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FUNDACIÓN NUEVO PERIODISMO IBEROAMERICANO – FNPI SECRETARÍA DE CULTURA DE LA NACIÓN ARGENTINA SECRETARÍA GENERAL IBEROAMERICANA – SEGIB SEMINARIO PERIODISMO

, PARTICIPACIÓN Y CULTURA IV CONGRESO IBEROAMERICANO DE CULTURA Mar del Plata, Argentina, 14 a 16 de septiembre de 2011. Relator: Flavio Vargas GC AGENDA DEL SEMINARIO Miércoles, 14 de septiembre Apertura, saludos y presentación de los participantes Jorge Coscia: Secretario de Cultura de la Nación de Argentina Mónica Guariglio: Directora Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional de la Secretaría de Cultura de la Argentina Jaime Abello Banfi: Director General de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) Primera sesión - Decodificar la cultura en medio de la complejidad creciente de la sobreinformación, las audiencias y las industrias Panelistas: Juan Boido, Director del suplemento Radar, diario Página/12 (Argentina); Hemel Atehortúa, director del programa “Así vivimos la cultura”, Teleantioquia (Colombia); Paulo Werneck, Editor del suplemento Ilustrissima, diario Folha de S. Paulo (Brasil). Moderador: Mario Jursich, Director de la revista El Malpensante (Colombia) Segunda sesión - El periodismo “reptante”: conversando en cada rincón de la red Panelistas: Elmer Menjívar, editor, Elfaro.net (El Salvador); Patricio Fernández, director The Clinic (Chile), Bernardo Esteves, reportero blog Piauí (Brasil). Moderador: Gumersindo Lafuente, Director adjunto de El País y maestro FNPI (España) Tercera sesión - Crónica y reportajes investigativos sobre nuevos temas de un campo en expansión Panelistas: Patricia Kolesnicov, Editora Cultura, diario Clarín (Argentina); Alfonso Armada, Director Adjunto y reportero cultural, diario ABC; editor de FronteraD.com (España); Tadeu Breda, cronista y bloguero independiente (Brasil). Moderador: Héctor Feliciano, periodista cultural y maestro FNPI (Puerto Rico)

Cuarta sesión - Prácticas periodísticas de pluralismo y participación Panelistas: Natalia Messineo, Radio De La Azotea (Argentina), Natalia Rodríguez, Codirectora de la revista digital Redcultura.com y coordinadora de la Red Centroamericana de PeriodistasCulturales; Héctor Villareal, mesa redacción Replicante.com y columnista de Milenio. Moderador: Alberto García Ferrer, Director de ATEI (España y Argentina) Jueves, 15 de septiembre Quinta sesión - Periodismo cultural, democracia y derecho a la información Ponentes: Gumersindo Lafuente, director adjunto El País y maestro FNPI (España), Mario Seoane, directora Radio Nacional (Argentina), Ivonne Guzmán, editora Cultura El Comercio (Ecuador) Moderador: Jaime Abello Banfi (Director FNPI) Viernes, 16 de septiembre Sexta sesión - El periodismo y la apuesta política por la transformación cultural para el desarrollo social Ponentes: Jorge Melguizo (Colombia), Benedeta Da Silva, política y activista del movimiento negro y feminista (Brasil), Mónica Aramayo Quintero, editora general Diario La Patria (Bolivia) . Moderador: Cristina Mucci, productora y conductora del programa “Los siete locos” de Canal 7. Séptima sesión - Conclusiones y recomendaciones; propuestas de colaboración para la Red Iberoamericana de Periodismo Cultural Moderador: Jaime Abello, Director General de la FNPI

