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Educación y Globalización

Ponencia presentada en la Universidad del Valle de México Campus San Angel el día 30 de Julio de 2005 En el marco de la Maestría en Ciencias de la Educación

José Luis Duarte Castillo Universidad Autónoma de Barcelona Departamento de Economía de la Empresa Email: jlduarte@prodigy.net.mx

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Educación y Globalización
José Luis Duarte Castillo* Resumen En este artículo se tiene como propósito principal analizar desde una perspectiva meramente económica, la influencia de los procesos de globalización en la educación. También trata de motivar la inquietud de los estudiantes de ciencias de la educación por profundizar en la investigación de temas relacionados con globalización y educación. Desde un punto de vista económico, el autor se centra en brindar un panorama de la globalización, sus orígenes y los factores económicos a nivel macro y micro que la caracterizan. Aborda un grupo de fenómenos que impulsan los procesos globales. Relaciona los conceptos de educación, ciencia y globalización para brindar conclusiones interesantes respecto a mitos y realidades de la educación global.

Antecedentes: En estos días, es comúnmente aceptado que en el siglo XXI vivimos de manera muy diferente a como se vivió en etapas anteriores. En los siglos precedentes, la historia nos indica que diversas naciones han luchado encarecidamente por explorar, descubrir, conquistar y dominar nuestro planeta. Con ello el liderazgo mundial cambió de manos continuamente, pasando por culturas que predominaron a lo largo de muchos años como la egipcia, la griega, la romana, algunas europeas y recientemente la norteamericana. Todas esas luchas se centraban en abarcar tantos territorios como fuera posible a fin de extender el dominio y el poder de dichas culturas y con ello obtener a costos reducidos, recursos que de otra manera hubiera sido prácticamente improbable conseguir. La lucha por los recursos se vino extendiendo y se hizo aún crítica en el siglo inmediato anterior. A las devastadoras guerras mundiales, civiles e incluso a algunas revoluciones de carácter ideológico, subyace una denotada ansia de posesión de recursos ajenos por encima de cualesquier otro ideal.

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José Luis Duarte Castillo, doctor en Dirección y Administración de Empresas y Maestro en Comunicación Empresarial e Institucional por la Universidad Autónoma de Barcelona. Publicaciones en revistas de divulgación científica, entre las que destacan: Calidad Total Estratégica (1995); Productividad, Rentabilidad y Calidad en los Servicios. UAB, (1996); UNIRSERVIR: Una propuesta de calidad total para Ferrocarriles Nacionales de Mexico (1996); Importancia del Servicio (1997); Marketing Hoy (1999); Globalización de Servicios (2001); Ventaja Competitiva y Globalización (2003); Alianzas Globales en TI (2004). Fundador y director general de las empresas del Grupo LDI. Profesor titular y asistente de la UPIICSA del IPN; de la Universidad Tecnológica de México, del Instituto Tecnológico de Tlalnepantla y de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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No obstante, el nuevo orden mundial dictado al final de la segunda guerra mundial, orilló a diversas naciones a centrar su rivalidad en aspectos como la guerra fría, la carrera espacial y el manejo de capitales. En los últimos cincuenta años hemos sido testigos de movimientos de orden internacional que tienen como objeto cautivar mercados más que territorios. Inicialmente, las naciones industrializadas con una capacidad productiva muy superior a su demanda, se han preocupado por llevar sus productos hasta los rincones más remotos de la geografía terrestre, para lo cual, han realizado alianzas y acuerdos que les son totalmente favorables, y en los cuales han usado la fuerza y las condiciones de nación líder, Porter (1991). Posteriormente, y una vez que se han redefinido con precisión muchos de los centros de manufactura de nivel mundial, las naciones se están dirigiendo a globalizar los servicios. En este contexto, consideramos a la educación como un servicio.

