Según Galileo la ciencia debía abandonar como a la autoridad como criterio de legitimidad, cada quien debía y podía juzgar

con su “buen entendimiento y razón” y concluir en base a ello, sin dejarse llevar por el saber instituido. Hasta hoy la retórica científicista hace uso y abuso de este slogan del “libre pensador”. Muchos se preguntan hoy si es ésta la práctica científica real, y contestan negativamente. Latour se ocupa de seguir los rastros de la literatura científica para mostrarnos la ciencia –y su pretendidamente inexistente retórica- en acción. Veamos los siguientes enunciados:

5) La estructura primaria de la hormona estimulante de la hormona del crecimiento 2 (GHRH*) es Val-His-Leu-Ser- Ala- Glu-Glu- Lys-Glu- Ala. 6) Ahora que el Dr. Schally ha descubierto [la estructura primaria de la GHRHJ, es posible comenzar los estudios clínicos en el hospital, para tratar ciertos casos de enanismo, dado que la GHRH activaría la hormona del crecimiento de la que carecen. 7) El Dr. Schally ha afirmado durante años, en su laboratorio de Nueva Orleans, que [la estructura primaria de la GHRH era Val- His- Leu-Ser- Ala- Glu-Glu- Lys- GluAla]. Sin embargo, por alguna extraña coincidencia, esta estructura es la misma que la de la hemoglobina, un componente corriente de la sangre y un contaminante frecuente del extracto purificado de cerebro, si es manipulado por investigadores incompetentes. El enunciado 5 está desprovisto de cualquier rastro de paternidad, construcción, tiempo o lugar. Podría haberse conocido desde hace siglos o haber sido escrito por Dios mismo junto a los Diez Mandamientos. Es, como nosotros decimos, un hecho. Y punto. El enunciado 5 se convierte en un caso cerrado, en una afirmación indiscutible, en una caja negra. Dado que ya no hay nada más que decir sobre él, puede utilizarse para conducir al lector a algún otro lugar «río abajo», por ejemplo, a una sala de hospital, para ayudar a los enanos acrecer. En el enunciado 7, el hecho original experimenta una transformación diferente. El enunciado original 5 lo profiere alguien situado en el tiempo y el espacio; y lo que es más importante, aparece como algo extraído de una compleja situación de trabajo, no como un regalo divino, sino como un producto fabricado por el hombre. La hormona se aísla de un caldo compuesto de muchos ingredientes; podría ser que el Dr. Schally hubiera confundido un contaminante con una nueva y genuina sustancia. La prueba de ello es la «extraña coincidencia» entre la secuencia de la GHRI y la de la cadena-beta de la hemoglobina. Podrían ser homónimos, ¿pero, se puede imaginara alguien que confunda la orden: ¡estimula la hormona decrecimiento!, con la instrucción «¡ dame tu dióxido de carbono!»? En función del enunciado que creemos, se nos induce a nosotros, los lectores, a ir en sentidos opuestos. Si seguimos el enunciado 6 que toma a la GHRH como un hecho, investigaremos

