EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO

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I La verdad científica se caracteriza por su exactitud y el rigor de sus previsiones. Pero estas admirables calidades son conquistadas por la ciencia experimental a cambio de man­ tenerse en un plano de problemas secundarios, dejando in­ tactas las últimas, las decisivas cuestiones. De esta renuncia hace su virtud esencial y no será necesario recalcar que por ello sólo merece aplausos. Pero la ciencia experimental es sólo una exigua porción de la mente y el organismo huma­ nos. Donde ella se para no se para el hombre. Si el físico detiene la mano con que dibuja los hechos allí donde su mé­ todo concluye, el hombre que hay detrás de todo físico pro­ longa, quiera o no, la línea iniciada y la lleva a terminación, como automáticamente al ver el trozo del arco roto nuestra mirada completa la área curva manca. La misión de la física es averiguar de cada hecho que ahora se produce su principio, es decir, el hecho antecedente que originó aquél. Pero este principio tiene a su vez un prin­ cipio anterior y así sucesivamente hasta un primer principio originario. El físico renuncia a buscar este primer principio del Universo, y hace muy bien. Pero repito que el hombre donde cada físico vive alojado no renuncia y, de grado o con­ tra su albedrío, se le va el alma hacia esa primera y enigmá­ tica causa. Es natural que sea así. Vivir es, de cierto, tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él-, ocuparse de él. De aquí que sea al hombre materialmente imposible, por una forzosidad psicológica, renunciar a poseer una noción completa del mundo, una idea integral del Universo. Deli­ cada o tosca, con nuestra anuencia o sin ella, se incorpora
* Agracedemos a don JOSÉ ORTEGA SPOTTORNO, director de la, Re­

vista de Occidente, su gentileza al permitirnos la reproducción de este original ensayo de nuestro eximio filósofo don JOSÉ ORTEGA Y GASSET, donde se ve, entre otras cosas, que la actual tendencia a la "juvenocracia" es mucho más antigua de lo que se cree.

no un horizonte al que se ha am­ putado la palpitación incitadora de las postreras lontananzas. Y no es pretexto bastante para esa insensibilidad hacia las últimas cuestiones declarar que no se ha hallado manera de resolverlas. Sin puntos cardinales. He aquí lo que ya no está justificado ni es plausible. II Una de estas cuestiones últimas. que se integra forzosamente en otra especie de verdad. La «verdad científica» es una verdad exacta. son inquietos pensamientos de oro que tiene la noche. Porque la ciencia experimen­ tal sea incapaz de resolver a su manera esas cuestiones fun­ damentales. sin necesidad de ser ciudades asequibles. según Heine. no es cosa de que haciendo ante ellas un gra­ cioso gesto de zorra ante uvas altaneras las llame «mitos» y nos invite a abandonarlas. Violentamente quiso el pasado siglo frenar la mente humana allí donde la exactitud fini­ quita. La verdad científica flota. para las cuales quepa tomar un billete de ferrocarril. con primero y último pla­ no. se llamó «agnosticismo». a dónde va? ¿Cuál es la potencia definitiva del cosmos? ¿Cuál el sentido esencial de la vida? No podemos alentar con­ finados en una zona de temas intermedios. Quiero decir con esto que no nos es dado renunciar a la adopción de posiciones ante los temas últimos: queramos o no. se incorporan en nosotros. pero incompleta y penúltima. es un mito. secundarios.260 JOSÉ ORTEGA Y GASSET en el espíritu de cada cual esa fisonomía transcientífica del mundo y viene a gobernar nuestra existencia con más efica­ cia que la verdad científica. nuestros pasos carecerían de orienta­ ción. Ne­ cesitamos una perspectiva íntegra. no un paisaje mutilado. en mitología. este volverse de espaldas a los últimos problemas. última y completa. aunque inexacta. de uno u otro rostro. El Norte y el Sur nos orientan. ¡Razón de más para sentir en la raíz de nues­ tro ser su presión y su herida! ¿A quién le ha quitado nunca el hambre saber que no podrá comer? Aun insolubles segui­ rán esas interrogaciones alzándose patéticas en la comba faz nocturna y haciéndonos sus guiños de estrella —las estrellas. Esta violencia. como totalidad. pues. a la cual no ha­ bría inconveniente en llamar «mito». ¿Cómo se puede vivir sordo a las postreras. acaso la que mayor in­ flujo posee sobre nuestro destino cotidiano. es la idea que . el admirable mito europeo. y la ciencia misma. dramáticas preguntas? ¿De dónde viene el mun­ do.