Introducción El campo de la cultura vive un proceso de expansión impulsado por la concurrencia de distintos factores: el crecimiento de las industrias culturales y su impacto en las economías locales y nacionales; la revalorización del patrimonio cultural y de las culturas populares; el reconocimiento político y académico de la necesidad e importancia de la dimensión cultural dentro de las políticas públicas y las estrategias del desarrollo; y, lo más interesante, la apropiación y participación por parte de distintos públicos, especialmente de los jóvenes, en múltiples procesos de creación, consumo y comunicación cultural, que son favorecidos por los sistemas educativos, la urbanización y la masificación del internet. En este marco se realizó un verdadero debate con propuestas a favor y en contra de diferentes puntos, que se señalan a continuación. El grupo, a pesar de sus diferencias, tenía preocupaciones comunes y el resultado fue el planteamineto de soluciones a los retos del periodismo cultural. El texto a continuación resume cerca de 20 horas de discusión y procura hablar de lo más representativo del Seminario „Periodismo, participación y cultura‟.

1. Cambio de contexto El periodismo cultural como parte del periodismo, en general, sufre las consecuencias de un cambio de contexto en el que juegan un papel importante las tecnologías y el comportamiento de la audiencia. La interacción entre el público y los medios, y la posibilidad de que la gente pueda publicar sus opiniones, incluso informar, ha abierto el debate acerca del papel que el periodista ha cumplido y cómo podría modificarlo para adaptarlo a ese nuevo panorama. El caso del periodismo cultural se analizó a partir de los suplementos culturales como pieza representativa. Se trata de publicaciones que nacieron como suplementos literarios y fueron incluyendo otras áreas como teatro, pintura y música clásica. Durante años esos fueron los temas que trataron, y todo lo que allí se contaba tenía un lenguaje especializado. El resultado lo describió el editor cultural de ABC Color, Alcibíades González: “El periodismo cultural lleva la fama de ser tedioso, ilegible, aburrido y viejo”. Como estructura, los suplementos han hecho “parte de una industria que le daba prestigio a los medios”, explicó Patricio Fernández, director de The Clinic. “Hacían parte de una pirinola industrial”, al depender de la producción de las grandes editoriales, del número de películas que se proyectaran, es decir, dependían de la maquinaria cultural. Parece que esa relación con la industria, la perspectiva clásica de la cultura y un lenguaje especializado, casi académico, han ido petrificando el periodismo cultural hasta convertirlo en un conjunto de relatos ilegibles en un contexto que ha cambiado mucho y velozmente, gracias, en gran parte, a la tecnología. Un ejemplo de lo que sucede se ilustra con las siguientes intervenciones: Mario Jursich, director de El Malpensante, comentó cómo echa de menos la crítica o la reseña, con la que se aconsejaba a la audiencia frente al consumo cultural. “Parte de la crisis es que la crítica ha desaparecido. Ya no se acostumbra a hablar directamente, sin pelos en la lengua”. ¿Entonces quién aconseja? La respuesta la dio el director de ElPaís.com, Gumersindo Lafuente: “Frente a la carencia de reseñas y críticas nacieron los nuevos transcriptores. Se trata de personas que no quieren ser periodistas, pero con talento, que conocen asuntos muy concretos relacionados con la cultura. Ellos comentan lo que leen y lo recomiendan. Resultan con una cantidad de seguidores, casi un medio, con gente que los acepta. Ahora la industria cultural los busca a ellos en vez de los medios. Es lo mismo que sucede con la hotelería que prefiere cautivar a la audiencia de Tripadvisor, más que a una revista especializada”. Este panorama, que se consolidó luego de una autocrítica de los asistentes al seminario, ofreció también propuestas para mejorar el trabajo periodístico, en busca de facilitar la adaptación al contexto, una tarea que ya han emprendido.