posibles curas del enanismo, exploraremos formas de producir industrialmente la GHRI, iremos a los hospitales a probar dicho medicamento, etc. Si creemos el enunciado 7, volveremos al laboratorio del Dr. Schally en Nueva Orleans, aprenderemos a purificar extractos de cerebro, preguntaremos a los técnicos si ha escapado a su consideración alguna dificultad, etc. De acuerdo con la dirección que tomemos, el enunciado original 5 cambiará su status: será o bien una caja negra o bien una controversia encarnizada; una certeza de solidez eterna o uno de esos artefactos de corta duración que aparecen en el trabajo de laboratorio. Un enunciado puede acercarse más a ser un hecho o un artefacto, en función de la forma en que se inserte en otros enunciados. El destino de un enunciado, es decir, la decisión acerca de si es un hecho o una ficción, depende de Ios debates posteriores. Los científicos, ingenieros y políticos nos ofrecen constantemente un rico matenal transformando los enunciados de otros, ya sea en hechos o en ficciones. Hay una transformación retrospectiva del valor de verdad en un proceso colectivo. EL DESTINO COLECTIVO DE LA ELABORACIóN DE HECHOS El ejemplo elegido ha sido interrumpido arbitrariamente para revelar únicamente dos caminos distintos. Si dejamos continuar la historia un poco más, el argumento se complica y la interpretación se vuelve mucho más compleja. Si volvemos, ahora, veremos que es muy fácil continuar tras el enunciado 7, que criticaba la manipulación de la GHRH realizada por el Dr. Schally, y replicar: 12) Si hay una «extraña coincidencia», reside en el hecho de que la crítica al des cubrimiento de la GHRH por el Dr. Schally haya sido realizada de nuevo por su vieji enemigo, el Dr. Guillemin ... Respecto a la homonimia de estructura entre la hemoglo bina y la GHRH , ¿qué pasa? No prueba que Schally haya confundido un contaminant con una hormona genuina, de la misma fonna que «tuvo un ataque» no debe confun dirse con «estaba en forma». Al leer el enunciado 6 que da por supuesta la existencia de la GHRH, el lector podría haber decidido invertir dinero en empresas farmaceúticas; al tener noticii de 7 habrías cancelado todos tus planes y podría haber comenzado a averiguar por qué la Administración de Veteranos financiaba con fondos públicos un trabajo tal fútil. Pero, después de leer las contraafirmaciones del enunciado 12, ¿qué haría? Para decidir debe evaluar la personalidad del Dr. Guillemin. ¿Es un hombre suficientemente malvado como para formular dudas sobre el descubrimiento de un

competidor por pura envidia? Si lo cree, entonces 7 queda inutilizado, lo que elimina las dudas acerca del enunciado 5. Si, por el contrario, crees en la honestidad de Guillemin, entonces el enunciado 12 está en peligro, y lo mismo sucede con la afirmación 5. En este ejemplo, lo único que se mantiene firme es la cuestión de la homonimia; para decidirte sobre este asunto debes introducirte mucho más profundamente en la fisiología: ¿Es posible que la sangre transporte dos mensajes homónimos a las células sin causar daños en el cuerpo? Al formular estas dos preguntas, sobre la integridad de Guillemin y sobre un principio de la fisiología, podrías escuchar otra réplica (a la réplica de la réplica): 13) ¡Imposible! no puede tratarse de una homonimia. Es una equivocación evidente cometida por Schally. Además, Guillemin siempre ha sido más fiable que él. ¡No creeré en absoluto en esta GHRH, aunque se fabrique, se haga publicidad en las revistas de medicina, o incluso se venda a los médicos! Con este enunciado el lector está asistiendo, ahora, a una partida de billar: si 13 es verdadero, entonces 12 está completamente equivocado, con la consecuencia de que 7, que discutía la existencia de la sustancia de Schally, era correcto, y, entonces, el enunciado 5 (la afirmación original), queda desautorizado. Naturalmente, de lo que se trata es de valorar la credibilidad del enunciado 13. Si lo profiere un admirador acrítico de Guillemin o alguien que no sepa nada de fisiología, entonces 12 puede volverse bastante verosímil, lo cual eliminaría el enunciado 7 y establecería, de este modo, 5 ¡cómo un hecho comprobado! Para no agotar la paciencia del lector terminaré aquí la historia, pero es obvio que el debate podría continuar. La primera lección de importancia es esta: si el debate continuase, investigaríamos más profundamente en cuestiones de fisiología, en las personalidades de Schally y Guillemin y, más aún, en los detalles de la obtención de las estructuras de la hormona. El número de nuevas condiciones de producción que debemos abordar nos aleja, cada vez más, de los enanos y de las salas de hospital. La segunda lección es que con cada réplica añadida al debate, se modificará el status del descubrimiento original hecho por Shally en la afirmación 5. Insertado en 6, se convierte más en un hecho; menos, cuando se fragmenta en 7; más, con 12 que elimina a 7, menos, nuevamente, en 13, etc. El destino del enunciado, es decir, la decisión acerca de si es un hecho o una ficción, depende de los debates posteriores. Ello no ocurre solamente con el enunciado 5 que he elegido artificialmente como origen del debate, sino con todos los enunciados que lo califican o modifican. Por ejemplo 7, que discute la capacidad de Schally, se vuelve más un hecho con 13 que establece la honestidad de Guillemin, pero menos con 12 que pone en duda su apreciación. Esta dos lecciones son tan importantes que

