Biopolítica, tecnología en red y subversión

Felipe Rivas San Martín*

Introducción
Cuando Josefina Fernández me invitó a participar en esta publicación articulada en torno a la noción de biopolítica, imaginé inmediatamente los pasos que podrían estructurar mi intervención. Sin embargo, la lectura del texto de Preciado que sirve como base para estas reflexiones, me generó serias provocaciones y desafíos críticos imprevistos que no pude evitar enfrentar. De esa interpelación personal ha surgido no un cuerpo unitario y estructurado, sino un conjunto de ideas, preguntas y esbozos de respuestas articuladas en tres bloques, tres conjuntos que responden a los desafíos que presentó el ensayo de Preciado a mis propias trayectorias críticas, políticas y reflexivas. En realidad esta reflexión da cuenta también de una lectura personal de la obra de una autora indispensable para entender los recorridos sexo-disidentes en el contexto de mi país, Chile1. En un principio, intentaré desarrollar una contextualización de la noción de biopolítica foucaultiana a través de las políticas de natalidad en Chile y el reciente rechazo constitucional a algunos mecanismos anticonceptivos. En un segundo momento, revisaré las críticas de Preciado a la biopolítica como interpretación de la nueva configuración del poder contemporáneo, a partir del impacto de las “nuevas tecnologías”. Al finalizar,
En efecto, la visita de Beatriz Preciado a Santiago de Chile en el mes de agosto de 2005, generó una enorme influencia de sus reflexiones tanto en las prácticas políticas como discursivas en Chile. Aunque es errado afirmar que Preciado “propició” la emergencia de voces disidentes en el panorama político sexual de Chile –porque en rigor esas voces ya existían-, sí es posible afirmar que su visita solidificó y dio coherencia e impulso a una serie de prácticas y críticas que comenzaban a hacerse notar en los márgenes de las ONG LGBT tradicionales. El panorama político en Chile en ese momento se caracterizaba por la acción inocua de organizaciones tradicionales que venían trabajando desde los inicios de la década de los 90, y que se mantenían prácticamente abocadas al desarrollo de las políticas gubernamentales en materia de prevención del VIH-SIDA. Por el lado más crítico, el sector lesbo-feminista radical, si bien con una propuesta evidentemente más contestataria, se apresuró tal vez demasiado en un rechazo rotundo a las reflexiones “queer” que comenzaban a emerger en Chile. La propia Preciado denunciaría el presunto boicot por parte del activismo lesbo-feminista de sus talleres “drag king”, señalando que algunas activistas lesbianas jóvenes se habrían sentido presionadas a no participar en esos talleres por parte de los colectivos lésbico-feministas. Sin embargo en la ONG MUMS –aunque no sin tensiones internas-, se logró dar cabida a estas reflexiones gracias al impulso dado por las activistas lesbianas de MUMS (Anatolia Hernández y Freya Schneyder), quienes producirían más tarde un documental sobre los “drag King en Chile”. Pero es sin duda la CUDS (Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual), el espacio pionero que desde 2002, comienza a promover el cruce entre reflexión crítica y práctica política disidente, a través de la lectura y reflexión de textos y autores como Foucault, Butler, Wittig, Preciado, Sedgwick, Halperin, y a su traducción política en el espacio local.
1

intentaré esbozar un replanteamiento a las búsquedas críticas de lo que denominaré un “sujeto de la subversión” en distintas propuestas teóricas posfeministas, queer y lésbicosradicales, en base a la idea de performatividad, de acción y de subversión. Natalidad, Hormonas sexuales y Biopolítica: el caso chileno. Aunque las políticas de planificación familiar vienen implementándose en Chile desde el año 1964, ya desde fines de la década de 1910 son un tema relevante en el debate médico y político, motivado no sólo por las necesidades de promoción de la salud pública, sino principalmente teniendo en cuenta la evidencia de que una política que tuviera como norte la natalidad (ya sea promoviéndola o conteniéndola), tenía una directa relación con el avance económico del país2 “que necesitaba cada día más brazos para sus nuevas industrias y para la explotación de sus innumerables riquezas”3, la protección de las fronteras “para defenderse de sus poderosos y poblados vecinos”4 y la consolidación de la nación en lo que se consideraba un “destino superior para Chile dentro de América Latina”5. En los años 60 se aprueban leyes de carácter social tendientes a promover y resguardar la función de “protectora de hijos” de la bio-mujer-hetero-madre, que tendrán como efecto una disminución de la tasa de mortalidad infanto-juvenil. Esas leyes son: la asignación del pre-natal (1964); la jubilación de mujeres a los 25 años de servicio; la ampliación del fuero maternal (1970) y la ley de Jardines Infantiles (1970)6. Dentro de los factores que Ximena Jiles reconoce como impulsores de las políticas de natalidad se cuenta el efecto de expansión demográfica de estas leyes “pro-maternas”. La baja mortalidad infantil sumada a la constantemente alta tasa de natalidad hizo aumentar hacia 1965 a un 2,7% el crecimiento demográfico7, en un contexto internacional de alarma por la explosión poblacional mundial, el hambre y los problemas sociales y políticos que
Hay que recordar que desde 1929 y durante la década de 1930 se produce una crisis económica de carácter mundial, que afectó a Chile de manera particular. La desnutrición, la falta de condiciones de salubridad y el precario sistema de salud, junto con los abortos clandestinos hicieron aumentar las tasas de mortalidad infantil y “mermar la salud de las mujeres proletarias”. 3 Dr. Rodríguez Barros, citado en Del Campo Peirano, Andrea Gabriela (2002, Santiago). Una Historia Desconocida: los albores remotos de una política de salud para regular la fecundidad en Chile, 19151938. Tesis para optar al grado de Licenciatura en Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile. 4 “Medicina Socialista” en El Diario Ilustrado, sábado 18 de enero de 1936, p.3. 5 Del Campo Peirano, Andrea Gabriela (2002). Pag. 30. 6 Jiles Moreno, Ximena (1992). De la Miel a los Implantes: Historia de las Políticas de Regulación de la Fecundidad en Chile. Ed. Corsaps, Santiago. Pag. 121. 7 Y también de abortos ilegales, alcanzando “proporciones epidémicas”. En Ximena Jiles (1992) p. 125.
2

