INFORME DE AVANCE: LEY 20.

084 A SEIS MESES DE SU IMPLEMENTACION
Diciembre 2007

FUNDACIÓN TIERRA DE ESPERANZA DIRECCIÓN NACIONAL

INTRODUCCION

La ratificación por parte de Chile de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y demás tratados internacionales relativos a niños, niñas y adolescentes en conflicto con la justicia, (Reglas de Beijing, Directrices de Riad y Reglas de las Naciones Unidas para lo protección de los Menores Privados de Libertad), generó la necesidad de realizar una modernización de legislación y políticas orientadas a garantizar y promover el desarrollo integral de la infancia.

De esta forma, a través de la ley 20.084 se pretende reformar radicalmente la respuesta del estado ante los actos que revisten carácter de crimen o simple delito cuando ellos son cometidos por personas menores de 18 años, estableciendo un sistema de responsabilidad penal especial para los adolescentes mayores de 14 y menores de 18 años.

Esta iniciativa buscó superar la informalidad del sistema tutelar de menores, el que propició la aparición de un sistema punitivo/tutelar que no se sometía a losa controles constitucionales propios del sistema penal formal, siendo por ende fuente de permanente de vulneraciones de derechos tanto en el ámbito procesal como en el de las garantías sustanciales.

Esta iniciativa legal pretende combinar un sistema que responsabilice a los adolescentes por los actos delictivos a través de sanciones adecuadas y proporcionales a los hechos y un amplio marco de políticas sociales que impida toda confusión entre protección de derechos y sanción de actos delictivos.

La Ley de responsabilidad Penal Adolescente pretende establecer un marco regulatorio claro en la administración de justicia penal para adolescentes,

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fomentando su dignidad y valor, fortaleciendo el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de terceros y favoreciendo la reintegración social de el o la adolescente.

Tras cumplirse seis meses de la puesta en marcha de la ley 20.984 de Responsabilidad Penal Adolescente, la Fundación Tierra de Esperanza pretende contribuir al análisis de su implementación a través de un informe que refleje la realidad de los programas que administran sanciones y aquellos programas vinculados a la ejecución de la ley 20.084.

Para una fácil revisión de los aportes entregados por los distintos programas que ejecuta la Fundación Tierra de Esperanza, estos fueron divididos en tres grandes áreas.

En primer lugar se abordan los programas que administran Sanciones, Medidas y Salidas Alternativas al procedimiento penal. En segundo lugar se abordan los programas de intervención en drogas destinados a jóvenes en conflicto con la Justicia. En tercer lugar se analizan los programas de reinserción educativa para jóvenes infractores y finalmente se realiza un ejercicio reflexivo relativo a los jóvenes privados de libertad en las futuras secciones juveniles, administradas por Gendarmería de Chile.

De esta forma, el presente informe busca finalmente constituirse en un apoyo a quienes están llamados a monitorear y perfeccionar la ejecución de la mencionada ley.

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CATALOGO DE SANCIONES

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La Convención Internacional de los derechos del niño nos entrega elementos claros en relación a las consideraciones a la hora de generar política publica en materia de infancia y adolescencia. Es así como establece la obligación del estado en cuanto al trato que debe darse a los adolescentes de quienes se alegue, acuse o declare culpable de haber infringido leyes penales y este debe ser acorde con el fomento de su dignidad y valor; el fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de terceros y la promoción de la reintegración social del adolescente. Se establecen también un conjunto de garantías que debieran considerarse tales como el debido proceso, en definitiva instala un sistema especial de justicia penal juvenil. Asumiéndose la necesidad de relegar un sistema tutelar que bajo las oferta de protección niega las mas elementales garantías en los procesos penales respecto a lo s que se enfrentan aquellos jóvenes acusados de infringir la ley penal, en respuesta a ello se crea en Chile la ley 20.084 de responsabilidad penal adolescente, que tiene vigencia desde el mes de Junio del año en curso. Tras cumplirse seis meses de la puesta en marcha de la ley 20.984 de Responsabilidad Penal Adolescente , los programas de Libertad Asistida, Libertad Asistida Especial y Medidas Cautelares implementados en la ciudad de Temuco, Salidas Alternativas ejecutado en Concepción y Secciones Juveniles de la Octava y Novena Regiones, adjudicados por Fundación Tierra de Esperanza han logrado recabar ciertos antecedentes emanados desde la praxis, los que se plasman en el documento que a continuación se presenta. Cabe destacar que este es una reflexión en construcción, puesto que nos enfrentamos a procesos que se desarrollan en un escenario jurídico, absolutamente nuevo para los diferentes actores del sistema.

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PROGRAMA DE LIBERTAD ASISTIDA Y LIBERTAD ASISTIDA ESPECIAL

Plazos para entrega de PII:

El protocolo del manual de procedimiento indica que tanto las derivaciones hacia los programas, como la emisión de informes, planes de Intervención, etc. sean realizadas por el coordinador judicial. Esto reduce notablemente los plazos de notificación con que se cuenta para ser informados de una derivación y el posterior contacto con el adolescente y su familia. Esto puede responder por una parte a la superación de la demanda esperada en materia de derivaciones

experimentada en algunas regiones, y por otra a los vacíos legales en términos de procedimientos, dificultando el acceso expedito a la información procesal del joven (tales como notificación a la instancia ejecutora de la medida).

A esto debe sumarse que en algunos casos, los programas abarcan amplios espacios territoriales y zonas de difícil acceso, lo que acorta aún mas los tiempos efectivos disponibles para la elaboración del plan.

Esta demora obliga a los equipos a realizar entrevistas extensas tanto al adolescente como a su familia, en las que se busca generar gran cantidad de información en poco tiempo. Esto puede mermar la calidad de la información recibida y la simplificación de las evaluaciones psicosociales, lo que ha nuestro juicio resulta técnicamente improcedente, dada la complejidad de las realidades de los jóvenes con que intervenimos.

El escaso tiempo disponible para la elaboración de los PII implica además una recarga laboral de los equipos profesionales a fin de establecer Planes pertinentes a la situación del joven, lo que puede a mediano plazo contribuir a la aparición de Síndrome de Burnout en los profesionales.

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Todo lo anterior podría generar el diseño de planes estándares, que no respondan a las particularidades de cada caso, mermando claramente la calidad de las intervenciones. Además no debe desconocerse que un eje clave en la intervención es la generación de un vínculo joven profesional, el que resulta difícil de construir con entrevistas iniciales demasiado largas, planes de intervención que no responden a la especificidad de cada caso y profesionales desgastados por la necesidad de cumplir plazos demasiado breves.

Creemos necesario consensuar con los equipos ejecutores, plazos técnicamente pertinentes para la elaboración del Plan de Intervención (situación que es dable puesto que si ha ocurrido en algunas comunas), de esta forma se podrá responder a cada ingreso con una intervención que responda a las particularidades de cada caso, eficiente en la utilización de los recursos destinados (humanos y materiales) y eficaz en la consecución de los objetivos fijados.

Contenido de PII

En este sentido, cabe destacar la postura rígida asumida por algunas Defensorías Juveniles, quienes plantean la necesidad de que el joven conozca su sentencia definitiva, que a su juicio, debiera contener objetivos inamovibles en el transcurso del proceso. Esto plantea un cuestionamiento técnico puesto el contexto sociofamiliar de los jóvenes, así como los constructos cognitivos generados a partir de la interacción del joven con el medio están en constante cambio. A esto deben sumarse los cambios propios del desarrollo evolutivo y aquellos derivados del paso por el aparato punitivo del estado y de las intervenciones realizadas por los profesionales del programa.

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Estimamos necesario flexibilizar posturas a fin de cautelar el derecho del joven a conocer la sentencia que se establece para él a partir de la infracción de ley cometida y su derecho al acceder a una intervención de calidad y que responda verdaderamente a la situación particular del mismo, considerando sus procesos personales a favor de una real reinserción social.

Elemento frente al cual nos surge una nueva reflexión, ya que en la practica hemos observado que la defensa instrumentaliza las medidas y sanciones

aplicadas en el medio libre, invalidando en cierta medida el real sentido del componente socioeducativo y de reinserción social en los procesos de intervención de los adolescentes.

Establecimiento de Sentencia:

En este ámbito, pueden observarse diferencias sustantivas según el tribunal, según el criterio de los jueces, situación que ha sido corroborada en reuniones de coordinación sostenida por Directora tribunales de Programas FTE con

En este sentido podemos observar Juzgados en los que se facilita la coordinación con los profesionales de programas que administran sanciones, considerándose sus sugerencias, lo que se ha concretado en la rápida aprobación de los Planes de Intervención sugeridos desde el encargado del caso, que en definitiva corresponden al contenido de la sentencia fijada para los adolescentes; pudiendo incluso en algunos casos desarrollar mecanismos de coordinación directa con Magistrados.

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Por otro lado en otros tribunales, generalmente aquellos con mayores ingresos de causas, se observa escasa disposición por parte de los jueces por considerar la opinión técnica de los profesionales encargados del caso, principalmente en la instancia de establecimiento de la sentencia del joven, es decir, audiencia de aprobación de Plan de Intervención, donde los profesionales, delegados de casos, no han podido opinar, defender y/o respaldar los objetivos y acciones contempladas en los Planes de Intervención.

En estos casos, consideramos que el elemento socioeducativo contenido tanto en la Ley 20.084 como en las orientaciones técnicas de SENAME no se releva a la hora de concretar la sentencia del joven, primando un criterio netamente jurídico, lo que relega las consideraciones socioeducativas a un segundo plano.

En este punto cobra especial importancia la escasa especialización de los operadores jurídicos y todos los organismos que participan de la red en esta instancia en materias relacionadas con Infracción de Ley Adolescente

Es menester señalar que se percibe, no resulta de real interés el incorporar la temática adolescente en las prácticas jurídicas.

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Presentación de Plan de intervención

En relación al cumplimiento de un plazo perentorio para la presentación del Plan de Intervención; queremos destacar la iniciativa de citar en forma extraordinaria al joven durante la audiencia de lectura de sentencia, para que se presente a una primera entrevista de contacto con el delegado o representante de programa en dependencias del Tribunal, facilitando oficinas para concretar este encuentro. En términos prácticos esta situación facilcita el primer contacto con el joven y su adulto responsable en un marco de administración de condena y facilita el cumplimiento de la presentación del Plan de Intervención en los plazos establecidos en la ley. Esto es especialmente útil en los casos de adolescentes que han tenido causas anteriores, a la ley 20.084, resueltas a través de “Medidas de Protección” ya que en muchos casos la percepción del adolescente, da cuenta de un sistema permisivo, en el que no existen consecuencias negativas por incumplimiento de Sentencias. De esta forma entonces se puede establecer con mayor facilidad las consecuencias de un posible quebrantamiento.

Ejecución de PII:

Durante la ejecución de la Condena Asignada ,se han observado algunos nudos que ameritan una rápida resolución. Dentro de estos destaca que a nivel central y a nivel regional no se ha concretado una oferta programática oportuna en términos de capacitación para complementar los procesos de reinserción social de los Adolescentes; elemento contenido en la ley y en las orientaciones técnicas del servicio nacional de menores. Esto ha generado problemas con los operadores jurídicos que participan del proceso del joven, por cuanto esperan una oferta concreta respecto al acceso a capacitación para del joven. En este sentido los operadores jurídicos esperan que se precise en qué, dónde y cuándo el

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adolescente se va capacitar, debiendo consignarse esto en los planes de intervención al momento de sancionar al joven.

Respecto de CONACE se sostienen coordinaciones permanentes con dicha entidad ya sea a través desde su dirección regional (encargados del área) o a través de los distintos programas que se encuentran de acuerdo a la oferta de dispositivos generados a partir de la implementación de la ley 20.084. En términos concretos a la fecha no se registra derivación de sentencias con sanción accesoria, no obstante las coordinaciones desarrolladas responden a fines de evaluación para pertinencia de tratamiento en consumo problemático de los adolescentes sujetos de atención de nuestros programas. No obstante frente a las posibles derivaciones con CONACE hemos observado una realidad que nos inquieta en comunas distintas de la capital regional, y que se refiere a la inexistencia de dispositivos concretos que puedan atender la demanda especifica de acceso a tratamiento para consumo problemático de alcohol y drogas por parte de los adolescentes que son sujetos de nuestra intervención.

Respecto de MINEDUC no se considera que se ha generado un apoyo técnico; no obstante se maneja adecuada información de la red de

establecimientos educacionales la cual resulta suficiente en la comuna de Temuco, situación que no se presenta en comunas donde existe escasa oferta de educación en modalidad de adultos para los jóvenes, lo que se visualiza como un obstaculizador del trabajo en materia de reinserción social de los adolescentes.

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PROGRAMA DE MEDIDAS CAUTELARES

En este ámbito llama la atención la gran cantidad de casos a nivel nacional ingresados por esta vía, triplicando en algunos casos la demanda esperada. Esto amerita una revisión en dos ámbitos.

