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MENSAJES DE GÉNERO PARA LA JUVENTUD DEL PARAGUAY

SISTEMATIZACIÓN DE CONTENIDOS DE LOS TALLERES “GÉNERO... REVISANDO NUESTRAS PRÁCTICAS”

FEDERACIÓN NACIONAL DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS (MOBE – FENAES) DECIDAMOS – CAMPAÑA POR LA EXPRESIÓN CIUDADANA FONDO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA INFANCIA – UNICEF – PARAGUAY

Realizados por:

Elaboración: Clyde Soto y Ofelia Martínez Centro de Documentación y Estudios (CDE) Asunción, junio de 2004

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN............................................................................................................................ 3 GÉNERO Y SOCIALIZACIÓN..................................................................................................... 5 LOS MENSAJES DE GÉNERO..................................................................................................... 7 SOBRE LA FAMILIA Y EL HOGAR.........................................................................................................8 SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA................................................................................................10 SOBRE LA SEXUALIDAD.....................................................................................................................12 SOBRE EL COMPORTAMIENTO, LOS MODALES Y EL ASPECTO........................................................15 SOBRE LA DIVERSIÓN, LOS AMIGOS Y LAS AMIGAS.........................................................................17 SOBRE LOS ESTUDIOS Y EL COLEGIO...............................................................................................21 SOBRE EL TRABAJO Y EL FUTURO....................................................................................................24 CONTINUIDADES Y ¿RUPTURAS?.......................................................................................... 26 BIBLIOGRAFÍA............................................................................................................................ 28

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INTRODUCCIÓN Este material presenta una sistematización de los contenidos que han sido desarrollados por las y los participantes de una serie de talleres realizados con el propósito de revisar las ideas, vivencias y prácticas de mujeres y hombres jóvenes, estudiantes de diversos puntos del país, relacionadas con el género. Se trata, más específicamente, de recuperar y analizar las expresiones y las reflexiones de jóvenes del Paraguay acerca de los mensajes sobre el ser mujeres o el ser hombres que permanentemente se les transmiten a través de diversos agentes de socialización, en especial la familia, los colegios y los grupos de pares. La sistematización de los contenidos de estos talleres de discusión y reflexión colectiva ayuda a tener una aproximación a cómo son recibidas, entendidas y vividas las relaciones de género por un sector de la juventud paraguaya. A la vez, permite dar una mirada sobre cómo la sociedad paraguaya entiende y transmite sus ideas predominantes acerca de las configuraciones de género, partiendo de las percepciones juveniles, es decir, desde una determinada perspectiva entre las muchas que de seguro sería posible tener a partir de otros diversos posicionamientos. El contenido de este material apunta a enriquecer la comprensión de la sociedad paraguaya acerca de cómo construimos socialmente las diferencias sexuales en los inicios del siglo XXI. Es una manera de aportar al desafío de deconstruir los discursos, los valores y las pautas de comportamiento asociados al género, es decir, a las formas en que cada sociedad y cada cultura adjudica roles y ubicaciones a las personas sobre la base de la diferencia sexual biológica. La información utilizada proviene de nueve talleres realizados durante el 2003 con mujeres y hombres estudiantes de secundaria, tanto los cursos básicos como de los de educación media, convocados por la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES) y Decidamos – Campaña por la Expresión Ciudadana, con el patrocinio de UNICEF. Los talleres fueron realizados en Asunción, Concepción, Caacupé, Villarrica, Caaguazú, Encarnación, San Juan Bautista, Ciudad del Este y Pilar y reunieron a residentes en distintas localidades de cada departamento. Un total de 219 jóvenes participaron en los talleres, de los que el 49% fueron mujeres y el 51% hombres. En cada uno de estos talleres se trabajó con una metodología similar. Se iniciaron las jornadas con un ejercicio orientado a comprender el concepto de género, entendiéndolo como la forma en que cada sociedad y cada cultura desarrolla una idea, que se traduce en valores, creencias, prácticas, normas y actitudes, sobre cómo son y deben ser las mujeres y los hombres. En un segundo momento se trabajó sobre los estereotipos de género, buscando comprender las diversas maneras de posicionarse personal y conjuntamente con respecto a ideas sobre el comportamiento de mujeres y varones que dependen del género. Finalmente, se realizó una dinámica colectiva con el fin de identificar los mensajes de género presentes en tres de los principales ámbitos de socialización. Se pidió a las y los jóvenes participantes que elaboraran un listado de cuestiones que habitualmente se les dice en sus casas y familias, en sus colegios y en sus grupos de amigas y amigos acerca de cómo tienen que ser o cómo deben comportarse por ser mujeres o por ser varones. Chicas y chicos trabajaron

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por separado para elaborar este listado y, a partir de las exposiciones, se conversó en plenaria acerca de las diferencias en los mensajes, qué opinaban ellas y ellos sobre estas diferencias, cómo se sentían con respecto a ellas y qué podíamos aprender conjuntamente acerca de las diferencias de género. Este documento se basa principalmente en las respuestas a la pregunta planteada en el tercer momento de los talleres y en el debate posterior, que tuvo como objetivo evaluar críticamente los mensajes de género. El equipo encargado del diseño y la ejecución de los talleres, así como de la posterior sistematización, se planteó otras preguntas pertinentes para extraer algún aprendizaje desde las mismas palabras de las y los jóvenes: - ¿Qué se enseña a las y los jóvenes que tiene que ver sólo con ser mujeres o sólo con ser hombres, en las familias, en los colegios y en los grupos de amigas y amigos? - ¿Qué representa esto en términos de socialización de género? - ¿Qué continuidades y qué rupturas vemos con las pautas tradicionales de la socialización de género en nuestra sociedad? Se intenta en este trabajo recuperar las ideas que recurrentemente estuvieron presentes en los debates grupales y en las plenarias de los talleres, organizándolas según ejes de interés para entender los núcleos principales de las configuraciones de género vigentes y realizando un breve análisis de cada uno de estos temas. El resultado debe ser entendido como: • Un reflejo de las formas de socialización determinadas por las construcciones de género, tal como se las entiende y vive hoy en Paraguay. • Una visión que recupera el punto de vista y la perspectiva juvenil acerca de los mensajes de género emitidos desde diversos ámbitos sociales, tal como ellas y ellos los reciben, interpretan y reelaboran. • Una aproximación cualitativa al tema abordado, que no busca explicaciones causales ni generalizables, sino la comprensión de los discursos en juego a partir de diversas subjetividades. • Un panorama basado en la selección de mensajes que son representativos en términos de género. Es decir, lo que aquí se presenta no es todo lo que se enseña y dice a las y los jóvenes en sus hogares, familias y colegios, sino solamente aquellas ideas que son significativas para la socialización diferenciada de mujeres y hombres o que denoten cambios en la configuración tradicional de las relaciones de género. • Una perspectiva desde la que no se agota el panorama, que no pretende ser exhaustiva, pero sin la cual es difícil, y hasta imposible, entender cuáles son los elementos vigentes y cuáles son los cambios que quizás la sociedad paraguaya está gestando con respecto a las relaciones de género. La sistematización de los contenidos y las reflexiones de estos talleres es una manera de devolver a las y los jóvenes participantes de las actividades lo que han trabajado en estos espacios. Muchas veces estos resultados, de gran riqueza personal y colectiva, se pierden en los informes ejecutivos o en documentación a la que pocas personas tienen acceso. De esta

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manera, además, las y los protagonistas pueden acceder al conjunto de lo trabajado y reflexionado en los diferentes talleres, y pueden usar los resultados en las diversas actividades que realizan en sus organizaciones y espacios de trabajo y de vida. La intención es que este material pueda ser útil para elaborar mensajes alternativos apropiados para una perspectiva de igualdad de género, que puedan ser promovidos por actoras y actores sociales del Paraguay, en especial por quienes forman parte de la comunidad educativa y por las/os mismas/os jóvenes. A la vez, se espera que ayude a identificar y fortalecer aquellos mensajes favorables para la transformación de la sociedad paraguaya en una sociedad fortalecida para la construcción de un país y un mundo libre de discriminaciones y con justicia social.

