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CARLOS M IRANDA P ACHECO

¿PODEMOS EXPORTAR GAS NATURAL?

Diciembre de 2003 La Paz - Bolivia

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¿PODEMOS EXPORTAR GAS NATURAL?
Primera edición, diciembre de 2003
Autor: Diseño de tapa: Depósito legal: Edición: Tiraje: Derechos de autor: Fundación Milenio
Av. 16 de Julio No. 1800, Edificio Cosmos, piso 7 Teléfonos: (591-2) 231 27 88 – (591-2) 231 45 63 Fax: (591-2) 239 23 41 • Casilla Postal 2498 Correo electrónico: fmlnio@caoba.entelnet.bo Internet: www.fundacionmilenio.org La Paz - Bolivia Ing. Carlos Miranda Pacheco Carlos Néstor Solares 4-1-1623-03 Fundación Milenio 1.000 ejemplares Ing. Carlos Miranda Pacheco

Impresores:

EDOBOL 241 04 48 La Paz - Bolivia

Impreso en Bolivia Printed in Bolivia

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Contenido

A manera de prólogo ...................................................................................... Introducción .................................................................................................... I) II) III) ¿Podemos y debemos exportar gas natural? ..................................... Mercados posibles ................................................................................. Vías de exportación ............................................................................... Bolivia centro de producción y transporte de gas en el Cono Sur de Latinoamérica................................................. IV) V) VI) Exportación a la Argentina - Resumen y resultados .......................... Exportación al Brasil ............................................................................. Exportación a Chile ...............................................................................

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VII) Exportación como LNG ......................................................................... VIII) Exportación como GTL.......................................................................... IX) X) Posibles ingresos fiscales .................................................................... Reflexiones a guisa de conclusiones ..................................................

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A manera de prólogo

En fecha 11 de septiembre de 2003, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, a través de la Unidad de Análisis de Política Exterior (UDAPEX) y la Fundación Milenio, organizaron un foro sobre “Las exportaciones de gas natural como instrumento de política exterior”. El presente trabajo está basado, fundamentalmente, en la exposición que el autor realizó en dicha ocasión. El material de esta publicación pretende proporcionar al lector información de la industria petrolera nacional e internacional en forma ordenada, de modo que permita formar un criterio sobre la naturaleza de nuestra producción de gas y su exportación.

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Introducción

La exportación de gas natural de Bolivia es tema de un intenso debate nacional cada vez que se presenta la oportunidad y se conoce un proyecto que permita realizar dicha operación. En 1968, la exportación de gas a la República Argentina suscitó una acalorada discusión interna que fue solucionada con la inclusión de YPFB en el proyecto. En esa forma Bolivia es un país exportador de gas natural desde mayo de 1972, fecha en la que se inició la provisión de gas boliviano a la República Argentina y que se mantiene en forma ininterrumpida hasta la fecha. En 1974, se delineó la exportación de gas por YPFB al Brasil. El proyecto fue sujeto a otro intenso debate que duró casi dos décadas. Las principales objeciones al proyecto se basaban en la insuficiencia de reservas que permitan la exportación y el abastecimiento del consumo interno. Los descubrimientos de reservas después de 1996 superaron las expectativas de propios y extraños desvirtuando esas objeciones. Así en 1996, se firmó el contrato de exportación entre YPFB y Petrobras. Concluido el gasoducto de exportación entre Bolivia y Brasil las entregas de gas boliviano se iniciaron en julio de 1999 y deberán continuar en forma creciente hasta el 2021. Las reservas probadas de gas natural hasta la fecha están muy por encima de los volúmenes requeridos para el crecimiento del mercado interno y la provisión comprometida a Petrobras. Estas reservas podrían ser ampliadas de seguirse con trabajos importantes de exploración. Esa insuficiencia de mercado planteó a las compañías petroleras y al Estado la necesidad de lograr otros mercados importantes que permitan “monetizar” las reservas. Lo anterior, sumado a una deficiencia estructural de producción de gas en Norteamérica dio origen al atrevido proyecto de exportación de gas convertido en líquido (LNG) a los mercados de México y EEUU de NA. El proyecto presenta el grave problema de escoger el puerto de embarque en el Pacífico (Chile o Perú). Esta complicación ha sido agravada por la objeción a los niveles de ingresos que el proyecto produciría para el Estado. Estas dificultades han sido combinadas con planteamientos que sostienen que primero se
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debe industrializar este recurso natural para así exportarlo después con valor agregado. Para facilitar la comprensión de este trabajo, es necesario realizar algunas puntualizaciones. El gas natural producido en los campos es transportado hasta los grandes centros urbanos e industriales a través de gasoductos. Una vez en ese destino es distribuido por redes de tubería similares a las del agua potable, para ser utilizado fundamentalmente como combustible (energético), en hogares, establecimientos comerciales e industriales. Desde hace unos 10 años la industria de mayor consumo es la eléctrica a través de plantas termoeléctricas, quemando gas en turbinas para generar electricidad. Esta tendencia es tan marcada que, así como el petróleo es casi sinónimo de gasolina, la termoelectricidad es para el gas. Una fracción muy pequeña (menos del 5 por ciento) del gas producido en otras latitudes es industrializado en plantas petroquímicas y de fertilizantes. La conversión directa a líquidos será tratada en detalle en el capítulo VIII. Los volúmenes para este efecto son muy pequeños. Para tener un marco general de referencia a diciembre del 2002, el mundo producía 244 miles de millones de pies cúbicos por día. Bolivia a esa fecha producía cerca de 600 millones de pies cúbicos por día. Se debe estar consciente que no se puede hablar de gas solamente. Cuando se aborda el tema de la producción de gas y su destino se está hablando, también, de la producción de petróleo por el hecho que ambos hidrocarburos son producidos conjuntamente. El esquema del gráfico # 1 muestra la naturaleza de nuestra producción de hidrocarburos. En el inicio se puede apreciar que el gas y el petróleo son producidos conjuntamente en una mezcla que debe ser tratada en plantas en las cuales gases y líquidos son separados, obteniendo gas natural, GLP para consumo interno y exportación y líquidos en forma de condensado y gasolina natural para ser tratados en nuestras refinerías y obtener los carburantes de uso diario. Adicionalmente, para evitar cualquier confusión, si bien el gráfico # 1 muestra gas y LPG como productos de exportación, el gas es el producto de gran exportación y tema central de este trabajo. El LPG es el gas que se consume en garrafas y escasamente alcanza a cubrir el mercado interno en períodos de demanda adicional como invierno, Todos Santos, etc. Pasado los períodos de demanda incrementada se producen meses de excedentes disponibles para exportación, razón por la cual está incluido en el gráfico # 1 como producto de exportación ocasional.
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Lo anterior, para aclarar que si bien para el hombre de la calle gas es aquel que consume en garrafas y se ha vuelto parte de su vida cotidiana, la gran polémica y este trabajo están referidos al gas natural que se transporta por gasoductos y no al GLP de las garrafas que se transporta por poliducto por ser un producto líquido. Los yacimientos que producen grandes volúmenes de gas acompañado de volúmenes reducidos de un petróleo liviano son llamados yacimientos de gas y condensado. En nuestro país todos los yacimientos productores importantes son de esa naturaleza. Para lograr una recuperación óptima del gas y el petróleo de esos yacimientos, en casos especiales, parte del gas en superficie debe ser reinyectado. Para efectos de simplificar el tratamiento del tema, en este trabajo se tratará del gas que ya está libre para su comercialización.

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I) ¿Podemos y debemos exportar gas natural?

Con datos oficiales de YPFB, en el gráfico # 2 se pueden apreciar las inversiones realizadas en el sector de hidrocarburos en exploración (hallazgo de campos productores) y explotación (pozos y otras instalaciones para la puesta en producción de los campos descubiertos) en los últimos 13 años. Como se puede deducir, por las cifras en el gráfico mencionado, de un ritmo anual de $US 50 millones en exploración y $US 36 millones en explotación, a partir de 1997 las inversiones en exploración y explotación han subido a un promedio de $US 247 millones y $US 200 millones anuales respectivamente. Estas inversiones anuales desde 1997 hasta el 2002 alcanzan a la suma de $US 2.888 millones, sin tomar en cuenta $US 347 millones invertidos en el gasoducto GASYRG entre Yacuiba y Río Grande.

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Las inversiones en exploración y explotación de los últimos seis años son las inversiones más grandes que se han tenido en este sector en el país en tan corto tiempo. Los resultados obtenidos, también han sido de gran magnitud. A Enero del 2003 las reservas probadas y probables de gas alcanzan a la cifra de 54.9 trillones de pies cúbicos y las de petróleo a 956 millones de barriles1. Se puede afirmar que los resultados han superado las expectativas. Como todas las labores de exploración y explotación están en manos de compañías petroleras internacionales, bajo el régimen de contratos de riesgo compartido, en la tabla #1 se puede apreciar la distribución de las reservas y el origen de las compañías que detentan el derecho legal de su explotación.

Si bien estas reservas son de gran magnitud, no se debe caer en la ilusión que están entre las más importantes del mundo. Las reservas mundiales probadas de gas a enero del 2003 alcanzan a 5.500 TCF y las probadas de petróleo a
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Trillón de pies cúbicos en la industria petrolera se llama a un millón de millones de pies cúbicos (1012). Un barril de petróleo es igual a 159 litros.

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1.047 miles de millones de barriles, frente a las nuestras que a la misma fecha llegan a 28.69 TCF y 486.1 millones de barriles respectivamente. No obstante lo anterior, las reservas nacionales de gas son las de mayor magnitud regionalmente (en el cono sur de América Latina). Como se puede apreciar en la tabla # 2 y gráfico # 3 las reservas de gas natural del país se han incrementado en gran forma en los últimos siete años. Las reservas probadas (P1) de gas han subido de 3.75 TCF a 28.69 TCF. Las probables (P2) de 1.94 TCF a 26.17 TCF y las posibles P3 son apreciadas de 4.13 TCF a 24.20 TCF.

Las reservas probadas (P1) y la suma de una fracción de las probables (P2) son las que en la industria se consideran como la base para su utilización en cualquier proyecto. En tal sentido se puede afirmar que el país cuenta con la seguridad mínima de 28.69 TCF de gas y una máxima de 54.86 TCF. Estas cifras son válidas para el presente ya que de continuarse la exploración serían modificadas para arriba conforme se puede apreciar en las tablas mencionadas. Igual proceso han experimentado las cifras de las reservas de petróleo (condensado), que como se explicó anteriormente están indisolublemente ligadas a las del gas. Las cifras de la tabla # 3 y gráfico # 4, precisamente muestran esta situación.
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El consumo interno de gas, que tradicionalmente ha sido muy reducido frente a las reservas, ahora con las nuevas cifras representa niveles más reducidos. La evolución del consumo interno de gas se puede apreciar en la tabla # 4. Esta tabla muestra que el consumo de gas es reducido y su horizonte de crecimiento no es muy importante porque las industrias, grandes consumidoras de energía, tales como cemento, fundiciones, plantas termoeléctricas, etc., ya utilizan gas. El consumo domiciliario y el gas comprimido para vehículos todavía es incipiente por tanto, aún cuando su uso sea más difundido, no representarán incrementos espectaculares de la demanda. Con las cifras anteriores y tomando en cuenta los siguientes aspectos: a) La exportación ininterrumpida a la Argentina desde 1972, que a la fecha alcanza un volumen del orden de los 35 millones de pies cúbicos por día (MMPCD). b) La exportación al Brasil desde julio 1999, en cantidades crecientes que a la fecha se ha detenido en aproximadamente 500 MMPCD. Con las cifras de la tabla # 5 puede apreciarse que si reducimos nuestra exportación al nivel actual más el consumo interno, las reservas probadas (P1) actuales nos alcanzarían para 131 años. Más aún, si se elimina toda exportación las reservas P1 serían suficientes por 650 años.
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Esa duración teórica de reservas debe ser también analizada con otros elementos importantes como se mencionó en la introducción. La producción de gas y petróleo es conjunta. Por lo tanto veamos la relación de la composición de nuestras reservas, especialmente de la proporción entre gas y petróleo que éstas contienen. Esta relación es expresada en la industria con la sigla RGP (relación gas/petróleo). En otros términos el cociente muestra, cuántos miles de pies cúbicos de gas se tienen por cada barril de petróleo. Lo importante es detenerse a revisar la evolución de esa relación gas/petróleo en los años del crecimiento de las reservas. En ese sentido, en la tabla # 6 se observa la relación gas/ petróleo para las reservas probadas (P1), para la suma de P1 y P2 y finalmente para la suma total de P1 + P2 + P3.

Como puede advertirse las reservas se están volviendo cada vez más gasíferas. La relación gas petróleo (RGP) que en 1997, estaba en el orden de 30.000 ft3 de gas por barril de petróleo, al presente se acerca a los 50.000 pies cúbicos de gas por cada barril de petróleo. Este análisis muestra que para cubrir nuestras necesidades de carburantes que refinamos de nuestro condensado (petróleo liviano), debemos producir cada vez mayores cantidades de gas.
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En la tabla # 7 se muestran los volúmenes de gas y petróleo producidos en el país en los últimos años y su correspondiente relación gas/petróleo (RGP). Las cifras muestran los aumentos de producción acompañados de una creciente proporción de gas a petróleo. Esta relación es menor a la que muestran las reservas porque en la producción actual se trata de minimizar la relación mencionada.