2. Cómo atender a un nuevo público El público joven no es el único al que se dirige el periodismo cultural, “hay varios públicos”, señaló Sahily Tabares de la revista cubaba Bohemia. Lo hizo luego de que la discusión hubiera girado en torno a cómo atender a un nuevo público que, básicamente, son los jóvenes. Los periodistas culturales han caracterizado a esta nueva audiencia como un grupo expuesto a distintos tipos de medios como a la televisión, pero especialmente a las diferentes plataformas digitales que conducen a formas de consumo de contenidos a través de la red. En España, por ejemplo, “los jóvenes abandonan las televisiones generalistas pero consumen más audiovisual que nunca a través de internet”, observó Alberto García Ferrer, Secretario general de la Asociación Iberoamericana de Televisiones Culturales y Educativas. Esta audiencia presta atención a figuras nuevas y desconoce aquellas a las que el periodismo cultural considera icónicas. El brasileño Paulo Werneck lo ilustró con un ejemplo: “puedo escribir Lady Gaga sin explicación de quién es, pero cuando hablo de Borges debo aclarar que es un escritor argentino”. El lenguaje es otro elemento que parece crear una distancia entre los jóvenes y el contenido del periodismo cultural. “A veces creo que no sabemos cómo hablarle a las nuevas generaciones”, dijo Natalia Mata, que dirige la Red Centroamericana de Cultura. Estas observaciones se hacen sobre la base de que el periodismo cultural se ha mantenido igual, mientras su audiencia ha ido cambiando. Han cambiado los soportes en los que la gente consume información, las figuras culturales y el lenguaje. ¿Entonces qué se puede hacer? Werneck, en su experiencia como editor del suplemento cultural Ilustríssima, ha decidido que más allá del lenguaje, lo importante es explicarlo todo. Es decir, pensar que el marco de referencia de los lectores no es tan amplio como cree el periodista. La publicación puede ayudar a ampliar ese marco y explicarle a la audiencia por qué es relevante lo que se está contando. “Tenemos que hablar de Mozart y decir quién era Mozart, y por qué es importante”. Hay un universo grande de figuras de las que habla el periodismo cultural. Figuras antiguas y figuras nuevas, ambas mantienen vigencia o aparecen, desaparecen y reaparecen en las publicaciones, deben compartir el mismo espacio en una publicación. ¿Cómo conjugar la presencia de ambas figuras para una misma audiencia? Juan Boido, editor del suplemento cultural Radar, propone como Werneck, aclarar cuál es la importancia de cada personaje desde la actualidad y no perder de vista que “Lady Gaga y Borges son igualmente válidos”. Tal como decía Tabares, el público joven no es el único público. ¿Entonces qué hacer? Hay varias audiencias a las que se debe el periodismo, sin perder de vista que el público joven es el que garantiza el futuro de las publicaciones culturales.

La salida parece ser la tecnología, dicho por Élmer Menjívar, el editor de ElFaro.net. “Siempre va a haber a quién le interese algo muy específico. Un medio grande no puede dedicarle información a nichos pequeños, en cambio internet, nos permite atender a varios nichos”. 3. La crisis narrativa Los periodistas buscan formas de seducir a los consumidores de información cultural, expuestos a diferentes medios, plataformas y temas como no había sucedido antes. En general creen que una forma efectiva de atraer a la gente, es contando mejor las historias. Así se generó un debate sobre la narrativa, que se refirió a tres puntos: la caducidad del lenguaje especializado, la falta de espacios para los formatos como la crónica o el reportaje y las nuevas formas de contar. Excepto por el lenguaje especializado, se llamó la atención cómo los otros dos ejes pueden aportar no sólo al periodismo cultural, sino al periodismo en general. Sofi Richero, de la revista Brecha, resumió el tema del lenguaje. “Hay un atrincheramiento de la escritura académica y la escritura de prensa. Cada vez está más lejos de la gente”. Y esa, según Werneck, “es una de las principales causas de pérdida de lectores”. La apuesta es por hacer un periodismo cultural que vaya más allá de lo obvio y necesario, de adoptar un lenguaje más sencillo y directo. La misma Richero decía que debía ser “una forma particular de ataque”, un periodismo que emocione y que proponga. Coincidía con Sahily Tabares, que pedía hacerlo entretenido, teniendo en cuenta que “entretenido no quiere decir frívolo”. Para atrapar al lector los participantes señalaron dos formas de hacer un periodismo más entretenido. Por un lado a través de la crónica y el reportaje, que a pesar de ser una propuesta tradicional, suele ser efectiva. Esta idea conllevó a un reclamo a los diarios, especialmente. “¿Por qué los diarios se han vuelto tan refractarios a la extensión?” preguntaba Mario Jursich. ¿Por qué los diarios no cuentan cosas largas? Los grandes medios parecen dispararse en el pie al negarse a publicar buenos textos solo porque son largos”. Elmer Menjívar, contó que en ElFaro.net habían tenido conversaciones parecidas, porque siendo un medio digital publicaban textos largos, crónicas, reportajes e investigaciones que la gente acostumbra a imprimir y leer. Una de las conclusiones que trajo al seminario fue que no todo el mundo ni todos los temas son para la crónica. “No todo el mundo va a leer un texto largo que además es caro de producir”. Y al pensar en alternativas para contar las historias, expuso los formatos no tradicionales que están comenzando a implementar. Una de las alternativas para contar historias, que propone Menjívar, está basada en su experiencia con noticias ilustradas. Una especie de cómics sobre historias reales de las que no podían tomar fotos. “Buscamos ilustradores, y luego músicos para hacer una pieza informativa que tuviera ilustración y música. Es lo que pensamos que puede ser también una pieza artística, además de periodística”.

El experimento de ElFaro.net coincide con una idea que expuso Patricia Kolesnicov, de Clarín. Decía que al escribir sus notas siempre tenía en mente que el contenido debía llegarle a la gente, haciendo el esfuerzo de usar un lenguaje claro, pero sobre todo teniendo en perspectiva que “el artículo periodístico es para muchos la única experiencia cultural del día. Por eso al lector tiene que quedarle algo, saber algo nuevo”. Se trata, en ambos casos, del periodismo como parte de la producción cultural. 4. La tecnología Internet, las diferentes plataformas para acceder a él y las redes sociales resultaron elementos clave al hablar de cambio de contexto. Se trata de un eje transversal que toca tanto a la cultura, como al periodismo y a sus audiencias. De todos modos, el debate sobre este tema comenzó con una crítica a la expectativa frente a la tecnología y a su verdadera influencia en el modo de hacer periodismo. Juan Boido, de Página/12, expuso la crítica a las alternativas tecnológicas, diciendo que en el fondo el periodismo seguía siendo el mismo independientemente de la herramienta. “He notado una especie de permanente fracaso de expectativa de lo que trae la tecnología. El periodista se adaptará a estas cosas como se adaptó a la grabadora de cinta, a la imprenta a color, a la televisión en vivo o al télex. Por ello lo importante, por ejemplo, no es el tuit, sino lo que está detrás del tuit”. Paulo Werneck, de Folha de Sao Paulo, también expuso su punto de vista crítico, especialmente con Twitter. “Hay un imperio de la opinión popular en Twitter. Se siguen los que se parecen y opinan igual entre ellos. Se trata de una reafirmación de los consensos culturales, la validación de la crítica a partir de la cantidad”. La respuesta frente a la crítica de la tecnología en el periodismo, vino de Gumersindo Lafuente. “Decir que la tecnología no es importante para hacer periodismo es una falta de foco dramática. Se trata de una herramienta que ayuda a relacionarse con la audiencia, aparte del efecto brutal que tiene la red en la creación de cultura”. De estas intervenciones se puede rescatar el debate que surgió sobre Twitter, más allá de la idea general de las redes sociales. De ese debate se pueden rescatar varias ideas:  La gente que está en las redes sociales son una audiencia para los medios y para los periodistas. Natalia Rodríguez, de RedCultura, llamó la atención sobre este punto y sobre la necesidad de contar las historias a este público, así como identificar la forma de entrar en ese universo sin perder la calidad narrativa ni de los contenidos. Patricio Fernández respondió al debate sobre la brevedad de los tuits y su capacidad para contar algo bajo ese formato. “Twitter en realidad no se

limita a los 140 caracteres, porque con un enlace se puede llegar a las mil páginas de un libro publicado en línea”. El papel de Twitter también se mencionó como un elemento influyente en el universo digital. “Hay que resaltar”, comentaba Lafuente, “que durante 10 años Google estuvo incólume frente a la competencia de otros buscadores. Si ha tenido problemas es con Twitter, porque ahí uno elige la información y la gente que quiere seguir. La ventaja que tiene sobre Google es que un algoritmo no reemplaza la relación social”.

