You are on page 1of 5

Muchos números, poca lógica.

En rápido desglose de formas y fondos, la nueva ley 30 sitúa la educación superior en una equiparidad con lo privado, omitiendo las diferencias de necesidad social que deben haber, entre lo público y lo privado permitiendo una mutación de la primero a la segundo, al idealizar los fines del sector privado en una finalidad de interés público. El artículo 4 modifica parte de los principios de la educación superior, agregando que la educación superior debe responder a las necesidades de la sociedad en sus contextos regional y nacional, obviamente dictados por la dinámica del progreso económico, afectando así la universalidad de la universidad. Pensemos en un futuro incierto para la literatura y las artes que no funcionan bajo la dinámica de un progreso occidental. El tecnicismo invasivo se traslada a la visión del individuo, en el artículo 7 se cambia el condicionamiento de ingreso a la educación superior; de la necesidad de “capacidad” del individuo se pasa a la necesidad de “competencia”; mientras las capacidades son autónomas, dictaminándose desde el estudio y la individualidad, las competencias son variables y se dictaminan con el entorno, nombrado aquí como el afán de progreso y desarrollo económico, y bajo un marco de competencia ultra liberal. El entorno del país: una globalización cultural y económica en un ultra liberalismo competitivo (art 127 y 128). De nuevo la sistematización de progreso, continúa desarrollándose en el articulo 18 # a. dando la pauta formativa como una responsabilidad de asumir los fines correspondientes al individuo en formación, lo que quiere decir, un encasillamiento en mascaras de profesión; esto traería la exclusión de la cátedra de humanidades del contexto de “ingeniería” o mas técnica en programas como “derecho”.

La segura continuidad de la universidad estatal depende de la vigencia del artículo 19 de la ley de 1992, por lo menos en cuanto a la garantía de que las

universidades estatales que así lo son, lo continúen siendo. La falta de requisitos para serlo no agrede la calidad de la educación, lo que agrede la calidad es que al entrever la ineficacia o un órgano estatal ineficaz, no debe clausurar y liquidar, sino ser acompañado y ayudado en su objetivo de cumplir tales requisitos. En razón, la universidad estaría supeditada al riesgo del cierre, tal como sucedió con amplia suerte de hospitales. Una universidad abierta es un derecho ganado, y en cuestión de derechos es inaceptable constitucionalmente el retroceso. Por lo que el articulo 23 y su condicionamiento para ser universidad, es flagelante y lesivo, al no crear una política especial para las universidades estatales y equiparándolas a la generalidad de la educación superior. El Minhacienda se adjudica la facultad de la aprobación o negación, frente a la pretensión de constitución de universidad, pero no se establece un escenario de necesario acompañamiento y superación de fallas en los requisitos. Entre los requisitos, se condiciona a la universidad estatal junto a la privada a un estudio de factibilidad socioeconómica, lo que vendría siendo una exclusión por regiones, por ejemplo, una universidad estatal en el choco, sería solo un sueño y la permanencia de la misma en Boyacá, una incertidumbre. En resumen, la discriminación socioeconómica, se toma lo público. Se corrobora en los artículos 24 al 26, en donde se prevee la extinción de las universidades estatales, al señalarles el camino a seguir en caso de cierre: dar el remanente de sus bienes a una institución o fundación y dictarles la acogencia del régimen de insolvencia empresarial, estableciendo a la universidad estatal en una ley enteramente comercial y mercantil, bajo la que solo funcionan las empresas. Otro requisito mas que debe afrontar la universidad tanto pública como privada para su funcionamiento es la existencia de un programa de doctorado en su oferta, la prestación de este servicio tiene como su requisito más importante la acreditación de alta calidad de la universidad, por lo que de manera indirecta se agrega un requisito mas para ser universidad, el estar acreditados. 8 años tendrán las universidades para cumplir con lo establecido.

