La Sociedad de la Ignorancia

y otros ensayos
Antoni Brey Daniel Innerarity Gonçal Mayos

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Antoni Brey (Sabadell,

1967) es ingeniero de tele -

comunicación. Ha sido miembro del Grupo de Información Cuántica del Instituto de Física de Altas Energías (1998-2001) y autor de los ensa yos La Generación Fría y El fenómeno Wi-Fi, miembro fundador del Fiasco Awards Team y director del documental Un Tiempo Singula r.

Daniel Inne rarity

(Bilbao, 1959) es profesor ti-

tular de filosofía en la Universidad de Zaragoza. Sus últimos libros son Ética de la hospitalidad, La trans formación de la política (III Premio de Ensayo Miguel de Unamuno y Premio Nacional de Ensayo 2003), La sociedad invisible (XXI Premio Espasa de Ensayo), El nuevo espacio público y El futuro y sus enemigos. Es colabo rador habitual de opinión en los diarios El País y El Correo - Diario Vasco, así como de la revista Claves de razón práctica.

Gonçal Mayos

(Vilanova de la Barca, 1957) es pro-

fesor titular de filosofía en la Universidad de Barcel ona, coordinador del prog rama de doctorado “Historia de la subjetividad” y presidente de la Asociación filosófica Liceu Maragall. Ha publicado sobre pensamiento moderno y contempo ráneo, investigando los procesos de larga duración e interdisciplinarios que se originan en la sociedad actual.
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40 La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos

º 1. L.com contact@thesecondmoderntimes. La Sociedad de la Ignorancia forma parte del proyecto La Segunda Edad Contempo ránea www.com Primera edición: mayo 2009 Disseny: dotstatio n Maquetació: Sílvia Langa ISBN: xxx . S.org/licenses/ by-nc/3.thesecondmoderntimes.com www.e s).0/deed.infonomia.0 No adaptada de Creative Commons (más información a http://creati vecommons. 2. 932 240 150 Fax 932 251 981 info@infonomia.Los contenidos de este libro se publican bajo la licencia Reconocimiento-No comercial 3. 205.ª 08005 Barcelona Tel. Icària. Av.com Zero Factor y.

La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos Antoni Brey Daniel Innerarity Gonçal Mayos Prólogo de Eudald Carbonell .

índice .

Prólogo Introducción La Sociedad de la Ignorancia Antoni Brey 7 11 17 La Sociedad del Desconocimiento Daniel Innerarity 43 La Sociedad de la Incultura Gonçal Mayos 51 Índice / 5 .

prólogo .

La evolución exponencial de nuestros procesos de regulación energética. para enfrenta rnos al futuro. Daniel Innerarity y Gonçal Mayos recogidos en el presente volumen constituyen una síntesis lúcida de nuestro compo rtamiento social como especie. deberán contrastarse empíricamente. así como el crecimiento demográfico están produciendo una situación de ince rtidum bre sobre nuestro futuro en el planeta. La tecnología y su socialización generan tensiones y divisiones en nuestras est ructuras etológicas y culturales.Los ensayos de Antoni Brey. lo único que podemos hacer como Homo sapiens. una socia Prólogo / 7 . es trabajar para poder manejar la ince rtidumbre planteando escenarios hipotéticos y aplicando modelos que. La complejidad que ha emergido es un producto evolutivo y no se puede gestiona r. como nunc a ante s se habí a producido. pues. en cualquier caso. La hipercon exió n que se produc e como consecuenci a de la socializació n de la revolució n científic o-técnic a nos hac e incrementa r la complejida d en los proceso s de relació n socia l de especie . la aplicación técnica de los mismos. en contra de lo que algunos especímenes humanos piensan. No se ha producido.

El individualismo debe dejar paso a la individualidad. A pesar de ello. a pesar de la socialización de la cultura y de la educación. la Por lo tanto. debemos trabajar en la perspectiva de generar una nueva conciencia crítica de especie. por ahora. Esto. es deci r. como dice Antoni Brey en su opúsculo. Ahora bien. soy optimista y mantengo la esperanza de que todo sea consecuencia del momento de transición en que nos hallamos inmersos. las personas hemos de actuar no como especimenes. Solamente con una evolución responsable. alejándonos de este modo de la sociedad de la ignorancia. no es así. nos invade la sociedad de la ignorancia. Actualmente. las dicotomías históricas continúan en pleno progreso y ni los expe rtos ni los eruditos ni tampoco los sabios tienen bastante capacidad para integrar la info rmación de que disponemos. apo rtando de forma crítica nuestros conocimientos a la organización de la especie. para que realmente lleguemos a este punto. si no como const ructores sociales. tal como deberíamos hace r. Eudald Carbonell Roura 8 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . const ruida a través del progreso consciente. como un capítulo pasajero de nuestra travesía hacia una mejora ecológica y cultural de nuestra especie.lización efectiva del conocimiento y ello impide que caminemos hacia sociedad del pensamiento. podremos conve rtir conocimiento en pensamiento.

Introducción / 9 .

introducción Sobre la singularidad de nuestro tiempo. que corresponde al inicio de la Segunda Edad Contempo ránea Antoni Brey .

bien al contrario. una percepción que ignora el carácter esencialmente monótono y homogéneo de esa sucesión constante de existencias que denominamos la Humanidad. condicionados por el relieve que la proximidad proporciona de los sucesos vividos. profunda transfo rmación: asistimos a un proceso de cambio en el cual se mezclan. Nos congratulamos por vivir en una época interesante. para despejar la duda es necesario establecer un criterio claro que permita disce rnir qué tipo de acontecimiento constituye una sing ularidad en la evolución de nuestra especie y cual no. autor de varios libros sobre el historia del pensamiento.Peter Watson. sin duda. ante el riesgo de sobrevalorar su impo rtancia. en apariencia. ¿Cuál es. Para hacerlo es útil Introducción / 11 . de forma indisoluble. por una actitud ineludible de admiración ante la experiencia sensible y por la percepción de la vivencia propia como un hecho rema rcable. los individuos de cualquier época han mostrado siempre una tendencia a destacar la excepcionalidad de su tiempo y lo han hecho. si nos encontramos ante una situación singular que modifica dicho proceso de forma radical e irreversible.]. pues. que está afectando de forma drástica desde las convicciones de los individuos a la esencia de los sistemas productivos o a la est ructura política de los estados. una forma más grave de la enfe rmedad por la cual la princesa Diana puede ser cualificada como la británica más importante (¿o era la segunda más impo rtante?) de todos los tiempos?» 1 Cuando tuve ocasión de conocerla. Por lo tanto. El anuncio de la semana pasada de que científicos británicos y coreanos habían clonado con éxito embriones humanos no hace sino refo rzar este punto [. miramos a nuestro alrededor y constatamos la existencia de una. la que surge cuando alzamos la vista. Cie rtamente. la verdadera profundidad de la actual transfo rmación? Posicionamientos como los de Watson nos obligan a admitir que. pero ¿no es éste un ejemplo más de la ceguera particular que nuestra era solipsista tiene sobre sí misma.. la argumentación de Watson me produjo una sana inquietud porque constituía un torpedo a la línea de flotación de una certeza que para muchos resulta hoy evidente. es pe rtinente intentar precisar si se trata únicamente de una nueva capa de barniz en el proceso de const rucción de la Historia o.. infinidad de interacci ones y relaciones causales. ha manifestado en numerosas ocasiones sus rese rvas acerca de la relevancia que tendemos a otorgar al momento actual en el cont exto de una perspec tiva histórica amplia: «El año 2005 no puede competir con 1905 en términos de innovaciones importantes.

tales como el control del fuego. la invención de la agricultura. La gran expansión humana del Paleolítico. el carácter de singularidad vendrá dete rminado por la existencia de alguna modificación sustancial en cualquiera de las dos facultades. ni menos. Por el contrario. la revolución industrial o el surgimiento de las actuales tecnologías de la info rmación. un primate con marcados instintos sociales dotado de un cerebro desa rrollado y bien adaptado que nos proporciona una cie rta ventaja competitiva ante otros animales. el descubrimiento de los metales. esa capacidad de comunica rnos se transfo rma en contadas oca siones. y lo hace en forma de saltos gigantescos cuya influencia es tal que dete rminan los principales cambios de rumbo de nuestra historia. Desde este punto de vista. no deberían ser considerados sino como las rugosidades inherentes del camino o. sobre la esencia diferenciadora de nuestra especie. Ni más. un proceso que se inició hace un millar de siglos y que llevo a nuestra especie desde las sabanas africanas a poblar la supe rficie entera del planeta. cambios de régimen. una incidencia profunda sobre la cultura y. buena pa rte del éxito del género humano. en la capacidad humana para dominar la naturaleza. Dicho de otra manera. aparecen incluso con menor frecuencia y son de una trascendencia aún mayo r. Sin la existencia de formas de comunicación sofisticadas. a lo sumo. los acontecimientos que en forma de batallas. que habitualmente interpretamos como hitos de la historia. auge y caída de imperios o hechos protagonizados por las personalidades más relevantes. revoluciones. en esencia. los saltos cualitativos en las habilidades para manipular el ento rno. En efecto. por lo tanto. entendida en el sentido más amplio y. Realizamos el aprendizaje cultural mayoritariamente por imitación o por enseñanza directa de un congénere. Los cambios en el otro facto r. el triunfo que hizo posible su difusión sobre la faz de la Tierra. es deci r. es el resultado del primero de dichos sal tos: la aparición del lenguaje. como los ecos de transfo rmaciones más profundas. por extensión. Pues bien. constituye el fundamento de todo lo específicamente huma no que supera nuestra biología animal. tuvo mucho que ver con el surgimiento de lenguas habladas similares a las de 12 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos .pa rtir de una concepción materialista del ser humano: somos. Cualquier innovación en la capacidad para comunica rnos debe tene r. han cambiado de raíz nuestra organización social y nuestra forma de interpretar la realidad. necesariamente. el mencionado proceso de transmisión de info rmación resultaría extremadamente difícil. pues la comunicación es la base de la cultura. a través de una inteligencia que se manifiesta en dos facultades fundamentales: la habilidad para manipular nuestro ento rno y la capacidad para comunica rnos de forma simbólica. la capacidad de comunica rnos.

rasgo distintivo que otorga personalidad propia a la edad contemporánea. el desa rrollo de la imprenta. Por un lado. el teléfono. Es prefer ible recu rrir a un análisis de tipo topológico que nos permita clasificarlas en función de cómo fluye la info rmación en las sociedades donde se dan. el creciente protagonismo de las masas experimentado desde la Revolución Francesa.nuestros días. marcó por definición el inicio de la hist oria. lo cual representa un entramado dotado de unas potencialidades únicas y de una riqueza incomparablemente superior a todo lo que había existido hasta ahora. el siguiente gran salto en la comunicación humana. ha evolucionado en paralelo con la existencia de los medios de comunicación que hoy conocemos. ¿Nueva? Es evidente que desde hace mucho tiempo disponemos de multitud de medios para intercambiar info rmación más allá del simple lenguaje oral: la televisión. desde el ámbito profesional y público hasta el más privado. en ella debemos incluir la comunicación oral. formada por las comunicaciones uno a todos y repre sentada por una topología en árbol en la que un único emisor hace llegar su mensaje a un número elevado de receptores. y un nuevo paso. en realidad. el teléfono y. se está produciendo un proceso de convergencia tecnológica que hace cada vez más invisible para los usuarios la complejidad subyacente. supuso el comienzo de la edad mode rna. la de las comunicaciones uno a uno . La irr upción de una nueva gama de tecnologías destinadas a manipular y transmitir info rmación ha creado un panorama completamente distin to. Pero la perspectiva tecnológica no es. la radio o la televisión. la más adecuada para comprender las dif erencias esenciales entre las diferentes formas de comunicación. Posterio rmente. cabría inscribir la prensa escrita. Siguiendo esta línea de argumentación. el telégrafo o el servicio postal. correspondiente a una topología de formas lineales. Hasta fechas muy recientes dicha clasificación incluía únicamente dos categorías básicas. la aparición de la escritura. el servicio postal de correos son algunos ejemplos de ello. La primera. Parece un hecho indiscu tible que en unos pocos años los humanos nos hemos dotado de una nueva forma de comunicación. Por otro lado. En una segunda categoría. hoy existe a la mayoría de efectos una sola red formada por centenares de millones de con exiones permanentes de alta velocidad y por multitud de dispositivos aptos para proporcionar movilidad. los libros. que tiende a integrar una amplia gama de servicios en todos los espacios de nuestra vida. debemos pregunta rnos ahora si hoy nos encontramos ante una situación equiparable. naturalmente. Más recientemente. Los individuos han dejado de ser simples receptores pasivos y se han conve rtido en elementos activos de una est ructura dentro la cual se relacionan sin verse afectados por muchas de las restricciones que hasta Introducción / 13 .

Ha aparecido una nueva categoría en la clasificación topológica de la comunicación humana. de la capacidad para intercambiarla con los humanos y entre ellas de forma automática. Somos los protagonistas de un momento excepcional. sobre todo. a pesar de nuestra inevitable ausencia de perspectiva. … La constatación de la existencia de este gran salto nos autoriza. simplemente. y realmente está transfo rmando el mundo que nos rodea. Físicamente. Se trata de un hecho que constituye una verdadera revolución. Intentar entrever algunos rasgos de su personalidad constituye la finalidad de los ensayos que se pre sentan a continuación. de la logística que hace posible la globalización o de los nuevos procedimientos de difu sión de las ideas y las relaciones entre las personas. la Segunda Edad Contemporánea. hasta el punto de conve rtirlas en imprescindibles para vivir en el mundo actual. a contradecir a Watson y afi rmar la rotunda singularidad de nuestro tiempo. comparable a la aparición del habla. pues. la de todos con todos . la idea de que nos encontra mos en el inicio de un nuevo período de la historia al que denominaremos. asociada a una compleja forma de red. en última instancia. la magnitud laberíntica y turbulenta de nuestro mundo cambiante se sustenta.hace muy poco imponía la existencia física del espacio y el tiempo. un punto de infl exión en nuestra trayectoria como especie que nos lleva a plantea r. la escritura o la imprenta. Todo ello confo rma el esqueleto funcional de la est ructura financiera del mundo. 14 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . sobre una nueva forma de gestionar la complejidad que sólo es posible gracias a la existencia de máquinas dotadas de la habilidad para procesar info rmación y. Las pe rsonas hemos incorporado las nuevas capacidades como una extensión de nuestra naturaleza.

Introducción / 15 .