Por una lado debiera analizarse críticamente la explosiva utilización de medidas cautelares en adolescentes, a fin de despejar la posibilidad de una sobreutilización derivada de la existencia de oferta (no disponible en el caso de adultos).

Por otro lado, se ha generado un nudo en materia de pago de subvenciones por superación de plazas asignadas por convenio, generándose un retardo de hasta tres meses en el pago de subvenciones, lo que indudablemente ha dificultado el adecuado funcionamiento de los programas de medidas cautelares. En este sentido, los equipos existentes han debido asumir una excesiva carga laboral, lo que significa un desgaste del recurso humano a nuestro juicio ética y técnicamente insostenible en el tiempo.

Nuestra Institución manifiesta la urgencia de establecer mecanismos que permitan resolver oportunamente a nivel central estas temáticas, que nos parecen absolutamente relevantes a la hora de garantizar el ejercicio de derechos de los adolescentes sujetos de atención.

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SALIDAS ALTERNATIVAS: SUSPECIONES CONDICIONALES Y ACUERDOS REPARATORIOS

Resulta relevante señalar la utilización de las Suspensiones Condicionales de la Pena, medida no contemplada en las orientaciones técnicas de los programas licitados, por lo que han sido derivadas para el Programa de Intervención Ambulatoria y Medidas Reparatorias antiguos. Esto último ha potenciado la utilización de este recurso, ya que los Fiscales se muestran más dispuestos a considerar la Suspensión Condicional cuando esta contempla una intervención profesional de carácter psicosocial. A nuestro juicio, esta alternativa utilizada en jóvenes que no presentan mayor compromiso delictual y que muestran disposición a someterse a esta condición, resulta coherente con el componente socioeducativo contemplado en las orientaciones técnicas de los programas.

En este sentido, resulta de suma importancia que el Servicio Nacional de Menores disponga de una oferta especializada que asuma la gestión de las Suspensiones Condicionales, ya que los Programas de Intervención Ambulatoria y Medidas Reparatorias finalizan sus funciones en Septiembre del año 2008. De esta forma se asegura que los y las adolescentes accedan a la Suspensión Condicional del procedimiento penal a través de programas que favorezcan su inserción social.

Por otro lado, nos llama fuertemente la atención la utilización del programa de Medidas Reparatorias de nuestra institución en la región del Bío Bío, para gestionar Acuerdos Reparatorios entre el o la adolescente y la víctima. Esta se ha constituido en una excelente alternativa en la resolución de conflictos penales, brindando al joven la posibilidad de reparar el daño no solo a través de una restitución económica a la víctima y a la vez permite a esta una reparación real y concreta del daño causado. A esto deben sumarse las ventajas que conlleva esta

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salida desde un punto de vista procesal y sobre todo el menor impacto sobre el o la adolescente, tanto por el daño que un proceso penal conlleva como por las consecuencias de una posible condena.

Esta demanda creemos debe ser recogida por SENAME, considerando que como ya se mencionó, el programa de Medidas Reparatorias finaliza en Septiembre del 2008.

En este sentido, un elemento clave que rescatan los Acuerdos Reparatorios gestionados por nuestro programa, es el carácter socioeducativo de su intervención. En este sentido, la mediación penal se constituye en el medio más idóneo en la consecución de dicho objetivo, ya que su ejecución, sumada a la labor desplegada por el delegado, permite abarcar los diversos ámbitos

relacionados con el proceso socioeducativo (criterios orientadores y componentes) desde la participación activa de el o la adolescente: De esta forma se superan estrategias que ubican a el o la adolescente como mero receptor de las acciones desplegadas tanto por los operadores jurídicos como por los órganos ejecutores de las sanciones o medidas.

En el proceso de mediación penal el o la adolescente es un actor fundamental, independiente y autónomo, por lo que su consideración como Sujeto de Derechos cobra especial sentido. Es él, conciente de sus responsabilidades y en el ejercicio de sus derechos, quien en conjunto con la víctima explora alternativas de reparar el daño causado.

De lo anterior se desprende que este proceso de mediación favorece la construcción de Autonomía Progresiva en el o la adolescente, ya que requiere según el momento el asumir la responsabilidad por el daño causado, proponer

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alternativas de reparación, suscribir compromisos y cumplir estos de manera adecuada.

La mediación en un Acuerdo Reparatorio, entendida como un proceso dialógico participativo tendiente a la consecución de un acuerdo, obliga a quienes participan en él a desarrollar y ejercer empatía, tolerancia, habilidades sociales y compromiso. A esto se suma la inherente valorización de las partes como sujetos de derechos, lo que facilita a el o la adolescente la resignificación tanto de su autoimagen como la de quienes lo rodean. Estos elementos claramente potencian el proceso de Reinserción Social de los y las adolescentes, ya que favorecen la elaboración de constructos prosociales y estimulan el desarrollo de competencias socialmente adaptativas.

En resumen, el carácter socioeducativo que puede imprimirse en un Acuerdo Reparatorio a través de un programa de mediación penal, permite favorecer el desarrollo de conciencia del daño causado, la valorización de los intereses de la víctima y como consecuencia de esto la responsabilización por la conducta infractora. Esto, unido al desarrollo de habilidades sociales y competencias que disminuyan las posibilidades de cometer nuevas infracciones de ley penal. Así entonces se supera la mera búsqueda de una reparación concreta a la víctima, intencionándose a lo largo de todo el proceso de intervención el desarrollo personal de el o la adolescente.

En consecuencia proponemos que se realice una licitación de programas que abarquen tanto las Suspensiones Condicionales como los Acuerdos Reparatorios (ya sea juntos o por separado), con orientaciones técnicas apropiadas para ambos casos, las que privilegiando los componentes

socieducativos intencionados por SENAME, brinden un espacio de intervención

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apropiado y diferenciado de adolescentes condenados por infracciones a La ley Penal, en el marco de un paradigma restaurativo.

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SECCIONES JUVENILES

Como lo dispone la ley 20.084, en su articulo 56, las secciones juveniles serán administradas directamente por Gendarmería de Chile. En este ámbito, nuestra institución ve con preocupación la demora por parte del Servicio Nacional de Menores en gestionar el ingreso de los programas de reinserción social a estas secciones, cuyos convenios finalizan en Septiembre del año 2008, lo que por ejemplo en el caso de CCP Temuco significa la internación de jóvenes sin ningún tipo de intervención tendiente a reducir el impacto de la privación de libertad y facilitar su posterior reinserción social. Además en este caso particular y sin duda otros a corto o mediano plazo, la ausencia de profesionales especializados en intervención con jóvenes privados de libertad conspira con la adecuada

preocupación por las condiciones higiénicas al interior de las secciones.

Por otro lado creemos necesario prestar especial atención durante esta etapa de transición, a evitar que en las secciones de Gendarmería se junten menores de edad con jóvenes adultos provenientes de los CPL de SENAME. En este sentido, nuestra institución ya ha pesquisado dos casos, uno en Temuco que fue resuelto trasladando al menor de edad al CPL Chol Chol y otro en Concepción, situación que aún no se resuelve. En este último caso los internos duermen en habitaciones separadas, pero no existe un régimen de segregación durante el día.

Hasta la fecha, en reuniones realizadas con Genchi de Temuco, se han presentado discrepancias relativas a la atención educativa y de capacitación prelaboral de los jóvenes internos. Para nuestra institución, considerando la existencia de programas de reinserción social que intervienen actualmente en las secciones juveniles, los que consideran el ámbito educativo, no resulta necesario incorporar a los jóvenes a las escuelas para adultos que funcionan al interior de los centros privativos de libertad. De hecho, creemos que el contacto con el resto

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de la población adulta, aunque sea en la esfera académica, podría resultar mas perjudicial que útil en estos casos, ya que se debe considerar la casi segura contaminación delictual y adquisición de patrones conductuales derivados de la cultura carcelaria de adultos.

Finalmente, en relación al artículo 157 del reglamento, el cual especifica que el trabajo de reinserción social será aplicado, controlado y supervisado por el jefe técnico y su equipo, vemos con preocupación que actualmente en Gendarmería no existe capacidad financiera ni técnica para aplicar un programa de Reinserción Social acorde a lo que estipulan la ley 20.084 y su reglamento. A esto deben sumarse una serie de elementos teóricos y prácticos, que a nuestro juicio hacen recomendable implementar programas de reinserción a través de colaboradores externos.

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PROGRAMAS DE REINSERCION EDUCATIVA

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PROGRAMA DE REINSERCION EDUCATIVA EN EL MEDIO LIBRE

El delito en general y en particular el que cometen los adolescentes, no sucede en el vacio, sino más bien es la combinación de diferentes factores sociales, económicos y familiares. Tampoco el delito, particularmente de los adolescentes debe, si se quiere hacer una interpretación correcta, verse como un hecho aislado o conducta individual de alguno o algunos sujetos estigmatizados como “jóvenes problemas”. Mas bien debe de considerarse, el delito como una manifestación social que implica un análisis extensivo de la conducta individual.

Señalado esto y de acuerdo a uno de los principios generales de la Ley 20.084, “…será misión del nuevo sistema de ejecución perseguir la reinserción social de los adolescentes infractores”, es que hemos implementado un programa de reinserción educativa en el medio libre para jóvenes infractores de la ley penal, a la luz de sus realidades y necesidades propias.

El trabajar o apoyar a este tipo de adolescentes, dice relación con objetivos específicos que persigue este proyecto, como son el contribuir al desarrollo de competencias escolares básicas, el fortalecimiento de la coordinación de equipos pedagógicos que trabajan con jóvenes vulnerables, orientación en la búsqueda de alternativas de continuidad escolar pertinentes y de calidad y finalmente contribuir al monitoreo y apoyo a los adolescentes que inician procesos educativos en condición post egreso de la privación de libertad.

Para lograr estos objetivos, se interviene desde una perspectiva socioeducativa y pedagógica, elaborándose y ejecutándose un Plan de Trabajo individual multidisciplinario que está estructurado en una primera etapa con un Diagnostico Individual en donde se mencionan características personales en términos cognitivos, habilidades interpersonales, autoestima, antecedentes de

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consumo de drogas, antecedentes de su proceso educativo, etc. En segundo lugar un Diagnostico Familiar, en donde señale principalmente el núcleo familiar con quien vive el joven y en donde se identifique el adulto significativo, en tercer lugar un Diagnostico Comunitario en donde se mencione algunas redes de apoyo del joven. Desde en el ámbito psicosocial, el proyecto apunta a utilizar al máximo la oferta psicosocial existente en la red SENAME (programas de libertad asistida y proyectos de la Fundación y Conace fundamentalmente), a través de solicitud de informes y diagnósticos psicosociales, la derivación de nuestros beneficiarios a tratamientos especializados, apoyo hacia la labor educativa, etc.

Es decir, en términos generales la metodología deberá como principio general estar al servicio de las necesidades de los sujetos de atención. Por tal razón será pertinente la aplicación de estrategias pedagógicas tan diversas como las características de los sujetos de atención.

El Proyecto Ruka Trememn posee una cobertura de setenta estudiantes, enfocada la atención para jóvenes desertores de enseñanza básica, distribuidos en cinco centros de atención ubicados de la siguiente manera:1 Centro en la Comuna de Lota, otro en la Comuna de San Pedro de la Paz y 3 en la Comuna de Concepción, donde ejercen docencia cinco profesores, en cinco niveles de enseñanza: alfabetización o primer nivel básico (de 1º a 4º básico), 2º nivel básico (5º y 6º básico), tercer nivel básico (7º y 8º básico), y primer año de enseñanza media ( en este último caso sólo en los Centros Pía Paulo VI de San Pedro y Pía Llequén de Concepción). La falta de recursos asignados al programa obliga a utilizar espacios de otras instituciones, los que en muchas ocasiones no brindan las comodidades necesarias para un adecuado proceso educativo.

A la Fecha el Proyecto de Reinserción Educativa Ruka Trememn, ha atendido con intervenciones educativas o pedagógicas a la cantidad total de 95

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jóvenes; no obstante lo anterior, subsisten variabilidades en la frecuencia de asistencia, deserciones y otro tipo de variables que significan que a la fecha las clases sistemáticas estén hoy estabilizadas para 72 estudiantes.

Al Caracterizar a nuestros(as) jóvenes, por las estadísticas anteriores y la realidad para estos años, nos indica, que el 100% de ellas y ellos se encuentra fuera del sistema de educación formal con un promedio de 3 años de deserción escolar, siendo la principal causal de deserción, de acuerdo a lo que señalan los jóvenes, problemas con el sistema educativo (riñas con compañeros, abuso por parte de los profesores, discriminación, desmotivación, aburrimiento en la escuela, etc.). La segunda causa esbozada por los jóvenes para explicar su deserción escolar es el consumo de sustancias en un, mismo porcentaje que alcanzan las causas relacionadas con detenciones y largos periodos de reclusión, lo que los obliga a dejar de asistir a las escuelas.

