Introducción.

La intención de este trabajo es reflexionar acerca de una nueva tecnología comunicativa que despierta las más variadas fantasías y predicciones en relación a los cambios sociales que su utilización masiva nos deparará. Se calcula que ya hay en el mundo 60.000.000 de computadoras conectadas a la red, y si bien la mayor parte están en países desarrollados, esto no invalida la tarea de desarrollar desde aquí una mirada sobre este fenómeno ya que no creo que haya una relación lineal entre la cantidad de usuarios de una tecnología y su impacto cultural y cognitivo. Hace apenas un siglo la mayor parte de la humanidad era iletrada, y desde hacia varios siglos que la escritura se había convertido en la tecnología cultural de las clases dominantes prescribiendo durante milenios el destino de la humanidad generando un nuevo tipo de racionalidad. El tema en cuestión es complejo y novedoso frente a lo cual más que intentar responder preguntas, procuraré plantearlas y enmarcarlas lo más ajustadamente posible. Podemos hablar de un primer momento de culturas orales, sin lenguaje escrito. Es una cultura sin texto, el habla cumple la doble función de comunicación y conservación del conocimiento conservando registros a través de las sagas, cosmogonías y cantos. En una cultura quirográfica, constituida por la aparición de un lenguaje escrito (ideográfico o alfabético), la escritura separa el conocimiento del habla y la memoria. La escritura permitió la emergencia de formas de saber duraderas, y objetivas. Favoreció la emergencia de grupos encargados de la conservación de la información (escribas), tributación (burócratas), y de la formalización de la liturgia (sacerdotes), dando lugar a una sociedad

jerárquica. En una cultura quirográfica, constituida por la aparición de un lenguaje escrito (ideográfico o alfabético), la escritura separa el conocimiento del habla y la memoria. La imprenta actuó como homogeneizadora en el proceso de metamorfosis cognitiva. Favoreció la primacía de la argumentación racional- resultado y condición de la mecanización de la escritura. Lo impreso obliga a nuestra mirada a desplazare en orden: de arriba a abajo y de izquierda a derecha. En occidente el estilo clásico buscó el orden y el equilibrio, dos aspiraciones burguesas por excelencia. El racionalismo, cualquiera que fuese su contenido, da primacía a la proporcionalidad, la apreciación exacta de la relación entre las medidas. La medida y la proporción, permitirán al hombre occidental actuar contrariamente al modo en que lo hacen en otras culturas del mundo. De esta forma, el occidental adapta el mundo a su tamaño y, por lo tanto, lo pone a su alcance. Desde fines del siglo pasado el desarrollo de los medios de comunicación ha sido vertiginoso. Cada nuevo medio que aparece sucede y se superpone con el anterior, así el cine le ha añadido movimiento a la fotografía y la televisión ha transformado la transmisión radiofónica. Estos medios no solo son vehículos de información, sino que en su particularidad la conforman. Cada medio jerarquiza de un modo específico nuestros sentidos, estructurando y determinando nuestro esquema perceptivo. II. ESPACIOS VIRTUALES Pero que pasa en los espacios virtuales cuando no se trata ya de una representación de la realidad, sino de la inmersión en una realidad sintética. Un espacio que se construye al ser recorrido. La realidad virtual es

desmedida. En ella las proporciones no son el orden en sí sino un orden entre otros. La imagen virtual admite el punto de vista, pero no como referencia estable y fiable. La imagen sintética transforma el espacio visible y destruye aparentemente el primado cultural del concepto de perspectiva del renacimiento. Los mundos virtuales pueden hacernos experimentar espacios artificiales. Producto de la correlación que dentro de ellos existe entre los movimientos del cuerpo y las percepciones visuales y táctiles experimentadas producen la sensación de un verdadero desplazamiento físico. Para mayor realismo en general la escena de los entornos virtuales obedece a las leyes del espacio euclidiano, pero nada impide correr programas y crear las más desconcertantes paradojas espaciales. Nuestra relación con el mundo entre otras cosas esta mediada por nuestros sentidos y nuestra inteligencia, en el caso de los EV podemos hablar de la mediación de las imágenes y de los modelos. Aquí las imágenes permiten la percepción sensible de modelos inteligibles (modelo en tanto concepción formal, anotada con símbolos lógico matemáticos y memorizada en forma de programa informático). La inmersión dentro de las Imágenes sintéticas nos permite una experiencia perceptiva consciente radicalmente nueva, nueva en tanto consciente. Es posible vivir de modo directo los resultados de una experiencia que, sin embargo, no esta ligada a la acción en escenarios del mundo natural. Antes esto solo era posible en sueños. La imagen numérica aparentemente inaugura una nueva epistemología, en la cual proceso predomina sobre el objeto, de la forma a la morfogénesis. Produce impactos significativos en el campo de la visualización. Estructuras,

fenómenos y procesos complejos que antes solo se podían concebir a partir de un proceso manual interminable, se reconstruyen como evidencia sensible gracias a las imágenes numéricas. Las técnicas de la imagen numérica inducen nuevas formas de mirar. A diferencia de las representaciones tradicionales, la imagen numérica es esencialmente dinámica. Un universo en el cual el espectador/operador, por medio de ordenes, puede provocar sequías, duplicar la población terrestre, hacer explotar supernovas o ir tan lejos hacia adelante o hacia atrás como le dicte su imaginación. En este universo, la distinción entre espectador y creador de imágenes ha finalmente desaparecido. Las RV forman parte de una inflexión en el desarrollo de las tecnologías de comunicación, al poner en contacto computadoras sumamente poderosas con medios de presentación visuales, auditivos y táctiles capaces de crear entornos comunicativos, que pueden ser utilizados por legos comunicacionales con el fin de explorarlos y modificarlos a voluntad. Lo distinto de estos medios es que involucran al cuerpo como una totalidad, no están limitados a captar su intelecto y no requieren de interpretaciones mediadoras. De algún modo las imágenes de sintéticas conforman una nueva escritura, que pude llegar a modificar nuestros métodos de representación, nuestros hábitos visuales y nuestras maneras de trabajar y crear. Constituyen una nueva relación entre la imagen y el lenguaje. Lo legible puede ahora engendrar lo visible. En la historia de los medios de representación, la imagen calculada introduce una ruptura de primera magnitud, comparable sin duda la aparición de la imprenta o la fotografía. La imagen numérica hace posible toda clase de mediaciones entre los lenguajes formales y las representaciones sensibles.

A diferencia de las imágenes fotográficas o de video, nacidas de las interacciones de la luz con superficies fotosensibles, estas imágenes no son primero imágenes sino lenguaje. Se encarnan de forma abstracta en modelos matemáticos y programas informáticos. Si las redes son de por si formas de lo virtual, en el sentido de coordinar acciones a distancia de forma instantánea generando modos de acción impensables solo hace una década o dos atrás, la eventualidad de que a través de algunas innovaciones técnicas - ensanche de la longitud de banda, aumento exponencial de la velocidad de transmisión, incorporación de formatos intercambiables- no se transmitan mensajes impresos sino simulaciones cada vez mas cercanas de lo real, nos hace ingresar en insólitos e imprevisibles mundos. En ambos casos se trata de maquinas de comunicar que potencian la descorporeización y de tecnologías de la representación que resignifican las nociones centrales de identidad, subjetividad, pertenencia, verosimilitud y comunidad. Las realidades sintéticas de las redes interactivas se transforman en mundos compartidos creando inéditos modos de interacción por telepresencia. En las redes nuestros alias pueden representarnos simbólicamente en cualquier momento y en cualquier lugar. Es propio del lenguaje el facilitar la constitución del cuerpo social, constituyendo comunidad de escritura y lectura, poniendo en escena señales comunes. Si los mundos virtuales se desarrollan a escala de los actuales medios de comunicación de masas, su lenguaje específico cargado de nuevos sentidos contribuirá, con su nueva escritura audiovisual y táctil a esta constitución del cuerpo social impregnándolo con su impronta.

