OPINIÓN

TEATRO
por Roser De Castro

“EXITUS” de Titzina Teatro
“Hacer que parezca muy fácil lo que es en realidad muy difícil.”

Autores, directores e intérpretes: Diego Lorca y Pako Merino. Teatro: La Villarroel. Del 5 al 18 de septiembre del 2011.

Dos actores. Una puerta corredera. Una mesa. Una iluminación inteligente. Es todo lo que hace falta para montar un espectáculo teatral. Eso, y muchísimo talento. Titzina Teatro, una compañía barcelonesa que ha hecho del minimalismo su máxima virtud, y que viene precedida por el éxito rotundo de sus dos anteriores espectáculos (“Folie a Deux” y “Entrañas”) nos presenta “Exitus”, una obra de teatro sobre la muerte, ni más ni menos. A través de diferentes historias que se dan paso las unas a las otras con sorprendente fluidez, y de multitud de personajes que interpretan los dos actores multiplicándose como por arte de magia, la obra es un canto a la vida pero también una aproximación a nuestro exitus vital que no rehúye lo escabroso. Se atreven con todo: una enfermedad terminal, una cremación, la muerte de un ser querido. El sentido del humor de Titzina es una pátina que envuelve el espectáculo y que se aleja de lo vulgar y lo superficial. Consiguen así un discurso que se aleja de lo moralista o grandilocuente: humano, como la vida misma. Como cualquier espectáculo que está compuesto por diferentes historias, hay escenas más conseguidas que otras. Pero el espectáculo fluye. Es extremadamente limpio en sus transiciones y los dos intérpretes consiguen que ni el tono ni el ritmo de la obra baje en ningún momento. De hecho, son ellos los que merecen todos los elogios del mundo. Formados ambos en técnica Lecoq, ponen su instrumento al servicio de la historia – de las historias – que ellos mismos han escrito y dirigido. Si el dominio de la técnica corporal es el sello de esta escuela, en ningún momento hay ningún alarde de ello que no venga dado por la necesidad de contar la historia. Ausencia total de ego actoral, y honestidad a raudales. He aquí pues, la mayor virtud de Titzina Teatro: hacer que parezca muy fácil lo que es en realidad muy difícil. Se agradece, y mucho, que su “menos es más” nos haga partícipes del juego teatral en su suposición de que el público es inteligente: aquí no se subraya nada, ni se telegrafian los gags, ni se edulcora el drama. También se agradece la duración muy ajustada del espectáculo: una hora y veinte minutos que pasan volando. Quizás Exitus no es un espectáculo de esos que le cambian la vida a uno, ni que queda en la memoria permanente del espectador, pero dan ganas de repetir. Y en su humanidad, su sencillez, te enamora.

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