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INFANTIL

Introducción El presente documento, no constituye una guía práctica a seguir, pues en el no se establecen aspectos específicos de abordaje para la intervención psicológica, más bien se establece como una recopilación de los aspectos más importantes que dan la pauta para tratar de entender un tema tan importante como es la psicología infantil, de tal manera que se aborda a grandes rasgos los principales postulados que explican desde distintas visiones, lo que es el comportamiento infantil y cuales son las etapas de desarrollo por las cuales pasan. Como aportación aledaña se incorpora una serie de consejos, los cuales deben ser tomados con precaución ya que ellos son o no deben tomarse como recetas de cocina dado que cada niñ@ es distinto y debe considerararse como casos particulares basados en el historial del infante.

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ÍNDICE
Conceptos básicos ................................................................................................3 Los periodos del desarrollo ..................................................................................3 El niño salvaje de Aveyron ...................................................................................4 Determinantes que influyen en el desarrollo......................................................5 Tres grandes interrogantes sobre el desarrollo .................................................6 Principales puntos del desarrollo en cinco periodos del ciclo de la vida ......10 Perspectiva psicoanalítica ..................................................................................15 Teoría psicosexual ...............................................................................................15 Teoría psicosocial ................................................................................................16 Teoría relacional ..................................................................................................17 Atención psicosocial y educativa a los niños en situación de desventaja social .....................................................................................................................18 Consejos prácticos ..............................................................................................31

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Conceptos básicos
El campo del desarrollo del niño se relaciona con el estudio científico de las formas como cambian los niños, al igual que de la manera como siguen siendo las mismas personas, desde la concepción hasta la adolescencia. Los psicólogos del desarrollo se centran en el cambio del desarrollo que es sistemático y adaptativo (efectivo en el manejo de las condiciones de la existencia). Se puede tomar más de una ruta y puede haber o no una meta definida, pero existe alguna conexión entre los cambios, con frecuencia imperceptibles, de los que está compuesta. Hay dos clases de cambio del desarrollo: cualitativo y cuantitativo. El cambio cuantitativo se da en número o cantidad, como el crecimiento en estatura, peso, vocabulario o frecuencia de la comunicación. El cambio cualitativo es una modificación en clase, estructura u organización, como en el desarrollo de un niño en la etapa no verbal a uno que entiende palabras y puede comunicarse verbalmente. El cambio cualitativo está marcado por la aparición de nuevos fenómenos que no se pueden predecir con rapidez a partir del funcionamiento inicial, como el uso del lenguaje. A pesar de estos cambios, la mayoría de los niños muestra una continuidad subyacente, o consistencia, de personalidad y comportamiento. Por ejemplo, alrededor del 10% al 15% de los niños son consistentemente tímidos y entre otro 10% y 15% son muy sociables. Aunque distintos factores de influencia pueden modificar estos rasgos en cierto modo, ellos parecen persistir en un nivel moderado, especialmente en los niños que se encuentran en uno u otro extremo. ¿Cuáles de las características de un niño tienen más posibilidad de perdurar? ¿Cuáles tienen la probabilidad de cambiar y por qué? Éstas son algunas de las preguntas que el estudio del desarrollo del niño responde. Aunque los procesos físicos y psicológicos básicos del desarrollo son los mismos para cada niño normal, su resultados son diferentes, tan distinto como lo es usted de los demás compañeros de su grupo. Los estudiantes de psicología del desarrollo están interesados en factores que afectan a todos, pero también pero también quieren saber por qué un niño puede ser tan diferente de otro. Debido a que el desarrollo es complejo y no siempre se puede medir con precisión, los científicos no pueden responder esa pregunta en su totalidad. Sin embargo, han aprendido mucho acerca de lo que los niños necesitan para desarrollarse normalmente, cómo reacciona a muchas influencias sobre y dentro de ellos, y cómo pueden desarrollar mejor todo su potencial.

Los periodos del desarrollo
Una razón para la complejidad del desarrollo del niño es que el cambio y la continuidad ocurren en varios aspectos de sí mismo. Para simplificar el estudio, es importante hablar por separado del desarrollo físico, desarrollo cognoscitivo y desarrollo psicosocial en cada periodo de la niñez. No obstante, en realidad estos aspectos del desarrollo están interconectados. A lo largo de la vida, cada uno afecta a los demás. 4

El crecimiento del cuerpo y del cerebro, las capacidades sensoriales, las destrezas motrices y la salud son parte del desarrollo físico y puede influir en otros aspectos del desarrollo. Por ejemplo, un niño con infecciones frecuentes en el oído puede desarrollar el lenguaje más lentamente que otro que no padezca este problema. Durante la pubertad, los evidentes cambios fisiológicos y hormonales afectan el desarrollo del sentido de sí mismo. Los cambios en las habilidades mentales, como aprendizaje, memoria, lenguaje, pensamiento, razonamiento y creatividad constituyen el desarrollo cognoscitivo, y están muy relacionados con el crecimiento físico y emocional. La habilidad para hablar depende del desarrollo físico de la boca y del cerebro; un niño que tiene dificultades con el lenguaje expresivo puede suscitar reacciones negativas en los demás, lo cual influye en su popularidad o en su autoestima. La personalidad es la forma consistente y única de sentir, reaccionar y comportarse que tiene una persona. El desarrollo social se refiere a las relaciones con los demás. En conjunto, personalidad y desarrollo social constituyen el desarrollo psicosocial que puede afectar el funcionamiento cognoscitivo y físico. Por ejemplo, la ansiedad por presentar una prueba puede afectar el desarrollo físico o intelectual. El apoyo social puede ayudar a que los niños afronten los efectos potencialmente negativos que el estrés tiene sobre la salud física y mental. Por el contrario, las capacidades cognoscitivas y físicas contribuyen a la autoestima y puede afectar la aceptación social.

El niño salvaje de Aveyron
El 8 de enero de 1800, un niño desnudo, con la cara y las manos llenas de cicatrices, apareció en las afueras de Saint-Sernin en la escasa poblada provincia de Aveyron en la parte sur del centro de Francia. El hico que apena media 4 pies y medio de estatura (1.35 metros aprox.) pero aparentaba tener 12 años, había sido visto varias veces antes durante dos años y medio anteriores, trepando a los arboles, corriendo a cuatro pies, bebiendo en los arroyos y buscando afanosamente bellotas y raíces. Había sido capturado dos veces pero había escapado. Entonces en el inusualmente frio de invierno de 1799-1800, comenzó a aparecer en las granjas en busca de alimento. Cuando el muchacho de ojos oscuros llegó a Saint-Sernin, no habló ni respondió para hacerse entender, pero reaccionaba de inmediato ante el sonido de las ramas al quebrarse o ante el ladrido de los perros. Rechazaba los alimentos cocidos, prefería las patatas crudas que lanzaba al fuego y recuperaba rápidamente con sus manos desnudas, devorándolas cuando todavía quemaban. Como un animal acostumbrado a vivir en la selva, el chico parecía insensible al frio y al calor extremo, y rasgaba la ropa que la gente trataba de ponerle. Parecía evidente que había perdido a sus padres desde muy pequeño o lo habían abandonado, pero de esto hacia tanto tiempo que era imposible saberlo. Durante un tiempo el muchacho apareció como un fenómeno intelectual y social, cuando una nueva prespectiva científica estaba empezando a remplazar la especulación mística. Los filosofos debatían sobre cuestiones como la naturaleza esencial de los seres

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humanos, preguntas que durante los dos siglos siguientes se convirtieron en fundamento del estudio del desarrollo del niño. ¿Son innatas o adquirida las cualidades, el comportamiento y las ideas que definen a los seres humanos? ¿Cuál es el efecto del contacto social durante los años de formación, se puede superar su carencia? Un estudio cuidadosamente documentada de un niño que había crecido en aislamiento podría proporcionar evidente del impacto relativo de la naturaleza (característica innatas de un niño) y la crianza (educación familiar, escolar y otros factores de influencia social). Después de la observación inicial el muchacho, a quien se llamo Víctor, fue enviado a una escuela de niños sordomudos en Paris. Allí, quedo a cargo de Jean-Marc-Gaspard Itard, un ambicioso medico de 26 años, interesado en la naciente ciencia de la medicina mental o psiquiatría. El muchacho era, escribió Itard, un niño desagradablemente sucio… que mordía y rasguñaba a quienes se le acercaban, que demostraba ningún afecto por quienes lo cuidaban y quien era, en síntesis indiferente a todo y atento a nada. Algunos observadores concluyeren que era idiota, incapaz de aprender. Son embargo, Itard creyó que el desarrollo de Víctor se había limitado por el aislamiento y que tan solo necesitaba que le enseñaran las destrezas que los niños en sociedad civilizada normalmente adquirían a través de la vida diaria. Itard llevo a Víctor a su casa y durante los siguientes cinco años, gradualmente lo domestico. Itard despertó primero la habilidad de su pupilo para discriminar la experiencia sensorial a través de baños calientes y fricciones en seco, y luego lo llevo paso a paso, a través de un entrenamiento esmerado y paulatino a las respuestas emocionales así como a la instrucción en moral, comportamiento social, lenguaje y pensamiento. Los métodos que Itard uso, con base en los principios de imitación, condicionamiento y modificación del comportamiento los cuales lo pusieron en la vanguardia de su época. El chico logro un progreso notorio: aprendió los nombres de muchos objetos y pudo leer y escribir frases simples, expresar deseos, obedecer órdenes e intercambiar ideas. Demostró afecto, especialmente hacia la ama de casa de Itard, al igual que emociones como orgullo, vergüenza, remordimiento y deseo de complacer. Sin embargo, aparte de algunos sonidos vocálicos y consonánticos, nunca aprendió a hablar. Además se mantenía totalmente centrado en sus deseos y necesidades y, como lo admitió Itard en su informe final, nunca pareció perder su vivo anhelo por la libertad del campo abierto y su indiferencia a la mayoría de los placeres de la vida social. Cuando el estudio concluyo, Víctor-que ya no fue capaz de valerle por sí mismo como la había hecho en la selva- se fue a vivir con la señora Guerin el ama de casa de Itard hasta su muerte en 1828 cuando tenía alrededor de 40 años.

Determinantes que influyen en el desarrollo
Cada niño es como los demás en algunas formas, por excepcional en otras. Los niños difieren en estatura, peso y complexión física, en factores de constitución como salud y nivel de energía, en inteligencia, en características de la personalidad y en relaciones emocionales. El contexto de sus vidas también difiere: el hogar, la comunidad, y la

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sociedad en donde viven, las relaciones que tienen, la clase de escuela donde asisten (o si van a alguna) y cómo pasan su tiempo libre. El desarrollo de un niño está sujeto a innumerables influencias. Algunas se originan con la herencia: el talento genético innato que los seres humanos reciben de sus padres biológicos. Otras proceden del ambiente externo: el mundo fuera de sí mismo, que comienza en el útero. Las diferencias individuales aumentan a medida que los niños crecen. Muchos cambios típicos de la infancia y la niñez parecen estar relacionados con la madurez del cuerpo y del cerebro: la evidencia de una secuencia natural, con influencia genética de cambios físicos y patrones de comportamiento, incluyendo la capacidad para dominar nuevas habilidades como caminar y hablar. Cuando los niños se convierten en adolescentes y luego en adultos, las diferencias en las características innatas y la experiencia de la vida juega un papel más importante. Inclusive en procesos por las que pasan todos los niños, los índices y el momento del desarrollo varían. Al tratarse de entender a las similitudes y diferencias en el desarrollo del niño, es necesario observar las características heredadas que le dan a cada uno un comienzo único en la vida. Además, deben considerarse los muchos factores ambientales o contextos, que afectan a los niños, como la familia, el estatus socioeconómico, la raza, la etnia y la cultura. Se necesita observar las múltiples influencias que afectan a muchos o a la mayoría de los niños en cierta edad o época, y también aquellas que únicamente inciden en ciertos individuos.

Tres grandes interrogantes sobre el desarrollo
Al tratar de explicar cómo se desarrolla un niño, algunos teóricos les dan más importancia a los factores innatos (herencia), otros al ambiente o la experiencia. Las teorías también difieren en cuanto a si se ven a los niños como sujetos activos o pasivos de su propio desarrollo y si consideran que el desarrollo se presenta por etapas. 1) ¿Qué es más importante: herencia o ambiente? ¿Qué ha tenido más impacto en el desarrollo de un niño, la herencia o el ambiente? Este tema ha suscitado intensos debates por lo menos durante 200 años. Aunque cualquier teoría del desarrollo del niño debe de tener en cuenta los dos, hay diferencias entre sus exponentes sobre la importancia que le dan a la naturaleza (los rasgos y características heredados de los padres biológicos) y la crianza (factores del ambiente que influyeron antes y después del nacimiento, incluyendo a la familia, los compañeros, la escuela, la sociedad y la cultura). ¿Cuánto se hereda? ¿Qué tanto influye el ambiente? estas preguntas son importantes. Si los padres creen que la experiencia puede influir en mucho en la inteligencia de sus hijos, pueden hacer esfuerzos especiales para hablarles, leerles y ofrecerles juguetes que les ayuden a aprender. Si los padres cree que la inteligencia es innata e inmodificable, es menos probable que hagan esos esfuerzos.

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En la actualidad, los avances en genética del comportamiento están permitiendo a los científicos medir con más precisión los roles de la herencia y el ambiente para explicar las diferencias individuales en cuanto a los rasgos específicos como la inteligencia, y la fuerza con que estas influencias pueden desplazarse en el transcurso de la vida. No obstante, cuando miramos a un niño en especial la investigación con respecto a casi todas las características apuntan hacia una entremezcla o interacción de herencia y experiencia. Por lo tanto, aunque la inteligencia tiene un fuerte componente hereditario, la estimulación de los padres, la educación y otras variables pueden hacer la diferencia. Aunque todavía hay una discusión considerable acerca del impacto relativo de naturaleza y crianza, muchos teóricos e investigadores contemporáneos están más interesados en encontrar medios para explicar cómo funcionan juntas para influir en el desarrollo, que en discutir acerca de cuál de esas fuerzas es más importante. 2) El desarrollo ¿activo o pasivo? Estrechamente relacionado con el debate de naturaleza-crianza está el segundo tema: ¿son los niños iniciadores activos de su propio desarrollo o son esponjas pasivas que absorben influencias? Esta controversia se inicia en el siglo XVIII, cuando el filósofo inglés John Lucke sostuvo que un niño es una tabula raza –una pizarra en blanco- en donde la sociedad “escribe”. Por el contrario el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau creyó que los niños nacen como “nobles salvajes” que se desarrollan de acuerdo con sus tendencias positivas naturales a menos que los corrompa una sociedad represiva. Ahora se sabe que ambos puntos de vista son demasiados simplistas. Los niños tienen sus propios instintos y necesidades, al igual que condiciones hereditarias que influyen en el desarrollo, sin embargo, también son animales sociales, que no pueden lograr un desarrollo óptimo en condiciones de aislamiento. La perspectiva de Locke fue el origen de lo que se llamó el modelo mecanicista del desarrollo; en él, las personas son como máquinas, no actúan por voluntad propia, sino que simplemente reaccionan. Llene un automóvil de combustible, gire la llave de encendido, presione el acelerador y el vehículo se moverá. Desde el punto de vista mecanicista el comportamiento humano es muy similar. Si se conoce bastante acerca de cómo funciona la “maquina” humana y sobre las fuerzas internas y externas que la impulsan, se puede predecir qué hará la persona. Del mismo modo como es posible entender el funcionamiento de una máquina estudiando cómo operan sus partes, la investigación mecanicistas buscan identificar y aislar los factores que hacen que la gente se comporte como lo hacen, fraccionando los estímulos y las respuestas complejas en elementos más simples. Rousseau fue precursor del modelo organísmico del desarrollo que considera a las personas como organismos activos que determinan su propio desarrollo en movimiento. Ello inicia los eventos; no sólo reaccionan. El ímpetu para el cambio es interno. La influencia del ambiente no causan el desarrollo aunque puedan acelerarlo o detenerlo el total del comportamiento del ser humano es mayor que la suma de las partes que lo constituyen. Por lo tanto, dicen los organicistas, no se puede predecir el comportamiento dividiéndole en elementos más pequeños, como lo sugiere el modelo mecanicista. 8

3) ¿Ocurre el desarrollo en etapas? Los dos modelos teóricos básicos también difieren en el tercer aspecto: ¿ocurre el desarrollo en etapas? Los teóricos mecanicistas dicen que no. Ellos ven el desarrollo como continuo, siempre gobernado por los mismos procesos, los cuales permiten predecir los comportamientos iníciales a partir de los últimos. Estos estudios se centran en el cambio cuantitativo: por ejemplo las modificaciones en la frecuencia con que se da una respuesta y no en las modificaciones en la clase de respuesta. Los organicistas enfatizan en el cambio cualitativo. El desarrollo ocurre en una serie de etapas diferentes, como escalones a medida que se asciende de un piso al siguiente con recesos en los “descansos” y no gradual y continuamente como caminando por una rampa, cada etapa se constituye sobre lo anterior y prepara el camino para la siguiente. En cada una de ellas, la gente se enfrenta a diferentes clases de problemas y desarrolla distintos tipos de habilidades. Los organicistas concederán este curso de ordenado de desarrollo sin fraccionamientos, como universal: todas las personas en todas las culturas pasan por las mismas etapas en el mismo orden, aunque el tiempo preciso puede variar. Cuando surge un consenso A medida que el estudio del desarrollo del niño ha evolucionado, los modelos m3ecanicistas y organísmico han cambiado en influencia y apoyo. La mayoría de los pioneros en el campo, como Hall, Alfred Binet, James Mark Baldwin y Arnold Gesell favorecieron uno u otro. Lo mismo hicieron Freud, Erikson y Piaget. Sin embargo, la perspectiva mecanicista ganó apoyo durante la década de 1960 con la popularidad de las teorías del aprendizaje derivadas del trabajo de John B Watson. Hoy por hoy, el péndulo está de regreso pero no en todo el camino. Los enfoques cuasiorganísmicos, como las teorías ecológicas centradas en las bases biológicas del comportamiento, están en auge; sin embargo, en lugar de enfatizar en etapas más amplias, hay un esfuerzo por descubrir qué clases específicas de comportamiento demuestra continuidad o falta de ella y qué procesos se encuentran en cada una. Tal como el consenso está surgiendo acerca de las formas como funcionan en conjunto le herencia y el ambiente, muchos psicólogos de desarrollo están acercándose a un punto de vista más equilibrado del desarrollo activo frente al pasivo. Hay un amplio acuerdo en que la influencia es bidireccional: los niños cambian su mundo tal como éste los cambia a ellos. Es probable que una bebita nacida con disposición alegre reciba respuestas positivas de los adultos, que refuerzan su confianza en que sus sonrisas serán recompensadas y motivarán a sonreír más. A medida de que los niños crecen, sus tendencias naturales los llevan a elegir o iniciar actividades, como estudiar un instrumento musical, que aumenta el desarrollo de esas tendencias. La manera como los niños responden a eventos externos pueden cambiarlos, también; no es solo el divorcio de los padres lo que afecta al niño, sino la reacción del niño hacia éste.

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La mayoría de los estudiosos del desarrollo toman un enfoque ecléctico e imparcial; reconocen que ninguna teoría o perspectiva teórica tiene todas las respuestas sino que cada una contribuye con algo para entender el desarrollo del niño.

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Principales puntos del desarrollo en cinco periodos del ciclo de la vida
Edad

Principales avances
Estructura básica del cuerpo y formación de órganos. El crecimiento físico es el más rápido del ciclo de la vida. La vulnerabilidad a las influencias del medio es grande.

