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SUE, HUERTA AGROECOLOGICA.

Daniela Buitrago Rojas 1 , Diego Chiguachi 2 , Diego Sánchez Vivas 3

Wilches 4 y Colectivo Agrario Abyayala 5 .

, Ligia Paola González

Resumen

Para entender y sentir el valor de la tierra es necesario acercarse a ella, experimentar el trabajar con ella, compartir con ella, dedicarle tiempo y trabajo. La agricultura urbana permite esta experiencia en medio de la ciudad. A través de ella también se logra recordarle a la comunidad general que el alimento y muchas materias primas no vienen del mercado; así mismo, muchos transeúntes logran recordar sus orígenes y experiencias con la tierra, en el mejor de los casos, también los incita a retomarlos.

El trabajo multidisciplinario desde la organización estudiantil ha conllevado a la construcción del espacio de Sue, Huerta Agroecológica y su fortalecimiento en el tiempo, consolidando el tejido social de la comunidad alrededor de la conciencia, agricultura ecológica y la semilla. Asi en nuestro contexto rural y urbano, la huerta recoge las distintas percepciones sobre el problema de la tierra en Colombia, la soberanía alimentaria, el cuidado y relacionamiento hacia el medio ambiente, y la conservación y liberación de la semilla.

Este trasegar tiene como raíz el rescate cultural de las formas y oficios de vida desde la concepción ancestral propia de los pueblos indígenas y campesinos, caminando la palabra de vida a través de la minga y el mambeadero, formas milenarias de construir comunidad ..

Introducción

La agricultura urbana en Colombia es un proceso que hace un llamado a la conciencia de los ciudadanos para volver a la tierra, para cuidar la vida dadas las raíces rurales descompuestas por el conflicto armado que a través de la historia ha afectado a varias generaciones, desplazando las poblaciones campesinas e indígenas hacia los centros urbanos.

La pobreza y la inseguridad alimentaria van de la mano y presentan una realidad crítica actualmente en Colombia. La conformación económico-política del sistema agroalimentario colombiano tiende a agudizar los índices de hambre y sus consecuencias sociales, 36% de la población colombiana presenta una dieta deficiente en proteína y el 50% de los hogares colombianos presentan inseguridad alimentaria (ICBF. 2006.).

El modelo económico merma la capacidad para asegurar la soberanía alimentaria debido a la propuesta exportadora en el contexto del libre mercado y globalización de la economía, como el caso de grandes corporaciones 6 que buscan producir alimento y materias primas en el territorio nacional para comercializar en mercados internacionales (Grupo Semillas. 2011.).

Se prevé que en 5 años al menos 80% de la dieta colombiana provenga de cultivos genéticamente modificados, sin tener en cuenta la negativa del Ministerio de Vivienda, Ambiente y Desarrollo Territorial y la oposición de amplios sectores sociales (Cabrera. 2007.) y el desconocimiento de los impactos negativos de este tipo de tecnología.

Bogotá se ha venido consolidando como nodo articulador de la economía colombiana y con el mercado internacional, con una población que se acerca a los 8 millones de habitantes. Bogotá es centro geográfico del continente americano, centro económico y de servicios de la región Andina, Centro América y Caribe, se encuentra una hora del Atlántico y el Pacífico y cuenta con un huso horario privilegiado para conectar distintas zonas del mundo. En ella tienen asiento 130 de las 500 principales compañías del mundo, moviliza el 67% de pasajeros aéreos nacionales e internacionales y concentra el 40% del movimiento de carga nacional y el 80% de la carga internacional (DAPD.2004.).

Los ingresos entre 1997 y 2002 del porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza pasaron de 35.1% a 50 % y el porcentaje por debajo de la línea de indigencia pasó de 6,8% a 17%. Esto quiere decir, por una parte, que actualmente la mitad de los bogotanos no obtiene suficientes ingresos para cubrir la canasta básica de bienes y servicios, por otra que el 17% no tiene los ingresos suficientes para sus necesidades básicas de alimentación

(DAPD.2004.).

La agricultura urbana brinda una posibilidad para mitigar los efectos de la pobreza en la ciudad frente a la propuesta económica del sistema existente, además de constituirse como una alternativa de saneamiento a los procesos continuos de contaminación acaecidos por la naturaleza urbana. En Bogotá la agricultura urbana se ha desarrollado como un proceso natural desde el sentir raizal, reconociéndose en la administración pública a través del programa “Bogotá Sin Hambre” 2004 donde se direccionaron políticas y recursos encaminados a la expansión de la agricultura urbana en Bogotá.

Hoy en día se distinguen en la ciudad varios procesos de huertas comunitarias urbanas, Bogotá se divide en 20 localidades en las cuales se han consolidado procesos de agricultura urbana sostenible que han permitido logros muy importantes como el fortalecimiento del tejido humano mediante el trabajo comunitario, surgimiento de economías alternativas solidarias, sabiduría del territorio en la restitución del origen construyendo identidad, aprendizaje del uso de diversas especies de plantas en el ámbito ritual ancestral, medicinal y alimentario, y el posicionamiento de la agricultura urbana como tema a tratar en los espacios de decisión de la política pública.

