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TUTELA (CONTINUACIÓN) Administración de los Bienes del Menor: Para que dicha administración se inicie y los bienes sean entregados al tutor, es necesario el cumplimiento de dos formalidades previas: el inventario y la tasación de dichos bienes. Art. 408: "Discernida la tutela, los bienes del menor no serán entregados al tutor, sino después que judicialmente hubiesen sido inventariados y avaluados, a menos que antes del discernimiento de la tutela se hubiera hecho ya el inventario y tasación de ellos". Art. 417: "El juez, discernida la tutela, debe señalar, según la naturaleza y situación de los bienes del menor, el tiempo en que el tutor debe hacer el inventario judicial de ellos. Mientras el inventario no esté hecho, el tutor no podrá tomar más medidas sobre los bienes que las que sean de toda necesidad". Dicho inventario debe ser judicial. Así lo expresan los artículos precedentemente transcriptos, y añade el art. 418: "Cualesquiera que sean las disposiciones del testamento en que el menor hubiese sido instituido heredero, el tutor no puede ser eximido de hacer el inventario judicial". Sin embargo, según el art. 3515 "los ascendientes que nombren tutores a sus descendientes menores, pueden autorizarlos para que hagan los inventarios, tasaciones y particiones de sus bienes extrajudicialmente, presentándolas después a los jueces para su aprobación". El art. 418 sería aplicable, pues, a los bienes recibidos por el pupilo por herencia de los padres que no le designan tutor o de terceros, y el 3515 al supuesto especial en que la herencia es la del padre o madre que le designa tutor testamentario. Cuando el inventario se hace judicialmente, el escribano inventariador debe ser designado por el juez. "Para la facción del inventario el juez debe acompañar al tutor con uno o más parientes del menor, u otras personas que tuviesen conocimiento de los negocios o de los bienes del que lo hubiese instituido por heredero" (art. 422). "Los bienes que en adelante adquiriese el menor por sucesión u otro título, deberá inventariarlos (el tutor) con las mismas solemnidades" (art. 420). Bienes que deben inventariarse: conforme al art. 408 no es necesario hacerlo respecto de aquellos que hubiesen sido anterior y recientemente objeto de un inventario judicial. Lafaille considera inútil el inventario de inmuebles, que se limitaría a un extracto de las escrituras. Deben incluirse en el inventario los créditos del tutor contra el pupilo: "Si el tutor tuviese algún crédito contra el menor, deberá asentarlo en el inventario; y si no lo hiciese, no podrá reclamarlo en adelante, a menos que al tiempo del inventario hubiese ignorado la deuda a su favor" (art. 419). La falta de inventario, además de impedir la entrega de la posesión de los bienes del menor, es causa de remoción del tutor. En cuanto al avalúo, según el art. 408, también es requisito previo a la posesión de los bienes; sin embargo, su omisión no es causa de remoción del tutor. Aunque la ley no lo dice, por analogía cabe establecer que el avalúo también debe ser judicial, con excepción del caso de dispensa por el padre que designa tutor testamentario (art. 3515). Actos Prohibidos: El art. 450 del Cód. Civil enuncia los actos "prohibidos absolutamente al tutor, aunque el juez indebidamente lo autorice". Tal prohibición rige para los siguientes supuestos. a) CONTRATOS CON EL MENOR: Le está prohibido "hacer con sus pupilos contratos de cualquier especie" (inc. 3), y especialmente "comprar o arrendar por sí, o por persona interpuesta,

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bienes muebles o inmuebles del pupilo, o venderle o arrendarle los suyos, aunque sea en remate público; y si lo hiciere, a más de la nulidad de la compra, el acto será tenido como suficiente para su remoción, con todas las consecuencias de las remociones de los tutores por conducta dolosa" (inc. 1). Concordemente, el art. 1361, inc. 2, declara "prohibida la compra, aunque sea en remate público, por si o por interpuesta persona ... a los tutores y curadores, de los bienes de las personas que estén a su cargo y comprar bienes para éstas, sino en los casos y por el modo ordenado por las leyes". La prohibición de contratar no reconoce la excepción que entre padres e hijos se da respecto del contrato de sociedad, pues no median iguales motivos; sin embargo, sería admisible la donación de tutor a pupilo, pues sólo beneficia a éste. La doctrina se inclina por admitir también la compra por el tutor en subasta pública del bien que tiene en condominio con el menor, pero judicialmente se ha resuelto lo contrario3. b) CESIÓN DE CRÉDITOS: También está prohibido al tutor "constituirse cesionario de créditos o derechos o acciones contra sus pupilos, a no ser que las cesiones resultasen de una subrogación legal" (inc. 2). La norma es similar a la del art. 297 relativa a los padres, pero el agregado final era innecesario, pues la subrogación es un supuesto