Tanto en las cifras de reservas, así como en las de producción, la relación de gas a petróleo es claramente ascendente. Las cifras marcadas con asteriscos muestran una posible producción de petróleo necesaria para satisfacer nuestras necesidades de carburantes en los próximos años, y la posible producción de gas que acompañaría esa producción. En palabras simples, como el consumo interno de gas representa una reducida proporción de los volúmenes de hidrocarburos que deben producirse, los excedentes, para darle un uso racional, deberían ser exportados, caso contrario tendrían que ser quemados. Por tanto, cuestionarse si se debe o no exportar es una pregunta técnica y económicamente incorrecta. No podemos producir los líquidos necesarios si no damos un uso racional a los grandes volúmenes de gas que esa producción ocasiona, por tanto la exportación es el camino correcto. Lo anterior nos muestra que la exportación de gas es una necesidad ineludible. Por tanto, no sólo que podemos, sino que debemos exportar gas natural.
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II) Mercados posibles

No obstante que el gas natural es el mejor combustible fósil, el nivel hasta el cual puede participar en el total del consumo energético de un país es limitado. Este nivel es conocido como el grado de penetración del gas en el mercado. Esta penetración o aceptación en unos países seleccionados se puede apreciar en el gráfico # 5 2.

Este grado de penetración nos ilustra la posibilidad de contar con mercados en los países seleccionados, en la siguiente forma:
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No se ha tomado en cuenta Paraguay por su reducido mercado energético. Perú, Ecuador y Colombia tampoco han sido considerados por la distancia y porque tienen producción propia de gas natural.

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a) Brasil por el tamaño de su economía, su proximidad y su baja utilización de gas se convierte en un mercado importante y casi permanente. b) Argentina está gasificada casi al máximo, siendo la cuarta economía más gasificada del mundo. Este alto grado de penetración a su vez exige cada vez mayores volúmenes de producción y por tanto reservas. La actual desaceleración de su actividad exploratoria hace prever que en los próximos años deberá importar gas natural para satisfacer su demanda. c) México, EEUU y Chile muestran una penetración del orden del 25 por ciento que parece ser un nivel óptimo para conjugar con sus otras fuentes energéticas. Estos países pueden mantener ese nivel recurriendo a la importación de gas porque sus reservas y producción actuales no son suficientes. Por tanto, son mercados potenciales reales.

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III) Vías de exportación

La comercialización tradicional de gas natural es realizada transportando este recurso natural por gasoductos. En el gráfico # 6 podemos observar los gasoductos en el Cono Sur que sirven para transportar este energético a los mercados, así como la evolución en el recorrido de éstos en la última década.

Como se puede apreciar Bolivia está conectada a la red Argentina y hemos logrado acceder al mayor mercado energético de América Latina que es Brasil con dos gasoductos. El mercado chileno está siendo abastecido por cuatro ductos que salen de la Argentina.
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Otro sistema de transporte que está tomando un gran ímpetu es el envío de gas liquificado 3 (LNG) a través de barcos especiales (metaneros). Este sistema requiere de gasoductos, además de plantas de regasificación en los puertos de destino, para que de ahí el gas sea transportado a los consumidores por el sistema tradicional. En el gráfico # 7 se pueden ver las grandes rutas de comercio para el LNG, apreciándose claramente que en la costa del Pacífico de Norteamérica y Latinoamérica no existe al momento ninguna de esas plantas.

No obstante que EEUU es el mayor mercado de gas en el mundo, por el gráfico anterior, se puede ver que toda su importación de LNG la realiza por la costa del Atlántico. La ausencia de plantas de regasificación en la costa del Pacífico, el mercado creciente para gas en México y la costa oeste de EEUU permiten planear la operación de exportación de LNG a esos destinos conforme se muestra en el gráfico # 8.

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El gas natural enfriado a -160ºC se transformará en líquido que puede ser transportado (bombeado) por tubería especial y embarcado en barcos especiales (metaneros).

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Bolivia centro de producción y transporte de gas en el Cono Sur de Latinoamérica
Por la posición central de nuestro país en el Cono Sur de Latinoamérica, las importantes reservas de gas, su conexión con la red argentina de gasoductos y su penetración en el Brasil permiten afirmar que Bolivia se está convirtiendo en el “Gas Hub del Cono Sur”4 o centro de abastecimiento y transporte de gas en el Cono Sur.

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Lamentablemente no existe una traducción apropiada para el término “HUB”, que literalmente es el centro de una rueda por donde pasa el eje y del cual salen los radios que permiten que gire la rueda como una unidad.

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IV) Exportación a la Argentina Resumen y resultados

Bolivia exporta gas a la Argentina desde 1972. En el período 1972 a 1999, la exportación en grandes volúmenes (más de 100 MMCFD) ha sido realizada por YPFB por un contrato con Gas del Estado de 1972 a 1992 y después continuada por contrato con YPF S.A. del 1992 a 1999. Con esa larga historia por detrás, mostrada en forma resumida en la tabla # 8, se puede apreciar algunos importantes resultados de la operación en cuanto a volúmenes, precio y total facturado. Es interesante anotar, que terminada la operación, el país quedo con más reservas de gas que las que tenía cuando inicio la exportación a la Argentina.

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En la tabla # 9 se detalla el destino que han tenido los 4.548 millones de $US que se ha facturado.

En el gráfico # 9 se ha representado conceptualmente el resultado de esa exportación de más de 20 años. Este gráfico nos debe llevar a la reflexión que la exportación de gas a la Argentina ha sido realizada con la mentalidad tradicional de país minero exportador de materias primas. La exportación de gas sirvió solamente para recolectar impuestos y regalías, ingresos para el Tesoro General de la Nación (TGN) y YPFB, además de pagar deudas. No hemos logrado como país exportador, con un ente estatal (YPFB), utilizar el gas como un instrumento de desarrollo para otras actividades y menos aún industrializar el gas en otros productos. Por más de 27 años, día y noche, dos metros bajo tierra fluía gas silenciosamente sin producir otros efectos benéficos con la excepción de una planta termoeléctrica en Villamontes y otra en Yacuiba, además de un ramal de gasoducto a Tarija. Efectos muy modestos para la envergadura y el largo tiempo de la exportación. Más aún, los importantes ingresos que se han obtenido han convertido al TGN en “adicto” a los ingresos de exportación y a su vez, paradójicamente, esa “adicción” ha servido para descapitalizar YPFB.
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V) Exportación al Brasil