Las razones que esgrimen los jóvenes para explicar su deserción escolar configura una dificultad adicional para el trabajo a realizar por el equipo del proyecto, ya que muchos de ellos arrastran experiencias traumáticas relacionadas con la escuela y el profesor, lo que obliga a realizar una ardua labor de reencantamiento con el trabajo escolar, como prerrequisito para que los jóvenes puedan avanzar en el proceso de aprendizaje.

En cuanto a los niveles educativos, una cantidad aproximada de un 80% de nuestros adolescentes se encuentran en enseñanza básica, y el 20% restante corresponde a primer año medio, siendo la escolaridad más baja la de dos adolescente que apenas terminaron su 2º año básico y que no leen ni escriben.

A la fecha, se han elaborado los planes individuales de intervención pedagógica hacia y con todos jóvenes que de manera sistemática están

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estudiando con nosotros, se han desarrollado estrategias de enseñanzaaprendizaje individualizadas y grupales en las clases sistemáticas en todos Centros de atención donde estamos trabajando con un aceptable nivel de adherencia por nuestras actividades, se han efectuado actividades

extraprogramáticas por nivel, se han efectuado reuniones periódicas con los núcleos familiares de los estudiantes, se han tramitado certificados ante los organismos e instituciones competentes, se ha tomado contacto con las centros educacionales que funcionarán como entes evaluadores, y con toda la red educativa formal y de programas educacionales flexibles de las comunas de origen de los jóvenes.

Durante el tiempo que lleva en ejecución el proyecto, se han podido constatar una serie de problemáticas ligadas a la educación que se configuran como una de las principales expresiones de vulneración de derechos y de marginación social de los jóvenes infractores de ley.

Las principales problemáticas observadas en la práctica se refieren a desescolarización, atraso escolar, atraso pedagógico y dificultades para insertar a los jóvenes en escuelas y liceos, producto de la estigmatización social que pesa sobre ellos y por la falta de un currículo flexible que permita a estos su incorporación a la educación formal. A ello hay que agregar que un gran número de estos/as adolescentes han logrado aprobar sus últimos cursos optando por la única posibilidad que tenían a la mano, es decir, participaron de procesos de nivelación de estudios que concluyeron en exámenes libres al interior de algún recinto de internación (Cereco, Hogares de Menores o Secciones de Menores de Gendarmería de Chile), es decir su experiencia educativa está limitada a instituciones fuera del sistema de educación formal.

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Por otro lado, se constata que las necesidades de carácter psicológicoafectivo que presentan estos adolescentes, requieren un tipo de atención individual de carácter integral, que escasamente las escuelas están en condiciones de otorgarles, debido a que un importante porcentaje de estos/as jóvenes presentan daño psicosocial. Otro problema tiene que ver con que, en algunos casos, los y las adolescentes tienen demasiada edad para integrase a sus respectivos niveles escolares, lo que les cierra las puertas de la mayoría de las escuelas.

En el caso específico de los y las adolescentes egresados de centros privativos de libertad, adicionalmente se agrega el problema de la imposibilidad de encontrar matrícula en algún establecimiento educacional debido a la rigidez del sistema, ya que, en el caso de aquellos que egresan de los Centros de Reclusión en fechas posteriores al término de los periodos de matriculas, simplemente deben esperar hasta el año siguiente para optar a una matricula en establecimientos educativos. Finalmente, y no por ello menos importante, en muchos casos se observan adolescentes que no cuentan con las competencias escolares mínimas para el nivel escolar al que deben incorporarse.

Finalmente, la principal dificultad enfrentada, para obtener mayores logros en este Proyecto (así como ha sido en años anteriores), ha sido nuevamente la demora en la entrega de los recursos económicos para ejecutar en plenitud todas las actividades que el Proyecto Ruka Trememn contemplaba para este año, lo que en el caso particular de este año obligó a iniciar la intervención en el mes de Agosto. Esto acorta en demasía los plazos para brindar un proceso educativo de calidad, somete al equipo de profesionales a un régimen de trabajo agotador, lo que se agrava por la incertidumbre de enfrentar al menos cuatro meses al año sin trabajo. Esto último impacta negativamente en la rotación de personal y por ende en el grado de especialización de los profesionales.

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PROGRAMAS DE REINSERCION EDUCATIVA EN EL MEDIO PRIVATIVO DE LIBERTAD

El nuevo contexto jurídico que rige a partir de la implementación de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (nº 20.084) señala, como uno de los tipos de sanciones administrada directamente por Sename, la “internación en régimen cerrado con programa de reinserción social (artículo 6º, letra a), lo que implica garantizar, entre otros derechos, acceder a servicios educativos en una situación de privación de libertad que implica instalar sistemas o establecimientos educacionales in situ. Paralelamente a este mandato legal, se debe relevar que el Estado tiene la obligación de garantizar 12 años de escolaridad, lo que interpela a la coordinación y apoyo intersectorial para la entrega de educación a los y las adolescentes privados (as) de libertad.

Atendida la evidencia en el requerimiento resulta altamente necesario considerar que, si bien la atención a esta población presenta, entre otros aspectos, la complejidad de articular la racionalidad del control propia de la privación de libertad cuyos rasgos totalizantes atentan contra las condiciones básicas necesarias para el impulso de procesos educativos con una racionalidad educativa, se deben impulsar procesos que generen resultados de aprendizaje, fortaleciendo así la necesidad de orientar la intervención pedagógica al desarrollo humano lo más integral posible para contribuir a la habilitación de los jóvenes para la inserción social.

Considerando la importancia del tema y la proyección de un diseño de política pertinente en este ámbito, SENAME decidió apoyar técnica y financieramente el desarrollo de iniciativas que contribuyan a la reinserción educativa orientadas a la población mencionada.

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Tomando en cuenta estos antecedentes, SENAME, licitó los llamados Programas de Reinserción Educativa, que a partir de junio del presente año comenzaron a funcionar en los distintos Centros de Privación de Libertad de administración directa del Servicio nacional de Menores.

El presente informe hace referencia a la realidad que han debido enfrentar los cuatro proyectos adjudicados por Fundación Tierra de Esperanza y a los aciertos y dificultades que han debido sortear en los meses que llevan ejecutándose.

Los proyectos en cuestión se desarrollan en los CIP-CRC de Antofagasta (mixto), Santiago (femenino), San Joaquín (masculino) y Coronel (mixto).

Caracterización del sujeto de atención

Los adolescentes privados de libertad, en su gran mayoría, han vivenciado dos procesos indisociables que son la antesala de su ingreso al Centro: exclusión y desescolarización. Entendiendo la exclusión de la escuela como el proceso de alejamiento y de abandono paulatino que conlleva el abandono de ciertos ritos personales, familiares y escolares que inciden en el desarrollo de la identidad y la proyección personal de un niño o joven. Paralelamente los jóvenes en conflicto con la ley están en proceso de desescolarización, el cual se ve profundizado por la misma privación de libertad que impide que aquellos adolescentes que aún no han abandonado la escuela tengan que hacerlo en forma obligada mientras permanecen recluidos.1
1

Tercer Informe Proyecto Educativo Institucional Finalizado “ELABORACIÓN DE PROYECTO EDUCATIVO, PLANES Y

PROGRAMAS DE ESTUDIO PARA ADOLESCENTES EN CENTROS PRIVATIVOS DE LIBERTAD DE SENAME” PIIE,

2007, pp 10-13

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Es necesario, además recalcar que por su experiencia de vida, trayectoria escolar y situación actual de privación de libertad, estos jóvenes son portadores de necesidades educativas especiales, las cuales, por lo general las escuelas tradicionales, tanto en el medio externo como las que funcionan al interior de los Centro Privativos de Libertad no están en condiciones de atender.

Sin embargo, a pesar de las traumáticas experiencias en sus trayectorias escolares, marcadas por conflictos con las autoridades de las Instituciones educativas, con docentes, inspectores y compañeros, de los fracasos escolares, expulsiones, repitencias y deserciones, la mayoría de los adolescentes ingresados a los Centros a partir de la implementación de la Ley 20.084, manifiestan la intención de retomar su proceso, dando continuidad a su trayectoria escolar.

Población atendida por los programas de Reinsercion Educativa

CIP SAN JOAQUIN MESES junio julio agosto septiembre octubre (Varones) 51 91 156 151 169 CIP CIP-CRC

SANTIAGO CORONEL CIP-CRC (Damas) 0 0 3 3 10 6 31 45 46 61 8 17 13 17 ANTOFAGASTA

Fuente: Senainfo.

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De acuerdo al cuadro anterior se observa un progresivo aumento de los y las adolescentes atendidos por los proyectos ejecutados por Fundación Tierra de Esperanza, en especial a partir del mes de agosto del presente año, lo que ha significado, que en el caso del CIP San Joaquín, el número de adolescentes atendidos supere, a partir de dicho mes el número máximo de plazas establecido en las bases de licitación (150), y en el caso de los otros proyectos el aumento de adolescentes atendidos ha permitido, en los casos de Santiago (28) y Antofagasta (30) acercarse a la mitad de las plazas licitadas, alcanzando a cerca del 60 % en el caso de Coronel (108).

El trabajo fundamental de los proyectos, en el aspecto pedagógico ha estado orientado, fundamentalmente ha evaluar la situación escolar y cognitiva de los y las adolescentes, reforzarlos pedagógicamente en función del grupo o nivel que le corresponde, y a los que no tenían escuela y llegaron antes de Octubre inscribirlos en las respectivas Direcciones Provinciales de Educación para rendir exámenes de validación de estudios y, a los que se encontraban estudiando al momento de caer detenidos tratamos de mantenerles la matrícula, y hacemos de puente para que concluya el proceso en su escuela. En algunos casos, y a petición de los abogados defensores y encargados de caso, se elaboran informes que permitan favorecer la posibilidad de que aquellos/as adolescentes que presentan mayores factores de protección puedan salir en libertad y concluir de esa forma con normalidad su año escolar en sus respectivas escuelas.

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Principales facilitadores en la implementación de los proyectos de reinserción educativa de Fundación Tierra de Esperanza.

Las características de los proyectos ha permitido, en algunos casos, en especial en el Centro de Coronel, un mayor involucramiento por parte de los profesionales del proyecto en el trabajo psicosocioeducativo que se realiza en el Centro, lo que significa una ventaja comparativa bastante importante si se le compara con la Escuela allí existente, ya que esta tiende a trabajar en forma autónoma del Centro persiguiendo objetivos eminentemente escolares como cualquier Escuela Tradicional, dejando de lado objetivos relacionados con la responsabilización y el proyecto de vida de los jóvenes, lo que no sucede con el proyecto ya que dichos objetivos, al igual que el trabajo con las familias esta siempre presente, tanto en el trabajo cotidiano con los y las adolescentes como en sus respectivos planes de intervención individuales.

Un

acierto

importante

ha

sido

la

incorporación de

profesionales

psicopedagogos, que ayudan en el diagnóstico y en el trabajo específico con jóvenes con necesidades educativas especiales, situación que no existía en ninguno de los Centros atendidos con anterioridad a la implementación de los proyectos, y que por las características de los y las adolescentes privados/as de libertad es absolutamente necesario ya que tanto por sus experiencias de vida como de trayectoria escolar, la mayoría presenta necesidades educativas especiales y específicas que es necesario apoyar en forma individual.

También en el plano pedagógico, un elemento facilitador ha sido la incorporación de tecnología (programas computacionales, televisión, data, etc.) en la clase, y por supuesto, el intentar construir con los y las adolescentes una

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escuela inclusiva, donde se trabaja con ellos desde su propia realidad, lo que ha permitido un acercamiento, no desde la óptica tradicional de profesor-alumno, sino que presentándose el profesional siempre como un facilitador de procesos. El impacto de esta forma de trabajo se evidencia en la motivación con la cual participan los y las adolescentes de las actividades ejecutadas por los profesionales de los proyectos.

Finalmente, un elemento importante tiene relación con la vinculación que se ha logrado con las escuelas y liceos de origen de los y las adolescentes que se encontraban matriculados y estudiando al momento de ser detenidos ya que ello nos a permitido descubrir Centro educativos y profesionales dispuestos a apoyar a sus alumnos más allá de nuestras propias expectativas, lo que además ha permitido fortalecer las redes educativas en la perspectiva de incorporar a ellas a aquellos/as adolescentes que se encontraban fuera del sistema escolar y que por sus características personales y sus motivaciones tienen mayores posibilidades de insertarse con posibilidades de éxito a actividades educativas formales al momento de egresar de los Centros.

Ello, además ha permitido un mayor seguimiento por parte de los profesionales de los proyectos de la trayectoria educativa de los y las adolescentes post egreso.

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Principales dificultades que ha enfrentado la ejecución de los proyectos al interior de los centros de privación de libertad

Entre las mayores dificultades hay que señalar la falta de espacios (temporal y físico) para el desarrollo de los proyectos.

