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8 SÁBADO 30 DE OCtuBrE DEl 2010 Las protestas por las medidas de ajuste de los

SÁBADO 30 DE OCtuBrE DEl 2010

8 SÁBADO 30 DE OCtuBrE DEl 2010 Las protestas por las medidas de ajuste de los

Las protestas por las medidas de ajuste de los gobiernos

Europa confusa y convulsa

Los anuncios de refundación del capitalismo y de control se han quedado en nada o no se cumplen

y de control se han quedado en nada o no se cumplen JOAN Coscubiela L a

JOAN

Coscubiela

L a situación en Francia es la expresión de un conflic- to, aún difuso y no articu- lado, que se está fraguan- do en toda Europa. Tiene

su origen en el sentimiento de injus- ticia en el reparto de los esfuerzos que han provocado las medidas de los gobiernos para superar la crisis. La anunciada refundación del capi- talismo se ha quedado en nada. Los compromisos de mejor regulación del sistema financiero, de control de los paraísos fiscales –a los que se- ría más lógico llamar sumideros fis- cales–, de establecimiento de una ta- sa internacional que grave los flujos de capital o la armonización de la fis- calidad europea no llegan.

En cambio, se generalizan medidas de ajuste y reducción de de- rechos que provocan un incremen- to de las desigualdades. Cuando se vaticinaba un mayor control de la economía y los mercados por parte de la sociedad y la política, la reali- dad que se impone es la contraria. Las resistencias de los gobiernos a actuar coordinadamente aumentan las dificultades de la política ante una economía globalizada. Y esos lí- mites, reales pero no deterministas, son utilizados por los gobiernos pa- ra justificar la orientación de sus po- líticas, cada vez más marcadas por la exigencia de rentabilidad de los mercados. Esta sumisión de los esta- dos y las justificaciones que se ofre- cen están provocando efectos cola- terales graves en términos democrá-

ticos. Propician una percepción de inutilidad del Derecho y la política para regular las relaciones e intere- ses sociales, se generan sentimien- tos de resignación e impotencia de la ciudadanía y se deslegitima la de- mocracia y sus instituciones. Como ha sucedido en otros mo- mentos de la historia, la respuesta inicial a la injusticia no está siendo un conflicto social organizado que consiga reformas justas. Las reaccio- nes están siendo complejas, confu- sas y en ocasiones socialmente peli- grosas. Están apareciendo ideas co- rrosivas en términos de civilización. Algunos derechos sociales, como el empleo estable, que no permanente, son presentados como privilegios. Se confronta a colectivos sociales en- tre sí cuando se presenta a los traba- jadores de más edad y con derechos como los culpables del paro y la pre- cariedad que sufren los jóvenes. O a los inmigrantes como los culpables de la insuficiencia de servicios públi- cos o del colapso que sufrimos todos. En el fondo de estos planteamientos subsiste implícitamente una idea insolidaria. Se pretende que los cos- tes de la crisis se repartan solo entre una parte de la sociedad. Aquellos que obtienen principalmente sus in- gresos de las rentas de su trabajo per- sonal, sean asalariados, autónomos, pequeños empresarios o pensionis- tas. Y que las elites que obtienen sus ingresos a partir de los beneficios del capital o de su estatus de nomencla- tura en grandes corporaciones pri- vadas queden al margen de los es- fuerzos para superar la crisis. De ahí la agresividad, tanto en Europa co- mo en EEUU, con que estas elites res- ponden a las medidas de algunos go- biernos, por muy moderadas que sean. Las virulentas reacciones an- te las propuestas de regular mejor la

reacciones an- te las propuestas de regular mejor la NuAlArt A todos los países les interesa

NuAlArt

A todos los países les interesa que el conflicto de Francia se cierre con reformas en positivo

fiscalidad sobre el capital han llevado a los gobiernos a limitar sus políticas fiscales a la reducción del gasto públi- co y el incremento de la fiscalidad so- bre el trabajo o el consumo. Mientras, las respuestas sociales no se presentan articuladas. En mu- chas personas aparece el espejismo del sálvese quien pueda. Algunos po- deres económicos, políticos y comu- nicativos propician y promueven reacciones de los sectores más afec-

tados por la crisis contra los que es- tán aún más abajo en la escala so- cial, los inmigrantes, por ejemplo. Con comportamientos que no son solo xenófobos, sino claramente clasistas. En algunos países, las or- ganizaciones sociales caen en el es- pejismo de salidas locales a la crisis. El resultado –de momento– es un conflicto social difuso y confu- so al que le cuesta articularse, tan- to en las propuestas como en la ma- nera de defenderlas. Y desde Francia nos llegan se- ñales contradictorias. De un lado, aparecen relatos sociales compar- tidos en positivo. Los jóvenes gri- tan que cuando más tarde se jubi- len sus padres, más van a tardar ellos en poder trabajar. Un mensa- je que advierte a toda Europa de la profunda contradicción entre las reformas del mercado de trabajo y de las pensiones que se quieren im- poner. De otro, la negativa de Sar- kozy a la negociación puede con- ducir a un enquistamiento del con- flicto, que puede restar adhesión social a las protestas y no es segu- ro que propicie salidas más justas y progresistas.

a Europa en su conjunto le interesa que el conflicto social en Francia se canalice con refor- mas del sistema social en positivo. Interesa a los que sufren las injus- ticias de los ajustes, pero interesa también a quienes quieren conser- var el sistema económico y social en lo fundamental. En caso contra- rio, como ha sucedido en otros mo- mentos de la historia, el conflicto puede conducir a una alta corro- sividad de la sociedad en términos de civilización y a un retroceso de la convivencia democrática. H

Profesor de Derecho de Esade.

