LA ESCUELA Y LA ESCRITURA

Profesor Evaristo Velasco Álvarez

Escribir es una actividad muy importante, porque obliga al escritor a manifestar sus pensamientos y sus ideas en torno a algún tópico, el cual seguramente será de gran importancia para el autor, porque representará su creación, pondrá al descubierto su alma y dará a conocer el alcance de la persona misma a través de dejar plasmado su pensamiento en palabras que, sin duda, serán buscadas y encontradas por las ávidas miradas de todo el mundo. La fructificante actividad de escribir nos permite mencionar lo que no hemos podido decir, sin interrupciones y sin censura anticipada. Nos permite reflexionar las mejores palabras para que nuestros pensamientos lleguen a donde tienen que llegar, con el contenido que nosotros les hemos querido imprimir. Así pues, escribir no es tan solo poner varias palabras unidas y mencionar a través de la escritura, lo que se nos ocurra; es algo más profundo. Tiene que ver con nuestros anhelos, con nuestra concepción cosmogónica de la vida, con nuestro personal desarrollo humano, con nuestros atavismos y con nuestros temores, miedos y claridades. De verdad que puedo decir, sin temor a equivocarme, que escribir nos trasporta al mundo de la abstracción, pero el mundo que nosotros queremos construir. Nos lleva sin etapas, hasta el centro mismo de nuestro yo interno. Ahí, donde cada uno de nosotros puede conversar sin maquillajes con su yo interno, donde las palabras surgen sin pensarlo, pero que representan nuestra personalidad. Los docentes de mi patria, los dedicados a la noble labor de arrancar de la ignorancia y de las falsedades de lo especulativo a los ciudadanos del futuro; con todo su ser buscan que los alumnos creen sus propios escritos, los ejercitan para que desarrollen esta importantísima comunicación con nuestro interior y con nuestro exterior. Todos los días los alumnos salen de las aulas con conocimientos y con aprendizajes nuevos o más avanzados, los que sería importante reconocer que debemos auxiliar los padres a fomentar y a promover. En la escuela, los alumnos hacen siempre su mejor esfuerzo, el cual muchas veces ni es entendido ni apreciado por nosotros como padres de familia. Ellos, nuestros hijos, estarán contrastando sus ideas con las nuevas ideas y los nuevos conceptos que los docentes de México, les hacen entrega, y con su guía, irán construyendo su estilo propio, su personalidad escritora, su modo de expresión abstracta hacia el exterior; y estaremos encontrándonos con los ideales, las angustias, los anhelos y los temores de nuestros hijos, y podremos apoyarles y en su concreción saludable. Así entonces, con la actividad tan increíblemente gratificante de escribir, estaremos unos, como padres de familia, apoyando, aplaudiendo, disfrutando de los escritos de nuestros hijos; mientras que los otros, nuestros hijos, estarán entregando al mundo sus

mejores pensamientos, sus anhelos más significativos, sus ansias y afanes mejores. Y los mejor es que es: ¡GRATIS! No nos costará nunca un solo centavo, sino sólo el placer de escribir. Creo mi deber, mi primera obligación, el promover estas ideas con todo el pueblo de México, porque si logramos que los mexicanos hagan de la escritura un modo propio y común de expresarse, estaremos en vías de alcanzar pronto el desarrollo del intelecto, de la abstracción creativa, de la contrastación de las ideas, de hacer de la palabra escrita la mejor forma de expresión. Si usted, amable lector, se sumara a esta iniciativa, seguramente que sus hijos, su familia, su entorno entero, le agradecerán todos los esfuerzos que desarrolle, y de esa manera estaremos todos juntos buscando y encontrando los mejores ideales del pueblo de México y con ello, los posibles proyectos y las posibles actividades para lograr el anhelado avance de un pueblo del tercer mundo a un pueblo desarrollado, y con ello, sin duda alguna lograremos ¡que viva México!
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