lujosa. simplemente aprovecha y esta­ biliza lo que sin ella fue creado. . vital por excelencia —que es espontánea y desinteresada. Así. porque aparece el ojo se le puede luego usar como instrumento útil. De esta manera. todo lo que es reacción a premiosas necesidades. de intensión superflua. es libre expan­ sión de una energía preexistente. El darwinismo creía que la especie dotada de ojos se había producido.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 261 tengamos de la vida. La utilidad no crea. podemos distribuir los fenómenos orgánicos —animales y humanos— en dos grandes formas de actividad: una actividad originaria. no es un movimiento forzado o tropismo. con un rigor antes desconocido en bio­ logía. creadora. todos los actos utilitarios y adaptativos. más bien. sino. otra actividad en que se apro­ vecha y mecaniza aquélla y que es de carácter utilitario. presentar la vida como un fenómeno de utilidad y adaptación. la liberal ocurrencia. lo contrario. la actividad primaria de la vida consistiría en responder a exigencias ineludibles. Pero tanto la nueva biología como las recientes investigaciones históricas invalidan el usado mito y proponen una idea distinta de la vida. caprichosamente diríamos. Según ella. La actividad original y primera de la vida es siempre espontánea. y es ella la que modifica el medio vital creando su aspecto visible. La nueva teoría de la mutación y su aliado el mendelis­ mo nos demuestran. Todas las manifestaciones vitales serían ejemplos de esa actividad —lo mismo las formas del animal que sus movi­ mientos. son vida secun­ daria. No porque hace falta el ojo llega éste a formarse. que la verdad es. Una ceguera congénita hizo que los hom­ bres de esa época tuvieran sólo ojos para los hechos que parecían. más bien. en efecto. No consiste en salir al paso de una necesidad. se fraguó una interpretación utilitaria del fenómeno vital que ha llegado hasta nosotros y puede aún considerarse como el tópico vigente. sino al revés. en satisfacer necesidades imperiosas. no inventa. merced a la necesidad o conveniencia de ver para luchar por la vida frente al me­ dio. La especie con ojos aparece súbitamente. en que ésta» nos aparece con más grácil gesto. lo mismo el espíritu del hombre que sus obras y acciones históricas. en un milenario proceso. que era de suyo y en todo propenso al utilitarismo. el repertorio de há­ bitos útiles que cada especie posee se ha formado mediante selección y aprovechamiento de innumerables actos inútiles que por exuberancia vital ha ido ejecutando el ser viviente. Según ella. pues. En el siglo XIX. el imprevisible apetito.

pero con las leyes físicas no se hace un ojo. importa mucho que penetremos en la existen­ . el paso más gentil para el que canta». lo primario. pero este esfuerzo es de dos clases: el esfuerzo que hacemos por la simple delectación de hacerlo. vida propiamente hablando es sólo la de cariz deportivo. como dice Goethe: «Es el canto que canta la garganta. lo único que estricta­ mente quisiera insinuar es que. ya decía Cristina de Suecia que «ella no había visto nunca que su reloj diese a luz relojitos». como la más elevada. Asimismo. Lo vital es la formación del brazo y su repertorio de posibles movimien­ tos. Al hacer la historia de toda existencia viviente hallaremos siempre que la vida fue primero una pródiga in­ vención de posibilidades y luego una selección entre ellas que se fijan y como solidifican en hábitos utilitarios. no inspire y dé pretexto a nuevas creaciones de la potencia deportiva. Basta­ ría con que cada cual hiciese resbalar la atención sobre el film de su vida para que viese cómo su destino individual ha consistido en la selección que las circunstancias afectivas han ido ejecutando entre sus posibilidades personales. así aque­ lla clase de esfuerzos superfluos encuentra su ejemplo más claro en el deporte. las leyes de la óptica física se cumplen en la visión. en que estrictamente satisfacemos una necesidad. En modo alguno quiero decir con esto que la acción uti­ litaria no reobre a su vez. su trayectoria en cada caso es cuestión simplemente mecánica. y la actividad laboriosa como derivada de aquélla. el punto de partida. Esto nos llevará a transmutar la inveterada jerarquía y considerar la actividad deportiva como la primaria y crea­ dora. El in­ dividuo que a lo largo de nuestra vida llegamos a ser es sólo uno de los varios o muchos que pudimos ser y que quedaron sin realizar como bajas lamentables de nuestro ejército inte­ rior. la vida plena nos aparece siempre como un esfuerzo. Es más. Por eso. Y como este esfuerzo obligado.262 JOSÉ ORTEGA Y GASSET Dejando a un lado las formas orgánicas y atendiendo sólo a las acciones. tiene su ejemplo máximo en lo que suele el hombre llamar trabajo. dado el brazo y sus posibilidades. que sostenía la naturaleza mecánica de los cuerpos vivos. es una energía de sentido su­ perfluo y libérrimo. lo mismo en la vida corporal que en la vida histórica. seria e importante en la vida. en todo proceso vital. como su mera decantación y precipitado. A Des­ cartes. y el esfuerzo obligado a que una necesidad impuesta y no inventada o solicitada por nosotros nos apura y arrastra. lo otro es relativa­ mente mecanización y mero funcionamiento. una vez hecho el ojo.

