You are on page 1of 4

Boletín del Club de Lectura EL GRITO

Temporada 9 / Octubre 2011. Número 130
http://clubelgrito.blogspot.com También en Facebook y Twitter

El misterio de la casa aranda

Jerónimo Tristante
e decía el autor, en una charla que mantuvimos hace poco, que el Madrid decimonónico le parecía una ciudad fascinante: los teatros, los cafés, las tertulias, la política, los toros, que todo aquello le atraía y, en efecto, esta novela de misterio está ambientada en el Madrid de finales del siglo XIX, y tendría que decir que muy bien ambientada, pues con el protagonista vamos a adentrarnos en los salones de la alta sociedad y de las tertulias de los cafés, donde con vehemencia hablaremos de política, y de toros (en especial de las dos figuras del toreo que entonces tenían dividida a la sociedad madrileña); el lector conocerá, por tanto, el clima social y político de la época, e incluso nos iniciaremos en la investigación criminalista y criminológica. Pero también nos llevará a los bajos fondos, a esas costumbres tan arraigadas en la alta sociedad de la época, que conocimos gracias a "Lo que el viento se llevó". Se trata de una novela de asesinatos sin resolver y de misterios que permanecen latentes más de cien años, durmiendo, aguardando que alguien los despierte, como es el caso de la casa de la actual familia Aranda, donde una mujer mató a su marido tras leer unos párrafos de "La divina comedia", hecho que se reproduce varias décadas después y, una tercera vez, en la actualidad, transcurridos diez años desde el anterior intento. Y es

M

en este momento cuando interviene el personaje principal de la novela, el subinspector Víctor Ros, que nos ha sido presentado a lo largo de los primeros capítulos, mezclando el presente con el pasado, algo que para mí, hace brillantemente Jerónimo Tristante. Y es a partir de estos primeros momentos cuando el lector ya no va a encontrar tiempo para abandonar la acción, el misterio, el ir hacia un lugar y hacia otro de Madrid, recorriendo los trazados de calles y de lugares que ya empezaban a ser oscuros con el cambio de los tiempos. Hay momentos de la lectura de esta novela en que me creía estar leyendo alguna de las aventuras de Sherlock Holmes, y esto lo digo como un cumplido. Es con las aventuras creadas por Conan Doyle con las que más he disfrutado nunca de la novela de misterio, y Jerónimo Tristante en "El misterio de la casa Aranda" tiene momentos sublimes. Misterios rodeados de una alta sociedad decadente, entregada al vicio y, en ocasiones, en busca de nuevas experiencias que den sentido a una vida en la que todo les había sido regalado. Y descubriéndonos todo eso, un joven detective, representando a los nuevos tiempos que se avecinan, que finalmente desenmascarará a los responsables de los reiterados asesinatos de prostitutas, aunque ello represente más muertes, algunas inesperadas;

y que por fin encontrará el misterio de por qué las mujeres que leen "La divina comedia", en una casa de la calle San Nicolás, entran en trance y asesinan o intentan asesinar a sus maridos. Os puedo asegurar que deseo la aparición de la siguiente aventura de Víctor Ros.
Francisco Javier Illán Vivas http://libros.ciberanika.com/letras/t/p03559.htm

• • • •

El tesoro de los nazarenos (2009) 1969 (2009) Página 2 El enigma de la calle Calabria (2010) El valle de las sombras (2011)

T

Datos biográficos
Jerónimo Salmerón Tristante (Murcia, 1969) estudió Ciencias Biológicas en su ciudad natal, vive en Molina de Segura y trabaja actualmente como profesor de enseñanza secundaria en Las Torres de Cotillas, actividad que compagina consu gran pasión, escribir. Publicó en 2001 su primera novela, Crónica de Jufréy en 2008 el primer caso del detective Víctor Ros, El misterio de la casa Aranda,ambientada en el Madrid de finales del siglo XIX, una obra que tuvo muybuena acogida por parte de los aficionados a la novela de misterio. La segunda entrega de la serie protagonizada por Víctor Ros es El caso de la viuda negra, yla tercera entrega, El enigma de la calle Calabria. Ha sido traducido al italiano,al francés y al polaco.

