B A R U J A - P A I V A - P I N T O

Capítulo Uno:

El nacimiento del Corazón de América
Capítulo Dos:

Joven Colonia
Capítulo Tres:

La República Jesuítica
Capítulo Cuatro:

Vientos de Mayo
Capítulo Cinco:

La construcción de una definitiva identidad nacional
Capítulo Seis:

La Hora del Supremo
Capítulo Siete:

La Familia López
Capítulo Ocho:

Un David contra Tres Goliaths
Capítulo Nueve:

La República Postrada
Capítulo Diez:

Los Años Azules
Capítulo Once:

Prólogo de nuevas hazañas guaraníes
Capítulo Doce:

Cenit para un futuro Mariscal
Capítulo Trece:

Después de la tarea de los titanes
Capítulo Catorce:

El espejismo de la "Primavera democrática"
Capítulo Quince:

Larga es la Noche
Capítulo Dieciséis:

El Golpe Palaciego
Capítulo Diecisiete:

Un Presidente que no debió serlo
Capítulo Dieciocho:

Esbozos de una democracia naciente
Capítulo Diecinueve:

El Heroico Marzo Paraguayo
Capítulo Veinte:

Fin del Milenio con muchas dudas
Apendice I:

Links y Bibliografía
Apendice II:

Datos generales sobre el Paraguay
Apendice III:

Sobre los autores de este website
Apendice IV:

Libro de Visitas
Apendice V:

Forum sobre Historia Paraguaya
Apendice VI:

Textos: Victor E. Baruja R. y Ruy G. Pinto Sch. Imágenes e Historiografía: Jorge Pérez Paiva

Ante cualquier consulta, escríbanos al ruy@bluemail.ch

Capítulo Uno:

El nacimiento del Corazón de América

La historia del Paraguay empezó indirectamente en 1516 con la expedición fallida de Juan Díaz de Solís al estuario del Río de la Plata que divide los actuales Argentina y Uruguay. Después de la muerte canibalizada de Solís en manos de indios charrúas (La versión mas antigua atribuye el festín a los charrúas. pero los antropólogos dirán que los charrúas eran pámpidos, cazadores, recolectores o sea, paleolíticos. Y los que poseen esta cultura, no comen gente. En cambio sí lo hacen los neolíticos, cultivadores, para poder suplir carencias proteicas. En síntesis: los sospechosos de la comilona son los guaraníes, que poblaban las islas del Río de la Plata, pero no habitaban los territorios de tierra firme, en esa región. Esos isleños eran cultivadores, característica que no es propia de charrúas sino de guaraníes), lo que quedó de la expedición nombró al estuario "Río de Solís" y se marchó a España pero en el camino de regreso, naufragó uno de los barcos enfrente de la isla Santa Catalina en la actual costa brasileña. Entre los sobrevivientes estaba Alejo García, un aventurero portugués que había adquirido conocimientos del guaraní viviendo entre los indigenas. Mediante ese melodioso idioma, García se maravillaba con narraciones sobre "El Rey Blanco" quién, se decía, vivía más allá al oeste y gobernaba ciudades de incomparable riqueza y grandioso esplendor. García finalmente rejuntó unos hombres y recolectó suficientes suministros para un viaje al interior y finalmente logró dejar la isla Santa Catalina tras casi ocho años de permanencia para poder hacer la tan anhelada incursión hacia los dominios de "El Rey Blanco".

Marchando hacia el oeste, el grupo de García descubrió las cataratas de Iguazú (en guaraní, "Aguas Grandes"), cruzó el río Paraná (según el historiador Efraim Cardozo, solo habría cruzado el Paraná a la altura del Monday y que las Cataratas fueron descubiertas por Alvar Núñez Cabeza de Vaca, no por Alejo García, años después), y llegó al sitio de la actual Asunción trece años antes de que fuera fundada. Allí el grupo reclutó un ejército pequeño de 2.000 guerreros guaraníes locales como refuerzo para invadir las tierras prometedoras y debió adentrarse en el Chaco, un semidesierto áspero. Ahí debieron enfrentarse con duros obstáculos como la sequedad, diluvios y las tribus chaqueñas indias sumamente peligrosas pero no tanto como los indios guaraníes canibales que acompañaban a García. Eso fue entre fines de 1524 y comienzos de 1525. García fue el primer europeo en cruzar el Chaco y logró penetrar las defensas exteriores del Imperio Inca en las colinas de los montes Andes en la actual Bolivia, ocho años antes que el fiero y codicioso Francisco Pizarro. El grupúsculo mixto entró en plan de pillaje alzándose con un botín impresionante de plata pero antes de que el ejército del Inca reinante, Huayna Cápac, llegara para presentarle combate, se retiró en orden con el botín a cuestas pero Alejo García Indios guaraníes según un dibujo de la época fue asesinado por sus aliados indios cerca de la actual ciudad de San Pedro sobre el río Paraguay respetando la vida de su hijo, el primer mestizo paraguayo. Pero las noticias de la correría en el país incaico sedujeron a posteriores exploradores españoles y atrajeron a Sebastián Gaboto al Río Paraguay dos años después. Hijo del famoso explorador genovés Juan Gaboto (quién había llevado a cabo la primera expedición europea a América del Norte), Sebastián Gaboto estaba navegando al Oriente en 1526 cuando oyó hablar de las hazañas de García y dedujó que el Río de Solís podría proporcionar un pasaje más fácil al Pacífico y al Oriente que los laberintos traicioneros y tormentosos del Estrecho de Magallanes que era el paso conocido en ese entonces para poder ir hacia las riquezas de Perú. Gaboto fue el primer europeo en decidir explorar a conciencia el estuario del Plata. Dejando una fuerza pequeña en la orilla norteña del anchuroso estuario, Gaboto procedió tranquilamente por el río Paraná por aproximadamente unos 160 kilómetros y fundó un fortín llamado Sancti Spiritu cerca de la actual ciudad argentina de Rosario. Continuó aguas arriba para otros 800 kilómetros más, más allá de la confluencia con el río Paraguay siempre sobre el Paraná. Cuando la navegación se tornó dificultosa, Gaboto retrocedió no sin obtener algunos objetos de plata que los indios del lugar afirmaron que venían bien lejos de una tierra al oeste. De ese modo Gaboto decidió desandar su ruta en el río Paraná y entrar en el río Paraguay. Aproximadamente cuarenta kilómetros debajo del sitio de Asunción, Gaboto encontró una tribu guaraní con posesión de objetos plateados, quizás algunos de los despojos del tesoro de García. Creyendo haber encontrado la ruta hacia las riquezas del Perú, Gaboto nombró al río Paraguay como "Río de la Plata", aunque hoy el nombre sólo se aplica al estuario donde a sus orillas está actualmente la ciudad de Buenos Aires. Gaboto se volvió a España en 1530 y el emperador Carlos V (1519-56) fue informado sobre sus descubrimientos. Carlos V le dio permiso a Don Pedro de Mendoza para poder montar una expedición al estuario del Plata. El emperador también nombró gobernador del Río de la Plata a Mendoza y le concedió el derecho de nombrar a su sucesor. Pero Mendoza, un hombre enfermizo, perturbado, incapaz de ser líder cuya crueldad casi minó la expedición. Escogiendo lo que probablemente sea el peor sitio del continente para el primer villorrio español en América del Sur, Mendoza construyó un fortín en un pésimo puerto natural en el lado del sur del estuario del Plata en una llanura inhóspita fuertemente azotada por los vientos en 1536. Polvoriento en la estación seca, un cenagal en las lluvias, el lugar estaba poblado por la feroz tribu querandí para mayor desgracia española. Al nuevo fortín se le nombró "Buenos Aires" (Nuestra Señora del Buen Ayre para ser exactos), aunque apenas era un lugar que uno visitaría para pescar un "buen aire". Mendoza provocó que el pueblo querandí declarara la guerra a los europeos. Millares de esos aborígenes, los timbú y sus aliados, los charrúas sitiaron la miserable compañía de soldados aventureros y hambreados. Los españoles se vieron obligados hasta de comer ratas y los

cadáveres de sus camaradas difuntos. Entretanto, Juan de Ayolas que era el segundo de Mendoza y a quién se le había enviado aguas arriba en ruta de reconocimiento, volvió con una providencial carga de maíz y noticias de que el fuerte de Gaboto en Sancti Spiritu había sido abandonado. Mendoza despachó a Ayolas rápidamente para explorar una posible ruta a Perú. Acompañado por Domingo Martínez de Irala, Ayolas navegó otra vez hacia el norte hasta que llegó a una bahía pequeña en el río Paraguay que bautizó Candelaria, el actual Fuerte Olimpo. Dejando a Irala como lugarteniente suyo, Ayolas se aventuró en el Chaco en búsqueda de la Sierra del Plata llegando a saquear el Perú y nunca se lo volvió a ver de nuevo aunque se cree que lo hayan matado los payagua, indios chaqueños. Mendoza ordenó a dos miembros de la expedición, Juan de Salazar de Espinosa y Gonzalo de Mendoza a buscar a Ayolas mientras él los esperaría a bordo de sus buques enfrente de Buenos Aires no en tierra firme. Ambos exploraron el río Paraguay y se detienen en un excelente anclaje. Ahí comenzaron a construir un fuerte el 15 de agosto de 1537, la fecha de la Fiesta de la Asunción, y lo llamaron Asunción (Nuestra Señora de Santa María de la Asunción). Ambos declararon que era un buen lugar de "amparo y reparo de la conquista". Luego subieron río arriba y se encontraron con Irala quien tenía órdenes de esperar a su jefe Ayolas. Los tres hombres lo buscaron sin resultados positivos. Entonces Salazar y Gonzalo de Mendoza descendieron el río de regreso a Asunción. Irala luego de esa fundación debió de librar unas batallas contra los indios kario dueños de esa tierra capitaneados por su mitológico cacique Avambae, debiendo vencerlos Fundador de Asunción. duramente al pie de un cerro que domina la vista de la Estatua de Juan de Salazar actual Asunción. Esa formación geográfica fue bautizada de Espinosa en Asunción. como Lambaré, españolizando así el nombre del cacique vencido. Hoy es una populosa ciudad vecina a la capital paraguaya. A la larga esos indios kario se aliaron con sus vencedores para hacer frente ante los indios guerreros payagua y guaikuru. En prenda de alianza, los kario dieron mujeres a los españoles, tocando hasta diez féminas a cada jefe español. Después de unos 20 años, el pago tenía una población de aproximadamente 1.500 personas. Los embarques transcontinentales de plata atravesaron ese villorio desde el Perú hacia Europa, de esa forma Asunción se convirtió en el núcleo de una provincia española que abarcó una porción grande de Sudamérica, tan grande que fue apodada como la "Provincia Gigante de las Indias". Asunción también era la base en donde esa parte sudamericana fue colonizada. Los españoles se movieron hacia el norte, por el Chaco, para fundar Santa Cruz en la actual Bolivia; hacia el este para ocupar el resto de Paraguay actual; y hacia el sur a lo largo del río Paraná para refundar Buenos Aires en 1580. Ya antes había sido abandonado por sus defensores para poder cobijarse en Asunción en 1541. Desde Asunción han partido varias expediciones más para fundar fortines que hoy día son grandes ciudades sudamericanas lo cual le valió a Asunción el apodo de "Madre de Ciudades" que aún llena de orgullo a los asuncenos

Capítulo Dos:

Joven Colonia

Las incertidumbres generadas por la salida de Pedro de Mendoza llevaron a Carlos V a promulgar una cédula (decreto) algo único en la Latinoamérica colonial. Las cédulas concedían el derecho para elegir al gobernador de la provincia del Río de Plata a los colonos si Mendoza no hubiese designado un sucesor o si el sucesor se hubiese muerto. Dos años después, los colonos eligieron a Irala como gobernador. Su Provincia Gigante de las Indias. dominio incluyó al Paraguay, ostentosamente como la Provincia Gigante de las Indias en este mapa Paraguay actual, inglés a fines del Siglo XVII Argentina, Uruguay, la mayoría de Chile y buenas partes del Brasil y de Bolivia. En 1542 la provincia se transformó en parte del Virreinato recientemente establecido del Perú, con capital en Lima. Iniciándose en 1559, la Audiencia de Charcas (actual Sucre, Bolivia) controló los asuntos legales de la provincia. El gobierno de Irala puso el modelo para los asuntos interiores de Paraguay hasta la independencia. Además de los españoles, en Asunción también vivía gente proveniente de Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y Portugal. Esta comunidad de aproximadamente 350 hombres escogieron como esposas y concubinas entre las mujeres guaraníes. Irala tenía varias concubinas aborígenes y animó a sus hombres para que se casaran con mujeres indias así se eliminaban las ganas de retorno a la madre patria. El Paraguay se erigió como tierra de mestizos rápidamente e incitado por el ejemplo de Irala, los europeos levantaron su descendencia como españoles. No obstante, las llegadas continuas de más europeos permitieron el desarrollo de una elite tipificada del criollo. Los guaraníes, los kario, los tapé, los itatines, los guarajos y los tupi eran tribus que habitaron una inmensa área que comienza desde las regiones montañosas de las Guyanas cerca del Brasil hasta el río Uruguay. Los guaraníes siempre estaban rodeados por otras tribus hostiles por lo tanto frecuentemente andaban guerreando. Ellos creían que las esposas permanentes eran impropias para la conducta de un guerrero de modo que en algunas tribus practicaban la poligamia con el objetivo de aumentar el número de descendencia. Los caciques tenían a menudo veinte o treinta concubinas, las cuales ellos compartían libremente con visitantes ocasionales. Esos jefes trataban bien a sus esposas oficiales pero no dudaban en castigar a menudo a las adúlteras con la muerte. Vale aquí la siguiente observación: como eran polígamos, tal vez los españoles se sintieron alentados a seguir tal norma de vida. Y como compartían las mujeres, los indios se vieron diezmados posteriormente por la sífilis, enfermedad desconocida en América e importada por los conquistadores. De esa manera los guaraníes puros se vieron reducidos numéricamente en el transcurso de los años. Como las otras tribus de la zona, los guaraníes eran caníbales. Pero ellos normalmente comían sólo a sus enemigos más valientes capturados en batalla con la esperanza de adquirir la valentía y poder de sus víctimas. En contraste con el guaraní hospitalario, las tribus de Chaco, como los payaguás (de donde provenía el nombre Paraguay según una de las varias versiones sobre el origen del nombre del país), los guaycurúes, los m'bayá, los abipones, los mocovíes y los chiriguanos eran enemigos implacables de los blancos. Los viajeros en el Chaco narraban que los indios eran capaces de aprender rápidamente el uso de los caballos (animales de origen europeo) para ganar guerras. Los guaraníes aceptaron la llegada de los españoles y los buscaban para protección contra las

tribus feroces vecinas pero también esperaron que los hispánicos los llevaran una vez más a una lucha contra el Inca. La paz que había prevalecido bajo Irala se arruinó en 1542 cuando Carlos V nombró a Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, uno de los conquistadores más famosos de su época, como gobernador de la provincia. Cabeza de Vaca llegó a Asunción después de haber vivido durante diez años entre los indios de la Florida (Norteamérica). Casi inmediatamente, la provincia del Río de la Plata con 800 europeos como elite se escindió en dos facciones antagonizantes y belicosas. Los enemigos de Cabeza de Vaca lo acusaron de opositor de los intereses de los indios y de autoritario recalcitrante. Éste intentó aplacar a sus enemigos lanzando una expedición en el Chaco en busca de una ruta a Perú. Este movimiento molestó enormemente a las tribus del Chaco tanto que ellos iniciaron una guerra de dos años de duración contra la colonia y amenazaron virtualmente su propia existencia. En la primera de las innumerables revueltas de la colonia contra la Corona, los colonos arrestaron a Cabeza de Vaca, lo enviaron a España cargadísimo de cadenas y le devolvieron el gobierno a Irala. En medio de ese fragor, la comunidad colonial se dividió entre "leales" (a la Corona) y "comuneros", éstos últimos llamados así en honor a los comuneros castellanos caídos ante Carlos V en defensa de sus derechos populares contra los privilegios reales. Irala gobernó extensamente y sin interrupción hasta su muerte en 1556. En muchos aspectos, su gobierno era uno de los más humanos en el Nuevo Mundo español en ese momento y marcó la transición de los conquistadores a los hacendados en la colonia. Irala mantuvo relaciones óptimas con el pueblo guaraní, con los indios antaño hostiles luego pacificados, hizo exploraciones al Chaco y dio inicio a las relaciones comerciales con el Perú. Ese vasco soldado de fortuna fue el que originó los principios de una industria textil y la introducción de ganado que floreció en las colinas fecundas y prados del país. La llegada del padre Pedro Fernández de la Torre el 2 de abril de 1556, como el primer obispo de Asunción marcó en Paraguay el establecimiento de la Iglesia Católica. Irala también fue testigo de la construcción de una catedral, dos iglesias, tres conventos y dos escuelas. Irala antagonizó a los indios de todas formas. En los últimos años de su vida, se rindió ante las presiones de los colonos y estableció la encomienda. Bajo este sistema, los colonos recibieron tierras a modo de propiedad junto con el derecho a la labor y producción de los indios que vivían en esas propiedades. Aunque se esperaba que los encomenderos satisfagan las necesidades espirituales y materiales de los indios, el sistema se degeneró rápidamente en una virtual esclavitud. En Paraguay 20.000 indios eran divididos entre 320 encomenderos. Esta acción chispoteó una revuelta india muy grande en 1560 y 1561. La inestabilidad política preocupó a la colonia y las revueltas eran moneda corriente. Además con recursos y milicia limitados, Irala poco pudo controlar las correrías de merodeadores portugueses a lo largo de las fronteras orientales. Aun así Irala dejó el Paraguay próspero y relativamente en paz. Aunque no había encontrado ningún El Dorado para empatar los hallazgos de Hernán Cortés en México y los de Pizarro en Perú, fue amado por su pueblo quien lamentó su muerte. Los gobernadores que les siguieron siempre fueron una sombra al lado del gran Irala excepto tal vez de Hernando Arias de Saavedra apodado "Hernandarias", hijo de españoles pero nacido en Asunción en 1560. Fue el primer criollo que gobernó sus lares natales, creando así el orgullo local apoyándose en las masas mestizas y criollas. Hernandarias siempre mantuvo una imagen y actitud democráticas lo cual le permitieron dominar el escenario político del Paraguay hasta su muerte en 1631 en la ciudad de Santa Fe (otra villa hija de Asunción, ahora en la actual Argentina).

Capítulo Tres:

La República Jesuítica
Durante los próximos 200 años, la Iglesia Católica Romana, sobre todo los ascetas y simples miembros de la Sociedad de Jesús (los jesuitas), tenía mucho más influencia en la vida social y económica de la colonia que los flojos gobernadores que sucedieron a Irala y a Hernandarias. Tres jesuitas, un irlandés, un catalán y un portugués, llegaron en 1588 desde el Brasil. Se marcharon rápidamente de Asunción para promoverse entre los indios a lo largo del curso superior del río Paraná. Los guaraníes como ya creían en un ser impersonal y supremo con anterioridad, demostraron ser buenos alumnos de los jesuitas. En 1610 Felipe III (1598-1621) proclamó que sólo "la espada de la palabra" debe usarse para dominar a los indios paraguayos y de esa forma ellos serían personas felices. La Iglesia le concedió poderes extensos al padre jesuita Diego de Torres para poder llevar a cabo un nuevo plan con bendiciones reales que se preveía el fin del sistema de la encomienda. No les gustó para nada este plan a los colonos cuyo estilo de vida dependía de la incesante labor india. La resistencia de los colonos convence a los jesuitas de mudar su base de actividades a la provincia de Guairá en el distante sudeste. Después de esfuerzos infructuosos para civilizar a los recalcitrantes guaycurúes, los jesuitas pusieron esta vez todos sus esfuerzos en el futuro en trabajar con los guaraníes. Distribuyendo a los indios guaraníes en "reducciones" (municipios), los empeñosos padres empezaron un sistema que duraría más de un siglo. En uno de los más grandes experimentos de vida comunitaria en la Historia, los jesuitas habían organizado aproximadamente 100.000 guaraníes en unas veinte Monograma de la Compañía de reducciones y prontamente soñaron con un imperio Jesús jesuítico que abarcaría desde la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná hasta las cabeceras del río Paraná. Sin rangos fijos en su sociedad, la comunidad como único fin, la labor de esos jesuitas es interpretada como una república comunista, tal vez la primera en su género en el mundo. Las nuevas reducciones jesuíticas estaban desgraciadamente dentro de la zona de saqueo de los bandeirantes, gente que recluta esclavos y que desciende de una mezcla de portugueses y aventureros holandeses. Empleaban ejércitos de "mamelucos" (mestizos de negros e indios), pobres infelices a quienes los lanzaban al frente en las aventuras más riesgosas. Los bandeirantes tenían por base en San Pablo, Brasil que se había vuelto un asilo para los saqueadores y piratas por los primeros años del siglo XVII porque estaban fuera del control del gobernador colonial portugués. Sobrevivían capturando a los indios y vendiéndolos como esclavos a los plantadores brasileños. Habiendo vaciado la población india cerca de San Pablo, Brasil, se aventuraron aún más lejos de casa dando con el hallazgo de las reducciones ricamente pobladas. Las autoridades españolas escogieron no defender los lugares jesuitas.

España y Portugal se fusionaron en un solo reino de 1580 a 1640. Aunque sus asuntos coloniales estaban sujetos en actos de guerra, el gobernador del Río de la Plata tenía muy poco incentivo para enviar escasas tropas y suministros contra un enemigo que era nominalmente de la misma nacionalidad. Además, los jesuitas no eran populares en Asunción donde los colonos tenían Area de Trinidad de antes de su restauración asegurado su control sobre el gobernador de turno. Los jesuitas y sus neófitos tenían así muy poca protección de las depredaciones de los paulistas (asi llamados a los bandeirantes por su proveniencia de San Pablo). En una correría en 1629, aproximadamente 3.000 paulistas destruyeron reducciones que encontraron en su camino quemando iglesias, matando a ancianos y niños (quienes carecían de valor como esclavos) y llevando a cabo a la costa las poblaciones humanas enteras, así como el ganado. Sus primeras correrías contra las reducciones les redituaron por lo menos unos 15.000 cautivos. De cara ante el imponente desafío de un virtual holocausto que estaba asustando a los neófitos que los inducía volver al paganismo, los ingeniosos y valientes jesuitas tomaron medidas drásticas. Bajo la dirección del padre Antonio Ruiz de Montoya, algo más de 30.000 indios (2.500 familias) se retiraron usando canoas viajando centenares de kilómetros hacia el sur para el lado de otra gran concentración de reducciones jesuíticas cerca del curso más bajo del Paraná. Aproximadamente 12.000 personas lograron sobrevivir. Pero la retirada no detuvo a los paulistas que continuaron haciendo una incursión más en la cual casi extinguían esas reducciones. La amenaza de los paulistas sólo se acabó luego de 1639, cuando el virrey en Perú permitió a los indios armarse. Bien entrenados y altamente motivados por los jesuitas las unidades indias derrotó a lo grande a los invasores y se los expulsó. La aplastante victoria sobre los paulistas inauguró la edad dorada de los jesuitas en el Paraguay. Los guaraníes estaban desacostumbrados a la disciplina y la vida sedentaria prevalecientes en las reducciones pero se adaptaron fácilmente a ambas cosas ya que se les ofrecían normas vivientes más altas, protección de los crueles e insensibles colonos asuncenos y la seguridad física. Ya en 1700 los jesuitas podían contar Detalle de las ruinas de Trinidad 100.000 neófitos en aproximadamente 30 reducciones. Las reducciones exportaban materias primas y productos variados incluyendo algodón y tela de lino, cueros, tabaco y principalmente la yerba mate (una infusión como el té pero más amargo que es muy popular en Paraguay, Argentina, Uruguay y el sur del Brasil). Los jesuitas también levantaron reservas de comida y enseñaron artes y destrezas. Además pudieron dar un servicio considerable a la corona proporcionando ejércitos indígenas contra los ataques perpetrados por portugueses, ingleses y franceses. En el momento de la expulsión de los jesuitas del Imperio español en 1767, las reducciones eran enormemente ricas y comprendían más de 21.000 familias. Sus inmensas manadas incluían aproximadamente 725.000 cabezas de ganado, 47.000 bueyes, 99.000 caballos, 230.000 ovejas, 14.000 mulas y 8.000 asnos.

Debido a su éxito, los 14.000 jesuitas que se ofrecían voluntariamente para servir en Paraguay, se ganaron muchos enemigos. Estos hombres de Dios eran una fea espina en el ánimo de los colonos quienes los veían con ojos envidiosos y resentidos. Luego propalaron rumores sobre minas de oros ocultos y la amenaza a la Corona proclamando una presunta república jesuítica independiente en un futuro corto. Pero para la Corona, las reducciones eran como una manzana que se iba madurando y esperando para ser recogida. Las reducciones fueron presa de los tiempos cambiantes. Entre los años 1720 y 1730, los colonos paraguayos se rebelaron contra los privilegios jesuitas y el gobierno que los protegía. Aunque esta revuelta falló, era una de las más virulentas contra la autoridad española en el Nuevo Mundo y provocó en la Corona la duda sobre la conveniencia de seguir apoyando a los jesuitas. La Guerra de las Siete Reducciones (1750-61) que se libró para evitar la entrega de siete misiones al sur del río Uruguay al control portugués ocasionó el sentimiento en Madrid de que debería suprimir "el imperio dentro de un imperio". En un movimiento para adjudicarse las riquezas de las reducciones para ayudar a las decaídas finanzas de la Corona, el rey español, Carlos III (1759-88), expulsó a los jesuitas en 1767. Después de unas décadas de la expulsión, la mayoría de todo lo bueno que los jesuitas habían hecho se desperdició. Las misiones perdieron su valor, se administraron mal y fueron abandonadas por los guaraníes. Los jesuitas casi desaparecieron sin rastro. Hoy día, unas ruinas cubiertas por el musgo es el único testimonio de ese largo y variado periodo de 160 años de la Historia paraguaya.

Capítulo Cuatro:

Vientos de Mayo
El Virreinato de Perú y la Audiencia de Charcas tenían la autoridad nominal sobre el Paraguay, mientras Madrid por lo general desatendía esa colonia para evitar las complejidades, el gasto de gobernar y defender una colonia remota que había demostrado una lealtad inicial pero para luego no tener mucho valor en el vasto imperio español. Por esa razón los gobernadores del Paraguay no tenían ninguna tropa real a su disposición dependiendo así de una milicia irregular compuesta por colonos. Los paraguayos nativos se aprovecharon de esta situación y exigieron que las cédulas del año 1537 les dieran el derecho para elegir y deponer a sus gobernadores. La colonia (en particular el cabildo de Asunción) se granjeó la reputación de ser una frecuente tierra revoltosa contra la Corona.