ello conllevaba. Según Jiles, la conocida frase “1/3 de la población mundial no duerme por miedo a los 2/3 de la población mundial que no come”, expresó en parte la confluencia de las preocupaciones demográficas, políticas, económicas, de seguridad interna y de hegemonía imperialista de la época. La “Alianza para el Progreso”, implementada en América Latina por el gobierno norteamericano de John F. Kennedy y que tuvo como finalidad frenar las influencias de la revolución cubana y la penetración de la URSS en los países de la región, contó entre sus programas no sólo objetivos de crecimiento económico, aumentar el ingreso per cápita y la implementación de la Reforma Agraria, sino también la disminución de la mortalidad infantil, dejando “insinuado el camino de la paternidad responsable”, que luego retomarían “la ONU, el Banco Mundial” y agencias internacionales como la “Fundación Ford, Rockefeller,...AID” y también la IPPF.8 En Chile, será el gobierno del democratacristiano Eduardo Frei Montalva (1964-1970) el encargado de implementar las primeras políticas públicas de fecundidad a inicios de su mandato, a pocos años de la Encíclica sobre la Vida Humana (1968) en la que el Vaticano expresaba su opinión contraria a los mecanismos de control de la natalidad. Esta política se expresó en la entrega pública y gratuita a través de servicios de salud estatales de la píldora anticonceptiva, la instalación de Dispositivos Intrauterinos y en algunos casos la esterilización9. Durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), si bien se mantuvieron las políticas de control de natalidad reforzadas en la figura de la “mujer trabajadora”, también se sospechó de la política de planificación familiar, en tanto podría involucrar intereses “inconfesados de los EEUU”, para mantener el subdesarrollo en Chile y América Latina10. Si bien es en el gobierno de Frei Montalva que se implementan las primeras políticas públicas tendientes a hacer disponibles a la ciudadanía los métodos anticonceptivos, es en la dictadura de Pinochet (1973-1989), cuando puede hablarse propiamente y en rigor de la materialización de una “política de población” esto es, una política que “contempla
IPPF es la Federación Internacional para la Planificación Familiar. APROFA (Asociación para la Protección de la Familia) es filial de la IPPF en Chile. 9 Para 1965, del total de usuarias de los Servicios Nacionales de Salud, el 56,5% adoptó los DIU, y el 28,4% la píldora. Según expresa Ximena Jiles, esos son los mecanismos más usados hasta hoy en Chile. 10 Ximena Jiles (1992), pag. 172.
8

problemas de fecundidad, mortalidad y migraciones, dentro de un contexto de desarrollo total, donde se hace referencia a los recursos humanos, su standard de vida, su educación y trabajo, vida urbana y rural, recursos naturales, medio físico, estructura social e institucional”11. En efecto, esta preocupación gubernamental por la problemática “poblacional” como parte de una política de Estado, ha sido dividida en dos etapas: 1973 a 1978, caracterizada por una preocupación por la regulación de la fecundidad, y otro período que va desde 1979 en adelante, en el que se “impuso una política pronatalista, velando por la doctrina de seguridad nacional y los intereses de la economía neoliberal”12. Aunque un análisis profundizado de las implicancias de la implementación de lo que podría denominarse propiamente una (bio)política en la dictadura militar chilena, de acuerdo a los esfuerzos foucaultianos de contextualizar el régimen biopolítico como parte de una racionalidad (neo)liberal13, excede los objetivos de este texto, baste señalar algunas ideas que aparecen como paradojales y pueden incitar revisiones futuras. Las primeras políticas neoliberales comienzan a implementarse en Chile desde 1975, a un año de la crisis económica mundial y liderados por un grupo de economistas chilenos neoliberales llamados los “Chicago Boys”14. La crisis económica de 1974 lleva a los países capitalistas al fenómeno de “estanflación” (bajo crecimiento económico y alta inflación). Los dardos de los neoliberales apuntarán a la lógica de Estado que aumenta el gasto público, sube los impuestos a las empresas, bajando sus ganancias y provocando la inflación. Las soluciones neoliberales establecerán que “se hace indispensable la disciplina fiscal, junto con la reducción del gasto social y la restauración de una llamada tasa natural de desempleo”.15

Sulbrandt, J. Y Ferrero, M., Ley y crecimiento poblacional: el caso chileno, CELADE, Santiago, Chile, 1974. citado en Ximena Jiles (1992), pag. 131. 12 Ximena Jiles (1992), pag. 197. 13 Ver Foucault, Michel. (2007) Nacimiento de la Biopolítica. Fondo de Cultura económica, Buenos Aires. Pag 249-330. 14 Los Chicago Boys, son el resultado de un convenio realizado en 1956 entre la Universidad de Chicago y la Universidad Católica de Chile, que “vinculó los departamentos de economía de ambas universidades” y a través del cual los alumnos chilenos egresados viajarían a realizar estudios de posgrado a Chicago y se crearía un Centro de Investigaciones Económicas en Santiago de Chile. En Valencia Palacios, Marco. (2007). Revolución Neoliberal y Crisis del Estado Planificador. El desmontaje de la planificación urbana en Chile. Universidad Central de Chile. Pags. 15-18. En Internet: http://www.ucentral.cl/Sitio%20web%202003/Revista%20Farq/pdf/12_rev_neoliberal.pdf 15 Íbid. Pág. 8.

11

En ese contexto, las políticas neoliberales son implementadas en Chile en la forma paradojal de un régimen autoritario basado en la Doctrina de Seguridad Nacional, “que se sostenía sobre un aumento de las actividades y el papel de Estado y la radical crítica al estatismo propugnada desde el neoliberalismo”.16 En efecto, la adscripción a las políticas neoliberales no fue homogénea en una derecha cruzada también por ideales nacionalistasestatistas y “industrialistas”. Así, aunque la consolidación de una “Política de Población” (primero de control natal y luego pro-natalista), puede ser leída en parte como el ejemplo de los resabios autoritarios de la dictadura de Pinochet en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional, también es interesante reflexionar –con Foucault-, cómo es que en el marco de la implementación – paradigmática- del modelo neoliberal de la Escuela de Chicago en Chile, esto es, de lo que Foucault llamaría una “lógica que sospecha constantemente del exceso de gobierno”, se consolidan también los regímenes biopolíticos en su forma más expresa. Para él, la lógica – tradicional- de Estado “toma en cuenta con toda naturalidad los problemas de la población”17. Por eso la biopolítica presenta para el régimen liberal un problema y desafío primordial, esto es ¿Cómo conciliar la lógica de sospecha del exceso de gobierno, propia de un régimen liberal “preocupado por respetar a los sujetos de derecho y la libertad de iniciativa de los individuos”, con la práctica gubernamental que gestiona un conjunto de seres vivos constituidos como una “población”? Para Foucault el liberalismo más que una ideología política, filosófica o económica es una práctica que racionaliza el ejercicio del gobierno a través de la constante crítica a su exceso, “habitada por la pregunta ¿por qué habrá que gobernar?”18. La “sociedad” se transformará en el fin último y motivo de la acción gubernamental: ¿Cuándo la sociedad requerirá la acción del gobierno, cuándo se puede prescindir de su acción y cuándo puede ser perjudicial para la sociedad? Serán las preguntas que de ahora en adelante propiciará la racionalidad liberal. En el caso de Chile, este principio se materializará en la aprobación de la Constitución de 1980 bajo el Principio de Subsidiariedad del Estado. El Estado promueve la iniciativa –predominantemente económica- de los “grupos intermedios”, por lo que se abstiene de intervenir en aquellos ámbitos, pero actúa “subsidiariamente” cuando

