeclar. ¡i menosinlacto. s:Piiti(J corrupciórde r ns ¡hru-1 Sc Pe-o. "oui no'lic' ro quc enrienrJe a e.r pregunrr ¡rcJc re'.nonde¡o '.' iu. r(ns¡ rnr 'Jc" d< lo ouc J" digniJad' " e¿mo',-rre.r''ncia a la palabraca e corrlunro Jc .l a-c\isren.;, id<r que no.e t'¿r'r ra'ro de conocer que no cs ¡anto.ün concepto¡bscomo <le reconocer, tracio cor¡o una collcepclonexrs¡enclar'

La conquistade la palabra humana es, por naturay leza, ambivalente por ello es de plesumir que la pa' labra puede corrompers€ un doble modo. El priner de valor de 1a palabra es que en ella se hace patentela rcalidad: se hábla, pafa dar a conocer,ál nombrarlo, Prccialgo reali dar a conocerr algüien,por supuesto. lrn.n,c.r'.s cl .gurdo valor: el carác¡er corurica tivo de la palabra-La palabraes tanlo ün signoobietivo comoun signopara alguien,para aquel precisamente de anre quie¡ se expore la realidad. Esosdos aspectos no la palabráy del lenguaje,aunquedistinguibles, so¡ sepafables. se da el uno sin el otro. Itcluso qüicn. No al referirsea un obielo, parezcadirigir su atenciónsolamente al objeio, en realidad se renrite naturalmente a un contertulio: quien habla. quicre comunicar.Pero ¿qué otra cosa podría uno ccmünicat a olro sino las el cosast¿l cono son? Por supuesto, hombre es c¿paz de mentir. Pero la mentira, ¿es en sentidoeslficto uns ya comunicación, que aquel a qujen se miente sólo en aparienciaparticipa de la realidad? Por tanto, corrupción de la relacidn con la realidád, corrupción del carácter comonicativo: éstas son las de dos formasposibles corrupcióndc la palabra.Y amlas bas son precis¡mente que de hecho imputa Sócratcs a la <rctórica, sofista.E¡ los diálogosde Platón hay una reiterativa qüeja y acusación:<Vosotrospensáis que sólo hat¡ que preocup¡rsedc las cosasen cuanto qre se puedahablar de ellascausando impresión,y prede cisamcntcpor eso sois vosotrosincapaces diálogo; No habláis,pero no conversáis. se puede scpararuna del cosade la otra: €l lenguajeque sc emancipa objeto un es por eso, necesariamcnte, lenguaje sin destinaPero, ¿qué se cntiende por (emancipaciónrespecto del objeto,? Sc enliende, dicho dráricamente, tanto como indiferenoia rcspecxode la verdad. En úliima

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LA FE aNTE EL RETo coNTEMpoRANEo 221 escenificado. etc., y, sin embargo,considerado esen10 cial, ser falso, y no solamcntefalso, sino malo, mezqüino, nriserable, vergo¡zoso, funesio: radicalmente malo, a no ser que se enlienda-y cito al Sócrates platónico como artista de la palabra a quien dicc la ya, verdad. tsastedecir eso para encontrarsc ilenamentc, cn mcdio dcl d;álogoen no dife¡entesituacióna la de Platór mismo. Lengud¡e como insltumentode poder Por lo denrás. Sócrates toma en serio a los sofis' no tas, no cree de ellos que una utilización del iengüaje por despreocupada 1a verdad afccte tr¡ sólo ¿ la püra lorma, a la osadíade imlLgenes, la brillan¡ezde esa tilo, ádqüisiciónde nüevos medios de expresión,etc. Esa ap¿rjencia que se trata exclusivame¡le al mede o nos en primer término de algo así, esa aparienciaengañosapucde qujzá ma¡tencrsepor un tiempo, especcüado dc un grupo licialmcntcdcntro det ambienLe terario a la noda. Pero Sócrates apremia a Gorgias a ir nrás allá de esa aparienciarle obliga a contesarqüe y con esa utilizac;ón dcl lcngllaje,perfcccionista sepa rada dc ]a raíz de la realidad,quiere llegar reálmente q a ouo sirio: (oncr, nrenrc. e I lcrpuJj( r( (onvierte ncccsariamenle instrun¿nto de poder, y en en el fondo. ocurre esro desdeel pri¡cipio. Con 1.,que acabade mencionarse segundo el aspecto de la corrupciónsofistjcade la palabra: la dcstrucción de su caráctercom nicativo,de lo que vamosa hablar. Sin embargo,estamosaqüí un poco ciegosa caüsa de 1a algo cmpolvádalerminologiacon la que nosoiros nos encontramos estetema, quc no hay quc achacar en de a Plató¡, sino a sus tradrctores, maneraque sólo con esfuerzoes posible descifrar e] contcnido preciso