La sociedad de la ignorancia
Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado

Antoni Brey

Cuando se impresión señores de Jorge Luís

proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron un tesoro intacto y secreto. Borges, La Biblioteca de Babel

I
Durante el primer cuatrimestre del curso 1998-99 tuve ocasión de asistir como oyente a la asignatura de Relatividad General, materia optativa de la licenciatura de ciencias físicas que cada año se impa rte en la Universidad Autónoma de Barcelona. Se trata de una disciplina compleja que, para poder ser asimilada adecuadamente, requiere del alumno una considerable formación previa en matemáticas, y que además tiene una utilidad práctica muy limitada. Pero si Aristóteles estaba en lo cie rto cuando afi rmaba que «todos los hombres desean por naturaleza saber» 2, entonces el esfuerzo está plenamente justificado: la Relatividad General de Einstein es una const rucción racional de una belleza y elegancia casi insuperables, y constituye una de las teorías fundamentales para comprende r, hasta donde el entendi miento humano ha sido capaz de llega r, el funcionamiento del universo en que vivimos. Las facultades de física de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Barcelona deben atender las ansias intelectuales sobre dicha materia de una población de más de siete millones de personas. Pues bien, durante los cuatro meses que duraron las clases nunca hubo más de cinco personas en el aula, incluyendo al docente. En algún momento llegaron a ser un dúo. Debo aclarar aquí que los profesores, Antoni Grífols i Eduard Massó, asistieron siempre a clase y expusieron la materia de forma magistral, aparentemente insensibles al desánimo que, desde mi punto de vista, debe de provocar la visión de un auditorio tan reducido. En los años posteriores el panorama no ha variado sustancialmente. El número de jóvenes que experimentan el deseo de estudiar y entender la teoría de la Relatividad General se puede contar con los dedos de una mano. Malos tiempos para la física teórica, sin duda, pero ¿por qué debería pre ocupa rnos?, ¿por qué tendría que interesar a alguien estudiar física teórica? La situación puede ser interpretada como normal, razonable y comprens ible, y muy en la línea de lo que hoy frecuentemente se exige al sistema educativo, es deci r, que produzca lo que demandan las empresas y el tejido productivo de un país a fin de contribuir al progreso colectivo. Es natural que nadie aspire a estudiar física teórica si no le ha de servir para ganarse la vida adecuadamente, y es innegable que el esfuerzo del estudiante difí -

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cilmente se verá recompensado en su especialidad.

con un puesto de trabajo bien remunerado

En realidad, la elección de los jóvenes no es más que el reflejo de las pri oridades de la sociedad. Se trata de un buen indicador porque nos muestra tendencias generales que, en algunos casos, aún no han sido expuestas en forma de discursos más explícitos. Así pues, la falta de interés por estudiar física teórica, u otras materias abstractas, complejas y con escaso reco rrido en el mundo laboral, vendría a poner de manifiesto una inclinación colecti va creciente hacia lo pragmático y un desinterés por el conocimiento como fin en sí mismo. Y también podríamos pensa r, en este caso, que no hay nada de preocupante en todo ello si no fuera porque implica cie rta contradicción entre la realidad del mundo en que vivimos y uno de los pocos discursos centrales en estos días donde no abundan los discursos centrales: el de que nos encaminamos hacia una nueva utopía denominada Sociedad del Conocimiento ¿O no existe tal contradicción?

II
Naturalmente, la respuesta a la pregunta anterior dependerá de qué entendamos por una Sociedad del Conocimiento. Empecemos, pues, por el principio. El término fue acuñado en 1969 por Peter Drucker para designar una idea concreta y perfectamente delimitada. Drucker, expe rto en man agement empresarial, dedicó un capítulo de su libro La Era de la Disconti nuidad 3 a «La Sociedad del Conocimiento», en el cual desa rrollaba, a su vez, una idea anterio r, apuntada en 1962 por Fritz Machlu p4, la de «Sociedad de la Info rmación». Drucker invi rtió la máxima de que «las cosas más útiles, como el conocimiento, no tienen valor de cambio »5 y estableció la relevancia del saber como factor económico de primer orden, es deci r, introdujo el conocimiento en la ecuación económica y lo mercantilizó. Dejó claro, además, que lo relevante desde el punto de vista económico no era su cant idad o calidad sino su capacidad para generar riqueza, su productividad. Se trataba, sin duda, de un uso restringido de la palabra conocimiento, aunque completamente adecuado al cont exto especializado de la teoría económica donde surgen tanto el concepto de Sociedad del Conocimiento como el de Sociedad de la Info rmación. Hoy, casi cuarenta años después, el término ha trascendido del círculo especializado de los expe rtos en economía y se ha conve rtido en un lugar común. Los políticos lo inse rtan en sus discursos para teñirlos de optimismo, los actores del mundo económico lo recitan como un mantra con el fin de exorcizar los espíritus malignos de la globalización y muchos ciudadanos

18 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos

La Sociedad del Conocimiento se ha conve rtido en una nueva utopía. Es un hecho innegable que buena pa rte de lo planteado por Druker es hoy una realidad. La combinación de unas explicaciones de tipo global con unos efectos tan locales que llegan a incidir en nuestra vida cotidiana. difundir y aplicar adecuadamente un factor tan intangible como el conocimiento puede conve rtirse en el eje fundamental de los procesos productivos y de toda una gama de nuevos servicios todavía por descubri r. sino al contrario. Si bien los indicadores macroeconómicos muestran un crecimiento significativo a escala mundial. la invasión de productos provenientes de economías emergentes. el poder asfixiante de los mercados financieros o la obsolescencia de muchas actividades que habían sido. La predicción del nuevo modelo es optimista y esperanzada. nos hemos mo strado predispuestos a abrazar la idea de que la capacidad para genera r. Desde una posición acomodada como la nuestra no es fácil evitar sentir cie rta inquietud ante la deslocalización de empresas. Es evidente que el origen inmediato del potencial utópico de la idea de una Sociedad del Conocimiento reside en su capacidad para proporciona rnos respuestas creíbles a la principal ince rtidumbre que nos plantea la dinámi ca del mundo actual: los efectos sobre la economía o. nos hace sentir arrastrados por una corriente incontrolable. casi en la única expectativa colectiva que nos permite mirar hacia el futuro con cie rta ilusión. aun cuando debe hacer equilibrios para evitar desatar nuevos temores: el uso masivo de la tecnología y un incremento sustancial de la eficiencia productiva podrían dejar a mucha gente fuera de los circuitos generadores de riqueza. administra r. durante largo tiempo. crecimiento. dicho de otra manera. sobre todo. en una esperanza para tiempos desesperados. en la cual la acumulación de conocimiento se ha conve rtido en el elemento dete rminante para mantenerse a flote entre las turbulencias provocadas por una dinámica de cambio desbocada. éste no consuela a nadie: la prosperidad derivada de los procesos liberalizadores es una realidad. A fin de esquivar las sombras que planean sobre el futuro. La tecnología ha propiciado el surgimiento de una Sociedad de la Info rmación. organizada topológicamente como la Sociedad en Red descrita por Manuel Castells 6. pero lo es también el hecho de que no se ha distribuido unifo rmemente. sobre nuestro bienestar material. con la suficiente eficacia para garantiza rnos. Podríamos finalizar este breve análisis constatando que. algunos han pagado un alto precio por dicha liberalización. tal y como hoy La Sociedad de la Ignorancia / 19 .de a pie lo interpretan como el futuro deseable al que nos deben conducir las nuevas tecnologías de la info rmación y las comunicaciones. el motor para generar los recursos que garantizaban nuestra prosperidad. la concentración de la actividad en manos de las grandes corporaciones.

interpretar y. pues. el conocimiento. III Pero abandonemos ahora la visión del conjunto. Es deci r. El conocimiento es el resultado de dicho proceso. obtener una repre sentación de un objeto.está planteada. la representación mental. y elaborar est ructuras que nos pe rmiten entende r. con más opinión propia. ser conscientes de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos. en primer luga r. tras las cuales subyace un mensaje subliminal que vincula individuo y conoc imiento. puede ser inmediato. casi fetiche. para lo cual es necesario. para un sujeto. la Sociedad del Conocimiento no es más que una nueva etapa de un sistema capitalista de libre mercado que aspira a poder seguir creciendo gracias a la incorporación de un cua rto factor de producción. el conocimiento reside en nuestro cerebro y es el fruto 20 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . En cualquier caso. conocimiento . el término conocimiento posee una carga simbólica eno rme que debemos analizar con detalle antes de proseguir nuestra discusión. más independientes y más capaces de entender el mundo que nos rodea. es el resultado de procesar inte rnamente la info rmación que obtenemos de los sentidos. las implicaciones del nuevo cont exto sobre la unidad básica de la est ructura social: el individuo. o puede requerir un esfuerzo considerable si el objeto a aprehender no es evidente a primera vista. y cen trémonos en el objeto principal del presente ensayo. el trabajo y el capital. el conoci miento es un producto. En efecto. El conocimiento. El discurso actual da por sentado que las nuevas he rramientas para ma nipular y acceder a la info rmación nos van a conve rtir en personas más info rmadas. aclarar el siguiente inte rrogante: ¿qué entend emos exactamente por conocimiento? A pesar de que la pregunta anterior constituye una de las cuestiones centrales de la filosofía. no alcanzamos a vislumbrar alte rnativas consistentes a la Sociedad del Conocimiento. en último término. al clásico trío formado por la tie rra. Desde la concepción democrático liberal en que nos encontramos inmersos. y abarca desde la aprehensión de una entidad simple o de un proceso práctico sencillo hasta una comprensión de los me canismos más profundos de funcionamiento de la realidad. para la discusión que aquí nos ocupa nos basta con la siguiente afi rmación: conocer significa. una vinculación imprecisa pero extremadamente sugerente por el mero hecho de involucrar la palabra. trivial y derivado de una sim ple obse rvación. mezclarla con conocimientos pr evios. el análisis macro . una suposición que pone de manifiesto las connotaciones utópicas del concepto Sociedad del Conocimiento.

Así pues. info rmación. Ambos. dos ramas del mismo árbol que se diferencian únicamente en una cuestión de método. la razón. la Biblia. Más preguntas: ¿existe el conocimiento como algo independiente o bien sólo mentes donde dicho conocimiento reside? O de otra manera. por tanto. la denominaremos saber. Pero también es posible afi rmar que a pa rtir de cie rta dosis de experie ncia sensible. Lo que proviene del exterior es. una biblioteca repleta de libros ¿contiene conocimiento?. no contiene el mismo tipo de info rmación un listín de teléfonos que. un ejemplar de El Origen de las Especies . contienen info rmación. Otros defienden que la tradición. IV Sin duda. la correspondencia biunívoca entre conocimiento y racionalidad constituye uno de sus rasgos más defini torios: únicamente a través de la razón podemos acceder al conocimiento. pongamos por caso. y de él La Sociedad de la Ignorancia / 21 . Algunos afi rman que a pa rtir de él podemos obtener todo el conocimiento que necesitamos para comprender e interpretar el mundo que nos rodea. un conjunto más o menos extenso de mitos o cie rtas ve rdades proporcionadas por instituciones ancestrales pueden cumplir la mis ma función. por ejemplo. que se torna nuevamente conocimiento cuando es estudiado y entendido. podemos acceder al conocimiento mediante una facultad mental humana innata. podemos responder que la biblioteca recoge el sabe r. y de hecho. contiene mucho sabe r. el listín y la obra de Da rwin. Na turalmente. cuando tras ella hay un trabajo de elaboración por pa rte de la mente pensante y se trata. Dicho postulado lo compa rten la filosofía y la ciencia. su conocimiento. Este es el planteamiento que la mentalidad occidental sostiene. de la plasmación de un conocimiento humano. la trascripción del conocimiento de dete rminados individuos. El libro de Da rwin es el resultado de plasmar el fruto de sus experiencias y sus refl exiones. mientras que el primero encie rra una info rmación mucho menos procesada por una mente humana (omito en este caso todo el esfuerzo inve rtido en crear un sistema complejo como el telefónico). ¿o es necesario que existan lectores y estudiosos para que lo que hay en los libros se convie rta en conocimiento? Es evidente que la info rmación a pa rtir de la cual el sujeto puede const ruir el conocimiento se presenta en multitud de texturas. y el conocimiento de toda la realidad sólo es alcanzable a través de la razón. variable en función de la proporción entre empirismo y raci onalismo que escojamos. pero a la del segundo tipo. simpl emente.de los procesos mentales humanos.

podemos afi rmar que la estrecha relación entre con ocimiento y razón forma parte de nuestro más profundo ace rvo cultural. pues. En definitiva. y la escolástica pretendió incluso haber encontrado. Finalmente. si bien en muchos momentos ha sido casi imperceptible. nos inclina a pensar que cualquier idea debería poder ser cuestionada desde un punto de vista racional. A tratar de resolver dicho conflicto dedicaron buena parte de su obra los grandes pensadores medievales. En cuanto al presente. es indudable que vivimos en una época dominada por la racionalidad. seguimos interpretando la inclinación a adquirir conocimiento como una actitud deseable. A ella atribuimos gran pa rte del éxito civilizatorio de un occidente que ha 22 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . con la llegada del Renacimiento y la irr upción del pensamiento científico. La lectura es un hábito que se intenta fomentar entre niños y adultos. pruebas de la existencia de Dios sostenidas por la razón. con otras muchas doctrinas y credos. y aunque no sabríamos decir muy bien porqué. entendidas como actividades que nos obligan a refl exiona r. por lo menos a aquel que en la era tecnocientífica nos proporciona tanto nuestro bienestar material como explicaciones profundas y fascinantes sobre la est ructura de la realidad. gracias a San Anselmo. consideramos positivo mirar documentales o asistir al teatro. El cristianismo. A lo largo de la historia esa actitud ha convivido en el alma occidental. por ejemplo. aunque se trate de una racionalidad matizada por una concepción menos idealizada de la naturaleza humana. en realidad. Veinticinco siglos después de que Platón planteara el mito de la cave rna. Aceptamos que potentes fuerzas irracionales modelan nuestra conducta individual y la evolución del conjunto de la sociedad. entró en conflicto con ella al sostener que a dete rminados conocimientos fund amentales e incuestionables debía llegarse a través de la revelación o de un acto de fe. las mismas. pero al mismo tiempo admitimos sin rese rvas que al conocimiento se llega a través de la razón. una creencia de raíces orientales. desde San Agustín a Santo Tomás de Aquino. de forma compleja e incluso contradictoria. a utilizar la razón. la identidad entre conocimiento y racionalidad se consolidó de forma definitiva. y desde entonces ha generado periódicamente episodios de reacción que van desde la racionalidad revisada del romanticismo y todo tipo de tradi cionalismos antiracionalistas hasta las explosiones de desrazón camuflada de racionalidad que subyacen tras los totalitarismos del siglo XX. Pero pare ce que la apelación constante a la razón acaba produciendo siempre fatiga. los cuales intentaron demostrar que las verdades de la fe y las de la razón son.deriva una actitud singular que. quedando la fe relegada a una esfera diferente.

