22 de julio de 2011 Guadalupe, Nuevo León Opinión del Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastorasobre los estudios hidrológicos en el Manifiesto

de ImpactoAmbiental del proyecto Estadio de Fútbol Monterrey Se trata de un terreno eluvial con una terraza en la que se quiere construir el Estadio. El río no es su cauce. El cauce cambia, crece, según la intensidad de la lluvia en cada época. Se trata naturalmente de una zona de inundación. El MIA debe contener el impacto de la obra en la zona y la de ésta en la obra. Pero no es así. En el documento solo se señala el impacto que la zona le puede hacer a la obra. El agua corría suavemente cuando era montaña, ahora el agua corre por calles, callejones, casas y edificaciones que hacen la función de retenes. El agua que naturalmente corría a 2 metros por segundo, ahora escurre a 6 metros por segundo y al acumularse crece no solo la velocidad sino su volumen. A la hora que vienen las lluvias intensas y se han alterado las condiciones geológicas superficiales, los volúmenes de agua aumentan. Por eso, Monterrey ya produce tres veces más agua que hace 20 años. Los mayores volúmenes de agua hacen que se forme la laguna. El agua penetra, se vuelve profunda. El agua que entra a la tierra se mueve 20 veces más lenta que la de arriba. Si la de arriba tarda en pasar 2 horas, la de abajo tarda 2 años. Cuando el volumen de agua crece, se levanta su nivel y entonces hay que preguntarse hasta donde llegó, que tirante fue, que velocidad alcanzó; ninguno de esos datos es proporcionado y, entonces no se puede concluir nada sobre el riesgo real. En física existen dos factores importantes: masa y velocidad y el documento carece de dichos datos. Eso si, se proponen obras de mitigación, lo que prueba la existencia del peligro, pero se trata de la mitigación necesaria para proteger su Estadio. Sólo analizan lo que a éste le puede ocurrir pero no analizan donde hay casas. El Estadio va a ser un obstáculo más al desarrollo de la corriente de agua y si ponen un obstáculo (como los que pusieron en el rio Santa Catarina) pues el rio trata de cambiar de lugar y tiende a meterse por los espacios que le dejaron, corrige y cambia sus meandros. Ellos (los promotores) hacen un cálculo hidráulico, aritmético, para las modificaciones del cauce pero toman en cuenta precipitaciones pluviales que no son ciertas ni están sustentadas. El agua que dejó el Alex fue de 24 cm. Muy por debajo de una tormenta fuerte. Se trató de una

tormenta de 36 horas que ocupó 3,400 de los 5 mil metros cúbicos por segundo que tiene el rio Santa Catarina. Pero lo que hay que medir no es solo lo acumulado por las lluvias, lo que importa es su velocidad, intensidad, duración y volumen porque de eso depende su impacto; nada de eso se dice en el documento. En los antecedentes empiezan por describir la zona que viene desde Mamulique y lugares igual de lejanos, cuando de lo que estamos hablando es del Rio la Silla. Hablan de la región 4 que abarca desde el Rio Bravo, cierto, pero eso es irrelevante para el caso concreto. Si afecta o no al Estadio que llueva o no en aquella zona nada tiene que ver con como se afecta la cuenca con el Estadio.

El Estadio lo están poniendo en una zona que ellos mismos están describiendo de alto riesgo, tan es así que tienes que hacer obras para proteger su negocio, su inversión, bombeando, interceptando, desviando. Eso es una confesión en medio de otros estudios de relleno muy fáciles de meter para cumplir con el requisito de describir el entorno. Todo lo que se haga en obras, tiene que analizarse cual va a ser el impacto. Una cosa es el impacto a tu obra y otra el impacto de la obra y, esto último no está en el documento. No sabemos lo que les va a pasar a los vecinos. ¿El Estadio es o no un obstáculo? ¿Están poniendo una masa ahí? ¿Si viene el agua va a tener que acomodarse?, si. ¿Y que creen que va a pasar al reacomodarse el agua? Pues que va a cambiar la velocidad, a cambiar el tirante, a cambiar de niveles y hay que saber a donde va a agarrar esa agua; nada de eso sabemos. Según los promotores se trata de una obra inocua que no va a estorbar el flujo del agua.