lensuajeno significasino relaciónco¡ lá reainstancia, objelo es 1() que constituvela lidad. Conducirse-por-el y verdad del pensamiento 1a palabra, más allá de la una mera picardíain' extcrna.No considero corr.cción como el gen;u.ique.parr Plarón. honbrequecon''der¿ con la Drl"b,a \ (l mcro culsu un .1.Aocio relaciún tivo formal del uso linsiiistico sea¡ambiónun nihilista. que ¡üencionalmente estácxpresa¡ se Aouí me Darece ese Gorgias, ¿o una afinidad iecóndiia. Por supuesto, cuya obra fundamental empieza con esias palabras: (No har nada), no quiere decir que (no hayat los mil hecúosque posibilitan a su vez 1asdiez mil noii' Pero sí qüiere decir: o hav nada cias v comcntarios. ndet¡ásde, esoshechos;no hay quc contar con ¿l ser que pudicra poseeruna fuerza nornaliva y contorme al que se resiria, o al mcnos podria regirse,.luien hi' cieri uso de la palabra. La vinculación a l¡ realidad del discurso,esto es, la v¿tdad objctiva nostratá con ello aue no tiene nj idea de en qué cotsire e] arte de por el hechode quc Un.scritor es definido la paj¡bra. se él la c¡pacidad dc convenccrse ha convertidoen en indiferente sicndo <totalmenle una scgundi natüraleza, es Esafrase,que se concederá, o 1o qas Diensc escribao. es casi una cita textüaLi sin embargo,su ialr radical. aulor no es un sofista de 1osdiálogosplatónicos,sino n modernoesciror de lcnguaalenaná El sofislaGofpias Dudo haber dicho: no es el quó lo decisivo,sino il c¿i¡o lta forma" la dicción,erc )i de hccho,Cbrgiás ¡1ne"lpo " í. \. por .u¡JJ' o, lr(ne ' p¡i 'c'pio dlg. Lna dc rJld . \o.. ci oOl..ólo que hJc( d(l lcnguri< de arre, sino la iorma lograda.rrcnte a eso, Plaobra ón rnr'tien< r rrlse, ro ólo Llc o o 1" s:rrod< si .u ¡rópi. '.-'il :.1"d for 'a or n¡ "r' reco¡ccir que algo puerle esiaf quizá (maeüísijc¡, dicho, agod¡nleniavillosanentc dicho', peflectamente escriLo,reprcse¡¡ado, te formulado, arrcbaladoramente

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platónicas.Leemos algo así como de las expresion€s <arte de la persuasión,,<adnlación' o "discrrso adudcl Iatorio,. Y con tales vooablosnos desviamos astntcr. CierLoque está cscrito en alguna parte que ésteno es asunto de la filosofi¡; sin embargo, mc importa mostrar que aquí se oculta algo de üna actualidad hpmo.dicho.en q.e qu'c' el mirmo n'omerro, u,a l¡ p"labr¿no .( r.¡d,.e <r¡r<'r 1 cor'ci.'trencn te conforme al objelo me¡tado por ella, cesaeo tps¿) de comunicarrealmentealgo: el caráctcrconunicatrvo dei lenguajeno sólo se constitu)c al mismo ticmpo que su ¡elación con la rcalidad, sino que es destruidoiLLn .in ranenreco,r clld. t'.o q.i/i sea aceDraJo m;' Pero, ¿y hablar de <instrumentode podet,? ¿Cómo con\¡ertirse püedeen esemomentoI "nccesariamenie, la palabraen instrumentode poder? ¿No signilic¿esto que de un momento a otrc la relaciót humana entre se quieneshablan, entre quien habla y quien escucha, ciedame¡te, así es, y pre_ ha modificado? Respuesla: eso cisamente es lo que de hechoocuüe. Quien sc dirige a otro con palabrasy no. como ahofa estamossu_ (on rna vtrbo'iJ¿d espun.¡n"i c :no.u. Doriendo. la conscienteme¡te palabra,quien asi sino manipulando de habla y no se ocupa expresamente la verdad, si le importa algo distinto de la verdad, no traia realmente al otro como iguai, no le rcspeta propiamenlecomo pe$ona humana: en senlido estricto, cesa en ese mo_ mento de haber un diálogo, una conversación¿Qué hay pues? Sócratesrespondecon precisión a esa presunta con el vocablo siniestroy pasadode moda <adulación,. Dice: <Tienelusar, por ejemplo,"adulación".' P€rc, ¿qué significa, ¡diablos! -'o, continüandoen el idioma socrático. iperros!-, (adulación>?No sig' que oiga con nifica sólr Jecir a alguienalgo amable, -fr

