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Por la Defensa de la Educación Pública Marchas, huelgas de hambre, mesa de diálogo, bombas lacrimógenas y carros lanza aguas, son

parte de los últimos cinco meses de movilizaciones estudiantiles y ciudadanas en torno a la defensa de la educación pública, gratuita y de calidad. Precisamente, estas movilizaciones sociales por la educación, por la defensa del medio ambiente o por la defensa de los derechos ciudadanos nos están indicando que el Estado no puede seguir pensando el país como bien de consumo y que lo público debe recuperar la importancia que con anterioridad poseía. El resguardo de lo público es lo que permite inclusión, democracia, participación, compromiso, por lo mismo: “Lo público tiene que ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo accesible.” (Ribalta, 2009, p.56). Lo público se convierte en el sustento de una sociedad más igualitaria, por lo mismo, lo público implica una noción de conjunto, una referencia a lo que es de todos, pero sobre todo una construcción abstracta que no existe por sí sola, sino que requiere de la civilidad, participación y de acuerdos. En esta perspectiva, lo público se constituye, entonces, cuando un objeto, y para nuestro caso la educación, es apto para satisfacer el interés ciudadano, cuando cumple una finalidad pública, cuando pertenece a un sujeto público y cuando sirve para uso o disfrute colectivo. Lo público es lo que hace semejante a todos los individuos. No importan las diferencias de etnia, ni de género, ni de estrato social, ni de riqueza, ni de cultura; independientemente de todas estas diferencias, están los factores que hacen iguales a todos los individuos y estos factores, son los que determinan lo que es de interés general. El actual modelo social descree de lo público, privatiza el uso del dinero público y destruyen la igualdad de oportunidades de partida que es la base, además, de la existencia de la comunidad política y del propio estado democrático que se sostiene sobre ella. Y articula un discurso, más bien hipócrita e irreal, donde lo privado no debilita a lo público y tampoco mina las bases de la convivencia. Más bien, lo privado es signo de eficiencia y eficacia. Trasladado al contexto actual, observamos los avances logrados por el movimiento estudiantil en defensa de lo educación pública, que sin proponérselo, es la defensa de lo público. Por su parte, el gobierno ha entregado propuestas que profundizan el lucro, abandonan la subsidiariedad de la educación pública y niegan ideológicamente la gratuidad de la educación, es decir, una defensa irrestricta de lo privado por sobre cualquier avance en lo público.

El accionar del gobierno entrega demasiadas muestras de esta complejidad en relación a las demandas estudiantiles y ciudadanas. Las medidas presentadas por el ejecutivo pareciesen dar cuenta de un ilusorio comportamiento errático en sus acciones, ejemplos existen muchos; ley “anti tomas”, congelamiento de becas Junaeb, desalojos y amenazas de cancelación de matrícula y repitencia, descrédito de las huelgas de hambre, criminalización del movimiento, no cancelación de subvenciones o entrega de recursos a colegios y universidades en toma, entre otras. Lo paradojal de estas medidas es que ocurren “extrañamente” antes de los llamados a mesas de diálogo, lo cual, hace suponer que el gobierno no desea resolver el problema sino profundizarlo, dividirlo y criminalizarlo pues así asegura su extinción y la concreción de su estrategia hacia la educación pública que es el fortalecimiento de la educación privada. Ideológicamente, para la derecha, la gratuidad no es posible, sería traicionar uno de sus principios rectores; el lucro. Por lo mismo, ello implica entender lo público como un lastre, una caja negra que interfiere con la supuesta regulación que el mercado realiza no sólo en la educación sino también en nuestras vidas. Y este lastre se aplica a las universidades públicas y estatales buscando producir una agudización de la debilitada situación económica que las aqueja, de tal forma de quebrar a las universidades con más complejidades financieras hasta hacerlas desaparecer y atomizar la ayuda en un grupo pequeño de universidades estatales que no presentan esas complejidades y que poseen mayor prestigio. Una muestra de ello es que las universidades privadas han seguido funcionando como si en Chile nada pasara, muy por el contrario, han realizado un gran despliegue de marketing que incluye aumento de matrícula, abrir nuevas carreras y ofrecer becas de todo tipo, asumiendo que la política desarrollada por el gobierno hacia las universidades estatales es un gran incentivo a sus intereses. Si algo caracteriza a las universidades públicas y estatales es el cultivo del conocimiento y el aporte que las mismas pueden realizar al desarrollo social, político, económico y cultural del país. Son y deben seguir siendo fuente de debates, de contrastación de ideas, resumen, de reflexión. Lamentablemente hemos visto con preocupación que ello ha estado bastante ausente en nuestro quehacer académico. Nos ha faltado mayor capacidad para colaborar con propuestas, con ideas o sugerencias que ayuden en la búsqueda de acuerdos y soluciones. Hemos pecado de falta de iniciativas y acciones en la defensa de la educación pública y podemos caer en la tentación de concentrarnos sólo en nuestros propios proyectos personales mirando con simpatía, en el

general de los casos, el desarrollo y evolución del movimiento estudiantil, y más aún, si no logramos identificar las estrategias comunicacionales del gobierno respecto de la criminalización del movimiento estudiantil y su política desestabilizadora hacia las universidades públicas podríamos caer y asumir dicha estrategia, a saber;     Culpabilizar a los estudiantes de la negación de entrega de recursos Culpabilizar a los estudiantes ante la amenaza de no pago de sueldos Culpabilizar a los estudiantes por el fracaso de la mesa de diálogo Culpabilizar a los estudiantes por la mala imagen de la educación pública

La verdadera defensa de la educación pública pasa por comprender que debemos tener una actitud más propositiva, más reflexiva, más participativa. Entender que el movimiento estudiantil no es el responsable de las paupérrimas condiciones en que se encuentra la educación estatal, que lo que le suceda a las universidades estatales también es responsabilidad nuestra pues si realmente creemos en la educación pública, entonces, deberíamos actuar en consecuencia con ello. Mucho se escribe y opina acerca de la defensa de la educación pública pero una verdadera defensa de la educación pública implica defender las instancias e instituciones que cautelan el bien común, los proyectos colectivos, la democracia, para nuestro caso, las universidades estatales. Esta defensa es la defensa de los estudiantes más pobres, de una vida más digna, de la igualdad de oportunidades. Por lo mismo queremos expresar nuestra: Reafirmación que la Educación Pública y de calidad es un derecho inalienable de la persona humana que debe ser respetado y promovido para alcanzar un desarrollo integral de los ciudadanos de nuestros países. Creencia que la Educación Pública, como bien público social, es incompatible con visiones mercantilistas que ponen al lucro como un objetivo central y legítimo en el ámbito educacional. Entendimiento que la privatización del conocimiento amplía la exclusión social, fomenta la desigualdad y consolida el subdesarrollo. Consideración que los Estados deben priorizar la educación pública en todos los niveles, asegurándole su financiamiento y mejorando su institucionalidad, permitiendo su crecimiento y consolidación en el largo plazo, y abriendo nuevas oportunidades de desarrollo profesional a los estudiantes.

Insistencia en nuestra convicción que la Universidad Pública es un agente relevante de transformación social, inclusión, diversidad cultural, construcción de ciudadanía y de responsabilidad social. Compromiso de cooperar para que la Educación pública contribuya cada vez más a la profundización de la democracia, la superación de la pobreza y la construcción de una sociedad más integrada, inclusiva, justa y solidaria, que garantice una mejor calidad de vida para todos. Indignación ante la reducción del gasto público educativo que impide financiar adecuadamente la educación pública en todos los niveles del sistema educativo, son la mejor manera de degradarla para posteriormente privatizarla. Preocupación por la actitud pasiva, acrítica y, en muchos casos funcional al modelo del lucro, de algunos rectores miembros del CRUCH, que más allá de sus legítimas diferencias han optado, en general, por el silencio y no asumir el papel activo, reflexivo y propositivo que debiera jugar en la defensa de la educación pública. La defensa de la educación pública es un imperativo hasta moral para quienes creen en una sociedad más justa, inclusiva y democrática. Invitamos a toda la comunidad universitaria de todas las instituciones de educación superior a mantener su apoyo activo al movimiento estudiantil a fin que el gobierno se allane e instaure una verdadera mesa de diálogo para discutir los problemas de la educación chilena y buscar los acuerdo imperativos para lograr una educación, pública, gratuita y de calidad.

Grupo de Reflexión Académica César Cerda A. Luis Balboa Pablo Suárez M. Juan Cuenca B. Carlos Mejías S.