1. GÉNERO Y SOCIALIZACIÓN El concepto de género se refiere a cómo se construye la diferencia sexual en las diferentes culturas. Esto quiere decir cómo nos enseñan que tenemos que ser en función a nuestros sexos (macho y hembra). Las mujeres son así, los hombres son asá, eso no es propio de una mujer o no es propio de un varón. Y esto es muy diferente de una cultura a otra y, además, cambia con el tiempo. No es lo mismo ser una mujer del siglo XXI que una mujer del siglo XVII, por ejemplo. Para las mujeres todo tiempo pasado fue peor. A través de los años y de muchas luchas, las mujeres conquistado derechos que antes nos eran negados, el derecho a la educación, a la ciudadanía, a votar y ser elegidas, a ejercer una profesión. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que muchas diferencias entre varones y mujeres no son biológicas en origen, sino que las aprendemos a través del proceso de socialización. El sexo es biológico, y se refiere a las diferencias anatómicas y físicas del cuerpo de mujeres y varones, en tanto el género se construye socialmente y puede ser modificado; alude a las diferencias psicológicas, sociales y culturales entre los mismos. Las personas nacemos mujeres o varones y en función a ello nuestra sociedad nos asigna roles, funciones, identidades y espacios diferentes. Todos ellos determinan el poder que unas y otros vamos a tener en nuestras vidas cotidianas, tanto pública como privada. La sociedad valora desigualmente a mujeres y varones, asignando a lo masculino un mayor valor y reconocimiento. Esta valoración ha determinado prioritariamente para el hombre la esfera pública de la producción y, para la mujer, la esfera privada de la reproducción y el cuidado de los otros. El proceso de socialización a través de diferentes agentes nos introduce al mundo de nuestra cultura en función a nuestro sexo. Socialización de género

La socialización es el proceso a través del cual los seres humanos aprendemos a vivir en nuestra cultura, es el proceso por el cual se nos inculca la cultura. Mediante diversos agentes socializadores, como la familia, la escuela, los amigos, los medios de comunicación aprendemos destrezas para la convivencia en sociedad, desarrollamos las habilidades necesarias para participación adecuadamente en la vida social. En este sentido, la

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socialización de género sería el proceso mediante el cual se logra que los hombres y las mujeres adopten una identidad y comportamientos en función a los modelos y las expectativas creadas por la sociedad en forma diferenciada para los sujetos masculinos y femeninos. Los agentes de socialización

Existen diversos agentes de socialización, ellos juegan papeles de distinta relevancia según la etapa de vida de la persona, su posición en la estructura social y otros factores. Según Giddens en todas las culturas, la familia es el principal agente socializador, pero en estadios posteriores de la vida del individuo entran en juego otros medios de transmisión de modelos e integración a la sociedad, entre ellos la educación formal (escuelas y colegios), los grupos de pares o amigos, los medios de comunicación y otros (Giddens, 1991: 109). Se puede decir que la sociedad total es un agente de socialización y cada persona con quien se entra en contacto es también en cierto modo un agente de socialización. El proceso de socialización comienza en la familia pero pronto se amplía hacia otros varios grupos. • La familia

La familia ha sido a través de la historia el agente de socialización de mayor importancia. Hay autores que plantean que las transformaciones producidas por la modernidad le han restado relevancia a la familia ante la emergencia de otros agentes socializadores como el sistema educacional, los grupos de amigos y los medios de comunicación de masas. Sin embargo, su rol como agente socializador sigue siendo fundamental. Constituye el primer espacio en el que se socializan niñas y niños y tiene por un tiempo bastante prolongado el monopolio de la socialización. Además, especialmente en la infancia, selecciona o filtra de manera directa o indirecta a los otros agentes, escogiendo la escuela a la que van las niñas y los niños, procurando seleccionar los amigos y las amigas con quienes se juntan, controlando –en la medida de sus posibilidades– el acceso a la televisión, y ahora deberíamos agregar también, el acceso a Internet (dependiendo de los recursos de la familia). En este sentido, la familia es un canal muy importante entre el sujeto y la sociedad. Los padres y especialmente las madres, debido a la tradicional asignación de tareas entre hombres y mujeres, juegan un papel fundamental en el marco de las familias en relación a transmisión de los valores, no sólo enseñando o estableciendo pautas sino también siendo. Se constituyen en los principales modelos, de sus padres los niños y niñas aprenden lo que es ser un papá, o ser una mamá, de cómo es un hombre y cómo es una mujer. En la adolescencia generalmente esto cambia, los chicos y chicas se vuelven críticos hacia los padres y muchas veces se construyen en oposición a lo que les dicen, o a lo que son sus padres y madres. Las familias pueden ser muy diversas, hay niñas y niños que crecen en hogares con la sola presencia de padres y madres, otros con otros integrantes de familias extensas –tías/os, 6

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abuelas/os, primos/as, etc. –, hay niños/as en cuya familia está presente o sólo la madre o sólo el padre, entre otros modelos familiares. La familia como contexto de socialización también puede ser negativa; por ejemplo, un porcentaje considerable de niños y niñas experimentan situaciones de violencia y abuso en sus propias casas. Sin embargo, sigue siendo el principal agente de socialización, desde la infancia hasta la adolescencia e incluso después. En el marco de la familia tradicional actual las madres juegan en general un papel preponderante en la transmisión de valores a sus hijos e hijas (Giddens, 1991: 109-110). • La escuela

La escuela es, por lo menos en el sentido cronológico, el segundo agente socializador de importancia en la vida de los sujetos. Su objetivo es formar hombres y mujeres a imagen y semejanza del ideal validado por la sociedad en la que está inserta. Para ello cuenta con un currículum de asignaturas que se desarrollan y, además con una batería de recursos socializadores más sutiles. Esto tiene que ver con lo que se ha dado en llamar el “currículum oculto” que condiciona el aprendizaje de niños y niñas. Por ejemplo, se espera que las niñas sean más calladas y educadas, que los niños, que los niños que sean más traviesos, de niños y niñas que lleguen a clase puntuales y que observen ciertas normas de disciplina. Las reacciones de las y los docentes también afectan las expectativas que los niños y las niñas tienen de sí mismos/as. Esta es una forma más sutil de transmitir a los/as alumnos/as recomendaciones sobre cómo tienen que ser o cómo deben comportarse y estos mensajes están considerablemente diferenciados en función al sexo de los estudiantes. Si bien las prácticas educativas están en permanente revisión, la escuela aún sigue reforzando la reproducción de prácticas que discriminan a las mujeres en lugar de promover que sean superadas. • Las amigas y los amigos

Los amigos y amigas constituyen lo que en términos sociológicos y para los fines de la socialización se ha denominado grupos de pares. Se trata chicos y chicas que tienen aproximadamente la misma edad y con quienes se establece una relación de igual a igual, a diferencia de las relaciones que se establecen con los padres, donde prevalece una posición jerárquica y de dependencia de las y los menores con respecto a las personas mayores que les cuidan y se encargan de satisfacer (con mayor o menor éxito) sus necesidades básicas. Los grupos de pares se forman generalmente en la escuela, aunque hay casos en los que empiezan a darse con anterioridad. Los niños y las niñas aprenden pautas de comportamiento social en los grupos de pares. En la adolescencia, la juventud y la adultez este proceso de aprendizaje continúa, pues el conjunto de amistades que forma parte del entorno de cada persona sirve de espejo para la conformación identitaria, de estímulo y refuerzo para el desarrollo de conductas aceptadas, de modelos a imitar o a rechazar. 2. LOS MENSAJES DE GÉNERO

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2.1.

Sobre la familia y el hogar

La concepción predominante acerca de la familia está fundamentada sobre una diferenciación basada en el género, que asigna a mujeres y a hombres distintas ubicaciones con respecto a los papeles desempeñados, a las tareas asignadas, a las responsabilidades e incluso a la posición jerárquica dentro de la organización familiar y del hogar. Es de esa manera que las personas van asumiendo como naturales cuestiones tales como la obligatoriedad de las mujeres de realizar labores domésticas y de la crianza de las hijas y los hijos, la centralidad del espacio familiar como foco de la realización de las mujeres como personas, la jefatura del hogar como privilegio masculino (al que las mujeres acceden sólo por ausencia de los hombres), la responsabilidad de la manutención como carga de los hombres, entre otras muchas cuestiones. En esto consiste la división sexual del trabajo, es decir, la asignación preferente de las mujeres a las responsabilidades en el ámbito privado y doméstico, y de los hombres al trabajo productivo, el que cuenta en los datos económicos, el que es remunerado y, por tanto, otorga bases fundamentales para la autonomía personal. La definición de posiciones de género dentro de la organización familiar es alimentada de diversas maneras y de manera temprana, tanto a partir de la observación de lo que ocurre dentro de los propios espacios familiares como a través de mensajes explícitos o implícitos del entorno social. Esto puede verse en la selección de mensajes que las y los jóvenes hicieron al respecto. Responsabilidad familiar Los hombres son visualizados como futuros jefes de un hogar y responsables de su manutención, protección y cuidado general. Como hombres, deben hacerse capaces de responder a estos requerimientos. Si bien el cuidado está también presente en los mensajes dirigidos hacia las chicas, se trata de dos ideas diferentes, puesto que con respecto a ellas se centra más precisamente en la responsabilidad de ejecución de las labores domésticas. A esto apuntan varios de los mensajes identificados por las y los jóvenes, principalmente los que reciben en sus hogares por parte de sus padres y madres. Entre los varones se señaló que a ellos se les inculca que se preparen para tener responsabilidades, “todos los padres nos piden a los hombres responsabilidades, para que cuando seamos grandes podamos llevarlas adelante”. Una frase muy significativa mencionada por ellos es que deben aprender a “respetar a los demás, justificarte como hombre y hacerte responsable”. Aunque no siempre se da un contenido más explícito a la responsabilidad masculina, los jóvenes identificaron en varias ocasiones referencias a la carga económica que les tocará tener en sus futuros hogares: Hay que trabajar fuera de casa para mantener a la familia. Tenés que trabajar, los hombres tienen que trabajar y tienen que mantener a sus señoras.

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En algunos casos, la responsabilidad del cuidado de hermanas/os menores también recae sobre los muchachos, sobre todo en términos de seguridad. Varios señalaron también que se les encarga el cuidado de las hermanas mujeres frente a peligros de la calle o frente a otros hombres: Que se quede en casa porque es el único hombre y que debe cuidar de sus hermanos, por lo menos en las noches. “Tenés que atender a tus hermanos porque vos sos el más grande”. Cuidarle a la hermana. Responsabilidad doméstica Las chicas manifestaron repetidamente que en sus familias está muy presente la idea de que ellas deben prepararse para un buen desempeño como amas de casa y como encargadas del cuidado de hijas e hijos, en contraste con lo esperado de los varones. Las jóvenes reciben mensajes tales como “las chicas son para la casa y los chicos salen a trabajar”, “las chicas deben ser hogareñas”. El aprendizaje de estas tareas y la asunción de estos roles se ven como valores que ayudarán a las mujeres a tener éxito en su futura vida familiar propia. Aprender a hacer todas las tareas de la casa, porque cuando nos casemos tenemos que darles de comer a nuestros maridos y famoso que cómo te vas a casar y no vas a saber hacer nada y te mandan limpiar, te mandan barrer y todo eso... Aprender a ser amas de casa. A hacer bien los quehaceres de la casa, ama de casas nomás luego nos enseñan a ser. “Hay que aprender a hacer todas las labores domésticas para que en el futuro seas una buena esposa”. Está bien verdad que aprendamos, pero creo que las mujeres empezamos a ambicionar algo más que quedarnos en casa. Esta preparación se realiza a través de la práctica cotidiana. En todos los grupos de mujeres jóvenes se señaló cómo en sus casas se les hace responsables de diversas labores del hogar: “Nos incentivan al trabajo en el hogar... nos dicen “ayudale a tu mamá, ayudale en la cocina, ayudale en los quehaceres”. La lista de labores que deben ser aprendidas en diversa: a cocinar (“sí o sí tenés que saber cocinar”), a poner la mesa, a lavar, a planchar, a limpiar la casa. La enseñanza de los hijos e hijas también se ve como una tarea que corresponde a las mujeres, así como el servicio a los varones de la casa. Algunas dijeron que deben prepararles todo a los hermanos, plancharles las ropas, tenderles la cama, servir la mesa, entre otras tareas. En cambio, los varones señalaron que con frecuencia se les exonera de las labores domésticas, sobre todo una vez que han llegado a cierta edad. La ejecución de tareas domésticas es vista como una labor degradada, que no corresponde con el estatus asignado a los hombres. A cambio, se les encarga las tareas pesadas, las que requieren mayor fuerza física. No tenés más que hacer tareas del hogar. 9

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El varón de la casa no toca ni hace labores de la casa. Sólo las mujeres realizan las tareas domésticas. A realizar todos los trabajos pesados. Como excepción surgieron algunos mensajes relacionados con la igualdad de responsabilidades en el ámbito doméstico: “Todos tenemos los mismos derechos y obligaciones en la casa”. 2.2. Sobre las relaciones de pareja

La llegada a la adolescencia y a la juventud implica también el arribo a un momento de la vida en que las relaciones de pareja pasan de la virtualidad de los amores platónicos y las amistades románticas de la niñez a las relaciones de noviazgo (más o menos formales, más o menos estables). Es el tiempo en que las conquistas y los enamoramientos pasan, generalmente, a ocupar un espacio de relevancia en la vida cotidiana y en las preocupaciones de las y los jóvenes. Aun cuando no son las experiencias mayoritarias, también existe la posibilidad de que en este tiempo se llegue al matrimonio. Las concepciones de género en que se funda la familia, ya mencionadas en el apartado anterior, están también fuertemente presentes en todo lo referente a las parejas sentimentales. Los mensajes emitidos en los diferentes espacios de socialización son fuertemente contrarios según se trate de mujeres o de varones. En el caso de las mujeres, las relaciones de noviazgo suelen ser vistas como un asunto más serio que para los hombres. No apurarse Las jóvenes señalaron mensajes que desalientan el noviazgo temprano e incluso en algunas familias se establecen límites de edad al respecto: “no tener novio hasta los 16 años”. Se les indica repetidamente que no deben tener apuro para involucrarse en noviazgos y que deben tener cuidado con los hombres: “No te precipites que tenemos una vida por delante”. Esto se vincula con las normas de moralidad, dado que el haber tenido muchas experiencias no es un antecedente deseable para ellas. A la vez, se relaciona con un cierto temor al acercamiento a experiencias sexuales, dada la necesidad de “guardarse” para el matrimonio, así como con el miedo a que debido a un temprano noviazgo vayan dejando otras oportunidades en la vida. También los varones reciben mensajes desalentadores con respecto a involucrarse en relaciones de noviazgo serias. Las razones esgrimidas son diferentes, pues se orientan más bien a la necesidad de ganar experiencia, de no ser dominados por las mujeres, de no comprometerse muy pronto en este sentido. Tener varias novias versus ser fieles En el caso de los varones, al tiempo que se desalientan los noviazgos serios, se estimula fuertemente el “tener muchas novias”, “conseguir muchas minas” y “conquistar pendejas”,

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“coleccionar pendejas”. La capacidad de conquista y seducción es valorada sobre todo por los grupos de pares masculinos, aunque también se señaló como una expectativa de padres y madres. Este tipo de mensajes está absolutamente ausente entre las mujeres, aun entre los grupos de amigas, que relataron que “los amigos te dicen que las mujeres deben ser fieles sí o sí”, que una chica “sólo tiene que tener novio y serle fiel”. Puede verse cómo el desarrollo del proceso identitario masculino está fuertemente anclado a la capacidad de desarrollar una amplia variedad de experiencias con las mujeres. Asimismo, se señala el fantasma de la homosexualidad como contraparte de esta exigencia de mostrar hombría teniendo mujeres: “Los amigos me dijeron que el que no tiene novia es gay”. La iniciativa es masculina Tanto para mujeres como para hombres jóvenes el mensaje prevaleciente es que la iniciativa con respecto al acercamiento amoroso corresponde a los varones: El hombre es el que tiene que buscar a la mujer Vos sos hombre, buscale a esa chica No tengo que ser flojo con las chicas, aprovechar las oportunidades Igualmente, el alejamiento en una relación es masculino: “Vos sos hombre, dejale a esa chica”. Se dijo que antes era mal visto que las chicas fueran a visitar a sus novios en sus casas, pero que ahora eso “es un poquito más normal” para las y los jóvenes. Algunos señalaron que los padres y madres no siempre aprueban esto y lo ven como una conducta sexualmente agresiva de las chicas: “Si viene luego es porque quiere que le comas, así luego te dicen, esa onda luego es”. En cuanto a las jóvenes, entre las amigas se maneja el mensaje de que deben “actuar como cupidos”, es decir, como facilitadoras de encuentros con el sexo opuesto, lo que es posible que tenga relación con el hecho de que no está bien visto que las mismas interesadas sean “lanzadas” o “arrojadas” con los varones. Cuidado con los sentimientos Uno de los mensajes centrales para ambos sexos es el de “no perder la cabeza” por un muchacho o por una chica. Las relaciones amorosas son vistas en cierto sentido como peligrosas, como espacios donde puede perderse la autonomía o la cordura. Las chicas señalaron que entre las amigas suele recomendarse: “no te enamores perdidamente”. Entre los chicos, la idea es similar, “no ser dominado”. También en la familia se les dice “nunca dejes que una mujer te domine. No dejes que haga contigo lo que vos no quieras”. La amenaza de dominación no se explicita en el caso de las mujeres, posiblemente la recomendación de tener cuidado con los sentimientos se relacione más con la idea de no ser muy dependientes de los hombres o de no dejar “que jueguen” con ellas. Para los varones también está presente la recomendación de controlar y no expresar los sentimientos:

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No tenés que llorar si perdés a tu novia, porque sos hombres. Si le expresás tus sentimientos, sos un maricón. 2.3. Sobre la sexualidad

La sexualidad es uno de los ámbitos centrales de la actividad humana para la configuración de las relaciones de género, por lo que tradicionalmente se trata de forma diametralmente opuesta según se refiera a las mujeres o a los hombres. Esto puede verse en el acceso a la información, en el conocimiento y el manejo corporal, en apertura o la represión con que la actividad sexual es vista para cada sexo, en la aceptación o negación del placer como un componente básico de la vida sexual, entre muchos otros aspectos relacionados con este complejo campo de la vida personal y colectiva. Uno de los análisis más relevantes para la comprensión de la sexualidad desde una perspectiva de género es el de la doble moral sexual vigente, que se relaciona con la existencia de dos estándares de conductas y de evaluación del comportamiento sexual de mujeres y de hombres. Para las primeras, esto se traduce en una estrecha vinculación entre sexualidad y reproducción, en la consideración del placer como algo pecaminoso, en la negatividad asociada con lo sexual, en la represión de la actividad sexual; mientras que para los segundos sucede todo lo contrario: la aceptación del placer sexual como central en la masculinidad y el estímulo permanente a las vivencias y experiencias sexuales. En la socialización de las y los jóvenes pueden verse numerosos mensajes asociados con la doble moral sexual. Tener experiencias para ser hombres, y muchas experiencias para ser más hombres Se ha puede ver entre las frase señaladas por los jóvenes como representativas de lo que les dicen o enseñan en sus casas, colegios y entre sus amigos en vinculación con el ser hombres, numerosas alusiones a la necesidad de iniciarse en el sexo y tener experiencias sexuales. Estos elementos, centrales en la construcción tradicional de la masculinidad, son inculcados principalmente en los grupos de pares y en las casas. Por parte de docentes y personal educativo aparentemente no se habla mucho de eso, como sí sucede con los compañeros. La virginidad masculina es vista como una carencia, como una falta que debe ser “solucionada” antes de hacerse muy mayor. Se les enseña desde temprana edad que deben hacer o tener “historias sexuales”. Esto genera mucha presión entre los varones, vergüenza entre quienes por diversos motivos no cumplen el objetivo de “hacerse hombres”. Algunas frases que ejemplifican esto son: Si sos virgen sos un inútil. “Todavía pio no cogiste”. Si no cogés antes del 6º, no sos hombre. Tener sexo antes de los 15.

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Al mismo tiempo, se valora entre los jóvenes la cantidad de experiencias que han tenido, así que fueron coincidentes las manifestaciones relacionadas con que ellos deben “atracar a muchas chicas”, “aprovechar todas las oportunidades sexuales”, “ser mujeriego para ser más hombre”, “ser picholo”, “ser píquer”. Algunos chicos manifestaron que en sus casas les dijeron que tenían que “pincharle a la empleada”, aunque otros señalaron que en sus hogares les enseñaron que debían ser respetuosos (sexualmente) con ellas. Con esto se muestra que persiste uno de los lados más oscuros de la masculinidad tradicional paraguaya, que es la aceptación e incluso el estímulo del abuso sexual de las mujeres que se encuentran en situación de dependencia. Tener “logros” sexuales Para los varones no basta con haberse iniciado sexualmente y con haber tenido una respetable cantidad de experiencias sexuales, sino que además existen criterios de valoración de los logros en este sentido. En la medida en que el objetivo es más difícil e inalcanzable, la experiencia es más admirada. En esto radica el respeto que pueden lograr de los demás. Las mujeres son vistas como fáciles o como difíciles para el acceso sexual, como una clara expresión de la doble moral sexual. Una explicación interesante es la siguiente: Bueno, en muchos casos, que yo escuché mucho ya, si vos tenés sexo, depende de la mujeres con que tenés sexo. Sos el macho, sos el más grande del grupo, pero depende de la mujer con quien tuviste. Yo no me puedo ir a meter con una cualquiera, con rutera que se encuentra por ahí y porque tuve sexo con esa rutera ya soy un macho, ¡no! El tipo te va a decir: “¿Con esa pio te acostaste? Yo también me puedo acostar con ella si quiero”. Entonces no sos nada..., si estuviste con una persona con quien cualquiera se puede ir a acostar. Entre los hombres se manejan numerosas “recetas” para obtener estos logros sexuales: “Te enseñan métodos para levantar pendejas”, “especular con las mujeres”, “las farras son para comer pendejas”, “tenés que empedarle a la pendeja para comerle”. No ser “maricones” Junto con los mensajes que relacionan la hombría con la experiencia sexual, vienen otros que muestran el enorme temor vigente con respecto a la homosexualidad, a la pérdida de la “calidad” de hombres o a los comportamientos que puedan hacer dudar acerca de la masculinidad. Los varones mencionaron numerosas frases que se relacionan con esto: “No debés ser maricón”, “no te acerques a los putos”. La visión de la homosexualidad masculina como un peligro es manifestada de diversas maneras: “Vení a la fiesta y no seas maricón”, “comele pue, nde maricón”. Las mujeres jóvenes dijeron que en los grupos de amigos se dice que “los hombres que nos tratan bien son todos bobos, flojos o gays”. También relacionaron, en algunos casos, a este tipo de ideas con la discriminación: “Nos enseñan a discriminar a los gays y a las lesbianas”.

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Objetos sexuales Las chicas son vistas frecuentemente como objetos sexuales por parte de los muchachos. Algunos de ellos dijeron que se les estimula a “mirar colas”, “tocar nalgas”, que se les dice que “las mujeres están para complacerle a los perros”, entre otras frases representativas de esta idea. Ellos señalaron que esta es una visión limitada de las relaciones entre ambos sexos, y que en los grupos de amigos no se ve más allá de lo sexual: “No es que esté enamorada o que se gusta de vos, ‘esa pendeja está caliente por vos, agarrale pues’”. Algunas chicas se quejaron de ser vistas como “objetos sexuales por los profesores calentones”, mostrando que esta pauta de conducta no se da sólo entre pares sino también en relaciones jerárquicas en el marco de las instituciones educativas. Ello pone a las mujeres en riesgo de ser acosadas e incluso abusadas sexualmente. Ojo con ser “bandas” La dicotomía de género se presenta claramente en los mensajes señalados por las chicas, ya que para ellas existe algo así como un permanente peligro de ser consideradas mujeres fáciles, “bandas”, “calentonas”, “busconas” o “penayas”. “Si hablás de sexo ya sos una pervertida”. También mencionaron que en los grupos de pares, tanto los hombres como las mujeres discriminan a las jóvenes que no son vírgenes. Hacerse respetar El principal mensaje relacionado con la sexualidad para las chicas es que deben hacerse respetar. No siempre se explicita un contenido sexual para esta exhortación, pero soterradamente la idea está presente: A valorarme como mujer o sea que respete y que me respeten. Nosotras mismas hacernos respetar. A que nos hagamos respetar como chicas que somos. Las mujeres deben ser delicadas y respetarse como mujeres. Hagan respetar el uniforme. En otros mensajes se complementa la idea, especificando el tipo de comportamientos que podrían impedir lograr el respeto debido. Entre las situaciones mencionadas están sobre todo el salir solas por las noches o ir solas a fiestas, tener contactos físicos con los varones, subirse solas a los autos de los muchachos, entre las más repetidas. Que no salgamos a una fiesta, por ejemplo, porque vos sos chica y si te vas a una fiesta ya sos más o menos así puta. En la familia me enseñaron a no salir sola por las noches para que me respeten los demás. Las chicas no deben abrazarse ni tener contacto físico con los varones