III. PREGUNTA Hasta aquí lo virtual parece proponer otra experiencia de lo real. Algunos autores, como Phillipe Quéau sostienen que los mundos virtuales no están en ninguna parte, ya que pueden ser recreados desde cualquier ordenador y transportados en la notebooks. Pero los espacios virtuales no dejan de ser abstracciones matemáticas. Su lugar se encuentra dentro de los espacios algebraicos constituidos al la manera de Newton, como espacios continuos y homogéneos. Las posibilidades de coordinación a distancia de acciones, las comunidades que en el ciberespacio habitan representan un insoslayable salto en los fenómenos de la comunicación, pero no dejan de ser abstracciones matemáticas donde las características cualitativas son simulaciones digitales. En base a esto gira la pregunta fundamental que guía el presente trabajo y que puede ser formulada de la siguiente manera: ¿Es posible afirmar que el espacio virtual constituye un espacio social? A fin de enmarcar esta pregunta considero necesario analizar La noción de espacio; comenzando por la concepción que tenían los griegos para, pasando por la física clásica y sus transformaciones, desembocar en la noción de espacio social. Otro concepto nodal es el de "realidad" la cual entiendo, no como en si, sino en tanto construcción social y por lo tanto producto de una decisión política de que es lo real. Y pensando que lo que se le opone no es lo virtual sino lo posible.

Esto último nos lleva inevitablemente a pensar el rol que ocupa la Ciencia en tanto centro ordenador del sentido y su papel de generador de discursos verdaderos acerca de lo que es real y lo que no desde la Modernidad hasta nuestros días. IV. ESPACIOS IV.1 GENERALIDADES Intentare primero pensar la categoría de espacio en general. La noción tradicional de espacio y que se apoya bastante en el sentido común hace referencia al lugar donde se dan los fenómenos. La ciencia y la filosofía en general parten de consideraciones similares y en general esta última se apoya en las concepciones que los científicos de su época tienen de él. Un ejemplo claro de esto es la concepción kanteana del espacio y el paralelismo que tiene con la teoría Newtoniana. Para Kant el espacio es necesariamente una representación a priori que sirve de fundamento a todas las intuiciones externas. El espacio es una condición de posibilidad de los fenómenos, es la condición previa de la relación del sujeto con las cosas. Para los griegos el espacio, en cambio, era considerado como el lugar "entre" la cosas, las cosas tenían su lugar, al cual volvían cuando se las desplazaba (de esta manera explicaban la caída de los objetos cuando eran arrojados al aire). Para ellos el espacio era todo lo que no eran las cosas. Esto sirve de fundamento para la primacía ontológica de los objetos sobre el espacio. Este espacio griego era muy diferente del de la ciencia moderna, era un espacio irregular, con lugares privilegiados, con clausuras. Es lo que

hoy podríamos denominar un espacio cualificado, al modo del espacio social. Cuando hablamos de espacio estamos también hablando de geometría. Un espacio matemático (como el de Newton) es definido por una geometría, es decir, por el conjunto de todas las nociones y todas las propiedades que se conservan cuando a una figura se le realizan todas las transformaciones correspondientes a un grupo dado. Por lo tanto, una geometría distinta le corresponde a cada grupo de transformaciones. El elemento que no cambia en estas transformaciones se lo llama invariante; tenemos de este modo la geometría descriptiva, donde la variación es mínima, la geometría proyectiva, donde la variación es la reflexión sobre un plano o un espejo hasta llegar a la geometría topológica, en donde la variación es máxima. Estas consideraciones sobre la geometría resultan útiles en el momento de establecer sus relaciones con las leyes que organizan la percepción espacial. Desde el punto de vista de la organización del espacio perceptivo podemos establecer tres campos: el intuitivo, el gestaltico y el topológico. En el intuitivo la organización del campo es la del espacio Euclidiano, de tipo descriptivo, con los movimientos que le son propios: rotación, traslación y dilatación donde la forma del objeto permanece invariante. El campo gestaltico, que es el utilizado por la Psicología de la Forma, se centra sobre las nociones de proximidad, igualdad, cerramiento, etc. Estas nociones forman un campo proyectivo, dado que son una ley impuesta desde afuera que lo ordena.

El campo topológico es el de la deformación continua y se relaciona con las leyes del movimiento experiencial, estableciendo relaciones cualitativas entre el todo y la parte. Se define una geometría por los puntos que permanecen invariantes frente a determinados tipos de transformaciones. Podemos decir que las leyes topológicas surgen del propio campo, a diferencia de las proyectivas que son impuestas desde afuera. Entre las leyes y relaciones de la topología aparecen las nociones de inclusión, interior - exterior, exclusión y el concepto de región y el de conexión con el todo. Es en este sentido que la topología es la ciencia de las relaciones espaciales que conectan la parte al todo (adentro - afuera), a diferencia de las proyectivas que conectan las partes entre sí dentro del todo (fondo figura). La característica que me parece interesante destacar de la topología a diferencia de la descriptiva que está ligada a la noción de medida, es que la primera no hace intervenir la cuantificación sino que aparece como una geometría cualitativa. Retomando la concepción griega del espacio, podemos agregar, que no es que desconocieran la medida, sino que no le otorgaban el protagonismo que le asigna la ciencia moderna. En los comienzos de la Edad Media, con el surgimiento del Neo Platonismo imperaba una concepción matemático numérica, ligada a la influencia pitagórica sobre Platón. Luego, en la baja Edad Media, con el predominio del Aristotelismo aportado por los Árabes esta concepción numérica se diluye y se retoma la noción griega del espacio, esto es a considéralo como un lugar y básicamente acentuándose el dominio de las consideraciones lógicas de las relaciones de las cosas entre sí, propias de la Lógica Aristotélica. Con el Renacimiento resurge el Platonismo, estimulado en parte por la migración de los sabios de Bizancio tras la caída en poder de los turcos.

Consecuentemente con esto, se incorpora la comprensión matemático numérica de la realidad, germen de la Ciencia Moderna. En los fundadores de la Ciencia Moderna, Galileo y Kepler, se observa un acentuado predominio de lo medible, es decir, de las característica cuantitativa del espacio como el elemento fundamental en la comprensión de la realidad. Para Kepler solo es real, es decir, científicamente objetivo, lo medible del espacio y de las cosas, no perteneciendo el resto al campo de la ciencia. Galileo por su parte avanza un paso más allá en este sentido y define en la percepción de las cosas las cualidades primarias y secundarias. Las primarias, que son propias del objeto, lo son por ser medibles. Son por lo tanto "reales y objetivas". Las secundarias, son las no medibles. No pertenecen a los objetos sino al observador, el cual las proyecta sobre el objeto y por lo tanto son subjetivas y no científicas. Esta diferencia que se fundamenta entre otras cosas en la carencia de un instrumental matemático cualitativo (la topología) como tenemos hoy en día, lleva a fundamentar lo objetivo en lo medible. Esto da lugar a una concepción del espacio basado en sus características métricas ("científicas y objetivas"), quedando las cualitativas en el campo de lo ilusorio y por lo tanto de la subjetividad. Esta concepción es legitimada y sostenida filosóficamente por Descartes al dividir a la realidad en la res extensa, o mundo objetivo y la res pensante, o mundo subjetivo. Es a partir de Descartes que las condiciones de objetividad científica significan la no inclusión del observador en el campo a observar. Así llegamos a lo que podemos denominar, las condiciones del observador cartesiano, por el cual se define como objetividad el registro de

los elementos cuantitativos en la organización del espacio y excluyendo al mundo de la subjetividad. La fundación Galileana establece un espacio numérico, tomando como base el espacio Euclideo, en tanto espacio sustrato en la consideración de los objetos y su dinámica. Es un espacio homogéneo, isomorfo e isótropo. Junto con la incorporación del espacio euclideo, Galileo incluye al tiempo como una dimensión más. Un tiempo que es unilineal y secuencial. Esto implica dejar atrás la noción de tiempo vivido, propio de la concepción de éste en la antigüedad, colocándose fuera de él para poder observarlo en su recurrir secuencial medible desde el pasado al futuro. Esta exclusión ahora del tiempo, lleva al observador neutro que no incide en los datos de la observación. Esta exclusión permitirá la repetición de la experiencia, que es uno de los fundamentos de la legalidad metodológica. Es en esta exclusión de la realidad del observador de lo observado en donde se basa la noción de objetividad científica. IV.2 GEOMETRIAS Cuando hablamos de geometría, hacemos referencia, en general, sólo a la geometría descriptiva o, posiblemente también, a la geometría proyectiva. Pero, a mediados del siglo XIX, surgen en la geometría dos campos nuevos, interconectados entre sí: la ìtopologíaî y las geometrías ìno euclidianasî. Se puede definir una geometría como el estudio de las invariantes que permanecen en un determinado movimiento. En la geometría descriptiva los movimientos son la traslación y la rotación, permaneciendo como invariantes todas las características geométricas del cuerpo. En la geometría proyectiva el movimiento es la proyección de un cuerpo sobre un plano, y las invariantes son ciertos ángulos y distancias.

En la geometría topológica (utilizada por primera vez con ese nombre por Listing en 1831, sobre el término acuñado por Leibniz -1646/1716- de análisis situs en 1679. Pero las investigaciones mas importantes son las del matemático francés Henri Poincaré -1854/1912-, seguidas por las de Brower -1881/1966- ), la transformación es total (por eso se habla de la geometría de la gomaî), quedando como invariantes sólo las características mas esenciales del cuerpo: el límite, la conexión o conectividad (y su noción relacionada: la continuidad) y la direccionalidad o no de sus superficies. Posteriormente con el desarrollo de la teoría de los campos, por ejemplo el electromagnético, que hoy entendemos como una modificación del espacio, específicamente como transformaciones topológicas del mismo. La noción de "campo" no habla de partículas; es una noción más bien geométrica. Las partículas son cuantitativamente mensurables, un "campo" es cualitativamente comprensible. En los campos magnéticos no hay partículas, no son partículas que recorren un espacio. Hay fuerzas que actúan. Pero la noción de "fuerza" se va diluyendo con la noción de "campo", ésta es una noción más geométrica que la del "espacio/partículas" unidas por una fuerza, típica de la mecánica. La fuerza es lo que a una partícula le hace recorrer una determinada trayectoria. Si se elimina la noción de "partícula" en un "campo", la noción de "fuerza" comienza a resquebrajarse. Sobre qué actúa la fuerza en un campo, que es un espacio geométrico? Pasa una corriente eléctrica y se produce un campo magnético transversal. No hay partícula: el campo opera con independencia de las partículas que hubiere en él y que se ordenarían de acuerdo al campo. Si los científicos de la época hubieran sido rigurosos habrían dejado de lado las nociones de "fuerza" y "partícula" y hubieran empezado a hablar de

"campos", de estructuras topológicas, de espacios y características no euclidianas de espacios y no de partículas y fuerzas moviéndose. Pese a todas estas novedades, el edificio Newtoniano no logra ser conmovido. Es repensado; pero la noción de "campo" genera un cuello de botella en la noción de ìespacioî y aparece la noción de "éter": porque el espacio Newtoniano termina siendo el éter, que es inmanejable desde el punto de vista físico, hasta que "explota" con Einstein. El planteo de Newton, en el fondo, pasa todo el problema a una instancia similar a Dios. Si uno "mata" a Dios (al Dios cristiano), como hicieron alegremente los iluministas que siguieron a Newton e instalaron a la ìRazónî como nuevo ìdiosî -Laplace y los matemáticos del siglo XVIII- ¿qué pasa con la mecánica Newtoniana? ¿Se desmorona? No: se readapta y, finalmente, el espacio absoluto desemboca en el "éter". Pero los que empiezan a trabajar en el tema del "campo" denuncian la idea del "éter". Mientras el espacio absoluto es un basamento matemático en el cual se mueven las partículas, todo parece correcto. El problema surge cuando el "campo" empieza a ser una estructura de la "realidad" y se esta a un paso de definir estructuras físicas del espacio, con unas propiedades físicas totalmente incoherentes, por ejemplo, el caso de la luz; porque, por un lado, el "éter" la trasmitía como si fuera un cuerpo sólido, pero, por otro lado, por este "éter" circulaban libremente los planetas. De modo que ese espacio, ese famoso éter, era bastante paradojal. Esto fue así hasta que los experimentos de Michelson-Morley en 1887 demostraron que en realidad la luz es independiente del espacio (compararon la velocidad de la luz en la dirección del movimiento de la

Tierra, con la velocidad de la luz en la dirección perpendicular a dicho movimiento, y encontraron que ambas velocidades eran exactamente iguales), con lo cual quedó desbaratada la idea de ese espacio absoluto Newtoniano o de ese éter absoluto que era un espacio material -aunque Newton lo plantea mas sutilmente porque le da una estructura matemática-. El planteo mas claro de estos términos es el que hace Einstein al enunciar que la materia, a través de los efectos gravitacionales de su masa, deforma el espacio - tiempo que la rodea. En este sentido Einstein reformula la teoría gravitacional de Newton. Para éste los planetas eran atraídos por una fuerza, moviéndose en un espacio euclidiano, como si estuvieran atados al sol. Es claro como esta teoría esta basada en un elemento cuantitativo como la fuerza. Para Einstein no hay tal fuerza que une los planetas al sol, sino que éste deforma gravitacionalmente el espacio - tiempo por cuyas irregularidades y hendiduras circulan los planetas, eliminando de esta manera la noción de fuerza. La reformulación de la teoría de la gravedad es entonces una explicación geométrica basada en características puramente cualitativas del espacio, más precisamente topológica ya que son de este tipo las deformaciones del espacio que el sol produce. Desde la Mecánica Cuántica se plantea el problema del espacio desde otra perspectiva al enunciar la dualidad onda - partícula del fotón. Esto quiere decir que el fotón puede ser tanto una partícula (materia) como una onda (campo o espacio). La complementariedad entre espacio y materia se hace absoluta. Werner Heisenberg (junto con Max Plank) forma parte de aquellos que generaron la física o mecánica cuántica. Este movimiento que se da dentro de la física y que dura prácticamente dos décadas, a partir de 1910, culmina sus grandes descubrimientos en 1930 y genera una brecha muy seria en la

comprensión que la ciencia tiene de su ìontologíaî de base (Heisenberg introduce el principio de incertidumbre, según el cual nunca se puede estar totalmente seguro acerca de la posición y la velocidad de una partícula, pues con cuanta mas exactitud se conozca una de ellas, con menos precisión puede conocerse la otra), en la medida que postula una serie de leyes y ecuaciones matem·ticas, que hacen predictibles los experimentos; pero los supuestos de su correlación ontológica se muestran paradojales. Este es el problema serio que enfrenta la ciencia a partir de la física cuántica. Uno de los principios b·sicos del realismo en la ciencia ìcl·sicaî es el criterio de permanencia de la sustancia, lo cual implica que un objeto tiene una realidad independiente de la observación del operador: si nosotros observamos un cuerpo en un punto y momento A y luego en un segundo punto y momento B, se sobreentiende -por el criterio de permanencia de sustancia- que entre A y B el cuerpo o partícula existe (permanece su sustancia), siguiendo un movimiento rectilíneo uniforme, independiente de la observación. La física o mecánica cuántica sostiene que entre A y B existe una ìonda de probabilidadî de la existencia de la partícula y que esta se ìcreaî en el momento de la observación. La conclusión es que una partícula no sólo es observacionalmente descriptible sino que también es observacionalmente construida. Por lo tanto la noción de espacio desde Galileo a la actualidad ha dejado de ser de tipo euclideano como la planteó aquel y ha pasado a ser una compleja serie de transformaciones topológicas que caracterizan su especificidad. Para cerrar esta conceptualización del espacio utilizaré una cita de Rene Thom.

"Toda ciencia es antes que nada el estudio de una fenomenología, es decir, que los fenómenos que son objeto de una determinada disciplina científica, aparecen como accidentes de formas definidas de un espacio dado, al que podríamos llamar espacio sustrato de la morfología que se estudia" De aquí podemos decir que el espacio en ciencia es un espacio sustrato de la morfología a estudiar. Agrego que los accidentes de este espacio sustrato son catástrofes de tipo topológico que fundan la morfogénesis de los objetos de un espacio dado. IV.3 ESPECIES DE ESPACIOS. LOS CAMPOS CIENTIFICOS Y SU ESPACIO SUSTRATO IV.3.1 LA FISICA Podemos establecer de modo genérico tres tipos de objetos ligados a tres tipos de organizaciones topológicas del espacio sustrato El primer objeto es el físico cuyo espacio sustrato he intentado desarrollar. Un objeto ligado a la organización de sus aspectos materiales. Su desarrollo comprende lo que habitualmente se llama "historia de la ciencia" desde sus orígenes (Copérnico, Galileo, Kepler, Descartes) hasta culminar con Newton, cuyo desarrollo de las leyes del movimiento, y sobre todo su 2º Ley, lleva al desarrollo paradigm·tico de la noción de "fuerza" (f = m.a) y su matematización correspondiente como el único modelo de cientificidad posible. La base de toda la comprensión Newtoniana era el movimiento de una partícula material, puesta en un espacio neutro, que la ìbañaî, y la estructura matemática que permitiera articular el movimiento de esa partícula en ese espacio, mediante el ìc·lculo infinitesimalî.

Pero si el movimiento es la clave de la física, se sabe desde el comienzo de la modernidad (Galileo) que todo movimiento es relativo a un observador. Es decir, que un observador sobre un móvil no puede decir si éste esta en movimiento o quieto: sólo puede decírselo un observador externo. Newton elimina la relatividad observacional que tiene todo movimiento, refiriéndolo a un espacio absoluto, un espacio con características euclídeas y, obviamente, externo a la partícula. Se agrega, adem·s, un tiempo absoluto y, por lo tanto, reversible. Este concepto de espacio neutro y absoluto le permite a Newton eliminar al observador, necesario para sostener la relatividad observacional. La articulación Newtoniana entre el campo de la física y la astronomía -al presentar al sistema solar como prototipo de la aplicación de la Ley de la Gravedad- lleva a este modelo físico a convertirse en el referente de toda cientificidad posible durante casi tres siglos, hasta comienzos del actual. El modelo involucró también al campo de la química, que tuvo que esperar cincuenta años para poder validar como científicos los postulados de Avogadro pues no se ajustaban a los modelos atomísticos de Newton. En la física surgieron dos temas que pudieron haber puesto en duda el modelo de Newton pero que no alcanzaron a conmoverlo: uno fue el electromagnetismo, con su teoría del "campo" , que no hace intervenir la noción de "partícula" sino que es un concepto mucho mas cercano a la geometría del espacio; el otro la termodin·mica, con su 2º Ley de la Energía ("Entropía": la energía se degrada, se transforma en desorden), que se refiere a movimientos globales -por ejemplo, de un gas- y no a un rígido determinismo de cada partícula individual, y que, para ello, aplica nociones matem·ticas de tipo probabilístico con el correspondiente desarrollo de la mecánica estadística.

Aunque conceptualmente ambos desarrollos (la teoría del campo y la mecánica estadística) se opondrían a la mecánica Newtoniana, no alcanzan a contrarrestarla y son incorporados a ella. Del último desarrollo (la mecánica estadística) se traslada a la naciente ciencia social y, dentro de ella, b·sicamente a la sociología donde este modelo funciona como paradigma metodológico de comprensión de fenómenos macrogrupales con los mismos criterios de la termodin·mica (entendiendo que en el supuesto de ella se encuentra la posibilidad de hacer un determinismo absoluto de cada partícula). De hecho, hay una continuidad de la termodin·mica -de Carnot a Fourier - y los trabajos de Comte, quien asistió a los cursos de Fourier. VI.3.2 LA BIOLOGIA El segundo objeto es el biológico. La biología, adquiere su status de ciencia cuando desarrolla el concepto de "célula" a mediados del siglo pasado. También con la biología se produce esta dependencia de la física y su metodología matemática. Desde entonces se desarrollaron como modelos paradigm·ticos la teoría de la evolución, la genética y la biología molecular. La Teoría de la Evolución tiene que ver con la modificación de los par·metros espacio-temporales del paradigma Newtoniano. El tiempo deja de ser reversible y el espacio esta mas estrechamente ligado al tiempo. Como concepto enmarcado por esta modificación se puede mencionar la especiación. La especie se construye sobre una determinada región, es decir, un espacio-tiempo integrado. Pero la teoría evolutiva todavía esta ligada a las características matem·ticas del paradigma Newtoniano, es decir, la linealidad que surge de las

ecuaciones lineales del c·lculo, que presuponen el manejo de muy pocas variables, con la consiguiente reducción de las mismas en el an·lisis. Esto lleva al desarrollo de una teoría centrada sobre la conservación de características que no varían, ligadas a la herencia. En la evolución de esta teoría el paso que sigue es la genética mendeliana y la teoría cromosómica a comienzos de este siglo y luego el desarrollo del ADN como macromolécula portadora de información, a mediados del siglo. A partir de estos desarrollos Jacob y J. Monod crean mas recientemente la Biología Molecular, que cumplió una función de puente entre el campo de la Biología (en tanto ciencia de la información) y la Química (en tanto ciencia del material de las moléculas). La Biología Molecular esta ligada al surgimiento de la inform·tica en la época de la Segunda Guerra Mundial, introduce una disciplina de pasaje entre la química y la biología (ADN como base informacional). Tales desarrollos colocan a la biología como ciencia referencial en nuestros días. En un nivel tenemos la física -modelo Newtoniano, paradigma Newtoniano, movimiento, eliminación del observador, etc.-. Las ciencias que se derivan de la física son la química -con sus cincuenta años de retraso respecto a Avogadro- que coincide con el desarrollo de fuerzas distintas, que son las fuerzas electromagnéticas y la posibilidad de integración y de uniones distintas de los ·tomos, y, entrando de esta manera en la química, surge la posibilidad de un abordaje de la biología. Entonces, la biología se ensambla con el problema de la termodin·mica, la exploración del calor como un elemento de composición estadística y con el supuesto del determinismo individual de las partículas para respetar el esquema Newtoniano. La termodin·mica, con el problema de la irreversibilidad del tiempo que genera -la entropía se opone al tiempo reversible Newtoniano y aparece la flecha

del tiempo- introduce un criterio b·sico en la biología, que es el criterio evolutivo. La vida no es reversible: no es lo mismo ir de las partículas elementales a la célula que al revés, porque resulta imposible. No es como un reloj o un motor que uno lo desarma y lo arma nuevamente. Si uno "desarma" la vida, no la puede volver a "armar". Es decir, ya a ese nivel hay una unidireccionalidad. De la biología surgen varios modelos o teorías, como la evolutiva darwiniana, la genética, y , sobre todo, los desarrollos de la biología molecular, con el ADN y la información genética. Con lo cual, la biología se posiciona como la ciencia patrón, o ciencia piloto actual en el desarrollo científico. En el campo de la Biología la noción de espacio utilizada en sus comienzos (euclidiano) entra en crisis al definir a la célula como unidad de análisis. Al intentar estudiar el proceso energético (respiración celular) de ésta se hace insoslayable el planteo del problema como una relación del tipo adentro/afuera basado en la relación célula/medio separados por una membrana que funciona como punto de catástrofe desde una mirada topológica. Queda definido un entorno cerrado ( la célula) complementario a un espacio abierto (el medio). Esta complementariedad topológica, es decir la imposibilidad de existencia de un entorno cerrado sin la simultánea existencia de uno abierto y viceversa se vuelve básica en la constitución de ese campo científico. En la medida que en los animales la evolución llega al nivel de la sociabilidad, la noción de territorio define las características más importantes de organización del espacio desde el punto de vista animal.

La noción mas importante en este sentido es la de territorio, como campo de la organización espacial de la especie. La noción de ecosistema es la que establece las relaciones sistémicas entre organismo en tanto filogénesis y su medio. Aquí se hace evidente que la organización espacial se establece a partir de unidades supraindividuales y es de tipo morfológico y por ende no cuantitativo. VI.3.3 ESPACIO SOCIAL El tercer objeto es el objeto social. En el espacio social es donde la problemática del observador adquiere un relevancia particular ya que su participación es definitiva en ciertos ejes de organización del mismo. Es en este campo donde la noción de observador no participante muestra sus más claras carencias. Este tema nos lleva a preguntarnos por el criterio de objetividad en Ciencias Sociales. Es dable decir que las ciencias sociales nacen con un terrible complejo de inferioridad científica, la exigencia de objetividad del modelo Newtoniano (paradigma de la cientificidad de cualquier pensamiento) las lleva a la enorme dificultad de tener que eliminar al observador en pos de la objetividad. Podemos establecer en la ciencia moderna en general dos dicotomías básicas. Una es la de sujeto - objeto. Lo que se opera con esta dualidad es una acentuación de su separación tal, que el objeto observacional aparece casi definible por si mismo, como si tuviera existencia "en si" y el observador pudiera ser eliminado completamente de las condiciones de observación. Es de este modo que se "garantiza" la inexistencia de la subjetividad en el

hecho observacional. Sujeto y observador no son sinónimos. La categoría ìsujetoî corresponde a la gnoseología o teoría del conocimiento (rama de la filosofía que estudia las relaciones entre sujeto cognoscente y objeto conocido, que en ella son indisociables). Sin embargo, en la historia de la filosofía, desde los griegos (b·sicamente Platón; 427-347 a.C.) hasta la aparición del nominalismo (con Roscelín de CompiËgne en el siglo XI -atribuye universalidad sólo a los nombres y no a los contenidos del pensamiento-, corriente retomada a fines de la Edad Media por el ìconceptualismoî de Guillermo de Ockham y en la época moderna por el ìsensualismoî de los ingleses Berkeley, Locke, Hume, Stuart Mill y Spencer ), hay un neto predominio del objeto, en tanto ente real (el ìrealismo ingenuoî o la presuposición de la existencia de las cosas). Con el Renacimiento, que da origen a la ciencia moderna y culmina con el fenómeno cultural de la ìmodernidadî, (cuyo representante paradigm·tico fue Descartes, quien dividió al sujeto cognoscente del objeto conocido -res pensante y res extensa-) se fundamentó la posibilidad -ya en el campo de la epistemología o teoría del conocimiento científico, derivada de la gnoseología- de separar también el sujeto científico, en tanto observador, del objeto, en tanto lo observado. Lo imposible de realizar en el campo de la gnoseología (la separación del sujeto y el objeto), aparentemente puede realizarse en los dominios epistemológicos, donde sí es posible la división observador-observado. El que establece esta primera articulación entre gnoseología y epistemología es Descartes. Transcurridos ciento cincuenta años -que en el campo de la ciencia se corresponden con el desarrollo canónico de la mecánica Newtoniana-, se produce, con Kant, una segunda articulación entre los campos

gnoseológicos y epistemológicos. Kant dice que en el polo del objeto tendríamos, por una lado, la cosa ìpara míî -que corresponde al objeto desde el punto de vista científico- y, por otro, la cosa ìen síî, que corresponde al objeto gnoseológico. En estos ciento cincuenta años se entroniza en el campo de la epistemología este estudio de las condiciones del objeto observacional, llamado ìobjetivismoî, como desideratum de la observación científica, y todo el esfuerzo planteado para eliminar la subjetividad asociada al polo observacional. El objetivismo se trata, en realidad, de un subjetivismo no visibilizado (que es el subjetivismo o intencionalidad de quien emite el mensaje), porque siempre hay una relación sujeto-objeto, donde el sujeto describe su percepción del objeto, el cual nunca puede ser aprehendido como "la cosa en sí". Lo que ocurre es que se supone que se puede poner tanta distancia entre uno y otro que casi podría describirse como el objeto explic·ndose a sí mismo. Y este es el supuesto de la ciencia moderna, de la "modernidad". Siempre el sujeto y el objeto est·n presentes en la consideración; pero este es un problema gnoseológico, del conocimiento. Por eso Kant se ocupa de la descripción del objeto "en sí". No obstante, por su lucidez, Kant advierte que por mas que el objeto "parezca" una cosa "en sí", en realidad es una cosa "para sí". En ese sentido, la advertencia de Kant es sutilmente concreta, cuando aclara que no se esta hablando de la cosa "en sí", sino que se ha hecho una estructura metodológica de separar cartesianamente el sujeto del objeto en el campo de la epistemología, una de cuyas consecuencias es que permite hablar casi de características "objetivas" del objeto, y por lo cual todo objeto sería definible "en sí". Kant ve el problema en un momento -casi fines del siglo XVIII- donde el Newtonismo parecía

"palabra reveladaî. No obstante, su advertencia cae en saco roto, y los científicos siguen hablando del objeto en sí, las características del objeto, las mediciones, etc. Esto es subjetivismo, en el sentido de que cuando se elimina el sujeto uno se esta poniendo como Dios, como fundante de todo. Uno pretende hablar "desde" el objeto, pero en realidad esta hablando del objeto tal cual lo ve, como lo percibe, es decir, esta hablando desde el sujeto observacional que uno necesariamente es, desde las condiciones de percepción con que uno mira ìla realidadî. Si el sujeto se elimina como observador, confunde su observación con ìla realidadî, y el otro (el receptor del mensaje científico), acepta acríticamente el "objeto percibido" como si fuera el "objeto en sí", acepta el objeto como real en sí, cuando en realidad se trata de una percepción "subjetiva" del objeto de otro (el emisor del mensaje científico). La otra dicotomía propia de la ciencia clásica se da entre espacio y tiempo, que al igual que el par sujeto - objeto, hoy aparecen como indisociables. Para Newton , el espacio (un espacio euclideo que funciona como absoluto) y el tiempo (reversible, que es el tiempo de la ecuación física) son disociables. Pero así como es imposible disociar al objeto del sujeto que lo constituye como tal, así también es imposible disociar el espacio del tiempo en el cual se constituye el objeto del sujeto. La recuperación del espacio tiempo es lo que introduce Einstein . En la modernidad se plantean como entidades separadas algo que es imposible de separar. Por lo tanto se agregó un tiempo tridimensional, euclídeo, el cual es supuesto como el espacio en sí. A Kant, cuando habla del espacio, le parece natural y obvio que el espacio Newtoniano es "el" espacio. Eso, inclusive filosóficamente, queda fuera de toda discusión. El paradigma Newtoniano es v·lido para todo el mundo.

Y el tiempo, separado del espacio, es un tiempo reversible, es decir, un tiempo donde las ecuaciones, las partículas, suben o bajan y es indistinto que suban o que bajen (En una reacción química: H 2 mas O = agua y, en sentido inverso, agua = H-H-O; es decir, llega un momento en que est·n en equilibrio: tantas moléculas se forman como tantas moléculas se disocian), lo que tiene que ver con el problema de la desreferenciación del movimiento con respecto a un observador. Esto es así (la reversibilidad del tiempo), hasta que aparece la termodin·mica, a mediados del siglo pasado -Carnot, Fourier y otros-, con los motores térmicos que pierden o degradan energía, y aparece la entropía, i.e.., aparece una dirección del tiempo: el tiempo es aquello donde la entropía aumenta, o sea, la energía se degrada y el desorden aumenta. Con esto queda claro una idea crítica: los modelos epistemológicos permiten pensar pero al tiempo que condicionan las posibilidades del pensamiento. Por ejemplo: la energía empieza a revisarse como tal en el momento que aparece un enfoque del tiempo irreversible y un espaciotiempo mas cercano (menos disociado) al espacio y el tiempo que se planteaba la física hasta ese momento. Puede surgir, entonces, el objeto biológico: la vida puede ser pensada a partir de la modificación de los par·metros espacio-temporales vigentes hasta entonces. Esto genera las condiciones para que la biología -la ciencia de la vida- pueda ser pensada en un marco epistemológico conceptual de las características espaciotemporales planteadas. Es decir, cuando el tiempo irreversible deja de ser una abstracción científica y empieza a cuestionarse si el espacio euclídeo es el natural, con lo cual la geometría euclídea plana empieza a ser una geometría- esos modelos de pensamiento permiten empezar a desarrollar el campo de la biología.

Por eso es que el pasaje acrítico de la termodin·mica de Fourier, en el plano físico, a las ciencias sociales a través de Comte, introduce un empastamiento conceptual que deriva en el positivismo. Todo el positivismo en el campo de las ciencias sociales es un error conceptual, por esta dificultad de no poder pensar el pasaje de la Física a las ciencias sociales. La termodin·mica presupone criterios estadísticos en la evaluación de múltiples partículas y presupone que cada partícula es teóricamente posible de ser determinada, Newtonianamente. Este traslado acrítico que hace Comte de la mecánica estadística arrastra los supuestos metodológicos del Newtonismo ya en crisis, lo que le permite pensar al científico social que en una población, en un grupo, en una institución, sea teóricamente posible determinar el funcionamiento individual de sus integrantes. Tienen que pasar casi sesenta años hasta que aparezca la física cuántica y diga que no sólo hay que manejarse probabilísticamente, estadísticamente, sino que cada partícula es indeterminable. Ontológicamente el Mecanicismo es realista, supone la existencia de una realidad en si, objetiva e independiente de los observadores que la perciben. El mundo regido por leyes materiales y universales, inmutables. La tarea científica el descubrimiento de estas leyes y su método es la observación inmediata del mundo. No debe existir ninguna mediación conceptual ni apriorismos en la obtención del conocimiento. La explicación consistía en la subsunción de los fenómenos observables, sus causas, a las leyes generales. Acompaña a esta concepción la noción de necesidad de los fenómenos, que dada la causa es posible una previsibilidad infalible. Ilustrativa de esta noción es la idea del Demonio de Laplace , según la cual un ser capaz de conocer la posición inicial y el movimiento de cada una de las partículas del universo puede predecir, con éxito, todo el devenir del universo.

El determinismo, supuesto Newtoniano, en el cual se basa la mecánica estadística que toma la sociología, se quiebra cuando llega la física cuántica. No obstante ello, parece que las ciencias sociales siguen, aún hoy, sin enterarse de este quiebre, al mas puro e ingenuo estilo comtiano. Con esto, afirmamos que, actualmente, si queremos pensar el hecho humano con cierto grado de complejidad, tenemos que irnos a esquemas constructivos complejos. Para intentar una aproximación a la historia de la construcción espacio social me serviré de las transformaciones del espacio escénico. El teatro comienza en Grecia y este comienzo ya implica una fractura, el paso del "hacer" al "narrar". Esto junto con la desaparición del Coro como parte del espacio escénico establece el predominio de la palabra en este espacio. Quedando claramente dos ámbitos, el escenario y el del público. Este espacio escénico separa, de este modo, un espacio ilusorio de un espacio real que queda fuera del escenario. Esta separación se juega en función de la mirada del espectador. Queda por tanto separado, por convención, lo ilusorio de lo real, siendo ilusorio aquello que por convención ocurre arriba del escenario y real lo que por el mismo motivo queda afuera. Durante el Alto Medioevo, la acción dramática tenía lugar en las iglesias, en general en la zona del ábside y cercana al coro (espacio estructuralmente similar a la orquesta del teatro clásico). Los personajes se movían sobre tablados bajos sobre-elevados respecto al piso de la iglesia, y los artificios escénicos se reducían a poquísimos elementos esenciales, más simbólicos que ilusionistas. Estas categorías; lo simbólico ligado a las figuras sacras y lo ilusorio a través de elementos de sustitución de la realidad que operan por sus efectos de similitud con ella; que hoy nos aparecen como alejadas y

hasta enfrentadas son en su origen dos formas de organización escenográfica. En la Baja Edad Media, el espacio escénico se traslada al exterior de la iglesia (atrio) donde adquiere la forma que posteriormente, en su forma clásica, se llamará teatro a la italiana o Comedia del Arte. Es este espacio escénico el que comienza a ser incorporado a la pintura como representación pictórica del mismo y es este mismo espacio, por motivos similares, el que la Arquitectura copiará. Este espacio, que el Renacimiento entroniza, funcionará como el sustrato de la mirada desde la Modernidad hasta nuestros días. También es en este sustrato de donde surgirá en el Quattrocento la perspectiva, en la cual queda codificada un centramiento de la mirada del observador en el punto de fuga hacia donde convergen todas las líneas del cuadro. Es la llamada "perspectiva caballera". En este desarrollo de la perspectiva tiene una fundamental importancia los trabajos sobre la reflexión especular en el campo de la óptica física. El impulso de la perspectiva se realiza a partir de una comprensión basada en la geometría proyectiva y la particular organización del espacio que esto implica, dado que los invariantes que esta geometría mantiene en sus transformaciones son rectas y ángulos ligados a la métrica del espacio. Esta transformación del espacio escénico tridimensional en la

representación pictórica de la perspectiva renacentista llevó a una reducción donde la tercera dimensión, la profundidad, se despliega como ilusoria. Es decir se representa, que en este contexto implica la disminución de una dimensión en el proceso representativo. La representación tiene que ver con el campo de lo ilusorio, siendo una específica categoría teatral donde se

diferencia presentación de representación. Por ejemplo: si un acróbata realiza una pirueta arriba de un escenario, eso es presentativo; si un actor hace de acróbata realizando una pirueta sobre un escenario esto es representativo. Aquí aparece la categoría de lo representativo como un desdoblamiento del campo ilusorio escénico, en este sentido este espacio es a la vez real e ilusorio. Es real en tanto se acciona presentativamente y es ilusorio en tanto se actúa representativamente. Hasta aquí he asimilado la descripción del espacio social con la del escénico encontrando que lo real y lo ilusorio se encuentran divididos por una convención. Simultáneamente con este pasaje del espacio escénico a su representación pictórica y arquitectónica, utilizando sus mismas categorías de lo ilusorio y lo real , se desarrolla una nueva forma en el campo de lo ilusorio, ligada a la perspectiva pictórica y el subsecuente y complementario desarrollo de la ilusión subjetivista del observador del cuadro. Es como si se hubiera congelado el espectáculo teatral y junto con él al espectador del mismo. Tal ilusión perspectivista dividía la realidad a través de la tela, en un espectáculo ilusorio, a través de la ilusión de la profundidad y un observador, también ilusorio a través de la ilusión de la subjetividad o más específicamente de la interioridad. No es casual que se utilice el espejo para desarrollar la perspectiva, ya que simultáneamente los fundadores de la ciencia moderna también trabajaban con el espejo en el desarrollo de la óptica como ciencia y fundamentalmente con las imágenes que se juegan en ella. Quien juega como elemento catalizador en esta compleja articulación es Descartes y creo que no es ajena a ella su división de la realidad en objetiva y subjetiva y a las dificultades en diferenciar cual es la real y cual es la ilusoria entre ellas.

Es por esta compleja y enmarañada situación histórica que queda asociada la imagen con los avatares del espacio social, generando un campo que recién en nuestros días aparece con cierta claridad, que llamamos el espacio de la imagen. Cuando desde la óptica se desarrolla la teoría de la formación de imágenes a través de la reflexión especular, se denomina imagen virtual a la que se forma del otro lado de un espejo plano, siendo por lo tanto visible para el espectador. Coincide esta imagen con la representación pictórica de un cuadro que es un campo ilusorio detrás de una tela. También se forma una imagen real, en este caso con un espejo cóncavo, formándose esta imagen en el mismo espacio donde está colocado el observador, pero siendo invisible para él mismo salvo en un punto específico del espacio. Esta característica de visibilidad o invisibilidad de las imágenes nos lleva a considerar su relación con las categorías de real e ilusorio del espacio escénico. Lo que articularía esta relación es la representación pictórica que por una parte actúa como espacio ilusorio igual al escénico y por otro lado como virtual similar a la imagen que se ve. Lo real también en este espacio escénico es lo que no se ve pero está, del mismo modo que la imagen real de la óptica. Así mismo lo ilusorio es lo que se ve pero no está del mismo modo que la imagen virtual. Este problema de la formación de imágenes en el campo de la óptica y su relación con las categorías de espacio escénico, puede llevar a articular la comprensión del espacio social en términos de lectura de imágenes, ligada a una mirada de las mismas que opera con un criterio de composición por imágenes en la constitución perceptiva de la realidad.

V. REALIDAD Y OBSERVACION Lo que podríamos denominar ciencia tradicional se caracteriza, como hemos visto por tener una concepción naturalista del mundo, esto es la idea de la existencia de un principio de uniformidad de la naturaleza según la cual lo propio de los fenómenos naturales es su invarianza y estabilidad, independientemente del observador. Los hechos u objetos observados son exteriores y ajenos al sujeto de conocimiento, y las verdades científicas se definen como la mejor representación de esta realidad exterior (objetiva) que es capaz de formular un observador. Para que lo anterior sea posible debemos suponer a un observador dotado de un sistema nervioso mediante el cual el organismo obtiene información del entorno que le permite adoptar una conducta adecuada a él, donde la captación de la realidad sería mediante la experiencia desnuda, muda e inerte a la que nuestro sistema cognitivo no haría mas que reflejar. El conocimiento científico según esta concepción es conocimiento probado. Las teorías científicas se derivan, de modo riguroso, de los hechos de la experiencia adquiridos mediante la observación y la experimentación. Las opiniones y preferencias personales no tienen cabida en la ciencia. El conocimiento científico es conocimiento fiable porque es conocimiento objetivamente probado. La explicación científica Una explicación en general es una proposición, recrea las observaciones dentro de un marco conceptual que es conocido por un grupo de personas que comparten un determinado criterio de validación, que es lo hace que se acepten o no las explicaciones formuladas.

Las condiciones para que una explicación sea científica pueden resumirse del siguiente modo: 1) Describir los fenómenos a explicar de manera aceptable para la comunidad de observadores. 2) Proposición de un sistema conceptual que de cuenta del fenómeno a explicar definido en 1) de una manera aceptable para la comunidad de observadores (hipótesis explicativas) 3) Deducción a partir de las hipótesis de otros estados del modelo o de otros fenómenos no considerados explícitamente en la proposición (predicciones), así como las condiciones de observación en la comunidad de observadores. 4) Observación de 3) para verificarlo o refutarlo volviendo entonces al punto 1) Solo la observancia de estas reglas y criterios hace que las explicaciones sean aceptadas por la comunidad científica. Si reflexionamos a cerca de estos cuatro puntos, podemos ver que este sistema explicativo no requiere para ser válido de una realidad independiente al observador. Al cumplir con estas condiciones no estamos demostrando en tanto científicos la existencia de un mundo objetivo, independiente de nuestro operar. sino lo que lo que se establece es una matriz relacional o un sistema lógico en el cual siempre que respetemos estas reglas, es decir sigamos los mismos pasos, llegaremos a resultados idénticos. De esta manera la confirmación de una predicción no significa que la operación mediante la cual la efectuamos es el reflejo de una realidad objetiva, sino que lo único que valida es la proyección de nuestro

modelo sobre el sustrato de realidad que modelamos. Esto es la coherencia interna del conjunto de reglas lógicas bajo el cual guiamos nuestras operaciones cognitivas. El punto 1) del esquema comienza con la descripción del fenómeno, descripción que no esta hecha sino por nosotros mismos, como observadores. De aquí parte la idea de que la ciencia no es un dominio de conocimiento objetivo, y si, en cambio un dominio de conocimiento dependiente de un sujeto definido por una metodología que especifica las propiedades de este sujeto conocedor. En otras palabras la validez del conocimiento científico se basa en su metodología, que es lo que define a la comunidad de los observadores y no, en cambio la pretendida capacidad de reflejar una realidad objetiva que no existe. La negación de una postura representacionalista no desemboca

necesariamente en una concepción solipsista del conocimiento. Esto es, ni representación de la realidad objetiva independiente ni negación de la existencia de una realidad. Como vimos anteriormente toda explicación comienza con una descripción del fenómeno a explicar, es aquí donde se realiza la operación cognitiva básica que realizamos como observadores que es una operación de distinción donde especificamos a una unidad como una entidad distinta de un entorno, caracterizando de esta forma tanto a la unidad como al entorno, con las propiedades que la distinción les atribuye y especifica por lo tanto su separabilidad. Pero esta operación cognitiva básica que es el primer paso obligatorio tanto para el conocimiento científico como para el operacional en la vida cotidiana, no se hace en vacío, el proceso de producción de distinciones a

través del cual construimos y ordenamos nuestro mundo de experiencia presupone y exige una educación y descansa en las convenciones tácitas de enorme complejidad que definen a una comunidad de observadores. El conocimiento no refiere a una realidad exterior sino a como ordenamos y organizamos nuestro mundo de experiencia, a esta operación cognitiva la podemos denominar computación de una realidad. Haciendo hincapié en "una" realidad y no en "la" realidad, ya que esta ultima no existe como tal, no son iguales las realidades de un esquimal, de un huichí o de un habitante de la ciudad de Buenos Aires. Vemos al mundo utilizando categorías, presupuestos, imágenes, metáforas, fórmulas, recortes, etc. Pero estas categorías son parte del mundo, vemos al mundo a través del mundo (recursividad), se asemejan más a la idea de un espejo reflejado en otro espejo que a la correspondencia con objetos de contornos definidos. Esto es posible graficarlo con un ejemplo, consideremos estas dos secuencias de números: 123456789 542986731 La secuencia superior está perfectamente ordenada pero la inferior parece haber sido hecha al azar. Sin embargo la segunda secuencia pude también considerarse si el observador es capaz de percibirlo, ya que los números que la integran se encuentran ordenados alfabéticamente. De aquí podemos inferir que el reconocimiento de la presencia de orden no es una cualidad del objeto (en este caso las secuencias de números) sino del observador.