Después de 22 años de negociaciones, con avances y retrocesos, se firmó, en septiembre de 1996, el contrato de venta de gas al Brasil entre YPFB y Petrobras, que todavía está vigente. Para efectuar la operación, con un costo de cerca de 1.000 millones de dólares, se construyó el gasoducto Río Grande-CorumbáSao Paulo-Porto Alegre. Ducto de 32” de diámetro hasta Sao Paulo con una capacidad de 30 MMm3/D 5. El gasoducto más largo de Latinoamérica (3.000 km) calificado por su trascendencia como la obra de infraestructura energética más importante de la década. La exportación pactada por 20 años se inició en julio de 1999. El contrato original preveía iniciar la exportación con 8 MMm3/D, volumen que se aumentaba cada año hasta llegar a 16 MMm3/D el séptimo año. El contrato fue modificado acelerando los volúmenes y tiempos de entrega, estipulándose llegar a 30 MMm3/D, a partir de enero de 2004. Este contrato, al igual que el original, contempla la obligación de una compra mínima obligada (take or pay), práctica universalmente aceptada para convenios de esta naturaleza. En Bolivia se realizaron las inversiones y obras necesarias para cumplir con el compromiso de entregas del contrato modificado. Lamentablemente, Brasil no ha podido cumplir sus compromisos por cambios en su política energética interna y desde hace más de un año no está adquiriendo los volúmenes mínimos obligados por contrato. El contrato original, el modificado, los volúmenes mínimos de compra (take or pay) y los volúmenes efectivamente adquiridos se muestran en el gráfico # 10. Esta situación ha motivado que Petrobras proponga la revisión o adecuación del contrato planteando que se rebaje el precio, reprogramación del calendario y volúmenes de entrega, además de atenuar o eliminar las cláusulas de compra mínima obligada (take or pay). Hasta el presente se continúa en un proceso de negociación.
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MMm3/D millones de metros cúbicos por día que son iguales a 1.059 millones de pies cúbicos por día (MMCFD).

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Al margen del resultado de la renegociación, la exportación de gas al Brasil sigue en la actualidad los moldes de la exportación a la Argentina. Exportar gas para obtener recursos para las regiones y el TGN como se representa conceptualmente en el gráfico # 11. Esta renegociación nos permite, con toda justicia, plantear la modificación de la calidad del gas que se entrega. El gas que se exporta, de acuerdo a contrato, debe tener un poder calorífico mínimo de 1.040 MBTU/MPC6. Con estas especificaciones, en esa corriente de gas están incluidos licuables que pueden ser extraídos en el territorio nacional para así contar internamente primero con el GLP cuya escasez se ha vuelto crónica y después con la materia prima necesaria para instalar una planta petroquímica de niveles competitivos mundiales y así industrializar nuestro gas. Por tanto, es imperativo el reducir el poder calorífico del contrato especificando en éste un poder calorífico máximo entre 950-1.000 MBTU/MPC. En el gráfico # 12 se muestra conceptualmente que logrando la modificación del contrato de venta de gas al Brasil, se puede a corto plazo salir del círculo vicioso de exportar un recurso natural no renovable sin otro beneficio que la obtención de impuestos y regalías.
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MBTU/MPC significa miles de unidades térmicas inglesas por millar de pies cúbicos. Una medida del poder calorífico del gas usual en los contratos de compra-venta de gas natural.

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Como se ha afirmado, disminuyendo el contenido de licuables contenidos en el gas de exportación en Puerto Suárez, se podría primero obtener GLP y después la materia prima (etano) para una planta de polietileno. A su vez, el polietileno producido, generaría otras plantas usuarias del producto. El consumo energético de todo el conjunto demandaría la instalación de una planta termoeléctrica importante para la provisión de energía. De este modo lograríamos industrializar el gas y generar otras actividades industriales, sin afectar la provisión de gas al Brasil, ya que el uso de nuestro gas en el país vecino es una fuente energética para sus industrias y plantas termoeléctricas a los largo del recorrido del gasoducto en ese país. La utilización de los licuables mostrada esquemáticamente también puede ser realizada al otro lado de la frontera. Siendo la condición sine qua non que para tener suficiente materia prima se debe contar con un flujo de por lo menos 30 MMm3/D, si no se logra la modificación del contrato, se corre el riesgo que cuando se llegue al volumen antes indicado, las plantas propuestas se construyan en el Brasil en el tramo entre Corumbá y Campo Grande. Sería un error el pensar que las dificultades que se encuentran al cumplimiento del contrato de venta de gas a Brasil podrían significar que el contrato no podrá llevarse a cabo a plenitud por el total comprometido y por tanto que se trata de un mercado inseguro e inclusive de corto plazo. Brasil ha planteado sus dificultades, algunas atendibles, pero en ningún momento ha indicado su intención de llegar a su resolución. Brasil es la 8va economía del mundo. Por las dimensiones económicas que eso significa, y su extensión geográfica, Brasil consumirá el gas contratado con Bolivia, la producción de sus propios campos recientemente descubiertos y gas de otras fuentes. Inclusive es de esperarse que a mediano plazo plantee una mayor provisión de gas boliviano. Como se mostró en el gráfico # 5 el grado de penetración del gas natural en el consumo total de energía del Brasil está muy por debajo del nivel prudente que ha alcanzado en otros países. Las autoridades brasileñas han lanzado un proyecto de más de $us 1.000 millones para expandir su red interna de gasoductos para así lograr que el gas natural llegue a muchos otros centros de consumo que los que toca el actual gasoducto Bolivia-Brasil y además está en plena reforma regulatoria de su sector eléctrico. El resultado neto de ambas medidas redundará en una mayor utilización por su industria y el sector eléctrico que depende en un 90 por ciento la provisión hidroeléctrica con los peligros que esta dependencia entraña, como han podido evidenciar hace 2 años, cuando la falta de lluvias ocasionó falta de electricidad y la reducción obligada de un 25 por ciento del consumo con efectos muy negativos en toda su economía.
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VI) Exportación a Chile

Fruto del resentimiento nacional por la pérdida de acceso soberano al océano Pacífico, existe una posición generalizada en sentido de “no vender gas a Chile para no potenciar al enemigo”. Poniendo a un lado aspectos emocionales e históricos, conviene efectuar un sereno análisis del consumo chileno de gas natural y sus perspectivas a mediano plazo. Para efectos de consumo energético, debido a la longitud del territorio chileno, existen dos Chiles consumidores de energía. Las denominadas Regiones 1 ra y 2 da (en la nomenclatura de división política chilena) que hacen frontera con Bolivia y las que se inician cerca de Santiago hacia el sur. En el intermedio existen más de 1.000 km de distancia con un consumo energético muy bajo. Esta realidad se expresa en su sistema eléctrico interconectado que muestra un sistema aislado para las Regiones 1 ra y 2 da. Lo anterior no significa que las Regiones 1ra y 2da consumen poca energía, al contrario, en estas zonas está ubicada la gran minería chilena que es una gran consumidora de energía. En el Capítulo II (Posibles Mercados), se indicó que en Chile ya se ha logrado una penetración prudente de gas natural en su matriz energética de aproximadamente 25 por ciento. Como se puede apreciar en el gráfico # 13, este consumo de gas está siendo abastecido por cuatro gasoductos que se originan en la Argentina, dos de ellos se dirigen hacia sus áreas de mayor consumo energético, Santiago y Concepción, que no están siendo utilizados al total de su capacidad. Los otros dos ductos al norte, que llegan a las Regiones 1 ra y 2da de la gran minería del cobre y que se encuentran dentro de nuestra área de influencia también están subutilizados a menos del 50% de la capacidad de los mismos. Del examen precedente se infiere que, el crecimiento de la demanda chilena de gas de los próximos años puede ser atendido por la Argentina a través de los gasoductos existentes. Lo anterior no significa que es muy improbable que gas boliviano ingrese al mercado chileno. Más bien al contrario.
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Argentina, por la gran dependencia de gas en su consumo total de energía (aprox. 50 por ciento, ver gráfico # 5) debe mantener un alto ritmo de producción y descubrimiento de reservas para abastecer su mercado y la exportación a Chile. Como se anotó anteriormente, en estos últimos años la exploración y descubrimiento de reservas de gas en ese país prácticamente se ha paralizado, lo que permite prever que en los próximos 5 a 10 años Argentina tenga que recurrir a gas importado de Bolivia para satisfacer su demanda. En esa eventualidad, continuar abasteciendo la creciente demanda chilena podría ser un problema que puede ser fácilmente solucionado importando gas boliviano y reconduciéndolo hacia Chile por los ductos existentes. En ese sentido recalcamos que se puede anticipar que gas boliviano llegaría a la zona minera chilena por los ductos existentes sin la necesidad de construir un ducto de Bolivia a Chile. Las aproximaciones chilenas para adquirir gas boliviano están motivadas por fallas repetidas en los sistemas de producción argentinos (aspecto en el cual Bolivia tiene una reputación impecable) y el temor que las reservas argentinas no sean suficientes como para producir los volúmenes de exportación que demanda Chile. En síntesis, se puede afirmar que así como nosotros nos hemos adelantado a la Argentina en ingresar con nuestro gas al Brasil, la Argentina lo ha hecho con Chile.
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VII) Exportación como LNG