diferente de la cesión. c) ACEPTACIÓN DE HERENCIA PURA Y SIMPLE, Y PARTICIÓN EXTRAJUDICIAL: Le está vedado al tutor "aceptar herencias deferidas al menor, sin beneficio de inventario" (inc. 4); ello comprometería inútilmente la responsabilidad del pupilo. También "hacer o consentir particiones privadas en que sus pupilos sean interesados" (inc. 7). Concordemente, el art. 437 dice que "toda partición en que los menores estén interesados, sea de muebles o de inmuebles, como la división de la propiedad en que tengan una parte proindiviso, debe ser judicial". Sin embargo, el art. 3515 faculta al padre que designa tutor a su hijo a autorizarlo para que haga la partición en la forma denominada "mixta", esto es, privadamente pero con sujeción a aprobación judicial. d) ACTOS A TÍTULO GRATUITO: Está igualmente prohibido al tutor "disponer a título gratuito de los bienes de sus pupilos, a no ser que sea para prestación de alimentos a los parientes de ellos, o pequeñas dádivas remuneratorias, o presentes de uso" (inc. 5), y "hacer remisión voluntaria de los derechos de sus pupilos" (inc. 6). e) FIANZA: El inc. 9 veda al tutor "obligar a los pupilos, como fiadores de obligaciones suyas o de otros". Concuerda con el art. 2011, inc. 3, por el cual no pueden obligarse como fiadores "los tutores, curadores y todo representante necesario en nombre de sus representados, aunque sean autorizados por el juez". f) PRÉSTAMOS SIN GARANTÍA REAL: El inc. 8 prohibía a los tutores "prestar dinero de sus pupilos, por más ventajosas que sean las condiciones". Pero la jurisprudencia había llegado a establecer que el préstamo era posible si se daba garantía hipotecaria, pues era una forma provechosa y segura de invertir el dinero de los menores4. La ley 17.711 consagró esa solución al derogar este inciso y añadir al art. 443, que se refiere a los actos para los cuales el tutor necesita autorización judicial, un inc. 13 que permite en tal forma prestar el dinero de los pupilos, disponiendo que la autorización sólo se concederá si existen garantías reales suficientes. Actos que requieren autorización judicial En general, requieren autorización judicial los actos de disposición de bienes y, además, ciertos actos de administración a los cuales la ley impone dicha autorización por su importancia. Esos actos son los siguientes: a) ENAJENACIÓN DE BIENES: Según el art. 434, "el tutor no puede enajenar los bienes muebles o inmuebles del menor, sin autorización del juez de la tutela".

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El art. 438 señala los casos en que el juez puede conceder licencia para la venta de los bienes inmuebles. Son ellos: 1º) cuando las rentas del pupilo fuesen insuficientes para los gastos de su educación y alimentos; 2º) cuando fuese necesario pagar deudas del pupilo, cuya solución no admita demora, no habiendo otros bienes, ni otros recursos para ejecutar el pago; 3º) cuando el inmueble estuviese deteriorado, y no pudiera hacerse su reparación sin enajenar otro inmueble o contraer una deuda considerable; 4º) cuando la conservación del inmueble por más tiempo, reclamara gastos de gran valor; 5°) cuando el pupilo posea un inmueble con otra persona y la continuación de la comunidad le fuese perjudicial; 6º) cuando la enajenación del inmueble haya sido convenida por el anterior dueño, o hubiese habido tradición del inmueble, o recibo del precio, o parte de él; 7º) cuando el inmueble hiciese parte integrante de algún establecimiento de comercio o industria, que hubiese tocado en herencia al pupilo, y que deba ser enajenado con el establecimiento". La doctrina considera que la enumeración no es taxativa, de modo que la autorización puede concederse en situaciones análogas en que sea evidente la necesidad o ventaja de la venta. Por otra parte, la autorización no es necesaria "cuando la enajenación de los bienes de los pupilos fuese motivada por ejecución de sentencia, o por exigencia del copropietario de bienes indivisos con los pupilos, o cuando fuese necesario hacerla a causa de expropiación por utilidad pública" (art. 439). Respecto de los muebles, el art. 440 dispone que "serán prontamente vendidos, exceptuándose los que fueren de oro o plata, o joyas preciosas; los que fuesen necesarios para uso de los pupilos según su calidad y fortuna; los que hiciesen parte integrante de algún establecimiento de comercio o industria que a los pupilos les hubiese tocado en herencia, y éste no se enajenase; los retratos de familia u otros objetos destinados a perpetuar su memoria, como las obras de arte o cosas de un valor de afección". En cuanto a la forma de la venta, establece el art. 441 que "los bienes muebles e inmuebles no podrán ser vendidos sino en remate público, excepto cuando los primeros sean de poco valor, y haya quien ofrezca un precio razonable por la totalidad de ellos, a juicio del tutor y del juez"; y añade el 442 que, "el juez puede dispensar que la venta de muebles e inmuebles se haga en remate