La Universidad Nacional de Colombia reúne una comunidad de más de 50.000 habitantes.

6 Tal es el caso de el grupo empresarial Beidahuang que según el sitio web de la compañía posee casi 5‟500.000 de hectáreas (12% de la superficie total de la provincia de Heilongjiang), 418.094 cabezas de ganado vacuno, 267.266 vacas lecheras, 1‟315.000 reproductores porcinos, 2‟062.000 caprinos y 6‟352.000 aves de corral. También es propietaria de 54 aeropuertos y 30 aviones utilizados para la agricultura, 198 centros de procesamiento de granos, 59 establecimientos para el procesamiento de semillas y 24.151 tractores.

En el campus de la sede Bogotá circulan a diario aproximadamente 26.000 personas entre estudiantes, profesores, trabajadores y público en general. La sede cuenta con un área de 121.35 Ha que alberga una gran biodiversidad de especies de fauna y flora endémica y exótica las que se alojan en espacios investigativos, arboretum, huertas, jardines y lugares de paso, lugares de descanso y esparcimiento, zonas de humedales y lagunas, hasta laboratorios y jaulas. Por ejemplo se encuentran valiosos maderables como el Roble (Quercus humboldtii) y el Cedro (Cedrela odorata), comestibles como los Guamos (Inga ornata), emblemáticos como la Palma de Cera (Ceroxylum quindiuense) y el caucho sabanero (Ficus soatensis) ornamentales como el Siete Cueros (Tibouchina lepidota), el Amarraboyo (Meriania nobilis), entre otros no menos importantes (Infante et al. 2008.).

La Universidad Nacional por su carácter público tiene una gran responsabilidad social y dentro de sus principios misionales se encuentra el contribuir al desarrollo socioeconómico del país mediante la transferencia de conocimiento y tecnología. Entendiendo además que el acceso a educación de calidad y a bajo costo es un privilegio que tienen los pocos estudiantes que logran superar las excluyentes pruebas de acceso a la universidad pública.

Consientes del contexto universitario y nacional para entender el conflicto por la tierra es necesario acercarse a la tierra y experimentar el trabajar con ella, compartir con ella, dedicarle tiempo y trabajo. La agricultura urbana permite esta experiencia en medio de la ciudad, a través de ella también se logra recordar a la comunidad general que el alimento y muchas materias primas no vienen del mercado; así mismo, muchos transeúntes logran recordar sus orígenes y experiencias con la tierra, en el mejor de los casos, también los incita a retomarlos.

La práctica de la agricultura en Sue, huerta agroecológica es una forma alternativa de relacionarse con la Pacha Mama (madre tierra) como un todo del que dependen todas las formas de vida. Así mismo, conscientes de que ella pide a gritos un cambio en las relaciones que con ella estamos sosteniendo, Sue se ha constituido como un espacio en donde se puede aprender integralmente de los sistemas holísticos por medio de la interdisciplinariedad y la validación de saberes populares. De esta manera se genera la oportunidad para que se den muchas dinámicas de acercamiento, incluyendo principios agroecológicos, el conocimiento y rescate de lo ancestral, el reconocimiento, la protección de la vida, la preservación y el valor intrínseco de las semillas.

Reseña del trabajo

La huerta esta en el corazón de la principal universidad pública de la nación. En su integralidad espacio-temporal, es concebida como un territorio eco-comunitario, donde se documentan, investigan y apropian sabidurías, herramientas y tecnologías sostenibles propias. Es el resultado de un proceso estudiantil que empieza en el 2005 o tal vez hace muchos años atrás con la emergencia, crecimiento y multiplicación de las huertas por todo el campus universitario. El liderazgo de los estudiantes desde su sentir individual llevo al trabajo comunitario, este proceso consolido seis huertas que tuvieron unas dinámicas particulares para cada caso, que se pueden circunscribir en el siguiente parágrafo:

“un llamado natural desde la tierra convoca a los estudiantes y surge entonces la

necesidad de trabajar la tierra de nuestro campus, para levantar allí un centro de vida que desde la mano de cada compañero día tras día avanza. Aparecen y

crecen las semillas y las plantas, provenientes desde lejanos y cercanos lugares de nuestra geografía nacional prosperando gracias a arduas jornadas de trabajo, llenas de diálogos sobre lo cotidiano, lo personal, lo comunitario, convirtiéndose

en un eje del continuo debate, que escuchando y emitiendo cada palabra permitía la siembra, el cuidado, la cosecha, y luego la más primitiva necesidad de lo humano de compartir en el alimento, la palabra, la experiencia, el saber propio. Haciendo uso de los recursos existentes, encontrados en varias partes del

campus, muchos de estos considerados “basuras” se logra establecer de forma organizada el terreno para la siembra. Así el enfoque agroecológico esta dado de manera tal que la diversidad de especies y gentes coexisten en armonía natural

Frente a la planeación por parte de la dirección de la universidad, estas huertas no eran apropiadas así que se procedió al retiro de dichos espacios. De todas formas el sentir y los lazos que se tejen en el trabajo comunitario no se deshacen fácilmente por lo que cada participante de esas huertas y otros más, se fueron organizando en colectivos de investigación y trabajo con una visión transversal sobre el amor y la necesidad por el trabajo justo de la tierra.

