JUEVES, 29 NOVIEMBRE 2007

LA CONTRA
Mariano Pérez Álvarez, psicólogo clínico
VÍCTOR-M. AMELA IMA SANCHÍS LLUÍS AMIGUET

Tengo 55 años. Nací en Oviedo, donde soy catedrático y profesor de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos en la universidad. Soltero y sin hijos. Me interesan las políticas con alta sensibilidad social. Soy ateo, pero partidario del catolicismo civil

“Inventan enfermedades para comercializar fármacos”
Lógica del consumo
Mariano Pérez con Héctor González, investigadores universitarios expertos en psicología clínica y psicofarmacología, han escrito un libro necesario, La invención de los trastornos mentales (Alianza Editorial). En él indagan con rigor las razones del aparente deterioro de nuestra salud mental, sobre todo en los últimos 20 años, y muestran cómo los intereses comerciales de las industrias farmacéuticas llegan a crear y publicitar nuevas enfermedades mentales para ofrecernos fármacos que actúan sobre los síntomas. “Considerar los trastornos mentales como enfermedad es una falacia. Culpabilizar al cerebro y a los genes es una tendencia muy actual relacionada con la lógica del consumo”.

IMA SANCHÍS

45300

os trastornos mentales se inventan? Sí. Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, en los últimos 50 años, sobre todo a partir de los 80, dichos trastornos han crecido un 200%. ¿A qué se debe? Al marketing farmacéutico, a la promoción de medicamentos a costa de definir supuestas enfermedades. Problemas de la vida que no eran relevantes, o que las personas entendían y trataban sin calificarlos de enfermedad, fueron capitalizados por la industria farmacéutica para comercializar fármacos. ¿Por ejemplo? La fobia social responde a una estrategia de convertir la timidez, una manera de ser, en una categoría diagnóstica que ahora se asume como una enfermedad con base biológica. Lo mismo ocurre con el trastorno de pánico. ¿Temor súbito ante una situación? Sí; en realidad es una derivación de los aspectos somáticos de la ansiedad. Es decir, que lo han desgranado de una categoría más amplia para comercializar un fármaco. ... Si resulta útil. Un ataque de pánico responde a circunstan-

L

JORDI BELVER

cias personales de la vida que tienen que ver con tu pasado, con tu presente y con la perspectiva de futuro en la que estás situado. Si lo descontextualizamos convirtiéndolo en una categoría con supuesta base biológica, lo dejamos a merced de una medicación que, en el mejor de los casos, es sintomática, es decir, que no cura, sólo rebaja los síntomas. ¿Me está diciendo que todo es una cuestión de dinero? Sí, pero eso es algo públicamente conocido, no descubro ninguna mano negra; y eso es lo escandaloso, que no provoque escándalo. Trastornos como la depresión han alcanzado proporciones epidémicas, ¿por qué? Hasta los años 80 la depresión se consideraba un trastorno menor. El boom de la depresión está relacionado con la promoción del famoso Prozac, que, después de la aspirina, es uno de los medicamentos más consumidos. En el 2005, los más vendidos fueron los psicofármacos. Este fenómeno está relacionado con la medicalización de la vida cotidiana, es decir, convertir problemas consustanciales a la vida en síntoma y enfermedad, para luego ofrecer soluciones mágicas que convierten a la gente en consumidora. Está dentro de la misma ten-

dencia que el consumo. De hecho, estas campañas se denominan técnicamente campañas de sensibilización a la población. ¿Como los charlatanes de feria? Sí, pero ahora con toda la tecnología, sofisticación comercial y el enmarque de la investigación científica. Estábamos con la depresión. La gente ha aprendido a plantear los problemas de la vida –frustraciones, decepciones, dificultades en el trabajo, expectativas incumplidas…– como depresión, entendiéndola como un desequilibrio neuroquímico que se soluciona con fármacos. Quizá nos cueste hacernos cargo de nosotros mismos. Sí, es más cómodo atribuir nuestro malestar a cuestiones genéticas. Hay un estudio importantísimo de la OMS que demuestra que los trastornos psicóticos se superan en un 63% en los países en vías de desarrollo y, sin embargo, en el Primer Mundo sólo en un 37%. Sorprendente. ... Y paradójico. El problema es que aquí tratamos los trastornos psicóticos, la esquizofrenia por ejemplo, como enfermedades de base biológica únicamente remediables mediante la medicación, y no está nada claro que la esquizofrenia tenga una causa biológica establecida. Pero lo que sí está claro es que los trastornos psicóticos están relacionados con las circunstancias de la vida. Aquí, si tienes un brote psicótico, te llevan directo a urgencias y te ingresan. Así es, y trabajan los síntomas de acuerdo con el fármaco: si sigues oyendo voces, te dan un fármaco más fuerte. Es importante saber que la medicación antipsicótica es, en el mejor de los casos, sintomática, no actúa en la supuesta causa orgánica. ¿Qué hacen en el Tercer Mundo? Como no tienen nuestros medios, la gente con estos síntomas no es segregada de la comunidad, no pasa a ser un enfermo que entra en una carrera psiquiátrica de hospitales, urgencias..., y se recupera antes que quien es atendido en el mejor centro de Londres. ¿Pero la esquizofrenia no es una enfermedad crónica? Ya ve que en el Tercer Mundo hay una alta remisión. Habría que matizar, pero la propia medicalización de un fenómeno puede convertir el fenómeno en enfermedad. Con esto de que todo es genético nos están dejando muy indefensos. Es un fenómeno cultural de los últimos 20 años, porque no hay bases científicas sólidas que lo prueben. Los trastornos mentales tienen que ver más con la persona y sus circunstancias que con el cerebro. Además, los síntomas tienen un sentido, ocurren por algo, son significados a los que uno debe atender y no eliminar; eso es como matar al mensajero. Menos fármacos y más filosofía de vida. Exacto. Y ahora las medicaciones que se aplican a los adultos se tratan de generalizar a los niños, y no hay estudios sobre los efectos secundarios. Es muy preocupante.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful