Análisis comparativo El naufragio de sistemas de extinción

del pesquero
(1ª parte)
Eduardo Aragolaza Subinspector-Subjefe Servicio de Bomberos del Ayto. de Vitoria-Gasteiz El Servicio de Bomberos de Vitoria-Gasteiz tradicionalmente ha sido pionero en la aplicación de técnicas de trabajo novedosas, empleando desde hace años en su lucha contra el fuego: alta presión, espumas clase A, técnicas 3DWF, ventilación por presión positiva (VPP) y ultra alta presión. Dentro del Servicio todas estas técnicas tienen defensores y detractores en función de las experiencias que ha acumulado cada uno en los siniestros en los que ha participado, por lo que se hace muy difícil hacer comparaciones entre ellas. Esto nos ha motivado para realizar un estudio comparativo que nos indique la efectividad de las diferentes técnicas, tanto en extinción, como en salvamento.
Para poder realizar el estudio necesitábamos una serie de “incendios” caracterizados, lo más parecidos posible entre ellos y que tuviesen cierta similitud con lo que nos podemos encontrar en un domicilio. Lo más sencillo fue utilizar el contenedor de carga de 12 m modificado, que empleamos para realizar las prácticas de fuego en interior. Para que las pruebas fuesen asequibles y uniformes se montó un “cuarto de estar” realizado con aglomerado de madera de 10 mm y espuma de poliuretano ignifugada para cada una de ellas. Esto permitió que siempre se utilizase la misma cantidad, distribución y geometría de los combustibles. POTENCIA DE UN INCENDIO (TLC) Para facilitar la comprensión de los datos vamos a realizar una breve introducción a un concepto al que frecuentemente se da poca relevancia como es la tasa de liberación de calor (TLC), empleada como traducción del inglés “heat release rate (HRR)”. Potencia = energía / tiempo = julios (J) / segundo (s) = vatios (W) Las materias, al quemarse, emiten una cantidad de energía por unidad de masa, a lo que se llama poder calorífico (ver Tabla 1). La energía calorífica frecuentemente se mide también en calorías, que es la energía necesaria para aumentar la temperatura de un gramo de agua un grado centígrado.

Foto 1. “Cuarto de estar” montado con aglomerado de 10 mm en el interior del contenedor. La espuma de poliuretano se emplea para la alfombra, el tapizado de los sofás y una cortina que está al fondo a la izquierda
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1 julio = 0,24 calorías La tasa de liberación de calor (TLC), se mide habitualmente en Kw o Mw e indica la cantidad de energía que el fuego está emitiendo en un instante. Es lo que realmente nos indica su poder. La TLC dependerá del poder calorífico de la materia que se está quemando, la velocidad a la que se quema y el rendimiento de la combustión. Una combustión perfecta (llama de hidrógeno) no emite humos y una combustión incompleta típica de un incendio emitirá gran cantidad de humos en los que habrá productos de combustión y se perderá una cantidad de masa del combustible que puede llegar al 40% del mismo. Una hoja de periódico arrugada y un pequeño trozo de madera de igual peso tienen el mismo calor de combustión, pero si los encendemos, el primero se consumirá rápidamente haciendo un fuego muy potente que durará muy poco. Potencia máxima desarrollada por algunos fuegos: • 1.000 w fuego de cocina doméstica. • 20.000 w caldera de calefacción de vivienda a gas. • 3.000.000 w incendio de habitación pequeña. En los incendios reales este parámetro solo se puede estimar por experiencia o comparación. Se mide experimentalmente en recintos acondicionados como calorímetros, que en algunos casos tienen el tamaño de una habitación y en el interior de los cuales se queman diversos objetos o grupos de objetos para monitorizar los parámetros de la evolución de su incendio. CÁLCULO DE LA POTENCIA CALORÍFICA DEL CONTENEDOR Para caracterizar el incendio tipo empleado es de utilidad conocer su potencia. Potencia = energía / tiempo Vatios (W) = julios (J) / segundos (s) No es posible utilizar la fórmula normal para el cálculo de la potencia ya que si queremos trabajar con combustibles sólidos como los que nos encontramos en una vivienda es muy difícil determinar con precisión la velocidad a la que se está quemando el combustible, además es variable, la pérdida de masa en los humos es muy difícil de
Foto 2. Un momento de la extinción con espuma

medir y por tanto únicamente podemos hacer una estimación. En este estudio utilizaremos el anexo técnico de “Flash-over. Desarrollo y control” de José Miguel Basset Blesa y las tablas de poder calorífico de los materiales del Reglamento de Protección Contra Incendios en Establecimientos Industriales. En nuestro caso la aproximación se considerará suficiente, ya que el resultado del estudio, al ser comparativo, dependerá principalmente de que el comienzo de la extinción se realice en todos los casos en el mismo momento de desarrollo del incendio, siendo menos importante la exactitud al saber la potencia exacta desarrollada en ese momento por el contenedor. Las dimensiones del contenedor son: (L x A x H) 10,5 x 2,35 x 2,35 m dado que la modificación ha incluido reducción de la longitud, y tiene una puerta de 2 x 1 m. En el desarrollo de fuego podemos ver que su potencia máxima está limitada por la ventilación, por lo que aplicando la fórmula: W(máx) = 1.500 A √h Donde: A = superficie de las aberturas en m2. h = altura promedio de las aberturas en m.

Tabla 1. Poder calorífico de diversas sustancias
Materia Aceite Acetileno Butano Carbón Gasóleo Madera Metano Monóxido de carbono Poliéster Polietileno Propano Resina de pino MJ/kg 42 50,2 46 31,4 42 16,7 50,2 8,4 25,1 42 16 42

Nota: Datos extraídos del Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales, donde podemos encontrar más ejemplos. MJ = 1.000.000 julios

Nos da que tenemos una potencia máxima de 1.500 x 2 x 1 = 3 Mw. COMBUSTIBLE EMPLEADO Para fabricar cada cuarto de estar, se ha empleado la siguiente cantidad de material: • 7 tableros de 1,22 x 2,44 x 0,01 metros de aglomerado (0,208 m3), 8 x

El efecto del agua en los gases de incendio dependerá del uso que hagamos de ella l
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como nivel 1, ya que este nivel llega hasta los 425 MJ/m2 y el resultado de nuestros cálculos es 227 MJ/m2. EFECTO DEL AGUA Antes de hablar de los sistemas a evaluar queremos hacer un pequeño estudio teórico sobre la capacidad de enfriamiento del agua, ya que es su principal propiedad extintora, cosa que nos ayudará a comprender los fenómenos que observemos en el contenedor. Un gramo de agua necesita aproximadamente 1 caloría (4,1868 julios) para elevar su temperatura 1 grado y necesita 540 calorías (2.260 J) para evaporarse. Si partimos de agua a 20ºC y llegamos a vapor a 100ºC (en la práctica el vapor se calentará por encima de esa temperatura) se habrán absorbido aproximadamente 2.600 kJ por litro, lo que es lo mismo que decir que teóricamente y aprovechando el 100% del agua (cosa en la práctica imposible) se puede dominar un incendio de 2,6 Mw con un caudal de 60 l/min (1 l/s). Por otra parte, el efecto del agua en los gases de incendio dependerá del uso que hagamos de ella, ya que si la optimizamos podemos producir un efecto de concentración de gases y elevación del plano neutro en un incendio y si empleamos demasiada o enfriamos con ella paredes o techos no combustibles puede producir un exceso de vapor negativo para las posibles víctimas y los intervinientes. Si aplicamos agua muy pulverizada sobre el volumen de gases que nos encontramos en el fondo del contenedor, que es donde la temperatura es más elevada, con pulsaciones muy cortas, podríamos conseguir un efecto positivo ya que: • La ley de Charles nos dice que V/T = constante, cuando la presión no varía, luego si podemos pasar la temperatura del fondo del contenedor de 700ºC (973 K) a 200ºC (473K) produciremos una contracción de volumen de aproximadamente 50% en los gases del incendio. • Una lanza que tenga un caudal de 200 l/min tendría un máximo teórico para atacar un fuego de hasta 8 Mw y una pulsación de 0,5 s arrojaría 1,7 l produciendo 2.890 litros de vapor.