16 17

Íbid. Pág. 18. Foucault, Michel. (2007) Nacimiento de la Biopolítica. Pag. 360. 18 Íbid. Pag. 361.

la sociedad lo necesite y los grupos intermedios no puedan o no quieran llevar a cabo las iniciativas. Así, el debate sobre biopolítica en Chile a partir del caso del control natal puede ser analizado desde la perspectiva foucaultiana del liberalismo, pero también puede ser matizado y parcializado por reflexiones que distinguen dentro de la producción biopolítica y el manejo de las poblaciones y las políticas de fecundidad, mecanismos más específicos destinados a re-producir la estabilidad biológica de los cuerpos intervenidos por las tecnologías estatales y médicas. Desde ese lugar, Preciado se instala en el debate acerca de biopolíticas y natalidad a través de su análisis paradigmatico de la píldora anticonceptiva como mecanismo del régimen farmacopornográfico. Lejos de la idea de Foucault dentro de la cual los distintos mecanismos tecnológicos de control de la natalidad son parte de los novedosos procesos biopolíticos en el marco del régimen de racionalidad neoliberal, para Preciado es posible distinguir entre los dispositivos que han tenido por objetivo reproducir las normas biocorporales de la heterofeminidad, de los dispositivos que prometen un autocontrol fuera de los regímenes heterosexuales. Dentro de los primeros se encuentra las hormonas “sexuales”19 producidas en la forma de píldora anticonceptiva de ingestión regulada. Dentro de los segundos, el aborto, las esterilizaciones, la pastilla del día después, etc. La píldora, definida por ella como “el panóptico comestible”, tiene como objetivo más el control de la heterofeminidad que la regulación de natalidad por parte de la “mujer liberada”. La primera píldora anticonceptiva, “aunque eficaz como control de natalidad, fue rechazada por el Instituto Americano de Salud (AHI), porque al suprimir totalmente las reglas, venía a poner en cuestión, según el comité científico, la feminidad de las mujeres americanas”. La segunda píldora, “igualmente eficaz” logra reproducir “técnicamente los ritmos de los ciclos menstruales naturales”. A esta re-presentación performativa de los ritmos “naturales” del cuerpo de las bio-mujeres, a través de las tecnologías hormonales, Preciado llamará “bio-drag”. La realidad bio-drag es la que viven la mayoría de las mujeres occidentales desde la década de los 60. En Chile, corresponden al 27% de las usuarias de métodos anticonceptivos en los servicios de salud públicos, sumadas a las que los
Para una “historia” de las hormonas denominadas “sexuales” y una crítica de la emergencia de esa nomenclatura en la ciencia médica del siglo XX, ver: Fausto-Sterling, Anne (2006). Cuerpos Sexuados. Ed Melusina, Barcelona, especialmente los capítulos “Glándulas, hormonas sexuales y química de género” (págs. 179-206), “¿Existen realmente las hormonas sexuales?” (págs. 207-234) y “La fábula del roedor” (págs. 235-278).
19

consumen en forma privada. Mientras tanto, otros mecanismos que Preciado define como alternativos a la tecnobio-heterosexualización del cuerpo, sufren en Chile enormes trabas en su acceso, es discutida su legitimidad legal o simplemente son rechazados. Las esterilizaciones tanto a mujeres como a hombres (pero evidentemente más a hombres) tienen cada vez más trabas en los sistemas de salud, el aborto es prohibido por la Constitución y la pastilla del día después ha sido objeto de las más mediáticas campañas de criminalización por parte de la derecha local. Tal vez sea en parte esa posibilidad de reagenciamiento de ciertos mecanismos de control natal lo que nos haga entender el hecho que el 22 de abril de este año, se acaba de conocer el fallo del Tribunal Constitucional, instancia máxima en Chile encargada de revisar la adecuación de las normas estatales a la carta constitucional, determinando que la entrega gratuita de la píldora del día después en los servicios de salud nacionales, iba en contra de las leyes chilenas. El fallo es la respuesta jurídica a una solicitud presentada por una treintena de parlamentarios de derecha, quienes han indicado que el componente “levonorgestrel” presente en la píldora del día después tiene efectos abortivos, lo que contraviene el paradójico principio conservador consagrado en la Constitución chilena y que señala que el Estado debe “proteger la vida del que está por nacer”. Así como Negri y Hardt interpretan la acción de International Amnesty o Foxam como operadores principales de la “intervención moral” del imperio20, o las campañas comunicacionales contra las “mafias de droga” o los “terroristas étnicos” como paradigma del funcionamiento del control policíaco, en Chile han operado complejos mecanismos que hacen coexistir antiguas dominaciones moralistas con nuevas estrategias biopolíticas y que mezclan intereses tradicionales y de hegemonía religiosa, con necesidades biopolíticas muy actuales. Es interesante hacer notar cómo medios de comunicación de derecha han venido generando alarma pública desde hace varios años, sobre la notoria baja de natalidad en nuestro país. Es notorio que la decisión de prohibir un fármaco contraceptivo, sea tomada por un organismo del Estado (organismo de regulación constitucional), casi al mismo tiempo que el poder ejecutivo, representado en este caso por un gobierno socialdemócrata inserto en una coalición de preponderancia dsemocratacristiana, apruebe un pago a las
La idea de un “Imperio” es para Hardt y Negri la que define de manera más adecuada la configuración global del poder contemporáneo. En el Imperio, a diferencia del “Imperialismo”, no existiría un poder central, representado por un estado-nación particular, sino un poder rizomático y global. La biopolítica sería para estos teóricos, el sistema de poder fundamental del Imperio. En Michael Hardt y Toni Negri, (2002) Imperio, Ed. Paidós, Buenos Aires.
20

mujeres jubiladas por cada hijo nacido. Las dos decisiones, aunque aparentemente contradictorias, tienen el efecto de ejercer nuevos controles biopolíticos sobre la natalidad en Chile. Lamentablemente en nuestro país, la derecha y la iglesia han sido eficientes en retener los debates sobre contracepción, impidiendo el avance de la legalización del aborto. Por estos días, es posible comprobar cómo desde el lado favorable a la distribución de la píldora se argumenta el carácter no abortivo del fármaco, dando a entender implícitamente que la legalización del aborto no es un tema en discusión21. Es paradojal que el efecto del fallo no haya sido tanto la prohibición absoluta del uso fármaco (se sigue vendiendo en farmacias y el gobierno de Bachelet estudia medidas alternativas para entregarlo tales como venderlo a “$1 peso” o distribuirlo a través de ONG), como reafirmar el discurso que plantea que el aborto no es un tema posible de discutir políticamente en el Chile actual, idea en la que parecen estar de acuerdo tanto conservadores como “progresistas”.