Tanto en Santiago como en San Joaquín y Coronel, no hay suficientes salas para impartir clases, tampoco hay donde guardar material educativo ni menos donde fabricarlo. Tampoco hay espacio temporal, sobre todo en San Joaquín y Coronel, donde la rutina establecida para los y las adolescentes y la imposibilidad de juntar casas, deja sólo un par de horas del día para las actividades educativas propias del proyecto a cada adolescente, casi todos los días, porque aún esas dos horas son interrumpidas durante día de visita.

En el caso del Centro de Coronel, la necesidad de salas para atender a grupos numerosos ha obligado a utilizar las tres salas existentes solo en las tardes ya que durante la mañana estas se encuentran ocupadas por las actividades que realizan los profesores de la Escuela preexistente, lo que obliga a privilegiar las actividades de atención individual durante las mañanas, para lo cual se cuenta sólo con dos oficinas, una de las cuales no cumple con los requisitos mínimos para ser utilizada.

En este mismo Centro, tampoco se cuenta con una sala, adecuadamente habilitada para el desarrollo del Taller de Alfabetización digital, lo que ha dificultado su implementación, aunque dicha situación estaría en vías de solución a mediano plazo.

Las exigencias de las orientaciones técnicas de los proyectos al momento de la licitación difieren de la realidad existente en cada Centro, en especial si se

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considera que de acuerdo a dichas orientaciones se clarificaba que la Licitación tenía por objetivo responder a la obligación del Servicio Nacional de Menores de entregar la atención educativa exigida en el marco de la Ley 20.084, ello por que en la práctica en todos los Centros donde Fundación Tierra de Esperanza ejecuta sus proyectos existía con anterioridad el servicio educativo entregado por Escuelas Tradicionales, esta situación produjo, en un principio cierta dualidad de funciones entre ambas instancias, situación que se vio favorecida por el desconocimiento de parte de las autoridades de los Centros de los objetivos y características de los Proyectos, al punto que no existía certeza respecto al vinculo que debía existir entre ambas instancias, dándose la paradoja de que en algunos Centros los proyectos pasaron a estar bajo la tutela de las Escuelas existentes, en tanto en otros, como en Coronel, el proyecto ha mantenido cierta autonomía respecto de la Escuela, aunque coordinándose permanentemente con ella.

Esta contradicción entre las Orientaciones Técnicas y la realidad de cada Centro ha obligado a cambiar a muchos de los profesionales que originalmente debían participar de los equipos ejecutores, ya que en dichas Orientaciones se privilegio la presencia de profesores de Enseñanza Básica. Sin embargo en la realidad, el trabajo dirigido a los y las adolescentes de enseñanza básica ha estado a cargo de los docentes de las Escuelas preexistentes, todas ellas de Enseñanza Básica, y los profesionales del proyecto han debido focalizar su trabajo hacía los y las adolescentes de Enseñanza Media que se encontraban sin acceso a ningún tipo de proceso educativo. Ello, explica por ejemplo que en el Centro de Coronel, la cantidad de jóvenes ingresados al proyecto que allí se ejecuta es siempre menor a la cantidad de jóvenes que ingresan al Centro, ya que con aquellos jóvenes de Enseñanza Básica, nuestro trabajo se ha limitado a la atención psicopedagógica de aquellos adolescentes con necesidades educativas especiales y analfabetos; y, en el caso de aquellos que saben leer y escribir, a

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incorporarlos

a

atenciones

individuales

de

reforzamiento

pedagógico

y

alfabetización digital, cuando se ha contado con espacio físico para trabajar con ellos.

La población atendida difiere de la presupuestada al momento de formularse los proyectos incidiendo negativamente en los recursos económicos con los que cuentan los proyectos para su implementación. Ello ha obligado a ir incorporando paulatinamente a los profesionales, lo que ha significado largos procesos de inducción y vinculación con los y las adolescentes, que dificultan la labor realizada al interior de los Centros. A ello se suma que en el caso del CIP de San Joaquín desde agosto a la fecha, la cantidad de adolescentes supera el monto máximo de plazas asignadas al proyecto, lo que recarga el trabajo de los profesionales que lo ejecutan.

La falta de orientaciones claras por parte de Sename en el ámbito educativo ha sido una dificultad no menor ya que, al momento de comenzar la ejecución de estos proyectos, se esperaba contar con el Proyecto Educativo Institucional del Servicio (PEI), sin embargo ello no ha sido tal, ya que recién a mediados de octubre se ha conocido el manual para la elaboración de dicho PEI. Ello se suma al hecho de que no en todos los Centros se encuentra establecido y desarrollando sus funciones el cargo de Coordinador Socioeducativo, y que en aquellos donde se encuentra, sus funciones no están bien descritas.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que Sename no cuenta con especialistas del área de Educación en sus distintas Direcciones Regionales, lo que ha repercutido, por ejemplo, en el caso del proyecto que se ejecuta en el Centro de Coronel, que a cinco meses de comenzada su ejecución aún no tiene un Supervisor Técnico, ya que las dos personas que debían supervisar al proyecto

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pasaron a cumplir otras funciones en la Región, y ninguno de ellos tenía experiencia en el área.

Finalmente una de las dificultades más importantes observadas durante la ejecución de los proyectos dice relación con la Desorganización y el Clima laboral pernicioso existente en algunos Centros que perjudica el trabajo de la oferta educativa.

Esta situación se da con especial relevancia en el Centro de Privación de Libertad de Coronel, donde se observa un persistente hostigamiento por parte de algunos Educadores de Trato Directo hacia la Escuela Promas existente con anterioridad a la presencia del proyecto, y que dice relación con la exigencia de estos de hacerse cargo directamente del funcionamiento de la oferta educativa que entrega en Centro, situación que se ha extendido, aunque en forma más sutil hacia los profesionales del proyecto que desarrollan sus labores en dicho Centro. Situación que entorpece la realización de las actividades planificadas con los adolescentes.

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INTERVENCION EN DROGAS
Programas de Tratamientos Integral de Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de Alcohol – Drogas y Otros Trastornos de Salud Mental, en los medios libre y privativo de libertad

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El consumo de drogas se ha instalado en una de las temáticas de mayor relevancia, concitando un profundo debate desde diversas esferas de la sociedad, constituyéndose en las últimas décadas en uno de los mayores problemas sociales del país. Sin duda el abuso de sustancias licitas e ilícitas es un fenómeno que afecta de manera integral a las personas consumidoras y a las personas que la rodean, en tanto, las consecuencias del consumo problemático de drogas, no sólo repercute a nivel individual, sino también, en el ámbito familiar y social.

Si bien, el consumo de drogas cruza transversalmente los distintos segmentos de la población, es en los estratos socioeconómicos de menores ingresos en donde se revela la mayor presencia de variables de riesgo, asociados a situaciones de pobreza y vulnerabilidad, que facilitan el inicio y mantenimiento del consumo de drogas, generando un mayor deterioro y alto impacto a nivel social, familiar e individual. Es importante destacar que el fenómeno del consumo de drogas en la adolescencia muchas veces opera contingente con el mundo de la pobreza, siendo en éste contexto donde se distingue la discriminación como un hecho cotidiano en las relaciones sociales. La vulneración producida por las conductas discriminatorias pone en tela de juicio la satisfacción de las necesidades básicas. Este hecho incide directamente en la constitución del sujeto y en las relaciones que establece con su entorno, encontrándose en riesgo permanente, ya que la expresión de su malestar se produce a través de mecanismos compensatorios. De esta manera el consumo precoz de drogas suele acompañarse con conductas infractoras de ley. Ambos fenómenos agudizan la vulnerabilidad social de los jóvenes.

Con la entrada en vigencia de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, cuyo artículo Nº 7 contempla el cumplimiento de una sanción

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accesoria de tratamiento de drogas, según las circunstancias que presente el o la adolescente, se establece un nuevo convenio entre CONACE – SENAME – FONASA – MINSAL, orientado a “facilitar el acceso, cobertura y calidad de atención de los adolescentes a los cuales el juez competente haya instruido, como sanción accesoria, el someterse a tratamiento por abuso y/o dependencia a drogas y alcohol, sea en medio privativo de libertad o medio libre, y en aquellos adolescentes que, no siendo sujetos de la sanción accesoria de drogas, pero habiendo sido sancionados por la ley 20.084, requieran este tipo de tratamiento y accedan voluntariamente a ello”2.

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Ministerio de Salud, Departamento de Salud Mental, Norma técnica Nº 85 “Tratamiento integral de adolescentes infractores de ley, con consumo problemático de alcohol-drogas y otros trastornos de la Salud Mental”. Santiago, Abril, 2006,

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Tratamiento Ambulatorio de Consumo Abusivo y Dependiente de Drogas, Medio Libre.
En lo que respecta a la situación de los centros de tratamiento de drogas ambulatorios intensivos en medio libre, dependientes de Fundación Tierra de Esperanza, considerando el proceso de instalación e implementación inicial de la nueva ley de responsabilidad penal juvenil, es posible visualizar ciertos aspectos referidos a la coordinación con los principales referentes institucionales involucrados en este proceso, principalmente SENAME, CONACE y los operados jurídicos.

En relación a la coordinación con SENAME, se consigna que si bien este organismo no se constituye en el ente directo de apoyo y supervisión de los programas de tratamiento de drogas en medio libre, si se establece en uno de los actores principales, dado que son los equipos SENAME los encargados de la sanción principal, por lo cual son los articuladores centrales que permiten el flujo de derivación hacía los programas de drogas.

En este sentido, el proceso de coordinación ha sido paulatino, requiriéndose de la construcción de una relación de confianza y complementariedad entre ambos equipos, de manera de socializar los respectivos objetivos y metodologías de trabajo, profundizando principalmente en la necesidad de aunar criterios comunes que permitan el diálogo entre la mirada socio - sanitaria de los programas de drogas, y los componentes socioeducativos que orientan la propuesta de intervención de SENAME. Principal relevancia ha adquirido también el propiciar instancias de trabajo de manera sistemática, con el fin de evaluar y reforzar de manera permanente elementos técnicos de pesquisa y diagnóstico, ya que esto se

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convierte en un aspecto clave para la adecuada y oportuna derivación de jóvenes a tratamiento.

Diversas han sido las experiencias de coordinación en relación a los equipos SENAME, en la medida en que esta vinculación responde a parámetros instituciones distintos, además de las particularidades propias de cada equipo de trabajo. De esta manera se destaca, en el caso de Concepción, que la coordinación con los programas derivadores de Sanción principal se ha constituido en un facilitador, debido en gran parte a la experiencia de trabajo previo, facilitándose considerable el flujo de derivación.

De manera más general, y en función de la tendencia de las derivaciones, se visualiza una importante lentitud de los ingresos por sanción accesoria. Tomando como referencia los programas de drogas de la Fundación, en la Región Metropolitana solo se cuenta con 1 ingreso por esta medida, al igual que en la octava región; en lo que respecta a la segunda región se registran dos ingresos por esta misma vía. Esta situación es proyectiva además de la realidad a nivel nacional.

Durante los primeros meses de implementación de los programas, la mayor tendencia de los ingresos continuo siendo la derivación de jóvenes por medida PIA, muchos de los cuales contaban con un proceso de tratamiento previo con programas de drogas de la misma Fundación (Tratamiento de drogas para jóvenes infractores de la red SENAME), lo cual si bien favoreció la continuidad de la intervención, significó un cambio considerable en el encuadre terapéutico a la luz de las nuevas orientaciones técnicas en el marco de la implementación de la ley.

Por lo demás, se destaca que una de las principales dificultades enfrentadas durante estos primeros meses, tuvo relación con la definición de las

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vías de ingreso a los programas, las cuales en una primera instancia solo estuvieron limitadas a jóvenes con sanción accesoria o derivados desde los programas de libertad asistida y libertad asistida especial que manifestaran voluntariedad a tratamiento. Esta situación provocó un importante retraso en el flujo de las derivaciones, ya que excluyó a un número importante de usuarios con posibilidades de ingreso por medida de suspensión condicional y medidas cautelares. A la fecha y proyectándonos hacía el próximo año, aún existe desconocimiento de las posibles vías de ingreso considerando además las resistencias y restricciones frente a la aplicación de sanción accesoria de drogas, planteándose además una discusión en torno a las posibilidades de tratamiento en un contexto obligado.

En relación a lo anterior, y en base a las constantes conversaciones y acercamientos con los equipos SENAME, en especial en lo que respecta a la Región Metropolitana, estos han manifestado importantes dificultades para la

inclusión del tratamiento de drogas en los planes de intervención de la sanción principal, cuando no existe sanción accesoria. En primera instancia, debido al corto plazo existente entre el momento de la designación de la medida judicial y la aprobación del plan de intervención por parte del juez competente, lo cual restringe las posibilidades de detección y pesquisa de la presencia de consumo problemático de drogas para una pertinente derivación. A su vez, y considerando la marcada visión garantista de los defensores, ha generado importantes resistencias en función de asegurar el menor número de sanciones posibles, en donde la inclusión del tratamiento de drogas podría ser entendido como una agravante de la causa, además de no existir claridad en torno a las consecuencias del no cumplimiento de este tratamiento, lo cual podría afectar un posible quebrantamiento de la sanción, exponiéndose a una medida más gravosa.