Las tensiones entre las autoridades reales y los colonos alcanzaron el pico máximo en 1720 a causa del estado de los jesuitas cuyos esfuerzos por organizar a los indios habían negado a los colonos el usufructo a la labor india. Una gran rebelión conocida como la Revuelta Comunera estalló cuando el virrey en Lima reintegró a un gobernador pro-jesuita a quien los colonos ya habían depuesto antes. Esa revuelta era un ensayo en varias formas de los eventos que desembocaron en la Independencia de 1811. Las familias más prósperas de Asunción (cuyas plantaciones de tabaco y de yerba mate competían directamente con los jesuitas) organizaron esa revuelta pero cuando el movimiento atrajo apoyo de los campesinos pobres en el interior, los ricos la abandonaron y seguidamente solicitaron a las autoridades reales la restauración del orden. Como respuesta, los campesinos empezaron a incautar propiedades de la clase alta y llevárselas al campo. Un ejército radical casi capturaba Asunción e irónicamente fue repelido por las tropas indias provenientes de las reducciones jesuíticas. La revuelta era el síntoma de un declive. Desde la refundación de Buenos Aires en 1580, el firme deterioro de la importancia de Asunción contribuyó a crecer la inestabilidad política dentro de la provincia. En 1617 la provincia

del Río de la Plata fue dividida en dos provincias más pequeñas: el Paraguay, con Asunción como capital y el Río de la Plata con Buenos Aires como ciudad principal. Con esta acción, Asunción perdió el mando del estuario del río de la Plata y pasó a ser dependiente de Buenos Aires para envíos marítimos. En 1776 la Corona creó el Virreinato de Río de la Plata; Paraguay que era subordinado a Lima pasó a ser una región controlada por Buenos Aires. Localizado en la periferia del imperio, el Paraguay sirvió como un estado tapón: los portugueses bloquearon la expansión territorial paraguaya en el norte, los indios también lo bloquearon, hasta su expulsión, en el sur y los jesuitas lo bloquearon en el este. Se forzaron a jóvenes paraguayos a servir en la milicia colonial para realizar giras extendidas lejos de casa y eso contribuyó a una severa escasez obrera. Debido a que Paraguay estaba ubicado lejos de los centros coloniales, tenía muy poco poder de mando en las decisiones importantes que afectaban su economía. España se apropió buenas partes de la riqueza de Paraguay a través de pesados impuestos y demás regulaciones. Al mismo tiempo, España estaba recolectando la mayoría de la riqueza del Nuevo Mundo para importar productos fabricados de los países más industrializados de Europa especialmente Inglaterra. Los comerciantes españoles pedían crédito de los comerciantes británicos para financiar sus compras, a su vez los comerciantes de Buenos Aires pedían crédito de España, la gente de Asunción pedían prestado de los porteños (naturales de Buenos Aires) y finalmente los peones paraguayos (campesinos sin tierra en deuda con los propietarios) compraban mercadería a crédito. El resultado era una horrible pobreza en el Paraguay y un imperio empobrecido espiral y paulatinamente. La Revolución Francesa, el ascenso de Napoleón Bonaparte, y la guerra subsecuente en Europa inevitablemente debilitó la capacidad de España para controlar sus colonias. Cuando las tropas británicas intentaron invadir y dominar Buenos Aires en 1806, el ataque fue reprimido por los residentes de la ciudad con alguna ayuda paraguaya, no por España. La invasión napoleónica de España en 1808, la captura del rey español Fernando VII (gobernó 1808 y 1814-33) y la imposición de Napoleón en el trono hispánico a su hermano, José Bonaparte desunió lo que quedó de los eslabones entre la metrópoli y sus satélites. José no tenía ningún tipo de apoyo ni lealtad en la América española por lo tanto sin un rey reconocido, todo el sistema colonial perdió su legitimidad y los colonos se sublevaron. Alentados los porteños por su reciente victoria sobre las tropas británicas, el cabildo de Buenos Aires depuso al virrey español el 25 de mayo de 1810 y juró gobernar en nombre de Fernando VII. La acc ión por teñ a ten drí a con sec ue nci as im pre vist as par a las 14 de Mayo de 1811 (Obra del pintor Da Ré). his Vicente Iturbe intima la rendición al gobernador español Bernardo tor de Velazco momentos antes de declarar la Independencia. ias de Argentina y Paraguay. Las noticias de los eventos en Buenos Aires aturdieron a los ciudadanos de Asunción quienes solían ser fieles a la posición realista al principio. Pero no importa cuán grave habían sido las ofensas del antiguo régimen, los paraguayos no quisieron acatar las órdenes de los porteños, naturales de un otrora pago escuálido en medio de una pampa vacía cuando el Paraguay era toda una potencia colonial en el Imperio español...

Los porteños insistieron en su esfuerzo para englobar al Paraguay bajo su mando escogiendo a José Espínola y Peña como su portavoz en Asunción. Espínola era "quizás el paraguayo más odiado de su época" según las palabras de historiador John Hoyt Williams. La recepción de Espínola en Asunción no fue para nada cordial, en parte porque se había unido estrechamente a las políticas atroces del ex gobernador, Lázaro de Rivera, quien ordenó disparar sobre centenares de conciudadanos hasta que dimitió en 1805. Escapóse para el destierro al lejano norte de Paraguay, Espínola luego huyó a Buenos Aires y mintió sobre la magnitud de apoyo a favor de los porteños en el Paraguay y logró que el cabildo de Buenos Aires envíe unas tropas al norte. Manuel Belgrano, general y abogado porteño se puso a la cabeza de 1.100 hombres con la intención de entrar a Asunción. Pero las tropas paraguayas azotaron espectacularmente a los porteños en Paraguarí y después en Tacuarí. Sin embargo los oficiales de ambos ejércitos fraternizaron abiertamente durante la campaña. Gracias a estos contactos los paraguayos comprendieron que la dominación española en América del Sur acabaría por extinguirse y que en ellos, no los españoles, está el verdadero poder. Si el caso de Espínola y Belgrano sirvieron para despertar las primeras pasiones nacionalistas en Paraguay, las acciones enfermizas y concebidas por los realistas paraguayos que aún permanecían en la colonia las La Casa de la Independencia en pleno centro asunceno. inflamaron. Creyendo que los oficiales paraguayos que habían fustigado al ejército porteño representaban una amenaza directa a su gobierno, el gobernador Bernardo de Velasco dispersó y desarmó las fuerzas bajo su orden y envió la mayoría de los soldados a casa ni siquiera pagarles por sus ocho meses de servicio. Velasco ya había perdido el respeto de sus gobernados cuando huyó del campo de batalla en Paraguarí pensando que Belgrano iba a ganar. Como último disgusto, el cabildo de Asunción solicitó la protección del ejército portugués contra las fuerzas de Belgrano cuando éstas solo acamparon justo al lado de la frontera de la actual Argentina. Lejos de sostener la posición del cabildo, un movimiento encendió un levantamiento y el derrocamiento de la autoridad española al mismo instante en Paraguay en la noche del 14 y la madrugada del 15 de mayo de 1811. La independencia se declaró formalmente el 17 de mayo.

Interior de la casa de la Independencia.

Capítulo Cinco:

La construcción de una definitiva identidad nacional
José Gaspar Rodríguez de Francia es una de las más grandes figuras en historia paraguaya asimismo la más enigmática. Hasta el gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos garabateó una suerte de autobiografía apócrifa sobre Rodríguez de Francia llamado "Yo, el Supremo" que revelaba probablemente sus pensamientos y que luego se transformó en un indiscutido clásico de literatura latinoamericana. Gobernando desde 1814 hasta su muerte en 1840, Francia tuvo éxito construyendo una fuerte, próspera y afianzada nación independiente en un álgido momento cuando la existencia del Paraguay como un país distinto parecía improbable. Cuando murió, legó un país en paz, con arcas repletas y muchas industrias florecientes. Frugal, honrado, competente y diligente, Francia era tremendamente popular con las clases bajas. Pero a pesar de su popularidad, Francia pisoteó los derechos humanos y impuso un estado policíaco autoritario basado en el espionaje y una dura coerción. Bajo Francia, Paraguay sufrió un recambio social que destruyó las elites viejas.

Antaño Casa de los Gobernadores. Ahí habitó y murió Gaspar Rodríguez de Francia. Foto quitada en el año 1897. Vale notar que si bien Francia fue cruel dictando las condiciones carcelarias, sus victimas mortales no eran numerosas comparando a las incontables muertes ocasionadas en las previsibles revoluciones sangrientas que se suscitaban casi anualmente en el resto de la América Latina. Para ser exactos, Francia solo mandó ejecutar cuarenta personas mientras ostentó el poder. El Paraguay independiente era una área relativamente subdesarrollada. La mayoría de los residentes de Asunción y virtualmente todos los colonos rurales eran analfabetos. Las elites urbanas tenían acceso a la enseñanza privada. La educación universitaria, sin embargo, se restringió para unos pocos que podían pagarse el lujo de estudios en la prestigiosa Universidad de Córdoba en la actual Argentina. Prácticamente nadie tenía algún tipo de experiencia de gobierno, finanzas o administración. Los colonos trataban a los indios un poco mejor que los esclavos y el clero paternalista los trató como a niños. El país estaba rodeado por vecinos hostiles incluyendo las hiperbelicosas tribus de Chaco. Se necesitaron medidas fuertes para salvaguardar al país de la desintegración.

Francia, nacido en 1766, pasó sus días de estudiante estudiando teología en el colegio Monserrat dependiente de la Universidad de Córdoba (actual Argentina). Pese a los rumores maliciosos de que su padre brasileño era mulato y tabacalero, Primer billete del Paraguay Francia se ganó la codiciada silla de teología en el Seminario de San Carlos en Asunción en 1790 (en el cual solo gente de "raza pura" podía ejercer la docencia). Sus opiniones radicales hicieron su posición insostenible allí como maestro y debió dejar la enseñanza para estudiar derecho. Devoto de la Iluminación y la Revolución Francesa, lector perspicaz de Voltaire, Jean-Jacques Rousseau y el Enciclopedismo francés, Francia tenía la biblioteca más grande en Asunción. Su interés en astronomía, combinó con su conocimiento de francés y otros asuntos "arcanos" en Asunción impresionó a algunos paraguayos supersticiosos quienes lo consideraban como un mago capaz de predecir el futuro. Como abogado, se reveló como activista social y defendió siempre al menos afortunado contra el solvente. Demostró temprano interés en la política y logró con dificultad el cargo de alcalde de primer voto, o sea, cabeza del cabildo de Asunción en 1809, la posición más alta que podía aspirar un criollo. Después del cuartelazo del 14-15 de mayo que trajo la independencia, Francia se convirtió en un miembro de la junta gobernante resultante del golpe exitoso. Aunque el poder real descansaba en el ejército, la cintura política de Francia le valió el apoyo de los campesinos de la nación. Probablemente el único hombre en Paraguay con habilidades diplomáticas, financieras, y administrativas, Francia construyó su base de poder en sus habilidades orgánicas y su personalidad poderosa. Burlándose de los diplomáticos porteños en las negociaciones que produjeron el Tratado del 11 de octubre de 1811 (en el cual Buenos Aires reconoció implícitamente la independencia paraguaya a cambio de promesas vagas de una futura alianza militar), Francia demostró que poseía habilidades cruciales para el futuro del país. Francia reforzó su poder convenciendo a la insegura elite paraguaya de que él era indispensable. Pero al final de 1811, descontento con el papel político que los oficiales militares estaban empezando a jugar, él renunció a la junta. En su jubilación en su modesta chacra en Ibaray, cerca de Asunción, les decía a innumerables ciudadanos comunes que solían visitarlo que su revolución había sido traicionada, que el cambio del gobierno sólo significó la transición de una elite española hacia una elite criolla y que el actual gobierno era incompetente y mal administrado. De hecho, el país se estaba dirigiendo rápidamente hacia una fatal crisis. Estaban los portugueses quienes amenazaban exceder las fronteras norteñas y el gobierno porteño tenía prácticamente cerrado el Río de la Plata al comercio paraguayo imponiendo impuestos y capturando naves. Para colmo el gobierno porteño envió órdenes directas para formar un ejército paraguayo para combatir contra los españoles en Uruguay desatendiendo el Tratado del 11 de octubre. El gobierno porteño también informó a la junta que deseaba volver a abrir conversaciones. Cuando la junta dióse cuenta de que un diplomático porteño estaba en camino a Asunción, hubo pánico porque no era competente negociar sin la presencia de Francia. En noviembre de 1812, los miembros de la junta invitaron a Francia a encargarse de la política extranjera, oferta que Francia aceptó. A cambio, la junta estaba de acuerdo en poner medio ejército y mitad de las municiones disponibles bajo el mando de Francia. En ausencia de alguien semejante a él en la junta, Francia fácilmente controló el gobierno en muy poco tiempo. Cuando el enviado argentino, Nicolás de Herrera, llegó en mayo de 1813, se enteró de que todas las decisiones tenían que ser aprobadas por un congreso paraguayo que se reunía a más tardar en septiembre. Entretanto, Paraguay se declaró independiente de nuevo de la Confederación Argentina y expulsó a dos miembros de la junta conocidos por su inocultable simpatía por la unión con la Argentina. Bajo virtual arresto casero, Herrera tenía pocas chances de conseguir apoyos a favor de la unificación, pese a que acudió

al soborno. El congreso que se inició el 30 de septiembre de 1813 fue ciertamente el primero de su tipo en América Latina. Había más de 1.100 delegados elegidos por sufragio universal masculino y muchos de estos delegados representaban a los pobres que son la mayoría rural paraguaya. Irónicamente las decisiones de este cuerpo democráticamente elegido pondrían las bases de una dictadura larga. A Herrera no le fue permitido asistir a las sesiones ni para presentar su declaración, en cambio el congreso dio un apoyo aplastante a la política extranjera antiimperialista y antiunionista de Francia. Los delegados rechazaron una invitación Prócer ingenuo e idealista. para un congreso constitucional en Fulgencio Yegros era todo lo Buenos Aires y establecieron una opuesto a Gaspar R. de república paraguaya, la primera en Francia. El ejército bajo él América española, con Francia como apoyó la Independencia. primer cónsul. Se suponía que Francia intercambiaría lugares cada cuatro meses con el segundo cónsul, Fulgencio Yegros, pero el consulado de Francia marcó el principio de su férreo gobierno directo porque Yegros no era más que un títere. Yegros, un hombre sin ambiciones políticas, representaba a la elite nacionalista militar criolla, pero Francia ya tenía mucho poder ya que lo basaba sobre las masas nacionalistas y populares.

Capítulo Seis:

La Hora del Supremo
Francia, descrito por un historiador como "el frágil hombre vestido con chaqueta negra", admiró y emuló los elementos más radicales de la Revolución Francesa. Aunque él gustaba de reflejarse en el líder jacobino Maximiliano de Robespierre (1758-94), las políticas e ideales de Francia quizás se aproximaron más estrechamente a François-Noël Babeuf, un francés utópico quién quiso abolir la propiedad privada y comunalizar la tierra como preludio de una "república de iguales". Francia detestaba la cultura política del antiguo régimen y se consideraba un "revolucionario". En el apogeo de su dictadura, cuando Francia se paseaba en las calles de Asunción, los transeúntes se tenían que parar y le debían dar la espalda y quitarse el sombrero como medida de seguridad. De esa manera muy pocos contemporáneos lograron ver la cara del Supremo. En su esencia, el gobierno del Karaí Guazú ("Gran Señor" en guaraní como Francia era llamado por los Amo y señor del Paraguay. pobres e indios) era una dictadura Uno de los retratos más verosimiles del que destruyó sin piedad el poder de Supremo incluyendo su firma la elite y avasalló los intereses de los paraguayos comunes. Instaló un sistema de espionaje interior que destruyó la libre expresión. Se arrestaron personas sin cargo alguno y fueron desaparecidas sin más trámites. Había una tortura terrible llamada "Cámara de la Verdad" que se aplicaba a aquellos sospechosos de intrigar contra Francia. El Karaí Guazú enviaba a los prisioneros políticos, usualmente unos 400 por año, a un campamento de detención donde se les colocaban grilletes en calabozos, ni un mínimo de cuidado médico tuvieron e incluso el uso de medios sanitarios les era prohibido. En un acto indirecto de venganza contra la gente que lo había discriminado por su supuesta "sangre impura", Francia prohibió a los europeos de casarse con otros europeos obligando así a la elite escoger como cónyuges entre la población local. Francia selló herméticamente las fronteras de Paraguay al mundo externo y ejecutó a cualquiera que intentara abandonar el país, lo cual era raro en efecto. Los extranjeros que lograron entrar al Paraguay se resignaban a permanecer allí para el resto de sus vidas. El comercio paraguayo declinó hasta casi desaparecer. Ese declive arruinó a los exportadores de yerba mate y tabaco. Estas medidas afectaron duramente a los miembros de la antigua clase gobernante española y sus descendientes, a altos jerarcas de la Iglesia, oficiales militares, comerciantes y grandes hacendados. Cuatro años después un congreso paraguayo nombró como dictador a Francia de por vida con el título del "Supremo Dictador" en 1820. El sistema de seguridad de Francia descubrió y aplastó raudamente una facción de la elite que iba a asesinar al Supremo. Francia arrestó a casi 200 ciudadanos prominentes y ejecutó a la mayoría. Entre ellos estaban los próceres de la independencia Yegros quien fue ajusticiado el 17 de julio de 1820 y Pedro Juan Caballero quien prefirió suicidarse antes del tormento. En 1821 Francia sorprendió de vuelta y convocó a todos los aproximadamente 300 españoles residentes en Paraguay a la plaza mayor de Asunción donde los acusó de traición, los arrestó prontamente y los encarceló por 18 meses. Francia finalmente los soltó después de que aceptaron pagar una enorme indemnización colectiva de 150.000 pesos (cerca del 75% del presupuesto estatal anual), una cantidad tan grande que rompió su predominio en la economía paraguaya.

Uno de los blancos especiales de Francia era la Iglesia Católica Romana. La Iglesia había proporcionado apoyo ideológico a la idea española sobre la doctrina del "derecho divino de reyes" y inculcando a las masas indias con un fatalismo resignado sobre su estado social y las perspectivas económicas. Francia prohibió ordenes religiosas, cerrando en el país los seminarios, secularizó a los monjes y sacerdotes obligándoles a que juraran lealtad al estado, abolió el fuero eclesiástico, confiscó toda propiedad de la Iglesia y subordinó las finanzas de la Iglesia bajo control estatal. La chusma se benefició directamente de la represión de las elites tradicionales y la expansión del estado. El estado se adjudicó las tierras de la elite y la iglesia y se las arrendó a los pobres. Aproximadamente unas 875 familias tuvieron por hogar a las tierras de seminarios clausurados. Las multas y confiscaciones decretadas contra los criollos ayudaron a reducir impuestos para los demás. Como resultado, los ataques de Francia contra la elite y sus políticas socialistas estatales provocaron muy poca resistencia popular. Las multas, expropiaciones y confiscaciones de propiedad de extranjeros permitieron que el estado se transforme en el hacendado más grande de la nación y pasó a operar 45 grandes granjas en el futuro. Administradas por personal del ejército, las granjas tuvieron tanto éxito que los animales que sobraron fueron regalados a los campesinos. En contraste con otros estados regionales, Paraguay era eficaz y honestamente administrado, estable y afianzado (cuyo ejército creció hasta tener 1.800 efectivos). El crimen continuó existiendo durante la dictadura pero trataron a los delincuentes con indulgencia. Por ejemplo, a los asesinos los ponían a trabajar en obras públicas. El asilo concedido a los refugiados políticos de otros países se volvió tradición paraguaya. Tal fue el caso de José Gervasio Artigas, máximo prócer uruguayo quien pese a sus encontronazos con Francia y su mala opinión sobre el paraguayo halló refugio seguro y decente en el Paraguay donde falleció en paz. Un hombre sumamente frugal y honrado, Francia dejó por lo menos el doble de su valor a la tesorería estatal que cuando subió al poder e incluía 36.500 pesos de su sueldo no gastado o acumulado en varios años. Una asuncena en tiempos del El estado además desarrolló industrias nativas Supremo. Sostiene un pequeño de construcción naval y textil, impulsó un mate junto con una pava. sector agrícola centralmente planeado y administrado que se diversificó aún más y más productivo que el anterior monocultivo de exportación. Estos desarrollos apoyaron a la política de Francia en la persecución de la autarquía económica. Pero el mayor logro de Francia, la preservación de la independencia paraguaya, fue resultado directo de una política no intervencionista en el extranjero. Deduciendo que la Argentina era una amenaza potencial para el Paraguay, cambió la política extranjera hacia el Brasil reconociéndole su independencia rápidamente en 1821. Esta actitud, sin embargo, no derivó en favores especiales para los brasileños de parte de Francia que también estaba bajo buenos pero limitados términos con Juan Manuel de Rosas, el dictador porteño. Francia previno una probable guerra con los vecinos argentinos al mismo tiempo cimentó su papel como dictador rechazando a los enemigos interiores de los porteños rosistas. A pesar de sus políticas aislacionistas, Francia dirigió un provechoso pero muy vigilado comercio de importación - exportación entre ambos países para obtener productos extranjeros, especialmente armas. Una política extranjera más activista que la implementada por Francia probablemente habría convertido al Paraguay en un trágico campo de batalla en medio del remolino de revoluciones y guerras que barrieron a la Argentina, al Uruguay y al Brasil durante las décadas que siguieron a la independencia. A Francia se le debe el hecho de madurar una genuina nacionalidad paraguaya en medio de un aislamiento logrando muy importantes diferencias étnica, lingüística y socialmente con sus vecinos utilizando fronteras naturales bastante difíciles de atravesar. El Supremo era muy inteligente al realizar suertes de alianzas con los indios salvajes y nómades que vivían en el Chaco en vez de tratar de exterminarlos como tal lo hacían los vecinos del Paraguay para tenerlos tranquilos en el país y a la vez usarlos como contención intimidatoria de intrusos no deseados. Todos estos desarrollos políticos y económicos pusieron al Paraguay en el camino de lograr el status de nación independiente gracias a la ciega obediencia popular a los

deseos del Supremo. Él controló personalmente cada aspecto de vida pública paraguaya y ninguna decisión al nivel estatal, no importa cuán pequeña sea, podía hacerse sin su aprobación. Todos los logros de Paraguay durante este periodo incluyendo su existencia como nación eran casi atribuibles completamente a Francia. La gente común veía estos logros como regalos del Karaí Guazú pero con estos regalos vinieron aparejadas la pasividad política y la candidez pública entre la mayoría de los paraguayos.

El Puerto de Asunción según un grabado europeo de la época de Dr. Francia

Capítulo Siete:

La Familia López
La confusión ganó lugar en el país cuando aconteció la muerte de Gaspar Rodríguez de Francia el 20 de septiembre de 1840, porque el Supremo devenido en "El Difunto" no había dejado sucesor alguno. Tan odiado que era por la Iglesia que ningún cura quiso oficiar misa de reposo y la debió realizar un sacerdote cordobés. Días después, manos vengativas hicieron desaparecer sus restos en las aguas del río Paraguay. Después de unos días, una junta militar surgió y derrocó al ayudante del Difunto, Policarpo Patiño quien pretendió hacerse Supremo, acto seguido liberó a algunos prisioneros políticos pero demostró ser ineficaz para gobernar. El 22 de enero de 1841, la junta fue derrocada por otros militares. Otro golpe siguió dieciséis días después y el caos continuó hasta el 12 de marzo de 1841 que un congreso escogió a Carlos Antonio López como primer cónsul. En 1844 otro congreso lo nombró como presidente de la República, cargo que sostuvo hasta su muerte en 1862. Paraguay ya tenía su segundo dictador. Don Carlos Antonio López, abogado, era uno de los hombres más educados en el país. Hasta su consagración como cónsul, López, nacido en 1787, había vivido en una relativa oscuridad. Aunque el gobierno de López era similar al sistema del Difunto, su apariencia y las políticas eran bastante diferentes. En contraste con el Karaí Guazú que era delgado, López era muy obeso, un "gran mar de carne humana", como tal lo describió alguien conocido suyo. Don López era un dictador que quiso fundar una dinastía y administrar el Paraguay como un feudo personal. Francia se consideraba el primer ciudadano de un estado revolucionario, en cambio que López utilizó al todopoderoso estado legado por el proverbialmente honrado Francia para enriquecerse a él mismo y a su familia. López se convirtió en el hacendado y ranchero del ganado más grande del país y amansó una fortuna que se aumentó Don Carlos A. López en años mozos. gracias al monopolio del estado sobre el Curioso retrato a carbonilla y firma comercio de la yerba mate. A pesar de su personal de Don Carlos A. López. inconmensurable codicia, Paraguay prosperó bajo el Excelentísimo como era conocido Don López. Bajo López, la población de Paraguay aumentó de aproximadamente

220.000 en 1840 a aproximadamente 400.000 en 1860. Se construyeron varias carreteras y un sistema del telégrafo. Una empresa británica empezó a construir un ferrocarril, uno de los primeros en Sudamérica en 1858. Durante su periodo de gobierno, López mejoró la defensa nacional, abolió los remanentes de las reducciones jesuíticas, estimuló el desarrollo económico e intentó fortalecer las relaciones con los países extranjeros. También tomó medidas para reducir la amenaza de las tribus indígenas que aún merodeaban el Chaco. Paraguay también realizó grandes adelantos en educación: cuando López asumió, Asunción tenía tan sólo una escuela primaria. Más de 400 escuelas se construyeron con capacidad para 25.000 estudiantes primarios durante el gobierno del Excelentísimo y además instituyó como estatal a la educación secundaria. Sin embargo los planes de desarrollo educativo de Don López progresaron con dificultad porque Francia había purgado la elite educada incluyendo maestros del país. Don Carlos López de yapa fundó el primer diario nacional: "El Paraguayo Independiente", órgano de defensa de la independencia y soberanía nacional, apareciendo su primer número el 26 de abril de 1845.