La tecnología también es un instrumento que puede intervenir en la innovación narrativa, como en el ejemplo de las noticias ilustradas de Elfaro.net, pero también, como un medio para publicar mayor cantidad de información de la que se publica en otros soportes. Y es en esa relación, entre internet y los diarios, o entre internet y las radios, o entre internet y televisión, que se hicieron salvedades. Los periodistas culturales llamaron a dejar que cada medio cuente lo que puede contar en la medida de sus posibilidades y atendiendo a su naturaleza. Hemel Atehortúa de Telemedellín, por ejemplo, dijo cómo sentía que internet los estaba acostumbrando a contar más corto, aunque fuera televisión. Otro aspecto del que se llamó la atención tiene que ver con la velocidad informativa que impone la red, que es su propia velocidad. El periodismo ha entrado en esa carrera haciendo circular noticias en producción rápida y continua. Hace falta aprovechar la velocidad de los otros medios, o su lentitud. Lo explicaba así Héctor Villarreal, de la revista Replicante: “Lo noticioso es irrelevante. Por ejemplo, con la muerte de Monsiváis, que pasó como un dato más en la rueda de las noticias. Después de que se entrega esa información, no queda nada para reflexionar. Lo inmediato es lo contrario a lo reflexivo”. Por último, se mencionó el papel del editor como un elemento fundamental dentro del periodismo en el contexto de la tecnología. El editor, como seleccionador de información, tiene mucho más trabajo en cuanto haya más información. El periodismo cada vez va parecerse más a la edición, se producirá un tipo de periodista-editor, que produce tanto como elige. En esa línea decía el mexicano Villareal: “El periodismo, en su oficio de editor, es un creador de culto. Es decir, es alguien que está al tanto de un medio para que la gente comience a crear cultos de lo que le interesa. Para ello debe tumbar la pared que hay en otros medios entre reportero y editor”. 5. Una nueva perspectiva cultural La fama de un periodismo aburrido, de la que habló el paraguayo Alcibíades González, estuvo muy vinculada con el lenguaje, pero también con la perspectiva clásica de la cultura alrededor de la cual giraban las historias: teatro, literatura, cine y música erudita. ¿Cuál es la nueva perspectiva del periodismo cultural? ¿Qué se incluye ahí? “La cultura es cada vez más inclusiva. Resulta que todo es cultura y todo es cultural”,