La facultad de Agronomía hacia el segundo semestre de 2008 implementa el proyecto de Jardines Productivos con la consecución de dos terrenos en el campus bajo parámetros y especificaciones aportadas por el ingeniero José Elicio Mejía y Julián Ramírez. Este proceso consolida dos espacios importantes en los cuales se innovan técnicas agrícolas limpias respecto a la producción de hortalizas (Figura 1).

en un eje del continuo debate, que escuchando y emitiendo cada palabra permitía la siembra, el

Figura 1. Antecedentes de Sue, Huerta Agroecológica bajo el proyecto de Jardines Productivos. Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Julián Ramírez.

Hacia finales de 2010 el proyecto de Jardines Productivos deja de recibir apoyo por parte de

las directivas, es así que los estudiantes, que de antaño estaban involucrados en el proceso de las huertas comunitarias estudiantiles, retoman el trabajo de cultivar en el campus sobre el espacio de la huerta más grande, que cuenta con un área de 1640 m 2 . En el primer semestre de 2011 se consolida el trabajo desde el conocimiento y el entretejido de los diferentes colectivos.

Los colectivos que por el momento construyen en la huerta con sus propias visiones son:

Comunicación, tecnologías sustentables: Colectivo Plántula y RadioGuarapo, Economías solidarias: Familia de la Tierra, Conflicto de la Tierra en Colombia: Colectivo Agrario Abya Yala. Agriculturas sostenibles: Agroconciencia y Yopo, volver a la tierra. Cultural y Ancestral:

Tejedores del Amanecer; Agricultura Urbánica; Custodios de la Laguna Mama Dominga y Yauda. Biodiversidad: GECA; Aba, Custodios de Semillas Nativas y Auzanza, Bancos de Semillas.

Esta diversidad de trabajos ha favorecido: el intercambio de saberes entre diferentes disciplinas, la construcción de comunidad a través del conocimiento de las plantas y de las culturas ancestrales, el respeto y la reconciliación con todos los seres vivos por lo que se cultiva agroecológicamente. La organización en la huerta se ha dado en el marco de las maneras tradicionales de hacer políticas, por lo que se ha recurrido al círculo de la palabra o mambeadero (heredad de los pueblos amazónicos). De esta manera estamos indagando y reafirmando acuerdos respecto al conocimiento (academia-campesinos-indígenas), donde se habla y se vive la palabra de vida.

El amanecer de la identidad de territorio, el resurgir de la palabra de vida, ha fungido como ordenador del pensamiento, la palabra y la acción. Parte del movimiento social reúne sus propósitos en La Minga de Resistencia Social y Comunitaria, espacio de articulación nacional de los pueblos originarios, afros y campesinos, quienes de manera conjunta se levantan contra el estado mafioso, posicionado a sangre y fuego, el sector minero, agroindustrial, turismo, concepciones extractivas que deterioran el medio ambiente.

En el trasegar histórico de la huerta el acercamiento con la agricultura muisca ha sido una constante, prueba de ello es su diseño. Desde hace un tiempo se evidencio la necesidad de abordar de una manera más directa el trabajo con los agroecosistemas originarios, las especies nativas, entender el sistema de pensamiento que las origino y permitió su pervivencia hasta la época actual.

Los muiscas son considerados la tercera gran cultura de Abya Yala han heredado gran diversidad de cultivos, mayormente de clima frio como Rubas (Ullucos tuberosus), Cubios (Tropaeolum tuberosum), Ibias (Oxalis tuberosa), Maíz (Zea maiz), Quinua (Chenopodium quinoa), Amaranto (Amaranthus caudatus L.), Yomas (Solanum tuberosum y Solanum phureja), Frijol (Phaseolus sp.), Calabazas (Cucurbita sp), Ahuyama (Cucurbita maxima) Papaya (Carica), Curubas (Passiflora mollisima, P. foetisima), Tomates (Lycopersicum), Aji (Capsicum), Chachafruto (Erytrhina edulis), Guatila (Sechum edulie) entre otras; según los resultados de cuantificar los cambios en niveles de esqueletos carbonados en momias muiscas en el colágeno cundo se varia la alimentación basada en plantas de metabolismo C3 como frutos silvestres, a plantas con metabolismo C4 como el maíz, se deduce que el origen de la agricultura en la altiplanicie central colombiana puede fecharse entre 5000 y 6000 A.P 7 .(Cárdenas Arroyo. 2002.). Cabe agregar que las dos razas primitivas de maíz

7 Esta fecha bien podría ser más antigua ya que existen plantas C3 importantes en la agricultura Chibcha como la quinua (Quenopodium quinoa) y las yomas o papas (Solanum phureja).

colombianas, el maíz Pollo y maíz Pira, posibles eslabones entre un ancestro silvestre 8 y razas primitivas de maíz colombianas, como el Clavo y Sabanero fueron encontradas en este mismo territorio.