Si el discutido proyecto de exportación de gas como LNG a Norteamérica (México y EEUU) se materializa podría constituir un gran emprendimiento no sólo por sus inversiones sino además por sus proyecciones a corto, mediano y largo plazo.

En forma esquemática este proyecto requiere el desarrollo de uno de los mega campos, Margarita, con 6.44 TCF de reservas probadas y 6.99 TCF probables y el tratamiento en la superficie para separar el gas del condensado y otros líquidos como GLP. Ver el gráfico # 14 (A). Esos fluidos serían transportados a la costa por un gasoducto y los líquidos por poliducto, ver gráfico # 14 (B).
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Cerca de la costa se montaría la planta de liquefacción, donde el gas es enfriado hasta -160ºC y convertido en líquido, ver gráfico # 14 (C). En el área anterior se acondicionaría un puerto para embarcar ese gas líquido en barcos tanques especiales (metaneros) gráfico # 14 (D) y otro para la exportación del petróleo refinado 7. El LNG sería transportado hasta su puerto de destino en algún punto de Baja California en el cual se montaría una planta de regasificacion, ver gráfico # 14 (E) y de ahí transportado por gasoductos hasta los consumidores finales, ver gráfico # 14 (F) en México y EEUU. Este proyecto puede ser concebido como una operación que va más allá de una simple exportación tradicional de un recurso natural. La construcción de un gasoducto y un poliducto de Bolivia hacia un punto en la costa del Pacífico representarían el llegar con energía proveniente de fuentes que garantizarían su provisión por largo plazo a una zona deprimida y dotada de recursos mineralógicos en abundancia. Como se puede ver en el gráfico # 15, partiendo del campo Margarita, los efectos de esa posible exportación se irradiarían desde el Sud-oeste boliviano al sur del Perú y norte de Chile.

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Por razones de seguridad un puerto de embarque de LNG no puede ser compartido para embarcar otros productos.

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Los eslabonamientos que pueden generarse, conforme se aprecia en el gráfico # 16, emergerían por una utilización plena del gas como energético y materia prima, sumada a la utilización de otros recursos naturales existentes en abundancia en el área de influencia antes indicada.

Una vez demostrada la viabilidad económica financiera de la exportación de LNG a los mercados de Norteamérica, paralelamente al desarrollo del campo Margarita y sus facilidades de tratamiento de la producción, debería tenderse un gran gasoducto y un poliducto hacia los puertos de embarque. Lo anterior debe ser acompañado por la construcción de una planta termoeléctrica con proyecciones modulares de crecimiento para que acompañe la demanda de los posteriores desarrollos. Esa planta debe contemplar en primera instancia, las necesidades de la planta de liquefacción y una refinería. La adecuación de la zona portuaria tendrá que ser realizadas conjuntamente con la construcción de la planta de LNG y la refinería. Los puertos en primera instancia serían para el embarque del LNG y los productos de la futura refinería. Esta primera gran etapa está bajo la visión que si bien la exportación del LNG sería la actividad central, no se debe olvidar que la producción de gas sería acompañada por una importante producción de
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líquidos. La información que se conoce públicamente por parte de Pacific LNG, el consorcio privado que está negociando esa exportación, contempla la liquefacción de 28 MMm3/D. La misma información también muestra que esa producción de gas iría acompañada de una producción de condensado entre 50.000 a 70.000 bpd. Esa importante producción en vez de ser exportada como materia prima debe ser refinada, no sólo para lograr mejores precios, sino también para que esa refinería sirva como la piedra fundamental para una futura petroquímica de primera transformación y, a su vez, para que se coordine con una futura planta de conversión de gas a líquidos (GTL). Más aún, esa refinería por su ubicación podría recibir petróleo a precios convenientes para además de carburantes producir los insumos petroquímicos aromáticos que difícilmente se pueden obtener de nuestro condensado. Se estima que la demanda de los carburantes para consumo nacional puede ser abastecida por la refinación del condensado que se produce con la exportación de gas al Brasil. La anterior concepción permitiría instalar un complejo petroquímico de gran envergadura y variedad. El complejo en el Pacífico sería diferente y más completo que el propuesto en Puerto Suárez, ver el gráfico # 12. En este caso no se tendría el nicho del mercado brasileño y regional. La futura planta petroquímica debe ser de gran envergadura y capaz de producir no sólo polietileno sino también otra gama de productos. El área de mercado para esa planta sería la costa oeste de Norteamérica y Latinoamérica, en la cual la competencia es muy grande. Para lograr un complejo de esa naturaleza éste debe ser alimentado por gas natural del gasoducto principal e insumos de la refinería que a su vez procesaría condensado boliviano y petróleo pesado importado del Ecuador y otros países. Los adelantos tecnológicos y las inversiones que se están proyectando realizar hacen prever que a partir del 2010 para adelante la conversión de gas a líquidos (GTL) llegue a ser un proceso establecido comercialmente. Bajo esa premisa el próximo emprendimiento sería una planta de GTL que, en combinación con la refinería y complejo petroquímico, constituyan una triada industrial con sinergias entre las tres plantas que permitan contar con un complejo refinero petroquímico-GTL de una gran eficiencia, que mejore el rendimiento de las plantas individuales y del conjunto dotando al total de una inmejorable posición competitiva. Un proceso parecido se está gestando actualmente en Qatar. Posteriormente otras plantas de fertilizantes, (no sólo nitrogenados), explosivos, compuestos químicos industriales como soda y ácidos y otras industrias que utilizan todos esos insumos disponibles a corta distancia en la zona, se establecerían por gravitación natural y por la acción de las fuerzas del mercado.
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Naturalmente que la instalación de las plantas indicadas generaría un centro industrial de gran envergadura que requeriría en su entorno, de viviendas, escuelas, hospitales, hoteles, etc. Es decir, se crearían una o más comunidades o centros poblacionales de gran actividad. Este efecto multiplicador se expandiría más allá de la zona portuaria, razón por la que reitero que su importancia sería regional en beneficio de Bolivia, del sur del Perú y del norte de Chile. El proceso descrito demandaría varios años de trabajo (posiblemente una o dos décadas) y cuantiosas inversiones. La semilla sería la viabilidad del proyecto de LNG y la obtención de una zona portuaria (dos o tres puertos) que permita al país obtener los mejores beneficios dado que la base de toda esta posible pirámide industrial es la existencia de grandes reservas de gas que garanticen la provisión de este energético-materia prima tan importante por largo plazo. La provisión de gas por más de veinte años es una certeza con las reservas disponibles no sólo en Margarita sino también por las del campo próximo de Itaú (4.1 TCF de reservas probadas y 6.3 TCF de reservas probables) que hasta la fecha no ha sido mencionado en ningún proyecto. Como afirmé anteriormente, toda esa dinámica de exportar y obtener beneficios que van más allá de solamente obtener impuestos y regalías, permitiría lograr que el gas se convierta en un verdadero instrumento de desarrollo, ya que se lo utilizaría plenamente, como energético y materia prima y ello se basa en la viabilidad económico financiera del proyecto de exportación como LNG, y la obtención de una zona portuaria con un régimen de Zona Económica Especial8. En este marco, en el país existe un falso dilema pareado a la pregunta de cuál es primero el huevo o la gallina. El consorcio promotor, Pacific LNG, exige la definición del puerto que debe ser una determinación de política internacional de Estado, negociada con los países vecinos. El gobierno a su vez plantea que no puede iniciar negociaciones serias con Perú o Chile sin antes contar con la viabilidad económico financiera de la operación. Estas posiciones irreductibles nos han colocado ante un falso dilema. El consorcio debe mostrar la factibilidad económica con las opciones Chile y Perú y el gobierno, a su vez, debe explorar las facilidades que se podrían obtener de los dos países. Es decir, se deben desplegar gestiones paralelas, de manera que unas retroalimenten a las otras. El consorcio Pacific LNG lleva un lento, silencioso, ritmo de negociación. Perú ha lanzado una difusa propuesta. Por su parte, Chile mantiene un casi silencio envuelto en declaraciones muy generales que no concuerdan con las versiones
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Se ha dado esta denominación de Zona Económica Especial (ZEE) a un área sobre la costa del Pacífico en la cual, sin gozar de soberanía, todos los tributos sean para el Estado boliviano.