decía el brasileño Werneck con el acuerdo de los demás participantes. Al parecer la propuesta genera más preguntas que respuestas, pero el auditorio coincidió en que lo cultural no es un tema, sino una perspectiva. “Se han abierto nuevas vías para el periodismo cultural, por la tecnología, por los cambios sociales y por la redefinición de la palabra cultura”, decía Héctor Feliciano, maestro de la FNPI. A eso, el chileno Patricio Fernández añadió: “El periodismo cultural no es el que habla de ciertas cosas, sino de cierta manera”. Alfonso Armada, Director Adjunto del diario ABC y editor de FronteraD.com, se refirió al respecto. “Hace falta quitar las etiquetas y la fragmentación de los temas: cultura, economía, nación, más bien deberíamos abordar las historias con una perspectiva”. La nueva perspectiva del periodismo cultural debe prestar atención a todo aquello que tiene efectos en la cultura. Por ejemplo, el narco en México, que permea la música popular, pero es un tema que de entrada parecería más policial o político que cultural. También se trata de ver las aristas políticas, económicas y sociales de la cultura. Igualmente hay producciones culturales, innovadoras, populares y que se producen en nuevos contextos, como en los centros comerciales o en internet. Esa nueva perspectiva cultural parece tener efecto. Dos ejemplos se expusieron durante el seminario. El salvadoreño Elmer Menjívar mencionaba que su medio se dedica especialmente a los temas políticos y económicos, pero han incluido esa perspectiva de la cultura. “Tratamos de hacer el fact check de la cultura. Esta forma de abordar la cultura nos ha resultado en un éxito en las visitas a la página, las dos notas más leídas tienen una perspectiva cultural”. Igualmente sucedió en Bolivia, cuando el diario La Patria comenzó a cubrir el Carnaval de Oruro en una separata, en vez de usar el espacio de las noticias cotidianas. Mónica Aramayo, editora general del periódico contó cómo esta separata tenía un lenguaje cercano a la gente que disfrutaba el Carnaval y una mirada casi antropológica. “A partir de la separata comenzó a mejorar la publicidad en el periódico. La publicación ha tenido influencia incluso en el vocabulario de otras manifestaciones culturales de la región. La gente ha comenzado a recuperar la memoria, a partir de ahí la gente comenzó a acercarse al periódico con fotos y objetos relacionados y que estaban olvidados. Generamos una especie de interacción”. Pero abrir el espacio para nuevas interpretaciones de la cultura, ¿significa dejar atrás todo aquello que tiene que ver con el concepto clásico? Algunos periodistas insisten en que debe seguir haciendo parte de lo que se debe cubrir, como explicó la argentina Patricia Kolesnicov: “No podemos dejar de lado la definición clásica de cultura. La cultura da pertenencia y fuerza. El periodismo cultural debe ser una experiencia cultural, no un relato de esa experiencia. El periodismo cultural debe, entre otras cosas, cuidar del patrimonio”.

6. Actitud crítica frente al poder El Seminario „Periodismo, participación y cultura‟, se realizó en el marco del Congreso Iberoamericano de Cultura y que tuvo como lema “Cultura, política y participación popular”. En este contexto y debido a la participación de varios periodistas argentinos en el Seminario, entre ellos María Seoane, directora de la Radio Nacional Argentina, se abrió un espacio para compartir los alcances de la “Ley de servicios de comunicación audiovisual”, conocida como “Ley de medios” Más allá del contenido de la ley, que no era objeto del Seminario ponerla en discusión, el debate que generó llevó a tener muy en cuenta cuál es el papel del periodista cultural, y de los periodistas en general, frente a los poderes que lo rodean. María Seoane, directora de la Radio Nacional Argentina, explicó que la ley busca cambiar el paradigma de fondo de la información para que se considere como un derecho humano básico, en vez de una mercancía. “Como derecho básico, la información no puede depender de la apropiación de los medios de comunicación”. Se planteó en el debate los intereses que tienen los medios de comunicación que hacen parte, o son, empresas privadas. Al respecto, Mario Jursich dio el ejemplo de cómo esos intereses pueden terminar afectando la labor informativa. “En la radio se dice algo que es de interés de esa compañía, dueña de la radio, y se replica en todos sus medios. Algo que puede ser muy menor, resulta en una noticia que parece muy importante”. El Secretario de Cultura de la Nación Argentina, Jorge Coscia, reivindicó las iniciativas públicas que se han hecho para contrarrestar el mensaje que viene de los medios privados. “Es increíble, los chicos se están educando con Walt Disney, con producciones generadas la mayoría en Estados Unidos. No se trata de tener 7 canales argentinos contra siete canales extranjeros. Se trata de tener uno que por lo menos referencie a los chicos, de cuáles son los valores y cuál es la producción argentina, latinoamericana, iberoamericana o europea en torno a la educación infantil, muy distinta a los valores que se generan en el mundo anglosajón, caracterizado por unas políticas de un imperio, que es el imperio del mercado”. Se generó una discusión respecto a esta perspectiva de crear espacios públicos de comunicación. El mismo Jursich señaló cómo la cultura en nuestros días se construye independientemente del contexto geográfico. “Al escuchar al ministro me parecía oír los viejos tópicos de la izquierda. Por ejemplo, cuando reivindicaba las figuras locales, siendo que Martín-Barbero demostró que las culturas son desterritorializadas. Los niños se alimentan de Disney y del manga japonés. No podemos crear artificialmente la identidad nacional”.

También se habló de si responden a la audiencia los contenidos que transmiten los canales públicos en otros países. Lo explicaba el mexicano Héctor Villareal: “¿Qué es de interés público? Por ejemplo, en México Canal 22, del Ministerio de Cultura, tuvo un programa de poesía y su rating era cero. Se trataba de invitar a poetas y hablar sobre su poesía. Se mantuvo como un año. Hay otro programa de este canal, sobre culturas juveniles, donde están en patineta y hablan con su lenguaje coloquial y es el más exitoso”. Por esa vía el auditorio pidió reflexionar sobre cómo lo que suele suceder es que los medios públicos resultan siendo medios gubernamentales. María Seoane dijo que en el caso local, “la radio pública de Argentina no es del gobierno, aunque el gobierno tiene una voz importante porque representa una mayoría política elegida por los argentinos”. Al respecto Gumersindo Lafuente hizo una observación crítica: “Por muchas mayorías que haya, es un error y un atraso que los políticos manejen los medios. Ganar las elecciones no es ir al pensamiento único y pensar que se puede hacer periodismo unidireccional”. Se señalaron las experiencias en varios países de cómo había muchos fracasos de los medios públicos y de cómo su periodismo resultaba siendo oficialista. Un medio público lo atiende un funcionario público, decía Alcibíades González, “y es naturaleza del funcionario negar información. ¿Quién garantiza que el funcionario no va a contar lo que no le conviene a su organización? En periodismo se miente de dos maneras: publicando mentiras o callando verdades”. Añadió cómo para un medio privado es legítimo ganar dinero porque no se puede sostener de otro modo, mientras que uno público puede sostenerse con los impuestos. El auditorio debatió sobre la encrucijada de intereses que los rodean desde lo público y lo privado. Paulo Werneck pidió no entrar en el maniqueísmo de si uno u otro es bueno o malo. La gran conclusión fue que ambos responden a poderes privados o poderes gubernamentales, y que la manipulación de cualquiera de ellos podía influir en la pluralidad de voces del periodismo y de los medios en general. Jaime Abello, de la FNPI, señaló que detrás de esas impresiones lo que hay es una crisis de transparencia. “El reclamo de la transparencia hacia los medios es legítima. Y a los que producen información. En los comentarios se acusa a los medios de no ser claros o de no estar revelando sus verdaderas intenciones”. A ello se agregó cómo en el mundo no sólo los medios sino una serie de instituciones de distinto tipo padecen un problema de credibilidad. “Toda forma de institucionalidad está tambaleando”, dijo Juan Boido. ¿Qué pueden hacer los medios para recuperar y mantener su credibilidad? Sobre todo en medio de este contexto de intereses y necesidad de transparencia. Gumersindo Lafuente propone apoyarse en la tecnología, que “está poniendo a los ciudadanos, ni a los periodistas ni a los políticos, como actores de lo que nos ocupa. Me parece peligroso dejar en manos de periodistas y políticos el destino del derecho a la información”.