Nuestras experiencias las manifestamos en el lenguaje, y a medida en que nuestras distinciones se hacen mas abstractas, el lenguaje con que las construimos se hace mas genérico y abstracto, de las onomatopeyas y denotación de objetos físicos a las fórmulas y ecuaciones matemáticas. Aquí podemos considerar otro ejemplo, la idea de complejidad. La complejidad puede definirse como la extensión de la computación necesaria para producir un ordenamiento particular, la computación puede medirse según la extensión de los algoritmos utilizados para computar la organización de un sistema, esta manera de medir la complejidad depende principalmente del grado del lenguaje utilizado y por lo tanto del sistema perceptivo del observador. Estos ejemplos al hacer evidente que las cualidades son computadas por los sistemas de observación y no residen en los sistemas observados nos llevan por un lado al derrumbe del concepto de objetividad tan caro para la ciencia normal. Por otro lado se redefine la relación entre el observador y los objetos de conocimiento al concebir el conocer no como una recepción pasiva de las cosas sino como acción, la acción no de manipular sino de construir, operando computaciones, nuestro mundo de experiencia. Al redefinirse el papel del observador se redefine también el criterio de validez del conocimiento, que es juzgado no ya en términos de correspondencia sino en términos de adaptación o ajuste funcional. Un conocimiento es valido si permite coordinar nuestras acciones con el mundo de experiencia. La verdad no es entendida como ley universal sino como conjeturas coherentes dentro de un sistema lógico acotado, este es el lugar del lenguaje. El lenguaje tiene siempre una estructura caracterizada por la posibilidad de cerrarse sobre si mismo, esto es el nivel meta, hablar sobre lo que estamos

hablando, recursividad. Nuestra percepción del mundo esta construida por esta estructura cerrada, pero estrictamente determinada por reglas lógicas del lenguaje (sea cual sea esta lógica, que hoy por hoy, constituye el eje de una intensa discusión), de este modo la lógica de la observación/construcción de la realidad se encuentra sometida a reglas. Pero las reglas de esta lógica no son reglas meramente lógicas así como el lenguaje no esta sometido solamente a reglas meramente sintácticas. Existe una génesis social de las operaciones lógicas/lingüísticas, las clasificaciones lógicas están moldeadas sobre las formas de la organización social. En rigor las primeras categorías lógicas fueron categorías sociales, las primeras clases de cosas fueron clases de personas que agrupaban a las cosas (Porque los hombres se agruparon y se pensaron a si mismos como grupos, en sus ideas comenzaron a agrupar a las cosas) Nuestra percepción no es por lo tanto un espejo de la naturaleza, esta cargada de un background social, histórico y biológico. Nuestra percepción organiza lo real y a su vez esta organizada por lo real (social), organiza según los principios que la organizan a ella. Nuestra percepción esta orientada por imágenes y metáforas mediante las cuales construimos la realidad pero estas mismas imágenes y metáforas surgen de la vida social. Los límites de la realidad son límites sociales ya que el lenguaje y la lógica, que la constituyen son un producto social.

VI. CONCLUSIONES "Mediante una combinación de tecnología de realidad virtual y redes de comunicación, uno podrá extender la mano y tocar a alguien -- o a una población entera -- de una manera que los humanos nunca experimentaron anteriormente." La cita refuerza lo descrito en la sección II a cerca de las enormes potencialidades comunicativas que ofrecen los entornos virtuales, y aquí aparece lo paradójico. Su centralidad favorece la desjerarquización de las relaciones humanas. Su ubicuidad fomenta la distribución, intercambio y circulación de información, ideas y conocimiento. Su plasticidad permite la aprehensión sensible de modelos conceptuales aparejando un enorme salto el modo de abordar nuestros objetos de conocimiento. Pero, pese a aparecer como el fin del absolutismo político epistemológico y perceptual, como he dicho anteriormente estos espacios no dejan de ser abstracciones matemáticas construidas según el modelo Newtoniano. Se conciben los fenómenos de la comunicación de un modo Positivista. Al suponer que tanto el emisor como el receptor de los mensajes, haciendo gala de una ontología realista, preexisten como identidad, más allá de su inserción dentro del diseño del acto comunicacional. En las sociedades de clase, la división espacial constituye un elemento significativo en la diferenciación de las clases. Podemos decir que las clases tienden a estar concentradas regionalmente, la división entre los barrios de las ciudades son un ejemplo, también lo son las divisiones centro/periferia y norte/sur. La constitución social del espacio va mas allá de las sociedades de clase. Casi todos los colectivos tienen un local de operación, espacialmente diferenciado del de otros. El espacio social entonces es un

espacio cualificado, cuya constitución topológica se basa en la lógica de la exclusión El espacio virtual en cambio aparece como un espacio homogéneo, sin diferencias de clases, razas o sexos. Es una construcción política y semíticamente perversa del mismo estilo que la construcción positivista del espacio ya que oculta su condición constructiva, naturalizándose a partir de discursos con pretensión de verdad y que enmascaran una Voluntad de Poder. www.hipersociologia.org.ar/papers/banetsp.html

VII. REFERENCIAS. Mercè Gisbert Cervera (mgc@fcep.urv.es). Depto. de Pedagogía. Universitat Rovira i Virgili. Tarragona Jordi Adell Segura (jordi@uji.es). Depto. de Educación. Universitat Jaume I. Castellón. Robert Rallo Moya (rrallo@etse.urv.es) Depto. de Informática. Universitat Rovira i Virgili. Tarragona Antoni Bellver Torlà(bellver@uji.es) Depto. de Educación. Universitat Jaume I. Castellón. ADELL, J. (1993). World Wide Web: Un sistema hipermedia distribuido para la docencia universitaria. En Blázquez, F., Cabero, J. y Loscertales, F. (Coord.). (1994). Nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación. Sevilla: Ediciones Alfar, págs. 114-121. ADELL, J. (1995). Educación en la Internet, Universitas Tarraconensis, serie IV, Vol. Extraordinari XX Setmana Pedagògica (ISSN 0211-3368), págs. 207-214. ADELL, J. (1995). La navegación hipertextual en el World-Wide Web: implicaciones para el diseño de materiales educativos. Comunicación presentada a EDUTEC'95, II Congreso de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación para la Educación, Universitat de les Illes Balears, Palma de Mallorca, 22, 23 y 24 de Noviembre de 1995. COLIS, B. (1996): Tele-Learning in a Digital World: The Future of Distance Learning. International Thomson Computer Press. Oxford.

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Mercè Gisbert es Dra. en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona. Profesora de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación en el Departamento de Pedagogía de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Coordinadora del grupo GET y coordinadora del Curso de postgrado: Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación: diseño y desarrollo de entornos y estrategias de formación. http://www.grhd.fcep.urv.es/merce. Jordi Adell es Dr. en Filosofia i Ciencias de la Educación por la Universitat de València. Profesor de "Nuevas Tecnologias de la Información Aplicadas a la Educación" en el Departamento de Educación de la Universitat Jaume I, en Castellón. Miembro del grupo GET (Grupo de Educación y Telemática), dedicado al desarrollo de entornos virtuales de enseñanza/aprendizaje, (CICYT Tel'96-1383) dentro del Programa Nacional de Aplicaciones y Servicios Telemáticos y liderado por la Dra. Mercè Gisbert. Su página personal y algunas de sus publicaciones pueden verse en http://nti.uji.es/~jordi/. Robert Rallo es profesor del Area de Lenguajes y Sistemas Informáticos del Departamento de Informática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Su investigación se enmarca en el área de las Aplicaciones Telemáticas y de Redes Neuronales. Antonio Bellver es analista del Servei d'Informàtica y profesor asociado de "Nuevas Tecnologias de la Información Aplicadas a la Educación" en el Departamento de Educación de la Universitat Jaume I, en Castellón. Es miembro del grupo NTI: http://nti.uji.es/ dedicado a explorar diversas facetas de la aplicación de las nuevas tecnologias de la información a los entornos de enseñanza/aprendizaje. Su pagina personal es URL: http://nti.uji.es/~bellver/