Biopolítica y “nuevas tecnologías” La crítica de Preciado a la noción biopolítica en Foucault no es nueva. Ya en el Manifiesto Contra-sexual, se pueden encontrar en primer lugar su añoranza por el anuncio no concretizado de Foucault relativo a un “análisis diferencial de los dispositivos que llevan a cabo las diferentes inscripciones sexuales del cuerpo femenino”22, junto con sus primeras conceptualizaciones del “moneysmo”23, reelaborada en sus últimas publicaciones como “farmacopornografía”. Pero es en “Multitudes Queer” donde evidencia claramente que debemos entender “los cuerpos y las identidades de los anormales como potencias políticas y no simplemente como efectos de los discursos sobre el sexo. Esto significa que hay que añadir diversos capítulos a la historia de la sexualidad inaugurada por Foucault”24

Hace un par de años que el aborto se ha vuelto un asunto “no tematizable”. Cuando un grupo de diputados progresistas presentó una moción para iniciar el trámite parlamentario de la legalización del aborto terapéutico, el sector conservador (mayoritario), logro que el tema ni siquiera pudiera ser “discutido” en la cámara parlamentaria. 22 Preciado, Beatriz.(2002) Manifiesto Contra-Sexual. Opera Prima, Madrid. P. 72. 23 En el capítulo Money Makes Sex, de su libro Manifiesto Contra-Sexual. Pag. 107. Es importante señalar que la noción de “posmoneysmo” que presenta Preciado en el texto “Biopolítica del Género” que constituye el centro de la invitación a reflexionar por parte del grupo Ají de Pollo, ya se encuentra severamente desactualizado con relación a las últimas conceptualizaciones del poder contemporáneo efectuadas por Preciado en su “Testo Yonqui”, publicado a principios de 2008. 24 Preciado, Beatriz: Multitudes Queer. En revista Torcida, nº1. Octubre de 2005. Págs. 20-25.

21

En parte, uno de los aspectos de la problematización de Preciado a Foucault, puede ser rastreado en la influencia que han ejercido en ella los textos de Donna Haraway. En su “Manifiesto para Cyborgs” de 1991, Haraway sentenciaba que “Nuestras dominaciones ya no funcionan mediante la medicalización y la normalización, sino creando redes, diseñando nuevas comunicaciones y gestionando el estrés. La normalización da paso al automatismo, redundancia completa”25. Si bien su acotación acerca de la noción de ”redes” es acertada en cuando a una comprensión más cabal de las complejidades del poder contemporáneo, también es cierto que el argumento de Haraway desconoce la enorme complejidad de los procesos de normalización, que no se reducen meramente al “automatismo” de su descripción. Las normas, deben ser más bien entendidas como dispositivos que establecen una relación compleja con los sujetos. Si bien los procesos de normalización en su carácter productivo, configuran a los sujetos en la norma, también es cierto que la norma nunca alcanza a establecer completamente sus prescripciones. Es esa tensión del sujeto en tanto sujeto constituido en la norma y su imposibilidad de representar la norma de manera absoluta, lo que posibilita la acción subversiva en las lecturas más recientes de los procesos de normalización, que podríamos definir como “posfoucaultianas”26 Así, de la misma forma que Haraway afirmaba que “el discurso de la biopolítica” es una forma de poder “en su momento de implosión”, Preciado contestará que “Lejos de la rigidez y la exterioridad de las técnicas de normalización del cuerpo que operan en los sistemas disciplinarios, las nuevas técnicas de género del período posmoneyista son flexibles, internas y asimilables.”27 Pero el punto principal que articula el intento de Preciado de desacreditar la teoría biopolítica de Foucault, se fundamenta en su constatación de que éste se centró exclusivamente en la idea de "gestión de la vida" y no tuvo en cuenta la proliferación de “tecnologías del cuerpo (biotecnologías, sobretodo cirugía y endocrinología) y de la representación (fotografía, cine, televisión, cibernética)” propias de la época en que vivió. En respuesta, Preciado viene desde hace algún tiempo, elaborando una reconceptualización del poder actual que ella define como "post-moneysta" -idea ya presente en Manifiesto Contrasexual- y que hoy reelabora como Farmacopornografía en Testo Yonqui. Esto parte

25

Haraway, Donna (1991) Ciencia, Cyborgs y Mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ediciones Cátedra, Madrid. Especialmente el capítulo “Manifiesto para cyborgs”. Págs. 251-311. 26 Principalmente en Butler, Judith. (2006) Deshacer el Género. Ed. Paidós, Barcelona. 27 Preciado, Beatriz: Biopolítica del Género. Texto inédito.

de una lectura de lo trans y lo intersex, el surgimiento del concepto de género a partir de las investigaciones del doctor John Money y la proliferación de tecnologías de modificación, rehabilitación e hiperbolización de los cuerpos sexuados. Si bien es cierto que su análisis resulta provocador y certero en cuanto a las falencias en Foucault relativo a su falta de lectura del impacto de las “tecnologías de su tiempo”, también es cierto que esa concentración del análisis de Preciado en las tecnologías de producción-modificación corporal, no da cuenta de la proliferación de las “nuevas” tecnologías de la información -contemporáneas a Preciado- y de la problemática virtualidad-disidencia sexual, como espacio de posibilidad actual de la acción política. Esto implica que la misma crítica que ella hace a Foucault, sea aplicable a la propia Preciado. El tema de las tecnologías en red, si bien aparece en Preciado como resultado de la enumeración de las tecnologías, no es desarrollado como parte de su conceptualización del poder y de las posibles estrategias de resistencia. En un pequeño texto que circuló en Internet titulado “El cuerpo digitalizado”28 Preciado recuerda el Visible Human Project (VHP), en el que el cadáver de un reo de la prisión de Texas, es escaneado y transformado en información digital, accesible en un portal de internet. “Un año más tarde-recuerda Preciado-, será digitalizada y puesta en línea la Primera Mujer Visible, …llamada la ama de casa de Maryland. Esta improbable pareja digital americana se convierte así en el modelo heterosexual universal del cuerpo humano visible”. Más adelante, acota a propósito del trabajo de “artistas y activistas queer y transgénero contemporáneos”, que han incursionado no sólo “en la fotografía, el cine y el vídeo sino también en la ingestión de hormonas, las operaciones quirúrgicas y la fabricación performativa de pasiones colectivas”, que “este nuevo arte píldora, respuesta a un cuerpo digital”, es donde “acontece hoy la política y la estética como experimentos”. Este “arte píldora”, llevado a cabo por “activistas queer y transgénero” sería para ella, una respuesta en desacato al “cuerpo digital”, representado simbólicamente por los cadáveres de la “pareja heterosexual” digitalizada. Por una parte, el gesto argumentativo de Preciado asimila el espacio digital como un espacio hegemónicamente heterosexual que debe ser resistido por “prácticas artísticas” a estas alturas ya relativamente tradicionales, como “la fotografía, el cine y el vídeo”. Es curioso y decidor que dentro de la enumeración de los
Preciado, Beatriz: El cuerpo 06/archivo/2005/09/el_cuerpo_digit.php
28

digitalizado.