Iglesia que Don Carlos mandó construir en la villa de Trinidad, cercana a Asunción como señal de inicio de relaciones con la Iglesia Católica rotas en tiempos del Supremo. Menos riguroso que Francia, López alivió las restricciones en materia de comunicación con los extranjeros, propulsó exportaciones, invitó a médicos extranjeros, ingenieros e inversores a establecerse en su país y pagó por los estudios de estudiantes paraguayos en el extranjero. Él también envió a su hijo Francisco Solano a Europa con el objetivo de comprar armas además de instruirse. Como Francia, López tenía el excluyente objetivo de defender y conservar el Paraguay. Lanzó las reformas con esta meta siempre en mente. El comercio fue liberado y de ese modo aumentaron los ingresos estatales. Los expertos extranjeros ayudaron a implantar una fábrica metalúrgica y un arsenal grande. El nuevo ferrocarril sería usado para transportar tropas. López empleó la diplomacia para proteger intereses paraguayos en el extranjero. Pese a su clara liberalidad, el Excelentísimo era un dictador que mantenía a los paraguayos bajo una férrea mano. No les permitió a los paraguayos ningún tipo de oposición como en la época de Francia. El congreso fue su fiel títere y las personas tuvieron que olvidarse de sus derechos políticos. Así que en la constitución de 1844 se dejó todo el poder en las manos de López. Bajo López, el Paraguay empezó a plantear la cuestión de la esclavitud que había existido desde los días coloniales. Los colonos tenían unos esclavos para trabajar como sirvientes domésticos pero eran generalmente indulgentes con ellos. Pero las condiciones empeoraron después de 1700 con la importación de unos 50.000 esclavos africanos a ser usados como obreros agrícolas. Bajo Francia, el estado adquirió aproximadamente 1.000 esclavos cuando confiscó propiedades elitistas. López no liberó a estos esclavos, en cambio promulgó la ley del Útero Libre en 1842 que acabó con el comercio esclavista y garantizó que los hijos de esclavos serían libres a partir de los 25 años de edad. Pero esa nueva ley sólo ocasionó que aumentara la población esclava y bajar los precios de venta de esclavos al mismo tiempo que subió la natalidad de esclavos. Las relaciones extranjeras empezaron a incrementar en importancia bajo López quien aún mantenía la tradicional desconfianza acerca de las intenciones de los estados vecinos ya que se extrañaba la destreza diplomática de Francia. En un principio, López temió un ataque de parte del dictador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. Con estímulo brasileño, López abandonó la política de neutralidad impuesta por Francia y empezó a entrometerse en la caótica política argentina. Usando el eslogan "Independencia o Muerte", López declaró la guerra contra Rosas en 1845 para apoyar una rebelión infructuosa en la provincia argentina de Corrientes. Aunque las maniobras militares de Inglaterra y Francia impidieron devolver el ataque contra Paraguay, Rosas estableció un embargo porteño en perjuicio de los productos

paraguayos. En medio de ese engorro, López mandó a un par de diplomáticos al Uruguay en 1846 para una conferencia con potencias extranjeras y se encontró con que ellos le trajeron a su regreso el Himno Nacional escrito por Francisco Acuña de Figueroa, padre del Himno Nacional Uruguayo. Después de la caída de Rosas en 1852, López firmó un tratado con los victoriosos confederados argentinos en el cual se reconoció la independencia de Paraguay aunque los porteños nunca lo ratificaron. En este mismo año, López firmó tratados de amistad, comercio, y navegación con Francia y los Estados Unidos. No obstante, las crecientes tensiones con varios países, incluyendo los Estados Unidos, plagaron la segunda mitad del gobierno. Una vez los Estados Unidos enviaron una flotilla a las aguas paraguayas en una exitosa acción para exigir una compensación por un marinero americano que había sido muerto tres años atrás, en 1858. Aunque él mantenía su desconfianza por los extranjeros como una insignia de lealtad a la nación, López no era tan cauto como ¿Su verdadero retrato? aparentaba. López abandonó Tradicional retrato de un venerable Don imprudentemente las importantes políticas Carlos A. López en sus últimos años. Dicese de Francia sobre la neutralidad sin hacer que este retrato no sería el verdadero antes duras opciones para los demás y puesto que se carece de retratos oficiales contraer compromisos no lesivos para la suyos en sus últimos años. soberanía nacional. Permitió que aparecieran controversias y disputas limítrofes con el Brasil y la Argentina. Los dos gigantes regionales habían tolerado la independencia paraguaya en parte porque el Paraguay sirvió para verificar las tendencias expansionistas de cada uno. Ambas potencias estaban conformes si el otro no podía dominar en los asuntos paraguayos. Pero al mismo tiempo un Paraguay que era antagónico a ambos países daría una razón a Brasil y a Argentina para unirse en contra del Paraguay.

Francisco Solano López y Elisa Alicia Lynch
Nacido en 1826, Francisco Solano López fue el segundo y último gobernante de la dinastía López. Tuvo una niñez acomodada lo cual prueba que su padre lo nombró único heredero de su mando y le dio las jinetas de brigadier general a la pasmosa edad de dieciocho años. Era un mujeriego insaciable y abundaban las historias de excesos crueles que cometía cuando una mujer tenía el valor para desairarlo. Su viaje a Europa en 1853 para comprar armas fue indudablemente la experiencia más importante de su vida; su estancia en París fue el punto de inflexión suyo. Allí, Solano López admiró las pompas y el charme del Imperio de Napoleón III. Ahí se enamoró de una irlandesa llamada Elisa Alicia Lynch a quien hizo su señora pese a que jamás se han casado. "La Lynch", como se la conoció en el Paraguay, era una voluntariosa, encantadora, ingeniosa e inteligente mujer quien se transformó en alguien de enorme influencia en Paraguay debido a su relación

Francisco Solano López. con Solano López.

Los modales parisinos de la Lynch marcaron una tendencia en la capital paraguaya y rápidamente ella se hizo de enemigos asimismo como de amigos. Madame Lynch le dio a Solano López cinco hijos. Se transformó en la hacendada más importante del país cuando Solano López le transfirió buenas partes del Paraguay y porciones de Brasil a su nombre durante la guerra pero no retuvo nada cuando la guerra terminó. Madame Lynch misma con abundantes lágrimas y desconsuelo infinito enterró a Solano López con sus propias manos después de la última batalla en 1870 y murió en la más espantosa miseria algunos años después en Europa.

Elisa Alicia Lynch

Capítulo Ocho:

Un David contra tres Goliaths
Solano López consolidó su poder después de la muerte de su padre en 1862 imponiendo silencio a varios críticos y aspirantes a reformador a través de la cárcel. Otro congreso paraguayo lo eligió presidente unánimemente. Solano López hubiera hecho bien en considerar las últimas palabras de su padre que le aconsejaba evitar actos agresivos en los asuntos extranjeros sobre todo con el Brasil. La política exterior de Solano López subvaloró inmensamente a los vecinos de Paraguay y otorgó excesivo valor al potencial de Paraguay como una potencia militar. Los observadores discreparon grandemente sobre Solano López. George Thompson, un ingeniero inglés que trabajó para el joven López (el británico se distinguió como oficial paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza y después escribió un libro sobre su experiencia) tenía palabras ásperas para su ex-patrón y comandante y lo llamaba "un monstruo sin igual". La conducta de Solano López ponía en evidencia tales cargos. En primer lugar, los cálculos erróneos y ambiciones de Solano López zambulleron al Paraguay en una guerra con la Argentina, el Brasil y el Uruguay. Esa guerra produjo la muerte de la mitad de la población paraguaya y casi eliminó al país de la faz de la Tierra. Durante la guerra, Solano López decretó las "Mala Cara" ejecuciones de sus propios Litografía del diario paraguayo "El hermanos y mandó a torturar a su Centinela" en donde se da la "cara madre y hermanas cuando fea" al enemigo que pispeaba sospechó de ellos como opositores. Humaitá. Miles de personas, inclusive los mejores soldados y generales también sufrieron la muerte delante de pelotones de fusilamiento o ser descuartizados por órdenes de Solano López. Otros vieron en Solano López como un paranoico megalómano, un hombre que quiso ser el "Napoleón de Sudamérica" solo para reducir su país en la ruina y convertir a sus compatriotas en mendigos en su vana

búsqueda de gloria. Sin embargo los nacionalistas paraguayos simpatizantes de ese militar y los historiadores revisionistas extranjeros han retratado a Solano López como un patriota que, pese a sus defectos de conducta, se resistió hasta el último hálito los planes argentinos y brasileños en Paraguay dando así su propia vida en la última batalla. Para ellos el mariscal era una figura trágica atrapada en un tejido de duplicidad argentina y brasileña y que movilizó la nación para expulsar a sus enemigos y los rechazaba heroicamente durante cinco sangrientos años llenos de horror hasta que Paraguay fue totalmente invadido y postrado. Durante los años de Stroessner, los paraguayos consideraban a Solano López como el máximo héroe de la nación. Esa glorificación stronista de un mariscal vanidoso y derrotado fue considerada para mucha gente como una maniobra para tapar la memoria brillante y fresca de un mariscal decente y vencedor en la posterior Guerra del Chaco pero que comulgaba ideas liberales que era José Félix Estigarribia. El fracaso principal de Solano López fue que no captó los cambios que se habían producido en la región desde los tiempos de Francia. Bajo el mandato de su padre, las prolongadas, sangrientas y confusas señas de nacimiento y crecimiento de los estados rioplatenses, las políticas belicosas del Brasil y las políticas neutrales de Francia funcionaron preservando la independencia paraguaya. Pero el caso se afeó cuando la Argentina y el Brasil afirmaron finalmente sus identidades y se mostraron más unidos en su interior. Por ejemplo, Argentina empezó a tratar sus asuntos exteriores como una nación y no como parte de la región como esperaban los paraguayos. El esfuerzo de Solano López de equiparar al Paraguay como un poder regional a la par de la Argentina y del Brasil solo acarrearía funestas consecuencias.

El estallido de la Matanza de América
Solano López interpretó la intervención brasileña en Uruguay en septiembre de 1864 como un desaire a los países menos fuertes de la región. Estuvo correcto el presidente paraguayo en la idea de que ni Brasil tampoco Argentina prestaron alguna atención a los intereses de Paraguay cuando formularon sus políticas. Pero concluyó incorrectamente que el poder conservar la independencia uruguaya era crucial para el futuro de Paraguay como nación. Siguió con sus planes para crear al Paraguay como una "tercera fuerza" entre Argentina y Brasil, Solano López comprometió a la nación en la ayuda al Uruguay. Como Argentina no reaccionó a la invasión del Brasil al Uruguay, Solano López capturó un buque de guerra brasileño en noviembre de 1864. Luego prosiguió con una invasión al Matto Grosso, El porteño Bartolome Mitre, Brasil, en marzo de 1865, una acción jefe de las fuerzas aliadas. que demostró ser uno de los pocos éxitos paraguayos durante la guerra. Solano López decidió golpear a la fuerza principal de su enemigo en la propia tierra uruguaya. Pero no se percató de que la Argentina había aprobado tibiamente a la política de Brasil sobre el Uruguay y no apoyaría al Paraguay contra el Brasil. Cuando el ya autonombrado mariscal Solano López pidió permiso para cruzar territorio argentino para su ejército para poder atacar la provincia brasileña del Río Grande do Sul, Argentina se negó no muy claramente a ese pedido. Decidido igualmente el mariscal envió sus fuerzas a través de la provincia argentina de Corrientes que se interponía entre Paraguay y la ya citada provincia brasileña y esperó encontrar ahí apoyo local fuerte que tenía memoria confederada, empleaba misma lengua guaraní y odio hacia el dominante porteño, lo cual lo halló pero a medias. En cambio, esa acción decidió a Argentina, al Brasil

y al Uruguay (ahora reducido como estado títere) para firmar el Tratado de la Triple Alianza en el mayor de los secretos en mayo de 1865. Bajo el tratado estas naciones se juramentaron destruir al gobierno de Francisco Solano López y repartir el país entre las mayores potencias. Paraguay no estaba para nada preparado para una guerra de escala mayor, pero el mariscal igual decidió hacerla. En términos de cantidad, el ejército paraguayo con 30.000 hombres era el más poderoso en América Latina. Pero la fuerza del ejército era una mera ilusión ya que le faltaba una dirección especializada, una provisión fiable de armas y material y reservas adecuadas. Desde los días del Supremo, los cuerpos de oficiales habían sido abandonados por razones políticas. El ejército padeció una escasez crítica de personal capacitado y de rango y muchas de sus unidades combatientes estaban mal entrenadas. Al Paraguay le faltó la base industrial para reemplazar las armas perdidas en batalla y la alianza argentino-brasileña bloqueó la recepción paraguaya de armamento enviado desde el extranjero. La población de Paraguay sólo llegaba a aproximadamente 450.000 en 1865, un número más bajo que la Soldado paraguayo de cantidad de efectivos de la Guardia Nacional la Guerra Grande. brasileña, y era equivalente a la vigésima parte de la población aliada combinada que sumaba once millones de almas. Solano López llegó a reclutar hasta niños de diez años y forzar a las mujeres a realizar tareas no militares pero aún así, jamás pudo desplegar en el campo de batalla un ejército más grande que el de sus rivales. Aparte de algunas victorias paraguayas en el frente norteño, la guerra fue un desastre para el mariscal López. El grueso del ejército paraguayo entró en Corrientes en abril de 1865. Para julio del mismo año más de la mitad de la fuerza de 30.000 hombres fue exterminado o capturado junto con las mejores armas y artillería. La guerra tórnose en un desesperado forcejeo para la supervivencia de la nación. Era salir a matar o morir. En mayo de 1866, los paraguayos libraron la batalla de Tuyutí, que fue una espantosa derrota.

El general Francisco Isidoro Resquín, autor de unas reveladoras memorias sobre la Guerra y sus participantes.

Los periodistas ingleses publicaron el tratado El general José E.Díaz secreto de la Triple Alianza. Eso provocó innumerables reacciones a favor del Paraguay. El afamado jurista argentino Alberdi de tendencia confederada desde Europa se convirtió en el campeón de la causa paraguaya y los países americanos con costa en el Pacífico clamaron por un cese inmediato de hostilidades y protestaron agriamente por los términos del tratado. El presidente de Bolivia, general Melgarejo, hasta ofreció un ejército de 12.000 hombres a favor del mariscal López. Desde el momento en que el territorio argentino quedó libre de invasores, la opinión de las provincias argentinas e importantes hombres públicos porteños juzgaron que no había más razón de guerra, pidieron un cese de fuego inmediato y abogaron por el Paraguay. Esa misma gente impidió que Argentina hiciera efectiva su parte del tratado secreto (que era repartir el Paraguay con el Brasil) después de la guerra aunque aceptó la anexación de territorios paraguayos a su país. Mientras tanto en medio de esa polémica mundial, los aliados sufrieron una estrepitosa derrota en Curupaity el 22 de septiembre de 1866 a manos del valiente coronel José Eduvigis Díaz y sus pocos hombres en la cumbre del cerro del mismo nombre. Del lado aliado, hubo decenas de miles de muertos mientras los guaraníes solo perdieron menos de cien. Fue algo muy chocante sobre todo para la moral argentina, que hasta consideró retirar su ejército de la Alianza.

Batalla de Curupaity (parte del óleo de Cándido López,22 de septiembre de 1866). Desde cómoda posición los paraguayos iban ultimando fácilmente a los valerosos enemigos argentinos que trataron infructuosamente de tomar la cumbre a un terrible costo humano. Los soldados paraguayos desplegaron una inusitada valentía suicida, sobre todo considerando que Solano López mandó a fusilar o torturar a varios de ellos hasta por nimias ofensas. Las unidades de la caballería operaron de a pie por falta de caballos. Batallones de infantería navales armados sólo con machetes atacaron acorazados brasileños. Los ataques suicidas produjeron verdaderos campos de cadáveres. Pero el cólera también se cobró su cuota. A través de 1867 Paraguay había perdido 60.000 hombres por acciones bélicas, enfermedades varias o capturas y otros 60.000 soldados fueron llamados bajo bandera. Solano López inclusive alistó esclavos y las unidades de infantería reclutaron hasta a niños. Se obligaron a las mujeres a que realizaran trabajo de apoyo detrás de la línea de fuego. La escasez de material era tan severa que las tropas paraguayas entraron semidesnudos al combate e incluso hasta coroneles fueron descalzos al campo de acción, según un observador. El carácter defensivo de la guerra, combinado con la tenacidad paraguaya y la ingenuidad y la dificultad que ocasionó la mutua cooperación que tenían los brasileños y argentinos, dio al conflicto un carácter de guerra friccionada. Al Paraguay le faltaron los recursos para poder continuar la guerra contra los gigantes de Sudamérica.

Iban a la batalla como podían. Prisioneros paraguayos en manos argentinas. Nótese que andaban descalzos y con variedad dispar de uniformes. Cuando la guerra se acercó a su inevitable desenlace, Solano López se imaginó rodeado por una inmensa conspiración, entonces ordenó miles de ejecuciones en el ejército además de dos hermanos y dos cuñados, ministros, oficiales militares y cerca de 500 extranjeros, incluyendo varios diplomáticos. Era el famoso "proceso de San Fernando", un capítulo negro y vergonzoso de la historia guaraní. Ordenó matar a sus víctimas con lanzas para poder ahorrar municiones. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común. Su cruel tratamiento para con los prisioneros era proverbial. El mariscal López condenó a sus propios soldados a la muerte si ellos no cumplían hasta el más mínimo detalle sus órdenes. "Conquistar o morirse" era el lema diario. La rendición tras largo sitio del fuerte de Humaitá ante fuerzas argentinas el 24 de julio de 1868 fue decisivo para el curso de la guerra porque ese fuerte era la llave de entrada al Paraguay. Tan heroica fue la resistencia Ruinas actuales de Humaitá. paraguaya que (Foto cortesía Javier Bento) cuando salieron los hombres semidesnutridos y casi desnudos, sin municiones, fueron acogidos con altos honores de parte del enemigo en reconocimiento a su valor en combate. En Ytororó y Abay, el general Bernardino Caballero ofreció gallarda resistencia hasta el último hombre contra los avances brasileños para que el mariscal pudiera organizar una batalla decisiva en las Lomas Valentinas donde en 17 de diciembre de 1868 fue atacado igualmente por fuerzas enemigas muy grandes. López pudo salir en retirada después de siete días de combates pero no sin haber fusilado antes a su hermano Benigno López, al obispo Palacios y su canciller José Berges.

Las tropas aliadas entraron en Asunción en enero de 1869, pero Solano López tuvo suerte porque el marqués brasileño Caxias consideró que ocupando la capital en vez de prenderlo daba por terminada la guerra. López logró rejuntar un ejército de 12.000 almas que en realidad eran viejos, niños y mujeres Ruinas de la iglesia de Humaitá a causa entre Azcurra y Caacupé. del intenso bombardeo brasileño (1868). Al Brasil le irritó esa cuasi milagrosa supervivencia del tirano paraguayo y decidió continuar la guerra ya sin cuartel. Los argentinos y uruguayos consideraron que ocupando Asunción la guerra se acabó para ellos, dejaron unos regimientos en el lugar y se marcharon de regreso a sus países. Los brasileños hicieron salvajadas. El 12 de agosto de 1869 ganaron la dramática batalla de Piribebuy y no conformes con eso, incendiaron el hospital repleto de heridos y degollaron al comandante del lugar el mayor Pedro Pablo Caballero. El 16 Cuartel del mariscal López cerca de Humaitá. de agosto de (Foto cortesía Javier Bento) 1869, López dispuso un ejército integrado enteramente por niños para enfrentar a las hordas brasileñas en el fatídico combate de Acosta Ñú… ninguno de los infantes sobrevivió. Hoy en la actualidad en esa fecha se celebra el Día del Niño en todo el territorio paraguayo con una sensibilidad especial. López debió de huir aún más dentro del país hasta que encontró la muerte lanceado por un soldado brasileño a orillas del arroyo Aquidabán en Cerro Corá. Fue el día 1° de marzo de 1870. Con las palabras postreras "muero con mi patria" en los labios del cruel tirano se acabó la guerra más sangrienta que jamás ha visto América.

El enemigo también es valiente. Los soldados del batallón uruguayo "Florida" conducen el cadáver de su jefe, coronel León de Pallejas, en medio de una atroz lluvia de balas en la batalla de Boquerón (18 de julio de 1866,

coincidentemente, fecha patria uruguaya) El año 1870 marcó el punto más bajo en la historia paraguaya. Cientos de miles de paraguayos habían muerto. Degradado y prácticamente destruido, el Paraguay tuvo que soportar una larga ocupación por tropas extranjeras y ceder enormes extensiones de territorio soberano al Brasil y a la Argentina. A pesar de varias versiones de los historiadores de lo que pasó entre 1865 y 1870, el mariscal Francisco Solano López no era totalmente responsable de la guerra. Sus causas eran muy complejas e incluían el enojo porteño por la añeja intromisión de Carlos Antonio López en Corrientes. El viejo López también había enfurecido a los brasileños por no haber ayudado a derrocar al tirano porteño Rosas en 1852 y por haber forzado a tropas brasileñas fuera de territorio reclamado por Paraguay en 1850 y 1855 en vez de intentar un trato muy flexible con ellos. Carlos A. López se resintió por haber concedido derechos de navegación libre al Brasil sobre el Río Paraguay en 1858. Argentina le disputó la propiedad del territorio de Misiones que estaba entre el Río Paraná y Río Uruguay y Brasil tenía sus propias ideas sobre el límite brasileño paraguayo. A estos problemas se le agregó el vórtice uruguayo que tocó el ego de Solano López. Carlos Antonio López había sobrevivido principalmente gracias a una buena dosis de cautela y un poco de suerte. Lo que precisamente le faltó a su díscolo hijo.

Capítulo Nueve:

La República Postrada
Malherido por la guerra, la pestilencia, una terrible hambruna, una espantosa reducción de la población (el país había perdido el 75 por ciento de su población) y las nunca pagadas indemnizaciones por parte de los aliados, el Paraguay estuvo al borde de la desaparición en 1870. Pero su tierra fecunda y el atraso global uniforme nacional probablemente lo ayudaron a sobrevivir. Después de la guerra, el pueblo eminentemente rural de Paraguay continuó subsistiendo como lo había hecho durante siglos y había desarrollado una existencia magra en el interior bajo condiciones difíciles e inimaginables. La sobrepoblación femenina ocasionó que hubiera un informal sistema basado en el matriarcado tendiente hacia una poligamia que permitió capear en unas décadas esos baches demográficos. La ocupación aliada de Asunción en 1869 otorgó a los vencedores el manejo directo de los asuntos locales. Mientras Bolivia empezó a reclamar insidiosamente sobre sus oscuras pretensiones sobre el Chaco entero, la Argentina y el Brasil se fagocitaron buenos pedazos del territorio paraguayo (alrededor de 154.000 kilómetros cuadrados). Así se les fueron a los guaraníes las actuales provincias argentinas de Formosa y Misiones en forma casi integra y una buena parte del actual estado brasileño de Matto Grosso do Sul. Las Cataratas de Iguazú muy famosas en el mundo, antaño eran, en parte, paraguayas, ahora son compartidas por los colosos sudamericanos para provecho suyo (léase divisas en turismo). Asunción, otrora ciudad rodeada por territorio nacional soberano, comparte ahora con Buenos Aires la curiosidad de ser ciudades fronterizas a la vez que son capitales de sus países.

Brasil sufrió la peor parte de la lucha: con más o menos 150.000 muertos y 65.000 heridos, gastó un aproximado de 200 millones de dólares actuales en la guerra y sus tropas eran el mayor ejército de ocupación en el país, era lógico que Río de Janeiro hiciera sombra a Buenos Aires en el manejo de asuntos de Asunción. Las ruidosas diferencias entre las dos potencias prolongaron la ocupación hasta el año 1876. El control de la economía paraguaya pasó raudamente a las manos de los especuladores extranjeros y aventureros que se precipitaron a tomar ventaja del caos desenfrenado y descontrolable corrupción.

Durante la ocupación de Asunción por los aliados en 1870, en el Palacio de López flameaba en lo alto el pabellón imperial brasileño. Litografía de A. Methfessel. El vacío interior de la política nacional fue llenado al principio por sobrevivientes de la Legión Paraguaya. Este grupo de desterrados, localizado en Buenos Aires, consideraba al difunto mariscal López como un peligroso dictador y había apoyado las acciones de los aliados durante la guerra. Esa agrupación formó una suerte de gobierno provisional en 1869 con el guiño brasileño y firmó los acuerdos de las paces de 1870 que garantizaron la independencia de Paraguay y la libre navegación fluvial. También se promulgó una constitución en este mismo año, pero era ineficaz debido al origen extranjero de sus principios democráticos y liberales. Después de que el último soldado aliado había

abandonado el país en 1876 una victoria diplomática que desestimó las pretensiones argentinas sobre el área entre el río Verde y el río Pilcomayo fallada por una comisión encabezada por Rutherford B. Hayes, presidente norteamericano; la era de política por partidos en Paraguay comenzó definitivamente. Pero la evacuación de fuerzas extranjeras no significó el fin de las influencias extranjeras. El Brasil y la Argentina permanecieron (y aún permanecen hasta el día de hoy) profundamente involucrados en el Paraguay gracias a sus conexiones con las fuerzas políticas más importantes. Estas fuerzas llegaron a ser conocidas como el coloradismo y el liberalismo en un futuro corto. Entre tantas vicisitudes hubo margen para la educación del país. De la mano de Benjamín Aceval se fundó en 1877 el Colegio Nacional de la Capital. Con los primeros egresados en 1882 se fundó la Escuela de Derecho. Con la presencia del ex presidente argentino Domingo Sarmiento, eximio docente sudamericano entre 1887 y 1888 (año de su muerte en Asunción) se impuso la creación de la Ley de Educación Común y varios organismos de supervisión de la educación. Era de esperar que en 1890 brote de pura madurez la fruta más esperada: la Universidad Nacional de Asunción.

Los Liberales y los Colorados
La larga y legendaria rivalidad política entre los liberales y los colorados apareció por primera vez en 1869 pero con los términos azules y colorados como eran conocidos en esa época. La Asociación Nacional Republicana, o sea el Partido Colorado, dominó la vida política paraguaya desde los últimos años de la década de 1880 hasta 1904 cuando los liberales lo derrocaron. Ese ascenso liberal marcó el declive del Brasil que había apoyado al coloradismo como fuerza política principal en el Paraguay y comenzó el periodo de influencia argentina.

Un billete actual de quinientos guaraníes con el retrato del general Bernardino Caballero cuyo aspecto databa de la Guerra Grande. En la década que siguió a la guerra, los principales conflictos políticos paraguayos reflejaron la lucha liberal-colorada. Los legionarios batallaban contra los lopiztas (ex seguidores del mariscal López) por el poder mientras la Argentina y el Brasil intrigaban detrás de la cortina. Los legionarios veían en los lopiztas como unos reaccionarios que abjuraron convenientemente del régimen fenecido para poder participar en la nueva era del país. Los lopiztas acusaban a los legionarios de traición a la patria y de títeres de extranjeros. Esa situación desafió categorías políticas bien definidas, ya que muchas personas cambiaban constantemente de bando. En buen idioma moderno, se diría que se cambiaban de club deportivo con suma facilidad. El oportunismo personal, no la pureza ideológica, marcó a fuego esta era. Los legionarios eran una abigarrada colección de refugiados y exiliados que databan desde los viejos tiempos del Supremo. Su oposición a la tiranía era sincera y profesaban preferencias políticas democráticas. Regresando a la patria pobre y xenófoba desde la cosmopolita y próspera Buenos Aires fue un shock muy grande para los legionarios. Creyendo que con más libertad se curarían los problemas del Paraguay, abolieron la esclavitud y fundaron un gobierno constitucional tan prontamente lograron hacerse del poder. Basaron el nuevo gobierno sobre las reglas liberales normales de la libre empresa, elecciones libres y el comercio libre.