Globalización: El concepto La globalización, considerada como un fenómeno económico, se ha convertido en un concepto ampliamente tratado en los diversos estudios de las ciencias sociales. Actualmente es aceptado que vivimos en una época en la que gran parte de las actividades sociales y económicas que realizamos diariamente se ven influidas por procesos globales, los cuales cada vez implican más intercambios entre las diversas sociedades, culturas y economías, por lo que las fronteras entre los países poco a poco se van disolviendo, Ohmae (1990b). Entre los principales actores de la globalización mencionamos: Los productos y servicios globales, las marcas y empresas de talla mundial, los mercados y clientes globales. Así también, juegan un papel importante la tecnología, los medios de información y la comunicación. Por encima de todos estos, se encuentran los gobiernos y sectores industriales de los países desarrollados, quienes se constituyen como los grandes promotores de la globalización. Actualmente no hay una definición satisfactoria ni total del concepto de globalización. El término es usado extensivamente en diversos ámbitos incluyendo los: Político, económico, cultural, social y educativo. Como concepto, globalización se refiere a la compresión del mundo y la intensificación de la conciencia de observar al mundo como un todo, Robertson (1993:8). De manera simple, la globalización implica que el mundo se está moldeando rápidamente en un espacio social compartido por fuerzas económicas y tecnológicas y que el desarrollo de una región determinada puede tener consecuencias profundas en las oportunidades de vida de los individuos o las comunidades de otras regiones, Held, et al., (1999:1). Para una mayor comprensión del concepto, la globalización se puede observar desde tres distintas dimensiones:

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Desde la dimensión económica-política, la globalización es una fuerza significativa que está reorganizando la economía mundial a través de nuevos conocimientos y tecnología, Carnoy and Rhoten, (2002). La dimensión socio-cultural es importante porque la cultura e identidad nacionales son consideradas elementos clave no solo desde el punto de vista de los recursos humanos, sino como un factor clave de continuidad de las características que distinguen a las naciones o regiones. Finalmente, la dimensión educativa también es importante porque la globalización de la educación puede apoyar a proveer al mercado internacional, de recursos humanos con competencias similares sin importar su origen, así como en generar oportunidades de desarrollo de ambientes de trabajo cooperativos.

Desde la perspectiva del desarrollo de los recursos humanos, el papel de las dimensiones socio-cultural y educativa, parece relegarse a ser un factor subsidiario que fortalezca la dimensión económica-política. A pesar de esta tendencia, es preciso que las dimensiones socio-cultural y educativa, se concentren tanto en mantener y realzar las culturas e identidades nacionales, así como en convivir en ambientes de cooperación con otras naciones. Desde un punto de vista económico, la globalización supone una economía internacional abierta con un grande y creciente flujo de comercio e inversiones de capital entre los diversos países, de tal manera que permita que estos flujos sean accedidos por diversas entidades e individuos incluso de las localidades más remotas, Medina y Duffy (1998). Esta tesis no es del todo convincente, pues como explican Hirst y Thompson (1998), una economía abierta es un valor preservado, para soportar una desregulada economía internacional de libre mercado, organizada solamente para el beneficio de las naciones ricas y las grandes empresas, la cual es poco probable que sea social o ambientalmente sostenible. Una apertura económica genuina requiere de una regulación multilateral para prevenir la competencia desleal, para redistribuir las cargas de los países más pobres, para repartir los flujos de inversión más equitativamente y para compensar la pobreza de los países por sus declinantes formas de comerciar. Dentro de un contexto económico empresarial, entendemos por globalización al ambiente competitivo, bajo el cual una empresa o entidad mantiene actividades y relaciones con una cantidad suficiente de mercados internacionales, que le permite abastecer de productos o servicios a cualesquier grupo, sociedad, región o nación de manera suficiente, satisfactoria y oportuna, mediante el empleo de canales físicos o electrónicos, y con una marcada tendencia a suministrar una oferta tan o más atractiva que la de las empresas locales. Ya que la globalización implica un proceso mediante el cual las economías nacionales se integran progresivamente al marco de la economía internacional, su evolución entonces dependerá cada vez más de los mercados

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internacionales que de las políticas económicas gubernamentales de carácter local, Estefanía (2001).

Aspectos básicos de la globalización Uno de los principios de la globalización se fundamenta en la estandarización de productos y servicios. Al respecto, Levitt (1983) menciona que existe una fuerte tendencia a homogeneizar los mercados, con lo que se supone una oferta más atractiva de productos y servicios en cuanto a calidad y precio, por lo que entonces la competición se traslada al concepto de cómo generar valor. La estandarización va por encima de las necesidades, deseos y preferencias locales o regionales, y significa la base del éxito para las empresas globales, pues este se origina en base a las economías de escala obtenidas al realizar producciones masivas. Sin embargo, los productos y/o servicios globales no son aquellos que surgen como término medio del consenso de todas las preferencias y necesidades de los mercados, sino más bien provienen de la adaptación local de un producto o servicio semi-estandarizado que satisfaga las necesidades y preferencias de los consumidores locales o regionales, Ohmae (1990a, 1990b).