Etapa prenatal (concepción hasta El nacimiento)

Infancia y etapa Todos los sentidos funcionan al nacer; la visión mejora durante los primeros meses. de los primeros meses a la influencia del ambiente. pasos (nacimiento son rápidos. El cerebro crece en complejidad y altamente sensible El crecimiento físico y el desarrollo de las destrezas motrices

Hasta los 3 años) La capacidad para aprender y recordar está presente, inclusive en las 1ras semanas.
El uso de símbolos y la capacidad para resolver problemas se desarrollan al final del 2do año.

La comprensión y el uso del lenguaje se desarrollan rápidamente. Se forman los vínculos afectivos con los padres y otras personas. Se desarrolla la conciencia de sí mismo. Ocurre el cambio de dependencia a autonomía. Aumenta el interés por otros niños.

Niñez temprana

El crecimiento es continuo, el aspecto físico se vuelve más estilizado y las proporciones se asemejan a las de un adulto. El apetito disminuye y los problemas de sueño son más

(3 a 6 años) comunes.

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Aparece la dominancia manual; mejora la destreza de motricidad fina, gruesa y la fortaleza.

El pensamiento es en cierto modo egocéntrico, pero crece en el entendimiento de las perspectivas de otras personas. La inmadurez cognoscitiva lleva algunas ideas ilógicas del mundo. Mejora la memoria y el lenguaje. La inteligencia se hace más predecible (menos variable). La experiencia preescolar es común.
El autoconcepto y el entendimiento de las emociones se vuelven más complejo. La autoestima es global.

Se desarrolla la identidad de género. El juego comienza a ser más imaginativo, más elaborado y más social. Independencia, iniciativa, autocontrol y cuidado de si mismo aumenta. El altruismo, la agresión y el miedo son comunes. La familia sigue siendo el centro de la vida social, pero otros niños son más importantes.

Niñez intermedia

El crecimiento es más lento. La fuerza y las actividades atléticas mejoran.

(6 a 11 años)

Las enfermedades respiratorias son comunes pero, en general, la salud es mejor que en cualquier otra época de su vida.

El egocentrismo disminuye. Los niños comienzan a pensar de manera lógica pero concreta.

La destreza de memoria y lenguaje aumenta. Los logros cognoscitivos permiten a los niños beneficiarse de la educación formal. Algunos niños muestran necesidades y fortalezas especiales en el área educativa. El autoconcepto se hace más complejo, afectando la autoestima.

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La corregulación refleja el cambio gradual del control de los padres hacia el niño. Los compañeros adquieren una importancia central. Adolescencia El crecimiento físico y otros cambios son rápidos y profundos.

Llega la madurez reproductiva. (11 hasta cerca De los 20 años) Surgen riesgos importantes para la salud (desordenes en la alimentación, abuso de drogas enfermedades de transmisión sexual).

Se desarrollan las habilidades para pensar en forma abstracta y usar el razonamiento científico. El pensamiento inmaduro persiste en algunas actitudes y comportamiento. La educación se centra en la preparación para la universidad o para una vocación. La búsqueda de identidad, incluyendo la identidad sexual, se vuelve central. Generalmente las relaciones con los padres son buenas. Los grupos de los compañeros ayudan a desarrollar y aprobar el autoconcepto, pero también ejercen una influencia antisocial.

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Perspectiva Psicoanalitica

Teorías importantes Teoría Psicosexual de Freud Teoría Psicosocial de Erikson Teoría relacional de Miller Conductismo o teoría tradicional del aprendizaje (Pavlov, Skinner, Watson) Teoría del aprendizaje social (sociocognoscitiva)(Bandura)

Creencias básicas El comportamiento es controlado por poderosa necesidades del inconsciente. La personalidad recibe la influencia de la sociedad y se desarrolla a través de series de crisis La personalidad se desarrolla dentro del contexto de relaciones emocionales Las personas responden: el entorno no controla el comportamiento

Énfasis en la causa Factores innatos modificadas por la experiencia Interacción de factores innatos y de la experiencia Interacción d factores innatos y de la experiencia Experiencia

Individuo pasivo/activo Pasivo

Activo

Activo Pasivo

Del aprendizaje

Cognoscitiva

Teorías de las etapas cognoscitivas de Piaget T. del procesamiento de información Teoría del vínculo de Bowlby y Ainsworth

Los niños aprenden dentro de un contexto social, observando e imitando modelos; la persona es un contribuyente activo del aprendizaje. Entre la infancia y la adolescencia se presentan cambios cualitativos en el pensamiento. La persona es iniciadora activa del desarrollo. Los seres humanos son procesadores de símbolos Los seres humanos tienen mecanismos de adaptación para sobrevivir; las bases biológicas y evolutivas del comportamiento y la predisposición hacia el aprendizaje son importantes. El contexto sociocultural del niño tiene un impacto importante en el desarrollo.

Experiencias modificadas por factores innatos Interacción de factores innatos y de la experiencia

Activo/pasivo

Activo

Etológica

Interacción de factores innatos y de la experiencia Interacción de factores innatos y de la experiencia

Activo/pasivo Activo o pasivo

Contextual

Teoría sociocultural de Vygotsky

Experiencia

activo

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Perspectiva psicoanalítica
Esta perspectiva se interesa en las fuerzas inconsistentes que motivan el comportamiento humano. Este punto de vista se originó a comienzo del siglo XX cuando un médico llamado Sigmund Freud (1856-1939) formulo el psicoanálisis, un método psicoterapéutico dirigido a brindar a la gente una perspectiva sobre los conflictos emocionales inconscientes. Freud creyó que la fuente de las perturbaciones emocionales se encontraba en experiencias traumáticas representadas de niñez temprana. La perspectiva psicoanalítica ha sido ampliada y modificada por los eruditos, incluyendo a Erik H. Erikson y a Jean Baker Miller. Sus teorías, como las de Freud se basan principalmente en las observaciones clínicas.

Sigmund Freud: teoría psicosexual
Freud creyó que la personalidad se forma en los primeros años de vida, cuando los niños manejan conflictos entre sus necesidades biológicas, relacionadas con la sexualidad y los requerimientos de la sociedad. Planteó que estos conflictos en una secuencia y que no varía de las etapas basadas en la madurez del desarrollo psicosexual en donde el placer pasa de una zona del cuerpo a otra: de la boca al ano y de allí a los genitales. De las cinco etapas que Freud plantea, considero que las tres primeras eran la más cruciales y sugirió que si los niños reciben poca o demasiada gratificación en cualquiera de las de las etapas, corren el riesgo de padecer una fijación (una interrupción en el desarrollo) y pueden necesitar ayuda para ir más allá de esa etapa Oral; (nacimiento hasta los 12 o 18 meses) la fuente principal del placer del bebe involucra las actividades orientadas a la boca (succión, alimentación) Anal: (12-18 meses a los tres años)el niño obtiene gratificación sensual de retener y expeler la heces. La zona de gratificación es analFálica: (3 a 6 años) el niño se encuentra unido al padre del otro sexo, para después identificarse con el padre del mismo sexo. La zona de gratificación pasa a la región genital. Latencia: (6 años a la pubertad) tiempo de calma relativa entre las etapas turbulentas. Genital: (de la pubertad hasta la vida adulta) tiempo de maduración de la sexualidad en el adulto. Etapa de resurgimiento de la etapa fálica. Punto crucial para comprender esta postura, es sin duda lo que Freud denomino el principio del placer y el cual se fundamente mediante la idea de que el ser humano tiene como prioridad la búsqueda de este y la consecución de él se rige por tres elementos: Id o ello: aspecto instintivo de la personalidad (presente al nacer) que opera sobre el principio del placer y que busca la gratificación inmediata.

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Ego o yo: la personalidad que se desarrolla durante la infancia y opera sobre el principio de la realidad buscando mecanismos aceptables de gratificación en el trato con el mundo real. Superego o superyo: aspecto de la personalidad que representa los valores socialmente aceptados, se desarrollo entre los 5 y 6 años con la identificación con el padre del mismo sexo

Teoría Psicosocial de Erikson
El postulado principal de esta teoría, se enmarca en el supuesto de que el Yo se va formando a lo largo de la vida y ello se va dando a través de momentos de crisis que se ven como necesarias para encontrar un equilibrio, este proceso se da mediante un proceso de influencia de lo social y de lo cultural. Estas etapas a decir, son: Confianza básica vs desconfianza (nacimiento hasta 12-18 meses) el bebe desarrolla un sentido de si el mundo es un lugar bueno y seguro, virtud de esperanza Autonomía vs vergüenza (12-18 meses hasta 3años) el niño alcanza un equilibrio de independencia sobre la vergüenza y la duda. Virtud de voluntad. Iniciativa vs culpa: (3 años hasta los 6) el niño desarrolla su iniciativa cuando intenta nuevas cosas y no teme al fracaso, virtud propositivo. Industriosidad vs inferioridad: (6 años a la pubertad) el niño debe aprender destrezas de la cultura o enfrentar sentimientos de inferioridad. Virtud destrezas. Identidad vs confusión: (pubertad hasta la edad adulta) el adolescente debe determinar su propio sentido de sí mismo o experimentar confusión acerca de los roles. Virtud de fidelidad. Intimidad vs aislamiento: (edad adulta temprana) la persona busca hacer compromisos con los demás; sino tiene éxito puede sufrir de aislamiento y ensimismamiento. Virtud amor. Productividad vs estancamiento: (edad adulta intermedia) el adulto maduro se interesa por guiar a la siguiente generación, o bien siente un empobrecimiento personal. Virtud cuidado. Integridad vs desesperanza: (ancianidad) la persona de edad logra un sentido de aceptación de su propia vida, que le permite aceptar su propia muerte o bien cae en la desesperanza. Virtud sabiduría

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Teoría relacional de Miller
Esta teoría igualmente de corte psicoanalítico, supone que el crecimiento de la personalidad se da a través de la interacción con la primera persona que lo cuida, no importando quien es sino lo que hace. Durante los primeros pasos y antes de darle importancia a la autonomía lo que importa son las relaciones que se van estableciendo, pero al llegar a la etapa de escolaridad se establecen distintos caminos y las niñas se enfocan a relaciones de familia y emocionales, mientras que los niños a relaciones de competencia y logro personal y ello va aumentando con el tiempo

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Atención psicosocial y educativa a los niños en situación de desventaja social.
Msc. Hilda Pérez Forest. El período preescolar es una etapa de adquisiciones en las esferas del desarrollo físico y psíquico, de ellos se desprende que necesitan una atención especial para tratar de compensar sus deficiencias físicas y emocionales, atención que debe estar inmersa de un profundo afecto y dedicación por parte de la familia, por ello las relaciones padre e hijo deben ser portadoras de un fuerte apoyo, de una manifestación incondicional que el niño se conozca a sí mismo y vaya adquiriendo seguridad de sus propias fuerzas. Cuando esto ocurre, el niño es capaz, en el seno de su familia, de relatar las experiencias adquiridas durante el día en el centro infantil; y establece así nuevas relaciones ampliando su conocimiento del mundo. La influencia familiar es determinante en el desarrollo del individuo y en particular en las primeras edades, donde se forman las premisas del desarrollo de la personalidad y se inicia la formación de sus cualidades psíquicas; sin embargo, en ocasiones nos encontramos que existen familias en las que esta influencia es adversa, dado que no les garantizan al niño las condiciones de vida, alimentación, afecto y cuidado, y en otras puede tener un carácter deficitario, por no estar totalmente satisfechas estas necesidades básicas. En uno u otro caso existe un común denominador y es la desatención de padres a hijos. Cuando el niño se mantiene en un medio de hipoestimulación en el que no se le satisface la necesidad de comunicación de estimulación y afecto , que resulta vital desde las primeras edades, se observa rápidamente una repercusión negativa que de mantenerse podría ocasionar daños irreparables a la salud del niño. La falta de estimulación generalmente se acompaña de una déficit en la relación afectiva. El niño necesita sentirse querido y protegido por los padres o adultos que cuidan de él. Cuando en esta relación se ponen de manifiesto actitudes de rechazo, descuido, negligencia, pobreza del medio, tanto en cuanto a estimulación como a posibilidades de actividades, el desarrollo físico y psíquico del niño se ve afectado. El adulto es el encargado de organizar la vida de los niños, es por esta vía que ellos se van relacionando con el medio que los rodea, con sus objetos y múltiples relaciones; medio que significa una fuente de estímulos que le llega al niño, en un inicio mediatizados por el adulto. Por eso afirmamos que es en la relación adulto-

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niño, en esa directa y estrecha comunicación, que debe producirse la asimilación por el niño de la experiencia histórica social de la humanidad. Análisis particular requiere las graves consecuencias derivadas de condiciones desfavorables por carencia de estímulos, afecto y comunicación cuando estas se producen en las primeras etapas de vida. Por ejemplo, el primer año de vida se caracteriza por un ritmo veloz de crecimiento y desarrollo, por una estrecha relación entre el desarrollo neuropsíquico y físico y porque los niños presentan poca resistencia ante las enfermedades; dadas estas características, la educación en esta edad debe contemplar el cumplimiento riguroso del horario de vida, propiciar las condiciones que favorecen el desarrollo óptimo del niño en la edad. Cuando uno de los aspectos señalados anteriormente es insuficiente o está ausente se afecta el desarrollo, bien porque lo frena o lo limita. Cuando los niños están desprovistos de la necesaria estimulación desde las edades tempranas, o esta ha sido insuficiente, se aprecia una repercusión desfavorable en su desarrollo, y si esto se conjuga con una pobre relación afectiva se presentan consecuencias más severas, tales como retardo de los movimientos y del desarrollo del lenguaje, de las posibilidades de aprendizaje, de la expresión afectiva, pudiendo llegar a situaciones severas de retardo general del desarrollo. Entre los estudios realizados sobre efectos de condiciones deficitarias de vida se encuentran las efectuadas por R. Spitz. En sus trabajos encontramos un estudio de las consecuencias de las enfermedades defectivas emocionales en niños del primer año de vida sometidos a condiciones de privación total o parcial de afecto y estimulación. Al estudiar la etiología de las enfermedades defectivas emocionales. Spitz afirma que estas se derivan, por lo general, de la ausencia física materna y que el sustituto de la madre es inadecuado o prácticamente no existe. Considera como aspecto esencial “la no relación” con la madre y le otorga un “papel secundario” a la personalidad individual de la misma. El daño sufrido por el niño privado de su madre será proporcional al período en que transcurre esta privación y distingue las categorías o momentos de las enfermedades defectivas emocionales: la privación afectiva o depresión analítica y la privación afectiva total que la denomina hospitalismo o institucionalismo. Señala que no existe una división entre estos dos síndromes resultantes de la privación afectiva y que se da una transición de uno a otro, con un carácter progresivo, atravesando fases de severidad crecientes. Los síntomas se van haciendo más agudos en dependencia del aumento del período de separación, llegando hasta el hospitalismo, fase más aguda en la que se produce un empeoramiento progresivo de la salud del niño y aumenta la propensión a las infecciones, que lo puede llevar al marasmo y a la muerte.

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En los trabajos de R. Spitz se centra la atención en el aspecto biológico de la relación "madre-hijo", sin destacar el contenido social de esta relación. Los niños estudiados habían sido separados de sus madres e internados en centros con características hospitalarias, se constató que ellos mismos empeoraban en la medida que aumentaba el tiempo de estancia; y que después de un período de separación de cinco meses el proceso de la enfermedad se hacía irreversible. En nuestro país durante la etapa de la república neocolonial existió la antigua Casa de Beneficiencia (asilo de expósitos), en esta como en otros "asilos" infantiles los niños se encontraban en condiciones de hipoestimulación, vivían en pabellones de los cuales prácticamente no salían, carecían de juguetes y eran cuidados por niñeras poco interesadas en ellos. Los resultados de estudios realizados en Cuba por J. Pérez Villar mostraron que todos los niños estudiados presentaban graves trastornos de la personalidad, y la gran mayoría un considerable déficit intelectual. Las pésimas condiciones de vida, afecto o estimulación afectaban sensiblemente el desarrollo de los niños y la formación de cualidades de la personalidad. Muchos de aquellos niños que se criaron en orfanatos y asilos para huérfanos presentaban conductas similares de las descritas por Spitz. En estas instituciones el pronóstico del desarrollo de los niños era desfavorable, dado por la ausencia de la relación afectiva directa con la madre y por las condiciones en que transcurría su vida, donde no existía un trabajo educativo ni pedagógico dirigido a suplir y contrarrestar la ausencia o insuficiencia del cuidado materno, por lo que no era extraño encontrar niños con verdaderas manifestaciones de institucionalismo. Con el triunfo de la Revolución en Cuba en 1959 se producen grandes transformaciones de carácter social y entran en vigor programas de desarrollo educacional. Quedan atrás los asilos, las casas cunas y los hogares infantiles que eran verdaderos almacenes de niños. Se inicia una etapa de intenso trabajo dirigido a la transformación de estos tipos de instituciones y en el que la Federación de Mujeres Cubanas jugó un papel decisivo, tanto en la creación de nuevas condiciones materiales y de estimulación, como en un adecuado clima afectivo que garantizara la atención educativa. Se realizó un enorme esfuerzo en la selección y preparación del personal que atendiera y cuidara a niños sin amparo filial en centros preescolares concebidos con un carácter formativo y educativo, y de desarrollo de las amplias potencialidades de cada niño en particular. Surgen los círculos infantiles en 1961. Paralelamente al desarrollo de los círculos infantiles se desplegó una amplia labor encaminada a la educación de padres, con el objetivo de que estos participaran activamente en el trabajo organizativo y educacional de las instituciones

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preescolares a los que asistían sus hijos. Esta labor estuvo dirigida desde sus inicios a lograr una sólida unión entre la educación familiar y social. Se considera de gran importancia la relación del niño con su medio familiar, y muy especialmente con la figura de la madre. En la atención al niño el cuidado afectuoso y estimulante debe ir acompañado de condiciones de vida y educación favorables, ya que estas son determinantes para un sano desarrollo de la personalidad del pequeño. No obstante todo el trabajo desplegado y los avances sociales alcanzados, aún subsisten y actitudes negativas en algunos padres de familia que de hecho atentan contra el sano y normal desarrollo del menor. Las situaciones adversas de franca desventaja social en las que algunos niños se encuentran sometidos pueden ser de carácter extremos cuando son totalmente abandonados, bien por conductas antisociales de los padres o cuando por razones de enfermedad se ven imposibilitados de brindar el cuidado y atención que sus hijos requieren. Por diversas vías se trabaja para transformar las situaciones adversas y actitudes inadecuadas de algunos padres de familia o personas encargadas del cuidado de estos niños por la influencia negativa que esta situación conlleva. Para el desarrollo del trabajo social, al proyectar las acciones encaminadas a transformar las condiciones sociales adversas y actitudes negativas de algunos adultos con relación al cuidado, atención y educación de los menores, se debe partir del análisis de las condiciones particulares de cada niño, de las características del medio familiar y de los adultos más allegados. Para valorar el grado de la influencia negativa recibida por el niño, aún cuando este no es un análisis meramente cuantitativo y es determinante la calidad de dicha atención, si resulta necesario precisar el tiempo en el que el niño ha estado sometido a la situación de desventaja social y afectiva. La determinación de la situación social específica en cada caso permite proyectar el trabajo, tanto si este contempla acciones de carácter inmediato y otras a más largo plazo, de forma tal de graduar las acciones que posibiliten el mejoramiento y transformación de la situación social, poniendo en práctica todos los mecanismos y recursos de la comunidad que garanticen el bienestar y seguridad del niño. Para lograr crear nuevas condiciones ambientales, en la que concuerden factores sociales, psicológicos y educacionales a favor de la formación y educación de los menores considerados en situación de desventaja social. Se requiere del esfuerzo y dedicación de un grupo de personas, entre ellas: educadores, psicólogos,

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trabajadora social, y tiene especial significación la labor conjunta, vista como coordinación de acciones del psicólogo, la trabajadora social y el personal docente. En la atención al caso social el psicólogo profundiza en las particularidades del niño, en el desarrollo alcanzado desde el punto de vista físico, intelectual, afectivo y volitivo, pero unido a esto debe hacer una anamnesis del caso, conocer en que condiciones ha transcurrido la vida de este niño, el tipo de influencia recibida, las características del medio familiar y social. Mucha de esta información la recibe por la trabajadora social, quien de antemano ha estudiado la situación del niño por estar conceptualizado como en desventaja social, y ha recopilado suficientes datos en sus visitas de terreno al núcleo familiar, a unidades hospitalarias, por citar algunos ejemplos. Toda la información una vez procesada por la trabajadora social, les permite llegar a conclusiones y definir la situación social real del niño en estudio. De esta forma se va conformando la historia social del niño. La recopilación de la mayor cantidad de información sobre el niño objeto de estudio constituye una premisa muy importante para el análisis conjunto que se realiza entre la trabajadora social, el psicólogo y educadoras, del mismo se deriva la estrategia a seguir. Es importante que este análisis sea dinámico, flexible, ajustado a las características y evolución del caso en cuestión y no utilizar "fórmulas" preconcebidas, así como no transferir el uso de métodos y acciones que para otros fueron efectivas; esto es, partir del análisis del niño bajo el principio de la individualidad y de su situación social concreta. La determinación de la acción social no depende únicamente de cuáles y de qué tipo han sido las influencias que el niño ha recibido, debe ir más allá, a la repercusión que estas han tenido en el niño. En función de la problemática del niño se decide si el psicólogo o la educadora deben participar en las visitas de terreno. Estas se realizan con el objetivo de ganar información, de interactuar con los miembros del núcleo familiar, orientar aspectos determinados, o bien para profundizar en una cuestión particular. Una vez que se posee la información fundamental se hace necesario determinar la estrategia a seguir con el niño en situación de desventaja social, en particular la que va a estar en dependencia de la gravedad de la situación del niño, de sus condiciones de vida, de los adultos con los que conviva, así como de la propia repercusión que esta situación ha tenido en el niño.