Los legionarios, sin embargo, no tenían más experiencia en democracia como los otros paraguayos. La constitución de 1870 se evidenció no aplicable a la situación nacional. La política se degeneró en partidarismos y el faccionalismo e intrigas varias malamente prevalecieron. Los presidentes que se sucedían actuaban como dictadores, las elecciones nunca fueron libres y los legionarios perdieron el poder en menos de una década. Las elecciones libres eran una sorprendente y no muy bienvenida innovación para los paraguayos comunes que siempre se habían aliado con un patrón que oficiaba de bienhechor en materia de seguridad y protección. Al mismo tiempo, la Argentina y el Brasil no estaban seguros de dejar al Paraguay con un sistema político verdaderamente libre. El jefe militar pro argentino Benigno Ferreira surgió como dictador de facto hasta su derrocamiento con apoyo brasileño en 1874. Ferreira volvió para llevar a cabo el golpe liberal de 1904. Luego Ferreira fue presidente de la República entre 1906 y 1908.

Albores Colorados
Cándido Bareiro, el ex agente comercial de López en Europa, regresó al Paraguay en 1869 y formó una gran facción lopizta. Reclutó al general Bernadino Caballero, un héroe de guerra con antigua intimidad con el finado mariscal López. Después del turbio asesinato del presidente Juan Bautista Gil en 1877, Caballero usó su poder como comandante del ejército para garantizar la elección de Bareiro como presidente en 1878. Pero como Bareiro murió en 1880, Caballero se largó a tomar el poder en un golpe. Ese veterano de guerra de larga barba dominó la política paraguaya de las siguientes dos décadas como presidente o a través de su poder militar. Su ascenso al poder fue notable ya que trajo cierta estabilidad política, fundó un partido gobernante, el colorado, para regular la elección de presidentes y la distribución de favores políticos y inició un lento proceso de reconstrucción económica.Pese a su inocultable idolatría hacia el Supremo, los colorados desmantelaron el original sistema de socialismo estatal de Gaspar Rodríguez de Francia. Los colorados, desesperados por dinero contante y sonante debido a pesadas deudas contraidas en Londres durante el periodo postguerra, puso en venta las inmensas tenencias del Estado que comprendían más de 95 por ciento de la tierra del Paraguay. El gobierno de Caballero vendió la mayor parte de esa tierra a los extranjeros en grandes tajadas. Mientras políticos colorados metieron mano en las ganancias y se transformaban en grandes hacendados, se obligó a campesinos, ya considerados como intrusos, que cultivaban la tierra por varias generaciones atrás a abandonarla y que emigraran en la mayor parte de los casos. Hacia el año 1900, setenta y nueve personas poseían la mitad de la tierra del país. Aunque el liberalismo había defendido la política de la venta de la tierra, la impopularidad de las ventas y la evidencia de la penetrante corrupción gubernamental colorada produjeron una tremenda indignación opositora. Así, los liberales se transformaron en amargos enemigos de la política de la venta de tierra máxime cuando Caballero descaradamente arregló la elección de 1886 para asegurar la victoria del general Patricio Escobar. Los ex legionarios, idealistas reformadores y antiguos lopiztas se unieron en julio de 1887 para formar el Centro Democrático, antepasado directo del partido Liberal para poder exigir elecciones libres, el fin inmediato de la venta de tierras, control civil del ejército y un gobierno decente. Caballero respondió junto con su principal consejero, José Segundo Decoud y el general Escobar formando el partido Colorado un mes después, formalizando la ruptura del escenario político nacional.

Juan O'Leary, escritor afamado (izq.) junto con el "Centauro de Ybicuy" gral. Bernardino Caballero, ambos puntales del Partido Colorado. Foto quitada durante la primera década del siglo XX. Ambos grupos eran profundamente seccionalizados aunque muy poca ideología verdadera los diferenciaba. Los partidarios colorados y liberales cambiaban de lado cuando les convenía. Mientras los colorados reforzaban su monopolio del poder, los liberales clamaban reformas. Frustrados, los azules provocaron una fallida revuelta en 1891 que produjo cambios en 1893 cuando el ministro de Guerra, general Juan B. Egusquiza (colorado), derrocó al presidente mantenido por Caballero, Juan G. González. Egusquiza sorprendió a los colorados con la decisión de compartir el poder con los azules, movimiento que provocó divisiones internas en ambos partidos. El ex legionario Ferreira, junto con el ala cívica del liberalismo, se unió al gobierno de Egusquiza, quien dejó la presidencia en 1898, para permitir a un civil, Emilio Aceval, hacerse presidente de la República. Los liberales radicales quienes se oponían a compromisos con sus enemigos colorados, boicotearon el nuevo arreglo. El viejo Bernardino Caballero boicoteó también esa alianza y conspiró para derrocar el gobierno civil teniendo éxito cuando el coronel Juan Antonio Ezcurra tomó el poder en 1902. Esta intentona fue la última victoria política de Caballero. En 1904, Ferreira, con el apoyo de civiles, radicales y egusquistas, invadió el país desde la Argentina. Después de cuatro meses de guerra civil, Ezcurra firmó el Pacto de Pilcomayo a bordo de un cañonero argentino el 12 de diciembre de 1904 y abandonó el poder en manos liberales.

La estación de FFCC de Asunción a fines del siglo XIX

Capítulo Diez:

Los Años Azules
La revolución de agosto de 1904 nació como un movimiento popular pero el control liberal se pudrió en feudos seccionaleros, golpes militares y la guerra civil. La inestabilidad política era tan extrema en la era liberal a tal punto que hubo veintiún gobiernos en un periodo de treinta y seis años. Desde 1904 hasta 1922, el Paraguay tuvo quince presidentes, todos del mismo partido: el Liberal. Los liberales para desquiciar al ejército del control partidario fundaron la Escuela Militar e instituyeron la Ley de Organización Administrativa para emprolijar la administración nacional. El adalid de tales reformas fue el futuro presidente Gondra. Pese a una cierta mejoría económica, el país no sabía aún como convivir en democracia lo cual era inevitable que se desataran pasiones políticas a raíz de no poder adecuar los ideales proclamados a la realidad heredada. Los desequilibrios propios de toda época revolucionaria favorecieron la hipertrofia de las dos mayores reivindicaciones del partido liberal: el individualismo como motor de la sociedad política en vez del gregarismo tradicional y la autocrítica como factor del proceso democrático en vez del caudillismo. La exageración de esos dos factores llevó a la anarquía. A fines de 1905 declaran cesante al presidente Gaona y llevan al gobierno al general Benigno Ferreira en 1906. Con todo, la situación andaba bien para el lado de los números: el comercio, las industrias y la producción iban con viento en popa. Se exportaba más a Europa y se llegó a un acuerdo para empalmar el ferrocarril nacional con el argentino para tener acceso a Buenos Aires lo cual se concretó pocos años después. Todo ese progreso no evitó la caída de Ferreira en 1908 en manos del nuevo hombre fuerte, el coronel Albino Jara. Los colorados extrañando el poder, hicieron un pacto con Ferreira en Buenos Aires, Argentina. Mas fue reprimida una revuelta colorada en Laureles en 1909 haciendo a Jara aún más fuerte en su posición política. Gondra fue presidente en 1910 pero propalaba un dialogo con la oposición lo cual no gustó al coronel intransigente quien se ocupó de derrocarlo al año siguiente para elegirse a sí mismo como presidente ante un congreso temeroso. Manuel Gondra Dos veces Presidente de la República y político influyente en su época. 1911, el año del Centenario de la Independencia patria, sorprendió a los paraguayos en plena anarquía. Hubo apenas margen para un sentido homenaje: "Canto Secular" pieza clásica de las letras paraguayas compuesta por Eloy Fariña Núñez. Tan despótico que se manejó Jara desde el poder hizo que sus propios partidarios lo pusieran fuera de la puerta mayor del palacio de López. Lo sucedieron tres presidentes efímeros dándonos a entender lo turbulenta que fue esa época que se acabó con la muerte de Albino Jara tras el combate de Paraguari el 11 de mayo de 1912 abriendo así una puerta del para uno de los presidentes paraguayos más reputados: Eduardo Schaerer. Con Schaerer quien se convertiría en el primer presidente en completar su mandato desde Egusquiza, se estableció un gobierno enérgico y la paz pública haciendo que las escuadrillas argentina y brasileña se marchen de las aguas nacionales. La Primera Guerra Mundial ocasionó mayores exportaciones paraguayas aumentando así

el rendimiento ganadero con la creación de los primeros frigoríficos. Lo sucedió en la presidencia Manuel Franco quien siguió el patrón austero en el orden financiero. Sobresalió al promulgar una ley electoral permitiendo el voto secreto y el registro permanente haciendo que los colorados puedan volver al congreso nacional sin necesidad de pactos. Muerto repentinamente en 1919, su vice, José P. Montero, debió afrontar la crisis desatada desde la Europa de posguerra que hizo cerrar frigoríficos y varias instituciones bancarias. La calma política se quebró cuando los liberales radicales se escindieron en facciones partidarias de Schaerer y de Gondra cuando éste último se sentó en el sillón de Don Carlos López. El desencuentro empezó con la negativa de la juventud del partido liberal a acatar la jefatura de Schaerer plegándose a Gondra. Schaerer acusó a Guggiani, ministro de interior de incidentar a la juventud en su contra y exigió su renuncia. Gondra renunció a la presidencia el 29 de octubre de 1921 pese a que el congreso la había rechazado. Insistió el renunciante esta vez explicando que el ejército no demostraba mucha lealtad hacia su investidura presidencial. Ambas facciones se pusieron en acuerdo en delegar el poder a Eusebio Ayala mas no tardaron en estallar los primeros combates. En mayo de 1922, Adolfo Chirife, pintoresco coronel con marcada influencia prusiana favorable a Eduardo Schaerer se alzó en armas con el apoyo del partido colorado empezando una guerra civil larga que no acabó hasta la muerte del caudillo militar por una neumonía en plena campaña a mediados de 1923.

Revolución de 1922-23: Ahí se ve montado el mítico entonces capitán Bray quien tendría destacada actuación en la Guerra del Chaco. Gondra sonrió ante la oportuna muerte de Chirife y aún más sonrió cuando Eligio Ayala asumió el poder. El auge de la industria algodonera y la reapertura de los frigoríficos ayudaron muchísimo a cicatrizar las heridas de la guerra civil y a la vez hizo subir el prestigio del mando de Eligio Ayala quien inició políticas de austeridad administrativa y de estabilidad financiera. Hubo por primera vez un superávit presupuestal y ese excedente se volcó en la compra de armamento y enviando a jefes militares (incluyendo a Arturo Bray y Estigarribia) a Europa para perfeccionamiento de sus conocimientos militares previniendo sagazmente el futuro ya que en esos tiempos, Bolivia realizó penetraciones sistemáticas sobre el Chaco paraguayo aprovechando la guerra civil del 1922-23. Eligio Ayala dio gran libertad política: los "schaeristas" y los "gondristas" se juntaron nominalmente para usar el viejo nombre del partido liberal haciendo que el presidente pueda gobernar sus cuatro años sin estado de sitio. Además invitó a los colorados a renunciar a su exilio abstencionista mediante una ley electoral. El antiguo partido del general B. Caballero retornó finalmente por decisión

propia en las elecciones parlamentarias de 1927 y las presidenciales de 1928. En estas últimas salió vencedor José P. Guggiani conocido propulsador de la pacificación y democratización del Paraguay. Los años de la presidencia de Guggiani fueron de estabilidad política y económica: respeto de la ley, libertad de trabajo, celosa administración de la hacienda pública, moneda estable, convivencia armónica entre el capital y el trabajo, paz política emergente del acuerdo institucional de los dos partidos tradicionales, libertad de prensa, comicios irreprochables, oposición parlamentaria seria y tribunales independientes. La crisis mundial de 1929 salpicó el país pero sin afectarlo mucho. Pero lo que si lo afectó fue la oleada de las revoluciones en casi todos los países latinoamericanos; la política local sintió la influencia de la "moda" totalitaria tendiente hacia la derecha. Las políticas liberales de "laissez-faire" permitieron a un puñado de hacendados ejercer un mando casi feudal en el campo, mientras los campesinos no poseían tierra alguna en propiedad y los intereses extranjeros manipularon las fortunas económicas de Paraguay. Los liberales como los colorados eran una profundamente fraccionalizada oligarquía política. Las condiciones sociales, siempre marginales en el Paraguay, se agravaron feamente durante la Gran Depresión de los años treinta. El país visiblemente necesitaba urgentes reformas sobre condiciones laborales, servicios públicos y educación. Así se fijó el escenario para una reacción nacionalista anti-liberal que cambiaría bruscamente la dirección de la historia paraguaya.

Capítulo Once:

Prólogo de nuevas hazañas guaraníes
La disputa del Paraguay con Bolivia sobre el Chaco, un tira-afloja que se había palpitado durante décadas, finalmente enterró al liberalismo aunque haya ganado la posterior guerra. Las Eligio Ayala, Presidente de la República guerras 1923-24 / 1924-28 civiles y una pésima diplomacia habían descuidado el establecimiento de fronteras entre los dos países durante el siglo que siguió a la independencia. Aunque Paraguay poseía el Chaco desde tiempos inmemoriales, el país hizo poco y nada para desarrollar esa región. Aparte de las colonias de menonitas desparramadas y tribus indias nómadas, pocas personas lo habitaban. Los reclamos bolivianos sobre el Chaco recrudecieron después de que Bolivia perdiera su costa marítima en manos chilenas durante la Guerra del Pacífico de 1879-84. Sin vías de salida al mar, Bolivia quiso copar el Chaco

y extender su dominio sobre el río Paraguay para establecer puertos. Además el potencial económico del Chaco interesó vivamente a los bolivianos. El petróleo fue descubierto allí por la Standard Oil Company en los años veinte y varios sospecharon que una inmensa cuenca petrolífera yacía en toda el área entera. Irónicamente las dos mayores víctimas de Sudamérica en guerras y anexiones en el siglo pasado estaban dispuestas en enfrentarse en otra guerra sangrienta, esta vez por un pedazo de desierto aparentemente desolado.

Mapa generalmente aceptado del Paraguay hacia el año 1919 de origen inglés. Mientras los paraguayos luchaban ocupados entre ellos durante la guerra civil de 1922-23, los bolivianos establecían sigilosamente una serie de fuertes en el Chaco reconocidamente en esa época como paraguayo (creación de fortines Guachalla y Ballivián a márgenes del río Pilcomayo). Además adquirían armamentos a Alemania y contrataban oficiales militares alemanes para entrenar y organizar sus fuerzas. En 1927 fue muerto el teniente paraguayo Adolfo Rojas Silva en un incidente sangriento en Fortín Sorpresa y hubo inmensa frustración en el Paraguay sumado a un estatismo liberal en 1928 cuando el ejército boliviano estableció un fuerte en el río Paraguay llamado Fortín Vanguardia. En diciembre de ese año, el mayor paraguayo (luego coronel) Rafael Franco tomó cartas por propia decisión, ordenó un ataque por sorpresa contra el fuerte y tuvo un éxito entero destruyéndolo. Los derrotados bolivianos respondieron rápidamente tomando dos fuertes paraguayos. Ambos lados ordenaron la movilización general pero el gobierno liberal no se sintió preparado para la guerra y aceptó humillantemente reconstruir el Fortín Vanguardia para los bolivianos. Los liberales también recibieron críticas en todos los tonos cuando dio de baja a Franco, devenido como héroe nacional, en el ejército. Bolivia pensó en iniciar ahí mismo la guerra en 1928 pero una severa advertencia chilena la hizo volver atrás en sus ínfulas bélicas.

Varias propuestas de límites entre Paraguay y Bolivia jamás concordadas entre ambos países. En todo caso, Paraguay después de la guerra ganó más territorio más allá del límite más optimista jamás propuesto. Como los diplomáticos de Argentina, los Estados Unidos y la Liga de Naciones dirigieron infructuosas conversaciones de "conciliación", el entonces coronel José Félix Estigarribia, el comandante de ejército del Paraguay, ordenó a sus tropas a ponerse en acción contra las posiciones bolivianas lo antes posible en 1931. Entretanto, la agitación nacionalista fomentada por la Liga Independiente Nacional aumentó agriamente. Formado en 1928 por un grupo de intelectuales, la Liga buscó una nueva era en la vida nacional que daría testimonio de un gran renacimiento político y social. Sus partidarios defendían una "nueva democracia" que barrerá el país de intereses egoístas partidarios e intromisiones extranjeras varias. Una verdadera amalgama de diversos ideologías e intereses, la Liga reflejó un deseo popular genuino para el cambio social. Cuando las tropas del gobierno en octubre de 1931 dispararon contra una chusma de estudiantes apoyando a la Liga delante del Palacio de López, la administración liberal de presidente José Guggiari perdió la escasa credibilidad que poseía.

Enfrente de esas rejas del Palacio de López fueron asesinados a malsalva estudiantes que protestaban precipitando la caída del presidente Guggiani. El mismo Guggiari tuvo la nobleza de solicitar su propio juicio político aceptando su responsabilidad en ese trágico hecho. La Legislatura lo

rechazó y aceptó en cambio su renuncia. Gesto que jamás consideró imitar el ex presidente Cubas Grau casi setenta años después ante las siete muertes en la Plaza del Congreso. Los estudiantes y soldados de la corriente "Nuevo Paraguay" (que buscaba barrer los partidos políticos corruptos e introducir reformas nacionalistas y socialistas) vieron eso como el resultado de que el liberalismo estaba moralmente en quiebra.

Capítulo Doce:

Cenit para un futuro Mariscal
Cuando en junio de 1932 estallaron las primeras trifulcas, los bolivianos estaban absolutamente seguros de una rápida victoria. Su país era más rico y mucho más poblado que el Paraguay y sus fuerzas armadas eran más grandes, tenían un superior cuadro de oficiales y estaban bien entrenadas y bien provistas. Estas ventajas no fueron decisivas a causa del impresionante celo de los paraguayos defendiendo a su patria y que entendían que las bases de su nacionalidad tenían firmes raíces físicas. No podrían aceptar jamás que las pretensiones bolivianas abarquen exactamente la mitad de su territorio nacional. Los paraguayos, muy motivados, conocían perfectamente la geografía del Chaco que los bolivianos y por eso, de manera fácil pudieron infiltrarse en las líneas bolivianas, rodear fortines y capturar suministros. Contrariamente, los indios del Altiplano boliviano fueron reclutados en el ejército boliviano a fuerza pero que no tenían un genuino interés en la guerra y jamás se adaptaron al inclemente clima del Chaco como los nativos paraguayos. Como si fuera poco, el suministro entrecortado, los caminos pobres y las malas logísticas impedían la campaña boliviana. Los paraguayos se mostraron más unidos que los bolivianos, por lo menos inicialmente, como que el presidente Eusebio Ayala y el coronel Estigarribia trabajaron muy bien juntos. Esa guerra cimentó el ascenso definitivo de la lengua guaraní como segunda lengua nacional debido al uso de la misma como código radial en el ejército. Como los bolivianos no repararon en ese detalle aparentemente nimio, no supieron luego hacer inteligencia contra el Paraguay. El 15 de junio de 1932, los bolivianos iniciaron las hostilidades tomando el fortín Carlos A. López a orillas del lago estratégico Pitiantuta pero un mes después tropas comandadas por el capitán A. Palacios recuperaron esa posición con un terrible costo. Mas Bolivia tomó Boquerón que estaba a escasos kilómetros de Asunción más otros fortines menores. Paraguay solicitó tregua para conversar pero Bolivia fue decidida a ir más allá de todo. En medio de una guerra, una admirable práctica democrática se puso en marcha: Guggiari (que hacía una segunda presidencia después de su renuncia) entrega el mando presidencial a Eusebio Ayala quien era conocido por su pacifismo pero ante la adversidad no dudó en anteponer su patriotismo. Puso a un civil, Justo Pastor Benítez en la cartera de Guerra y Marina, un caso insólito en medio de una contienda bélica. Luego otorgó el mando práctico de las tropas al coronel Estigarribia.

Típico soldado paraguayo armado con fusil vetusto (era de la Primera Guerra Mundial) y el infaltable machete

Sin pausas, Paraguay pasó a la ofensiva atacando Boquerón. Éste formidablemente defendido por los invasores fue rendido el 29 de septiembre de 1932 tras 20 días ininterrumpidos de combates duros, diversas escenas de heroísmo y enormes penurias. Fue la retirada general boliviana. El resto del país sintió eso como una gran inyección de moral positiva: vio que un ejército pequeño pero bien equipado de un país con escasos recursos había ganado una batalla. Desde Curupaity, Paraguay no había tenido una victoria tan resonante pero esta ocasión la sensación de ganar una guerra era muy cierta.

Bolivia tuvo que recurrir como comandante de sus tropas al general alemán veterano de la Primera Guerra Mundial, Hans Kundt. Logró parar la arremetida paraguaya en Saavedra pero fracasó en su ofensiva en Nanawa en enero de 1933. Entretanto hubo mediaciones para la paz. Los EEUU propusieron un plan visiblemente favorable a Bolivia. Paraguay tuvo el tino de rechazarlo. De los vecinos, solo Argentina ayudaba bajo la mesa a los guaraníes con proyectiles, combustible y recursos varios. Hasta el futuro presidente argentino Perón, entonces mayor del ejército vecino, había sido coordinador de esos traspasos en Paso de los Libres en el sudoeste paraguayo vestido de coronel paraguayo para evitar una probable captura y fusilamiento como violador de la "neutralidad" argentina (a causa de esa colaboración, Perón años después fue general honorario del Ejército Paraguayo). Los chilenos y brasileños esta vez apoyaron en menor grado a Bolivia para crear un peso extra en el equilibrio del Plata. Días más tarde ya en febrero de 1933, Argentina y Chile propusieron un plan que esta vez Paraguay aceptó pero Bolivia no, confiada en Kundt. Mas el alemán se llevó una fea derrota militar en Toledo a fin de mes. Paraguay declaró oficialmente la guerra el 10 de mayo de 1933. Eso ocasionó que Bolivia no pudiese aprovisionarse libremente a través del Pilcomayo y del Océano Pacífico a través de Chile. Para julio de 1933, Bolivia lanzó un ataque generalizado contra varios fortines incluyendo la importante plaza de Nanawa. Fracasó con grandísimas pérdidas humanas. El enigmático y lacónico Estigarribia (descrito así por el gran Augusto Roa Bastos en una obra suya) sentenció una ofensiva con fines de exterminar el ejército boliviano. Estigarribia ascendido a general (por primera vez el ejército nacional estuvo conducido por un general. No tendría otro luego durante la contienda), sitió a los bolivianos en Pampa Grande y Pozo Favorito en septiembre de 1933 para luego obligar en el 11 de diciembre de 1933 la entrega de las armas al grueso del ejército invasor tras una catalizadora victoria en Campo Vía. Enorme júbilo se despertó en el resto de la nación. Hubo un armisticio que solo duró hasta el 6 de enero de 1934. Kundt fue destituido y reemplazado por el general Peñaranda. Los paraguayos no fueron lerdos y avanzaron hacia el norte siguiendo el río Pilcomayo. En marzo de 1934 los El entonces coronel Estigarribia. bolivianos sufrieron una derrota en Cañada Tarija pero se alzaron con su única victoria de la guerra: Cañada Strongest, la única mancha en la brillantísima carrera militar del futuro mariscal Estigarribia. Ballivián sobre el Pilcomayo y mirando hacia Argentina parecía inexpugnable y Estigarribia entendió que era mejor seguir andando hacia el norte dejándolo de lado y rodeándolo. En el 16 de noviembre de 1934, el coronel Carlos Fernández ganó la importante victoria de El Carmen en territorio chaqueño considerado en ese entonces de Bolivia. Estigarribia se cuidó al mismo tiempo de opacar una incontenible contraofensiva enemiga. Consecuencia de esa batalla, Ballivián ya sin suministros se rindió, las tropas paraguayas siguieron yendo en pleno territorio boliviano y el presidente Salamanca fue depuesto por insatisfechos oficiales bolivianos. Con los últimos restos del ejército boliviano se intentó un ataque más pero Estigarribia entendió que tomando antes los vitales pozos de agua de Yrendague en medio de un espantoso desierto ganaría algo importante. Así lo hizo gracias a su oficial Eugenio Garay y el desastre enemigo fue pavoroso. Así hubo vía expedita hacia el río Parapití antiguo límite colonial del Paraguay en ese entonces posesión (de facto) soberana boliviana a donde llegaron los guaraníes quienes partieron hace tres años atrás desde el ya lejano río Paraguay. Victoria consumada el 16 de enero

de 1935. Todo el Chaco paraguayo y parte del territorio enemigo ya estaban en manos efectivas paraguayas. El 16 de abril de 1935 caía Charagua, primera y única ciudad boliviana que sufrió los embates bélicos. Los bolivianos alarmados rebasaron a los paraguayos pero en Ingaví donde el 7 de junio de 1935 fueron derrotados. Ante los ojos escrutadores de Estigarribia se rindieron el comandante de la sexta división boliviana y más de 1.000 soldados enemigos. Era el fin de la guerra. Al país le fue costosa la contienda, casi 125 millones de dólares que fueron saldados en efectivo y es más, el Estado se quedó sin deuda, caso único en la historia. Pero el cansancio humano era enorme: de los 140.000 movilizados durante la contienda, 36.000 jamás volvieron a sus valles de origen. Estigarribia, precursor de varios movimientos militares que se utilizarían más adelante en la Segunda Guerra Mundial, emergió como uno de los más grandes jefes militares del siglo XX sólo comparable a monstruos tales como Petain, Hindenburg, Eisenhower, De Gaulle y Patton para citar ejemplos pese a las razonables críticas del competente oficial paraguayo Arturo Bray hacia algunas decisiones suyas de índole militar.

Junio de 1935, Puerto Merino: de izq a der, José Félix Estigarribia, comandante del ejército paraguayo, el gral. Rodolfo Martínez Pitta de la Comisión Militar Neutral y Enrique Peñaranda, comandante del ejército boliviano.