Causas de la globalización Las causas que dan origen a la globalización están dadas por diversas necesidades de crecimiento y expansión de los negocios de las empresas de los países altamente industrializados. Estas causas las podemos determinar como factores macroeconómicos y microeconómicos: Factores macroeconómicos En los años recientes hemos sido testigos de una serie de movimientos macroeconómicos a nivel mundial que han propiciado un campo favorable para la globalización, Hu y Griffith (1997). Aunque los fenómenos citados a continuación no son excluyentes, la mayor parte de la literatura económica los reconoce como significativos. • La reordenación de la economía mundial a partir del fin de la segunda guerra mundial, con la consecuente guerra fría, el neocolonialismo y el surgimiento de órganos reguladores de ámbito internacional como las Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Acuerdo general sobre Comercio y Tarifas (GATT) y la Organización Mundial del Comercio (WTO), así como de diversas organizaciones no gubernamentales (ONG’s) de participación internacional. Los procesos de regionalización económica internacional y de liderazgo compartido: La Unión Europea (UE); la zona del este asiático; el Tratado de Libre Comercio América del Norte (NAFTA); y otros procesos de integración como el MERCOSUR, Vega (1994).

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Los cambios tecnológicos y productivos, los procesos de reordenamiento industrial como: La creciente ruptura de los monopolios, el agrupamiento industrial (alianzas, fusiones y adquisiciones) Tersine y Harvey (1998), y una denotada presencia de la empresa multinacional a lo largo de diversas naciones. El derrumbe de barreras arancelarias y comerciales, los intercambios monetarios a manera de apoyos y créditos para el avance de los países subdesarrollados. Una gran intensidad de movimientos migratorios. El desarrollo e intenso avance en tecnologías de comunicaciones e información, con la consecuente explosión de medios a nivel mundial como la televisión, las revistas, diarios, internet, el correo y comercio electrónico, entre otros.

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Factores Microeconómicos Jarillo y Martínez (1991:64), explican que las causas que motivan los procesos de globalización de las empresas han pasado de ser meramente defensivas o reactivas a conformarse como un elemento central de la política económica de las organizaciones. Entre dichas causas podemos citar las cuatro siguientes: • La primera se centra en el hecho de que una vez que una empresa satura o cubre la demanda de su mercado local por razones de una cierta fase de madurez de sus productos (tasa de crecimiento baja), una posibilidad de crecimiento y/o expansión se sitúa alrededor de incursionar en los mercados extranjeros. Para que este supuesto se cumpla, la empresa debe contar con una capacidad de producción superior a dicha demanda, y entonces los excedentes podrán ser colocados en el extranjero. Otra consideración se basa en que una vez desarrollada una ventaja competitiva en un mercado local, esta misma se puede transferir a mercados foráneos con el consecuente éxito que ha obtenido en el mercado local. Múltiples investigaciones han demostrado que este supuesto no es del todo convincente, pues diversas empresas han tenido que desarrollar estrategias independientes para cada uno de los mercados foráneos, y quizá totalmente diferentes a sus estrategias locales. Una tercera consideración está fundamentada en la apertura de los mercados o la desregulación. Así, la entrada de competidores extranjeros a un mercado local provocará que las empresas locales reaccionen abriendo espacios también en los mercados extranjeros. La cuarta y última consideración concierne a la localización de las actividades de valor añadido. Debido a que diversas empresas con 6

objeto de disminuir sus costos, localizan sus factores y plantas de producción en países cuya mano de obra y materias primas son más baratas y accesibles que en su mercado local.