Desde un objetivo sistemático para aniquilar y adoctrinar a las culturas precolombinas, la resistencia de los pueblos hoy deja un legado que se refugia en la memoria colectiva, en la nostalgia colectiva y en algunos resguardos diseminados por el altiplano cundiboyacense, pero también los innumerables tableros rocosos con pictogramas y arte rupestre. Estos mensajes cifrados en la incólume roca son consejo y guía cuando emergen de la tierra (Figura 2). Las semillas son una ventana a diferentes formas de relación del hombre con la naturaleza, relación que se caracteriza por el respeto, la paciencia, la adaptación y la observación.

colombianas, el maíz Pollo y maíz Pira, posibles eslabones entre un ancestro silvestre y razas primitivas
colombianas, el maíz Pollo y maíz Pira, posibles eslabones entre un ancestro silvestre y razas primitivas

Figura 2. Representaciones de la planta de Maíz (Aba) y de la relación huerta-divinidad, recuperadas por el Grupo de Investigación en Arte Rupestre de la Universidad Nacional de Colombia de tableros rocosos muiscas de Cundinamarca y Boyacá (Contreras.2009.). A la derecha huerta inspirada en el pictograma Relación de la Huerta con lo Divino, Yopo, volver a la Tierra.

La revalorización, fortalecimiento y construcción de conocimiento agroecológico que responda a las necesidades del movimiento social ha sido una resultante de un tipo sui generis de agricultura urbana, aquella que se ensueña y desarrolla desde la universidad. En este sentido se han apoyado diferentes actividades que han reportado valiosas experiencias.

La huerta aloja más de 105 especies vegetales entre plantas ornamentales, arvenses, arboles, frutales, hortalizas, aromáticas y medicinales, y especies alimenticias nativas. Todas y cada una de ellas son importantes cumplen una función en este sistema desde lo que piensa su sembrador hasta el dar alimento y hogar a otros seres. Muchas personas han decidido hacerse custodios y sabedores de algunas especies con las que sienten fuerte afinidad, es así que se han desarrollado investigaciones formales e informales que

8 En el Choco biogeografico, la zona más húmeda del territorio colombiano se reporta la presencia de Tripsacum, un posible antecesor de los maíces cultivados en el presente.

responden a necesidades propias como también de algunas comunidades agroecológicas. A raíz de la agudización de la insostenibilidad ambiental y económica en el sistema productivo de papa 9 (Solanum sp.) la producción agroecológica de este tubérculo ha incrementado su área y presencia en el mercado nacional. Un viraje para el cual la mayoría de agrónomos no estaban preparados, por lo que su asesoría ha sido limitada. En este sentido se ha visto la necesidad de documentar y difundir las prácticas y estrategias de manejo biológico y cultural que se emplean con éxito en la producción agroecológica de papa en el paramo de los Verjones, esta labor fue posible gracias a la articulación con el comité de Capacitación y Semillas de la Red de Custodios de Semillas de Bogotá Plataforma Rural, quienes en conjunto conservan alrededor de 60 variedades de guatas, chauchas, papas de año, ibias (Oxalis tuberosum), cubios (Tropaelum tuberosum), Rubas (Ullucus tuberosum) Yacon (Smallanthus sonchifolius) entre otros cultivos andinos.

En este camino evidencio la necesidad de fortalecer las estrategias de manejo ya que a pesar de la cuantiosa diversidad de papas que reposa en chagras indígenas y campesinas y en los bancos de germoplasma, no existen a la fecha materiales resistentes a la gota, principal enfermedad foránea limitante causada por Phytophthora infenstans; como resultado de la evaluación en laboratorio del crecimiento de Bacillus subtilis en replicas de sustratos utilizados por estos agricultores para la multiplicación de sus bioinsumos, se suspendió el uso de harina de Maca (Lepidium Peruvianum) dejando de gastar con ello $3.744.000 pesos colombianos, al año.