gusto y que se le hable conlorme a é1 le gus¡aj ¡ampoco es precisoque lo qüe se diga sea incxacto,o al menu' no (. cslJ deJi:i\o.D(Li.ivu e. trrJ qu< se dice. Puedemuy bien que algo seaasí, lal como yo 1o digo, pcro yo no lo digo porque sea así, ni tampooo pofqüe le quiefo hacer al otro un tavor, sino que 1o digo para que el oiro me haga un favor. <adulación,. corno por lo deEso es, pfecisamenle, más sabecualquiera.El otro, a quic¡ hablo pára agradar. no es en modo alguno un isual, un sujetoj es más bien algo asi como un objcto, cl objeto de un i¡renrodc ¿poder¿mienro.objeo somerido manipuel a lació¡'. Dn todo esto ocurre cas; exactamcnte conlo irario de lo que parece ocurrir. Parece,sobre iodo a quien no acepta]a adülación,como si fuera especialmenterespetado. cuandoprecisamente es éseel caso; no ignorsda. Se aprecian su dignidad cs, sencillamenle, sr¡s cualidadesmenos respctables. 1as que pucda en presentarün punro de debilidad, para ponerlo a fun' cionar como un instrumento.Pero, en la misma medida en que la palabrajuega en todo €sto un papel, oesa de comunicar re¡lme¡te algoj er lugar de eso ocllüe reaimenle una conversaciónsin interlocutor que. en contradiccióncon lo que es el lenguaje,no dice nada sino que intenta algo. t-a palabra se desnatüraliza ] sc dcgradáen <agentequímico>,en droga que se su. mini"Id: s( hd cunverridr 5impl( ¡IcJio. (omo un en aparátoo un rcquisito. (¿lnstrumentode poder,? Puemuy rsada, de seguirsonandoesto como una expresión sin cmbargonr eS1á lejos de eso como, de entrada, tan pudlera suponerse.

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oAduldción,, hoY Pero la actualidadde lodo esto se pone sólo de ma' nifjesto si se prcgunta en qué terrcno puede pensarsc jmDlantadahov la uadulación" asi entendida lnme¿Hav di;hmcnre salia a la palestrala conttapregunta: qüe esté libre de ella. al' alsuna zona de la existencia eÍin rincón en el que no hablemospara agradara a1gLtien, lin de... hacer algo, como, por ciemplo, qrte a ionpre alqunacosa?En esle contexto,las frasesde los inocen_ anu¡cios conercialesson un casorcla¡ivamenle no seatan inoc€ntcque a cse modo te. iQuizál Quizá cnrre trnro una prc5en de dirieir l¿ Dalrbr¿p"erendd qrc aáemi' 'e le conceda\ qui/¿;c' ric toñpleta v se con qud f¿lra de corsiderdción mu\ Droblcmálic¡ ¡tilizan en favor del negociolos conocimic¡tossobte la sicoloeíaorofunda del hombre Y no se hable del provocado retroacrivoeiecto configuradorde personas por l.iJcdle.¡.opue'ro' por la lr-pagrnd¡. desplchuc¡ erdu. arre rodo rcn:ecdo cu(rrJ la' deb'lid¿de' qüe ver dcmoniospof todasparies' manas.Pcto no hav amcna_ En ú1timainstanciano ocurre ¡ada seriament€ mi zador sj, sa¡isfaciendo vanidad, deio que me digan lo que me agrada.o con gran naturaljdadse diige 3l a discurso a mi frivolidad. a mis conocinlicnlos, la rnoder¡idád,a 1a juventud, etc., a fin de que compre esta marca de cigarrillos,aquel n'¡isky o úna detcrmi' nada loción ¡:ara despuésdel afeitado No obstanie, no ¡uede disittirse que de estc nodo e1 lenguaie,en la medida en que se proponeuna finalidad v no €1 dcC"¡ lo otc Lir aleu.picrdi su cr-¡,rer conLnic:rrito. lo r'"1..' b-e".1p"nc lqu, c' I .rc,ien c , lra d( cal" f. cidad de ft.i.r<n.iá con qrc se dci¡ halogar up; público nión pública, el