Impulsores de la globalización. El flujo internacional de bienes y servicios presenta una serie de características que impulsan los procesos de globalización. Esto no quiere decir que las condiciones prevalecientes sean favorables para que todas las empresas u organizaciones puedan incursionar en el ámbito global, sino más bien, para algunos sectores estos procesos se han facilitado por la presencia de estas características. Diversos autores señalan que hay una serie de impulsores que favorecen la globalización (Birkinshaw, et al., 1995; Davies y Brush, 1997; Lovelock y Yip, 1996; Sarathy, 1994; White y Griffith, 1997; Zou y Cavusgil, 1996). A continuación mencionamos los más significativos: Impulsores del mercado. Los impulsores del mercado incluyen: Las necesidades comunes de los clientes; los clientes internacionales; los canales de distribución internacionales, los programas internacionales de marketing y su transferencia, así como el papel de los países líderes. Impulsores de la competición. Los impulsores de la competición que internacionalmente ejercen una poderosa influencia en muchas industrias son denotados por: Altos niveles de exportaciones e importaciones en una industria en específico, la presencia o ausencia de competidores locales e internacionales, la interdependencia de los países y las políticas trasnacionales de los competidores. Cada vez más, la incursión de nuevos competidores fuerza a las empresas hacia la globalización, ya sea para minimizar los efectos de la competición local o para poder mantener su posición relativa en el mercado, Mathé y Perras (1994). Impulsores tecnológicos. Los impulsores tecnológicos se clasifican en: Los avances en los campos de las telecomunicaciones, la informática, la digitalización de la voz, el vídeo y el texto, así como en la automatización de diversos procesos y funciones que han apoyado la miniaturización del equipo y la reducción de la infraestructura necesaria para que las organizaciones operen eficientemente y con mayor cobertura. Con esto, infinidad de información puede ser almacenada, transmitida y distribuida rápida y oportunamente, lo que da lugar a que ciertos procesos se puedan mejorar, simplificar y flexibilizar de acuerdo a las necesidades de los clientes. Impulsores de costos. Los impulsores de los costos incluyen: Las economías de escala; los efectos de la curva de aprendizaje; la eficiencia en las fuentes de suministros; la logística favorable, las diferencias en los costos locales (incluyendo las tasas de intercambio). La reducción en los costos de telecomunicaciones y transportación, acompañados de un mejorado desempeño, sirven para facilitar la entrada a los mercados internacionales.

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Impulsores gubernamentales. Los impulsores gubernamentales comprenden: Las políticas favorables al desarrollo comercial, la compatibilidad de los estándares técnicos, las regulaciones legales y las políticas gubernamentales, el papel de las empresas paraestatales, así como los clientes gubernamentales. Los impulsores que favorecen la globalización difieren en función del país de origen. Así por ejemplo, para las empresas europeas el factor principal lo constituye la competitividad centrada en los costos, mientras que las compañías estadounidenses se ven orilladas a la competición global por su inhabilidad para competir localmente, dada la magnitud de su mercado. En el caso de las empresas japonesas, la entrada al terreno global se asocia a consideraciones de calidad y de calidad percibida con aumento del desempeño, como claves para alcanzar ventajas en costos. En algunos estudios, se ha determinado que en tanto las empresas europeas y estadounidenses planean y esperan resultados a corto plazo, las japonesas están enfocadas en objetivos a largo plazo, obteniendo rentabilidad y ventajas competitivas por proveer mejores productos con bajos niveles de inversión, Rajagopal y Bernard (1994). Cabe notar, que no todos los impulsores actúan de la misma manera para todos los tipos de productos y/o servicios, sino esto depende del tipo de industria, de la rivalidad y de las políticas económicas locales, Lovelock (1999). Por ejemplo, para servicios basados en la información, algunos impulsores pudieran no tener un fuerte impacto en su globalización ya que a menudo dichos servicios pueden ser entregados de manera casi instantánea en cualquier parte del mundo por medio de los canales electrónicos. Así sucede también con publicaciones electrónicas, juegos, videos, software, aplicaciones, información económica y financiera y servicios de educación a distancia, entre muchos más. En virtud de lo anterior, la dinámica de los mercados provocará que el papel e importancia de los impulsores varíe en función de la región, la época, el tipo de empresa, el sector industrial al que pertenezca y de los productos y/o servicios que sean prestados, (Lovelock y Yip, 1996; Lovelock, 1999).

Educación y Globalización Alternativamente a las luchas que acontecían entre las naciones en los siglos anteriores, la educación más bien había seguido un patrón distintivo, pues estaba reservada para estratos diferenciados, a los cuales muy contadas personas podían acceder. Durante muchos siglos el hombre dominaba el medio en base a su fuerza, a la calidad y cantidad de su poderío guerrero o militar, así como en sus creencias religiosas. En consecuencia, el desarrollo y acumulación del conocimiento se iba relegando, contando con poca fuerza y menor importancia en las épocas pasadas. Sin embargo, como el hombre siempre ha tenido particular interés por develar los secretos del universo, poco a poco ha venido conformando lo que