Tampoco se inmutaba el clown ante pareja desventura. Depende. a fin de que luego la poda fatal que es el destino deje siempre en nosotros potencias invulneradas y robustas. La me­ lodía triunfaba siempre sobre el veto del destino y llenaba el ámbito comunicando su victoriosa generosidad. sentado en la barrera del circo. o dulces y melancólicos. tiembla el astro y danzan los chivos rufos en la linde del bosque! Pues bien. Mas el bolsillo del clown era un cósmico seno inagotable del cual salían unos tras otros nuevos instrumentos musica­ les. que se ponía a tocar. Cada golpe que en ella recibamos debe ser sólo un excitante para nue­ vos ensayos. Perdóneseme. se estremece la fuente y la hoja. el atenerse a lo estrictamente necesario. y colocándose en un lugar de la pista. como símbolo de ella. Pero el director inexorable volvía una vez más y una vez más le arrancaba el objeto armonioso. es el síntoma de debi­ lidad y de vida menguante. el clown se colocaba en otro sitio y volvía a tocar. altisonantes y alegres. que en la tarde declinante tañe la zampoña divina y su mágico son suscita resonancias en todas las cosas. dejaba que el director se alejase y sumergiendo su mano en la insondable faltriquera extraía de ella otro pito y de él nuevas líneas melódicas.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 263 cia muy ricos en posibilidades. su impe­ tuosa invencible abundancia a todos los espectadores. como el utilitarismo. Lo más necesario es lo superfluo. sin mayor solemnidad yo diría que la vida es cuestión de pitos. Esta abundancia de posibilidades es el síntoma más característico de vida pujante. pues. antes bien. la escena victo­ riosa que en los circos solían representar los clownes cuando mi generación andaba por su infancia. como si un torrente de extra­ ña energía emanase del silbo glorioso que impertérrito mo­ dulaba el clown. sacaba de su faltriquera un pito. pero entonces el director lle­ gaba irritado y le arrebataba el silbo melodioso. que sentíamos creciente exaltación. el acierto en la existencia de la riqueza de posibilidades con que avanzamos por ella. el que se contente con responder estrictamente a la necesidad que . pero nunca puedo sesgar esta idea sin que venga a mi memoria. Luego he pensado que venía a ser este clown de los pitos una burlesca forma moderna del viejo Pan de las selvas que adoraban los griegos como símbolo de la vitalidad cósmica. al modo del enfermo que ahorra movimientos. ¡Sereno Pan capriforme. Salía el clown con su lívida faz enharinada. Al punto se presentaba el director de escena y le advertía que allí no se podía tocar. Sin inmutarse.

permitiendo que el fracaso de una sirva de puente para la victoria de otra. La bola de billar que choca con otra transmite a ésta un impulso. falta de elásticos resortes que la hagan pronta al ensayo y al brinco! ¡Triste vida la que inerte deja pasar los instantes. La espuela no es causa. Ahora bien: la diferencia entre causa e incitación es que la causa produce sólo un efecto proporcionado a ella. gótica. la ha anegado en exuberantes posibilidades. Diríase que Córdoba es un rosal . Las corvetas equinas son. Bajo la humilde y quieta población actual descansan los restos de seis civilizaciones. Maimónides. Alvaro. sino incitación. una de las imágenes más perfectas de la vida pujante y no menos la testa nerviosa. igual al que ella llevaba: el efecto es en física igual a la causa. Cada una de ellas se puede resumir en un nombre máximo: Séneca. sino sólo su causa. Por esto la palabra que más sabor de vida tiene para mí y una de las más bonitas del diccionario es la palabra «incitación».264 JOSÉ ORTEGA Y GASSET sobreviene será arrollado por ella. ¡Pobre la vida. Averroes. a nutrirme con imágenes me formo la siguiente: Es Córdoba una de las ciudades del mundo cuyo sub­ suelo es históricamente más rico. Así debió ser aquel maravilloso animal que se llamó «Incitatus» y Calígula nombró senador romano. y decidido. En la física no es una cosa incitación para otra. generosamente despro­ porcionada con el impulso de la espuela. Al pura sangre le bastan mínimos pretextos para ser exuberantemente incitado. Sólo en biología tiene este vocablo sentido. y en él res­ ponder a un impulso exterior es más bien dispararse. hebrea y española clásica y román­ tica. romana. ya que no tengo otra cosa. ¡qué espléndido enjambre de incitacio­ nes punzantes como espuelas o como abejas! Todo ese enor­ me tesoro de vitalidad ejemplar yace sepulto bajo la inercia instalada en la superficie. la vida ha triunfado sobre el planeta gracias a que en vez de atenerse a la necesidad la ha inundado. Góngora y el duque de Rivas. en principio. árabe. Mas cuando el aguijón de la espuela roza apenas el ijar del caballo pura sangre éste da una corveta magnífica. La física la ignora. sin exigir que las horas se acerquen vibrantes como espadas! ¡Da pena cuando uno piensa que le ha tocado vivir en una etapa de inercia española y recuerda los saltos de corcel o de tigre que en sus tiempos mejores fue la historia de España! ¿Dónde ha ido a parar aquella vitalidad? ¿Espera bajo la tierra vetusta alguna resurrección? Yo quiero creer que sí. en verdad. de ojo inquieto y venas trémulas del caballo de raza.

El "club" antes que la familia y el Parla­ mento.—Asociaciones juveniles.. motivo inicial del Estado. cuando la piqueta de uno de ellos tro­ pezó con un objeto resistente. La cuantía le pareció grande y entonces ordenó que fuese de nuevo cu­ bierta por la tiera. ancianidad. como patio. es preciso atacar decididamente la gran cuestión de los estudios biológicos: niñez. Miraron con cuidado y vieron que era una pequeña oreja de un caballo de bronce.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 265 que tiene al viento la sórdida raíz y da sus rosas bajo la tierra. Hace algunos años. Y aunque parezca increíble.—La familia contra el Estado. Pero demos de lado a estas imágenes y prosigamos nues­ tro camino.. madurez. a una casa solar de que era dueña una linajuda dama. creen oír el rumor de cam­ panas sumergidas que llega del fondo del mar. juventud.—El rapto de mujeres extrañas. trajaban unos obreros en el patio. Yo quisiera en algún día próximo hablar largamente sobre el admirable filón de secretos que descu­ brimos al intentar una psicología de la juventud. y como que en ella florecía una espléndida testa equina y luego el comienzo de una figura ecuestre de romano estilo. al inclinarse en las tardes de calma sobre la borda de sus barcas.—Las clases de edad. lo que hoy es Delegación de Policía y precisamente el lugar donde son conducidos los beodos y sometidos al rito arcaico del amoníaco. Ello es que.—Origen del ascetismo. En gene­ ral. Cavaron un poco más y maravillados vieron que emergía de la tierra. pertenecía hasta tiempo reciente. con motivo de no sé qué obras. en la calle de Claudio Marcelo. Permítaseme augurar para tiempo muy próximo la con­ vergencia de la atención científica sobre este problema de . Avi­ saron a la propietaria y ésta se informó de lo que podía costar la exhumación de la estatua ecuestre. Y como los pescadores de Bretaña. ¡Los jóvenes!. piensa uno si al poner el oído sobre la tierra no se entreoirá soterraño el relincho exasperado de este caballo de bronce. Probablemente la estatua del propio Claudio Marcelo. allí sigue sepulto este español «Incitatus» con su fina cerviz de venas quebradas y sus belfos fáciles a la espuma. III El instinto de coetaneidad.

Pero —recuerde el lec­ tor mi pronóstico— antes de un lustro será uno de los gran­ des temas de la meditación intelectual el hecho trágico de la «senescencia de las razas». Es. próxima a la pubertad. más que levantar la caza a destiempo. Se quiebra el aislamiento de la primera infancia y la personalidad del muchacho se derrama por completo en el grupo coetáneo. en la segunda aparece en sus sue­ ños un nuevo personaje. que no hace sino aumentarse en la plena ju­ ventud. no quiere y siente como individuo. A este propósito busca alguna actividad espiritual libre de influen­ cias voluntarias y externas. en efecto. para investigar las variaciones que año tras año en ella se producen. Y analizando los sueños del niño advierte que se pueden distinguir tres etapas: en la primera el niño sueña que está jugando él sólo.266 JOSÉ ORTEGA Y GASSET las edades. sino que se halla absorbido por la personalidad anónima del grupo que piensa y siente en su lugar. Un pedagogo inglés dio el año pasado a la estampa cierto estudio sobre psicología de la infancia. Yo llamo a este apetito soberanamente sociable el instinto de coeta­ neidad. sin madurez ni mesura. la biología se convencerá en estos años de que el secreto de la vida tiene que ser palpado saliendo de este hecho tan evidente como desatendido: la inevitabilidad de la muerte. Paralelamente. a la planta y al hombre. que es otro niño. Spengler no ha hecho aquí. común a todos los organismos —no sólo propio al animal. Tras ésta viene una última etapa. Mas ahora he de reducirme a destacar un rasgo solo. de alma limpísima. Ya no vive por sí ni para sí. un niño de doce. está allí para verle jugar. Se había propuesto el autor ver si había manera de establecer épocas clara­ mente distintas en el desarrollo de la vida infantil. La encuentra en los sueños. Durante ellas el hombre. una de las fuerzas decisivas en el alma del adolescente. que me es muy pró­ ximo. En el último año. inseparable. como en muchas otras cosas. pero este segundo niño no tiene otro papel que el de espectador. donde los vien­ tos le empujan sobre el vergel de la existencia. De aquí que la adolescencia y la juventud sean la sazón de las amistades. el apetito de convivir con otros muchachos de su edad. ca­ racterístico en la psicología juvenil. vive sumergido en el enjam­ bre muchachil que vaga indiviso. con la individualidad aun no formada. esbelta y fragante. se acercó un . durante la cual irrumpe en el sueño del niño todo un grupo de muchachos que juegan con él y en cuyo enjam­ bre inquietísimo queda sumida su individual persona.

» Como el garzón suele ser de una bronca y descuidada varonía. El primer impulso de pubertad había aparecido en el grupo antes que en el individuo. Tan no existe. mañana vamos de excur­ sión todos los del colegio. chicos y chicas. como otras veces he dicho (véase El tema de nuestro tiempo). habituado a verter por entero sus secretos a la madre. parece la historia hu­ mana avanzar según un doble ritmo: el ritmo de edades y el de sexos. quedó aquél paralizado y no se atrevió siquiera a manejar el dulce soborno de los bombones. no existe aún la familia. requeridor y romántico del hombre con la esquivez de la mujer. Lo ocurrido era que súbitamente en el grupo escolar. No hay otras distinciones. Pues bien. como tal grupo. y el gentil tropel de la clase se disponía. sorprendió a la madre tan remilgada exigencia y le preguntó a qué venía todo aquello. . había brotado la curiosidad por la mujer. Ni que decir tiene que en aquella jornada ilustre al hallarse el grupo de escolares frente a las niñas. una primera sospecha de la gracia dinámica que posee el combate ga­ lante. las tribus pri­ mitivas aparecen divididas en tres clases sociales: que no son.. la de los jóve­ nes y la de los viejos. la vaga noción del atractivo femenino y. económicas. Hay épocas en que se observa un predominio de la influencia juvenil y otras en que parece señorear el hombre maduro. Yo quiero que me arregles bien la chaqueta. El principio de esta organización es sencillamente la edad. a dar el día próximo una primera y fa­ mosa batida al eterno femenino. Lo delicioso de esta frase radica en el «nos» Porque. como un equipo de fútbol. por su­ puesto. en efecto. sobre todo. irónicas y ariscas. sino la clase de los hombres maduros. El cuerpo social ha aumentado en número de individuos y de horda se ha convertido en tribu. es que nos gustan ya las chicas. como preferiría la tesis socia­ lista. sabes. a él in­ dividualmente no le gustaban ni le gustan todavía las chicas..EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 267 día a su madre y le dijo: «Mamá. que me des un pañuelo de seda para el bolsillo y cinco pesetas para bombones. que todos los pertenecientes a la clase joven se llaman entre sí her­ manos y llaman padres a todos los de la clase de más edad. nos encontramos con una sociedad dotada ya de un comienzo de organización. pronunció entonces estas deliciosas palabras: «Mamá. De todas suertes. si investigamos qué forma de sociedad aparece inmediatamente después de la forma informe que hemos llamado «horda». y. El niño.» No dijo: ««me gustan ya las chicas». Ahora conviene recordar que. ciertamente. lleno de ilusión y unidad interior.

