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República Bolivariana de Venezuela Ministerio del Poder Popular para la Educación “U.E.C.A.

Ricardo Greenidge” 5to “B” Karla García, Jhoanfred Molina, Gabriela Hobbaica, Sofía Ochoa Parte V – Positivismo y Evolucionismo En el siglo XIX surge de nuevo la llamada “Revolución Federal”, pero esta vez arrebata un líder leyenda como lo fue Ezequiel Zamora. En plena lucha federal llega a La Guaira un sabio alemán llamado Adolfo Ernest, un profesor de idiomas nativo de Hamburgo, este ingresa a la universidad como profesor de alemán. El recién llegado era un verdadero hombre de ciencias y gracias a sus críticas el positivismo entra a los recintos universitarios. El positivismo empezaba a tomar campo en las mentes jóvenes. Mientras, ya tres generales se habían arrebatado la presidencia en menos de dos años, ocurría la remembranza de Vargas y la revista Vargasia que era órgano de la institución, ya no era solo del científico y del reformador universitario, sino que ahora era la contra partida del presidente civil, derrocado por la revolución de las reformas. En 1870 Antonio Guzmán Blanco toma el poder e inicia la recuperación del país, la educación es tomada por los europeos y ahora es obligatoria. Ernest empezó a regentar una cátedra de historia natural, las reacciones en contra de las nuevas ideas no se hicieron esperar. Ernest reclutó un haz de discípulos, estos enfocaron de otro modo la realidad integral de Venezuela. Ernest escribió trabajos de divulgación científica, descubrió nuevas especies botánicas, estudió la sociedad, entre otros, siempre realizando ensayos de atención particular. Empezaron a florecer ensayistas, tales como Rafael Villavicencio, fundador del instituto de Ciencias Sociales, Arístides Rojas, redactor de Vargasia entre otros títulos, Vicente Marcano, que abordó infinidad de temas científicos tales como química, ciencias sociales, política, sociología, entre otros, resaltando en todos una austera expresión del discurso ensayístico, Lisandro Alvarado, con grandes discursos académicos, y Gonzalo Picón Febres, quién se presentó muy polémico por tratar de ser objetivo, enfrentándose a los dos polos del debate ideológico. Áspero en la prosa, regionalista estético, fue poco abierto hacia los modernistas. Hasta los últimos días de su vida trabajó en juzgar nuestra cultura. También podemos mencionar a Cesar Zumeta, quién abordó desde nuevas perspectivas los problemas políticos, y combatió al régimen de Cipriano Castro. José Gil Fortoul, quién se encargó de la Literatura Venezolana donde comprendió las nuevas corrientes del vanguardismo poético, se le califica como el más sobresaliente paladín del positivismo en la anatomía y la biología. El ideólogo de la dictadura fue Laureano Vallenilla. En 1911, bautizó como “guerra civil” a la guerra de independencia. De ahí nació su libro “Cesarismo democrático”. Dentro de líneas historiográficas y sociológicas se fueron produciendo las obras de otros ensayistas. En 1895, como respuesta a omisiones y a la polémica originada por Julio Calcaño con su ensayo “Estado actual de la Literatura Venezolana”, un grupo de positivistas, animados por Rafael Fernando Seijas, redactaron un volumen colectivo de ensayos. Fue el Primer libro venezolano de Literatura, Ciencias y Bellas Artes, obra de extraordinaria utilidad para conocer el proceso de nuestra evolución intelectual hasta el cierre del siglo XIX.