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de ex funcionarios de nuestra cancillería de poder lograr algo similar a un enclave en la costa chilena. Este confuso panorama tiene que ser resuelto para poder avanzar a esos posibles emprendimientos que darían inicio a lo que en su momento lo he calificado como “La Rapsodia del Pacífico”. Por otro lado, un razonamiento que se esgrime es la existencia de una “ventana de oportunidad” en la costa del Pacífico de EEUU, que si no se la aprovecha ahora la perderíamos por varias décadas. Al presente no existen facilidades en la costa del Pacífico para comercializar LNG como se mostró en el gráfico # 7. Las necesidades crecientes de EEUU y México frente a sus fuentes de gas por gasoductos muestran que en el segundo decenio de este siglo se abrirá no una ventana sino un mercado creciente de LNG en esa parte del mundo. Es un mercado de LNG para producción de cualquier parte del mundo. Un mercado libre que utilizará el LNG más barato que se le oferte. La naturaleza del comercio de LNG, que funciona sobre la base de compromisos de compra y venta por largos plazos (10 a 20 años), otorgará una ventaja a los primeros que ingresen, pero no quiere decir que la ventana de oportunidad sea de una dimensión única, en volumen y tiempo. Para ilustrar lo anterior se adjunta el gráfico # 17 que muestra los posibles abastecedores del mercado norteamericano. Como se puede ver, con la

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excepción de Alaska, el gas boliviano es el más cercano dotándolo de una ventaja comparativa importante. Por otra parte, se debe tomar en cuenta que Perú está tratando de estructurar un proyecto de liquefacción de gas cerca de Lima. Actualmente está en construcción un gasoducto de casi 1.200 kilómetros de recorrido desde el campo de Camisea a Lima, para primero abastecer esa ciudad y los excedentes convertirlos en LNG para el hemisferio norte. Por las reservas de gas comprobadas en Camisea, al presente, el proyecto tendría una capacidad de la mitad del proyecto de Pacific LNG. Bajo la concepción que se está por abrir un mercado creciente de LNG en USA y México, el proyecto peruano sería una competencia para el proyecto boliviano, pero no absorbería todo el mercado. Asimismo, se debe anotar, que el proyecto boliviano de LNG sería el primero en el mundo en el cual la planta liquificadora está a casi 1.000 km del campo productor. En todas las otras fuentes de abastecimiento mostradas en el gráfico # 16, los campos, planta y puerto de embarque están situados entre sí a distancias mucho más reducidas entre sí. Finalmente, se debe anotar que el proyecto boliviano de LNG sería el primero en el mundo en el cual la planta liquificadoraestá a casi 1.000 km del campo productor. En todas las otras fuentes de abastecimiento mostradas en el gráfico # 16, los campos, plantas y puerto de embarque están situados entre sí a distancias mucho más reducidas. Esta aparente desventaja sería superada por la gran productividad de los pozos de Margarita. Los puntos productores del LNG, mostrados en el gráfico # 16, han requerido decenas de pozos perforados en los campos aledaños para abastecer de gas a las plantas de liquefacción. En el caso boliviano, para obtener producciones similares de LNG, sería necesario perforar tan sólo 14 a 18 pozos en el campo Margarita.

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VIII) Exportación como GTL

La exportación de gas convertido en líquidos (GTL) es un tema que también se está debatiendo en el país como una alternativa frente a exportarlo como energético-materia prima, como actualmente estamos realizando y a su vez substitutiva al proyecto de LNG. En forma esquemática, se presenta el proceso de conversión de gas a líquidos en el gráfico # 18.

