Conectar los puntos. Sin duda que la genialidad de Steve Jobs, ha dejado una fuerte impronta en la humanidad.

Se ha ido un genio de la tecnología, cuyo legado ha quedado plasmado en una larga serie de invenciones. El deseo que generó cada uno de los aparatos que brindó al mercado o la avidez con que miramos las películas que sus estudios lanzaron, mostraron que era una persona fuera de lo común. Millones de jóvenes aún gozan de alguno de esos espléndidos aparatos, que le dan la satisfacción de mantenerse conectados y abrirse a nuevos mundos. Miles de niños aún siguen festejando sus películas o jugando con alguno de los personajes que sus estudios hicieron famosos. Pero más allá de todos esos alardes tecnológicos y los dulces personajes que divierten a los niños, sus ideas filosóficas también merecen ser escuchadas. Gran parte de estas ideas, han sido expresadas con claridad en su célebre discurso en la Universidad de Stanford del 2005. En ese breve mensaje de apenas uno 14 minutos, nos ha dejado una serie de conceptos filosóficos, para los que se necesita cierta experiencia y algunos años de estudio. Una de sus ideas fundamentales está asociada a la famosa frase de Horacio que dice “carpe diem”. Es decir, que debemos aprovechar cada minuto de nuestras vidas, puesto que la muerte está a la vuelta de la esquina. Reconocer que nuestro tiempo en esta tierra es escaso y que debemos aprovecharlo de la mejor manera posible. La muerte es un patrimonio de toda la humanidad y nos espera en algún momento. Por ello, hacer de nuestra vida algo que tenga sentido es fundamental. Así nos dice: “Si vives cada día de tu vida como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Steve divide su discurso en tres partes. Intenta comentar a sus oyentes tres historias sobre su vida, en las que muestra como podemos superar las dificultades y aprender de ellas. En la primera historia, menciona una idea brillante a la que denomina “conectar los puntos”, la segunda la llama “amor y pérdida” y en la tercera parte hace una reflexión sobre la muerte. Durante la primera reflexión, cuenta que fue un niño no deseado, adoptado y cuidado por una familia que lo envió a una universidad que no pudo pagar. Allí no logró estudiar, pero hizo un curso de caligrafía, que luego aplicara en sus invenciones. “Elegí una universidad tan cara como la de Standford y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mi matrícula… Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador ese momento, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir regularmente a las que se veían interesantes… No tenía dormitorio, dormía en el piso de los dormitorios de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida… Decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía… Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.”. En ese mirar hacia atrás, conectándose con la experiencia