En:

http://salonkritik.net/04-

soportes que Preciado identifica, no aparezcan los net.art o los new media art, que interpretan prácticas artísticas y políticas que emergen también como expresiones de los desacatos y disidencias sexuales y genéricas29. Es extraño que ella no se haya percatado de este tema, cuando Preciado representa una de las voces más críticas a ciertas posiciones feministas que “rechazan la tecnología” al identificarla con “la dominación masculina”30. En este caso, una identificación de las tecnologías de red con el “cuerpo heterosexual”, desconoce las posibilidades de reapropiación de las lógicas en red, por parte de los disidentes sexuales. ¿Porqué Preciado parece dejar de lado una consideración más acabada de las tecnologías en red, de las lógicas digitales, de las subjetividades on line o de los ciberactivismos? ¿Porqué sus propuestas de práctica política redundan de ejemplos de modificación corporal, experimentación hormonal o ejercicios sexo-protésicos pero no considera la posibilidad de subversión desde la red? Tal vez en parte se deba a su crítica a una noción performativa de la identidad de género en Butler, que según Preciado, en su radicación en lo discursivo, “se deshace prematuramente del cuerpo”, lo que hace a Preciado insistir al contrario en “los procesos corporales y especialmente en las transformaciones que suceden en los cuerpos transgénero y transexuales”31. Esto es paradojal, sobre todo teniendo en cuenta que Preciado critica –siguiendo a Haraway- “la oposición entre el cuerpo vivo (límite u orden primero), como naturaleza, y la máquina inanimada (liberadora o perversa), como tecnología”32. En efecto lo virtual no se contrapone a lo corpóreo. “Tal contraposición parte del principio de una noción ingenua y reduccionista del cuerpo en que este se asimila a lo físico, lo biológico y lo genético frente a lo artificial, aprendido e impostado, como una manifestación en términos humanos de la clásica distinción entre naturaleza y cultura”33.

Me refiero no sólo a la multiplicación de portales y blogs queer (www.cuds.cl ; www.hartza.com, etc) , sino sobre todo a acciones y prácticas contrarias a la hegemonía sexual que tienen como ámbito exclusivo o privilegiado de acción, la web. 30 Preciado, Beatriz (2002). Pags. 121-124. 31 Íbid. pags. 74-75. 32 Ibid. Pag. 119. 33 Carrillo, Jesús. Arte en la Red. Ensayos Arte Cátedra, Madrid. 2004.

29

Si bien en Testo Yonqui Preciado incorpora un análisis de las representaciones informáticas en la configuración del poder contemporáneo, se limita a la representación pornográfica, pues es en realidad la industria pornográfica lo que más motiva su interés reflexivo. “Si es cierto que los portales porno siguen estando en su mayoría bajo el dominio de multinacionales (Playboy, Hotvideo, Dorcel, Hustler, etcétera), el mercado emergente del porno en Internet surge de los portales amateurs. El modelo del emisor único se ve desplazado en 1996 con la iniciativa de Jennifer Kaye Ringley, que instala varias webcams en su espacio doméstico y transmite en tiempo real un registro de su vida cotidiana a un portal de Internet.”34 En realidad, a diferencia de lo que plantea Preciado, el cambio no es sólo cuantitativo, en el sentido que de un “emisor único” hayamos pasado a tener “más emisores”. La irrupción de los nuevos medios de comunicación, en realidad transformó la antigua relación que medios como la TV o el cine habían configurado entre emisor y receptor. Hoy, cada usuario de la web es al mismo tiempo receptor de información y emisor de toda clase de información digital, accesible desde cualquier ordenador del planeta. Basta señalar además, que la principal participación de los usuarios-receptores-emisores no se efectúa a través de portales web personales, sino a través de espacios aún más simples de usar y menos costosos, como los blogs, los fotologs, el MSN y actualmente Youtube y Facebook. La producción de subjetividades y la posibilidad de desacatos dentro de la red queda de manifiesto en un reciente programa del canal E! Enterteinment Televisión. En esa oportunidad, el reportaje investigaba los procesos de posproducción visual de las imágenes publicitarias que aparecen en revistas comerciales. Del total de imágenes de las revistas más del 90% son modificadas a través de algún proceso digital. “Más allá de las dietas, ejercicios, pilates, cirugías estéticas y maquillaje, las imágenes de las estrellas de Hollywood experimentan la modificación y retoque que los hacen lucir perfectos”. Pero en realidad la lógica del retoque no se reduce a actrices y cantantes. Con la emergencia de las cámaras digitales, los celulares con cámara integrada y sitios personales como blogs, fotologs y Facebook, las nuevas generaciones se autoproducen digitalmente en masa. Como indicaron en la nota de E! “hoy en día, si no retocas tus fotos, no existes”. Retomando la idea de

En Preciado, Beatriz. (2008) Farmacopornografía, Diario El País,. En: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Farmacopornografia/elpepusocdmg/20080127elpdmgrep_7/Tes /

34

Preciado, en materia de nuevos agenciamientos identitarios, habría que hablar hoy por hoy de una era “post-arpanet”, “post-pixel” o “post-google”.

Performatividad, acción y subversión
“No hay posibilidad de que el agente actúe ni tampoco hay posibilidad de realidad fuera de las prácticas discursivas que otorgan a esos términos la inteligibilidad que poseen”. Judith Butler, El Género en Disputa

¿Qué es una acción subversiva? ¿Puede uno actuar en contra, fuera o más allá de las normas o del poder? Que un sujeto no se adecue a las normas de género y de sexo ¿le asegura una posición subversiva frente a ese sistema heterosexual? ¿Quién actúa cuando se actúa en oposición a los regímenes de poder? ¿Existe alguna identidad o posicionamiento que asegure una trasgresión o una resistencia más efectiva de la heteronormatividad? ¿Puede una reflexión teórica sobre estos temas provocar una “cosificación” de la experiencia particular de ciertos cuerpos y sexualidades, como uno más de los efectos de la marginación social, esta vez, con intenciones aparentemente progresistas? Un lugar privilegiado dentro de las reflexiones que buscan reconocer y legitimar las alternativas de resistencia al régimen heterosexual, lo ocupan las disputas en torno a "la posibilidad y ocasión de la acción política subversiva". Las configuraciones identitarias marginales, los desajustes de género-sexo-deseo, las experiencias de vida de marginalidad sexual han sido presentadas indistintamente como paradigmas teóricos que postulan "sujetos" como emblemas de subversión política. En el espacio local, Pedro Lemebel, escritor y miembro del mítico colectivo de performance “Las Yeguas del Apocalipsis”, afirmaba en una entrevista radial en los inicios del movimiento homosexual chileno y en torno a la figura de “la loca” que “la Loca es como tú deconstruyes el patrón formal cultural... La loca deconstruye eso, la loca hace el quiebre, hace la fisura, se cuestiona, replantea, duda, ironiza (...) es como el cojo. El cojo cuando cojea, se sale de la fila y puede ver en qué está metido”35. Más allá de las posibles