A principios del Siglo XX los químicos alemanes Fischer & Tropsch lograron en laboratorio convertir gas de una combustión parcial de carbón en líquidos. Durante la II Guerra Mundial la Alemania nazi convirtió la reacción de laboratorio en procesos industriales para autoabastecerse de carburantes, fundamentalmente
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para sus aviones, al tener bloqueado su acceso a fuentes importantes de petróleo. Cuando terminó el conflicto bélico las plantas fueron totalmente abandonadas y a la fecha no existen vestigios de las mismas. No se conocen los costos de estas operaciones pero es razonable suponer que en medio de un conflicto bélico, los costos no constituyeron un aspecto importante. En la misma época Sud África, por razones estratégicas, también inició la conversión de gas de carbón a líquidos en escala industrial. Las plantas iniciales fueron agrandadas y se construyeron plantas mayores para también sortear el problema del bloqueo de provisión de crudo como consecuencia de su política segregacionista (apartheid). Habiendo desaparecido la política segregacionista de ese país y consiguientemente el bloqueo de abastecimiento de petróleo, Sud África tiene en operación una sola pequeña planta en Mossel Bay para conversión de gas natural a líquidos. Por otro lado, cuando ocurrió la primera crisis de precios del petróleo de 1972, por el bloqueo árabe, Nueva Zelanda, que cuenta con grandes reservas de gas, se embarcó en un proyecto de cerca de 3.000 millones de dólares para obtener líquidos (diesel y gasolina) utilizando tecnología de la Mobil Oil. Una de las condiciones importantes, para que la planta sea rentable, era que el precio del barril de petróleo llegue a $US 40 o más por barril y se mantenga en esos niveles. Hecho que no ha sucedido, por tanto, el proyecto fue abandonado. Las reservas probadas de gas en el mundo son enormes (5.400 TCF frente a nuestros 28 TCF a enero del 2003), por tanto, todos los países o regiones con grandes reservas de gas están pendientes que los avances tecnológicos de los procesos GTL lleguen a materializarse en plantas industriales competitivas. Ese interés ha sido acrecentado por el hecho que los líquidos obtenidos de la conversión de gas a líquidos son limpios, sin ningún contaminante. En todos los casos son de mejor calidad que los obtenidos por las refinerías convencionales, razón por la cual han sido denominados “productos verdes”. La proximidad que se ingrese al cumplimiento de los Protocolos de Kyoto de disminución de la contaminación ambiental, ha impuesto un mayor interés en los procesos GTL. Por todo lo anterior, existen, en diferentes partes del mundo, cerca de una decena de proyectos, a nivel de plantas piloto, en pleno desarrollo, que trabajan basadas en modificaciones particulares y secretas, del proceso FischerTropsch. No obstante todo lo anterior, al presente se tiene en operación comercial tan sólo dos plantas en el mundo. La mencionada de Mossel Bay en Sur África, con una capacidad de 13.000 barriles por día (bpd) y otra de Shell en Bintulu, Malasia, con su propia tecnología y una capacidad actual de 14.400 bpd. Esta planta ha estado en operación por los últimos 12 años y hace tres fue
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reformada a raíz de una explosión que casi elimina las instalaciones. Fruto de esa experiencia y las reformas efectuadas, Shell ha difundido que ha logrado tecnología para instalar plantas con producción competitiva a la de las refinerías convencionales. Con todos los antecedentes anteriores, Qatar, emirato del golfo Pérsico, con más de 900 TCF de reserva probada de gas, se ha propuesto convertirse en el centro mundial de conversión de gas a líquidos. Por este motivo hace unos meses ha logrado armar el financiamiento para una planta de 33.000 bpd con una inversión de 675 millones de dólares. En igual forma, en septiembre ha logrado un acuerdo con Shell para la instalación de dos plantas que alcanzarán una producción de 140.000 bpd el 2011 con una inversión de $us 5.000 millones. En ambos casos la empresa estatal qatarí de petróleo es socia de estos emprendimientos y para tal efecto proporcionará, libre de costo, facilidades de terreno e instalaciones complementarias y provisión de gas a precios no publicitados. Un resumen de la situación actual de la producción de GTL en el mundo se puede observar en la tabla # 10. En la información de esta tabla deben advertirse los niveles de inversión y el precio del gas que debe ser menor a $US 0.50/MPC, y que el precio del petróleo se mantenga a más de $US 25/bbl a largo lazo para que la producción sea competitiva con productos obtenidos por la refinación de petróleo en la forma tradicional.

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En el país se tienen dos proyectos en estudio. Uno por la empresa petrolera Total con la firma GTL para una posible planta de 10.000 bpd y otro más reciente que se ha iniciado por Repsol con las firmas Syntroleum e Ivanhoe. No se tienen fechas ciertas para la terminación de estos estudios (ver tabla # 11).

En síntesis, a la fecha parece que para cerca al 2010 se tendrá plantas industriales competitivas, época en la cual esta alternativa pueda ser una realidad. El problema de la ubicación es complicado por las dimensiones del equipo que estas plantas requieren por lo cual, como se indicó en el capítulo VII, la ubicación más conveniente podría ser junto al complejo de LNG en la costa del Pacífico.

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IX) Posibles ingresos fiscales

Para efectuar una estimación de los posibles ingresos fiscales por la actual exportación de gas al Brasil y la Argentina y además por la proyectada exportación como LNG, es necesario hacer algunas consideraciones previas. Con la actual Ley de Hidrocarburos de 30/IV/1996 los ingresos fiscales que se perciben por la explotación petrolera son los siguientes: a) Regalías a los departamentos productores del 11 por ciento. b) Una regalía adicional del 1 por ciento para Beni y Pando, 2/3 y 1/3 respectivamente. c) Una participación nacional a favor de YPFB del 6 por ciento. c1) Una Regalía Nacional Complementaria de 13 por ciento aplicable a la producción de Hidrocarburos Existentes9. d) Pago por patentes. e) Impuesto a las utilidades, impuesto sobre remisión de utilidades y, en casos especiales, un impuesto adicional a las utilidades denominado Surtax. Los tributos a), b), c) que suman 18 por ciento se computan sobre la producción fiscalizada. En igual forma el impuesto c1). Las patentes d) son una suma fija que se paga anualmente por hectárea bajo contrato de riesgo compartido. Los impuestos e) son impuestos universales aplicables a toda actividad comercial o industrial en el país. La excepción sería el Surtax que debería aplicarse a casos especiales en campos de gran producción una vez que se hayan logrado utilidades.

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La Ley de Hidrocarburos define como Hidrocarburos Existentes aquellos yacimientos que estaban en producción desde 3 meses antes de la promulgación de la Ley.

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Con esta necesaria aclaración se hace notar que las estimaciones que se presentan a continuación son referidas solamente a los tributos a), b) y c). El monto correspondiente a c1) es una suma que está disminuyendo por el agotamiento de los hidrocarburos denominados existentes y que en el futuro será muy reducida. Las regalías y la participación de YPFB son computados sobre la base de la producción fiscalizada valorada a lo que se denomina “precio a boca de pozo”. El precio a “boca de pozo” del gas está definido como el precio ponderado de venta (mercado interno y exportación) al cual se le reducen los costos de transporte hasta los puntos de venta. Para el precio a boca de pozo del petróleo se utiliza un promedio de precios internacionales (canasta de crudos) al cual se descuentan los costos de transporte. Sobre la base de esas definiciones de la Ley actual y su régimen de tributación y valoración de los hidrocarburos a boca de pozo, se ha elaborado el gráfico # 19. Más aún, como los precios internacionales del gas y el petróleo son cambiantes, se ha asumido que por los próximos 20 años los precios a boca de pozo como promedio durante ese lapso serían:

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• •

Petróleo a boca de pozo : Gas a boca de pozo :

$US 20/bbl. $US 1/MPC.