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Se destaca además las dificultades para el ingreso por vía de medidas cautelares, ya que dada la presunción de inocencia, los delegados se ven restringidos a indagar en antecedentes del caso que pudiesen ser entendidos como la aplicación de una sanción anticipada, existiendo un riesgo de actuar fuera del margen de la ley.

De esta manera, nos encontramos con una escenario contradictorio, que ha retrasado considerablemente el ingreso de los/las jóvenes a los programas de drogas y que en gran medida pone de manifiesto las dificultades de diálogo entre dos sectores que confluyen en el nuevo escenario de la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, como es el ámbito judicial y el ámbito socio sanitario, relevando además, desde una perspectiva de derechos, la real pertinencia de homologar una oferta sanitaria a la aplicación de una medida punitiva.

Cabe destacar, que en lo que respecta al contexto de los programas en medio libre, no ha existido una presencia directa de SENAME, en términos del trabajo de articulación y coordinación requerido, entregando esta tarea a las equipos responsables de la aplicación de las sanciones principales, los que si bien también forman parte de la orgánica de esta institución, son equipos que provienen de instituciones colaboradoras de SENAME, por lo cual responden también a miradas institucionales particulares, teniendo a su vez importantes

restricciones en las posibilidades de acción en diversos campos. De esta manera se hace dificultoso visualizar la presencia de uno de los actores centrales en la implementación de la ley, en términos de apoyo técnico y logístico. La figura mayormente visible en estos términos lo constituye el coordinador judicial de SENAME, quien se planteaba en un inicio como la figura central que daría fluidez a los procesos de derivación, sin embargo nos hemos encontrado con falencias en términos del real manejo de la información de los programas disponibles, por

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ejemplo de la cobertura territorial, además de aspectos formales en relación al envío y recepción de información.

Es necesario considerar también, el riesgo de sobre intervención existente dada la alta intensidad de atención de ambos programas, sumando además la necesidad de vincular a los/la jóvenes con programas educativos y de capacitación, además de la red comunitaria, lo que podría derivar en un abordaje altamente fragmentado, que pone en riesgo la integralidad de la intervención, haciéndola además operativamente inviable en función de los escasos tiempos y plazos disponibles.

En relación al apoyo técnico de CONACE, este se ha manifestado con diversos matices en las distintas regiones, sin embargo a nivel general se destaca el esfuerzo tendiente a la construcción de redes de trabajo que favorezcan la discusión técnica. En lo que respecta a la Región Metropolitana, se ha constituido la red regional de programas de infractores, en donde con mayor presencia de los programas de drogas, se ha profundizado en aspectos técnicos y discusión de distintas temáticas atingentes al proceso de implementación. Además se han constituido redes locales, según división territorial de los Servicios de Salud, lo que ha favorecido una coordinación a nivel más micro, relevándose las distintas particularidades.

Una de las falencias que es posible visualizar es la tardanza en la implementación de la oferta completa de los planes de tratamiento de CONACE, en especial lo referente a la habilitación y puesta en marcha de los programas de corta estadía, frente a lo cual existe escasa información respecto de su funcionamiento, visualizándose además una oferta insuficiente para los

requerimientos de atención de los/las jóvenes, que les permita enfrentar en mejores condiciones un tratamiento en un plan ambulatorio o residencial.

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En relación al trabajo directo de coordinación con la Judicatura, esta ha sido dificultosa dada la inaccesibilidad directa. Por lo demás, en un comienzo esta coordinación se estableció como una responsabilidad que debía ser asumida desde CONACE y SENAME regional. Sin embargo, se hace evidente la

necesidad de sensibilizar e informar a las diversas instancias judiciales sobre los objetivos del programa y la forma en que se posiciona en el contexto de la nueva ley favoreciendo la derivación e ingreso de los/las jóvenes, más aún considerando las resistencias existentes en función de la utilización de los tratamientos de drogas, ya sea como sanción accesoria o como parte de los planes de intervención, dado el énfasis garantista de los defensores, explicándose de esta manera el bajo número de aplicación de tratamiento de drogas como sanción accesoria.

Se visualizan además dificultades en relación a la alta demanda laboral que presentan los defensores, por lo cual el tiempo destinado a la atención de los jóvenes se reduce consistentemente, existiendo desconocimiento del caso, aún en la misma audiencia, e inclusive produciéndose cambios en la asignación de defensores lo que perjudica el manejo de información que le permita al joven contar con una legítima y adecuada defensa.

Dado además que en lo que respecta a la infracción de ley es el equipo SENAME el responsable de la sanción principal, existe una mayor distancia entre los aparatos jurídicos y los programas de drogas. La experiencia de estos meses nos ha mostrado que cuando el diálogo es cercano y fluido se muestra mayor sensibilidad y disposición por parte de los defensores hacía la comprensión del tratamiento de drogas desde una mirada de la oportunidad más que desde la sanción, favoreciéndose la inclusión hacía estos programas. Sin duda hay que

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considerar que esto responde también a la necesidad de incorporar cambios a nivel de la institucionalidad jurídica, lo que sin duda requiere de un considerable de asimilación y acomodo. tiempo

En cuanto a la adecuación de las orientaciones técnicas, se resalta el esfuerzo en un área de especialización con escasa evidencia y práctica, por lo cual resulta necesario continuar avanzando en su profundización, en la medida en que presenta criterios generales que no alcanzan a dar cuenta de la magnitud del fenómeno.

Se constata que desde las orientaciones técnicas, se sugiere la aplicación de programas intensivos (Asistencia por parte de los jóvenes de Lunes a Viernes en promedio 5 horas diarias), para lo cual se determina la necesidad de una cobertura circunscrita a un territorio acotado, sin embargo la dispersión geográfica que alcanzan programas como Creser de Concepción no se condice con lo anterior (Lota, Coronel, Concepción, Chiguayante, San Pedro, Hualqui y Santa Juana), situación que se repite en el programa Ágora de Peñalolén, en donde la cobertura territorial incluye comunas como Peñalolén y Lo Barnechea. redunda en un impacto negativo en el recurso humano, insuficiente para la cobertura antes señalada. Ello

una vez que resulta

Además, debemos considerar que en general esta población es muy refractaria a la participación en redes formales de atención y por otro lado, presentan dificultades y reticencia al momento de desplazarse a lugares de atención muy distantes a su lugar de residencia. En este sentido, debemos reconocer que sí existe una flexibilidad de las instancias de asesoría y supervisión que hacen más viable y realista la posibilidad de intervenir con los jóvenes y sus familias.

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Por otra parte, tomando en cuenta la importancia de las coordinaciones de redes que impliquen involucrarnos en el trabajo que se hace en las comunas en la temática juvenil, se puede considerar que las orientaciones técnicas no dan

cuenta de la cantidad de tiempo real que significa esta labor ni de la importancia que tiene ésta en el trabajo de reinserción de los jóvenes, ya que se proyectó una atención focalizada principalmente al interior del centro y en la realidad se debe tender a un equilibrio entre ambas. Dada estas características se visualiza la necesidad de establecer un fuerte trabajo en terreno, con énfasis en lo comunitario, sin embargo esto no se traduce en las orientaciones del programa, en donde se destaca fundamentalmente un matiz más bien clínico.

Uno de los puntos centrales ha considerar en el contexto medio libre tiene relación a las reales posibilidades de integración social disponibles. Se observa que a instancias sectoriales, como educación y salud principalmente, han permanecido al margen de la discusión, resintiéndose de manera considerable su ausencia ante la necesidad de establecer líneas de acción generales que establezcan un marco de colaboración ante las evidentes debilidades de llevar a cabo un proceso de integración social, sin contar con la oferta correspondiente que responda a las necesidades de estos jóvenes.

Actualmente no existe apoyo técnico por parte de MINEDUC, sin embargo, es una instancia fundamental en el proceso de reinserción social, más aún en los/las jóvenes que presentan real interés por retomar sus estudios, sin embargo, las instituciones de educación no están preparadas para recibirlos, es por ello, que es importante fortalecer las políticas públicas cuyo eje central sea preparar a los establecimientos de educación básica y media para intervenir con esta población objetivo. Otro de los organismos públicos que se sugiere que debe

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involucrar su participación en esta área es el Servicio de Capacitación y Empleo (SENCE), con la finalidad de que pueda entregar herramientas que permitan reinsertarse laboralmente.

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Tratamiento de Consumo Abusivo y Dependiente de Drogas, Medio Privativo de Libertad
Cabe destacar, que una vez entrada en vigencia la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente Nº 20.084 la función de los Centros de Internación Provisoria (CIP) y los Centro de Régimen Cerrado (CRC) destinados para la privación de libertad de los jóvenes sometidos a proceso judicial por infracción a la ley, adquieren características de funcionamiento conocida como institución total3 ya que la vida cotidiana de los jóvenes se caracteriza por una organización rígida, con escasos elementos motivadores, en donde prevalece lo normativo. Las rutinas del sueño, comidas, recreación y relaciones sociales son reglamentadas a priori. Los residentes de las instituciones, en este caso adolescentes, en lenguaje de Foucault, deben someterse a un control minucioso de sus vidas, ya que existe un racionamiento alimenticio, rutina, prohibiciones, entre otras cosas. El sistema privativo repercute en sus vidas, es un aparato creado para la transformación y encauzamiento de los llamados “desviados”, centro de observación y vigilancia constante4. Sin embargo, aun cuando el joven participe en estas actividades, la prisionización5, provoca en un gran número de los internos consecuencias tales como conductas de autoagresión, agresividad como forma de autoafirmación, inmediatismo, síndrome amotivacional y baja autoestima. Consecuencias

adversas que obstaculizan los procesos de desarrollo de los jóvenes, y afectan de igual manera a los distintos interventores independientemente de su nivel de formación o años de experiencia en ésta área.

3 Erving Goffman, en su texto “Instituciones Totales”. Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales”, define instituciones totales como un lugar de residencia y trabajo donde los individuos deben permanecer internos períodos de tiempo, más o menos, prolongados. 4 Michel Foucault, en su obra “Vigilar y castigar” nos sumerge en el mundo de la cárcel y otras instituciones que operan con la misma lógica, es decir, aislar por un período considerable de tiempo a las personas. El autor nos interioriza en el surgimiento de la prisión como castigo igualitario y nos provee de ciertos antecedentes que nos permiten ahondar en la dinámica de los centros privativos de libertad. 5 Segovia, en su texto consecuencias de la prisionización. Cuaderno de derecho penitenciario, Universidad de salamanca, 2002

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La implementación de un programa de tratamiento intensivo de consumo abusivo y dependiente de sustancias licitas e ilícitas en medio privativo de libertad tiende a superar las deficiencias técnicas de programas externos, permitiendo en “teoría” mayor periodicidad y sistematicidad en las intervenciones, posibilitando un trabajo terapéutico orientado a fortalecer la motivación, adherencia al tratamiento y contrarrestar los efectos de la prisionización. A partir de la posibilidad de crear sinergia y coordinarse permanentemente con los profesionales del centro (CIP/CRC), y en definitiva ofrecer un mejor servicio al joven.

Sin embargo, el proceso de implementación de la Ley Nº 20.084 a presentado diversos obstáculos. En el periodo de instalación y puesta en marcha de los distintos equipos en los diversos centros privativos del país, se ha hecho evidente que los equipos de intervención de drogas no fueron contemplados en el diseño de los espacios y las necesidades reales de atención que estos tendrían, espacios que fueron considerados como existentes y operativos al momento en que los equipos de intervención diseñaron sus programa y metodologías de tratamientos. Actualmente la realidad es que se trabaja en condiciones precarias que se entienden de forma temporal, sin embargo, no se vislumbra la existencia de los espacios físicos adecuados, así como los espacios de tiempo incorporados en forma real a las rutinas de los centro para desarrollar atenciones en forma apropiada, lo que significa en un futuro inmediato serios conflictos tanto en la calidad de atención a los usuarios, como también en la calidad de los espacios laborales de los interventores. Esta situación se informó y creemos debe ser abordada a niveles regionales y nacionales, asegurando de esta forma la presencia de espacios adecuados para la instalación de un equipo que pretenda dar atención intensiva en tratamiento de drogas con la calidad esperada y exigida en el diseño original de la ley.

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Es importante destacar que las condiciones adversas que deben enfrentar los diferentes equipos, condiciones tales como hacinamiento que se viven en los distintos CIP/CRC a lo largo del país. A modo de ejemplo: Chol-Chol IX región diseñada para atender a 70 jóvenes se encuentra atendiendo actualmente 124 jóvenes sin contar con agua potable. Por otro lado, el CIP / CRC San Bernardo actualmente tiene capacidad para acoger aproximadamente 200 jóvenes, atendiendo actualmente un promedio de 230 jóvenes distribuidos en cinco casas, una de ella (casa dos) tiene en promedio 95 jóvenes, dicha casa fue planificada originalmente para albergar a 60 jóvenes.