Capítulo Trece:

Después de la tarea de titanes
De muchas maneras la Guerra del Chaco actuó como un catalizador para unir la oposición política con los obreros y campesinos que fueron elementos cruciales para una revolución social. Después de la tregua de 1935 retornaron a casa miles de soldados y lo que quedó del ejército regular tuvo que patrullar las líneas delanteras. Esos soldados que compartieron peligros y vericuetos bélicos estaban resentidos con los liberales a quienes creían ineptos e incompetentes manejando el país durante la guerra. Daban testimonio del estado miserable del ejército paraguayo (pese a que sus escasos recursos fueron muy bien aprovechados al máximo) y fueron forzados en muchos casos a enfrentar al enemigo

munidos sólo con machetes. Después de todo lo que sufrieron, las diferencias políticas partidarias les parecían tan nimias. El gobierno enardeció a los veteranos al negarse a otorgar pensiones en 1936 mientras otorgó una pensión de 1.500 pesos oro por año a Estigarribia. El coronel Franco, en deber activo desde 1932, se convirtió en la cabeza de los rebeldes nacionalistas. La chispa final de la rebelión estalló cuando Franco fue desterrado por criticar a Eusebio Ayala: el 17 de febrero de 1936, unidades del ejército irrumpieron en el Palacio Presidencial y Ayala fue forzado a renunciar acabando así treinta y dos años de dominio liberal. Fuera del Paraguay, la revuelta de Febrero '36 fue interpretada como una paradoja porque derrocó a los políticos que habían ganado la guerra. En cambio los soldados, veteranos, estudiantes y otros que Héroe discutido. se sublevaron sintieron que esa Nadie discutía los dotes militares de victoria había sucedido pese al Estigarribia pero fue mal vista la pensión que gobierno liberal. Prometiendo una le fue otorgada cuando millares de veteranos revolución nacional y social, el estaban en malas condiciones. Partido Revolucionario Febrerista (PRF) normalmente conocido como el Febrerismo, puso al desterrado en la Argentina coronel Franco como presidente. El gobierno de Franco demostró ser serio sobre la justicia social desposeyendo más de 200.000 hectáreas de tierra para dárselas a 10.000 familias campesinas. Además el nuevo gobierno les garantizó el derecho de huelga a los obreros y estableció el día laboral de ocho horas. Quizás la contribución más duradera de ese gobierno afectó a la conciencia nacional. En un gesto de volver a escribir la historia y borrar siete décadas de vergüenza nacional de un plumazo con el guiño del coloradismo, Franco declaró a Francisco Solano López como un "héroe nacional sin ejemplar" porque se atrevió a enfrentar a las amenazas extranjeras y fue enviado un equipo a Cerro Corá para encontrar su tumba nunca marcada. Una vez encontrado el cuerpo, el gobierno lo enterró junto con su padre Don Carlos López en una capilla designada como el "Panteón Nacional de Héroes" y después erigió un monumento en su honor en Lambaré, la colina dominante de Asunción. Al nuevo gobierno le faltó un claro programa a pesar del entusiasmo popular que saludó a la revolución del Febrero '36. Como síntoma de los tiempos, Franco empleaba el estilo Mussolini dando discursos desde un balcón. Pero cuando publicó su olorosamente fascista Decreto-Ley N° 152 que prometía una "transformación totalitaria" similar a aquellas en Europa, las protestas hicieron erupción. Los elementos juveniles e idealistas que colaboraron con el movimiento febrerista se sintieron anticuados en el esquema político y social de esa época y Franco se vio en profundos problemas políticos. El gabinete de Franco reflejó casi cada sector concebible de opinión política: había socialistas, simpatizantes del fascismo, nacionalistas, colorados y liberales cívicos. Un nuevo partido para apoyar al régimen, la Unión Nacional Revolucionaria, se fundó en noviembre de 1936. Aunque el nuevo partido abogaba por la democracia representativa, derechos campesinos y obreros y nacionalización de las industrias importantes, falló en sumar más apoyo a Franco. El presidente perdió pronto el apoyo popular ya que no logró mantener sus promesas hechas a los pobres porque no se había atrevido a expropiar propiedades de hacendados extranjeros

El fascismo está de moda. Siguiendo los pasos del español Francisco Franco y del italiano Benito Mussolini, el coronel Rafael Franco instauró un gobierno populista con tintes nacionalistas.

mayoritariamente argentinos, para hacer realidad la sociabilización de las tierras. Además el liberalismo aún tenía apoyo militar influyente para el derrocamiento de Franco. Cuando Franco pidió a las tropas paraguayas que abandonen las posiciones avanzadas en el Chaco que se habían instalado desde la tregua de 1935, el ejército se sublevó en agosto de 1937 y devolvió al poder a los liberales. El ejército, sin embargo, no tenía una opinión unificada sobre el febrerismo. Algunas intentonas advirtieron al presidente liberal Félix Paiva (antiguo decano de derecho en la Universidad Nacional de Asunción) que aunque los febreristas estaban fuera de poder, estaban lejos de estar muertos.

21 de julio de 1938: Tratado Definitivo de Paz, Amistad y de Límites con Bolivia en la Casa Rosada, Buenos Aires, Argentina. Sentados de izq. a der.: el canciller Cecilio Báez, general J. F. Estigarribia y Luis A. Riart. Entre tantas trifulcas políticas, se logró un buen resultado para terminar el viejo litigio chaqueño: se firmó la paz con Bolivia el 21 de julio de 1938, fijando los límites finales más atrás de las líneas militares paraguayas en ese entonces, pero ganando por cierto bastante territorio nuevo a los bolivianos aunque no se logró retener el río Parapití como frontera. En un plumazo, los resultados fueron positivos ya que desde la Independencia, el Paraguay no conseguía efectivizar su posesión sobre el Chaco entero por diversas razones: indios belicosos locales, la derrota en 1870 que priorizó la rápida normalización de la vida cotidiana, contener a la Argentina en sus pretensiones entre el río Verde y el río Pilcomayo, las pullas entre colorados y liberales... para al final lograr más tierra más allá del límite más generoso jamás propuesto con Bolivia en tiempos de paz (PinillaSoler, 1907) y quedar el puerto Bahía Negra bajo soberanía indiscutible paraguaya. A Bolivia se le cedió unos pocos kilometros del río Paraguay al norte del puerto Bahía Negra y la entera posesión del río Parapití para evitar su insastifacción (y probables y futuros deseos de una guerra revanchista) y demostrar que el Paraguay pese a la guerra no provocada por él y luego ganada demostraba interés en la hermandad con sus vecinos. En 1939 el liberalismo sabía si quería permanecer en el poder tenía que escoger a alguien con estatura nacional como presidente. Eligio Ayala, probo hombre público indiscutido ya había muerto en 1930 entonces el general Estigarribia, el héroe de la Guerra del Chaco, fue su candidato natural. Estigarribia que se encontraba en los Estados Unidos como enviado especial, comprendió rápidamente que debía adoptar muchas ideas febreristas para evitar la anarquía y exhibir señas de dialogo con los opositores. Eludiendo a los ultraliberales en el Congreso Nacional quienes se oponían a él, Estigarribia asumió "temporalmente" poderes dictatoriales en febrero de 1940, pero prometió que la dictadura se acabaría en cuanto una constitución realista y acorde a los tiempos fuera escrita.

Estigarribia persiguió vigorosamente sus metas. Comenzó un programa de reforma de tierra que prometía una pequeña parcela para cada familia paraguaya. Volvió a abrir la universidad, equilibró el presupuesto, financió la deuda pública, aumentó las reservas del Banco Central, llevó a cabo reformas monetarias y municipales y preparó planes para construir

Bajo el gobierno de Félix Paiva se logró el tratado de paz y límites con Bolivia.

carreteras y obras públicas. Un plebiscito hecho en agosto de 1940 ratificó la constitución propuesta por Estigarribia que permaneció vigente hasta 1967. La constitución de 1940 prometió un "fuerte pero no despótico" presidente y un nuevo y fuerte estado de derecho pero expandió grandemente el poder a favor de la rama ejecutiva legitimando así una abierta dictadura.

Capítulo Catorce:

El espejismo de la "Primavera democrática"
La era del "nuevo liberalismo" como los partidarios de Estigarribia solían llamarla se acabó inesperada y trágicamente en septiembre de 1940, cuando el presidente falleció en un accidente de aviación. La leyenda cuenta que al precipitarse el avión fatal, el presidente Estigarribia se abrazó con su señora esposa uniéndose así en la muerte como en la vida. Este héroe de guerra fue ascendido póstumamente a Mariscal, honor siempre rechazado por él mismo en vida.

Las exequias del Mariscal Estigarribia y su señora. De izq. a der. en primer plano: Isaías Báez Allende, Amancio Pampliega, Dámaso Sosa Valdez, Ricardo Odriosola, Francisco Esculies, Higinio Morínigo, Alejandro Marin Iglesias, Salvador Villagra Maffiodo, Pablo Max Ynsfrán y Justo P. Benítez. Esperando controlar el gobierno a través de un militar más maleable, los liberales más ortodoxos nombraron al ministro de Guerra Higinio Morínigo como presidente de la República. Morínigo había ganado fama en Paraguay encabezando la expedición a Cerro Corá en 1936 para recuperar los restos del mariscal López. El aparentemente popular y siempre sonriente Morínigo demostró luego ser un político sutil con propia mentalidad y los liberales comprendieron que jamás lo podrían manejar arrepentiéndose luego. Habiendo heredado los poderes dictatoriales del mariscal Estigarribia, Morínigo prohibió a los febreristas y a los liberales rápidamente y se mofó abiertamente en la libre expresión y las libertades individuales. Un dictador sin partido político y sin partidarios, Morínigo sobrevivió políticamente a través de muchos años, a pesar de los innumerables complots en su contra, debido a su astuta influencia sobre un grupo de jóvenes oficiales militares que defendían importantes posiciones del poder. La época de Morínigo fue un caso muy interesante y peculiar en la historia política de un país que siempre se manifestó a través de bandos políticos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial alivió la tarea de Morínigo en el Paraguay y mantuvo al ejército contenido porque estimuló la incesante demanda de productos de exportación paraguayos, como carne, granos y algodón, y alzó las ganancias exportadoras del país. Más importante aún, la política de los Estados Unidos hacia América Latina en este momento hizo a Paraguay elegible para recibir una buena ayuda económica. Una oleada de influencia alemana en la región y las inclinaciones pro nazis de los sucesivos gobiernos de la Argentina alarmaron a los Estados Unidos que buscaron destetar al Paraguay de las ambiciones de los alemanes y argentinos. Al mismo tiempo, los Estados Unidos buscaron reforzar su presencia en la región y siguieron su cooperación íntima con el Brasil, el rival tradicional de Argentina. Con este fin, los Estados Unidos proporcionaron a Paraguay cantidades regulares de fondos y suministros bajo un acuerdo del préstamo y arriendo con tal que los préstamos sean para obras públicas y ofreció asistencia técnica en agricultura y salud. El Departamento de Estado de EE.UU. aprobó lazos aún más íntimos entre el

Brasil y el Paraguay y dio el viso bueno para financiar un proyecto de ruta entre ambos países diseñado para reducir la dependencia del Paraguay con la Argentina. Mucho disgusto causó a los Estados Unidos cuando Morínigo se negó a actuar contra los intereses económicos y diplomáticos alemanes hasta el fin de la guerra. Los agentes alemanes habían convertido a muchos paraguayos con éxito a la causa del Eje. El primer partido nazi en América del Sur se fundó en Paraguay en 1931. Escuelas de inmigrantes alemanas, iglesias, hospitales, cooperativas de campesinos, grupos juveniles y sociedades caritativas se transformaron en partidarios activos del Eje. Todas esas organizaciones desplegaron las esvásticas y retratos de Adolf Hitler en forma llamativa. Las memorias del perenne ministro de Morínigo, Amancio Pampliega fueron muy detallistas y objetivas acerca de esas actividades amen de relatar con jugosos detalles la época que le tocó vivir. No es ninguna exageración afirmar que Morínigo encabezó un régimen favorable al Eje. Grandes números de oficiales del ejército paraguayo y funcionarios del gobierno eran abiertamente simpatizantes del Eje. Entre estos funcionarios, el jefe de la policía nacional bautizó a su hijo como Adolfo Hirohito como las personalidades del Eje. En 1941 el periódico oficial, El País, había adoptado públicamente la posición pro alemana. Al mismo tiempo, el gobierno controlaba estrictamente sindicatos obreros pro aliados. Los cadetes de la policía llevaban la esvástica y la insignia italiana de las fasces en sus uniformes. El ataque japonés contra Pearl Harbor en diciembre de 1941 y la declaración de guerra alemana contra los Estados Unidos dio la influencia necesaria a los yanquis para obligar a Morínigo a que se comprometa públicamente con la causa aliada. Morínigo retiró oficialmente relaciones diplomáticas con los países del Eje en 1942 pero no declaró guerra alguna contra Alemania hasta febrero de 1945 cuando ya estaba todo decidido en Europa. No obstante, Morínigo continuó manteniendo relaciones cercanas con el ejército argentino profundamente influenciado por los alemanes durante la guerra y proveyó un seguro asilo para los espías y agentes del Eje. La concluyente victoria aliada convenció a Morínigo de que liberalizara su régimen. Paraguay experimentó una breve apertura democrática cuando Morínigo aflojó las restricciones de la libre expresión, permitió retornar a desterrados políticos y formó un gobierno de coalición. Las intenciones de Morínigo de dar un paso al costado no eran muy claras, sin embargo, hizo una alianza con duros referentes del partido colorado y su faccioso Guión Rojo, el grupo paramilitar colorado para revolver a la oposición. El resultado fue un fallido golpe de estado en diciembre de 1946 desatando una fea guerra civil en marzo de 1947. Liderados por el coronel Rafael Franco, los revolucionarios eran una unión excéntrica de febreristas, liberales y comunistas unidos solo en el deseo de derrocar a Higinio Morínigo. El coloradismo ayudó a Morínigo a aplastar la insurrección pero el hombre que realmente salvó al gobierno de Morínigo durante las cruciales batallas era el comandante del regimiento de artillería "General Brúgez", un tal teniente coronel Alfredo Stroessner Matiauda. Cuando una revuelta en una base naval de Asunción colocó a un estratégico barrio obrero en manos rebeldes, el regimiento de Stroessner rápidamente redujó el área en puros cascotes. Cuando los cañoneros rebeldes amenazaron con bombardear la capital hasta hacerla rendir desde la Argentina, las fuerzas de Stroessner lucharon furiosamente y los dejaron fuera de combate. A finales de la rebelión en agosto, un solo partido, el que estaba fuera de poder desde 1904, tenía mando casi total en Paraguay. Haciendo la guerra, se había simplificado la política eliminando a todos los partidos excepto el colorado y reduciendo el tamaño del ejército porque casi el setenta y cinco por ciento de los cuerpos de oficiales habían unido a los rebeldes, o sea, menos individuos estaban ahora en una posición para competir por el poder. Como sucede a menudo en el pasado, el coloradismo se escindió en facciones rivales. La línea dura (Guión Rojo) encabezada por el ardiente nacionalista tirando hacia la izquierda escritor y editor Natalicio González se oponía a las prácticas democráticas. La facción demócrata moderada liderada por Federico Chaves favorecía las elecciones libres y un arreglo para compartir el poder con los otros partidos. Con el retroceso de Morínigo, González lanzó al grupo Guión Rojo para amedrentar a los moderados, logrando así la candidatura presidencial por su partido. Siguiendo la tradición política paraguaya, ganó sin oposición alguna en los largamente prometidas elecciones de 1948. Sospechando que Morínigo no abandonaría tan fácilmente el poder en manos de González, un grupo de colorados y oficiales militares incluyendo a Stroessner, alejó a Morínigo del gobierno. Natalicio González no tardó en unirse con Higinio Morínigo en el destierro en 1949, victima de una intriga dentro de su partido y Federico Chaves se hizo presidente finalmente en 1950 cuando el ejército legó el poder a los colorados demócratas.

Los personajes políticos de la década de '40 reunidos en un acto hípico en el año 1946. De izq. a der.: Vicente Machuca (jefe de la Policía), Natalicio González, Higinio Morínigo y Amancio Pampliega. El Paraguay es un país de larga y rica tradición de historia oral. Partiendo de esa tradición existe la leyenda del arquitecto Tomás Romero Pereyra. Cuando se iniciaba la dictadura de Morínigo, no se sabía muy bien hacia donde apuntaba el nuevo mandamás del país. Varios miembros ultra colorados sospechaban que en caso de caos y desmembración nacional, se podría aprovechar una anexión del Paraguay de parte de la Argentina dominada bajo gobiernos de fuerte influencia militar desde 1930. Después de todo no sería muy descabellada la sospecha ya que los argentinos eran los únicos que ayudaron al Paraguay en toda la contienda del Chaco siempre bajo mesa. Romero Pereyra se dirigió hacia los brasileños solicitándoles ayuda financiera para refundar el viejo y disminuido partido colorado. De esa manera aparecieron los colorados con considerable fuerza extraída desde la nada para la guerra civil de 1947. Pese a los sucesivos presidentes colorados, éste personaje prefirió mantenerse detrás de la cortina pública oficiando de monje gris. Se decía que Stroessner le debía buena parte de su poder ilimitado dentro del partido colorado. La política paraguaya se ajustaba en un cierto sentido. La Guerra del Chaco había encendido la revolución de Febrero '36 que a su vez ocasionó la caída del estado liberal e introdujo un retorno del nacionalismo paraguayo con profundas reverencias hacia el pasado dictatorial (fascismo). El resultado fue la constitución del año 1940 que devolvió desgraciadamente al ejecutivo el poder despojado por el liberalismo. Tras un breve romance con la democracia, sobrevino una guerra civil después de la Segunda Guerra Mundial para restaurar en el país al "partido de los lopiztas": el partido colorado. Mientras tanto, la influencia de las fuerzas armadas había aumentado dramáticamente en el concierto público: desde el fin de la Guerra del Chaco, ningún gobierno paraguayo ha subido al poder sin el consentimiento del ejército. Morínigo mantuvo el orden restringiendo severamente las libertades individuales pero creando así un peligroso vacío político ya que él mismo no respondía a partido alguno sus cuentas. Cuando intentó llenarlo con el partido colorado, hizo dividirlo en dos y ninguna facción podía encaramarse al poder sin ayuda castrense. La institución unipartidista, el privilegiar el orden sobre las libertades políticas y la acepción del ejército como árbitro político final crearon las condiciones que favorecieron el avenir de una larga noche… el régimen de Alfredo Stroessner Matiauda.

Capítulo Quince:

Larga es la Noche

El coloradismo se transformó en un insaciable, sanguinario y despiadado inquisidor; persiguiendo a todos lo no se sometían a las directivas e imposiciones del poder. La persecución fue implacable, salvaje, brutal. L trabajo de las entidades públicas fueron copados, en ellos se introdujeron netamente personal afiliado a e Convirtió toda la administración del país en un instrumento al servicio del mismo partido, se apoderó de la nacionales; que las usufructuaba en un desmedido e incontrolable antojo. A pesar de tener también confli fue superando rápidamente y aunque se alzaron voces de protesta en la sociedad, pronto fueron acalladas emergía de éste partido, que era el de capear cualquier conflicto con extraordinario éxito, tal que lenta p inexorablemente se fue aferrando fuertemente al poder hasta nuestros días, con un ideario doctrinario ide del social populismo al mismísimo fascismo puro. Una de las consecuencias más terribles fue, a causa de esta persecución, la sangría de una importante porción de la población del país, que encontró refugio en los países vecinos, y lo que constituyó en la mayor hégira que conocería probablemente toda la América; con el consecuente desarraigo de una parte demasiado importante de la población de la nación, llegando a conformar actualmente un respetable y considerable sector social, en mayor medida en la vecina República Argentina, donde han aportado sus esfuerzos, trabajo y cultura. Debido a las circunstancias que sobrevinieron posteriormente, este éxodo fue y es constante, continuando hasta nuestros días, por motivos ya sean económicos, ya sean políticos. En el año 1954, dentro del único partido autorizado y habilitado, que era el colorado, el general Alfredo Stroessner Matiauda, tomó el poder, golpe de estado mediante, defenestró al presidente de turno, también de su partido, y a partir de allí, gobernó y administró el país ininterrumpidamente hasta el año 1989, que fue desplazado del poder, por facciones de su mismo partido, con otro golpe de estado.

El régimen del general Stroessner que mediante un despiadado autoritarismo, con excesos y abusos del poder, se afianzó en el poder mediante elecciones El general Alfredo Str fraguadas, con algunos partidos minoritarios, pagados y subvencionados por el Matiauda propio régimen para que estos lo apuntalen y lo justifiquen, dándose una fachada de supuesto régimen democrático, siendo en su cruda realidad un sistema tiránico, dictatorial y despótico, donde no existían acepciones ideológicas si no la omnipresencia p dictador.

Uno de los pilares en que se basó el régimen stronista por tanto tiempo, fue el de la persecución implacab despiadada, a todo lo que osase oponerse a este, a sus actividades, dictámenes o designios, como así tamb atreviesen siquiera divulgar sus atropellos y arbitrariedades. Stroessner, aprovechando el clima hostil entr Oeste, con sus cabezas visibles entre la NATO y el Pacto de Varsovia, aprovechó tácticamente estas circun guerra fría, apelando a un rabioso anticomunismo, ganándose la complacencia y benevolencia de los paíse este sistema de gobierno.

Con la bendición de los Estados Unidos de Norteamérica y sus socios más cercanos de Occidente, dada la c mundial, por mucho tiempo hicieron la vista gorda a los abusos del poder, en pos de "cortar el avance del c América Latina", extendieron la venia a éste, con grandes préstamos monetarios, que abonado en estas co suave colchón financiero, se convirtió en uno de los dictadores más feroces que conoce la historia contemp imponiendo la más despótica y férrea dictadura hasta ese entonces. Persiguiendo cualquier tipo de organiz índole, fin u objetivo.

Stroessner, embanderado con el anticomunismo, recorre los países de Occidente, solicitando en nombre de mantener y solventar el soporte económico para ella. Realmente su verdadera intención era el de seguir fi proyectos e intereses de su poderoso entorno. Es demasiada obvia la semejanza con actuales líderes africa

Stroessner modificó la Constitución de la República según sus intereses, capricho y comodidad, a la medida arbitrariedades; creando leyes represivas, permisivas y persecutorias, tal que exilió a grandes grupos de op a intelectuales o trabajadores de la cultura. Sometió al país bajo su absolutismo total, tiránico y bestial.

Destruyó la base esencial de toda sociedad, que es la educación; a la cual manipuló, asfixió, y por último d manos, la clase docente fue viendo decaer irremediablemente sus cualidades y destrezas. Impuso una nuev maestros ineptos, de poca capacidad y jerarquía, sometidos a su vez a programas de enseñanza alienantes verdaderos contenidos.

La manipulación ideológica con fuerte concepción fascista, imponía a todo el país como, cualquier acontec de la vida cotidiana, giraba en torno al régimen, más concretamente a la imagen y figura del "líder'; ya sea inauguraciones de cualquier índole, hazañas deportivas, o simples acontecimientos culturales. El sistema q e impuso una historia oficial propia.

Buscó figuras para mistificar como López y B Caballero, elevándolos a la categoría de héro reforzando esto como base y sustento de su totalitaria, y sobre los cuales giraba y gravita figura.

El mariscal Francisco Solano López, exaltado como referente simbólico de la ideología fas que conjuntamente con hazañas bélicas eran del sistema.

Afianzó el uso de la fuerza, de la delación, d el territorio de la república cuerpos de soplo control de la sociedad era absoluto. Asfixian Terrorífico. Estableció durante casi todo su m de sitio, sin garantías constitucionales para t que se encontrase dentro del territorio de la Los puestos públicos de sanidad, de educación, policiales, militares, de administración fueron abarrotados por los leales a su gobierno, sin importar capacidad o idoneidad. Esto en esa cantidad de tiempo, de 40 años de manipulación, llevó al país a su total aniquilamiento moral. A su total ineptitud administrativa, convirtiéndolo en lo que es hasta hoy día, donde la administración pública se ha transformado en un coto cerrado, donde se desarrollan todo tipo de actos de corrupción, con absoluta y descarada impunidad, con delitos administrativos, corporativos y económicos, haciendo del país, un paraíso de la delincuencia nacional e internacional. En la plaza Juan de Salazar, un gentío aguarda la devolución de los trofeos de la Guerra Grande de parte del general argentino Juan D. Perón (agosto de 1954).

Un ejemplo de la sutil manipulación ideológica de las masas. Víctor Manuel Pecci, tenista, ante un logro deportivo, finalizada la Los generales Juan D. Perón (iz competencia, debía ir a saludar a Stroessner, simbolizando que el Stroessner. Este último no se lle logro deportivo era; debía ser dedicado a la figura del Presidente. el líder argentino ya que antes Todo era extorsión y sometimiento. Todo giraba entorno a su persona, disimulos a Higinio Morínigo. Cu y el sistema que lo mantenía. (Gobierno, Partido y FF.AA., una Perón en su país, Stroessner sol perversa trilogía). Mantuvo al cuerpo policial bajo sus directas quedarse lo suficiente en el Par órdenes, los transformó en un cuerpo de represión política. A estos, gestionar el exilio en otra parte los mantuvo fanatizados, hambreados, con míseros sueldos, sin 1954). equipamientos mínimamente dignos para combatir la verdadera delincuencia; con poca formación ni destreza para descubrir los tremendos y graves ilícitos, como aquellos verdaderos delitos que su propio entorno cometía. Impuso la to psicológica para perseguir a sus contrincantes y enemigos políticos, que correspondían a todos los espectro sociales, incluso miembros de su propio partido que se les oponían. Impuso en el país la delación, el soborn actualmente, y bajo el imperio de lo que fue todo aquello, la corrupción, el prebendarismo, la incapacidad los mandos y direcciones administrativas del estado, se enseñorean en el país, hecho que con todo el tiem casi imposible cambiarlo en un lapso razonablemente corto. Se va a tener que esperar mucho tiempo para y salga del brete en que fue estancado.

Bajo el consentimiento irrestricto del régimen, el país se vio invadido por mafias tanto locales como extran empleaban el país como base de operaciones para sus transacciones comerciales, nacionales e internacion los ex jerarcas nazis, los narcotraficantes, los delincuentes internacionales, que encontraron a Stroessner, sangre teutona, un apoyo incondicional para escapar a los tribunales extranjeros que requerían de ellos. A tráfico y el comercio ilegal, la falsificación a escala industrial, y el narcotráfico se adueñaron y enseñorear nuestros días.

