EL HABITANTE 24200 En el 2030 LATIERRA aún existe, ¡por supuesto siguen apareciendo nuevas fechas que anuncian el fin

del mundo! Éste mundo no es muy diferente del de hace 20 años; la ciencia avanza, los problemas siguen, hay gente mala y buena, siguen existiendo los ricos y los pobres, los prejuicios, el odio entre naciones etc. En la Tierra habita otro planeta…. Bueno…. Es el mismo… pero se vive de un modo diferente; nadie entiende como apareció ni como se llega a la Tierra 2, (los habitantes de la Tierra 2 pueden llegar a nuestro mundo, pero ello significaría un acto suicida, pues nuestro mundo envenena y enferma en menos de 48 horas hasta la muerte el cuerpo de ellos) solo existe un cielo, un sol, una luna para los dos mundos, las dos Tierras son como líneas paralelas; caminan juntas, una al ritmo de la otra, se observan mutuamente más nunca se unen. El habitante 24200 de la Tierra 2 es un hombre física e intelectualmente perfecto y como todas las personas de su especie su rostro ¡máximo! deja escapar una sonrisa como la de La Mona Lisa de Da Vinci. En su mundo el tiempo es valioso, así que no se desperdicia, él trabaja absolutamente todos los 365 días del año durante 16 horas, llega a las 6 de la mañana a su trabajo, se conecta a un silla inteligente y personalizada a través de una serie de tubos que van inyectados a sus venas y abdomen, esta silla le proporciona comodidad, alimento, hidratación, medicina y a la vez tiene la función de adsorber todos los desechos que su cuerpo produce. 24200 es operario global y tiene la tarea a través de un sofisticado software de mantener el equilibro físico de su planeta. 24200 es un rebelde silencioso, tal vez… reprimido, pues aunque nunca se queja y habla poco, en realidad no le gusta el mundo en el que vive, y piensa a diferencia de todos los demás que en su mundo si se pierde el tiempo, pues aunque se trabaja, se come, se ejercitan en realidad no se vive, él dice –todos somos seres animados, que carecemos de corazón, de alma, pues aunque entendemos de ciencias exactas, jamás nos falta el alimento, no existe guerra, violencia, pobreza no tenemos ni idea de que significa ser humano, simplemente nos hemos convertido en máquinas-. Él siempre mira hacia nuestro mundo, con el anhelo de un día poder viajar hasta aquí, sus días trascurren lentos, solitarios e impregnados de una tristeza agobiante. Un día 24200 desesperado de su existencia, se desconecta de su inteligente silla, sale del edificio y corre sin mirar atrás en busca del enorme y hermoso acantilado de Bacatá rodeado de bellos mares impregnados de una magia abrasadora que son la entrada a nuestro mundo, se ubica en la cima, cierra sus ojos y sin pensarlo se la lanza al vacio, cae con tal fuerza al agua que llega a la profundidad necesaria para salir a flote a nuestro mundo. Increíblemente fuera de cualquier probabilidad 24200 logra permanecer en nuestro mundo 7 días, es capaz de experimentar distintas sensaciones ajenas a él y a su mundo, cada día que pasa en nuestro mundo se deja asombrar como un bebe de lo que es capaz de percibir sus sentidos y no logra entender como fue capaz de soportar tanto sin vivir. Finalmente al séptimo día, fatigado, sudando sangre y con sus pulmones a reventar cae de rodillas al asfalto húmedo, su muerte es lenta y un poco dolorosa, pero no le

importa, no se arrepiente de lo que hizo pues su vida a cambio de un poco de humanidad le parece un precio justo de pagar. POR: Viviana M. Velásquez B Estudiante grupo 45 narrativas 2011_1.

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