Otro ejercicio ha sido reconocer y multiplicar la diversidad de maíces criollos que aun circulan en el territorio. Colombia es centro de convergencia y diversificación del maíz, después de México, es el país con mayor riqueza en ecotipos del mundo. En el Sistema de Bancos de Germoplasma de la Nación para la Alimentación y la Agricultura reposan 2200 accesiones de ecotipos nacionales, el CIMMYT y el GRIN conservan 4364 accesiones de maíces colombianos (Revelo.2008. Valencia et al. 2010.). Esta cifra puede ser mayor ya que no se cuenta con información detallada de otros 26 bancos de maíz existentes en el mundo que almacenan 36.800 accesiones de este cereal (Riccelli.2000) El desconocimiento impide la defensa de este insondable legado. Actualmente la huerta está apoyando el Diagnostico Nacional de Maíces Criollos que desde 2003 realiza la Campaña Semillas de Identidad Colombia.

El maíz morado es una mutación genética del maíz. Florece cultivado o en estado silvestre en diversos lugares de América. El maíz morado se cultivaba en el Perú en épocas prehispánicas y era conocido como moro sara o kulli sara. Lo cultivan también los campesinos de Yucatán y las tribus indígenas Hobi y Navajos en los Estados Unidos. Sin embargo, es en el Perú donde su cultivo está más extendido y donde es empleado masivamente. (Inka Natura. 2006.) Actualmente en la huerta se lleva a cabo el proceso de observación de crecimiento del maíz morado asociado a la quinua, el lupino, y especies arvenses como lengua de vaca (Rumex Crispus), carretón rojo (Trifolium repens), entre otras. Varias investigaciones 10 han determinado la importancia nutricional del maíz morado y

9 Los costos en insumos suman alrededor de 40% de los costos totales y se reportan hasta 18 aplicaciones únicamente de fungicidas (Ruiz. 2005.)

10 Los últimos informes sobre esta gramínea, revelan que por la característica tan especial del pigmento que posee, llamado “Antocianina”, evita la aparición del cáncer al intestino grueso, tal como señala un extenso informe en el diario japonés Mainichi Shimbun. Se hace hincapié en que este pigmento incrementa la salud cardiaca, mejora la circulación sanguínea y protege el corazón, logrando beneficios anti envejecimiento. En la Universidad de Nagoya, Japón, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina, encabezados por el profesor

por eso es considerado una alternativa de gran importancia en el contexto nutricional de nuestro país. Así en la huerta se busca estudiar la adaptación de estos maíces en el ecosistema local con el objetivo de reproducir y hacer expansión de la semilla en la región.

Dada la ubicación agroecológica de huerta, ha sido posible conocer en la siembra el desarrollo de diferentes variedades pertenecientes principalmente a razas de altura colombianas como Sabanero e Imbricado (Figura 3) y algunas peruanas como el morado. Estas semillas provienen de diferentes custodios y redes principalmente de los departamentos de Nariño, Cundinamarca y Boyacá, en el caso del maíz morado las semillas proceden del Perú (Arequipa y Lima).

por eso es considerado una alternativa de gran importancia en el contexto nutricional de nuestro país.
por eso es considerado una alternativa de gran importancia en el contexto nutricional de nuestro país.
por eso es considerado una alternativa de gran importancia en el contexto nutricional de nuestro país.
por eso es considerado una alternativa de gran importancia en el contexto nutricional de nuestro país.

Figura 3. De izquierda a derecha: Blanco de Boyacá, Amarillo de Siachoque, Rojo, Arroz o Roita, Raquíra, Chicala, Imbricado, Gato y maíz Rosado. Aba, Custodios de Semillas Nativas.

Esta diversidad se encuentra en grave riesgo. El establecimiento promueve la siembra de cultivos transgénicos, especialmente maíz 11 promulgando coexistencia entre OGM y cultivares criollos (CORPOICA.2011.) con leyes que dificultan el acceso a información sobre la ubicación de áreas con siembras experimentales y comerciales, le miente al consumidor al

Tomoyuki Shirai, confirmó que el pigmento del maíz morado evita la aparición del cáncer de intestino grueso. (Inka Natura. 2006)

Se demuestra la actividad hipocolesterolemica y antioxidante del consumo crónico de maíz morado en un modelo experimental; estos resultados proveen las primeras evidencias para el uso y consumo del maíz morado como alimento funcional, para mejorar los niveles de antioxidantes y reducir el colesterol total. (Arroyo. 2007.)

11 Para 2010 se tienen reportadas 37 500 hectáreas de OGM, 17 500 de las cuales son maíz (El Tiempo.2010.)

no dar a conocer los impactos negativos derivados del consumo de OGM 12 argumentando una inexistente “equivalencia”, asimismo criminaliza el uso de semillas nativas 13 .