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ahora conocemos como ciencia, algunas veces de manera sistemática y otras de manera casual. La ciencia que no es otra cosa que un cúmulo de conocimientos comprobados, generalizables y de aplicación común, con el tiempo ha venido cobrando relevancia, en el sentido que en nuestros días, la gestión del conocimiento es crítica para el desarrollo total de las sociedades. Si bien es cierto que la aventura de la ciencia nació con algunas de las cuestiones hasta ahora inexplicadas como lo son el misterio del origen del universo y del hombre mismo, ha pasado de preguntas sin respuesta a conjeturas de orden superior que por lo menos aseguren coherencia entre la información que recibimos de los fenómenos de la naturaleza y las explicaciones parciales que nosotros les damos, Albert (2004:10). En este contexto, la educación juega un papel relevante, pues el hombre ya no se conforma con concebir y expresar hipótesis aventuradas de lo que acontece y le acontece, sino más bien, trata de remontar todas las cadenas de causalidades que han culminado en los hechos constatados, es decir, busca comprender los procesos que se desarrollan alrededor de nosotros y en nosotros mismos. De ahí que, al parecer, la educación cumple con diversas necesidades del hombre actual: a) Es la base de su desarrollo y crecimiento personal, social, económico y cultural; b) Ofrece una opción viable que permita una respuesta satisfactoria a las diversas manifestaciones de la naturaleza; c) Orienta sus diversas acciones, actitudes e inquietudes; d) Da cauce estructural a su impulso creativo y emprendedor; y e) Permite un desarrollo personal armónico con el medio ambiente que le rodea. Desafortunadamente, las culturas dominantes actuales han adoptado como motor de su actividad la competición generalizada entre individuos, empresas, sociedades y naciones, habiendo elegido el provecho como criterio de éxito, difundiendo dos ideas erróneas con respecto a la ciencia: Una sobre su finalidad (la felicidad de comprender se ha remplazado por el placer de la eficacia); y la otra sobre su práctica (la participación en una obra colectiva del conjunto humano es relegada a favor de una lucha individual, a menudo desesperada, para encontrar un lugar en ella y conservarlo), Albert (2004:13). Las corrientes económicas actuales ponen énfasis en el aspecto rentable de la investigación y los descubrimientos, con ello reducen la maravillosa oportunidad de comprender la realidad a la simple satisfacción de producir herramientas que permitan transformarla. Por lo que, la investigación científica progresivamente ha venido a ponerse al servicio del capital. En consecuencia, el papel del investigador tiende a transformarse y pasa a formar parte del activo de las empresas, alquilando su inteligencia, sus capacidades, su saber y su imaginación en provecho de un empleador quien solo está obsesionado con la rentabilidad. Este envilecimiento de la ciencia tiene repercusiones importantes sobre el conjunto de los sistemas educativos. Estos últimos ya no son el centro de la revolución de las ideas y generación del conocimiento; ni tampoco son el placentero lugar de aprendizaje. Mucho menos significan el espacio donde cada uno se abre al mundo y practica alegremente el arte del encuentro. Más

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bien, se han convertido en campos cerrados de los que salen triunfantes solo aquellos que supieron aventajar a otros en referencia a ciertos esquemas e intereses prevalecientes, aquellos quienes se obsesionaron por comprender más y más rápido que otros, aunque realmente no alcanzaran a comprender algo. Esto cada vez más aleja a la ciencia de los sistemas educativos. Una enorme cantidad de niños y jóvenes ven frustradas sus esperanzas de un futuro más promisorio, debido a que los diversos sistemas educativos no les ofrecen una respuesta adecuada a sus necesidades de supervivencia en un mundo cada vez más hostil y de remarcada rivalidad. De igual manera, miles de profesionistas recién egresados descubren con horror que lo aprendido a lo largo de por lo menos 18 años, nunca está a la altura de las necesidades que tienen para competir exitosamente. Y es que los sistema educativos actuales, están más preocupados porque los estudiantes hagan una acumulación excesiva de conocimientos, muchos de estos vagos, inaceptados y mucho menos relacionados, que por inducirlos a la reflexión y comprensión del conocimiento. Otros sistemas educativos se preocupan por acumular herramientas de todas clases para transformar el conocimiento en valor utilitario, creyendo inútilmente que dichas herramientas por si solas generarán más y mejor conocimiento. Y en definitiva, otros sistemas educativos se preocupan más por lucrar descarada y cínicamente, que por transferir el conocimiento. Y a todo esto: ¿Y que tienen que ver la ciencia y la educación con los procesos de globalización?