Queda ahora claro que el nombre que mejor describiría nuestra realidad actual sería el de una Sociedad de los Saberes Productivos. V Una vez que hemos conseguido dete rminar qué entendemos por conoci miento y que hemos destacado la relevancia del concepto en el conjunto de postulados que confo rman nuestra tradición cultural. Sin duda. cie rto tipo de conocimiento de bajo contenido refl exivo se incrementa constantemente en todos nosotros cuando dedicamos un buen número de horas a inundar nuestro cerebro con info rmación proveniente del televisor o de Inte rnet. justamente por oposición a “conocimiento”.sido capaz de proporcionar los más grandes pensadores. pero no nos encaminamos hacia una Sociedad del Conocimiento sino todo lo contrario. nos están convi rtiendo en individuos cada vez más ignorantes. Si La Sociedad de la Ignorancia / 23 . postulado fundamental de la mode rnidad que la controversia posmode rna no consiguió derriba r. el conocimiento a través de la razón que debería proporciona rnos una mejor y más completa comprensión de la realidad. VI Soy consciente de que la palabra “ignorancia”. disminuye. Pero el tipo de conocimiento que subyace de forma subliminal tras la utopía de una Sociedad del Conoc imiento. Tarde o temprano se desvanecerá el espejismo actual y descubriremos que. en algunas personas. Ese orgullo. Vivimos. en realidad. está cargada de connotaciones negativas. La distribución y el grado en que sus integran tes hayan asimilado dichos saberes dete rminarán hasta que punto se trata también de una Sociedad del Conocimiento. en una Sociedad de la Info rmación. en último término. constituye el ingrediente esencial que. y que ha conseguido dominar plenamente las fuerzas de la naturaleza. gracias a la tecnología. Y también se incrementa. científicos y artistas. el conocimiento altamente especializado o aquel necesario para desa rrollar actividades tecnológicamente complejas. podemos retomar de nuevo la refl exión central de este ensayo. teñido en ocasiones de arrogancia. confo rma la carga simbólica de la palabra conocimiento . y que la mera sugerencia de que va a formar pa rte del título de nuestro futuro inmediato choca frontalmente con nuestra fe en el progreso. que ha resultado ser también una Sociedad del Sabe r. nos encaminamos hacia una Sociedad de la Ignorancia. Las mismas tecnologías que hoy articulan nuestro mundo y permiten acumular sabe r.

No es únicamente una cuestión de etiquetas o prefijos. hipe rmercado.la Sociedad del Conocimiento merece ser calificada de utopía. la evolución de múltiples magnitudes de nuestro mundo. procesamos. hiperpotencia. que Gilles Lipovets ky denomina “Tiempos Hipe rmode rnos” 7: hiperca pitalismo. en el volumen de datos que producimos. pero en realidad ese tipo de juicios son innecesarios. porque aunque es obra de nuestras acciones no lo es de nuestras voluntades. se ajusta pe rfecta mente a una curva de crecimiento cada vez más rápido que aparece frecuentemente en la naturaleza: la función exponencial. uno de los aspectos más característicos y representativos de nuestro tiempo es la velocidad. Nos hemos adentrado en una nueva época de dinámicas desbocadas. la amonestación o el sermón cuando la situación no es el resu ltado de una elección consciente fruto del ejercicio del libre albedrío. Y donde dicho compo rtamiento es más acusado es. hiperindividualismo. Los tiempos hipe rmode rnos también podrían denominarse tiempos exponenciales. una Sociedad de la Ignorancia suena. Emerge como una consecuencia lógica de nuestra evolución y no es más que otra de las múltiples caras de la realidad en que vivimos inmersos. de entrada. a discurso distópico. más rápido crece. hipe rterrorismo. Así es nuestro mundo hoy. como una bola de nieve imparable. desde las toneladas de soja producidas anualmente a la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera o la población de las zonas menos desa rrolladas que vive en áreas urbanas. sin duda. que se ha ido formando a nuestro alrededo r. hipe rtexto. de desmesura en las proporciones y los forma tos. de crecimientos acelerados. transmitimos y almacenamos. por lo menos hasta que alcancemos los límites que la física del planeta impone. de obsolescencia inme diata de cualquier novedad. ya que en un mundo hiperconectado gracias a las nuevas herramientas tecn ológicas nuestra capacidad para acceder al conocimiento se ve inexorable mente condicionada por los dos factores que analizamos a continuación: la acumulación exponencial de info rmación y las propiedades del medio como he rramienta de acceso al conocimiento. V II Sin duda. La Sociedad de la Ignorancia es el corolario inevitable del mundo que hemos const ruido. Cuanto mayor es la magnitud. La info rmación sobre cualquier asunto se acumula a nuestro alrededor a un 24 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . Todo aquello cuyo ritmo de variación depende de su valor instantáneo se ajusta a ella. Tal y como se encargan de recorda rnos periódicamente los aut ores del estudio Límits to Growth 8. Tal vez sí. hiperclase. o más bien. No cabe el reproche.

y que apena s alcanzamo s a visita r. Pero esta situación. En la práctica la info rmación disponible y el saber acumulado se han vuelto completamente inaprensibles para una mente humana que. encontrar en segundos la letra de la canción que más nos gusta o las especificaciones técnicas de cualquier dispositivo. Podemos echar un vistazo al estado del hielo en la Antá rtida. en lugar de permiti rnos componer una visión cada vez más completa y exacta del mundo en qué vivimos.ritmo exponencial gracias a la contribución de millones de individuos que infatigablemente apo rtan desde simples fotografías digitales a profundas refl exiones en cualquier campo del sabe r. dedicada s a nueva s disciplinas . La inaprensibilida d del sabe r disponibl e no constituye . El idea l renacentist a del hom o universalis fue desbordad o nad a más nace r pue s desd e la invenció n de la imprenta cualquie r bibliotec a contuv o mucho s más libros . escuchar las opiniones más reputadas o escarbar en las propuestas más alte rnativas y contraculturales. Todo parecía indicar que iban a desaparecer las barreras de espacio y tiempo que anterio rmente provocaban la descon exión . sigue constreñida por sus limitaciones biológicas originales. el ensanchamiento del horizonte de nuestra mirada nos ha revelado una realidad compleja y cambiante que no alcanzamos a abarca r. ¿Es impo rtant e lo que en ellas se recoge ? ¿Cómo se relacion a con todo lo que hay en las demás? Hasta cie rto punto la situación resulta paradójica. al alcance del teclado y el ratón. como mínimo. Todo está ahí. Un universo de pantallas electró nicas nos permite acceder de forma instantánea a todo ello de tal manera que. al fin y al cabo. que rápida ment e se llena n de volúmenes . Pero. precisamente cuando las nuevas herramientas de comunicación habían conseguido hace rnos creer por un instante que nos pe rmitirían superar algunas de nuestras limitaci ones endémicas. evidentemente. de los que un a person a pued e aspira r a leer en tod a una vida . la inac cesibilidad a dete rminadas zonas del saber humano que había ocasionado La Sociedad de la Ignorancia / 25 . a menudo nos lo muestra más caótico y desconce rtante que nunca. hojear todos los libros de la antigüedad. Nos encontramo s hoy en una nuev a bibliotec a dond e constantemente se const ruye n nueva s salas . Cuando conocemos a alguien buscamos referencias sobre su persona en Internet. más sabe r. paradójicamente. A un paso de la agorafobia. la est ructur a de la bibliotec a mantení a cie rta estabilidad . inu ndados de info rmación de todo tipo: podemos saber si está lloviendo en el lugar más remoto del planeta. Estamos rodeados. como individuos. ningun a noveda d en sí misma . Los procesos asociado s a la actua l dinámic a de acumulació n exponencia l son diferen tes. asistimos a un crecimiento constante de la parcela de realidad que cada uno de nosotros puede abarca r.

per o señalaro n sus difi cultades . y un a tendenci a a acepta r de forma tácit a la comodida d que nos proporciona n las visione s tópica s prefabricadas . 26 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . ya habrán evolucionado. de descubrimientos relevantes como los de Mendel. Un falt a de capacida d crítica . Todo ello viene reforzado por lo que algunos autores han den ominado una inf oxicación 9. al fin y al cabo. en el sentid o más ampli o del término . Estamos desconectados de dete rminadas áreas del sabe r. Desconocemos si el hecho crucial está sucediendo ya. durante años. en contr a de lo que nuestr a primer a intui ción nos hizo cree r. V III El segund o facto r del mund o hiperconectad o que nos empuj a haci a la Socieda d de la Ignoranci a radica . especialment e la televisión . ant e la acumulació n exponencia l de info rmació n nos inunda progresivament e la ce rtez a de que cad a vez es más difíci l dispone r de una visió n equilibrad a del conjunto . En la actualidad la descon exión nos sigue afectando pero su naturaleza ha cambiado. en las propia s característica s de las nueva s formas de comunicació n en red . por rendición . concretamente . una int oxicación por exceso de info rmación.la pérdida irreversible de un buen número de obras clásicas. constataro n la idoneida d de los primero s par a proporciona r entreteni miento . per o difícilment e aguantará n un a conferencia de cuarent a minutos. la mayorí a de la gent e pued e pasars e un par de hora s frent e al televiso r si emite n un a buen a película . Dicho en otra s palabras. ni que sea de baja resolución . Tal y como se encargaro n de demostra r teóricos como Marsha l Mc Luha n o Neil Postman . y se nos hace cada vez más difícil identificar el main stream entre el ruido ensordecedo r. par a sopo rtar argumento s racionale s y refl exione s intelectuale s de cie rta profundidad . multitud de ineficientes esfuerzos paralelos o el entie rro en el olvido. y en pone r de reliev e sus diferencia s respect o a los formato s impreso s que había n sustentad o la difusió n del sabe r desd e el siglo XV. que no es más que otr a car a de nuestr a crecient e ignorancia. Básicamente. cad a medi o de comunicación pose e una s propiedade s específica s en cuant o a he rramient a de acces o al conocimiento . de tal manera que cuando nos alcance la noticia de su existencia. en analizar los atributo s de los medio s audiovisuales . Como reacció n est á surgiend o una actitu d de renunci a al conocimient o por desmotivación . Ambos autore s se centraron . Así pues . que se traduce en una dificultad creciente para discriminar lo impo rtante de lo supe rfluo y para seleccionar fuentes fiables de info rmación. respect o a los segundos .

memorias de silicio y con exiones en red que nos rodea.Hoy podríamos co rroborar sobradamente sus conclusiones. sí que ha disminuid o clarament e entre la franj a más jove n de población . conceptos como el de generación Einstein 11 . adquirida gracias al nuevo universo de microprocesadores. y la complacencia con la que acoge mos. sin duda . si cabe. La visión sobre la sociedad televisiva que Postman reflejó en Amusing Ourselves to Death 10 mantiene actualmen te una vigencia plena. en consumi dore s per o tambié n en productore s de todo tipo de contenidos . Las nueva s generacione s dedica n cada vez más tiemp o a utiliza r una s nueva s forma s de comunicació n en red que les pe rmite n deja r de ser espectadore s pasivo s par a conve rtirs e en nodo s activos . en últim o término . Ahora bien . en plen o siglo XXI la era de la televisió n ha quedad o atrás. de un mund o de posibilidade s inagotables . per o par a la disc usión que aqu í nos ocup a debemo s pregunta rno s si dich o medi o es ade cuad o par a fomenta r. profundamente diferente del de hace algunas décadas. eso es así. La Sociedad de la Ignorancia / 27 . del movimiento y de la energía representaron la superación de las limitaciones que nos impone la pa rte de nuestra naturaleza que compa rtimos con los otros animales. jóvenes acostumbrados a competi r. Si bien el promedi o de hora s ant e la pantall a no ha variad o de forma significativ a en los último s años . Según el discurso de lo que entendemos como versión extendida de la Sociedad de Conocimiento. Muestra de que nos encontramos en un estado de falta de capacidad crítica es la facilidad con la que proliferan. la elaboració n de conocimiento en la ment e de las personas. aumentada. todos sabemos que se ha conve rtido principalmente en una máquina de evasión y entretenimiento pasivo. A pesar de las profecías de algunos visionarios bienintencionados sobre las potencialida des de la televisión como he rramienta de educación o de difusión de la cultura. aquella formada por unos niños plenamente familiarizados con el uso de las he rramientas tecnológ icas. Se trata. También lo son sus frutos: el dominio de la fuerza. es de una complejidad y de un nivel de abstracción muy superior a la que susten tó la era industrial. colaborar y adaptarse a un ento rno cambiante gracias al hecho de haber jugado intensivamente con videoconsolas. la extensión de nuestras facultades cognitivas y comunicativas. En cambio. Es evidente que la tecnología sobre la cual se sustenta la especificidad del mundo en que vivimos. Tal vez la respuesta esté influida por el hecho de que nuestro juicio se encuentra condicionado todavía por la fasci nación que sentimos ante nuestros propios logros tecnológicos. en emisore s y receptore s simultáneamente . incumbe direct amente a nuestra singularidad humana. o las teorías sobre las virtudes empresariales de los Gamers 12 .

Pero si aceptamo s mira r el revers o de la moned a posiblement e descubr amos que ademá s de niño s prodigi o o eficiente s ejecutivo s tambié n están proliferand o a nuestr o alrededo r individuo s incapace s de concentrars e en un text o de más de cuatr o páginas . hasta el punto de generar adicciones y prácticas compulsivas. Es evidente que. eso no implic a necesariament e que seamo s capace s de sacar provech o de él. El hecho de poder estar en contacto permanente con otras personas vía correo electrónico. desde un punto de vista productivo somos más eficientes. según comenta con frecuencia el profesorado. estudiante s que confun den aprende r con recopila r. a nivel profesional. Hoy es habitual manipular varios documentos a la vez mientras se recaba info rmación en Inte rnet. además de reforzar la comentada tendencia a la dispersión. Nuestra inclinación innata a mantener vínculos sociales con otros individuos de nuestra especie se desa rrolla ahora en un ento rno artificial que la descont extualiza y que distorsiona los mecanismos naturales de inhibición. es incompatible con la concentración que requiere cual quier refl exión de cie rta consistencia. Es difícil focalizar y centrarse. el uso cotidiano como herramienta de trabajo de potentes ordenadores personales conectados pe rmanenteme nte a una red global está modificando el ritmo y la secuencia de nuestros procesos mentales. la comunicación permanente en red. nos está privando de la serenidad que nos apo rtan los reductos de soledad y nos convie rte en seres puramente rel acionales que cada vez pasan más tiempo ubicados en universos paralelos desconectados de la realidad. pero también se ha incrementado sensiblemente la complejidad de la mayoría de procesos. Es el mismo tipo de dispersión que también afecta. mensajería instantánea o telefonía móvil. 28 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . o un númer o crecient e de analfabeto s funcionales. conceptualmente. persona s que sólo puede n asimilar concepto s predigerido s en formato s multimedia . Si bien es cie rto que el nuev o medi o pon e a nuestr o alcanc e todo el saber disponible . y el inmenso caudal de info rma ción que recibimos y que debemos gestionar amenaza con provocar nue vas formas de ansiedad. la capacidad de concentración de la población en edad escola r. co rtar y pega r fragmento s de info rmación hallado s en Inte rnet . Cie rtamente. se atiende el correo electrón ico o se mantienen conversaciones simultáneas a través de los servicios de mensajería instantánea. está demostrando ser un excelente potenciador de todo tipo de actividades relacionales. y esa necesidad de cambiar constantemente el foco de nuestra atención acaba por modelar nuestra forma de razonar hasta ubica rnos en un estado de dispersión que. Pero las implicaciones van más allá del ámbito profesional. Así como la televisión resultó ser un medio especialmente apto para proporcionar entre tenimiento pasivo.