Pero la guerra suscita un jefe y requiere una disciplina: con la guerra que el amor inspiró surge la auto­ ridad. sino la de los jóvenes. las desconocidas. Pero hubo evidentemente una época de enorme proliferación que densifica la población. las no vistas o sólo entrevistas. Las hordas viven cerca unas de otras. Indefectiblemente. Para robarlas hay que combatir. sin que sepan por qué. pero a la par es hazañoso. frecuentemente es ésta la única que existe. de estas tres edades. sin que de ello quepa duda alguna. impulsados por ese instinto de sociabilidad coetánea. y. un extraño y misterioso asco hacia las mujeres parientes consanguíneas con quienes viven en la horda. las ceremo­ nias y los ritos. Pero unidad de jefe y disciplina trae consigo. y nace la guerra como medio al servicio del amor. Claro es que no para permanecer inactivos: el joven es sociable. . que la primera organización social no divide al grupo en familia. la que manda y decide no es la de los hombres maduros. Sien­ ten todos. que originariamente la única clase orga­ nizada fue la juvenil. ¿Qué ha acontecido en ese tránsito de la horda informe a la tribu organizada? Las hordas vagaban años y años sin tropezarse unas con otras. entre ellos surge un temperamento. necesita acometer empresas. fomenta la unidad de espíritu. Este aumento de po­ blación es síntoma de una mayor vitalidad en la especie. de que han irradiado más gigantescas consecuencias: deciden robar las mozas de hordas lejanas. y mil datos. muestran. hacia las mujeres conocidas. la ley y la estructura social. vivir en común. Y entonces ha lugar una de las acciones más geniales de la historia humana. en estas asociaciones de mucha­ chos comienzan el culto a los poderes mágicos. en efecto. pues. Y. que propone la gran osadía. a la vez. y un apetito de imaginación hacia las mujeres otras. o más imaginativo. Pero esto no es empresa suave: las hordas no toleran im­ punemente la sustracción de sus mujeres. Y acaece que los muchachos de dos o tres hordas pró­ ximas. sino en lo que se ha llamado «clases de edad». deciden juntarse. o más diestro. que no hay para qué acumular aquí. o más audaz. la preocupación en común por todos los grandes problemas. Es más. el número de individuos de la especie humana era en todo el planeta muy reducido. de un desarrollo y perfeccionamiento en sus facultades. la que predomina por su poder y autoridad.268 JOSÉ ORTEGA Y GASSET Conste. Sin embargo.

al oír el cual las mujeres y niños huyen porque les está vedado ver el fantástico tropel de danzarines que en fiesta embriagadora parten para una «razzia» en busca de mozas lejanas. cumplen sus ritos. Es decir. Y fiesta. y sale por los cam­ pos danzando en frenesí. al pro­ pio tiempo. como he indicado. . y los monjes no han hecho sino tomarlo del vocabulario de­ portivo usado por las atletas griegos. a los hombres maduros. «Askesis» era el régi­ men de vida del atleta. sino el casino de los jóvenes. como el casino que la casa. que. En ella preparan sus expediciones. que fingen rostros de animal. es también el primer cuartel y el primer convento. divinidades de cazador: los animales. Hay días solenmes en que el enjambre juvenil se cubre con máscaras hórridas.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 269 La vida en común inspira la idea de construir un alber­ gue estable y capaz. De donde resulta que el casino de los jóvenes. primera casa y primer «club» placentero. Todo es en ella misterioso. que no sea la guarida transitoria o la simple pantalla contra el viento. secreto y tabú. que la asociación política originaria es la sociedad secreta y que si sirve para el placer y la bebida es. El traje de guerra es el mismo que el traje de fiesta: la máscara. por sus formas subsecuentes. llaman los etnólogos la «casa de los solteros». el lugar donde se ejercita el primer ascetismo religioso y atlético. que el «club» es. en ella se dedican al canto. Está prohibido. donde se cultivan las destrezas vi­ tales de la caza y la guerra con un severo entrenamiento. y su culto tiene carácter orgiástico y mágico. so pena mortal. caza y guerra permanecieron mucho tiempo indiferenciadas: por eso casi todas las danzas primitivas son la estilización de gestos venatorios o beli­ gerantes. quiérase o no. Las divinidades son. dando al aire un trozo de madera que girando al extremo de una cuerda produce un sonido mágico. Y así ocurre que la primera casa que el hombre edifica no es la casa de la familia aun inexistente. Recuérdese que la más exacta traduc­ ción del vocablo ascetismo es «ejercicio de entrenamiento». Porque es un hecho sorprendente que estas primitivas asociaciones juveniles suelen tener el carácter de sociedades secretas. de férrea disciplina interna. llena de ejercicios y privaciones. Se conquista la benevolencia del poder animal trascendente imitándole en su figura y en gestos rituales que se convierten en brincos y danzas frenéticas. más antiguo que el hogar doméstico. mujeres y niños entrar en el casino varonil. Es decir. a la bebida y al frenético banquete común.