Analicemos los supuestos siguientes: 1. La educación representa una de los aspectos en los que los países depositan sus esperanzas de supervivencia y progreso. Para los países desarrollados, es un medio de continuidad de poder y liderazgo, mientras que para los países menos desarrollados significa una oportunidad futura de alcanzar un estado de bienestar y colocarse a la par de las naciones líderes. De hecho y como apunta Noriega (1999), actualmente se acepta que si una sociedad progresa es porque en la educación está su pivote principal, si fracasa es porque la educación ha fracasado. 2. La ciencia, como un conjunto de conocimientos sistemáticos, proporciona objetividad a cuanto acontece, ya sea al hombre o al medio ambiente en que vive inmerso. No obstante, el valor utilitario de la ciencia reside en que se convierte en un parámetro fiel de las relaciones entre lo que observamos, lo que realmente es y lo que debería ser. Esto significa que a través de la ciencia podemos discernir con cierto grado de confiabilidad, aquello que realmente sucede de lo que creemos que

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sucede. Pero la ciencia va más allá, podemos predecir también con cierto grado de fiabilidad aquello que va suceder. 3. Los procesos de globalización, rivalizados un tanto por lo procesos de regionalización, representan una tendencia difícil de controlar por entes, entidades o naciones. Más bien, en el orden internacional, cada vez se acusa en mayor proporción la inserción de diversas actividades comunes y por lo tanto de organismos, instituciones y corporaciones en la arena global. No obstante, y como ya lo apuntamos, hay fenómenos que favorecen dichos procesos, sin que medie o no aceptación alguna. De hecho, una sociedad por muy robusta que sea, no se escapa a los efectos de la globalización, sea cualquiera su condición. De estos tres supuestos podemos concluir que dado que la educación es básica para que una nación logre un estado de bienestar, y dado, que dicho estado de bienestar por efectos de la globalización, se desenvuelve en un contexto de interdependencia con otras naciones, es necesario que se voltee a mirar a la educación como parte de un proceso global en el que se requiere que al menos se homologuen y se relacionen una serie de conceptos. Este último papel, indiscutiblemente lo juega la ciencia. De acuerdo con los inmensos avances tecnológicos actuales, la globalización restringe los alcances y desarrollo de las culturas locales, permitiendo por efecto de las prácticas derivadas del pensamiento globalizado, que la penetración cultural de los países altamente desarrollados se produzca de manera natural y rápida, por la sencilla razón de que esa penetración cultural acompañada de sus valores, constituyan el ideal a seguir para los países menos desarrollados, cuya inserción en el ambiente global se presenta como la única oportunidad de acceder a los niveles de vida que se mantienen en las naciones ricas y desarrolladas, y que muchas veces no es el mejor prototipo a seguir, Cano (1999). En el terreno educativo, la globalización impacta de diferentes maneras a los diferentes niveles educativos. Esto es, la influencia de los procesos globales no llega con la misma fuerza y profundidad a todos los sistemas educativos desde la educación básica hasta la educación científica y tecnológica. Lo anterior se debe sustancialmente, a que en los diferentes niveles educativos existe incongruencia entre los objetivos educativos y las necesidades educativas que demanda cada uno de dichos niveles. Por ejemplo, a nivel básico, el idioma inglés se sigue impartiendo con recursos humanos, materiales y tecnológicos insuficientes y obsoletos, mientras que la educación científica y tecnológica demanda un nivel superior de conocimiento y dominio de dicho idioma, cuestión que abre una abismo entre los diferentes niveles educativos. Por citar otro ejemplo, la mayoría de instituciones educativas han hecho a un lado el valor crítico, analítico y práctico de las matemáticas en todas sus extensiones, por lo que única y exclusivamente se limitan a impartir cursos para cubrir un determinado programa educativo, sin que dentro de estos exista relación, continuidad y aplicación de los diferentes modelos matemáticos. El resultado es que muchos profesionales no son capaces de leer y/o comprender información en un idioma diferente al local, y

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mucho menos conocen siquiera métodos o modelos para analizar o interpretar la información o los conjuntos de datos. En general, la educación por efectos de la globalización, de ser un generador de conocimiento y propulsor del bienestar se está convirtiendo en un tipo de formación humana, restringido a desarrollar medianamente diversas habilidades, cuyo objetivo inmediato es el de fortalecer el gran capital y poder de unas cuantas naciones y empresas.