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Es posible que se determine que es suficiente la incorporación del menor a un círculo infantil, en este caso el niño asiste al centro en el horario diurno donde recibe la influencia educativa y la atención establecida. Pero la acción social no es suficiente si se circunscribe a la incorporación a un centro de enseñanza preescolar, ya que si bien se garantiza que el niño reciba la influencia favorable del centro educacional, en la medida que el personal que lo atiende este bien orientado, también debe lograrse la transformación de su medio social con el cual entrará en contacto al regresar diariamente a casa. La estrecha unión de la labor de psicólogos, trabajadoras sociales y personal docente permite realizar una labor social más profunda, encaminada a transformar la situación del menor en cuestión. Es importante que se prevea la tecnificación de la trabajadora social en aspectos técnicos y de carácter educativo. Para estas sesiones se establecen previamente las necesidades más prioritarias dada la preparación y experiencia de la trabajadora social. Pueden ser temáticas variadas, por ejemplo, las características de la entrevista social, sus exigencias y requisitos, la observación, posibilidades que brinda este método para el conocimiento del caso, hasta otros temas más específicos, como pueden ser, por solo mencionar algunos: particularidades del desarrollo de los niños durante la infancia preescolar; líneas generales del desarrollo; causas y consecuencias de las alteraciones conductuales más frecuentes; importancia del juego, tipos de juegos, dirección pedagógica del juego de roles, etc. Esta superación sistemática de la trabajadora social repercute favorablemente en su preparación, como profesional de la educación, de ahí la necesidad de que domine contenidos pedagógicos y psicológicos que le sean útiles en su labor social y de apoyo a la labor clínico educativa si el caso lo amerita. Por otra parte, el personal docente debe tener dominio sobre las acciones de prevención primaria, en la que la orientación educativa adecuada de las manifestaciones del desarrollo de los niños ha de ocupar un lugar primordial. Todo lo anterior se complementa con la educación a los padres, la que debe tener altos propósitos sociales y estar encaminada a sensibilizar a la familia con su responsabilidad en el desarrollo físico, mental y espiritual de sus miembros más jóvenes, pero cuando esta está dirigida a familiares y padres con problemas sociales debe ser persuasiva, debe lograr comunicación e interrelación con todos los miembros de la familia y en especial con aquellos que más inciden en la educación del niño; con frecuencia esta labor requiere de gran persistencia y paciencia e incluye la demostración práctica de como atender, cuidar y educar al pequeño.

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Como ya analizábamos, la labor con la familia, la atención directa en el hogar, constituye un aspecto priorizado del trabajo social, ya que es imprescindible la transformación de conductas y actitudes de aquellos más relacionados con el niño. Se debe trabajar por lograr que en el hogar se refuercen hábitos y costumbres que se van formando como resultado de la influencia educativa del trabajo de los educadores. De ahí que padres y familiares conozcan los objetivos y exigencias que en el centro infantil se les plantea a los niños. Las visitas al hogar constituyen un medio idóneo para que la trabajadora social, e incluso las propias educadoras, brinden todo tipo de orientaciones educativas, así como demostraciones del trato adecuado a los niños. Influye también en la actitud y conducta de los padres y familiares al cuidado de los niños, las conversaciones, sugerencias e indicaciones que les brinden el personal de dirección del círculo infantil, incluso antes de que el niño ingrese y comience su proceso de adaptación. Como explicábamos anteriormente para lograr un trabajo efectivo se requiere que el personal docente que este encargado del niño esté preparado y orientado. Por regla general los niños en situación de desventaja social necesitan una atención individualizada, en muchos casos relacionada con la formación de hábitos, desarrollo de habilidades y modificación de conductas. Pueden mostrar alteraciones de conducta de diferentes grados. Por ejemplo, es frecuente encontrar niños con conductas agresivas que requieren de diferentes manejos educativos en dependencia de la causa que la origina, otros por la no instauración de hábitos desde las edades tempranas presentan una conducta muy primitiva y poco socializada, que en algunos casos puede desorientar al educador. En la atención a estos niños en el círculo infantil se ha obtenidos resultados positivos delimitando la responsabilidad específica de cada integrante del colectivo pedagógicos, es decir qué educadora, por la experiencia de trabajo y características personales, tiene mayores posibilidades de lograr un acercamiento más rápido y efectivo con el niño, cuestión que no excluye la participación del resto del personal.

El psicólogo tiene la responsabilidad del análisis de las condiciones y situaciones de cada niño, de su evolución, así como de brindar las orientaciones a seguir con cada uno. En los intercambios con el personal docente el psicólogo irá creando una actitud de amor y aceptación al niño tal cual es, así como delimitará la responsabilidad individual en la atención.

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Por regla general, aún en las situaciones más graves y complejas que exigen de una tenaz y persistente labor, es posible obtener resultados satisfactorios si el niño es tratado con ternura, respeto y firmeza. Del afecto, la aceptación y la estrecha relación con el niño depende en gran medida los éxitos que se obtengan. En el trabajo de orientación al personal del círculo infantil el psicólogo cuenta en todo momento en el apoyo de la trabajadora social, tanto en la propia acción de orientación, como en el control y supervisión que se realiza posteriormente, comprobando conductas de las educadoras y personal auxiliar, manejos utilizados en diversas situaciones y la propia evolución del niño, este último, un importante indicador de la efectividad del trabajo del círculo infantil. Hasta aquí hemos analizado la atención que de forma general reciben los niños que proceden de hogares con determinadas problemáticas sociales, y donde la atención que reciben es eminentemente educativo y profiláctica. Otra situación diferente se presenta cuando en el análisis de las condiciones sociales se determina que la problemática familiar es un extremo perjudicial o deficitaria para el niño y que en ella no se garantizan las condiciones de vida requeridas para su normal desarrollo. En estos casos se recomienda la incorporación del pequeño a un círculo infantil mixto, que son centros con características muy peculiares por llevarse en ellos paralelamente dos regímenes de vida, uno seminterno y otro interno. En la estructura y organización de estos centros se concibe que una parte de su matrícula sea de niños internos y otra mayor de niños externos desprovistos de problemáticas sociales. El intercambio de experiencias, de vivencias que el niño externo trae del hogar, favorece al interno, más limitado en este sentido. Este balance, a favor de la influencia positiva, se controla manteniendo cierta proporcionalidad en la matrícula (tres externos por cada niño matriculado en régimen de internado). El externo le aporta al niño en desventaja social, vivencias y calor familiar. El ingreso a estas instituciones puede ser de niños con múltiples situaciones de desventaja social, como son: • Hijos de enfermos crónicos (mentales, imposibilitados de tener a sus menores. tuberculosos, leprosos)

• Hijos de reclusos, elementos antisociales que quedan al cuidado de un padre o familiar que no reúne las condiciones requeridas para su correcta formación. • Huérfanos sin amparo filial.

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• Niños totalmente abandonados. • Hijos de personas que por razones muy especiales, se mantengan alejados de ellos. Los círculos infantiles mixtos deben estar organizados de forma tal que permitan garantizar las condiciones de estimulación, tanto de posibilidades de actividad, aspecto vital para el desarrollo de las potencialidades del niño, como de las relaciones afectivo-emocionales entre las educadoras y niños, reuniendo así óptimas condiciones de organización y educación que permiten la satisfacción plena de las necesidades de los niños y un adecuado desarrollo de su personalidad, desempeñando la doble función de círculos infantiles y hogar para los niños internos. No obstante, es importante que siempre que sea posible el niño mantenga vínculos con su familia, es por esto que la trabajadora social estimula y controla la salida semanal, para posibilitar siempre que sea posible que el niño pase el fin de semana con sus familiares. Sólo en casos extremos han de permanecer en el círculo infantil. En la consecución de los objetivos del círculo infantil mixto, el psicólogo y la trabajadora social cuentan con el apoyo de los equipos metodológicos que orientan el trabajo educativo en su conjunto. Las acciones psicosociales en el círculo infantil mixto también se realizan en tres direcciones básicas: con los niños, con el personal y con la familia. En este caso la labor con los padres tiene sus particularidades, y resulta más compleja y difícil, cuando se cuenta con poca cooperación, falta de interés o ausencia de los padres. Es posible encontrarnos con familiares que manifiestan marcadas conductas antisociales, total desinterés por el hijo o padres cuyas actitudes son resultado de severas perturbaciones mentales. Sea una u otra la causa, el trabajo conjunto entre el psicólogo, la trabajadora social y el personal docente debe realizarse coordinado y de común acuerdo. Dadas las características del caso y para el logro de una labor eficaz, psicólogo, trabajadora social, supervisores y educadoras proyectan las acciones entre ellas, visitas conjuntas al seno familiar, a la comunidad, a centros hospitalarios o a centros penitenciarios. Las visitas al hogar, como explicamos, favorecen la obtención de mayor información sobre el niño y las condiciones en que ha transcurrido su vida, permiten hacer específicas las acciones a seguir en la atención individual, así como ejercer influencias sobre padres y familiares para transformar las condiciones sociales adversas. En todos los casos el trabajo realizado por el personal de los círculos infantiles mixtos es de un valor humano incalculable, pues cuando por determinadas
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razones existen limitaciones en la labor con los padres, el peso fundamental de la educación del pequeño recae en las educadoras y personal en general del centro. De ahí la necesidad de que el personal que labore en ellos reúna un conjunto de condiciones que posibiliten la satisfacción de las necesidades efectivas, de estimulación y de socialización de los niños. La preparación al personal incluye también al personal nocturno, que tiene a su cargo la educación y la atención de los niños en un horario particularmente difícil, y en el que los niños requieren una atención muy directa. Cuando el niño interno, unido a su problemática social, presenta además alguna alteración de conducta que no ha cedido con un trabajo educativo, o bien lejos de ceder las mismas se han agudizado, es que se inicia una atención clínicoeducativa con los mismos, para lo que se tomarán en cuenta todos los principios metodológicos que la caracterizan. Sin embargo, la acción profiláctica y preventiva resulta la piedra angular de esta labor, en la que concurren los esfuerzos de todo el personal que directamente atiende al niño. El hecho que el niño se encuentre en una situación de desventaja social no presupone necesariamente que se brinde una atención clínico-educativa, esta responde a la existencia de una problemática que la sola acción educativa no resuelve. En todos los casos la atención se inicia con el análisis de la problemática concreta, apoyado en las observaciones sistemáticas al niño en los diferentes momentos del día, incluyendo el horario nocturno, así como en la información ofrecida por el personal del círculo infantil, en la que no debe limitarse a criterios personales y sí basada en conductas objetivos y estables. Con frecuencia el psicólogo se enfrenta a la atención de un niño del cual se tiene poca o ninguna información, ya que no siempre se poseen todos los elementos para conformar el historial del niño. Esta situación impone la utilización de una determinada estrategia en la atención, en el cual el diagnóstico y la orientación tiene una fundamentación sintomática y conductal. La evolución sistemática es fundamental ya que permite conocer la efectividad de tratamiento y orientaciones brindadas, así como variarlas en los casos cuyos resultados sean negativos o no satisfactorios. La información y valoración del médico y las enfermeras tiene gran importancia, por cuanto pueden ofrecer datos interesantes y necesarios sobre antecedentes patológicos personales y criterios de salud. Las orientaciones sobre qué hacer y cómo enfrentar cada problema de los niños, necesitan estar despojados de toda fórmula convencional y rígida. La claridad de las misma, su enfoque puramente individual y ajustado a las posibilidades y
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condiciones del círculo infantil constituye una cuestión decisiva para la rápida asimilación y puesta en práctica por el personal del centro, en especial aquel más cercano al niño. No debemos olvidar que el niño interno permanece la mayor parte de la semana y en ocasiones también los fines de semana junto a estas personas que suplen en gran medida la relación familiar y el cariño de los padres. La participación de la trabajadora social es fundamental en la atención clínicoeducativa a estos niños en situaciones de desventaja social, ya que es ella la que aporta la mayor información sobre las características del caso y la situación social del menor. Por tanto la labor social siempre va a estar conjugada con la clínicoeducativa. El análisis conjunto de los psicólogos y trabajadoras sociales es una condición indispensable para el éxito de la labor clínico-educativa. La evolución del caso está ligada a la efectividad de las acciones sociales realizadas y al logro de la transformación de la conducta del niño y conductas y actividades de los padres y otros adultos directamente relacionadas con él.

El círculo infantil mixto le brinda al niño interno las condiciones de un “gran hogar” y no le debe dejar huellos de “institución”, no obstante, se trata que la estancia de los niños en centros internos sea la mínima indispensable. La experiencia de trabajo de los círculos infantiles mixtos y los resultados satisfactorios de los hogares de menores con escolares y jóvenes fueron los factores que contribuyeron al surgimiento de la Casita de los Niños. Con esta modalidad la acción institucional se enfoca desde el primer hogar y permite acerca mucho más las condiciones de vida diaria al ambiente hogareño, no sólo por el mobiliario, disposición y funcionalidad de las piezas del inmueble, sino por la dinámica de las relaciones del personal que educa a los pequeños en el seno de esa “gran familia”. Los niños de las Casitas asisten al círculo infantil más cercano como cualquier niño externo; la directora de la Casita funge como la tutora de los menores y los trabajadores sus familiares más próximos. El trabajar por convertir el círculo infantil mixto en un gran hogar o el éxito de la Casita de los Niños, no niega el papel de la familia en la educación de los pequeños y la importancia de la convivencia con padres y familiares. Su contacto con la vida familiar, la estrecha relación afectiva con padres, especialmente con la madre resulta un factor importante en el desarrollo de su potencialidad, pero cuando la situación y condiciones del hogar son negativas y perjudiciales en algún

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sentido, entonces el círculo infantil mixto o la casita de los niños juega un papel esencial como vías para lograr condiciones de vida favorables para el niño, por cuanto en ellos se satisfacen las necesidades de afecto, estimulación y actividad primordial en estas edades. En ocasiones hay niños cuyos padres los han abandonado en hospitales, parques, centros públicos, dando nombres o domicilios falsos, sin que se pueda definir su procedencia. Estos niños, son llevados a los círculos mixtos o casitas. Después que el menor se matricula en el centro, se elabora un expediente social donde se encuentran todos los datos generales y en forma semestral (cada 6 meses), se evalúa en una reunión de análisis y discusión, con la participación de: trabajadoras sociales, el psicólogo y la directora de la institución, y donde se determinan un conjunto de acciones sociales que llevan implícita la modificación de actitudes que permitan el extrenamiento del menor, partiendo del principio de que la familia es el núcleo esencial de la sociedad y su estabilidad tiene gran importancia para la formación de los hijos. Si las condiciones sociales y familiares no son modificadas, se gestiona la privación de la patria potestad, solamente con aquellos casos en los cuales hay una evidencia clara de atentado a la salud física y emocional del menor. Cuando el menor está en la institución por sus padres ser: enfermos psiquiátricos o reclusos, y no tener familiares que se ocupen de su cuidado, se procede a seleccionar un hogar sustituto, al cual asisten los fines de semana; esto no puede ser considerado una pre-adopción, por no existir pérdida de la patria potestad. Es necesario señalar que la adopción no constituye la vía más expedita para resolver la problemática social de un menor, sino una última alternativa a recurrir, cuando el trabajo realizado con las familias, no permite resolver estos problemas. El proceso de adopción de un niño en un círculo infantil mixto o casita implica: • Visitas a la institución con el objetivo de comenzar la adaptación del niño al matrimonio que constituye la futura familia adoptiva. • Visita al hogar de la familia adoptiva. Estas se comienzan cuando el nivel de las relaciones entre los futuros padres adoptivos y el menor son satisfactorias. La primera visita se lleva a cabo con la trabajadora social, ya que constituye una nueva experiencia para el menor. Todos estos momentos son observados y orientados por la trabajadora social y el psicólogo, los cuales podrán realizar un seguimiento cuidadoso de las relaciones, comunicación, cuidado y atención del menor en su nuevo seno familiar.
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Como puede apreciarse la atención educativa a niños en situación de desventaja social tiene una dimensión amplia, por cuanto en la misma se combina la labor directa e individual con el niño, con el colectivo pedagógico encargado de su educación y con la familia y su medio social. De esta forma trabajar por eliminar cualquier alteración de conducta, modificar o transformar las condiciones de vida adversas y facilitar un desarrollo sano y feliz de estos niños en una etapa decisiva de su vida como es la infancia preescolar, y constituye una labor priorizada de educadoras, psicólogos y trabajadoras sociales.

Consejos prácticos

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A LOS NIÑOS HAY QUE DECIRLES LA VERDAD.

¿Qué se les dice de la adopción, de la separación, del nacimiento, de la muerte, de la enfermedad o de cualquier otra situación pasada, presente o futura? Pues sencillamente la verdad:

1. Porque los niños, como ya sabemos intuyen, presienten, escuchan comentarios, perciben que cuando ellos llegan cambiamos de tema, nos ven hacer gestos y muecas o sencillamente se dan cuenta qué está faltando una información: algo sucedió, ellos lo saben y nadie les dice de qué se trata o bien se les da una explicación que para ellos no es convincente.

2. Porque los niños se sienten muy desvalorizados cuando no se confía en ellos, se sienten engañados.

3. Porque crecen pensando que la mentira y el ocultamiento son recursos válidos y no entienden porqué después se les enseña que no hay que mentir.

4. Porque si no les decimos la verdad los estamos privando de parte de su historia, por lo tanto de su identidad.

5. Porque cuando perciben una situación y ésta no les es explicitada, construyen alrededor del hecho fantasías, lo que ellos se imaginan y sus fantasías son a menudo mucho más terroríficas que la realidad.