Algunos grupos de poder, creados y nacidos b auspicio e influjo del régimen, mediante pod internacionales, que el mismo dictador logra a su postura anticomunista; (la gran excusa p sometimiento del país), desarrollaron empre "progreso", donde hacer rutas, puentes, escu otros "bienes sociales" para "el pueblo", les p a estas facciones y sectores, fortunas exorbit facturando todo lo que se hacía, incluso lo q dejaba de hacer, que igual religiosamente se erario público, o de los prestamos que gracio descabelladamente las entidades internacion ese entonces. El nombre del dictador era ens acción u obra realizada, como atributo y cap el manejo del país, alimentando y mantenien manipulación política e ideológica del pueblo mucho tiempo aún, el país lo va a seguir sufr lamentando. Estas "obras de gobierno", ende cantidades monetarias extraordinarias, sin te una valoración por lo menos aceptable de es incontrolable despilfarro de dinero. Stroessn Alfredo Stroessner y sus hombres de confianza. En esta realización de grandes y gigantescas obras co foto en uno de sus cumpleaños, se ven en primer plano facto (gobiernos militares) de los países veci de izq. a der.: Dr. Adán Godoy Jiménez, Dr. Luis María también para los negociados, como las repre Argaña y Dr. Juan Ramón Chávez. hidroeléctricas, (Itaipú y Yacyretá), sin que e actualmente, ni en un futuro medianamente planificado el aprovechamiento de una mínima parte de esta extraordinaria producción energética, que en casos ya lleva el tercio de vida útil. Se entregó bajo contratos desventajosos, a estos países vecinos, la ven de energía, a valores miserables, muy por debajo de su real valoración. Es más, millones de dólares fueron de los grupos corporativos que apoyados, respaldados, protegidos y asistidos por el sistema; en la actualida poderosos factores de poder, que desestabilizan al país de acuerdo al juego de intereses que posean en el

La ciudad de Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este, se convirtió en el centro de contrabando i poderoso del subcontinente, llegando a tener un movimiento comercial tan extraordinario, igualados inclu ciudades comerciales como Hong Kong o Miami. En esta ciudad, actualmente en decadente condición, deb disposiciones aduaneras de los países vecinos y a la concreción del Mercado Común, Mercosur, se realizaba transacciones. En ella se enclavaron poderosos e incontrolables grupos mafiosos, así como grandes carteles conformados en su mayoría por extranjeros, chinos, árabes y paisanos propios, dedicados en innumerables fraudulentos, que mediante la comercialización a escala gigantesca de productos de contrabando, sin paga invadieron por décadas los mercados brasileños y argentinos, con productos de contrabando, reales o falsif billones de dólares en productos y mercaderías "permitidas" o prohibidas, como electrónicos, artículos de c de drogas, de armas de guerra, de tráfico y trata de blancas, falsificaciones, copias, piratería comercial, e conjuntamente con la triangulación comercial "legal", se pudiese mantener en cierta medida desahogada l económicas internas del país; a pesar de la galopante anarquía económica reinante. El comercio ilegal ven falsificación industrial de artículos de conocidas marcas como relojes, equipos electrónicos, informáticos, electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, copias ilegales en cantidades gigantescas de discos compa informáticos, películas, vídeos, etc., cuya distribución se ramificaba a todo el cono sur del subcontinente.

Esta coyuntural circunstancia de desahogo económico se debía al goteo significativo de este descomunal y de dinero, que nunca realmente ingreso al país, pero que en cierta medida cubría la angustiante carestía l que conjuntamente con la construcción de la obra de Itaipú dieron en cierta medida el suficiente oxígeno desarrollar sus actos delictivos. Estos capitales que nunca ingresaron al país, fueron desviados a otros, com caribeños o países tan benevolentes, complacientes y permisivos como el Paraguay, pero más seguros. El la y las irregularidades cotidianas vividas en este descomunal e incontrolable mercado negro, ha hecho que, gobiernos vecinos impongan a esta ciudad el merecido título de peligro latente en el área, debido a que ta a núcleos o grupos de terroristas fundamentalistas árabes, que ya realizaron varios actos y atentados en la con una fuerte emigración judía, blanco de sus actos criminales. Los ilícitos rayaron la bestialidad como la de niños donde el estado nunca tomaban los recaudos pertinentes de control y seguimiento, creando la con concepción de la posible venta de éstos para su uso en transplantes de órganos humanos.

La "rosca" con que se mantenía y sobre el cual se apoyaba Stroessner básica y esencialmente se dedicaba a tráfico y comercio ilegal. Como ejemplo está el tráfico de armas de todo tipo, que el Paraguay hipotéticam para uso y empleo doméstico, pero se desviaba, y se suministraba a la República de Sudáfrica, que por mo apartheid interno, (racismo), se le tenía prohibido comerciar internacionalmente. No existieron negocios q fuertes desvíos de fondos, y donde estuviesen implicados personeros del régimen. A aquellos inversores qu no estaban en contubernio con el régimen, sencillamente se los presionaba, se los extorsionaba hasta torc importantes sumas de dinero, o bien, al sometimiento irrestricto a los antojos impuestos. La clase empresa completamente sometida, incluso debían rendir pleitesía y genuflexión, si no quería tomar otro destino.

Stroessner creó alrededor de sí, un cinturón de hierro conformado por militares comerciantes, que metidos en innumerables ilícitos, dilapidaban fortunas considerables e inimaginables; constituyendo ellos en el mayor y mejor soporte del tirano. Todo esto, sumió al país a la distorsión de los valores, a la postración, al atraso como constante, a su destrucción tanto moral como cultural. Productivamente, el país que esencialmente se dedicaba a esta fatídica triangulación comercial; se fue estancando, atrasando, destruyendo inexorablemente, anulando al individuo como ser individual, pensante, racional, vacío de convicciones y anhelos colectivos. La herencia de este descalabro es sumamente pesada; existen en la actualidad, extensas zonas del país que no cuentan con rutas pavimentadas, con asistencia sanitaria, con asistencia educativa, con servicios básicos sanitarios. El país a sido reducido a una calidad de vida con confort mínimo, miserable en comparación a sus vecinos próximos. Todo este despilfarro y abuso sin límites, llevaron el grado de retardo y retraso del país a un extremo avergonzante, donde la clase campesina, base y sustento de todo el engranaje económico del país, (Paraguay no dispone de otros tipos de riquezas como minerales o fábricas de producción tecnológica, excepto la hidroeléctrica), está entre los más retrasados en calidad y capacidad de producción. A excepción de las grandes corporaciones agrícolas, generalmente conformadas por poderosos grupos económicos extranjeros, no existen agricultores; si campesinos, de tierra adentro, mínimamente adaptados y aptos para producir con una capacidad apenas rentable; donde generalmente cada cual se maneja con criterios y usos ya desterrados, rudimentarios y desactualizados.

Alfredo Stroessner char presidente brasileño Jo quien devolvió al Paragu brasileños de la Guerra de 1980)

La asistencia gubernamental es desviada hacia sectores políticos partidarios, e incluso en la mayoría de los sencillamente no se presta ningún apoyo. La calidad de vida de aquellos que tienen tierras es del de dispon madera o de hierro, estirados por bueyes, descalzos, con casas de adobe, y piso de tierra, donde aquel que escuela, es muy probable que no finalice sus estudios, por motivos económicos u otra incapacidad.

Para dimensionar el grado de afectación, se una de ellas, que es la falta de yodo, causa d tratadas, de tajamares o de pozos, que afec raciocinio, o aquella como la parasitosis, o la incapacidad para por lo menos cubrir una ese alimentación básica mínima, que obligan al n acompañar en las tareas agrícolas a sus padr totalmente aceptado. Otra penuria que sufre es la invasión indiscriminada de las tierras po de colonos brasileños, que se apropiaron de territorio fronterizo.

Un clásico mitín colorado apoyando a Stroessner.

Actualmente la invasión cultural en el norde hasta a más de 100 kilómetros de la frontera Federativa del Brasil; tierras donde el Paragu control real, y donde se afianza en una prop de territorio nacional, la cultura y raigambre perdiendo presencia en territorios que tácita patrocinio político extranjero.

El fin del déspota más antiguo del continente hasta entonces, 35 años, actualmente queda Fidel Castro en años en el poder en ese entonces), se inicia con las movilizaciones populares de gremios estudiantiles, de campesinos en la década de los 80. Siempre hubieron conatos de movilización durante su régimen; pero er acalladas con sanguinaria crueldad. Pero en esta década, las condiciones internacionales habían cambiado Los EE.UU. modificaron su política luego de los hechos de Iran, Chile, Argentina, Tailandia, Brasil, donde lo saña estaban causando estragos en la población. Los gremios, tímidamente primero, creaban centrales gre independientes del sistema que durante años los tenían sometidos, y ganaban de a poco las calles respalda por la clase eclesial. Así, entre los estudiantes, a la FUP, le surgía la FEUP, entre los obreros, a la CPT, les la CNT; y los campesinos creaban también centrales gremiales regionales que se iban pronunciando cada v fuerza y organización. Sin olvidar que las fuerzas políticas proscritas, iban organizándose cada vez con may convocatoria y de activismo real.

A esto, se sumó algo trascendental; se acentuaba repentinamente el debilitamiento del sistema, con la fra colorado, donde buscando lealtades irrestrictas, bendice el atraco perpetrado por un sector del partido, lo combatientes stronistas, desplazando a los tradicionalistas, el ala más ideológica y afín a los postulados de

En una convención del partido colorado, en agosto de 1987, para elegir las nuevas autoridades, son bloque local de la Junta de Gobierno, (nombre bastante sutil con suave olor fascista, confundiendo a la ciudadaní una institución gubernamental; siendo algo netamente político partidario).

Con una grosera maniobra política, asumen los militantes la dirección del partido. El sector colorado tradic irradiado de la cúpula y del entorno del dictador, perdiendo aquellos beneficios y las sustanciales ventajas que gozaban cuando tenían el poder partidario.

Una vez los militantes se afianzaron en el poder, ante la debilitada condición de salud del anciano dictado figura del hijo del mismo para sucederlo. El teniente coronel de Aviación Gustavo Adolfo Stroessner Mora, un próspero empresario a la sombra de su padre, que un militar activo, con una nula capacidad política. Es más a los altos mandos de las FF.AA. que veían un peligro creciente en esta imposición política, ya que Gu joven en el escalafón militar, y todos aquellos que jerárquicamente estaban por encima de él, serían dado paulatinamente hasta catapultarlo al fin, en lo más alto de la cúpula castrense. Esta llegó a ser otra causa desencadenaría la caída del siniestro y obsoleto régimen.

Capítulo Dieciséis:

El Golpe Palaciego
En el año 1989, asumió el poder, el consuegro de Stroessner, el general Andrés Rodríguez Pedotti, pariente en su oportunidad para mantener y afianzar lazos e intereses comunes. Se enfrentó primeramente subrepticiamente al entorno del dictador, por problemas de índole comercial. Ya fallecido, por un cáncer en el colon, este general, más bien por las circunstancias coyunturales que le tocó sufrir, que otra cosa, tuvo éste propósito. Aunque también a la vez, ya se vivían situaciones caóticas y extremas en el país, como la tremenda y grave crisis económica, donde grupos de ciudadanos, envalentonados por los vientos de cambio en los países del área, se lanzaban a las calles de la capital con esporádicas y pacíficas manifestaciones, constante y brutalmente reprimidas por la policía política.

Stroessner se marcha al exilio. Ya depuesto, Alfredo Stroessner aborda un avión de Líneas Aéreas Paraguayas que lo llevará al exilio en el Brasil. Fundamentalmente afectado en sus intereses económicos por directivas impuestas desde el gobierno, realizó un golpe de estado, defenestrando al anciano dictador, que en la fecha ya contaba con 76 años. (Nació en 1912, mal que pese). Al cabo de este suceso que duró una madrugada, entre el 2 y el 3 de febrero, el país vivió una explosión de júbilo, donde gran parte del pueblo se lanzó a las calles a festejar la caída del despótico, corrupto y sanguinario régimen. Rodríguez era el único capaz de defenestrarlo. No existía nadie en el país con una mínima capacidad de enfrentarlo. El general Rodríguez comandaba la 1era División de Caballería, que disponía de carros de asalto y blindados, y bajo sus directas órdenes estaban todas las unidades de caballería leales a él, ya que era su comandante desde la década de los años 60. Rodríguez, dados los vientos democráticos que surgían en todo el orbe en esos años (1989), dio una apertura absoluta a las libertades públicas, sorprendiendo al país, cuya mayoría ciudadana la aprobó con una explosión de algarabía sin par, viendo que después de tantas décadas de represión y sometimiento, se podía objetar, opinar y criticar. El pueblo así, tomó las calles, ávido de libertad, de pensar, de discutir, de gritar. De la noche a la mañana el país bullía de expectativas, de ansiedades reprimidas. Así surgieron medios de comunicación liberados que iniciaron una maratónica y desgastaste

concientización cívica ciudadana, que a lo largos de los años rindieron fruto como veremos más adelante. Pero alrededor del general Rodríguez, se mantuvieron muchos grupos de poder, tanto económicos como políticos, con grandes y profundos lazos con el régimen anterior, y el proceso que se dio a partir de allí, se vio frustrado en gran medida, debido a estas circunstancias. Pero se avanzaron en grandes aspectos, en el campo político, se liberaron aquellos partidos políticos proscritos, prohibidos y perseguidos, se modificó la Constitución Nacional, volvieron los exiliados políticos, se permitieron las elecciones de Intendentes comunales y juntas municipales, anteriormente designados directamente por el régimen, y se dio inicio a la gran aventura de encauzar los destinos del país, ya tan destruido a estas alturas.

1993: Primeras Elecciones con la nueva Constitución Nacional de 1992
Estos grupos que rodeaban a Rodríguez, y de que por supuesto él también formaba parte, se mantuvieron en el poder cambiando de estrategia, teniendo siempre al partido colorado como elemento indispensable de herramienta de poder. La base a partir del cual iban a proceder en esta oportunidad los poderes fácticos, surgidos de las grandes estafas y robos en el régimen stronista, era la del uso y abuso del poder, a partir del tesoro del estado, empleando la descomunal infraestructura del partido colorado, montada en los 40 años de abuso de los bienes del estado, que a fuerza de sometimiento y manipulación colectiva como partido único, había formado un impresionante y respetable caudal electoral, como así también de la formidable distribución de sus respectivos locales partidarios repartidos a lo largo y ancho de la república. Empleando la fuerza del dinero, se adueñaron del aparato partidario, dominándolo y poniéndolo a sus servicios, vaciándolo de contenido ideológico y programático, (que ya Stroessner en primera oportunidad, se había encargado de lo mismo), manteniéndolo cautivo y dominado según estos intereses corporativos. Estos grupos, todos cercanos y emparentados en negociados, tras la fachada democrática, con algunas concesiones democráticas, realmente mantuvieron incólumes las grandes transacciones y negociados en su poder. El general Rodríguez y su entorno, al ver surgir nuevas figuras políticas, y candidaturas potables en la oposición, que sin muchas consideraciones ni bases ideológicas que los sustenten, con personalidades nuevas y deseosas de cambiar el rumbo del país, que se iban abriendo paso, logrando la receptividad del electorado, ya desligado a la opresión totalitaria, se jugaron una carta para apuntalar a su predecesor, que les mantendría a ellos cubiertos y protegidos ante cualquier posibilidad del alejamiento o control de la administración del poder. (Léase gestionar y administrar grandes y enormes caudales de dinero que empezaban a entrar al país como nuevas tecnologías, empresas, concesiones, asistencias, etc.; apareciendo la televisión por cable, la telefonía celular, nuevas inversiones, nuevas empresas agroindustriales, préstamos de desarrollo, de reactivación, etc., que debían seguir siendo administrados por ellos). Como el empresariado en general, acostumbrado y sometido a pedir venias para realizar cualquier actividad, debido a la forzada y embarazosa convivencia con el régimen; desperezándose del tutelaje impuesto, y asumiendo con mayor convicción su rol de factor de poder decisorio, presentó una alternativa que reunía cualidades y capacidades muy atractivas para el electorado, que era el señor Guillermo Caballero Vargas. El sector que respaldaba y trabajaba con el general Rodríguez, presentó el candidato que iba a contrarrestar esa opción. Con una jugada magistral para conquistar el nuevo y indiscutible factor de poder que era y es la clase empresarial, el señor Juan Carlos Wasmosy, fue presentado como el candidato ideal. Empresario, multimillonario, uno de los elementos del entorno y

El empresario Guillermo Caballero Vargas

miembro del poderoso grupo de las constructoras hidroeléctricas, era a fin al partido político de gobierno, y era la carta bajo la manga. Subsecuentemente, el empresariado abandonó a su suerte al candidato previo, que a esas alturas, ya había creado un nuevo partido político, el denominado Encuentro Nacional, que una vez nacido, a esas alturas ya, con una fuerte asimilación popular, y aún incluso, captando un repentino e impresionante caudal electoral, sobre todo el juvenil, que a esas alturas ya no se lo podía controlar ni anular. A Wasmosy no se le conocía en absoluto como político. Candidato que salió de las galeras y cocinadas del entorno presidencial de entonces, era un poco delicado y dificultoso enfervorizar a una masa compacta y amplia de electores acostumbrados al discurso aunque carente de contenido, candente, populista y fanático, bajo líderes carismáticos y populistas. Pero lo fundamental se realizó, se conquistó al factor realmente importante, después no iba a ver problemas, a la masa electoral se lo direcciona a gusto y antojo. Esa si que era una buena obra de Stroessner, el hecho de privarle al pueblo, la capacidad de análisis y raciocinio, sometiéndolo por tantos años a la dominación, y manipulación ideológica. Lo importante no era que el candidato colorado sea conocido por nadie, lo importante era caer bien con el verdadero factor de poder como habíamos dicho previamente. El hecho de poner a Ángel Roberto Seifart, como candidato a vicepresidente, acompañando a Wasmosy en la chapa presidencial, era a los efectos de aumentar el magro caudal electoral, dado que éste último gozaba en ese momento de gran popularidad y de un importante posicionamiento en el campo político. Uno de los elementos claves para que Wasmosy acceda al poder fue el general Lino César Oviedo Silva. Mediante mecanismos coercitivos, impuso el voto a favor de este, realizando reuniones a partir de los cuarteles, y visitando el interior y distintas ciudades y zonas del país, haciendo proselitismo electoral partidario, estando en servicio activo como militar, en directa contraposición a las leyes que lo prohibían. Pero era imposible enjuiciarlo bajo imperio de las leyes, ya que el tercer poder hipotéticamente independiente, el judicial, estaba copado por magistrados pertenecientes y afines a las directrices del partido político reinante. Incluso los fiscales eran del mismo sector político, y designados todos estos, por la cúpula gobernante. A Wasmosy se le opuso un caudillo político, también surgido y protegido del entorno stronista: Luís María Argaña. Este en principio acompañó al general Rodríguez como canciller de su gobierno. Pero debido a disputas políticas, se volvió duro opositor a él; y con un discurso donde se destacaba su pasado stronista, y su afinidad al régimen anterior, el electorado interno de su partido lo ungió candidato presidencial para el periodo 1993 1998. Rodríguez apeligrando sus intereses, con el general Lino César Oviedo Silva como ejecutor, forzaron y manipularon las actas electorales, forzando e imponiendo groseramente a Wasmosy sobre Argaña. Luego de tamaña maniobra ilícita, Argaña instó al rechazo a éste candidato en las elecciones generales. Además del empresario Guillermo Caballero Vargas, también se lanzó a la lucha por la presidencia otro candidato que fue el doctor Domingo Isabelino Laino Figueredo, representando al otrora aguerrido, perseguido y eterno rival del partido gobernante, el Partido Liberal Radical Auténtico. Un hecho que no pudo pasar desapercibido fue el extraordinario e incalculable derroche de dinero que se dieron en estas elecciones. Eran impresionante los ingentes gastos en que incurrieron los candidatos. Pero a la hora de las elecciones, uno de los factores que conspiraron en contra de los opositores fue, el hecho que el órgano electoral estaba en poder y administración gubernamental. Tal es así, que se dieron infinitas situaciones de fraudes, que no se pudieron anular u objetar, debido a esta circunstancia.

Dr. Domingo I. Laino

Capítulo Diecisiete:

Un Presidente que no debió serlo
Fue electo Wasmosy, tal que asumió sus funciones en agosto de 1993. Y se convirtió, para mal de muchos, en el presidente de la República del Paraguay. El tiempo se encargó de demostrar y desnudar las intenciones del nuevo grupo que se hizo del poder.

Memorable: Un presidente sucede en paz a otro después de muchos años pese al fraude electoral. Juan Carlos Wasmosy (izq.) sucediendo al general Andrés Rodríguez Pedotti en el sillón de Don Carlos López. Fueron claras las intenciones de estos, que el fin era la de privilegiar los intereses comerciales, antes que dedicarse a la administración del país. La unión a saliva de Seifart con él, completamente ajenos el uno al otro, en posturas, intereses y convicciones, no tardó mucho tiempo en resquebrajarse completamente, apeligrando incluso, la institucionalidad de la república, y otras instituciones en las cuales se lograron importantes negociaciones en sus conformaciones, y en el equilibrio en las decisiones que estas adoptasen. El mismo Wasmosy se lanzó posteriormente a hacer apología del golpe de estado, con discursos, donde atacaba a la misma investidura del poder legislativo, donde dadas las circunstancias, el oficialismo estaba en minoría, a pesar de los fraudes electorales. En reuniones a puertas cerradas en los cuarteles, azuzaba a los militares, presionándolos con un eventual auto golpe, proponiendo la disolución del congreso. Varias grabaciones furtivas de estas reuniones fueron hechas públicas, constatándose que Wasmosy, en reiteradas ocasiones pretendió implicar al poder legislativo como causante de algunas situaciones comprometidas del que hacer nacional. Esta situación se debía a que un elemento jugó en su contra. Wasmosy fue impuesto en las internas del partido colorado cuando era candidato presidencial. Como dijimos, Argaña fue el verdadero vencedor en aquella oportunidad y tendría que haber sido él el candidato. Los grupos fácticos, mediante procedimientos dolosos, habían eliminado al mismo, y urgieron a Wasmosy como candidato del partido, tal que tenía en su contra internamente, a un sector muy importante del electorado del partido, que se opuso y resistió a esta nominación, hecho que quedó reflejado en las urnas, donde Wasmosy obtuvo apenas el 40% de votos, quedando el partido colorado en minoría en ambas cámaras del poder legislativo. Un partido hegemónico, totalitario y dominante, donde sus líderes acostumbrados a tomar decisiones unilaterales sin consulta ni oposición alguna, repentinamente se enfrentó a esta realidad, donde se tenía que consensuar para lograr metas. En este punto entró a tallar la importante y valiosa capacidad de la oposición Dr. Luis María Argaña, despojado a conciliar posiciones, llegar a acuerdos y obtener de una legítima victoria en las logros. Es así, que tomado en desventaja al partido internas de su partido. gobernante, e incluso con fuertes contraposiciones y falta de unidad interna, se lograron obtener la confección de nuevos padrones electorales, eliminando los antiguos, llenos de vicios y fraguadas en el régimen anterior. Además, dadas estas circunstancias, se lograron otros

objetivos, como la modificación del poder judicial, donde aún siendo un botín en repartija, se equilibraron las proporciones de magistrados sectarios, haciendo mísera la valoración de este poder, pero al menos con menos desequilibrios. Además se lograron la creación de los jurados de enjuiciamiento de jueces, la modificación de la justicia electoral, la contraloría general de la república, la fiscalía general del estado, etc. La administración del ingeniero Wasmosy se centró casi en exclusividad en afianzar la generosidad gubernamental hacia los círculos afines a sus intereses. Como macroproyectos planteados a los países vecinos, como vías de navegación (Hidrovías, corredores oceánicos con rutas transcontinentales, puentes, etc.). Así, se dieron concesiones de obras y negociados a empresas cercanas a él, y a su grupo de poder. Las cosas no finalizaron ahí. El periodo presidencial de Wasmosy será grabado a fuego en la historia como en el que hizo colapso el sistema financiero del país, con dos grandes quiebres con numerosas entidades financieras quebradas, donde miles de usuarios quedaron totalmente desamparados, como así también, la innumerable cantidad de veces en que el Banco Central del Paraguay, órgano rector bancario y depositario del tesoro nacional, sufrió mermas de sus reservas ya sean por sustracción directa (robo) de sus bóvedas, o por distribuir erario público para apoyar a los clientes defraudados de estas entidades quebradas. Empleó al I.P.S., (Instituto de Previsión Social), otra Institución recaudadora y de gigantesca e inagotable cantidad de capital, como fuente de financiación a empresas privadas amigas y deficitarias, debilitándola a grados tales que su capacidad de asistencia sanitaria se vio seriamente afectada.

1996: El general Oviedo, su retiro y la creación del UNACE. Salto a la Arena Política
Wasmosy tuvo inconvenientes internos posteriormente también con el general Lino César Oviedo Silva, quien era su mentor, respaldo y resguardo. Este último, con una extraordinaria capacidad de maquinación, manipulación, delación y todo tipo de actos coercitivos, fue deshaciéndose de todos los oficiales que le eran superiores en la cadena de mandos en las FF.AA., tal que fue ascendiendo vertiginosamente hasta llegar a los más altos cargos castrenses. Siendo Comandante del Ejército, una de las tres fuerzas, se afianzó en el tráfico de influencias y en el direccionamiento de importantes porciones del parlamento, y de la administración general de la república, y de los puestos de decisión. En abril de 1996, Wasmosy, mediante un comunicado, adujo que, según sus propias expresiones, Oviedo desacató órdenes que él, como Presidente y Comandante en Jefe de las FF.AA., le había encomendado u ordenado realizar. Esto produjo una inmediata reacción de la ciudadanía que viendo está actitud, no podía más que inquietarse ante un eventual golpe de estado castrense; ya que adujo además, que Oviedo amenazaba con un golpe de estado, exigiendo la renuncia del presidente y del vicepresidente Seifart. La realidad detrás de todo esto era el choque de intereses comerciales y económicos poderosos entre Oviedo y Wasmosy; en posiciones a esas alturas totalmente irreconciliables. Un sector importante de la ciudadanía salió a las calles, y se manifestó apoyando y defendiendo a la democracia, y a la vigencia plena de las libertades públicas; no así al mismísimo presidente, que daba una imagen de fragilidad, flaqueza y debilidad ante estos acontecimientos. El pueblo asunceno, sobre todo la juventud, apoyó al sistema de vida republicana, desalentando al quiebre institucional, no así a la ya muy mala y lamentable labor del presidente a esas alturas. Lo lamentable de este hecho fue que se desnudaba una cruda y terrible realidad.

