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La complejidad jurídica

Nada más socorrido que recurrir a la complejidad jurídica cuando se tratan de justificar los disparates jurídicos. Sobre todo si a la persona a la que tratamos de justificárselos carece de los rudimentos de esa compleja ciencia.

Una ciencia que bien se podría definir, al menos desde el punto de vista de un profano, como la de impartir justicia. Y he ahí el punto de partida de esa complejidad. La definición clásica de justicia, al alcance incluso de los menos doctos es, como se sabe, la virtud de darle a cada uno lo que le corresponde. Pero, ¿y qué es lo que le corresponde a cada uno?

No es tan fácil determinar eso, ciertamente. La aplicación sucinta del derecho positivo, del ordenamiento legal vigente, no siempre es suficiente. Por eso, las leyes requieren ser interpretadas con pericia suficiente, de lo contrario el derecho tan sólo servirá para dar viso legal a la injusticia.

Pero ¿cuál es el objetivo de la ciencia jurídica? No puede ser otro más que el que la define y que como se ha dicho antes es el de impartir justicia. ¿Y puede hacerse esto con leyes injustas? La respuesta obvia es que no. Pero, ¿existe en términos absolutos e intemporales el concepto de lo justo y de lo injusto? El concepto de lo que es justo se modifica con el tiempo. Y frecuentemente con mayor rapidez que la renovación de las leyes. De ahí que muchas veces la legislación quede obsoleta, anticuada y consiguientemente injusta para la nueva sensibilidad social.

Y yo me pregunto: ¿es ético que un juez consciente de ello dicte sentencia basándose en leyes injustas o inadecuadas para la nueva realidad social? ¿No sería muy lícita en estos casos la objeción de conciencia?

Pues el juez actúa como intérprete de la Ciencia

en la Universidad. que debe buscar la justicia. una fecunda inquietud. se crearía una inseguridad jurídica y un caos absolutos. ciertamente. de donde procede en un sistema democrático. que no sabe de Ciencia Jurídica. pero sí de Justicia. brillara esplendorosa. se abstuviera de sentenciar cuando sea consciente que de su sentencia no se derive el restablecimiento de la justicia. en objeto de sus chanzas. y esa es su función. tendría una mejor opinión de los jueces. en el Parlamento. Porque el juez. Por otra parte. aplica las normas generales a los casos particulares que debe juzgar. en instancias más altas de nuestra sociedad. Si un juez pudiera dictar sentencia en contra de los principios establecidos por su ciencia y sin atenerse a criterios legales estrictos. La necesidad de que esto sea así es evidente. y se trabajaría más intensamente para que la Justicia. Y yo creo que si tal objeción de conciencia se produjera en esta sociedad en la que vivimos. se produciría una cierta inquietud. la legislación dimanante del Parlamento. interpreta de acuerdo con los criterios de Derecho asumidos por la comunidad científica de esta especialidad. Otra cosa sería si el juez. como cualquier otro individuo.Jurídica de la Ley Establecida. es decir. Es decir. podría ser objetor de conciencia por razones éticas. como tantas veces ocurre. en donde se dictan las leyes y en donde se estudian los fundamentos de la Ciencia Jurídica. el pueblo llano. tal y como la entiende el pueblo llano. . no los convertiría. .