público, cuando a su juicio la venta extrajudicial sea más ventajosa por alguna circunstancia extraordinaria, o porque en la plaza no se pueda alcanzar mayor precio, con tal que el que se ofrezca sea mayor que el de la tasación". En estos casos, la tasación previa por un perito designado de oficio por el juez es ineludible. El Código no alude sino a las condiciones de la venta de los bienes, pero la permuta y la donación son también actos de enajenación sujetos al principio de autorización judicial del art. 434. La permuta sólo podría ser autorizada previa tasación y en caso de que sea más ventajosa que la venta en subasta pública en razón de alguna circunstancia extraordinaria (art. 442). En cuanto a la donación, únicamente es posible en los casos excepcionales del art. 450, inc. 5, y en ellos con autorización del juez. b) CONSTITUCIÓN DE DERECHOS REALES: Dice el art. 435, parte primera, que al tutor "Le es prohibido también constituir sobre ellos [los bienes muebles o inmuebles a que se refiere el art. 434] derecho real alguno". La prohibición parecería absoluta, y así la entendía Llerena, pero de la correlación con el artículo anterior y de un motivo de orden lógico (no es razonable que quien puede enajenar no pueda gravar) resulta que es posible la constitución de derechos reales con autorización judicial; así lo entiende el resto de la doctrina. c) DIVISIÓN DEL CONDOMINIO: Conforme a la parte segunda del art. 435 también está prohibido al tutor "dividir los inmuebles que los pupilos posean en común con otros, si el juez no

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hubiese decretado la división con los copropietarios". Pero puede concurrir a la división judicial provocada por los condóminos y aun en ciertos casos está obligado a promover él mismo la división. Así lo establece el art. 436, según el cual "el tutor debe provocar la venta de la cosa que el menor tuviese en comunidad con otro, como también la división de la herencia en que tuviese alguna parte", norma que parece absoluta, pero que, al correlacionarla con el art. 438, inc. 5, se advierte que sólo impone la división de los inmuebles cuando la continuación de la comunidad fuese perjudicial para el menor, ya que en tal caso debe autorizarla el juez. d) PARTICIÓN: El art. 437 dispone que "toda partición en que los menores estén interesados, sea de muebles o de inmuebles, como la división de la propiedad en que tengan una parte pro-indiviso, debe ser judicial". Ello es así con la excepción del supuesto del art. 3515, que faculta la partición mixta, es decir, realizada privadamente pero sometida a ulterior aprobación judicial, cuando así lo autorizan los padres que designan al hijo tutor por testamento. e) DISPOSICIÓN DEL DINERO Y TÍTULOS DE LA DEUDA PÚBLICA: Establece el art. 426 que "el tutor para usar de los depósitos hechos en los bancos, o para enajenar las rentas públicas, necesita la autorización judicial, demostrando la necesidad y conveniencia de hacerlo". Por mediar iguales razones la disposición debe entenderse aplicable a acciones y otros valores similares. f) PAGO DE DEUDAS: También requiere autorización judicial "para pagar deudas pasivas del menor, si no fuesen de pequeñas cantidades" (art. 443, inc. 2). g) GASTOS EXTRAORDINARIOS: Necesita autorización judicial "para todos los gastos extraordinarios que no sean de reparación o conservación de los bienes" (art. 443, inc. 3). h) ACEPTACIÓN Y REPUDIO DE HERENCIAS, LEGADOS Y DONACIONES: El art. 443, inc. 4, impone la autorización judicial "para repudiar herencias, legados o donaciones que se hiciesen al menor". Respecto de las herencias y legados, la autorización judicial se impone porque su renuncia puede ser perjudicial para el menor. En cuanto a la aceptación, que debe ser siempre beneficiaría (art. 450, inc. 4), la ley no dice expresamente que requiera venia judicial; sin embargo, la doctrina se inclina en sentido positivo en razón de que si bien la aceptación beneficiaria no puede ocasionar la responsabilidad ultra vires, somete al aceptante a la obligación de colacionar y a la de administrar la herencia. El inciso se refiere al repudio de donaciones; se trata de un error derivado de haberse transcripto irreflexivamente la fuente (art. 1723, inc. 8, del Proyecto de Freitas), ya que al ser en nuestro derecho la donación un contrato no se concibe cómo pueda repudiársela. Lo que requiere la autorización del juez es la aceptación de las donaciones; en tal sentido expresa el art. 1808, inc. 2, que "no pueden aceptar donaciones ... los tutores, en nombre de sus pupilos, sin autorización expresa del juez". i) TRANSACCIÓN Y COMPROMISO ARBITRAL: También se precisa autorización judicial "para hacer transacciones o compromisos sobre los derechos de los menores" (art. 443, inc. 5). j) COMPRA DE BIENES: Se requiere autorización "para comprar inmuebles para los pupilos, o cualesquiera otros objetos que no sean estrictamente necesarios para sus alimentos y educación" (art. 443, inc. 6).