Muchos de ustedes se estarán preguntando cómo se hace para decir la verdad cuando uno no se anima, porque la considera dolorosa, porque no quiere ver sufrir a un hijo, porque le parece no va a entender, o como la madre de la que hablaba antes, cuando teme su reacción.

Lo que nos ayuda en esos momentos es confiar en que sabremos contener las distintas reacciones de nuestro hijo. Hablaremos con él en el momento en que juntemos las fuerzas para poder hacerlo, en que estemos dispuestos a contestar sus preguntas, entre

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las cuales seguramente se va plantear una”: ¿Porqué no me lo dijiste antes?”…Y nosotros responderemos: “Porque no tenía el coraje suficiente”.

Los hijos perdonan nuestra debilidad y agradecen nuestra sinceridad: significa que pueden confiar en nosotros.

El engaño, en cambio, daña la relación sembrando desconfianza.

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CONFIANZA Y SEGURIDAD

 La confianza y la seguridad se adquieren, no vienen dadas. Son fruto de un proceso.

 Están en la base de la autoestima y de la capacidad para resolver situaciones problemáticas.

 No dependen de las circunstancias de la vida sino de la manera en que el niño haya sido ayudado, o no, a atravesarlas.

¿Cómo se arraiga dentro de un niño ese sentimiento?

Se crea día a día, gracias a cada gesto o palabra reconfortante que recibe por parte de su madre (y/o sustituto).

Un bebe llora: ¿Tiene hambre…tiene sueño…le duele la panza…quiere que lo cambien… pide que lo levanten…extraña algo o a alguien…?

La madre interpreta las señales de acuerdo a la experiencia que van transitando juntos.

Todas las veces que la mamá consigue aliviarlo, poniendo en juego su creatividad, su intuición o el recuerdo de que ya alguna vez ella supo como calmarlo, crece en el niño el sentimiento de que hay un adulto “suficientemente bueno ”, capaz de venir en su ayuda cuando él necesita. Ese adulto lo “suficientemente bueno ” no tiene porqué ser la madre. Pero si es la madre la que tiene esa capacidad, mucho mejor. A medida que el niño madura aprende a comunicar sus molestias, necesidades y deseos con mayor claridad.

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Para que esto suceda es necesario que haya habido palabras para nombrar sus emociones: “qué enojado estás… se nota que tienes sueño… te molesta la panza… pareces asustado… como te gusta que te acaricien la cabeza… qué mal te pones con los ruidos y los gritos, etc…”

Saber que lo que a uno le pasa tiene nombre y es algo conocido que le puede pasar a todos, alivia.

En cambio, cuando algo dentro de uno parece estar por estallar en cualquier momento, invade todos los sentidos: se retuercen las tripas y no se sabe si las ganas son de llorar, de vomitar, de gritar, de pegar, de escapar, de desaparecer o de volver a casa, está uno perdido de sí mismo.

Las emociones no se controlan “ por decreto ” o por un simple acto de voluntad: “ No debo enojarme… no tienes que llorar…” Ese impulso sin rumbo, tanto en un niño como en un adulto, está expresando una ausencia: la falta- porque no hubo o no se encuentra- de la voz o el abrazo que calman.

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EL HIJO ÚNICO

¿Porqué será que se dice “hijo único” y no “un hijo” o “un solo hijo?”

Esta manera de presentarlo hace presumir la existencia de un “síndrome”, el “síndrome del hijo único”. Debemos tener especial cuidado en no etiquetar a un niño a partir de un rasgo, de un síntoma o de una particularidad familiar. Decir: “Mi hijo es hiperactivo… es hijo único… es rebelde… etc, “ no revela nada fundamental respecto a cómo el niño está viviendo su vida, ni de su identidad, ni de sus gustos, ni de sus miedos, ni de sus juegos, ni de sus relaciones.

Estas etiquetas con las que padres, familiares, maestros y profesionales suelen marcar a los niños, impiden conocer toda la riqueza de ese mundo maravilloso que es el de ellos y que no se limita a una sola expresión.

Los aspectos que deben tenerse en cuenta parten básicamente del sentido común. Es importante:

 Fomentar la actividad social con niños de distintas edades ( amigos, vecinos, primos). También los padres deben tener intercambio con otros niños.  Evitar que el niño esté siempre inmerso en el mundo social de los adultos.  No considerar al hijo como el único sentido de la vida de los padres.  No exigirle que sea “único” en todo.

En algún momento llegará la pregunta que hacen todos los niños: “¿Cuándo voy a tener un hermanito…mamá, ¿cuando vas a tener un bebe en tu panza?”

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Según el caso, se podrá responder al niño:

1. Cuando hubo dificultades durante el embarazo, el parto o un impedimento físico en alguno de los padres, se le explicará al niño: “ Ya no puedo o no podemos tener más hijos por razones médicas. Tú no tienes nada que ver con esa complicación”. ( Esto último conviene aclararlo porque a menudo los niños se sienten culpables de la esterilidad de los padres).

2. Si la causa por la cual no se tienen más hijos es el límite impuesto por la edad de la madre, se le dirá: “ Las mujeres sólo pueden tener hijos hasta una determinada edad. Cuando papá y yo quisimos tenerte, ya éramos grandes, quisimos vivir otras cosas antes para poder enseñártelas a ti”.

3. Si se trata de una decisión tomada por ambos padres debido a circunstancias laborales, profesionales, económicas o por que no quieren tener más hijos: “ Estamos muy felices contigo y bastante ocupados con el resto de nuestras cosas, que también nos interesan…”

Los niños que no tienen hermanos pero que están criados para ser independientes y autónomos, suelen hacerse amigos en todas partes.

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EL MALTRATO PSÍQUICO.

Debemos reconocer que la Humanidad ha dado un paso importante a favor de la causa de los niños al difundir e intentar evitar el maltrato (físico) infantil. La Medicina ha realizado progresos de indudable valor para reducir de manera significativa la mortalidad (física) infantil.

Pero todavía no ha llegado la hora de la revolución ideológica que debería llevarse a cabo para evitar la otra muerte que amenaza al ser humano: la muerte del sentido de la vida.

No hay una campaña en contra de la falta de comunicación, de ternura, de diálogo, de comprensión de los deseos humanos de libertad y seguridad afectiva que causa a diario personas infelices, angustias catastróficas, inhibiciones intelectuales, incapacidad para el intercambio social, perturbaciones psicomotoras, síntomas psicosomáticos severos, internaciones psiquiátricas y suicidios que se repiten de generación en generación.

El maltrato físico deja marcas visibles y sensibles en el cuerpo, lo cual permite a aquel que lo padece, reconocer en ese adulto a alguien que le inflige dolor. El agente, la causa y la consecuencia del dolor son observables.

A menudo los niños callan y ocultan su sufrimiento y sus heridas por temor a que se incremente el maltrato: viven aterrados. Otras veces, no denuncian a sus padres, porque los quieren, sienten vergüenza por ellos y no desean que la sociedad los juzgue y los castigue: en realidad, están cuidando a sus padres.

La conclusión es más que evidente: el maltrato físico no sólo produce daño físico sino también, invariablemente, daño psíquico.

Más que el látigo, los hematomas, las fracturas de huesos, las quemaduras y todo aquello que se manifiesta en su cuerpo, al niño le duele el corazón, no el que examinan los cardiólogos, sino el de los sentimientos que humanizan su existencia. Un niño maltratado:

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 No sabe si es alguien o algo: un objeto que se manipula, una bestia que se arrea o un deshecho.

 Carece del sentimiento de tener un valor humano se va perdiendo: él no cuenta.

 Pierde la confianza en los adultos a tal punto que muchos niños ya no son capaces de recibir ternura y provocan permanentemente situaciones para ser castigados físicamente. Esta es para ellos su manera de ser en el mundo: “si no me golpean, no sé si existo”…

 No tiene deseo de vivir, aunque su cuerpo siga vivo. El porvenir no tiene sentido.

Reflexionemos ahora acerca de ese maltrato sin gritos, silencioso; sin golpes, invisible o disfrazado incluso de discursos- vacíos- acerca del “bien” y de caricias- falsamentetiernas, ante lo cual un niño se siente profundamente confundido, incomprendido, inseguro, incómodo o sencillamente no se siente más: no sabe quién es, no sabe lo que quiere, sufre sin saber la razón y nadie se da cuenta que sufre.

Puede que parezca perfectamente adaptado a la sociedad, su rendimiento en la escuela es excelente, se muestra extremadamente solidario y es respetuoso con los adultos: su angustia es muda… hasta que un buen día, ante un abandono o una situación que requiera su compromiso afectivo y sexual: estalla, se bloquea, se quiebra, huye, se pierde. No sabe cómo se hace para vivir por cuenta propia, no encuentra el sentido de su vida. No tiene una vida. No sabe para dónde ir. Piensa en la muerte, o no piensa en nada, vegeta.

No miremos a esos niños maltratados físicamente como las únicas víctimas, producto de la ignorancia o de la falta de cultura de ciertas gentes. Hay millones de niños “ de buena familia” que llevan a cuestas las huellas imborrables de un amor, un diálogo, un gesto de ternura verdadera que jamás existió.

Las instituciones que albergan niños autistas y adolescentes alienados es una experiencia terriblemente penosa y angustiante. No hay sangre, no están lastimados físicamentesalvo aquellos que se hacen daño a sí mismos-, no les duele nada. Ni siquiera ya les

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duele la falta de contacto humano, conviven sin saber quienes son o qué son: ¿Mascotas? ¿ Títeres? ¿Plantas? ¿Robots?. Están mutilados afectivamente.

El daño psíquico puede no dejar ninguna marca en el cuerpo, a tal punto no deja marcas, que ya ni se siente. Esperemos que el momento de difundir las consecuencias del maltrato psíquico, no esté lejos.

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¿ES MI NECESIDAD O LA DE MI HIJO?

Una mamá me decía “ no es bueno que el niño esté separado de su madre, aunque no sé si él me necesita a mí o yo lo necesito a él “. Me parece una confesión muy valiente. Las madres, más que los padres, a menudo damos por sentado que nuestro hijo nos necesita, sin detenernos a pensar en cada circunstancia, quien necesita a quien. Es evidente que un niño necesita a su madre o a quien ocupe esa función, lo que no es tan obvio es qué es lo que necesita de ella.

Los niños oscilan a lo largo de todo su desarrollo entre su anhelo de mantenerse entre las cosas conocidas- los rituales, los mismos lugares, el mismo cuento, las mismas comidasy su deseo de aventuras, de exploración, de probar cosas nuevas. Este deseo de ir hacia lo desconocido puede vivirlo sin dificultades cuando a tenido suficiente de lo otro: ni siempre lo mismo, ni nunca lo mismo.

Cada paso en el crecimiento del hijo es un progresivo desprendimiento de la madre. Al principio el bebe tiene una ligazón muy intensa con su mamá y percibe el mundo a través de ella. “educar a su hijo es ayudarlo a separase de usted”.

¿ Cómo vivimos cotidianamente estas experiencias con nuestros hijos? He aquí algunos ejemplos:

1. El destete ( del pecho, el biberón o el chupón): muchas madres se preocupan al pensar que van a privar a sus hijos de algo fundamental para ellos. ¿Será realmente así? ¿No será que a nosotros nos cuesta aceptar que él ya no los necesita? El niño, frecuentemente, mantiene ciertos hábitos por conformar a sus padres. Es como si dijera “ si yo abandono esta costumbre, mamá o papá, se pueden angustiar, no me conviene”.

2. La confianza en otros cuidados que no sean los nuestros: en la guardería, con la niñera, la abuela o incluso con el propio padre. Existe la tendencia a pensar que nadie va a entender o a calmar al niño como lo hacemos nosotras, las madres. O bien, el niño no se encontrará a gusto con otras personas. Cuando surge este sentimiento,

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está faltando confianza. Si el niño percibe nuestra intranquilidad, no estará cómodo, aunque el lugar o los brazos propuestos sean de lo más recomendables.

3. Un hijo necesita la aprobación de los padres: estar seguro de que puede expresar abiertamente su necesidad de independencia, sin sentirse por ello amenazado ni culpable. Recién cuando termina su adolescencia, un hijo es capaz de hacer lo que realmente desea, aunque eso angustie o incomode profundamente a sus padres.

Para un hijo es terriblemente desolador sentir que los padres los necesitan cerca y que sin ellos se angustian. Y no saben cómo decirlo.

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ESTIMULACIÓN E HIPERACTIVIDAD

Estos fenómenos están relacionados entre sí y me atrevería incluso a afirmar que la hiperactividad es consecuencia de la hiperestimulación.

En las familias de hoy en día, el ambiente no es muy distinto: la información llega por todos los medios, a cualquier hora, acerca de innumerables temas. No toda esa información es factible de ser procesada, aprovechada y utilizada creativamente. En la psicología infantil, es importante tener en cuenta que un exceso de estimulación y de propuestas, que no tengan en cuenta el ritmo del niño, sus intereses, sus ganas y sus afinidades, deja de ser estimulación para convertirse en una exigencia imposible de cumplir, abrumadora y causante de ansiedad permanente.

Es entendible que los padres quieran enseñar a sus niños- dada su natural permeabilidad y entusiasmo hacia el aprendizaje- la mayor cantidad de cosas en el menor tiempo posible. Pero no deberíamos ignorar que esta ansiedad por estimular a los niños, desde antes del nacimiento inclusive, tampoco está fuera de las leyes del mercado. Los títulos capturan la atención de los padres:

“TODO LO QUE USTED NECESITA SABER ACERCA DE SU HIJO” …

Con la mejor intención de tener hijos exitosos e inteligentes, se intenta estimular todas sus capacidades, según prometen ciertos libros o ciertas tendencias. Y el niño se encuentra, como en el supermercado, tentado por todo lo que ve, llenándose de productos atractivos, diversificando sus intereses, pero sin saber qué de todo eso a él le interesa y le gusta. Su comportamiento va de una cosa a la otra, sin concentrase, sin prestar demasiada atención a lo que hace y ansioso por saber qué hará después.

La cultura impone un ideal ¿habrá que comprarlo para ser feliz?

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LOS LÍMITES

La dificultad para poner o aceptar “límites”- expresión tan utilizada que ya ni sabemos muy bien lo que significa- es uno de los problemas que trae mayores complicaciones en la crianza y educación de los hijos.

El clima que se genera hace de la convivencia un campo de batalla en dónde cada momento de la vida cotidiana se convierte en una lucha por el poder. Pero del mismo modo que con un niño hay que insistir sobre determinados principios una y otra vez, también nosotros los padres necesitamos detenernos a reflexionar acerca de esta dificultad una y otra vez.

Los problemas desde dos puntos de vista:

1) La posición de los padres

Todos están de acuerdo conque a los niños- en realidad a nadie- no se les puede permitir todo y que no es sano dejarlos hacer lo que quieran a cualquier hora y en cualquier lugar. No obstante lo que decimos y pedimos no produce el efecto esperado.

- A) Porque exigimos más de lo que un niño es capaz de respetar a determinada edad. Por ejemplo, el orden antes de los 4 años.

- B) Porque nuestras órdenes suenan arbitrarias cuando no damos razones que a un niño le interesen. Por ejemplo, no es lo mismo decirle “no te acerques a la ventana porque no me gusta” que decirle “ten cuidado, te podrías caer y si te caes, te rompes la cabeza, los huesos y podrías lastimarte ”.

- C) Porque pasamos por alto el orgullo de los niños criticando sus modos o desvalorizando sus demostraciones. Por ejemplo, si uno dice “¡Mira lo que has hecho! ¡No debes servirte solo! ¡Qué tontería es esa! ” el niño se siente ofendido. Al decirle en cambio “Veo que deseas aprender a hacer cosas solo, te enseñaré dónde están los peligros y

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cuándo y cómo puedes hacerlo ”, no estamos descalificando al niño y lo predisponemos a aprender con la experiencia. - D) Porque muchos adultos creen que educar es subordinar o someter, sofocando todo intento de rebeldía. Esta actitud revela el temor de ver cuestionada su voluntad ante una personalidad que busca afianzarse. Demuestra también la falta de confianza en la propia capacidad para vérselas con un hijo que desea ser reconocido como persona y no domesticado como un animalito.

2. La reacción de los hijos

 Ningún niño inteligente y despierto va a conformarse con cualquier negativa o cualquier prohibición. Cada vez, según vaya creciendo exigirá respuestas más lógicas y más consistentes.

 Los hijos no sólo aprenden a través de las palabras de los padres sino también de sus actos. Si los hijos ven a sus padres descontrolados, desbordados, haciendo escándalos y escenas cuando no pueden resolver algo- por ejemplo con los mismos niños- no sabrán cómo aprender a enfrentar de otra manera las situaciones y habrá de su lado también: descontrol, desborde, escándalos y escenas.

No podemos pretender que nuestros hijos se calmen sólo porque a nosotros nos molesta su bullicio, él necesita saber porqué para él sería más beneficioso reclamar lo que desea, protestar por lo que le molesta, expresar su ofensa, con otros medios. Es responsabilidad nuestra ayudarlo a encontrar esos medios.

¿Qué aprenden los niños de los adultos?

La verdadera educación, la que deja auténticas enseñanzas, no es la que pregonamos a través de nuestros sermones morales y nuestros discursos. Estos, no sólo no despiertan interés en los niños sino que causan fastidio: los más desenfadados se tapan los oídos cuando hablamos, los más recatados esperan pasivamente que se terminen. Si uno pregunta a los niños qué es lo que más les molesta de los adultos, se va a encontrar dos respuestas típicas: “que prometan y no cumplan ” y “que nos exijan cosas que ellos no hacen ”.

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Se refieren específicamente a determinadas situaciones, cuando:  les pedimos que no griten y a veces se lo pedimos gritando  les enseñamos constantemente que no deben interrumpir y nosotros los interrumpimos

 les queremos transmitir que no hay que mentir y ellos perciben que los adultos no somos siempre sinceros con ellos y los privamos de verdades muy importantes  los obligamos a cumplir con lo que prometen y nosotros mismos no nos comprometemos a cumplir con ellos.

Estas observaciones que los niños y los jóvenes hacen de nosotros los adultos deben hacernos reflexionar acerca de nuestra manera de actuar:

 Somos contradictorios: predicamos una cosa y hacemos lo contrario. ¿Qué es lo que ellos desearán imitar: nuestras palabras o nuestros actos?  Nuestra actitud demuestra una falta de valorización de la capacidad que tienen ellos para observarnos y juzgarnos. ¿Creemos que no se dan cuenta? Los hijos quieren aprender de sus padres, quieren saber cómo se hace para no mentir, porqué es preferible la verdad a la mentira; quieren entender porqué hay que relacionarse a través de los gritos y cómo se hace para creer en el valor de las palabras, cual es el beneficio de no interrumpir.

Por amor desean parecerse a ellos. ¿Han visto a las niñas actuar con sus muñecas como la mamá hace con ellas? Cuando la madre es atenta y afectuosa, la hija acuna a su bebe, si la madre es un poco distraída, la muñeca andará tirada por algún lugar sin interesar demasiado a su dueña. ¿Tuvieron oportunidad de observar la actitud de los varones hacia su madre cuan parecida es a la que su padre tiene con ella? Si el padre es cariñoso con su mujer, el hijo procurará serlo con su madre, si su padre es ofensivo con ella, el hijo será también irrespetuoso.

Para poder revertir estas falencias en la educación será indispensable considerar al niño como un semejante (y no como un ser inferior), dotado de inteligencia, enorme capacidad de observación y ávido de experiencias.

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Los hijos quieren confiar en sus padres, no piden padres perfectos, piden padres auténticos y generosos que al menos les muestren que ellos no tienen porqué ser su único modelo.

¿Culpables o responsables?