Para efecto de los volúmenes de exportación se ha calculado que el contrato de venta de gas con Brasil continuará vigente y que la exportación del proyecto de LNG sería una realidad a partir del 2007. Se ha tomado en cuenta el petróleo (condensado) que acompañarían esas exportaciones de gas y que se estima será como promedio de los próximos 20 años, 50.000 bpd para cada una de las operaciones. Se considera que estas estimaciones son razonablemente realistas sin pecar de optimistas o pesimistas. Después de esta intrincada, pero necesaria explicación, se puede decir en gran síntesis que fruto de la exportación al Brasil el Estado puede esperar ingresos del orden de 160 a 170 millones de dólares anuales a partir del 2004. Si se materializa la exportación de LNG, esos ingresos subirían a unos 290 a 300 millones de dólares anuales, como se puede observar en el gráfico # 19. Es importante señalar (como se puede apreciar en el cuadro del gráfico # 19) que los ingresos que generan las producciones de petróleo son tan importantes como los del gas. Ese gráfico muestra un gran signo de interrogación a partir del 2004 por estar ahora en discusión el nivel de tributación que pagarán las compañías petroleras, la revisión del contrato con el Brasil y la materialización del proyecto de exportación como LNG. En las circunstancias actuales, los ingresos fiscales por la exportación de gas, si bien serían muy importantes, no son tan cuantiosos como se ha tratado de mostrar creando la ilusión que pueden ser nuestro pasaporte para salir de la pobreza. Como contraparte a lo anterior, también se debe tomar en cuenta que las reservas comprometidas, frente a las reservas probadas existentes no representan más que una posible utilización aproximada del 60% por un período de los próximos 20 años. Como nota parentética se hace notar que ningún país productor de hidrocarburos compromete el total de sus reservas, para mantener los precios en el mercado internacional y guardar cierta cantidad como reserva estratégica. En el ejercicio anterior no se toman en cuenta los efectos en los ingresos fiscales que puede representar la industrialización del gas. Con la modificación propuesta al contrato de venta de gas al Brasil (ver capítulo V) la industrialización de ese gas de exportación se produciría en Puerto Suárez, por tanto los ingresos fiscales que se obtendrían de esas posibles industrias serían para beneficio del Estado. Para que un efecto similar se pueda obtener de la exportación de LNG por el Pacífico, seria indispensable que el área donde se instale la
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Planta de LNG y otras (ver gráfico # 16) goce de una extraterritoriedad que permita que todos los tributos sean para beneficio del Estado boliviano. Las cuantiosas inversiones que demandarían los complejos industriales en Puerto Suárez y en el Pacífico, a realizarse en varios años, no solo tendrían efecto positivo directo en el PIB, sino que además, resaltarían a Bolivia como un país propicio para inversiones en otros rubros de la economía.

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X) Reflexiones a guisa de conclusiones

1) Exportar o no exportar no debe ser interpretado como un dilema que se origina como una herencia de país tradicionalmente exportador de recursos naturales o una imposición del sistema económico mundial o una exigencia de las empresas petroleras, y de organismos internacionales o, en última instancia, resultado de otra influencia foránea. Es una decisión soberana que hemos tomado en 1972, justamente cuando toda la industria petrolera estaba bajo el control del Estado en un mundo todavía no globalizado. La existencia de grandes reservas de hidrocarburos, que incluso pueden ser incrementadas, la naturaleza de las mismas que son más gas que petróleo, determinan que para abastecer nuestras necesidades de carburantes inevitablemente contemos con grandes excedentes de gas que no pueden ser racionalmente consumidos en el país. Esta realidad en el contexto regional y mundial de mercados crecientes para el gas, señala claramente que el continuar incrementando nuestras exportaciones de gas, se convierte en una oportunidad que debemos aprovechar para mejorar nuestros ingresos, promover otras industrias y afianzar un clima de inversiones en el país. Pienso que esta aspiración es compartida por todos los ciudadanos bolivianos. 2) Lo importante es que a partir de la fecha aprendamos de nuestras experiencias del pasado con miras hacia el futuro. Un futuro con continuidad a corto, mediano y largo plazo, no inmediatista, como lo exige la naturaleza del negocio petrolero y las cuantiosas inversiones que se requieren. Para ese efecto, nutrámonos de nuestra experiencia de la exportación a la Argentina y apliquémosla a la exportación a Brasil. Es indispensable modificar el contrato de venta de gas con el Brasil para que, razonablemente, se llegue a términos mutuamente aceptables, con nuestro único gran comprador, en lo referido a precios, calendario de entregas y penalidades. El aspecto irrenunciable es lograr que la extracción de los licuables del gas de exportación y su industrialización sea realizada en el territorio nacional. Esa industrialización muy posiblemente requerirá un apoyo inicial muy fuerte
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del Estado, como ha sido en todas las otras regiones del mundo. Es el único camino realista para romper el círculo vicioso de materia prima a cambio de dinero. A partir de hoy y en el futuro, el gas debe ser tratado como energético-materia prima. Manteniendo esa visión, para el contrato actual, corregido y mejorado para otras futuras exportaciones, podremos ingresar al círculo virtuoso de exportar energía-materia prima, lograr valor agregado y promover desarrollo. Nuestra relación en materia de gas con Brasil es a largo plazo y por tanto tiene que ser serena y madura para tratar de asemejarse a la de Canadá y EEUU. Única otra referencia en el mundo de un país con recursos energéticos-materia prima abundantes, al lado de un país gran mercado. 3) Siempre aprendiendo del pasado, ahora es insoslayable diseñar un mecanismo institucional para que los ingresos fiscales obtenidos por la exportación de gas sean dirigidos hacia fines sociales como educación, salud, vivienda y otros, y no se diluyan en gastos corrientes del Estado, o cualquier otro fin que no deje ninguna huella benéfica real como ha sucedido hasta el presente. 4) La posible exportación de gas como LNG al hemisferio norte puede ser una gran oportunidad no sólo para lograr lo anterior sino además para promover un desarrollo regional para beneficio nacional, de los países vecinos y de las compañías inversoras. 5) Finalmente, calmemos los ánimos de la discusión y pongámonos de acuerdo en adoptar una política gasífera, por ende petrolera, serena, realista y de sostenido largo alcance. Podemos cambiar nuestra matriz energética, exportar e industrializar el gas y promover desarrollo sustentable. La naturaleza nos ha dotado de los recursos naturales suficientes para lograr esos cometidos.

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