—El Estado ro­ mano: curia. Tenemos. Dígame el lector si es tan excesivo como en un principio pudo parecerle proclamar el origen depor­ tivo del Estados. fue en giro tosco y primitivo el incitante para tan magníficas creaciones. del que quedan residuos y huellas simbólicas en muchas formas posteriores de la ceremonia conyugal.—El Estado y el carnaval. se parece a un Atlétic Club. es decir. rapto. A estas horas. el primer matrimonio. es todo lo contrario que una reacción a necesi­ dades impuestas. el rapto. fratría. IV El Estado griego: file. pues. Fue el robo. aconteciendo como lo digo en varios lugares de nuestro planeta. guerra. asociación cultural. que la primera sociedad humana. al impetuoso empuje del sentimiento erótico. Vemos. posiblemente. que el «club» de los jóvenes inicia en la Historia las cosas siguientes: La La La La La La exogamia. En él se origina la exogamia. cónsules. en lo esencial.270 JOSÉ ORTEGA Y GASSET Todo esto que acabo de decir un poco atropelladamente. y hasta el vocabulario amoroso que llama arrebato. hetairía. salios. organización autoritaria. propia­ mente tal. . es decir. todo esto que digo está. que obliga a buscar esposa fuera de los consanguíneos. pues.— La sopa negra de Esparta. disciplina de entrenamiento o ascética. La importancia biológica que esto ha tenido para la especie humana no se oculta a nadie. La primera sociedad es esta asociación de jóvenes para robar mujeres extrañas al grupo consanguíneo y dar cima a toda suerte de bárbaras hazañas. Lo que en épocas pulidas de decadencia y romanticismo va a ser el soñar con la princesa lejana. la ley primera matrimo­ nial. ha de entenderse que no es un conjunto de suposiciones mías. porque otra cosa requeriría una extensión inoportuna. Más que a un Parlamento o Gobierno de severos magistrados. Ley.

Pero no es dudoso que esta época. ni el comerciante quien inicia el gran proceso político. propiamente dicho. El principio de coetaneidad forcejea desde en­ tonces en la historia con el principio de consanguinidad. la génesis histórica e irracional del Estado. Lo cierto es que dondequiera que presenciamos la incorpo­ ración verdaderamente originaria de un organismo político. La sociedad secreta. junto e indiferenciado. donde hasta ahora le he retenido. Contentémonos con este somero esquema. Viven éstos con las mujeres y los niños. Una vez más encontramos que en todo origen se halla instalada la gracia y no la utilidad. ni el intelectual. reactivo. dondequiera que entrevemos el nacimiento de un Estado ha­ llamos la presencia del «club» juvenil. defensivo y opuesto al Estado. de origen. la familia ma­ triarcal. ni el sacer­ dote. Pero sería hacer interminable este ensayo. el gue­ rrero y el deportista. que danza y combate. el ejemplo mayor de deportismo bio­ lógico. Yo hubiera querido ahora decir algo sobre ese ímpetu amoroso. . fue tiempo duro y cruel. Cuando triunfa el uno se deprime el otro y viceversa. que tan sorprendente fertilidad histórica nos ha revelado. tiene para aclarar muchos problemas. hasta ahora indóciles. en efecto. de los que no son o no se saben maridos ni padres. Entonces se organiza frente a ella la asociación de los viejos: el Senado. ha sido la juventud. es la primera familia. La mujer busca la protección de sus hermanos y hermanos de su madre. con que hemos sido favorecidos en la zona etnográfica. de los tiempos plenamente históricos. ha sido el amador.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 271 El festival de danzas enmascaradas o Carnaval. Es curioso advertir que los historiadores de Grecia y Roma no saben qué hacerse con el estrato más profundo. que basta a mi propósito de presentar en el origen del Estado un ejem­ plo de la fecundidad creadora residente en la potencia de­ portiva. mostrar la fecundidad que esta sor­ prendente iluminación. en efecto. Y todo ello. Conviene. y se hace centro de un grupo social opuesto al «club» de varones. No ha sido el obrero. y necesito todavía dirigir la atención del lector hacia épocas menos pri­ mitivas y más conocidas de él que esa hora de albor y ma­ drugada. en que predominó sin trabas ni freno la gresca juvenil. preocupada de feminidad y resuelta al combate. Era preciso que el resto de la masa social procurase su defensa frente a las asociaciones bélicas y políticas de los mozos. Tal vez encontrásemos en el amor el prototipo de la vitalidad primaria.