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A no subirte al auto de un fulano porque pareces una chipera. Sí, no te podés subir sola con tu amigo porque ya dicen que es tu novio y si te agarró la mano cuando estaban bailando ya terminó en atraque y todo... Varias participantes mencionaron disconformidad con estas situaciones, dado que permanentemente quedaban expuestas a la maledicencia y las limitaban en sus posibilidades de diversión y de compartir con amigos hombres: “Te reprime mucho también eso, porque te sentís mal. Vos estando con tus amigos estás súper bien, pero salís del grupo y ya temés qué estarán diciendo”. “No me vengas con sorpresas” Evidentemente uno de los temores principales con respecto a la conducta sexual de las chicas es que se queden embarazadas; sin embargo, este tema no suele ser abordado de manera directa. Se les dice que “las chicas son fértiles, por lo que tienen que tener cuidado”. Si bien en contados casos, algunas mencionaron que en sus familias se les pide que tomen precauciones anticonceptivas en caso de que lleguen a tener relaciones sexuales: “Si vas a tener relaciones cuidate y no me vengas con sorpresas”. Para los hombres también la posibilidad de dejar embarazadas a una chica es vista como algo no deseado: “Tener relaciones sexuales es muy bueno (lo malo es tener un hijo)”. Sin embargo, no mencionaron que en los grupos de pares se trate acerca de cómo prevenir embarazos no deseados, ni entre los hombres ni entre las mujeres. 2.4. Sobre el comportamiento, los modales y el aspecto

La socialización de género se apoya sobre numerosas pautas de conducta que se consideran propias de uno y otro sexo. Con respecto a esto abundan las referencias de las y los jóvenes sobre lo apropiado o inapropiado en cada caso, sobre lo que está bien visto o mal visto, sobre lo que se prohíbe o se estimula. La gama de asuntos considerados como propios de las mujeres y de los hombres versa sobre distintos aspectos, tales como los modales, las vestimentas, los adornos, la forma de comportarse, los intereses, entre muchos otros. El conjunto de estas pautas da como resultado una idea de la masculinidad y de la feminidad que permanentemente es evaluada al observar y entablar relaciones entre seres humanos. Las y los jóvenes coincidieron en que se les transmite una idea general de que deben “comportarse como hombres” y “portarse como señoritas”. Los núcleos de este comportamiento adecuado pueden ser visualizados en varios ejes. No expresar los sentimientos Los varones señalaron que con frecuencia se les indica que no deben llorar porque eso no es propio de hombres y solamente las nenas lloran: Que no quieran que lloremos hace que cuando sos más grande te cueste ya, y llorar ya es mucho más difícil para los hombres, no porque si llorás ya sos gay, sino que te cuesta nomás ya. Eso hace que nosotros necesitemos llorar y no podamos hacerlo. 15

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Se espera de ellos que sean duros, que sean fuertes y que aprendan a soportar. En varios casos se les insiste en que deben ir al cuartel para realizar este aprendizaje. Saber socializar y tener buenos modales Parece ser que una de las insistencias principales para las jóvenes es que sepan cómo desenvolverse en situaciones sociales (socializar, dijeron), lo que implica tener buenos modales en la mesa, al caminar, al sentarse, al reírse. Deben cuidarse de no decir groserías o palabras fuertes. La cuestión de la forma de sentarse es aparentemente crucial, pues señalaron que en los colegios se les insiste sobre esto: “A sentarse bien y hacer bien las cosas, a sentarse bien, todo el tiempo a sentarse bien”, “ah, nunca falta la fastidiosa de la profesora que te dice toda la hora que te sientes bien”. Lo mismo sucede con las risas. Las carcajadas, las risotadas, son reprimidas en las mujeres, consideradas una señal de vulgaridad y de falta de buenos modales: Compórtate como una buena señorita, famoso que hay chicas divertidas que expresan luego su alegría y esas son locas hina; legal, te dicen mirá un poco esas locas y nosotras expresamos nomás nuestra alegría. Prohibido reírse. El tener buenos modales es una frase repetida para las mujeres, pero prácticamente ausente para los hombres. Parece ser que de ellos se espera, y en cierta medida hasta se acepta, que sean “cabezudos”, “quilomberos”, “patoteros”. En los grupos de pares “si no hacés quilombo no sos nada”. Así que no es extraño que mencionen como un mensaje frecuente en el ámbito escolar la exhortación a no causar problemas con este tipo de conductas. Aspecto, vestimenta y adornos El manejo del aspecto físico es central en los diversos ámbitos de socialización. En el caso de los hombres, el caracu del debate está en el uso de los aritos y del pelo largo, modas que tradicionalmente han sido de uso femenino. La introducción de estos elementos de la estética femenina en la masculina juvenil crea disturbios en todos los ámbitos, principalmente en las instituciones educativas, donde es común que se les prohíba a los varones lucir implementos en las orejas, tener melena o teñirse el pelo. En las familias se repite con frecuencia esta situación, y en algunos casos incluso los grupos de amigos rechazan a los jóvenes que deciden realizar estas innovaciones en su aspecto. La preocupación principal expresada por docentes y autoridades de los colegios, por padres y madres, es que ellos no deben parecer mujeres: Si yo llego con un arito a mi casa me bajarían la caña todo el día. Y en mi colegio es el pelo largo, hinchabolas es mi profesora de estudios y ella me dijo que los hombres deben usar el cabello corto y las mujeres pelo largo. Y yo una vez le agarré y le dije ¿porque vos usás pelo corto?, y se calló y no me pudo decir nada y nunca más me dijo nada.

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Algunos de los mismos participantes expresaron que no les gusta esa moda y la consideran como una influencia foránea: ¡Y para mi esta mal! A mi no me gusta que los hombres usen arito. “Para mí no me gusta porque a mí me gusta mi cuerpo así. Yo nací así y soy así...”. Pero todos y todas manifestaron su desacuerdo con las prohibiciones en este sentido y con las discriminaciones que generan dentro del ámbito educativo. En el caso de las mujeres, se espera que vistan decentemente y que tengan buena presencia. En algunos colegios se prohíbe el uso de bijouterie y en casi todos se dan indicaciones a las chicas con respecto al largo de las faldas, “no usar polleras cortitas”. El maquillaje de las mujeres está permitido pero no debe ser llamativo: “Tampoco dice la prohibición de maquillaje, no permiten maquillarse muy fuertemente”. Esto remite a la expectativa de que las mujeres sepan “guardarse” en términos sexuales, a lo cual corresponde un aspecto no muy provocativo. En los grupos de pares femeninos la presión se orienta a que las chicas se vistan a la moda, que tengan esmero en la ropa y que se cuiden de no estar gordas o comer demás. En un grupo se señaló que las mujeres se visten para las demás mujeres. Dijeron además que existe mucha discriminación debido a la imagen. 2.5. Sobre la diversión, los amigos y las amigas

Los mandatos de género que se imparten a chicas y chicos a través del proceso de socialización en sus diversos agentes (familia, pares, escuela y colegios) están presentes en todos los aspectos de la vida, incluso en lo que respecta a las diversiones: estos mandatos se transmiten a través de los juegos, de los juguetes, de las actividades recreativas, de los pasatiempos, e incluso están contenidos en las formas en que se les enseña a chicos y chicas a relacionarse con los otros y las otras (pares, amistades del otro sexo, adultos y adultas, etc.). De esta manera, hay juguetes de nenes y juguetes de nenas, hay maneras de comportarse propias de las nenas y otras propias de los niños, hay espacios y horarios establecidos en forma distinta para las mujeres y para los varones, hay relaciones bien vistas para las niñas de un modo diferente que para los niños. Los juguetes tienen sexo Los mensajes de género que registran las y los jóvenes con relación a la diversión, según lo expresado en los talleres, evidencian una considerable distancia con respecto a lo que está bien para ellas y lo que está bien para ellos. Empezando por los juegos y pasatiempos de la primera infancia, está más que claro que los varones no juegan a las muñecas, ni con las nenas. Los nenes juegan con los nenes y las nenas juegan con las nenas. Los juguetes masculinos por excelencia son la pelota, los camioncitos, la pistola, y según los más jóvenes los power ranger. En este sentido, reproducimos lo que expresaba un joven en cuanto a algunos mensajes recibidos:

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“cuando sos niño te dicen tus papás, déjate de jugar a la muñeca, ahí tenés tu power ranger, déjate de macanadas andá a jugar con la pelota, y si hay alguno que quiere ser biólogo o científico a algo por el estilo y se va a cazar mariposas, le dicen por ejemplo, mbae mariposas pio nde mariposón, andá a jugar partido”. Asimismo, una de las máximas prohibiciones a las niñas es, o era cuando estas adolescentes eran niñas, aproximadamente unos diez años atrás, la de jugar a la pelota. Los juguetes tradicionales de las nenas son las muñecas, los osos de peluche y los juegos de cocina. En los juegos y actividades de los varones hay siempre una mayor vitalidad y hasta cierto grado de violencia; sin embargo, en las actividades y juegos de las niñas hay más pasividad y mucha insistencia en que sus juegos sean tranquilos y no violentos. Las chicas expresan que se les insiste mucho en que no griten, no salten y no sean “cabezudas”. En las escuelas y colegios las actividades de recreación o de educación física también diferencian entre hombres y mujeres: Los varones juegan fútbol y las mujeres al handball. Si no jugás al fútbol sos una nena. En gimnasia hay ejercicios para varones y ejercicios para mujeres. A la hora de mover los muebles sólo los varones ayudan. A la hora de limpiar sólo las mujeres agarran la escoba. En los actos culturales sólo las chicas recitan, bailan o cantan, a menos que obliguen a los varones. Cuando hay que decorar por alguna fecha especial, las chicas siempre lo tenemos que hacer, porque somos mejores para la decoración y los arreglos de la institución. Cuando hay fiesta las mujeres traen los bocaditos y los varones las gaseosas. No hay diferencias de percepción entre los chicos y las chicas con relación a estos mensajes, unos y otras corroboran que es como se les enseña que tienen que ser. Los amigos versus los novios En la adolescencia hay como una continuidad de las pautas establecidas para chicas y chicos. Las adolescentes expresan que existe una especie de mandato de “no hablar con los varones”. Juntarse con los varones no está bien visto ni por los padres, ni por los profesores, no está bien visto por las amigas, por los amigos y menos por los novios. No está bien que una chica se junte con los varones, sería lo que se dice una “machinga”, “machona” o “machorra”, según la localidad en que nos encontremos. También corren el riesgo de ser tachadas de “banda”, “calentona” o “penaya”, conceptos con mayores connotaciones sexuales. A los chicos no les gusta que su novia tenga amigos en plural y a los amigos no les gusta que su amiga tenga novio. No es bien tolerado que una chica lleve a su novio a las fiestas organizadas por el grupo, cuando el novio no pertenece al mismo. 18

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Aparentemente tampoco sería bien visto que un chico tenga amigas, aparentemente sigue prevaleciendo lo de los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. Pero ellos no registran o no expresan sentir tanta presión en el control de sus amistades. Generalmente hablan de sus amigos y de su novia, es raro que un chico hable de sus amigas o que exprese que esté mal visto que tenga amigas, no se evidencia –como en el caso de las chicas– el problema de las amistades con el otro sexo. Tampoco es notorio que para las novias sea un problema que el novio tenga amigas o para las amigas que el chico tenga novia, como en el caso inverso. Es como que se percibe un mayor control del lado de las mujeres y una mayor permisividad del lado de los varones. Los chicos sólo quieren divertirse ¿y las chicas? Cuando de fiestas se trata, las adolescentes aparentemente son las que se enfrentan a mayores dificultades, empezando por el permiso para salir. Una chica expresaba: “Si sos mujer no te dan permiso para salir porque se ve mal que una chica salga”. Si le dan permiso es en la mayoría de los casos con garantía de acompañamiento: “las mujeres tienen que salir acompañadas y no salir solas”. Probablemente este sea uno de los puntos en los que las chicas son más críticas, calificado como de suma injusticia y desigualdad para las mujeres. “El varón puede salir cuando quiera y a donde quiera y una solamente puede hacerlo con permiso, y con los padres o alguna otra persona mayor, de confianza o responsable”, se dijo. En algunos casos se celebra, tanto desde las chicas como desde los chicos, que estas normas estén cambiando y, en otros también, por ambas partes, se las justifica en razón de la inseguridad y los peligros que corren mayoritariamente las mujeres, cuando salen solas, de ser asaltadas o atacadas sexualmente. Hay un mayor control de las salidas hacia las adolescentes, no sólo en cuanto a dónde y con quién o quiénes sale, sino también con relación al horario de regreso. Los varones no tienen problemas para salir, sólo en algunos casos expresaron sentir cierto control en cuanto a horarios de llegada, pero en general se reconocen más libres, más independientes, no tienen que pedir permiso para salir, salen más que las mujeres. En el caso de ellos, no sólo no tienen problemas de permiso para salir sino que además tienen mucha presión por parte de sus pares para incursionar en las actividades festivas. “Los amigos te enseñan a vagar y farrear”, decía un chico. Otras frases que constatan la fuerte influencia de los amigos cuando de fiestas se trata son: ¿Cómo que no podes salir con nosotros? Dale, vení a la fiesta, no seas maricón. Para qué vas a pedir permiso. Quedate sí hasta tarde, total vos sos hombre. La pregunta orientadora era ¿qué nos enseñan (familia, colegio y amigos/as) que tenemos que hacer sólo porque somos hombres o sólo porque somos mujeres? En el caso de los varones, respecto a qué nos dicen los amigos que tenemos que hacer porque somos varones,

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una las respuestas más reiteradas registradas en las nueve localidades se da en el sentido de las fiestas: Farrear a full. Divertirte con los perros. Hay que farrear. Hay que andar de parranda. A farrear, haciendo aguante hasta las 5:00 AM. Si no farreás con los perros te discriminan. También fue reiterado escuchar de los adolescentes varones la presión de los amigos sobre todo para que tomen bebidas alcohólicas y fumen en las fiestas. “Los amigos te enseñan a tomar y si no lo hacés quedás como puto”, “te presionan para tomar bebidas alcohólicas”, “chupar hasta morir”, “si no chupás o fumás sos un desperdicio o un maricón”, “te enseñan a consumir drogas”. En un caso un chico decía: “los amigos te enseñan a desarrollar los diversos tipos de vicio”. En un relato más detallado, un joven expresaba: “Famoso es, si sos hombre los perros te dicen: quédate sí hasta tarde, nada no te va a decir tu papá si vos sos hombre, los hombres hacen lo que quieren, y así te quedas hasta la madrugada ya y después llegás a tu casa y te retan, pero como sos hombre, aguantás porque los hombres tienen que aguantar todo. Y famoso es también, si sos hombre, la presión de los amigos para tomar: que maricón que sos, ¿porqué lo que no chupás? No sos hombre si no chupás, andate aparte luego, y así es, casi todos saben eso, casi todos los hombres que toman empezaron a tomar con sus amigos por presión”. Si bien los jóvenes presionan a los amigos a fumar y a beber también queda claro que todos tienen que invertir en las salidas, y no sólo con las chicas, también entre ellos, entre varones hay que compartir y con las mujeres hay que pagar, eso es de hombres, los chicos dicen: Hay que poner para la cerveza. No hay que ser buitre, buitre es el que se va a una farra, toma y consume todo lo que hay en el grupo pero no pone nada, generalmente es un pirata, no es invitado, hay gente que tiene plata y todo pero nunca colabora, buitre también es. Entre los hombres si sos buitre te marcan ya. Los hombres pagan. Las chicas dicen: Que ellos paguen todo. Los hombres pagan. Que ellos siempre paguen todo (si nosotras pagamos es “re-out”).