En poco tiemp o dispondremo s de máquina s que superará n los umbrale s de discriminació n de nu estros sentido s hast a conve rtir en indistinguible s ambo s mundos . relacionándono s con otra s persona s y viviend o experiencia s inmersiva s de un a intensida d creciente . especialment e a las más jóvenes . La Sociedad de la Ignorancia / 29 . Pero se trat a de un debat e estéri l pue s en ningú n caso conse guir á modifica r la evolució n de los acontecimiento s y sólo provocar á en alguna s persona s un a tecnofobi a frustrante . const ruimo s espacio s dond e depositamo s y com pa rtimo s nuestra s fotografía s o explicamo s hecho s de nuestr a vivencia individua l y. no les pr oporciona . inmediatament e se plante a la cuestió n de si el mund o vi rtua l ser á nociv o o beneficioso . El espaci o digita l formado por los ordenadore s y las rede s de telecomunicació n se present a ant e nosotro s como una atractiv a experienci a sensibl e en la cual residimo s cada vez más tiempo . del mism o modo que la tuviero n otra s incorporacione s culturales . en definitiva . la huella deber á ser necesariament e más profunda . Una pa rte cad a vez más impo rtant e de nuestr a identida d reside en el mund o virtual : creamo s perfile s específico s en los lugare s que vis itamo s con regularidad . El proces o apena s acab a de empeza r. en cualquie r caso se han incorporad o a nuestr o imaginario . forma n pa rte de nuestro s referentes y ha n modelad o nuestr a interpretació n de la realidad . much o más mediocre . las novela s o la músic a no ha n sido sólo un entretenimiento : también puede n educa r o pe rturba r las mentes . El cine. Ante la vi rtualidad . vamo s tejiend o una tram a en la que tambié n se van incorporand o sentimiento s y vínculo s afectivos . En la medid a en que abandonemo s el tradiciona l televiso r y cad a vez pasemo s más horas ant e el ordenado r y el videojuego . Lo que sí es indudabl e es que la vi rtualida d tendr á un a influenci a decisiv a sobr e las personas . una pregunt a que derivar á en un debat e que ser á simila r al que tuv o lugar acerc a de las novela s durant e el siglo XIX o sobr e el roc k and rol l en el siglo XX. Su combinació n con los nuevo s tipo s de relacione s pe rsonale s por medio s telemático s est á configurand o un ambient e capa z de seduci r a mucha s personas . en luga r de abri rno s a un conocimient o más am plio del mundo . que ant e el desmantelamient o de los mecanismo s y los protocolo s de relació n tra dicionale s opta n por instalars e en este nuev o mund o dond e es posible encontra r las emocione s que la realidad . No se pued e desca rtar que emerj a un a confusió n par a distingui r entr e realida d y vi rtualidad . result a que nos impuls a a residi r en otro s creado s a la medid a de nuestra s necesidade s y temores . ni que cad a vez más persona s se refugie n definitivament e en este mundo artificia l interconectad o y decida n finalment e ignora r todo lo que quede fuer a de él. tan reale s como los que experimentamo s en la realida d “no rmal”.Porqu e el nuev o medio . pero . máxim a expresió n de esa artificiosidad .

dete rminan nuestra relación actual con el saber existente y. Todos lo somos en algún aspecto o. Incluso aquellos que más tiempo y esfuerzo han dedicado a intentar adquirir perspectiva deben admitir grandes lagunas en su conocimiento que les limitan el alcance y la visión de conjunto. el primero de ellos nos obliga a acepta r. eso sí. la imposibilidad de que existan. Hegel o incluso Ma rx. desa rrollar y trasladar la novedad. pers onas con un conocimiento extenso y profundo de la realidad que les pe rmite entenderla e interpretarla como un sistema integrado y completo.pertos. el pensamiento de tipo filosófico abandonó tal pretensión. si es que alguna vez han existido. Sin duda. al fin y al cabo. pero también son igualmente extensas las zonas que quedan fuera de su alcance. consolidó un largo proceso de introspección y subjetivación y se retiró definitivamente de las regiones invadidas por las ciencias naturales hasta quedar recluido en algunos campos especializados. en la actualidad una persona culta goza de una mirada mucho más extensa que la de cualquier sabio de la antigüedad. Cie rtamente. La no aceptación de las limitaciones de su nueva condición ha llevado a algunos a fiascos y saltos en el vacío como los relatados por Alan Sokal y Jean Bri cmont 13 en Imposturas Intelectuales . especialmente desde el punto de vista científico. cada vez más especializados. Pero si bien no existen sabios.IX La combinación de los dos factores descritos anterio rmente. como la filosofía de la ciencia. Sigue estando a nuestro alcance adquirir conocimientos profundos en algún campo específico e incluso acceder temporalmente a la frontera que el saber humano establece. unos expe rtos. la acumulación exponencial de info rmación y las propiedades específicas de las nuevas formas de comunicación como vía de acceso al conocimiento. y coincidiendo con la entrada en el siglo XX. sabios. vivimos en una sociedad de expe rtos. de entrada. naturalmente sí existen ex. al terre- 30 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . La suma del conocimiento de los expe rtos forma el extenso saber de nuestro tiempo. nuestra capacidad individual para superar la condición de ignorantes. La labor de los expe rtos con stituye la pieza central del motor que sustenta el crecimiento económico de nuestra sociedad. ni pueden existi r. Una materialización de este hecho es la ausencia actual de filósofos que pretendan acometer la tarea de proponer sistemas completos de interpret ación de la realidad. como mínimo. Concretamente. lo deberíamos ser. una dinámica de progreso que hoy pasa inevitablemente por investiga r. lo antes posible. Después de Kant. y en la interpretación de los autores históricos. Hiperespecializados.

de proletarización . Su finalida d es completament e difere nte. sus constriccione s y sus mecanismo s de recompens a y castigo . una ocupació n labora l que no pretende moviliza r o transfo rma r la sociedad . I+D+i. especialmente . del rest o de la sociedad. Innovar es la piedra filosofal de nuestro tiempo exponencial. productivo . La generació n del sabe r ha dejad o de ser una tare a individua l par a conve rtirs e en una empres a colectiva . sus reglas . un a situació n que en nuestro s días est á teñida . Los productores de sabe r fuero n progresivament e incorporado s y puesto s en nómin a de las universidade s y las est ructura s de investigación . a adquiri r un conocimiento especializad o y. y un a maner a concret a de enfoca r dete rminado s problemas . presupuesto s abultado s y una s carrera s profesionale s bien definida s que estipula n competi r con otro s especialistas . especialistas . en un sistem a plenament e organizad o que pose e su propi a burocracia . Cabe la posibilida d de que alguien pretend a ir por libre . a pode r ser. Hoy es más fácil que nunc a manteners e en contact o permanent e por La Sociedad de la Ignorancia / 31 . sus objetivos . La producció n de sabe r es un trabajo . La socieda d hiperconectad a favorec e y potenci a dich o compo rtamiento . que tuv o luga r durant e la segund a mita d del siglo anterio r. pues . descrit o por Russel l Jacob y en su libr o The Last Intellectuals 14 . Existe n grandes infraest ructuras . man o de obr a cualificada . El expe rto constituye . en el fondo . creando una nuev a fuerz a disgregador a que podríamo s denomina r comunitarismo autista . per o siempr e podr á ser puest o en dud a su derech o a hace r lo que le veng a en gan a cuand o su nómin a es pagad a por un a empresa que le exige resultado s o por una socieda d que. en mucho s casos . A fin de cuenta s son trabajadores. profesore s o investigadore s público s y privado s no se dedica n a satisface r inquietude s int electuales . jerga . y en las cuale s se penaliz a con el desprestigi o a aque l que se atrev e a invadi r campo s que otro s expe rtos considera n como propios. La condició n de expe rto llev a indisolublement e asociad a la profesionaliza ción. y cualquie r actitu d excesivament e crític a desd e el interio r del sistem a est á condenad a a provoca r duda s sobr e su honestidad. publica r artículo s o registra r patentes . tambié n espera algun a cosa de él a cambi o de un sueldo .no productivo. sus est ructuras . sino a aquell o par a lo cual se les paga . Debe desa rrollars e en el ámbit o cerrad o de los que compa rten lenguaje. pública s o privadas . para confo rma r la maquinari a del conocimient o productiv o que hoy conocemos. Consecuenci a direct a de la mercantilizació n del conocimient o y de la profe sionalizació n del expe rto es la disgregació n del sabe r en área s cad a vez más desconectada s las una s de las otra s y. la materializació n de la socieda d del conoc imient o enunciad a por Drucker y en su forma actua l es el frut o de un largo proceso . un imperativo tras el cual subyace cie rta angustia ante el temor a quedar definitivamente rezagados. La mas a ingent e de técnicos .

medida clave del éxito académico. de hecho. X Es necesario aclarar aquí que tanto el sabio como el expe rto y la masa son arquetipos ideales que no se dan de forma pura en el mundo real. En definitiva. en lugar de una única torre existen multitud de pequeñas torres donde refugiarse. comunidade s cerrada s dond e es posibl e reforza r una identida d diferenciada y encontra r el marc o de referenci a establ e que todo s necesitamos. pues. Fuera de su especialidad. lógicamente. ya sea por el imperativo productivo que recae sobre el ingeniero o el tecnólogo. cada vez más ignorante en el saber de otros campos. Son productivos y funcionales. La publicación de trabajos. fluyera hacia el resto de la sociedad. pero actualmente ni sucede así ni nadie lo pretende. Hoy. por ejemplo. por la imposibilidad de liberarse de la dinámica endogámica de las est ructuras generadoras de sabe r. depende exclusivamente del veredicto de unos “referees” que son también miembros del mismo colectivo.vía telemátic a con persona s con las que se compa rten interese s u ocupación e instalars e en mundo s particulare s independiente s del rest o de la sociedad. ninguna necesidad real de comunicarse con el resto de la sociedad y de hecho podría ser. el saber de los esclavos productivos. Nos encontramos ante la actualización de la vieja idea de la torre de ma rfil. en fin. Además. al fin y al cabo. que en el logos que nos muestra el ser de las cosas. En la naturaleza del expe rto no existe necesariamente una tendencia a conve rtirse en sabio y. todos los mecanismos que hoy operan a su alrededor le empujan en la dirección contraria. Los expe rtos son terreno propicio para que se dé un elevado grado de comunitarismo autista pues la mayoría de sus fuentes de reconocimiento o de castigo provienen de la misma comunidad. pues. contraproducente. por la convicción apasionadamente hiperespecializada del científico o. sus conocimientos únicamente tienen sentido en el entramado económico que los ha motivado. claramente centrípetas. Todas las fuerzas que actúan son. Talvez cabría esperar que en una Sociedad del Conocimiento el saber de los expe rtos. gran especialista en una franja cada vez más estrecha del saber es. pasa a formar pa rte de la siguiente categoría: la masa. incluso. No hay. Cuando el expe rto cie rra la pue rta de su despacho y se va a casa se convie rte en uno más. saberes inst rumentales que tanto en su forma como en su fondo encajan mejor en la techné griega. donde lo 32 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . el expe rto. más allá de sus resu ltados productivos y comerciales. y cada expe rto se encuentra ence rrado en alguna de ellas.

una vez alcanzado cie rto nivel de funcionalidad. Mientras tanto. Se trata de un debate permanentemente abie rto (recordemos. necesariamente. debe encaminarse necesari amente a la obtención de los imprescindibles expe rtos capaces de impulsar el progreso económico. pero cuando abandonamos nuestra especialización pasamos a ser. Un aspecto polémico que no recogen los indicadores estadísticos es el de la exigencia de los temarios o la dificultad de los estudios. disminuye el peso relativo de la etapa de formación inicial. y forman parte del precio que hemos de pagar por vivir en un ento rno opulento al cual. Quizá en algún momento hemos aspirado a conve rtirnos en sabios. dicha ignorancia consustancial no es hoy tan absoluta como lo era en el pasado. La duración media de la etapa educativa se ha estabilizado alrededor de los diecisiete años en los países más avanzados. Muchas de las tensiones que rodean la educación son expresiones de las contradicciones en los valores y las prioridades de la sociedad. Se ha incrementado el nivel cultural de la pobl ación gracias al eno rme esfuerzo que ha supuesto la educación generalizada. el controve rtido libro de Allan Bloom 15. actividades de las que. Indiscutiblemente. nos guste o no. Y. Todos somos una mezcla dinámica y cambiante de sabio. uno de los rasgos esenciales de la masa es la ignorancia. de hecho.que encontramos son individuos que combinan aspectos de los tres. The Closing of the American Mind ) sobre el que no pretendo incidir aquí. por lo tanto. el analfabetismo es residual y la inmensa mayoría de la gente dispone de las habilidades básicas e imprescindibles para desenvolverse en nuestras sociedades alfabetizadas. No es posible pedir una cultura del esfuerzo a los estudiantes si en la realidad en que viven inmersos prima el valor del ocio y la diversión. y una tónica similar han seguido. Ahora bien. masa. no estamos dispuestos a renuncia r. por lo tanto. no podemos prescindir porqué son parte indisociable de La Sociedad de la Ignorancia / 33 . a su vez. esa es la pa rte más grande del pastel. Por definición. probablemen te somos expe rtos en algo y durante una pa rte de nuestro tiempo actuamos como tales. expe rto y masa. pues masa es lo que resulta de extraer el componente de sabio y el de expe rto. La discusión sobre si los alumnos deberían leer los clásicos griegos queda fuera de lugar cuando la mayoría da por sentado que la actividad educativa forma pa rte de la maquinaria del saber productivo comentada anterio rmente y que. por ejemplo. en el mejor de los casos. otros indicadores tales como los niveles de superación de enseñanza secundaria o los índices de fracaso escola r. la esperanza de vida sigue creciendo y. todo indica que en los últimos años no se han producido grandes cambios en el nivel cultural de la masa a pesar de la acumulación exponencial de info rmación y de las potencialidades de las nuevas herramientas tecnológicas que nos tenían que situar en la nueva Sociedad del Conocimiento.

De hecho. Todo está entrelazado. no todo acaba cuando finaliza la época del instituto o la universidad. y en la inmensa mayoría de casos se da en el cont exto laboral. como consecuenci a direct a del prime r facto r generado r de la Socieda d de la Ignorancia . La mas a es más ignorante . no debemos olvidarlo. podríamo s afi rma r que. asis tiendo a cursos. Durante el resto de una vida que cada vez es más larga se pueden seguir acumulando conocimientos. nos vemos obligados a dedicar cualquier esfuerzo intelectual a intentar no quedar rezagados: aprender inglés o info rmática se ha conve rtido para muchas personas en objetivos casi inalcanzables que no dejan tiempo para nada más. y la única alte rnativa es una rápida obsolescencia.nuestro bienesta r. a causa de la necesidad de adaptación al cambio permanente. al meno s cuand o concluy e su etap a formativ a inicial. En el mejo r de los casos . Desde luego. Así pues . y por lo tanto el proceso mental sigue siendo el mismo. auto formándose. suponiend o que los contenido s y el nive l edu cativ o se haya n mantenid o estables . Cie rtamente. lo urgente no nos permite hacer lo impo rtante. lo mismo de siempre. Aprender a ser más productivos es hoy una pa rte más de nuestro tra bajo. No podemos reclamar más autoridad en el mundo educativo cuando en otros ámbitos cualquier atisbo de autoridad se interpr eta como autoritarismo. pero se encue ntra inseparablemente ligada a la mercantilización del conocimiento. el increment o exponencia l de complejida d del mund o en que vivimos . Más allá de las necesidades formativas que impone un ento rno en con stante transfo rmación. y todos sabemos como: leyendo. la formación permanente es hoy una realidad. Si el ento rno econó mico y productivo evoluciona. según la propuesta de The Matrix 16 . Por el momento no disponemos de implantes cerebrales capaces de ampliar nuestro conocimiento. en valo r absoluto . obse rvando. Eso sí. difícilmente podríamos llegar a la conclusión de que avanzamos hacia una Sociedad del Conocimiento a pa rtir de la obse rvación 34 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . dich a cantida d se convie rte en un valo r relativo mu y inferio r. una revolución. Como reza el dicho popula r. y que los índice s de fracas o actual sea n apr oximadament e los mismo s que era n quinc e o veint e año s atrás. refl exionando y aprendie ndo de la experiencia diaria. disponemos de las mejores herramientas para hacerlo. desd e el punt o de vist a educ ativo estamo s apr oximadament e en el mism o estadi o que una décad a atrás. En esencia. Pretender eliminar la ignorancia a través del sistema educativo propio de la Sociedad de la Ignorancia es una paradoja irresoluble. y romper las ligaduras sólo sería posible con una enmienda a la totalidad. dicha actividad se convie rte en imprescind ible.

especialmente desde la aparición del televiso r. a finales de los años veinte.cotidiana de las costumbres.pletamente primarios. Resaltaba Ortega y Gasset en La rebe lión de las masas . Se ha disipado el pudor a mostrar en público la propia ignorancia. así como un interés creciente por unos contenidos com. Ser ign orante no es incompatible. se está convi rtiendo en un La Sociedad de la Ignorancia / 35 . La cons olidación definitiva de la cultura de masas después de la Segunda Gue rra Mundial. e incluso con frecuencia se exhibe con orgullo. el entretenimiento banal o la exaltación de la fama por la fama confo rman el grueso de la parrilla televisiva actual. sin que la aparición de mecanismos de interacción por pa rte de los espectadores haya modificado dicha tendencia. De forma progresiva la ignorancia ha ido perdiendo sus connotaciones negativas hasta el punto de llegar a prestigiarse. XI Pero el gran cambio que consolida definitivamente la Sociedad de la Ign orancia no es que ésta se vea favorecida por las nuevas formas de comunic ación y en la práctica campe a sus anchas. por su capacidad para generar abstracciones. constatado por numerosos autores. finalmente aupada a la categoría de normalidad. con tener dinero o glamou r. sino que ha sido aceptada. Los reality shows . ni mucho menos. el depo rte espectáculo. si bien es cie rto que la campana de distribución de las alte rnativas disponibles se ha ensanchado eno rmemente. desde prestar una atención desme . intereses y formas de vida que surgen a nue stro alrededor como consecuencia de la disponibilidad de acceso masivo a una amplia gama de canales de comunicación. que «lo característico del momento es que el alma vulga r. El homo sapiens. sabiéndose vulga r. Cualquiera podría confecci onar una extensa lista de nuevos hábitos.nografía sentimental. la media resultante cada vez se aleja más de la que cabría esperar en una Sociedad del Conocimiento. la por. que ha acompañado al protagonismo creciente de las masas. indujo a Giovanni Sa rtori a escribir que «un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido. asum ida y. como un aditivo más de una personalidad apta para gozar al máximo del hedonismo y la inmediatez que proporciona un consumismo desenfrenado. que sin duda mostraría un peso abrumador de las actividades de ocio y de tipo relacional. tiene el denuedo de afi rmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera» 17 . Más bien al contrario. nos puede proporcionar una pátina de simpatía altamente empática a ojos de los demás. un ser caracterizado por la refl exión. La situación actual corresponde a la fase más avanzada de un proceso imparable. En cualquier caso.surada a todo tipo de eventos depo rtivos hasta buscar pareja por Inte rnet.

más recientemente “si no apareces en Inte rnet. desacomplejada y. Nos hemos convencido de que disponer de una red que nos permite ver lo que emite la televisión en la otra punta del mundo es volve r- 36 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . En paralelo. como todos en esta sociedad que constantemente reclama. Persiste una lógica errónea que nos lleva a pensar que el uso de herramientas cada vez más sofisticadas implica necesariamente un mayor conocimiento. ha perdido cualquier atisbo de ser referente social y se ha cargado de conn otaciones negativas. con independe ncia de su formación y aun dando muestras evidentes de su falta de cultura y de ánimo de enmienda. El proceso se realimenta a través del papel cada vez más central que en nuestra sociedad juegan los medios de comuni cación. en buena parte. puede acceder a lo más alto de la est ructura social. abu rrido. Los ingredientes para acceder a dicha visibilidad encajan perfectamente en la est ructura de la Sociedad de la Ignorancia. ir al teatro o ver documentales. pero en la práctica fuera del saber productivo generado por los expe rtos. seguimos cons iderando el conocimiento como un bien en sí mismo cuando nos referimos a él de forma abstracta: en las encuestas todos contestamos que nos encanta lee r. y confundimos la destreza para utilizar un complejo programa info rmático que nos permite escribir con el hecho de escribir algo interesante. Hoy asistimos. y en la misma medida que la ignorancia se ha normalizado y se ha prestigiado. el conocimiento no productivo se ha desacreditado. en efecto. Como hemos señalado anterio rmente.homo videns. “Si no sales por televisión. Difícilmente alguien se atrevería hoy a autocalificarse como intelectual por el temor a quedar revestido de todas las connotaciones actuales del término: prete ncioso. e incluso el acceso a las máximas responsabilidades públicas por pa rte de personas de ignorancia evidente se considera una muestra positiva de las vi rtudes del sistema democrático. a la culminación del proceso. no eres nadie” o. La ignorancia es atrevida. Lo más sorprendente de la situación es que parece que nos percatamos de la dualidad entre el discurso utópico y la realidad cotidiana. creadores. o incluso con saber escribi r. La ignorancia está plenamente normalizada y es admitida sin ningún reparo en los modelos de éxito social. exige también que se respeten sus derechos. no existes”. que ve pero que no entiende» 18 . referentes del éxito social y escaparate del imaginario colectivo del cual son también. Cualquier obse rvación al respecto emitida en público sería considerada hoy políticamente inco rrecta. improductivo. una criatura que mira pero que no piensa. cualquier esfuerzo intelectual resu lta casi incompresible para una sociedad acomodada en la confo rtabilidad del entretenimiento predigerido y la espectacularidad vacua. Cualquiera.

La incomodidad ante la perspectiva de abandonar la vieja idea ateniense de que el conocimiento es un bien en sí mismo podría no ser más que un prejuicio similar a la dificultad que experimentaron muchas personas en el pasado para aceptar la posibilidad de una experiencia vital plena en un marco des provisto de religiosidad o de los esquemas heredados de la tradición. entendido básicamente como crecimiento econó mico 19 . a muchos el panorama les puede parecer sombrío. en el mejor de los casos. ha resultado ser en la práctica una Sociedad de la Ignorancia. Ahora bien. fascinadas y ese ncialmente ignorantes. X II Recapitulemos: la expectativa de una Sociedad del Conocimiento.nos más sabios. sí que es posible y conveniente analizar las consecuencias de la situación La Sociedad de la Ignorancia / 37 . surgida del desconcie rto posmode rno gracias al poder de la tecnología. a fin de cuentas. consiste simplemente en pasar un montón de horas chateando con los amigos o intentando ligar por Inte rnet. igualmente originales. Y nos encanta oír “Sociedad del Conocimiento” cuando a nivel individual. Sólo la inte rpretaremos adecuadamente si la proyectamos sobre ellas. pero an tes de aventurar cualquier valoración debería tomarse en consideración un punto impo rtante: la Sociedad de la Ignorancia adquiere todo su sentido en el cont exto de las nuevas generaciones que la protagonizarán. Cie rtamente. el estado más avanzado de un sistema capitalista que basa la estabilidad de la sociedad en el progreso. expe rtos productivos ence rrados en sus torres de ma rfil y masas fascinadas y sumidas en la inmediatez compulsiva de un consumismo alie nante. en realidad. La Sociedad de la Ignorancia es. Los jóvenes pueden adoptar sin más las ideas nuevas si son consistentes en sí mismas porque para ellos todas son. aún aceptando la inutilidad de emitir valoraciones subjetivas. Buena parte de los habitantes del presente nos hemos confo rmado en el mundo precedente y. como ha sucedido siempre. pero que una vez satisfechas las necesidades básicas sólo es posible mantener gracias a la existencia de unas masas ahitas. a menudo juzgaremos la personalidad de un tiempo que ya no será nuestro desde el recelo o la incomprensión. adquirir conocimientos triviales. en muchos casos. Las nuevas formas de comunicación nos permiten ser más eficientes en el dominio de la naturaleza pero como individuos nos están convi rtiendo en seres cada vez más ignorantes y más ence rrados en las pequeñas esferas que surgen como resultado de las nuevas fuerzas disgregadoras que afec tan a toda la sociedad. compuesta por sabios im potentes. cuando lo único que hacemos es pasar el rato o.

Una parte significativa de la población puede verse arrastrada a vivir enfangada en un pantano de expectativas vitales insatisfechas. El inicio de la era atómica nos obligó a aceptar la necesidad de limitar nuestra capacidad de actuación. La Sociedad de la Ignorancia. El acceso masivo y fácil a todo tipo de info rmación tendría que pe rmitir a los más desfavorecidos limar algunas de las diferencias que les separaban del resto de la sociedad. una masa acomodada en su ignorancia. Los favorecidos no necesitarán al resto para sostenerse: la tecnología. fascinada por la tecnología y cada vez más alienada. los más bien situados o los que dispongan de la suficiente capacidad de maniobra. de buenas opo rtunidades. Hoy podemos intuir ya que la previsión pecaba de un exceso de optimismo. el conocimiento productivo y la posibilidad de ir a buscar al mejor precio todo aquello que necesiten en un mercado globalizado. de la existencia de El primero de ellos es el riesgo social. Para los demás se conve rtirá en un ento rno cada vez más hostil. El segundo riesgo deriva de la peligrosidad de ser ignorantes cuando deben afrontarse retos cruciales cuyo desenlace depende de nuestras acciones. una capacidad que hoy se ha 38 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . pues. el riesgo de acabar irremedi ablemente divididos en dos castas. es una más de las múltiples caras de los tiempos exponenciales en los que nos ha tocado vivir y que también se caracterizan por la proliferación de riesgos cataclísmicos que únicamente podremos so rtear a través de una actuación conscient emente sensata. serán suficientes. Existe. más esencial. como hemos comentado anterio rmente. más intrínseca a cada persona. pero sólo para unos cuantos. Y esa es justamente la situación en la que nos encontramos. Ello nos lleva a percata rnos inmediatamente varios riesgos potenciales. En la Sociedad de la Ignorancia estamos asistiendo al nacimiento de nuevas fuentes de desigualdad y al levant amiento de fronteras hasta ahora inexistentes que afectan a quienes bien por un bajo nivel formativo o bien por carencia de talento natural son incapaces de subir al tren de la complejidad tecnológica y el dinamismo pe rmanente.creada. Un mundo abie rto será también un mundo de opo rtunidades. y otra formada por los expe rtos en los saberes productivos y los reso rtes de un modelo económico insostenible. la cual neutralizará cualquier posibilidad de discurso igualitario y fomentará el surgimiento de nuevos sen timientos de injusticia social. Cuando apareció en el horizonte la posibilidad de materializar una verdadera Sociedad de la Info rmación rápidamente se formuló la teoría de que dicho cont exto representaría una gran opo rtunidad para superar algunas de las formas vigentes de desigual dad social. simplemente porque serán prescind ibles. Sobre el conocimiento y el talento se sustentará una nueva diferencia social más insalvable que los antiguos contrastes de naturaleza económica.

desde el grupo a la persona: muchos aspectos de nuestra vida han pasado de estar guiados por valores compa rtidos e La Sociedad de la Ignorancia / 39 . Nuestra sociedad es el resultando de un largo proceso de individualización que ha desplazado gradualmente el ámbito de decisión sobre lo que es bueno o malo. Durante siglos ha existido una tensión entre un individualismo liberal que entendía la sociedad como un conjunto de instituciones coa rtantes que limitan la naturaleza del indivi duo y una concepción más restrictiva de la naturaleza del individuo. La afi rmación de su autonomía y de su centralidad frente a lo colectivo es pa rte indisociable de aquella carga simbólica que en nuestro bagaje cultural posee la palabra conocimiento. algunas de las cuales talvez incluso ignoramos. La ignorancia consustancial de los tiempos exponenciales nos aboca a una ceguera generalizada.no. de consecuencias imprevisibles. Finalmente. deseable o despreciable. El riesgo de la energía nuclea r. y mucho menos. Los expe rtos. occidente no ha abandonado la senda de la subjetivación. que no reside tanto en su infinito potencial dest ructivo como en su proliferación. que nos impi de identificar y asumir la porción de responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros. y aún en el caso de que así fuese. No alcanzamos a comprender bien el desafío climático mientras seguimos asistiendo impasibles a la extinción en masa de la biodiversidad del planeta. En biología nos movemos sobre la delgada línea que divide el uso del abuso. Pero este tipo de debates han quedado hoy muy mitigados. acerca de la concepción misma de individuo.nativa indiscutida en el mundo actual. sobre la masa. adecuado o inopo rtu. una trayectoria que se consolidó definitivamente con la introducción del sujeto pensante de Desca rtes y con la interpretación humanista del mundo. se ha conjurado hasta hoy gracias a un tenso equilibrio que cada vez es más inestable. el individualismo liberal se ha consolidado como alte r. incluso.multiplicado en todas direcciones y que nos sitúa ante nuevas incógnitas. ence rrados en sus torres de ma rfil. que justifica la existencia de est ructuras colectivas superiores para potenciarlo e incluso salvarlo de sí mismo. Tras la defunción del socialismo real. apenas logran vislumbrar las consecuencias de sus acciones colectivas. Desde que tras las primeras experiencias democráticas en la polis toda la racionalidad griega se replegara hacia el interior y fijara su atención en el individuo. Esta concepción del individuo ha llevado a refl exionar de forma recu rrente sobre su papel dentro de la est ructura social. no dispondrían de capacidad de incidencia sobre los responsables políticos. el tercer riesgo implícito en la Sociedad de la Ignorancia surge de los inte rrogantes que plantea acerca del lugar que en ella va a ocupar el individuo e.

