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Los orígenes antropológicos del arte.

El origen del arte: la muerte.
El nacimiento de la imagen está unido desde el principio a la muerte. Desde las formas más primitivas de arte aparece el ciclo vital, la vida y la muerte. Aunque la muerte siempre aparece en el arte existe una continuidad evidente entre la fuerte connotación mágico- mística de la muerte en la prehistoria, en el arte moderno. La relación del arte y la muerte se ve también en el doble significa en origen de la palabra ídolo. Un ídolo es una imagen pero es a la vez eidôlon del griego, que significa el fantasma de los muertos, un concepto similar a lo que entendemos como alma. También se aprecia esta relación en el significado de la palabra “representación” en la lengua litúrgica, en la que esta designa un féretro vacio sobre el que se extiende un paño mortuorio para una ceremonia fúnebre. La necesidad humana de expresión frente a la muerte, se completa en una acción reciproca el arte encuentra en la muerte y en el dolor un signo de conmemoración. Como señalo Gaston Bachelard: “La muerte es primero una imagen, y sigue siendo una imagen”. La muerte es sin duda el primer motor del artista. Sin la angustia de la precariedad no hay un monumento conmemorativo. Los documentos de cultura son frecuentemente documentos de barbarie. Este vínculo se aprecia mejor en las culturas primitivas en las que el arte estaba unido en exclusiva a la muerte, como es el caso de los egipcios y sus obras de arte fúnebre como las momias (ejemplos perfectos de la necesidad de captar la muerte en una imagen, a través del arte)

El estadio del espejo:
El estadio del espejo es el proceso por el cual el ser humano se descubre así mismo y tomo conciencia de su existencia, de su identidad de su propio yo. El arte satisface nuestras necesidad de reflejo, de empatía, ya que al igual que uno de los personajes de la metamorfosis de Ovidio, Narciso nos enamoramos de una imagen inconscientes de que en el fondo somos nosotros mismos. Por ello ciertas obras de arte como los retratos de la escuela de Al-Fayum, cuya enorme carga vital coexiste con una profunda sensación de muerte, pero que sobre todo transmiten la esencia de la humanidad. Estas obras nos atraen irresistiblemente porque evocan en nosotros ese primitivo estadio del espejo.

La imagen:
La dimensión mágico-mística de la imagen se vincula con frecuencias con los pueblos prehistóricos y su Venus de la fertilidad. Aunque es indudable la fuerte connotación de

estos fetiches, existen teorías que defienden que en vez de grandes objetos de adoración eran dispositivos intrauterinos para el control demográfico. La imagen es también belleza. Pero no aquella belleza que busca el agrado sensorial, las imágenes más potentes son aquellas que nos cautivan y a la vez nos horrorizan, que funcionan sobre nosotros como un encantamiento. La belleza es siempre terror domesticado. En el arte la belleza y el horror se dan la mano por ello no hay un único paradigma del arte: el arte presenta al igual que nosotros una dualidad. La imagen es también hija de la nostalgia. El arte se mueve por la añoranza de un recuerdo de una sensación que se transmite a través de una imagen. La imagen es el deseo y el miedo más profundos del hombre. La imagen es un deseo inscrito desde el origen. La imagen abre paso entre lo invisible y lo visible, lo temible y lo tranquilizador. La imagen presenta la dualidad de la vida, por ello necesita la muerte. Mientras haya muerte hay esperanza-estética. Mientras haya muerte has valor en la vida (esperanza) y arte (estética).

La interpretación:
La imagen se completa cuando es observada, cuando es interpretada. Ante una imagen todos recuperamos un significado, una sensación condicionados por nuestras propias circunstancias vitales. No hay percepción sin interpretación, no hay grado cero de la mirada. Uno de los elementos más importante de la interpretación es el símbolo. Símbolo que en origen significa reunir, es un todo dividido en dos partes nosotros posemos una parte del símbolo marcad por nuestra identidad y ante la imagen esta se completa con otra de carácter espiritual.

La imagen: el principio común
La imagen conforma la identidad universal. Si se suprime la imagen, no es Jesucristo quien desaparece, sino el universo. La imagen representa las distintas religiones pero rivaliza fuertemente con ellas, por ello los monoteísmos son iconofóbos por naturaleza. Las reliquias como la Sabana Santa o el paño de la Verónica se dicen no son creadas por el hombre son parte de la identidad de Jesús, porque su fin de culto es dios y no la imagen en sí. La imagen conforma a su vez el principio común de todos los creyentes, ya que representa el mismo objeto de adoración. La imagen pertenece a los procesos de transposición, es un elemento físico y espiritual al mismo tiempo. Una pintura no es un lienzo pintado al igual que una ostia no es un trozo de pan. Es por lo que esta tiene el don de unir a la comunidad humana.

Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en occidente.
En un principio el arte se impone a la palabra porque esta es un mejor medio de expresión. El secreto de la fuerza de la imagen es la fuerza del inconsciente, desestructurante como una imagen no estructurada como una palabra. Con el tiempo el hombre evoluciona junto a la imagen. La técnica ha inventado al hombre en la medida en que el hombre ha inventado la técnica. La técnica entendida como una forma de producir encuentra en el hombre su potencia en la mano. Henri Focillon dijo en “El elogio de la mano”:El hombre que sueña no puede engendrar un arte: sus manos dormitan. Las manos son el instrumento de la creación pero ante todo es el órgano del conocimiento. Para todo hombre y sobre todo para el artista”. Más adelante el arte, la imagen se identifica con la verdad, contradiciendo las ideas platónicas que despreciaban la imagen como mala copia de la idea, de la verdad. Filóstrato dijo: “No amar la pintura es despreciar a la verdad misma”. Luego el arte pierde cierto carácter espiritual y se convierte en una forma de pasar a la posteridad que además con el tiempo fue sustituida por el artificio de los símbolos de poder y riqueza. En su “Historia Naturalis” Plinio , el viejo señala: “La pintura era una forma de pasar a la posteridad. Pero ahora ha sido desplazada por el mármol e incluso el oro. Y en tiempos de Vitrubio este desprecia las evocadoras imágenes de los frescos de Pompeya y Herculano de los ritos dionisiacos, en un alegato similar al repetido siglos después por el arquitecto Adolf Loos: “Desconfiad de los decoradores, son proclives al despilfarro”.