35

Este texto es la trascripción de una entrevista realizada a Pedro Lemebel el 5 de noviembre de 1994 en el programa radial “Triángulo Abierto”, el primero de minorías sexuales en Chile. Forma parte de un documento histórico publicado en 1995 por el MOVILH (Movimiento de Liberación Homosexual), en

identificaciones de la loca como un reforzamiento de los presupuestos clásicos de la ciencia que igualaban la “homosexualidad” a la “inversión”, tesis propuesta por los sectores conservadores del movimiento Gay, sería interesante repensar la estrategia de Lemebel a partir de una complejización de los patrones políticos establecidos entre sexo-género y deseo. En parte, la estrategia del “maricón” y la “loca”, se han configurado en América Latina como esfuerzos de resistencia a un modelo de lo gay de corrección estética masculina, identificado a veces como “foráneo”. Sin embargo, también es interesante ver cómo las configuraciones de las “masculinidades gay” exceden en varios casos la simple “reproducción de las hegemonías masculinas en contextos homosexuales”. Las imágenes eróticas de Tom de Finlandia que han servido como modelo paradigmático de una construcción gay de la masculinidad producen en la hiperbolización sexual de la masculinidad, una problemática y perturbadora feminización de los cuerpos gays. Por otra parte subculturas como los “osos”36 o quienes practican “S/M”, probablemente más autoconscientes de su posición política que la figura de “la loca”, configuran prácticas de masculinidad gay que escapan de los moldes hegemónicos de los que nos advierte Lemebel, volviendo complejos los -a estas alturas- tradicionales esquemas que pensaban la subversividad homosexual exclusivamente en términos de sus “complicidades con lo femenino” y las propias categorías de “femenino y masculino” en relación a la política y al deseo37. En una apuesta inaugural del ciberfeminismo, Haraway presenta al “cyborg” de manera provocadora aunque problemática como “una criatura en un mundo postgenérico”.38 Habría que dejar muy en claro a qué se refiere Haraway cuando habla de "postgénero". Si por postgénero se plantea la superación del género, entonces deberíamos convenir que el cyborg es una criatura cuyas coordenadas de localización son bastante improbables de ubicar en el contexto actual, en el que las marcas indelebles del género son capaces de significar todo gesto, pose, estética, lugar. Seria adecuado aclarar que lo postgénero no
que se recogen entrevistas realizadas a personalidades nacionales en el programa radial, fundado por esa colectividad en junio de 2003. Triángulo Abierto fue emitido casi en su totalidad por la emisora feminista “Radio Tierra” y durante un período intermedio breve, por Radio Nuevo Mundo, vinculado a la izquierda chilena. En “Triángulo Abierto: Revista histórica del primer programa radial de lesbianas y homosexuales en Chile”. MOVILH. Santiago de Chile, 1995. pag. 19-20. 36 Al menos la comunidad de los “osos” conforma grupos que emergieron en Chile hace algunos años, se reúnen en bares, organizan actividades y se han visibilizado en Internet en sitios como www.ososdechile.cl 37 Es evidente que una reflexión sobre políticas disidentes y masculinidad ha sido expuesta por las prácticas lesbianas “drag king” y por la noción de “Masculinidad de Mujer” desarrolladas por Halberstam y en parte por Preciado. 38 Haraway, Donna. (1991). Pag. 255.

puede ser entonces algo que supere al género, que esté fuera del género o vaya más allá del género, sino que se debiera referir más bien a la posibilidad de multiplicación subversiva de las expresiones binómicas de género. Una suerte de explosión rizomática del género, más que una superación –improbable- de las marcas de género. Asimismo, pero desde el feminismo lesbiano materialista, una de las voces más influyentes entre los precursores de la “teoría queer” es sin duda Wittig. En su “Pensamiento Heterosexual”39, Monique Wittig ubica a la lesbiana como un sujeto que “ha roto el contrato heterosexual”, situándola –según Preciado- en “un espacio puro” hipotético, exterior a la heterosexualidad como régimen político y asimilado con la libertad y la insurrección40. Como queda de manifiesto en Testo Yonqui, y siguiendo al pie de la letra los consejos de Haraway, Preciado inicia en si misma la experimentación de las “posibilidades peligrosas que gentes progresistas pueden explorar como parte de un necesario trabajo político”. La agenda teórica de Preciado ha incluido desde su Manifiesto Contra-sexual hasta Testo Yonqui, la configuración crítica posfoucaultiana de lo que podría llamarse una ofensiva biotecnopolítica contra la “Naturaleza”, esa hetero-naturaleza que ha prescrito cuerpos, identidades y certezas sexuales. Del dildo a la testosterona. El caso de Agnes, una transexual M2F que a través de la ingestión de estrógenos “se hace pasar por intersexual” para obtener la cirugía genital, es analizada por Preciado en “Biopolítica del Género”, y más tarde replanteado en Testo Yonqui, como un “modelo” de “bioterrorismo” y reapropiación de las tecnologías disponibles del género. Es posible pensar que Preciado encontró en Agnes a la “Alicia cyborg” que añoraba Haraway. Pero también me parece que la lectura que hace de Agnes constituye más una interpretación desplazada de su propio interés de justificación política que una lectura efectiva de los procesos implicados en la vida de Agnes. Los "ejercicios de activismo biopolíticos" que ella invita a practicar, basándose en las experiencias de Agnes, más bien

Wittig, Monique. (2006). El pensamiento Heterosexual y otros ensayos. Ed. Egalés, Madrid. Págs. 4557. 40 Preciado, Beatriz: “Devenir bollo-lobo o cómo hacerse un cuerpo queer a partir de el pensamiento heterosexual”. En Córdoba, David; Sáez, Javier; Vidarte, Paco (comps.). (2005): Teoría Queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas. Ed Egalés. Madrid. Págs. 111-131.