Una labor ha sido redescubrir las cualidades nutricionales y agronómicas superiores de muchos de los cultivares tradicionales que se encuentran en la huerta. Los chochos (Lupinus sp.) son un buen ejemplo, estos frijoles andinos han mostrado ser excelentes recuperadores de suelos pobres, ya que aportan una apreciable cantidad de biomasa si se les utilizan como abono verde, entre otras por su la elevada fijación biológica de nitrógeno de hasta 169 Kg por Ha al año (Uribe, 2008), producto de la simbiosis entre las raíces y bacterias del suelo del genero Rhizobium lupini. Estudios microbiológicos de la rizosfera de L. mutabilis cultivados en Sue aportan elementos para entender porque su elevada producción y adaptación en suelos ácidos con baja disponibilidad de nutrientes, en condiciones de mínima labranza, se encontró una composición diversa de hongos descomponedores de materia orgánica y solubilizadores de nutrientes, se reporta además la presencia de bacterias gram positivas solubilizadoras de fosforo (Figura 4).

no dar a conocer los impactos negativos derivados del consumo de OGM argumentando una inexistente “equivalencia”
no dar a conocer los impactos negativos derivados del consumo de OGM argumentando una inexistente “equivalencia”
no dar a conocer los impactos negativos derivados del consumo de OGM argumentando una inexistente “equivalencia”

Figura 4. Microorganismos asociados a rizosfera de L. mutabilis De izquierda a derecha micorrizas arbusculares, Aspergillus sp y Verticillum sp.

Las semillas de L. mutabilis son usadas en la alimentación por comunidades andinas por su elevado contenido de proteínas y aceites; estudios realizados en más de 300 diferentes genotipos muestran que la proteína varía de 41- 51% y el aceite de 14-24% (Jacobsen y Mujica, 2006), en la actualidad miembros de la huerta llevan a cabo una caracterización agronómica y funcional de 4 cultivares de L. mutabilis desarrollando un análisis proximal que comprende: Cuantificación de carbohidratos, proteínas, ceniza, % Humedad, alcaloides, fibra, aceites, hierro, zinc y magnesio. Adicionalmente se están estimando las características de los almidones determinando: proporción de amilosa y amilopectina, tamaño y forma de los gránulos de almidón. Los resultados permitirán generar recomendaciones de uso orientadas hacia la transformación de granos de lupino en harinas para enriquecimiento y suplemento de las harinas existentes, como propuesta hacia la solución del problema ético de la alimentación en Colombia, opción real para la sustitución fuentes de proteína derivadas de

  • 12 El protocolo de Cartagena no considera el etiquetado, por lo cual el consumidor no puede elegir si desea consumir o no los 16 productos aprobados por el INVIMA para consumo humano provenientes de maíz. Igual suerte correrá cuando se liberen las variedades transgénicas de arroz, café, papa, caña, pastos, yuca y soya que actualmente se encuentran en pruebas de bioseguridad.

  • 13 Solo un año después de la imposición de la resolución 970 de 2010 del Instituto Colombiano Agropecuario. Por medio de la cual se establecen los requisitos para la producción, comercialización y/o uso de semillas para siembra en el país, se han decomisado 1 167 225 toneladas de semilla campesina o “ilegal” (ICA, 2011)

alimentos transgénicos como las utilizadas en el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición adelantado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para la alimentación de población infantil vulnerable.

Los árboles frutales han sido integrados a Sue desde junio de 2010, la siembra de estos árboles se hizo en minga (forma tradicional de llevar a cabo trabajos físicos que incumben a la comunidad) bajo el proyecto de Huerta Permanente de Frutales en este taller Teórico- Práctico participaron 25 personas. De acuerdo a los principios agroecológicos y en vías de investigar sobre sociología vegetal, se implemento el diseño con la siembra de Papayuelas (Carica pubescens), Feijoa (Acca sellowiana), y Brevo (Ficus carica), la variación se dio en términos de integrar los arboles al diseño de Sue y en sembrar los arboles fuera de Sue, los resultados un año después en términos de crecimiento y desarrollo son significativos.

alimentos transgénicos como las utilizadas en el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición adelantado por elPeter Tompkins y Christopher Bird en 1973 demostraron que las plantas sentían las emociones humanas y eso se manifestaba en su crecimiento y desarrollo, por lo que es real que les guste que les hablen, les pongan música, etc. __________________________________________________________________________ INTEGRACION DE LA HUERTA CON LA RED DE AGRICULTORES URBANOS. El reconocimiento del proceso como un hilo que hace parte de un gran tejido se hace 10 " id="pdf-obj-9-12" src="pdf-obj-9-12.jpg">
alimentos transgénicos como las utilizadas en el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición adelantado por elPeter Tompkins y Christopher Bird en 1973 demostraron que las plantas sentían las emociones humanas y eso se manifestaba en su crecimiento y desarrollo, por lo que es real que les guste que les hablen, les pongan música, etc. __________________________________________________________________________ INTEGRACION DE LA HUERTA CON LA RED DE AGRICULTORES URBANOS. El reconocimiento del proceso como un hilo que hace parte de un gran tejido se hace 10 " id="pdf-obj-9-14" src="pdf-obj-9-14.jpg">

Figura 5. Arboles de Papayuela (Carica pubescens), seis meses después de siembra. A la izquierda árbol integrado a la huerta. A la derecha, árbol fuera de la huerta. Nótese la diferencia en el desarrollo.