Mitos y Realidades de la Educación Global No todos las naciones y o regiones disponen de los mismos recursos para impartir una educación estandarizada de talla mundial. Por citar varios ejemplos: De acuerdo al reporte 2004-2005 del Foro Económico Mundial1, nuestro país dentro del ámbito internacional, ocupa el 60º lugar del Índice de Disponibilidad Informática2. Lo preocupante de este dato es que presentamos un retraso del 86% respecto al líder que es Singapore y del 75% respecto a nuestros socios comerciales inmediatos (E.U. y Canadá). De acuerdo al mismo reporte, México ocupa el 89º puesto en disponibilidad de científicos e ingenieros especializados, así como el 58º en calidad de las instituciones de investigación científica. Así también ocupamos el 45º en cuestión de colaboración universidad-industria; el 88º en calidad de la educación científica y tecnológica; la posición 77º en calidad de los sistemas educativos; y 74º en calidad de las escuelas públicas. Eso si, en cargos por telefonía de negocios ocupamos la honrosa 1ª posición. Todos estos índices son muy inferiores a aquellos de países con mucho menos recursos y menos desarrollados que el nuestro como: Túnez, Jamaica, Hungría, Marruecos, Trinidad y Tobago, por solo citar algunos. Pero lo peor de todo es que dichos índices muestran que somos totalmente insuficientes para competir en el terreno de la educación a nivel local y global. No todas las naciones y/o regiones tienen las mismas necesidades de cierto tipo de educación para aprovechar y explotar sus recursos disponibles y/o necesarios. Por lo tanto sus objetivos educativos son diferentes. Por ejemplo, la India, un país pobre y subdesarrollado como el nuestro se ha enfocado en lograr grandes capacidades en cuestión de desarrollo de sistemas informáticos, por lo que cada año egresan alrededor de 30,000 especialistas de las aulas hindúes (en contraparte en nuestro país apenas rozamos los 2,000 egresados del mismo ramo). A la fecha, la India es el principal proveedor de este tipo de recursos en la industria informática, por lo que esta clase de especialistas se cuentan por miles en las principales empresas como Adobe, Computer Associates, Microsoft, Oracle y SAP. Empresas que han asentado sus principales actividades de I+D en este país y

World Economic Forum (2004-2005): “The Global Information Technology Report 2004-2005”, United Kingdom. 2 El Índice de Disponibilidad Informática (Networked Readiness Index: NRI) se define como el grado en que una nación o comunidad está preparada para participar y aprovechar los beneficios de las tecnologías de información y comunicación.

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que están generando una cantidad inusitada de empleos e ingresos para la India. Las diversidades en cuestión de costumbres, religión y etnocentrismo, producen necesidades y niveles educativos diferentes. En un estudio continuo de la mejor educación del mundo realizado en diversos países por Andere (2005), se observa que tan solo en Suiza, un país pequeño con una gran diversidad étnica, un alumno de educación intermedia (secundaria y bachillerato) recibe en promedio unas 37 horas por semana de una gran variedad de asignaturas, que van desde religión hasta talleres de manualidades, pasando por educación física, materias básicas y de concentración. Con denotado énfasis en las de lenguas (alemán, francés, inglés, italiano y latín) y en las matemáticas. El mismo Andere (2005b), observa que en el sistema educativo de Australia, existe un denotado interés por promover y preservar los valores. El código de ética de las escuelas australianas incluye acciones como: Aprende todo lo que puedas; cuida a tu escuela; dale a tu escuela un buen nombre o reputación; procura estar en el lugar correcto en el momento correcto; respeta al personal, a tus compañeros, la propiedad de los demás, la verdad y haz lo correcto. Ambos ejemplos demuestran que las diversas culturas tienen visiones y objetivos diferentes que difícilmente pueden caer en niveles de estandarización. Existe una gran variedad en el manejo de los conceptos dentro del terreno educativo y científico, Goode ((1998:57). a) Son difíciles de comunicar porque los vocablos empleados a menudo tienen otros significados en diversos marcos de referencia, (“diferencia significativa” en al ámbito estadístico representa una desviación de los datos superior al 5%, mientras que en el campo de las ciencias de la salud representa un parámetro de comparación); b) Pueden referirse a fenómenos diferentes (expedición significa una viaje o aventura de un grupo de personas, pero también significa el acto de expedir o entregar algo; c) Términos distintos pueden referirse a un mismo fenómeno, (Economía Industrial para los europeos y Organización Industrial para los norteamericanos; mundialización y globalización); y d) Simplemente porque los conceptos pueden cambiar o evolucionar (ventaja competitiva a ventaja comparativa). Las naciones desarrolladas no están dispuestas a compartir ni fácil ni gratuitamente su capital intelectual. Al contrario, cada vez el acceso a la tecnología, así como a los programas de especialización e investigación se hace más difícil y por lo tanto más caro. No obstante, las tasas por transferencia de tecnología (uso de patentes, marcas y secretos industriales) desgastan brutalmente a los países que no poseen un capital intelectual robusto y suficiente. La educación de todos niveles que actualmente comercializan y/o avalan muchas instituciones internacionales en los países pobres o en vías de desarrollo. Dicha educación no es una réplica de la correspondiente a sus sistemas educativos, sino más bien es una mala adaptación a las necesidades apremiantes de reconocimiento y competitividad que demuestran las instituciones locales. Los programas de postgrado o maestría que, en

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combinación con universidades extranjeras, ofrecen muchas universidades mexicanas de mediano o bajo prestigio, solo implican ganchos comerciales para atraer estudiantes deseosos de un reconocimiento de nivel internacional, suficiente muchas veces para poder insertarse en el mercado laboral, pero a precios que superan la ficción. En ningún momento, la calidad de dichos programas representa una contribución importante para nuestras necesidades educativas y de especialización. La tecnología no educa. La tecnología solo es un conjunto de herramientas que bien usadas e instrumentadas, pueden apoyar y facilitar los procesos educativos, pero en ningún momento la tecnología se constituye como un sustituto de la educación. Ciertamente, las tecnologías recientes como Internet y el correo electrónico, la interactvidad, las videoconferencias, las redes educativas y lo recursos educativos en línea conforman un apoyo sin precedentes a la educación, pero hay que aprender a usarlos y aprovecharlos para lograr determinados fines y resultados. Proyectos nacionales de la talla de EncicloMedia, solo sirven para alimentar el ego de unos cuantos políticos, para agrandar el bolsillo de unos cuantos corruptos y para desviar recursos a áreas que aunque son de gran envergadura para el desarrollo nacional, poco o nada podrán amortizar el valor de dichos proyectos.

Conclusiones Más que un discurso estructurado y concluyente, el presente artículo pretende incrementar el deseo y la inquietud de los estudiantes de ciencias de la educación por profundizar la investigación de los temas relacionados con educación y globalización. La globalización es un fenómeno que tenemos que aceptar, queramos o no hacerlo. Sin embargo, la tarea no es solamente aceptarlo, sino comprender los procesos globales, el como afectan los procesos educativos y en su caso como se relacionan con otros procesos como los económicos, políticos, culturales y sociales. Las relaciones presentadas entre globalización, ciencia y educación figuran más bien como propuestas de investigación que requieren de sustento empírico para ser aceptadas y en su caso generalizadas. La educación global hasta ahora sigue siendo un sueño como lo es el lenguaje universal. Las tecnologías de la información y comunicación prestan un gran apoyo para la difusión y aprovechamiento del conocimiento, pero no se constituyen como agentes educativas por si mismas. Requieren de la interacción humana de quienes promueven, prestan y reciben los servicios educativos. Lejos de analizar con precisión el momento o grado global de la educación, en este artículo nos hemos dirigido a “poner sobre la mesa” algunos temas y aspectos que son importantes para comprender el porque de la necesidad de abrir o no nuestros sistemas educativos a otras culturas, a otras formas de pensamiento y sobre todo a otras formas de impartir y dirigir la educación.

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La mejoría de los sistemas educativos no solo se logra aprovechando las facilidades de las nuevas tecnologías, sino más bien direccionando con objetividad el rumbo que debe y necesita tomar la educación en México. Esto comprende no solo las herramientas materiales o tecnológicas, sino comprende todo el sistema educativo incluyendo: Las familias, las instituciones, los dirigentes, los profesores, los sistemas, los programas de estudio, los programas de recopilación y divulgación científica, así como los programas de intercambio cultural y educativo con otras naciones e instituciones.

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Referencias:

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