39

habría que buscarlos en su propia experiencia con las tecnologías farmacológicas, como el consumo de testosterona. Si bien es cierto que este tipo de reflexiones ha servido para otorgar una dignidad a sujetos excluidos, a través del rol político fundamental que pueden desempeñar, surge el problema de que muchas lecturas provocan una cierta cosificación y apropiación teórica de los “otros” cuerpos, experiencias e identidades periféricas41. En diversos espacios tanto políticos y críticos en los que he podido participar tales como encuentros de lectura y reflexión donde se ha debatido estos temas, he tenido la impresión que muchos teóricos e intelectuales heterosexuales, feministas o incluso gays y lesbianas, sienten un alivio al pensar que existen cuerpos e identidades que transgreden de manera paradigmática las normas heterosexuales y que por lo tanto son los otros y no uno mismo, quien ocupa un lugar privilegiado –y por tanto tiene la responsabilidad- de constituir resistencias a los regímenes genérico-sexuales. Pareciera ser que el encontrar sujetos privilegiados de la acción política, sirva para la tranquilidad e inmovilidad política de algunos, que aunque compartan la crítica al régimen heterosexual-, no están dispuestos a llevar a cabo las prácticas de resistencia ya sea en sus vidas, en sus cuerpos, en sus militancias, o en sus relaciones cotidianas, tendientes a resistir esos regímenes. El asunto se puede volver aún más dramático cuando son los cuerpos más bien hegemónicos los que adquieren mayor autoridad sobre esos discursos. El problema de la constante institucionalización académica de la “teoría queer” puede ser en parte, a causa de ello. ¿Cómo reflexionar entonces en una teoría de la acción subversiva? ¿en qué momento una acción se vuelve subversiva o reafirmante del poder? ¿cuál es la noción de performatividad que puede indicar algún camino posible de insubordinación política? La noción de performatividad del género ideada por Judith Butler ha sido clave no sólo como una elaboración teórica de los mecanismos de poder que normalizan a los sujetos en
Debo aclarar que no estoy señalando que esa haya sido la intención de escritores y teóricos como Lemebel, Wittig, Preciado o Haraway. Es evidente que ciertos efectos han sido producto más bien por las “malas lecturas” de esos esfuerzos críticos. Esfuerzos que por lo demás, en el caso de estos autores, ha estado impulsado por los mismos protagonistas de las configuraciones teóricas, involucrados en los procesos políticos y no desde fuera.
41

los regímenes de inteligibilidad genérico-sexuales, sino también como una teoría de la acción subversiva por parte de los agentes, al resistir esas mismas normas que los habilitan. Esta doble faz de la performatividad como análisis de los mecanismos de poder en la constitución de la identidad y en el estatus de los sujetos, y como teoría de las estrategias de subversión, la ha ubicado como uno de los pilares analíticos de las nuevas prácticas y discursos de la disidencia sexual. Aunque una explicación de la teoría de la performatividad del género a estas alturas pueda parecer redundante, es importante insistir en un par de aclaraciones, más aún cuando nos referimos a un concepto analítico-político que en su relativamente breve historia, no ha estado exento de polémicas y malentendidos42. Primero es importante aclarar que la “performatividad” no puede ser confundida, asimilada o reducida a la “performance”, entendida esta última como actuación o realización, incluso como forma de protesta, de crítica o de producción artística. Si bien ciertas performances pueden tener como objetivo denunciar o poner en cuestión el carácter performativo de las identidades genérico-sexuales, esa denuncia no puede ser equiparada con los mecanismos performativos en sí43. La aplicación de la noción de “performatividad” a la manera en que entendemos la constitución del género, define a esta como la citación “reiterada de normas” de género-sexo, normas que anteceden al sujeto, pero que se “actualizan” a través y en esa misma citación actual. Pero lo principal es que lo performativo es un mecanismo que funciona ocultando sus procesos y naturalizando sus efectos (tanto psíquicos como corporales). Es por eso que las identidades sexo-genéricas se piensan comúnmente como cuestiones estables, naturales e incuestionables. En el marco de los debates sobre la performatividad, el tema de la posibilidad de acción y las prácticas políticas subversivas han cobrado vital importancia para quienes intentan
42

Un texto importantísimo y provocador en este sentido, desde Latinoamérica es “A una década de la performatividad: de presunciones erróneas y malos entendidos” de la teórica lesbo-feminista Yuderquis Espinoza Miñoso. Las conversaciones sostenidas con ella, primero en Santiago de Chile y luego en Lima, Perú, -aunque no siempre de acuerdo- han sido muy estimulantes y enriquecedoras. El texto citado se encuentra en Fernández, Josefina; D’Uva, Mónica; Viturro, Paula (2004) Cuerpos Ineludibles. Un diálogo a partir delas sexualidades en América Latina. Ediciones Ají de Pollo. Buenos Aires. 43 Quiero poner énfasis en la idea que las performances pueden ser efectivas en develar, mostrarnos, hacer evidente o denunciar los mecanismos de poder, pero no en subvertir, socavar o derrumbar esos mecanismos. Esta segunda lectura, corresponde a una lectura simplista tanto de los funcionamientos del poder, como de las posibilidades concretas de subversión de las hegemonías. Las performances críticas son parte importante de procesos de transformación social más amplios, que deben incorporar diversas estrategias, dinámicas, flexibles y contingentes, dentro de las que se cuentan discursos críticos, luchas reivindicativas, demanda de derechos, propuestas estéticas, denuncias públicas, prácticas de autoconciencia, uso estratégico de medios masivos, reapropiación de tecnologías de la información, proyectos de vida críticos, promociones culturales, reformas legislativas, etc.

construir alternativas de resistencia al régimen heterocentrado. En sus primeras aproximaciones sobre el tema, Butler afirma en ese sentido que “toda significación tiene lugar dentro de la órbita de la obligación de repetir; así pues, la ‘capacidad de acción’, es estar dentro de la posibilidad de cambiar esa repetición”44. Si la capacidad de acción está vinculada para Butler en la no obediencia a la norma que obliga su repetición, entonces es posible afirmar que sólo quienes no representan las normas culturales, “actúan” de manera efectiva. Otra manera de entender este punto, consistiría en que la capacidad de acción esté determinada por una suerte de “momento” en que aparentemente el sujeto, tendría la “posibilidad” -¿esto significará la conciencia?- de continuar efectuando esa repetición, o, por el contrario, “cambiarla”. No queda claro si este supuesto momento implicaría en efecto un instante de reconocimiento de la voluntad del sujeto y si por lo tanto Butler está reconociendo una voluntad soberana al sujeto, a la hora de decidir si seguir o no las normas sociales de la heterosexualidad obligatoria. Con todo, la “capacidad de acción” es un aspecto fundamental de su propia teoría de la agencia como potencialidad subversiva de las normas de la matriz heterosexual. Las implicancias de esta visión para los debates sobre libertad, acción política, resistencia y subversión, son evidentes. Desde otro lugar, Preciado afirma –en el marco de sus intervenciones acerca de tecnología y subjetividad- que las subjetividades contemporáneas se encuentran definidas tanto por “las sustancias que dominan sus metabolismos”, como por “las prótesis cibernéticas a través de las que se vuelven agentes”45. Para Preciado, los sujetos de hoy en día, se vuelven agentes –es decir “actúan”- a través de las “prótesis cibernéticas” y sustancias químicas. Por una parte, esto significa que las prótesis cibernéticas y los químicos posibilitan la acción de los agentes y en rigor los constituyen como tales a través de una acción mediada. Esta argumentación, introduce una complejización materialista de las aseveraciones de Butler, por cuanto ya no es la realización de “actos, gestos corporales y discursos” lo que definiría a los agentes contemporáneos, sino la mediación de esas actuaciones en el cuerpo, por parte de las biotecnologías. Una segunda conclusión, nos llevaría a entender –a partir de Preciado- que toda acción, inclusive la acción subversiva es siempre de “naturaleza” protésica. La “política como prótesis” es una buena forma de resumir los intentos de construcción de alternativas políticas en Preciado.