¿Cuántas universidades están acreditadas? En cuanto al bienestar universitario, este es determinado por el consejo nacional de educación superior (CESU), quitándole otro poquito a la autonomía universitaria, además se da por desaparecido el fondo de bienestar universitario, que administrado por Icfes, recibía aportes presupuestales nacionales y territoriales. Por lo anterior el bienestar universitario solo quedara con un 2% del presupuesto de la universidad, pero aun así se incrementan sus funciones y cobertura.

Con respecto a la autonomía, tratada por el capítulo 2 de la nueva ley pierde terreno frente al capítulo 6 de la ley de 1992; pues la aprobación del estatuto en la universidad se condiciona a la discrecionalidad gubernamental. Además establecen que el consejo académico debe estar supeditado al consejo superior, autonomía de nuevo al traste. La facultad de establecer los requisitos del docente es ligada al condicionamiento de título de magister o cirujano especialista en adelante, dando cabida a las preguntas ¿de dónde se sacara tanto especialista? Y ¿Dónde quedaron los maestros (titulo del artista) y licenciados? El objetivo e. del articulo 18 le dicta a la universidad la apropiación y divulgación del conocimiento, pero esto, en una lógica de inversiones privadas, podría suponer el destino de los logros investigativos en intereses privados. Para desarrollar la investigación el gobierno dispondrá de recursos que serán tal vez asignados, tal vez no, por el Mineducacion, de acuerdo a ciertos criterios tal vez objetivos, tal vez no; a través de fondos competitivos o fondos de desempeño, que incluirán a las instituciones privadas de educación. Menos recursos para lo público, más recursos para lo privado. El confuso pero indiscutiblemente paupérrimo aumento del presupuesto iría dirigido al nuevo miembro de la comunidad de la educación superior (art 9): el Icetex, que a pesar de ser un banco, gracias a su reconocida naturaleza financiera, es incluido dentro del sistema de educación superior, al igual que

el Fodesep (banco de crédito para las universidades), que anteriormente era un fondo de préstamo entre universidades(economía solidaria), solo que ahora se transforma en sociedad anónima(S.A), lo que lo transforma en un banco comercial, como “usura” y con intereses de “usura”.

Para cerrar magistralmente la disimulada privatización de la universidad estatal, la ley excluye la contratación realizada por la administración universitaria del régimen de contratación estatal y lo subordina al régimen privado, quitando así la naturaleza pública del contrato; implicaría la exclusión de la universidad estatal del derecho público al derecho privado, convirtiéndola en una corporación, que por su naturaleza de sin ánimo de lucro, ya no recibiría presupuesto, sino subvenciones o subsidios del gobierno; lo que ahora se llama presupuesto universitario, pasarían a ser subsidios a la educación y como los subsidios en este país, estarían sujetos a desmontes. La educación no es un subsidio, es un derecho. Con la facilitación de la creación de universidades de economía mixta que funcionaran bajo una economía solidaria (cooperativas), las universidades estatales insolventes se podrían transformar y terminar recibiendo inversión extranjera a raíz del tratado de libre comercio Pero tal vez el concepto que encierra el objetivo de la nueva ley viene en el artículo 35 con “racionalizar”, el nuevo objetivo de la educación. Con el mismo concepto de introdujo la re-ingeniería dentro del campo laboral, que se resume a la búsqueda del mínimo gasto y máximo beneficio, dejando tras de sí empleados despedidos, salarios mínimos y jornadas extenuantes. Solo que ahora no solo serán solo los empleados, sino los estudiantes, que estudiaran bajo la ración de la racionalidad. La racionalidad siendo un concepto europeo, se nos pretende imponer sobre la universalidad de la universidad. Este tal vez sea el concepto más lesivo dentro de la ley, pues para no decir más, lo racional no es necesariamente razonable, premisa incluso válida para la corte constitucional. Tan solo este concepto nos deja

con la autonomía académica violentada al recoger conceptos y con la calidad académica condenada a la “ración”.¡¡¡