se sorpren­ derá de la identidad. Esparta. que reúne en torno a un jefe a los va­ rones mozos. por el contrario. «File» significa tribu. sino como cuerpo organizado de guerreros. en un proceso de reformas utópi­ cas. Por eso en Atenas todo lo tradicional se borró pronto. «Fratría» significa herman­ dad. que era un manjar ritual. la solidaridad de su asociación cul­ tural y bélica se simboliza en las famosas cenas. los Masai del Africa oriental. Antes de que exista la polis. o com­ pañía. la «fratría» o hermandad. No se olvide que. que era primero una divinidad lunar y luego una mujer extranjera. que acaban por aniquilarlo. Es exactamente lo mismo que los germanos­ llamaron «Gefolgschaft». organizada en asociación de fiesta y guerra. piensa menos y vive más recia­ mente. que tiene entre los arios asiáticos su correspon­ dencia en la «sabha». donde se tomaba la «sopa negra». Los helenistas en­ tienden el sentido de estas palabras. bajo la especie de organización militar. primitivamente los jóvenes lla­ man padres a todos los hombres de la clase más provecta. compañía. La gente ática era demasiado inteligente. Por lo que hace a Grecia. Ahora bien. el Estado. Los guerreros viven juntos y aparte de sus familias. como un álcali. En nuestro vocabulario militar per­ dura este sentido originario en la palabra «compañía». Por esta razón quedan en el Atica tan escasos residuos de la organización primitiva. el pueblo griego se hallaba es­ tructurado en esas otras formas. como he dicho. los que siguen a uno leal­ mente. pero no como unidad de consanguíneos. claramente indica su nombre el principio asociativo de sociedad secreta. y el cuerpo social entra. pero no entendían hasta hace poco qué cosas eran las así designadas. los «secuaces». por ejemplo.272 JOSÉ ORTEGA Y GASSET más arcaico de instituciones que encuentran en las ciudades helénicas y latinas. desde luego. El que quiera comparar lo que se sabe de la vida militar lacedemonia con cualquiera asociación de jóvenes de las existentes aún en los pueblos llamados sal­ vajes. porque la historia nos lo demuestra reitera­ damente— descompone. la ciudad con su Constitución. llega éste . «fratría». no es más que la clase de edad de los jóvenes. y se llaman entre sí hermanos. «hetairía». y «hetairía». En cuanto a «hetairía». que deshace fácilmente el organismo. Y no es extraño que aquí sea donde se localiza el mito del Tobo de Helena. es decir. estas institucio­ nes se llaman «file». y la agudeza mental es una sublime inquietud y como una neurastenia maravillosa. Si un exceso de agudeza e inquietud intelectual —forzoso es reconocerlo. Allí encontramos las «fratrías» en pleno vigor.

Se trata de la corporación de los sacerdotes llamados Salii. pero no se lograba confirmar tal origen. Al punto veremos que una nueva etimología. en que se rinde culto a las divinidades tutelares de la ciudad. ni lo supieron los romanos. Y. de dónde proce­ día. y que a la hora en que vemos aquél bajo una plena luz de historia. ambos son pueblos que se ca­ racterizan por su maniática conservación del pasado. No he de hablar de los colegios de pontífices y augu­ res. como hoy lo es de Ingla­ terra. Este fue el caso de Roma.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 273 a su mayor solidez y perduración cuando un pueblo mode­ radamente inteligente posee cierto extraño y nativo don de mando. Junto a las curias. C. pero no porque lo fueran propia y exclusiva­ mente. que los arqueólogos romanos más antiguos no las comprendían ya. formada por dos cuerpos. aunque tienen mucho que ver con la tesis aquí sustenta­ da. de doce miembros cada uno. Poníase en relación con Cures y Quintes —los hombres de la lanza—. la agricultura y . conserve muchos más restos de arcaísmo. El nombre mismo cu­ ria no se sabía. Así acaece que la división más antigua del Estado roma­ no es la curia. de J. Todo lo ve­ tusto que ya no se entiende se carga de electricidad mística y se hace religioso. • Así se explica que habiendo Roma aparecido sobre el área histórica más tarde que Grecia. suscitaba ya en el romano del siglo II a. por el arcaís­ mo de su vestimenta ceremonial. Ello es que en el subsuelo de la estruc­ tura política romana hallamos residuos vetustísimos de sus instituciones primitivas —tan vetustos. Los filólogos contemporáneos se han dado de cabezadas para averiguar cuál era su etimología. de sus ejercicios rituales y de sus cantos. que simboliza a un tiempo la guerra. Estas insti­ tuciones se conservaron siempre en Roma como institucio­ nes religiosas. toda institución arcaica que ha perdido la actualidad de sus otras intervenciones tiende a conservarse como fenómeno religioso. el dios la­ tino. sobremanera palpable. Prefiero referirme sólo a una sociedad que. las curias no son ya más que asociaciones de piedad patriótica. una impresión mixta de respeto y comicidad. notable semejanza. Como casi todas las instituciones primarias de Roma poseía una es­ tructura dual. Estaba consagrada al culto de Marte. sino porque. según es sabido. No en balde supervivencia y superstición son sinónimos. las más antiguas instituciones roma­ nas son los colegios y sodalidades o compañías de sacer­ dotes. recibe inesperada iluminación merced a esta doctrina sobre el origen del Es­ tado.

274 JOSÉ ORTEGA Y GASSET el pastoreo. los perseguían. el exilado. que es. Pero lo importante es advertir que cuando Roma destro­ na sus reyes. a costa del Estado. celebraban los salios sus procesiones. en muchas asociaciones varoniles de Africa y Melanesia. pero que era ni más ni menos que el antiquísimo indumento de guerra —el traje usado por los patricios hasta el siglo VII antes de J. cenas rituales tan opíparas. que eran etruscos y significaban la dominación extranjera. aparecen entonces súbitamente. y portaban unos grandes escudos de forma desusada. el desterrado. en las cuales dan­ zaban una primitiva danza bélica. del mismo sesgo que la fiesta de las lupercales. vestidos de pastores. De aquí ex-sul. encontramos en esta sociedad de los danzadores guerreros todos los síntomas del primitivo "club" juvenil. Cicerón re­ fiere que habiéndose una vez incendiado esta curia o casa de los salios. con que azuzaban a los transeúntes. Como se advierte. del Estado romano. la raíz de nuestro Carnaval. Sus procesiones eran el centro de un gran festival urbano. de saltar. Trá­ tase de la conexión de esta sociedad con la fundación del Estado romano. que danzaba delante del resto como de un coro. el peñón que ha saltado en el mar (1). es decir. C. Eran conser­ vados en una "mansión" llamada curia saliorum. en parte. que tomaba cariz orgiástico. unos ciudadanos se disfrazaban con pieles de lobo. Y lo hallamos todo ello unido a la fundación de la sociedad. Esta fiesta de pastores que dan caza al lobo enemigo se conserva. usando unos y otros de cardos. los romanos quieren retornar a sus instituciones primitivas y se organizan en república. En ella. se llamaba prae-sul. En su curia celebraban. es decir. como máximos magistrados y suprema representación del Estado. que era usado lla­ mar a toda gran comilona coena saliorum. en forma semejante.—. de aquí ín-sul-a. "totem" urbano de Roma. el que baila delante —porque el tema sul es el mismo tema sal—. el que ha saltado más allá de la frontera. saltar. dos cónsules. En Roma se veneraban estos escudos por lo mis­ mo que se había perdido la noción de su origen. sobre todo en la de Marte. bajo nombres y con vocablos tan antiguos. mientras otros. Vestían un traje que ya parecía grotesco. se halló en ella el báculo real de Rómulo. La lupercal es la fiesta de la loba. El canto o carmen saliare era un himno a Marte. El jefe de cada uno de los cuerpos. . De aquí su nombre: Salii —de salire—. danzar. En ciertas fechas. Al frente de ésta. que nadie en Roma los entendía ya. sin que se sepa de dónde procedía ni la esencia ni el nombre.

los dos prae-sules o jefes de los jóvenes guerreros y danzarines. no lo hacía por su pie. ca­ racterístico de un estadio en la evolución social. con insula. aunque fonéticamente superior. pero entre las varias propuestas hay una. por tanto. es preferida otra más gris e históricamente menos verosímil. en general. Reichland. Pues bien. y adon­ de su poderío alcanza. Los sostenes del Estado son los ricos homes. entre otros por Mommsen. que convivían en la asociación varonil . fundadores del Estado romano. recordamos que se enlaza con la instauración de la ciudad la leyenda del rapto de las sabi­ nas como una de las primeras hazañas realizadas por Rómu­ lo y sus compañeros. preconizada. a termi­ nar el arco de los orígenes políticos de Roma. Véase el primer tomo de su historia.EL ORIGEN DEPORTIVO DEL ESTADO 275 ¿Qué son estos cónsules? Los gramáticos disputan mucho todavía sobre la etimología de este vocablo. Quede aquí por ahora este esquemático dibujo sobre el origen deportivo y festival del E s t a d o . evidente que bajo la especie decaída de la corporación salia hallamos la supervivencia de los primitivos "clubs" juve­ niles. es decir. con prae-sul. en rigor. 2 3 4 J O S É ORTEGA Y G A S S E T NOTAS Así Mommsen. Hoy. En modo alguno doy como firme esta etimología. lacónicamente. una ecuación que muestra entre los germanos el mismo origen del Estado. En los ritos matrimoniales de Roma perduró la huella del rapto origina­ rio. co-varonía. para colmo de convergencias sugestivas. la más reciente explica­ ción de esta palabra no es otra que curia-coviria. consules significa los que danzan juntos. . la esposa. Porque. ya que. Y. Nos es. que pone en relación este vocablo con exul. Su casa y soli­ daridad se llamó curia. a fin de que no pisase el dintel. como es sabido. al ingresar en la casa de su marido. es decir. Pero el tema sería inagotable. reunión de hombres jóvenes. El rico-home no era rico porque 2 3 1 . Rico es el poderoso —el Recke (Sigfrido y. Su poderío es Reich. sino que éste la to­ maba en vilo. Nuestra interpretación permite recono­ cer en esta leyenda un hecho bien general y notorio. Viene ésta con perfecto ajuste. los nobles de la épi­ ca son Recken) jayán o mozo aguerrido. Para los que persigan con interés estas cuestiones añado aquí. simbolizando así que había sido arrebatada. Conste. pues. que rico no significa poseedor de cuantías económicas. según ella.

El sentido deportivo de la vitalidad" y "II. valiente. [En una nota del libro En torno a Galileo (colección "El Arquero".] 4 a . Madrid. en noviembre de 1924 dio Ortega en la Residencia de Estudiantes madrileña dos conferencias: "I. edición.276 JOSÉ ORTEGA Y GASSET fuese "propietario de los instrumentos de la producción". la juventud y el Carnaval". al revés. aguerrido. Por o t r a parte. publicado luego en un t o m o de El Espectador con el título "El origen deportivo del Estado". era dueño de tesoros p o r q u e era rico. la juventud y el Carnaval". El Es­ tado. sino. 2. 1959) escribe Ortega: "Del instituto de coetaneidad hablo yo en un estudio que primero titulé "El Estado.

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