podría decirse que este libro es simplemente un desarrollo de esta cuestión esencial, el estatus de un enunciado depende de enunciados posteriores. Su certeza depende del enunciado aceptado a continuación; esta atribución retrospectiva se repite para cada nuevo enunciado, que también será un hecho o una ficción dependiendo de un tercero, y así sucesivamente. (...) La presencia o ausencia de referencias, citas y notas al pie de página se considera tan indicativa de la seriedad del documento, que se puede transformar un hecho en ficción, o una ficción en un hecho, simplemente abatiendo o eliminando referencias. Elugar de unir pasivamente su suerte a la de otros trabajos, artículo modifica activamente el status de esos trabajos. El artículo no sólo está citado; está, además, atenuado o, como modalizado. Llamaremos modalidades positivas a aquellos enunciados que apartan a una afirmación de sus condiciones de producción, haciéndola suficientemente sólida para inducir otras consecuencias necesarias. Llamaremos modalidades negativas a aquellos enunciados que llevan a una afirmación en la dirección opuesta, es decir, hacia sus condiciones de producción y a explicar en detalle por qué es sólida o débil, en vez de utilizarla para inducir otras consecuencias más necesarias. El objetivo de convencer al lector no se logra automáticamente, aunque el escritor tenga un estatus alto, las referencias estén bien dispuestas y las pruebas contrarias hayan sido hábilmente descalificadas. Todo este trabajo es suficiente por una buena razón: lo que un artículo haga a la literatura anterior, se lo hará a él aquellos literatura posterior. Los lectores pueden resistirse a una multitud de citas desordenadas; es mucho más dificil resistirse a un artículo que modifica cuidadosamente el estatus de todos los artículos que pone en uso. Ahora ya sabemos lo que significa el desarrollo de una controversia. Si desearamos continuar el estudio de la polémica, no tendríamos que leer sólo un artículo y aquellos a los que se refiere; deberíamos leer, además, el resto de artículos que convierten lasoperaciones llevadas a cabo por el primero, en hechos o ficciones. Ser criticado en un artículo es malo pero hay algo peor que ser criticado por otros artículos: ser mal interpretado. Pero, todas formas hay algo todavía peor que ser cirticado o malinterpretado por lectores descuidados: ser ignorado. (este no es un peligro extra-ordinario si tenemos en cuenta que la mayoría de los artículos nunca se leen). La construcción de hechos es en tal grado un proceso colectivo,que una persona aislada únicamente fabrica sueños, afirmaciones y sentimientos, no hechos. Dado que el status de una tesis depende de las publicaciones de los usuarios posteriores, ¿qué pasa si no hay ningún usuario posterior? Este es el punto que la gente que nunca se ha