 No puedo ponerle límites  No sé qué hacer para que duerma toda la noche  Me pongo muy nervioso y le pego  Temo que el divorcio lo afecte demasiado  Quisiera tener más paciencia pero no la tengo…

Observan las madres y padres preocupados, reconociendo una dificultad en ellos o en sus hijos. A través de conversar con ellos suele aparecer- de manera directa o indirectaun sentimiento de culpabilidad. Se cuestionan su manera de criar y educar a sus hijos. Se sienten inseguros, no confían plenamente en su maternidad o su paternidad.

No obstante, sólo aquellos padres responsables y comprometidos con la salud de sus hijos tienen la valentía de buscar, cuando la necesitan, una orientación con el fin de conocerlos, comprenderlos y ayudarlos. “No hay nada tan fuerte como un momento de debilidad”, decía Julio Cortázar. Sólo quien confía en sí mismo pude mostrar sus puntos débiles. Quienes no están en contacto con sus hijos, no los observan, nada les llama la atención, por lo tanto no tienen conflictos…o no quieren enterares de que los tienen. El sólo hecho de percibir una dificultad, comunicarla y escuchar a otros, habla de la responsabilidad con que aquellas personas que tienen niños a su cargo asumen su función. A menudo se trata simplemente de ayudarlas a recuperar la confianza en su “savoir- faire”. Los padres que se ven en problemas, no son los que más se equivocan, son en todo caso los más conscientes y los más dispuestos a modificar ciertas actitudes.

Cabría hacer acá una importante distinción entre: 46

1. El sentimiento de culpabilidad, que aparece cuando se supone haber causado daño o perjudicado intencionalmente a alguien. Este sentimiento despierta el temor a ser criticado y juzgado por su intención. Se desea escapar de esa presión interna. Las ideas y los actos no están al servicio de la resolución del problema; apuntan a defenderse y evitar esa tortura interior. Los padres que se sienten culpables, suelen estar más pendientes de lo que creen haber provocado que del efecto en sí. El temor a ser juzgados como “malos padres” impide comentar el motivo de su preocupación. 2. La responsabilidad, es el compromiso frente a una situación que nos involucra y la puesta en marcha de actos tendientes a resolverla. Implica reconocer nuestra participación y no eludirla. Los padres responsables procuran ir más allá de las especulaciones acerca de su culpabilidad y enfrentan el problema.. Para ellos, lo que pasa con su hijo está por encima de la necesidad de ser reconocidos como “buenos padres”. Los hijos perdonan las equivocaciones cuando sus padres las admiten, pero sufren cuando perciben que deberían hacer algo para aliviar el sentimiento de culpa de alguno de ellos. La peor equivocación es pensar que uno no se equivoca nunca.

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MAL COMPORTAMIENTO

Existen distintas maneras de plantear este tema: 1. Al modo de un juicio negativo hacia el niño: “es agresivo…no respeta…no cumple las órdenes…me ignora…no escucha…” 2. Al modo de una inquietud por saber porqué el niño actúa de esa manera: “ ¿cómo puedo entender a mi hijo…serán celos…será por la separación…? …¿Cómo puedo comprenderlo y ayudarlo?

Cada vez que los padres se molestan por la conducta del niño deberían, pasado el momento de exasperación o de fastidio, hacerse algunas preguntas:

 ¿ Tendremos nosotros algo que ver con esas reacciones de nuestro hijo?  ¿ Estaremos siendo poco tolerantes?  ¿ Ese comportamiento no se parece al de alguno de sus padres o familiares?  ¿ No será una consecuencia de ciertas actitudes nuestras?  ¿No estaremos reprochando algo que nosotros también hacemos?

En más de una oportunidad he escuchado a niños inteligentes a los que se les dice “eres un maleducado”, responder “ustedes me educaron”, y tienen razón. Entonces, los padres para salir del paso, se echan culpas mutuamente “eso te lo enseñó tu padre…aquello lo aprendiste de tu madre…” o encuentran alguna otra relación que pueda ser la causante de tan mala influencia “ te contagias de tus vecinos…esos amigos tuyos no son una buena compañía…”

Si los padres verdaderamente desean un cambio de actitud en sus hijos, no pueden eludir la responsabilidad que les cabe en el asunto. Es su derecho querer que el niño tenga buenas costumbres, sepa pedir bien las cosas, salude respetuosamente, de las gracias, ordene sus juguetes, respete los horarios, etc. Pero es su obligación comprometerse con el trabajo que implica transmitir esas enseñanzas.

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Cuando el resultado de la educación no es el que supuestamente se buscaba, los adultos debemos revisar la manera, el estilo, el método y las ideas que estamos tratando de implementar. Exigir que el niño actúe distinto sin que los padres modifiquen nada, es un imposible y lleva al fracaso sistemáticamente. Esta es la razón por la cual escuchamos tan a menudo frases del estilo:  “hemos intentado todo y sin embargo sigue igual  ” Nunca intentamos todo, la mayoría de las veces, repetimos lo mismo, en distintos tonos de voz y los niños lo advierten “ya me lo dijiste…no me lo digas más” y los padres responden “pero es que tu no me escuchas…si ya sabes lo que voy a decir porqué no haces lo que te pido…” Si la conversación llega a ese punto de esterilidad, significa que hay que buscar otra manera de acercarse al niño. Esto requiere humildad y valentía de parte nuestra ya que no siempre es fácil reconocer que a veces los adultos somos bastante maleducados, caprichosos, agresivos e irresponsables ¿ O no?

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MALTRATO INFANTIL

Afortunadamente, se crean cada día más Organismos Nacionales e Internacionales, gubernamentales y (sobretodo) no gubernamentales a favor de la infancia, denunciando y difundiendo a través de los distintos medios las crueldades infligidas a los niños: explotación de menores, abuso sexual, secuestro y robo de bebes, niños tomados como rehenes, niños apaleados, niños de la calle, niños entrenados para luchar en la guerra…

Sería imposible abarcar la trascendencia del problema en unas pocas líneas, considerando además sus múltiples dimensiones: legal, política, económica, social y psicológica. Esta última es la que intentaremos desarrollar en este lugar.

Es importante destacar que no es posible llamar con el mismo nombre- maltrato infantil- ni incluir en una misma serie de fenómenos:

1. Las crueldades mencionadas anteriormente, que se realizan con total premeditación y alevosía. Todos los que están implicados en esas perversiones saben lo que hacen, porqué lo hacen y con quienes lo hacen. Sus actos son intencionales y tienen objetivos claros. En estos casos es posible responsabilizar y castigar legítimamente a los culpables.

2. Los malos tratos que sufre un niño por indiferencia, descuido, ignorancia o equivocación de sus padres o adultos en general. A menudo los niños padecen sufrimientos terribles, accidentes mortales, angustias catastróficas, enfermedades mentales o psicosomáticas por falta de comunicación y de intercambio humano. En estos casos: ¿ Es posible responsabilizar y castigar legítimamente a los culpables? … Henos aquí frente a un tema más que problemático. Un ejemplo: dos niños pueden presentar quemaduras graves del mismo grado. A uno de ellos un adulto lo quemó intencionalmente, el otro se quemó por descuido de la persona que lo tenía a su cargo. El daño en el cuerpo es el mismo. Pero el sentido que tiene ese dolor para cada uno de ellos es distinto. ¿Cuál sufre más?  ¿El que descubre que la persona en la cual él creía, lo lastimó y es culpable de su dolor?

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 ¿El que recibe cuidados y disculpas por parte de la persona que debía cuidarlo y no prestó atención? La respuesta no es sencilla. Uno de los niños podría afirmar “mi mamá es mala” y el otro, “mi mamá no estaba”. Después habrá que ver como procesa cada niño esa realidad que le toca vivir. Nadie puede asegurar con certeza el efecto que ha de producirse. Depende de la naturaleza, la vida interior y el deseo de vivir de cada niño. Si la esperanza y la confianza en el mundo no murieron, los niños aceptarán ser ayudados. Cuando surge y se instala el sentimiento de que la vida no vale la pena de ser vivida, se abre el camino hacia la autodestrucción. Un niño frágil, es más dependiente, más vulnerable y requiere mayores cuidados. Un niño fuerte puede resistir mejor los embates de la vida y aprende rapidamente a arreglarse solo o a buscar ambientes más felices. Hay niños que, a pesar de las tragedias vividas, siguen creyendo en las hadas madrinas. Otros niños jamás la oyeron nombrar.

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¿DUDAS DE LOS NIÑOS?

No es conveniente evadir las preguntas que hacen los niños: es preciso enterarse bien de lo que desean saber, ellos se encargarán de decir “basta” o dejarán de prestar atención como señal de que ya ha sido suficiente.

Durante la infancia, los mejores intrlocutores de los hijos somos los padres, no deleguemos nuestra responsabilidad. El amor infantil Hacia los padres:  Cuando sea grande voy a ser policía para llevarte a la cárcel y además voy a prohibir que vayan a visitarte.  Quiero que ese loco de papá se muera en este instante porque no vino a mi fiesta de fin de curso. Hacia los hermanos:  ¿Qué te parece si dejamos a Francisco con tu tía y nos quedamos a vivir en casa sólo papá, tú y yo?  Tengo una buena idea: la tiramos a Marina por la ventana.  No te preocupes mamá, ya encontré una pelota para jugar al foot- ball: lo pateo a Fede.  Mira cómo lo quiero a mi hermanito: lo abrazo fuerte, fuerte hasta que no respire más y después lo hago revivir con una bofetada. Hacia los amigos:  Camila no es más mi amiga, es mi peor enemiga. Ojalá que se le pierdan todas las figuritas y que los varones le rompan los útiles.  No invitaré a Ezequiel a mi cumpleaños y en la escuela lo voy a cortar en mil pedazos con mis tijeras.  Hoy es el día más triste de mi vida, la maestra me sentó al lado de un niño que siempre tiene mocos y nunca se limpia.

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¿Son estos niños, malos? ¿Agresivos? ¿Maleducados? No. Son niños que no temen expresar sus sentimientos en voz alta y gracias a que saben usar palabras, no actúan impulsivamente. La sociedad, en general, no ve con buenos ojos la expresión de la hostilidad y todos nosotros- o la mayoría- nos esforzamos por mantener las buenas formas. Intentamos ser educados, amables y bondadosos. Es esta una exigencia cultural, sin la cual la vida en sociedad sería imposible. Sin embargo, en la naturaleza humana es posible encontrar sentimientos contradictorios: amor y odio, lástima y fastidio, remordimiento y regocijo, deseo y temor. El saber acerca de este fenómeno permite reconocer, lo que surge dentro de uno, sin avergonzarse. Cuando una persona- niño o adulto- confía en la bondad y generosidad de sus sentimientos, no precisa ocultar su aspecto más hostil y desagradable. Nadie duda que es más agradable escuchar halagos y palabras de amor. Pero lo otro también existe, y si no se dice, actúa solapadamente. Si pensamos en la salud mental del niño, deberíamos preocuparnos por aquel que jamás da muestras de enojo. Ante estos casos es útil preguntarse: ¿Será que este niño no confía en que el amor es más fuerte?

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Quiero aprender a ser grande ¿Qué hacemos los padres- los adultos en generalfrente a ese sentimiento que padecen los niños?

1. La tendencia a sobreproteger al niño, tratándolo como “pobrecito”, corriendo tras él para evitarle las frustraciones, las caídas y los errores que lo ayudarían a aprender cómo y cuando se pueden hacer determinadas cosas. El riesgo de este comportamiento es el de mantener al niño alejado de la experiencia que lo fortalece y que promueve con cada logro un aumento de su autoestima.

2. La tendencia a abusarse de la dependencia hacia nosotros. Sin llegar al extremo del maltrato evidente, hay maneras sutiles de hacer sufrir a un niño: bajo el lema de “respeto a los mayores” los niños a menudo deben acatar órdenes- arbitrarias y contradictorias- que no comprenden, por temor a perder el amor de los padres. En este sentido obran también las amenazas y los chantajes, que inspiran miedo, cuando no-temor, pero no respeto.

Cualquiera de estas 2 tendencias contribuye a menoscabar la autoestima del niño:  En la sobreprotección, en el fondo, se está considerando al niño como a un inválido, incapaz de asumir las consecuencias de sus actos y de valerse por sí mismo. De este modo, sólo se conseguirá reforzar la dependencia y el sentimiento de impotencia.  En el abuso de poder, según la intensidad y frecuencia del abuso, es posible engendrar resentimiento, odio, sed de venganza o bien una apatía producto de la resignación y de la desaparición del espíritu de lucha.

Un niño crece feliz, más allá de las circunstancias por la que tenga que atravesar, cuando conserva su alegría de vivir. Para crecer necesita que le enseñen con amor, ni sólo rigor, ni sólo misericordia: “Lo que hiciste no era lo conveniente, la próxima vez podrás encontrar otra manera que te de mejor resultado, yo confío en ti”. A los padres nos gusta sentirnos orgullosos de nuestros hijos y pocas veces pensamos en lo importante que es para ellos sentirse orgullosos de tenernos como padres.

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NECESITO UNA MAMÁ

- Tatiana, una niña siempre vivaz y divertida, está triste y nada le causa demasiado entusiasmo. - Francisco, un niño muy inquieto tanto en la casa como en la escuela, se calma cuando la maestra lo abraza. - Ingrid vive asustada cuidando a su madre embarazada, y se preocupa ante cada uno de sus movimientos. - El pequeño Nicolás no para de llorar y su padre enardecido estuvo a punto de salir dejándolo solo en su cuna. - Sofía confiesa que le tiene pánico a las alturas pero no se lo puede decir a su mamá porque ella tiene más miedo que la niña. - Octavio no duerme de noche por temor a que vuelvan los ladrones como aquella noche y su mamá no los escuche. - Cuando Gilda tuvo sus reglas por primera vez, no sabía qué era eso, se asustó y no sabía a quien contarle. Miguel se desespera por ir a la casa de sus amigos para tomar la merienda porque su mamá siempre se olvida de comprar comida.

Hay momentos en la vida de un niño en los cuales necesitan muy especialmente una mamá. Tal vez su madre esté ausente- aún estando presente-, deprimida, angustiada, retraída, enferma, desganada, desbordada o despistada sin saber cómo ayudar a su hijo. A menudo se piensa demasiado apresuradamente en consultar a un profesional, o se atosiga al niño con preguntas o bien se pasan por alto esos estados de sensibilidad y ansias de mimos.

Un niño hasta los 7 años aproximadamente, necesita aún el contacto físico: besos, abrazos, caricias además de las palabras de aliento, de consuelo y de estímulo. Por supuesto, no bajo cualquier circunstancia. Si el niño se encuentra jugando y la madre siguiendo su impulso le dice “ven a darme un beso” o lo levanta de su cuna- mientras su bebe duerme plácidamente- para tenerlo en brazos porque no lo vio durante muchas horas, sólo va a conseguir fastidiar a su hijo.

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Los niños que pueden comunicar sus sentimientos con facilidad, se expresan abiertamente “ Hoy no tengo ganas de ir al cumpleaños, quiero quedarme contigo y que me leas muchos cuentos”. Otros niños no saben muy bien lo que les pasa y lo dicen con llantos, abrazándose a un muñeco o al contrario, maltratando al muñeco.

Existen madres, que si bien aman a sus hijos, desearon tenerlos y se preocupan por ellos, no han superado aún su condición de hijas y necesitan ellas mismas ser consoladas y cuidadas. Se angustian con la angustia de sus bebes, no pueden atender sus necesidades afectivas y a veces ni siquiera las perciben, tan pendientes están de sus propios sentimientos. Los hijos intentan llamar la atención de su mamá y reclaman mimos. Si no encuentran eco- pero saben que los mimos existen- los buscan en otra parte: en la abuela, la tía, la madre de un amigo, la maestra, alguna persona que sepa “ hacer de mamá” aunque sea por un rato. ...Alguien que sin preguntar ni cuestionar nada, lo tome en sus brazos, le prepare algo que le guste, le diga cada tanto “ mi amor” y no le pida nada a cambio.

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NO QUIERO IR A LA ESCUELA

En más de una oportunidad los niños se quejan de la escuela porque escucharon a otros niños más grandes protestar en voz alta. Es importante poder diferenciar una queja- para la cual no tienen demasiadas explicaciones- de un problema real. El problema suele aparecer con más frecuencia en dos momentos claves: 1. La entrada al jardín de niños Con la entrada al jardín de niños se inicia la vida socializada, y esto es una adquisición importante, pero tiene un precio: el niño pierde algo de la intimidad de las relaciones familiares. Es esperable que durante la etapa de adaptación, un niño tenga momentos de entusiasmo alternados con momentos de desilusión (que ocurren cuando el niño percibe claramente que para estar en un lugar es preciso dejar de estar en otro lugar). Una adaptación que transcurre sin idas y vueltas es más cómoda para los padres y las maestras, pero puede indicar una dificultad, por parte del niño, para registrar el cambio. Si este período se prolonga demasiado en el tiempo, la experiencia está despertando una angustia excesiva. Los motivos posibles hay que buscarlos en:  la falta de preparación del niño para el cambio  un apego muy intenso entre la madre y su hijo  una dificultad por parte de la maestra y de la institución para hacer frente a esta dificultad 2. La entrada a la primaria . La entrada a la primaria y la caída de los dientes de leche marcan el fin de una etapa en la cual casi todo dependía de mamá y papá. A partir de este momento se requiere del niño mayor responsabilidad y autonomía. El aprendizaje- largamente anhelado- de la lectura y de la escritura acerca al niño a un nivel de comunicación hasta ahora reservado a los adultos. Este logro los llena de orgullo, pero la añoranza de un tiempo en que jugar era lo más importante, se hace sentir igual. El recreo es esperado con impaciencia ya que es el momento de reencontarse con su cuerpo en movimiento. La inmovilización a la que se ven sometidos ciertos niños produce en ellos una tensión tal, que les impide a menudo concentrarse y prestar atención. Los niños, aún a los 6 y 7 años, necesitan moverse y buscan el contacto corporal. Al contrario de lo que se cree, cuando más les interesa y les conmueve lo que están viendo

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o escuchando, mayor es su necesidad de movimiento. Se comprometen de cuerpo y alma.

¿Porqué habría de ser más conveniente que los niños permanecieran frente a la maestra y al pizarrón en el mismo estado de quietud que cuando miran la televisión?

Es probable que los maestros teman el caos y el desenfreno en las aulas. Sin embargo, muchos de ellos habrán observado que determinadas actividades o investigaciones que involucran también el cuerpo del niño y no sólo su intelecto, resultan ser experiencias muy gratas y beneficiosas. Si esas experiencias no son siempre realizables, se debería al menos dar al niño la oportunidad de expresar su malestar. En algunos colegios los alumnos evalúan a sus profesores.

Lo que hace falta, cada tanto, es un poco de creatividad.

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PAPÁ, NO ESTÁ, PERO EXISTE.