Foto 3. Fotografía del equipo de ultra alta presión empleado

1,00 x 0,04 metros de goma espuma total 0,32 m3. • 2,00 x 0,20 x 0,03 metros madera de pino (de tabla de encofrar) total 0,012 m3. • Pintura y 4 pastillas iniciadoras, cuya aportación se considera irrelevante. Cabe pensar que la densidad de los paneles de aglomerado estará entre 700 y 650 kg/m 3 y la de la espuma sobre los 25 kg/m3. Es decir, unos 160 kg de madera y unos 8 kg de espuma. CÁLCULO DEL PODER CALORÍFICO Y RIESGO INTRÍNSECO Siguiendo la fórmula de cálculo de riesgo intrínseco, el poder calorífico de los materiales combustibles es: Madera: 160 kg x 16,7 MJ/kg = 2.672 MJ

Espuma: 8 kg x 25,1 MJ/kg = 201 MJ Total: 2.873 MJ El área del contenedor es: 10,5 x 2,35 = 24,7 m2 Luego la carga térmica ponderada es: (2.873/24,7) 1,30 x 1,5 = 227 MJ/m2 El riesgo de activación en una sala de estar lo hemos evaluado como 1,5 y la peligrosidad de los combustibles siguiendo la recomendación de la guía técnica de aplicación del Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales en 1,30. Y por tanto el nivel de riesgo intrínseco: Es bajo nivel 1. En realidad da una cantidad muy inferior a la establecida

Diámetro de la gota
Gráfico 1. Relación entre la superficie específica y el diámetro de las gotas

Insistimos en que estos son los datos máximos teóricos que no se van a dar, pero sí podemos ver que es realista ata-

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que una de baja que haga gotas más gruesas con menor velocidad. El Gráfico 1 representa la relación entre el diámetro de las gotas y su superficie específica (por unidad de masa). SISTEMAS A EVALUAR Se pretende evaluar los siguientes sistemas: Alta presión con aplicación de técnicas 3DWF (aplicación tridimensional del agua pulverizada) Los materiales a emplear son: una autobomba del Servicio con alta presión y tendido de manguera flexible plana de 25 mm con lanza de tres efectos, diseñada para baja presión pero capaz de soportar la alta. La bomba en ningún momento sobrepasará los 30 bar. Un equipo de tres personas, entrenado en la utilización de esta técnica tratará de: • Realizar pulverizaciones cortas de agua para contraer la capa de gases calientes elevando el plano de presión neutra mejorando las condiciones ambientales del interior del contenedor, para después penetrar en el interior y rociar directamente los combustibles, tratando de detener la pirólisis y extinguir el fuego. Para ello deberán emplear la menor cantidad de agua posible y mojar superficies calientes que no estén pirolizando para evitar la formación de vapor de agua en exceso. Baja presión con técnica tradicional y manguera de 25 mm Los materiales a emplear son: una autobomba con baja presión, 40 m de tendido de manguera flexible plana de 25 mm y lanza de 3 efectos. La presión en bomba será de 10 bar. Un equipo de tres personas utilizará chorro de ataque para penetrar en el contenedor y extinguir el fuego. En la utilización del agua con esta técnica las gotas de agua serán mayores que con la anterior, teniendo mayor capacidad de penetración. Evitar mojar las paredes será sensiblemente más difícil que con la anterior. Baja presión con instalación de 45 mm Se realiza una prueba análoga a la anterior pero con manguera y lanza de 45 mm.

Foto 4. Situación de los termopares y cableado al registrador de datos

car con esa lanza un fuego de menos de 3 Mw (contenedor) y es posible que el efecto del enfriamiento sea superior al de producción de vapor y por tanto conseguir esa contracción de gases y elevación del plano neutro. Las técnicas que enseñan a los bomberos a realizar este efecto se conocen generalmente como 3DWF en el mundo anglosajón, ya que se basan en utilizar agua (water) pulverizada (fog) que se evapore en un volumen (3D) sin mojar las paredes. Esto se consigue con un entrenamiento específico y una pulverización adecuada. El agua intercambia calor con su entorno en su superficie, por lo

que cuanta mayor superficie por litro mayor capacidad de enfriamiento, y por lo tanto, cuanto más pulverizada se encuentre, más se acercará a su máximo teórico. Pero por otra parte las gotas muy pequeñas tienen muy poca masa y por lo tanto muy poca energía cinética cuando salen de la lanza, por lo que pierden capacidad de penetrar en el fuego y por tanto de ejercer su función. El compromiso entre ambas cosas se estima sobre 0,3 mm de diámetro de gota. Lógicamente esto varía mucho en función del material que empleemos, ya que una lanza de alta presión que pulverice a 0,2 mm y proyecte el agua a mayor velocidad tendrá más capacidad

