You are on page 1of 1

46

LATERCERA Viernes 14 de octubre de 2011

Opinión
Efectos de la crisis mundial en Chile
Hugo Lavados
Decano Facultad de Economía U. San Sebastián

Presupuesto y el rol del Estado
Rolf Lüders
Economista
ciudadano. También, el equilibrio presupuestario es condición necesaria para la estabilidad de precios y para el crecimiento económico. Chile es hoy modelo de política fiscal. En 2005, el BID y el Banco Mundial sostuvieron que el país logró “un sistema presupuestario bien desarrollado que posibilita un presupuesto realista e integral”. Similar expresión tuvo la Ocde en 2004. Pero esta situación no fue siempre así. En general, y desde mediados del siglo XIX, Chile despilfarró muchos recursos y tuvo significativos déficit fiscales, lo que generó diversas iniciativas, sobre todo en 1925 y en 1960, para mejorar el proceso presupuestario. Estas mejoras culminaron con aquella disposición de la actual Constitución que hace recaer inambiguamente la responsabilidad presupuestaria en el Poder Ejecutivo. Es éste el que debe evaluar los beneficios que generan los diversos ítems de gasto y asegurarse que los ingresos fiscales sean suficientes para cubrirlos, so pena de recibir el castigo político correspondiente. Sin embargo, una alta proporción de los gastos fiscales viene determinada, ya sea por la necesidad de financiar la administración del Estado o por programas de diversa índole aprobados por el Congreso. A este Presupuesto, que se podría denominar de continuidad, se agregarán a partir de 2012 significativos recursos adicionales para la educación. A pesar de lo último, según el Ministerio de Hacienda el presupuesto de gastos se podrá financiar con los ingresos fiscales esperados el próximo año. En este contexto, no tiene absolutamente ningún sentido plantear la necesidad de nuevos impuestos ahora. Es más, de aprobarse en el Congreso, en la vía hacia la sociedad del bienestar que algunos desean, nuevos programas que requieran financiamiento más allá del aumento de los ingresos fiscales producto del crecimiento económico, debiera considerarse seriamente reducir otros gastos fiscales. Chile ya tiene un nivel de gasto público equivalente aproximadamente al que tuvieron las economías hoy desarrolladas, cuando tenían el mismo PIB per cápita nuestro de hoy en día. Un aumento de la tributación, más aun si va a recaer en las empresas, puede ser contraproducente.

S

I SE AGRAVA la situación internacional, tanto en Europa como respecto del crecimiento de Estados Unidos, y si se observa algún impacto sobre la economía de China, la respuesta de la política económica en nuestro país debe enviar señales claras a los mercados y actuar en forma rápida. Por otra parte, actuar antes de tiempo genera más incertidumbre, produce malas expectativas y termina impactando la actividad económica, el empleo y el ingreso de la población en el sentido contrario al deseado. La línea divisoria entre actuar precipitadamente versus una acción rápida y con efectos importantes es muy tenue y no existen suficientes elementos técnicos como para definir el momento preciso para adoptar nuevas medidas. Por eso, debemos confiar en la experiencia y conocimiento de nuestras autoridades económicas y en la opinión de quienes están permanentemente analizando desde un punto de vista profesional o académico el desarrollo de los acontecimientos. Los problemas actuales, tanto en la Unión Europea como en EEUU, son políticos en cuanto a la forma de resolverlos y se han generado por conflictos también de índole política, como el excesivo endeudamiento de algunos países producto del déficit fiscal. Además, existen dificultades que pueden llevar al colapso a ciertos bancos y otras instituciones financieras, como ocurrió con Dexia, por tener en su cartera de inversiones una gran cantidad de papeles de deuda emitidos por los gobiernos de países que hoy enfrentan mayores dificultades para pagar dichas deudas. Esto responde a una falta de prudencia de las instituciones que compraron los papeles, e inadecuadas regulaciones respecto de los activos bancarios.

L

A APROBACION del Presupuesto de la Nación no será fácil. Más allá de declaraciones cruzadas que en parte no tienen otra finalidad que obtener algunas ventajas frente al electorado, se enfrentan acá dos concepciones del rol del Estado en la economía: una subsidiaria y otra de bienestar. Los presupuestos fiscales deben cumplir idealmente con ciertos requisitos. El beneficio marginal de cada peso gastado por el Fisco en cada ítem presupuestario debe equivaler a la reducción del bienestar que produce, en el margen, la tributación. Además, los gastos fiscales deben ser aproximadamente iguales a los ingresos. Vulnerar los principios establecidos en el párrafo anterior tiene consecuencias, como lo experimentamos en Chile durante gran parte de nuestra historia y como sucede actualmente en el mundo desarrollado. Un gasto fiscal excesivo, como uno en demasía exiguo, tiene costos en términos de bienestar

En el actual debate presupuestario se enfrentan dos concepciones sobre el rol del Estado: una subsidiaria y otra de bienestar.

Lo que no se vio en el Jappening
Angélica Bulnes
Profesora de la Escuela de Periodismo UAH
ESDE QUE comenzó el movimiento estudiantil las críticas se han centrado en los políticos. Pero si bien puede que ellos sean los más responsables de la falta de confianza en las instituciones, no son los únicos. La existencia de empresarios que maximizan su ganancia a toda costa, intelectuales con conflictos de interés, profesores más preocupados de cuidar la pega que de hacerla, economistas que recién se dieron cuenta de que hay créditos abusivos, universidades que gastan más que nada en marketing y alumnos a los que no sólo cuando están en paro hay que rogarles que vayan a clases, todo demuestra que una parte significativa de la elite olvidó en qué país vive. Los medios tienen una cuota no menor de culpa, sobre todo la televisión, que es el medio más masivo y la principal fuente de informaciones sobre Chile y el mundo para gran parte de la población. Pero aunque hoy algunos conductores parezcan competir por quién está más de acuerdo con los estudiantes, los noticieros dediquen muchos minutos a cubrir las marchas, y hasta Guru Guru hable del lucro, a este tema la televisión llegó tarde y el movimiento estudiantil la dejó descolocada. En la última década, la TV diversificó sus temas y fuentes, se puso menos estirada, más inclusiva y hasta más entretenida. En la pantalla, además, se denunciaron cosas relevantes, como el caso Karadima. Pero en esa misma década, los ejecutivos y los editores asumieron que las audiencias se habían “privatizado” y estaban concentradas en sus asuntos personales. Como el escenario era muy competitivo, no se podían correr muchos riesgos, y la televisión apostó a temas seguros. La delincuencia es uno, porque todos compartimos el temor a que nos asalten. También el sexo y el fútbol, que fueron ganando terreno en los noticiarios y en las parrillas programáticas de los canales. A quienes reclamaron por el empobrecimiento de los contenidos les respondieron, rating en mano, que esas críticas eran elitistas o beatas, y que ya no se podía hacer televisión desde arriba. El argumento era que -a través del people meter, las encuestas y las redes socialeslas audiencias mandaban. Y a juzgar por lo que mostraban los canales, la conclusión era que a la gente joven le gustaba mucho el reggaetón, poco y nada la política, y que una generación entera de mujeres soñaba con bailar la colita en cámara. Resultó, en cambio, que la líder juvenil del momento no quería ser modelo, sino cambiar el modelo; que los jóvenes también escuchaban a Violeta Parra y que los estudiantes están dispuestos a presionar hasta con huelgas de hambre para que las políticas públicas se hagan a su pinta. Las marchas por la educación, contra HidroAysén o a favor de la diversidad sexual han venido a demostrar que mucha gente estaba ávida de espacios para hablar de los “asuntos públicos”, de cómo se hacen las leyes y cómo organizamos la sociedad, todos esos temas que supuestamente no interesaban mucho y que ahora suben el rating. A lo mejor, si la televisión les hubiera dado más cabida antes, hoy no los estaríamos discutiendo en la calle.

Las dificultades financieras internacionales y la caída de la demanda por exportaciones son problemas que nos pueden afectar.
Las dificultades del sistema financiero internacional, sobre todo de los grandes bancos mundiales, junto con la caída de la demanda por nuestras exportaciones, son los dos principales problemas que nos pueden afectar si la crisis se profundiza. Ya vimos en 2008-2009 los nefastos efectos que tuvo en nuestras empresas, en especial las pymes, la política restrictiva que tuvieron los bancos tras el colapso del sistema financiero internacional. Debemos estar preparados para evitar que el crédito se restrinja. Una forma de controlarlo es a través de un programa de avales estatales mayor al de esos años, y otra es la aplicación de medidas que hagan provisionar menos a los bancos sobre créditos con riesgos generados por la crisis internacional, por cierto, sin afectar la solvencia de estas instituciones. Las provisiones voluntarias, la calidad de los otros activos y las utilidades de los bancos forman un buen colchón de ajuste. Como medida de política fiscal, el gobierno debe incrementar su gasto para incentivar y complementar la demanda privada, que es la que cae en estos casos. Si la crisis llega, la ortodoxia del equilibrio estructural del gasto público no es lo más importante. Ya observamos en el Imacec señales de un freno en la producción de tendencia, no tenemos problemas con la inflación subyacente. Para el Banco Central no debiera ser complicado bajar la tasa de interés si divisa una crisis más profunda. Lo anterior es posible porque sabemos que las crisis son transitorias y luego viene la recuperación.

D

Tal vez si la TV les hubiera dado más cabida antes a los temas que hoy dominan la agenda, no los estaríamos discutiendo en la calle.