44 45

En Butler, Judith (2007) El Género en Disputa. Ed. Paidós, Barcelona. Pag. 282. Preciado, Beatriz (2007): Farmacopornografía. La cursiva es mía.

Así, lejos de los recorridos teóricos butlerianos, que ponen constantemente en tela de juicio el estatus ontológico del sujeto-agente, Preciado opta por una propuesta que privilegia la acción política. En realidad, lo que parece haber de problemático en Preciado es un rechazo tácito de los presupuestos de Butler sobre la inexistencia de un sujeto anterior a las normas. Al contrario, Preciado le otorga a los agentes una capacidad contractual (Manifiesto contrasexual) y el estatus de sujetos relativamente soberanos de su acción subversiva. A mi juicio en este punto es necesario hacer dos alcances. Primero, el debate siempre debe tener presente que el sistema heteronormativo es un sistema no unitario, sino múltiple, contradictorio y dinámico. Necesariamente las prácticas que se pretendan subversivas al orden hetero deben ser contingentes y estratégicamente no unitarias (Esto implica posiblemente contradictorias). No existe un lugar de lo subversivo "a priori", como tampoco existen experiencias que demuestren haber hecho estallar el sistema -o las lógicas del sistema heterosexual- totalmente o parcialmente. En segundo lugar, más que preguntarse por el momento de la acción política, habría que pensar en cuáles son las condiciones materiales (de vida, económicas, de resguardo y seguridad) que hacen posible que un sujeto efectúe esas subversiones. Probablemente esa sensación de volatilidad que a algunos inunda al conocer las nociones de performatividad como mecanismo de análisis de la construcción del género, esté dada por la falta de vinculación de una teoría preocupada de la incorporación y surgimiento de los sujetos particulares en las normas de género y sexo, pero que no logra llevar a cabo el segundo movimiento relativo a la constatación que la apelación a las citas normativas que los sujetos efectúan constantemente como requisito de la estabilidad del sistema sexo-género, se dan en un contexto en el que las instituciones (estado, familia, escuela, iglesia, partido político, etc.) y el orden social, económico y cultural, se ven a la vez configurados por ese sistema de sexo-género y son ellas mismas (instituciones y órdenes socioeconómicos) quienes reafirman y consolidan también la continuidad de la apelación a esas citas normativas en la vida cotidiana de los sujetos normados. Si esto es así, una política subversiva debiera tener presente la necesidad de procesos de transformación social más amplios, que deben incorporar diversas estrategias, dinámicas, flexibles y contingentes, dentro de las que se cuentan discursos críticos, luchas reivindicativas, demanda de derechos, propuestas estéticas, denuncias públicas, prácticas de

autoconciencia, uso estratégico de medios masivos, reapropiación de tecnologías de la información, proyectos de vida críticos, promociones culturales, reformas legislativas, etc. Pero independientemente de las estrategias específicas en cada dirección, lo importante es entender la urgencia de la acción. Tal vez en este sentido Preciado tenga la razón. Tal vez, más allá de cuestionarnos sobre el estatus ontológico del sujeto político, más que insistir en la pregunta por el agente o el sujeto, más que indagar en las oscuridades de lo que pueda significar la acción política, lo que nos queda hoy es “actuar”. Actuar políticamente, aunque aún no sepamos muy bien lo que eso signifique. (*) Felipe Rivas San Martín es activista de la Disidencia Sexual y artista chileno. Fundador de la CUDS (Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual), estudia Artes Visuales en la Universidad de Chile. Bibliografía -

Butler, Judith: El Género en Disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Ed. Paidós, Barcelona. 2007. Butler, Judith: Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Ed. Paidós, Buenos Aires. 2002. Butler, Judith: Deshacer el Género. Ed. Paidós, Barcelona. 2006. Carrillo, Jesús: Arte en la red. Ed. Cátedra, Madrid. 2004. Córdoba, David; Sáez, Javier y Vidarte, Paco (Comps.) : Teoría Queer: políticas bolleras, maricas, trans, mestizas. Ed. Egalés, Madrid. 2005. Del Campo Peirano, Andrea Gabriela. Una Historia Desconocida: los albores remotos de una política de salud para regular la fecundidad en Chile, 1915-1938. Tesis para optar al grado de Licenciatura en Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago. 2002.

-

-

-

-

El Diario Ilustrado: Medicina Socialista, sábado 18 de enero de 1936, p.3. Fausto-Sterling, Anne: Cuerpos Sexuados. Ed. Melusina, Barcelona. 2006. Fernández, Josefina; D’Uva, Mónica; Viturro, Paula: Cuerpos Ineludibles. Un diálogo a partir delas sexualidades en América Latina. Ediciones Ají de Pollo. Buenos Aires. 2004.

-

Foucault, Michel: Nacimiento de la biopolítica. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. 2007.

-

Haraway, Donna: Ciencia, Cyborgs y Mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ediciones Cátedra, Madrid. 1995. Hardt, Michael y Negri, Antonio: Imperio. Ed. Paidós, Buenos Aires. 2002. Jiles Moreno, Ximena. De la Miel a los Implantes: Historia de las Políticas de Regulación de la Fecundidad en Chile. Ed. Corsaps, Santiago. Pag. 121. Santiago. 1992. Preciado, Beatriz: Manifiesto Contra-sexual. Ed Ópera prima, Madrid. 2002. Preciado, Beatriz: Género y Biopolítica. Inédito. Preciado, Beatriz: Farmacopornografía. En: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Farmacopornografia/elpepusocdmg/ 20080127elpdmgrep_7/Tes/

-

-

-

Preciado, Beatriz: Testo Yonqui. Ed. Espasa. 2008. Preciado, Beatriz: El Cuerpo Digitalizado. En http://salonkritik.net/0406/archivo/2005/09/el_cuerpo_digit.php MOVILH (Movimiento de Liberación Homosexual): Triángulo Abierto: Revista Histórica del Primer Programa Radial de Lesbianas y Homosexuales en Chile. Santiago de Chile. 1995.

-

-

Valencia Palacios, Marco. Revolución Neoliberal y Crisis del Estado Planificador. El desmontaje de la planificación urbana en Chile. Universidad Central de Chile. Pags. 1518. (Año 2007). En Internet: http://www.ucentral.cl/Sitio%20web%202003/Revista%20Farq/pdf/12_rev_ne oliberal.pdf

-

Wittig, Monique: El Pensamiento Heterosexual y otros ensayos. Ed. Egales. Madrid, 2006.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful