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HISTORIA DE LA PEDAGOGÍA

La buena nueva, es una frase bastante mencionada en la religión cristiana, dicha expresión era “(…) anunciada por Jesucristo y predicada por sus discípulos incluso en Grecia y Roma se había propagado velozmente en la segunda mitad del siglo I” (Abagnano y Visalberghi, 2009, p.133) El cristianismo era la religión que mayormente se practicaba en Grecia y Roma, a pesar de que existían otros nuevos cultos, religiones, misterios, etc. Sin embargo, el cristianismo superaba las expectativas a las demás religiones debido a que “El hombre, que ya no era ciudadano de una ciudad real, se convertía en un ciudadano de una ciudad ideal. Por la cual, actuaba combatía y padecía como por una patria más auténtica y verdadera”( Abagnano y Visalberghi, 2009, p.133) Esa ciudad ideal, se lograba por medio de la predicación realizada por Jesús, la cual era recogida en los tres evangelios (San Mateos, San Marcos y San Lucas), llamados evangelios sinópticos, porque los tres se complementaban simultáneamente. (Abagnano y Visalberghi, 2009, p.133). Dichos evangelios sinópticos, consistían en anunciar a todos los hombres de buena voluntad donde se establecerían en el mundo de la justicia y del amor, la cual, no es más que nada, una renovación intima y espiritual, de tal forma que el amor se convierte en el vínculo fundamental de la comunidad cristiana. Debido a ello, la buena nueva era transmitida por medio de una educación, la cual consistía en la “ (…) formación del hombre nuevo y espiritual, al miembro del hombre de Dios” (Abagnano y Visalberghi, 2009, p.134). Para iniciar dicha formación, se requería el acto del bautismo, ya que a partir de ese momento comenzaba la iniciación cristiana, dicha instrucción duraba de dos a tres años. Pero la educación cristiana reprobaba a todos aquellos aficionados a la literatura y mitología. Se observa que durante este periodo la educación se desarrollaba bajo una cultura cristiana, además permanecía un carácter aristotélico en dicha educación antigua. Según el autor, “En esos siglos la Iglesia no desarrollaba el concepto de una educación universal” (Abagnano y Visalberghi, 2009, p.136). Por lo que, las instituciones educativas estaban destinadas a preparar a los futuros dirigentes.

La patrística es primer periodo identificado por el cristianismo, el cual identificó lo que es la filosofía y religión, quienes eran todos aquellos padres de la iglesia que contribuyeron a elaborar doctrinalmente el cristianismo. Por consiguiente, el periodo se dividió en tres momentos:
“( …) el primero hasta el año 200, el segundo desde el 200 hasta el 450 y finalmente el tercero desde 450 y hasta el fin del periodo, el primer aspecto, consiste en la defensa del cristianismo contra sus adversario paganos y gnósticos, el siguiente, a la formulación doctrinal de las creencias cristianas y finalmente se dedica a la reelaboración de las doctrinas ya formuladas”.( Abagnano y Visalberghi, 2009, p.137)

Desde esta época, las instituciones e instrucción partían de una educación enfocada a una filosofía determinada. “Los padres orientales, que han aprovechado abundantemente la filosofía cristiana, son en general favorables al mantenimiento del tipo de educación clásica integrada en la educación cristiana. Otro personaje importante en la educación cristiana es San Agustín, quien decía que “Dios significa recogerse en sí mismo y conocerse como lo que se es, confesarse”. (Abagnano y Visalberghi, 2009, p.144). Él decía que mediante este proceso, lo que se lograba al confesarse era el resolver los problemas que surgen de la vida interior del hombre. Asimismo, según Abagnano y Visalberghi (2009), “El que el hombre haya sido creado a imagen y semejanza de Dios significa que sus actividades corresponden a las personas divinas. Memoria, inteligencia y voluntad”. (p.145) Simplemente, todo aquel que respete los valores que viven en la sociedad a la que pertenece y sabe llevar el amor de Dios hasta el despreció de sí, se convierte en un ciudadano de la ciudad de Dios. San Agustín desarrolla una filosofía educativa, mediante la duda y el resolver las dudas, iluminar la fe con la razón y la razón con la fe, haciendo hablar al maestro interior, es ahora sí un proceso de la formación humana. También maneja una oración bastante cierta para todo docente “Alegría y no tedio debe experimentar quiénes enseña para que su enseñanza sea eficaz”( Abagnano y Visalberghi, 2009, p.148).

A manera de análisis, por todo lo anterior se considera que la pedagógica en el transcurso de la historia ha estado presente, debido a que en la antigüedad se investigaba el cómo enseñar a los seres humanos la buena nueva. BIBLIOGRAFÍA Abbagnano, N. Y A. Visalberghi. (2009). Historia de la pedagogía. México: Fondo de Cultura Económica. La educación cristiana primitiva y la patrística (133-149).