El centro de gravedad de la sociedad del conocimiento mercantilizado se desplaza gradualmente desde el individuo hacia las estructuras colectivas. podemo s alcanza r ¿Es posibl e la libe rtad de pensamient o desd e la ignorancia ? ¿En que qued a la libe rtad individua l cuand o no alcanzamos a entende r la complejida d del mund o que nos rodea ? ¿Debemo s aceptar definitivament e la incapacida d de la razó n individua l par a accede r al conocimient o y la convenienci a de acoge rnos a los discurso s creado s por instancia s superiores? Mientras el individuo se enfrenta a su pequeñez ante un mundo abie rto y cada vez más complejo que no alcanza a comprende r. la ape rtur a de nuevo s canale s de expresió n con la potencialida d teóric a de amplifica r cual quie r mensaje . 40 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos . en un escenario desprovisto de apriorismos y cada vez más desvinculado de cualquier tradición. choca n frontalment e con las nueva s e insalvable s limitaci ones que nos afecta n en la Socieda d de la Ignorancia . el advenimient o de la transfo rmació n actua l supon e un salt o cua litativ o en dich o proceso . Cada vez hay más saber en las organizaciones pero menos conocimiento en los individuos. más info rmación en las memorias de silicio y menos en los cerebros humanos.incuestionables a conve rtirse en asuntos de cada conciencia individual. por individua l que sea. Las potencialidades que nos ofrec e la tecnologí a como he rramient a par a desa rrolla r la libe rtad individua l van a queda r en la práctic a reducida s por la ignoranci a que nos acech a y que restring e la esfer a de lo que realmente . como indiv iduos . a un nive l planetario . incluso . la comunicació n permanent e con otra s persona s e. al pone r en mano s de una socieda d profundamente individualizad a un conjunt o de nueva s y potente s he rramienta s que permiten extende r hast a límite s insospechado s el dese o de individualidad . No podríamos concebir que en el futuro dejara de ser así y. Hoy está n al alcanc e de cualquie r individu o el acces o masiv o a la info rmación. En efecto . La autonomía personal y la disponibilidad de un espa cio privado para desa rrollar la propia personalidad se han conve rtido en un bien supremo y absoluto. como se ha intentad o demostra r a lo larg o de este ensayo . buena parte del atractivo de la utópica Sociedad del Conocimiento residía justamente en su capacidad para reforzar los planteamientos individualistas. Pero tale s planteamientos . El saber productivo ha dejado de pertenecer a la masa o al expe rto aislado y se encuentra distribuido en grandes sistemas en los cuales el individuo es sólo una pieza prescindible. en un derecho indiscutible e indiscutido que ha penetrado profundamente en la mentalidad de cada persona hasta formar la columna vertebral de su escala de valores. de hecho. Aparentemente el individualism o ha conseguid o culmina r su apoteosi s del individuo. la evolución de éste no se detiene.

La Sociedad de la Ignorancia / 41 . Talvez deberíamos detene rnos a pensar si mientras seguimos creyendo que avanzamos por la senda del humanismo hacía una Sociedad del Conoci miento no nos estamos encaminando. hacia una Sociedad de la Ignorancia que plantea. y desde la periferia se muestra más débil y prescindible que nunca. una disolución del individuo y el fin de la pa rte más singular del sueño occidental. en última instancia. se diluye.El individuo se aleja progresivamente de su posición central. en realidad.

La sociedad del desconocimiento Daniel Innerarity .

Este reto rno de la inseguridad no significa que las sociedades contemporá neas dependan menos de la ciencia. no-sabe r. La ciencia no está en condiciones de liberar a la política de la responsabilidad de tener que decidir bajo condiciones de inseguridad. Lo que hace la ciencia es transfo rmar la ignorancia en ince rtidumbre e inseguridad (Heidenreich 2003. cada vez es más difícil obtener explicaciones causales o previsiones exactas. y no conseguiremos recuperar su capacidad configuradora mientras no ace rtemos a articular nuevamente el poder con las nuevas formas de sabe r. presentimientos o indicios. más que aumentando sus conocimientos. Desde hace tiempo dirigimos cada vez más la atención a una serie de aspectos que podrían entenderse como “debilidad de la ciencia”: inseguridad. La Sociedad de la Ignorancia / 43 . flexibilidad interpretativa. sino todo lo contrario. el tipo de saber que se requiere. una sociedad que es cada vez más consciente de su no-saber y que progresa.La sociedad del conocimiento ha efectuado una radical transfo rmación de la idea de sabe r. ya que el saber acumulado hace visible también el universo ilimitado del no-sabe r. A pesar de que las ciencias han contribuido a ampliar eno rmemente la cantidad de saber seguro (“reliable knowledge”). por tanto. Al mismo tiempo. Hay ince rtidumbre en cuanto a los riesgos y las consecuencias de nuestras decisiones. Esa dependencia es incluso mayor. como el clima. aprendiendo a gestionar el desconocimiento en sus dive rsas manifestaciones: inseguridad. cont extualidad. Muchas veces el saber de que se dispone tiene una mínima parte apoyada en hechos seguros y otra en hipótesis. 44). cuando se trata de sistemas de elevada complejidad. hasta el punto de que cabría denominarla con propiedad la sociedad del desconocimiento. por ejemplo. verosimilitud. lo que ha cambiado es la ciencia y el saber en general. el compo rtamiento humano. es deci r. Aparecen nuevas y diversas formas de ince rtidumbre que no tienen que ver con lo todavía no conocido sino también con lo que no puede conocerse. la econ omía o el medio ambiente. En las más graves cuestiones que afectan a la naturaleza o al destino de los hombres estamos confrontados a riesgos en relación con los cuales la ciencia no proporciona ninguna fórmula de solución segura. En muchos ámbitos —como. No es verdad que para cada problema que surja estemos en condiciones de generar el saber correspondiente. Probablemente lo que está detrás de la erosión de la autoridad de los estados y la crisis de la política sea este proc eso de fragilización y pluralización del sabe r. han cambiado los problemas y. la regulación de los mercados o los problemas ecológicos— ha de recu rrirse a teorías que manejan modelos de verosimilitud pero ninguna previsión exacta en el largo plazo. pero también una ince rtidumbre normativa y de legitimidad. riesgo e ince rtidumbre. Una sociedad del riesgo exige una cultura del riesgo.

del que no se sabe exactamente lo que no se sabe y 44 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . por lo que debemos entenderla. En muchos casos es una cuestión abie rta cuánto se puede todavía sabe r. La sociedad ya no tiene su principio dinámico en un permanente aumento del conocimiento y un correspondiente retroceso de lo que no se sabe. que generalmente sólo pueden ser identificados con una certeza escasa. ince rtidumbre y no sabe r. ni evide ntes. No se trata del típico discurso de humildad kantiana que confiesa lo poco que sabemos y qué limitado es el conocimiento humano. me refiero a formas débiles de desconocimiento. se suponía que el nuevo saber se añade al anterior sin proble matizarlo. así como el continuo disenso de los expe rtos han demolido crecientemente y de manera irreversible esa confianza. tolerarla e incluso servirnos de ella y considerarla un recurso (Smithson 1989. sino que. haciendo así que retroceda progresivamente el espacio de lo des conocido y aumentando la calculabilidad del mundo. El modelo de saber que hasta ahora hemos manejado era ingenuamente acumulativo. 1106). Pero esto ya no es así. racional y legítima. 26). lo que sabemos es que la ciencia con mucha frecuencia no es suficientemente fiable y consistente como para poder tomar decisiones objetivamente indiscutibles y socialmente legitimables. como el desconocimiento que se supone o se teme. Los persistentes conflictos sobre rie sgo. alcances. Si en otras épocas los métodos dominantes para combatir la ignorancia consistían en eliminarla. qué ya no se puede saber o qué no se sabrá nunca. La sociedad del conocimiento se puede caracterizar precisamente como una sociedad que ha de aprender a gestionar ese desconocimiento. Wehling 2006). aumenta de manera más que proporcional el no-saber (acerca de las consecuencias. En lugar de eso.Durante mucho tiempo la sociedad mode rna ha confiado en poder adoptar las decisiones políticas y económicas sobre la base de un saber (científico). racional y socialmente legitimado. 99). con el avance del conocimiento y precisamente en vi rtud de ese crecimiento. una “sciencebased ignorance” (Ravetz 1990. Hay todo un no-saber que es producido por la ciencia misma. límites y fiabilidad del saber) (Luhmann 1997. De manera que este no-saber no es un problema de falta provisional de info rmación. Los límites entre el saber y el no-saber no son ni incuestionables. los planteamiento actuales asumen que hay una dimensión irreductible en la ignorancia. Es algo incluso más impreciso que esa “ignorancia especificada” de la que hablaba Me rton. De ahí que las decisiones para este tipo de asuntos deban remitir no tanto al saber cuanto a una gestión de la ignorancia justificada. Pensemos en el caso de los riesgos que tienen que ver con la salud o el medio ambiente. Un ejemplo de ello es el hecho de que en una sociedad del conocimiento el riesgo que supone “la confianza en el saber de los otros” se haya conve rtido en una cuestión clave (Krohn 2003. ni estables.

proceder al descubrimiento del “desconocimiento que desconocemos”. de hecho las confrontaciones políticas más impo rtantes son valoraciones distintas del no-saber o de la inseguridad del saber: en la sociedad compiten diferentes valoraciones del miedo. Incluso allí donde se ha reconocido expresamente la relevancia del no-saber desc onocido sigue sin saberse lo que no se sabe y si hay algo decisivo que no se sabe. Por supuesto que sigue siendo impo rtante ampliar los horizontes de expectativa y relevancia de manera que sean divisables los espacios del no-saber que hasta ahora no veíamos. Este el verdadero terreno de batalla social: quién sabe y quién no. las cuestiones que deja sin resolve r. Quien discute el saber contrario o dominante lo que hace es precisamente eso: “drawing attention to ignorance” (Stocking 1998). Pero esta aspiración no debería hace rnos caer en la ilusión de creer que el problema del no-saber que se desconoce puede resolverse de un modo tradicional. 298). Si nos fijamos bien. sobre las limitaciones de su ámbito de validez… Las controversias suelen tener como objeto no tanto el saber mismo como el no-saber que lo acompaña inevitablemente. las crisis. Como efecto de esta polémica. lo que caracteriza a esta época de las conse cuencias secundarias no es el saber sino el no-saber (1996. La apelación a los “unknown unknowns” que están más allá de las hipótesis de riesgos científicamente establecidas se han conve rtido en un argumento poderoso y controve rtido en las controversias sociales en torno a las nuevas investigaciones y tecnologías. pero también incluso “the area of posible outcomes” (Faber / Proops. 1993. Lo que para unos era fundamen- La Sociedad del Desconocimiento / 45 . que no tienen un correlato objetivo indiscutible. es deci r. las expectativas. Como advie rte Ulrich Beck. cómo se reconoce o impugna el saber y el no sabe r. 114). se focalizan aquellas dimensiones de no-saber que acompaña al desa rrollo de la ciencia: sobre sus consecuencias desconoci das. No es sólo que cada vez hubiera más conciencia de esa relevancia de lo desconocido.hasta qué punto no se sabe. sino que esa percepción y su valoración correspondiente cada vez eran más dispares. la con fianza. En muchas ocasiones desconocemos lo que puede sucede r. la ilusión. en el marco de las controversias acerca de la política tecnológica a pa rtir de los años 70. que nunca estarán en condiciones de saber si y en qué medida son relevantes los “unknown unknowns” a los que están necesariamente confrontadas. disolviéndolo completamente en vi rtud de más y mejor sabe r. Esa “politización del no saber” (Wehling 2006) se hizo patente. por ejemplo. subrayar precisamente aquello que ignoramos. Las sociedades del conocimiento han de hacerse a la idea de que van a tener que enfrentarse siempre a la cuestión del no-saber desconocido. la esperanza.

despe rtaba en otros unas expectativas prome tedoras. “zonas ciegas” y no-sabe r. la verosimilitud de que acontezcan dete rminados daños. otros entendían que había algo que nunca se podría sabe r. desde el punto de vista temporal. Tras el rechazo social de algunas opciones técnicas hay con frecuencia una percepción de dete rminadas ignorancias o ince rtidumbres que la ciencia y la técnica deberían reconoce r. por el contrario. este tipo de planteamiento son interesantes en la medida en que exploran las consecuencias de algunas decisiones. ¿es una carta libre para actuar o. desde el punto de vista objetivo. 307). una norma controve rtida cuyas interpretaciones son muy divergentes. En este y en otros conflictos similares lo que chocan son percepciones divergentes e incluso enfrentadas del no-sabe r. Pensemos en el caso del “principio de precaució n”. El principio de precaución sigue siendo. la adopción de medidas eficientes para evitar daños serios e irreversibles como el cam bio climático no debe ser retrasada por el hecho de que no exista una total evidencia científica.talmente motivo de temo r. Los miedos y las inquietudes presentes en buena pa rte de la opinión pública no son plenamente infundados. legitima ción y obse rvación de las consecuencias. una adve rtencia de que deben tomarse las máximas precauciones? Las sociedades se enfrentan al no-saber de diversas maneras: desde el punto de vista social las sociedades reaccionan con disenso. que forma ya pa rte de los tratados de la Unión Europea y de acuerdos inte rnacionales como la declaración de Río sobre el clima. no obstante. 46 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . ¿Cómo podemos protege rnos de amenazas frente a las que por definición no se sabe qué hacer? ¿Y cómo se puede hacer justicia a la pluralidad de las percepciones acerca del no-saber si desconocemos la magnitud y la relevancia de lo que no se sabe? ¿Cuánto no-saber podemos permiti rnos sin desatar amenazas incontrolables? ¿Qué ignorancia hemos de considerar como relevante y cuánta podemos no aten der como inofensiva? ¿Qué equilibrio entre control y azar es tolerable desde el punto de vista de la responsabilidad? Lo que no se sabe. La decisión en condiciones de ignorancia requiere nuevas formas de justificación. como acostumbran a suponer los defensores de una tecnología de riesgo cero. A pa rtir de ahora nuestros grandes dilemas van a girar en torno al “decision-making under ignorance” (Collingridge 1980). En cualquier caso. Mientras que unos hablaban de un déficit cognoscitivo pasajero. los criterios bajo los cuales esas consecuencias negativas pueden ser aceptables o la búsqueda de posibles alte rnativas. Esto ocu rría en un momento en el que todos éramos conscientes de que la ciencia no solo producía saber sino también ince rtidumbre. De acuerdo con ellos. con entendimientos provisionales. con imperativos que tratan de protegerse frente a lo peor (Japp 1997.

Para eso resulta necesario desa rrollar una cultura refl exiva de la inseguridad. 49). Entre los saberes más impo rtantes está la valoración de los riesgos. se necesita un tipo de ciencia que coopere con la política en la gestión de la ince rtidumbre (Ravetz 1987. lo meramente verosímil. por lo que estos actores info rmados están en condiciones de hacer valer el propio saber frente a las intenciones de los gobie rnos. 373) a una man era institucionalizada de pensar los márgenes del conocimiento humano -lo desconocido. el saber inseguro. la multiplicación del saber expe rto… En la medida en que se diversifica la producción de sabe r. a hacer expl ícitos los aspectos normativos que se esconden en las decisiones técnicas. al no haber un saber seguro y sin riesgos. Pero esto afecta necesariamente al pode r. El saber se pluraliza y descen traliza. su gestión y comunicación. a reconocer la necesidad de puntos de vista plurales y aprendizaje colectivo. que hace retroceder a la ignorancia y le dice a la política lo que hay que hace r. debe desa rrollarse estrategias cognitivas para actuar en la ince rtidumbre. mientras que ahora es justo lo contrario y el saber debilita al pode r. En lugar de un aumento de las certezas. a que el saber fortaleciera al pode r. 101). En este cont exto. como el saber del las ONG. sino borroso y caótico. Junto a la forma tradicional de producción científica en las universidades aparecen nuevas formas de saber a través de una pluralidad de agentes en la sociedad. lo ambiguo y lo incontrolable. sino como algo constitutivo del saber y de la ciencia. la accesibilidad de la info rmación. Lo que no se sabe. la cualificación profesional de los ciudadanos. siguiendo el principio de Bacon. lo incie rto.reconociendo los límites de la predicción y del control. La sociedad del conocimiento se caracteriza por el hecho de que un creciente número de actores dispone de un fondo también creciente de diversos saberes. que no perciba el no-saber como un ámbito exterior de lo todavía no inves tigado (Wehling 2004. La Sociedad del Desconocimiento / 47 .Se está produciendo así la paradoja de que la sociedad del conocimiento ha acabado con la autoridad del conocimiento. pues estábamos acostumbrados. resulta más frágil y contestable. Un planteamiento semejante impulsa a tener en cuenta la posibilidad de consecuencias imprevistas. Hay asuntos en los que. las formas de saber no científico y la ignorancia no han de considerarse como fenómenos impe rfectos sino como recursos (Bonss 2003. 82). en lugar de la imagen tradicional de una ciencia que produce hechos objetivos “duros”. Lo que ha tenido lugar es una creciente plural ización y dispersión del saber que lo desmonopoliza y hace muy contestable. disminuye también la posibilidad de controlar esos procesos. Jasanoff ha llamado “tecnologías de la humildad” (2005. el saber de los diversos subsistemas sociales. lo que tenemos son una pluralidad de voces que discuten cacofónicamente sus pretensiones de saber y sus definiciones del no-sabe r. Hay que aprender a moverse en un ento rno que ya no es de claras relaci ones entre causa y efecto.

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La sociedad de la Incultura ¿Cara oculta de la sociedad del conocimiento? Gonçal Mayos .

se desa rrolla de forma paralela y amenazadora con la “sociedad del conocimiento”.. Dada pue s la crecient e desproporció n entr e la capacida d colec tiv a par a crea r sabe r y la capacida d individua l par a asumirl o e integrarlo vitalmente . Es decir continuará el conocimiento especializado y expe rto. resultarán altament e problemática s sus decisione s política s a travé s del voto y la pa rticipació n democrática. la “sombra” que proyecta su luz. a inicio s del siglo XXI. a larg o plazo . La Sociedad de la Incultura / 51 . En cie rto sentido. per o aumentará n las dificultades de la gent e (fuer a del propi o camp o de especialización ) par a dispone r de una “cultura ” genera l o “capacida d de hacers e cargo” refl exivament e de las problemática s humana s en conjunto . Pues. la con dició n human a tien e uno s límite s biológico s y neuronale s que impiden. etc. el crecimient o hiperbólic o en la info rmació n disponibl e es mu y superio r al de la capacida d de los individuo s par a procesa r dich a info rmación . sus contrastes y sus contradicciones. A pesar de las ayuda s info rmáticas . por encima de otras perspectivas similares. “del desconocimiento ” (Innerarity ) o “de la incultura ” (Mayos).Dos tesis Dos tesis básicas desvelan una “sociedad de la incultura” que -¡gran paradoja!. “establecido por la ciencia” o “más adecuado tecnológicamente”. si la mayoría de la població n no pued e interioriza r tal conocimient o general . bibliográficas . parec e justificad o y quizá s inevitabl e el advenimient o de una “socieda d de la ignorancia ” (Brey). Salvando los aspectos específicos destacadas por Innerarit y. es incluso su necesaria consecuencia hasta hoy inadve rtida. la “sociedad del conoci miento” científic o-tecnológica podrá dete rminar lo que en cada caso será considerado como “cie rto”. sí que cabe dudar de que la mayoría de la población pueda tener un conocimiento. En segundo luga r. Ahora bien. la denomi nación “sociedad de la incultura” parece describir más adecuadamente las paradojas y contradicciones que hoy emanan tras la “sociedad del conoc imiento”. cultura o “sabia” composición general del estado global de los saberes humanos y sus problemáticas. Ello no es accesori o pues . estamo s inmerso s por lo que respect a al conocimient o en un inmens o proces o maltlhusiano : con las creciente s inte rrelacione s que gener a la globalizació n e Inte rnet . En prime r luga r. con lo cual a medio plazo no se prevé el colapso del conocimiento expe rto ni de los técnicos especializados. documentalistas . continuará aceleradamente el proceso de creciente especi alización de los expe rtos. segui r la mencionad a progresió n geométric a de los conoci mientos .

La actual “socieda d red” teorizad a por Manue l Castell s gener a un a progresión geométric a de enlaces . pe rmitiend o que prolifere n exponencialment e las nu evas idea s o info rmaciones .22. A largo plazo y más allá de puntuales circunstancias favorables o desfavorables tanto en la producción de alimentos como en la población.4.18.2.6. del patrimoni o de todo s y de nadie 22 . simultáneamente ...121. El crecimient o hiperbólic o en la info rmación generad a colectivament e es mu y superio r al aument o merament e aritmético en las posibilidade s de los individuo s par a procesa r dich a info rmación.12.100. El sabe r producid o colectivament e gracia s a las TIC e Inte rne t amenaza supera r las capacidade s cognitiva s individuale s de la gente . en cambio la población humana total y a largo plazo tiende aumentar en progresión geomé trica (del tipo: 1.8. ó x2).16. Decía: la producción de alimentos tiende a crecer a largo plazo según una progresión aritmética (del tipo: 2.que todas los incrementos alimenticios sean inevitablemente consumidos por el crecimiento demográfico..25.20. sea n desa rrollada s colecti vament e y pase n a forma r pa rte. del conocimient o y sus cultura s democrática s 21 . no tant o en cuant o exp ertos 52 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . El lúcidamente pesimista economista y demógrafo británico Robe rt Malthus 20 ya formuló una tesis parecida llamada “ley de Malthus”.. un a ley mu y simila r a la de Malthu s se cie rne sobr e las sociedade s avanzadas .14.. ó 2x).64. La velo z circ ulació n por sus nodo s posibilit a un a gra n interactividad . La eno rmida d de sabe r relevant e producid o amenaza supera r las capacidade s de la gent e común . productividad y creatividad . Pues bien . info rmacione s y conocimientos .16.4.49. y que. si no se aplican drás ticas políticas de moderación demográfica.81.9. cad a vez más .36. de tal manera que la mayoría de la humanidad tiende a vivir siempre en el límite de depauperación..Es imprescindible pues pregunta rnos: ¿Puede prescindir la humanidad -especialmente una humanidad organizada democráticamentede una tal cultura general en sus ciudadanos? ¿Una “sociedad de la incultura” puede continuar siendo democrática y/o hacerse cargo de sus problemas crecien temente complejos? ¿Puede continuar la actual const rucción de la “socie dad del conocimiento” sin que paralelamente estemos labrando también una “sociedad de la incultura? Proceso maltlhusiano La globalizació n y la potent e inte rrelació n impulsad a por las actuale s tec nología s de la comunicació n y la info rmació n (TIC) gener a un clar o proceso malthusian o en el conocimiento . la mencionada diferencia en sus respectivas tasas de crecimiento conlleva –afi rma Malthus.10.

en tanto que ciudadanos con derecho a voto.recibirá suficiente apoyo de todo tipo para garantizar a medio plazo que. objetivamente justificable.en algú n camp o especializado . Cie rtamente y al menos a medio plazo. en general. deben ser ciudadanos de a pie y con sus concretas dotaciones neuronales o fisiológicas. también y necesariamente han de ser ciudadanos de a pie los que deciden democráticamente a pa rtir de su buen entender personal sobre las cuestiones humanas más complejas. especia lizado y donde sean expe rtos. incluso. La habitual limitación a lo meramente productivo a corto plazo (sin duda uno de los peores vicios de nuestra sociedad) suele deja r. los que se hagan cargo de la info rmación generada colectivamente y en constante crecimiento exponencial. ni es necesario poner de ma nifiesto nuevamente cómo aumenta la distancia entre la gente y los países que han logrado incorporar las nuevas herramientas tecnológicas y ada ptarse a las recientes exigencias cognitivas. como en tant o que ciudadano s que tienen que decidi r democráticament e y con conocimient o de caus a sobr e proce sos crecientement e complejos. y los que no. En última instancia. en última instancia. Sí que es momento. pero sí en aquellos conocimientos genera les que precisan para. Como si se tratara de algo sin impo rtancia o de mucho menor interés. Frente a la creciente obsolescencia cognitiva de los ciudadanos (que son la condición última de la democracia). a merced de la benevolencia o responsabilidad individual. se alcancen los altos estándares productivos de la “sociedad del conocimiento”. La Sociedad de la Incultura / 53 . los notables e indudables avances tecnológicos pues. poco pueden hacer a largo plazo las mejoras en la alfabetización de la población. diversiones y propuestas de consumo desaforado que la sociedad “del consumo” y “del espectáculo” ofrece. tentaci ones. se relega todo ello no sólo a la responsabilidad individual. en cambio. éticas y sociales a largo plazo y que atañen al conjunto. sino al espacio de “tiempo libre” o de “ocio”. poder decidir democráticamente y con conocimiento de causa sobre los procesos crecientemente complejos que configuran la vida humana actual. de plantear la duda. en facili tar el acceso a la info rmación o. en una competencia totalmente desproporcionada con los alicientes. las cuestiones políticas. cada vez con mayor frecuencia. de qué se hagan similares esfuerzos para preparar y formar los individuos en tanto que ciudadanos y para que puedan hacer frente a las exigencias responsables de sus decisiones políticas y de voto en cuestiones de gran complejidad e impo rtancia para todos. en documentalística. No cabe duda de que la profesionalización y especialización laboral de los ciudad anos –en tanto que trabajadores. esa amenazante obsolescencia cognitiva en los individuos no se producirá en su campo profesional.

Sin ningun a dur a sient e una mu y simila r presió n par a consumir los más variado s producto s y llena r satisfactoriament e su tiemp o de ocio y esparcimiento . las posibilidades de la representación democrática minimizan el creciente interés y obsolescen cia cognitiva de los ciudadanos frente a los complejos problemas públicos. per o tambié n consum o y espectáculo . desde hace décadas. 54 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . Se considera y se tiende –a nuestro parecer excesivamente. El ciudadan o mode rno sient e una indudablement e fue rte presió n par a que manteng a y acrecient e su capacitació n productiva . Ahora bien. con decidida voluntad de enmendarla. de “info rmes técnicos” o de los foros políticos “profesionales” dentro y fuera de los partidos. No obstant e mucha s vece s se obvi a el preci o pagad o por ello.cultade s globale s crecientement e compleja s de las sociedade s actuales. la vida profesional “privada” concentra y exige cada vez más los esfuerzos continuados de la población. Por ello languidec e y se debilita la exigenci a ciudadan a de atende r colectiv a y democráticament e a las difi . ya sea a un ocio banalmente reducido a mera diversión. ya sea profesionalmente a un trabajo superespecializado y fragmentario. en la actualidad. La evolución de la sociedad mode rna ha tendido a magnificar la vida priv ada en detrimento de la pública. aún menos. otra amplísima pa rte del tiempo y disponibilidades restantes se dedican a una vida aún más “pri vada” de ocio. pero la misma mode rnidad que edificó la democracia. de la política colectiva y de la buena salud de la democracia. la está banalizando o debilitando su salud a medida que desvía los esfuerzos e intereses de los ciudadanos hacia lo privado. consumo y diversión. el cost o subyacent e de relega r a la vida polític a “pública ” a un segund o plano . Nad a que objeta r a todo ello pue s son clarament e las dos dimensione s clav e de la actua l socieda d avanzada : conocimient o y alt a produ ctivida d tecnológica . Evidentemente no olvidamos que. especializada y expe rta. Puede parecer una paradoja. Gran pa rte de la ciu dadanía se desentiende de lo público común y se retira a lo privado. La poca pr eparación o disponibilidad de los ciudadanos para hacerse cargo de todos los complejos entresijos de lo público y de lo político es la causa de la actual incultura política y debilidad democrática. Por una pa rte.La incultura como peligro para la democ racia Hay un consenso bastante generalizado entre los analistas sobre que. suele ser una razón muchas veces esgrimida pero pocas veces analizada a fondo y. profesional . es constatable la creciente incapacidad de muchos ciudadanos para ejercer con rigor su voto y tutela democráticos. remitiéndolas a la decisión (o al menos mediación) de “comités expe rtos”.a desplazar muchas cuestiones del debate ciudadano. Además.

El actual dominio de la propaganda epidé rmica. claramente queda superado por su creciente compleji dad y sus múltiples implicaciones. Muchas veces éste se lleva a cabo con prejuicios y posiciones emotivas muy infundadas. y que sin duda aumentan los efectos del proceso malthusiano en el conocimiento. aumenta la obsolescencia cognitiva creciente por pa rte del ciudadano de a pie. la integración global y la velocidad con que todo circula 24 . que gran pa rte de la política democrática (a veces simplemente “demoscópica”) pase a centrarse en la lucha para influir emotivamente en el cuerpo electoral a través de los grandes medios de comunicación. cie rtamente. y que busca sobre todo la movilización o manipulación demoscópica. ello no debe extrañar pues cualquier ciudadano que haya querido hacerse una opinión fundamentada sobre los grandes debates bioéticos actuales. No es extraño. las posibilidades actuales en bioingeniería. En los ejemplos mencionados vemos que. A pesar de ser muy conscientes y críticos con la actual deriva propagandista de la democracia. luego de las “hipotecas” y –finalmentede la profunda crisis económica que hoy padecemos. trasplantes o simplemente de inte rvenir científicamente en la gestión de la vida han provocado un comprensible y a veces virulento debate ciudadano.com”. el conocimiento experto y especializado continúa con relativa buena salud (teniendo en cuen - La Sociedad de la Incultura / 55 .El resultado es claro: cada vez más impo rtantes asuntos que atañen a todos y afectan al común se deciden en canales para-democráticos alejados de la ciudadanía. del ejercicio más directo de la democracia y limitados a expertos y políticos profesionales. El sociólogo Ulrich Beck 23 avisó sobre el eno rme incremento del riesgo en las sociedades ava nzadas simplemente por su aumento de complejidad. en contrapa rtida. del “telón de acero” y de la URSS. no profundizaremos en ello para seguir más puramente nuestro hilo argumentativo. La razón es simple: éste no tan sólo debe dedicar sus esfuerzos para hacerse una opinión fund amentada de los problemas colectivos y su posible solución política. ¡superando a los especialistas. En otro orden de cosas.ante hechos tan impo rtantes como la caída del muro de Berlín. dirigida a las pasiones de las masas. o la sorpresa de los cracs en la bolsa de “las empresas. cómo no va superar a los ciudadanos medios! Baste recordar la sorpresa unánime y no prevista a corto plazo por ningún analista -en 1989. si no que además debe dedicar un impo rtante esfuerzo adicional para mirar de encarar los problemas democráticos con una mínima ecuanimidad. casi sin argumentos ni datos fiables. genéti ca. Las cuestiones económicas y políticas básicas son hoy de una complejidad que.

y durant e siglos . líquido s (como ha teorizad o Zygmun t Bauman 25 ). La sociedad . “pasotas”. pero no es así en cambio por lo que respecta a la capacitación de los ciudadanos de a pie para hacerse cargo racional y democráticamente de los problemas humanos actuales. Tiene razón por ello. desconce rtado e incapacitado para toda refl exión o decisión política que vaya más allá de “intuir” los problemas y “reaccionar emotivamente” a ellos. El sociólogo Richar d Sennet t denunci a la “co rrosió n del carácter ” que a su parecer produc e el capitalism o avanzado . nihilistas. Inconscientemente . en especia l aquello s aspecto s del carácte r que une n a los sere s humano s entr e sí y brinda n a cad a uno de ellos una sensació n de un yo sostenible. los individuo s percibe n que sus convi cciones . Antoni Brey al denunciar el advenimiento de una sociedad de la “ignorancia”. Evidentemente tiene que ver con una profunda crisis de valores. en solide z y en seguridad .. pue s cad a vez más les falt a la cultur a y perspectiv a globale s necesaria s par a acogerlo s y defenderlo s racionalmente. aunque nosotros preferimos hablar de “sociedad de la incultura” en la medida que sobre todo amenaza al saber y la cultura gene rales sin los cuales el individuo está ine rme. que –se suponía . En la mode rnidad . angustiadas. certezas .era par a tod a la vida –al meno s si era exitosa . verdade s y consolidado s valore s “personales ” han disminu ido en número . A pesa r que nadi e dud a del eno rme increment o en el conocimient o colectiv ament e disponibl e por la humanidad . pero nos proponemos apuntar que seguramente también tienen que ver con la percepción -por gran pa rte de la poblaciónde que hoy las convicciones.. las certezas y las verdades ya no son igua lmente posibles como aye r. desconce rtadas. la identida d de las persona s solía estar mu y vinculad a al trabaj o o a la profesió n ejercid a (Webe r hablab a de “voca ción”). pues : “¿Cómo puede n perseguirs e objetivos a larg o plaz o en una socieda d a corto plazo ? ¿Cómo sostene r relacione s sociale s duraderas ? ¿Cómo pued e un ser human o desa rrolla r un relat o de su identida d e histori a vita l en una socieda d compuest a de episodio s y fragmen tos? (…) el capitalism o del corto plaz o amenaz a con corroe r el carácte r.” 26 Todo lo anterior apunta a lo que podemos llamar la “alienación postm o- 56 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . los valore s y los ideale s que les acompañaban . “escapistas”. los valore s y los sabere s han perdid o su anterio r solide z y hoy se muestra n fluidos .ta los límites apuntados por Innerarity). la gent e intuye que un proces o malthusian o en el sabe r “co rroe ” las certezas . ¿Alienación postmoderna? Se ha conve rtido en un tópico vincular la “condición postmode rna” con el eno rme incremento de las actitudes cínicas.

Como ya sucedió en el famoso Proyecto Man hattan que llevaría a la bomba atómica. si no que la crea o -al menos. la sociedad del conocimiento. los individuos aisladamente y fuera de su especialización profesional son manifiestamente incapaces a largo plazo para seguir el ritmo exponencial de la producción cognitiva colectiva. amenaza a sus ciudadanos con la obsolescencia en todos los campos en los que no sean expe rtos profesionales.para hace rnos cargo personalmente de lo global y común al género humano. Unas veces se dice que es por “seguridad”. provocando una paralela y hasta ahora inapreciada “sociedad de la incultura”. los científicos pierden el control y agencia autónoma de su investigación dentro de las macroest ructuras en las que hoy están inscritos. ultraespecializada y a lomos de las TIC27. Ello es un claro efecto del La Sociedad de la Incultura / 57 . Tampoco relativiza el tópico anterio r. la capacidad humana colectiva de multiplicar exponencialmente los enlaces cognitivos y los saberes participa –de no mediar algún elemento correcto r.la pone en toda su evidencia. finalmente y con toda contundencia. que la “sociedad del conocimiento” evidencia. En una dialéctica sorprendente y paradojal (aunque no tanto como podría pensarse). pero muchas veces es simplemente un resultado de ultraespecialización y la jerarquización institucional. argumentar que cada vez más los científicos se sienten meros inst rumentos de un proceso productivo que no controlan ni. Aparentemente es el triunfo definitivo de los científicos. De poco sirve argumentar que la ciencia está cada vez más supeditada a la aplicación tecnológica y que los científicos cada vez se convie rten en meros gestores tecnológicos. que la especialización de los expe rtos profesionales “triunfa” por encima de los viejos “sabios” conte mplativos y de los “hombres cultos” del Renacimiento. En plena “sociedad del conocimiento”. Sencillamente. ingenieros y tecnólogos por encima de los humanistas y los filósofos.derna”. En la actualidad hay consenso general en qué también resulta imposible al científico hacerse cargo globalmente de los múltiples avances en el conju nto de las teorías. Brevemente: la sociedad del conocimiento no sólo se solapa con la sociedad de la incultura.en la creciente obsolescencia cultural de la ma yoría de la población. La expe rtez y la ultraespecialización (al menos tal y como se desa rrollan en nuestras socie dades avanzadas) conllevan la creciente incultura a que nos vemos aboca dos –en tanto que ciudadanos de a pie. áreas y disciplinas científicas. una amenazante “alienación postmode rna” se cie rne –paradójicamentesobre la sociedad humana con mayor tasa de crecimiento cognoscitivo y en la circulación de las info rma ciones. Hablando con sencillez. global y especializada. a veces. conocen en su globalidad. otras para evitar el “espionaje industrial”. Se suele considerar y es ya un tópico.

dada su ultraespecialización y la lógica dependencia de las reglas inte rnas de su “gremio”. de ningún humano individual o en concreto. inco rr uptible. secreta. La certidumbre de que algún anaquel en algún hexágono ence rraba libros preciosos y de que esos libros preciosos eran inaccesibles. Muy simila rmente pero bastante antes. El postmode rnismo ha destacado la impo rtancia de la sociedad del conoci miento. pero insistimos que no prevemos por esta dirección el colapso o radical obsolescencia cognitiva a medio plazo.. JeanFrançois Lyotard o Gianni Vattimo) pero también de otros aspectos de la sociedad contemporánea muy vinculados con lo que llamamos “sociedad de la incultura”.” La sociedad postmode rna del conocimiento y las TIC ha creado los medios para que la creación colectiva del saber pueda expandirse exponencialmen te y subsista sin necesitar a la conciencia. inútil.. de lo humano y de las necesidades globales hoy. La “alienación postmode rna” que parece ser la consecuencia inadve rtida de ese proceso se manifies ta más bien en la incultura y la obsolescencia cognitiva que amenaza con incapacita rnos para el ejercicio responsable de la ciudadanía democrática. Nos referimos por ejemplo a la “sociedad del espectácul o“ teorizada por Guy Debord y los situacionistas. Además y como hemos apuntado. infinita. Jorge Luis Borges anticipó magi stralmente en “La biblioteca de babel” 30 la angustiante y paradójica sensación que provoca el proceso malthusiano en el saber: “A la desaforada esperanza. solitaria. pareció casi intolerable.. la cultura “del simulacro” denunciada por Jean Baudrillard o la “era del vacío” analizada por Gilles Lipovets ky29 . refl exión. a “expe rtos” y a “comités técnicos”.} Quizá me engañen la vejez y el temo r. como es natural. perfectamente inmóvil. al menos. de las tecnologías de la comunicación y la info rmación (p. La “sociedad del conocimiento” hace posible que el saber exista por los nodos de Inte rnet con independencia 58 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos .. pero sospecho que la especie humana –la única. {.} La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Se olvida que éstos. sucedió.. compa rtido y humano en general. {. una notable “ceguera” respecto al conjunto del mundo. una depresión excesiva. armada de volúmenes preciosos.está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada. la creciente separación entre ciudadanía y las instituciones democráticas sólo se intenta compensar recu rriendo a “políticos profesionales”. memoria.proceso malthusiano en los saberes que afecta a la actual “sociedad del conocimiento”. provoca la ceguera o inatención respecto a lo común.e. están abocados a lo que los griegos clásicos llama ban “idiotez” 28 o.. Una vez más la especialización en un aspecto.

Eso es lo que Antoni Brey llama “sociedad de la ignorancia”. Daniel Innerarity “sociedad del desconocimiento” y nosotros “sociedad de la incultura” (o en vi rtud de la época donde se evidencia: “alienación post mode rna”). La Sociedad de la Incultura / 59 . Por ello.de cualquiera de nosotros. por supuesto. en la actualidad no impo rta si jamás nadie llega a interesarse por algunos aspectos concretos y. si es imposible que ningún individuo pueda conocer la totalidad del conoci miento creado colectivamente y nadie pueda hacerse cargo de la est ructura del conjunto.

1987. Basic Books.pdf 7. 1985. 11. Firtz Machlup. 6. 980a-982b7 Peter F. Societ y.co. The Info rmation Age: Econom y. 14. 9. Metafísica . Chelsea Green. Karl Ma rx en su debate con el economista alemán Friedrich Lict. of Knowledge in the 5. The Guardian. Impostures 1997. American Culture in the Age of . Alfons Cornella. com/img/pdf/sobrevivir_inf oxicacion. 22 de mayo de 2005. The Age of Discontinuity: Societ y. 1996-2003. Inez Groen. Jeroen Boschma. Meadows. Com sobreviure a la Inf oxicació. slimmer sneller en socialer: communiceren met jongeren van de 21ste eeu w. Harper & Row. Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business. Russell Jacob y. Alan Sokal. and Culture. Blackwell Publishers. 8. Beck. Gilles Lipovets ky. Dennis L. 2004. Donella H. 10. Les temps hype rmode rnes. 1845. Puede consultarse la entrevista completa en http://ww w.guardian. Manuel Castells. Odile Jacob. Princeton Univ Press. Generatie Einstein. Penguin Books. Guidelines to Our Changing 2. http://ww w. Mitchell Wade. 2006. The Production and Distribution United States. Druker. The Kids are Alright: How the Gamer Generation is Changing the Workplace.uk/science/2005/may/22/comment. The Last Intellectuals: Academe. obse r vercommen t Aristóteles. 60 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos intellectuelles.Referencias 1. Meadows. 13. 12. Jean Bricmont. 1969. 2004. 3. John C.infonomia. 1962. Neil Postman. Jorgen Randers. Grasset. Ha rvard Business School Press. 2006. 4. Pearson Education. Limits to Growth: The 30-Year Update.

15. 1930. e incluso poniendo en duda la misma idea de progreso. Simon & Schuste r. 22. Revista de Occidente. En 1804 apareció una edición ya firmada por su auto r. de Clive Hamilton. Véanse básicamente los libros de Ulrich Beck: (2002) La sociedad del el . Como modelo para apo rtar felicidad al ser humano. 1999. pronunciada julio del 2008. 21. La rebelión de las masas. New. Wachowski brothers. The Closing of the American Mind. Desde el punto de vista de la sostenibilidad. Allan Bloom. 20. renunció a su ordenación como sacerdote anglicano al casarse y fue profesor de economía en una nueva institución universitaria destinada a formar los funcionarios de ultramar del Imperio británico. influido por Adam Smith y David Hume. y (2004) Sociedad del conocimiento. Laterza. 1997. que provocó una eno rme polémica. 19. En 1798. Madrid: Alianza. 16. The Matrix. Homo videns. publicó anónimamente su célebre Ensayo sobre el principio de la población por lo que afecta a la futura mejora de la sociedad . por ejemplo en El fetiche del crecimiento. Barcelona: UOC. Televisione e post-pensiero. José Ortega y Gasset. por el anterio rmente citado Limits to Growth . Warner Bros. Véanse los libros de Manuel Castells: (2006) La Sociedad red. Véase mi conferencia L’alienació postmoderna en la UPEC (Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya) . 18. Giovanni Sartori. Este modelo está siendo sometido a crítica desde varios ángulos y por diversos autores. Investigación sobre la naturaleza y progreso de la renta y Principios de economía política. Una visión global. También publicó Obse rvaciones sobre los efectos de las leyes de granos. 1987. 23. Robe rt Malthus (1766-1834) fue educado según los principios pedagógicos de Rousseau. en varios trabajos de John Gra y. ampliada y corregida con las investigaciones de los viajes de Malthus por gran pa rte de Europa. 17.

27. Políticamente se aplicaba a aquellos que sólo atendían a sus intereses privados y eran incapaces de valorar o atender a los intereses comunes. 62 / La Sociedad de la Ignorancia y otros ensa yos . precisamente porque la creciente inte rrelación mundial compo rta e incrementa muchos peligros. Recordemos que la peste negra pudo viajar en los barcos que por mar enlazaban por primera vez en la historia el Extremo Oriente (donde brotó la enfe rmedad) y los más ricos y populosos pue rtos del Medite rráneo. Barcelona: Anagrama. Cito per les Obras completas 1923-1972 . 26.XXI. ese fenómeno el agudo 28. Hacia una nueva mode rnidad (Barcelona: Paidós) y (2008) La sociedad del riesgo mundial: en busca de la seguridad perdida (Barcelona: Paidós). Evidentemente hoy las muy superiores posibilidades de rapidísima y masiva circulación de mercancías y personas acentúan los riesgos. y (2007) Tiempos líquidos.468 i 470s. Richard Sennett (2000: 25) La Corrosión del caràcte r. (2003) Comunidad. pp. 29. Subrayados de G. México: FCE. Complementada por sus obras sobre El crepúsculo del deber o La sociedad de la decepción. Destacamos los libros de Zygmunt Bauman: (2003) Mode rnidad líquida. que ya tuvo un antecedente en la famosa “peste negra” de mediados del siglo XIV. Vivir en una época de ince rtidumbre. En el sentido griego etimológico de incapaz por estar totalmente aislado o separado de aquello de lo que se trata. 25.riesgo global (Madrid: Siglo XXI). En busca de seguridad en un mundo hostil. Un ejemplo muy claro fue la rápida propagación global de la sida. 30. La sociedad contemporánea y sus temores. Madrid: S. (2006) La sociedad del riesgo. Barcelona: Tusquets. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo . Alfons Cornella ha creado para denominar neologismo “inf oxicació n”. El sociólogo alemán Ulrich Beck define la actualidad en términos de “sociedad del riesgo”. (2007) Miedo líquido. Barcelona: Paidós. Buenos Aires: Emecé. 24.M.

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otros títulos publicados .

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Tel. Icària 205 .info@in fonomia. debemos pregunt a.08005.nos: ¿Vamos hacia una Sociedad del Conocimiento o más bien nos encamina . y pesar de las grandes expectati vas gene radas en cuanto a las potencialidades de las nuevas sociedades en red. que están trans formando radicalmente el mundo que nos rodea y que nos sitúan en el inicio de un nuevo período histórico. la Segunda Edad Contempo ránea. +34 93 224 01 50 . Barcelona . desconcertados y fascinados a la vez. la escritu ra o la imprenta.mos sin remedio hacia la Sociedad de la Ignorancia? Av.La Sociedad de la Ignorancia y otros ensayos Asistimos.com 3 / kN ewton . Ante ese escenario. al nacimiento de nuevas formas de comunicación que constitu yen una revolución compa rable a la aparición del habla.