ras unos capítulos que sirven de presentación, llevando al protagonista de su presente policial a su pasado como prometedor ladronzuelo e incluso menciona de pasada un futuro que quizá resta dramatismo a la trama, pues sabemos que Victor Ros va a sobrevivir, comienza una historia que pronto provoca una sensación de déjà vu. Para quien haya leído algunas novelas del género pronto se hace evidente un homenaje, que parece deliberado, al Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, con su correspondiente Watson en la figura de Alfredo, policía mayor que le acompaña y admira sin reparos sus métodos deductivos. En la actualidad, quizá debido a las reiteradas imitaciones de los métodos holmesianos por autores posteriores, estos ya no funcionan ni sorprenden como lo hicieran hace más de un siglo, por lo que en ocasiones las muestras de entusiasmo de su compañero Alfredo casi hacen sonreír, al igual que presentar al protagonista como un precursor de la medicina forense bajo los auspicios de su mentor, el aristocrático Don Alberto, Conde de Razes. La novela también tiene muchos paralelismos con las obras de Anne Perry protagonizadas por el inspector Thomas Pitt (sobre todo la primera, "Los crímenes de Cater Street", 1979), desde un protagonista humilde que ha de resolver un caso en la alta sociedad y se interesa, aparentemente sin esperanzas, por la hija de las personas que investiga, hasta el trasfondo histórico que se utiliza como base de los casos. Quizá sea la recreación del Madrid de 1880 lo más logrado de la novela, con anécdotas interesantes y entretenidas a las que se podría poner un "pero", y

Obras:
Hasta el momento ha publicado siete novelas, la primera con su nombre completo, la segunda como Jero Salmerón y el resto como Jerónimo Tristante:
• • • •

Crónica de Jefré (2003) El rojo en el azul (2005) El misterio de la casa Aranda (2008) El caso de la viuda negra (2008)

es que en demasiadas ocasiones parecen pegotes que poco o nada tienen que ver con la trama principal, como que el protagonista va a tal o cual sitio y conoce a uno u otro personaje real de la época. Hay una ocasión, cuando Víctor y Alfredo asisten a una corrida de toros, que la anécdota, bien narrada y con cierta agilidad en los diálogos, se ve lastrada por el tono explicativo que utiliza el autor, quien desaprovecha la oportunidad de presentar de forma vívida a un personaje del que, además, ya resalta antes (y después) que tiene pasión por los toros y un torero en concreto, y por su nieta. Demasiadas veces da la impresión de que el autor no confía en su capacidad de hacerse comprender, o en la de quien lee, insistiendo una y otra vez en explicar como es o deja de ser Víctor Ros, de quien se sabe lo brillante que es y su gran mérito sobre todo porque el narrador (autor) lo dice, sin dar la opción de que cada cual se haga su propia composición de este y los demás personajes y de los sentimientos que le despiertan. También se insiste varias veces en hacer un listado de posibilidades y misterios por resolver en un intento poco afortunado de crear intriga sobre cosas que no la tienen. Quizá debido a que se da todo explicado y mascado, los diálogos resultan fríos, superficiales, en su mayor parte meros vehículos para desarrollar los casos, excepto en un par de conversaciones entre Víctor y su adorada Clara, donde la joven demuestra tener más personalidad e inteligencia de lo que el policía pensaba. Cuando se han leído muchas novelas de misterio resulta muy difícil sorprenderse ante la revelación de la identidad del asesino, puede ser por eso que el autor decida dividir la responsabilidad entre varios personajes, siempre

habrá alguno, pese a lo limitado del elenco, cuya culpa resulte inesperada. Sin embargo, este recurso deja pocas opciones en cuanto a la forma de resolución de cada subtrama, que en esta novela se limita a lo más utilizado. Nada menos que tres personajes deciden confesarse ante Ros, uno detrás de otro, y explicarle sus motivaciones, desde el clásico "te lo cuento porque luego voy a matarte y de paso presumo de inteligencia superior" (de cuya implicación no se da ninguna pista), al que pretende justificar lo que ha hecho (narrando en inapropiada primera persona y con todo lujo de detalles el origen de su conflicto en lo que parece un nuevo homenaje al Conan Doyle de, por ejemplo, "Estudio en Escarlata" al incluir una narración dentro de otra) o quien busca su aprobación (y es, casi, el sospechoso más obvio). Algunas incongruencias del protagonista, como dar información privilegiada a un personaje convirtiéndole automáticamente en sospechoso, la previsibilidad de lo que va a suceder a otros, o la insistencia en explicarlo todo por parte de un narrador que en demasiadas ocasiones no deja alternativas para la visualización de sus protagonistas, sumado a una forma de narrar convencional en la que lo más destacable es la recreación histórica, hace de esta una novela entretenida y fácil de olvidar.

http:// reginairae.blogcindario.com/2007/11/00461-elmisterio-de-la-casa-aranda-de-jeronimo-salmerontristante.html

A

mbientada en el convulso Madrid de finales del siglo XIX, El misterio de la casa Aranda está protagonizada por Víctor Ros, un joven investigador policial de

pasado delictivo y tremenda astucia cuyos métodos deductivos, basados en la defensa del racionalismo

cionalismo y en la aplicación de los principios positivistas, remiten inevitablemente a los del más famoso detective que haya dado la literatura. El recuerdo de Sherlock Holmes, de hecho, está presente de forma continua en la novela a través de su personaje central, tanto en su método resolutivo como en su forma de impresionar a los demás con sus capacidades de deducción. Donde los demás sólo ven una simple mancha o una insustancial arruga en la ropa, Ros es capaz de observar un indicio fundamental capaz de convertirse en generador de conclusiones. Compuesta en un tono costumbrista amable y didáctico, la obra -primera incursión de Jerónimo Tristante en el género policiaco- no se limita, sin embargo, a ser un pastiche de las aventuras del investigador de Baker Street. A su componente de misterio -planteado con tanta solvencia como para mantener siempre constante la atención lectora, aunque resuelto de forma un tanto inverosímil, quizá por el empeño en buscar lo inesperado para sorprenderla novela suma su valor histórico. Bien documentada y escrita con solvencia, El misterio de la casa Aranda recrea diversos escenarios del Madrid decimonónico, desde los salones de alta sociedad y los ambientes intelectuales de los cafés hasta los burdeles y las callejuelas repletas de rateros, y puede ser leída como la crónica de un tiempo inquieto en el que en España todo, desde la política hasta la tauromaquia, parecía estar dividido en sectores irreconciliables. Subinspector de una brigada especialmente creada para combatir el crimen, Víctor Ros habrá de enfrentarse a dos casos que le llevarán por todos los rincones de la capital y que pondrán a prueba sus aptitudes detectivescas. Así, se verá enfrentado a los crímenes de un asesino en serie que mata a prostitutas empleando siempre el mismo modus

operandi -y por el que sólo Ros parece preocuparse, dado que, según las fuerzas policiales, "hay que proteger a la gente decente y no a la chusma indeseable"- y al extraño misterio que rodea la casa que da título a la novela, donde diversas mujeres en diferentes épocas y circunstancias atacan a sus maridos al entrar en estado hipnótico tras leer determinados párrafos de La divina comedia. Ayudado por Alberto Aldanza, un extraño personaje de la alta sociedad que le enseña los métodos de la entonces incipiente Medicina Forense para poder aplicarlos en la resolución de los casos, el detective protagonista solucionará los dos enigmas utilizando su capacidad racional y su conocimiento de las rutinas de la investigación científica. De fácil lectura, la obra sólo se ve lastrada por la mirada inocente y estereotipada que el autor proyecta sobre diversos personajes, meros muñecos movidos por una única pulsión, simples protagonistas de una pieza cuyo retrato se limita a encajar con tópicos prejuicios novelescos: policías malvados, violentos y alcohólicos, prostitutas enamoradizas al estilo de las de las novelas rosa y, sobre todo, un protagonista demasiado ejemplar como para poder resultar del todo creíble. Es en estas construcciones maniqueas, explicables quizá como guiño a una forma concreta de hacer literatura histórica, en las que más se echa de menos el dramatismo y la sórdida realidad que acostumbran a destilar las obras del género. A pesar de ello, la novela es recomendable por afrontar y salir airosa del reto, poco habitual en las letras españolas, de hacer policiaco histórico, por su notable descripción del Madrid del siglo XIX, por hacer de su lectura un ejercicio entretenido y ameno y por el perenne mantenimiento de una intriga resuelta sin engaños ni trucos.
http://www.europolar.eu/ europolarv1/10_lecture_jeronimo_tristante_esp.htm