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CAPÍTULO UNO La economía emocional

La mayoría de las ocasiones, el ser humano se deja llevar por las emociones, ya sean éstas negativas o positivas. El autor Daniel Goleman nos hace una equivalencia neuronal, la cual es que nuestros sentimientos o emociones intensas son como cualquier resfriado, se contagian hacia la otra persona haciéndolos sentir un mucho (o un poco) mejor así como también lo contrario, es decir, un mucho (o un poco) peor. Esta comparativa nos ayuda a comprender el porqué terminamos nuestro día o una conversación con cierta persona de manera alegre o estresada, pues ocurre un tipo balance de ganancias o pérdidas. Es decir, el saldo de sentimientos que determina si nuestro día fue “bueno o malo”. Esto es una especie de economía emocional, la cual se halla presente en cualquier interacción social que va acompañada de intercambio de sentimientos (se puede decir que casi siempre sucede esto). Este intercambio emocional ayuda en cierta medida así como también podemos salir perjudicados. La forma positiva de lo anterior es que cuando por ejemplo alguien nos hace sonreír, nos sentimos felices o alegres, habiendo un intercambio oculto en el que las emociones pasan de una persona a otra, esperanzadoramente con las mejores intenciones. La parte negativa, sería que podemos sentirnos preocupados, enojados o tristes por el simple hecho de habernos situado en el lugar y momento equivocados. De esta manera podemos pasar de ser simple espectador a personaje principal en el remolino de emociones. Un claro ejemplo (que el autor, también hace mención) es en una relación amorosa. Se nota con frecuencia quien mantiene el poder, ya que el miembro más poderoso, es aquel que menos esfuerzo debe hacer por cambiar o aproximarse al otro. En este caso, el miembro poderoso influye en el modo de cómo se siente o lo siente, en la toma de decisiones tanto económicas o en la vida cotidiana. Si bien es cierto que esto no puede ser medido con exactitud, se puede hacer una estimación aproximada para determinar quien tiene el poder y quien obedece. En tiempos pasados, el hombre mantenía este poder, pues la mujer obedecía a lo que su marido mandaba; esto se refleja en sumisión y poca autoestima, cosa que en la actualidad se puede decir ha cambiado mucho. Cada vez más mujeres salen de su hogar y son ellas las que toman decisiones importantes dentro de la relación.

aunque pudiese ser o no de momento.Con esto sólo quisiera hacer entender que debemos encontrar ese balance necesario para vivir en armonía como sociedad. sensación de bienestar mutua y coordinación no verbal. nos aseguramos de crear un vínculo de confianza y la otra persona se sienta cómoda al momento de conversar. ese ambiente donde se es capaz de percibir que la otra persona está presente y no pensando en cosas personales o ajenas a la conversación. Según Robert Rosenhal (Profesor de Estadística en Harvard) los ingredientes principales para que se dé este tipo de relación son: atención. podría definir al Rapport como aquella sintonía fisiológica en la que dos cerebros humanos (ya que solo existe en éstos) se ven involucrados entre sí por medio de una relación afectuosa. es mucho más notorio con el transcurso del tiempo. sus emociones pasan a nosotros. puesto que de esta manera. Me atrevo a decir. Podemos determinar pues que si la conexión con determinada persona es grande. que ambas personas estén atentas a lo que el otro hace o dice. por lo cual. al regresar. En resumidas cuentas. aunque no queramos. por ejemplo con algún amigo. CAPÍTULO 2 Una receta para el Rapport Si bien no somos conocedores del tema. no sólo como pareja. Ésta tiene lugar cuando se comparte el estado emocional de la persona con la cual nos estamos conectando. pues los padres (citando un ejemplo) no los dejan salir a una fiesta y ellos se escapan. la empatía (capacidad de experimentar las emociones que otra persona está sintiendo) es tanto psicológica como mental y se asienta en el hecho de compartir el estado interno (emocional) de la otra persona. a continuación trataré de explicar lo referente al Rapport. El segundo “ingrediente” vendría siendo la sensación de bienestar. más fácilmente podremos entender lo que está sintiendo. cada emoción que es percibida por cada uno de nosotros tendrá consecuencias. es decir. es . familiar o inclusive con nuestros propios padres. es decir. Tenemos esa ligera sensación de que “no nos hacen caso” o viceversa. En lo personal. Así estaremos generando un ambiente de interés compartido. que en el caso muy particular de los pre adolecentes es muy notorio. Cuántas veces no nos hemos sentido de esta manera. De esta manera pues. motivo por el cual tenemos una buena razón para direccionarlas de manera positiva. La atención debe ser compartida. amable y/o comprometida.

porque no somos capaces de escuchar o “sincronizar” con el otro. pues si me intrigaba como un bebé se calma al escuchar a su mamá.normal que reciban un regaño o una llamada de atención. así como lograr percibir esas emociones o sentimientos que más de una vez ignoramos o dejamos pasar. me emociona el hecho de conocer esta interacción. La coordinación o sincronía sería el tercer ingrediente en la fórmula del Rapport nos indica que por medio de canales no verbales tales como movimientos. . nos sentiremos con la otra persona en mutua confianza. es el de una mujer embarazada y su bebe. gestos o un sutil tono de voz. Un ejemplo manejado por el autor referente al Rapport. la cual sí efectivamente podrían estar oyéndolos. si logramos dominar estos tres puntos tan importantes. Esto es debido al vínculo y sincronización existente entre madre e hijo durante toda la gestación. la otra persona en cuestión tendrá una sensación positiva y se sentirá bien al expresar libremente sus emociones. En mi caso particular. o como con una mirada y una sonrisa ellos también perciben esa alegría. De esta manera pues. Cuántas veces nos hemos preguntado el cómo es que un recién nacido inmediatamente reconoce a su madre. pero no escuchándolos. como se quedan dormidos con el arrullo.

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