Los problemas de infraestructura se evidencian a nivel de hacinamiento en el que permanecen los jóvenes. No obstante, también se han visto afectado los equipos profesionales en cuanto a instalación, disponibilidad y habitabilidad de espacio se refiere sin embargo también se manifiestan en la instalación de los equipos profesionales. En la región Metropolitana la instalación del personal del proyecto en el CIP CRC San Bernardo se realiza desde la puesta en marcha de la ley 20.084. En ese momento el equipo se encuentra con un centro en reestructuración a todo nivel, cambio de dirección y jefatura técnica, remodelación de las instalaciones existentes y construcción de las instalaciones para la ejecución de los proyectos de tratamiento, situaciones que se traducen en la no existencia de un espacio adecuado para iniciar el trabajo. Durante por lo menos el primer mes no existió un lugar mínimamente adecuado para la realización de las actividades contempladas en los proyectos licitados. En el mes de Julio, el centro cede la antigua sala de tratamiento del centro para que el proyecto “Ágora” instale a su equipo (seis profesionales contratados 44hrs). En cuanto a las condiciones materiales con las que cuenta el equipo, estas se reducen a un escritorio, cuatro sillas, un sillón, un cajón de locker y un mueble con llave cedidos por la secretaria de estadística para guardar las carpetas de los jóvenes y las pertenencias del equipo.

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Lo mismo se puede observar en la infraestructura con la que cuenta el equipo que funciona en el CIP/CRC de Atacama. Insuficiente en cuanto al espacio físico designado a cada profesional, ya que tiene tan solo una oficina pequeña que debe ser compartida por los integrantes del equipo. Dicha oficina también está designada para la atención individual de cada joven. Además de ello, no se cuenta con la autorización sanitaria para poder trabajar de manera definitiva y autorizada en las dependencias.

La realidad en la VIII región es similar, la infraestructura con que cuenta son: dos box para intervención individual y una sala de atención grupal, lo cual es altamente insuficiente, considerando que el programa está diseñado para la intervención de 43 jóvenes.

Durante los primeros seis meses de la entrada en vigencia de la ley Nº 20.084 los jóvenes han debido adaptarse a condiciones de hacinamiento y a una oferta insuficiente de actividades socioeducativas, en la mayoría de los centros SENAME dispuesto para el cumplimiento de la ley. En este sentido se debe señalar las dificultades presentadas por SENAME para solucionar entre otras cosa, la falta de recurso humano que pueda atender las necesidades impuestas por la puesta en marcha de la ley. Junto a esto, los niveles de hacinamiento han impedido la segregación de los jóvenes de acuerdo a su perfil y nivel de compromiso delictual, conviviendo al interior del las mismas dependencias jóvenes con características de alto compromiso delictual, con otros de bajo compromiso, potenciándose situaciones de abusos y vulneración de los derechos de los jóvenes. Esta situación se ha agravado paulatinamente con el aumento del número de ingresos a los distintos centros y el consecuente aumento de los niveles de hacinamiento. Suma a la baja dotación de personal - observado -

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trabajando al interior de los centros, hace que sea aún más complejo manejar las situaciones de agresiones entre los jóvenes, generando altos niveles de inseguridad para estos y para los funcionarios, dado el aumento en los niveles de violencia experimentado al interior de los recintos de privación de libertad. Siendo un contrasentido al espíritu de la reforma y de la ley, y finalmente a cualquier tipo de tratamiento o de rehabilitación que pretenda llevarse acabo.

Por ejemplo en CIP / CRC de la VIII región trabajan 3 responsables de caso y 2 interventores clínicos para un centro que está proyectado para albergar a 120 jóvenes, Además trabajan aproximadamente 20 educadores – encargados de

mantener el funcionamiento de las casas, atender las necesidades de los jóvenes y realizar los taller socioeducativos) distribuidos en 3 turnos rotativos para atender 2 casas CRC y 8 casas CIP, se estima que faltan aproximadamente 32 educadores para funcionar en un nivel aceptable a los estándares de calidad de intervención, acorde al espíritu de la ley y a la convención de los derechos del niño, de manera que el paso por uno de estos centro se convierta en una oportunidad real de desarrollo de habilidades y herramientas que permitan al joven, en un futuro cercano, insertarse exitosamente en la sociedad.

Es importante destacar, la gran cantidad de oferta programática diseñada para la intervención de los jóvenes privados de libertad – colegio, programa de reinserción educativa, programa de drogas, talleres socioeducativos de SENAME, responsable de caso, interventor clínico, educadores de trato directo, programas de capacitación laboral, entre otros – dan cuenta de un sin numero de actividades, objetivos, metas y una gran variedad de profesionales, con los cuales los jóvenes se vinculara simultáneamente durante su permanencia en el CPL, es decir, se generaran distintos programas con los cuales debe trabajar distintas temáticas, según la especialidad del interventor. Ésta metodología de intervención puede

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generar dificultades en la construcción de una alianza terapéutica – fundamental en el proceso - entre el joven y los equipos de intervención, dado que progresivamente se instala explícita o implícitamente la apertura de temáticas de alto contenido afectivo para el joven en forma fragmentada, según parcela de conocimiento del interventor. En este sentido, las historias vinculares y las problemáticas que han cruzado el proceso de desarrollo de los y las adolescentes, las historias de abuso físico y/o, psicológico, consumo problemático de drogas, abandono, deserción/expulsión escolar, delincuencia, etc, a nuestro juicio no pueden comprenderse como temáticas aisladas sino que deben entenderse como un continuo interconectado por la historicidad del sujeto. Por lo tanto, se deben generar estrategias de intervención que comprendan y respeten la singularidad del sujeto, evitando las intervenciones estandarizadas y la incorporación simultanea a toda la oferta programática que el centro supuestamente desplegará con los jóvenes, planificando su incorporación a los distintos programas como un flujo, al cual accede en la medida que logra estabilizar sus principales necesidades y problemáticas

Otro aspecto a considerar son las dificultades observadas en las coordinaciones de los distintos actores, entre otros, la coordinación con operadores jurídicos, dado que los programa de tratamiento se encuentran al interior de centro privativos de libertad, la coordinación con operadores jurídicos se debe dar a través de los profesionales SENAME. A partir de esto, la interacción se encuentra mediada por el responsable de caso de cada joven. Sin embargo, producto del déficit de responsables de caso por joven (según el reglamento deberían ser un responsable para 12 jóvenes) situación largamente superada en la mayoría de los centro observados, se imposibilita la concreción y coordinación periódica con los operadores jurídicos, es por esto que los equipos de tratamiento de drogas han intencionado mantener reuniones con los distintos defensores. Esto

51

cobra relevancia debido a la falta de información respecto del tiempo de permanencia de los jóvenes en el centro, lo cual tiene directa incidencia en los objetivos a trabajar con cada uno de ellos, por un lado, y por otro, modifica la carga horaria y objetivos diseñados inicialmente para estos equipos tratantes.

Con respecto a la escasa utilización de Sanciones Accesorias, vemos una clara dificultad en su implementación, principalmente por la visión de las

defensorías, quienes en muchos casos argumentan su negativa a la incorporación a programas a través de esta vía por que significarían un grado mayor de “castigo” hacia el joven. Esto se contrapone a una visión de índole sanitaria, la que en muchos casos sugiere la incorporación a tratamientos ambulatorios o

residenciales.

A modo de ejemplo: en Santiago actualmente existe solo un joven con sanción accesoria de tratamiento en medio privativo de libertad, en la VIII Región existen dos jóvenes con sanción accesoria. En la IX región no hay jóvenes con dicha sanción, como contrapunto es importante señalar que la implementación de la ley no contempló la posibilidad de intervenir en medidas cautelares privativas de libertad, por lo que se carecía de un plan o un esquema de trabajo que abordase éste segmento de jóvenes que en definitiva, hoy son el grueso de nuestros usuarios y de los CPL. Para ésta contingencia se debió crear un plan de trabajo piloto orientado a jóvenes CIP, es decir con otras características y otros objetivos. En este contexto, cabe cuestionar la pertinencia de que un joven ingrese a una oferta mientras está en internación provisoria, en la cual genera una vinculación con profesionales que favorece la apertura de procesos de alta complejidad, sin la certeza de que éstos puedan finalizar en forma adecuada, así como la iniciación de tratamientos farmacológicos que pueden ser interrumpidos abruptamente al momento de egresar del CIP, sin existir mecanismos que garanticen su continuidad.

52

En este sentido, creemos fundamental la claridad en las funciones que desempeña el coordinador judicial, principalmente como articulador e interlocutor con los defensores públicos, transformándose en un puente intersectorial entre dos poderes autónomos del Estado – Jurídico y Ejecutivo – instalándose como un actor clave, en el gran desafió que implica construir redes psicosociojuridicas cohesionadas, que den cobertura de calidad a las diversas y complejas necesidades de los jóvenes infractores de ley, como lo presupone el espíritu de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente.

En relación a la cobertura de la oferta actual de los programas, en relación a las necesidades de tratamiento reales de los jóvenes infractores de ley incorporados a los CPL, según un estudio realizado por la Universidad de Chile, se estima que el 50% de la población infractora de ley tiene problemas de consumo problemático de sustancias. A la luz de dicha estimación, visualizamos que la cobertura actualmente licitada para los programa de tratamiento de drogas será insuficiente para cubrir las necesidades de atención de los jóvenes recluidos al interior de los centros. Por ejemplo: El CIP / CRC San Joaquín (R.M) está proyectado con una cobertura de 200 jóvenes infractores de ley. El Programa de Tratamiento Integral de Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de Alcohol – Drogas y Otros Trastornos de Salud Mental, que funciona al interior de CIP / CRC tiene licitadas 43 plazas para atención que ingresen al centro en modalidad: internación provisoria (cautelar) y/o sanción accesoria de tratamiento de consumo problemático de sustancias psicotrópicas. Plazas que actualmente se encuentran completas con jóvenes en internación provisoria. Esto nos muestra una problemática en relación a la cobertura de la oferta de tratamiento, proyectándose atención para el 21.5 % de la población estimada del centro. A partir de Noviembre las plazas para tratamiento de drogas se amplían en 20 cupos, lo cual aun es insuficiente, ya que con la ampliación de

53

cupos se podrá intervenir al 31.5 % de la población del centro, manteniéndonos por debajo de lo proyectado según el estudio de la Universidad de Chile.

Por

lo tanto, es fundamental para dar una adecuada respuesta a las

necesidades de los jóvenes, instituciones y a la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, contemplar aumentos de plazas para los distintos programas. Por otro lado, es importante considerar que el aumento de plazas no solo implica mayor cantidad de recurso humano para dar atención a los jóvenes, sino que a demás implica la disponibilidad de espacios suficientes para dichas prestaciones de servicios. Es decir, la infraestructura no es suficiente para absorber la cobertura actual ni la estimada por el estudio realizado. Dado esto es fundamental para alcanzar estándares de calidad de atención óptimos, la visualización y planificación de espacios de trabajo acorde a las necesidades técnicas de los programas y la cantidad de usuarios, con el objetivo de no repetir los estándares de hacinamiento que existen hoy en día en los distintos centros penitenciarios del país.

Por otro lado, se aprecia una dicotomía y contradicción técnica en la comprensión de la aplicación de la perspectiva de derechos con jóvenes infractores de ley. Evidenciándose la falta de marcos conceptuales que guíen y regulen el quehacer de los distintos interventores. Si bien existen orientaciones técnicas, estas no se adecuan al contexto de la nueva ley y las exigencias que a nivel cualitativo esta implementación conlleva. Esto se puede observar entre

otros puntos en los canales comunicacionales existentes al interior de los CPL, donde se aprecian altos niveles de ambigüedad en las comunicaciones y escasa formalidad, expresada en polos de informalidad a rigidez formal, en donde los acuerdos tomados de palabra son desconocidos y se atiende sólo a la información

54

escrita, no existiendo procedimientos claros de toma de acuerdos. Se rigidizan todas las comunicaciones, sobre todo aquellas de bajo impacto en la intervención o en el funcionamiento interno, pero no se formalizan aquellas que sí implican responsabilidades en el funcionamiento del CPL y sus programas. Por ejemplo: no existen o no son de conocimiento público los manuales de procedimientos, descripciones de cargos, instrucciones de seguridad, lineamientos claros de intervención en la práctica. Lo anterior dificulta el trabajo de los equipos de los distintos dispositivos de tratamiento de drogas, que ha debido trabajar constantemente para no entrar en conflicto con este funcionamiento y mantener la estabilidad en el contexto ambiguo e inestable del CPL.