¿Un circo? Wasmosy anunciando que "todo estaba bien" y que el general Lino Oviedo (izq.) sería promovido a ministro después de su pase a retiro luego de intensos rumores de golpe de estado más una muy sospechosa movilización de militares acólitos suyos. Lo concreto fue que Oviedo quedó fuera de actividad militar y encausado. Sólo Asunción se hizo eco de este acontecimiento. En el resto del país, se hizo patente los estragos de la alienación sexagenaria totalitaria. Nada ni nadie se hizo sentir ante esto. Oviedo fue pasado a retiro, debido a la sorpresiva situación, que le imposibilitó concretar (efectivizar), un respaldo popular a su persona, ya en entonces bastante gozando de una masa considerable, con un sector de la sociedad que le precisaba simpatía. Se lanzó a la arena política, función que ya lo estaba desempeñando mientras era militar activo. Conocedor profundo de la forma de ser del paraguayo, de sus gustos, sus necesidades, sus usos, sus costumbres, debido a que él es de cuna y ascendencia campesina, así como cercano ideólogo y colaborador militar en la época stronista. Se transformó entre la gente de pueblo en un líder carismático, tal que explotó hasta el límite estos aspectos mencionados, con una postura demagógica y populista, con un discurso falto de coherencia, pero enfervorizado y álgido, tal que fue ganando un creciente e importante caudal electoral, formando una respetable masa de fervientes seguidores y simpatizantes. Así, mientras fue militar activo, tomaba arbitraria y desmesuradamente atribuciones que no le correspondían, digitando obras sociales, actos públicos y concesiones graciosas bajo el abuso del erario público, ganándose mediante estos favores, a un respetable electorado. Pero tuvo un error político transcendental. Apadrinó, protegió y llenó de dádivas a solo los oficiales correspondientes al arma de la caballería, mediante la distribución estratégica de las bases militares en las fronteras en manos del Arma de Caballería, del cual él era originario dentro del Ejército; donde los oficiales mediante procedimientos ilegales e ilícitos de toda índole, obtenían dávidas y ganancias considerables, y convirtiéndose rápida y eficazmente en leales subordinados a Oviedo, siendo la base y el sustento para sus pretensiones, y que luego, serían cruciales en el derrotero futuro de Oviedo. Esto no hizo otra cosa más que crear una fisura irreconciliable dentro de las Fuerzas Armadas, donde los miembros de las otras Armas (Infantería, Ingeniería, etc.) y Fuerzas nunca pudieron sustraerse a tamaño despropósito (¿o injusto?).

Capítulo Dieciocho:

Esbozos de una democracia naciente
1998 - 2003 Elecciones Presidenciales: Cubas Presidente
Preso Oviedo, le sucede como candidato por el partido colorado, por orden de prelación; el Ingeniero Raúl Cubas Grau. Un miembro más del círculo áulico de las macroempresas surgidas de Itaipú, y con fuertes lazos y afinidades con el mismo entorno de Wasmosy. Surgía así una tremenda preocupación. Si Wasmosy desatendió absolutamente la gestión gubernamental en pos de intereses propios, este último, presentaba una imagen demasiado similar a él, y con la apreciación futura de un obvio continuismo. Esto era latente en los sectores y electores selectivos y críticos, que lamentablemente son absoluta minoría en el país. El candidato a vicepresidente que lo acompañaba era el doctor Luis María Argaña, dado por el orden sucesorio en las internas para candidato a presidente. Argaña, era uno de los más genuinos y fieles representantes del stronismo, resistido por un sector también importante del partido. Con un discurso excluyente, retrógrado, ofensivo, casi cavernario, no obtuvo otra cosa que un gran rechazo de la ciudadanía urbana; pero así también, lograba un importante acercamiento de una gran masa electoral, apelando al fanatismo ciego de un gran espectro de la población no urbana, familiarizado a las posturas polarizadas y excluyentes que creían ver en él, la vuelta de tiempos mejores (cuando el derroche de dinero de los grandes préstamos internacionales). Así, algunas de sus expresiones eran: "Aún si el candidato del partido sea el Pato Donald, los colorados lo tenemos que votar", "A esos que no comulgan (con las directivas) con el partido, serán echados a patadas", "Aún el peor de los colorados, es mejor que el mejor de los opositores", "Siempre habrá un 13 de enero" (fecha de la conspiración para la revuelta que alzó al poder al partido colorado en los años 40). Pero lo concreto es que la oposición, que a pesar de una amplia alianza electoral de casi todos los representantes de la oposición, no logra aglutinar a una suficiente masa electoral ni interesar a la sociedad. Muchos errores surgieron a la propuesta de la oposición. Un bajo perfil popular, con una ausencia total de capacidad analítica del electorado, vaciado de capacidad selectiva bajo el gobierno stronista; se planteó erróneamente la lucha, y perdió estrepitosamente. En las elecciones del 10 de mayo de 1998, este electorado optó por el resquebrajado partido colorado, desmembrado en 3 fracciones antagónicas, dándole 54% de sus votos. Era claro. El pueblo no elegía. VOTABA. Sin juicio, sin razón valedera, este le dio la confianza al partido de gobierno, mediante los votos cautivos, (empleados públicos) más el extraordinario peso electoral en el interior del país, ajenos a los vaivenes políticos de la capital, por falta de medios de comunicación eficaces. Mientras, el país se hundía inmisericorde hacia el despeñadero. La pregunta que surgía era: ¿Porqué votaron nuevamente a este partido? El latrocinio de los bienes estatales, el robo inconmensurable, y todo lo demás. No hay conciencia era la explicación. Tampoco la oposición hizo mucho por cambiar el rumbo de esta historia. La poco atractiva y hasta poco confiable figura del candidato opositor, doctor Domingo Isabelino Laino Figueredo, desgastado, resistido y repelido por grandes sectores del electorado, vio perder estrepitosamente sus aspiraciones, sin capacidad receptiva y sin convicción. Una muestra más del tremendo daño a la sociedad paraguaya del régimen stronista es, que en la actualidad no existen políticos de abierta raigambre popular, sobre todo en el sector opositor. La oposición está pagando caro aún el medio siglo de persecución, muerte y exilio. Aquellos opositores que se mantuvieron enfrentados al régimen, dentro de los confines de la

república, e incluso en el exterior, y que pudieron soportar tantos años de autoritarismo, fueron aquellos que pudieron solventarse económicamente en forma autónoma, a pesar de las persecuciones; o que pudieron autofinanciarse, manteniéndose alejados de los tentáculos del dictador que todo lo decidía, que todo lo manejaba. Es así, que en la actualidad, sorprende a la oposición, con figuras netamente de nivel intelectual y condición elevada, con personalidades que surgieron de las esferas más pudientes, con muy pocos lazos con las clases populares. No se pretende hacer una apreciación de tendencia izquierdista a estas afirmaciones, pero es evidente, que siendo Asunción, capital de la república, el único bastión de oposición que no pudo caer completa y absolutamente bajo la manipulación y alienación política e ideológica del régimen, de ella surgen estas figuras. Ese bolsón de inquietud y critica que fue la capital, mantenida mediante el exiguo pero lacerante (para la dictadura) flujo de información, y sitio de los pocos cotos de intelectuales, se mantuvo estoico a pesar de los zarpazos del dictador. Los dirigentes del interior, sin ningún respaldo o protección, sencillamente fueron exterminados o aniquilados por el régimen en los años más duros de persecución implacable. Lo concreto de todas estas situaciones que se cernían sobre el país es, que el partido colorado entraba en una profunda crisis interna, y de fragmentación irresoluta entre los políticos ideológicos y los grupos corporativos que durante tantos años iban sometiendo cada vez más al partido. Con esta grave crisis, no podía proponer al país respuestas a las soluciones consensuadas o válidas. No se planteaban propuestas concretas y definidas. Sus principales exponentes se lanzaron a una delicada, interminable e irreconciliable lucha intestina con ningún viso de solución. Los eternos grupos de intereses, resabios del stronismo, no podían crear soluciones concensuadas, debido a que sus mezquinos intereses iban en directa colisión entre sí. La dirigencia colorada doctrinaria era consciente de ello. El partido seguía oprimido, cautivo, usado y abusado en pos de fines antagónicos. Con un tremendo caudal electoral dúctil y maleable en el interior, era excesivamente pernicioso que estos grupos fácticos, dueños de una tremenda capacidad económica sigan cautivando a sus electores. Así, son de Asunción la mayoría de las cabezas visibles de los partidos políticos, que, carecen del elemento primordial para conquistar al pueblo, el cual es el de una mayor afinidad a sus sentimientos, a sus gustos, a sus sueños, a sus costumbres. Por más que dispongan de buenas voluntades, no pueden deshacerse de esa pesada carga de soportar el hecho de estar ajenos a las realidades diarias de la vida en el interior de la república, que es donde realmente radica el verdadero peso electoral. Muchos de estos políticos, ni tienen idea de cómo es hablar en la lengua materna, vernácula del Paraguay, que es el guaraní. Muchos actuales exponentes del partido colorado, también sufren esta misma falta, pero en este caso, el motivo es bien distinto. Estos políticos, los doctrinarios, pertenecen a círculos poderosos de poder, y en la mayoría, son de cunas pertenecientes al entorno que mantuvo por tantos años a la dictadura, lo cual, los hizo también, divorciarse del pueblo. Pero, la ventaja del partido colorado, es el de la tremenda alienación a la cual está sumido su pueblo, el cual, a pesar de las libertades, no es capaz de despabilarse y levantar cabeza, y al fin de cuentas, es éste que seguía manteniendo en el poder a esta clase prebendaria, corrupta e inepta de dirigentes. Esta situación se mantiene sencillamente por el fanatismo desmesurado e irracional del pueblo colorado, divido entre la ignorancia y los empleados públicos, que se cuentan por miles, otro bastión electoral importante, que con pequeños y míseros sueldos, amontonados en cientos de instituciones públicas, con beneficios insignificantes como una asistencia social o sanitaria básica, un puesto laboral en la administración pública o circunstancias similares, siguen prendidos a esta perversa concepción de vida cívica que se les impone. Y en el campo, aquella gente, ignorante de sus propias realidades, y con poca información acercada, de quienes tanto ya la han expoliado, explotado; usada, manipulada y maltratada, son al fin de cuentas, los mismos que luego los apuntalan en el poder. Es obvio que este punto es una de las más pesadas y terribles herencias de la dictadura insisto. La masa electoral campesina es arreada como bestias, denostando una notable incapacidad de análisis, crítica o apreciación de sus reales situaciones, y determinar bajo el influjo de quienes se encuentran en estas circunstancias.

Presidencia de Cubas: Quiebre Institucional y Conflicto de Poderes. Magnicidio
Cubas asumió el 15 de agosto de 1998. Oviedo que realmente constituía el verdadero poder, fue liberado de su prisión, apenas Cubas asumió el cargo. A partir de allí, se colapsó el país. El Poder Judicial se explayó exigiendo al presidente cumplir con las sentencias emanadas de su seno. Este se negó a acatar, comprometiendo la misma vida institucional de la república. El Congreso, con una fracción importante del oficialismo en oposición a Cubas, aliados a la oposición, alegaron que se producía un quiebre institucional por la arbitraria determinación del Presidente, impulsaron un juicio político al mismo para destituirlo. Oviedo, apeligrando su posición, teniendo únicamente a Cubas como protector, ya que en orden sucesorio, Argaña debía de reemplazarlo, y éste era su enemigo político irreconciliable, tomó las riendas del poder, apelando a todo tipo de procedimientos legales e ilegales, lícitos e ilícitos para cambiar la situación tanto suya como la del presidente. Lanzado a candidato a presidente del partido colorado, que debían desarrollarse en 1999, manipuló la mismísima Justicia Electoral, manipuló las esferas castrenses, promovió ataques a miembros de la Lino César Oviedo, Corte Suprema de Justicia, a miembros responsable de al menos la del parlamento, realizando atentados matanza de la Plaza del terroristas contra todo el espectro Congreso durante la epopeya opositor que tenía contra suyo, y del Marzo Paraguayo. atacando a las mismas instituciones republicanas. Mediante el empleo de un discurso mesiánico, violento, amenazante y temerario; instigaba a sus partidarios a una revuelta popular, a una guerra civil, mediante el empleo estratégico de algunos medios de comunicación, plegados a sus intereses, planteando la renuncia del pleno de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, y la disolución del Parlamento, los dos poderes que se enfrentaban al poder ejecutivo. Toda esta escalada de violencia abiertamente instigada por el oviedismo (a través de su movimiento UNACE) desembocó en el asesinato del vicepresidente de la república, el doctor Argaña. Este magnicidio, indignó a la gran mayoría de la ciudadanía que en tiempos previos veía impávida como Oviedo y sus personeros pregonaban la violencia, con una célebre y triste frase: "Haremos correr ríos de sangre si no se acatan nuestras exigencias". Oviedo, creyendo que a partir de la muerte de Argaña se desataría una revuelta popular incontrolable, maquiavélicamente maquinando una guerra civil; donde pretendía que; sucediendo ello, Cubas tendría la posibilidad de decretar el estado de excepción, disolviera el congreso, y negociación mediante, lograr su blanqueo judicial. Tamaño error, la ciudadanía estrechó filas ante tamaño atentado; y sin considerar posturas partidarias, exigieron al Congreso la destitución del presidente, juicio político mediante. Una multitud se congregó en las plazas del Congreso, conformados por jóvenes y ciudadanos todos, que ante la eventual disolución del congreso, o por posibles ataques a los edificios del mismo por partidarios del oviedismo, formaron una masa humana para defenderla. Era el 23 de marzo de 1999.

Una muerte con demasiados interrogantes. El Dr. Luis María Argaña presuntamente asesinado por sicarios de Oviedo. Pero también existieron rumores de que habría fallecido en paz y sus partidarios decidieron fraguar su muerte con fines de desacréditar a su máximo enemigo político que era Oviedo.

Capítulo Diecinueve:

El Heroico Marzo Paraguayo
En justa coincidencia, probablemente por la providencia o el destino, miles de campesinos se acercaban a esas mismas plazas; pero con otros objetivos. La solicitud de condonación de deudas a los pequeños agricultores. Ante el acontecimiento, y luego de formalizar condiciones, se plegaron a los manifestantes, formando una barrera humana aún más cohesionada y fuerte. A estos se sumaron los trabajadores, cuyas principales centrales obreras, llamaron a una huelga indefinida, hasta la renuncia o la separación del cargo de Cubas. Se lo acusaba de proteger a una facción violenta y totalitaria como era la del oviedismo. Acorralado aún más, Oviedo, manteniendo en forma directa el control de la policía, cuyos comandantes respondían netamente a sus mandatos, ordenó un ataque inmisericorde con todos los elementos con que disponía la misma. Carros de agua, gases lacrimógenos, balas de goma, la policía montada, cuerpos de choque, y todo tipo de dispositivos fueron lanzados y realizados contra la multitud, que enfrentó estoicamente esta situación. Ante la imposibilidad de despejar la plaza para introducir a sus partidarios, aplicó lo más descabellado de su tormentosa acción política. Entre sus partidarios, que se enfrentaban a la multitud en las barricadas, con bombas de estruendos y todo tipo de objetos contundentes, llegada la noche del Viernes de Dolores (Liturgia Católica), del 26 de marzo, distribuyó individuos con armas de fuego, estratégicamente en distintos puntos y en edificios de altura, e impulsó el ataque directo de estos a los manifestantes. Con estos francotiradores disparando a discreción, matando e hiriendo a multitud de personas creía que esto disgregaría a la muchedumbre y los haría dispersarse, y replegarse despavoridos; o bien, que se produciría su tan ansiada revuelta popular. No escatimó esfuerzos, hizo replegar a las fuerzas del orden hacia sus partidarios, viéndose claramente en las transmisiones televisivas en vivo como estos (la policía), también formaban parte de t

Elocuente cartel en guaraní en medio de la Plaza del Congreso, marzo de 1999. La traducción textualmente dice: "Saludos: Jóvenes extranjeros, mujeres y hombres del país. ¡Ya se avisora un nuevo y lindo país...! que sangre buena lo germina". Más poéticamente, la última frase podría traducirse por "herencia de sangre valiente", o más libremente aún, "fruto de sangre heroica". (La idea que presenta es que esa sangre es lo que da nacimiento al nuevo país) an abominable acción a favor de los oviedistas. Mientras las balas arreciaban, era indescriptible la sensación en el lugar; en medio de estruendos de las explosiones, de la humareda de las bombas, de las barricadas y del ulular de las ambulancias, se escuchaba nítidamente el vigoroso, frenético, incansable e incesante tañer de las campanas de la Catedral Metropolitana de Asunción; que con su lastimero y lloroso repicar, arropaban a la valiente juventud que gallarda y con bravura sin par, anteponían sus cuerpos, y ofrendaban sus vidas, manteniendo las barricadas ante la arremetida de los asesinos; cayendo algunos ante el fuego de los vandálicos fratricidas. También ésta se convertía en improvisado sitio de atención de los heridos evacuados de las barricadas. Eran impresionantes las escenas dantescas; donde ella asistía atónita de como hermanos (?) paraguayos mataban a paraguayos por posiciones políticas dispares. Aún ante las balas, los jóvenes más que nadie, se mantuvieron incólumes mientras se transmitían los sucesos en directo por las cadenas de televisión, donde la comunidad internacional veía con asombro y estupor, caer muertos y heridos a los manifestantes, y como los sicarios disparaban a mansalva sobre la multitud desprotegida ante la mirada cómplice de la policía. Ni la policía montada podía contra los manifestantes que se mostraban más decididos con cada arremetida de los efectivos policiales, que a pesar de emplear todos sus recursos, no pudo desalojar a la multitud que valientemente los enfrentaba. Cubas en un último gesto, intentó tomar la plaza con tanques de la caballería motorizada. Mandó movilizar un contingente importante desde la ciudad de Cerrito, distante a unos 70 kilómetros de Asunción. En el trayecto, entrando en Asunción, la ciudadanía de cualquier nivel social, interponían sus propios vehículos, aminorando la marcha, para hacer más difícil el desplazamiento de estos carros de combate, que debían realizar disparos intimidatorios para poder avanzar. En los alrededores de la plaza se improvisaron barricadas y piquetes, donde personas, jóvenes y mayores, ponían sus cuerpos, vehículos, y todo tipo de elementos a su alcance para evitar que las tanquetas llegasen hasta las mismas plazas. Cada sector del espectro combativo de la patria, alentaba, asistía y luchaba firme con la consigna de no abandonar las mismas. Bajo este compromiso, la multitud se replegó hacia la Catedral de Asunción, cobijándose bajo su techo, y mediante el apoyo abierto y firme de la clase eclesial y pastoral, se mantenían firmes en vigilia ante los eventos que vendrían. Mientras, el Juicio Político, iniciada por la Cámara de Diputados, que lo había aprobado el día 24 en una repentina, histórica y ajustada votación de dos tercios de los votos necesarios, continuaba en la Cámara de Senadores, que recibía los descargos a las imputaciones, y seguía inexorablemente los procedimientos para la destitución de Cubas. Viendo

que las circunstancias cada vez les eran más desfavorables, éste aceptó una negociación forzada con el Senado, con la Comunidad Internacional a través de sus embajadores y con los jefes presidenciales del Mercosur. Presentó la renuncia, adquirió fueros de parlamentario, y pidió asilo político al Brasil, donde fue a refugiarse; mientras que Oviedo se fugaba a la Argentina, donde obtuvo también un asilo político gracias al presidente argentino Carlos Menem de quien es amigo y socio "comercial".

Capítulo Veinte:

Fin del Milenio con muchas dudas
Por prelación constitucional, asumió como presidente de la República el Presidente del Senado, el doctor Luis González Macchi. Está por verse si su cargo le corresponderá hasta finalizar el periodo presidencial, o si es solamente provisorio. En el momento del cierre de esta página web está en manos de la Corte Suprema de Justicia dirimir esta situación. Los políticos, que amenazados por la barbarie oviedista tuvieron una protección de la ciudadanía que ofrendó dignamente su colaboración para mantener el estado de derecho, asumieron una postura digna de tan dramáticos hechos, formando un gobierno de coalición nacional, donde los tres mayores partidos políticos negociación mediante, conformaron gobierno. Tampoco esto era una concesión graciosa del partido colorado. Todos los sectores políticos se unieron, y tuvieron participación activa para desplazar del poder a este grupo totalitario. Además, los colorados, partiendo del mismo partido, ante la crisis interna que condujo al mismo país a una espiral de crisis social insostenible y crítica, donde se imponía la lucha del poder entre dogmáticos y empresarios; había arrastrando al mismo partido casi a la llanura política. El partido colorado, acostumbrado a imponerse, y renuente a pactos con otros partidos, realizó este trascendental paso, por las causas mencionadas, pero creemos que también ello permitirá depurar sus filas. Probablemente, los grupos fácticos, sin contar ya con la opción de tomar provecho de éste poderoso partido, que a su vez se nutría insaciablemente del estado; sin posibilidades de seguir lucrando con ello, serán indefectiblemente expelidos de su seno. Esperemos que esta aptitud revolucionaria para el propio partido, permita captar nuevamente a jóvenes políticos de raigambre popular, y con verdaderas capacidades y convicciones ideológicas y políticas; y se vaya renovando deshaciéndose del sometimiento a los caprichos e intereses extra partidarios. Los jóvenes y la ciudadanía toda (en una proporción mayoritariamente asuncena), conformada por miembros de todos los partidos políticos, por sectores apolíticos, y fuerzas vivas en general, y protegidos por la Iglesia Católica que cobijó en la Catedral a muchos de estos valientes ciudadanos, conjuntamente con los campesinos y los obreros, logró romper esa hegemonía unipartidaria de casi 60 años, que los políticos no pudieron lograrlo en toda la transición democrática de 10 años. Pero hay que ser fríos en el análisis. El interior del país no reaccionó de la misma forma que la población capitalina y metropolitana. Es fundamental que los políticos insistan en esta fracción demasiada importante y de tremendo peso electoral, que miró pasivamente los sucesos de la capital. Incluso, muchos sectores del interior ni estaban al tanto de lo que ocurría. Otra preocupación es que aunque fue un fenómeno inorgánico, espontáneo y multitudinario, ella no fue soportada por gremios bien organizados, a pesar de algunas excepciones. Es fundamental que los gremios estudiantiles en forma orgánica posean mayor capacidad de reacción y de compromiso, materia pendiente en la formación de futuras generaciones. Esta reorganización debe de ser impulsada en forma activa y efectiva.

Obligaciones pendientes y urgentes - A reconstruir la patria de una vez por todas
Es perentorio reorganizar el país, ya que actualmente ella está varios pasos atrasados en la propia historia de las naciones. Después de todos estos años, sorprende 1999 al país con una pequeña luz de esperanza para emerger definitivamente hacia su progreso sostenido y para el avance de sus condiciones de vida. Estamos expectantes a las directivas o voluntades concretas de la administración central para encarrilar el futuro del país. Estando cerca de finalizar el siglo, el país muestra un aspecto de carencia y debilidades, existiendo problemas que más que requerir urgencia, ya ha pasado a un estado de crisis endémica, como son la explosión demográfica, la falta de asistencia educativa y de salud, la falta de distribución equitativa de tierras a los labriegos, la cobertura sanitaria, de aguas tratadas, la depredación de los bosques, de la fauna, la contaminación ambiental, la invasión de colonos brasileños en enormes extensiones de territorio, la pérdida de la cultura nacional, el contrabando indiscriminado, el narcotráfico, el auto tráfico, la delincuencia incontrolable, la falta de básicos medios de comunicación, la corrupción galopante y desenfrenada, los desórdenes y desarreglos comunales heredados del régimen anterior, y la falta casi desesperante de puestos de trabajo, tal que el país sigue manejado por este grupo de interesados en negociados gubernamentales, que ojalá sea desplazado de una buena vez del poder. Esperemos que se priorice la dirección institucional de la república, hasta la entrega del poder en agosto de 2003. El país va a requerir en un futuro inmediato la urgente solución de estos problemas, porque las condiciones de globalización, dentro de esta "nueva" concepción de regionalización que es el Mercosur, ponen en un lugar muy deprimente la situación del país, en el contexto regional. Ni siquiera puede ofrecer mano de obra calificada para cubrir puestos de trabajo en este macro mercado, debido a las deficiencias en la formación técnica y superior. El país no daba las mínimas condiciones ni garantías internas para implantarse el capital extranjero en el territorio, y todas aquellas que desean cubrir este mercado global, se instalan en las adyacencias al país, debido a que el mismo es pequeño, y no merece mucho interés estratégico. Si éste no da opciones válidas, simplemente se produce las mercaderías en los países vecinos, y se convierte al país en un mero y neto mercado consumidor de segunda categoría. No se produce nada en proporciones considerables, a excepción de materias primas básicas como soja o algodón, o la producción de carne de las grandes haciendas. Ningún producto con valor agregado sale en cantidades razonablemente aceptables del país, tal que se obtengan divisas que solventen el progreso del mismo. La calidad y cantidad de mano de obra suministradas a las pocas y excepcionales empresas que se radican en nuestro suelo, se limitan a puestos de 3er o 4to nivel. Los técnicos de mando medio o especializados se contratan en los países vecinos tal que los del país son relegados a puestos mucho más inferiores y menos remunerados. No se pueden ofrecer servicios, porque los conocimientos en tecnología y capacitación cualificada, están a niveles rudimentarios. La clase empresarial, por años mamando de las bondades de la dictadura, ante la apertura de los mercados, se ven en la grave disyuntiva de apearse del carro cómodo de apoyar a un sistema totalmente desfasado y pútrido, para enfrentar este reto, que los deja en desventajas inmensurables. Para mantenerse, deben facturar, y para facturar debe haber mercado, y no hay mercado, por la recesión económica, y entrar en mercados extranjeros es poco posible, por las dimensiones de las industrias locales, y por la calidad de los productos ofrecidos. Se superaron y anularon las barreras proteccionistas, y el mercado interno cada vez está más miserable, crítico y paupérrimo. El timón económico sigue encadenado y dependiente de esa masa electoral de empleados públicos a quienes se les debe el acceso al poder al partido colorado. Así, las circunstancias actuales, deben de separar esta perversa situación. Estamos al borde del precipicio, mientras los demás países de la región intentan recuperarse de las épocas nefastas de sus respectivas dictaduras con progreso, planes y directrices claras; lamentablemente en él nuestro las cosas son aún poco claras. Hay muchas carencias en la República del Paraguay. Los jóvenes en muy poco tiempo, ante esta encrucijada, con este negro horizonte; van a empezar a exigir, y es muy probable que se sucederán explosiones sociales de impensables consecuencias que la clase política tiene la obligación de preverlas. El reencause del país se debe empezar a gestar, por que ni ya se puede decir "antes de que sea tarde", porque hace rato, que ya se hizo tarde; y esta es la hora en que tenemos que correr todos, para tratar de alcanzarle a la historia, a nuestra realidad, que hace rato ya nos relegó a un lugar que los habitantes de esta república no nos merecemos. Ya demasiados jóvenes van engrosando las filas de los desocupados, y demasiados ya también optaron por dejar esta patria por

la vecina Argentina, forzándolos al destierro económico.