Las tres edades de la mirada:
El ídolo: Tiempo inmóvil. Autóctono. Trágico. Deificante. Eternidad. Objeto de creencia. Temor. Arquetipo (Transición de lo mágico a lo religioso)

Escritura(logosfera) El Ídolo

Las edades de la mirada

Imprenta(grafoesfera) El arte

El arte: Lento. Occidental Heroico. Edificante. Inmortalidad. Cuestión de gusto. Amor. Prototipo (Transición de lo teológico a lo histórico)

Audiovisual(videosfera) Lo visual

Lo visual: Velocidad. Mundial Mediático. Interesante. Acontecimiento Capacidad de compra. Interés. Estereotipo

La era de la imagen

Retrato de Jesús

La era del arte

Noción de placer estético (autonomía frente al mecenazgo religioso)

La era de lo visual

Perspectiva. Visión sin mirada

La era de lo visual:
En esta era la religión del arte se presenta como la única religión planetaria con grandes eventos artísticos, la enorme comercialización de esta y el mayor interés que despierta a nivel mundial. Como si con la desacralización del arte, al vaciarse las iglesias se llenaran los museos y las galerías. La era de lo visual presenta ciertos síntomas alejandrinos como la obsesión conmemorativa, la falta de crítica artística o la

anestesia de los sentidos. El arte se vuelve más complejo para resistir la confrontación con el paradigma informativo actual. El arte al principio confrontado con la videosfera ha aprendido a apoyarse en ella, y gracias a esta se a asentado y reafirmado. Tras la Aparicio de la fotografía en 1839 de manos de Arago, quien presento el invento en la Academia de las Ciencias, pese al temor inicial de que esta eclipsase a las artes graficas tradicionales, la fotografía sufrió una metamorfosis y abandono el ojo clínico científico que se le atribuyo en sus inicios y abrazo el arte, pasando así a ser un nuevo medio de expresión artística. El cine sufrió una transformación similar pasando del retrato de un mundo industrial, a la anécdota, la narración, el cine de vanguardia y finalmente el videoarte. La relación con la televisión fue un tanto distinta, aunque la tendencia de la televisión a captar los grandes acontecimientos era común al arte. La video esfera no está formada sólo los medios a través de los cuales el arte se transmite sino también las transformaciones que ha sufrido la sociedad y el paradigma de la nueva realidad. La sociedad actual es la sociedad del espectáculo como afirma I. de Bleu, en ella todo ocurre en la proximidad, el show no cesa nunca, tal y como si estuviéramos siempre en un plató. Nuestra visión actual es aquella en la que el mapa coincide con el territorio. Asistimos a la abolición de la distancia simbólica en el núcleo de las imágenes mismas, en el que lo simulado se confunde con la realidad en un mundo virtual. El final de la distancia y la sustitución por lo cibernético es el sueño ya la vez la pesadilla de nuestros tiempos. La televisión catequiza en el triunfo total de la realidad simulada (el reality show) y monopoliza la videosfera que se vuelve superiormente chabacana. Predomina la estética de lo deforme, de lo cutre. Al mismo tiempo hay una cada vez más frecuente decepción y despolitización televisiva. La fobia a lo repetitivo, termina en unos deseos desmedidos de originalidad y un miedo desmesurado a aburrir que terminan por resultar aburrido. El despotismo de la expresividad del dogmatismo de la verdad, termina por resaltar escenas de enorme patetismo. La televisión trivializa lo extraordinario y sublima lo trivial perdiendo todo referencia de la realidad. La sobreexposición de imágenes que supone la videosfera obliga a buscar nuevos límites a la imaginación, porque como decía Rousseau: “si se ve menos se imaginara mas”. Cuando todo se ve nada vale, se produce la desaparición de lo invisible. El carácter profundamente cínico de la videosfera y el nihilismo consumado entorpecen la búsqueda de lo invisible. El arte no produce lo visible pero convierte lo invisible en visible. Lo invisible no reside en lo que decimos, igual que lo que vemos no reside en nuestras palabras es por eso que decimos que una imagen vale más que mil palabras. Ya que el arte es capaz de transmitir un sentimiento inmaterial a través de el lenguaje de la imagen.

Ingres: Análisis de su obra:

Ingres era una gran dibujante obsesionado con la forma, que practicaba el arte por el arte (l’art por l’art) concepto razonado por Gauthier. Ingres fue un pintor mas afín a Branzino que a su tan admirado Rafael. Ingres no era un artista muy cultivado pero que estaba poseído por la obsesión del perfeccionismo. Su obra esta cargada de erotismo debido a su vida libertina. Sus cuadros son recurrentes entorno a la ide del placer del baño. Pero sobre todo su obra es una manifestación del deseo insatisfecho, no un deseo sexual sino artístico. Frente a Delacroix, Ingres es un pintor del dibujo no del color.