tl Jominiopropio del ane solhricode aduldresrá in ,in embdrco. brro lugar, que no deia Di n'ucho es Mi sccnad¿menle prop-e"la ana_ menos numinar de por 10 menudo, bajo este asp€cto.el ljzar un Doco conceDto<enrrelenimientot.con este término no se aludeirjuegosni bromas,en las que el hombre,socialmente, se;efr€sca y recupera,ni tampoco se alude a ¡lao quc se re¿liza hace.MuchorenJr er conrrála ) cl indice -,"r." olee.." conrr; la que hal que lc'"nL¿r bien ha de h¿blar'eJc "enrrcrenrMás amone)tadór. mi€nto' en el sentidodel término más definido,x afor' no iuna<lamente ambigr¡o.de <industria del enireteniÁiento'r se está habñndo. por tanto, de un bien de por en con.umomu\ e.pecrli\oprercn¡ddo el mcrcado que lomcnta ]a iama de la producción curiosa aquellá Cun lo que no se está uiulaciún.omo bic business penrando modoálgunoen un nivel de la literatu¡a en (soiulsar o del cons¡mo de masaslpor el cotrario,ia la más e'r'aJa p'eren'ión trsrica"imTlicani' bien \o (c tormrl. Li cJsoe, en cierrorodo compl:cado rÍrra. cono ocurrepor demr: en gcnerrl.de camclar . lr g.1le p¿-aque comp,eeseb¡endc con'umo 'lno olc e' <l n,'mo d:'.uAo rdul¡lono eLouc se compra e'o: que 'e me ha_ \ .o 5um( \o pagopr.cicrmenr' blc de lo que me 0g,add f.lo esrád¡cho sln emDaroo Jcmasiado 'implánenreEn 'en.iJoesrricrola mer' por. lu quÉ e'roy di'puc'ro a- pagrr el prccio "un.', co¡sis¡e ¡o sólo en qüe se halaguenmls de_ exieido hilidades-eso ha de ocurrir de un modo o de olro-, rino * qu" eso ocürra de tal modo que se me oculte (lo el verdadiro fostro de1aconlecimiento qu€ es pro' <adulación') Al dispio, pot 1o demas,dcl conc€pto irutai de quc se me dé la razón v de que se me adule. quiero tener a la vez buena conciencia (o ai meo r_anouilo en el peor de lo5 cr_ corcienc'a no. "napenurbadar: rodolo que sc di.c lo que )o lco' so., no

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escucho, rIIe muestra, se debe ser <en serior, verdadero, importante,digno de tenerseen cuenta,<reai). Eso es 10 qüe se €xige. Y para satisfacer <denanda) dcbe esa haber suficiente <oferta' si se qlriere vender con ganancía.Y no es que la demandase dirija úada más a lo uagradable"en el sentido rnás obvio del térnino. En últirno térmi¡o, no hay sólo sensualidad, vanidad. cudosidad, seniimentalismo; tsmbién hay crueldad.e1 d€seod€ ser escandalizado, alcgría por el mal ajela no, el placer de irjuria¡, el afán deslructivo,cl enardecimieniopo¡ lo radicai (por las (soluciones definitivas)), el entusiasmopor Ia derrota, etc. Todas esas y, debilidades han de deciEe halagando lo que es más grave,no (de cualquierformar, sino de forma creible y, como dice Hegel, <con büenasrazones) poner esto Indudablemente algo muy pretencioso es en marcha. Sócrates mismo dice que se requierc una buenadosis de descaro;ante todo hay que sabercómo se ha de tratar a la gente y dónde encontrarel punto justo. De otra parte, tal empeñoestá acompañado. naturalmente,por la promesade un impresionante érilo. Y, natüralmente,só1opuede realizarsepor medio del lencuaje: lenguoje.rumadoen el ,enrido m;" amplio: hablado,cantado,impreso,ilustrado,filmado, radiado, televisado. Todo el arsenalde los mediosde comunicación publicitaria se ponen en marcha y €stán a disposición. Ciertamente,todas esas posibilidades abiertasy, además, institucionalizadas uso de 1a padel por labra estándestinadas naturaleza ser vehículode a un discursoverdaderamente humano, lo que es tanto corno dar a conocerla realidady comunicarla. sería Y següramente injusto afirma¡ quc on la mayoría de los casosse traicione y atente contra esa función propia de la palabra. No obstánte,es evidento quc crece el peligro de corrupción conformese hace más tentadora la posibilidad de éxito. Pero se encuentraen peligro