Esquema de colocación de los termopares. Finalmente por comodidad se pusieron en el lateral opuesto al de la imagen aunque a las distancias marcadas en la imagen, de modo que el fuego se inicia en el lado opuesto al que se encuentran
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Espuma de baja expansión Los materiales a emplear son: una autobomba con baja presión, una manguera flexible plana de 20 m y 70 mm, tras la que se coloca un proporcionador tradicional al 3% y espumógeno clase “A” y tras él dos mangueras de 45 y la lanza. No se coloca el proporcionador en el último tramo de manguera por no considerarlo operativo para facilitar el movimiento de la dotación, compuesta por un equipo de tres personas. CAFS (compressed air foam system), Sistema de espuma de aire a presión Para ello se utiliza un vehículo del Servicio que trabajará en las siguientes condiciones: • 10 bar de presión de agua. • 8 bar de presión de aire con lanza cerrada. • 3 bar de presión con lanza abierta. • Espuma seca (50 l/min de agua). Dadas las peculiaridades de los CAFS el sistema se pone en marcha y se estabiliza antes de comenzar la extinción de modo que el equipo humano atacará el fuego con las mangueras en carga, lo que en este sistema representa una acumulación de energía en las mangueras que tienen espuma con aire a 8 bar en el momento de iniciar el ataque. Dado que este sistema no proporciona protección al interviniente, la extinción se realizará desde la entrada del recinto sin penetrar en el interior del contenedor y atacando directamente los materiales en pirólisis, olvidándonos de los gases calientes. Ultra presión Se empleará un equipo compacto con bomba de pistones capaz de suministrar un caudal máximo de 25 l y una presión máxima de 250 bar, con la lanza y manguera de serie facilitada por el fabricante. Las gotas con esta técnica serán sensiblemente más pequeñas, tratando de compensar con su pequeño tamaño el menor caudal del sistema y la falta de energía cinética con una lanza más larga y con una mayor velocidad de salida de las gotas. Este sistema hoy se utiliza en las UCEIS, Unidades Comarcales de Extinción de Incendios y Salvamento de Álava en núcleos de población que no permiten el empleo de un camión de bomberos. LA TOMA DE DATOS Para poder evaluar lo que está sucediendo en el interior del contenedor se

Temperatura

Tiempo (min)
Quema 1ª

Temperatura

Tiempo (min)
Quema 2ª

Temperatura

Tiempo ajustado
Comparativa quema 1 y 2

Temperatura

Tiempo (min)
Comparativa quema 2 con curva ISO

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sada respecto de la 2ª, pero una vez comienza la elevación brusca de las temperaturas previa a la aparición del flash-over su pauta es la misma. Se estima que el punto adecuado para intervenir es cuando el termopar 2 alcanza los 600ºC, ya que el fuego está suficientemente desarrollado como para ver realmente la efectividad de los sistemas a evaluar y todavía hay esperanzas para las posibles víctimas que estén en el recinto. Quema 1ª En esta quema la subida brusca de temperaturas se retrasa considerablemente, dándose la circunstancia de que incluso al sobrepasar el minuto 11 la temperatura desciende. Aunque en ese momento pensamos en la posibilidad de suspenderla, finalmente decidimos dejar que evolucionase normalmente sin ninguna intervención, comprobando que en el minuto 40 se producía el ascenso de las temperaturas hacia el flash-over, pasándose en menos de 3’ de los 150ºC a sobrepasar los 600ºC en los termopares 2 y 3, alcanzándose un máximo de 840ºC en el 1 (antes de su colapso) y 738ºC en el 2. Quema 2ª A la vista del desarrollo de la 1ª quema en la segunda se utilizó una fuente de ignición más fuerte. Se usaron más pastillas. La segunda quema llegó al flash-over mucho antes, ya que a los 7’ se llegaba a los 200ºC y a los 11’ se sobrepasaban los 700ºC. La curva resulta más ancha porque la referencia de tiempos es distinta, pero la duración de los fenómenos significativos es muy similar. Una vez ajustamos en la gráficas los tiempos, la curva de la quema 1 se ve más ancha y podemos comparar los resultados de ambas quemas. Como decíamos la pauta de desarrollo del fuego parece suficientemente similar para considerarlo aceptable a nuestro objetivo. Nos parece muy importante reseñar que un escenario que puede ser el de cualquier habitación de un domicilio puede entrañar un importante peligro potencial para sus ocupantes y para los bomberos, ya que el riesgo de que se produzca un flash-over y un fuego de gran potencia no guarda una relación directa con la carga de fuego que haya