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adquirida, cada una de las frustraciones comienzan a tener sentido. Sólo había que aprender a conectar los puntos, para que una nueva creación se desplegara ente sus ojos. La solución estaba en sus manos, pero había que verla en perspectiva. Esto se asemeja a aquella idea que proviene de la escultura; para la cual en el mármol ya se encuentra la obra de arte en potencia. El escultor sólo quita del bloque de mármol todo lo que sobra y de repente la obra de arte surge por sí sola. Educir del mármol la idea que estaba en potencia es como conectar esos puntos que experimentamos en el pasado y lanzarlos hacia una gran invención. Se trata de dos ideas semejantes, que consisten en actualizar lo que de alguna manera ya está en potencia. La esencial está allí para que nosotros lo develemos, quitándole todo lo complejo y superfluo que la materia posee. Es así que Miguel Ángel decía: “La figura está ahí adentro, sólo hay que quitar lo que sobra”. Para Steve Jobs, solo podemos unir los acontecimientos de nuestro pasado en nuestro presente y proyectarlos hacia el futuro. No hay camino alguno en el futuro, sino que sólo tenemos nuestro presente y nuestra experiencia. “No puedes conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Por lo tanto, tienes que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienes que confiar en algo – tu instinto, tu destino, tu vida, tu karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida”. Sólo hay que vivir el presente con intensidad, aprovechar las experiencias pasadas y proyectar todos esos puntos hacia el futuro. El éxito y el fracaso están asociados a la buena o mala vinculación de esos puntos. Tenemos una serie de puntos importantes en nuestra experiencia, corresponde a nosotros unirlos, para hacer de nuestra vida una obra de arte que valga la pena. Podemos equivocarnos, pero si entendemos su lógica, podremos hacer una buena creación. Seguir nuestras intuiciones, dejarnos llevar por nuestra voz interior, sin saber bien hacia donde nos dirige, puede conducirnos a un futuro de plenitud. Nuestra vida está llena de puntos que tiene sentido y se proyectan hacia adelante. Conectarlos y lanzarnos hacia ese futuro que aún no vemos es una tarea que puede llenarnos de satisfacción. A veces caminamos en las sombras y nos angustiamos ante ciertas situaciones. Pero si nos dejamos llevar por nuestra pasión y racionalidad, estaremos delineando ese fantástico dibujo que aún no vemos. Hay muchas sombras y dificultades en nuestras vidas, aprender de ellas y lanzarnos hacia delante es la calve del éxito. En palabras de Steve Jobs, se trata de “conectar los puntos al estilo de esos dibujos en los cuales uno no advierte la figura hasta que los une con líneas”. En la vida intelectual a estos puntos geniales los llamamos intuiciones. Ellos son como una manifestación gloriosa de algo inconmensurable. Intuir significa leer en lo profundo de algo y dejarnos llenar por su luz. Pero lo normal en la vida humana no es la intuición, sino la razón. Ella es la que se encarga de unir esos puntos brillantes y desarrollar las geniales ideas, que todos los humanos podemos tener. Al mismo tiempo, la vida humana que atravesamos en esta tierra, también tiene esos momentos de plenitud. Esos instantes en que lo infinito se manifiesta en nosotros y se hace patente en nuestras vidas los llamamos “kairós”. Se trata de un momento atemporal, pleno y eterno, que se diferencia del tiempo cronológico. Toda nuestra vida está llena de estos instantes, que en algún momento adquieren su sentido. Saber unir esos instantes y darles un sentido es una forma de sacar afuera lo mejor que tenemos. La segunda historia de Steve, menciona su despido de la empresa que fundó. A ella había dedicado toda su vida y todos sus esfuerzos. Cuando fue capaz de analizar esa adversidad en perspectiva, la fatalidad se transformó en una oportunidad. Así su mayor contratiempo, fue el inicio del período más afortunado de su vida. “En ese entonces no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un

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principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple”. Unir los puntos de ese fracaso, lanzándolos hacia el futuro, le permitió llevar a esa empresa al liderazgo en la innovación. Lo llevó a delinear, una de las empresas más cotizadas a nivel internacional. Por ello esta historia sobre el amor y la pérdida, muestra que detrás de toda derrota que nos humille, se puede estar gestando un gran triunfo. Cuando uno ama lo que hace y despliega esa vocación que tiene, no hay forma de dejarse atropellar por el fracaso. En casa fracaso asumido con responsabilidad, se está gestando un renacer que aún desconocemos. La tercera historia habla sobre la muerte, que es la única derrota inevitable. Luchar con todo, para que ella nos encuentre habiendo hecho algo importante de nuestras vidas es fundamental. “Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo - todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso - todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón”. Esta es quizá su intuición más triste y la que logró doblegar su espíritu. Por ello es de esperar que quienes tengan en cuenta sus enseñanzas, logren hacer de sus vidas una hermosa obra de arte. Sin embargo, para quienes seguimos el cristianismo, sabemos que la muerte ha sido vencida. Nuestra meta final está en un más allá, hacia el que se dirigen todos nuestros puntos. Tenemos una meta que es sobrenatural y supera cualquier otro sueño. Todos nuestros puntos se proyectan hacia el infinito. Esto es lo que nos dice san Pablo en la carta a los Filipenses: “Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera en la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús… Olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia delante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús… De todas maneras, cualquiera sea el punto adonde hayamos llegado, sigamos por el mismo camino”1. Horacio Hernández. http://www.horaciohernandez.blogspot.com/

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Filipenses 3, 12-16. 3

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