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Fundación Milenio

Comentarios al libro de Roberto Laserna1 La democracia en el ch’enko
Gustavo Rodríguez Ostria2
VERSIÓN FINAL La lectura de un texto es, por un lado, contextual revelando el marco de las necesidades, dentro de un cuadro histórico, que intentar cubrir la obra y, por otro lado, es un espejo en el cual uno mira sus propias ideas a la vez que intenta mirar por su intermedio las ideas de la sociedad. En ese marco hallo provocador el texto de Roberto Laserna porque en medio de un conjunto de corrientes colectivas que intentan afirmar lo contrario, escribe a contra corriente. Desde esa perspectiva podríamos preguntarnos entonces si este es un libro conservador o en términos más crudos, para usar el lenguaje de los radicales setenta que empiezan a reaparecer, ¿es un libro reaccionario? Creo que es un libro crítico. Uno no tiene necesariamente que compartir todos sus puntos de vista pero debe reconocer la lógica y el valor del argumento. Por alguna razón, la tradición política en Bolivia no solo que ha estado disociada de la ética sino del conocimiento. Es decir, la política se hace más con sentimiento que con conocimiento crítico de la sociedad. Debo advertir que he leído el texto a contraruta de la manera en que está editado. Son tres artículos que tienen su relación pero que han sido escritos en tiempos distintos. Probablemente por mi formación en el campo del marxismo he recorrido desde el campo de la economía hacia la política y no como está presentado el texto, de la política hacia la economía. En ese derrotero hallé que nudo del texto, , no es novedad, es un ck’enko que podría entenderse como dos cosas diferentes y a la vez similares. El ch’enko es para el autor un lío, pero por otro lado es una articulación y esto no es exactamente lo mismo. En primer lugar una confusión, porque alude a un trastrocamiento institucional y por el otro lado una articulación de distintos espacios económicos y probablemente de distintos espacios sociales. Hay una larga tradición en este segundo aspecto que proviene de la tradición zabaletiana con relación al término de abigarramiento y en verdad si uno va más atrás está en la tradición marxista de articulación de los modos de producción, en los escritos de los años 60s con la tradición de Althousser, Luporini, y otros. Sin embargo, el concepto de articulación

El comentario corresponde a la presentación del libro en la ciudad de Cochabamba el día 15 de diciembre 2004. Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño, conserva por tanto un estilo coloquial. Economista, historiador. Especialista en educación superior. Su intervención no compromete a las instituciones a las que pertenece.
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Fundación Milenio de modos de producción no es equivalente al concepto segundo, es decir, al concepto de confusión. En el concepto marxista de articulación de modos de producción hay un orden dado por la forma dominante, la iluminación general que baña todos los colores en expresión de Marx. En esta tradición no puede usarse, en verdad, el concepto de articulación de modos de producción como el concepto de ch’enko entendido como lío o como confusión. En la visión más estructuralista del análisis marxista, del materialismo histórico, uno diría que la sociedad siempre tiene algún tipo de orden, hay alguien que ordena y da sentido, que para Roberto Laserna, es el mercado. Sin embargo el campo de las provocaciones del autor, no está en rigor en este punto, finalmente la idea de articulación de distintos pisos históricos en Bolivia está presente en otros autores y cientistas sociales, aunque las conclusiones sean totalmente diferentes a las de Laserna. Lo sustantivo y polémico radica en otras dos de sus afirmaciones, que hubieran sido muy celebradas hace un par de años, pero que ahora parecen formar parte del desechado lenguaje mediático: la primera es aquella, que los alcances del proceso emprendido desde 1985 en adelante tanto en el campo de la política con el conjunto de las reformas estructurales, produjo un espacio de democratización política y económica de la sociedad medida por algunos indicadores que se presentan al final del texto. Uno bien podría empero preguntarse lícitamente si todo fue éxito y avance. ¿ No hubo también privatización de la política y la economía, si no crecieron las desigualdades y la concentración de la riqueza? Y la segunda mirada a contra corriente es negarse a sumarse al coro que se que condenan la fusión de economía y mercado. Por el contrario, el autor se intenta mostrar que cuanto más cerca se está del mercado potencialmente las oportunidades sociales y económicas son mayores. Me recuerda a lo que afirmaba Karl Polanyi en “La Gran Transformación”. Exploremos ahora esta idea de ch’enko como confusión. Confusión, en la lectura que hago del texto, entendida como un extravío sistémico. Para Laserna, la boliviana es una sociedad extraviada, en el sentido que mientras para algunos octubre devuelve un escenario a nuevos actores sociales revolucionarios que van a refundar el país, para el autor no es sino la expresión explosiva del populismo encarnado en una suerte de corporativismo a ultranza que demanda del Estado pero no da nada al Estado. Se podría reprochar sin embargo a Roberto Laserna argumentar que solamente los movimientos sindicales y sociales son propensos al corporativismo y la “trampa” populista. También los movimientos más conservadores (empresariales , regionales, religiosos) no han logrado superar su regionalismo propositivo y son duchos para a(b)usar del Estado. Ergo, para Laserna, el conjunto de demandas sociales contradictorias en las que vivimos, son corporativas, conservadoras y no tienen nada de revolucionarias ya que por el contrario amenazan los logros de las transformaciones operadas desde 1985. Las explosiones políticas –argumenta-tienen un efecto bumerán, un efecto negativo sobre aquellos que la provocan. En decir, a mayor movilización menor resultado para los movilizados: luchas por el agua pero no hay agua, te movilizas por el gas y no hay gas, etc.