no sólo, como ya he dicho, un <sector, particular (la <lite¡atura,, la <prensa, o algo así); €n peligro se en' cuentratambién la vida social de los hombres,que se por nedio de la palabra. Lo realiza necesariamen¡e que nos ¡menazaes, djcho brevemente, r¡ina de la 1a y comunicación el hacersepúblicamente irreconocibles la reálidady la verdad. Dijc que este peligro es evidente.Más bien es evidenie su realidad o previsibilidaddcl pcligro, pero él evidenie.Entr€ los ele' mismo no cs desgraciadamente mentosde su peligrosidad estáprecisamcn¡e tendenla D€ cia ai enmascáramiento, nanera que es sumamen¡e difícjl, casi imposible reconoceren el caso concreto (una novela, una pieza de teatro, un filme, un co. mentaiio radiofónico,un ensayode cdlica cultufal), la línea de dernarcación que una informacjón aclaraen dor¿ Jc la realidad.e dilerencia la mera manipude lación de la palabra calculadapa¡a obtener el éxito. Tampocoaquí es ur criierio la maestrlaen la forma. También una manifestación filosófica e incluso, no se olvide, teológica,que viva, por ejemplo,del cfecto de (y así soryrender se aprovechen del generalaburimiertambién(Filosofía', <Teología,y <Ciento intelectual), cias del esplrituo pueden ser, igual que utia obra de (Literatürá) pretenciosa la forma. mero (entretenien sublime miento), una, digamos,forma extremadamente de adulación,de decir 1o que a uno le ag¡ada,y todo por tal no neceello en funció¡ del éxito, cntendiendo de las sariamente cifras de tirada o los der€chos autor, d€ desde aplauso el sino cualquierforma de <prosperar). las masas hasta la admiración esotéricade los ¿¿pPlatón lo djjg muchasveces:la dificult8d de recono' parie de su éxito. cer a los sofistases, precisamente, El sofista,tal como lo ha formuladoel americano lohn

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'Wild, tiene bsstanternás1a pinta de un filósofo qüe un filósofo de verdad.Por 10 demás,el mismo Platón lleva di¡íamos,la ya endemonia' al culmen, a las antípodas, da complicación.¿No ha do hablar halagándoa los hombres --se pregünta él- quien quiera poner ante los ojos la verdad, a fin de que se percatende ella? de algo así como la <sedücción ¿No hay legítimamente la verdad,? (Como se sabe.Sóren Kierkegáárd,invoha cando a Sócrates, denomi¡adoasí el punto de vistá de toda su actividád.deescritor: (engañoquc conduce a la verdad,.) sea 10 que fuere, s€ mantieneque allí dondeel homhalagando, corrompenese bre hable intencionalmente cesariamente palabra, y en lugar de ü¡a auténtica la se comunicación introduce algo para lo que la expresión urelación de podeD seda un támino demasiado positivo. Más bien se ttaia de algo así como tiranía de un ejerciciodel poder, no basádoen ninguna slrpedesdeel otro pu¡lioridad real, y al que coriesponde, no to de vista, una dependencia {undada en la reáli_ <€sclavilud). dad, que más bien debería denominarse obviamente, Platón sabía de qté hablabaal llamar al engañosa de arte adulador de la sofíslicauna <irnagen de la poliica,, un enm¡:caramienro m¡l¿ le) del u'o en de del poder, usLrrpación Io que sólo corresponde verdad a la legítima autolidad política. Naturalmente,no puede hablarse de <ejercicio de podeD en sentidoestricto,ni menosde violcnciafísica; .impo(anteo. no es todavía,por d€citlo así, demasiado Perc se encuentraen una reservano totalment€separable de la realidad políiica (14 de 10 (puramentecultural, o como quiera llamatse). La palabra püblicitaria, si está por principio neutralizadarcsp€clo de la e1 norm¿ de verdad, no sólo es por natur¿leza insl men¡o dispucsto,qüe esperaser tomado por Ia mato de un detenhdor del poder políiico para scr <uljliza-