Tal vez viaja a menudo o trabaja muchas horas o vive en otra casa o en otra ciudad; o partió sin dar señales de vida. Quizás es un hombre poco valorado por la madre del niño o por la sociedad. En algunos casos el padre es desconocido, en otros fue un amor pasajero de la madre. Están también esos niños que ya no tienen a su papá vivo. Un padre puede estar ausente de varias maneras. Pero ausencia no es lo mismo que inexistencia. Un hijo es siempre el producto de un hombre y una mujer, aunque alguno de ellos esté ausente desaparecido o muerto. Incluso los hijos criados por parejas homosexuales, adoptados o nacidos por inseminación artificial existen porque hubo participación de un elemento masculino ( aunque sólo sea a través de su semen) y un elemento femenino. La fantasía de una mujer auto- gestante, en primer lugar corresponde a una no aceptación del aporte del hombre y en segundo lugar- y como consecuencia de lo anterior -, se genera una distorsión de la realidad perniciosa para la estructura mental del niño ( o sea de un hombre o una mujer en potencia). Una mujer puede desear prescindir de la presencia de un hombre en su vida y mientras no haya un hijo en juego es libre de sostener las teorías que mejor le convengan a sus proyectos. Cuando esa mujer es madre y asume la responsabilidad de criar a su hijo, ya no tiene la misma libertad para sostener cualquier ideología. A ningún hijo se le debe decir “tú no tienes padre” porque eso distorsiona la naturaleza de las cosas. ¿Qué se le puede decir a un niño cuyo padre está ausente? 1. En familias en las cuales el padre se ausenta con frecuencia, pero convive con la familia: “ tú papá no está en casa pero está presente en mi cabeza y en mi corazón, por lo tanto yo te hablo teniendo en cuenta lo que piensa él. Cuando regrese verás que no son caprichos míos”. 2. Luego de un divorcio: “ aunque tu papá no sea más mi marido, sus palabras en cuanto a tu educación siguen teniendo peso para mí” o bien “tu papá y yo pensamos este tema de muy distinta manera, yo te doy mi opinión y escucharás también la de él”. Si las versiones de ambos padres son irreconciliables, se recurrirá a un tercero neutral. Causa daño psíquico a un niño decirle “tu papá no cuenta, tú sólo me tienes a mí”, eso en todo caso lo decidirá otro adulto responsable ( un juez, por ejemplo) . 3. Sí el padre ha muerto: “ las palabras y las ideas de tu papá siguen vivas para nosotros, yo recuerdo las cosas que para él eran importantes como padre “ 4. Cuando el padre es desconocido: “ tú tienes padre, sino no hubieras podido nacer, pero él sólo participó en tu gestación “ o según el caso “ yo sabía que tu padre no iba a vivir

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con nosotros, pero yo elegí tenerte y criarte a pesar de eso” o bien, en el caso de gestación por violación “ tú padre quiso mi vientre, tú quisiste nacer y yo quise criarte”. Entiendo que es difícil generalizar y que cada situación merece una especial consideración. Lo que sí debe ser tomado como regla es que un niño no debe sentir jamás que es propiedad de su madre ( o de su padre, cuando es la madre la que desaparece de su vida. Nadie puede decirle “soy tu dueño, hago lo que quiero contigo”. Una madre, por más desprecio y resentimiento que tenga hacia el padre de su hijo, no tiene derecho a excluir la existencia del hombre. Puede que sea borracho, criminal, canalla o como se lo quiera juzgar, pero es el padre que tiene o que tuvo y forma parte de la historia de ese niño. Ser madre, es aceptar que el niño es también hijo de un padre. También en el supuesto caso de clonación a partir de una mujer, ésta que se pretende clonar fue gestada con la participación de los elementos masculino y femenino.

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¿POR QUÉ PELEAN LOS NIÑOS?

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“Me sacó el lugar” “Se burla y dice que soy gorda” “Ella no quiere ser más mi amiga y ahora está con Lili” “No presta sus juguetes” “Me molesta” “Golpea a propósito”…

Entre humanos- hermanos, amigos, compañeros y más adelante novios o espososinevitablemente surgen peleas, discusiones, rivalidades, celos o simplemente fastidio. ¿Porqué habría de ser diferente? En toda convivencia hay períodos de enamoramiento( “nos amamos”…”somos íntimos”) y períodos de desencanto (“lo odio”…”no la quiero ver nunca más”). Está en la naturaleza humana suponer que los demás debieran ser iguales a uno y tolerar las diferencias es un largo aprendizaje que dura toda la vida. Las diferencias en general son vividas como una cuestión de inferioridad o superioridad, la primera genera un sentimiento de impotencia y de dependencia; la segunda, produce irritación y tensión en los otros. Sé muy bien que las peleas entre niños exasperan a los padres, quienes a pesar de haber intentado todopenitencias, gritos, amenazas- no logran disminuir la agresividad. Es importante aclarar, que en los niños pequeños no existe la intención de causar daño, y su reacción es un mecanismo de defensa frente a una frustración o a una desilusión. Quizás pueda servir de ayuda en los momentos de tensión, pensar que: 1. Cuando un niño se ensaña con otro es porque existe entre ellos una atracción, un interés especial: en sus juguetes, su silla, sus habilidades, su desenvoltura, sus padres. 2. Un niño- como todo ser humano- supone que lo del otro es mejor que lo suyo y desea estar en su lugar. 3. La defensa ante ese sentimiento es asumir la actitud contraria: ostentar lo propio, mostrando las plumas, como el pavo. 4. La pelea surge antela impotencia de los niños para intercambiar sus cosas o para separarse. No pueden ni juntarse ni alejarse. Si ustedes observan o escuchan los actos y dichos de los niños en medio de una pelea notarán que siempre uno de ellos arrebata algo al otro, y cuando ya manejan el lenguaje,

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en el diálogo estarán siempre presentes las expresiones del estilo: “ES MIO…YO… DAME…YO LO QUIERO…EL MIO ES MEJOR…LA MIA ES MAS GRANDE…”

La tensión es al principio sutil y manejable pero puede también ir subiendo de tono y causar mucho ruido y estruendo. Las intervenciones deberían apuntar a ayudar a cada uno de los niños a: Reconocer el valor de sus pertenencias, sus aptitudes, su creatividad, su iniciativa y la de los otros”: Mira tu también tienes un autito, pero es verde, no tiene puertas pero lleva dentro un conductor”…
• Aceptar las diferencias sin emitir juicios de valor acerca de lo que es mejor o peor: ”Es cierto que Lucía tiene el cabello más largo, pero a ti te queda precioso ese peinado porque se te ven los aretes”…”Tal vez su papá tenga más dinero que el tuyo, pero está tan ocupado con los negocios que no tiene tiempo de jugar con sus hijos”… Conocer sus debilidades y las de los demás: ”Es verdad que Francisco dibuja muy bien, pero tu tienes una letra hermosa”…” Ella quisiera ser tan sociable como tú, por eso te pelea cada vez que tu vas con otras amigas”… Vale la pena recordar que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.

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¿PORQUÉ JUEGAN LOS NIÑOS?

Recientemente observaba el juego de 4 niñas: Margarita y su amiga Mora, ambas de 7 años, Celeste de 5 años y Lucy de 4 años. Jugaban a la maestra: había una directora “monstruosa”- según palabras de ellas-, una maestra “malísima”, una alumna que intentaba obedecer y la madre de esta niña que la regañaba constantemente a fin de que hiciera las tareas.

Se escuchaban frases del estilo de: “Te vas ya del salón …cierra la boca inmediatamente…no te levantes o irás con la directora…quédate quieta…eso está muy mal hecho…tienes que hacer todo de vuelta…no molestes a tus compañeros…”

El tono no era precisamente cariñoso y tierno, se trataba de imperativos proferidos a los gritos. A tal punto era ruidoso ese clima que el adulto tiende la (mala) idea de entrometerse:

-¿Pasa algo niñas? - No, mamá- responde enojada Margarita- déjanos, el juego es así…es una escuela dónde maltratan a los niños, yo soy la directora, Mora la maestra, Celeste la alumna y Lucy su mamá. - ¿Y los padres saben que hacen eso con sus hijos? - Claro, no ves que Lucy es una mamá y la obliga a ir a esa escuela…bueno, ahora puedes irte que tenemos que seguir jugando.

La observación del juego nos muestra que no son sólo situaciones de ensueño las que los niños comparten y disfrutan. En general no hay una escena, por más idílica que parezca en sus comienzos, en dónde en algún momento no surja un personaje “monstruoso” que humilla, exige, grita. Puede ser una mamá, una maestra, un dentista, un policía, etc.

Los roles suelen intercambiarse: “está bien primero eres tú el malo, después me toca a mí”, aclaran los niños, dejando bien en claro que se trata de un juego y que por lo tanto cada uno puede elegir lo que quiere hacer.

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¿Porqué esa preferencia por los juegos en los cuales intervienen, aunque sea en una dosis mínima, el miedo y la angustia?

1. Porque, justamente a través del juego los niños procesan lo que ven, lo que escuchan, lo que fantasean, lo que temen y lo que padecen. 2. Porque el juego es la posibilidad que tienen de hacer activamente lo que sufren pasivamente.

Esto no significa que el juego sea un fiel reflejo de la realidad objetiva del niño, de lo que se trata es de su realidad subjetiva. Un niño juega verdaderamente cuando puede entrar y salir del juego con naturalidad, si se lo toma muy en serio, el tema lo compromete afectivamente. Sucede como cuando nosotros adultos vemos una película: si no creemos nada de lo que estamos mirando, la película no tiene encanto; si lo creemos demasiado, nos confundimos con el personaje. Como dijo una de las niñas: “Jugar es tener un tiempo (mucho tiempo) para hacer lo que no se puede hacer en la realidad”.

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¿PORQUÉ? ...¿PORQUÉ?

Alrededor de los 3 años, y antes también, los niños preguntan ante cualquier situación, decisión o propuesta “¿Porqué?”. La cosa más trivial o el tema más comprometido son cuestionados con la misma insistencia:

 ¿Porqué el cielo es azul?  ¿Porqué la abuela usa pañales?  ¿Porqué no tienes plata?  ¿Porqué quieres leer?  ¿Porqué Dios es invisible?

Al principio la atención está dirigida principalmente a la vida amorosa y sexual: las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, la gestación, el nacimiento, la intimidad de los padres (“¿Porqué yo no tengo una cosita como la de mi hermanito…porqué las nenas se sientan para hacer pis…porqué yo no tengo unos senos grandes como los tuyos…porqué los hombres no pueden tener bebes en su panza…porqué papá y tu cierran la puerta de la recámara…porqué no quieres que me case contigo? …Etc., etc.”)

Cuando sus preguntas han sido escuchadas y su curiosidad sexual respetada, el deseo de conocer se desplaza hacia otros intereses. Las respuestas son sin duda importantes ya que ayudan al niño a saber algo más acerca de la realidad que lo rodea y los temas que le intrigan. Pero lo importante no es sólo obtener respuestas, sino también mantener vivo el deseo de investigar y de aprender. El hecho de preguntar no debería perder jamás su sentido y su razón de ser.

Observando a los jóvenes de hoy, uno se pregunta ¿Qué pasó con ellos? ¿Cuándo perdieron sus ansias de saber? ¿Dónde quedó esa curiosidad infantil, siempre insatisfecha que promovía la búsqueda constante de nuevas respuestas? Un profesor apareció un día muy entusiasmado con su proyecto de compartir con los alumnos una película polémica. El tema central era una discusión acerca del origen del hombre: un científico que defendía la teoría evolucionista de Darwin es enjuiciado por atentar contra la moral religiosa.

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Tampoco en esa ocasión hubieron comentarios u opiniones (a favor o en contra)…Y pensar que ese mismo tema planteado a niños de 4, 5 o 6 años produce las más diversas teorías, los diálogos más sorprendentes y un entusiasmo contagioso por comprender los enigmas de este mundo: (”¿El primer humano hablaba? ¿Cuál fue su primer palabra? … ¿Porqué Dios no quiere que lo vean y él quiere vernos todo el tiempo? …En el cielo hay una reunión porque están Dios, el abuelo, Moisés y la mamá de Juana…¿Para los judíos Dios era mono? …”)

¿Qué hubo- o no hubo- entre el Jardín de niños y las aulas de la Universidad?

¿Será posible despertar al niño preguntón que dormita en algún lugar de la memoria de tantos jóvenes y adultos indiferentes? Las preguntas incomodan, molestan, dan trabajo y a veces angustian, es cierto. Pero dejarlas morir en silencio, es un atentado en contra de la naturaleza humana y sus ansias de saber.

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¿QUÉ DEBO DECIRLE?

Es difícil ponerse de acuerdo entre padres, entre colegas e incluso con los mismos niños, respecto a la calidad y cantidad de información que estos últimos deben recibir: ¿Qué se les puede ahorrar y qué es preciso explicar? .

1. En los padres existe casi siempre la tendencia a proteger a los hijos de aquello que pueda causarles dolor preocupación o ansiedad. El argumento más frecuente suele ser: “Es demasiado pequeño aún... ya tendrá tiempo”.

2. Entre colegas se dividen las opiniones: están los que piensan que hay que adaptar al niño a la realidad y los que creen que se debe mantener al niño al margen de los temas que ocupan a los adultos.

3. Los niños quieren “jugar” a ser grandes sin dejar de ser pequeños. Lo que se observa habitualmente es que ellos desean conocer el mundo en el que viven los adultos, pero sin quedar atrapados en él: “Ya entendí, no me comprarás más golosinas todos los días, ahora no me sigas hablando de la crisis”...”Cuéntame porqué te separaste de papá pero no empieces a criticarlo”.

Sería imprudente tratar de encontrar una respuesta standard que abarque todas las situaciones: cada una exige ser evaluada cuidadosamente según la edad, la sensibilidad y la capacidad del niño para compartir el impacto de la información que recibe.

Existen algunos criterios que merecen tenerse en cuenta a la hora de decidir si es útil o no, hacer determinados comentarios a un niño:

 Una verdad debe ser dicha por alguien en quien el niño confíe y ante quién pueda expresar sus quejas, sus lamentos, su enojo, su miedo, su sorpresa o su pena.

 Es importante recordar que los niños, a pesar de su aparente distracción, no viven en una “burbuja”, y su percepción auditiva y visual es mucho más aguda que la de los adultos. Seguramente ellos ya vieron u oyeron lo que nosotros queremos ocultar.

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 No debemos restar importancia a la influencia de los medios: los mensajes son constantes. Ni siquiera cuando los niños están viendo dibujos animados se pueden evitar las tandas publicitarias cuyos contenidos, a menudo no contemplan la audiencia.

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¿QUÉ ENTIENDEN LOS NIÑOS?

1. El bebé reconoce las palabras mucho antes de aprender a hablar: las palabras son parte de su alimento tanto como la leche (es frecuente que hablemos mucho de él, pero no le hablamos a él). Un niño al que le hablan aprende a hablar más rápido, de este modo aumentan sus posibilidades de expresión.

2. El niño percibe el clima del ambiente: se calma con la tranquilidad de los padres, se altera con su angustia. su sensibilidad es mayor que la nuestra y su ánimo más inestable.

3. El buen humor permanente no existe: hay buenos y malos momentos. si estamos en un mal día o en una mala época le diremos al niño “no es contigo, estoy nerviosa por otros motivos”. nuestro hijo va a ir aprendiendo a reconocer las variaciones del entorno, así como aprendió a reconocer la diferencia entre el día y la noche.

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¿QUÉ ESPERA UN HIJO DE SUS PADRES? Q

“Los padres que esperan reconocimiento de sus hijos (algunos incluso lo exigen), son como esos usureros que arriesgan voluntariamente su capital con el fin de cobrar intereses”, escribió Franz Kafka en su diario. Sabemos, a partir de la carta dirigida a su padre, los terribles padecimientos que este escritor sufrió en la relación con éste.

No querríamos recibir de un hijo nuestro una carta que revele tales torturas, ni escucharlo compararnos con usureros que sólo se preocupan por sus intereses. El dolor es parte inevitable de la vida. Sin embargo es posible evitar el exceso de sufrimiento que trae como consecuencia una inhibición en el desarrollo y en las relaciones humanas, atenta contra la autoestima y quebranta la esperanza.

En numerosas parejas de padres aparece la misma inquietud:

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo para que determinado acontecimiento- muerte de un ser querido, divorcio, enfermedad, celos por la llegada de un hermano, cambio de casa, etc.no lo traumatice?

En primer lugar algo fundamental:

 Una situación por más triste que sea no tiene porqué ser traumática, en el sentido de provocar perturbaciones mentales severas.  Lo que hace que un hecho sea traumático es el silencio, el ocultamiento o la mentira en torno a lo ocurrido.

¿Qué espera de sus padres un hijo que atraviesa un momento de crisis o de dolor?  Ser escuchado: que atiendan sus preguntas y no le contesten “no pasa nada”.  Recibir consuelo y ayuda para confiar en qué podrá superar la situación. Una manera de decirlo sería por ejemplo: “yo se que es difícil y triste para ti, la vida es a veces así, pero pronto recuperarás tus ganas de reír y de jugar y sentirás que has crecido”. 70

 Sentir seguridad. Un niño pequeño necesita- especialmente en momentos de crisismantener a salvo su autoestima y no temer por la continuidad de su existencia. Por ejemplo en caso de divorcio, le alivia escuchar “ Tú seguirás teniendo la misma mamá, el mismo papá, el mismo apellido, aunque cambies de casa. Tú no te divorcias ni de mamá ni de papá. Tú serás siempre nuestro hijo”.  Saber que sus sentimientos van a ser respetados, tanto su llanto, como su enojo o su sensación de impotencia. Se sienten comprendidos cuando uno puede decirles: ”yo te entiendo, en momentos así yo he sentido algo parecido, a todos nos pasa”.

Nuestros hijos esperan de nosotros solidaridad y cooperación para que cada dificultad de su vida, lo fortalezca. Un niño que se siente apoyado, aprende a confiar en su capacidad para enfrentar lo que la vida le depare.

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MI HIJO NO HACE CASO  No se deja vestir  No quiere irse a dormir  Se enfurece cuando le impedimos algo  Hace berrinches  Tiene rabietas  No acepta límites …Ya no sabemos qué hacer ¿Existen padres que en algún momento no hayan pronunciado- exasperados o vencidosestas frases? Pues, sí. Lamentablemente son aquellos padres, o educadores, que jamás consultan por los niños: son obedientes, callados, no molestan, no hacen ruido, se adaptan automáticamente a cualquier consigna, comen lo que les dan, duermen cuando se lo piden, no ensucian su ropa…¡ no traen ningún problema!. Si estos niños llaman la atención es por algún síntoma en relación al cuerpo: Por ejemplo: enuresis, estrabismo, problemas dermatológicos, obesidad, etc.. ) Aunque resulte paradójico, debemos entender la rebeldía, la desobediencia, el negativismo, las rabietas y los berrinches como signos positivos y expresivos de una personalidad en formación, esta etapa del desarrollo se evidencia alrededor de los 2 años. Si un niño a esta edad no da ninguna señal de oposición- entrega sus juguetes con demasiada facilidad, no se ofende, no protesta ni se defiende cuando le sacan o le niegan algo- debemos preocuparnos: ese niño tiene miedo de exponerse. En el mejor de los casos, necesita mantener en secreto sus verdaderos deseos. En el peor de los casos, ya no sabe lo que desea o ya no desea. Ahora sí, a partir de la explicitación de estos aspectos fundamentales para la comprensión del desarrollo de la personalidad en el niño, podemos ocuparnos de las dificultades de los padres durante estos períodos. Dicho en otras palabras: el primer paso para abordar el tema es reconocer lo complicado que resulta para los padres y/o educadores vérselas con unos niños que- a pesar de la torpeza, la inmadurez y la impulsividad propias de la edad- intentan comunicar su gusto, sus ganas, sus necesidades, su vitalidad, su ritmo, su desacuerdo, como pueden. No queremos sofocar la expresividad del niño. Tampoco debemos dejarlo librado a sus impulsos. Cualquiera de estas dos posiciones termina siendo destructivas y llevan a la enfermedad. 72

¿Significa esto que hay que dejar actuar al niño según sus antojos? Por supuesto que no. ¿Es posible respetar su individualidad sin dejar de ejercer la autoridad? Por supuesto que sí.  Un niño que se siente respetado, respeta; si se siente engañado, miente.  Un niño que se siente escuchado, escucha; sabe que hablar vale la pena.  Un niño al que se le dan razones verdaderas y válidas, aprende que nadie –no sólo él- puede hacer todo lo que quiere en cualquier momento. Una buena manera de poner en práctica estas ideas, es decirles- o al menos pensarcada vez que tengamos que lograr que hagan o dejen de hacer algo: “ yo entiendo que tú en este momento tengas ganas de otra cosa, ya veo que hay cosas que a ti te gustaría decidir, eso significa que has crecido, pero…lo que tu pides no es posible ahora…o no es posible nunca para nadie, tampoco para papá y mamá…o puede ser peligroso si no lo sabes usar, espera a que te lo enseñemos…” dependiendo de lo que esté en juego. Jamás obtendremos buenos resultados oponiendo a sus caprichos, los nuestros. Ellos quieren y necesitan saber porqué no pueden hacer lo que les da la gana. Exigen respuestas sinceras.