Los arboles de Papayuela (Carica pubescens), que crecen en la huerta están 40% más altos, presentan hojas anchas y de textura coriácea con un color verde oscuro a diferencia de los arboles que se sembraron afuera presentan hojas 50% más pequeñas de color verde pálido hasta hojas cloróticas y la textura se mantiene. El desarrollo de los arboles dentro de la huerta fue más acelerado por lo que la primera floración se dio a los 6 meses después de siembra y los arboles que se encuentran fuera de Sue tienen su primera floración 11 meses después de la siembra. De acuerdo con comunicaciones personales con profesores de fisiología vegetal (Gerhard Fischer) y agroecosistemas (Marco Helí Valencia) como también el Dr. Richard Probst (Presidente de Agroambientalistas) y Juan Muelas (Director de Agricultura Urbana en el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis), todos coinciden

en afirmar que esa diferencia se da porque a las plantas les gusta convivir y crecer con la compañía de diversas plantas además Peter Tompkins y Christopher Bird en 1973 demostraron que las plantas sentían las emociones humanas y eso se manifestaba en su crecimiento y desarrollo, por lo que es real que les guste que les hablen, les pongan música, etc.

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INTEGRACION DE LA HUERTA CON LA RED DE AGRICULTORES URBANOS.

El reconocimiento del proceso como un hilo que hace parte de un gran tejido se hace

constantemente, desde diferentes frentes. Dada la necesidad de restablecer las redes de intercambio de semillas y saberes asociados, se han fortalecido los lazos de colaboración con el Banco de Semillas Suaquini de Usaquen, Arca de Noe Banco de Semillas de Engativa, Reserva Comunitaria de Semillas de Los Verjones, Banco de Semillas Vamos al Grano de San Cristobal, Red de Guardianes de Semillas de Vida de Nariño entre otras. Una de las formas de consolidar estas redes de conservación de la Agrobiodiversidad es posibilitando el tránsito de semillas almacenadas en Bancos de Germoplasma Formales 14 , para ello se elaboro un manual de cómo realizar solicitudes de frijoles, maíz, tuberculos andinos a la red de bancos del CGIAR, particularmente al Centro Internacional de Agricultura Tropical, Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, esta labor ha permitido poner en manos campesinas e indígenas mas de 500 variedades de frijoles andinos, entre otras especies. Este ejercicio ha sido reciproco, la huerta se ha convertido en un espacio de conservación in situ de la diversidad vegetal.

constantemente, desde diferentes frentes. Dada la necesidad de restablecer las redes de intercambio de semillas y
constantemente, desde diferentes frentes. Dada la necesidad de restablecer las redes de intercambio de semillas y
constantemente, desde diferentes frentes. Dada la necesidad de restablecer las redes de intercambio de semillas y

Figura 6. Primera cosecha de papa Pepina, Ecucalipta y Bandera, intercambiadas con campesinos de Los Verjones.

El grupo estudiantil Agroconciencia en el segundo semestre del año 2009 se configura integrando estudiantes de las carreras de Ingeniería Agronómica, Nutrición y dietética e Ingeniería Agrícola que tienen en su mentalidad como punto común el deseo de entablar diálogo permanente de saberes con los distintos actores de la ciudadanía frente a temas relacionados con el desarrollo sostenible. Se realizo el primer Curso de Agricultura Urbana Ecológica en el primer semestre de 2010 en la localidad de Kennedy de la Ciudad de Bogotá, compuesto de 12 Talleres teórico prácticos partiendo de los principios: aprender haciendo, abierto a la comunidad en general, abordando todos los temas concernientes a la producción agroecológica de alimentos, recolección de agua lluvia y energías alternativas. Este proyecto dio elementos a las personas interesadas en desarrollar proyectos entorno al tema agroecológico en sus respectivos barrios de origen y el principal logro obtenido fueron 4 grupos de capacitación liderados por las personas aquí capacitadas, que trabajaron en el segundo semestre de 2010 en los barrios Lago Timiza y Modelia, además de la implementación de huertos en las terrazas y patios de más de 15 de los participantes.

Con este proyecto se consiguió además acercar a la ciudadanía con la universidad Pública, teniendo como principal espacio de práctica a Sue, Huerta Agroecológica (Figura 7). Durante estas jornadas donde participan personas de diferentes edades y pensamientos se propicia el intercambio de saberes y el rescate del trabajo comunitario en minga. Con esta experiencia se demuestra que las grandes obras se hacen más sencillas cuando se realizan

14 Según la FAO en el mundo existen 7.4 millones de muestras que pueden usarse sin restricciones y se encuentran disponibles en los 1750 Bancos de Germoplasma del mundo.

en trabajo colectivo y se comparte un alimento y una palabra, a diferencia de lo desgastante que podría ser haciéndose de manera convencional.

en trabajo colectivo y se comparte un alimento y una palabra, a diferencia de lo desgastante

Figura 7. Jornadas de práctica en Sue, Huerta Agroecológica. Proyecto Agricultura Urbana Ecológica.

