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ANFITRIÓN

El diccionario de la lengua española define la palabra Anfitrión como a la “persona o entidad que recibe invitados en su casa, empresa o en su país”. En los actos privados determinará el protocolo que se debe seguir en cada momento y en los actos públicos, los pasos que están normados por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Por lo que cuando se trata de colocar a los invitados, sirve mucho conocer, algunas reglas de ceremonial y protocolo. Una persona suele organizar a lo largo de su vida, diferentes eventos, ya sean familiares: Un aniversario de bodas, una fiesta de 15 años o alguna reunión de trabajo: Un ascenso en él mismo o simplemente una reunión con el motivo de conversar y compartir con los amigos. Por lo tanto tenemos que saber cómo movernos en nuestro rol de anfitrión, primero haremos una lista de invitados y elegir los sitios que ocuparán cada uno de ellos, en estos casos no está mal saber algunas normas clásicas de protocolo ya que nos puede servir de guía a la hora de acomodarlos. Cuando armemos la lista de invitados, trataremos de hacerla de forma homogénea, es decir, seleccionamos personas que tengan cierta afinidad en cuantos a gustos, conversaciones, y de esta manera la reunión se tornará agradable para todos las invitados. Un detalle importante es evitar sentar juntas a dos personas que se sabe de antemano que no se llevan bien, sobre todo cuando el número de invitados es limitado. Otro detalle es sentar a las parejas separadas para así no concentrar las conversaciones entre las mismas. No es bien visto sentar a las mujeres en una esquina de la mesa, y es preferible sentar dos hombres juntos y no dos mujeres. Si se utiliza un criterio por edad, las personas mayores tienen precedencia sobre las más jóvenes. Incluso, las personas de mayor edad, tienen una cierta precedencia sobre el sexo femenino, en determinados casos. Por eso decimos que la edad es un “valor añadido” a la hora de establecer un orden en la mesa para los invitados. Los niños, si los hay, se sientan juntos en la mesa en una parte reservada para ellos, o, si es posible, mucho mejor en una mesa aparte para ellos, de esta manera se podrá charlar animadamente sin tanta interrupción, todo de acuerdo al evento que se haya realizado. Como se indicó al principio del artículo estas son algunas de las reglas, de las tantas que hay, y son solamente una guía en la que podemos basarnos, pero, cuando es un acto privado, entonces ahí nosotros como anfitriones estableceremos el orden de colocación en función de las preferencias, criterios y conocimientos de las personas invitadas. El fin principal es pasar una velada agradable con nuestra gente y así nuestro espíritu se sentirá halagado como anfitrión y nuestros invitados se irán satisfechos y querrán volver a nuestro hogar.