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k) PRÉSTAMOS: Lo mismo se dispone "para contraer empréstitos a nombre de los pupilos" (art. 443, inc. 7), sean con intereses o sin ellos. l) ARRENDAMIENTOS: Se establece la necesidad de autorización "para tomar en arrendamiento bienes raíces, que no fuesen la casa de habitación" (art. 443, inc. 8) y "para hacer arrendamientos de bienes raíces del menor que pasen del tiempo de cinco años. Aun los que se hicieran autorizados por el juez llevan implícita la condición de terminar a la mayor edad del menor, o antes si contrajere matrimonio, aun cuando el arrendamiento sea por tiempo fijo" (art. 443, inc. 10). m) REMISIÓN DE CRÉDITOS: Requiere autorización judicial "para remitir créditos a favor del menor, aunque el deudor sea insolvente" (art. 443, inc. 9). Trataríase de las remisiones onerosas, pues la remisión gratuita está absolutamente prohibida (art. 450, inc. 6). n) ACTOS Y CONTRATOS CON PARIENTES Y SOCIOS DEL TUTOR: Cualquiera que sea su naturaleza, es necesaria la autorización judicial "para todo acto o contrato en que directa o indirectamente tenga interés cualquiera de los parientes del tutor, hasta el cuarto grado, o sus hijos naturales o alguno de sus socios de comercio" (art. 443, inc. 11). ñ) CONTINUACIÓN O CESACIÓN DE ESTABLECIMIENTOS COMERCIALES: El art. 443, inc. 12, dispone que es necesaria la autorización judicial "para hacer continuar o cesar los establecimientos de comercio o industria que el menor hubiese heredado, o en que tuviera alguna parte". Los artículos siguientes desarrollan detalladamente el procedimiento a seguir según que el establecimiento comercial sea social o no, a ellas se refieren los arts. 444 a 447. "Si el establecimiento fuese social, el tutor, tomando en consideración las disposiciones del testador, el contrato social, su naturaleza, estado del negocio y lugar del establecimiento, informará al juez de la tutela si conviene o no continuar o disolver la sociedad" (art. 444). "Si el juez, por los informes del tutor, resolviese que continúe la sociedad, autorizará al tutor para hacer las veces del socio fallecido de que el pupilo es sucesor" (art. 445). "Si el juez resolviese que la sociedad se disuelva luego o después de haberse vencido el tiempo de su duración, autorizará al tutor para que, de acuerdo con los demás interesados, ajuste la venta o la cesión de la cuota social del pupilo, al socio o socios sobrevivientes, o a un tercero, con asentimiento de éstos; y si no fuere posible la venta, para inspeccionar o promover la liquidación final, y percibir lo que correspondiese al pupilo" (art. 446). Por el art. 447, "las disposiciones de los tres artículos anteriores no son aplicables, cuando los pupilos fuesen interesados en sociedades anónimas, o en comandita por acciones". Lo mismo ocurre en las sociedades cooperativas (ley 20.337, art. 118). Al caso de establecimientos comerciales unipersonales se lo regula: "Si el establecimiento no fuese social, el juez, tomando pleno conocimiento del negocio, autorizará al tutor para que por sí o por los agentes de su confianza, dirija las operaciones y trabajos, haga pagos y ejecute todos los demás actos de un mandatario con libre administración, sin necesidad de requerir autorización especial, sino en el caso de una medida extraordinaria" (art. 448). "Si el juez ordenare que el establecimiento cese luego, o cuando juzgare que su continuación sería perjudicial al pupilo, autorizará al tutor para enajenarlo, en venta pública o privada, después de tasada o regulada su importancia; y mientras no fuese posible venderlo, para proceder como el tutor lo encontrase menos perjudicial al menor" (art. 449).