Desde enero del 2011 se empezó a trabajar en el barrio Arborizadora Alta, perteneciente a la localidad Ciudad Bolívar de la ciudad de Bogotá. Se cuenta con una huerta comunitaria denominada “Alimentos para el futuro” fundado hace cuatro años con el apoyo del Jardín Botánico de Bogotá (dada la discontinuidad de dicha institución en términos de sus programas), pero hace dos años la huerta dejo de contar con el apoyo de la institución. Esta problemática debilito el proceso, por lo que el colectivo ayudo a reactivar y fortalecer el liderazgo de las personas que han permanecido vinculadas durante estos cuatro años.

Los agricultores de la Arborizadora Alta proyectan ser el reservorio de semillas de la localidad CIUDAD BOLIVAR. En la actualidad se han vinculado un nuevo grupo de adultos mayores (Figura 8) quienes encuentran en el espacio un lugar de terapia y donde compartir, además de personas ajenas al barrio quienes se acercan para aprender sobre agricultura ecológica y se comparte siempre al calor de una olla comunitaria, preparada con alimentos cosechados del mismo huerto. De esta manera, se fortalece el tejido social y se aporta a la soberanía alimentaria, en un espacio de la ciudad donde las personas viven situación de vulnerabilidad económica y social.

en trabajo colectivo y se comparte un alimento y una palabra, a diferencia de lo desgastante

Figura 8. Miembros del Huerto “Alimentos para el futuro”. Barrió Arborizadora Alta, Ciudad Bolívar.

Finalmente las huertas comunitarias se suman a la Red de Agricultores Urbanos de la ciudad de Bogotá buscando articular procesos para lograr que más personas sean consientes de

que todos estamos en la capacidad de producir nuestro propio alimento de manera ecológica y es solo cuestión de aprovechar los recursos del medio y por otro lado incidir para que la política pública de agricultura urbana que se viene gestando en Bogotá, responda de forma coherente a las propuestas que todos los agricultores urbanos de la ciudad manifiestan en las respectivas mesas de trabajo, buscando como meta final que la ciudad se convierta en un gran jardín ecológico con alimento para todos.

Perspectivas y consideraciones finales.

Desde la labor colectiva en la huerta se planea la proyección del trabajo para que se garantice la continuidad en el tiempo de los procesos construidos, a través de la conformación de publicaciones constantes que permitan compartir con la comunidad en general, los saberes y prácticas agroecológicas, de conservación, permacultura, construcción y fortalecimiento del tejido social. Se propenderá la articulación de todas las sedes de la Universidad Nacional de Colombia a través del uso de tecnologías de información y comunicación (TIC‟s) existentes, para compartir y cuidar la palabra de vida desde el Mambeadero, incorporando a los compañeros de las distintas sedes desde el intercambio y la movilidad en el proceso, para la expansión de la huerta en el territorio universitario a nivel nacional.

En esta vía, esperamos continuar el debate de los retos, el estado y las herramientas en la conservación de las semillas criollas en el país. La experiencia con agricultores urbanos, peri urbanos, y comunidades indígenas y campesinas, en la formación y manutención de Custodios y Reservas Comunitarias de Semillas, ha dejado una valiosa experiencia en la conservación y uso sostenible de la diversidad. Esperamos compartir y fortalecer este conocimiento, de lo ancestral a lo académico, conformando una Reserva Comunitaria de Semillas en la Universidad Nacional de Colombia, formando y capacitando custodios de semillas además de la formulación del plan de mejoramiento participativo de papas nativas.

Formular estrategias para la conservación de poblaciones estables de maíces criollos. OGM. Circulo “Domesticación y Diversificación del Maíz en Colombia”, así como lograr estructurar el plan de estabilización y expansión de semillas de maíz morado a nivel local para consolidar su siembra en el territorio nacional.

Reafirmar la conciencia en la comunidad de volver a la tierra, del cuidado de la vida y de la semilla, de la responsabilidad de sembrar el alimento en el contexto urbano mediante la presencia permanente de la huerta en el campus, para que se consolide la importancia de la tierra y el derecho a esta, así, como el respeto hacia todas las formas de vida.

Fortalecer el proceso para apoyar la consolidación de la red de organizaciones populares como el Congreso de los Pueblos, con miras a generar un dialogo transformador y propositivo a nivel latinoamericano proyectando el encuentro internacional de organizaciones de agricultura urbana, ecológica y tradicional en la vía de formar tejido y acuerdo entre los saberes.

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