Otra propuesta vino de parte de Patricio Fernández, que considera una solución que haya una “diversidad de medios y que se vigilen entre sí”. A lo que Abello hizo un llamado de atención, porque “es una vergüenza que los medios no hablen de los otros medios ni para aplaudirlos ni para castigarlos” y la idea de que se vigilen entre sí requiere que unos hablen de los otros. Gumersindo Lafuente agregó que el periodista, como individuo, debería ser rebelde frente a este panorama. Se trata de adoptar una actitud crítica frente a los discursos oficiales de los gobiernos, las empresas, incluso, del propio medio. 7. Propuestas y reflexiones Respecto a diferentes temas, los participantes hicieron propuestas para atender a los asuntos que aquí se explican y a otros más puntuales, retos que debe asumir el periodista cultural y con los que ellos mismos se comprometen a cumplir.  “En medio del contexto de la tecnología y la abundancia de informaciones, no es tan importante qué piensa uno, sino por qué lo piensa. Ahí surge una opinión cualificada para promover el debate público. Si uno agrupa la información que está a favor o en contra, tiene cantidad, pero no tiene diferencia”. Mario Jursich, director de El Malpensate. “Tenemos medios a disposición y debemos aprovecharlos para fijar temas que provoquen reflexión sobre lo que nos rodea. Es una tarea del periodismo en la que el documental nos está llevando ventaja”. Juan Boido, editor de Radar, suplemento cultural del diario Página/12. “Los suplementos culturales nos revelan unas historias ocultas. Vale la pena contar esas otras cosas. Es un ejercicio de descubrimiento, de cómo la cultura cuenta nuestra identidad y el pluralismo de diferentes voces y orígenes”. Hemel Atehortúa, director de “Así vivimos la cultura” de Telemedellín. “La función del periodismo cultural es informar y provocar la reflexión de la gente”. Sahily Tabares, periodista de la revista Bohemia. “Debemos hablar de la autorregulación, porque si no la hacemos nosotros, va a venir alguien de afuera a regularnos”. Alcibíades González, editor cultural del diario ABC Color. “Es nuestra responsabilidad mantener la simetría entre la pluralidad de voces. No podemos ser continuistas de los que antes tenían voz, pero tampoco podemos dejarlas perder”. Bernardo Esteves, director del blog de la revista Piauí. “Tenemos la responsabilidad de diversificar los temas de los que hablamos. Tenemos al alcance una pluralidad de voces hablando en internet, cosa que no teníamos hace quince años. Es una oportunidad única para llevar a

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nuestras historias todas esas voces que antes no tenían espacio en los grandes medios periodísticos”. Bernardo Esteves, director del blog de la revista Piauí.  “Después de la posmodernidad, del pensamiento débil y del pensamiento líquido, el mundo se volvió incomprensible. El periodismo tiene un desafío de identificar cuáles son las nuevas teorías o propuestas que van a ayudar a pensar en cómo solucionar los principales problemas del mundo”. Alfonso Armada, Director Adjunto del diario ABC y editor de FronteraD.com “El periodismo debe establecer puentes entre diferentes maneras de ver el mundo y dialogarlos. El periodismo facilita que dos realidades puedan entenderse, es tal vez una de las maneras más eficientes para que las personas se entiendan”. Tadeu Breda, cronista y bloguero independiente. ¿Cómo contribuimos a la visibilidad de lo que invisible? Esa es una de las grandes tareas del periodismo cultural. De todos modos ni la tecnología ni el periodismo cultural van a resolverlo. Negroponte decía que la fibra óptica no nos va a resolver la vida, nos la resolverá la imaginación. Alberto García Ferrer, Director de ATEI . “El periodismo cultural debe hacer las preguntas que no hace el periodismo tradicional. Debe ir a lo subjetivo, a lo raro”. Héctor Villareal, editor de la revista Replicante. “Un periodista no puede trabajar por fuera de la cultura“. Clementina Crisolitti, productora periodística de la Radio Nacional Zapala. “No se le debe creer a lo público ni a lo privado. En Colombia le creemos mucho a los medios y hay que creer un poco menos en ellos también”. Fernando Araujo, editor de Cultura del diario El Espectador. “Los medios son un elemento de poder. O de contrapoder, cuando son muy buenos”. Javier Rodríguez, editor jefe de Cultura del diario El País.

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