do> con cualquie¡ fin violento. Más bien ffea, desde sí misma,y cüanto más se implanta,una atmósfera de disposiciónepidémicay de proclividad al imperio de Ia Íuerza. Prcpaganda La corruDción d€ la Dalabra entra al servicio de la tiranla bajo el signo.que nos es bien conocido,de nprc paganda'. Este es, por lo domás,el punto en que l¡s dpertradu(ciones Plotónsuelen de utilizarel Lérmino suasiór). Platón hatla de peithó, palabra respectode la que (persuasión, no es sino un reflejo dernasiado inocuo. El diálogo sobre la República caracterizala por "e\i"¡enciainju"ta" preciiamenre el herm¿namienIo de peithó y bía, pot 1a conjunción de palabm forzada y acciónviolenta. Por tan¡o, se prescind€de algo importantesi aqú se piensa sólo en un¿ charla amistosa, en publicidad y adulación. Se prescinde,sobre todo, del el€mentoamenaza. Precisamente. maesiría la en el uso prcpaga¡dístico la palabra consiste imde en pedir que la amenazaapaiezcadesnudaen lugar de ocultarla; por supuestoque puede csptarse,pero al (precisamente mismo tiempo 1€ e3 fácil al amenazado en eso consiste <arter) creer que, al dejarseintimiel dar, hace lo que es en si bueno y jüsto y también 10 que é1 <realmerte, quiere. Todo esto, ¡bie¡ lo sab€ Diosl, no es ajeno a nuestraexperiencia. como toY, dos saben,hay <propaganda' en tal sentido no sólo como acto aministrativodel Estadobasadoen la fuerza. La hay allí donde ün grupo de poder, un clan ideológico, un colectivode intereses, prcsswegroup !lút liza <la palabra Y, naturalmente,la (amenaza)qui€re decir muchasmá6 cosasque <pers€cución'! sobre todo, las formas y grados de difsm¿ción, de hazmefielr público, de postergación, etc., que

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tienen que ver todas ellas con la palabra, incluso con ha la Ío dicha. Karl Jaspers aducido enire las formas d€ la por él llamada (sofística moderna>,el (l€ngüaje de la rebelión, que, sólo para justificar la sublevación, pary aspectos enfoca drásticamente demagógicament€ ocultar ot|os. ciales a fir de, en esa estridencia, del Común a todo ello es la degeneración len$1aje, hastahacer de éI un insirumentode violaciónr aquí va ¿s ootencialmente acto de violencia. Precisamente ün al es ¿sa una de las enseñanzas parecerobtenidaspo¡ Plalón de su expcrienciacon la sofísticade su tiempo v sobre la oue también nos hace reflexionar.Su ense' del iíanzadice {ué h degeneración pod€r político cojncon l¿ corrupción sofistica de la cide recónditamente dc la Dalabra oue ocul¡amente ha preparado, manera puede que la larenterirulenciadel venenóLotalirario ya en el sínloma del del ábu.o publicitarjo detcc¡arte dcl el lensuaie. ¡ambién envilecimienlo hombrepor Y -hoÁbre. de el ouesrode manifie"ro lorma alarmanre físicade la Iiraní4,comienTa efl los actosde violencia va -dessraciadamente bast¿ntemenos ala¡Tnantemenen ie- en il momento, apenaspercepetible, que la que consi:¡e pierdesu dignidad. I'a dignid¿d. palabra rienelugar lo que no én que en ella, en la palabra, retenerluFarde fo¡ma distinta:comunicación Duede ierida a la realidad. Nuevsmentes€ pone d€ manifiestoque ambascosas, se como no podía menosde esperarse, implican. A la mera relación de fuerza, esto es, a la ruina más desde consoladora 1a convivenciahumana,coÍesponde la peor desirucciónpor lo que respectaa las cosas: el irabersehecho la realidad públicsmenteilleconocible. Y, sin embargo,la fórmula abreviadapropuestaes en muy suave;no da a entender lodo Dresumiblemente que se producecon Ia corrupcidn iaso rodo el desastre