Otro aspecto a considerar, en la articulación del trabajo con los jóvenes, es la enfermería, recinto que en la gran mayoría de los centros no cumple con la autorización sanitaria para funcionar, ni cuenta con al menos una enfermera se haga cargo de ésta. Actualmente las enfermerías funcionan con paramédicos quienes atienden los problemas de salud menos graves y derivan los de mayor complejidad, muchas veces realizando diagnósticos, sin estar formados para ello. Reace también en los paramédicos las responsabilidad de entregar y administrar los tratamientos farmacológicos para los jóvenes recluidos en los CPL, además de los tratamientos llevados a cabo por los equipos de rehabilitación de drogas.

Respecto de las orientaciones técnicas, cabe destacar el esfuerzo realizado desde CONACE en la publicación sistemática de diversos estudios y textos que se han constituido en grandes aportes en el desarrollo de conocimiento en el ámbito de intervención con jóvenes infractores de ley consumidores abusivos y dependiente de sustancias licitas e ilícitas. No obstante, éstos no consideran diferencias claras en el abordaje en los distintos contextos en que se interviene con esta población, por lo cual se hace necesario avanzar en la mayor

55

especificidad del conocimiento desarrollado. En relación a este punto, si bien se hace necesario profundizar en el conocimiento de las características de la intervención en el medio privativo de libertad, se considera además relevante diferenciar al interior de este contexto, entre el tratamiento para jóvenes condenados con ley 20.084, recluidos en los CRC - para quienes se diseñó la oferta - y jóvenes que acceden a él desde CIP, cuyos procesos se ven mediados por el período de tiempo que permanecen en el centro y por la posibilidad de continuidad de tratamiento. Es importante mencionar el contraste existente en los esfuerzos realizados por CONACE, en el desarrollo de conocimiento y modelos de intervención, con lo realizado por SENAME, organismo que tiene un largo camino que recorrer en éste ámbito.

En relación al apoyo técnico brindado por CONACE- SENAME, destaca la articulación de manera estable la conformación de la mesa regional SENAMECONACE- MINSAL- FONASA que estipula el convenio. En ella se ha propiciado el relevar aspectos administrativos y técnicos. Sin embargo resulta como principal preocupación para CONACE Regional y Nacional, el cumplimiento de los planes convenidos por parte de los equipos, posponiendo las tareas de apoyo y evaluación técnica. El mayor énfasis desde este organismo, se ha centrado en lograr que los equipos cumplan con la cobertura en convenio, considerando que en general, ha existido una demanda por debajo de lo esperado. Es importante mencionar que el apoyo técnico se concreta en asesoría desde CONACE Nacional, la cual es insuficiente, siendo una instancia que los equipo visualizan como necesaria, considerando la complejidad en la intervención y la pertinencia del apoyo de externos especialistas en el área.

56

INTERVENCIÓN EN JÓVENES MAYORES DE 18 AÑOS, PRIVADOS DE LIBERTAD EN SECCIONES JUVENILES DE GENDARMERÍA: UNA MIRADA REFLEXIVA

57

La elaboración e implementación de la ley 20.084 ha significado un despliegue tanto de procesos reflexivos, como de esfuerzos técnicos y administrativos, tendientes a que el espíritu de la ley se plasme efectivamente en los procesos interventivos a realizar con los y las adolescentes. En estas iniciativas no debe quedar excluida la sociedad civil y menos aquellas instituciones que trabajan en la conflictividad social que motivó el nuevo cuerpo jurídico que regula la administración de justicia penal en adolescentes.

En este sentido, para nuestra Institución resulta relevante aportar con una mirada reflexiva, basada tanto en las competencias técnicas como prácticas derivadas de nuestra experiencia con jóvenes Infractores a la ley Penal privados de libertad en las Secciones de Menores de Gendarmería de Chile, en las regiones del Bío Bío y la Araucanía.

De esta forma queremos hacer presente nuestra preocupación por una correcta implementación de las Secciones Juveniles en centros penitenciarios administrados por Gendarmería, a fin de que en ellas se de continuidad a las intervenciones realizadas por los Centros de Régimen Cerrado administrados por el Servicio Nacional de Menores.

Para esto, creemos necesario establecer un modelo teórico que avale una metodología específica. En este sentido, cobran relevancia los planteamientos de Erving Goffman, quién en su estudio “Internados”, denomina a los dispositivos privativos de libertad como “Instituciones totales” las que “pueden definirse como un lugar de residencia y trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente…”6.

6

Goffman, Irving; “Internados”, Amorrortu,Bueno Aires , 2001, pp:13

58

Según su análisis las cárceles sería un tercer grupo de este tipo de instituciones ya que está “organizado para proteger a la comunidad contra quienes constituyen intencionalmente un peligro para ella, no se propone como finalidad el bienestar de los reclusos…”7.

Esta definición del espacio de privación de libertad, permite focalizar el problema específico al cual se enfrenta cualquier iniciativa de intervención, este es, el hecho clave de que en las instituciones totales se debe manejar las

necesidades humanas mediante la organización burocrática de conglomerados humanos, los cuales se encuentran mediatizados por la asignación de roles, que atribuyen identidad y valoración a cada individuo según la posición en la que se encuentran en dicha institución, generando todo un sistema relacional y comunicativo propio.

De esta forma, en las secciones juveniles, “como institución total” tiene ciertas características que es necesario considerar. En primer lugar, en ellas todos los aspectos de la vida se desarrollan en el mismo lugar y bajo la misma autoridad única, lo que claramente rompe con todas las características de la vida ciudadana en libertad, a la vez, rompe con los modelos típicos de relación con el poder. Esto último se explica por que en libertad tenemos distintos

ambientes en los cuales nos relacionamos con diferentes estructuras y sujetos de poder. Esto nos permite enfrentar por un lado escenarios en los que debemos aceptar la normatividad (cuando nos enfrentamos a estructuras hegemónicas, como en la escuela, trabajo, etc), o por otro lado situaciones mixtas o abiertamente autónomas, debiendo desarrollar habilidades que nos ayuden ha vivir en sociedad y nos responsabilicen de nuestro actuar. Esto no se encuentra

7

Goffman, Op. Cit. pp:19

59

presente en los recintos penitenciarios, ya que el joven que se encuentra en calidad de interno pierde toda capacidad de negociación de la realidad en función del poder (situación cotidiana y condición básica para la vida en el medio libre), frente a lo cual los y las jóvenes van adquiriendo estilos de afrontamientos poco adecuados, generalmente de carácter confrontacional para la consecución de sus objetivos.

La Institución Total origina una falta de alternativas para la construcción del espacio de interacción, que permita restituir los juegos de negociación de poder, debido a que el sujeto que porta el poder siempre es la misma persona (Funcionarios de Genchi). Así entonces no pueden establecerse distintos planos de realidad, lo que distorsiona la forma de interpretación y acción en las relaciones sociales y roles. Para nuestra Institución este es uno de los principios fundantes del impacto de la privación de libertad.

Como segunda característica, en una institución total, cada etapa de la actividad diaria del miembro se lleva a cabo en la compañía inmediata de un gran número de otros, a quienes se da el mismo trato y de quines se requiere que hagan juntos las mismas cosas. Este presupuesto involucra una errada uniformidad de criterios y la ejecución de un trabajo que busca equivocadamente la homogeneidad, suponiendo la existencia de una causa o regularidad frente al hecho a intervenir, principio creemos obsoleto e irreal.

Nuestra postura frente a esta propuesta es que nos enfrentamos a un problema que reúne a lo menos dos características. Primero, es un proceso y en segundo término, es un problema de atribuciones sistémicas. De esta forma, en términos de proceso se deben respetar los ritmos personales de cada joven, asumiendo la existencia de ciclos, variaciones, tendencias y en términos

60

sistémicos lograr organizar sus elementos, en consecuencia a la lógica de jerarquía y relaciones.

De esta forma, no debiera esperarse lo mismo de todos en términos estrictos ni tampoco una heterogeneidad inorgánica; sino, una construcción menos heterónoma y más autónoma de los compromisos para la participación de las actividades intrapenitenciarias. Reafirmando procesos de individuación, con el fin de enfrentar el marco de actividades masivas en donde los sujetos deben hacer desaparecer sus particularidades y confundirse a través de la homogenización. El ingreso de jóvenes a Secciones Juveniles, no debe desconocer lo anterior, planteando un desafío no solo desde lo psicosocioeducativo, sino que también obligando a los órganos administradores de justicia a considerar estos aspectos al momento de establecer las condenas y exiguiendo a Gendarmería el despliegue de habilidades de intervención y evaluación que ha nuestro juicio no posee, por estar enfocada en el control conductual de adultos.

Como tercera y cuarta característica Goffman plantea que, todas las etapas de las actividades diarias están estrictamente programadas, de modo que una actividad conduce en un momento prefijado a la siguiente, y toda la secuencia de actividades se impone desde arriba, mediante un sistema de normas formales explicitas y un cuerpo de funcionarios. Finalmente, las diversas actividades obligatorias se integran en un solo plan racional, deliberadamente concebido para el logro de los objetivos propios de la institución.

El establecer rutinas que responden a normas respecto de una institución y no de los individuos, atenta directamente contra la construcción de la identidad de las personas que constituyen el grupo sometido a la rutina.

61

En este instante queremos reflexionar y valorar el hecho de la toma de decisiones como un fenómeno básico para la construcción de los individuos. Podemos establecer que no puede haber responsabilización sin el ejercicio mínimo de la toma de decisiones como argumento de la individuación y al mismo tiempo del hacerse cargo de los actos y por lo tanto de las consecuencias de estos mismos. Este ejercicio cotidiano para un individuo en sociedad lo va identificando en su entorno y determina por una relación de hechos pasados su comportamiento en el presente, al mismo tiempo, le entrega elementos para ser evaluados y corregir su conducta en el futuro. Ya que en nuestra existencia las estructuras por las cuales nos desarrollamos contienen en gran medidas la convicción que son nuestras propias decisiones por las cuales se construye nuestra vida.

Por ello es tan relevante que este acto tenga la oportunidad de ser llevado acabo, pero el medio privativo de libertad como institución total confabula para ello. En ello es importante detenerse en el hecho que ésta secuencia de actividades rutinarias frente a la cual nadie se puede restar debe ser ejecutada bajo la supervisión de un cuerpo de funcionarios, en este caso, funcionarios de Gendarmeria.

Esto hace que las instituciones totales se caractericen por ser instituciones de contenido binario en términos de la estructura de los grupos humanos que la componen, los funcionarios y los reclusos. “Así como la conversación entre un grupo y otro se restringe, también se restringe el paso de información, especialmente en lo relativo a los planes del personal con respecto a los internos. Todas estas restricciones de contacto ayudan a mantener los estereotipos antagónicos, lo que poco a poco van formando un mundo social y culturalmente distinto, que tiene ciertos puntos formales de tangencia pero muy escasa penetración mutua.

62

Estas características, fácilmente apreciables en los centros de privación de libertad, son inherentes al proceso de construcción de una visión mutua de los sujetos en interacción. De esta forma la representación generada por el personal funcionario se encuentra mimetizada con la institución, que a todas luces el interno conceptualiza como su enemigo directo. Por ello solo aparecen puntos tangenciales de comunicación, por lo general de carácter instrumental desde ambas partes, ya que no se pueden realizar acercamientos de otras características más que de contenido burocrático. Lo cual se dirige a mantener el control de la población desde el mundo de los funcionarios o buscar formas de conseguir salir de la institución desde el mundo de los internos.

Para profundizar en la forma de construir espacios menos dañinos y más seguros, tanto para los y las adolescentes como para los funcionarios resulta relevante acentuar la forma en que los diversos procesos identitarios son introyectados por quienes habitan estos espacios. Para esto creemos relevante prestar atención al concepto de socialización secundaria de Berger y Luckmann8, entendida como “… la adquisición del conocimiento específico de los “roles”,

estando estos directa o indirectamente arraigados en la división del trabajo…”. La socialización secundaria requiere la adquisición de vocabulario específico de

“roles”, lo que significa, por lo pronto, la internalización de los campos semánticos que estructuran interpretaciones y comportamientos de rutinas dentro de un área institucional. Al mismo tiempo también se adquieren “comprensiones tácitas”, evaluaciones y coloraciones afectivas de estos campos semánticos. Los “submundos” internalizados en la socialización secundaria son generalmente realidades parciales que contrastan con el “mundo de base” adquiridos en la socialización primaria. Sin embargo, también ellos constituyen realidades más o menos coherentes, caracterizados por los componentes normativos y afectivos a

8

Berger P y Luckmann T; “La Construcción Social de la Realidad”, Amorrortu, Argentina, 2005.

63

la vez que cognoscitivos.”9 Este proceso puede evidenciarse de manera positiva en condiciones de libertad, por ejemplo en una institución como el colegio.

Sin embargo, en los centros de privación de libertad, esta socialización secundaria se transforma en uno de los ejes fundamentales a través de los cuales se impacta negativamente sobre quien cumple una condena, ya que el o la joven tenderá a adquirir los roles que en una institución binaria se le ofrecen como posibilidad de socialización. Conviene en este punto recordar que los objetivos de su internación no tienen relación con sus necesidades sino que directamente con los de la institución, los cuales están determinados por el control o régimen interno.