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¿QUÉ LE ESTARÁ PASANDO A MI HIJO?

 Un niño habitualmente activo y despierto se muestra decaído, inapetente o retraído.  En otro niño, en general tranquilo, aparecen conductas que denotan ansiedad, inquietud, falta de atención, actividad constante, perturbaciones en el sueño, ataques de furia, etc.

La consulta con el medico debe ser siempre el primer paso a fín de descartar cualquier tema orgánico. Si se demuestra que su estado físico es bueno, comenzaremos entonces a investigar las razones psicológicas de los cambios que llamaron nuestra atención.

 Los niños manifiestan sus emociones a través de su comportamiento, como así también de sus juegos y sus dibujos. Hace falta mucho recorrido para que puedan expresarse a través del lenguaje y decir por ejemplo: “ mamá, estoy triste “ o “extraño a papá” o simplemente “no sé lo que me pasa”. Recordemos que los niños tienen una sensibilidad mucho más rica que la nuestra para percibir las variaciones en el ambiente: están siempre pendientes de nuestra mirada, nuestros gestos, nuestras presencias y ausencias (aunque parezcan muy concentrados en otra cosa). Consideremos ahora las novedades (buenas y malas) que se sumaron a nuestra vida cotidiana. Una mamá angustiada pregunta a el especialista por una niña que se despertaba de noche varias veces y, según parecía, muy angustiada. Al final de su mensaje, la mamá comenta que está embarazada de 2 meses y que se mudaron hace 2 meses también. Con esta anécdota se muestra cómo esta madre, encuentra casi sin darse cuenta, las razones del malestar de su hija. Hay otras situaciones menos evidentes y que sin embargo los hijos presienten: discusiones entre los padres, alejamiento, enfermedad o muerte de un familiar, crisis personales, problemas laborales, económicos, por nombrar algunas de ellas.

 Cada niño tiene su propia modalidad para comunicar su dificultad para entender lo que está pasando. Confiemos entonces en la intuición de madres: encontraremos el momento más adecuado para hablar al niño, con las palabras nuestras, aunque sólo sea para decirle: “entiendo que para ti también es difícil todo esto, pero puedes contar conmigo, intentaré comprenderte”. Ser madres no es un sacrificio, es un trabajo creativo.

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¡Quiero ser grande!

¿Alguna vez se detuvieron a pensar la tremenda impotencia que siente un niño por saberse tan dependiente de los adultos? Siempre es conmovedor ese banquillo dejado en la cocina o en el baño, testigo de la pequeñez de un niño que usó sus medios para alcanzar aquello que necesitaba o deseaba. La extrema dependencia es tan obvia y nos parece tan natural que apenas nos percatamos que está presente en cada momento de su vida: “mami, alcánzame…mami, no llego…mami tengo sed…papá llévame…no puedo…¿Qué hago? …¿Cómo hago? … Etc.” Su indefensión no es sólo física sino también afectiva. Dependen de los adultos para calmarse, para entender lo que les pasa, para saber lo que sienten, para tener explicaciones acerca de las cosas del mundo que empiezan a conocer. Cuando son más grandes y tienen libertad para expresarse dicen directamente: “Quiero ser grande para faltar a la escuela cuando quiero, para decidir no ir a la casa de los tíos y para cruzar la calle solo…”. El juego, a demás del aspecto lúdico que implica un placer en sí, tiene la función de hacer activamente lo que sufrieron pasivamente: así es como luego de volver de la visita en lo del médico, hacen con sus muñecos, hermanos o amigos lo que el médico hizo con ellos; cuando juegan a la maestra disfrutan regañando a sus alumnos y si hacen de mamá o papá, utilizan las expresiones que suelen estar destinadas a ellos:

“Deja de hacer eso o te castigo…no puedes moverte de ese lugar dónde te he dejado… quédate quieto…”

El mundo imaginario en el que pasan gran parte de su vida y las fantasías que habitan ese mundo (princesas afortunadas, luchadores triunfadores, brujas malvadas, personajes malditos o, al contrario héroes bienhechores) son la manera que tienen los niños de vivir otra realidad que no tenga los condicionamientos y las limitaciones de la vida cotidiana.

¿Cómo hacerles menos penosa esa dependencia ineludible que tienen hacia nosotros?  Evitando que se sienta humillado por ser pequeño y por lo tanto más torpe, más distraído y más ansioso que los adultos para manejarse solo…supuestamente: “ Es lógico que no te salga tan bien, a mí me llevó mucho tiempo conseguir hacerlo bien…”  Estimulando cada uno de sus progresos hacia la autonomía: “qué bien, puedes hacerlo solo, yo confiaba en que si te lo enseñaba ibas a lograrlo…”

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 Recordando y haciéndoles saber que nosotros también fuimos niños y sabemos cuanto molesta tener que esperar que un grande esté dispuesto y tenga ganas de dedicarse a los niños. Cuantas veces tienen que escucharnos decir: ” Mamá está cansada…espera un poco…ahora no puedo…” (aunque sea cierto, es más respetuoso acompañar estas frases con alguna expresión del estilo”: Yo te entiendo que quieras que te cuente un cuento o que quieras jugar, no me olvido, pero espera sólo un tiempo para que yo también tenga ganas”)

 No actuando como sus dueños: “Tienes que hacerlo porque yo lo digo…yo sé lo que tu quieres comer…”

“Feliz de la generación en que los grandes escuchen a los pequeños, porque así los pequeños escucharán a los grandes”, proverbio Arabe.

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El Niño ante la Muerte Psic. Aurora Jaimes Medrano

El concepto de muerte es abstracto y complejo, de ahí que la forma para abordarlo y para su comprensión depende de aspectos tales como la edad, la cultura, la educación, la sociedad y la religión. Asimismo se encuentran implicados aspectos emocionales no sólo para los niños y adolescentes, sino para los adultos.

Existen diferencias entre los adultos y los niños ante la concepción de la muerte. Se ha estudiado que de dependiendo a la etapa de desarrollo intelectual o cognitivo, difiere su comprensión. Ya que un niño menor de 5 años, aún no entiende tres componentes fundamentales de la muerte que son: La muerte es irreversible, definitiva y permanente. La caracteriza por la ausencia de las funciones vitales. La muerte es universal (todos debemos morir). Es por ello que consideran a la muerte un estado temporal como el dormir o marcharse, que aún pueden escucharnos o vernos los difuntos o bien que como son ellos o sus padres nunca van a morir. Se considera que alrededor de los 5-7 años se establece el concepto de muerte, aunque aún "rudimentario". La realidad de la muerte de un ser querido es difícil de aceptar no sólo para el niño sino para un adolescente y adulto. En un niño puede existir aún un pensamiento mágico y egocentrista que intente explicar la pérdida, por lo que en ocasiones el niño puede pensar que debido a algo que hizo este ser querido murió. En general tanto los niños como de edad preescolar y escolar necesitan que se les participe del problema brindándoles información correcta y sencilla, que deberá ser acompañada de apoyo emocional, tal como seguridad y comprensión para afrontar la pérdida.

HABLELE A SUS NIÑOS ACERCA DEL SEXO

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Una función importante de los padres es hablarle a los niños acerca del amor, la intimidad y el sexo. Los padres pueden ayudar mucho si crean una atmósfera positiva en la cual se pueda hablar con sus hijos acerca de estos temas. Sin embargo, muchos padres evitan o posponen esta discusión. Cada año cerca de un millón de niñas adolescentes queda embarazada en todo el mundo y tres millones de adolescentes se contagia con una enfermedad transmitida sexualmente. Los niños y adolescentes necesitan información y dirección de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a su comportamiento sexual, ya que pueden estar confundidos y estimulados en exceso por lo que ven y escuchan. La información sobre el sexo obtenida por los niños de la internet puede a menudo ser inexacta y/o inapropiada. Hablar acerca del sexo puede ser muy incómodo tanto para los padres como para los niños. Los padres deben de responder a las necesidades y al nivel de curiosidad de cada niño en particular, ofreciendo ni más información ni menos de la que el niño pregunta y tiene la capacidad para entender. Puede ser de mucha ayuda el pedir consejo a ministros o sacerdotes, pediatras, médicos de familia o cualquier otro profesional de la salud. Los libros que usan ilustraciones o diagramas pueden ayudar en la comunicación y el entendimiento. Los niños tienen distintos niveles de curiosidad y de entendimiento dependiendo de su edad y nivel de madurez. A medida que crecen, los niños frecuentemente preguntan más detalles acerca del sexo. Muchos niños tienen sus propias palabras para las partes del cuerpo. Es importante hacer uso de las palabras que ellos conocen y con las que ellos se sienten más cómodos, de manera que se haga más fácil hablarles. Un niño de 5 años puede conformarse con la contestación sencilla de que los bebés vienen de una semilla que crece en un sitio especial dentro de la madre. El papá ayuda cuando su semilla se combina con la semilla de la mamá, lo que hace que el bebé comience a crecer. Un niño de 8 años puede querer saber cómo la semilla del papá llega hasta la semilla de la mamá. Los padres pueden entonces hablar acerca de cómo la semilla del papá (o espermatozoide) que viene de su pene se combina con la semilla de la mamá (o huevo) en su útero. Entonces el bebé crece en la seguridad del útero de la mamá por nueve meses hasta que está suficientemente fuerte para nacer. Un niño de 11 años puede querer saber aún más y los padres pueden ayudar hablándole acerca de cómo un hombre y una mujer se enamoran y entonces pueden decidir tener relaciones sexuales. Es importante hablar acerca de las responsabilidades y consecuencias de tener una vida sexual activa. El embarazo, las enfermedades transmitidas sexualmente y los sentimientos o emociones acerca del sexo son temas importantes que deben de ser discutidos. El hablar con sus hijos puede ayudarlos a tomar las mejores decisiones para ellos sin sentirse presionados para hacer algo antes de que estén listos. Si se ayuda a que los niños entiendan que éstas son decisiones que requieren madurez y responsabilidad, se aumenta la probabilidad de que escojan las decisiones buenas o correctas. Los adolescentes tienen la capacidad para hablar acerca de amoríos y del sexo en términos de sus citas y relaciones amorosas. Ellos pueden necesitar ayuda para lidiar con 78

la intensidad de sus emociones sexuales, su confusión con respecto a su identidad sexual y su comportamiento sexual en una relación. Las preocupaciones acerca de la masturbación, la menstruación, las medidas contraceptivas, el embarazo y las enfermedades transmitidas sexualmente son comunes. Algunos adolescentes también batallan con los confilctos acerca de los valores familiares, religiosos o culturales. La comunicación abierta y la información precisa que brinden los padres aumenta las probabilidades de que los adolescentes pospongan el sexo y de que usen los métodos apropiados de control de la natalidad una vez que comiencen su vida sexual. Al hablar con su niño o adolescente, es de gran ayuda el que: • • • • • • • • • Estimule a su hijo a hablar y a hacer preguntas. Mantenga una atmósfera calmada y libre de críticas para sus discusiones. Use palabras que se entiendan y hagan que el niño se sienta cómodo. Trate de determinar cuál es el nivel de conocimiento y entendimiento del niño. Mantenga su sentido de humor y no tenga temor de hablar acerca de su propia incomodidad. Establezca la relación entre el sexo y el amor, la intimidad, el hacerse cargo de los otros y el respeto propio y por su pareja. Comparta abiertamente sus valores y sus preocupaciones. Discuta la importancia de la responsabilidad al escoger y tomar decisiones. Ayude a su hijo a considerar los puntos a favor y en contra de sus alternativas.

Al desarrollar una comunicación abierta, sincera y continua acerca de la responsabilidad, el sexo y las alternativas, los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender acerca del sexo de una manera positiva y saludable

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La educación sexual
Los avances con relación a la educación sexual son notables. No obstante su importancia no está lo suficientemente difundida. Seguramente pesan todavía algunos prejuicios sociales, morales, religiosos y culturales. Sin ánimo de ofender aquellas personas a quienes el tema les produce incomodidad, intentaremos mostrar las consecuencias del desconocimiento, el repudio, la negación, la exclusión de los temas sexuales en la educación de los niños. Las consecuencias suelen ser catastróficas para el desarrollo y la vida futura del niño. Existen, a grandes rasgos, cuatro grandes fallas en la educación sexual de los niños: 1. La falta de información. El tema es tabú, se procura evitar todo lo relacionado con la sexualidad: no se habla del tema. Algunos niños se las ingenian para aprender fuera de casa, otros viven trastornados por lo que sienten y no pueden contar a nadie. 2. La omisión. Distintas partes del cuerpo son nombradas con la misma palabra. Por ejemplo en mi país es frecuente que la palabra “cola” designe el trasero, el órgano masculino y el femenino. Esta falta de discriminación produce confusión respecto a las funciones excretoras y genitales. 3. El exceso de estimulación Con la mejor intención- a veces- de provocar la risa y la picardía del niño o con la creencia de estar promoviendo una buena higiene o mediante juegos, caricias y bromas, los adultos excitan a los niños más de la cuenta. Se incrementa la tensión sexual, el cuerpo y la mente se “recalientan” y se busca algún tipo de descarga que, obviamente, nunca es eficaz. 4. La imposición de una moral demasiado estricta Produce por un lado un sentimiento de culpabilidad que puede llega a torturar al niño y por otro lado una gran tentación por conocer y experimentar lo “pecaminoso”. Cualquiera de estas fallas en la educación sexual se manifiesta en forma de síntomas. Entre los más frecuentes se encuentran: - El desconocimiento de la anatomía sexual. - La masturbación compulsiva y en público. - El exhibicionismo (placer en mostrar las zonas genitales) y el voyeurismo (placer por ver y espiar las zonas genitales), más allá de los 4 o 5 años. - Deseos constantes de orinar (sobretodo en niñas). - Enuresis (sobretodo en varones). - Problemas de aprendizaje: cuando el mandato acerca de “no saber” es muy fuerte puede trasladarse hacia otras áreas del conocimiento. En la vida adulta, las cartas ya están jugadas: los problemas sexuales arruinan un matrimonio, marchitan a las muchachas, deprimen a los hombres, crean personas neuróticas sufriendo de fobias y obsesiones o perversos haciendo sufrir a los demás. Estas personas, si llegan a formar una pareja, serán quizás algún día madres y padres y tendrán a su cargo la educación de un niño. ¿Porqué no prevenir antes que curar?

El "malo"

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Marina, de 4 años, me pidió como de costumbre, que le contara un cuento “ de mi boca”, significando con esa expresión que yo no debía leerle un cuento sino inventarlo: - Había una vez un niño llamado Tom paseando tranquilo por el campo, dando de comer a los pájaros y juntando ramas. De repente, un niño más grande, Paco, que caminaba mal y usaba una vestimenta muy extraña, se le acerca... - ¿Paco era bueno o malo? - Era malo, le gustaba molestar a los niños más pequeños. - ¿Qué les hacía? - Los burlaba, los obligaba a regalarle todo lo que habían conseguido en el campo... - ¿Qué burlas les hacía? - Les decía por ejemplo: “Petiso asqueroso, enano inútil, orejas de elefante” y además, lo decía riéndose a carcajadas. - Pero ¿Era malo o muy malo? - ¿Cómo quieres que sea: malo o muy malo? - Eh... (Como dudando y evaluando la “maldad” que es capaz de soportar)... bastante malo, pero no tanto. - Era bastante malo... En otras oportunidades hemos comentado la importancia que tienen en los cuentos y en los juegos de los niños la participación de personajes “maléficos”: brujas, madrastras envidiosas, ogros viciosos, lobos hambrientos, bribones horripilantes. Si un relato no incluye algo de “maldad” no despierta un interés duradero y no es “eficaz”. ¿”Eficaz” para qué? Para representar el mundo interno de un niño: un mundo en dónde no reina sólo la calma: las fantasías y los impulsos recorren el cuerpo y la mente produciendo tensiones y buscando manifestarse. A través de los personajes malditos: 1. El niño tiene la oportunidad de ver representadas sus fantasías. 2. Produce alivio el hecho de que no es él quien las actúa, pero, al mismo tiempo es como si fuera él. 3. Aquellos deseos que están prohibidos (comerse o tragarse a una persona y hacerla desaparecer, robar, hacer pedazos a alguien, etc. ) y los actos socialmente inaceptablesque no por eso dejan de existir- (envidiar, mentir, engañar, burlar, humillar, etc. ) son puestos en escena, en un espacio externo, como si fueran sentidos y soñados por otros.

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4. Los miedos imaginarios pueden ser “domesticados” al ser relatados y visualizados. En la breve introducción de la historia del comienzo, están remarcadas las palabras de repente, extraña y malo: es que no pueden faltar. No sólo por la cuota necesaria de suspenso y de misterio que hace trabajar la imaginación, sino también porque el niño vive esos deseos, fantasías, actos o miedos de los cuales hablábamos anteriormente y que para él son malos, como algo que surge de repente (sin que él pueda manejarlos) y que lo hacen sentirse anormal, extraño. Cuando un niño se asusta demasiado y no quiere saber más nada de esa película o de esa historia, debemos pensar que se ha sentido muy “tocado” por el contenido. Es bueno que sepa, aunque no pueda presenciar o escuchar toda la historia que el “malo”, en general, al final tiene su merecido o se arrepiente o es vencido. O no era tan malo 1 En las versiones más actuales, los malos lo son sólo en apariencia como el ogro de Shrek o Mikle de Monsters Inc.

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Los niños se adaptan a todo Con esta afirmación- cínica, desde mi punto de vista- se pretende justificar ciertas decisiones de los adultos que buscan llevar a cabo sus proyectos. Una determinada ideología- sustentada teóricamente- viene proclamando la importancia de vivir acorde al “Deseo”, entendido como aquello que mueve al individuo desde lo más profundo de su Ser. Este pensamiento tiene sus raíces en la preocupación constante de la Filosofía acerca de la apariencia y la esencia. Por lo tanto, en este contexto el “Deseo” si bien implica romper con la hipocresía que lleva a adaptarse pasivamente a lo que se espera de uno, está lejos de ser un capricho banal, un impulso o un antojo. No es una experiencia así no más: requiere por parte de una persona asumir la responsabilidad de cada decisión, atender las consecuencias de cada acto y cada elección, soportando la angustia. En general, nuestras vidas transcurren sin que prestemos atención a estos cuestionamientos existenciales... o bien, se discuten alegremente y se critican irónicamente las vidas convencionales: el amor duradero no existe, el matrimonio es aburrido, si eres sólo madre no eres nadie, la mediocridad burguesa atenta contra el erotismo y la libertad, etc. ¡Genial! Pero ¿Cómo conciliar esta ideología con la crianza y educación de los hijos? No es imposible: · Si están los abuelos para recibir incondicionalmente a sus nietos, si alguno de los padres resignó su libertad- ¡qué mediocre!- para quedarse a cargo de los niños, si contratan a una buena muchacha que se acuerde de lavar el guardapolvo, buscarlos puntualmente a la salida de la escuela, preparar la merienda y darle el medicamento para la tos tres veces por día. · Si se pasa por alto el dolor imperceptible- pero presente- de un niño que un día no sabe dónde quedó su cuaderno de inglés (¿En la casa de papá? ¿En lo de los abuelos? ¿En la casa del novio de mamá? ¿En mi casa?); otro día no quiere llevar su muñeco preferido por temor a perderlo en su vida errante; más de una vez se aguanta el frío en medio de la noche y las ganas de unos mimos antes de dormir por temor a molestar a los adultos demasiado ocupados en su romance. Son detalles... enseguida se les pasa... a mí no me comentó nada... todos los niños tienen cosas así... es la vida.