EL RBTo coNTEMpoRANEo 231 ^NfE soflsticsde la palab¡a.Posiblemente, sólo desapareno ce de la vista lo ve¡daderamente rcal tras los heihos propagandisticamenre g¡itadosy comenrados primcl en prano.de maneraque uno quizá puedacono.ermi' y. deta¡res s¡n emb¿rgo. caprar núcleo asunto, no el del e incluso puedeno tener ni idea de é1.Cierto que este fenómenocurioso -ese (desconocimiento mundo del dcamente informado. técnicamente producido, (ceh 1cn)- es bastanteinquietante.P€ro, corno he dicho, pued_e pens¿rse €lgo todavíamás desesperanzador: qu, en el lugar de la realidad. que ha deaaparecido lll dc visr¡.entreuna realidad que aparente; ¿n¡em¡mirada se interpongau¡a seudor¡ealidad qúe, engañosamente, parecetan real que acábsu¡o pot no sabe¡ya qué es El sofista: un fabricantede ¡ealidadficricia; asl dice una rardía formulación Platón: su últimarespuesde es t¿ a la p_regu¡ta, que no le dejó descánsar lo largo a de su vida, de qué es lo p¡opiamentemalo en la s-olí.tica: el ámbiro e\islencial del hombre ocuoado¡o¡ una seudorrealidad cuyo carácler ficricio amen¿za ion jnvisible. sin embargo. parece hacerse Y, que esa me pe"adil¡a plstónica posee una aciualidad co Pues ¡o otra cosa ocurre cuando. por ejemplo.Ja ;ndu.rr;a del enrrerenimienro. un Lrabajo en publiciLario bien perlsado,<crea, los ldolos de masasi llena las vsllas publicitadasy la prenssgráfica con vaclosexhibicionismos. cuando, o conforme las reelasdel lena glaie de unos mediosde comunic¡ciónpollticoso ideo lógicos,se crean objelos y motivos a dlscreción, destinados a despe¡tarentusiasmos sobre todo, enolo v y, odio. No ocure aquf oÍs cosa que un falseamiento concierizudo los verdaderos de bieries,medianteel que el homb¡e medio no sólo no encuentra, sino quo ya no óusca el mundo real y el hombre real. Ya no se busca lo real, porqü€ l¿ ficción convence y basta la per-

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fecta ficción de la ¡ealidad,creadamedianteun abuso l':o ec. s¡grlnPl,rrónlo peor que del lelquaie. adreJe en proJucido iorrupciónsofinicade la p¿labra la ha el mundo humano. Lo Wot y Io me¡ot Puestoque, como dice el viejo proverbio,col/¡/p/t' optími pesiima, la corrüpciór de lo mejor es la peor córrupción, quien habla de lo malo debe terer rn¡ idea de lo bueno. Asi, Platón no se agota,naturalme¡ te, siendo un antisofista.Su compromisoen esa ene' mistad se inflama pot la intensidadde una afirmació¡ del Drevia.Por eso, la directa vehemcncia rechazosólo puede entenderla aqúel que pieDsequé importancia tenla para Platón el bien puesto en peligro y amenazado por la soflstica. de Con Io que se estádandocuenta. heclo. de <u" de referidas scnrido la e\isren' sl úlLimas conviccione,. creo que cia, Alzunos elementosde esas convicciones principios. pueden breve" en algunos exp.esar.e ' Pimer itincipio: "El bien del hombre, v üna existe¡cia hurnana,llena de sentido, consistenen ver las en cos¿s, la medidsde lo po)ible.como"or v !ivi- \ obrrr parliendode ]a vedad así caplada lPundo D¡in' sobreIodo de l¿ verdid. cirioi El homb-ese slimenrs n; sólo el entendido, el filósofo, el científico, sino todo aquel que pretendevivir como hombie tiene que vive de la contar ion eie aiimento.Tambiónl5 sociedad veldad prlblicamentepresente.La existenciaes tanto más rica cuantomás anchov más profundo es el münTercer prin' do oue se l€ alumbta v s€ le hace ^ccesible. es el diáverdad natural de la cipiá¡ El emplazamiento en loqo e¡tre loi hombres;la verdad acontece el diálo_ en go, e¡ la discusión,en la convers¿ción, el lenguaje,

por lanlo,y en la prlabra A'í. el ordende 12 e\i'te' social se funda esen' [lr, i".¡i¿"' e] de la e{istencia erá en orden No obsran' que el lenguaje .iáir."" * no te. al hablarde orden del lengusje se aludeprimetérmino' tormal(no en prirner ,¡m.nte u Iu perfección quisiera dar la razón a-Karl Kraus. con teño, aunque iu fumo* .o.á bien colocadar: alude nri' bien a "e i**. ¡ril". a lá realidad de la forna menos desfisurada v m€nos troceadaPosible que consliru'ó. puededecirse *.. principios de comunidad ".ot de *" urirnit.. el fundimenLo aquell¿ fundó en Arena' que PlaLón ln"eñanle"y enseñados ioti. r, ..ü"t del Senio proteclor Aktidenos, el ftrn' plalónics Pero¿l Ia áu-"n,o. pot mnro,-de Academia se habla yd e¡clu5ivamenLe no decir "Academia" "ólo á" ptat¿n.Co¡ ello se está aludiendoal paradigma-de se i" q* l"¿""í" hoy, justa o iniu"lamente siguellanuesPor muchoque "e dilerencien acJdémico rndndo de Superiores l3 ¿ntiglr¿ v Fscuelas rras Lniver.idades algo siguediciendo Á.0¿.tir,.l concepro "acadénico" siglosy qLrcpuede i.lin.ico \ (omun a travé' d€ 1os hay que precisanimás: que €n mcdiode la sociedad que una 'iona de verdad' un espacio abriáeiarli¡.e de o*outt* con independencia Ia realidaden nui "i .in impedimentor' cLrelionedi'cuLa) ma' 5e il que. nifii:,Lc cuál es la verdadde la' co'a,: un ámbitoproal'ervicio de de loda urilización ilniáá-.*o'"tr*r. que csllentoJoslo'inleresc' e\lracieflot'i¡es, en el polítjcoseconómi o púb1ños privados. obietiros, "ean coJ o ideolóeicós.Entre tanto se nos ha hecho bas' hava o iunt. erideni qué "ignificaque en un Esrado verduY que allr :e reálic< no ebeencla\cdc liben¿d. la libertad, si bien no todá, si al menosun deramente Iroro lnai.p"nru¡le de v;ral impotranciaSon cieF y in.oprrlable'la ddimiracion el encerramren_ rdmcn,e exterio¡, Pero para el hombre into respecto-del