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o) PRÉSTAMOS CON GARANTÍA REAL: El art. 443, inc. 13 prescribe a los tutores la autorización judicial para "prestar dinero de sus pupilos. La autorización sólo se concederá si existen garantías reales suficientes". p) ACEPTACIÓN DE PAGOS POR ENTREGA DE BIENES. Según el art. 782, "los representantes del acreedor, sean necesarios o voluntarios, no están autorizados para aceptar pagos por entrega de bienes". Por consiguiente, para hacerlo los tutores necesitarían autorización judicial. Actos que el tutor puede ejecutar libremente: El tutor puede ejecutar libremente todos los actos conservatorios y de administración a los cuales no se impone expresamente la necesidad de autorización judicial. Así, a contrario sensu de diversas disposiciones contenidas en el art. 443, puede concluirse que puede libremente hacer los gastos de reparación o conservación de los bienes, comprar los objetos necesarios para el vestido, educación y alimento de sus pupilos, tomar en locación una casa o departamento para su habitación, arrendar bienes raíces por un plazo no mayor de cinco años, arrendar bienes muebles cuya enajenación no esté impuesta, pagar deudas de pequeñas cantidades, administrar los establecimientos comerciales, industriales o agropecuarios, etcétera. Algunas Obligaciones: El tutor está obligado (art. 458) a llevar cuentas documentadas de las rentas que percibe el menor y de los gastos que hace en beneficio de éste; es decir, deberá conservar los recibos y los comprobantes que hacen a dichos rubros, a los efectos de estar en condiciones de rendir cuentas. El tutor está obligado a rendir cuentas, debiendo respaldar éstas en los asientos y documentos que debe conservar para ello, tanto a la finalización de la tutela, como durante ésta si lo solicita el ministerio de menores o si lo solicita el menor mismo, si es mayor de dieciocho años (art. 459). En estos casos, el ministerio de menores o el menor debe pedir al juez que exija al tutor la rendición de cuentas, y justificar el pedido en las dudas que ofrece la administración de éste. De manera que, durante la tutela, antes de su finalización, sólo estará obligado a rendir cuentas el tutor si el juez se lo exige. Sin perjuicio de que el art. 459 menciona sólo el pedido hecho por el Ministerio Público o por el mismo menor, estas cuentas, durante el desarrollo de la tutela, puede ordenarlas el juez de oficio. Y también los parientes del menor pueden pedir al juez que las exija. En caso de que el tutor sea reemplazado por otro, el reemplazante puede solicitar la rendición de cuentas del anterior (art. 421). Si el pupilo falleciere, sus herederos podrán también solicitar la rendición de cuentas del tutor. Asimismo los acreedores del menor, por vía de acción subrogatoria, podrán solicitar dicha rendición. Conforme al art. 413, éste es responsable frente al pupilo de todo perjuicio que resulte para él por una falta en el cumplimiento de sus deberes. Para la determinación de estos perjuicios, el paso previo para analizar la evolución general de la administración desarrollada por el tutor, será la rendición de cuentas. Gratuidad de la tutela y retribución al tutor: La regla es que la tutela se desempeña gratuitamente. Sólo si el pupilo tiene bienes que producen frutos civiles y naturales, el tutor tendrá derecho a una retribución equivalente a la décima parte de los frutos líquidos de los bienes del menor, es decir,

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deduciendo los gastos que se debieron hacer para producir dichos frutos, explotar los bienes, pagar las cargas e impuestos (art. 451). Si dichas rentas líquidas sólo fueren suficientes para los alimentos y educación del pupilo, el juez podrá disponer que, proporcionalmente, se disminuya la décima que se reconoce al tutor, y, aun, que no le sea abonada (art. 453). Conforme con ello, se ha resuelto que si las rentas de los bienes durante un período son absorbidas íntegramente en atender a las necesidades del menor, la circunstancia de que posteriormente éste obtenga nuevos bienes productores de rentas que, entonces, permitirán el cobro de la décima, no autoriza al tutor a hacer efectivos sobre estos nuevos frutos las décimas que antes no pudo cobrar. Si el tutor o sus descendientes contraen matrimonio con el menor antes de fenecer la tutela y aprobarse las cuentas de su administración, aquél perderá derecho a cobrar la asignación (art. 171). También perderá el derecho a la retribución si fuere removido de la tutela por culpa grave (art. 453). Fin de la Tutela: La tutela puede concluir en forma absoluta o sólo con relación al tutor, quien (en este caso) debe ser sustituido por otro. Son causales de cesación absoluta de la tutela: a) la muerte del menor (art. 455, inc. 2), o su ausencia con presunción de fallecimiento; b) la mayoría de edad del menor, o su emancipación por matrimonio o por habilitación de edad (arts. 455, inc. 2, y 131). Sin embargo, en caso de que el matrimonio se hubiese contraído sin venia del tutor ni judicial supletoria, subsistirían las funciones del tutor para la administración de los bienes adquiridos por el menor a título gratuito (art. 131, párr. 2o); c) la profesión religiosa del menor. La ley no la contempla en forma expresa, pero se considera que si pone fin a la patria potestad (art. 306, inc. 2), igualmente pone fin a la tutela, y d) la restitución de la patria potestad. En caso de que la tutela hubiera tenido lugar en razón de la privación o suspensión del ejercicio de la patria potestad, la restitución de ésta al padre o a la madre también pone fin a la tutela. Son causales de cesación relativas al tutor: a) la muerte del tutor (art. 455, inc. 1, parte primera), o su ausencia con presunción de fallecimiento. Para tal caso establece el art. 456 que "sucediendo la muerte del tutor, sus albaceas, o sus herederos mayores de edad, deberán ponerlo inmediatamente en conocimiento del juez del lugar, y proveer entretanto a lo que las circunstancias exijan respecto a los bienes y persona del menor"; b) la excusación del tutor (arts. 455, inc. 1, parte tercera, y 379), y c) la remoción del tutor (art. 455, inc. 1, parte segunda). Según el art. 457, reformado por la ley 10.903, "los jueces podrán remover los tutores por incapacidad o inhabilidad de éstos, por no haber formado inventario de los bienes del menor en el término y forma establecidos en la ley, y porque no cuidasen debidamente de la salud, seguridad y moralidad del menor que tuviesen a su cargo, o de su educación profesional, o de sus bienes". También es causa de remoción la compra o arrendamiento de bienes del menor, o la venta o arrendamiento de bienes suyos a éste (art. 450, inc. 1). La remoción puede ser solicitada por el Ministerio Pupilar, los parientes del menor (art. 414) y aun por éste mismo si es adulto. Efectos: La cesación de la tutela ocasiona la de todos los poderes del tutor, sin perjuicio de que actos posteriores puedan ser válidos, por aplicación de las disposiciones sobre gestión de negocios o mandato tácito. Cesan también las obligaciones, con excepción de la de rendir cuentas.

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Sin embargo, subsisten aun después ciertas incapacidades de derecho. Así, la prohibición de aceptar donaciones del pupilo rige hasta que, practicada la rendición de cuentas, paguen el saldo deudor que contra ellos resultare (art. 1808, inc. 4); la de celebrar contratos sobre las cuentas de la administración, hasta un mes después de la rendición (art. 465), y el impedimento matrimonial impediente hasta la aprobación de la rendición de cuentas (art. 17], Cód. Civil, texto según ley 23.515).

CURATELA Concepto: La cúratela es la representación legal que se da a los mayores de edad que son incapaces por demencia (art. 141), por ser sordomudos que no saben darse a entender por escrito (art. 153), o por ser condenados a pena privativa de la libertad por más de tres años (art. 12, Cód. Penal), a las personas por nacer en caso de incapacidad de los padres (arts. 57, inc. Io, y 64) y también es la función de asistencia de los inhabilitados (art. 152 bis) y la administración de ciertos bienes abandonados o vacantes. Régimen Legal: El régimen legal de la tutela es extensivo a la cúratela. Dice en tal sentido el art. 475 del Cód. Civil que "los declarados incapaces son considerados como los menores de edad, en cuanto a su persona y bienes. Las leyes sobre la tutela de los menores se aplicarán a la curaduría de los incapaces". De manera que, en principio, se aplican a la cúratela las reglas de la tutela sobre nombramiento, discernimiento, incapacidad para desempeñar el cargo, derechos y deberes, inventario y avalúo, administración de los bienes, rendición de cuentas, retribución, conclusión, etcétera. Caso especial en cuanto a la administración de los bienes es el de la cúratela del inhabilitado, pues en tal caso las funciones del curador del inhabilitado no son las del tutor sino que se limitan a autorizar los actos de disposición del inhabilitado y los de administración que determine la sentencia de inhabilitación (art. 152 bis, párrs. segundo y tercero). Cuidado del interdicto: El curador del incapaz mayor de edad tiene un deber específico a cuyo cumplimiento debe enderezar su gestión y aplicar preferentemente las rentas de los bienes: la curación del incapaz. "La obligación principal del curador del incapaz será cuidar que recobre su capacidad, y a este objeto se han de aplicar con preferencia las rentas de sus bienes" (art. 481). Según el caso, también tendrá otros deberes, como por ejemplo, procurar que el curador del sordomudo que no sabe darse a entender por escrito, aprenda a leer y escribir, si ello fuese posible; del curador del inhabilitado por embriaguez habitual, uso de estupefacientes, disminución de facultades o prodigalidad, procurar al curado el tratamiento médico o psiquiátrico destinado a tratar de volverlo a la normalidad. Por lo precedentemente dicho, el curador debe visitar a su pupilo para estar al tanto de su estado; incluso, si se encuentra en un establecimiento, debe visitarlo para conocer la atención que recibe y sus necesidades Categorías: Como la tutela, la cúratela puede ser general o especial, y aquélla, a su vez, legítima, dativa o testamentaria. Sin embargo, a la inversa de lo que ocurre con la tutela, la cúratela testamentaria es excepcional y prevalece sobre ella la cúratela legítima.

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CURATELA LEGÍTIMA La cúratela legítima corresponde, en ese orden, al cónyuge, los hijos mayores de edad y los padres. "El marido es el curador legítimo y necesario de su mujer, declarada incapaz, y ésta es curadora de su marido" (art. 476). Predomina el criterio -sólo discutido por Machado- de que la cúratela del cónyuge no tiene lugar en caso de separación personal, y ni aun en el de separación de hecho. El art. 477 dice: "Los hijos mayores de edad, son curadores de su padre o madre viudo declarado incapaz. Si hubiera dos o más hijos el juez elegirá el que deba ejercer la cúratela". Por último, el art. 478 dice que "el padre o la madre, son curadores de sus hijos solteros, divorciados o viudos que no tengan hijos mayores de edad, que puedan desempeñar la curaduría". CURATELA TESTAMENTARIA El art. 479 establece: "En todos los casos en que el padre o madre pueden dar tutor a sus hijos menores de edad, podrá también nombrar curadores por testamento a los mayores de edad, dementes o sordomudos". La cúratela testamentaria -a diferencia de la tutela testamentaria, que prevalece sobre la legítima- sólo puede tener lugar cuando al último de los padres sobrevivientes habría correspondido la cúratela legítima. Es decir, cuando el incapaz es soltero, o es viudo, divorciado o separado sin hijos mayores de edad. CURATELA DATIVA El Código no contiene norma alguna sobre cúratela dativa. Son aplicables, pues, las de la tutela dativa. Se designará entonces un curador dativo cuando no sea posible atribuir la cúratela legítima ni haya sido designado curador testamentario. CURATELA ESPECIAL Corresponde la designación de un curador especial en todos los casos en que, si se tratase de menores sujetos a tutela, habría de designarse un tutor especial. Es decir: a) cuando los intereses del incapaz estén en oposición con los de su curador (arts. 61 y 397, inc. 4); b) cuando sus intereses estén en oposición con los de otro incapaz que tuviese un curador común, o con los de un menor del cual su curador sea tutor (art. 397, inc. 5); c) cuando adquieran bienes con la cláusula de ser administrados por persona designada, o de no ser administrados por el curador (art. 397, inc. 6), d) cuando tengan bienes fuera del lugar de la jurisdicción del juez de la cúratela, que no puedan ser convenientemente administrados por el curador (art. 397, inc. 7); e) cuando haya negocios o se trate de objetos que exijan conocimientos especiales o una administración distinta (art. 397, inc. 8). f) la de la persona por nacer que haya de adquirir bienes por donación o herencia (art. 64), g) la del menor que contrae matrimonio con venia judicial y desea otorgar convención prenupcial (art. 1225), y h) la del curador provisional que representa al denunciado en el proceso de declaración judicial de demencia (art. 148). Conclusión de la Cúratela: La cúratela concluye por los mismos motivos de la tutela, pero además por la cesación de la causa que le dio origen, esto es, por la rehabilitación del interdicto o del inhabilitado. El art. 484 dice: "Cesando las causas que hicieron necesaria la cúratela cesa también ésta por la declaración judicial que levante la interdicción".

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Cúratela de Bienes: En principio, la cúratela de bienes es una institución distinta de la cúratela en general, cuya finalidad es la administración de bienes cuyo propietario no está determinado. Sin embargo, el Código -con discutible acierto- extiende la denominación a ciertos casos de administración de bienes sobre cuya propiedad no existen dudas, pero que se caracteriza por limitarse a la gestión patrimonial sin ir acompañada del gobierno de la persona del propietario. Los casos de cúratela de bienes propiamente dicha son los siguientes: a) AUSENCIA SIMPLE: Cuando una persona haya desaparecido de su domicilio o residencia, sin que de ella se tengan noticias y sin haber dejado apoderado, o cuando exista éste pero sus poderes sean insuficientes, no desempeñe convenientemente el mandato o éste haya caducado, el juez, a pedido de la parte interesada, puede designar un curador a sus bienes siempre que el cuidado de éstos lo exigiere (ley 14.394, art. 15). Declarada la ausencia se designa al curador, y para su designación son preferidos los parientes idóneos del ausente, en el siguiente orden: Io) el cónyuge, cuando conserve la vocación hereditaria o subsista la sociedad conyugal; 2o) los hijos; 3o) el padre o la madre; 4°) los hermanos y tíos; 5o) los demás parientes en grado sucesible (ley 14.394, art. 19). b) AUSENCIA CON PRESUNCIÓN DE FALLECIMIENTO: Promovido el proceso de declaración de ausencia con presunción de fallecimiento, el juez debe designar curador a los bienes del ausente siempre que no hubiere mandatario con poderes suficientes, lo hubiere pero no desempeñare convenientemente el mandato, y no hubiese sido designado curador conforme al art. 19 de la ley 14.394 (ley 14.394, art. 25). c) SUCESIÓN REPUTADA VACANTE: El art. 486 del Cód. Civil dispone que "se dará curador a los bienes del difunto cuya herencia no hubiese sido aceptada, si no hubiese albacea nombrado para su administración". Se trata del supuesto en que la herencia aún no ha sido reputada vacante, pues el de reputación de vacancia está previsto por el art. 3539, según el cual, cuando tras ser citados por edictos los que se crean con derecho a la sucesión o sea repudiada la herencia por el heredero, nadie se haya presentado, debe ser designado curador. En este caso, el art. 3540 dice que "todos los que tengan reclamos que hacer contra la sucesión, pueden solicitar [que] se nombre un curador de la herencia. El juez puede también nombrarlo de oficio a solicitud del fiscal". El art. 487 dispone que "si hubiese herederos extranjeros del difunto, el curador de los bienes hereditarios será nombrado con arreglo a los tratados existentes con las naciones a que los herederos pertenezcan". La intervención de los cónsules extranjeros está reglamentada por la ley 163, que la admite cuando fallece ab intestato algún extranjero sin dejar descendientes, ascendientes ni cónyuge legítimo, públicamente reconocidos como tales, residentes en el país, o con testamento, si fuesen extranjeros los herederos y estuviesen ausentes éstos y el albacea testamentario (art. Io), con tal de que la nación a que pertenecen acuerde igual derecho a los cónsules argentinos (art. 13). Su intervención se limita a sellar los bienes muebles y papeles del difunto, haciéndolo saber antes a la autoridad local, y a nombrar albaceas dativos (art. 3o); dicha enunciación de funciones se ha considerado taxativa, y su intervención no excluye a la del Consejo Nacional de Educación. d) SUCESIÓN ACEPTADA CON BENEFICIO DE INVENTARIO: Cuando el heredero único o todos los herederos han aceptado la herencia con beneficio de inventario y deben entablar demanda contra la sucesión, corresponde la designación de un curador a ésta para que intervenga en el proceso (art. 3377).

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e) ABANDONO DEL BIEN HIPOTECADO POR EL TERCER POSEEDOR: Cuando el tercer poseedor del bien hipotecado ejerce el derecho de abandonarlo (art. 3169), el juez debe nombrar un curador contra el cual se siga la ejecución (art. 3174). El Código prevé también la designación de un curador provisional -que también sería de bienes, conforme a la terminología del Código- al presunto insano cuando, promovido el proceso de insania, ésta aparece notoria e indudable (art. 148). Algunos autores, como Machado, sostienen que también es cúratela de bienes la cúratela especial de las personas por nacer. Con relación al número -y a diferencia de la cúratela en general que, como la tutela, es unipersonal- el art. 485 del Cód. Civil dispone que "los curadores a los bienes podrán ser dos o más, según lo exigiese la administración de ellos". Respecto de su gestión, "los curadores de los bienes están sujetos a todas las trabas de los tutores o curadores, y sólo podrán ejercer actos administrativos de mera custodia o conservación, y los necesarios para el cobro de los créditos y pago de las deudas" (art. 488). Además tiene estos deberes: "A los curadores de los bienes corresponde bienes, podrán hacerlos valer contra los respectivos curadores" (art. 489). Finalmente, el art. 490 dispone que "la curaduría de bienes se acaba por la extinción de éstos, o por haberse entregado a aquellos a quienes pertenecían". el ejercicio de las acciones y defensas judiciales de sus representados; y las personas que tengan créditos contra los

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