¿Qué es el fundamentalismo?

“Es hoy una tendencia dentro de las tradiciones judía, cristiana y musulmana, que suele estallar en reacciones más o menos violentas contra todo cambio cultural”
Una ley de sociología religiosa enseña que cuando una religión o secta presenta un período de fuerte renovación y cambio en las estructuras, se produce en su interior, por cierto instinto de conservación social, una reacción o vuelta hacia atrás llamada involución, en busca de sus fundamentos y valores tradicionales, puesto en peligro, a juicio de los fundamentalistas, por los miembros del movimiento de renovación. Para nadie constituye un engima que en la Iglesia Católica se viene presentando a través del siglo XX un fuerte movimientos de renovación no solo bíblica sino en casi todas las dimensiones de la religión: litúrgica, teológica, pastoral. Prueba de lo dicho es el movimiento bíblico impulsado y dirigido por el mismo Magisterio de la Iglesia, con la encíclica Divino Affante Spiritu, de Pio XII y la apertura litúrgica, ecuménica y teológica presentado e los Documentos del Concilio Vaticano II. Un experto en el Fenómeno de las sectas fundamentalistas es el biblista católico Florencio Galindo, quien define así la corriente fundamentalista: “Como fenómeno general, el fundamentalismo es hoy una tendencia dentro de las tradiciones judía, cristiana y musulmana, que suele estallar en reacciones mas o menos violentas contra todo cambio cultural. Estudios psicológicos describen a sus adeptos mas celosos como „personas autoritarias‟, es decir, individuos que se sienten amenazados en un mundo dominado por poderes malignos en actitud permanente de conspiración, que piensan en términos simplistas y conforme a esquemas invariables, y quienes ante sus problemas, se sienten atraídos por respuestas autoritarias moralizantes. Cuando los cambios culturales alcanzan cierto grado crítico, tales individuos tienden a reunirse en movimientos radicales dentro de sus respectivas tradiciones religiosas (p.161) En sentido estricto y Ens. Forma actual, el Fundamentalismo se originó en los Estados Unidos a principios del siglo XX, como una reacción de grupos o sectas minoritarias, contra la renovación bíblica de las grandes Iglesias protestantes del silgo XVI, en particular la Iglesia Luterana. Este fundamentalismo estricto lo define Galindo como un “movimiento protestante reciente, que tiene raíces en el siglo XIX, se constituyó en principios del siglo XX y en la decada de 1920.30 desató una controversia de fondo en diversas „denominaciones‟ (sectas) americanas. Surgió contra corrientes bíblicas, teológicas y sociales, que los fundamentalistas reúnen en los términos de „liberalismo‟ y „modernismo‟, y en las cuales ellos ven una amenaza al cristianismo tradicional o la apostasía de él” (pp.161-62).

El nombre de fundamentalismo le viene a este movimiento de parte de sus fundadores, 64 autores británicos, americanos y canadienses, quienes por los años 1910-15 consignaron los cinco fundamentos o principios firmes e innegociables de su religión, que estaban dispuestos a defender por encima de sus vidas, a saber: la inerrancia absoluta de la biblia, entendida a la letra, el nacimiento virginal de Jesús y su resurrección corporal del sepulcro, el valor expiatorio del sacrificio de Cristo y su Segunda Venida, visible y corporal, al final de los tiempos. Tal oposición es, según el experto Marsden, “un ejemplo clásico de un conflicto de paradigmas entre dos visiones diferentes del mundo que, partiendo de la crítica inevitable a la situación social, difieren radicalmente en la interpretación de la crisis y en las soluciones que proponen para superarla”. El biblista católico R.Brown observa atinadamente: “No perdáis el tiempo discutiendo con los fundamentalistas sobre algunso textos bíblicos en particular. No ataqueis a los fundamentalistas como si fueran unos tontos e ignorantes. A menudo, la interpretación literal de la Biblia es una actitud de autefensa, incluso para la gente extraordinariamente inteligente que se ha visto atrapada. Quieren preservar su fe en Dios y les parece que esta es la única manera. La Biblia debe presentarse de manera inteligente y no al pie de la letra, en los medios de comunicación, en los templos, en las clases sobre la Biblia, etc. Si la gente quiere conocer la Biblia y los únicos que le ofrecen tal oportunidad son los fundamentalistas, acudirán a ellos. Por muy rica que sea la liturgia y muy sólido el catecismo y una maravilla las devociones personales, si se prescinde de la Biblia, se corre el peligro de que nos dejen. Hoy solo se podrá hablar religiosamente si se emplea un lenguaje bíblico”. Alfonso Llano Escobar, S.J.

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