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telectuales mucho más desconsolador poder decir no nr comunicar. poderc^prerdrpúbtirrnre e cóno, no .eexn su prup;a con\icciór..on rc¿fmenje cr.ds. l"r sob¡c todo cso. creo. no ha) que g¿.tar Lna p¿lj. Mas ese ámbiLo de libertad no sóto necesrra g¡m r¡1rt d¡ fuer¿. fJr DJne Jcl ¡odc- Dot.r,. ur. ¡r, se.autJli.nitJ. Anrc todo l-¡ce rJttflqr. la l;befl¿d no (oru,.eiol|\rrlur¿..¡ro q(e,< d, /j,,Jd Jc.de J(r||o. re oc en0¡ de ¡¿ ameni/a qJc.e álla (hrera>, sino <denrro>,en el desenvolvinrienro de la vida intelectual,y de la qne ya hemos habládo. prc, crsamente aquí reside,me parcce,ta insr¡stituiblc (contribució¡, de la Univefsidad a7 bonum commune: ja Universidadcomo una instirución académica 6cntien do csiricto. La conttibuciónconsistesobre looo en sus_ cirar.[avore(er. alcnr¿r. tra\e: Jel c)prri.ude la in:. a lirucidn.aquclJafranqu<2"roral. que no o ra c,,,.a qurere sino Ioner ¡ la vista 6in rodeos, y fomular tambidnmedianre lenguaic. el rodá ia ¡calidad. que. 5rn ernba.go. nLnca ac¿bade conuccr)e. todo cllo \ en aquella di:puLa :nlcrmir¿bJc. e\"da a loda, ta. dicrprna\,que no se c¡e a ¿ ningúnargumenro d ninni gun.o:pu,¿nle.l quc consr¡lulc p.o¡iumerre vida de Ia puestoqLc ra unr\e.5rdad. "dcadimi(u- cquiv"le a <antisofís¡ico>, rodo eso signífica iambién d¿fenderse cortra lo que atenra detrt.uye pura y la ante "'ncerid¿d ia real;dad el carjcrercomuniiarivodet tcnguaje: ) por eiemplo,conrra Ia ,i'rlplificac'dn paniJi,ra,cónlra er enardecimienro:dcológ:co. conlla .od¿ rt<crivi_ dad ciega. pero Lambien conrr¿la rcnLac:ón lo sdlo de bien dicho y de l¿ frivolidad fo¡mat, contra ra rermrnología_ arbitraria qLre erclule el diátogo. contrala denrgfac¡on comoe)lrtotrudntoIn¿. ingeniosa. peor'..an_ to contra el lenguajede la componenda enmascatadora como contra el lenguajede la rebelión, contra el con_

formismo por principio, pero no menos contra el ¡o conformismoDor p ncipio, cLcéLera Nineur¡ dc e.ra..sfuencir' c'ra clrro. sc d(i:' ticilmenie traducit en ün cúm lo de <medidas, Lo in" va ¡ptensible de la amenaza a la par oon ia imposibili' se Y, dad de organizárla resistencia. si¡ embargo, trata de $n políticum de primer orden Se trata de que n es_ rras Úniversidadcsrealicen como modelo normativo polilica, cn su coniunio, aquello de lo que 1a sociedad interhumanaen relacióna vive: la libre comunicnción realidad,lanto del mundo como la nucstla la verdadera propia.

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