En este punto debe destacarse que los profesionales de Gendarmería, a pesar de su eventual condición de civiles, deberán ejercer y/o serán percibidos como parte del aparato de control social que dicha Institucion ejecuta al interior de las secciones juveniles. De esta forma, en el trabajo que se implementa actualmente estas Secciones, debe tomarse en cuenta que inevitablemente el personal dependiente de estos centros reproduce la figura binaria de la institución, por lo cual su representación frente a los y las jóvenes no favorecerá el proceso de trabajo psico-socio-educativo.

Nos parece razonable entonces, plantear que si la realidad es susceptible de ser tanto interpretada como socialmente construida, la institución total necesita de un mediador de esta realidad (alternador)10, agente que represente la vida
Berger P y Luckmann T; Op. Cit. pp: 173 Este concepto es propuesto por Berger P y Luckmann, en el muestra como un tercer elemento en proceso de socialización secundaria, es necesario, en momentos en que las instituciones no son capaces de resolver los problemas de adquisición de roles. En este caso el tercer elemento podría ser interpretado como la institución de privación de libertad, siempre que se observe la sociedad toda como un sistema. El problema surge cuando ingresamos a la institución y esta se comporta de manera binaria, lo cual obliga a construir un tercer elemento de mediación, en este caso lo constituye un una institución externa.
10 9

64

social en libertad, que tengan la oportunidad de desligarse de los objetivos directos de la institución y ofrezca un espacio de interacción más parecido a la sociedad extra muro.

En este contexto se hace necesario que un programa de intervención con jóvenes privados de libertad tenga como importantes objetivos de trabajo responder a las necesidades de constitución de la personalidad de los y las jóvenes y en forma paralela el posicionarse como un ente mediador al interior de la institución. De esta forma se bajan los niveles de tensión entre los dos grupos antagónicos favoreciendo puntos de encuentro y dialogo entre las partes. Permitiendo un escenario de reinterpretación de la realidad, siendo su participación un facilitador de este proceso.

Según nuestra experiencia es necesario que este rol alternador sea desarrollado por agentes externos a la Institución encargada del control social, que se planteen como un tercer polo, favoreciendo el modelaje de las relaciones para bajar los niveles de tensión en el sistema de relaciones binarias y que cuenten con los suficientes espacios de libertad y flexibilidad para la toma de decisiones en el manejo de los tiempos y características de la intervención

A partir de la distinción de este agente externo por parte de los y las adolescentes pueden construirse lazos de confianza ya que esto no significará una sanción dentro de la lógica de la institución, lo que a su vez potencia un mayor compromiso con sus propios procesos de toma de conciencia y baja los niveles de instrumentalización de las relaciones.

Esta condición permite establecer un punto de partida idóneo (confianza básica), sobre el cual cimentar procesos conversacionales tendientes a potenciar su individuación, presupuesto necesario para su responsabilización y posterior

65

posibilidad de construcción de un proyecto de vida alternativo al delictual. De no ser así, el o la adolescente no podrá desligar su interpretación del agente de control directamente relacionado al personal funcionario, lo cual disminuye la posibilidad de establecimiento de vínculos de confianza que posibiliten un proceso de trabajo a nivel personal respecto de su proyecto de vida. En un lenguaje más coloquial, en estos procesos, no se puede ser juez y parte.

El hecho de comentar con los funcionarios las realidades particulares de cada joven, los planes de trabajo que se desarrollan, la valoración de los avances, los planes de contingencia frente a procesos que muestran cambios más lentos, permite constituir una imagen del espacio con mayores posibilidades de control, pero ya no bajo la óptica de la represión, sino, por la comprensión de las necesidades de cada componente de la comunidad.

Del mismo modo los y las jóvenes, comprenden el contexto como un medio en donde no solo existen los agentes de control, sino que al mismo tiempo sujetos que encuentran en sus necesidades personales los objetivos de su presencia diaria y trabajo. Facilitando la comunicación con la familia, fortaleciendo los procesos educativos retrasados y mejorando el conocimiento de la estructura de oportunidades sociales, insistiendo en las competencias necesarias que debe desarrollar para su mejor inserción en ellas.

66

ANEXOS: INFORMACIÓN CUANTITATIVA PROGRAMAS FUNDACION TIERRA DE ESPERANZA

67

PROGRAMA DE LIBERTAD ASISTIDA. TEMUCO

Programa Libertad Asistida:

Nº Plazas: 17 Aniales

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Lesiones Graves Robo Bienes Nacionales Robo por sorpresa Robo con Intimidación Robo de Vehiculo Motorizado Robo lugar habitado Robo lugar No Habitado Abuso Sexual Violación Sub - Total Total Ingresos

M

H

M

H

M

H 1

M

H

M

H

M 1 1 1

1 1 1

1 1

1 1 1 1 1 1 1 5 5 1 1 3 3 10 1 2 1 1 1

68

PROGRAMA DE LIBERTAD ASISTIDA ESPECIAL. TEMUCO

Programa Libertad Asistida Especial

Nº Plazas: 39 anual

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Robo Robo con Intimidación Robo con Violencia Robo lugar habitado Robo lugar No Habitado Violación Sub - Total Total Ingresos

M

H

M

H 1

M

H

M

H

M

H

M 1

2 1 1 2 1 1

1

2 2

5 6 1 11 2 2 1 10 27

5 1

3 1 1

1 1 1 3 3 4 4 2 2 7 7

9

69

PROGRAMA DE MEDIDAS CAUTELARES. TEMUCO

Programa Medidas Cautelares Ambulatorias

Nº Plazas: 14 anuales

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Ingresos Egresos Total ingresos mensual 10 8

M 2

H 23

M

H 20 2

M 4

H 8 2

M 2

H 11 6

M 1 1 12

H 21 2

M 1 2 22 101 15

23

24

10

70

PROGRAMA DE INTERVENCION AMBULATORIA. TEMUCO

Programa ambulatorio: Salidas Alternativas

Nº Plazas: 30

INGRESOS POR MEDIDA

Junio

Julio

Agosto

MES Sept.iem-

TOTAL Octubre Nov.

Ingresos por Suspensión Condicional del Procedimiento

1

1

10

2

5

1

20

71

PROGRAMA DE REPARACION A LA VICTIMA Y SERVICIOS EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD “ACUERDOS”. CONCEPCION.
Programa ambulatorio: Salidas Alternativas Nº Plazas: 30

INGRESOS POR MEDIDA

Junio H M

Julio H M

Agosto H M

MES Sept. H M

TOTAL Octubre H M Nov. H M

Acuerdo Reparatorio Suspensión Condicional Procedimiento Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

4

3

1

9

17

3

1

4

1

9

7

3

2

4

10

7

5

4

10

26

2

2

72

PROGRAMA SECCION JUVENIL CONCEPCION

SECCION JUVENIL CONCEPCION MATERIA Junio Ingresos Mensuales Julio Agosto MES Septiembre TOTAL Octubre 1 Noviembre 1 2

PROGRAMA SECCION JUVENIL TEMUCO

SECCION JUVENIL TEMUCO MATERIA Junio Ingresos Mensuales Julio Agosto MES Septiembre 1 TOTAL Octubre 4 Noviembre 2 7

73

PROGRAMA INTEVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, TEMUCO.

Programa Privativo CIP: Chol Chol

Nº Plazas: 20

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar)* Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

9

11

1

1

7

29

9 9

11 12

1

1 1

7 7 1

29 29 1

74

PROGRAMA INTEVENCION DROGAS PRIVATIVO CRC, TEMUCO.

Programa Privativo CRC: Chol Chol

Nº Plazas: 20

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

2

1

4

7

2 2

1 1

4 4 2

7 7 2

75

PROGRAMA INTEVENCION DROGAS AMBULATORIO, ANTOFAGASTA.
Programa Ambulatorio: KAUSANA Nº Plazas: 15

INGRESOS POR MEDIDA

Junio H M

Julio H M

Agosto H M

MES SeptiemH M

TOTAL Octubre H M Nov. H 1 M 1

Sanción Accesoria Ingreso Voluntario LA Ingreso Voluntario LAE Ingreso Voluntario Cautelar Régimen Semicerrado Derivación Proyecto SULLAY, PIA 7 1 1

1 1

1

1

2

11

1

1

1

1

4

Sub – Total Total Ingresos Total de Egresos

7 7

1 1 2

2 2 1

2 2

1 1 1

2 3

1

16 16 4

76

PROGRAMA INTEVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, COPIAPO.
Programa Privativo CIP: Eleccionarte Nº Plazas 8

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

1 1 1

2 2 2

3 3 3

2 2 2

2 2 2 10 10 0

77

PROGRAMA INTEVENCION DROGAS PRIVATIVO CRC, COPIAPO.

Programa Privativo CRC: Eleccionarte

Nº Plazas 8

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

2

1

1

4

2 2 2

1 1

1 1

4 4 2

78

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS AMBULATORIO, CONCEPCION
Programa ambulatorio: CRESER CONCEPCION Nº Plazas: 17

INGRESOS POR MEDIDA

Junio

Julio

Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviem bre. H M 1 2

H

M

H

M

H 1

M

H

M

Sanción Accesoria Ingreso Voluntario LA Ingreso Voluntario LAE Ingreso Voluntario Cautelar PIA Suspensión Condicional Procedimiento Semi Cerrado Otro (especificar) Sub - Total
Total Ingresos Total de Egresos

1 1 1 1

1 3

1

1

2

8

2

5 1

7 2

5 3 0

2

9 6

1

1

2

8 10 1

2

1 10 1

11 11 7

11
11 4

2 3 5

1 45 18

79

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, CONCEPCION
Programa Privativo CIP: Creser BioBio Nº Plazas: 43

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos 1

M

H

M

H

M

H

M

H

M

6

8

29

37

7

88

1 1

6 6

8 8

29 29 5

37 37 5

7 7 2

88 88 12

80

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CRC, CONCEPCION
Programa Privativo CRC: CRESERBIOBIO Nº Plazas:43

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H 1

M 1

1

3

1

4

9

1 1

3 3

1 1

5 5 2

10 10 2

81

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, SAN BERNARDO
Programa Privativo CIP: San Bernardo Nº Plazas: 35

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro derivación ex “Ágora” Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

15

6

5

10

36

6 6 6 1 1 15 15 2 6 6 3 5 5 6 10 10 4

6 42 42 17

82

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, SAN JOAQUIN
Programa Privativo CIP: San Joaquín Nº Plazas 43

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos 29 0 29

M

H

M

H

M

H

M

H

M 0

17

27

11

15

7

106

17 8

27 7

11 17

15 11

7 11

106 54

83

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CIP, SANTIAGO

Programa Privativo CIP: Santiago. Femenino.

Nº Plazas 15

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Derivación de privativo Sn. Bernardo. Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

1

3

6

12

6

28

1

1

1 1 3

3 6 2

6 12 4

12

1 7 5

6

29 29 11

84

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS PRIVATIVO CRC, SANTIAGO
Programa Privativo CRC: Santiago. Femenino Nº Plazas 15

MEDIDA Junio Julio Agosto

MES Septiembr e H M

TOTAL Octubre Noviembre

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario Privativo Otro (especificar) Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

1

1

1 1 1

1 1 1

85

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS AMBULATORIO, MAIPU
Programa ambulatorio: Agora Maipú 14 TOTAL INGRESOS POR MEDIDA Junio Julio MES Agosto Septiembr e M H M H M Octubre Noviem bre. H M Nº Plazas

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario LA Ingreso Voluntario LAE Ingreso Voluntario Cautelar Otro: Agora SENAME Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

H

M

1 1 1 1 2 2 4 2 2 4 2 2 1 1 2 2 1 1 8

86

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS AMBULATORIO, PEÑALOLEN
Programa ambulatorio: Agora Peñalolén Nº Plazas: 9

INGRESOS POR MEDIDA

Junio

Julio

Agosto

MES Septiembre

TOTAL Octubre Noviem bre. H M

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario LA Ingreso Voluntario LAE Ingreso Voluntario Cautelar Agora SENaME Ingreso Voluntario PIA Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

1

1

1

1

1

1

1

1

1 1 1 1 1

1 1 1 1 1 2 2

2

6

87

PROGRAMA INTERVENCION DROGAS AMBULATORIO, STGO. CENTRO

Programa ambulatorio: Ágora Santiago Centro

Nº Plazas: 11

INGRESOS POR MEDIDA

Junio

Julio

Agosto

MES Septiem-

TOTAL Octubre Noviembre.

H Sanción Accesoria Ingreso Voluntario LA Ingreso Voluntario LAE Ingreso Voluntario Cautelar PIA (Derivación Ágora) Otro Suspensión condicional Semi – cerrado Sub - Total Total Ingresos Total de Egresos

M

H

M

H

M

H

M

H

M

H

M

1 1

1 1

1

1

6

1

1 1

8 1

1 6 7 1 1 1 1 1 1 2 1 1 1 2 1 2 1

1 1

2 14 14 3

88

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