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Con tanta presión de los pares para salir de fiesta, beber y fumar en el caso de los chicos, es razonable la preocupación, sobre todo de madres y padres, por sus hijos en este aspecto: frases reiteradas hacia ellos, según lo recogido en los talleres son “cuidate”, “no caigas en vicios”, “cuidado con las drogas”, y en los colegios “di no a las drogas”. En el caso de las chicas el mensaje se da en el sentido opuesto. Para ellas es mejor ser hogareñas y no salir tanto, “te discriminan más por tener vicios”, “los amigos te dicen que una chica no fuma y no sale sola a fiestas”. Un ejemplo: “si vos sos chica y te vas a una fiesta ya sos más o menos puta”. También se reitera el mensaje hacia las chicas de que “tienen que ser serias” o que “tienen que cuidarse”. En muy pocos casos ellas expresaron que su grupo de pares las invitaban a farrear o a “hacer una farra purete” o que les decían “divertite mientras puedas”. 2.6. Sobre los estudios y el colegio

A lo largo de la historia, la educación se ha planteado distinta para los niños y las niñas. Rousseau, un clásico en el tema, en su ensayo Emilio, planteaba que la niña debía ser educada como ser dependiente, a diferencia del niño, cuya educación estaba dirigida a convertirlo en un ser autónomo. Hoy en día las reformas curriculares plantean la igualdad de oportunidades para los niños y las niñas, sin embargo, aún persisten modelos y prácticas que marcan las diferencias entre unos y otras. El tema de los estudios debe ser uno de los aspectos en donde se da la mayor coincidencia de mensajes. Tanto las chicas como los muchachos refieren la insistencia de padres, docentes e incluso de algunos buenos/as amigos/as en que deben estudiar, dedicarse al estudio, ser responsables, buenos alumnos/as, tener buenas notas y estudiar para ser alguien en la vida o tener un futuro mejor. Si bien el tema de los estudios es coincidente en los mensajes para los y las jóvenes, los colegios o instituciones educativas como espacios de formación y de transmisión de los mandatos del género tienen muy claro cuál es su papel, o por lo menos hasta ahora han sido efectivos en la transmisión de los roles diferenciados para hombres y mujeres. Esto se puede ver en algunas de las expresiones de las y los adolescentes cuando responden a ¿qué nos dicen en el colegio que tenemos que hacer sólo porque somos mujeres o sólo porque somos varones? Mujeres Llevar el uniforme rosadito en la escuela. Dedicarse al estudio y ser ordenada, porque queda feo que una chica tenga bajas notas y que sus cosas estén todas esparcidas, y que no se peine... Que supuestamente no está bien que las chicas se junten mucho con los varones, famoso cuando vos estás en séptimo grado te sentás con tu socio de toda la escuela y las profesoras te marcan. Hay nena sentate bien, vos sos una chica. ¿Y para que pio te hacen poner pollera si no quieren que se vean las piernas? Sentáte bien.

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Compórtate como una buena señorita. Famoso hay chicas divertidas que expresan su alegría y dicen: “esas son locas hina” y legal te dicen: mira un poco esas locas y nosotras expresamos nuestra alegría nomás. No hay que reírse. A tener buenos modales. A ser delicadas. A ser organizada y sentarse bien, nunca falta la fastidiosa de la profesora que te dice toda la hora para que te sientes bien Que es feo que una chica tenga nota baja. Qué pelada mi hija, tu letra, te dice la profe, famoso si sos nena tenés que tener linda letra. Las chicas no deben abrasarse ni tener contacto físico con los varones Las mujeres tienen que tener linda letra. Los trabajos prácticos hacen las mujeres. En gimnasia, tenemos que hacer ejercicios diferentes La chicas tienen que tener buena presencia, los varones no importa No podes ser grosera En los actos sólo las chicas recitan, bailan o cantan, a menos que a los varones se les dé puntaje. Tenés que usar pollera como uniforme. Por ser mujeres no tenemos que tener opiniones. Varones Mantener la postura de hombre. No usar cabello largo. No usar arito. Mantener la postura varonil... y no usar aros. A no tener cabello largo y no ponerte vincha. Te enseñan a ser cortés con las compañeras, por ejemplo vos estás sentado y ella está parada, le tenés que dar guau tu asiento. A no ser atrevido. A jugar fútbol y no handball. A cuidarle a la compañera. A tratar con delicadeza a las mujeres. Ser generoso con las compañeras.

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Hacer las necesidades en el baño de los hombres, en mi colegio por ejemplo hay baños unisex pero hay que esperar turno. Nos enseñan buenos modales, por ejemplo, sentarse bien. Los hombres no usan aros, ni pelo largo. Que los hombres somos más quilomberos. Solo en el baño de mujeres hay espejo. A mear en baños diferentes. Los hombres son presi, las mujeres secre, tesorera o vice. Todas las mujeres en el frente y los hombres atrás. En la formación tenés que estar firme y pecho saliente. A ellos: la postura varonil y el pelo corto; a ellas: sentate bien y usá pollera Como podemos ver, la división de tareas y actividades e incluso de espacios según sexo en los colegios es clarísima, empezando por la formación: los varones de un lado, las niñas del otro; la exigencia de postura varonil a los chicos: firme y pecho saliente; la insistencia del “sentate bien a las chicas”, los uniformes: colores rojo o rosadito para las niñas y azul o verde para los varones, las polleras obligatorias para las mujeres, los baños separados, los lugares en el salón de clases: las mujeres adelante, los varones atrás o en filas de mujeres y hombres por separado, “no queda bien que una chica se siente con un varón”. Los y las jóvenes expresan también recibir mandatos diferenciados en cuestiones más específicas, como que las nenas tienen que tener linda letra y cuadernos completos sólo porque son nenas. Este tipo de pedido no aparece en el caso de los varones. Las actividades diferenciadas en educación física y los deportes también son una constante: “En el colegio, en la hora de educación física los hombres hacemos los ejercicios más costosos”, decía un chico. Por otro lado también hay, según expresan los y las adolescentes, actitudes que se estimulan indistintamente en chicos y chicas. Por ejemplo, las mujeres deben ser amables, delicadas y tener buenos modales. En este sentido una chica decía. “en el colegio nos dicen que las mujeres tenemos que ser delicadas, hablar bien y evitar discutir”. Otra chica decía: “cuando una mujer le contradice a un profesor, el profesor se sorprende; le sorprende que sea una mujer la que le haga la contra; sin embargo, si es un varón, aunque le diga andate a la p… no le sorprende nada, porque está acostumbrado”. A los varones también se les enseña buenos modales, pero para ellos éstos son: ser amables y tratar con delicadeza a las mujeres, ser caballerosos, sentarse bien, pararse firme y mantener la postura varonil, y ser generosos con las compañeras, entre otras cosas. No se les indica “evitar discutir”, sino todo lo contrario, se les estimula a discutir, defender sus ideas y a participar mucho más que a las chicas. Aparece en el caso de los varones que en el colegio aprenden a “activar a nuestro alrededor, colegio, barrio o iglesia”, que el presidente tiene que ser hombre o que “los hombres son los presi y las mujeres secre, tesorera o vice”. En este sentido hubo muchos casos en los que las chicas expresaron que se les enseña a defender sus derechos. 23

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Lo bueno, a pesar de las asignaciones tradicionales por sexo que predominan, es que también hay señales de cambio. En uno de los talleres un chico rescató que la división de handball para las chicas y fútbol para los varones ya no es tan así: “que en la mayoría de los colegios nacionales, en la secundaria uno/a puede elegir el deporte que le gusta, te gusta handball, jugás handball, siendo hombre y o mujer, y te gusta fútbol y jugás fútbol, y eso es la libre expresión ciudadana, cada uno elige, yo por ejemplo juego handball porque a mí me gusta”. Y una de las chicas, presidenta de su centro de estudiantes, rescató que “lo bueno de la Reforma Educativa es que plantea el tema de la igualdad de oportunidades hasta en los libros de lectura, sólo que todavía la gente no se acostumbra. La vez pasada discutí con el secretario del colegio porque siempre me ponía “presidente” y le dije: “Carlos, poné un poco ‘presidenta’, porque yo soy chica” le dije, y me dijo “¡no! Porque ese un cargo para varones nomás luego”, y yo le dije: “¡estás loco!, por qué en vez de chatear no agarrás y abrís un libro de la Reforma, cualquier libro de la Reforma Educativa y vas a ver qué dice: compañeros y compañeras, alumnos y alumnas, niños, niñas, presidente, presidenta”. Y él me contestó: “Eh, nde mbae mal educada”. 2.7. Sobre el trabajo y el futuro