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Fundación Milenio Mientras una parte significativa de la sociedad descubre en Octubre del 2004 el acto heroico reconstitutivo del nuevo Estado, Laserna se empeña en afirmar que no es sino una expresión conservadora y desordenada. De ahí el ch’enko, marque un proceso que no tiene sentido ni articulación y que al final se va a revertir sobre aquellos que lo provocan. Desde ese punto de vista –nuevamente- éste es un libro a contra corriente y que tiene la enorme virtud de provocar esas dudas entre los lectores en el marco de una situación tan crítica, y en el cual los actores sociales normalmente no actúan bajo el amparo de la reflexión; en otros términos la izquierda boliviana actual es mas soreliana o bakuninista(primacía de la acción) que leninista(primacía de la teoría). Ahora bien, seguramente porque me gusta leer muchas novelas y me gusta ver muchas películas siempre espero que un libro tenga algún fin feliz, el libro que comentamos no lo tiene. Quizá porque el texto tiene una lectura muy en el corto plazo y no tienen una mirada de más larga duración. Es decir, hay un conjunto de fracturas estatales y democráticas que no pueden mirarse simplemente como resultado de la actual lógica corporativa de los actores pues hay un conjunto de fracturas que se están la crisis del Estado colonial y del intento de nación que pretendemos ser, bajo los moldes del liberalismo decimonónico y el nacionalismo de los cincuentas del siglo pasado. O sea, lo que nosotros estamos viendo, no es simplemente un persitente retorno al populismo, como asume el autor, sino la acumulación de las dificultades, de las contradicciones y las deudas de la construcción como nación. El comportamiento de los actores, particularmente los actores indígenas, no puede verse simplemente acudiendo al momento de la presencia más violenta y beligerancia actual, sino hay que mirarla y entenderla como el resultado necesario de una historia larga de contradicciones y de conflictos históricos y que si no son resueltos volverán a expresarse sistemática y continuamente y no podremos construir una democracia estable. No estamos en rigor de verdad frente a una situación que calificarse simplemente como corporativa sino ante el tercer ciclo de grandes rebeliones indígenas, mediante la cual, los indígenas y pueblos originarios demandan refundar el país. Todo el día he asistido al Congreso Departamental de la Educación que está mostrando precisamente una confrontación entre la vieja lógica del magisterio y las universidades, enormemente corporativa en defensa de sus antiguas prerrogativas de titulares del discurso educativo, frente a una lógica más propositiva, más abierta de las organizaciones indígenas. En el fondo lo que defienden los maestros y los universitarios es un interés corporativo, un interés en ellos mismos y no el interés colectivo. No puedo menos que dejar de pensar en lo que decía Gramsci respecto a la crisis, lo viejo no ha muerto todavía y lo nuevo no ha nacido aún. Roberto Laserna con su libro nos abre al debate, nos provoca, y nos conflictúa, en momentos que se derrumba nuestras certezas, por lo que no puede sino ser bienvenido. Su lectura es difícil, complicada, desde el punto de vista de los sentimientos que genera. Pero es una lectura imprescindible si uno quiere situarse en el debate sobre la Bolivia contemporánea, si desea informarse, aún sin estar de acuerdo, y no desempeñarse como un actor que se queda en el eslogan.

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