aproximado a la fabricación de la ciencia, tiene mayor dificultad en comprender. Se imaginan que todos los artículos científicos son iguales y están ordenados en filas como soldados, para ser cuidadosamente inspeccionados uno por uno. Sin embargo, la mayoría nunca se leen. No importa lo que un artículo haya hecho a la literatura previa, si nadie hace nada con él, es como si nunca hubiera existido. Puedes haber escrito un artículo que ponga fin, de una vez por todas, a una feroz controversia, pero si los lectores lo ignoran no puede convertirse en un hecho; simplemente no puede. Puedes protestar contra la injusticia; puedes guardar en tu corazón como un tesoro, la certeza de que tienes razón; pero nunca irá más allá de tu corazón; nunca tendrás más certeza sin la ayuda de otros. La construcción de hechos es en tal grado un proceso colectivo, que una persona aislada únicamente fabrica sueños, afirmaciones y sentimientos, no hechos. Uno de los principales problemas que debe resolverse es el de interesar a alguien lo suficiente como para que te lea; comparado con este problema, que te crean es, por así decirlo, una tarea secundaria. En la confusión generada por tantos y tantos artículos actuando sobre cada vez más artículos, sería erróneo imaginar que todo fluctúa. Localmente, ocurre que unos pocos artículos son siempre citados por los artículos posteriores, con modalidades positivas similares, no sólo durante una generación sino durante muchas. Este acontecimiento, extremadamente raro según todos los estándares, se observa cuando una afirmación hecha por un artículo se recoge sin ninguna reserva en muchos otros. Esto significa que cualquier cosa que hubiera hecho a la literatura anterior, se convierte en un hecho por mediación del que más tarde lo recoge. Aunque Schally y Guillemin pueden estar en desacuerdo en muchas cosas, ambos adoptan esta tesis sin ningún recelo o reserva (véanse enunciados 19 y 20). 19) El hipotálamo controla la secrección de las hormonas del crecimiento por parte de la glándula pituitaria anterior (ref. 1 a Pend Muller, E.E., Neuroendocrinology, (1967) 537). Dicho control se produce gracias a una sustancia hipotalámica denominada hormona estimulante de la hormona del crecimiento (ref 2 a Schally, A.V., Arimura, A., Bowers, C.Y., Kastin, A.J., Sawano, S. y Redding, T.W., Recent Progress in Hormone Research, 24 (1968) 497). 20) El péptido porcino usado en este trabajo era una muestra aislada esencialmente homogénea, tal como se ha descrito previamente (refs. 5,9). [ ... En algunos casos los productos de la carboxipeptidasa B se analizaron con el sistema amortiguador de litio de Benson, Gordon y Patterson (ref. 10). [...] La degradación de Edman se ejecutó tal y como Gottlieb et al. lo relatan (ref. 14). También se utilizó el método de Gray y Smith (ref 15).

En la figura 1.5 que ilustra el contexto de cita, un acontecimiento de ese tipo aparecerá como una corriente regular de flechas, todas ellas alineadas en la misma dirección y dando lugar cada vez a