A la pregunta de nene, nena, qué vas a ser cuando seas grande, el tema de la familia está igualmente presente en el futuro de los chicos y las chicos. Se dice que el ser humano es un ser social o por excelencia y que la familia es el núcleo de toda sociedad. En este sentido se entiende que el mandato general es “ser grandes y formar nuestra propia familia”. A las chicas se les dice que hay que casarse y tener hijos, que tienen que prepararse para el casamiento, que tienen que buscarse buenos maridos. A los chicos, por su parte, les dicen que tienen que ser hombres de bien y padres responsables, que tienen que prepararse para ser padres de familia, que tienen que ser buenos padres. La diferencia está en el rol de cada uno en las futuras familias. Si bien a las chicas hoy se les motiva a ser profesionales y a seguir una carrera universitaria, todavía sigue vigente la idea de que en la familia la responsabilidad de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos es suya. Así, los mensajes son: Estudiá para ser alguien en la vida. Te exigen más en el estudio para tener un futuro mejor. Una mujer tiene derecho a trabajar y triunfar en la sociedad igual que los hombres y puede triunfar. A estudiar una profesión de mujer. Que las mujeres no podemos estudiar electromecánica, por ejemplo, porque es sólo para varones. Y al mismo tiempo: Tenés que aprender a ser ama de casa. Tenés que saber lavar, planchar, cocinar y demás tareas del hogar.

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Aprender a hacer todas las tareas de la casa, porque cuando nos casemos tenemos que darles de comer a nuestros maridos y famoso como te vas a casar y no vas a saber hacer nada. Aprender a hacer todas las labores domésticas para ser una buena madre. Aprender a ser un ama de casa. La educación de los chicos corresponde a la mujer. Las mujeres tienen que trabajar en la casa. Los mensajes en este sentido dirigidos a los varones son: Hay que prepararse para el futuro que nos espera. La educación es importante para ser alguien en el futuro. Estudiá porque de eso depende tu futuro. Los hombres tienen que trabajar para mantener a la familia. Los hombres salen a trabajar y las mujeres se quedan en casa. Los hombres deben hacerse cargo de las responsabilidades del hogar. Trabajar para el sostén del hogar y mantener el hogar. Trabajar fuera para mantener a la familia. Los hombres tienen que trabajar y tienen que mantenerle a sus señoras. Aparentemente está cambiando la idea de cuál es el rol de las mujeres en el ámbito público, no así en el privado. Las mujeres tienen y deben tener una profesión, capacitarse, trabajar fuera y ser exitosas como los varones, pero no se plantea como una necesidad para el futuro que los hombres aprendan a hacer las tareas domésticas, a lavar, coser, planchar, etc. Sigue vigente la idea de que ellos tienen que trabajar fuera y ser por lo menos el principal proveedor de la familia. Tampoco está presente la idea de que en el futuro ellos o ellas no se casen o no formen familia. Hay todavía profesiones consideradas sólo masculinas o sólo femeninas. Las chicas expresan, por ejemplo, que les dicen “no podés estudiar electromecánica, ¿cómo?, si sos mujer” o que tienen que “aprender una profesión de mujer” o “tenés que estudiar para modista ¡mba´e modista pío!”. A diferencia de los varones, las mujeres expresan que hay profesiones femeninas, las más tradicionales son ser maestra o profesora, pero también podés ser psicóloga, doctora, abogada, etc. No salió nada respecto a qué profesión no estaría bien vista en un varón.

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3. CONTINUIDADES Y ¿RUPTURAS? El recorrido hecho a través de los núcleos del discurso diferenciado según género que se transmite a las y los jóvenes en los ámbitos de socialización considerados, muestra principalmente la persistencia de creencias, actitudes y valores ligados a las concepciones tradicionales acerca del ser mujeres y del ser hombres en nuestra sociedad. Es hasta llamativa la insistencia en los estereotipos típicos de la configuración genérica, cuyos puntos centrales se encuentran ligados a los roles de cada sexo en la familia, a la vida sexual y las relaciones de pareja, a los comportamientos y actitudes, y a la inserción social y laboral de las personas. Aparentemente, lo que principalmente sigue recibiendo la juventud paraguaya es una fuerte orientación para que se adapten y adecuen a estos patrones de género. Donde mayores distancias pueden verse es en los mensajes centrales relativos a la vida sexual. Mujeres y hombres jóvenes reciben discursos diametralmente opuestos, tanto que cabe preguntarse cómo es que, si no llegan a procesarlos críticamente y a reelaborar sus propios pensamientos al respecto, podrían personas tan diferentes llegar a convivir sin tantas limitaciones en la comprensión mutua y sin conflictos de carácter irresoluble. Asimismo, pueden verse notorias diferencias en cuando a la libertad de movimientos, a las expectativas con respecto a la forma de divertirse, de relacionarse con las amigas y los amigos y de responsabilidades en la ejecución del trabajo doméstico. Pese a la predominancia del discurso tradicional referente al género, pueden verse un casi tímido emerger de concepciones diferentes, vinculadas con la igualdad y la no discriminación. De manera aislada fueron identificadas recomendaciones relacionadas con tener los mismos derechos y obligaciones con respecto a las tareas del hogar, con la crítica al machismo o con la necesidad de que se adopten comportamientos sexuales responsables. Probablemente lo que se pueda rescatar como una línea más sólida de pensamiento favorable a un cambio en las relaciones de género se refiera a la idea de que las jóvenes capacitarse y seguir estudiando para aumentar sus oportunidades en la vida. Dicho núcleo discursivo coexiste con la idea predominante de que al mismo tiempo las mujeres deben prepararse para cumplir con el rol tradicional femenino en sus futuros hogares, es decir, para ocuparse de las tareas domésticas y de la crianza de los hijos y las hijas. Si bien la autonomía laboral y económica representa uno de los pilares fundamentales para establecer relaciones igualitarias entre mujeres y hombres, debe tenerse en cuenta que uno de los principales obstáculos para que esto llegue a darse consiste justamente en la doble carga de trabajo que para las mujeres significa ocuparse al mismo tiempo de sus tareas en el ámbito público y en el privado. De esta manera, aun tras haberse superado las inequidades graves en cuanto a acceso, rendimiento y permanencia en el sistema educativo, el futuro de una gran cantidad de mujeres se ve afectado por la dependencia económica en que se traduce un acceso desventajoso al ámbito laboral. La estereotipada dicotomía de género que se trasmite en los mensajes de socialización a las chicas y los chicos es recibida a veces con críticas y otras con una relativa aceptación de las pautas explicitadas. Las mujeres, en especial, se sienten a menudo molestas por las

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restricciones a la libertad y por las diferencias en cuanto a cargas domésticas. Los hombres jóvenes, si bien señalan la presión del entorno con respecto a algunos mensajes predominantes, como por ejemplos los relativos a la sexualidad, viven estas situaciones sin tanta sensación de injusticia como las mujeres. Los procesos de socialización no son unilaterales, sino que son dinámicos y dialécticos. A medida que las nuevas generaciones reciben y se apropian de las pautas transmitidas, también las reformulan y las adecuan a sus respectivos contextos, que además se diferencian según diversos factores. Es en este hecho donde posiblemente sea posible poner mayores expectativas con respecto a la crítica y a la reformulación de los mensajes de género tradicionales que siguen siendo predominantes en la sociedad paraguaya. Los talleres desarrollados con mujeres y hombres estudiantes secundarios de diversas zonas del país fueron espacios donde se pudo visualizar cuán vigente sigue la transmisión de mensajes que resultan profundamente discriminatorios, sobre todo para las mujeres, pero que perjudican en sus posibilidades de expresión y desarrollo a ambos sexos y a toda la sociedad en conjunto. A más de revisar las prácticas de género, se ha podido iniciar un trabajo de reflexión crítica conjunta sobre lo estas realidades representan en términos de justicia y de igualdad. Hubo coincidencia entre las y los jóvenes en la necesidad de profundizar sobre el tema, de extender la reflexión a otros espacios y de encontrar maneras construir discursos alternativos que sean coherentes con el deseo de avanzar en el camino de la democracia y de la justicia social.

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