Perlas del papel

corridas, perversiones y burladeros

La polémica por la creciente judicialización de la política catalana no decae

E l frenesí de hace 48 horas por una posible precipita- ción del final de ETA lan- guidecía ayer en el quios- co como por arte de ensal-

mo. Diríase que el vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, había logrado que vol-

viera a prevalecer el discurso oficial del Estado en la lucha antiterrorista

y que el PP le secundaba bajo cuer-

da. Tanto, que El Mundo, Abc, La Ra-

zón y La Gaceta apenas hurgaban en

el tema y que la última sostenía en el

editorial que era al Gobierno a quien le interesaba que se hablara de ETA cuando «el problema no es ETA, ¡es la economía, estúpidos!». Pues, si es por eso, El País y Públi-

co servían ayer un par de informaciones llamati- vas. El primero explica- ba que las inspecciones en el mercado laboral catalán habían detecta- do que el trabajo sumer- gido se había disparado este año, ocupando tam-

bién a parados y a inmi-

grantes irregulares. Y el segundo contaba que 24 entidades vecinales, sociales, sindicales, medioambien-

tales y de consumidores habían crea- do en Barcelona una plataforma cí- vica para emplazar a los políticos a la defensa del Estado del bienestar, de impuestos más equitativos y ma- yor lucha contra el fraude fiscal.

más equitativos y ma- yor lucha contra el fraude fiscal. Llamativa era también la porta- da
más equitativos y ma- yor lucha contra el fraude fiscal. Llamativa era también la porta- da

Llamativa era también la porta- da que El Punt dedicaba al PP –Pu- ro Populismo, titulaba– por sus con- tradicciones al recurrir cosas que ha aprobado en lengua, inmigración y toros, y que arropaba con un edito- rial tras el paseíllo ante el Tribunal Constitucional para recurrir la pro- hibición catalana de las corridas: les

acusaba de «utilizar los tribunales

de justicia en la última instancia de la decisión política. Una perversión del Estado de derecho que puede parecer menor a todos aquellos que, como el PP, son demócratas por estrategia política, pero no por convicción». En contraposición, un editorial de El Mundo bende- cía la judicialización de la políti- ca: «Es un argumento muy pobre

acusar [al PP] de intentar ga-

nar en los tribunales lo que pierde

El tiempo –y el

en el Parlament (

) (

)

TC– dirán quién tiene razón». Pues no descarten, como sostenía Igna- cio Escolar (Público), que el recurso –del que abominaba porque supon-

dría instituir un derecho constitu-

cional «a torturar un animal hasta la muerte»– prospere con el actual tri- bunal: «Ya vimos a parte de este tri- bunal deliberando sobre el Estatut tras un burladero». H XAVIEr CAM-

PRECIÓS

El turno

tras un burladero». H XAVIEr CAM- PRECIÓS El turno XAVIER Moret cementerios para ‘vivir a todo

XAVIER

Moret

cementerios para ‘vivir a todo lujo’

E n estos días de otoño, mientras se mezclan en la cosmopolita Hong Kong las ceremonias en honor de los antepasa-

dos con los disfraces de Halloween, leo en un diario local que los asiá- ticos gastan cada vez más en ente- rrar a sus muertos. No me sorpren- de en esta tierra donde persisten las enseñanzas de Confucio de vene- rar la memoria de los antepasados.

Quien más se está aprovechan- do de esta tendencia es una empre- sa de Malasia, especializada en en- tierros de lujo, que ya cuenta con cementerios en seis países asiáti- cos. Entre sus productos de más éxito figuran una urna de jade que vende por 44.000 euros, y un ataúd con incrustaciones de oro y plata que sale por unos 80.000. Con el feng shui como aliado, las parcelas más caras de la citada em- presa son las situadas en lo alto de las colinas, desde donde el muer- to disfruta de una excelente vista. Explica el fundador que la idea de crear cementerios de buen rollo le vino tras asistir a un funeral. «Al

Una empresa de Malasia ofrece entierros a precios astronómicos en seis países asiáticos

ver la pobre imagen de los cemen- terios locales, pensé: ¿por qué no hacemos un cementerio cuidado como un jardín en el que, una vez muertos, nuestros niños puedan venir a visitarnos sin temor?». Esta feliz idea de negociar con al- go tan inevitable como es la muer- te le llevó a diseñar un parque de 327 hectáreas en Malasia, el Nirva- na Memorial Park, un seis estrellas presidido por un dragón de un ki- lómetro de largo, en el que pueden encajarse las urnas con cenizas de los seres queridos, y estatuas de la diosa china de la compasión, vene- rada por budistas y taoístas. El sec- tor cristiano del cementerio está presidido por una estatua de Jesu- cristo, con lo que un amplio espec- tro de hipotéticos futuros clientes queda representado. Ante este halagüeño panorama me apostaría lo que fuera a que el empresario en cuestión celebrará el Día de Difuntos, evocado por lo general con un halo de tristeza y crisantemos, descorchando una botella de champán. Con lazo ne- gro, claro. H