más artículos. Cada nuevo artículo que entre en el combate lo desplaza un paso más allá, añadiendo su pequeña fuerza a la fuerza del hecho ya establecido, en lugar de invertir el proceso. Este acontecimiento, nada frecuente, es lo que la gente tiene en mente cuando habla de un «hecho». Espero que ahora quede claro que este acontecimiento no lo hace cualitativamente distinto de una ficción; un hecho es lo que se estabiliza colectivamente a partir de las controversias, cuando la actividad de los artículos posteriores no consiste únicamente en la crítica o la deformación, sino también en la confirmación. La fuerza del enunciado original no reside en él mismo, sino que se deriva de todos los artículos que lo incorporan. En principio, cualquiera de los artículos podría desestimarlo. El control por el hipotálamo de la hormona del crecimiento, puede ser discutido, lo ha sido y lo será; pero para ello el disidente se enfrentará, no con una afirmación en un artículo, sino con la misma afirmación incorporada a cientos de artículos. En principio no es imposible; en la práctica es enormemente difícil. Cada afirmación llega al autor futuro con su propia historia, es decir, con ella misma más todos los artículos que hicieron algo con, o a, ella. Esta actividad de cada uno de los artículos que constituye la fuerza de un trabajo, no se hace visible mediante una crítica, puesto que en este caso no hay ninguna, sino a través de la erosión a la que se somete el enunciado original. Incluso en los raros casos en los que una afirmación continúa siendo creída por muchos textos posteriores, y tomada como una cuestión de hecho, no permanece inalterada. Cuanta más gente la crea y la utilice como una caja negra, más transformaciones sufre. La primera de estas transformaciones es una estilización extrema. Hay una gran cantidad de literatura sobre el control de la hormona del crecimiento, y el artículo de Guillemin al que me he referido tiene una extensión de cinco páginas. Trabajos posteriores, que toman su artículo como un hecho, lo convierten en una frase: 24) Guillemin et al. (ref.) han determinado la secuencia del GRE H Tyr Ala Asp Ala lle Phe Thr Asn Ser Tyr Arg Lys Val Leu Gly Gln Leu Ser Ala Arg Lys Leu Leu GIn Asp lle Met Ser Arg Gln Gln Gly Gly Ser Asn Gln Glu Arg Gly Ala Arg Ala Arg Leu N1- 12. Más tarde, este mismo enunciado se convierte en una frase de una línea, con una única modalidad positiva simplificada: «X (el autor) ha mostrado que Y». Ya no hay más discusiones. Si el enunciado 24 va a continuar siendo creído como opuesto al 5, cada artículo sucesivo se sumará a esta estilización. La actividad de todos los artículos posteriores tendrá como resultado la pronta desaparición del nombre del autor, y sólo la referencia al artículo de Guillemin indicará el origen de la secuencia. A su vez, la secuencia es todavía demasiado larga para escribirla. Si se convierte en un hecho, será incluida en tantos artículos que pronto no será necesario escribirla, ni tan siquiera citar un artículo tan conocido. Después de unas pocas docenas de artículos que utilicen el enunciado 24 como un hecho incontrovertible, se transformará en algo similar a esto: 25) Inyectamos GRF sintéfico a 60 ratones suizos machos, albinos y de 20 días, etc.

El enunciado aceptado está, digámoslo así, erosionado y pulido por aquellos que lo aceptan. Volvamos a los enunciados simples con los que empecé este capítulo (véase 1, 5 y 8). Restrospectivamente, nos darnos cuenta de que en esta estilización ha intervenido mucho trabajo, y de que un hecho de una frase, nunca se encuentra al principio de¡ proceso (como tuve que suponer para mantener en marcha nuestra discusión), sino que ya es un producto semifinal. Sin embargo, pronto la referencia misma será redundante. ¿Quién cita el artículo de Lavoisier cuando escribe la fórmula H20 del agua? Si las modalidades positivas continúan actuando sobre el enunciado 24, se hará tan conocido que ni siquiera habrá necesidad de hablar de él. El descubrimiento original se habrá convertido en conocimiento tácito. El GRF será uno de los muchos frascos de productos químicos que cualquier estudiante universitario de primer año toma de la estantería en algún momento de su formación. Esta erosión y estilización tienen lugar solamente cuando todo va bien; cada artículo posterior toma el enunciado original como un hecho y lo encapsula, empujándolo de esta forma, por así decirlo, un paso más allá. Como vimos antes, cuando proliferan las modalidades negativas, ocurre lo contrario. El enunciado 5 de Schally sobre una nueva GHRH no había sido estilizado, y aún menos, incorporado a la práctica tácita. Por el contrario, cada vez más elementos, que a él le hubiera gustado mantener corno tácitos, emergen y son objeto de discusión, como los procedimientos de purificación del enunciado 7 o sus fracasos previos en 13. De este modo, dependiendo de si los otros artículos empujan a un enunciado dado río abajo o río arriba, será incorporado al conocimiento tácito sin nada que indique que fue producido por alguien, o será abierto y se añadirán muchas condiciones específicas de producción. Este doble movimiento con el que ahora estamos familiarizados, se resume en la figura 1.6 y nos permite orientarnos en cualquier controversia, según la etapa en la que se encuentre el enunciado que hayamos escogido como punto de partida y el sentido en el que otros científicos lo empujen. Ahora empezamos a entender el tipo de mundo al que es conducido gradualmente el lector de literatura científica o técnica. Dudar de la precisión de los misiles soviéticos 1, del descubrimiento de Schally de la GHRli, 5, o de la mejor forma de construir células de combustible era, al principio, una tarea fácil. Sin embargo, si la controversia se prolonga, se incorporan cada vez más elementos y en adelante ya no se tratará de un simple desafío verbal. Vamos de una conversación entre unas pocas personas a textos que en seguida se refuerzan a sí mismos, y que rechazan la oposición enrolando a muchos aliados. Cada uno de estos aliados aplica muchas tácticas distintas a muchos más textos involucrados en la discusión. Si nadie retorna un artículo, este se pierde para siempre, sin que importe lo que decía o lo que valía. Si un artículo dice haber resuelto la polémica de una vez por todas, puede ser desarticulado inmediatamente, y citado por

razones completamente distintas, añadiéndose así a la confusión una afirmación vacía más. Mientras tanto, entran en la lucha cientos de resúmenes, informes y pósters que se añaden a la confusión, al mismo tiempo que artículos críticos de más extensión se esfuerzan por poner algo de orden en los debates, aunque a menudo, simplemente echan más leña al fuego. A veces muchos artículos toman, una y otra vez de forma repetida, unas pocas afirmaciones estables, pero incluso en estos casos poco frecuentes, la afirmación se erosiona lentamente, perdiendo su forma original, encapsulada cada vez en más artículos ajenos, volviéndose tan familiar y rutinaria que pasa formar parte de la práctica tácita y ¡desaparece de la vista!

Este es el mundo al que se enfrentará alguien que quiera disentir y contribuir a los debates. El artículo que lea se habrá preparado para sobrevivir en este mundo. ¿Qué debe hacer para ser leído, para ser creído, para evitar ser malinterpretado, destruido, desarticulado o ignorado? ¿Cómo puede asegurarse de que será recogido por otros, de que será incorporado a enunciados posteriores como una cuestión de hecho, de que será citado, recordado y reconocido? Esto es lo que deben intentar conseguir los autores de un nuevo artículo técnico. La acalorada controversia les ha llevado a leer cada vez más artículos. Ahora tienen que escribir uno nuevo para apoyar cualquiera de los elementos de los que partieron: la cuestión del MX, el error de la GHRH o el fiasco de las células de combustible. No es necesario decir que en este punto la mayoría de los disidentes se habrán rendido. Introducir a los amigos, dar muchas referencias, actuar sobre todos los artículos citados y organizar de forma ostensible este campo de batalla, ya es suficiente para intimidar y forzar a la mayoría de la gente a abandonar. Por ejemplo, si queremos discutir la

precisión de los misiles soviéticos como en 1, el descubrimiento de la GHRH como en 5 o la forma correcta de conseguir células de combustible como en 8, estaremos muy, pero que muy aislados. No estoy diciendo que la gente se desanima porque la literatura es demasiado técnica, sino que, por el contrario, pensamos que es necesario llamar técnica o científica a una literatura que está hecha para aislar al lector, introduciendo muchos más recursos. El «hombre corriente que tropieza con la verdad», que postulaba ingenuamente Galileo, no tendrá ninguna posibilidad de vencer a los miles de artículos, referees, partidarios y corporaciones subvencionadoras que se oponen a su tesis. El poder de la retórica reside en hacer que el disidente se sienta solo. Esto es lo que realmente le ocurre al «hombre (o mujer) corriente» cuando lee la gran cantidad de informes sobre controversias, de las que en principio partimos de forma inocente.

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