Y en el descanso, que hay en el largo camino recorrido
Hay una clase silenciosa en el Paraguay, que lucha en las sombras, estoicamente, sin descanso, con honra, con dignidad, con mucho esfuerzo para avanzar, y mejorar las condiciones y expectativas de vida en el país. Este grupo de gente, que sin amilanarse, durante años fue aportando su pequeño grano de arena en el titánico esfuerzo de sacar al país de las tinieblas, no va a claudicar. Nunca bajo los brazos, ni nunca los bajará. Siempre se lo va a encontrar luchando, tozudamente, tercamente, sin hacer mucho ruido, sin ofender, sin pelear frontalmente, empecinado en torcer el triste derrotero en que se encuentra el país. Esta clase, tiene esperanzas, tiene sueños, en ella anida un pensamiento, el día en que se pueda ver un país moderno, rico, a la altura que se merece, y le corresponde estar, con familias, con hombres y mujeres, recogiendo el fruto de su esfuerzo cotidiano, y dichosos de vivir en paz con su vecino, con su hermano, liberados de esos estúpidos prejuicios que durante tantos años el sistema de convivencia nos impuso pensar, borrando para siempre el fanatismo ciego, excluyente y vacío. Privilegiada por la naturaleza, esta tierra no se merece ya seguir más soportando sobre sí, este tendal de sinsabores, desdichas y desilusiones. La barbarie de la manipulación del hombre para saciar apetencias sectoriales, como el arreo político, el voto ciego, el fanatismo bestial, tan descabellados y que desvergonzadamente sucedía en el Paraguay hasta hoy, hasta hace poco, se va acabar. Se está acabando. Usted, ustedes, y todos nosotros así lo haremos. Desterraremos definitivamente a sus guaridas y ratoneras a la clase prepotente, alienante y expoliadora, y nos uniremos con todos los paraguayos y extranjeros que habitamos esta tierra para fortalecerla con trabajo, esfuerzo y dedicación, seamos empresarios o trabajadores, hombres o mujeres, mayores, jóvenes o niños. Ese día llegará tarde o temprano. Y el Paraguay por fin, se redimirá de tan ingrata, miserable y oscura historia. En un país, donde a finales del siglo 20, tendría que haber ofrecido una juventud sana, culta y preparada, con medios y expectativas de vida razonablemente dignos, iguales a cualquier país medianamente moderno, seguimos enfrentándonos en estúpidas peleas intestinas, que la clase dominante nos presenta e impone, como leit motiv de nuestro diario vivir. Eso debemos destruir cueste lo que cueste.

Recordatorio, Loor a los Mártires, a los Luchadores de Ayer, de Hoy y los de Siempre.
(Por Víctor Luis Baruja R.)
Puede que esté en contra de lo que aquí he escrito. No importa. Voy a ser más personal. Tienes el derecho de hasta rechazarlo; o de ofenderte, fastidiarte o descalificarlo. Pero te aseguro que somos muchos los que tenemos el corazón henchidos de felicidad por el hecho que tu puedas pensar, discutir, hablar, escribir o protestar. Si no lo sabes, o no lo recuerdas, hace 9 años (corre el año 1999), el Paraguay era casi un cadáver; sobreviviente, frío, sin sentidos, sin pensamientos, sin signos de nada, en estado comatoso. Solo se sentía un pequeño pulso, apenas sus signos vitales. Las personas que vivíamos en esta tierra, solo éramos máquinas de producir y distribuir miserias, para mantener con nuestros impuestos una maquinaria de ladrones insaciables. Y si no lo recuerdas, piensa, acuérdate del miedo. De ese terrible miedo, que penetraba nuestras venas, y se apoderaba de nuestro cuerpo, de nuestro ser. Ese miedo con que convivíamos desde que despertábamos hasta que nos acostábamos, que corría por nuestras venas, por nuestros sueños. Ahogaba nuestras alegrías, y nos cubría con un manto de crudo silencio. Ese miedo, el más cruel de todos. Acuérdate. Acuérdate del miedo a PENSAR. Ese miedo ya no está con nosotros. Ese miedo lo hemos derrotado. Lo hemos vencido. Ya fue. Ya no está. ¿Quién lo expulso de nuestros corazones, de nuestros cuerpos?. No fueron los cañonazos de Rodríguez. Fueron el grito o el silencio estoico pero incólume de miles de paraguayos y extranjeros, que lucharon todos estos años. A ellos nos debemos. A los que aún están, y a los que ya no están. Vaya así este reconocimiento de eterna gratitud. Por la perseverancia, el estoicismo y la dignidad. No los nombro. No los puedo nombrar a todos, a tantos. Gracias señores de mi patria. Hombres valientes de su tiempo. Soy un paisano, que acaricia un sueño. En que algún día, el sol sorprenda el despertar de mis hijos, con un color de esperanza, dicha y felicidad, en una patria justa, sin

arbitrariedades ni abusos. VIVA EL PARAGUAY. VIVA LA LIBERTAD. VIVA EL DERECHO DE PENSAR. VIVAN LOS VALIENTES HOMBRES DE MI TIERRA. COMO LEONES HAN LUCHADO, Y LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS, SE HAN RETIRADO SILENCIOSAMENTE, CON LA FRENTE HERGUIDA, A LAMERSE LAS HERIDAS RECIBIDAS. AHORA DEBEMOS LUCHAR Y CONVENCERNOS QUE LA PATRIA, AL FIN ES NUESTRA. QUE LA MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES DESTIERREN POR SIEMPRE EL MILITARISMO, EL FANATISMO CIEGO Y EL SOMETIMIENTO DE LA INSTITUCIONALIDAD DEL PAÍS A LOS ANTOJOS DE GRUPOS DE PODER ECONÓMICOS. NO ROBEN MÁS AL PUEBLO. PORQUE EN MEMORIA DE ELLOS, NOSOTROS HOY, SOMOS PROTAGONISTAS, Y NO LO PERMITIREMOS. CONSTRUYAMOS JUNTOS NUESTRO FUTURO EXIGIENDO NUESTROS RECLAMOS. NI UNA GOTA DE SANGRE NUNCA MÁS POR CUESTIONES POLÍTICAS. NUNCA MÁS IMPUNIDAD. NUNCA MÁS REPRESIÓN. NUNCA MÁS PREBENDARISMO. NUNCA MÁS DINERO DEL PUEBLO DESPILFARRADO GRACIOSAMENTE EN PROSELITISMO POLÍTICO. EL ERARIO PÚBLICO ES SAGRADO, COMO LA MEMORIA DE NUESTROS MUERTOS, PORQUE ES EL SUDOR DIARIO DE TODOS NOSOTROS.

Apendice I:

Links y Bibliografía
Página de Historia Moderna del Paraguay de Víctor Baruja: http://www.geocities.com/Athens/Aegean/8942/ Información actualizada al día sobre el Paraguay: http://www.paraguay.com/ Guaraní Home Page: http://merece.uthscsa.edu/gram/guarani/index-esp.html Guaraní Todo Completo: http://www.quanta.net.py/guarani/ Guaraní Ñandutí Rogue: http://www.uni-mainz.de/~lustig/hisp/guarani.html Paraguay para todo el Mundo (desde la lejana Suecia): http://www.canit.se/~carbar/ Bellos Paisajes del Paraguay: http://www.pyfotos.da.ru/ Yagua, motor de búsqueda paraguayo: http://www.yagua.com Tereré News: http://www.terere.com/ Diario Última Hora: http://www.uhora.com.py/ Diario Noticias: http://www.diarionoticias.com.py/ Diario ABC Color: http://www.abc.com.py/ Apoyando al ingenio paraguayo, sirvase bajar el GU, un ICQ industria guaraní de excelente factura y que viene en cuatro idiomas diferentes (español, inglés, portugués y alemán): http://gu.ectia.com

Para hacer posible este site se recurrió a la siguiente bibliografía:

 Breve Historia del Paraguay - Efraím Cardozo, Ed. El Lector, 1991  Breve Historia de los Argentinos - Félix Luna, Ed. Planeta, 1994  Hombres y Épocas del Paraguay (Libros Primero y Segundo) - Arturo Bray, Ed. El Lector, 1996  La Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza General Francisco I. Resquín, Ed. El Lector, 1996  La Guerra del Paraguay - Miguel Ángel De Marco, Ed. Planeta, 1998  Carlos Antonio López - Justo Pastor Benítez, Carlos Schauman Editor, 1990  Historia Colonial del Paraguay y Río de la Plata - Cecilio Báez, Carlos Schauman Editor, 1991  El Napoleón de Plata - Manlio Cancogni e Iván Boris, Ed. Noguer, 1972  Armas y Letras - Arturo Bray, Ed. Napa, 1981  Misión Cumplida - Amancio Pampliega, Ed. El Lector, 1984  En busca del hueso perdido - Helio Vera, RP Ediciones, 1995  Banderas y Escudos del Mundo - Lic. Antonio Landauro, Ed. América 1986

Apendice II:

Datos generales sobre el Paraguay

Diseño hecho por Ruy G. Pinto - 1999

La República del Paraguay tiene la única bandera del mundo que posee diferentes escudos nacionales en cada cara. La de arriba corresponde a la faz anterior (con mástil a la izquierda) y la de abajo a la faz posterior.

Ampliación de los escudos nacionales. El de arriba corresponde a la faz anterior y el de abajo a la faz posterior.

Historia del pabellón paraguayo

Banderas elaboradas simultáneamente en el mes de junio de 1811 en forma extraoficial.

Bandera usada en 1812. Durante el primer Congreso celebrado en Asunción el 17 de junio de 1811, se elaboraron por primera vez en el Paraguay varias banderas tricolores cuyas franjas eran roja, amarilla y azul, otra de franjas roja, blanca y azul, como también una verde, blanca y azul. Todas estas banderas expresaban el sentimiento de independencia y libertad. El 15 de agosto de 1812 se enarboló una bandera tricolor roja, blanca y azul cuya franja blanca era más ancha que las otras dos, la que dió origen al actual pabellón nacional que fue establecido por el Congreso General el 25 de noviembre de 1842, y cuyos colores son reminiscencias de la bandera francesa. Acerca del escudo de armas, éste fue utilizado por vez primera en 1821 en los papeles sellados durante el gobierno del Supremo. Consistía en una rama de olivo (paz) y una rama de palma (gloria en campos de batalla), a veces alternando la rama de olivo con una rama de yerba. La estrella simboliza a la Estrella de Mayo (mes de la Independencia).

Himno Nacional Paraguayo
CORO ¡Paraguayos, República o Muerte! Nuestro brío nos dio libertad; Ni opresores, ni siervos alientan Donde reina unión, e igualdad. CORO IV ¡Oh!, cuan pura, de lauro ceñida, Dulce Patria te ostentas así En tu enseña se ven los colores Del zafiro, diamante y rubí. En tu escudo que el sol ilumina, Bajo el gorro se mira el león. Doble imagen de fuertes y libres, y de glorias, recuerdo y blasón. CORO V De la tumba del vil feudalismo Se alza libre la Patria deidad; ¡Opresores, doblad rodilla! ¡Compatriotas el Himno entonad! ¡Suene el grito, República o Muerte! Nuestros pechos lo exhalen con fe, Y sus ecos repitan los montes Cual gigantes poniéndose en pie. CORO VI

CORO I A los pueblos de América, infausto Tres centurias un cetro oprimió, Mas un día soberbia surgiendo, ¡Basta! dijo..., y el cetro rompió, Nuestros padres, lidiando grandiosos, Ilustraron su gloria marcial; Y trozada la augusta diadema, Enalzaron el gorro triunfal.

CORO II Nueva Roma, la Patria ostentará Dos caudillos de nombre y valer, Que rivales, cual Rómulo y Remo, dividieron gobierno y poder ... Largos años, cual Febo entre nubes Viose oculta la perla del Sud, Hoy un héroe grandioso aparece Realzando su gloria y virtud... CORO III Con aplauso la Europa y el Mundo La saludan, y aclaman también De heroísmo baluarte invencible De riquezas magnífico Edén Cuando entorno rugió la Discordia Que otros Pueblos fatal devoró, Paraguayos, el suelo sagrado Con sus alas un ángel cubrió.

Libertad y Justicia defiende ¡Nuestra Patria; Tiranos, oid! De sus fueros la carta sagrada Su heroísmo sustenta en la lid. Contra el mundo, si el mundo se opone, Si ententare su prenda insultar, Batallando vengar la sabremos O abrazo con ella expirar. CORO VII Alza, oh Pueblo, tu espada esplendente Que fulmina destellos de Dios, No hay más medio que libre o esclavo Y un abismo divide a los dos En las auras el Himno resuene, Repitiendo con eco triunfal: ¡A los Libres perínclita gloria! ¡A la Patria laurel inmortal!

Gobernantes del Paraguay
1811-13 1813 1814-40 1841-44 1844-62 1862-69 1869-70 Fulgencio Yegros Consulado: F. Yegros y Gaspar Rodríguez de Francia J. Gaspar Rodríguez de Francia Consulado: Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso Carlos Antonio López Francisco Solano López Junta: Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Díaz de Bedoya Cirilo A. Rivarola Salvador Jovellanos Juan Bautista Gill Higinio Uriarte Cándido Barreiro Bernardino Caballero Patricio Escobar Juan G. González Marcos Moríñigo Juan B. Egusquiza Emilio Aceval Héctor Carvallo Juan A. Ezcurra J. Bautista Gaona Cecilio Báez Benigno Ferreyra E. González Navero Manuel Gondra 1912 1912 1912-16 1916-19 1919-20 1920-21 1921-23 1923-24 1924 1924-28 1928-31 1931-32 1932 1932-36 1936-37 1937-39 1939-40 1940-48 1948 1948-49 1949 1949-54 1954 1954-89 1989-93 1993-98 1998-99 1999Pedro Peña E. González Navero Eduardo Schaerer Manuel Franco José Montero Manuel Gondra Eusebio Ayala Eligio Ayala Luis Alberto Riart Eligio Ayala José R. Guggiari E. González Navero José R. Guggiari Eusebio Ayala Coronel Rafael Franco Félix Paiva José Félix Estigarribia Higinio Morinigo Juan M. Frutos Natalicio González Félipe Molas López Federico Chávez Tomás Romero Pereira Alfredo Stroessner Matiauda Andrés Rodríguez Pedotti Juan Carlos Wasmosy Raúl Cubas Grau Luis González Macchi

1870-71 1871-74 1874-77 1877-78 1878-80 1880-86 1886-90 1890-93 1893-94 1894-98 18981902 1902 1902-04 1904-05 1905-06 1906-08 1908-10 1910-11

1911 1911-12

Albino Jara Liberato Rojas

Datos Básicos
Nombre oficial: República del Paraguay Capital: Asunción Superficie: 406.750 km² Principales ciudades (población): Asunción: 630.000 (1990) Ciudad del Este: 133.893 (1991) Encarnación: 58.261 (1992) Concepción: 35.276 (1992) División administrativa: Departamentos

Topografía
El río Paraguay divide el país en dos regiones de profundos contrastes: al oeste, el Gran Chaco o Región Occidental y, al este, la Selva o Región Oriental. El Gran Chaco forma parte de una llanura aluvial que se extiende desde Paraguay hacia el interior de Bolivia al oeste, de Argentina al sur y de Brasil al este. Es una extensa planicie de pendientes tan pequeñas que hay en ella numerosos tramos pantanosos con lagunas estacionales. El paisaje vegetal está constituido por llanuras cubiertas de hierba y de bosques achaparrados. En el subsuelo de esta región hay un estrato rocoso que contiene agua salada inservible para el abastecimiento de agua potable y para el regadío. La Selva está formada principalmente por la extensión septentrional de la meseta del Paraná. Esta elevación constituye una divisoria de aguas en la que nacen numerosos afluentes de los ríos Paraguay y Paraná. En su borde occidental, la meseta desciende bruscamente hacia el río Paraguay hasta una región de colinas de piedemonte fértiles y cubiertas de hierba. En su borde oriental desciende gradualmente hacia el Paraná.

Principales ríos y lagos
Los principales ríos son el Paraná, el Paraguay y el Pilcomayo. Los lagos Ypoá, Ypacaraí y Verá son las principales masas de agua.

Clima
El clima de Paraguay es subtropical pero la ausencia de una alta cordillera permite la penetración de los vientos húmedos del Atlántico que favorecen el aumento de las precipitaciones. En Asunción, las temperaturas medias varían entre unos 17°C en julio y unos 27°C en enero. En el Chaco y otros puntos al norte, las temperaturas a menudo alcanzan los 38°C. Cerca de Asunción la precipitación media anual es de 1.120 mm, en el Gran Chaco de 815 mm y en las regiones orientales selváticas de 1.525 mm. El Chaco recibe fuertes precipitaciones en verano y apenas llueve en invierno.

Temas medioambientales
Aunque el 29% (1995) de Paraguay son bosques, existe una gran presión por limpiar el terreno para uso agrícola. La agricultura es una parte importante de la economía del país, representando el 22,6% (1997) del producto interior bruto (PIB) y dando empleo al 39% (1990) de la población activa. La limpieza de terrenos para uso agrícola ha conducido a la destrucción de grandes zonas

de bosque virgen. Los bosques también proporcionan al país leña, madera de exportación y fuente de tanino. Entre 1990 y 1996, se destruyó anualmente el 2,61% de los bosques del país. Si continúa la deforestación a este ritmo, en el año 2010 quedará muy poco de los bosques paraguayos. Para combatir la deforestación, el Gobierno estableció el Servicio Forestal Nacional en 1973 con el fin de proteger y ampliar los bosques. Si bien la ausencia de recursos ha restado efectividad a la organización, el país ha tomado otras medidas durante los últimos años para resolver el problema de la deforestación. En 1991 el Gobierno prohibió la exportación de cuatro especies en peligro de extinción y compró 150.000 hectáreas de bosque para su conservación. Paraguay protege el 3,5% (1997) de su territorio bajo la forma de parques y otras reservas naturales, frente a un 1,7% en Argentina, 4,2% en Brasil y 14,4% (1997) en Bolivia. Los desechos industriales y las aguas residuales han contaminado el agua en algunas zonas de Paraguay. Sólo el 60% (1990-1997) de la población tiene acceso a agua potable. El acceso a los servicios sanitarios también es un problema. En las zonas rurales, sólo el 14% (1990-1997) de la población tiene acceso a servicios sanitarios, un porcentaje mucho más bajo que el de otros países de la región. La pobre calidad del agua y los cuidados inadecuados plantean un importante riesgo sanitario a los habitantes del país. Paraguay forma parte de tratados internacionales relativos a biodiversidad, cambio climático, especies en peligro de extinción, desechos peligrosos y humedales.

Población
Población: 5.291.020 (1998) Tasa de crecimiento de la población: 2,68% (1998) Densidad de población: 13 hab/km² Porcentaje de población urbana: 54 % (1997) Porcentaje de población rural: 46 % (1997) Esperanza de vida femenina: 74,3 años (1998) Esperanza de vida masculina: 70,3 años (1998) Tasa de mortalidad infantil: 37 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos (1998) Tasa de alfabetización: Total 92,1% (1995) Femenina 90,6% (1995) Masculina 93,5% (1995) Composición de la población: Mestizos: 95% Europeos, asiáticos y amerindios: 5% Lenguas: Español, guaraní (oficiales), portugués muy difundido en las zonas fronterizas con el Brasil Religión Católica 95%, menonita y otras confesiones protestantes 5%

Gobierno
Forma de gobierno:

República Partidos políticos: Alianza Nacional Republicana - Partido Colorado (ANR-PC) es el partido en el gobierno; Constitución Para Todos (CPT), Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Encuentro Nacional (EN), Partido Revolucionario Febrerista (PRF), Partido Liberal Radical (PLR), Partido Demócrata Cristiano (PDC), Partido Liberal (PL), Partido Liberal Radical Unificado (PLRU), Partido Humanista (PH), Partido Comunista Paraguayo (PCP). Fecha de independencia: 14-15 de mayo de 1811 (de España.) Constitución promulgada el: 20 de junio de 1992. Derecho al voto: Universal a los 18 años; obligatorio entre los 18 y los 60, pero no se suele imponer. Miembro de: ALADI, BID, BIRD, CCA, CISL, CMT, COI, FAO, FIACMLR, FMI, G-77, GA (observador), GR, ICRM, INTELSAT, INTERPOL, ISO (miembro correspondiente), Mercosur, OEA, OIE, OIEA, OIT, OMC, OMS, OMT, ONU, OPANAL, SELA, TAP, UNCTAD, UNESCO, UPU. Ratio de derechos políticos y libertades civiles: Parcialmente libre (3,5) usando una escala desde 1 (libre) hasta 7 (no libre).

Economía
Producto Interior Bruto (PIB): 10.180 millones de dólares USA. PIB per cápita: 2.000 dólares USA(1997). PIB por sector económico: PIB: agricultura 22,6% (1997) PIB: industria 21,9% (1997) PIB: servicios 55,5% (1997) Presupuesto nacional: Ingresos públicos 968 millones de dólares USA (1993) Gastos públicos 894 millones de dólares USA (1993) Unidad monetaria: 1 guaraní (G) = 100 céntimos. Para 2000 se estiman unos 3.100 Gs por cada dólar USA. Principales socios comerciales (exportaciones): Países de la Unión Europea, Brasil, Argentina, Chile, Estados Unidos. Principales socios comerciales (importaciones): Brasil, países de la UE, Estados Unidos, Argentina, Japón. Exportaciones: Algodón, brotes de soja, madera, aceites vegetales, café, aceite de tung, productos cárnicos, artículos de madera, ganadería. Importaciones: Maquinaria, equipos de transporte, bienes de consumo, combustibles y lubricantes, materias primas, papel, productos químicos y farmacéuticos, textiles, alimentación, bebidas, tabaco. Economía e industria: Envasado de carne, procesado de semillas oleaginosas, fabricación de cerveza, textiles, bienes de consumo, cemento, construcción. Agricultura y ganadería: Cultivos comerciales: algodón, caña de azúca, soja; otros cultivos: maíz, trigo, tabaco, mandioca, frutas, verduras; ganadería y derivados: ternera, cerdo, huevos, leche; sobreproducción de

madera; autosuficiente en la mayoría de alimentos. Recursos naturales Energía hidroeléctrica, madera, minerales de hierro, manganeso, piedra caliza.

Fuentes de información:
Datos básicos y Población: Los datos de superficie proceden de centros estadísticos de cada país. Los datos de población, tasa de crecimiento de la población, mortalidad infantil y esperanza de vida se han extraído de la base de datos internacional del United States Census Bureau, International Programs Center, 1999 (www.census.gov). Los datos de densidad de población provienen de centros estadísticos de los distintos países y de la base de datos internacional del United States Census Bureau. Los datos de población de áreas urbanas y distritos políticos proceden de centros estadísticos de los distintos países. Los datos de tasa de alfabetización provienen de la base de datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 1999 (www.unesco.org). Los datos de población urbana y rural provienen de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), base de datos FAOSTAT, 1999 (www.fao.org). Los datos sobre religión y divisiones étnicas proceden en gran medida de CIA World Factbook, además de diferentes informes y censos de cada país. Los datos sobre idioma provienen en gran medida de Ethnologue, Languages of the World, Summer Institute of Linguistics (www.sil.org). Gobierno: Los datos acerca del Ratio de derechos políticos y libertades civiles son de Freedom in the World: The Annual Survey of Political Rights and Civil Liberties, 1994-1995, proporcionada por The Freedom House. Los datos de Gobierno, fecha de la independencia, fecha de promulgación de la Constitución y derecho al voto proceden en gran medida de diferentes sedes web gubernamentales, el último Europa World Yearbook, y el último CIA World Factbook. Economía: Los datos acerca del Producto Interior Bruto (PIB), PIB per cápita, PIB por sectores económicos y del presupuesto nacional proceden de la base de datos del Banco Mundial, 1999 (www.worldbank.org). La información sobre unidad monetaria, exportaciones e importaciones, recursos naturales, agricultura e industrias proviene del último Europa World Yearbook, y de diferentes publicaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nota: Debido al redondeo de cifras, los totales pueden no sumar el 100%. Todos estos datos fueron extraídos del CD-ROM Microsoft Encarta Atlas 2000.

endice III:

Sobre los autores de este website
Victor E. Baruja Romero
Asunceno, se diplomó como ingeniero electromecánico en la Universidad Nacional de Asunción y actualmente es profesor universitario. Autor integro de los Capítulos 15 hasta 20 de esta presente página web.

Jorge Pérez Paiva
Nacido en Asunción del Paraguay, es egresado de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica de Asunción. Docente, productor periodístico, realizador de TV y recopilador de imagenes son sus ocupaciones. Se encargó de las imagenes exhibidas en este site y revisó la historiografía pertinente de los textos.

Ruy G. Pinto Schaffroth
Diseñador gráfico licenciado en la Escuela Superior de Bellas Artes de Quilmes (Argentina) y especializado en sites cibernéticos nacido en la Argentina y criado durante largos años en Asunción del Paraguay. De su puño y letra fueron los Capítulos 1 hasta 14 del presente site más la diagramación gráfica del mismo.

Agradecimientos:
 Carlos Paiva por colaborar en varias imágenes.  Manuel F. Fernández D. por traducir al castellano algunos textos en guaraní.  Robert Petters, Robin Klaiss, Victoria Aguilera, Julia Fernández Albertini, "Ambar" y don Helio Vera por su excelente onda y aliento al proyecto. :o)

Los autores quieren hacer unas dedicaciones...
 Victor E. Baruja R.: Su dedicación ya está al final del Capítulo 20 del presente website.  Jorge Pérez Paiva: "Dedico este trabajo con mucho amor a mi madre Gloria Paiva y a mi tía Lourdes Paiva a quienes debo todo; a mi profesora de Historiografía e Historia del Periodismo de la facultad, la profesora Licenciada Beatriz González de Bossio, a mis maestros

de producción televisiva: Haydee Galeano y Mario Quiñones, a mi amada novia Mirian Song Seo, a Chemical Brothers, y al Ruy que me invitó a participar de ésta página suya."  Ruy G. Pinto Sch.: "Cuando hice mi parte en este proyecto, lo hice recordando a Manfred Starke a quien personalmente no conocía pero supe luego que era estudiante de Diseño Gráfico en Asunción. A ese muchacho armado solo con sus ideales y coraje lo mataron unos cobardes francotiradores en la Plaza del Congreso durante el Marzo Paraguayo. Tampoco no me quiero olvidar de los centenares de miles de paraguayos que (sobre)viven humilde y honestamente en mi país natal: la República Argentina. Está de más agregar en mis gratitudes a toda mi familia entera incluyendo mis abuelos ya idos durante el año 1999 quienes ya algo sabían del proyecto ya hecho realidad hoy día."