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Puede ser que estas pequeñeces no tengan trascendencia en su vida futura. Pero los niños no piensan en el futuro, viven el presente: aquí y ahora. Para ellos significa mucho más extrañar a su muñeco que imaginar su porvenir. El presente en la niñez: es todo. Me pregunto, entonces, si esos adultos que transitan el amor, el matrimonio, la maternidad, la paternidad, como hechos casuales de un presente fugaz, provisorio y descartable “Hoy siento así, mañana no sé” no viven su vida como niños. Sucede que cuando los padres hacen las veces de niños, los niños ocupan el lugar de padres: “Despiértate, me tienes que llevar a la escuela... No bebas más, mañana amanecerás en cualquier parte... Esa no es la dosis que dijo el médico, me tienes que dar la mitad... No olvides de apagar la llave de gas... “ No es esta la peor solución, los niños aprenden rápidamente a cuidarse y a cuidar. Se adaptan... pero no sin consecuencias: el frío de una noche se siente aún cuando ya no hace frío. [1] Es cierto que muchos hijos de matrimonios “bien avenidos” tienen sus penurias, sus heridas y sus sinsabores cotidianos. La unión del matrimonio, no es por sí misma, una garantía de saludo mental.

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Comentarios sobre psicología infantil: La verdadera autoestima

Los educadores, los libros, los padres, los psicólogos hablan acerca de la importancia de favorecer autoestima del niño. Cuando nos referimos al desarrollo de la motricidad, a la adquisición de los hábitos de higiene o de la alimentación, a la capacidad intelectual sabemos cómo actuar o al menos dónde procurar la información que nos oriente para estimular el crecimiento del niño. El tema se nos complica cuando incluimos ese otro aspecto de la vida de un niño: nada más y nada menos que la construcción de su identidad sexual, aquello que hace que esa criatura crezca como hombre o como mujer. Puede parecer una obsesión de mi parte, insistir una vez más en abordar los temas sexuales. Pero, son ustedes, quienes a través de sus inteligentes preguntas y consultas, demuestran no sólo el interés sino también la necesidad de comprender las maneras en que se manifiesta la sexualidad infantil. Al reconocer que los niños llegan al mundo con una anatomía masculina o femenina en la cual habrá de apoyarse su destino de hombre o de mujer, hemos dado ya un gran paso. Sin embargo, es preciso seguir avanzando. Esa anatomía marca desde los comienzos de la vida determinadas tendencias y preferencias masculinas o femeninas. En Argentina, las tías o las comadronas suelen predecir el sexo del niño según la forma del vientre de la madre: “Tu panza está redonda, tendrás una nena... Está en punta, nacerá un varón”. Más allá de la veracidad de estas predicciones, lo que tiene valor es la intuición de que las niñas y los varones tienen distintos efectos sobre la “forma” de la madre. Dichos efectos motivarán a los padres de distinta manera: habrán distintos ideales y proyectos para cada hijo, según su sexo: “Ya me imagino cuando vayamos juntos a la cancha”, sueña el papá pensando en el futuro hijo; “ No veo la hora de comprar ropa para niñas”, dice la madre refiriéndose a una hija mujer. Es cierto también que la naturaleza nos da la posibilidad de jugar con lo masculino y lo femenino que tiene cada sexo. Todos los niños en algún momento fantasean con tener bebes en su panza. Todas las niñas alguna vez pensaron que sería muy bueno tener un órgano visible entre sus piernas. Sus juegos lo delatan. En la dimensión del juego, todo es posible y hasta cierta edad. A partir de los 6 años, para un varón es una injuria ser llamado a desempeñar en el juego un rol de niña. Ellas, rechazarán cualquier papel que no represente a su sexo. Durante ese período “las nenas son todas estúpidas” y “los varones siempre molestan” (Sólo a escondidas, sin ser vistos por sus amigos, Francisco carga la mochila de Lucía “porqué es muy pesada” y Mariana ata los cordones de Manuel “porque siempre se tropieza”).

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A través de los juegos- y de toda creación humana- se pone en evidencia la diferencia sexual: las distintas funciones y la particular manera que tenemos hombres y mujeres de conocer el mundo y de movernos en él. ¿No existe siempre una versión masculina y una versión masculina para hacer, sentir y pensar todas las cosas? Si es así ¿No sería muy enriquecedor para un niño ser estimado, reconocido y valorado como hombre o como mujer en potencia? Si la autoestima no es también estima por la identidad sexual, no es verdadera autoestima.

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Cuando sea grande me casaré contigo

- ...Pero yo estaré muy viejita entonces - No importa, yo te voy a querer igual - Tu sabes que yo estoy casada con papá - A papá lo echaremos - No la mires a mamá, está fea, no tiene pelo largo - ¿Te parece fea mamá? - No me parece, es. - ¿Y cómo es que una mamá fea tuvo una niña tan hermosa? - Porque a veces las niñas no salen a la mamá. - Papá no te quiere a ti - Ah ¿No? ¿Cómo sabes eso tú? - Porque a mí me da muchos más besos que a ti. - No me gusta como te queda ese traje de baño. - Me lo puse porque es el que más le gusta a papá. - Eso quería saber: yo no te importo Si escuchamos o intuimos en su mirada, en sus gestos o en sus movimientos alguna expresión del estilo de las anteriormente citadas: podemos estar tranquilos, nuestros hijos están atravesando el Complejo de Edipo. “Tranquilos”... es una manera de decir. Durante esta etapa en cada miembro de la familia se despiertan fuertes tensiones. La historia se complica más aún si los padres no comprenden los sentimientos de los hijos y actúan ellos también como niños celosos. Comprender los sentimientos de los hijos significa aceptar que su hija mujer quiera conquistar a su padre y su hijo varón quiera ser el hombre de la madre. Tal vez se acepten mejor esas tendencias de los niños si se piensa que la niña está queriendo ser como su mamá y el niño como su papá. No importa como seamos objetivamente los padres: lindos, desagradables, simpáticos, malhumorados, tolerantes, susceptibles, inteligentes, torpes... para nuestros hijos somos Dioses. Mamá sabe todo: preparar comidas, ordenar la casa, cantar, leer cuentos... 87

también sabe cómo enamorar a papá. Papá puede todo: arreglar juguetes, ganar dinero, manejar, enseñarme a andar en bicicleta... también puede tener a mamá. Las declaraciones de amor de la niña o del niño se toleran más o menos bien, lo que suele soportarse mal es la rivalidad hacia el padre del mismo sexo. La rivalidad puede ser explícita o manifestarse en conductas provocativas o peleas que llevan a los padres a discutir entre ellos... y los niños consiguen su objetivo, aliviar los celos que les produce ver a mamá y papá juntos. La dinámica y la resolución del Complejo de Edipo plantean una encrucijada: ¿Cómo reaccionar ante las peticiones amorosas de una niña que se hace especialmente bella para gustar a su papá, y cela a su madre? ¿Qué hacer ante ese varón que intenta convencer a su madre de que él es tan o más fuerte y valiente que su papá? El interjuego de fuerzas comprometidas en este triángulo amoroso, dará como resultante la matriz de las futuras relaciones con los hombres y las mujeres y todas sus implicancias, a saber: 1. La capacidad o incapacidad para entablar vínculos basados en la ternura. Por ejemplo: amistades, relaciones sociales o laborales en las cuales no intervenga el deseo sexual. 2. La perturbación en los vínculos por la interferencia constante de los celos: todo hombre o toda mujer son percibidos como rivales. 3. La repetición de la situación triangular en la vida amorosa: el descubrimiento de que él tiene “otra” y ella tiene “otro” y el doloroso sentimiento de exclusión que trae aparejado. 4. La dependencia infantil hacia el cónyuge: el hombre asume la posición de hijo frente a la mujer- madre y la mujer se comporta como si fuera la hija del marido. La maternidad y la paternidad no están fuera de estas experiencias infantiles: los hijos despiertan aquellas viejas historias que ya no recordamos, pero siguen vivas. Dejaremos para la próxima oportunidad, dónde encontrar la clave para salir de la encrucijada. Diana Liniado Psicóloga de niños

El "malo"
Marina, de 4 años, me pidió como de costumbre, que le contara un cuento “ de mi boca”, significando con esa expresión que yo no debía leerle un cuento sino inventarlo:

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- Había una vez un niño llamado Tom paseando tranquilo por el campo, dando de comer a los pájaros y juntando ramas. De repente, un niño más grande, Paco, que caminaba mal y usaba una vestimenta muy extraña, se le acerca... - ¿Paco era bueno o malo? - Era malo, le gustaba molestar a los niños más pequeños. - ¿Qué les hacía? - Los burlaba, los obligaba a regalarle todo lo que habían conseguido en el campo... - ¿Qué burlas les hacía? - Les decía por ejemplo: “Petiso asqueroso, enano inútil, orejas de elefante” y además, lo decía riéndose a carcajadas. - Pero ¿Era malo o muy malo? - ¿Cómo quieres que sea: malo o muy malo? - Eh... (Como dudando y evaluando la “maldad” que es capaz de soportar)... bastante malo, pero no tanto. - Era bastante malo... En otras oportunidades hemos comentado la importancia que tienen en los cuentos y en los juegos de los niños la participación de personajes “maléficos”: brujas, madrastras envidiosas, ogros viciosos, lobos hambrientos, bribones horripilantes. Si un relato no incluye algo de “maldad” no despierta un interés duradero y no es “eficaz”. ¿”Eficaz” para qué? Para representar el mundo interno de un niño: un mundo en dónde no reina sólo la calma: las fantasías y los impulsos recorren el cuerpo y la mente produciendo tensiones y buscando manifestarse. A través de los personajes malditos: 1. El niño tiene la oportunidad de ver representadas sus fantasías. 2. Produce alivio el hecho de que no es él quien las actúa, pero, al mismo tiempo es como si fuera él. 3. Aquellos deseos que están prohibidos (comerse o tragarse a una persona y hacerla desaparecer, robar, hacer pedazos a alguien, etc. ) y los actos socialmente inaceptablesque no por eso dejan de existir- (envidiar, mentir, engañar, burlar, humillar, etc. ) son puestos en escena, en un espacio externo, como si fueran sentidos y soñados por otros. 4. Los miedos imaginarios pueden ser “domesticados” al ser relatados y visualizados.

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En la breve introducción de la historia del comienzo, están remarcadas las palabras de repente, extraña y malo: es que no pueden faltar. No sólo por la cuota necesaria de suspenso y de misterio que hace trabajar la imaginación, sino también porque el niño vive esos deseos, fantasías, actos o miedos de los cuales hablábamos anteriormente y que para él son malos, como algo que surge de repente (sin que él pueda manejarlos) y que lo hacen sentirse anormal, extraño. Cuando un niño se asusta demasiado y no quiere saber más nada de esa película o de esa historia, debemos pensar que se ha sentido muy “tocado” por el contenido. Es bueno que sepa, aunque no pueda presenciar o escuchar toda la historia que el “malo”, en general, al final tiene su merecido o se arrepiente o es vencido. O no era tan malo.

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El matrimonio

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-Mi papá siempre le grita a mi mamá y ella no le dice nada. A mí no me gusta ir en auto con mis padres porque siempre se pelean y a veces mamá se baja del auto sin avisar. Yo, a la noche como solo con papá, porque apenas él llega, mamá sale con sus amigas. No sé por qué muchas veces, lo veo a papá durmiendo en el salón. Algunos días, papá no vuelve a casa a la noche y no sabemos dónde está. Espero que a mí no me toque un marido como el tío que siempre se separa de las mujeres.

No existe en el matrimonio la armonía perfecta: los malos entendidos son inevitables, los estados de ánimo de uno y de otro no siempre están bien sintonizados, los problemas laborales o familiares a veces unen más a las parejas, otras veces desunen; los proyectos en común que se compartían en los comienzos de la relación por momentos parecen desvanecerse... ¿ Qué pasa entre los dos? ¿Están en crisis? ¿Es el mal genio de uno y la susceptibilidad del otro? ¿Se cuestionan las bases de la relación o es sólo un desencuentro momentáneo? Los niños ven a ese hombre- papá- y a esa mujer- mamá- infelices, hastiados, aburridos. El ambiente se torna tenso, no sólo por las peleas frecuentes y los portazos... a menudo la incomodidad se hace sentir por la falta de diálogo, la manera en que evitan estar juntos y a solas, la indiferencia. Los niños miran, escuchan y se preguntan- sobretodo los adolescentes- ¿Papá y mamá se quieren? ¿Cuándo se lo demuestran? ¿ Se desean? ¿Se respetan? ¿Se interesan el uno por el otro? ¿Saben cómo hacer feliz a su compañero? ¿ Se acompañan? ¿Sueñan con algo parecido?. Algunos preguntan directamente: ¿Porqué los padres de Tatiana se separaron? ¿Ustedes se van a separar? Los grandes interrogantes no tardan en llegar: ¿Qué es mejor para los niños, vivir en un clima de hostilidad, de falta de amor entre los padres o enfrentar la separación de papá y mamá? ¿Qué duele menos? Si la respuesta a este conflicto fuera simple, no habrían tantos hombres y mujeres sufriendo por la triste realidad de una separación y sus consecuencias o por la perspectiva de seguir junto a alguien sólo para mantener una imagen de familia ante los niños, los amigos y la sociedad o por temor a la soledad. Si la apuesta- tanto la de permanecer juntos como la de separarse e intentar una vida más plena- tuviera garantías de ser exitosa, nadie dudaría. 91

Lo único que es posible afirmar es que sea cual sea la decisión: no debería pesar sobre los hijos. En cualquier circunstancia es importante tener humildad para decirles: “No hace falta que tomes el modelo de tus padres, nosotros no pudimos hacer otra cosa, pero hay hombres y mujeres que se entienden muy bien y de verdad... “.

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La educación sexual
Los avances con relación a la educación sexual son notables. No obstante su importancia no está lo suficientemente difundida. Seguramente pesan todavía algunos prejuicios sociales, morales, religiosos y culturales. Sin ánimo de ofender el pudor de aquellas personas a quienes el tema les produce pudor e incomodidad, intentaremos mostrar las consecuencias del desconocimiento, el repudio, la negación, la exclusión de los temas sexuales en la educación de los niños. Las consecuencias suelen ser catastróficas para el desarrollo y la vida futura del niño. Existen, a grandes rasgos, cuatro grandes fallas en la educación sexual de los niños: 1. La falta de información. El tema es tabú, se procura evitar todo lo relacionado con la sexualidad: no se habla del tema. Algunos niños se las ingenian para aprender fuera de casa, otros viven trastornados por lo que sienten y no pueden contar a nadie. 2. La omisión. Distintas partes del cuerpo son nombradas con la misma palabra. Por ejemplo en mi país es frecuente que la palabra “cola” designe el trasero, el órgano masculino y el femenino. Esta falta de discriminación produce confusión respecto a las funciones excretoras y genitales. 3. El exceso de estimulación Con la mejor intención- a veces- de provocar la risa y la picardía del niño o con la creencia de estar promoviendo una buena higiene o mediante juegos, caricias y bromas, los adultos excitan a los niños más de la cuenta. Se incrementa la tensión sexual, el cuerpo y la mente se “recalientan” y se busca algún tipo de descarga que, obviamente, nunca es eficaz. 4. La imposición de una moral demasiado estricta Produce por un lado un sentimiento de culpabilidad que puede llega a torturar al niño y por otro lado una gran tentación por conocer y experimentar lo “pecaminoso”. Cualquiera de estas fallas en la educación sexual se manifiesta en forma de síntomas. Entre los más frecuentes se encuentran: - El desconocimiento de la anatomía sexual. - La masturbación compulsiva y en público. - El exhibicionismo (placer en mostrar las zonas genitales) y el voyeurismo (placer por ver y espiar las zonas genitales), más allá de los 4 o 5 años. - Deseos constantes de orinar (sobretodo en niñas).

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- Enuresis (sobretodo en varones). - Problemas de aprendizaje: cuando el mandato acerca de “no saber” es muy fuerte puede trasladarse hacia otras áreas del conocimiento. En la vida adulta, las cartas ya están jugadas: los problemas sexuales arruinan un matrimonio, marchitan a las muchachas, deprimen a los hombres, crean personas neuróticas sufriendo de fobias y obsesiones o perversos haciendo sufrir a los demás. Estas personas, si llegan a formar una pareja, serán quizás algún día madres y padres y tendrán a su cargo la educación de un niño. ¿Porqué no prevenir antes que curar? Ser hombre o mujer, esa es la cuestión. Me he tomado el atrevimiento de adaptar la célebre frase de Hamlet "To be or not to be, that´s the cuestion", para referirme al amor y al deseo, espero que en términos no tan trágicos como los del Príncipe de Dinamarca, torturado por los crímenes pasionales acontecidos en su familia... No sólo los príncipes y los protagonistas de las novelas sufren, enferman o mueren por un amor desgraciado. Todos, desde pequeños, vivimos preguntándonos- en voz alta o en silencio- "¿Me ama?... ¿Qué soy para él... o para ella?... ¿Me mira como hombre?... ¿Me mira como mujer? ". La vida amorosa compromete el cuerpo, la mente y el corazón: del cuerpo emanan sensaciones placenteras o displacenteras, de la mente surgen fantasías y el corazón late deprimido o exaltado buscando las palabras que expresen esa turbulencia interior. Apoyado en el cuerpo (impulso), en la mente (fantasía) y en el corazón (sentimiento), surge el deseo hacia el otro sexo.

Esta condición humana nos distingue radicalmente de los animales cuya conducta "amorosa" está regulada biológicamente por instintos (o sea, por comportamientos heredados que se repiten de generación en generación). La sexualidad de los animales está al servicio de la conservación de la especie.

En los seres humanos, si bien perdura la tendencia a conservar la especie, las relaciones con el otro sexo van mucho más allá del instinto. En los machos y las hembras humanas a la anatomía y a la función (masculina o femenina) se le agrega siempre un sentir y una manera de obrar como hombre o como mujer. ¿O existe acaso un encuentro entre un hombre y una mujer en el cual no jueguen un papel fundamental las ilusiones, los temores, las fantasías, los recuerdos?

Si todo fuera tan sólo una cuestión de comportamientos heredados genéticamente ¿Cómo explicar la homosexualidad, la impotencia, la frigidez, el fetichismo, la pornografía, por nombrar algunas de las prácticas que transgreden la "naturaleza?" ¿Cómo entender que según las épocas y las culturas, las modalidades cambien tanto? 94

El hecho de tener un cuerpo de varón, no alcanza para querer ser hombre, del mismo modo un cuerpo de niña no es suficiente para sentirse orgullosa de ser una mujer.

Los factores que determinan que un niño quiera ser un hombre y que una niña quiera ser una mujer, hay que buscarlos en la valoración de lo masculino y de lo femenino.

¿Cómo se adquiere- o no se adquiere- esa valoración? Observando y escuchando cómo es, qué dice y qué hace papá; cómo es, qué dice y qué desea mamá. Los padres somos siempre los que trasmitimos un ideal de hombre y un ideal de mujer, no sólo a través de los "discursos" que damos, las vestimentas que usamos, los juegos y juguetes que proponemos a los niños. Nuestro modo de mirar, admirar, aceptar, cuestionar, envidiar, humillar a las personas del mismo sexo o del otro sexo, influyen particularmente En las preferencias de un niño.

La educación sexual no está sólo en los libros, está también en la historia de amor que los niños viven a diario con cada uno de sus padres... y en la historia de amor que sueñan sus padres.

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