Foto 5. Turno 2º de los Bomberos Municipales de Vitoria-Gasteiz, que ha construido los muebles, llevado a cabo las quemas y tomado los datos, realizando un impecable y entusiasta trabajo y figurando únicamente con foto en este artículo por deseo expreso. Al autor corresponde únicamente la promoción de la idea y la redacción del artículo

realizaron las siguientes acciones: • Colocar 8 termopares tipo “K”, que se distribuyeron según se indica en la Foto 5. La situación de los termopares responde al intento de evaluar las posibilidades de supervivencia de alguien que estuviese en pie, agachado o tumbado. • Se midió el monóxido de carbono. Para ello un bombero provisto de EPI con ERA y dos medidores se situó en el interior del contenedor. Las impresiones y visión de este bombero también serán muy importantes para la evaluación del resultado. • Se tomaron fotografías y se grabó en vídeo. • Se estimaron tiempos y caudales. Aún siendo una información muy importante, no se considera posible con los medios de los que disponemos ir más allá de la mera estimación, ya que la técnica pulsante no permite la estabilización del sistema necesario para hacer una medición fiable y es tan rápida que tampoco permite una buena medición de tiempos; por otra parte, el funcionamiento de los CAFS hace que

la extinción se produzca prácticamente con el agente acumulado en el tendido, por lo que también es muy difícil incluso de estimar. ANÁLISIS DE LAS QUEMAS 1 Y 2 – DETERMINACIÓN DE PUNTO DE INTERVENCIÓN En las quemas 1 y 2 se pretendió ver si puede conseguirse un resultado razonablemente uniforme y determinar el punto en que debe comenzar la extinción. En ambas quemas las lecturas del termopar 1 tuvieron que ser eliminadas, debido a que el calor radiante procedente del contenedor produjo un cortocircuito en los cables que lo unían con el registrador de datos al llegar a los 800ºC y las lecturas perdían significado. En opinión de los participantes, a la vista de las lecturas de los termopares sí podemos estimar que los resultados son suficientemente similares, ya que las curvas de temperatura tiempo de ambas quemas son muy parecidas, si bien la de la 1ª quema está muy retra-

El riesgo de que se produzca un flash-over y un fuego de gran potencia no guarda una relación directa con la carga de fuego que haya en el interior l
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Fotos de la Quema 2

Inicio de la quema

Minuto 3. El fuego tiene cierta consistencia. Sólo el termopar 2 detecta cierta elevación de la temperatura (50ºC)

Minuto 7. Formación de una clara estratificación y visión del plano de presión neutra. T-2=222ºC, T-3=81ºC, T-4=46º

Minuto 9. Aparición de las primeras llamas en el plano de presión neutra. T-2=306º , T=3=148ºC, T4=63ºC

Minuto 10. Elevación brusca de temperatura y comienzo del flash-over. T-2=476ºC, T-3=248ºC, T-4=78ºC Flash-over desarrollado. Retirada de la cámara de video. Combustión dominada por la disponibilidad de aire. T-2 y T-3 temperaturas superiores a 700ºC. T-4 superiores a 400ºC.

Minuto 14. Comienzo del decaimiento. Vuelve la combustión dominada por el combustible al haber suficiente ventilación para el fuego desarrollado. T-2 y 3 siguen marcando temperaturas superiores a los 700ºC y T-4 superiores a los 400ºC

Minuto 17. Decaimiento. T-2 y T-3 temperaturas superiores a 500ºC, T-4 superiores a 300ºC

en el interior, en este caso evaluada como de riesgo bajo. Por supuesto tiene relación con la duración del fenómeno, ya que de haber habido una carga de fuego importante, el tiempo que la curva se hubiese mantenido en el punto más alto habría sido proporcionalmente más largo, con el consiguiente daño a los

edificios. Pero de cara a la seguridad de las personas y los bomberos conviene no perder de vista que el fuego de máxima potencia posible en un local puede darse con una carga de fuego normal en una vivienda. Una estructura puede sufrir más o menos daños conforme el calor va penetrando en su interior, pero para

una persona lo vital es el momento en el que se alcanza el punto en el que no puede sobrevivir por la existencia de gases y calor. La duración del fenómeno tiene mucha menos relevancia l En la segunda parte de este artículo se aportará el resultado de las pruebas realizadas.
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